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¿Quién fue el primer arqueólogo de la historia?…


Muy Interesante(F.Navarro) — La arqueología, la ciencia dedicada a desenterrar y descifrar los restos del pasado, ha fascinado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Al estudiar artefactos, estructuras y vidas pasadas, los arqueólogos reconstruyen historias perdidas en el tiempo, proporcionando un espejo del pasado humano.

Este artículo busca explorar los orígenes de la arqueología, una empresa que nos lleva desde los curiosos coleccionistas del pasado hasta los métodos científicos actuales, y destaca a una figura histórica poco conocida pero crucial: Khaemwese, considerado el primer arqueólogo de la historia, cuyo legado sentó las bases de la investigación arqueológica moderna.

– El origen de la Arqueología

Antes de ser reconocida como una ciencia, la arqueología comenzó como un intento disperso por entender y coleccionar reliquias del pasado. Historiadores antiguos como Heródoto, conocido como el «Padre de la Historia», hicieron las primeras incursiones sistemáticas en este campo. Heródoto, en el siglo V a.C., recopiló relatos orales, pero también observó y registró artefactos y monumentos durante sus viajes, aunque con un rigor histórico que hoy consideraríamos cuestionable.

Por otro lado, Nabónido, el último rey del Imperio Neo-Babilónico, mostró una fascinación similar por el pasado. Dedicó parte de su reinado a la excavación y restauración de antiguos sitios y templos, recopilando inscripciones y estatuas que se convirtieron en los primeros esfuerzos conscientes de arqueología.

La transición hacia un estudio más sistemático del pasado se observa con el movimiento de los anticuarios durante el Renacimiento y la Ilustración. Estos eruditos coleccionaban, estudiaban y catalogaban artefactos antiguos, transformando gradualmente el coleccionismo curioso en una búsqueda académica estructurada. A través de este proceso, el estudio del pasado comenzó a adoptar métodos empíricos y organizados, sentando las bases para el desarrollo de la arqueología como una disciplina científica formal.

Busto de Khaemwese, considerado el primer arqueoólogo.

– El pionero olvidado

Khaemwese, también conocido como Jaemuaset, hijo de Ramsés II y una de las figuras más enigmáticas del antiguo Egipto, es considerado por muchos el primer arqueólogo de la historia. Como príncipe, su acceso a recursos y su posición le permitieron explorar profundamente su fascinación por el pasado. Khaemwese disfrutó de los privilegios de la realeza y se destacó como sacerdote del dios Ptah en Menfis, lo que le dio un papel crucial en la conservación de los monumentos y textos antiguos.

Su obra más significativa fue la restauración de antiguos monumentos, una labor pionera en su época. Khaemwese dedicó gran parte de su vida a identificar y restaurar sitios y templos que habían sido olvidados con el tiempo. Esta dedicación refleja su respeto y veneración por la antigüedad, y de paso empezó a marcar un enfoque sistemático y metodológico hacia el estudio del pasado.

Las acciones de Khaemwese se distinguen porque no solo buscaba coleccionar o admirar antigüedades, sino que se esforzaba por entender y preservar el contexto histórico y cultural de estos objetos y estructuras. Su enfoque holístico y su meticulosa atención al detalle en la restauración de monumentos antiguos lo catalogan como el primer arqueólogo, al anticiparse a prácticas que se formalizarían miles de años más tarde en la arqueología moderna.

La fascinación por el antiguo Egipto ha sido clave en el desarrollo de la Arqueología.

– Camino a la ciencia

Durante el Renacimiento y la Ilustración, la arqueología experimentó transformaciones significativas que allanaron el camino hacia su reconocimiento como ciencia. Este periodo, caracterizado por un renovado interés en las culturas clásicas de Grecia y Roma, incentivó a eruditos y aventureros a estudiar los vestigios del pasado con un nuevo rigor intelectual.

Figuras como Ciriaco de Ancona, un viajero y erudito del siglo XV, jugaron un papel crucial en este cambio. Ciriaco recorrió las costas del Mediterráneo, documentando meticulosamente ruinas e inscripciones antiguas. Sus detallados diarios de viaje y dibujos contribuyeron enormemente a la arqueología, proporcionando un registro preciso de muchos sitios que más tarde se convirtieron en claves para el entendimiento histórico.

Estos esfuerzos marcaron un movimiento hacia una metodología arqueológica más rigurosa, enfocada en la documentación y análisis sistemático, sentando las bases para las prácticas modernas de investigación y excavación arqueológica.

Recreación de un yacimiento arqueológico. gorodenkoff

– De aficionados a arqueólogos profesionales

A lo largo del siglo XIX y principios del XX, la arqueología dio un salto cualitativo hacia su profesionalización con la introducción de métodos sistemáticos y científicos. Este periodo vio el nacimiento de la estratigrafía, una técnica revolucionaria que permitió a los arqueólogos determinar la edad de los artefactos y las estructuras basándose en su ubicación en las capas de tierra acumuladas.

Una figura clave en este avance fue William Flinders Petrie, quien introdujo el concepto de seriar objetos encontrados en los sitios para establecer cronologías relativas. Sus métodos rigurosos y precisos de catalogación y excavación, enfocados en la importancia de todos los objetos hallados, sin importar su aparente valor intrínseco, establecieron nuevos estándares para la arqueología.

Estas innovaciones metodológicas de Petrie no solo mejoraron la precisión de las dataciones arqueológicas, sino que también ayudaron a transformar la arqueología en una disciplina científica rigurosa, influyendo en generaciones futuras de arqueólogos.

La arqueología ha recorrido un largo camino desde las primeras exploraciones de Khaemwese, quien, con su pasión, se perfiló como precursor de una disciplina que se ha convertido en un riguroso campo científico. Este viaje desde los intentos iniciales de recolectar y preservar el legado cultural hasta el establecimiento de métodos sistemáticos de investigación subraya la evolución de la arqueología.

La labor de Khaemwese sigue siendo relevante hoy en día, recordándonos la importancia crítica de entender y conservar nuestro pasado para informar y enriquecer nuestro futuro. Su legado resalta la necesidad continua de explorar y proteger nuestras raíces históricas con la misma dedicación y respeto que él demostró.

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Biografía de Jesus de Nazaret…


sobrehistoria.com(Casiopea) — Jesús es la figura central del cristianismo que lo reconoce como el Mesías, el Cristo, Dios que se hace hombre. Las principales fuentes textuales que relatan su vida son los cuatro evangelios canónicos (escritos por Mateo, Marcos, Lucas y Juan) así que conozcamos más sobre la Biografía de Jesús de Nazaret.

La investigación histórica sobre la historia de Jesús encuentra también su origen en las cartas de San Pablo y en los Hechos de los Apóstoles. Aunque algunos estudiosos remontan la figura de Jesús a la elaboración de un mito, muchos otros -incluso no cristianos- coinciden en reconocer su figura histórica.

Según el relato de Lucas, en su Evangelio, una virgen llamada María, desposada con José y descendiente del rey David, recibe la visita del ángel Gabriel en Nazaret de Galilea (en la época del rey Herodes), quien le anuncia su concepción de Jesús . 

El nacimiento de Jesús (tanto para Mateo como para Lucas) tiene lugar en Belén, en Judea; sin embargo, en los tiempos modernos, los eruditos seculares y cristianos han planteado la hipótesis de que Nazaret fue el lugar de nacimiento. No se conoce la fecha exacta del nacimiento de Jesús, según la tradición la fecha de Navidad sería el 25 de diciembre.

La datación más correcta sitúa el nacimiento en los últimos años del rey Herodes, alrededor del 7-6 a C.

El año 0 no está contemplado en la cronología cristiana: el año en que nace Jesús se remonta al año 1 aC; el año 1 AD es el año siguiente. Esto no se debe a un error de cálculo sino al hecho de que el concepto de número 0 fue introducido en Europa por Fibonacci recién en el siglo XIII d.C.

La biografía de Jesús de Nazaret llega a nosotros como ya mencionamos a través de los evangelios, los libros sagrados escritos por aquellos que se acercaron mucho a Jesucristo y decidieron informarse y escribir sobre su vida. En estas escrituras se describe a Jesucristo como un hombre pacífico y alejado de la violencia, una característica bastante común en los años de la dominación del Imperio Romano. Sin embargo su mensaje era conflictivo, pues se contraponía al cumplimiento de la Torah que propugnaban los fariseos.

También se distanciaba de las creencias de los esenios y las otras religiones que allí se practicaban. Al proceder de un Imperio politeísta, no era de extrañar que los creyentes se dispersaran en diferentes religiones. Lo único que se salvaba era el Templo de un rol central en la vida espiritual y en donde nadie en su interior era juzgado por rezar.

– ¿Por qué se llama Jesús de Nazaret?

A lo largo de estas líneas vas a aprender muchos datos acerca de este personaje histórico tan importante. Pero antes de meternos en faena, seguramente te habrás preguntado alguna vez el porqué se le llama Jesús de Nazaret. No es una cuestión que se responda con frecuencia cuando se cuentan datos sobre Jesús. Pero nosotros queremos responderte y aclarar esta inquietud.

Hay varios motivos por los cuales le viene el sobrenombre. El primero de ellos es que en su época era habitual nombrar a una persona por el lugar del cual procede para así identificarlo. Por ejemplo, imagina que en tu agenda telefónica tienes a varios contactos que se llaman «Pepe». ¿Cómo diferencias a uno de otro?

Seguramente le tengas puesto algún dato que lo identifica como pueden ser: «Pepe, compañero del colegio», «Pepe, primo», «Pepe playa», si es un amigo que ves en verano cuando vas de vacaciones a la playa, etc., lo mismo ocurría en esos tiempos. Llamar a Cristo «Jesús de Nazaret» es hacer alusión a que era de este lugar, para así identificarlo al referirse a él y distinguirlo de otros varones que se llamasen Jesús.

Sí, es cierto, se cuenta que Jesús nació en Belén. Pero es que fue en Nazaret donde vivió la mayor parte del tiempo y de ahí que fuera reconocido por este lugar. Además y pese a que nos han explicado siempre eso del nacimieno en Belén, la estrella, los magos y todo lo que festejamos en Navidades, lo cierto es que de modo documental no hay confirmación de que en efecto su alumbramiento tuviera lugar en Belén. ¿Y si fue en Nazaret? Los historiadores no lo descartan.

Aparte de este hay más fundamento por el cual justificar llamar a este hombre Jesús de Nazaret. Otra razón más sería enfatizar el origen humilde del hombre santo. Y es que Nazaret es una ciudad muy humilde y hasta despreciada por su pobreza.

No se trata solamente de presentar a un Jesús pobre que ganara la popularidad y admiración de la gente, sino que además, en las profecías del Antiguo Testamento en el cual se prometía la venida del Mesías, se le describía como un hombre que despreciado y rechazado, por su origen humilde. Se trataba de relacionar a Jesús con el Mesías prometido por las Sagradas Escrituras.

– ¿Dónde estaba Jesus de los 12 a los 30 años?

Poco se sabe acerca de la vida de Jesús desde los 12 y hasta los 30 años. Tan misterioso y desconocido nos resulta que a esta etapa se la llama «la vida oculta de Jesús». Sabemos de él, o nos cuentan, que nació en Belén y que comenzó su ministerio a la edad de 30 años pero, ¿qué fue del Jesús adolescente y joven hasta que llegó a la edad de predicar? ¿cómo se forjó ese carácter mesiánico del Niño Dios?

Lo último que sabemos de su niñez es que a los 12 años Jesús viajó a Jerusalén a celebrar la Pascua junto con su familia. Pero luego de esto hay una importante laguna de 18 años en los que a Jesús parece habérselo tragado la tierra. El único dato que nos llega es que vivió en Nazaret, tal y como hemos explicado en el apartado anterior.

Todo lo demás son especulaciones como, por ejemplo, el hecho de que el Jesús niño fuese educado entre la escuela y la sinagoga, como era habitual en la época.

Hay algunos documentos históricos que parecen apoyar el hecho de que Jesús estuvo también en la India y que fue al Tíbet. De hecho, Nicolás Notovitch, un periodista de guerra, indicó que en el monasterio de Hemis Ladakh, le hablaron de un manuscrito en el cual se cuenta sobre la vida del santo Issa, el nombre de Jesús en árabe.

Siguiendo esta teoría, llegó a publicarse un libro que lleva por título «La vida desconocida de Jesús» y que vio la luz en el año 1894. Sin embargo, no hay pruebas fechacientes de que esto realmente sea como lo cuenta su autor, ni tampoco de que en verdad Jesús hubiera estado allí.

– La infancia de Jesús de Nazaret

Antes de conocerle como predicador, tenemos que conocer algo más de Él, de cuando era un niño. Jesús de Nazaret nace hacia el año 5 a.C., en un establo de Belén, en Judea, cuando dicha provincia pertenecía al Imperio Romano. Sus padres fueron  José (que era carpintero) y María la Virgen.

Según conocemos por las Sagradas Escrituras, Jesús fue «concebido por obra y gracia del Espíritu Santo«. Con esto se quiere explicar la intercesión del Espíritu Santo para que la joven María, Madre de Jesús, quedase encinta del Hijo de Dios. Y como el Hijo de Dios no podía habitar en el cuerpo de una pecadora, ella nació sin pecado alguno. Llamándola así Inmaculada Concepción, librándola del pecado original con el que nacemos todos.

Además, a pesar de estar casada con José, ella se mantuvo sin conocer varón, hasta el punto de que nunca yacieron en el lecho como marido y mujer, por lo que su virginidad se quedó intacta. De ahí la expresión Virgen María.

Tras un tiempo en Egipto, escapando de las persecuciones del Rey Herodes, ya que escuchó hablar de este tan preciado niño y mandó a matar a todos los varones menores de un año, el niño Jesús por fin nace en el portal de Belén y pasa su infancia y juventud en Nazaret, en Galilea. Se dedicó a ayudar a su padre José en la carpintería y también pasó el tiempo estudiando las tradiciones judías de la época.

Tal era su curiosidad, que queda reflejado en la Biblia, que acudía al Templo de manera asidua para poder hablar con su Padre e intercambiar ideas religiosas con los entendidos en la materia. Fue a los doce años cuando, desesperados, los padres de Jesús le buscaban y consiguieron hallarle en el Templo.

Al llegar a los 30 años comienza su vida pública, según las Escrituras, y es bautizado por Juan «El Bautista» en el río JordánJuan el Bautista le había señalado como su sucesor, que le reconoció y quiso darle su función en el mundo, que era bautizar a aquellos que se convertían a la fe en Dios, pero Jesús se negó y quiso que le dejara hacer lo que venía a hacer a este mundo. A los treinta años, se estableció en Cafarnaún, donde comienza  a predicar la “llegada del Reino de Dios«.

Jesús de Nazaret era un predicador ambulante. Tras sortear una serie de pruebas de ascetismo, entre la población que le rodeaba, aumentó su popularidad y también el número de sus seguidores. Entre estos seguidores fueron apareciendo ciertas personas que destacaban entre las demás y que dejaron todo a un lado para seguirle. Eran los doce hombres que conformaban el núcleo más cercano a Jesús. Eran quienes hoy conocemos como los doce apóstoles.

Jesucristo dedicó gran parte de su juventud (y de su vida) a predicar sus enseñanzas de Dios. Así, recorrió numerosos lugares de Palestina consiguiendo que le escuchasen por todas las partes del mundo. ¿Cómo podía mover tantas masas? Jesús de Nazaret hablaba y predicaba con parábolas, que eran hechos que llegaban al sentido del ser humano, para hacerles reflexionar.

Los más humildes se identificaban con la palabra de Jesús y, sobre todo, sumaba seguidores debido a los muchos milagros que decían que obraba. Tenemos un famoso ejemplo, como la resurrección de Lázaro o la transformación del agua en el mejor vino de la fiesta, durante las bodas de Canaán.

A pesar de la admiración de muchos, Jesús sufre acusaciones por hipocresía moral. Le acusaban de creerse mejor que sus dioses y de lavarles el cerebro a sus fieles seguidores, además, de meterles patrañas con los milagros. Veían en el predicador una amenaza que haría temblar los cimientos de sus creencias y su falta de humildad en sus religiones.

Hablaba de la venida del Reino de Dios y de su gobierno con amor y justicia, donde todos tendrán sitio para poder vivir en pazDe este modo, Jesucristo es denunciado ante el gobernador romano, Poncio Pilatos por haberse proclamado Rey de los Judíos y Mesías, aunque cabe señalar que el Reino al que Él se refería mientras predicaba era el Reino de los Cielos, el Reino de Dios.

El Imperio comenzó a cercarlo y no se podía dar marcha atrás. Jesús sabía que su final era inminente, entonces, reunió a sus discípulos para que juntos pudiesen celebrar la Pascua, en un mesón que habían reservado. Ésta reunión, era La última Cena. Después de la cena, Jesús, temeroso de lo que se venía encima, rezaba en el Monte de los Olivos, tratando de sacar las fuerzas que necesitaría en lo que se aproximaba. Le acompañaron dos apóstoles, para que rezaran con Él, pero se quedaban dormidos.

Más tarde, seguido de soldados del imperio, apareció uno de sus discípulos, Judas Iscariote que, por treinta monedas de plata, entregó a Jesús al Imperio, tras un beso con el que le traicionó. Esta situación da inicio a la Pasión de Cristo, proceso en el cual es sometido a durísimos padecimientos antes de ser finalmente crucificado en la cruz.

– Los últimos días de Jesús

Como hemos explicado, la víspera de la Pascua judía, Jesús se reunió con sus apóstoles en la conocida “última cena”. En ella, predijo ante sus seguidores que habría de ser traicionado por uno ellos. Poco después, tras la traición del apóstol Judas IscarioteJesús fue capturado por los guardias del sumo sacerdote.

El consejo religioso judío le declaró culpable de blasfemia, ante la afirmación de Cristo de que él era el Mesías. Se le condenó a la pena de muerte. Pero el sanedrín no podía aplicar dicha pena sin el consentimiento de las autoridades romanas que, recordemos, dominaban la región.

Fue así que el gobernador romano de Judea, Poncio Pilatos, accedió a cumplir la pena que determinaron las autoridades judías. Jesús fue torturado y los soldados, rasgaron sus vestiduras, se apostaron su capa. Le incrustaron en la frente, una dolorosa corona de espinas para que recorriera el camino hasta el Monte del Calvario.

Poco después expiró a través de crucifixión, un método de ejecución utilizado en tiempos romanos. Cuando Jesús entregó su vida, el suelo tembló y el cielo tronó. Sus discípulos, se encargaron de recogerle, ungirle y velarle. Guardaron su cuerpo en una pequeña cueva tapada por una gran roca. Al tercer día, cuando volvieron a verle, Jesús había resucitado de entre los muertos.

– El Jesús «histórico»

Tras su muerte, la vida y el legado de Cristo cobraron una relevancia como quizás nunca se había visto en la historia. Sus discípulos relataron el milagro de la resurrección. Los once apóstoles restantes presenciaron su aparición. En ellas Jesús les ordenó que predicaran su mensaje. Esta línea religiosa que sostenía que Jesús de Nazaret era el Mesías, hizo que las creencias cristianas se separaran aún más, de la tradición judía.

Posteriormente se desarrolló el cristianismo, como una nueva religión que tuvo un comienzo de persecuciones y ocultamiento. Pero sólo algunos siglos después llegó a ser la religión oficial del Imperio Romano, alcanzando su mayor poderío al dominar la espiritualidad de la Europa Medieval y luego del “Nuevo Continente” tras el Descubrimiento de América.

Además del Nuevo Testamento, que es la parte de la Biblia que habla de la vida humana de Jesús, existen otras fuentes que demuestran la existencia de Jesús y que han llevado a muchos expertos a admitir su existencia, como personaje histórico más allá de su dimensión religiosa.

Esta aceptación prácticamente universal de la naturaleza histórica de la figura de Jesús procede del conocimiento que se tiene de su existencia por otras fuentes escritas ajenas a los Evangelios cuyos autores, además, no estaban directamente vinculados con el universo del cristianismo primitivo.

Así, se considera que estas fuentes son más fiables que los escritos vinculados a la Biblia al ser consideradas más imparciales y no verse contaminada directamente por cuestionamientos de tipo religioso.

Las dos fuentes principales que se utilizan para demostrar la existencia de Jesús desde un punto de vista histórico son los historiadores Flavio Josefo y Tácito.

– El historiador Flavio Josefo

Ha pasado a la posteridad especialmente por los escritos, en los que relata los hechos vinculados a la Gran Revuelta Judía del año 66 d. C. Si bien no es exactamente contemporáneo de Jesús, al haber nacido alrededor del año 35 d. C., el hecho de que viviese en la época inmediatamente posterior a la vida y muerte de este personaje hacen de él una fuente bastante fiable a la hora de constatar su existencia.

Flavio Josefo cita a Jesús específicamente en dos ocasiones en su obra “Antigüedades Judías”, donde hace referencia a un “hombre sabio” que fue seguido y considerado como el verdadero “Mesías” por muchos judíos y griegos y que fue crucificado.

Asimismo, también habla de un hermano de Jesús, cuyo nombre han traducido los expertos de habla inglesa especialistas en la obra de este autor como “James” y de la muerte de Juan Bautista, relacionada también con las reivindicaciones judías del momento. Estas referencias, aunque breves, se consideran pruebas fehacientes de la existencia histórica de Jesús, documentada por un escritor ajeno al ámbito del cristianismo primitivo.

– Tácito

En segundo lugar, nos encontramos con el historiador romano Tácito. Este autor, posterior a Flavio Josefo, cuyas obras se retrotraen ya al siglo II d. C., por lo que su distancia temporal de la época en que nació Jesús hace que su testimonio se considere menos original que el de Flavio Josefo.

Sin embargo, la distancia ideológica que muestra respecto al cristianismo también hace que se le considere más independiente y menos contaminado por las ideas cristianas que otros escritos de la época. Así, Tácito, en sus famosos “Anales” describe la ejecución de Jesús por Poncio Pilatos mientras cuenta la persecución que Nerón hizo de los cristianos tras el incendio de la ciudad de Roma, hablando de su culto como mito y describiendo tal creencia como “vergonzante” y lamentándose de que hubiera llegado a Roma desde Judea.

En todo caso, pese a su tono despectivo, el famoso autor romano testifica su existencia de forma fehaciente y considerada totalmente fiable por parte de los historiadores, que utilizan los escritos de Tácito para apoyar otros descubrimientos de tipo histórico.

Aunque existe la teoría del “mito de Cristo”, que defiende que Jesús nunca existió históricamente, la mayoría de expertos coinciden en que la existencia real de Jesús es indubitable. De hecho, ni los enemigos más encarnizados de los cristianos pusieron nunca en duda la existencia de Cristo, ni siquiera durante sus ataques más agresivos contra dicha fe, especialmente porque en ocasiones, esos perseguidores, al final , se convertían a la fe que tanto perseguían.

Pese a que los expertos pueden no estar de acuerdo en los detalles y las cuestiones de tipo religioso, está aceptado a nivel general que durante el primer tercio del siglo I d. C., hubo un hombre en Judea llamado Jesús que fue bautizado por Juan “el Bautista” y fue mandado ejecutar por Poncio Pilatos, más allá de toda duda razonable.

– Mito de Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret es el hijo de Dios y, por tanto, la figura en torno a la cual, giran gran parte de las creencias religiosas del cristianismo. Sin embargo, también hay una serie de corrientes de pensamiento que no comparten las ideas cristianas y ponen en duda los relatos de la Biblia y, en su mayoría, también niegan los hechos, vivencias o doctrinas que se le atribuyen a Jesús de Nazaret.

A las teorías que defienden esto se les denomina como Mito de Jesús, y señalan que todo lo que se señala en la Biblia o en los documentos históricos que se han encontrado a lo largo de los años no es fruto de una intervención divina o niegan que los documentos históricos de verdad supongan una prueba clara de la existencia de Jesús de Nazaret.

Según ellos, todo se trata de un sincretismo, es decir, un proceso mediante el cual se ponen en común las ideas de diversas culturas y tradiciones religiosas.

Los que defiende la teoría del Mito de Jesús aluden a que todo es la invención de personas pertenecientes a diversas órdenes religiosas, que adoptaron las creencias de otros pueblos durante los viajes e intercambios culturales realizados entre diferentes culturas. Un ejemplo de sincretismo sería el Dios Serapis, que se convirtió en una deidad romano-egipcia como símbolo de la buena relación entre ambos pueblos.

En la actualidad, estos movimientos se han ido aglutinando en lo que se ha dado en llamar como la Nueva Era o también la era de Acuario. Según las movimientos que se adscriben a la Nueva Era, el sincretismo religioso es algo generalizado en el mundo, ya que todas las religiones serían básicamente lo mismo pero con otras ropas.

Es decir, todas las religiones son similares (cambian los nombres de los dioses o las leyendas, pero se mantiene lo básico) porque todas se retroalimentan entre sí a través de las relaciones históricas y culturales entre diferentes regiones. Los que creen en esto de la Nueva Era suelen mezclar religiones sin importar de dónde provengan, para ellos lo importante es la revitalización espiritual y el misticismo.

Pese a las pruebas que puedan existir en ambos sentidos, está claro que la religión es algo que se vive tan internamente que tanto creyentes como religiosos siempre serán reticentes a admitir los argumentos del otro como ciertos, así que las pruebas valen de poco cuando se habla de religión.

Sea como sea, la vida de Jesucristo, ha inspirado a muchas personas a ser buena y a crear valores que e la vida actual, hacen falta. Muchas personas pondrán en entredicho estas palabras y otras las creerán, pero lo que sí es cierto es que esta biografía de Jesús de Nazaret, es un guiño a la historia, a la forma de pensar y  a los orígenes que a veces tenemos desvinculados.

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La primer mujer que tomó parte en una olimpiada fue condenada a muerte…


Diágoras de Rodas

Historias de la historia(J.Sanz) — En el Templo de Hera, en la ciudad de Olimpia, se enciende hoy la llama olímpica que iniciará el recorrido hasta llegar a Londres el 27 de julio y dar comienzo los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Los Juegos Olímpicos en la época clásica se disputaban en Olimpia cada cuatro años u olimpiada desde el 776 a.C. hasta que el emperador Teodosio los abolió en 394.

Los hombres griegos y libres, en representación de diversas ciudades estado, competían en diferentes pruebas por la gloria; en palabras del poeta Píndaro:

el vencedor, el resto de sus días, tendrá una dicha con sabor de mieles.

Una saga de estos triunfadores la inició Diágoras de Rodas, que falleció mientras era llevado en hombros por sus hijos, Diamageto Acusilao, celebrando el triunfo de éstos.

También vencerían Dorieo, otro hijo de Diágoras, y los nietos de éste Eucles Pisírodo.

Las mujeres tenían prohibido asistir y participar en las Olimpiadas, pero Calipatira, hija de Diágoras y madre de Pisírodo, decidió que no se iba a perder el día que su hijo triunfaría. Así que, se vistió con las ropas de los entrenadores y consiguió colarse.

Tal y como ella había soñado, su hijo consiguió hacerse con la victoria pero, llevada por su alegría, saltó la valla para felicitar a su hijo y la ropa se quedó enganchada… Calipatira quedó desnuda frente a todos. Según las reglas de las Olimpiadas, el castigo para las mujeres que infringiesen la ley sería ser despeñadas por el monte Tipeo.

En honor a su padre, hermanos e hijo, campeones olímpicos, los jueces le perdonaron la vida. Además, desde aquel momento se promulgó una nueva norma que obligaba a los entrenadores a ir desnudos, igual que los atletas, para que no volviese a ocurrir.

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Urraca de León, la primera reina de Europa…


Urraca I de León según Carlos Múgica y Pérez.

Muy Interesante(F.Navarro) — En la historia medieval europea, Urraca de León destaca como una figura poderosa, aunque no ampliamente reconocida fuera de los círculos académicos. Nacida en 1081, Urraca ascendió al trono de León en 1109, marcando un precedente como la primera mujer en Europa en reinar no solo de nombre, sino como propietaria de pleno derecho de su corona. Su reinado desafió las normas convencionales de su tiempo, en una era dominada por figuras masculinas, estableciendo un legado de tenacidad y liderazgo que aún resuena en los anales de la historia.

– Ascenso al poder

Urraca de León nació en 1081, en un mundo donde el poder y la política estaban firmemente en manos de los hombres. Como hija primogénita de Alfonso VI de León y de la reina Constanza de Borgoña, Urraca fue educada en las artes del gobierno y la estrategia, preparándose para un posible papel en los asuntos del reino. Esta formación incluía estudios en las artes liberales, así como en habilidades más prácticas como la equitación y la caza, vitales para una princesa de su estatus y potenciales responsabilidades futuras.

El camino hacia el poder de Urraca fue trazado por circunstancias familiares y políticas fortuitas. En 1108, la muerte inesperada de su único hermano varón, Sancho Alfónsez, en la batalla de Uclés, eliminó al heredero al trono ante ella. A pesar de las resistencias dentro de la corte y la nobleza, que favorecían una línea sucesoria masculina, la falta de otro heredero varón dejó a Urraca como la candidata indiscutible para suceder a su padre. Su ascenso fue apuntalado por la necesidad de estabilidad, pero no sin vérselas con una red de intrigas palaciegas y tensiones que desafiaban su legitimidad y capacidades, escenificando un panorama de alianzas y rivalidades que marcarían su reinado.

La reina Urraca I por José María Rodríguez de Losada.

– Los desafíos de una reina medieval

El reinado de Urraca de León estuvo plagado de desafíos significativos que pusieron a prueba su habilidad y resiliencia como monarca. Uno de los más destacados fue la constante lucha de poder con la nobleza e incluso con su propio segundo esposo, Alfonso el Batallador, rey de Aragón, con quien su matrimonio se convirtió en una fuente de conflictos y desestabilidad. Estas tensiones se exacerbaron debido a las ambiciones territoriales cruzadas y la falta de un heredero común, lo que llevó a enfrentamientos militares y a una anulación de su matrimonio.

Además, Urraca no tuvo fácil mantener la integridad de sus territorios ante las incursiones de los reinos musulmanes y las presiones de los emergentes reinos vecinos, como Portugal. A pesar de estos obstáculos, Urraca demostró ser una gobernante capaz, manteniendo la cohesión de León y administrando la justicia y las finanzas del reino con una habilidad que rara vez se reconocía en las crónicas de la época.

Los cronistas medievales, influenciados por prejuicios de género y políticos, a menudo describieron a Urraca de manera negativa, enfocados en supuestas intrigas personales y su vida marital. Sin embargo, documentos y registros administrativos del periodo muestran una realidad diferente: Urraca fue una administradora efectiva que fortaleció la estructura gubernamental del reino, promovió el arte y la cultura, y mantuvo con habilidad las fronteras de sus dominios. Su gobierno, aunque desafiado constantemente por fuerzas externas e internas, demostró ser crucial en un periodo de transición y turbulencia en la península ibérica.

Escultura de Urraca I de León

– Reina, esposa y madre

La vida personal de Urraca de León estuvo intrínsecamente ligada a su papel como monarca. Sus matrimonios, primero con Raimundo de Borgoña y luego con Alfonso el Batallador, fueron alianzas políticas que afectaron profundamente la estabilidad de su reino. Como madre, su relación con su hijo, Alfonso VII, fue central en su política, preparándolo para continuar su legado, lo que influyó en sus decisiones y en la sucesión del trono.

El legado de Urraca ha sido reconsiderado significativamente en tiempos modernos. Mientras que las narrativas históricas anteriores a menudo la retrataban bajo estereotipos misóginos, la investigación contemporánea ha destacado su eficacia como gobernante en un periodo complejo. Hoy, Urraca es vista como una pionera en el ejercicio del poder femenino en un contexto dominado por hombres, destacando su tenacidad y capacidad para gobernar a pesar de las adversidades significativas, ofreciendo una valiosa perspectiva sobre el liderazgo femenino en la historia.

Urraca de León se erige como una figura monumental en la historia de Europa, no solo por ser la primera reina propietaria en un continente gobernado por hombres, sino también como precursora en el reconocimiento de las capacidades gubernamentales femeninas. Su reinado desafía las narrativas tradicionales y resalta la resistencia y habilidad política de las mujeres en posiciones de poder. Revisitar su vida ofrece inspiración y lecciones valiosas sobre liderazgo, demostrando la importancia de interpretar la historia con una visión que reconozca y valore equitativamente el papel de las mujeres en la conformación de nuestro mundo.

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Apartheid: ¿Qué era el Apartheid?…


sobrehisotira.com(Blanca) — En la historia de Africa, uno de los momentos y periodos más significativos fue el del Apartheid, y que consistió en una segregación racial vivida en el Siglo XX que duró hasta comienzos de los años 90 en Sudáfrica.

Cuesta creer que en un país como Africa, y en concreto en Sufáfrica, el colonialismo de las primeras potencias blancas, acabaran derivando en un periodo de segregación en el que la población negra apenas tenía derechos y que acabó por separarles del todo.

