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El enigma del torso del río Támesis: el asesinato ritual de un niño africano que Scotland Yard no pudo resolver…


Un hombre que caminaba por el puente de la Torre de Londres descubrió el cuerpo que flotaba en el río

Infobae(D.Cecchini) — Aidan Minter, un joven programador informático, caminaba por Londres algo abstraído, pensando en sus cosas, cuando al cruzar el puente de la Torre vio algo extraño flotando en las aguas del río Támesis. En un primer momento creyó que era una parte de un maniquí desmembrado, pero al observarlo de más cerca y con más atención descubrió que estaba viendo un torso de carne y hueso, posiblemente de un niño –o una persona pequeña- de piel negra.

Corrían las primeras horas de la mañana del 21 de septiembre de 2001 y, como muchas grandes ciudades de mundo, la capital británica estaba en estado de alerta por temor a ataques similares al perpetrado contra las Torres Gemelas de Nueva York, Estados Unidos, diez días antes. Minter llamó de inmediato a la policía, que después de rastrear el cuerpo por el río, pudo rescatarlo a la altura del Teatro del Globo.

Así comenzó uno de los casos más enigmáticos de la investigación policial británica: el asesinato de un niño que lleva más tiempo sin ser esclarecido en la historia reciente de la Policía Metropolitana de Londres. También se inició una pesquisa frustrante que, 23 años después, sigue abierta como “cold case” tras haber seguido pistas por Gran Bretaña, Alemania y África sin obtener resultados.

La autopsia determinó que se trataba del torso de un niño de entre 4 y 7 años, posiblemente africano, que había muerto degollado y llevaba alrededor de diez días en el río. Al cuerpo –cuyas otras partes nunca fueron encontradas– le habían amputado la cabeza, las piernas y los brazos con una precisión que solo podía tener un cirujano o un experto. La parte hallada no presentaba señales de abuso físico ni sexual y permitió comprobar que el chico estaba bien alimentado.

La única prenda que vestía eran unos pantalones cortos de color naranja con la etiqueta de la marca “Kids & Company”. Esa fue la primera pista que tuvo la policía, porque los shorts de esa talla y de ese color solo se podían conseguir en algunas pocas casas de ropa de Alemania. Con el correr de los días, los estudios de ADN y otros exámenes sobre el torso aportarían más información.

La manera experta en que había sido desmembrado el cuerpo encendió todas las alarmas porque, por sus características, apuntaba a que el niño podía haber sido víctima de un crimen ritual. Esa hipótesis se conectaba con otra investigación que venía llevando adelante Scotland Yard desde hacía por lo menos un año sobre el ingreso clandestino de niños africanos al país, posiblemente para ser asesinados en rituales satánicos por grupos fundamentalistas cristianos.

El pantalón del chico al que llamaron «Adam» cuyo torso fue encontrado en el río Támesis en 2002

Era imposible establecer la identidad del niño, lo que llevó a los detectives asignados al caso a ponerle un nombre para tener siempre presente la humanidad de la víctima. Lo llamaron “Adam”, el nombre por el cual se lo conoce 23 años después. “Definitivamente desarrollás un vínculo con un caso y la víctima, y eso da impulso para encontrar respuestas.

Lo único que ha persistido durante 20 años es la frustración de que no encontramos todas las respuestas”, contó a la BBC en 2021 el sargento detective, ya retirado, Nick Chalmers, integrante de aquel primer equipo de investigación.

– Un fantasma de otro siglo

Además de la urgencia por esclarecer el crimen e identificar a la víctima, el caso de “Adam” despertó el fantasma de otros cuerpos fragmentados aparecidos en el Támesis y que era uno de los más antiguos fracasos de Scotland Yard.

El asunto databa de fines del siglo XIX y se los recordaba a la sombra de otro caso mucho más resonante, porque ocurrió casi simultáneamente con los crímenes de Jack el Destripador. Al criminal –que, como Jack nunca fue capturado ni identificado– se lo conoció como “El Descuartizador del Támesis” o “El Asesino de los torsos del Támesis”.

Los primeros restos aparecieron en mayo de 1887 en Rainham, cuando dos trabajadores portuarios sacaron de las aguas del Támesis un paquete con el torso de una mujer. Durante los meses siguientes, en las orillas del río, en distintos puntos de Londres, se hallaron partes del mismo cuerpo. El el transcurso de los dos años siguientes continuaron apareciendo fragmentos de cuerpos, todos pertenecientes a mujeres, en el Támesis.

Los médicos forenses –entre ellos el prestigioso doctor Thomas Bond, el mismo que elaboró el perfil de Jack el Destripador– determinaron que los cadáveres habían sido diseccionados por alguien que tenía conocimientos de anatomía.

“Pensé que el brazo fue cortado por una persona que, si bien no era necesariamente un anatomista, sin duda sabía lo que estaba haciendo, pues conocía dónde estaban las articulaciones, y daba muestras de que practicaba este tipo de cortes con bastante regularidad”, explicó en aquel momento el forense Charles Alfred Hibbert, ayudante de Bond.

La aparición de los restos flotando en el Támesis tuvo en vilo a la población de Londres, que esperaba con avidez y temor la noticia de nuevos hallazgos.

Los restos humanos encontrados hasta ahora son los siguientes: Martes, pierna izquierda y muslo en Battersea, parte inferior del abdomen en Horselydown; jueves, el hígado cerca de Nine Elms, la parte superior del cuerpo en Battersea–Park, el cuello y los hombros en Battersea; viernes, el pie derecho y parte de esa pierna en Wandsworth, la pierna y el pie izquierdos en Limehouse, sábado, el brazo izquierdo y la mano en Bankside, las nalgas y la pelvis en Battersea, en el muslo derecho en el Chelsea Embankment; y ayer, el brazo derecho y la mano en Bankside”, enumeraba los restos encontrados apenas en una semana el diario The Times en su edición del 11 de junio de 1889.

El lugar donde fue encontrado torso del niño africano: en la costa del río Támesis a la altura del teatro del Globo y del museo Tate Modern

– Todos los recursos

Más de un siglo después, los detectives de Scotland Yard que investigaban el crimen de “Adam” no querían que el caso se transformara en un fracaso similar al de la pesquisa de aquellos asesinatos cometidos en la era victoriana. Estaban dispuestos a poner todos los recursos posibles para esclarecerlo.

En 2001, una semana después de que se encontrara el torso, dos detectives participaron del programa “Crimenwatch UK”, de la BBC, para pedir al público que aportara cualquier dato que sirviera para identificar a “Adam” y encontrar a sus asesinos. Llamaron más de cincuenta personas, pero ninguna dio pistas que, después de investigadas, resultaran útiles. Scotland Yard también ofreció una recompensa de 50.000 libras esterlinas para quien aportara información certera.

Mientras tanto, una nueva ronda de pruebas forenses demostró que “Adam” tenía entre 4 y 7 años y que había vivido en África hasta poco antes de su muerte. Un análisis del estómago detectó restos de jarabe para la tos y también la presencia de una extraña sustancia compuesta por arcilla de río africano, que incluía alguna vegetación típica, hueso molido y rastros de oro y cuarzo. La presencia de ceniza mostró que la mezcla se había quemado antes de que el niño se viera obligado a comerla.

Todo apuntaba a un crimen ritual en el que el niño había sido adormecido con el jarabe –uno de sus efectos secundarios– antes de ser asesinado y mutilado. En cuanto a cuál era ese ritual, se abría un abanico de posibilidades.