Como nace y que es el Apartheid

  • A mediados del Siglo XX y aunque la población negra fuera mayoritaría sobre la blanca, aparece lo que conocemos como Apartheid, derivado de hecho de cierta supremacía blanca que se venía imponiendo desde comienzos de este Siglo (De hecho en 1910 solo los blancos podían acceder al Parlamento y una ley de 1913 sobre las tierras indígenas limitaba a 21 millones de acres  la tierra que podía estar en manos de los negros).

  • Esta palabra se traduce de las lenguas africanas como separación, ya que los blancos que vivian en las colonias Sudafricanas se impusieron y de hecho consiguieron dividir la población de blancos y de negros.La población negra vivió discriminada, de un modopolítico, económico, social y racial.

  • Los blancos acabaron dividiendo a población en tres grupos raciales: blancos, bantúes o negros y de color o mestizos.Añadiendo posteriormente a los hindúes y pakistaníes como otra categoría más.

  • De este modo los blancos lograron imponer una jerarquía en la que su raza dominaba al resto no sólo en los derchos antes mencionados, sino que incluso en el plano geográfico,  mediante la creación forzada de territorios reservados: los Bantustanes , donde limitaban a la población negra y a la que además no consideraba como población que fuera de Sudáfrica si bien perdió hasta la ciudadanía.

  • Nada era igual para negros y blancos. Los negros tenían que incluso que llevar, una cartilla que les era solicitada cada vez que les paraba la policia si lo deseaban.

  • La educación para la población negra era también distinta, de hecho era de un nivel más bajo y no todos los niños negros podían asistir a la escuela debido a los bajos recursos económicos de los que se disponía. Habia una universidad «para negros», la de Fort Hare, donde estudióNelsón Mandela, y que fue sin duda alguna el gran líder y activista en contra de esta situación, y junto a otros como Steve Biko (que murió asesinado en 1977).

  • Mandela estuvo encarcelado 27 años, y fue presidente desde 1994 hasta 1999.

– Reacción internacional al Apartheid 

  • Esta situación de discriminación llevó al país a ser objeto de las críticas en el  ambito internacional, además de dar lugar a diversas sanciones económicas y de aislamiento por parte de numerosos paises y ratificada por las instancias internacionales. Como ejemplo cabe mencionar la prohibición a que Sudáfrica participara en los JJOO de Munich en 1972.

  • Fruto de esta discriminación internacional, Sudáfrica comenzó a aplicar lo que se conoce como «desarrollo separado», así , a los negros se les asignaban áreas pobres de nueva creación que estaban destinadas a convertirse en un futuro en insignificantes estados, mientras la población blanca mantenía el control sobre mas del 80% del país gracias a la minería.

  • La situación llevó a duros enfrentamientos entre la población, sobretodo en zonas del interior y a que ciudades como Moscú colaboraran a esta situación armando a Angola y Mozambique, países cuyos gobiernos pro-soviéticos se enfrentaban a guerrillas subvencionadas por Occidente y apoyadas por Sudáfrica.

  • Con el fín de la Guerra Fría, se precipita el que acabe el Apartheid, propiciado también por el ascenso al poder del presidente Frédérik de Klerk, que tras diversas negociaciones con los representantes de las comunidades étnicas del país, puso fin al régimen racista en junio de 1991, permitiendo a la población negra recuperar sus derechos.

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La felicidad, según el filósofo John Stuart Mill…


Muy Interesante(P.Mora) — La felicidad ha sido objeto de reflexión para numerosos pensadores durante siglos. En concreto, John Stuart Mill, destacado filósofo y economista británico del siglo XIX, definió este concepto como la experiencia del placer y la ausencia de dolor.

Esta definición seguía la línea de Jeremy Bentham, su predecesor, quien también consideraba que el bienestar se basaba en el equilibrio entre placer y dolor. Mill, sin embargo, introduce una distinción significativa: la calidad de los placeres. Para él, no todos los placeres son iguales, y algunos son intrínsecamente superiores a otros.

En particular, Mill argumenta que existen placeres “superiores” e “inferiores”. Los placeres superiores son los intelectuales, emocionales y morales, mientras que los placeres inferiores son los físicos y sensoriales. Según Mill, los placeres superiores son más valiosos y contribuyen más significativamente a la felicidad humana.

«Mejor ser Sócrates insatisfecho que un necio satisfecho», anotaba. Con esta afirmación, el filósofo estaba dando a entender que la calidad de la experiencia es más importante que la cantidad de placer. Sin embargo, Mill es conocido por su contribución al utilitarismo, una teoría ética que defiende que la acción correcta es la que maximiza la felicidad. En su obra ‘Utilitarismo’ (1863), Mill expone sus ideas sobre la felicidad y su importancia en la moralidad.

Para él, las acciones son correctas en la medida en que tienden a promover la felicidad y erróneas en la medida en que tienden a producir lo contrario de la felicidad. Este principio se aplica tanto a nivel individual como colectivo. La moralidad, por lo tanto, se evalúa en función de sus consecuencias y su capacidad para aumentar la felicidad general.

Mill subraya la importancia del bienestar colectivo en la búsqueda de la felicidad. Cree que la felicidad individual está entrelazada con la felicidad de los demás y que una sociedad justa y equitativa es esencial para la realización del bienestar general. La justicia, según Mill, está basada en la utilidad y es crucial para garantizar una distribución equitativa de la felicidad.

Mill buscaba hacer más práctico y aplicable al mundo real el principio de la “mayor felicidad para el mayor número”, propuesto por Jeremy Bentham, quien confiaba en un abstracto “cálculo felicífico” para evaluar la moralidad de las acciones. Mill, sin embargo, estaba más interesado en las implicaciones sociales y políticas de este principio.

El utilitarismo de Mill se centra en cómo la búsqueda de la mayor felicidad podría implementarse de manera efectiva en la sociedad. Una de las preocupaciones del filósofo era cómo las leyes y políticas que promueven la mayor felicidad para la mayoría podrían, paradójicamente, restringir la felicidad de algunos individuos, especialmente si estas leyes imponían de manera estricta los deseos de la mayoría.

Mill defiende que la solución a este dilema radica en la educación y la opinión pública, que deben trabajar juntas para establecer una “asociación indisoluble” entre la felicidad individual y el bienestar social. Esto significa que las personas estarían motivadas a actuar no solo en su propio beneficio, sino también en el de la sociedad en su conjunto. Así lo expresaba en su obra ‘Sobre la libertad’ (1859):

«La sociedad debe permitir a todos los individuos la libertad de buscar la felicidad a través de metas personales, y tal derecho debe ser protegido con leyes por el gobierno».

Por tanto, Mill también destaca la importancia de la educación y la cultura en el desarrollo de la felicidad. Considera que una educación adecuada puede elevar los gustos y capacidades de las personas, permitiéndoles apreciar y buscar placeres superiores. La cultura y el progreso intelectual son, por lo tanto, esenciales para una vida plena y feliz.

– El principio del daño

Sin embargo, Mill reconoce que hay límites a esta libertad. Propone el “principio del daño”, que establece que la libertad de una persona debe ser limitada únicamente cuando sus acciones perjudican la felicidad de otra. En sus palabras:

«El propio bien de una persona, ya sea físico o moral, no es un aval suficiente para restringir su libertad».

Por tanto, hacía hincapié en la importancia de no interferir en la vida de los individuos a menos que sea necesario para prevenir daños a otros, asegurando así un equilibrio entre la libertad personal y el bienestar colectivo.

– Cuantificación de la felicidad

A su vez, Mill también se enfoca en cómo medir la felicidad, criticando el enfoque de Bentham que solo consideraba la duración e intensidad de los placeres. Mill introduce la noción de la calidad del placer, argumentando que los placeres intelectuales y culturales son superiores a los meramente físicos o sensuales.

En este sentido, Mill intenta establecer la esencia de la felicidad preguntándose qué es lo que las personas buscan y qué provoca su felicidad. «La única prueba que es posible encontrar de que una cosa es deseable, es que la gente de hecho la desea», anotaba.

Las ideas de Mill han sido objeto de diversas críticas, especialmente en cuanto a la medición y comparación de placeres. Algunos críticos argumentan que es difícil, si no imposible, comparar objetivamente la calidad de diferentes placeres. No en vano, Mill defiende su posición insistiendo en que las personas con experiencia de ambos tipos de placeres (superiores e inferiores) son las más capacitadas para juzgar su valor relativo.

Asimismo, Mill distingue entre dos tipos de deseos: los inmotivados y las acciones conscientes. Los deseos inmotivados son aquellos que buscamos por el placer inmediato que nos proporcionan, mientras que las acciones conscientes son aquellas que realizamos por deber o caridad, que no necesariamente nos dan placer, pero que contribuyen a la felicidad a largo plazo.

En el primer caso, deseamos algo como parte de nuestra felicidad inmediata. En el segundo, deseamos algo como medio para alcanzar una felicidad más profunda y duradera, que se siente cuando el acto cumple su fin virtuoso.

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Carlo Gesualdo: el sádico del laúd …


Historia Hoy(J.Blee) — Carlo Gesualdo fue un príncipe italiano del Renacimiento nacido el 8 de marzo de 1566 en Venosa (región de Potenza) y murió en manos de un joven bujarrón el 8 de septiembre de 1613 en la cámara del zembalo de su propio palacio.

Era el segundo hijo de Fabrizio Gesualdo, sobrino del arzobispo de Nápoles, Alfonso Gesualdo y de san Carlos Borromeo, y sobrino nieto del Papa Pio IV. Cuando murió su hermano mayor heredó los títulos y derechos dinásticos de la familia, convirtiéndose en príncipe sucesor al trono de Venosa y conde de Conza.

Vino al mundo con un notable oído musical, prontamente puesto a prueba en la academia fundada por su padre y piedra angular para notorios personajes tocados por la vara de Euterpe. Diligentemente dominó el laúd, y se destacó en las clases de composición dictadas por el maestro Pomponio Nenna, un dios de los secretos del pentagrama.

En 1586, se casó con su prima María de Ávalos, hija del duque de Pescara, nieta del conde de Montesarchio, y de Sveva Gesualdo. El matrimonio se celebró en Nápoles el 28 de mayo de 1586, con dispensa del Papa Sixto V, en la Iglesia de San Domingo Mayor, situada cerca del palacio donde habitaba la familia Gesualdo. Carlo tenía veinte años y María veinticuatro.

Al poco tiempo de casados, María conoció al duque de Andría y conde de Ruvo, Fabrizio Carafa, de quien se enamoró y con quien comenzó un amantazgo que devino en tragedia mortal, literalmente. En la noche del martes al miércoles 17 de octubre de 1590, los dos amantes fueron atrapados en flagrante adulterio en el lecho de María y fueron bárbaramente ajusticiados y descuartizados.

El bestial crimen de María y su amante desató una ola de indignación. Una muchedumbre pidió la cabeza de los asesinos. Pero la ley y la prosapia vistieron a Carlo con la capa de la impunidad, liberándolo de toda responsabilidad sobre el crimen que todos sabían que él había planificado y cometido.

Tres años después de que su daga, su espada y su arcabuz cayeran sobre el cuerpo de la madre de Emanuele (su primer heredero), se casó con Leonor de Este, hija del marqués Alfonso de Este, pero debido a las infidelidades del compositor, el matrimonio fracasó; dejándolo a cargo de dos hijos, los cuales murieron (uno por asfixia y otro por “un mal de la sangre”, según los médicos).

Hacia el año 1600, atormentado por la muerte de sus hijos, eligió un horrendo camino de expiación. Rodeado de jóvenes que lo secundaron, se hundió en una vorágine de juegos masoquistas, flagelación, bárbaros ritos para expulsar a los demonios e interminables concilios de sodomía.

Pese a su sufrimiento físico y mental (digno de un penitente al borde del Purgatorio), legó una gran obra musical de carácter religioso: “La Responsoria de Tenebrae”, composiciones para los jueves, viernes y sábados anteriores a las Pascuas. Además, seis volúmenes de madrigales a cinco voces sobre textos de Torquato Tasso.  

En sus últimos años se encerró en su castillo, cegado por la culpa, aterrado por su seguro descenso al Infierno y redoblando su ritual de brujería sodomizante, hasta que el 8 de septiembre de 1613 fue encontrado muerto, desnudo y ultrajado en el sótano de su castillo, luego de haber pasado la noche con uno de sus mancebos favoritos.

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¿Cómo contaban los romanos con los dedos de la manos?…


«El último capítulo» (1902), por James Doyle Penrose. Beda trabajando en su lecho de muerte.

historias de la historia(J.Sanz) — Me atrevería a decir, y creo no equivocarme, que el cómputo con los dedos es seguramente el modo de contar más antiguo de la historia, y aunque fue mencionado por los clásicos no ha sobrevivido ningún tratado de la Antigüedad sobre el tema, por lo que parece que la técnica se transmitió principalmente a través de la tradición oral… o viendo cómo lo hacían los animales.

Tenemos referencias a este método de contar en la comedia El saldado fanfarrón de Plauto («su derecha calcula con los dedos«); en la Sátira X de Juvenal («cuenta sus años con los dedos de la mano derecha«); Plinio, en su Historia Natural, cuenta que una estatua de Jano, atribuida a la época del rey Numa, tenía las manos en la posición de tal forma que representaban el número 365 (días) -recordemos que Jano era el dios del tiempo, las transiciones, los comienzos y los finales, y que en su honor tenemos Ianuarius (enero).

Quintiliano hace mención también de esta tradición y señala que el conocimiento de los números no es sólo indispensable para el orador e indica que un abogado que muestra torpeza contando con los dedos da una pésima imagen de sí mismo. Si os habéis dado cuenta, ya no solo hablamos de contar los dedos, sino también de cómo se representaban los números con los dedos. Y para ello tenemos que recurrir a Beda el Venerable, un monje benedictino de Northumbria (Gran Bretaña).

Escritor y erudito, su obra más famosa, Historia eclesiástica del pueblo inglés, crónica de la conversión al cristianismo de las tribus anglosajonas, le valió el título de «Padre de la Historia inglesa». Ayudó a establecer la práctica de datar desde el nacimiento del Cristo (Anno Domini, «en el año de nuestro Señor»), costumbre que finalmente arraigó en la Europa medieval.

Pero hoy nos acompaña por otra de sus obras, De temporum ratione liber  (Sobre la división del tiempo), escrita en 725. En base al texto del capítulo primero de este libro, titulado De computo et loquela digitorum (Sobre el cómputo y el habla con los dedos), el matemático Luca Pacioli hizo en el siglo XV esta esclarecedora ilustración.

Con tan solo tres dedos de la mano izquierda (el meñique, el anular y el corazón) se puede representar del 1 al 9; con los otros dos dedos de esa misma mano, el índice y el pulgar, vamos a representar las decenas, 10, 20, así hasta 90.

Así que, utilizando solo la mano izquierda tenemos del 1 al 99.

Por otra parte, para las centenas (100, 200, 300, …) se utilizaban los dedos índice y pulgar de la mano derecha, con los mismos signos que los descritos arriba con esos mismos dedos, pero de la mano izquierda. Mientras que los dedos meñique, anular y corazón de esa misma mano derecha se utilizaban, con los mismos gestos descritos para los de la izquierda, para representar las unidades de mil (1.000, 2.000, 3.000, …).

Y no se vayan todavía, aún hay más.

Para representar las decenas de mil, el bueno de Beda describe 9 posiciones diferentes de la mano izquierda respecto al cuerpo, y de forma similar se utiliza la mano derecha para las centenas de mil.

Así que, tendremos desde 1 hasta 1.000.000. Eso sí, conforme aumentan los dígitos aumenta la dificultad, llegando a convertirse en un buen entrenamiento para jugar al nivel experto en el Twister.

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La última fuga…


Historia Hoy — El 28 de julio de 1750, Johann Sebastian Bach falleció a la edad de 65 años. Un periódico de la época informó que «las infelices consecuencias de una muy poco exitosa operación» fueron la causa de su muerte.

A pesar de que Johann S. Bach y Georg F. Händel nacieron con poco tiempo de diferencia en pueblos vecinos, y fueron dos de los compositores más célebres de su tiempo, no llegaron jamás a conocerse personalmente, aunque seguían de cerca sus carreras. Lo curioso es que ambos tuvieron una desgracia en común. Los dos fueron operados de cataratas por el mismo cirujano, chevalier John Taylor, y ambos terminaron sus días ciegos.

John Taylor decía ser el cirujano de su majestad, el rey Jorge I de Inglaterra, y también del papa y de otros monarcas europeos. Händel, que estaba desesperado por la evolución de sus cataratas, se dejó operar por el chevalier con pésimos resultados. Como Taylor estaba muy poco tiempo en las ciudades donde operaba a sus pacientes bajo la promesa de pronta recuperación, este viajó a Alemania, donde Bach lo conoció cuando se promocionaba como el cirujano de Händel.

John Taylor.
John Taylor

Sin conocer el desastroso final de su colega, Bach se puso en manos de Taylor y el resultado fue peor que el de Händel. No solo la cirugía fue un fracaso, sino que los remedios que le aplicó al compositor –calomé y cantáridas– desmejoraron su salud rápidamente. El 28 de julio de 1750, el músico sufrió una descompensación cardiológica y murió.

Fue enterrado cerca de la pared sur de la Johanniskirche de Leipzig, a seis pasos de la puerta, sin marca que pudiera individualizar su tumba. A pesar de su obra y su descendencia musical, pronto fue olvidado y sus restos extraviados.

Cuando en 1894, la Johanniskirche fue ampliada, lo hizo a expensas de su camposanto. Fue entonces cuando se pensó en rescatar el cadáver de Bach. Como su ataúd no había sido individualizado, debió hacerse la búsqueda entre los mil cuatrocientos cadáveres que yacían en el cementerio.

Se sabía que el féretro era de nogal, por lo que el número de probables candidatos se redujo a doce. Comparando los cráneos con los retratos del músico, quedó uno como el probable esqueleto perteneciente al genio de la polifonía. En 1950, el esqueleto de Bach fue trasladado a la Thomaskirche, iglesia en la que Bach había trabajado como Kapellmeister a lo largo de quince años.

El anatomista Wilhelm His (célebre por el descubrimiento de las fibras cardíacas que llevan su nombre) le sugirió al escultor Carl L. Seffner que crease un busto basado en el hipotético cráneo del compositor.

Para perfeccionar el trabajo, His le dio al escultor una tabla por él confeccionada, donde detallaba el espesor del subcutáneo en diecinueve puntos diferentes de la cara, medido en treinta y seis cadáveres de distintos sexos y edades. La máscara elaborada por Seffner guarda un asombroso parecido con los retratos del maestro que, de esta forma, se fugó del extravío.

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«La mujer debe deshacerse de su vergüenza junto con su ropa»: lo que realmente pensaban las mujeres en la antigüedad sobre el sexo…


BBC News Mundo(D.Dunn) — Un nuevo libro cuenta cómo las mujeres veían el sexo en la antigüedad. En él, la escritora Daisy Dunn explora lo que ellas tenían que decir acerca de su propio deseo, desafiando los estereotipos masculinos.

Según Semónides de Amorgos, un poeta de la Grecia del siglo VII a. C., existen diez tipos de mujeres: están las mujeres que son como cerdos, porque prefieren comer a limpiar; las mujeres que se parecen a las zorras, ya que son particularmente observadoras; las mujeres-burro, definidas por su promiscuidad; y las mujeres-perro, marcadas por su desobediencia.

También hay mujeres marinas tormentosas, mujeres terrestres codiciosas, mujeres comadrejas ladronas, mujeres caballo perezosas, mujeres mono poco atractivas y, las únicas buenas, mujeres abejas trabajadoras.

De todas las mujeres descritas en esta lista, que palpita con la misoginia de la época,las llamadas «mujeres burro» sexualmente promiscuas son quizás las más misteriosas.

Una imagen de Safo
La antigua poetisa griega Safo dio una poderosa expresión al deseo femenino.

Los relatos históricos del mundo antiguo tienden a revelar la naturaleza enclaustrada de la vida de las mujeres en aquellas épocas.

En Grecia, las mujeres solían llevar velo en público y en Roma tenían «tutores» (normalmente sus padres o maridos) que supervisaban sus movimientos y el manejo de sus bienes. ¿Podría el concepto de la mujer lujuriosa ser una pura fantasía masculina? ¿O podrían las mujeres del mundo antiguo haber estado más interesadas en el sexo de lo que generalmente se cree?

Como aprendí mientras investigaba para mi nuevo libro The Missing Thread (El hilo perdido), la primera historia del mundo antiguo que se escribe desde la perspectiva de las mujeres, tenemos que mirar detenidamente si queremos descubrir lo que las mujeres realmente pensaban sobre el sexo.

La gran mayoría de las fuentes que sobreviven fueron escritas por hombres propensos a exagerar los hábitos sexuales de las mujeres en una dirección u otra.

Algunos llegaban a tales extremos para enfatizar las virtudes de una mujer que la hacían parecer casi santa e inhumana. Otros presentaban deliberadamente a las mujeres como sexualmente voraces para ennegrecer su carácter.

Si tomáramos estas descripciones al pie de la letra, llegaríamos a la conclusión de que las mujeres en el mundo antiguo eran, o todas castas o todas locas por el sexo. Afortunadamente, es posible asomarse a los corazones de algunas mujeres clásicas, que ofrecen una visión mucho más profunda de la sexualidad femenina.

– Confesiones del enamoramiento

Una ilustración de Safo declamando frente a una corte
Los textos antiguos resaltan la importancia de Safo y su poesía entre sus contemporáneos.

En el mismo período del poeta que citábamos al principio, nos encontramos con Safo, quien compuso poesía lírica en la isla griega de Lesbos en el siglo VII a.C.

Safo documentó las intensas sensaciones físicas que experimentó mientras veía a una mujer sentada hablando con un hombre (corazón palpitante, habla entrecortada, fuego en las venas, ceguera temporal, zumbidos en los oídos, sudor frío, temblores, palidez), todas las que cualquier persona que haya caído en la lujuria sabe reconocer.

En otro poema, Safo describió cómo adornaba a una mujer con flores y recordaba con nostalgia cómo, en una cama blanda, «apagaría [su] deseo». Estas son las confesiones de una mujer que comprende que no se puede reprimir el enamoramiento.

Los poemas de Safo son hoy tan fragmentarios que puede resultar difícil leerlos con precisión, pero los estudiosos han detectado en uno de los papiros una referencia a juguetes sexuales, conocidos en griego como olisboi.

En Grecia se empleaban en rituales de fertilidad, así como por placer, y así aparecen registrados en varias pinturas en vasijas. Más tarde, también en Roma, los objetos fálicos tuvieron una cualidad parecida a un talismán. No habría tenido sentido que las mujeres rehuyeran los símbolos que se creía que traían buena suerte.

Las mujeres antiguas estaban tan lejos de estremecerse ante la visión del erotismo que algunas incluso fueron enterradas con él.

En el período anterior a que Roma alcanzara prominencia, los etruscos dominaron el continente italiano y lo llenaron de escenas de naturaleza romántica. Numerosas obras de arte y estatuas de tumbas representan a hombres y mujeres recostados juntos.

Un quemador de incienso en el que aparecían hombres y mujeres tocándose los genitales fue enterrado junto a una mujer etrusca en el siglo VIII a.C.

– Cómo se percibía la prostitución

Una imagen de una pareja teniendo sexo de la antigua Pompeya
Las gráficas imágenes que adornan un antiguo lupanar en Pompeya nos dan luces sobre cómo se percibía la prostitución en esa época.

Basta visitar algún burdel antiguo, como los de Pompeya, para comprobar que el sexo era un espectáculo frecuente.

Las paredes de las lúgubres habitaciones, parecidas a celdas, en las que las trabajadoras sexuales ejercían su oficio están cubiertas de grafitis, muchos de ellos escritos por clientes masculinos, a quienes les gustaba comentar sobre las actuaciones de algunas mujeres.

Los relatos y discursos históricos abundan en descripciones de las dificultades que padecieron estas trabajadoras. Contra Neera, un discurso de acusación pronunciado por el político ateniense Apolodoro en el siglo IV a. C., proporciona una visión particularmente sorprendente sobre la precariedad de la vida de estas mujeres.

Una estatua de Afrodita en Santorini, Grecia
Según una poetisa de la antigua Grecia, la trabajadora sexual Polyarchis recaudó fondos para erigir una estatua en honor a Afrodita, diosa del sexo y el amor.

Sin embargo, de vez en cuando escuchamos a una mujer en contacto con este mundo y sus palabras sorprenden.

En el siglo III a. C. una poetisa llamada Nossis que vivía en la punta de Italia escribió elogiando una obra de arte y el hecho de que ésta hubiera sido financiada por una trabajadora sexual.

Nossis cantaba que se había erigido en un templo una gloriosa estatua de Afrodita, diosa del sexo y el amor, con dinero recaudado por Poliarquis.

Y Poliarquis no era una excepción. Una hetaera anterior (como se le conocía a las cortesanas o trabajadoras sexuales de alto estatus) llamada Doricha usó el dinero que había ganado de manera similar para comprar algo para la vista del público, en su caso impresionantes asadores para cocinar bueyes que se exhibirían en Delfos.

No fue el sexo lo que abrazaron estas mujeres, sino la rara oportunidad que les brindaba de ser recordadas después de su muerte. La gran mayoría de las mujeres que conocían estaban destinadas al anonimato.

– Las perspectivas de los hombres

Una imagen de Asristófanes
Aristófanes escribió sobre cómo las mujeres usaron el sexo como herramienta política para acabar con la Guerra del Peloponeso.

Los escritores hombres, a pesar de todos sus prejuicios, pueden ofrecer algunas de las ideas más interesantes sobre las mujeres y el sexo.

En el año 411 a. C., el comediante Aristófanes presentó una obra llamada Lisístrata, en la que las mujeres de Atenas organizan una huelga sexual en un intento por persuadir a sus maridos para que aceptaran unos acuerdos de paz durante la Guerra del Peloponeso. Este fue un conflicto real, librado entre Atenas y Esparta y sus respectivos aliados durante tres décadas.

Muchas de las mujeres en la obra no están nada contentas de tener que renunciar a su placer. Están diseñadas para ajustarse al estereotipo de mujer burro y tener un efecto cómico. Hay un momento, sin embargo, en el que la obra toma una dirección seria y Aristófanes ofrece un punto de vista femenino más convincente.

Lisístrata según Audrey Beardsley
Representación de Lisístrata del ilustrador victoriano Aubrey Beardsley para una edición impresa de la comedia de Aristófanes.

El personaje principal, Lisístrata, que organiza la huelga, describe cómo es la vida realmente para las mujeres en tiempos de guerra. No sólo se las excluye de la Asamblea, en la que se discute la guerra, sino que se las aflige repetidamente. Y si bien un conflicto tan prolongado es un infierno para las mujeres casadas, es aún peor para las mujeres solteras, que se ven privadas de la oportunidad de casarse.

Mientras que los hombres, señala Lisístrata, pueden regresar a casa de la guerra con el pelo gris y aun así casarse, no ocurre lo mismo con las vírgenes, muchas de las cuales serán consideradas demasiado mayores para casarse y procrear. Estas líneas transmiten la diferencia entre la experiencia masculina y la femenina de la guerra con tanta precisión que resulta tentador creer que reflejan lo que realmente decían las mujeres de la época.

Es posible que también encontremos miedos reales de las mujeres en torno al sexo expresados ​​en las tragedias griegas.

Sófocles, el dramaturgo más conocido por Edipo Rey, hizo que un personaje femenino en su obra perdida Tereo describiera cómo es pasar de ser virgen a esposa. «Y esto, una vez que una noche nos ha unido», dice Procne, una reina mítica, «debemos elogiarlo y considerarlo muy hermoso».

Era bastante habitual entre las clases altas que los matrimonios se concertaran. La primera experiencia sexual de una mujer podía ser tan desorientadora como describió Procne.

– Consejos sexuales antiguos

Un jarrón griego antiguo en el que se ve un ritual de fertilidad
Un jarrón griego antiguo que representa a una mujer rociando semillas sobre falos, que se empleaban en rituales de fertilidad.

Las mujeres a veces plasmaban esos pensamientos en papiros. En una carta atribuida a Theano, una filósofa griega del círculo de Pitágoras (algunos dicen que era su esposa), la mujer ofrece a su amiga Eurídice un consejo eterno.

Una mujer, escribe, debe deshacerse de su vergüenza junto con su ropa cuando entra en la cama de su marido. Podrá volver a ponérsela nuevamente tan pronto como se haya levantado.

La carta de Theano ha sido objeto de escrutinio y puede que no sea auténtica. Sin embargo, se hace eco de lo que muchas mujeres se han dicho entre sí en tiempos más modernos, y su consejo parece haber sido seguido también por mujeres del mundo antiguo.

Una poetisa griega, Elephantis, supuestamente estaba tan interesada en dar consejos sexuales a las mujeres que escribió sus propios libros cortos sobre el tema. Lamentablemente, hoy en día no hay rastros de su obra, pero la mencionan tanto el poeta romano Marcial como el biógrafo romano Suetonio, quien afirmó que el emperador Tiberio (famoso por sus apetitos sexuales) poseía copias.

Cuando se cita a otras mujeres en los escritos de otros hombres, tienden a expresarse explícitamente en términos de amor en lugar de sexo, lo que las distingue de algunos de sus contemporáneos masculinos, incluidos Marcial y Catulo.

Lesbia, la amante de Catulo, le dice que «lo que una dama le dice a su amante en el momento / debe estar escrito en el viento y en el agua corriente».

Sulpicia, una de las pocas poetisas romanas cuyos versos sobreviven, describe su miseria al estar en el campo lejos de su amante Cerinto el día de su cumpleaños, y luego su alivio de poder estar en Roma después de todo.

Estas mujeres no necesitaban describir el sexo con su amado con crudos detalles para revelar lo que realmente pensaban al respecto. Los hombres pueden dominar las fuentes escritas, pero las mujeres, como bien sabía Afrodita, podían ser igual de apasionadas cuando las cortinas estaban cerradas.

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Thriller y el arte de rentabilizar una carrera…


Portada larga

JotDown(C.H.Vazquez) — Tormentas entre las relaciones de negocios entre Michael Jackson y Motown Records aventaron un mar revuelto que devolvió a la orilla Off The Wall, el primer náufrago de Epic Records que sobrevivió al hundimiento de la Motown y CBS después de navegaciones con The Jackson 5 (y sus innumerables cambios de nombre por derechos y diversas vicisitudes legislativas).

Pese a que Jackson ya estaba más que separado de sus queridos hermanos al haberse desmarcado con Got To Be There (1972), Ben (1972), Music And Me (1973) y Forever, Michael (1975), las inseguridades acudían a él como las abejas a la miel si las reuniones sobrevolaban su “planeta tranquilidad”, ya se llamaran Destiny (1978), Triumph (1980) o Victory (1984).

¿Imaginaba Michael Jackson lo mucho que le iba a dar de sí un disco como Thriller? Si no lo imaginaba… a buen seguro lo pretendía de algún modo después del batacazo que se dio con Off The Wall en los Grammy de 1980. Pese a que se llevó el galardón de mejor Vocalista Masculino de R&B, Jackson se hundió. ¿En qué falló Off The WallThriller vino después para quedarse y resolver las dudas… incluso 30 años después de su puesta en marcha.

– Reestructuración de la ideología

La exigencia que tenía el propio artista consigo mismo era alta, muy alta, así que no le quedaba otra que flagelarse e investigar. Lo primero que hizo fue hablar con Quincy Jones (su productor) y con John Branca (mánager) para transmitirles su ambicioso plan: hacer el mejor disco de toda la historia y convertirse en el artista más rico del mundo.

Partiendo de que Off The Wall tuvo cinco sencillos (Don’t Stop ´Til Get EnoughRock With YouShe’s Out Of My LifeOff The Wall y Girlfriend), el siguiente disco tendría que ser una colección de singles, desde la primera… hasta la última canción, sin importar la temática central.

Si el anterior trabajo era una mezcla de R&B, soul, funk, pop y música disco, Thriller iba a ser la canción al servicio de los seguidores de un determinado estilo añadiéndole un funk más determinante y contundente en su sonido. Vaya, que le estaba dando al público lo que quería. Por ejemplo: para los fans del rock estaba Beat It y el solo de guitarra de Eddie Van Halen, mientras que los fogosos de la pista se encontrarían con Billie Jean.

Beat It

Con Beat It dieron en hueso. Era la primera canción rock —compuesta por el propio Michael— que lograba un éxito masivo. Su “secreto” era el desarrollo experimental (como el de Billie Jean) que representaba. Hablaba del rechazo a la violencia, pero de un modo distinto. Era agresiva y sucia.

«You better run, you better do what you can,
Don’t wanna see no blood, don’t be a macho man,
You wanna be tough, better do what you can,
So beat it, but you wanna be bad«

Para rizar el rizo se llamó a Eddie Van Halen, pero el guitarrista los mandó a paseo en primera instancia pensando que se trataba de una broma. Al final, Eddie rechazó sus honorarios y accedió a grabar el solo que suena en mitad de la canción. Steve Lukather, guitarrista de Toto y en ciertas partes de Thriller, quiso ponerse a la altura formando un muro de sonido a base de amplificadores Marshall, pero Quincy no se mostró muy por la labor al comprobar que las guitarras eran demasiado fuertes. Lukather bajó el volumen, agarró una guitarra Fender… y repitió la misma operación.

Si cumplieron con el rock, el público del soul iba a ser saciado con Baby Be Mine (muy parecida a Rock With You de Off The Wall). Un verdadero alarde de metales y vientos (trompeta, saxofón, trombón y flauta) con bases rítmicas llevadas a cabo con sintetizadores y programaciones (además de la percusión de N Dugu Chancler). A decir verdad, tampoco era soul ortodoxo, sino una bastardización entre el R&B y el funk más sensual abordando las mejores cualidades de la voz de Michael.

«So baby, be mine (baby you gotta be mine),
And girl I’ll give you all I got to give,
So baby, be my girl (all the time),
You’re everything this world could be,
The reason that I live«

Quizá The Lady In My Life fluctuara el estrago de los géneros de manera parecida a la sufrida por Baby Be Mine. Es un corte lento, escrito en Do Mayor, de carácter meloso a caballo entre la instrumentación orgánica y las “máquinas” contrastando con la dulce lírica de Rod Temperton y los arreglos de Jones para sacar lo mejor de Jackson que además improvisa algunas frases (stay with meall over…) hacia el final de la canción.

Sabe a balada de los años 70 (impresionante la sección de metales) sin perder la estructura contemporánea de la época. Noveno y último tema del disco, The Lady In My Life prendía el aire intoxicando de silencio aquellos ecos de precisión que desprendían todas las canciones de Thriller, preguntándose «¿¿qué demonios ha pasado??».

«So listen to my heart,
Lay your body close to mine,
Let me fill you with my dreams,
I can make it feel alright,
And baby through the years,
Gonna love you more each day,
So I promise you tonight that,
You will always be the lady in my life«

Así como el género negro no fue desvirtuado, el sector del pop (más adulto) se sentía en terreno propio al escuchar Human Nature, aunque estuvo muy cerca de permanecer en el tintero de los descartes. De manera premeditada se estaba constituyendo un LP de proporciones épicas atacando a distintas disciplinas musicales con la intención de abarcar una demanda mayor.

«Reaching out to touch a stranger,
Electric eyes are everywhere,
See that girl, she knows I’m watching,
She likes the way I stare»

P.Y.T. (Pretty Young Thing) arrastraba el R&B aproximándose lo suficiente como para ser etiquetada como tal. Los sintetizadores y la jerga le daban un empaque contemporáneo a la pieza, aunque por momentos no parezca algo muy cómodo para Jackson (Let me take you to the max). El título fue tomado de la marca de lencería favorita de la mujer de Jones, así que cumplía varios requisitos para pensar que era una “medio-broma”.

«Where did you come from lady
And ooh won’t you take me there,
Right away won’t you baby,
Tenderoni you’ve got to be,
Spark my nature,
Sugar fly with me«

A tenor de las chanzas, P.Y.T. (Pretty Young Thing) es pegadiza y dinámica en su apogeo, justo cuando los coros femeninos (de La Toya y Janet Jackson) irrumpen después de la guitarra eléctrica de Paul Jackson (sin parentesco alguno con los hermanos). El trato hacia los extremos de la música negra era muy cuidado por el productor puesto que no quería cerrarse puertas. Thriller era un disco disperso, pero no por ello debía despreciar otras vertientes.

Paul Michael

– Decisión estratégica y pretensiones comerciales

Corrían los primeros años de la década de los 80 y las corrientes musicales iban a ser reunidas en la “bomba Thriller”. La música disco de los 70 estaba en plena decadencia, el soul y el R&B comenzaban a darse la mano con el pop… y el hard rock iba a revitalizarse un poco más tarde. En medio de todo ese berenjenal estaba Michael Jackson, atendiendo a la demanda de los diferentes públicos y del show business.

Los 750.000 dólares invertidos en la grabación del disco despacharon 65 millones de copias en todo el mundo, cifra que sigue en aumento en la actualidad sobrepasando la cifra de las 140 millones de copias. No se trataba de un disco más, no, sino de “El Disco” (con mayúsculas). De las 9 piezas contenidas en el track-list, 7 fueron singles. Jackson había logrado parte de su objetivo, pero no completamente. La gran hazaña se vería con Bad en 1987.

La pregunta exacta sería: ¿Quería Michael Jackson evitar errores concretos para abrazar de manera aproximada su objetivo?

Pero vayamos por partes. La composición que comenzó la idea de Thriller fue The Girl Is Mine, el dúo aterciopelado con Paul McCartney. Cuando Jackson le comentó la idea a Jones, ambos viajaron al rancho de McCartney en Tucson (Arizona) para pasar unos días ensayando y arreglando la canción que, en primer momento, le parecía algo pastelosa al bueno de Paul.

No obstante, Michael pretendía devolverle con este acto el favor de Girlfriend en Off The Wall. Lukather recuerda aquellos días como un zoo entre seguridad, agentes, mánagers y técnicos. Una locura que duró un par de días (del 12 al 14 de Enero de 1982) y que acabó bien, sin rasguños.

Como las colaboraciones entre McCartney y Jackson fueron fructíferas nuevamente, el británico quiso contar con Michael en Say, Say, Say y The Man, correspondientes al Pipes Of Peace de 1983. The Girl Is Mine es, con seguridad, el icono representativo de la cuestión femenina en muchas de las canciones de Michael, aunque en la canción se disputaba una mujer con el ex Beatle.

Curiosamente, y años más tarde, se pelearían por los derechos de The Beatles, tirando por tierra la amistad entre ambos cuando Michael se hizo definitivamente con lellos en contra de la voluntad de McCartney. Y es que amigos, las ambiciones de Jackson no entendían de amistades. Afortunadamente no terminaron como los protagonistas del vídeo de Beat It, un claro homenaje a West Side Story, dicho sea de paso.

Leyendo la letra de The Girl Is Mine se puede hacer un símil visionario en comparación con la lucha por la propiedad de las canciones de The Beatles:

«[Michael] Don’t waste your time,
Because the doggone girl is mine,
The girl is mine, the girl is mine.

[Paul] Michael, we’re not going to fight about this, okay?

[Michael] Paul, I think I told you. I’m a lover, not a fighter.

[Paul] I’ve heard it all before, Michael, she told me that I’m her forever lover. You Know, don’t you remember»

Habiendo reunido a dos grandes nombres, The Girl Is Mine era la indicada para ser lanzada como primer single en noviembre del 82. Además, el incipiente interés por el joven icono del pop fuera de los Estados Unidos estaba siendo mayor, así que la canción con Paul sería una ficha de estrategia de cara al mercado internacional.

El sencillo llegó al número 2 de las listas de pop y al número 1 en las listas de R&B, desbancando a Marvin Gaye y su Sexual Healing. El virus estaba ya metido en el panorama musical del momento mientras continuaban las grabaciones.

– Satisfacciones ajenas y propias

 

Billie Jean Baile

Además de la búsqueda musical, estaba también la personal. Cada canción iba por una vertiente distinta; las temáticas de las letras, en su mayoría, coincidían con el desengaño social (Beat It), la incomodidad de la condición humana (Human Nature), el sexo, los fans obsesivos (Billie Jean), una marca de lencería como gracia para el título (P.Y.T. Pretty Young Thing), las mujeres (Baby Be MineThe Lady In My LifeThe Girl Is Mine) y los rumores (Wanna Be Startin’ Somethin’).

Aunque Wanna Be Startin’ Somethin’ fue en parte escrita tiempo atrás para ser incluida en Off The Wall, su registro se culminó durante la grabación de Thriller, siendo además la encargada de abrir el álbum, tal vez como si se tratara de un puente entre una etapa y otra. Es más, hay un guiño bastante evidente a Billie Jean en la letra:

«Billie Jean is always talkin’,
When nobody else is talkin’»

El canto africano de los coros finales (Mama-say mama-sah ma-ma-coo-sah) es un detalle multicultural de Michael, como ya haría anteriormente en Off The Wall (Get On The Floor), pero nada original, pues esa misma “frase” (y hasta el ritmo) le corresponden a Soul Makossa, canción de 1972 del camerunés Manu Dibango.

Y no fue accidental, para nada, pues Michael quería de cualquier manera esas frases dentro de la canción aun contando con la oposición de Quincy Jones por ser parte de la letra de otro artista. Igual el destino lo quiso así…

Tan fuerte era la idea del autor como frágiles sus dudas. Jones sustituyó varias veces algunas canciones del repertorio, pero Jackson tampoco estaba de acuerdo con su productor. Quincy alegaba que hacía eso por ser temas más flojos (Carousel), pero era volver a empezar el trabajo y el reloj corría para todos, incluso para los músicos de sesión que acabaron por desesperarse al tener más que minada la paciencia.

Muchas veces se olvida el nombre del verdadero artífice de la sonoridad de ThrillerBruce Swedien, el ingeniero de sonido que se las vio y se las deseó para entregar a tiempo un disco tan grandioso e histórico como complejo y abrumador.

Se repitieron las mezclas del disco varias veces, en las que una semana entera era invertida exclusivamente en una canción. Pero cuando parecía acabado, surgió otro problema: el álbum no entraba en un LP estándar. Se recortó la intro de Billie Jean (Michael quería una introducción de más del doble) y se eliminaron estrofas de The Lady In My Life. Casi un mes después… Thriller, el álbum, llegó al público.

Desde que empezara oficialmente la grabación en los Westlake Recording Studios el 14 de abril de 1982, Thriller creció y murió un sinfín de veces hasta renacer de un mar de desilusión el 8 de noviembre de ese mismo año, cuando se dieron por acabadas las labores de estudio. 7 meses de rompecabezas ensancharon el alma de los 45 minutos que dura el long-play hasta que a últimos de noviembre (el día 30, para ser exactos) pudo ser disfrutado por la humilde humanidad.

– Los muertos, Thriller y un cortometraje

Los problemas que le rondaban al músico marcaron la línea lírica de las canciones, pero su afición por el cine de terror —demostrado en Thriller— pudo con todo eso y más. Hablar de Thriller (como canción) es hablar de una composición de Rod Temperton inspirada en el cine de terror con los pasajes vocales de Vincent Price (con su ya famosa risotada final).

Gracias a la colaboración de Peggy Lipton (esposa de Temperton), el acceso a Price se abrió debido a la amistad entre actor y actriz. Quincy, algo asustado por el texto que debía recitar Vincent Price, azuzó a Rod Temperton la noche anterior a la grabación: «Deberías escribirle algo».

El rap que facturó el compositor fue tan macabro como brillante, ajustándose a la personalidad de Price que, sin problema alguno, entendió a la primera lo que estaba grabando. El mítico actor grabó en dos tomas sus frases bajo el manto de una terrorífica voz que viste la canción de nocturnidad.

«Darkness falls across the land,
the midnight hour is close at hand,
creatures crawl in search of blood,
to terrorize y’all’s neighborhood,
and those whoever shall be found,
without the soul for getting down,
must stand and face the hounds of hell,
and rot inside a corpse’s shell.
The foulest stench’s in the air,
the funk of forty thousand years,
and grizzly ghouls from every tomb,
are closing in to seal your doom,
and though you fight to stay alive,
your body starts to shiver
for no mere mortal can resist
the evil of the thriller«.

Una puerta que chirría, aullidos, pasos, viento, truenos… eran efectos que funcionaron a la perfección junto con los sintetizadores, guitarra eléctrica, metales y una línea de bajo indudablemente reconocible que se asemejaba a la de Give It To Me Baby (Rick James). Quincy Jones lo tenía claro cuando se reunió con el equipo en los Westlake Studios de Los Ángeles: «Muchachos, vamos a salvar la industria discográfica».

Parece que una serie de misteriosas casualidades provocaron ínclitas serendipias en torno a la canción. Para empezar, Temperton había titulado el tema como Starlight, pero al poco fue transformada por Midnight Man. Después de una noche en la que el compositor tuvo ensoñaciones con títulos y nombres en las listas del Billboard, vio claro cuál era el nombre: Thriller. Gancho comercial increíble y título conciso. No había más.

Ciertas partes de la letra fueron cambiadas por ceñirse a la temática, incluso la parte final fue escrita en un taxi antes de entrar a los estudios.

Rodaje Thriller 02

Si había canción… tenía que haber vídeo. Michael Jackson se propuso terminar con los prejuicios raciales que todavía existían en la industria del disco. Un paso clave era entrar en la MTV, así que había que hacer algo más que un simple videoclip promocional. La meta era impactar, ¿pero a qué niveles? Se ideó un argumento basado en el cine de terror de los años 50 que John Landis dirigió alrededor de hombres lobo y zombies entre Nueva York y Los Ángeles.

Por otro lado, la coreografía tenía que lograr ser algo serio y espectacular, así que la principal preocupación de Jackson era que los zombies bailarines no fuesen motivo de risa. Él y el coreógrafo Michael Peters prepararon los pasos de baile que dieron vida a los muertos vivientes del video que dejó en shock a toda una generación cuando vieron el cortometraje de casi 15 minutos por primera vez el día de su estreno (2 de Diciembre de 1983).

En él, Michael Jackson pasea con la actriz Ola Ray en coche hasta que se quedan sin gasolina en mitad del bosque… Los hechos acontecidos y saltos en las escenas fueron determinantes en el desarrollo del argumento. Todo aquel que haya escuchado la canción relacionará automáticamente la música con la roja chaqueta de Michael hecha jirones meciéndose al son del baile.

Como no podía ser de otra manera, la obra cinematográfica significó otra revolución dentro de la industria, aunque en esta ocasión comprendía el campo audiovisual. 500.000 dólares (casi lo que supuso el presupuesto de producción del LP) sufragaron los costes del éxito atemporal… salvo la ropa de los zombies, pues para recortar gastos se echó mano del Ejército de Salvación y su caridad.

En el making of de una hora de duración pueden verse detalles sobre las coreografías y las largas horas de maquillaje. Por ejemplo, para que Michael Jackson se convirtiera en hombre lobo (basado en Un hombre lobo americano en Londres) se necesitaron cerca de 5 horas. Amén de la negativa del propio artista a usar un doble.

Francamente, ¿la carrera de Michael Jackson habría sido la misma sin esta canción y posterior videoclip? Es un hecho certificado que gracias al video, el álbum duplicó sus ventas. Es más: ¿habría sido lo mismo sin un disco como este? 37 semanas en el primer puesto de las listas de ventas, ocho premios Grammy, 58 discos de platino, dos de uranio y uno de diamante no es algo que se consiga todos los días.

– Fans psicópatas y lentejuelas: Motown 25: Yesterday, Today, Forever

Todavía no estaba en duda su sexualidad ni la totalidad de sus cambios físicos, pero las obsesiones y la fama machacaban las noches de Michael Jackson. Como ya se ha indicado, Billie Jean fue compuesta por él mismo relatando la historia de una obsesionada fan que aseguraba ser la madre de un ilegítimo hijo suyo. La chica acosaba al pobre Michael día tras día con correspondencia y paquetes sorpresa, como una caja con una pistola y una nota en la que indicaba que se iba a suicidar si no reconocía que era el padre de su hijo. Jackson no podía más.

Para exorcizar demonios, colgó la foto de la muchacha en su casa. La otra versión (la de la biografía Moonwalk) aclara que Billie Jean nunca existió, sino que era una figuración de varios fans. Otra teoría alude a la tenista Billie Jean King, pero no era más que una estratagema para despistar a posibles y futuros fans con ganas de jugar al ratón y al gato.

Pero sin querer ir a más con esa canción, Quincy Jones sugirió al cantante que la desechara del repertorio. Michael, lejos de seguir las ideas de su productor, apostó fervientemente por dejarla. Finalmente, Billie Jean fue lanzada el 2 de Enero de 1983 como segundo single de Thriller llevándose dos premios Grammy y proclamándose como una de las canciones más revolucionarias de la historia habiendo vendido más de 100 millones de copias en todo el mundo. Y visto así, casi hay más mayoría de composiciones sobre la temida figura femenina.

«Billie Jean is not my lover,
She’s just a girl who claims that I am the one,
But the kid is not my son.
She says I am the one, but the kid is not my son«

El correspondiente videoclip basado en el cine negro impactó de una manera tan notoria que sus pasos de baile certificaron la espectacularidad de Michael Jackson en el negocio. Pero realmente lo que cambió todo fue la actuación dentro del especial de televisión que celebraba el vigésimo quinto aniversario de la Motown, emitido por la cadena NBC el 16 de mayo de 1983 (aunque se grabó el 25 de marzo).

Después de interpretar un medley con sus hermanos, The Jacksons, el de Indiana permaneció en solitario en el escenario y tímidamente declaró: «Gracias, gracias. Eran buenos tiempos y amo esas canciones. Fueron momentos mágicos para mí y mis hermanos, incluido Jermaine».

Con gesto decidido, encajó el micro en el pie y continuó. «Todo aquello estaba muy bien, sí, pero me gustan especialmente… las nuevas canciones». Mientras los ensordecedores gritos de la gente aturdían el Pasadena Civic Auditorium, Jackson se agachaba para recoger un sombrero negro del suelo a la vez que el mundo cambiaba ante 50 millones de telespectadores.

Aquella actuación —en la que se vio por primera vez el moonwalk—, fue comparable a la que Elvis Presley realizó en el Milton Berle Show el 5 de Junio de 1956 o la de The Beatles en The Ed Sullivan Show el 9 de Febrero de 1964. No se trataba de un espectáculo televisivo más, sino de una verdadera revolución eterna que engrandeció los parámetros del pop y de la música en general.

Debido a los videos de Thriller y Beat It, la estética y las cazadoras usadas por Michael Jackson pondrían de manifiesto otra inquietud: la indumentaria como marca. Y cómo no, los trajes de lentejuelas ejercieron de sello personal del cantante que empezó a usar el celebérrimo guante blanco en sus actuaciones y representaciones televisivas. ¡El icono más allá del hombre!

Rodaje Thriller

– Resolución: Yo, mí, me, conmigo

En poco más de un año Thriller había estallado y los galardones no le cabían a Michael Jackson en las manos cuando solo contaba con 25 años. Detrás de aquella sonrisa inocente se escondía una maquinaria perfecta que devoraba ideas aplicables al negocio. El niño prodigio de pelo afro que cantaba en su infancia ABC o I Want You Back con el amparo de Diana Ross había destrozado los engranajes comerciales de la música pop de todo el mundo.

Todavía no había perdido la cabeza y mantenía a raya su dinero, aunque su extrema timidez lo postergaría en su rancho de Encino entre maniquíes («Me rodeo de gente que quieren ser mis amigos. Y eso lo puedo hacer con maniquíes. Hablaré con ellos», dijo en una entrevista) y animales, como cervatillos, una boa constrictor llamada Muscles o el mono Bubbles.

La fama que le encumbró desde niño ahora era un irritante picor diario. No podía salir a la calle, y aunque se disfrazaba, algo terminaba delatándolo. También carecía de amigos fuera del espectáculo, cosa que le entristecía, pues desde que The Jackson 5 conocieron el éxito a temprana edad, Michael había estado viviendo en una “fantasía” alejada de la realidad mundana. Nunca había tenido un amigo de juegos o una novia, un alma gemela que le ayudara a evadirse del paseo de la fama.

Si eso le suponía estar en un brete, el entorno familiar y sus respectivos compromisos lo ahogaron un poco más cuando, en 1984, Joseph Jackson, patriarca familiar, presionó a Michael para que se uniera a sus hermanos en la Victory Tour. Aceptó a regañadientes y tuvo que tragarse una gira de 55 conciertos entre el 6 de julio y el 9 de diciembre de ese mismo año. De hecho, donó la parte que le correspondía de sus ingresos (5 millones de dólares) a varias organizaciones benéficas.

Esa clase de minucias no eran más que estorbos para alguien que había batido un nuevo récord con ocho premios Grammy, incluyendo el de álbum del año (el octavo Grammy fue a Bruce Swedien). Ese mismo año (1984), Jackson recibió ocho American Music Awards, el premio especial al mérito y tres MTV Video Music Awards.

Thriller fue reconocido como el álbum más vendido en el mundo el 7 de febrero de 1984, cuando fue incluido en el Libro Guinness de los Récords. Es el único (de tres álbumes) en haber permanecido en el top ten del Billboard 200 durante un año completo, y pasó 37 semanas en el número uno. El álbum también fue el primero de tres álbumes que tuvo sus siete sencillos dentro del top ten del Billboard Hot 100:

The Girl Is Mine (18 de octubre de 1982)

Billie Jean (3 de enero de 1983)

Beat It (14 de febrero de 1983)

Wanna Be Startin’ Somethin’ (8 de mayo de 1983)

Human Nature (3 de julio de 1983)

P.Y.T. (Pretty Young Thing) (19 de septiembre de 1983)

Thriller (23 de enero de 1984)

Fue incluso el único álbum en ser bestseller durante dos años consecutivos (1983-1984) en los Estados Unidos. También ha pasado a formar parte de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos puesto que, como dijo el biógrafo J. Randy Taraborrelli, «Thriller dejó de venderse como un elemento de ocio y empezó a venderse como un elemento básico del hogar».

No había nadie que no tuviera en su estantería un vinilo (cassette o cinta) de Thriller. Era la imposición subliminal que albergaba una ambiciosa estrategia comercial a gran escala.

A día de hoy, Thriller sigue vendiéndose en grandes cantidades engrosando alguna cuenta corriente. Una semana después de la muerte de Michael en junio del 2009, el disco ya había llegado a las 100.000 copias, coronándose como uno de los discos más vendidos del año. Las reediciones, remixes y ediciones especiales vinieron una detrás de otra, dándole vida a un muerto llamado Thriller que continúa bailando todavía sobre la tumba de la industria discográfica.

«Michael Jackson is… the Thriller! Can you dig it?»

Premios Grammy

nuestras charlas nocturnas.


El regimiento de los amantes …


Historias de la historia(J.Sanz)/abc historia(C.Cervera) — Aunque todaví­a existan lugares y culturas donde ser mujer es una profesión de riesgo, poco a poco y con mucha dificultad se ha ido equiparando en derechos y libertades con el hombre.

En la antigua Grecia, cuna de la democracia y de la civilización occidental, la mujer era ignorada, valorada únicamente por su papel reproductor y recluí­da en el gineceo (parte de la casa reservada para las mujeres).

Esta exclusión social de la mujer hací­a de la homosexualidad entre los griegos una práctica común y habitual.

Pero esta homosexualidad, normalmente, no se daba entre hombres adultos sino entre  un hombre adulto (llamado erastes, el amante) y un muchacho adolescente (llamado eromenos, el amado).

La forma más común de relaciones sexuales entre hombres en Grecia era la paiderastia (combinación de pais, muchacho, y eran, amor, amante), de este término proviene la palabra pederastia.

Como ejemplo de «normalidad» en este tipo de relaciones tenemos las palabras de Platón en el Banquete:

«… para el joven no hay felicidad mayor que un hombre valiente que le quiera, y para el hombre no hay felicidad mayor que un efebo valiente de quien esté enamorado»

Pero el caso más llamativo es el de Tebas, donde se constituyó un ejército formado por parejas de amantes: «el regimiento de los amantes» también llamado «batallón sagrado de Tebas«. Estaba formado por 150 parejas de amantes y constituí­a una formación de élite que basaba su fuerza y poder en el amor entre sus integrantes. Según Plutarco:

«… Para hombres de la misma tribu o familia hay poco valor de uno por otro cuando el peligro presiona; pero un batallón cimentado por la amistad basada en el amor nunca se romperá y es invencible; ya que los amantes, avergonzados de no ser dignos ante la vista de sus amados y los amados ante la vista de sus amantes, deseosos se arrojan al peligro para el alivio de unos y otros…»

– El Batallón Sagrado de Tebas, el ejército de amantes homosexuales que humilló a los espartanos

El batallón Sagrado de Tebas supone un caso único e inesperado en la historia militar. Este cuerpo de élite estaba conformado por amantes homosexuales, aprendiz y maestro, y se convirtió en una de las tropas más temidas de la Antigüedad porque, a decir Plutarco, «la unión entre amantes aumentaba su capacidad combativa». De hecho, la unidad permaneció invicta hasta la batalla de Queronea, donde el rey Filipo II y Alejandro Magno arrasaron al batallón.

Batallón Sagrado de Tebas - Enciclopedia de la Historia del Mundo

. 150 parejas de amantes varones

El Batallón Sagrado aparece citado por primera vez con ocasión de la batalla de Tegira, a principios de la primavera del 375 a.C, pero existía con anterioridad. El aristócrata tebano Górgidas fue el artífice de la creación de esta unidad, formada por 150 parejas de amantes varones. Górgidas se encargó de la formación y el reclutamiento del Batallón Sagrado, vertebrado por jóvenes aristócratas que se habían educado en el gimnasio, donde eran habituales las prácticas homosexuales .

Cabe señalar que el concepto de homosexualidad en la Antigua Grecia era muy diferente al actual. Sin ir más lejos, en ocasiones se confunde la homosexualidad entre adultos, reprobada gravemente entre el pueblo griego, con las relaciones entre un adulto y un joven, la pederastia, que estaban instrumentalizadas en algunas ciudades como parte de la formación de los adolescentes procedentes de la aristocracia.

Así ocurría también en Tebas, donde las parejas contaban con un miembro de mayor edad, el «heniochoi» (conductor) y uno más
joven, «paraibatai» (compañero). El conductor debía encargarse del adiestramiento y educación del compañero, sobre todo en lo que respecta a la moral. El hombre de más edad enseñaba al joven los valores de la lealtad, la fidelidad y la moderación.

Tras un duro periodo de instrucción, las parejas creaban entre sí un fuerte vínculo afectivo y profesional. El historiador clásico
Plutarco 
defendía que el vínculo homosexual tenía ventajas militares , puesto que «un batallón cimentado por la amistad basada en el amor nunca se romperá y es invencible; ya que los amantes, avergonzados de no ser dignos ante la vista de sus amados y los amados ante la vista de sus amantes, deseosos se arrojan al peligro para el alivio de unos y otros».

La idea es que el destacamento lucharía con una convicción casi suicida ante los ojos de su compañero y, en el caso de los soldados que perdieran a su pareja, resistiría hasta la extenuación a cuenta de proteger el cadáver de su amante y vengarle. Sabedora de que las ventajas de su unidad, la legislación tebana se decantó por apoyar este tipo de relaciones de carácter homosexual con el fin de perpetuar la efectividad de su ejército.

. El amanecer del poder de Tebas

Ayudó a reforzar el espíritu de estos soldados las múltiples raíces mitológicas en las que encontraba su reflejo el Batallón Sagrado. El héroe mítico Yolao , un joven atleta, domador de caballos y amigo y compañero inseparable de Heracles , servía a los
aristócratas tebanos como referencia.

De hecho, los amantes masculinos se juraban fidelidad en el herón dedicado a Yolao. Y por si eso fuera poco referente, el mito fundacional de la ciudadgiraba sobre la historia de Layo , un rey de Tebas que raptó y violó a su hijastro adolescente, Crisipo .
Un episodio que emplazó en esta ciudad el origen legendario de la pederastia en Grecia.

Durante cerca de 33 años, el Batallón Sagrado se alzó como la infantería más victoriosa de Grecia . La ciudad se encargaba de
alimentarlos y pagarlos incluso en tiempos de paz, de modo que el ejercicio de las armas era su único oficio. En época de paz, este ejército permanente y profesional residía en la Cadmea como guarnición de la ciudad.

La unidad participó como lanza de la formación tebana en las batallas de Leuctra y de Mantinea , que dejaron colgando de un hilo el poderío de los espartanos . Hasta estas batallas, Tebas había sido un territorio bajo el dominio espartano y solo
las innovaciones tácticas de Epaminondas lograron sacar a su ejército de su estado de aletargamiento.

 

El Batallón Sagrado de Tebas: la unidad militar formada por parejas  homosexuales

De hecho, el general Epaminondas está considerado uno de los mayores genios militares de la Antigüedad y, según el orador
romano Cicerón , «el primer hombre de Grecia».

El genio de Epaminondas volteó por sí solo el mapa político de Grecia. En la batalla de Leuctra, los espartanos formaron con la tradicional falange , que tenía tendencia a avanzar hacia la derecha y a concentrar en este flanco la mayor parte de sus energías.

Sabedor de esta obsesión por el flanco derecho, Epaminondas situó a toda su caballería y a una columna de cincuenta hombres de profundidad de infantería tebana en el ala izquierda. La formación tradicional de doce líneas de profundidad de Esparta cedió ante el impacto de la columna de cincuenta tebanos.

Los espartanos trataron de mantener atrás la masa gigantesca de tebanos y del Batallón Sagrado hasta que fueron literalmente barridos por la columna. El ala derecha espartana fue derrotada con bajas de unos 1.000 hombres, entre los que se encontraba el Rey espartano Cleómbroto , de la misma dinastía que Leónidas.

. Filipo y Alejandro Magno contra Tebas y Atenas

Los tebanos desplazaron a los espartanos como los guerreros más fieros, pero su hegemonía duró lo que Macedonia alcanzaba la madurez. Filipo II de Macedonia pasó varios años de su infancia como rehén en Tebas.

Al volver a casa, el joven se propuso una reforma militar de los ejércitos macedonios que, partiendo de la tradicional falange griega,
añadiera nuevos elementos tácticos para darle más flexibilidad y poder someter a aquellas ciudades griegas que seguían estimando al Reino de Macedonia como una tierra de bárbaros. Buena parte de esas tácticas las importó directamente de los tebanos.

Con las principales ciudades estado griegas sometidas y Atenas ofreciendo una alianza favorable a Macedonia, Filipo se dirigió contra Esparta a mediados del siglo cuatro a.C. y les envió un mensaje que en otro tiempo no hubiera hecho más que enaltecer a los fieros espartanos:

«… Se os avisa para que os sometais sin mayor dilación, pues enviaré a mi ejército a vuestras tierras y destruiré vuestras granjas, mataré a vuestra gente, y arrasaré vuestra ciudad…».

Los guerreros espartanos, no obstante, ya no eran lo que fueron y prefirieron conceder a Filipo II la paz sin presentar batalla.

Los 300 gays: la historia del ejército de amantes homosexuales de Tebas

Así, en el 340 a.C, Atenas se convenció de que la única forma de frenar el
infinito apetito de Filipo II era a través de una confrontación directa.

Acompañado de su hijo adolescente Alejandro, Filipo penetró en
la Grecia central 
y venció en la batalla de Queronea (338
a. C.) a los tebanos y atenienses.

Los detalles sobre la batalla son escasos, pero se sabe que el joven Alejandro escribió con su actuación, al frente de la caballería macedonia, las primeras líneas de su fulgurante carrera militar.

Mientras las tropas atenienses eran derrotados en el ala izquierda por la infantería macedonia, Alejandro dirigió una compañía de caballería, «los hetairoi », contra la unidad de élite de la infantería tebana, desplegada en el extremo derecho de la línea de batalla aliada.

Cuando la derrota ya era inminente, el Batallón Sagrado se mantuvo firme y sufrió una auténtica masacre. Plutarco asegura en sus textos que los 300 componentes del batallón perecieron ese día; sin embargo, una tumba comunal en Queronea evidencia que fueron en realidad 254 los muertos, siendo el resto de los miembros del batallón apresados o heridos ese día.

Precisamente Plutarco relata que Filipo, ante la visión de los cadáveres amontonados en una pila, afirmó en señal de respeto: «Muera el hombre que sospeche que estos hombres hicieron algo inapropiadamente».

Tebas y Atenas perdieron a cerca de 2.000 hombres durante esa jornada (más 4.000 prisioneros), en una de las derrota más decisivas de la antigüedad. El macedonio instauró a partir de entonces su hegemonía sobre Grecia, constituyendo la Liga de Corinto , que incluía a todos los Estados griegos, a excepción de Esparta . Lo paradójico es que Macedonia se valió al menos en parte de las tácticas de Tebas para ocupar su trono.

 


El primer torero de la historia…


Historias de la historia(J.Sanz) — Aunque a nuestro paí­s, exteriormente, se le identifique con toros, paella, sol y flamenco hay algo que no es del todo cierto.

Es verdad que las corridas de toros son propias de nuestra cultura y tradición pero el primer matador de toros no fue hispano… fue el griego Teseo.

A la muerte del rey de Creta, Asterión, sus hijos se disputarón el trono.

El hijo mayor, Minos, dijo tener el favor de los dioses. Rogó a Poseidón que saliese un toro del mar, como muestra de apoyo a su «candidatura», que luego él sacrificarí­a como agradecimiento.

Efectivamente el toro salió del mar y Minos fue nombrado rey pero… el toro era un ejemplar magní­fico y lo dejó como semental.

La furia de Poseidón cayó sobre Minos y el toro «sedujo» a su mujer, Pasí­fae

Fruto de este amor contranatura nació el Minotauro (cuerpo de hombre y cabeza de toro).  Minos, avergonzado, mandó construir a Dédalo un palacio – que realmente era un laberinto – donde encerrar al monstruo.

El tributo que Creta exigí­a a Atenas era el pago de 7 jóvenes y 7 doncellas (cadas nueve años) que serví­an para satisfacer las necesidades del Minotauro.

El griego Teseo se presentó como voluntario con la promesa de Minos de que si lograba matar al Minotauro serí­a libre. El rey jugaba con ventaja, aún en el supuesto, poco probable, de matar al toro, todaví­a quedaba poder salir del laberinto.