“Algunos expertos pensaron que había sido uno de los inusuales asesinatos conocidos como ‘muti’, que ocurren en el sur de África, cuando las partes del cuerpo de una víctima son extraídas y utilizadas por los brujos como ‘medicina’ para un cliente que quiere, por ejemplo, ganar un trato comercial o garantizar la buena suerte.

Otros expertos creían que era más probable que fuera un sacrificio humano relacionado con una versión retorcida de los sistemas de creencias yorubanos de Nigeria. Una ofrenda pervertida a la diosa Oshun, una deidad típicamente asociada con el agua y la fertilidad. La evidencia forense posterior dio más credibilidad a esa teoría”, resumiría mucho después un informe de BBC Mundo publicado cuando se cumplieron veinte años de la aparición del torso de “Adam”.

El líder sudafricano Nelson Mandela hizo una campaña para conseguir información sobre el niño que apareció en Londres

Que Scotland Yard estaba dispuesta a agotar todas las posibilidades quedó demostrado en abril de 2002, cuando un grupo de policías viajó a Sudáfrica para solicitarle al expresidente Nelson Mandela que pidiera ayuda a los habitantes de todo el continente donde había nacido “Adam”. 

Mandela no dudó en colaborar e hizo un llamamiento: “Scotland Yard me informa que los primeros indicios de sus investigaciones son que el niño proviene de algún lugar de África, por lo que si en algún lugar, incluso en el pueblo más remoto de nuestro continente, hay una familia a la que le falta un hijo de esa edad que podría haber desaparecido por esa época, por favor póngase en contacto con la policía”, decía.

Sin embargo, la investigación siguió sin poder avanzar.

– Dos sospechosos

Recién en julio de 2002 Scotland Yard tuvo una primera sospechosa. Se llamaba Joyce Osagiede, tenía 30 años, había nacido en Nigeria y vivía en Glasgow, Escocia, con sus dos hijas. Los investigadores llegaron a ella gracias a un llamado de dos asistentes sociales escoceses que, preocupadas por el estado de las dos nenas, visitaron su casa y vieron algunos objetos extraños que la mujer relacionó con historias de cultos africanos y sacrificios rituales.

Luego de conseguir una orden judicial, un equipo de detectives encabezado por el sargento Nick Chalmers allanó la vivienda de Joyce, donde encontró ropa de “Kids & Company” del mismo tamaño que los shorts color naranja que llevaba “Adam”. Poco después, la policía alemana les informó que Joyce había vivido hasta finales de 2001 en Hamburgo, la ciudad de donde provenían los pantalones cortos.

Convencidos de que estaba relacionada con el caso, los policías detuvieron a Joyce y la interrogaron, pero más allá de algunas historias disparatadas que les contó la mujer, no obtuvieron información que pudiera incriminarla y debieron liberarla. Poco después, Osagiede fue deportada. En un desesperado intento por obtener información, dos detectives de Scotland Yard volaron con ella hasta Nigeria, pero la mujer siguió sin aportar nada que sirviera.

Les quedaba, sin embargo, otra pista que condujo a otro sospechoso. El teléfono que la policía le secuestró a Osagiede durante el allanamiento había solamente dos contactos agendados. Uno de ellos era el de Kingsley Ojo, un africano que vivía en Londres, en cuya casa también encontraron objetos relacionados con rituales africanos y un video con la etiqueta “rituales”, que contenía una película ficcional en la que decapitaban a un hombre en una ceremonia.

Nada de eso alcanzaba para detener a Ojo, pero la policía lo puso bajo vigilancia y no tardó en descubrir que estaba involucrado en la entrada ilegal de nigerianos a Gran Bretaña. Lo detuvieron en octubre de 2003, junto a otras 21 personas, y fue condenado a cuatro años de prisión con la recomendación de expulsarlo del país cuando saliera en libertad.

Después de más de dos décadas, Scotland Yard no pudo dar ni con los asesinos ni conocer la identidad del niño

Mientras estaba preso, Ojo se puso nuevamente en contacto con los detectives que investigaban en caso de “Adam” y les dijo que podía ayudarlos a resolver el caso consiguiendo unas grabaciones de Osagiede en Nigeria. En 2005, les dijo que la mujer había entrado de nuevo a Gran Bretaña de manera clandestina y también acusó a otra persona de haber realizado el ritual en el que se había matado al chico. Una y otra cosa resultaron ser falsas, inventadas por Ojo para lograr que no lo expulsaran, lo que finalmente ocurrió en 2008.

– Un enigma sin resolver

Durante los años siguientes, Osagiede y Ojo volvieron a aparecer en escena de manera intermitente, desde Nigeria, pero sin aportar datos ciertos a Scotland Yard. Al mismo tiempo, BBC Mundo desarrollaba su propia investigación, a la que se incorporó Nick Chalmers luego de retirarse de la policía.

Ese equipo periodístico logró hacerle una última entrevista a Osagiege en la ciudad de Benin. Cuando le mostraron una foto de Ojo, dijo que ese era “Bawa”, el hombre que le había entregado a “Adam” en Alemania. También pudo entrevistar telefónicamente a Ojo, quien volvió a negar cualquier relación con el crimen.

Más de 23 años después de la aparición de “Adam” flotando en el Támesis, su identidad y la de sus asesinos siguen siendo un misterio. El caso sigue abierto, pero es difícil que pasado tanto tiempo se obtenga información que permita resolverlo. Aún así, “Adam” sigue presente en los detectives que investigaron el caso desde el principio.

Fueron ellos quienes le pusieron ese nombre para reforzar su humanidad, y realizaron una sentida ceremonia en el Támesis en 2002, al cumplirse un año del hallazgo.

Mucho más que lo que resolvió la justicia británica, que en 2006 ordenó enterrar su torso en el Cementerio de Londres, en una tumba sin nombre.

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El asteroide por el que se extinguieron los dinosaurios estuvo «acompañado» de otro que causó un tsunami de 800 metros de altura…


Una ilustración de un asteroide cayendo a la Tierra
Los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años tras un evento catastrófico que pudo no ser uno solo.

BBC News Mundo(G.Rannard) — El enorme asteroide que golpeó la Tierra y acabó con los dinosaurios hace 66 millones de años no estaba solo, según han confirmado un grupo de científicos.

Una segunda roca espacial, más pequeña, se estrelló contra el océano frente a las costas de África Occidental, lo que creó un gran cráter en la misma época que le primero.

Según los investigadores, habría sido un “acontecimiento catastrófico” capaz de generar un tsunami de al menos 800 metros de altura, el cual habría atravesado el océano Atlántico.

Creó el cráter llamado Nadir, de unos 450-500 m de ancho, y se cree que chocó contra la Tierra a unos 72.000 km/h.

El doctor Uisdean Nicholson, de la Universidad Heriot-Watt, en Escocia, descubrió el cráter Nadir en 2022, pero no se sabía cómo se formó realmente.

Ahora, Nicholson y sus colegas están seguros de que la depresión de 9 km fue causada por un asteroide que se precipitó contra el lecho marino.

Un problema ha sido que los científicos no han podido determinar cuándo ocurrió el suceso con exactitud, ni decir si fue anterior o posterior al impacto del asteroide que acabó con los dinosaurios y dejó el cráter de Chicxulub, en el sureste de México, el cual tiene 180 km de ancho.

El cráter Gosses Bluff
No hay fotografías del cráter Nadir, pero el cráter Gosses Bluff, en Australia, es muy parecido.

– Su efecto devastador

Los investigadores que examinaron el asteroide de África dicen que esta roca más pequeña también impactó al final del periodo Cretácico, cuando ocurrió la extinción de los dinosaurios. Al chocar contra la atmósfera terrestre, habría formado una bola de fuego.

“Imagina que el asteroide chocara contra Glasgow y tú estuvieras en Edimburgo, a unos 50 km de distancia. La bola de fuego tendría unas 24 veces el tamaño del Sol en el cielo, lo suficiente para incendiar árboles y plantas en Edimburgo”, explica Nicholson.

A continuación se habría producido una explosión de aire extremadamente fuerte, antes de una sacudida sísmica del tamaño de un terremoto de magnitud 7.

Enormes cantidades de agua salieron probablemente del fondo marino, y más tarde volvieron a caer en cascada, creando huellas únicas en el suelo.

No es habitual que dos asteroides tan grandes impacten en nuestro planeta con tan poco tiempo de diferencia.

Los investigadores no saben por qué estas dos rocas contra la Tierra en periodos cercanos.

– ¿Puede ocurrir de nuevo?

Lo más cerca que el ser humano ha estado de un acontecimiento de esta magnitud fue el choque de Tunguska, en 1908, cuando un asteroide de 50 metros explotó en los cielos de Siberia.

El asteroide Nadir tenía aproximadamente el tamaño de Bennu, que actualmente es el objeto más peligroso que orbita cerca de la Tierra.

Según la NASA, la fecha más probable en que Bennu podría chocar con la Tierra es el 24 de septiembre de 2182. Pero esto sigue siendo solo una probabilidad de 1 entre 2.700.

Nunca ha habido un impacto de un asteroide de este tamaño en la historia de la humanidad, y los científicos normalmente tienen que recurrir a estudiar cráteres en la Tierra o imágenes de cráteres en otros planetas para intentar comprender estos eventos.

Una ilustración de la caída de un asteroide en la época de los dinosaurios
Los dinosaurios no sobrevivieron al evento catastrófico ocurrido en el periodo Cretáceo.

Para comprender mejor el cráter de Nadir, Nicholson y su equipo analizaron datos en 3D de alta resolución de una empresa de geofísica llamada TGS.

La mayoría de los cráteres están erosionados, pero éste estaba bien conservado, lo que permitió a los científicos profundizar en los niveles rocosos.

“Es la primera vez que podemos ver el interior de un cráter de impacto como éste. Es realmente emocionante”, afirma Nicholson, quien añade que solo hay 20 cráteres marinos en el mundo, pero ninguno ha sido estudiado tan en detalle como este.

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La tenebrosa Orden del Templo Solar: un bebé con una estaca en el corazón, “sexo mágico” y suicidios colectivos…


La casa de Cheiry donde se encontraron muertos a una veintena de miembros de la Orden del Templo Solar. Hubo quienes se suicidaron y otros fueron asesinados. Los líderes antes de quitarse la vida incendiaron el lugar

Infobae(M.Bauso) — Un bebé de cuatro meses con una estaca de madera clavada en el corazón. … cadáveres cubiertos con sotanas blancas ubicadas en círculos, casas incendiadas, parejas de mujeres de treinta y pico con adolescentes de 14, tránsitos a una estrella lejana, transmigración, lavado de dinero, contrabando de armas, asesinatos y suicidios colectivos. Sectas, sexo, locura y muerte. Mucha muerte.

Treinta años atrás, el 5 de octubre de 1994, la policía suiza encontró 48 cadáveres en dos localidades alejadas entre sí por unos cientos de kilómetros. No necesitaron investigar demasiado para conectar ambos hechos. Los primeros que intervinieron fueron los bomberos. Denuncias de casas incendiándose. Apenas lograron sofocar las llamas, el aviso a la policía.

En Cheiry hallaron el cadáver de un hombre en una cama. Tenía un tiro en la sien y una bolsa plástica cubriéndole la cabeza. Un extraño suicidio. Sin embargo, en pocos minutos se impuso una realidad más espantosa: detrás de una falsa pared, 22 cadáveres más. 

Una muerte colectiva y coreografiada: cubiertos con largas túnicas blancas, prístinas, los cuerpos formaban un semicírculo; enfrentaban, rodeaban, un altar cubierto con un paño de terciopelo rojo, un cáliz, candelabros, cruces rojas, estandartes, alguna armadura, varias armas medievales y ornamentos religiosos.

Pocos minutos después, otro llamado a los bomberos pero a poco menos de 200 kilómetros de allí. En la localidad de Granges-Sur-Galvan, tres viviendas muy próximas incendiándose. Otra vez el hallazgo terrible. Aquí eran 25 los muertos. Entre ellos tres niños y un chico de 14. En este caso los cuerpos sin vida formaban una estrella.

En pocas horas, los investigadores descubrieron que todos los muertos pertenecían a una secta que en los últimos tiempos había tenido diversos problemas con la justicia, la Orden del Templo Solar. Entre los muertos estaban sus dos líderes, Joseph Di Mambro y Luc Jouret.

La primera impresión fue que se trató de un suicidio colectivo pero los primeros exámenes forenses descubrieron que las muertes habían sido de diferentes maneras. Algunos habían sucumbido a un disparo, otros habían ingerido veneno (curare como en un cuento de Horacio Quiroga). Algunos se habían suicidado, otros habían sido asesinados.

Luc Jouret y Joseph Di Mambro, los fundadores y líderes de la Orden del Templo Solar

El horror había empezado cinco días antes y en otro continente. En la ciudad canadiense de Morin Heighs, cerca de Quebec, un matrimonio había invitado a otro a comer. La cena era una especie de reconciliación y al mismo tiempo la presentación a sus antiguos del bebé nacido 4 meses antes.

El matrimonio de Nicki y Antoine Dutoit, junto al recién nacido Emmanuel, fueron invitados a la casa de Gerry y Colette Genoud. Los cuatro se habían conocido en la Orden del Templo Solar. Los primeros la habían abandonado ante el enojo de sus líderes.

Habían desoído una de las principales directivas del grupo: habían formado pareja y para colmo habían tenido un hijo sin la anuencia de sus líderes: eran las máximas autoridades de la Orden los que decidían quién se casaba con quién. Al llegar encontraron en la casa a Joel Egger y Dominique Belanton, otros dos miembros de la Orden del Templo Solar.

Los Dutoit pensaron que el encuentro se trataba de una especie de tregua, de la aceptación de su regreso a la vida secular. Dominique y Nicki se habían llevado muy bien en algún momento ya que Nicki había sido la niñera de la hija que Belanton había tenido con Di Mambro, uno de los líderes

La cena transcurrió con normalidad y el recuerdo de los buenos viejos tiempos. Egger le pidió a Antoine Dutoit que lo acompañara a la bodega a buscar más vino.

Al bajar las escaleras del sótano, lo golpeó con un bate de béisbol que había dejado preparado y cuándo Antoine yacía en el suelo con la cabeza abierta por el batazo, lo degolló y luego con saña inútil le asestó 50 puñaladas. Después fue el turno de la esposa: 27 cuchillazos acabaron con su vida. 

Quedaba el bebé de cuatro meses. Él tendría otro tratamiento. Le clavaron una estaca de madera en el corazón.

Una escena que parece sacada de La Profecía pero que ocurrió en la realidad. Di Mambro, el líder de la secta, estaba convencido de que el pequeño Emmanuel era el Anticristo (posiblemente sólo porque había nacido de una unión que contradecía su voluntad) y ordenó a su gente acabar con él y con su padres.

Egger y Belanton dejaron Canadá de inmediato y se dirigieron a Suiza a encontrarse con el resto de los integrantes de la Orden. Ellos estarían entre los muertos del 5 de octubre. Los Genoud, la pareja dueña de casa, escondieron los tres cadáveres en el sótano y el 4 de octubre se suicidaron. Como harían, sus compañeros al día siguiente, ellos también prendieron fuego la vivienda.