Cuando Teseo desembarcó en Creta, la hija de Minos, Ariadna, quedó prendada del héroe griego. Conocedora de la dificultad de salir del laberinto el entregó un ovillo de hilo para poder encontrar la salida con la promesa de boda del griego.

Teseo se adentró en el laberinto y con sus manos logró matar al Minotauro, consiguió salir del laberinto y huyó de Creta con Ariadna.

Queda demostrado que el primer matador de toros fue el griego Teseo.

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Los plagios musicales más sangrantes del siglo XX…


Morrison Hz

JotDown(M.de Lorenzo) — Las musas, a veces, son temerarias. La diferencia entre la simple influencia musical y la apropiación indebida es generalmente sutil. De ordinario, el oído se ve obligado a medir la suerte de la canción sospechosa con atención y detenimiento, y su veredicto no siempre es aceptado sin controversia.

¿Plagió John Williams en su Marcha Imperial el primer movimiento de Los Planetas de Gustav Holst, o simplemente se inspiró en él? ¿Es excesivo el parecido entre la instrumentación de The Man in Me de Bob Dylan y la de Jackie Wants a Black Eye de Dr. Dog o son solo imaginaciones mías?

Sinceramente, no creo que en estos dos casos la intención fuese mucho más allá del mero homenaje. Y es que, precisamente, de intenciones va la cosa. Cuando el plagio es descarado, el compositor es perfectamente consciente de su hurto, y a pesar de ello lo comete.

Los meros parecidos razonables, sin embargo, esos que se acercan a la peligrosa línea pero no lo suficiente, no suelen ser más que inevitables accidentes —homenajes, a lo sumo—, ya que todo lo que uno escucha, y en concreto aquello que más le agrada, termina influyendo irremediablemente en su producción musical.

Pero no son extremos tan distantes como la copia descarada y el simple parecido los que informan este artículo. Como decía en un principio, la diferencia de peso entre ambos platos de la balanza en el juicio de un posible plagio es comúnmente tenue, aunque no por ello inexistente. Se impone preguntarse, por lo tanto, qué elementos son determinantes en el fallo y cuáles no lo son.

En esencia, la música es melodía, armonía y ritmo, pero teniendo en cuenta la cansina similitud de tempos y compases que encontramos habitualmente en el pop y el rock, sería absurdo pretender adivinar plagios que traigan causa únicamente en la semejanza de dos canciones en cuanto a su ritmo. Para que una sea una imitación de la otra, debe producirse una coincidencia melódica en el marco de una armonía muy similar —razón por la que John Williams y Dr. Dog se salvan de la quema—.

En los estilos mencionados, la melodía más destacada suele ser la de la voz principal, y la base armónica se encuentra en la guitarra o el piano más las notas del bajo, que forman un todo con las melodías vocales. Es decir, si existe una identidad sustancial entre el conjunto de la voz y los acordes de las dos canciones, probablemente será un plagio de cojones.

Con todo, no es tan sencillo dirimir. Y me remito a ciegas a los comentarios que, a pesar de la evidencia, generarán los ejemplos señalados a continuación. Normalmente es difícil alcanzar el consenso porque en la mayoría de los casos la distancia entre la absolución y la condena es significativamente pequeña. Sin embargo, y afortunadamente para este artículo, hay otros que claman al cielo…

Por orden inverso de flujo hemorrágico, los veinte plagios musicales más sangrantes del siglo XX:

  • 1. Plagio: Come Together de The BeatlesOriginal: You Can’t Catch Me de Chuck Berry.

Hablar de plagio cuando la canción es comparada con un rock and roll más clásico que el batín de Don Pantuflo Zapatilla es un tanto arriesgado. Si nos ponemos quisquillosos, casi todo se parece a Chuck Berry. Sin embargo, prueben a imaginar cómo sería el tema de los Beatles con algo más de velocidad. Hay que reconocer que el resultado se acerca bastante a You Can’t Catch Me

En cualquier caso, probablemente nadie habría reparado en esta similitud si no fuese porque el imprudente de Lennon se atrevió a copiar literalmente el verso “here come old flattop” en la primera línea de Come Together —pueden escucharlo a partir del minuto 1:05 en la canción de Berry—. El de Liverpool fue demandado por plagio, pero finalmente la cuestión se resolvió fuera de los tribunales. Como parte del acuerdo, Lennon tuvo que versionar la canción de Berry en su álbum Rock ‘n’ Roll.

  • 2. Plagio: Te necesito de Amaral. Original: That Was my Veil de PJ Harvey.

Eva Amaral y el chico del gorro que normalmente la acompaña son bastante amigos de dejar bien claro en sus canciones cuáles son sus influencias musicales y en qué grupos se inspiran, pero como ha quedado claro, eso es algo que dista mucho de ser considerado un plagio. Sin embargo, el riesgo de quemadura es mayor cuanto más juega uno con fuego, y complementar temas propios con partes de canciones ajenas es una práctica que suele terminar en Urgencias.

Sobre todo cuando el material del que te apropias es de alguien que tiene dos discos entre los 500 mejores álbumes de la historia según Rolling Stone… Era muy difícil que nadie se diese cuenta. Escuchen el estribillo de Te necesito, a partir de 0:55, y el de That Was my Veil, a partir de 0:35. El reproductor no engaña.

  • 3. Plagio: Loco de atar de Mikel ErentxunOriginal: Somehow, Someday de Ryan Adams.

El affaire de Mikel Erentxun con el plagio viene de atrás. Cuando todavía militaba en Duncan Dhu, algunos ya señalaron el notable parecido entre la figura melódica principal de En algún lugar y el arreglo final de mandolina del single de Rod Stewart Maggie May.

Suele mencionarse, asimismo, la exagerada influencia que Love Vigilantes de New Order ha tenido en su polémico Loco de atar —lo que al mismo tiempo inculpa al bueno de Ryan Adams—. Algunos atrevidos sostienen que los arreglos de cuerda de Whatever de Oasis son los mismos que los de Quién se acuerda de ti.

En este mismo artículo, de hecho, volveremos a hablar de Mikel y su especial querencia por lo ajeno. Por ahora, bastará con advertir lo peligrosamente semejantes que son Somehow, Someday y Loco de atar. Les recomiendo prestar atención a la primera y posteriormente escuchar el arreglo de guitarra presente en la segunda desde el principio, pero sobre todo no se pierdan su estribillo, a partir de 0:58. Demasiada coincidencia…

  • 4. Plagio: Dejad que las niñas se acerquen a mí de Hombres G.Original: Don’t Worry Baby de The Beach Boys.

Hombres G. La tercera pata de la escuela patria de latrocinio musical junto a Amaral y Erentxun. Al igual que ocurre con estos, más adelante descubriremos uno de los más sonoros plagios de la historia del pop de la mano de David Summers y compañía, pero en este momento conviene detenerse a comparar las melodías de la estrofa y el puente de la canción de Hombres G y las de The Beach Boys.

Si Summers no plagió el tema de Brian Wilson y Roger Christian, yo abandono Jot Down Magazine. Lo más curioso es que la letra de Dejad que las niñas se acerquen a mí —no voy a juzgar el título porque todos podemos tener un mal día— empieza diciendo “no soporto a las niñas que todas las canciones les recuerdan a algo”. Hay que tenerlos muy bien puestos, qué diablos.

  • 5. Plagio: Why Don’t You Get a Job de The Offspring. – Original: Ob-La-Di, Ob-La-Da de The Beatles.

Anda que no hay canciones de The Beatles para elegir… Anda que no hay temas de McCartney para copiar… ¡Anda que no hay fenomenales ñoñerías de Sir Paul para plagiar! Pues nada, The Offspring escogieron esa cosa llamada Ob-La-Di, Ob-La-Da, la mezclaron un poco con Cecilia de Simon & Garfunkelet voilà.

El manifiesto parecido entre el estribillo de Why Don’t You Get a Job —a partir de 0:35 en el vídeo— y el de la canción de los “Fab Four” —a partir de 0:27— convierte esta sentencia en inapelable.

Blur: La leyenda del Britpop sigue viva con su nuevo álbum "The Ballad of  Darren" - Miles Jazz Club
Blur

  • 6. Plagio: M.O.R. de Blur.Original: Boys Keep Swinging de David Bowie.

A diferencia de los anteriores, este plagio deliberado fue reconocido por los autores de la pieza desde el principio. El “homenaje” que Damon AlbarnAlex JamesGraham Coxon y el otro de Blur del que nadie se acuerda quisieron rendirle a Bowie era demasiado evidente, así que el Duque Blanco figura como coautor en los créditos de la canción. Todo un detalle por parte de los chicos de Blur, que de paso se ahorraron una más que previsible demanda. La semejanza entre M.O.R. y Boys Keep Swinging se aprecia a lo largo de ambos temas, pero son sus estribillos los que más se aproximan. Pueden escuchar el de Blur a partir de 0:44 y el de Bowie en 0:31.

  • 7. Plagio: Creep de Radiohead.Original: The Air I Breath de The Hollies.

Este me duele especialmente, porque me gustan los Radiohead anteriores a los delirios con aparatitos electrónicos y porque me gusta Creep, en concreto. Sin embargo, la similitud de la melodía de voz y las armonías en las estrofas de ambas son tan evidentes, que negar el plagio sería ridículo.

De hecho, Radiohead terminó incluyendo a los autores de la canción en los créditos, por lo que Albert Hammond ya puede presumir de haber hecho algo decente en su vida más allá de haber compuesto It Never Rains in Southern California y de haber engendrado a Albert Hammond Jr.

  • 8. Plagio: Come as You Are de Nirvana.Original: Eighties de Killing Joke.

En la introducción a este artículo he explicado que una canción puede ser considerada como una imitación de otra siempre y cuando se produzca una coincidencia melódica en el marco de una armonía muy similar, y he mencionado expresamente la voz principal como referencia porque suele ser la melodía más destacada en el caso de canciones de género pop y rock.

Los siete plagios que preceden a este son un buen ejemplo de ello. Sin embargo, a veces esa melodía se corresponde con una figura de piano, un arreglo de violín, un fraseo en un Farfisa o un riff de guitarra. En otras palabras, se puede hablar de plagio cuando no es la melodía vocal la imitada, sino la de cualquier instrumento que destaque sobre los demás.

En el caso de Eighties y Come as You Are no hay debate: Kurt Cobain copió descaradamente el riff de Killing Joke. La razón por la que Nirvana no se encontró con una demanda de plagio de Jaz Coleman, líder del grupo británico, fue porque Cobain le confesó que había plagiado el riff, y al parecer fue suficiente con eso. Juzguen ustedes si se parecen o no…

  • 9. Plagio: Will You Be There de Michael Jackson.Original: I cigni di Balaka de Albano Carrisi.

Cuando Al Bano —el tipo se curró su nombre artístico, hay que reconocerlo— demandó a Jacko por plagio, un musicólogo dictaminó que entre Will You Be There y I cigni di Balaka existía una coincidencia de 37 notas en un total de 40. ¿Realmente habría escuchado el pequeño de The Jackson Five alguna vez la canción del italiano?

Cuesta creer que sí, pero coincidir en treinta y siete notas es demasiado coincidir… Lo cierto es que el juez condenó a Michael Jackson a pagar cuatro millones de liras a Albano Carrisi, pero el tribunal de apelación estimó el recurso interpuesto por los abogados de aquel porque consideró que, en realidad, ambos temas eran un plagio de Bless You, de The Ink Spots, respecto del que ya habían expirado los derechos de autor.

Una jugada muy hábil por parte de los abogados de Jackson, pero por mucho que la melodía de esta se parezca a la de las dos implicadas, si tienen ustedes alguna idea de armonía verán que la coincidencia con Bless You es mucho menor, que es difícil que dos personas distintas en dos partes del mundo distintas y en épocas distintas escriban dos canciones idénticas partiendo de la de The Ink Spots, y que, en definitiva, coincidir en treinta y siete notas es demasiado coincidir. Plagio de manual.

  • 10. Plagio: Hello I Love You de The Doors.Original: All Day and All of the Night de The Kinks.

Es el mismo caso que el de Come as You Are y Eighties, salvo por un pequeño matiz. En Hello I Love You, el plagio del riff de guitarra de los hermanos Davies lo hace Jim Morrison con la voz. En efecto, la melodía vocal del tema de The Doors coincide con la melodía de la figura principal de guitarra de All Day and All of the Night. Si a esto le añadimos que la melodía de voz de la canción de The Kinks es una sencilla adaptación de su famoso riff, obtenemos un plagio de padre y muy señor mío.

Hasta este punto, los diez ejemplos examinados podrían constituir por sí solos los diez plagios musicales más sangrantes del siglo XX. Sin embargo, me atrevo a señalar que no han sido nada comparados con los delitos contra la propiedad intelectual que se relatan a continuación. Abróchense los cinturones, porque son de traca.

  • 11. Plagio: Toda la noche en la calle de Amaral.Original: Rebel, Rebel de David Bowie.

El que avisa no es traidor. Ya les advertí de que tanto Amaral como Hombres G y Mikel Erentxun volverían a hacer aparición en esta infausta lista. Siguiendo el peculiar estilo de Morrison, Eva Amaral y el chico del gorro que normalmente la acompaña componen una melodía vocal absoluta y descaradamente basada en el riff de la canción de Bowie, que por otro lado es el elemento más reconocible del tema.

Es imposible haber escuchado alguna vez Rebel, Rebel y no abochornarse al comprobar cómo Eva repite la frase “toda la noche en la calle” utilizando la misma melodía que la figura de guitarra. Omitan las cosas raras que se observan al principio del vídeo y presten atención a partir del minuto 1:06. Como he dicho respecto a PJ Harvey en el número 2 de esta lista, si vas a plagiar a alguien, que no sea a uno de los tipos que más discos ha vendido a lo largo de la historia.

¡Y mucho menos uno de sus mayores éxitos! Lo de Amaral es verdaderamente admirable…

  • 12. Plagio: Marta tiene un marcapasos de Hombres G.Original: At the Zoo de Simon & Garfunkel.

Este es acojonante. Sencillamente acojonante. He dicho antes, hablando de Hombres G, que hay que tenerlos muy bien puestos. Pues rectifico: hay que tenerlos cuadrados. Escuchen la primera un ratito —no conviene excederse en el masoquismo— y luego compárenla con la segunda a partir de 0:27. No se puede ser más caradura.

  • 13. Plagio: Uno más uno son siete de Mikel Erentxun para la sintonía de Los Serrano.Original: Pure de The Lightning Seeds.

Lo reconozco. Es de mis favoritos. Quizá porque me gustan The Lightning Seeds —estoy convencido de que todos ustedes conocen al menos su canción Three Lions, himno oficial de la Eurocopa de 1996—, quizá porque el encargado de cantar Uno más uno son siete fuese Fran Perea, lo que dota a todo esto de un aire aún más kitsch si cabe…

No sé cuál es el motivo exacto, pero este es de mis preferidos. Me da igual que la justicia considerase que no se trata de un plagio. Me basta con tener oídos. ¿Se acuerdan de la sintonía de Los Serrano? ¿Recuerdan aquel verso que hablaba de un andén de la estación bajo el sol abrasador? Pues escuchen Pure a partir del minuto 1:05 y atrévanse a negar que es un plagio tan grande como “un rascacielos del cielo de Nueva York”.

  • 14. Plagio: All by Myself de Eric Carmen.Original: el segundo movimiento (adagio sostenuto) del Concierto para piano nº. 2 de Serguéi Rajmáninov.

Si no fuese por su nombre de señora y su pelazo de señora, diría que este tipo tenía clase. Puestos a plagiar, plagiemos a un grande, claro que sí. Y por si acaso una vez no es suficiente, hagámoslo dos veces —en su segundo single en solitario, Never Gonna Fall in Love Again, volvió a tomarla con el pobre Serguéi—.

La influencia del adagio de Rajmáninov es palpable a lo largo de toda la canción de Carmen, pero la coincidencia entre la armonía de su estrofa y la de la pieza clásica a partir del minuto 1:38 de esta despeja cualquier duda acerca de si se trata de un simple homenaje o un plagio puro y duro.

  • 15. Plagio: Viva La Vida de Coldplay.Original: If I Could Fly de Joe Satriani.

Chris Martin se empeña en alegar una y otra vez que escribió Viva La Vida antes de 2004, año en que se publicó If I Could Fly. Sinceramente, dudo mucho que entre los gustos musicales del líder de Coldplay se encuentre alguna canción de Joe Satriani, pero si escuchan ustedes esta a partir de 0:49 notarán que el parecido es verdaderamente asombroso. En mi opinión, ninguna de las dos vale mucho… Yo no me pelearía con nadie por semejante material.

The artist Rod Stewart always regretted not seeing live
Rod Stewart

  • 16. Plagio: Da Ya Think I’m Sexy? de Rod Stewart.Original: Taj Mahal de Jorge Ben.

A medida que se acerca el final de esta lista, los plagios son cada vez más evidentes. En este caso, Rod Stewart se habría merecido cualquier condena posible tanto por titular así una canción como por vestirse y peinarse como lo hace en su videoclip.

Sin embargo, en lo atinente a la acusación de plagio, Jorge Ben y él llegaron a un acuerdo amistoso sin necesidad de pisar los tribunales, lo que refuerza aún más la certeza de que se trata de un plagio incontestable. El estribillo de Da Ya Think I’m Sexy? —a partir de 0:51— y el de Taj Mahal —a partir de 0:37— son perfectamente idénticos.

  • 17. Plagio: Ice Ice Baby de Vanilla Ice.Original: Under Pressure de David Bowie y Queen.

Destierren de sus propósitos cualquier intento de comparación entre ambas canciones, porque son como la noche y el día. Sin ir más lejos, la de Queen y Bowie es una bendita maravilla y la otra es un bodrio horripilante.

No obstante, Don Vanilla tuvo a bien apropiarse sin más de la característica línea de bajo de Under Pressure para construir a su alrededor esa ruina de hip hop titulado Ice Ice Baby, y para más inri, en su defensa sostuvo que no se trataba de un plagio puesto que había añadido una nota más.

Como era previsible, no tuvo más remedio que incluir a los autores en los créditos de su esperpento. Aquí no hay armonía que valga. Hay una melodía sobre una percusión que se repite en dos temas distintos, pero como es lógico, solamente tiene un dueño.

  • 18. Plagio: My Sweet Lord de George Harrison.Original: He’s So Fine de The Chiffons.

Lo de Harrison es incomprensible. ¿Qué necesidad había de hacer esto, George? Mi respeto por el autor de While my Guitar Gently WeepsSomethingAll Things Must Pass o Here Comes The Sun hace que me resulte difícil aceptar la posibilidad de que su talento se marchitase hasta el punto de tener que rebajarse a copiar a otros, o lo que es peor, de que plagiase descaradamente con la esperanza de que no le pillasen.

En honor a la verdad, es justo aclarar que en la sentencia que puso fin al juicio por violación de derechos de autor se aceptó que el ex Beatle había plagiado la canción de forma inconsciente. Que fue un caso de criptomnesia. Sin embargo, milongas las justas. Que a veces un compositor crea que parte de lo que está escribiendo es suyo cuando en realidad lo ha escuchado anteriormente es algo que, efectivamente, ocurre.

Cosas del subconsciente. Pero si toda la canción es un calco de la original, lo más sensato es pensar en el plagio consciente. George compuso el tema This Song para mofarse de la sentencia, pero resulta un tanto inútil negar la evidencia. Lo hiciese de forma deliberada o involuntaria —y probablemente fue lo primero—, My Sweet Lord es una simple imitación de He’s So Fine.

  • 19. Plagio: Bittersweet Symphony de The Verve.Original: la version instrumental de The Last Time de The Rolling Stones escrita por The Andrew Oldham Orchestra.

Es el plagio entre los plagios. Todo lo que tuvo que hacer Richard Ashcroft fue coger un tema ya existente y cantar lo primero que se le ocurrió. Así de fácil. En el original no hay una melodía de voz, pero hay todo lo demás. Tanto la percusión como la armonía conformada por los muchos instrumentos presentes en ambas canciones son como dos gotas de agua.

The Verve solicitó una licencia para utilizar parte de la canción a modo de sampler, pero al usar tal porción como un módulo que se repite durante todo el tema, Bittersweet Symphony se convirtió en un plagio innegable en cuanto nació. Para no ir a juicio contra Allen Klein, dueño de los derechos de las canciones de los Stones anteriores a 1960, Aschcroft aceptó cederle el 100% de los derechos de la canción.

Posteriormente, Andrew Oldham también demandó al grupo porque en realidad la versión de The Last Time era suya, y The Verve perdió cualquier facultad de decisión sobre su single. Por si todo esto fuera poco, cuando la canción fue nominada a un premio Grammy en 1999, fueron Mick Jagger y Keith Richards quienes recibieron la nominación, ya que Ashcroft tuvo que acabar aceptándolos legalmente como autores únicos de la canción.

Y aun así, pocas desgracias me parecen teniendo en cuenta lo vergonzoso de este robo a mano armada.

  • 20. El curioso caso de Noel Gallagher.

El guitarrista y compositor de los desaparecidos Oasis se merece su propio puesto en esta lista, porque el tipo ha plagiado todo lo que ha querido. Por la papelera de sus abogados han desfilado más demandas que todas las interpuestas contra los protagonistas de este artículo.

Es un verdadero fenómeno. Si algo le gusta, lo copia. Se le ha acusado —de forma justa, en mi opinión— de plagiar entre muchas otras la melodía de I’d Like to Teach the World to Sing de The New Seekers en el single Shakermaker, de apropiarse del riff de Get It On de T. Rex en Cigarettes & Alcohol, de utilizar en Whatever la primera parte de la melodía de How Sweet to Be an Idiot del cantante cómico Neil Innes, de imitar el riff y la percusión de 5 to 1 de The Doors en Waiting for the Rapture, etc.

¿Las están escuchando? ¡Son idénticas! La lista de plagios es interminable, pero las tres siguientes son sin lugar a dudas las que se llevan la palma.

.Plagio: Step Out. – Original: Uptight de Stevie Wonder.

Escuchen la de Gallagher a partir de 0:54 y compárenla con la de Wonder. Asombroso.

.Plagio: (Get off your) High Horse Lady. – Original: Hi-Heel Sneakers de Tommy Tucker.

¡Es la misma canción!

.Plagio: Hello. – Original: Hello, Hello, I’m Back Again de Gary Glitter.

No solo copió la melodía del estribillo —a partir del minuto 2:20 en la de Oasis y desde el principio en la de Glitter—, ¡sino también la letra!

Lo de Noel Gallagher es excepcional. Nadie ha sabido llevar jamás con tanta gracia la etiqueta de plagiador. Que gran parte de tus canciones estén basadas en ideas de otros y a nadie parezca molestarle es algo digno de admiración, pero precisamente esa ha sido la política imperante en la industria musical desde el largo y costoso juicio a Harrison por My Sweet Lord: que se entere el menor número posible de fans.

Fue a partir de tal escándalo cuando los responsables de los copy/paste decidieron que lo más conveniente sería llegar siempre a un acuerdo con sus demandantes e incluirlos como coautores en los créditos —lo hemos visto varias veces en los ejemplos de este artículo— para evitar así la mala publicidad que suelen acarrear esta clase de procesos judiciales y de paso no perder la totalidad de los derechos.

The Rolling Stones y el presunto plagio de Anybody Seen My Baby? o el propio Noel Gallagher se han beneficiado enormemente de esta práctica concertada por las grandes compañías discográficas, aunque finalmente los ecos del plagio terminan llegando irremediablemente a los magacines.

No obstante, a todo hay quien gane. A Pau Donés se le ocurrió un buen día que cambiando la palabra “depende” por “bonito” podría tener el principio de dos estribillos distintos, y no tuvo ningún reparo en plagiarse a sí mismo. Espero que al menos haya tenido el detalle de no demandarse e incluirse en ambas como coautor. Y es que las musas, a veces, son temerarias…

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La increíble historia de Lilian Bland, la primera mujer en diseñar, construir y pilotar un avión…


Muy Interesante(P.Mora) — La historia de la aviación está llena de nombres célebres como los hermanos Wright o Amelia Earhart. Sin embargo, a menudo se pasa por alto el de Lilian Bland, una periodista angloirlandesa cuya audacia y determinación la llevaron a ser la primera mujer en diseñar, construir y volar su propio avión.

Lilian Bland nació el 28 de septiembre de 1878 en Kent (Reino Unido), en el seno de una familia acomodada. Desde joven, Bland demostró una aversión a las convenciones de la sociedad de su tiempo. Prefería los pantalones a las faldas y montar a caballo a horcajadas en lugar de de lado, una actitud que a menudo la ponía en conflicto con las normas sociales de la época. Además de sus intereses poco convencionales, Bland fue una ávida deportista, fotógrafa y periodista, con una pasión particular por la observación de aves.

El destino de Bland cambió drásticamente en el verano de 1909, cuando recibió una postal de su tío Robert desde París. La postal celebraba el histórico vuelo de Louis Blériot, el primer hombre en cruzar el Canal de la Mancha en un avión. Inspirada por este logro, Bland decidió que construiría y volaría su propio avión. Este fue el comienzo de su aventura en la aviación, un campo dominado casi exclusivamente por hombres.

En octubre de 1909, Bland asistió a la primera reunión oficial de aviación en Blackpool, donde estudió de cerca los aviones en exhibición, tomando detalladas notas y medidas. A pesar del escepticismo y las burlas que recibió, estaba decidida a llevar a cabo su proyecto.

Con la habilidad de alguien que había sido entrenada en la Royal Drawing Society of Great Britain and Ireland, Bland esbozó los planos de su biplano y regresó a su hogar en Carnmoney, Irlanda del Norte, donde comenzó a trabajar.

El primer paso fue construir un planeador. Utilizando materiales como fresno, abeto y bambú, y una tela impermeabilizada con gelatina y formalina, Bland diseñó una aeronave con una envergadura de 27 pies y 7 pulgadas. La pequeña carpintería de su tío proporcionó el espacio y las herramientas necesarias para construir cada sección del avión, que luego ensambló en un garaje. Y es que, Bland no solo diseñó el avión, sino que también se involucró en la construcción y ajuste de cada componente, utilizando materiales innovadores y técnicas mecánicas avanzadas para su época.

El planeador, llamado irónicamente “Mayfly” (puede volar), fue probado primero como una cometa, con la ayuda de voluntarios de la Royal Irish Constabulary y el asistente de jardín de su tía. Los resultados fueron prometedores, por lo que Bland decidió agregar un motor.

Así, después de algunas dificultades para obtener el motor, finalmente lo consiguió en julio de 1910, llevándolo de vuelta a Irlanda por tren. Su impaciencia la llevó a probar el motor utilizando una botella de whisky como tanque de combustible y la trompeta de oído de su tía como embudo.

Ya en septiembre de 1910, después de varios ajustes y pruebas, Bland estaba lista para volar. En una finca ofrecida por su vecino, Lord O’Neill, Bland pilotó el “Mayfly” a una altura de 30 pies y recorrió un cuarto de milla. El primer vuelo se realizó en 1910 en Carnmoney Hill, cerca de Belfast, Irlanda del Norte. Había logrado lo que muchos consideraban imposible hasta el momento: una mujer había diseñado, construido y volado su propio avión.

– Una historia inspiradora

Sin embargo, a pesar de su éxito, Bland se tuvo que enfrentar a ciertas dificultades para comercializar su biplano. Los materiales ligeros que utilizó no podían soportar motores más potentes necesarios para vuelos más largos.

Además, su padre, preocupado por la seguridad de su hija, le ofreció comprarle un automóvil si abandonaba la aviación. Bland aceptó y vendió el motor, donando el “Mayfly” como planeador a un club local de niños.

La vida de Bland después de la aviación fue igualmente notable. Se convirtió en la primera mujer en operar una concesionaria de Ford en Irlanda del Norte y luego emigró a Canadá, donde vivió con su esposo en una granja en la isla de Vancouver. Aunque sus días de aviadora terminaron, su espíritu aventurero nunca se diluyó.

La increíble historia de Lilian Bland - 800Noticias

Lilian Bland falleció en 1971 a la edad de 92 años. A pesar de que su carrera en la aviación fue breve, su trabajo inspiró a muchos y demostró que las mujeres podían ser tan competentes y innovadoras como los hombres en campos técnicos. 

Su historia no solo es un testimonio de perseverancia y espíritu pionero en una época en la que las mujeres rara vez eran vistas en roles técnicos o científicos, sino que también es un recordatorio de las muchas contribuciones olvidadas de las mujeres en la ciencia y la tecnología.

nuestras charlas nocturnas.


Qué fue de la secta Edelweiss y como se formó …


sobrehistoria.com — Cuando pensamos o se habla de las sectas, muchas veces creemos que o son cosas del pasado o se tratan de sectas que son mas típicas en los Estados Unidos o en países menos desarrollados, como ocurre en África o en América del Sur, pero la realidad es que en España hubo una secta muy peligrosa y terrorífica.

Aunque dentro de las sectas más peligrosas del mundo, como podría ser los Ku Klux Klan, no aparece, la realidad es que hace muchos años apareció en España una secta conocida como Edelweiss, ¿sin embargo sabes todo acerca de su creación o de la ideología que adoptaban?

– Cómo se formó la secta de edelweiss

El comienzo de la historia de la secta Edelweiss surge a finales del año 1970 en la ciudad de Madrid, donde la Asociación Juvénil de Montaña Edelweiss se convirtió al año siguiente en las Boinas Verdes de Edelweiss y fueron por varios barrios de Madrid actuando y captando niños, hasta expandirse por todas las zonas de España y fueron recogiendo a niños a través de varios grupos de montaña. El nombre de la secta proviene de una flor de las Nieves que aparece en algunas zonas de las cordilleras cercanas a la montaña.

Todo esto llegó hasta el año 1984, donde se comenzaron a realizar muchas denuncias sobre los hechos que se habían cometido a los largos de todos esos años y no fue hasta el año 1991 cuando se condenaron a los culpables a múltiples penas y gracias a ello se descubrió a «Los guardias de hierro» que eran  «una secta dentro de otra secta», según los antiguos integrantes, y que eran los encargados de elegir a los niños con los que querían estar en las cabañas, llegando a tener disputas serias entre ellos.

– Ideología de la secta Edelweiss

Prácticamente todas las ideologías tienen ciertos puntos en común, no obstante la premisa de la que partía la secta edelweiss es algo diferente y menos habitual.

En la secta se ensalzaban las relaciones homosexuales, sobre todo las que seguían entre los hombres menores de edad, y es que según su líder era la manera de relacionarse y la forma de vivir en un lejano planeta conocido como Delhaiss, a los cuales irían los miembros en cuanto hubieran obtenido ciertos conocimientos y cierto bagaje, que les permitiera viajar al planeta y salvarse de la extinción en la tierra.

Había una especie de juramento que decía lo siguiente «Juro por mi honor luchar y pertenecer a la Guardia de Hierro de Delhais hasta mi muerte, defendiendo tres conceptos fundamentales y universales: amor, justicia y libertad, aplicándolos a mi mismo, caminando por el sendero de la verdad, hasta que alcance la perfección en el planeta Delhais, al servicio de mi príncipe, el Gran Alain»

No en todas las sectas había un líder personificado, pero eso no era el caso de la secta Edelweiss, donde su fundador fue Eduardo González Arenas, el cual fue un antiguo miembro de la Legión, dentro del ejército español y que fue acusado durante años por varios delitos contra menores, destacando delitos de violencia y acoso sexual.

Eduardo González llegó a tener dos mujeres y con una de ellas llegó a tener una hija. Sus comienzos con el homosexualismo comenzaron con vivencias que él mismo contó.

Se trataron de unas experiencias un tanto irregulares y turbadoras, pues en unos baños de Madrid fue masturbado por un hombre mayor, lo cual lo dejó muy nervioso y le transmitió ciertos sentimientos de culpabilidad. Este hecho lo contó tiempo más tarde a sus padres, quienes optaron por enviarlo a un psiquiatra.

Desde este momento, este suceso y la vergüenza provocada por el mismo, lo llevaron a vivir en una espiral de ocultamiento de sus intereses sexuales que posiblemente le llevó a ver su bisexualidad, como algo impuro y  que debía mantener siempre en secreto, esto seguramente fue la causa que finalmente lo llevó a confiar su sexualidad de la manera mas íntima y solo con los niños, que al final los creía como seres puros y de luz, que no le juzgarían por ello.

El líder de la secta, también conocido más popularmente como Eddie, fue puesto en libertad tras varios años en la cárcel e intentó rehacer su vida en Ibiza y dónde tuvo un pub en propiedad.

No obstante allí volvió a encontrarse con su pasado y es que Juan Martín García, de 19 años por aquel entonces, y que fue uno de los niños que se sintió involucrados en los actos de abusos sexuales, decidió acabar con la vida del exlegionario al rajarle con un cuchillo.

– Qué pasó con la secta Edelweiss

Cómo os hemos mencionado anteriormente, el fin de la secta llega en el año 1984, donde los niños que se habían involucrado, algunos mediante sus padres y otras gracias a que ya habían crecido y se hicieron mayores de edad, empezaron a denunciar todo lo que había ocurrido con ellos a lo largo de estos años.

Esto provoca que Eddie termine en prisión con una condena de 168, de los cuales solo termina cumpliendo 6 gracias al código penal que había por aquel entonces en España. Al salir, se traslada a Ibiza donde termina muriendo asesinado y donde la historia de la secta llega a su fin.

En la actualidad, no hay ninguna variante conocida de esta secta, pero hace poco ha vuelto a resonar esta secta y todos los actos que ocurrieron a posteriori, ya que ha salido una serie en TVE, donde nos cuentan todo desde varios puntos de vista.

nuestras charlas nocturnas.


Canciones con historia: «More Than a Feeling»


BostonHz


JotDown(E.deGorgot) — A veces, las historias con millones de dólares, demandas judiciales y suicidios empiezan de manera asombrosamente sencilla. Un buen día, un desconocido ingeniero de veintiocho años que trabajaba para la Polaroid grabó un puñado de canciones en el sótano de su casa.

Unos meses después, aquello se convirtió en el álbum de debut más exitoso de todos los tiempos (hasta que fue superado una década más tarde por el Appetite for destruction de Guns N’Roses). El súbito salto desde el anonimato a vender más de diecisiete millones de discos se produjo gracias a una canción: More than a feeeling, que algunos consideramos una de las mejores grabaciones del siglo XX.

De repente, un grupo —hasta entonces virtualmente inexistente— llamado Boston estaba en las bocas de todo el mundo.

La abrumadora explosión comercial de aquellos desconocidos tenía detrás una curiosa historia, porque la entrada de Boston en la industria musical no se pareció en nada a la típica evolución de una banda que comienza ensayando en un garaje y pateando los escenarios durante un tiempo antes de alcanzar el estrellato.

Para cuando empezaron a vender a millones, Boston ni siquiera existían como un verdadero grupo —no tenían una formación completa ni tampoco tocaban en directo— y se parecían más al juguete del brillante, perfeccionista y maniático Tom Scholz, la mente que estaba detrás de Boston.

Scholz, ingeniero en una gran empresa fotográfica, se pasaba horas y horas encerrado en el sótano de su casa grabando y retocando pista tras pista sin saber que de repente una de aquellas canciones iban a sacudir la industria musical.

Scholz siempre fue un individuo anómalo dentro de esa misma industria. Hasta que no comprobó que estaba vendiendo millones de discos no abandonó su trabajo habitual en los laboratorios de Polaroid. Después su actitud cambió poco: seguía pasando horas y horas encerrado en un estudio, produciendo canciones con una tardanza exasperante.

De hecho, su lentitud a la hora de publicar nuevo material se hizo legendaria: pese al enorme éxito que tenía cada uno de los trabajos de Boston, únicamente han publicado cinco álbumes en más de treinta años de carrera, convirtiéndolos en la banda consagrada y de larga vida con más escasa producción de todos los tiempos.

Un disco de Boston llegó a ser como un cometa o como las naves espaciales que adornaban sus carpetas: una rareza, una anomalía que únicamente cruzaba los cielos de tarde en tarde. Mientras tanto, Scholz ha usado su fortuna para poner en marcha diversos programas humanitarios y ha empleado su tiempo en tareas de lo más diverso mientras millones de fans de Boston aguardaban pacientemente cada nuevo disco, que nunca sabían cuándo iba a salir a la calle o siquiera si iba a publicarse alguna vez.

Por otra parte, el suicidio del vocalista Brad Delp arrojó oscuras sombras sobre la historia del grupo, cuando no pocas personas del entorno del cantante (y algunos antiguos miembros de Boston) parecieron achacar parte de la responsabilidad de la tragedia a la actitud autoritaria y egoísta de Scholz.

Tom Scholz (izquierda de la foto) y Brad Delp (derecha) durante los días felices de la explosión de Boston.
Tom Scholz (primero por la izquierda de la foto) y Brad Delp (primero por la derecha), sosteniendo sus guitarras durante los días felices de la explosión de Boston.

Tom Scholz nació en el estado de Ohio, en un entorno más bien convencional: sus padres eran arquitectos y él recibió clases de piano clásico de pequeño, lo cual no impidió que terminase sintiéndose atraído por la música rock que triunfaba en el momento.

No tuvo una adolescencia rebelde ni nada por el estilo, más bien al contrario: fue un estudiante modélico y brillante que se ganó una beca para graduarse en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Siendo todavía muy joven, se convirtió en uno de los más prometedores ingenieros de la Polaroid Corporation.

Allí se imbuyó en el desarrollo de nuevas tecnologías fotográficas.

Pero la música era su gran pasión oculta.

A finales de los sesenta, mientras estaba estudiando, conoció a varios tipos con los que formó una banda; entre ellos estaba ya el cantante y guitarrista rítmico Brad Delp, que con los años se convertiría en la otra cara reconocible de los mega-exitosos Boston.

En un principio, el papel de Scholz en aquel grupo se limitaba ejercer como teclista, pero dada su facilidad para componer nueva música y para aprender a tocar otros instrumentos no tardó en convertirse en el líder. Pronto, sus compañeros comprobarían hasta qué punto llegaba su perfeccionismo obsesivo y su afán de controlarlo todo.

Scholz usó sus conocimientos como ingeniero y su inagotable curiosidad tecnológica para construir un estudio casero en el sótano de su vivienda. Allí grababa una canción tras otra con ayuda de sus compañeros; pasaba prácticamente todo su tiempo libre encerrado allí, intentando conseguir que sus grabaciones sonasen cada vez mejor.

Solamente allí obtenía los sonidos que deseaba. Lo de tocar en directo resultaba mucho más engorroso e imperfecto y no tenía demasiado sentido para él, así que tras no demasiado tiempo su primer grupo terminó deshaciéndose, aunque varios de los antiguos miembros siguieron participando en las grabaciones caseras de Scholz. Especialmente Brad Delp, que seguía poniéndole voz a todas sus ideas.

En muchas ocasiones enviaron a las discográficas aquellas maquetas que grababan en el sótano de Scholz, pero fueron rechazadas o ignoradas una y otra vez. Sin embargo, la obsesiva dedicación de Tom Scholz no decaía. Después de cinco años refinando lo que grababa en aquel estudio, sus resultados eran cada vez más llamativos. Lo mejor que llegó a hacer —la verdadera “niña de sus ojos”— era More than a feeling, una canción a la que llevaba años dando vueltas.

La letra del tema hablaba de los viejos clásicos que podían escucharse en la radio, que producían una profunda emoción, pero lo realmente importante era la música: Scholz estaba convencido de que aquella canción tenía algo especial y había pasado mucho tiempo intentando perfeccionarla al máximo: quitando un pedazo de aquí, añadiendo un compás allá, retocando las guitarras… su dedicación monomaníaca a pulir aquel diamante en bruto no tenía más premio que su propia satisfacción anónima, pero Scholz era consciente de que aquella era su mejor canción y estaba decidido a redondearla de cualquier forma posible.

Sin embargo, a sus casi veintiocho años ni siquiera se planteaba la remota posibilidad de abandonar su cómodo empleo en la Polaroid e intentar una existencia como músico profesional. Estaba acostumbrado a que las discográficas rechazasen todas sus maquetas. Ni siquiera imaginaba que algún día aquella música iría más allá de las cuatro paredes de su sótano. Siguió enviando maquetas, que ahora incluían lo que después de varios años él consideraba —¡por fin!— una versión aceptable de su mejor canción.

La canción era tan aplastantemente buena que era cuestión de tiempo que alguien terminase prestando atención. Dos cazadores de talentos de Epic Records escucharon la última maqueta de Scholz y captaron el posible potencial comercial de aquellas canciones, muy especialmente de More than a feeling (aunque ni ellos, claro, podían sospechar hasta qué punto podría llegar la histeria en torno al tema). Así que hicieron una oferta a Tom Scholz y Brad Delp —el cantante era el único que aportaba algo a un material casi exclusivamente escrito por Scholz—, firmarían un contrato para grabar y publicar un primer disco.

Sin embargo, para el peculiar Tom Scholz, un geek de la ingeniería acostumbrado a hacer las cosas a su manera tranquilamente encerrado en su casa, el asunto de fichar por una discográfica supuso un inesperado trastorno. Primero porque —antes de firmar— el grupo tenía que tocar en vivo ante los ejecutivos de la discográfica, quienes querían comprobar si tenían la suficiente calidad en directo como para embarcarse en una gira.

¿El problema? Que no existía una banda como tal, sino que todo había sido grabado a retales en su estudio casero. Así que Scholz y Delp tuvieron recurrir a algunos de sus antiguos colegas y formar a toda prisa una nueva banda que interpretase aquellas canciones sobre un escenario. Así, Boston —aún no se llamaban así, pero tomarían ese nombre por sugerencia de la discográfica— actuaron por primera vez en directo y pudieron firmar con Epic Records. Con todo, Tom Scholz ni se planteaba abandonar su puesto de trabajo en Polaroid.

Los conocimientos de ingeniería de Tom Scholz le han permitido diseñar exitosos (y eficaces) accesorios para guitarristas.
Los conocimientos de ingeniería de Tom Scholz le han permitido diseñar exitosos (y eficaces) accesorios para guitarristas.

Entonces sucedió algo todavía más irritante para él: la compañía se empeñaba —lógicamente— en que el primer disco de Boston fuese grabado en un estudio convencional.

Es lo que toda discográfica quiere para un grupo novel: controlar el sonido de lo que va a salir al mercado y asegurarse de que todo se realiza en un entorno profesional.

Pero aquello le rompía los esquemas a Tom Scholz.

Después de años haciendo las cosas a su modo en el sótano de su casa, con total independencia, acudir a un estudio profesional implicaba que los productores iban a cambiar su música, que de repente todo sonaría distinto.

Y aquello resultaba… ¡inaceptable! ¿Quién conocía su música mejor que él mismo? ¡Su música se grababa en su sótano, y punto! Tom Scholz se negaba a acudir al estudio propuesto por la discográfica.

Se atrincheró en su determinación de grabar el disco de debut en su propia casa, creándole un considerable quebradero de cabeza a John Boylan, el productor de Epic Records que más creía en el potencial de aquellas canciones y especialmente en el de More than a feeling.

¿Qué hacer? Boylan había escuchado el trabajo de Scholz y sabía que éste podía realizar arreglos de buena calidad en su sótano, pero Epic Records quería al grupo en el estudio. Ninguna de las dos partes iba a ceder y aquello ponía en peligro la grabación del álbum, así que finalmente Boylan optó por engañar a la discográfica para la que trabajaba.

Envió a todos los miembros de Boston —excepto Scholz— al estudio de Epic Records para interpretar lo que se suponía iba “a terminar en el disco”. Mientras tanto, Scholz seguía en el sótano de su casa, grabando las auténticas pistas instrumentales del disco en solitario (excepto las baterías y algunos otros fragmentos que completaron sus compañeros, casi toda la instrumentación la grabó él mismo).

Así, en Epic creían que el debut de Boston se estaba registrando en un estudio profesional, cuando en realidad toda la base instrumental del disco se estaba elaborando en un sótano.

La comedia continuó: una vez Scholz estuvo contento con las pistas instrumentales básicas, John Boylan que alquilar un “estudio móvil” y aparcarlo frente a la casa de Scholz, para convertir sus grabaciones caseras de doce pistas al formato standard de veinticuatro (algo que se haría sin problemas con la tecnología actual, pero que por entonces resultaba bastante engorroso).

Aquel material fue llevado finalmente al estudio de Epic, donde Boylan lo hizo pasar por la base instrumental que el resto del grupo había “grabado” allí. Brad Delp añadió las voces, ahora sí, en el estudio profesional. Posteriormente todas las pistas fueron mezcladas por Boylan y Tom Scholz con ayuda de un ingeniero de sonido.

Tras bautizar al recién formado (o reformado) grupo como Boston, el disco fue editado en 1976. En plena era del reinado de los estudios profesionales, casi todo lo que sonaba en aquel álbum había sido registrado en el domicilio de un particular.

Eso sí, ninguno de los implicados había imaginado lo que iba a suceder después. Aunque Epic Records tenía ciertas esperanzas en el potencial comercial del sonido de Boston y pensaban que More than a feeling era un single con gancho, no suponían lo que se avecinaba. De hecho, ni siquiera con la publicación del disco se planteó Scholz dejar de trabajar en Polaroid. Atenazado por la inseguridad, seguía reticente a la idea de renunciar a su empleo para seguir una carrera profesional en la música.

Pero tuvo que replantearse las cosas cuando en cuestión de semanas los acontecimientos se precipitaron. En Epic todos tenían claro que More than a feeling era la canción a promocionar (de hecho, al menos en mi opinión, sigue siendo el mejor tema en la carrera del grupo). Destacaba por encima del resto del disco y el single fue enviado a las principales emisoras del país. La canción cautivó a todos los pinchadiscos, que comenzaron a emitirla sin descanso. ¡Aquella era una canción perfecta para la radio!

Poco importó que nadie hubiese escuchado hablar de aquellos desconocidos Boston: en cuanto los oyentes escuchaban el tema, corrían a las tiendas a por un ejemplar del disco. El álbum de debut, llamado sencillamente Boston, empezó a vender decenas de miles de copias ya en la misma semana en que fue colocado sobre los expositores de las tiendas.

Impulsado por More than a feeling, aquella poderosísima canción que estaba empezando a arrasar por todo el país, el álbum se disparó: en poco más de quince días ya había vendió medio millón de ejemplares. Después, la demanda siguió creciendo y tardó mucho tiempo en desvanecerse: un millón, dos millones, tres millones… el debut de Boston, grabado en su mayor parte en casa de Tom Scholz, aguantó en las listas de ventas durante nada menos que dos años, sobrepasando finalmente los diecisiete millones ejemplares vendidos.

Scholz no tuvo más remedio que admitir que ya nunca iba a necesitar trabajar para ganarse la vida. Ya no tenía sentido aferrarse a su oscuro trabajo en Polaroid; ahora podía dedicarse completamente a la música. Se volcó de lleno en la composición y grabación de un segundo disco para Epic Records, aunque su acostumbrado perfeccionismo empezó a chocar con los usos imperantes en la industria.

Scholz trabajaba mucho y sin descanso, pero rara vez daba por terminada una canción. Les daba vueltas y más vueltas a los temas: era lo que había funcionado con More than a feeling, la cual únicamente alcanzó el estatus de perfección después de muchos esfuerzos. Tom Scholz seguía trabajando en la misma tónica, pero obviamente la discográfica tenía bastante más prisa, ansiosa por aprovechar el tirón comercial del primer disco y publicar la segunda entrega cuanto antes.

Después de dos años preparando el segundo disco, Scholz todavía no tenía suficientes canciones que pasaran su particular control de calidad… pero tuvo que ceder ante la compañía y editar lo que tenía grabado porque en Epic Records ya veían que su nuevo geniecillo, obsesionado en pulir cada detalle, iba a tenerlos esperando como mínimo uno o dos años más.

En su día, el álbum "Boston" fue el disco de debut más vendido de todos los tiempos.
En su día, el álbum «Boston» fue el disco de debut más vendido de todos los tiempos.

Así pues, en 1978, mientras el debut Boston todavía vendía a un ritmo aceptable y More than a feeling seguía sonando en muchas radios (de hecho jamás ha dejado de hacerlo), el grupo editó su segundo álbum, Don’t look back.

El estilo era el mismo, combinando melodías pegajosas con una base instrumental hard rock.

Una vez más el éxito fue abrumador gracias al single principal —titulado Don’t look back, menos dramático e impactante que More than a feeling pero también diseñado para las radios— y el nuevo álbum saltó directamente a la primera posición de las listas, desbancando a la banda sonora de Grease.

El segundo disco de Boston vendió siete millones de ejemplares: estaban en racha.

Cuatro años atrás, cuando Tom Scholz pasaba sus ratos muertos en el sótano de su casa al llegar de su trabajo en Polaroid, ni siquiera podría haber concebido que llegaría a vender discos al nivel de los grandes pesos pesados de la industria: Pink FloydLed ZeppelinEagles, superando a nombres en boga entre la juventud estadounidense, los grupos más cool del momento, como Aerosmith o Van Halen.

Pero con el monumental éxito llegaron monumentales problemas. Como sucede no pocas veces en estos casos, apareció un antiguo manager aireando un antiguo contrato con el que pretendía apropiarse de su parte del jugosísimo pastel de Boston. Tom Scholz decidió hacer un paréntesis en el grupo para ocuparse del asunto en los tribunales.

Aquello retrasó todavía más su ritmo de producción, que ya era lento de por sí. Tras la publicación de Don’t look back empezó a pasar el tiempo: un año, dos años, tres años… y Scholz seguía sin tener material suficiente para un tercer disco. La compañía Epic empezaba a perder nuevamente la paciencia.

Pero Scholz no se daba por aludido: estaba muy descontento con algunas de las canciones de Don’t look back, un disco que en su opinión había sido editado demasiado rápidamente, antes de que todos los temas alcanzasen la redondez que él deseaba. De hecho, para Don’t look bac Epic le había obligado a terminar el disco en un plazo razonable, pero aquello de “plazo razonable” era un concepto que Tom Scholz apenas podía entender.

Así que cuando en 1983 seguía sin haber nuevo disco de Boston a la vista, la CBS —dueña de Epic Records— decidió demandar judicialmente al grupo, pidiendo una indemnización millonaria para compensar su manifiesta incapacidad de completar un álbum a tiempo. La batalla judicial se prolongó durante varios años. Entretanto, Scholz y Brad Delp decidieron firmar por otra discográfica, MCA.

Durante aquel periodo de peleas legales, Tom Scholz aprovechó para seguir practicando la ingeniería aplicada a la música.

Utilizando el conocimiento técnico que había adquirido después de pasar años fabricando su propio estudio casero, e invirtiendo una parte de la fortuna que había ganado con sus dos primeros discos, fundó una empresa dedicada a diseñar nuevos accesorios de sonido. La cual tuvo mucho éxito, gracias especialmente a una etapa de amplificación de guitarra diseñada por él mismo —el amplificador Rockman— que combinaba las necesidades de un guitarrista con la sabiduría técnica de un ingeniero.

En la nueva discográfica MCA, Scholz se aseguró de poder hacer discos a su manera. Reunió el material que ya tenía acumulado, trabajó en canciones nuevas y finalmente publicó el tercer disco de Boston, Third stage, en 1986. Esto es: ¡habían pasado ocho años desde su anterior trabajo!

Cuando Third stage salió al mercado, mucha gente ya no tenía claro si Boston iban volver a publicar alguna vez. Sin embargo, pese al tiempo transcurrido, la gente no los había olvidado. Impulsado por otro single altamente “radio friendly” —Amanda, cuyo sonido suave y melódico aún encajaba de maravilla en la América de los ochenta—, el álbum saltó directamente al número 1 de las listas estadounidenses desplazando al Slippery when wet de Bon Jovi.

El sonido de Third stage era el de siempre: Scholz seguía fiel a su costumbre de no incluir sintetizadores —entonces tan de moda—y seguía limitándose a las guitarras, bajos y baterías de un grupo de hard rock.

Tres discos, tres grandes éxitos. Tras una década de andadura, Tom scholz era como un rey Midas de la música. Todo le iba bien. Además, llegaba una buena noticia: los tribunales dieron la razón a Boston frente a la demanda de Epic Records, con lo que los miembros del grupo se ahorraron tener que pagar a la discográfica la indemnización que esta reclamaba (¡más de cincuenta millones de dólares!).

Parecía que Boston habían vuelto a ponerse en marcha y se habían liberado de todos los problemas. Quizá esta vez tardarían menos en publicar el esperado cuarto disco.

Tras el trágico suicidio de Brad Delp, no dfaltaron dedos acusadores señalando a Tom Scholz y su parte de responsabilidad en ello.
Tras el trágico suicidio de Brad Delp (en la foto), no faltaron dedos acusadores señalando a Tom Scholz y su parte de responsabilidad en ello.

Pero no. Aunque Tom Scholz empezó a componer material para ese nuevo álbum casi de inmediato, se produjo un suceso inesperado volvió a estancar su proceso creativo: Brad Delp, el vocalista, anunció que se marchaba.

Aquel era un duro golpe para el perfeccionista Scholz.

El sonido de Boston era muy distintivo, y Delp era la voz de Boston, la que todo el mundo asociada con More than a feeling.

Una voz reconocible, característica, inimitable… además tenía el carisma que a Scholz le faltaba.

¿Cómo sustituir a alguien así? Aquello volvió a retrasar el nuevo disco de Boston.

La decisión de Brad Delp sorprendió a muchos, aunque por entonces la gente no sospechaba todavía que Delp se sentía muy a disgusto con la actitud autoritaria de Scholz.

Se sentía depredado, casi estafado, por el líder de Boston. Pero Delp era un tipo dócil y amable, no era la clase de individuo capaz de iniciar una confrontación. Cuando no pudo aguantar más, decidió sencillamente irse.

A principios de los noventa, pese a lo poco que se habían prodigado en estudio, la popularidad de Boston no se había esfumado del todo. Ni siquiera con la llegada del grunge: mucha gente hizo notar el parecido entre el riff principal del nuevo tema de moda, Smells like teen spirit, y el de More than a feeling. Algunos incluso llegaron a acusar a Nirvana de plagio, lo que ponía nuevamente a Boston en boca de mucha gente.

Pero la marcha de Delp había supuesto otro tropezón en la exitosa pero farragosa carrera discográfica del grupo. Scholz buscó a otro cantante, Fran Cosmo —bastante menos carismático y con una voz mucho más convencional que la de Brad Delp— para trabajar en el cuarto disco de la banda.

Después del impacto comercial de sus tres discos anteriores, el perfeccionismo obsesivo de Scholz se había disparado: tenía que garantizarse el éxito, no podía permitirse que un álbum de Boston pasara desapercibido. Obviamente ya no necesitaba el éxito en lo económico, ya que tenía suficiente dinero como para no depender nunca más de las ventas.

Pero se trataba más bien de una cuestión de ego. En 1994 se publicó finalmente el cuarto álbum de Boston, titulado Walk on. Habían vuelto a transcurrir otros ocho años desde el álbum anterior. Eso sí, Scholz pudo respirar tranquilo: aunque esta vez no saltó directamente al nº1, el disco vendió muy bien por más que el sonido AOR (“rock orientado a adultos”) de bandas como Boston estuviese oficialmente pasado de moda.

Una vez más, Scholz se encerró en el estudio y se tiró otros ocho años para preparar un nuevo álbum. Pero esta vez pudo volver a contar con Brad Delp, quien había regresar, probablemente porque militar en Boston era —con mucho— la actividad más rentable a la que podía dedicarse.

Así que cuando en 2002 se publicó el que hasta ahora es el último disco en estudio de Boston, Corporate America, Delp volvía a ser el cantante principal, compartiendo tareas vocales con Fran Cosmo. Sin embargo, aquel fue el primer trabajo de Boston que no entró entre los cinco o diez primeros puestos de las listas de ventas.

No fue exactamente un fracaso, pero su modesta repercusión en EEUU quedaba muy lejos del gran impacto comercial de los cuatro discos anteriores. Aquel fue el último álbum con material nuevo de Boston. Hoy, una década después, sigue sin aparecer nuevo disco.

Aunque la peor noticia relacionada con el grupo se produjo en 2007. La novia de Brad Delp encontró ante la puerta de su casa un papel avisando a quienes pudieran presentarse de que tuviesen cuidado al entrar, porque el lugar estaría lleno de humo y gas venenoso. Llamó a la policía y tras forzar la puerta hallaron a Delp muerto a causa del monóxido de carbono que había entrado en sus pulmones. Había dejado una nota de suicidio que decía “he perdido el deseo de vivir” y en la que se describía a sí mismo como “un alma solitaria”.

Tras el suicidio de Delp, muchos fans de Boston se sintieron desolados. Ya no podrían escuchar More than a feeling en la voz de su intérprete original. Pero hubo más: la trágica desaparición de Delp sirvió para airear los trapos sucios en el seno de Boston. Brad Delp era conocido por su carácter afable y cortés. Nunca tenía una mala palabra para nadie, pero tampoco había sido capaz de hacerle frente al guitarrista y líder de Boston.

Llevaba un tiempo deprimido y se había quejado en su círculo íntimo sobre lo mucho que le agobiaba la actitud depredadora y dictatorial de Tom Scholz, de que sentía que Scholz se había aprovechado de él y que los negocios en Boston no estaban nada claros. Un amigo de Delp afirmó que la única palabra malsonante que le había escuchado pronunciar en toda su vida había sido empleada para referirse precisamente a Tom Scholz.

Scholz y Delp

Aparecieron en escena algunos antiguos miembros del grupo, quienes aseguraban que Delp no confiaba en Scholz y que sentía un profundo desagrado hacia él, pero que dada su personalidad bondadosa nunca había podido dar el paso de plantarle cara. Uno de ellos llegó a decir que Delp había confesado que “envidiaba” la capacidad de otros antiguos miembros para enfrentarse a Scholz y exigir lo que creían que les correspondía, algo que el propio Brad Delp anhelaba hacer pero no sabía cómo.

Un periódico, el Boston Herald, resumió todo esto en un artículo que insinuaba que el estrés laboral había jugado un importante papel en el suicidio de Delp, y evidentemente se culpaba a Scholz de ese estrés laboral.

Tom Scholz respondió llevando al periódico (y a la novia del difunto Delp) ante los tribunales, pero su demanda fue desestimada cuando se comprobó que, efectivamente, Brad Delp había sido diagnosticado poco antes de su suicidio de una ansiedad creciente relacionada con su incapacidad para resolver las injusticias en aquel gran negocio llamado Boston. Lo que muchos años atrás había comenzado como una amistad estudiantil, había terminado en muy agrios términos y Delp había sido la víctima.

Mientras se disipaba la tormenta, Tom Scholz fichó a un nuevo cantante, Tommy DeCarlo, para preparar un nuevo disco que supuestamente contendría las últimas pistas vocales que Brad Delp dejó grabadas en su vida (aunque, fiel a la costumbre, han pasado los años y Tom Scholz continúa sin terminar ese nuevo disco).

Pero continuaron las polémicas, cuando el candidato presidencial del Partido Republicano, Mike Huckabee, usó More than a feeling como canción de su campaña electoral. Scholz publicó una airada carta donde exigía que Huckabee dejase de usar su canción, diciendo que el Partido Republicano era “todo lo contrario a lo que Boston representa”.

De hecho, el disco Corporate America había sido el primero en contener letras políticas, en las que Scholz criticaba abiertamente el poder de las grandes corporaciones estadounidenses. También se había decantado públicamente por el Partido Demócrata.

En resumen: cinco discos en treinta años de carrera. Un sexto disco con el último material de Brad Delp que, después de una década, continúa sin aparecer en el mercado. Y sobre todo una ristra de muy lamentables sucesos relacionados con el trágico suicidio de Brad Delp… así terminaba la asociación creativa entre los dos hombres que dieron vida a More than a feeling, la canción que los convirtió en estrellas.

A menudo, las tensiones y dramas que pueda haber entre bastidores quedan ocultos del gran público. Pocos sospecharon lo que había detrás al escuchar un tema que —irónicamente— describía los sentimientos profundos que se despiertan al escuchar viejas canciones en la radio.

Hoy en día, la propia More than a feeling se ha convertido en una de esas canciones de las que ella misma hablaba, por más que los últimos acontecimientos hayan ensombrecido su historia.

Sabemos que Brad Delp no volverá a interpretarla jamás, y quedará un considerablemente regusto amargo siempre que Tom Scholz la interprete con otro vocalista. Pero al menos nos quedará la grabación original. La canción que diecisiete millones de personas quisieron llevarse a sus casas en cuanto fue publicada no ha perdido un ápice de su poder con el paso de los años. Y no lo perderá nunca.

nuestras charlas nocturnas.


El fin de la guerra de Vietnam…


historiahoy.com(M.A.Hernandez) — Entre los años 1959 y 1975, la guerra de Vietnam enfrentó a la República de Vietnam del Sur y su aliado Estados Unidos contra la República Democrática de Vietnam del Norte apoyada principalmente por la Unión Soviética y China.

Veamos el resumen de los acontecimientos y el contexto en el que ocurrieron:

El antecedente de este conflicto es la Guerra de Indochina, que enfrentó a los franceses contra los nacionalistas vietnamitas, quienes finalmente vencieron en 1954 a sus colonizadores.

Vietnam del Norte quedó bajo el control de Hô Chí Minh, líder y creador del partido comunista vietnamita y baluarte de la lucha por la autonomía. Desde 1954 en adelante, Vietnam del Sur recibió ayuda de Estados Unidos, adiestrando su ejército, otorgando soporte económico y enviando contingentes militares.

Así, la unificación de Vietnam parecía imposible. En Vietnam del Sur, tras un golpe de estado en 1956, el general que asumió el poder, Ngô Đình Diệm -apoyado por la CIA- no lo deseaba. Se propuso la necesidad de un referéndum pero finalmente el mismo fue rechazado.

Esto hizo que los comunistas vietnamitas crearan el “Vietcong” (o Viet Cong), a los que Vietnam del Norte apoyó con armamento desde el principio.

En 1959, el comunismo del Norte, junto con el Viet Cong (guerrilla campesina) y el Viet Minh (movimiento creado en 1941 para acabar con el mandato francés) decidieron comenzar y fomentar la insurrección en el Sur para unificar la nación bajo la égida comunista, con el firme propósito de “librarlo del yugo opresor de los imperialistas estadounidenses y de sus secuaces”, según proclamaba un informe vietnamita de la época.

El Vietcong comenzó actuar en 1959; sus fuerzas eran superiores a las de Vietnam del Sur, ya que en este último gobernaba la corrupción y unos mandos nefastos salidos de las familias de clase alta del país.

En 1960 llegó la intervención estadounidense en manera de asesores militares que entrenaban al ejército y les enseñaban nuevas tácticas, además de proporcionar armamento y tropas.

Mientras el Sur cedía territorio poco a poco, el 4 de agosto de 1964 se produce un incidente en el Mar de la China que involucra al destructor “Maddox”, un buque de vigilancia electrónica, que se encuentra cerca de las aguas territoriales de Vietnam del Norte.

Aquel día, la Casa Blanca y el Pentágono ofrecen una rueda de prensa en la que anuncian que lanchas torpederas norvietnamitas atacaron sin previo aviso al destructor, el cual respondió a los ataques, hundiendo a las lanchas torpederas vietnamitas. (Lo de siempre: “yo no la empecé, la empezaste vos.”)

Tres días después, el 7 de agosto de 1964, el Congreso estadounidense adoptaba la “Resolución del Golfo de Tonkin” autorizando al presidente a tomar “todas las medidas necesarias para prevenir más agresiones”. Lo de siempre, también.

Como apostilla de ocasión, vale agregar esta perla: Albert Gore (ex vicepresidente de EEUU) diría el 16 de enero de… 2006 (!!!!!): en la “Hace poco supimos, a través de documentos recientemente desclasificados, luego de cerca de 40 años, que la resolución del Golfo de Tonkin que autorizó la trágica guerra de Vietnam se basaba de hecho en informaciones falsas.”

Pero sigamos con los hechos: Vietnam del Sur siguió recibiendo soldados norteamericanos (para 1967 ya había quinientos mil) y también recibió material bélico y personal sanitario de Thailandia, Corea del Sur, Australia y España (aunque en menor medida). Tras esto, el Sur recuperó territorio y alivió un poco la situación, desventajosa hasta entonces.

El objetivo estadounidense era crear el mayor número de bajas posible, desgastar al enemigo y bombardear su territorio para obligarlo a rendirse.

Se desató una guerra cruel y atroz, en la que se lanzaron más kilos de bombas que las lanzadas por Alemania, Japón y Italia juntas durante la Segunda Guerra Mundial. Además se utilizaron agentes químicos como el “Agente Naranja”, que exfoliaba la selva y producía mutaciones genéticas y en las personas, y el Napalm, que quemaba todo lo que tocaba.

Las conversaciones para lograr la paz comenzaron en París en 1968 y sólo la proximidad de las elecciones presidenciales de aquel año en Estados Unidos y la presión de la población persuadieron al presidente Lyndon Johnson, quien ese mismo año anunció el cese de los bombardeos en el norte de la península vietnamita.

Sin embargo, esto no convenció a los delegados de Vietnam del Norte, que insistían en la retirada completa de Estados Unidos como condición indispensable para firmar la paz. El intento de paz quedo truncado, y las hostilidades de ambos bandos continuaron haciendo estragos. El Vietcong con sus métodos de guerrilla por un lado y los abusos de los militares occidentales por el otro se acrecentaban día a día.

Después de la campaña presidencial de 1972 en Estados Unidos, en la que Richard Nixon sería elegido presidente por el 60% de los votos, la presencia norteamericana en Vietnam había quedado reducida a 40.000 hombres.

Tras una compleja fase de negociaciones y enfrentamientos militares, se firmó en París, en enero de 1973, un acuerdo de paz. A mediados de 1973, el primer ministro chino le dijo al líder de Vietnam del Norte: “lo mejor para Vietnam del Norte y para todo el resto de Indochina sería que se relajaran -sic- durante, digamos, unos cinco a diez años” (sí, sí, relájense, en cinco o diez años vemos…). En agosto de 1973, el Congreso estadounidense prohibió cualquier reanudación de la intervención en Vietnam.