Además del aniversario redondo de la tragedia, otro hecho trae esta historia al presente. Netflix estrenó recientemente Antracita, una serie francesa que se inspira en los hechos que terminaron con la Orden del Templo Solar.

La Orden del Templo Solar fue fundada por Luc Jouret, un médico homeópata que creía ser la reencarnación de un templario, y por Joseph Di Mambro, un joyero que ganaba más dinero con sus estafas (fue condenado por fraude por la justicia francesa) que con la venta de anillos y pulseras.

Ambos tenían fascinación por lo esotérico y facilidad de palabra. Luego de integrar diversas agrupaciones religiosas y otras relacionadas con el ocultismo fundaron, en 1978, la propia: la Orden del Templo Solar.

Su doctrina y creencias eran un menjunje en el que se amontonaban lo religioso, la magia, el nazismo, la masonería, un renacimiento de los templarios, las supersticiones y la transmigración de las almas. 

Buscaban –decían- la superioridad de lo espiritual sobre lo material y eran los enviados para preparar a la humanidad para el regreso de Jesús, transformado en el Rey del Sol, una llegada que lograría unir a todas las religiones monoteístas. Veían en el deterioro del medio ambiente, los cataclismos y los fenómenos climáticos señales de un inminente apocalipsis.

La Orden llegó a tener casi 500 integrantes. La mayoría eran jóvenes y de gran poder adquisitivo.

Sus miembros estaban convencidos que su presencia en la Orden no era casual. Todos habían sido llamados por una fuerza superior. Cada uno había pasado por sucesivas reencarnaciones que los habían preparado para ese momento, cumplían una misión de importancia cósmica

Había detrás una trama para captar el dinero de sus seguidores. La gran mayoría eran jóvenes y con gran poder adquisitivo. La Orden, en su mejor momento, llegó a tener casi 500 miembros distribuidos principalmente en Francia, Suiza y Canadá.

Algunos de ellos tenían mucho dinero como un heredero de la firma Piaget y otros tenían cierta celebridad como el director de orquesta (discípulo de Von Karajan y Pierre Boulez), Michel Tabachnik.

La Orden tenía una visión apocalíptica. Se acercaba el fin de los tiempos y sólo algunas almas se salvarían. Al final, esos pocos elegidos harían un tránsito hacia otra vida, hacia otro lugar: la estrella Sirio (en ocasiones hablaban también de Venus y Júpiter). Unas pocas almas eran los Maestros, seres superiores.

Otros eran simplemente humanos aunque estos, los más nobles, también podían llegar a morar en Sirio, la estrella que los acogía desde hacía 26.000 años y el destino final de ellos.

Los rituales en la secta eran seguidos de manera estricta. En algunas reuniones hacían creer a los seguidores que había apariciones de almas a través de hologramas y proyecciones

En las reuniones primaba lo ritual. Símbolos, túnicas, ceremonias que se repetían cada vez. En muchas de ellos, hacían creer a los participantes que había apariciones de espíritus que los convocaban a dirigirse a Sirio y que les decían que iban por el buen camino.

En realidad se trataba de proyecciones, juegos de luces y hologramas que solo la sugestión y la ingenuidad podían considerar apariciones. Tanto es así que quien develó el engañó fue Emmanuelle, la hija de 13 años de Di Mambro. Enfrentados al fraude los líderes dijeron que sólo se trataba de una táctica para solidificar la fe de los que dudaban.

Una de las particularidades de la doctrina era lo que Di Mambro llamaba el Sexo Mágico: las relaciones sexuales eran consideradas una de las maneras de acceder a la vida superior. 

Eso significaba, primordialmente, dos cosas: que eran fomentadas las relaciones entre los miembros (y que tener sexo con los estamentos superiores de la Orden era una especie de bendición, un paso a la salvación), y que los líderes podían decidir quienes debían tener sexo entre sí.

Ellos también eran los que decidían cómo se conformaban los matrimonios entre los miembros. Joseph Di Mambro se casó a los 57 con Dominique Belanton que en ese momento tenía 21. Pero unos años después, cuando la mujer había superado la treintena le ordenó casarse con un joven de 14 años.

Esa era la combinación más frecuente que prefería Di Mambro. Mujeres adultas con pre adolescentes de menos de 15 años. A los matrimonios que habían ingresado juntos a la comunidad, los separó. Reasignó a las mujeres a chicos muy jóvenes. Casi nadie se opuso a las nuevas combinaciones. Muchos hombres entregaron a sus esposas sólo porque su líder lo ordenaba.

La policía retira uno de los cuerpos luego del hallazgo de la casa prendida fuego y los cadáveres dentro de ella.

Emmanuelle la hija de Di Mambro y Belanton no sólo se convirtió en problema cuando descubrió el engaño de los hologramas y se marchó de la secta. Lo fue desde el mismo momento de su nacimiento. Al saber que Belanton estaba embarazada, Di Mambro anunció que nació un enviado del cielo, el nuevo Mesías.

Sin embargo fue una desilusión enorme cuando descubrió que el recién nacido era una nena. Debió dar un volantazo y cambiar su doctrina. A partir de ese momento no habría un solo elegido, sino una especie de comité de elegidos de entre seis y siete niños nacidos en el seno de la comunidad.

El matrimonio de Antoine Dutoit, miembro de la Orden y Nicky, antigua secretaria (y posible amante) de Di Mambro, fue una desobediencia que hizo que dejaran la orden. Los miembros no podían tomar ese tipo de decisiones. Pagaron con mucho más que el destierro. Por orden de los líderes ellos y su hijo recién nacido fueron asesinados en Quebec.

En los últimos tiempos la Orden había recibido varios golpes. La policía había encontrado armas en algunas de las propiedades que tenían en Canadá y se los había vinculado con el lavado de dinero y la mafia siciliana. Varios de sus adeptos se alejaron ante las sospechas y las revelaciones. Hubo denuncias de estafas en el seno de la organización (después de los suicidios se encontró una cuenta con 94 millones de dólares a nombre de los dos líderes).

La justicia estaba cercando a Jouret y Di Mambro y ellos decidieron que era tiempo del suicidio colectivo, del tránsito hacia Sirio. Las razones del final parecen más penales y financieras que cósmicas. Era una constante interpretar las contrariedades, desgracias y hasta fenómenos climáticos extremos como señales del final inminente, como señales apocalípticas.

En unas cartas que dejaron escritas, que ellos llamaron testamento, explicaron el modus operandi de las muertes. 

Había tres tipos de muertes posibles que dividían a las personas en tres grupos. Los Traidores eran los que se negaban a quitarse la vida por lo que eran asesinados de un disparo; la segunda categoría la integraban Los Inmortales, los que aceptaban la muerte –el tránsito según el eufemismo creado- pero debían ser ayudados: es decir aceptaban con mansedumbre ser asesinados; el último grupo era el de Los Despiertos, aquellos que participaban del suicidio colectivo.

Todos los menores y varios más de los encontrados en Cheiry, en el primer grupo de muertos, fueron drogados para que una vez que estuvieran inconscientes pegarles un tiro: esos eran Los Traidores en las categorías de la Orden. Esos no iban en tránsito a Sirio, merecían morir a causa de su traición.

Los líderes, muertos también en esa primera tanda de Cheiry, se encargaron primero del resto y dejaron órdenes para los que estaban en Canadá y en la otra localidad suiza.