En octubre del mismo año, tanto Rusia como China se negaron a reabastecer a los vietnamitas del Norte. En el medio, Richard Nixon caería por el escándalo Watergate y Gerald Ford ocuparía su lugar. La retirada de las tropas estadounidenses hizo que el régimen de Vietnam del Sur cayera inexorablemente, y la ofensiva final comunista tuvo lugar en la primavera de 1975.

En la mañana del 29 de abril, la Radio de las Fuerzas Armadas tocó la canción “White Christmas” como una señal para comenzar una operación de evacuación de los no combatientes. Civiles vietnamitas se reunieron fuera de la embajada estadounidense y escalaban las paredes esperando reclamar estatus de refugiados.

En la mañana del 30 de abril de 1975, el general Dương Văn Minh, quien había sido presidente de Vietnam del Sur durante sólo tres días después de la renuncia de Trần Văn Hương, hizo una declaración por radio, señalando “estamos aquí para entregarles a ustedes el poder a fin de evitar el derramamiento de sangre.” O que ya no quede sangre por derramar, mejor dicho.

El ejército norvietnamita entró a la ciudad, en su mayoría de forma pacífica, a pesar de las predicciones previas de que la caída de Saigón sería larga y sangrienta. Las puertas del Palacio de la Independencia fueron destruidas por tanques del Frente Nacional de Liberación “Vietcong”, y la bandera del FNL fue izada sobre el Palacio a las 12:15.

A las 15:30, el general Dương Văn Minh lanzó otro comunicado por radio: “Declaro que el gobierno de Saigón está completamente disuelto en todos sus niveles”. Menos mal que lo aclaró. Después de veintinueve años, Vietnam Sur desapareció como tal y la unificación llegó bajo un gobierno comunista.

Veinticuatro horas después de la caída, la ciudad fue rebautizada como “Ciudad Ho Chi Minh” (nombre que aún mantiene), en honor al líder revolucionario vietnamita, fallecido en 1969. El orden se reestableció rápidamente en la ciudad. Cuando el último helicóptero levantó vuelo terminando de evacuar la embajada norteamericana, la misma saqueada por completo.

Manifestante ofreciendo una flor a un policía militar durante una protesta anti-Vietnam en Arlington, Virginia, en 1967.

Después, los espeluznantes números de siempre…

Los norteamericanos declararon 59.000 muertos, los vietnamitas del Sur reconocieron 224.000.

En abril de 1995, en el vigésimo aniversario del fin de la guerra, en Hanoi se hicieron públicos los datos oficiales, que indicaban que la guerra había sido “el doble de destructiva de lo que habían imaginado” (“¿imaginado?”): declararon que entre 1954 y 1975 murieron 1.100.000 soldados del Viet Cong y norvietnamitas y 2.000.000 de civiles, cifra que es corroborada por el informe sobre la salud en el mundo (!!) de la OMS del año 2008, que calcula 3.800.000 de muertes violentas en Vietnam en el período 1954 – 1975.

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Incitatus, el caballo pródigo …


Incitatus, el caballo que Calígula hizo cónsul de Roma

sobrehistoria.com(G.Ruiz) — La figura de Calígula, el tercer emperador de la Antigua Roma se nos presenta fomentada por sus locuras y delirios.

Este peculiar personaje que reinó tras el imperio de su padre adoptivo Tiberio desde los años 37 hasta el 41 d.C se encuentra envuelto de anécdotas negativas, perversas e irracionales que determinan un grado de locura absoluto en el tirano.

Esto se fomentó, entre los variados ejemplos, con la adquisición de su caballo preferido, Incitatus.

Pareciera mentira que un animal pudiera generar tanta devoción a una persona.

Si bien muchos casos de amor extremo hacia las mascotas fueron presentados a lo largo de la historia, la relación Calígula-Incitatus supera todas las expectativas, convirtiendo al animal en el caballo más rico y famoso de la historia.

Incitatus cayó en manos del loco emperador durante su reinado, como producto de las continuas importaciones de animales de carrera provenientes de Hispania. Resulta que el emperador quedo completamente obnubilado con la belleza del equino, demostrando inmediatamente su gran devoción hacia el mismo.

Esto se fomentó principalmente en la gran caballeriza que le hizo construir… de nada más ni nada menos que de mármol, con incrustaciones preciosas y mantos teñidos con púrpura, el tinte más caro en aquella época y que solo estaba reservado para los miembros de la casa real.

Pero eso sólo fue el comienzo. Como si fuera un miembro más de la realeza, Calígula le concedió al animal un gran palacio con numerosos jardines, los cuales estaban también provistos de 18 sirvientes para su cuidado principal. También se le concedió riquezas, dado que se dice que Incitatus portaba un gran collar de increíbles piedras preciosas y dentro de su lujoso establo tendría pesebres de marfil.

Obviamente el amado Incitatus corría carreras (con sus pares) las cuales nunca las perdía. No se sabe a ciencia cierta si era por sus grandes cualidades físicas y su entrenamiento, o por la presión que generaba el emperador (se dice que la única vez que Incitatus perdió una carrera, Calígula envió a torturar al jinete tiránicamente).

Incitatus - Wikipedia, la enciclopedia libre

Se dice que la noche anterior a que el equino corriera la carrera, el mismísimo emperador dormía con el animal, obligando a que hubiera un silencio absoluto en el área para garantizar el buen dormir del animal.

De este modo nos encontramos con un personaje que tiene riquezaspalaciossirvientes y prestigio.

Podríamos llegar a pensar que le faltan dos posesiones más: una mujer y un puesto político.

Pues, supuestamente Incitatus también los tuvo.

Se dice que el Emperador eligió una bellísima mujer llamada Penélope para casarla con su preciado animal.

Esto nos dará una idea de que si lo anterior nos había parecido descabellado, esto ya superaría todo trato de fundamento racional.

Pero el hecho más conocido relacionado con el poderoso caballo fue su puesto en el senado.

Así es, Calígula le habría otorgado el prestigioso título de Cónsul de Britania en el Senado.

Esto especialmente se fundamenta por el repudio que tenía el emperador hacia las dirigencias políticas, generando una gran ironía en incluir un caballo dentro del aparato público del momento.

Obviamente, también se encuentra el toque especial de su intolerante locura, que incitó a su asesinato en el año 41 d.C.

Por otro lado, la locura y paranoia de Calígula superaron tanto los límites que hasta éste mismo declaró que el caballo era su mejor amigo, dado que era una fiel compañía que hasta tenía el curioso dote de poder hablar (obviamente con el mismo emperador).

Sin duda algunas, Incitatus fue el caballo más famoso y rico de la historia, muy lejano a las imágenes de los caballos heroicos que ayudaron a sus jinetes a conquistar países, soportar guerras y  ser fieles compañías de sus dueños.

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«Soapy» Smith, el mayor granuja del Salvaje Oeste…


Soapy en Skagway

—“¡Dios mío, no dispares!”

JotDown(E.J.Rodríguez) — Fueron las últimas palabras que “Soapy” Smith pronunció en su vida. Ni el tono suplicante ni la alusión al Creador le sirvieron para salvarse. Tampoco fue de gran ayuda el rifle Winchester —un 44 largo— que llevaba consigo. Nunca había sido un hombre propenso a rogar ante sus enemigos, pero en aquel su último enfrentamiento —el histórico tiroteo de Juneau Wharf— las cosas se le volvieron en contra.

Suena un disparo. Soapy Smith queda tendido en el suelo, inmóvil. Nunca volvió a levantarse. Había una bala en su corazón y un papel en uno de sus bolsillos, una nota que decía: “La gente está furiosa. Si quieres hacer algo, tienes que hacerlo ahora”.

Durante veinte años Soapy Smith había estafado, robado y amenazado. Había llegado a controlar los bajos fondos de ciudades enteras y su nombre había ido de “saloon” en “saloon”. Había sido el rey en el estado de Colorado, durante sus más gloriosos años como criminal. Pero aquel día, en los muelles de Skagway —una pequeña ciudad de la fría Alaska, a miles de kilómetros de la sureña Georgia donde había nacido treinta y siete años antes— su carrera terminaba de un balazo.

Era el final de uno de los más famosos delincuentes del Salvaje Oeste, el “rey de los timadores de la frontera”. El ocho de julio de 1898 moría el hombre, pero nacía la leyenda.

– Un muchacho de buena cuna

Las fotografías que nos han llegado de famosos criminales del “Far West” nos los muestran, a veces, como hombres toscos de facciones irregulares y hechuras patibularias.  Son imágenes que a veces nos hablan de bandidos crecidos en la miseria, curtidos en condiciones extremas:  tipos con aspecto extraño y la cara marcada por su pasado.

Individuos que bien podrían haber aparecido en algún “spaghetti western” encarnando todos los estereotipos del forajido de la frontera. Pero hubo notables excepciones a esta regla y no todos aquellos bandidos eran sujetos de aspecto rudimentario. De hecho, algunos de los peores criminales del “salvaje Oeste” tenían una fachada pulcra y presentable, especialmente para aquellos tiempos que corrían.

Algunos incluso podrían haber pasado por médicos, abogados, y hasta por escritores. Tal era el caso de Jefferson Randolph Smith II. No era un hombre que pareciese recién salido de entre los arbustos: quienes lo conocieron lo describían como bien vestido, bien educado y con un hablar pausado “de suave acento sureño”.

Su estampa desprendía un inconfundible porte burgués. No hubiese costado mucho trabajo hacer creer que alguna de sus fotografías retrata a un inventor o a un cronista literario de las leyendas del Far West. Pero no: él no fue un cronista del Far West, él fue una de esas leyendas.

Soapy Smith
Jefferson «Soapy» Smith, una de las mayores leyendas criminales del Far West.

Nació en 1860, en el seno de una familia adinerada de Georgia, lo cual explica aquella aureola de hombre de mundo que nunca perdió por completo.

Su abuelo era un típico terrateniente del sur, propietario de diversas plantaciones de algodón.

Su padre ejercía como abogado. Así pues, el pequeño Jeff vino al mundo con el porvenir aparentemente asegurado; era un niño con sirvientes y cucharilla de plata.

Sin embargo, desde el momento mismo de nacer su destino estuvo marcado por el capricho de los dioses.

Su existencia estuvo marcada por el conflicto ya en el principio: fue comenzar a vivir y el tumulto comenzó a agitar su entorno.

Un acontecimiento histórico iba a torcer el destino de su familia cuando apenas había cumplido unos meses de edad: siete territorios algodoneros del sur del país —entre ellos su Georgia natal— decidieron independizarse de los Estados Unidos y formar una Confederación por separado.

Aquello terminó derivando en una guerra civil entre los estados unionistas del norte y aquellos rebeldes confederados del sur. El conflicto se prolongó durante cuatro años: mientras Jeff aprendía a hablar y a caminar, su adinerada estirpe apoyó con entusiasmo la causa sudista.

No obstante, la guerra no iba a favorecer los intereses familiares: en 1865 el general Robert E. Lee rendía su ejército confederado de uniformes grises ante los azules del general Ulysses S. Grant. La rendición aconteció de manera elegante: Lee capituló para evitar que la sangría se prolongara innecesariamente y su rival Grant, en contra de la costumbre establecida, se negó a tratar a Lee como a un traidor vencido.

Es más, le permitió conservar su espada y su caballo. Una paz entre caballeros que no sin embargo no podía cicatrizar las heridas recién abiertas.

La Unión venció y los territorios del sur se vieron obligados a permanecer dentro de los Estados Unidos de América. Los terratenientes algodoneros que se habían alineado con el bando perdedor se encontraban con una nueva situación; ahora las cosas ya no se hacían a su dictado. Aquella derrota tuvo un efecto demoledor sobre el estatus de la familia Smith: su antigua posición fue resquebrajándose y durante los años siguientes sus problemas económicos se incrementaron.

Mientras el joven Jeff iba entrando en la adolescencia, el patrimonio dinástico terminó de venirse abajo. Finalmente, cuando él tenía quince años, su otrora adinerada familia tuvo que reconocerse en la ruina. Sus padres decidieron que resultaba imposible continuar en Georgia, así que la familia se mudó a Texas para comenzar una nueva y más modesta vida con ayuda de familiares que tenían allí.

Los Smith se establecieron en la ciudad de Round Rock, en las cercanías de Austin. Su madre comenzó a regentar un pequeño hotel y Jeff la ayudaba en tareas de toda índole. No obstante, siendo hijo de abogado, nieto de un terrateniente y habiendo recibido una esmerada educación, su familia confiaba sin duda en que estudiase y se hiciese un hombre de provecho. Pero él descubrió que no estaba muy de acuerdo con el plan.

En Round Rock, el muchacho se encontró con un ambiente muy distinto a aquella pomposidad casi aristocrática de los ricos algodoneros rurales de Coweta County, el pizpireto y tranquilo rincón de Georgia en el que había pasado su infancia. Texas no era Georgia, desde luego. El “estado de la estrella solitaria” al que acababan de mudarse se encontraba en plena ebullición: un territorio enorme y árido pero perlado de animadas ciudades que atraían a lo mejor y también a lo peor de cada casa.

Jeff comenzó a deambular por las calles en compañía de su primo y de su hermano pequeño Bascomb. Allí vio cosas  cosas que sin duda nunca hubiese soñado contemplar en su Coweta natal. Sin ir más lejos, entró por primera vez en contacto con el mundo de los forajidos del Oeste… y lo hizo por la puerta grande.

Siendo apenas un quinceañero, contempló cómo el legendario forajido Sam Bass —uno de los criminales más buscados del país, autor del más grande asalto que jamás hayan sufrido los ferrocarriles de Union Pacific— era abatido a tiros por un Texas Ranger.

Ya por entonces Sam Bass era un hombre de leyenda y su caza se convirtió en un verdadero acontecimiento, profusamente reflejado en la prensa. Y el chaval había estado allí, lo había visto con sus propios ojos, a escasos metros. Aunque solo fuese como espectador, Jeff Smith hacía así su entrada en la leyenda del Salvaje Oeste.

Soapy Smith - Wikipedia, la enciclopedia libre

Pero el factor que más contribuyó a acentuar su desprecio por la ley y por el sistema fue seguramente la debacle económica de su familia.

Ahora los Smith regentaban un hotel, pero en Georgia habían sido unos potentados y su nivel de vida —aun siendo todavía bueno para la época— había decaído bastantes estratos.

A ojos suyos, el viejo microcosmos de los algodoneros esclavistas se había esfumado y su familia bien podía lamentarse de que los días dorados en que formaban parte de la aristocracia sureña eran como un sueño del pasado.

Jeff probablemente se preguntaba por qué debía seguir los pasos de su padre, y más cuando en Texas había entrado en contacto con la calle para descubrir que si eras lo bastante listo existían buenas maneras de hacer dinero rápido sin tener que trabajar.

Cuando su madre murió, el inquieto adolescente sintió que ya no tenía demasiados lazos que lo mantuvieran en el hogar familiar. Se marchó para hacer las cosas a su manera. Se convirtió en un delincuente.

– La Banda del Jabón

Terminó estableciéndose en Denver, la capital y ciudad más poblada del estado de Colorado. Todavía era muy joven, pero había adquirido ya una considerable sabiduría callejera y no tardó en ponerla en práctica ejerciendo como timador. Sin embargo, muy desde el inicio quedó patente que no iba a convertirse en un timador cualquiera.

Era inteligente, carismático y tenía cualidades de líder: siendo apenas un veinteañero formó una disciplinada banda de embaucadores que actuaban bajo su dictado con bastante éxito. Inicialmente se dedicaban a asuntillos de poca monta: ejercían como trileros en las esquinas, montaban partidas amañanadas o perpetraban pequeños timos de esos que pueden ejecutarse rápidamente con ayuda de un gancho para después huir rápidamente del lugar.

Llegaban, se quedaban con el dinero de algún inocente y se esfumaban en un abrir y cerrar de ojos.

Pero Soapy era imaginativo y los timos convencionales pronto se le quedaron cortos. Ideó la estafa callejera con la que se ganaría su histórico apodo: “Soapy”, que viene a significar “jabonoso” o “enjabonado”. El joven Jeff Smith se hacía pasar por un vendedor ambulante de jabón, uno de muchos que pululaban por las calles del salvaje Oeste: se plantaba en mitad de la calle, colocaba su puesto y comenzaba a cantar las virtudes de aquellas pastillas que tenía amontonadas sobre un mostrador.

Después, para estimular a los compradores, ofrecía un suculento premio: en los envoltorios de algunas pastillas añadía “golosinas” en forma de papel moneda. Después mezclaba los jabones premiados con el resto, de manera que convertía aquella venta en una especie de lotería. Así, algunas pastillas de jabón contenían un dólar, otras contenían cinco dólares, y el premio gordo era un billete de cien dólares (que en aquella época equivalían a varios miles de euros actuales).

Atraídos por la posible recompensa, algunos se acercaban y compraban. Siempre había un «comprador» —en realidad un gancho, compinche de Smith— que muy contento aireaba unos dólares encontrados en la pastilla que acababa de adquirir. Entonces los transeúntes se lanzaban en tromba a comprar más jabones, a menudo llevándose varios de golpe, con la esperanza de hallar el billete de cien.

Pero Smith estaba muy experimentado en hábiles juegos de manos y distribuía las pastillas “premiadas” únicamente entre unos clientes determinados: los miembros de su banda. Nunca un auténtico comprador se llevaba un premio, ni siquiera de un dólar.

Siendo aún muy joven pasó de ser un simple estafador al primer gran jefe mafioso de Colorado.
Siendo aún muy joven pasó de ser un simple estafador al primer gran jefe mafioso de Denver.

Al final, cuando ya quedaban pocos jabones, siempre se daba la circunstancia de que el premio gordo todavía estaba por salir.

Smith anunciaba que los cien dólares no habían aparecido pero que, ante la demanda suscitada por las pastillas restantes, iba a subastar el resto de las existencias entre los más interesados.

Así podía vender los pocos jabones que quedaban por un precio muy elevado.

Ni que decir tiene que los cien dólares no estaban allí: cuando algún “primo” le pagaba —por ejemplo— cincuenta dólares para hacerse con unos jabones que teóricamente contenían un billete de cien, Smith le entregaba unos jabones que no tenían ningún premio.

Después se esfumaba rápidamente. Repitió aquella estafa una y otra vez con mucho éxito.

En los bajos fondos de Denver el truco se hizo rápidamente célebre, pronto el nombre de “Soapy” Smith se convirtió en el más respetado entre los timadores de Colorado e incluso de otros estados. Su banda fue bautizada como Soap Gang, la “banda del jabón”.

– El jefe criminal de Colorado

La estafa del jabón demostró ser particularmente lucrativa, pero solo fue el principio de una cadena de ventas de “droguería creativa”. También empezó a ofrecer supuestas medicinas chinas que eran simples mezclas de hierbas hervidas que no tenían efecto ninguno… aunque se rumoreó que un hombre había matado a su caballo al darle de beber uno de aquellos remedios para intentar curarlo de una enfermedad equina.

Cuando Soapy acumuló dinero suficiente compró un “saloon”, el Tivoli Club, que convirtió en su cuartel general y en el que ofrecía alcohol, mesas de juego y los servicios de señoritas de compañía. Más tarde adquirió también una oficina en la misma calle, desde la que podía organizar estafas más complejas en un entorno más formal y muy distinto al ruidoso puterío del Tivoli Club.

Cada vez ganaba más dinero y se hacía con locales comerciales de diversos tipos que sirvieran como tapaderas para sus timbas de juego ilegal, que a menudo estaban amañadas.

También empezó a usar el dinero de las estafas para sobornar a agentes de la ley, jueces y otros cargos públicos de Denver, incluidos el jefe de la policía y el propio alcalde. De este modo se garantizó que el brazo de la ley no tocase a los miembros de su banda, que podían actuar por toda la ciudad con total impunidad.

Denver se convirtió en un lugar poco propicio para realizar inversiones, al menos si uno no quería terminar siendo estafado, porque Soapy organizaba toda clase de tinglados cada vez más enrevesados: montaba subastas falsas, firmaba ventas de propiedades inexistentes, construía una especie de oficinas de turismo ficticias donde ofrecía billetes de tren falsos, etc.

Refinó sus actividades hasta el punto de abrir un negocio de inversión bursátil en el que ponía a la venta acciones aparentemente muy prometedoras… de empresas que ni siquiera existían. Lo dicho: si uno tenía dinero y quería perderlo rápidamente Denver era el lugar indicado, todo por obra y gracia de Soapy Smith.

Hacia finales de la década de 1880 ya ejercía un fuerte control sobre el mundillo delictivo de la ciudad. O dicho de otro modo: estableció un territorio propio. Había dejado de ser simplemente un timador para convertirse en un auténtico pionero de los gangsters: su poder criminal en Denver se parecía al que tiempo más tarde empezarían a acumular, por ejemplo, los mafiosos italianos recién llegados a América.

Era el amo de las calles. La policía no tocaba a sus hombres. Y si los policías efectuaban alguna detención de miembros de la Banda del Jabón para mantener un paripé de legalidad de cara al ciudadano, los jueces se encargaban de dejarlos salir a la calle al instante. Soapy Smith era aparentemente intocable.

Al final de esta calle, a la izquierda, está el Tivoli Club: saloon, casa de putas y cuartel general de Soapy.
En esta calle, a la izquierda, está el Tivoli Club: saloon, casa de putas y cuartel general de Soapy.

Además sabía cómo ganarse el favor de mucha gente y no escatimaba dinero en asuntos de caridad o financiando alguna obra social, como la edificación de una iglesia.

Mantenía una imagen de patriarca que se preocupaba por los suyos: tan pronto pagaba el entierro de una de sus prostitutas como ayudaba económicamente a algún subordinado o amigo que estuviese pasando por aprietos.

Era como un Al Capone del Far West: unos lo veían como un granuja, otros como un benefactor.

Cierto es que en la lucha por el control de la ciudad no le faltaban rivales, como Lou Monger, otro jefe criminal local que tenía su cuartel general en el lujoso Elite Saloon y que había tenido que ceder la primacía ante la llegada de Soapy.

Monger no consiguió recuperarla mientras Soapy estuvo allí (aunque sí lo haría después de su salida definitiva de la ciudad).

Se decían muchas cosas sobre Soapy Smith. Se sabía que siempre iba armado y que le gustaba jugar al poker. Circulaban rumores que contaban cómo había acabado a tiros con algún que otro pistolero que sus enemigos habían enviado para asesinarle.

Fuesen ciertos o no estos rumores, lo cierto es que su figura inspiraba miedo y su transición de timador a gangster le dio una mayor repercusión pública de sus actividades. Incluso la prensa local empezó a hablar de él, hasta el punto de que se prestó a conceder alguna entrevista.

No le veía nada malo al hecho de ser jefe de una red de estafadores: “considero más honesta la vida de estafador que la del político medio”. No obstante, cuando la prensa local destapó sus sobornos a las autoridades y sus estrechos contactos con el ayuntamiento, la policía y los tribunales, el ambiente en la ciudad se enrareció en su contra.

Se promovieron algunas ordenanzas que regulaban la actividad de ciertos negocios del ramo del ocio, así que Soapy Smith pensó que las circunstancias ya no eran favorables y que quizá le convenía abandonar Denver por un tiempo. Justo entonces le llegaron noticias de un lugar no demasiado lejano donde las minas de plata estaban dando buenos frutos.

Allí había gente con dinero fresco y quién mejor que Soapy Smith para vaciarles los bolsillos. Vendió algunas de sus propiedades en Denver y se marchó con su banda en busca de nuevas aventuras.

– El hombre petrificado

Creede era una pequeña localidad minera literalmente perdida en mitad de ninguna parte, en el extenso corazón montañoso de Colorado. Situada a unos doscientos cincuenta kilómetros de Denver, está completamente rodeada por abruptas y gigantescas torres rocosas que conforman un paisaje monumental: la propia calle principal de Creede desemboca en un impresionante desfiladero y el peñón que preside la ciudad recibe el muy expresivo nombre de Mammoth Mountain.

También muy cerca de Creede discurren las aguas del todavía recién nacido Río Grande. Apenas hay civilización a su alrededor. Un paraje decididamente imponente.

Cuando en las entrañas de aquellas impresionantes rocas se descubrió plata, multitud de mineros acudieron a Creede para intentar hacer fortuna, pero la verdadera fiebre se disparó en 1890 cuando el gobierno de los EEUU cedió a la presión de los “silverites”. Los»silverites» eran un lobby que abogaba por la impresión de moneda respaldada por el patrón plata, además de la moneda que ya se imprimía en base al tradicional patrón oro. Washington promulgó la Ley Sherman de Compra de Plata, la cual significaba que el gobierno empezaba a adquirir grandes cantidades del mineral argentino.

Aquella repentina demanda gubernamental hizo que el precio de la plata se disparase, por lo que el lucro derivado de las actividades mineras de Creed se disparó exponencialmente.

Así que muchos más buscadores llegaron a la ciudad, sabiendo que ahora más que nunca resultaba muy fácil enriquecerse si se hallaba una buena veta de plata. Y donde había mineros con metales preciosos en los bolsillos, naturalmente hacían acto de presencia los malhechores, como sucedía en la célebre Deadwood. Creede empezó a llenarse de criminales. En 1892 apareció también Soapy Smith.

Creede
Creede en la época en que Soapy se instaló en la ciudad para estafar a los mineros.

Su manera de llamar la atención de los mineros no pudo ser más curiosa: se sacó de la manga una figura de piedra con forma humanoide y una estatura de tres metros, que según decía era el fósil de un enorme hombre prehistórico.

Lo bautizó con el simpático nombre de McGinty y lo expuso al público, cobrando una razonable entrada de diez centavos por persona.

Pero aquello no era más que el señuelo para atraer a los mineros hacia el juego: en las largas colas que se formaban para ver al “hombre petrificado” los buscadores de plata eran abordados por miembros de la banda del jabón, que los embaucaban para participar en juegos de cartas amañados o en otros timos parecidos.

En apenas unos meses Soapy se estableció en la ciudad como si siempre le hubiese pertenecido: montó un saloon-casino con el sugerente nombre de Orleans Club y se trajo a unas cuantas de sus prostitutas de Denver para que ofrecieran servicios a los mineros, un negocio bastante rentable en un lugar donde las mujeres escaseaban pero la plata era abundante.

Todo le iba viento en popa: si en la capital había podido convertirse en un respetado jefe criminal, era de esperar que no tuviese demasiado problema para apoderarse también de Creede. Como de costumbre, untó a todos los cargos del ayuntamiento que pudo, comprando su lealtad hasta el punto de que la seguridad de los cargos públicos dependía de las escoltas que Soapy les proporcionaba.

Incluso colocó a su cuñado como ayudante del sheriff. Soapy se convirtió en el auténtico factótum de la ciudad y eran las propias autoridades las que solicitaban su ayuda cuando había problemas. Por ejemplo, si llegaba algún forastero dispuesto a provocar peleas o tiroteos, Soapy Smith y sus hombres se encargaban de hacerle ver que tenía que largarse por donde había venido.

En un lugar que constituía literalmente una fuente de mineral de plata, la fortuna de Smith siguió creciendo a buen ritmo, pero echaba de menos el bullicio de Denver, donde (a distancia) todavía ejercía el control de las calles y donde sentía que estaba su lugar. Cuando solamente llevaba un año en Creede, sus contactos en la capital —cargos políticos, policiales y judiciales— le enviaron varios mensajes informándole de que la fiebre “anti-saloon” y la oleada de legislación restrictiva había pasado.

Sabiendo que el ambiente en Denver se había normalizado, Soapy decidió que era momento de regresar. Así, su paso por Creede fue breve… pero lo cierto es que tuvo la suerte de marcharse justo a tiempo. En 1893 la cotización de la moneda de los «silverites» se vino abajo y el valor de la plata extraída en Creede cayó en picado. La economía de la ciudad se colapsó por completo y en muy poco tiempo muchas de sus casas y negocios fueron abandonados.

La mayor parte de las minas quedaron en silencio. Para entonces, Soapy Smith ya había vendido sus inmuebles y estaba de regreso en Denver. Era un hombre de suerte, se había librado por los pelos. Aunque la suerte no lo iba a seguir favoreciendo por siempre.

– La pequeña guerra civil de Colorado

Smith había confiado en regresar a una Denver favorable a sus negocios y al principio daba la impresión de que así era. Volvió a adquirir un saloon y diversos establecimientos comerciales, retomó la colaboración con los poderes locales y se dispuso a seguir haciendo dinero en la capital. Pero su tranquilidad no iba a durar.

En aquellos tiempos los Estados Unidos eran un país todavía en formación, que había experimentado una guerra y en donde aún existían graves malentendidos sobre las relaciones entre los distintos poderes políticos. Sin comerlo ni beberlo, Soapy Smith se iba a ver envuelto —rifle en mano— en una de las disputas políticas más surrealistas de la época.

El gobernador de Colorado, Davis H. Waute, casi disuelve el corrupto Ayuntamiento de Denver a cañonazo limpio.
El gobernador de Colorado, Davis H. Waute, casi disuelve el corrupto Ayuntamiento de Denver a cañonazo limpio.

El nuevo gobernador del estado de Colorado era el severo Davis Hanson Waite, representante del People’s Party, una organización política entonces muy en boga que propugnaba los valores tradicionales de la sociedad agraria frente al depredador capitalismo metropolitano, algo que en cierta forma representaba lo que podríamos considerar la izquierda del espectro político.

El People’s Party (o lo que en España podría traducirse —muy irónicamente— como “Partido Popular”) veía con sumo desagrado a los poderes establecidos, especialmente los poderes financieros e industriales, y se oponía al dominio que las élites económicas empezaban a ejercer sobre la nación.

Conferido de esa grave desconfianza hacia el capitalismo salvaje, el gobernador Waite centró su mirada en las deshonestas autoridades de la capital del estado y puso Denver literalmente patas arriba.

Acusó abiertamente de corrupción a varios importantes cargos del ayuntamiento y decretó su inmediata destitución.

Los miembros del consistorio, que repentinamente veían peligrar sus puestos por el ímpetu reformador del nuevo gobernador, se negaron a ser cesados. Respondieron que siendo cargos municipales electos, sus destituciones por decreto del gobernador resultaban ilegales. Waite —que era un hombre honesto pero no demasiado sutil— les dio un ultimátum para que abandonasen sus puestos e incluso amenazó con emplear la fuerza, pero ellos respondieron atrincherándose en el consistorio.

Finalmente se produjo una tensa situación de auténtica preguerra: por orden de Waite, la milicia estatal se plantó frente al ayuntamiento provista de dos piezas de artillería y una ametralladora de la época —de aquellas que iban montadas en un pequeño carro—, mientras los rebeldes les apuntaban con sus rifles desde la torre y las ventanas del edificio municipal, teniendo preparados cartuchos de dinamita por si las moscas.  

Ante la situación de emergencia, los miembros del ayuntamiento pidieron la ayuda de Soapy Smith, lo nombraron oficialmente ayudante del sheriff de la capital de Colorado (¡ahí es nada!) y la Banda del Jabón tomó sus armas para ayudar a defender el ayuntamiento de las huestes del gobernador.

Ante la inminente posibilidad de un derramamiento de sangre y de la ciudad se convirtiese en un campo de batalla, Waite acordó retirar a la milicia para dejar que los tribunales de justicia resolvieran el asunto de las destituciones supuestamente ilegales. Así pudo salvarse el asunto sin disparar un solo tiro, cuando ya parecía que una mini guerra civil resultaba inminente.

Sin embargo, la solución judicial no ayudó demasiado a Soapy Smith. El Tribunal Supremo de Colorado dictaminó que el gobernador sí tenía la potestad para echar a aquellos cargos municipales de la capital que considerase corruptos. ¿El resultado? Casi todos los miembros importantes del ayuntamiento se quedaron sin cargo.

Aunque, por increíble que parezca, ¡Soapy conservó su nombramiento como ayudante del sheriff! Eso sí, sin el apoyo de los amigos poderosos que habían sido destituidos, su influencia en la ciudad comenzó a decaer. Soapy ya no era intocable, ni aun luciendo una estrella de agente de la ley.

Después de que su hermano y él le diesen una paliza al dueño de un saloon, se encontraron con una acusación en firme por intento de asesinato. Era la primera vez que Soapy Smith tenía que hacer frente de verdad a la justicia. Supo que sin sus apoyos en el poder terminaría muy probablemente en la cárcel.

Había llegado el momento de huir: recogió lo que pudo de su dinero y salió a toda prisa de Denver. A sus treinta y seis años, por primera vez en su vida, Soapy Smith era un fugitivo, un “outlaw” buscado por la ley. Pronto todo el estado de Colorado estaba empapelado con carteles de “Se busca”.

– Reinar y morir en Alaska

En 1896 se descubrió oro en los campos de Klondike, en la fría y lejana Alaska, lo cual produjo una fiebre que arrastró a muchos mineros y aventureros hacia el remoto norte nevado del país. Al año siguiente las noticias acerca de la “fiebre de Alaska” llegaron hasta Soapy Smith, que estaba buscando nuevos horizontes más allá del sur, donde ya se había puesto precio a su cabeza.

Naturalmente vio la oportunidad dorada —nunca mejor dicho— de volver a exprimir a los mineros, tal y como había hecho en Creede. En 1897 emprendió el viaje hacia el territorio ártico: se estableció en la localidad costera de Skagway, situada en el “mango de la sartén” de Alaska, y se dispuso a extender su control sobre las actividades criminales del Yukon.

En Skagway compró un pequeño “saloon” y lo bautizó como Jeff Smiths Parlor, transformándolo en su nuevo cuartel general. Reinició sus negocios poniendo en marcha todo tipo de estafas, algunas tradicionales y otras nuevas: por ejemplo, montó una oficina de telégrafos donde cobraba por enviar mensajes a ninguna parte, además de poner en marcha otra red de tahúres y tramposos afanosamente dedicados a separar a los mineros de su oro. En muy poco tiempo se adueñó de las actividades criminales de la costa del Yukon. Intentando ganarse de nuevo la inmunidad, Soapy sobornó al sheriff y a algunos otros cargos locales de Skagway.

Era un hombre hábil que no desperdiciaba ninguna oportunidad para congraciarse con las autoridades: cuando llegaron noticias de la guerra que acababa de estallar entre EEUU y España, Soapy telegrafió al gobierno de la nación —concretamente al Departamento de Guerra e incluso al propio Presidente— informando de que la lejana Skagway se ponía al servicio del país mediante una nueva milicia reclutada por él mismo, Jefferson Randolph Smith II.

El gesto patriótico cayó en gracia en Washington (donde evidentemente no sabían con quién estaban tratando) y Soapy recibió una respuesta en la que se reconocía el estatus oficial de aquella milicia creada por él. De hecho, se le nombraba capitán de la Compañía Militar de Skagway.

De este modo ¡se había convertido en un mando militar de la ciudad! La pantomima llegó al punto de que durante el desfile del 4 de Julio, aniversario de la independencia de los EEUU, Soapy Smith ocupaba en el desfile un asiento contiguo al del mismísimo gobernador de Alaska.

Era nuevamente un potentado. Luciendo su condición de capitán en aquel desfile estaba viviendo un nuevo momento de gloria… aunque solo quedaban cuatro días para su muerte.

El Saloon de Soapy Smith en Shagway, Alaska, se conservó como monumento histórico.
El Saloon de Soapy Smith en Skagway, Alaska, se conservó como monumento histórico, aunque las casas contiguas han desaparecido.

La gente de a pie no había reaccionado con la simpatía de las autoridades a la llegada de Soapy Smith a Alaska. Tras varios meses de estafas, robos y amenazas por parte de la Banda del Jabón, los habitantes de Skagway estaban hartos de él. En un lugar tan alejado de la civilización como el Yukon, muchos se sentían desamparados ante el poder que estaba acumulando aquel individuo, y más sabiendo que el sheriff y otros elementos del poder local habían sido comprados por él.

De aquel modo surgió una reacción espontánea: se formó una patrulla ciudadana inetgrada por un centenar de miembros, a la que se bautizó como el Comité de los 101. Cuya función sería la de garantizar la seguridad y el orden en la zona, o sea, intentar pararle los pies a Soapy Smith ya que la policía local se abstenía de intentarlo siquiera.

Al saberlo, Soapy reaccionó con una insolencia muy propia de él, reclutando a su vez hombres para formar su propia “Sociedad para la Ley y el Orden”, a la que denominó —en un acto de chulería que, para qué negarlo, tuvo estilo— el Comité de los 303. Tres a uno. La numeración lo dejaba bien claro.

Pero el intento de amedrentar a la población no iba a funcionarle. Alaska no era Denver. A Skagway y las poblaciones cercanas habían acudido hombres endurecidos a quienes no les había importado lanzarse a la aventura en un territorio inhóspito, hombres que no estaban dispuestos a que les estropease su sueño dorado aquel individuo a quien consideraban un vulgar trilero, por mucho que tuviese a su corte de matones detrás, por mucho que se codease con el gobernador y presumiera de haber sido ascendido a oficial del ejército desde Washington.

Los hombres del Comité de los 101 veían a Soapy Smith como lo que realmente era, un delincuente, y estaban dispuestos a enfrentarse a él. Incluso le atribuían crímenes que posiblemente no tenían nada que ver con su banda, ya que los hombres de Smith solo recurrían a la violencia como último recurso, y su modus operandi solía consistir en la estafa, no en el asalto a mano armada.

Sin embargo, Soapy era el cabeza visible del delito en la región, así que la gente le culpaba de casi cualquier crimen sin resolver o que quedase sin castigar.

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El 7 de julio, tres días después del desfile en el que Soapy se había pavoneado como nuevo potentado de la región, regresaba a Skagway un minero que había tenido un golpe de suerte en su excavación.

El tipo traía consigo un pequeño saco con pepitas de oro por valor de casi 3000 dólares, que al cambio actual serían unos cincuenta mil euros como mínimo, o probablemente bastante más.

Depositó el oro en una caja de seguridad y salió a las calles con 87 dólares en billetes.

Se topó con varios individuos que pertenecían a la Banda del Jabón: tras embaucarle para participar en un juego de naipes —en el que podemos muy bien suponer que hicieron trampas— le despojaron de su dinero y además consiguieron que se endeudara.

Reclamándole lo que debía tras perder en varias partidas, lo amenazaron y le obligaron a sacar el oro que había depositado como pago de aquella deuda.

El pobre hombre así lo hizo. Aunque no tardó en darse cuenta de que había sido estafado y se presentó en la oficina del sheriff para tramitar la correspondiente denuncia. Pero el agente de la ley —a sueldo de Soapy— le dijo que mantuviese el asunto en secreto… mientras él “lo investigaba”.

El minero se dio cuenta de que el sheriff no pensaba hacer nada al respecto. Escandalizado, se quejó a todo el que quisiera escucharle. Su historia empezó a circular de boca en boca, incendiando los ánimos y agudizando un ya muy extendido descontento hacia las actividades de Soapy Smith, entre todos aquellos a quienes sus hombres habían timado o robado.

El minero expoliado se dirigió a la vecina localidad de Dyea —donde había un destacamento del ejército cuya lealtad Soapy no había podido comprar— para quejarse directamente ante el comisionado del gobierno federal allí presente. Mientras tanto, las habladurías sobre el caldeado ambiente que había desencadenado aquel asunto llegaron a oídos de Soapy Smith, que intentó salvar la situación justificándose en público ante los comerciantes locales de Skagway.

Aseguraba que nadie había sido robado, que el minero había perdido su oro en una partida justa y que de no ser “por el ruido que está armando”, Soapy hubiese incluso intentado llegar a un arreglo. Incluso le dijo al reportero del periódico local que si no se publicaba nada sobre el asunto el día siguiente para así aplacar los ánimos, él mismo le devolvería el oro al minero.

Puso un plazo para la devolución: las cuatro de la tarde. El periódico cumplió su parte y no imprimió la noticia la siguiente jornada, pero llegó la hora estipulada y Smith no hizo lo prometido: ni rastro del oro. La población, solidarizada con la desesperada indignación del minero arruinado, volvía a hervir de furia.

El periodista, captando la preocupante vibración de las calles, fue a visitar a Soapy de nuevo y le dijo que si no devolvía el oro, iba a encontrarse con serios problemas. Soapy respondió con su chulería habitual: “Vive Dios que son problemas lo que estoy buscando”.

La agitación creció hasta el punto de que se organizó en el ayuntamiento una reunión del Comité de los 101, a la que acudieron cientos de personas. Eran tantos los asistentes que no cabían en el edificio. Además empezó a circular la voz de que los hombres de Smith podrían haberse infiltrado entre la multitud para causar problemas y boicotear la asamblea. Así que se organizó una nueva reunión, más tranquila y menos concurrida, el el puerto.

Un pequeño número de líderes del Comité se citaron a la hora de cenar en el extremo de un embarcadero a quienes los lugareños llamaban el «Juneau Wharf». Los hombres fuertes del Comité volvieron a encontrarse allí, liderados por un ingeniero y antiguo soldado llamado Frank Reid. Comenzaron a deliberar sobre las acciones que debían llevarse a cabo para hacer justicia con el minero estafado.

Mientras, otros hombres vigilaban el acceso al embarcadero para evitar que los esbirros de Smith intentasen boicotear la reunión del Comité y amedrentar a sus miembros. La ciudad estaba que ardía: por algún motivo, aquel asunto había tocado profundamente la fibra de una población hastiada de vivir en mitad de un ambiente delictivo aparentemente incontrolable.

Entre los miembros de la Banda del Jabón cundió la alarma. La tensión resultaba casi insoportable y la ciudad amenazaba con estallar. Uno de ellos escribió una nota que decía “La gente está furiosa. Si quieres hacer algo, tienes que hacerlo ahora” y fue al Jeff Smiths Parlor para entregársela a su jefe. Soapy la leyó, tomó un rifle Winchester y salió en dirección a los muelles.

Soapy Smith - Wikipedia, la enciclopedia libre

Hacia las nueves de la noche, Soapy se presentó en la entrada del embarcadero Juneau Wharf, acompañado de algunos de sus hombres.

Llevaba el rifle sobre el hombro y no apuntó a los vigilantes, pero aun así su sola presencia fue suficiente para provocar el miedo y conseguir imponerse.

Les ordenó secamente que se apartaran de su camino: intimidados, le dejaron pasar. Soapy ordenó a los suyos que se quedasen en la entrada del embarcadero mientras él avanzaba en solitario hacia la reunión del Comité.

Frank Reid, el hombre fuerte de la nueva milicia de vigilantes ciudadanos, vio acercarse a Soapy hacia ellos.

Le advirtió de que no podía continuar o “habría problemas”. Smith se limitó a ignorarlo y continuó caminando. Pronto, los dos hombres se encararon frente a frente, a apenas un metro de distancia el uno del otro. Reid y Soapy Smith comenzaron a discutir y la cosa derivó en insultos. Estaba claro que aquel asunto no iba a terminar nada bien.

De repente, Smith bajó su rifle del hombro y apuntó directamente a Reid, pero este reaccionó con rapidez agarrando el cañón del rifle y desviándolo. Sacó su propio revólver, apuntó directamente a Soapy y apretó el gatillo… pero nada sucedió. El revólver había fallado. Sorprendido, volvió a apretar el gatillo y consiguió disparar, pero para entonces Soapy Smith ya había conseguido dirigir el cañón hacia Reid y estaba también apretando el gatillo a su vez.

Ambos se dispararon al unísono. Soapy recibió dos balazos, uno en un brazo y otro en un muslo, que lo hicieron caer al suelo pero que no constituían heridas serias. Reid tuvo menos suerte: una bala del rifle de Smith le entró por el abdomen y lo hizo desplomarse de frente sobre las tablas de madera del embarcadero, muy gravemente herido.

Justo en aquel momento, aprovechando la confusión, uno de los miembros del comité ciudadano llamado Jesse Murphy, se abalanzó sobre Soapy, que continuaba caído. Pillándolo por sorpresa, le arrebató el arma y le apuntó directamente al pecho. Repentinamente desarmado y viéndose encañonado por su propio rifle, Soapy Smith exclamó:

“¡Dios mío, no dispares!”

Pero su suerte terminó en ese mismo instante. Murphy hizo caso omiso y apretó el gatillo. Sonó aquel último disparo. Soapy Smith murió en el acto, con una bala alojada en el corazón. Los hombres de la Banda del Jabón habían contemplado el tiroteo desde la distancia, y al ver cómo disparaban a bocajarro a Soapy comenzaron a correr hacia el embarcadero, aparentemente dispuestos a vengar a su jefe.

Pero eran superados en número por los hombres del Comité ciudadano, así que su ímpetu fue enfriándose conforme se acercaban. Ambos bandos empuñaron sus armas y se apuntaron los unos a los otros, pero alguien dijo desde el grupo del Comité:

—“Acabamos de matar a Soapy, y si no os disolvéis ahora mismo, os mataremos a vosotros también”.

Los esbirros de Soapy Smith se lo pensaron mejor, dieron la vuelta y huyeron, dejando allí el cadáver de su antiguo líder. Frank Reid, por su parte, fue conducido al hospital de inmediato.

La noticia del tiroteo se extendió rápidamente por la zona. Ante el caos que se había desatado en Skagway, el destacamento militar de la vecina Dyea amenazó con terminar decretando la ley marcial para imponer la seguridad a base de fuerza bruta, tomando el control de Skagway.

Para evitar la intervención militar, los miembros del Comité se esmeraron en capturar a cuantos miembros de la Banda del Jabón pudieron. También atribuyeron a Reid la muerte de Soapy Smith, aunque quien realmente había acabado con su vida había sido Jesse Murphy.

Lo hicieron de ese modo para evitar que Murphy fuese llevado ante un tribunal: dado que había disparado a Soapy a sangre fría mientras el criminal estaba completamente desarmado, no se podía considerar que había actuado en defensa propia, así que se lo hubiese podido juzgar por asesinato.

La coartada quedó completa cuando Frank Reid murió varios días después a causa de sus graves heridas, tañ y como se esperaba, con lo cual no pudo desmentir la historia.

Terminado el duelo del Juneau Wharf, la carrera criminal del hombre que una vez controló el estado de Colorado había llegado a su fin en mitad de un considerable tumulto, una escena digna del desenlace de un Western clásico del cine. Soapy Smith fue enterrado en la propia Skagway; en el lugar se colocó una sencilla lápida con su nombre completo y la fecha de su muerte. A Frank Reid, su última víctima y héroe local, se le dedicó un monumento bastante más solemne.

– Epílogo

20 de julio, 1878. Round Rock, Texas.  Justo 20 años antes.

Sam Bass, legendario forajido, fue tiroteado a escasos metros del adolescente Soapy Smith.20 años después, él terminaría igual.
Sam Bass, legendario forajido, fue tiroteado a escasos metros del adolescente Soapy Smith.20 años después, Soapy conocería idéntico final.

Unos operarios del ferrocarril encuentran a un hombre tendido en un descampado.

Está muy malherido, así que lo llevan a la ciudad para que los médicos lo atiendan.

En Round Rock descubren que el hombre es nada menos que Sam Bass, uno de los criminales más buscados de los Estados Unidos.

Un individuo cuyo nombre es famoso en todo el país porque había asaltado el tren de la Union Pacific que transportaba el oro californiano hacia el este, llevándose un fabuloso botín.

Al llevarlo al hospital, los ferroviarios supieron que Bass había huido a caballo de la ciudad el día anterior pero que los agentes de la ley lo habían alcanzado con un certero disparo mientras escapaba, así que había terminado desplomándose en las afueras.

El sheriff se hace cargo de la custodia de Bass, que se encuentra oficialmente detenido aunque esté recibiendo asistencia médica.

Sin embargo, no sobrevivirá mucho más: al día siguiente, justamente el día de su vigésimo séptimo cumpleaños, Sam Bass muere.

Cuarenta y ocho horas antes, el famoso bandido había estado deambulando por Round Rock, planeando un nuevo golpe maestro: el robo del banco del Condado, situado en aquella ciudad. Nadie sabía quién era y nadie le importunaba, pero al entrar en una tienda para comprar tabaco, había sido reconocido por el ayudante del sheriff, quien a su vez dio la voz de alarma a un agente de los Rangers de Texas.

Sam Bass llevaba bastante tiempo esquivando hábilmente la persecución de los Rangers. Era el fugitivo más buscado del estado pero ni siquiera se había molestado en huir a otro territorio. Seguía dando golpes en Texas ante las mismas narices de los propios Rangers, muy hartos de que se les escurriese de entre las manos una y otra vez.

Pero aquellos  Rangers no eran la clase de justicieros que se diesen fácilmente por vencidos: consiguieron averiguar que Bass estaba en Round Rock cuando el padre de uno de los miembros de la banda de Bass se encontraba gravemente enfermo.

Diseñaron una táctica sucia pero efectiva: detuvieron al pobre hombre y le negaron la posibilidad de recibir ayuda médica… a no ser que su hijo se presentara ante ellos para confesar el paradero de Bass. Así sucedió; el hijo hizo acto de presencia, delató a su jefe y los Rangers se dispusieron a intentar encontrarlo en Round Rock.

Cuando el ayudante del sheriff vio al mítico forajido entrando en aquella tienda, un par de Rangers acudieron y se situaron frente a la puerta del comercio. Mientras, el ayudante entraba también en el comercio para advertir al criminal de que la salida estaba cubierta, asegurándole que sería mejor que se rindiese.

Sam Bass, un individuo de cuidado, no quiso atender a razones: sin pararse a pensarlo dos veces, desenfundó como un relámpago y abatió a tiros al agente de la ley. Después salió a la calle, corrió hacia su caballo y consiguió montar mientras los dos Rangers que hacían guardia abrían fuego sobre él sin alcanzarlo.

Bass consiguió alejarse a la carrera, aunque el sargento Richard Ware hizo un último disparo que finalmente había parecido certero. El forajido salió de la ciudad, pero con un balazo en la espalda parecía cuestión de tiempo que cayese de su caballo.

A tan solo unos de metros de Ware, un par de adolescentes contemplaban boquiabiertos la escena. Uno de ellos dijo:

—“¡Señor, creo que le ha dado!”

Aquel chaval que comentaba admirado la puntería del Ranger era Jefferson Randolph Smith II, el hijo de la dueña de un hotel local. Acababa de presenciar el final de uno de los más famosos forajidos de su tiempo; ese fue el primer contacto del joven Jeff con la leyenda, pero en poco tiempo conseguiría forjar la suya propia.

Poco podía sospechar que casi exactamente veinte años después, él encontraría un idéntico desenlace. Sam Bass mató a un defensor del orden y justo después fue abatido por la espalda. Soapy Smith mataría a un defensor del orden y justo después sería ajusticiado mientras estaba desarmado. Todo ello con una diferencia de apenas días en el calendario.

Incluso siendo un aquel país tan enorme, las grandes leyendas terminaban por entrecruzar sus destinos en una misma calle, en un mismo momento. Hubo mucho de literario, casi incluso de esotérico, en aquella casualidad espaciotemporal. Como pensado para una novela. Pero fue real. Así era el Salvaje Oeste: un lugar forjado para la leyenda.

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Órdenes militares de la Edad Media en ‘España’…


Fundación de la Orden de Montesa.

Muy Interesante(F.Navarro) — Durante la Edad Media, la península ibérica fue un escenario de encuentros culturales, pero también de encarnizadas batallas. En este contexto nacieron las órdenes militares, instituciones que entrelazaban la devoción religiosa con la destreza guerrera.

Surgidas durante la Reconquista, su propósito inicial fue claro: defender los territorios cristianos y expandirlos a costa de los reinos musulmanes. Estas órdenes, como Calatrava y Santiago, fueron cruciales en la lucha contra el Islam y modelaron el desarrollo social y político de la región, dejando un legado perdurable en la historia de España.

– Los orígenes de las órdenes hipánicas

Las primeras órdenes militares “españolas”, como Calatrava, Santiago, Alcántara, y más tarde Montesa, surgieron como bastiones de la fe y la defensa en la península ibérica. Estas instituciones se establecieron en respuesta directa a las necesidades de protección y consolidación de los territorios reconquistados a los musulmanes.

La Orden de Calatrava, fundada en 1158, fue la primera, estableciéndose como un baluarte en la línea fronteriza de Castilla. Le siguieron la Orden de Santiago en 1170 y la Orden de Alcántara en 1176, cada una con el mismo espíritu de cruzada territorial y espiritual.

Estas órdenes no solo fortalecieron los límites de los reinos cristianos, sino que también facilitaron la repoblación de nuevas áreas, implementando estructuras de gobierno y control sobre las nuevas tierras. Alfonso I el Batallador, rey de Aragón, fue particularmente instrumental en esta expansión, cediendo propiedades y privilegios a las órdenes para asegurar su apoyo y lealtad.

Además, la influencia de órdenes internacionales como los Templarios fue significativa. Establecidos desde los inicios del siglo XII, los Templarios compartieron y en ocasiones colaboraron con las órdenes españolas, intercambiando tácticas militares y estrategias de gestión territorial que fortalecieron ambas partes en su lucha común contra el Islam.

Esta simbiosis entre órdenes locales e internacionales ayudó a cimentar el papel de las órdenes militares en la estructura política y social de la Reconquista.

Iglesia del castillo de Calatrava la Nueva en Ciudad Real. Lourdes Cardena

– ¿Qué objetivos tenía una orden militar?

Durante su apogeo, las órdenes militares en la península ibérica desempeñaron roles cruciales en la defensa de los reinos cristianos y en la estructuración política y social de los territorios reconquistados. Militarmente, eran fuerzas de élite dedicadas a proteger fronteras y asegurar nuevas conquistas, estableciendo encomiendas—divisiones territoriales gobernadas por un comendador—que servían como centros de administración local y militar.

Políticamente, las órdenes militares funcionaban casi como pequeños estados dentro del estado. Los comendadores mayores eran figuras poderosas con amplia autoridad sobre grandes regiones, gestionando tierras y fortalezas claves. Esto les permitía ejercer un considerable influjo en los asuntos locales y regionales, convirtiéndose en actores indispensables en la política peninsular.

Socialmente, las órdenes contribuyeron a la repoblación y el desarrollo económico de las regiones conquistadas. Fomentaron la colonización de nuevas tierras mediante la concesión de fueros y privilegios a los colonos, lo que incentivaba la agricultura, el comercio y la ganadería. En los conventos, centros espirituales y administrativos de cada orden, se cultivaban además el aprendizaje y la espiritualidad, lo que reforzaba la cohesión ideológica y cultural en las zonas de frontera.

Así, las órdenes militares no solo defendían el territorio, sino que también promovían su prosperidad y cohesión, jugando un papel indispensable en la configuración histórica y social de los reinos castellanos que acabarían formando España.

La rendición de Granada por Francisco Pradilla y Ortiz. 

– ¿Qué pasó cuando se acabó la guerra?

Tras la conquista de Granada en 1492, que marcó el fin de la Reconquista, las órdenes militares se enfrentaron a un cambio fundamental en su rol dentro de la estructura política y social de España. Con la península completamente bajo control cristiano, las necesidades militares que habían justificado su existencia disminuyeron drásticamente. 

Los Reyes Católicos, conscientes del poder y la riqueza acumulados por estas órdenes, buscaron integrarlas más estrechamente en la estructura de la Corona. En 1494, Fernando el Católico obtuvo del Papa la concesión de unificar el título de Gran Maestre de todas las órdenes en su persona, transformando sus funciones en roles más simbólicos y administrativos.

Así, las órdenes pasaron de ser entidades semindependientes con grandes poderes militares y políticos a instituciones más burocráticas y ceremoniales. Este cambio reflejaba el nuevo panorama de una España unificada y centralizada, donde las órdenes militares continuaron existiendo, pero como parte del aparato de estado y como símbolos del patrimonio y la tradición nobiliaria española.

– Su legado cultural hasta hoy

Hoy en día, las órdenes militares en España se han transformado en entidades que amalgaman tradición, cultura y nobleza bajo la égida de la monarquía española. Aunque ya no cumplen un papel militar activo, continúan siendo instituciones de gran prestigio y simbolismo, ligadas estrechamente a la Corona. 

Su papel moderno se centra en la custodia de un rico legado patrimonial y en la celebración de ceremonias que refuerzan su historia y tradiciones.

El impacto de las órdenes militares en la nobleza y las tradiciones militares del ejército español sigue siendo palpable. La aristocracia española continúa viendo la afiliación a estas órdenes como un honor de alto prestigio, y sus rituales y decoraciones forman parte integral de las ceremonias estatales y militares.

De esta manera, las órdenes militares perpetúan su legado, manteniendo vivos los valores de lealtad, honor y servicio que definieron su historia.

Nombramiento de Alfonso XII como Gran Maestre de las órdenes militares españolas. Joaquín Sigüenza y Chavarrieta 

Las órdenes militares de España representan una fascinante dualidad entre el fervor religioso y la astucia militar, reflejando la complejidad de la historia peninsular. Su legado, tejido en el corazón cultural y territorial de España, invita a una exploración más profunda de cómo la espiritualidad y la estrategia moldearon una nación.

Para quienes se sientan atraídos por el pasado vibrante y las tradiciones vivas, los castillos, monasterios y paisajes que alguna vez formaron el dominio de estas órdenes ofrecen un testimonio tangible y evocador de su influyente historia.

Descubrir estos lugares es adentrarse en capítulos clave de la narrativa española.

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El origen del papel higiénico …


Historias de la historia(J.Sanz) — Muchos, entre los que me incluyo, tenemos la costumbre -sana o insana, que cada uno decida- de hacernos acompañar por algún tipo de lectura cuando nos retiramos al excusado.

Es una suposición mía, pero bien podría haber nacido este ritual en los tugurios donde hace años el papel higiénico brillaba por su su ausencia y como sustitutivo colocaban hojas de periódico insertadas en un gancho.

Mientras aliviabas los intestinos, cogías el periódico y le echabas un vistazo antes de utilizarlo para limpiarte.

Pues creedme si os digo que en el siglo VI los chinos ya reciclaban el papel con fines “sanitarios”.

Pero los testimonios de papel en blanco para usos sanitarios ya existen en China desde el siglo II.

Está claro que el día que China se abrió al exterior, hubo que revisar la paternidad de cientos de inventos. Es curioso que, siglos más tarde, durante la dinastía Song, el emperador fijase el tamaño oficial -lógicamente para su uso personal- del papel higiénico en “sábanas” de 50 cm de ancho por casi un metro de largo.

¿Y qué ocurría al otro lado de la Gran Muralla?

Pues se echaba mano de cualquier cosa: piedras, hierbas, conchas… Hasta que llegaron los romanos y pusieron su granito de arena en este campo.

El agua que llegaba a la ciudad de Roma a través de los acueductos se almacenaba en grandes depósitos desde donde se distribuía a las panaderías, las casas, los baños…

El agua sobrante de estos usos prioritarios terminaba en la red de alcantarillado: la Cloaca Máxima. Se inició su construcción en el siglo VI a.C. por el rey Tarquinio y fue ampliada en varias ocasiones en los siglos posteriores.

Esta red, que lógicamente no cubría toda Roma y mucho menos las zonas de las clases bajas, recogía las aguas fecales de las casas y de las letrinas públicas (latrinae publicae) para llevarlas hasta el río Tíber. 

El problema era cuando las aguas residuales volvían a su origen por las crecidas del Tíber.

En la ciudad de Roma se distribuían estratégicamente decenas de letrinas públicas (en el siglo IV había 144 con más de 4.000 plazas) para satisfacer las necesidades fisiológicas de los ciudadanos.

Estas letrinas consistían en un banco de frío mármol con varios agujeros en los que sentarse a evacuar y bajo ellos la corriente de agua que arrastraba la materia fecal.

A modo de papel higiénico, en las letrinas públicas los romanos utilizaban un palo que llevaba en un extremo una esponja de mar (spongia). Después de usarse la spongia debía enjuagarse y limpiarse para el siguiente, y cada cierto tiempo cambiarse.

Sentarse a aliviarse y comprobar que la spongia se debía haber cambiado hace tiempo…

En sus casas, los romanos pudientes dejaban a un lado la spongia y utilizaban lana empapada en agua de rosas.

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Sevillanas (V): el asedio de Fernando III…


iToma de Sevilla por Fernando III en 1248 - Saqqaf (Axataf) le hace entrega de las llaves (Francisco Pacheco, s. XVII).
Toma de Sevilla por Fernando III en 1248: Saqqaf le hace entrega de las llaves (Francisco Pacheco, s. XVII).

Hércules me edificó,
Julio César me cercó
de muros y torres altas,
y el Rey Santo me ganó
con Garci Pérez de Vargas.

Inscripción en la antigua Puerta de Jerez (Sevilla)

JotDown(C.Zumer) — La plaza Nueva siempre tuvo muchos nombres. Plaza de San Francisco, plaza de la República, plaza de la Infanta Isabel, plaza de la Libertad… Desde el siglo XIX cambió frecuentemente de denominación según el viento que soplara en España. Hoy día es la plaza Nueva, que es como se asentó definitivamente a partir del período democrático, y abarca una extensión holgada en el centro de la ciudad como una de las principales ágoras de Sevilla.

Antiguo humedal y convento, la plaza Nueva está casi peatonalizada en su totalidad y cuenta con la estación de inicio del tranvía Metro-centro. Son visibles varios árboles en su perímetro —muchos talados injustamente, pero esa es otra historia—, varios quioscos, alguna fuente, un aparcamiento para bicicletas, bancos, parterres y un cierto aire prefabricado. Además, está su monumento central. Fernando III luce en lo alto como patrón de la ciudad.

Fue importantísimo personaje medieval pero tardó más de seis siglos en tener su estatua. Reconquistó Sevilla en 1248 de manos de los almohades y forjó una leyenda piadosa de monarca valiente y ejemplar, pero hasta el siglo XIX no se le dieron honores de piedra y mármol. Se inició la construcción del monumento en 1877 y no se terminaría hasta 1924. Por su parte, también la canonización se hizo esperar. Lo ungieron santo en 1671, más de cuatro siglos después de su vida y milagros.

El suyo fue un monumento paciente, costoso y realizado por varios autores. El basamento alto de blanco raso alberga cuatro personalidades ilustres que ocupan cada una de las caras de la gran columna. Estos son Alfonso X el Sabio, hijo del monarca santo y a la postre continuador de su labor; el obispo Don Remondo, primer prelado de la ciudad en tiempos ya reconquistados; Garci Pérez de Vargas, lugarteniente del rey y militar honrado por la historia como caballero protagonista del asedio; y el almirante Ramón de Bonifaz, marino burgalés al mando de la fundamental flota castellana.

Cada uno de ellos mira a cada uno de los cuatro puntos cardinales de la plaza. Arriba los capitanea Fernando, de negro azabache. El Rey Santo monta a caballo y da la bendición a la ciudad. Juntos los cinco forman por arbitraje histórico el pentavirato fundacional de una ciudad singularmente piadosa y volcada con sus imágenes, fundamentalmente sacras.

Fernando es uno de sus grandes ejemplos. No obstante, el monumento del santo es poco apreciado por los sevillanos, que pasean distraídamente a su lado sin prestarle mucha atención. Ni siquiera las guías turísticas hacen demasiado hincapié en este conjunto escultórico, y suelen conceder más interés a la plaza en sí que a las figuras que la guardan.

Fernando III y la conquista de Córdoba | Actualidad | Cadena SER

En cualquier caso, la figura de Fernando III de Castilla es troncal a la ciudad de Sevilla y a su gente, sobre todo para creyentes y mayores. Se le considera el monarca más importante de la historia de la ciudad por su obra reconquistadora, y esta, por derecho, resulta uno de los episodios más interesantes de la Baja Edad Media, pasaje entronizado por las crónicas afines que contiene, en todo caso, gran riqueza de imágenes y hechos notables, y representa sin duda el episodio canonizador del personaje.

Vamos a contar, por tanto, la historia del cerco de Sevilla, triunfo postrero del avance cristiano y momento primordial de la España por venir.

– La joya almohade

La Reconquista duró ocho siglos y fue cambiante y desordenada. La frontera cristiana avanzó tímidamente en las tres primeras centurias y exponencialmente en las dos siguientes, para estabilizarse entonces y aplazar la conquista del reino nazarí, culminada en 1492. En este sentido, la progresiva dominación de los ríos es útil para ilustrar el avance de los castellanos de norte a sur a lo largo de todo el período.

De la escasa cornisa cantábrica en la que resistieron los grupos hispano-visigodos en el siglo VIII se pasó en 200 años a controlar casi por completo el Duero, el Miño y el Ebro, sobre todo en su nacimiento. La brillante conquista de Toledo (1085), símbolo de poder visigodo e histórica taifa islámica, marcará el comienzo del dominio del Tajo, que también será la llave para más conquistas en Portugal.

Después, la toma de las riberas del Guadiana y de Extremadura solo pudo significar el avance inminente sobre el corazón del menguante imperio islámico: Andalucía. Cayeron Córdoba (1236), Murcia (1243) y Jaén (1246), precipitándose entonces la conquista de los pueblos del valle del Guadalquivir. Siguiendo esta dinámica, el fin último era claro, Sevilla, nervio de la región y lanzadera hacia el estrecho y hacia África.

En realidad, la Reconquista estuvo finiquitada en el siglo XIII, con la conquista hispalense y sus periferias, tal y como explica Juan Pablo Fusi en su libro Historia mínima de España. Irrumpir en Andalucía significó sin duda el último estadio de un proceso complejo y desigual.

Y dicha Reconquista no se trató, como ha venido declamando cierta historiografía, de una misión unívoca y providencial, construida a través de 800 años de lucha sostenida, sino más bien la suma desordenada de acciones militares —primero defensivas y luego más invasivas, siempre territoriales— carentes de relato, que supo mancomunar a los distintos reinos que se fueron formando —Navarra, Aragón, Castilla, León— y sobre todo aprovechó la debilidad endémica que fue asolando a los dominios musulmanes, primero bajo el pabellón fuerte del emirato y el califato y finalmente con las taifas, que hicieron la vida y la guerra más o menos por su cuenta.