Con esas 48 muertes y los asesinatos de Canadá no terminó todo. Poco más de un año después, el 23 de diciembre de 1995 otro suicidio colectivo con características similares a los anteriores: algunos se quitaron la vida, otros fueron asesinados. Muchos de los miembros de la orden que quedaron con vida se encerraron en Grenoble e imitaron a sus cófrades. En este caso los cadáveres, con similares túnicas blancas, quedaron dispuestos en forma de cruz.

Después de estos hechos terribles, se dio por supuesto que la Orden del Templo Solar había quedado disuelta. No fue así. En los tres años posteriores a los hechos del 5 de octubre de 1994, otros 74 integrantes de la Orden del Templo Solar se suicidaron o fueron asesinados por sus compañeros. 

La última tanda fue en varios burdeles franceses en los que murieron 33 personas, entre ellos varios niños. Decidieron seguir a los que se adelantaron en el viaje a Sirio, en el tránsito. Decían que recibían mensajes de los otros llamándolos a que les hicieran compañía.

La historia de la Orden del Templo Solar se reexamina en Antracita, la serie de Netflix.

El director de orquesta Michel Tabachnick fue investigado y juzgado por la justicia francesa en más de una oportunidad. Se lo acusó de instigación al suicidio y de integrar una organización militar. No sólo era la mayor celebridad de la organización sino uno de los pocos de alta jerarquía en la Orden que quedaba con vida.

Algunos de sus escritos, sostuvieron los fiscales, sirvieron como aliciente a los miembros de la Orden para quitarse la vida también en esta segunda ola de muertes, las posteriores a 1994.

Tabachnick fue absuelto por los jueces franceses por falta de pruebas. Durante los años siguientes siguió dirigiendo importantes orquestas en diversas ciudades europeas y estrenando obras de compositores modernos. En la actualidad tiene 82 años. Parece que todavía no sintió el llamado de Sirio.

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Fue víctima de canibalismo hace 179 años y acaba de ser identificado…


A colored woodblock shows two ships in stormy seas with high waves approaching a giant iceberg. One of the two ships, in the distance, appears to be striking the iceberg.
Una imagen xilográfica de 1874 del Erebus y el Terror, los buques de la condenada expedición Franklin, entre icebergs árticos.

The New York Times(A.Nazaryan) — En el frío combate se adentraron el explorador Sir John Franklin y su tripulación de 128 hombres, zarpando de Inglaterra en 1845 en busca del paso del Noroeste.

Y allí, en la implacable extensión del Ártico canadiense, perecieron.

Nadie sabe exactamente qué ocurrió.

Ahora, con la ayuda de un sofisticado método de cotejo de ADN, los investigadores han identificado los restos del capitán James Fitzjames, el tercer oficial de mayor rango de la expedición, quien murió en algún momento de 1848 mientras él y otros miembros de la tripulación intentaban escapar del hielo.

Fitzjames es la segunda persona identificada de la expedición. Y es el primer integrante de la tripulación del que se sabe definitivamente que fue víctima de canibalismo.

Hay restos y artefactos del viaje esparcidos por la isla del Rey Guillermo y la península de Adelaida. Cada pista desenterrada despierta una nueva fascinación por un desastre que cautivó la imaginación del siglo XIX.

“Cada nuevo descubrimiento cierra un capítulo y abre una nueva página”, dijo Douglas Stenton, arqueólogo de la Universidad de Waterloo, quien publicó sus hallazgos el mes pasado en la revista Journal of Archaeological Science.

Stenton y su equipo identificaron a Fitzjames cotejando el ADN de uno de sus descendientes directos con un diente abandonado en la isla del Rey Guillermo, donde Fitzjames y una decena de personas más se refugiaron tras huir de dos barcos bloqueados por el hielo.

En 2021, los investigadores identificaron al suboficial John Gregory con el mismo método. “Aunque los restos que estudiamos de los yacimientos arqueológicos estuvieron expuestos durante más de un siglo, se conservó suficiente ADN como para permitirnos establecer información de línea base para la comparación”, dijo Stenton.

En el caso de Fitzjames, los investigadores tuvieron la suerte de contar con una mandíbula con dientes, ya que el ADN de las raíces dentales suele conservarse especialmente bien.

Two views of Fitzjames’s mandible, with small red circles drawing attention to notches cut into the jaw.
Dos vistas de la mandíbula de Fitzjames, que muestran muescas cortadas en dos lugares, lo que es una evidencia consistente con el canibalismo.

A daguerreotype on paper shows Captain James Fitzjames wearing epaulets, a high collar and a scarf. He is holding a telescope and a hat.
Un daguerrotipo de 1845 de James Fitzjames, quien comandaba el Erebus.

Fitzjames dejó el último mensaje escrito conocido de la expedición Franklin, la nota de Victory Point, que anunciaba que 24 personas habían muerto y que la tripulación superviviente abandonaba los barcos tras pasar 19 meses atrapada en el hielo.

Lo que ocurrió en los traicioneros meses que siguieron sigue siendo objeto de especulación. Pero el consumo de carne humana parece haber formado parte de la sombría realidad de la tripulación. Los inuit locales dijeron al explorador John Rae que habían visto evidencias de profanación.

Cuando la noticia del canibalismo llegó al público inglés en 1854, Rae fue reprochado por el novelista Charles Dickens a instancias de la viuda de Franklin.

Las marcas de corte en la mandíbula de Fitzjames indican un desmembramiento póstumo, probablemente con un cuchillo, dijo Stenton. De los 13 restos distintos hallados en el yacimiento de la isla del Rey Guillermo, cuatro mostraban signos de canibalismo.

“El tema del canibalismo agobió las ideas de algunas personas acerca de lo que ocurrió”, dijo Stenton. Al igual que el grupo Donner, que pereció en Sierra Nevada, California, casi al mismo tiempo, la expedición Franklin se hizo famosa sobre todo por su macabro final, más que por los nobles objetivos que pudieron haberla animado.

Los barcos de Franklin, el HMS Erebus y el Terror, fueron descubiertos en 2014 y 2016, pero aún se desconoce mucho, sobre todo qué hizo que los hombres perecieran a pesar de su amplia experiencia y preparación.

“No hay nada con lo que compararlo”, dijo Stenton. En un trabajo anterior, él y un colega calcularon que la tasa de mortalidad de la siguiente expedición británica más mortífera al Ártico, dirigida por Sir Richard Collinson y que duró más de cinco años, fue solo de alrededor del 11 por ciento.

An aerial view of a sandy bank on King William Island.
El lugar donde murió Fitzjames, un islote mareal en la isla del Rey Guillermo.

“Fue una anomalía lo que le ocurrió a esta expedición”, dijo Ken McGoogan, un explorador que ha escrito seis libros sobre el Ártico. “Fue el peor desastre de exploración de la historia del Ártico”.

McGoogan cree que los hombres sucumbieron a la triquinosis, una infección parasitaria, después de comer carne de oso polar mal cocida. A Stenton no le convence esa explicación. Otros han sugerido el envenenamiento por plomo. “Hay tantas cosas que podrían haber contribuido a esto”, dijo Stenton.

El destino de la expedición de Franklin se popularizó en 2007 con la novela de Dan Simmons El Terror, en la que la tripulación es acosada por una bestia sedienta de sangre. En sus primeras páginas, un rival se refiere a Fitzjames como el “perrito faldero ceceante con sus mejillas rosadas” de Franklin. En 2018, AMC convirtió El Terror en una miniserie de éxito.

Una holandesa, Fabienne Tetteroo, quedó fascinada por Fitzjames tras ver la serie. Decidida a restituir la reputación del explorador, comenzó sus estudios de posgrado en historia naval y está escribiendo su propia biografía de Fitzjames.

Utilizó un libro de 1924, The Story of the Gambiers, para localizar a un descendiente vivo de Fitzjames: un comerciante de muebles británico llamado Nigel Gambier, quien tiene un linaje ininterrumpido con Fitzjames por el lado paterno (el capitán fue su tío tataratatarabuelo en tercer grado).

El año pasado, Tetteroo compartió el descubrimiento con Stenton, quien tomó una muestra de ADN de Gambier y la comparó con el material genético del diente de Fitzjames.

“Lamento que tuviera un final tan duro”, declaró Gambier a una agencia de noticias canadiense, refiriéndose a su tío perdido. Stenton dijo que se alegraba de poder ofrecer un “cierto cierre” a los descendientes de Fitzjames. Pero, añadió, “realmente no hay cierre posible para la expedición Franklin”.

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El tren «alemán» de Lenin…


El tren «alemán» de Lenin
Lenin de camino a Petrogrado en abril de 1917.

JotDown(A.C.Rural)/El Comercio(BBC) — El acercamiento a la historia siempre despierta dos interpretaciones que no necesariamente se oponen, la accidental y la determinista. Es frecuente que el lector busque la explicación a sus dramas actuales rastreando argumentos, retorciéndolos también, en el pasado.

Otras veces produce vértigo pensar en lo distinto que podría haber sido todo por pequeños detalles. Por ejemplo, la madrugada del 18 de julio de 1936, el remolcador España II que llevaba a Franco hacia el Dragon Rapide estuvo a tiro de guardias civiles y guardias de asalto que no se habían sumado al golpe.

Pudieron cargárselo allí mismo, pero no lo hicieron. El resultado fue el que fue, pero ¿no podría haber sido incluso peor? Pues también. Toda conclusión que parte de una premisa falsa es siempre verdadera. 

Todos los dictadores, sátrapas y asesinos en serie tienen un momento así, en el que alguien pudo haber «solucionado el problema». Sin embargo, el pasado puede estar sujeto a las decisiones de los líderes, pero también lo está a las condiciones que determinan esas decisiones.

La interpretación de ambas, una vez acotados los hechos constatados, no es más que el debido estudio de la historia, pero también puede ser, dicho mal y pronto, un auténtico desparrame.

Nada pudo condicionar la vida de más gente durante el siglo XX que la aparición de la URSS, pero su gestación fue una operación del Ministerio de Exteriores alemán, que envió allí a Lenin desde su exilio suizo. ¿Fue accidental entonces? Sí y no, también se dieron unas condiciones que auparon las tesis de Lenin. 

Igual que ocurre ahora, que Moscú ha fomentado en la medida de sus posibilidades tanto el independentismo catalán como la extrema derecha española, desestabilizar a los enemigos apoyando a sus salvapatrias es más viejo que la tos. Eso es lo que ocurrió en 1917. Lenin estaba exiliado en Suiza cuando estalló la revolución en Petrogrado, y el zar, Nicolás II, se vio obligado a abdicar.

Era su sueño, llevaba veinte años esperando ese día, pero el Reino Unido y Francia no estaban dispuestos a que volviera. Estaba en contra de la guerra y la Entente necesitaba a Rusia en el frente oriental. 

Toda la inteligencia de franceses y británicos estaba atenta a las intrigas palaciegas rusas, pues se sospechaba que la emperatriz, Alejandra (Alix de Hesse-Darmstadt de nacimiento), era germanófila, así como el pueblo judío ruso, que, paradójicamente —a la vista de lo que ocurriría quince años después—, tenía esa tendencia. Y sobre todo no le quitaban ojo a los rojos, en general, obsesionados con la paz en el mundo.

El error en este caso es pensar que Lenin era pacifista. Por la paz, en términos genéricos, estaban muchos socialistas europeos y rusos, pero él los despreciaba a todos. Eran posiblemente lo que más odiaba del mundo, le hacían encolerizar. Porque Lenin no quería ni la guerra mundial ni la paz, él quería la guerra civil y la quería en todo el mundo. No es una exageración, son sus propias palabras. 

El zar Nicolás II Romanov (1868-1918), el último emperador de Rusia, leyéndole el acta de abdicación a los mensajeron de la Duma.

Eso era música para los oídos alemanes y centraron sus esfuerzos en convencerle de que ellos lo ayudarían a regresar a su país.

Si lograban que Moscú se retirase de la contienda y se perdiera en una crisis revolucionaria, podrían concentrar todas sus fuerzas en un solo frente.

Fue una negociación dura, porque Lenin no quería ser visto como un traidor que confraternizaba con un enemigo que estaba matando a miles de rusos, pero se impuso el pragmatismo del líder del bolchevismo.

El 9 de abril partió de Zúrich y tardó ocho días en llegar a Petrogrado. 

Un libro excelente cuenta este periplo: El tren de Lenin (Crítica, 2018), de Catherine Merridale.

Y también hay una película italiana homónima de 1988 con Ben Kingsley interpretando al revolucionario. Su especialidad, porque también había hecho de Gandhi en 1982. 

Lo más importante es lo menos melodramático políticamente de toda la historia. El invierno de 1916-1917 fue terrible para los rusos, hubo una carestía de alimentos y una inflación insoportables. Los trabajadores, famélicos, tenían que hacer largas horas de cola para conseguir alimentos y luego se partían el lomo a temperaturas árticas, más frías de lo normal. Ese fue el gran condicionante.

Estaba todo el mundo tan harto que, en una huelga en la Renault, los soldados que tenían que dispersar a los obreros volvieron las armas contra sus oficiales. La situación estaba muy viciada y, lo nunca visto, los militares pedían el traslado al frente, donde al menos sabían quién era el enemigo. 

Es curioso que todo comenzara el Día Internacional de la Mujer, el 23 de febrero, fiesta que había importado Clara Zetkin. Las mujeres de las fábricas de algodón de Víborg organizaron asambleas que prendieron y se transformaron en una manifestación masiva. Los cosacos fueron a hacerles frente, pero se negaron a blandir los sables.

La gente empezó a saquear panaderías y, en pocas horas, había doscientas mil personas en la calle protestando. Los cosacos, de nuevo, cargaron contra la policía en lugar de contra los manifestantes.

Los líderes de la izquierda dieron la orden de retirarse a los trabajadores, pero estos hicieron caso omiso, y se les unieron guarniciones militares. Se ocupó la Duma y se trató de establecer un Gobierno provisional. Entre los nuevos nombres destacaba el de Kérenski, un líder que, como Lenin, tampoco era muy espectacular físicamente.

Le acababan de extirpar un riñón y tenía cierta querencia por alternar cocaína y morfina. Este nuevo liderazgo lo cambiaba todo, pero mantuvo los compromisos de guerra. «¡Es sencillamente una mierda! Repito: ¡una mierda!», exclamó Lenin al enterarse de que llevarían esta línea. 

El jefe del M16 en Petrogrado, Samuel Hoare, escribió a Londres: «Probablemente sea correcto decir que una gran mayoría de la población civil de Rusia está a favor de la paz.

Las condiciones de vida se han hecho tan insoportables, las bajas rusas han sido tan elevadas, las edades y las clases de los individuos obligados a prestar servicio militar se han extendido tanto, la desorganización y la falta de confianza en el Gobierno se han hecho tan evidentes que no sería una sorpresa que la mayoría de la gente corriente se aferrara a cualquier acuerdo de paz». 