El rey Fernando III el Santo, ¿el verdadero fundador de Andalucía? - Darío  Madrid Historia y Fotografía
Rey Fernando III El Santo

Sevilla, naturalmente, era una de las grandes joyas de la Iberia musulmana.

Próspera en tiempos del Califato de Córdoba y brillante bajo el dominio abadí de los célebres Al-Mutadid y Al-Mutamid, constituida como ciudad más o menos independiente, su localización y su rol otorgado la habían engrandecido gratamente.

Sin embargo, el avance cristiano empujó a Al-Mutamid a pedir socorro a las huestes bereberes que poblaban el Magreb.

Poderoso aliado militar, los almorávides vinieron para quedarse.

Su pujanza guerrera no solo frenó el avance castellano sino que también ambicionó con éxito el trono de Sevilla, instaurando en la ciudad una nueva época de dominación.

Era el enésimo visitante de una urbe que había visto desfilar por sus calles a tartessos, fenicios, romanos, visigodos y una buena colección de gobiernos musulmanes. Ahora era el turno de estos magrebíes y bereberes del norte de África, que insuflaron fuerza nueva a los territorios andalusíes.

No sin algunas sombras el período de dominación almorávide (1091-1147) se saldó con balance positivo. Se llevó a cabo la reconstrucción y el relanzamiento de la ciudad, tarea continuada y muy engrandecida por los almohades (1147-1228 y 1238-1242), siguiente pueblo en la toma de poder hispalense, de espíritu regenerador y marcado rigor religioso.

La magnitud del legado de estos últimos se expresa fácilmente en el gran número de rasgos identitarios de la Sevilla contemporánea que son de origen fundamentalmente almohade. Sobre todo bajo el gobierno de Yusuf, se remató y reforzó el nuevo trazado de las murallas —con un perímetro de más de siete kilómetros—, que dieron morfología fija a una ciudad durante siglos deformada una y otra vez por las idas y venidas del Guadalquivir, el Tagarete y el Tamarguillo.

Se reconstruyeron los vitales Caños de Carmona (1172), de origen romano, un acueducto magnífico de más de 14 kilómetros que traía agua potable desde Alcalá de Guadaíra.

Se construyó el Puente de Barcas (1171), que unía Sevilla con Triana y permitía el abastecimiento desde este arrabal y desde el rico Aljarafe, “huerta de Sevilla”. Se edificó el Palacio de la Buhaira (1172), la mezquita almohade (1182) y su alminar (1198), posteriormente llamada La Giralda, así como la simbólica Torre del Oro (1221), guardiana de la ribera urbana del río.

Y por si fuera poco, se dotó a la ciudad de la capitalidad que ya había disfrutado en alguna otra época, haciéndola nudo central de una Al-Ándalus en franco retroceso pero que aún mantenía orgullosa sus plazas más bellas y preciadas: las meridionales.

Sin embargo, cuando los cristianos asomaron por el valle del Guadalquivir, la ciudad llevaba ya algunas décadas envuelta en luchas intestinas. En realidad este iba a ser el común denominador en el rápido avance castellano a partir de siglo XI. La cronología de entonces es confusa y está llena de cambios de régimen, distintas alternancias y hechos convulsos, pero podemos afirmar que el poder musulmán del siglo XIII en Sevilla fue caótico y discontinuo, favoreciendo la filtración paulatina de fuerzas externas.

De hecho, ya hacía muchas décadas que la ciudad pagaba tributos a los castellanos, una forma de contención que sirvió para contemporizar un progresivo e irremediable intercambio de poderes. Para muestra, el último gobernante hispalense, Ibn al-Yadd, había firmado un pacto de no agresión con el rey cristiano, que prometió respetar sus dominios y así lo hizo, pero fue asesinado y su poder usurpado por sus propios conciudadanos.

De ese modo, la vía quedó completamente libre para los invasores, que resolvieron lanzarse sobre la ciudad sin más pérdida de tiempo. De un modo u otro iba a ocurrir tarde o temprano. Llegados a ese punto, la Isbiliya almohade, inestable y dividida pero opulenta y grandiosamente fortificada, iba a presentar batalla hasta su último aliento.

– Aproximando el objetivo

La ciudad era antiguo objeto de deseo para el rey castellano y sus antepasados. El poeta Rafael Laffón lo expresaría con duende:

Guadalquivir abajo, rueda un son de mesnada
La noche con estrellas corre con su espuela loca
Va de bodas Fernando y es la novia Sevilla

En el verano de 1246 comenzarán los preparativos de la conquista. Fernando III de Castilla y León tiene 47 años y un vigor que supera con mucho su salud, bastante maltrecha. Bajo su mandato la Reconquista prosigue a gran ritmo por tierras andaluzas. En esas circunstancias, cita en Jaén a todos sus prohombres para planear la campaña, como explica Carlos Ros en su libro Fernando III el Santo: “Reúne en Jaén a lo más granado de sus ricos hombres y capitanes y les propone el asedio.

Los pareceres difieren. El maestre de Santiago, Pelay Correa, apoyado por los caballeros de su orden, aconseja ponerle sitio. Vencida la ciudad, todas las plazas secundarias se rendirían de inmediato. Otros prefieren conquistar primero la comarca, no dejar ninguna plaza fuerte a las espaldas, caminar paso a paso, con tala de contorno, para terminar con el asedio definitivo a la ciudad.

Finalmente, prevaleció el parecer de Pelay Correa (…) Directamente hacia Sevilla”. Las circunstancias serían algo diferentes, el proceder también, pero la consigna fue el avance frontal hacia la capital.

Se congregó a las tropas en Córdoba, en el otoño de 1246. El cuerpo de milicias allí dispuesto conformaba un ejército heterogéneo y diverso, que mezclaba a nobles caballeros, vasallos y milicias municipales venidas de Navarra, Castilla o Aragón. Mención aparte merecen las órdenes militares. Acudieron las de Santiago, Calatrava y Alcántara, recientemente fundadas y que jugarían un papel realmente fundamental en la guerra.

Asimismo, acudirá gran parte de la familia real, sobre todo los infantes y hermanos del rey, así como algunas fuerzas de la taifa granadina, ya por entonces bajo influencia castellana. En total, se estima un número de tropas entre las 5000 y las 10.000 unidades. Incluso, el papa Inocencio IV dictaría una bula exigiendo un tercio fiscal para financiar la campaña, lo que da buena prueba de cómo el panorama europeo empezaba a verse dominado por la misión evangelizadora de la Iglesia católica, con las cruzadas como máximo exponente.

La muerte de doña Berenguela, la madre de Fernando III, estuvo a punto de retrasar los planes de invasión, pues el rey dudó en si ir o no a Castilla, pero finalmente fue una opción descartada. Sin mayores contratiempos la empresa comenzó a principios de año y el avance por el valle del Guadalquivir no se hizo esperar.

No fue difícil, puesto que la toma de posiciones en el lugar ya venía de años atrás: “Para entonces, el monarca castellano había llevado a cabo desde Córdoba —tomada en 1236— una serie de conquistas relámpago entre 1240-1241 por amplios sectores de la campiña del bajo Guadalquivir, sometiendo mediante pactos —llamados ‘pleitesías’— muchas localidades andalusíes de la comarca”, explica el catedrático Manuel García Fernández en su artículo «1248: La conquista de Sevilla» en la revista Desperta Ferro. 

No eran, pues, terrenos ignotos, ni se realizaba avance por territorio completamente hostil.Antes bien, se culminaban incursiones recientes y en los primeros meses de 1247 se someterán los pueblos de Constantina, Lora, Setefilla, Guillena, Tocina, Gerena, Cantillana, y sobre todo, Alcalá del Río, plaza norteña inmediatamente anterior a la expectante Sevilla, a menos de 15 kilómetros.

De esta localidad dependía gran parte de la defensa inmediata de la capital y finalmente sería tomada sin remedio en el segundo mes de verano, dejando a Isbiliya virtualmente desnuda ante el enemigo a las puertas.

Fernando III permanecería en dicho pueblo hasta el 15 de agosto, momento en el que él y su ejército volverían grupas hacia el cauce sureño del río, bordeando ampliamente la ciudad por el este y haciendo noche en la otra Alcalá, Alcalá de Guadaíra.

Dos objetivos aguardaban en el lugar de destino: aproximarse hacia la última de las grandes fortalezas metropolitanas, San Juan de Aznalfarache, para tomarla al asalto; y ofrecer cobertura a la importantísima flota naval que venía remontando desde Sanlúcar de Barrameda.

Era el 20 de agosto y los cristianos completaron su aproximación acampando en la llanura de Tablada, a la vera del río, de su armada y justo enfrente de San Juan. El cerco comenzaba en ese momento.

– 14 meses y 3 días

La cuestión naval era primordial para tomar Sevilla. La ciudad se aprovisionaba fluvialmente desde África y además recibía víveres desde el oeste: San Juan de Aznalfarache, el Aljarafe y Niebla, en Huelva. En este sentido, la clave era cortar la conexión africana, así como el puente de barcas que unía Sevilla con Triana y a Triana con todas estas regiones.

Sabedor de la necesidad de hacer un tipo de guerra mixta para tomar la ciudad bética —el asedio de tierra y las incursiones navales—, Fernando III y sus hombres también se entrevistaron en Jaén con Ramón Bonifaz, un burgalés versado en las artes del mar.

Su procedencia ha sembrado el misterio entre los historiadores, pues no se le supone a un castellano del siglo XIII mucho conocimiento marino, razón por la que se especula con una ascendencia marsellesa o italiana.

Vista de Sevilla desde Triana, por Velasco | Pedro Alarcón S.A.

En cualquier caso, el encargo del rey cristiano fue claro: había que armar en Cantabria una flota fuerte y preparada para hacer la guerra en el Guadalquivir. La demanda fue satisfecha con diligencia, pese a que por entonces la armada hispana era prácticamente inexistente.

Se construyeron 13 naos y 5 galeras en los astilleros de Santander, Castro Urdiales, San Vicente de la Barquera y Laredo. Además, se calcula que fue preciso enrolar al menos a 1000 hombres entre marinos, galeotes y gentes diversas de armas. Presta y flamante, en el verano de 1247 la flota de Bonifaz ya andaba batallando en la desembocadura del Guadalquivir contra las naves moras, que les cerraron el paso de inmediato.

La intención de los cántabros era remontar el río y ganarlo para sí, y no sin esfuerzo lo consiguieron. Los cristianos lograron imponerse en una serie de sucesivos encontronazos y en agosto remontaban con superioridad las aguas andaluzas hasta la altura de Coria, a unos 15 kilómetros de la capital hispalense.

La vía fluvial estaba iniciada. Estuvieron entonces en plena disposición de participar de lleno en el asedio, para el que se les aguardaba con impaciencia. Según los cronistas, sería una experiencia pionera de guerra combinada, que aunó lo terrestre con lo naval bajo un mismo objetivo territorial.

Mientras tanto, el cuartel general del rey era un nervioso crisol de gentes, según escribe Carlos Ros: “El campamento es una amalgama de colores y ruidos de armaduras bajo el tórrido sol de verano. En el maestre Pelay de Correa y los santiaguistas resalta la cruz roja de Santiago en sus capas; el maestre Fernando Ordóñez y sus calatravos portan el hábito gris con cruz flordelisada; los de Alcántara, con su maestre Pedro Yáñez, son reconocidos por su cruz de sínope también flordelisada.

Y de las órdenes extranjeras: los sanjuanistas, con su prior Fernando Royz, lucen sus capas negras y sobre ellas la cruz blanca de ocho puntas que representan las bienaventuranzas de la hospitalidad que profesan; también están presentes los templarios, con su maestre Pedro Álvarez Alvito”.

Efemérides 23 de noviembre: La conquista de Sevilla a manos del Rey  castellano Fernando III 'el Santo' » Episodios de Nuestra Historia

La prioridad era controlar el suroeste del río y proteger a la flota recién llegada. La primera gran acción de guerra corre a cargo de los santiaguistas de Pérez Correa, que cruzan hacia San Juan de Aznalfarache y logran hacerse con la fortaleza. Tras ello, toda la localidad se rendiría, eliminando la última gran plaza del cinturón municipal.

No obstante, el asedio está lejos de estar maduro. Los sevillanos seguirán contando con el suministro de Huelva y el Aljarafe a través de Triana. Durante semanas se suceden las escaramuzas por todo el perímetro de la ciudad. Las espolonadas musulmanas —arremetidas de caballería— serán continuas, mientras los cristianos constatan que no tienen la fuerza militar suficiente para desplegar un cerco firme y completo.

El otoño y el invierno de 1247 serán meses de tímidos avances castellanos, impotentes ante unas fortificaciones concienzudas y una maquinaria de asedio claramente insuficiente. Sevilla era un fortín que se dejaba rondar pero en ningún caso cercar todavía. La lucha de posiciones fue enconada y las razias —batidas rápidas y destructivas en territorio enemigo— se sucedieron con frecuencia, causando desgaste de guerrilla y ralentizando el curso real del asedio.

La política cristiana de castigo y tierra quemada tampoco desequilibró la balanza ni cambió en absoluto el clima de estériles escabechinas. Lo ilustra bien la Primera Crónica General, que mandó realizarAlfonso X el Sabio:«De esta guisa andaban todo el día en porfía, los cristianos con esos moros, cuando por tierra cuando por agua, combatiéndose unos con otros… et ansí en esto estaban mañana et tarde… et cara hora del día”.

 Ante este panorama, Fernando III resolvería la práctica inutilidad de la tormentaria —maquinaria de asedio— y echaría mano del principio básico de la guerra total de expugno: el hambre.

A primeros del año 1248 los cristianos se afanaron en dominar el margen derecho del río (sentido inverso a los mapas) para mermar los suministros moros. Lo consiguieron en gran medida. Continuó el avance y se hizo campamento en los arrabales de Triana merced, entre otras cosas, a incursiones victoriosas de la flota, que cada vez osaba acercarse más al puerto sevillano.

Pero el Castillo de San Jorge, baluarte trianero y prolongación del inexpugnable Puente de Barcas, resistía firmemente las arremetidas cristianas, y mientras este aguantase también lo haría el puente, la conexión fundamental con el exterior y por tanto el resto de la ciudad.

Según los cronistas, la fortaleza resistiría durante semanas sin que la maquinaria de asedio cristiana pudiera hacer mella en sus defensas. Volvía a ponerse de relieve la limitación ingeniera del ejército castellano y la calidad de las fortificaciones almohades.

No obstante, el curso del asedio iba a cambiar. La primavera de 1248 es vital para la toma de Sevilla. Los refuerzos que acompañan al recién llegado infante Alfonso darán impulso definitivo a un cerco encaminado pero dificultoso. Alfonso vendrá acompañado por nuevas milicias de todos los reinos cristianos, navarros, aragoneses, leoneses.

Con estas nuevas huestes será posible reforzar todas las zonas del sitio y extender una verdadera soga al cuello alrededor de la ciudad musulmana. Manuel García Fernández explica el despliegue con detalle: “El infante se asentaría en la Buhaira (Huerta del Rey) controlando el sector oriental de la ciudad y los Caños de Carmona que la abastecían de agua.

En el sector norte, en la zona de la Puerta de la Macarena, se establecieron las tropas del infante don Enrique y las huestes de las órdenes de Calatrava y Alcántara, los caballeros de Diego López de Haro y Rodrigo Gómez de Galicia. En las proximidades del Arroyo Tagarete se instalaría el arzobispo de Santiago.

Por su parte, Fernando III avanzó por el sur hasta las inmediaciones de la Puerta de Jerez, al tiempo que la flota de Bonifaz navegaba ya río arriba hacia la bocana del puerto de Sevilla (…) Por último, el maestre de Santiago estableció nuevo campamento al oeste para cortar el suministro con el Aljarafe y mantener por la comarca la estrategia de guerra total.

A excepción del noroeste y del puente de pontones de Triana, por donde continuaban entrando suministros, toda Sevilla estaba cercada en el verano de 1248”. Sin duda, solo restaba una cosa para precipitar la victoria cristiana: el dominio del puerto fluvial.

Se supone que el 3 de mayo de 1248 amaneció tranquilo y soleado. Aquel día culminarían los trabajos de la flota cántabra, que llevaba asumiendo el protagonismo ya varios días. La tarde propició la pleamar y un cierto viento de levante y los barcos se lanzaron en su empeño. Pasaron con éxito la barrera de la Torre del Oro, garita centinela que guardaba con celo el acceso a la ciudad.

Virotes, flechas y otros objetos de aluvión dieron la bienvenida a los invasores. Mientras, las tropas de Fernando III realizaban fuertes cargas en tierra para tratar de hacer daño simultáneo y dispersar atenciones. Llegada la flota a la altura de las atarazanas y del Arenal, el avance se hizo completamente encarnizado. Intenso fuego de proyectiles volaba desde la orilla sevillana y desde las embarcaciones moras.

Los asediados se empleaban a fondo para hostigar a la flota castellana, sabedores de que se jugaban su último reducto de resistencia. En efecto, los musulmanes aún tenían preparado un recurso defensivo para impedir el paso de Bonifaz, López de Haro y los suyos: el denominado “fuego griego” o “grecisco”.

En palabras de Carlos Ros, eran “ollas y tinajas rebosantes de petróleo, azufre, salitre y otros elementos que lo hacían altamente inflamable en el agua”Se lanzaron varias balsas y brulotes prestas a provocar el incendio, pero apenas hicieron blanco en las embarcaciones cristianas.

Asedio de Jaén (1245-1246) - Wikipedia, la enciclopedia libre

De pronto, salvado el escollo, la suerte pareció echada. El objetivo de la flota cristiana se dibujó con nitidez: abrir brecha en el Puente de Barcas y cortar sus comunicaciones. Ya estaban muy cerca y ninguna de las embarcaciones musulmanas había logrado detener el avance. Las dos naves cristianas de mayor tamaño iban en vanguardia. Estaban reforzadas en su proa con maderas y todo tipo de metales, listas para embestir. Las tripulaciones anclaron manos y piernas donde pudieron.

El primer barco chocó. Hizo estremecer toda la estructura de madera y gruesas cadenas. Segundos después, lo hizo el segundo, donde se suponía que iba el propio Bonifaz. Fue un chasquido sordo y contundente. La embarcación abrió camino y quebró el puente más o menos por su parte central. La brecha estaba abierta. La flota había cortado la barrera de Triana y ahora Sevilla capital estaba completamente aislada.

En las siguientes semanas se tomó con gran esfuerzo el Castillo de San Jorge, pero la rendición tampoco llegaría entonces. Los musulmanes estuvieron completamente encerrados desde mayo de 1248 pero aguantarían con agonía hasta noviembre del mismo año. Entonces, por fin las autoridades castellanas pudieron comenzar las negociaciones, que no serían nada sencillas.

Se firmó la capitulación el 23 de noviembre. Habían pasado 14 meses y tres días de incansable sitio a la penúltima gran urbe de Al-Ándalus. No era solo la conquista de una ciudad. Significaba, en la práctica, una de las últimas empresas de la Reconquista.

– Leyendas y despedidas

Las crónicas musulmanas están llenas de resignación y melancolía. Además, nos ofrecen una versión solvente de los avatares de la derrota: “El rey cristiano concedió a la población una tregua para permitirles organizar el transporte de todos sus bagajes que pudieran llevar. Al terminar la tregua, la población abandonó la ciudad, que permaneció desierta durante tres días. El monarca cristiano mandó escoltar a los emigrantes por un destacamento armado hasta la zona musulmana de seguridad”.

Por su parte, Carlos Ros detalla un poco más la cuestión: “El maestre de Calatrava se encargó de la seguridad de los musulmanes que se dirigían a Jerez, la mayoría, tal vez las tres cuartas partes de la población de Sevilla, que posteriormente darían el salto al reino de Granada. Para los que se decidieron a atravesar el mar, se dispuso de cinco barcos y ocho galeras que los condujeron a Ceuta”.

Tal día como hoy de 1227 el rey Fernando III conquista Baeza

Se supone que Fernando III rechazó cuantas propuestas de arreglo ofrecieron los vencidos. No quiso la permanencia de los musulmanes en la ciudad ni la división del territorio entre cristianos y moros. No quiso la obtención de rentas compensatorias, altísimos tributos ni concesiones territoriales o monumentales. Antes bien, el rey de Castilla y León ordenó la partida de toda la población islámica hasta dejar la villa desierta.

Durante un mes, el éxodo se sucedió sin grandes incidentes. Sevilla quedó vacía y entre sus muros solo pudo oírse el rumor lejano de las batallas recientes. El 22 de diciembre, casi un mes después de la capitulación y conmemorando el traslado de los restos de San Isidoro a León, entraba triunfalmente por la Puerta de Goles (actual calle San Laureano con Alfonso XII) el séquito del rey castellano. Fue un día histórico para la cristiandad.

En adelante la ciudad sería repoblada con colonos, soldados y otras gentes castellanas, atraídos sobre todo por los reclamos fiscales, jurídicos y económicos que el monarca dispuso para la causa. No obstante, el área total de la ciudad, muy ampliada por los almohades, no sería del todo poblada hasta siglos después.

La famosa Estoria de España auspiciada por Alfonso X el Sabio dejará heroica constancia del asedio. Constituido por derecho —y no sin la consabida retórica— como uno de los grandes episodios de la Reconquista cristiana, los hechos históricos aquí relatados dejarán además un buen poso de leyendas e historias populares, algunas mundanas y otras más piadosas, algunas más creíbles y otras ciertamente inverosímiles.

En su libro Tradiciones y leyendas sevillanasJosé María de Mena relata algunos de estos pasajes. Es especialmente popular el relato de Fernando III colándose en la ciudad por su cuenta, de noche, disfrazado de moro y con objeto de buscar desde dentro alguna debilidad en las defensas musulmanas.

Se supone que el monarca entró desde la Puerta de Córdoba —actual ronda de Capuchinos— y llegó hasta la mezquita —actual santa catedral— y que allí finalmente fue descubierto, con la suerte de que los suyos ya lo habían echado de menos en el campamento y también se habían filtrado a Sevilla.

Dada la voz de alarma, sin embargo, el séquito pudo agruparse y poner pies en polvorosa, y salió sano y salvo por la Puerta de Jerez. El autor asegura que es una historia veraz y perfectamente documentada, pero cuesta creer que la pillería sucediera y terminara bien para los cristianos, sobre todo por la edad y la precaria salud de Fernando.

Urna de San Fernando, Catedral de Sevilla

Idolatrada por el rey, la Virgen de los Reyes también cuenta con varios relatos conocidos, pero son más divertidos los de Garci Pérez de Vargas, el gran lugarteniente de Fernando en el asedio. Permítaseme contar uno de ellos. Su incidente con la cofia es bien famoso. Era verano y Pérez de Vargas volvía al campamento después de algunas escaramuzas. Montaba junto a un compañero y hacía tanto calor que ambos se habían desprendido de su yelmo.

De súbito, cruzáronse con una comitiva mora que andaba rezagada o perdida. Se supone que se vieron ellos dos solos contra siete u ocho de estos enemigos, por lo que el compañero de Garci Pérez volvió grupas y salió en retirada, mientras este no se inmutó y quiso continuar su camino como si nada pasara. Los moros pudieron reconocerle porque llevaba la cabeza descubierta, y al ser Garci muy temido y bien conocido, pudo continuar la marcha sin hostilidad alguna.

Sin embargo, llegado casi al campamento, Garci reparó en que su cofia —que protegía su cabeza del metal de la armadura— se había caído por el camino. Ni corto ni perezoso, se dio la vuelta y volvió a por esta, ante la mirada atónita de los moros, que habían sido retados dos veces sin réplica alguna. Supuestamente, el rey observó toda la escena desde un cerro y apremió a su hombre a revelar el nombre del soldado cobarde que había huido. Garci se negó a hacerlo, e incluso prohibió terminantemente que lo hiciera su escudero bajo amenaza de pena de muerte.

El reguero de estas leyendas es confuso y múltiple, pues cuentan con diversas versiones y variantes, además de veracidad resbaladiza, pero consten en el texto para dar cuenta de la rica producción popular que generó la reconquista de Sevilla en el imaginario cristiano e hispalense.

Al fin, rendida la ciudad del Guadalquivir, todos los cronistas coinciden en señalar el vínculo enamoradizo de Fernando III con Sevilla. Fue anhelada como una obsesión de distancia y amada profundamente cuando ya fue conquistada. Y en la ciudad hispalense quiso el monarca pasar sus últimos años de vida y establecerla como residencia última de su reino.

Los que le rodeaban sabían que probablemente no viviría para ver prosperar la gran campaña africana que planeaba, pero Fernando aún pudo capitanear importantes conquistas en las provincias de Huelva y Cádiz. Llegado el momento, la muerte vino a buscarle el 30 de mayo de 1252.

Dicen que murió sin sus atributos reales, despojado a voluntad de su espada, corona y cetro para dejarse morir solamente envuelto en su sayo, tal y como figura en la pintura de Virgilio Mattoni Las postrimerías de Fernando III el Santo. Cierto o no, la historiografía no tardaría en convertirle por derecho en el gran rey de la historia sevillana y en una figura troncal de la España medieval naciente.

Nombrado santo por las crónicas cristianas, en 1671 sería finalmente canonizado. Y lo cierto es que, en cierto modo, su estatua en la plaza Nueva no acaba de hacerle demasiada justicia, siendo él figura tan engrandecida por los relatos, por lo que resulta más ilustrativo quedarnos con la épica de este asedio hispalense, singular recodo histórico de ingenio bélico y furor guerrero y religioso.

nuestras charlas nocturnas.


Tintín y la política…


historiahoy.com(O.L.Mato) — En 1928 aparecía por primera vez en las páginas de Le Petit Vingtième, «Las aventuras de Tintín y Milou» (este fue su nombre original) producidas por Georges Prosper Remi, más conocido como Hergé. Tras las aventuras del joven investigador se esconde una rica trama política.

Quien no soñó en vivir las aventuras de este joven investigador (que se decía reportero), que recorre el mundo, por lugares exóticos, superando la adversidad y combatiendo villanos, asistido por su leal y astuto Milou y la compañía de un marinero mercante, cabeza dura y alcohólico, como el Capitán Haddock.

Era Tintín la aspiración máxima del boyscoutismo, siempre dispuesto a asistir al prójimo y combatir el mal como había propuesto Robert Baden Powell, el artista y militar británico, cuyo epitafio es el resumen de sus deseos, “dejad a las generaciones siguientes un mundo mejor”. 

Sin embargo, esta institución que fomentaba el altruismo (con ciertas reminiscencias masónicas) no siempre fue vista con buenos ojos, ya que de forma tangencial promovía la militarización de la sociedad, y permitía el adoctrinamiento de jóvenes precozmente para una guerra.

La Iglesia católica de Chile llegó a prohibir el scoutismo en ese país, aunque prontamente la Iglesia se percató que con pocas modificaciones se podía integrar a estos jóvenes a la ideología cristiana.

Georges Prosper Remi (Hergé) fue un testigo presencial de tal cambio, ya que él mismo pasó por el scoutismo no confesional, al de la Federación de Boy Scouts Católicos.

Si bien Remi recordaría este cambio como una traición, el scoutismo impregna la historia de Tintín, y también de Hergé, cuyos primeros trabajos se publicaron en Le Boy Scout Belge.

Su primera historieta no era ajena a una posición política, se llamó “Tintín en el país de los Soviets”, donde el reportero denuncia al sistema stalinista.

Portada de Le Petit Vingtième del 15 de mayo de 1930.

La recepción de este número (en blanco y negro, de edición limitada) fue apoteótica, circunstancia que le ganó la fama al dibujante y lo estimuló para crear la próxima aventura de “Tintín en el Congo”, donde el protagonista caza elefantes para apoderarse de sus marfiles (un acto que le costó el Reino a Juan Carlos de España, un siglo más tarde) y tiene trato con gente de color, que raya en el racismo al presentarlos como niños simpáticos e ingenuos.

Aunque hace alusiones anticolonialistas ya que las políticas de Bélgica y Leopoldo II en el Congo habían sido lindantes con lo aberrante.

En “Tintín en América”, Remi recuerda lo aprendido en sus años de Scout (Baden Powell había conocido en Sudáfrica al explorador norteamericano Frederick Russell Burnham, quien le enseñó algunas tretas indias) y retrata con más benevolencia a los aborígenes americanos cuando son desplazados a punta de bayoneta para dejar sus tierras por la explotación petrolera, una no tan velada crítica al capitalismo.

En cambio, “El loto azul”, es una dura crítica al imperialismo japonés que avasalló a China. En parte, esta visión se debe a la amistad que Hergé trabó con el estudiante Zhang Chongren.

En “La oreja rota”, Tintín viaja a Latinoamérica, al imaginario país de San Teodoro, una síntesis de los cliches que entonces se tenía sobre los países de Sud América, con su violencia (entonces se peleaba la guerra del Chaco paraguayo), las revoluciones y las dictaduras militares, encarnadas en el general Alcazar.

La oreja rota.

Durante la ocupación nazi, Hergé continuó trabajando en el periódico “Le Soir”, de claras tendencias fascistas.

Esta fue la época más prolífica del autor, quizás por el escapismo que implicaba viajar a lugares ajenos al conflicto. Hergé se cuidaba de no hacer alusiones a las diferencias políticas, aunque éstas se infiltraran sutilmente.

El malvado es un judío norteamericano, que tenía una estrella misteriosa, llamado Blumenstein (en versiones posteriores de la guerra, se llamaría Bohlwinkel), los científicos de la expedición pertenecen al Eje, y el barco enemigo lleva bandera norteamericana.

En “El cangrejo de las pinzas de oro”, aparece el capitán Haddock, alcohólico como ya hemos dicho, y fumador, a diferencia de Tintín, cuyo “virtuosismo” era parte de la doctrina del Führer.

En “El cetro de Ottokar”, Bordura, un país ficticio, que intenta anexionar al Reino de Syldavia, con la ayuda de un caballero llamado Musstier (Mussolini + Hitler) en tiempo del Anschluss, la unión de Austria y Alemania.

Por este material Hergé fue cuatro veces interrogado por los aliados, ya que era sospechoso de ser colaboracionista.

“Las siete bolas de Cristal” de 1946, fue tan exitosa, que Hergé pudo reencausar su vida lejos de presiones legales. Europa debía reconstruirse y a estos pecados era menester olvidarlos, más cuando el Oso Soviético amenazaba la frágil paz que volaba sobre Europa. Justamente, en “El asunto tornasol” vuelve la rivalidad entre Syldavia y Bordura para obtener los planos de una poderosa arma, tal como se vivía la Guerra Fría y la carrera espacial.

“Tintín en el Tibet” reconoce un antecedente en la expedición del Anherbehe a dicha región. Si bien se exalta a los Lamas y su cultura, la obra preferida de su creador, tuvo sus problemas cuando fue editada en China, ya que pasó a llamarse “Tintín en el Tibet chino”. Tras una polémica con los herederos del creador, pudo recuperar su nombre original.

Tintín en el Tibet.

La última obra publicada en vida de Hergé es “Tintín y los pícaros”, donde nuestro héroe deja sus clásicos pantalones, para usar jeans, maneja una moto, usa casco con el símbolo de la paz y practica yoga. Acá aparecen los generales Alcazar y Tapioca (llamado por Hadolock como Mussolini de carnaval) y los guerrilleros revolucionarios que asumen el papel de los Pícaros, inspirados en Régis Debray y los Tupamaros.

Hergé era, como todos nosotros, un hombre de su tiempo, emergente de una realidad conflictiva de la era colonialista, el período interbélico, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría.

Hergé asumió posiciones que eran la regla en esos períodos y que no necesariamente consideraban su evolución a extremismos, sino que parecían (para algunos) la solución a los problemas del mundo y Europa.

Georges Prosper Remi, más conocido por el seudónimo artístico Hergé, por ser esa la pronunciación en francés de sus iniciales invertidas.

Georges Prosper Remi, más conocido por el seudónimo artístico Hergé, por ser esa la pronunciación en francés de sus iniciales invertidas.

Su anticomunismo visceral, descendiente directo de su formación católica, le creó un recelo por parte de la izquierda y su actividad durante el período de la ocupación, aumentó este recelo, aunque en el “Cetro de Ottokar”, critica el expansionismo territorial nazi.

En 1973 Hergé declaró que para muchos la democracia se había mostrado decepcionante en el período interbélico y que el Nuevo Orden generaba nuevas esperanzas. “Mi ingenuidad”, dijo “rozaba la necedad e incluso, la estupidez”.

En la década del ’50 entró en una crisis personal que lo llevó al divorcio. Preso de la ansiedad, consultó a un psicoanalista que le recomendó abandonar a este personaje que parecía sacarle las fuerzas. Remi no le hizo caso y publicó “Tintín en el Tibet” -su historia más auto referente-.

Más allá de la política, que requiere una lectura detallada y unos conocimientos de la cronología para comprender el contexto, Hergé fue el emergente popular de la cultura francesa, cosmopolita y abierta al mundo.

Su prestigio fue tal, que el general De Gaulle le confesó a su ministro, Malraux, “En el fondo, mi único rival internacional es Tintín”.

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