En 1916 hubo doscientas cuarenta y tres huelgas. Solo en enero y febrero del 17, más de mil. Nada de eso se le escapó a los alemanes, que empezaron a destinar fondos a la propaganda subversiva y revolucionaria en Rusia. Se calcula que en 1917 el Ministerio de Exteriores alemán gastaba trescientos ochenta y dos millones de marcos en esta partida.

Era una idea peligrosa, en Alemania también había una izquierda fuerte, pero era demasiado tentadora a la vista de los acontecimientos. Los británicos tuvieron que crear una oficina para emitir también su propaganda y compensar los estragos que les estaba causando el pacifismo. 

El épico viaje en el tren con que Lenin regresó a Rusia para liderar la  Revolución - BBC News Mundo

El enlace con Lenin y el Gobierno del káiser iba a ser Aleksandr Parvus, por cuyo piso franco en Múnich pasaban todos los que salían de Rusia.

Bien considerado por Trotski y los bolcheviques por la contundencia de sus ideas, Parvus estaba metido en tantos manejos del exilio, movimientos ocultos de fondos estatales y conspiraciones, por no mencionar el robo de derechos de autor de escritores rusos, que «irremediablemente» se enriqueció.

Y allá donde iba para urdir sus planes siempre se le veía acompañado de rubias y desayunando champán. 

En Suiza no todos eran como Lenin, que estaba deseoso de pasar a la acción. El resto de exiliados pensaba que Rusia no estaba lista para la revolución, o que no se podía hacer nada con Alemania porque el káiser no era distinto al zar, y entre tanto, se pasaban la vida en los cafés.

Por ahí circulaban también Stefan ZweigJames JoyceAlbert Einstein y Erich Maria Remarque.

El propio Lenin le dijo por escrito a su madre que en Zúrich se dedicaba a «caminar, nadar y holgazanear», pero también estuvo encerrado en la biblioteca trabajando sin descanso en sus ideas y tesis —por sus notas se sabe que leyó ciento cuarenta y ocho libros y doscientos treinta y dos artículos—, y buscando formas para volver como un gato encerrado. 

Sus discípulos, al conocerle, se quedaban alucinados. No esperaban que el mayor revolucionario del momento tuviese aspecto de «tendero de provincias», como escribió el rumano Valeriu Marcu. Era un hombre menudo y calvo, pero, ante todo, apostaba por una idea: la violencia.

No concebía que las clases oprimidas pudieran liberarse sin ejercerla, tenían que luchar por aprender el uso de las armas. Como se ha dicho, no quería ni la paz ni la guerra, sino la guerra civil en todo el mundo: «la transformación de la guerra imperialista actual en una guerra civil es la única consigna política correcta […] consideramos la guerra civil, plenamente legítima, progresista y necesaria […] la vida avanza hacia una guerra civil en Europa». Estaba obcecado. 

Quería destruir la maquinaria que causaba las guerras, le daba igual la izquierda y sus avances, todos eran unos traidores. Llegado el momento, los socialdemócratas, el SPD alemán y los laboristas británicos se habían puesto del lado de sus Estados-nación, del «nacionalismo chovinista-burgués», y se habían lanzado a la guerra entre sí. Por eso no se podía colaborar con ellos.

Lenin enviaba artículos con estas consignas a Rusia, pensando que ejercía el control sobre los bolcheviques que, mientras, esperaban su llegada.

Lenin intentó que los británicos le permitieran ir, pero es lo último en lo que estaban pensando. Con Kérenski parecía que Rusia podría encaminarse a una democracia parlamentaria y su política exterior podía sobrevivir al lance. Hubo una amnistía, se disolvió la policía secreta del zar. La gente le aclamaba, pero para Lenin era «un fanfarrón» y no cesó de enviar órdenes de no colaborar con el Gobierno provisional. 

Lenin también pensó en entrar con peluca, como Santiago Carrillo en España sesenta años después, o con el pasaporte de algún sueco sordomudo, para no tener que hablar y ser reconocido como ruso.

Todo, ideas de bombero, solo quedaba aceptar la realidad: plantarse allí con la colaboración alemana. Para Berlín también era urgente, Estados Unidos amenazaba con entrar en la guerra y la situación se complicaba, además, el bloqueo de la Marina británica también había llevado el hambre a su país, el mismo problema que había iniciado la revolución rusa. 

El tren «alemán» de Lenin (1)
Lenin en Moscú, 1919.

Finalmente, Lenin se entrevistó con un enviado de la embajada alemana en presencia de testigos para ponerles una serie de condiciones. Los vagones que ocupase su séquito debían ser entidades extraterritoriales, nadie podría acceder a ellos sin autorización, el convoy haría el recorrido sin detenerse, ningún pasajero podría ser obligado a abandonar el tren, no habría control de pasaportes ni selección de pasajeros por sus ideas. 

Paralelamente, trató de negociar por última vez con los Aliados, pero Allen Dulles, el embajador estadounidense en Berna, había salido para jugar al tenis cuando le telefoneó y ahí quedó zanjado el asunto. Dulles, posteriormente, alto cargo de la CIA, contaba esta anécdota a las nuevas promociones de agentes, aunque no se sabe de qué estaba orgulloso exactamente. 

El tren salió de Zúrich según lo establecido con los alemanes. Las dos primeras horas fueron muy agradables, el paisaje era de hermosos valles y viñedos.

A las afueras de Neuhausen am Rheinfall pudieron contemplar la cascada más grande de Europa, pero la placidez se acabó en la frontera, una ley impedía la exportación de alimentos de Suiza a Alemania, y el pasaje iba cargado de salchichas y queso. Se lo quitaron todo y se quedaron sin provisiones para el resto del viaje. 

Habían exigido asientos baratos. Y habían pintado una línea con tiza que separaba sus vagones de los demás, para que quedase claro que no habían tenido contacto con el enemigo. Otra maravilla que contemplaron fue, en Singen, el Hohentwiel, un volcán inactivo de setecientos metros de altura con una fortaleza del siglo X en la cima.

Allí pasaron la noche, enfrente de una enorme industria que daba cuenta del poderío del capitalismo alemán, era la fábrica de sopas en polvo Maggi. 

En el vagón, todos menos Lenin iban cantando «La marsellesa» y bebiendo la cerveza que les pasaban desde el otro lado de la línea de tiza. Como nadie podía bajarse, el ambiente empezaba a estar cargado y Lenin estableció unas normas rigurosas: no se podía fumar y tendrían unos pases para poder fumar en el baño. 

Atravesando la zona montañosa alrededor de Rottweil y su castillo de Horb, pudieron ver por las ventanas que los alemanes estaban muy delgados y exhaustos. Encima los miraban con odio, porque iban comiendo pan blanco, algo que los alemanes llevaban sin ver desde 1914.

Hubo que llamar la atención al pasaje para que dejara de cantar «La marsellesa», porque no era precisamente del gusto de los locales, que ya sabían que los pasajeros de ese tren eran socialistas rusos, todos mucho mejor alimentados que ellos.

También viajaban en unas condiciones infinitamente mejores que otros revolucionarios que cobrarían una fama inmensa años después. Stalin y Kámenev llegaron a San Petersburgo desde Siberia en marzo en vagones atestados de exiliados, campesinos y desertores. Viajando de pie durante horas y días.

La locomotora que haló los vagones en los que Vladimir Ilitch Oulianov viajó fue un regalo de Finlandia.

En Frankfurt tuvieron que situar el vagón de Lenin en una vía muerta para evitar que lo descubrieran las masas. Sin embargo, fue descubierto por un grupo de soldados alemanes que se colaron para preguntarles, cerveza en mano, si traerían la paz. A la mañana siguiente, en Halle, el tren privado del príncipe heredero tuvo que detenerse para dejar paso a Lenin.

En Stralsund, uno de los antiguos puertos hanseáticos del Báltico, el vagón fue cargado en un transbordador. Siguieron hasta Sassnitz y la terminal portuaria, donde dejaron el tren para subirse al vapor Queen Victoria que los llevó a Suecia en cinco horas. 

Allí recibieron una noticia importante, Estados Unidos había declarado la guerra a Alemania. El III Ejército Británico iba a liderar una gran ofensiva para poner fin a la contienda.

La inteligencia británica en Berna informó de que los revolucionarios que habían partido hacia Petrogrado se caracterizaban por «su fanatismo y su intolerancia», una gente que resultaría «totalmente inocua» si otros rusos en Suiza, de los ocho mil que había, también hubiesen sido autorizados a regresar, pero no era el caso.

En el frente, un millón y medio de soldados rusos ya habían abandonado sus posiciones.

En Malmö, Lenin cogió un tren nocturno hasta Estocolmo. Al amanecer, en la capital sueca se le tomaron varias fotografías, aparecía caminando animado, llevaba un abrigo y un paraguas. En el hotel Regina, al ver cómo iban vestidos, no les dejaron entrar. Tuvieron que demostrar que sus habitaciones habían sido pagadas por adelantado para poder alojarse.

Cuando el líder socialista sueco Fredrik Ström le preguntó cómo impediría que Kérenski se convirtiera en el Napoleón de la revolución, Lenin mencionó una de sus teorías: por la dictadura del proletariado. A continuación, le pidió dinero a Ström, porque viajar por Suecia, también entonces, era prohibitivo. 

En unos almacenes PUB, en los que trabajaría Greta Lovisa Gustafsson, luego Greta Garbo, Lenin se compró calzado decente (llevaba unas botas con tachuelas hechas a mano), pero se negó a comprar una muda y un abrigo nuevos.

Dijo a sus acompañantes que iba a hacer la revolución, no a abrir una tienda de ropa para caballeros. Acto seguido, compró toda la prensa que pudo y dedicó treinta y seis horas a leerla entera. 

Quedaba la parte más difícil, de Haparanda a Tornio, cruzar el río Torne, que estaba congelado, la frontera con Finlandia. Ese tramo lo hicieron subidos a trineos tirados por ponis.

Lenin vivía en Zúrich con su esposa, Nadya Krupskaya.

Ya quedaba poco y la ofensiva de la Entente estaba a punto de comenzar, Estados Unidos ordenaría la retención de los préstamos a Rusia si abandonaba la guerra, y la única oportunidad que tenían de parar a Lenin estaba allí, en ese lugar remoto y gélido llamado Tornio. 

Al llegar, fueron separados por sexos y sometidos a un duro interrogatorio largo y minucioso. Durante horas, se inspeccionó todo su equipaje. Un agente británico de los que estaban destinados a vigilar la frontera, Harold Gruner, desnudó de Lenin. Dilató el proceso todo lo que pudo, pero ya no se podía prolongar más.

Podían pasar. Gruner nunca olvidó que fue quien permitió la entrada de Lenin en Rusia, dice Merridale que Lenin tampoco, porque, nada más llegar, le condenó a muerte. 

En Finlandia, el líder bolchevique dio un discurso muy suavecito, no quería desvelar sus intenciones. Ya no mencionó la guerra civil mundial. Envió un telegrama a sus hermanas indicando la hora de llegada a Petrogrado y, por fin, pudo comprar el Pravda y alucinar: no se habían seguido sus directrices, solo le habían publicado un par de artículos de todos los que había mandado y lo que leía olía bastante a colaboración con Kéresnki. 

Sin embargo, el recibimiento en la estación Finlandia de Petrogrado fue espectacular, tanto que le asqueó. Las calles estaban adornadas con pancartas que pedían la paz y la fraternidad, una mujer le dio un ramo de flores, detalle que detestaba, y los niños en formación que le esperaban le recordaron al Imperio, pero se dejó de historias y en su primer discurso ya pidió la guerra civil europea. Le sacaron de la estación subido en la torreta de un carro blindado y, parándose en cada intersección, repetía su discurso. 

En lugar de encender a las masas, ocurrió lo contrario. Sus antiguos camaradas pensaban que se había vuelto loco. La mayoría estaba de acuerdo en que la revolución se dirigía hacia la democracia liberal, la fase que entraba ahora era la de establecer un Parlamento con partidos políticos y prensa libre, lo que había pasado en el Reino Unido o Francia, y luego llegaría el socialismo.

Lenin estaba radicalmente en contra, predicaba que había que preparar a los obreros y campesinos para que ellos ostentaran el poder, además de suprimir la policía, el ejército y la burocracia. Los que le oían pensaban que eso era un suicidio político. 

En alguna ocasión tuvo que abandonar las salas donde exponía sus ideas entre abucheos. Un asistente en una ocasión calificó su discurso como «los desvaríos de un demente». Pero eso ocurría por arriba, por abajo la situación era completamente distinta. Los bolcheviques habían pasado de veinte mil militantes a ochenta mil en tres meses desde el inicio de la revolución. 

Los que se habían unido al movimiento en este periodo eran muy radicales, estaban hartos de palabrería y estaban dispuestos a combatir. Por lo menos, a pegarse en la calle con los socialistas que apoyaban al Gobierno provisional. En el congreso de primavera del partido, Lenin logró imponer sus tesis.

Lenin disfrazado en la foto de un pasaporte falsificado que le permitió escapar meses después del viaje en el tren sellado de vuelta al exilio en Finlandia.

Crearon una publicación hermana de Pravda para distribuir entre los militares, en su mayoría campesinos, y en sus páginas les prometían tierras. La subida de precios del pan hizo el resto…

El barón Von Grunau, enlace del Ministerio de Asuntos Exteriores con la Corte Imperial de Alemania, envió una nota: «Entrada Lenin en Rusia todo un éxito. Está trabajando exactamente como desearíamos».

– El épico viaje de Lenin para liderar la revolución rusa

«Tenemos que ir a Rusia, aunque sea cruzando el infierno», había señalado cuando pensó en fugarse de Suiza disfrazado con una peluca, o haciéndose pasar por sordomudo. Al partir de Zúrich el 9 de abril, arrojó a las vías a un socialista alemán, que tomó por espía . Aunque la aduana suiza les requisó el queso y salchichas que llevaban, en Suecia les recibieron con banquetes.

El tren constaba de tres vagones de segunda clase y cinco de tercera, con dos lavabos y una zona de equipaje. Lenin impuso límites y horario. Nadie podía apearse y, como prohibió fumar, los afectados por este hábito iban al retrete por riguroso turno. «Se merece algo más que un tiro» , proclamó Lenin al saber de la traición del agente doble Malinovsky.

Ocho meses después de su llegada, Rusia entraba en la larga era soviética y, un año después, Alemania había perdido la Primera Guerra Mundial. Los soldados leales al gobierno se enfrentaban en las calles de Berlín a las milicias comunistas, que citaban de memoria las frases incendiarias de Lenin.

La tarde del 9 de abril de 1917, un tren esperaba su salida de la estación de Zúrich en dirección a la frontera alemana. A bordo viajaban Vladimir Ilyich Ulyanov, más conocido como Lenin, y otros 31 revolucionarios. Su destino final: Rusia.

Después de más de una década en el exilio, solo ocho días separaban a Lenin de su entrada triunfal en la escena de la revolución rusa con un papel -el del líder revolucionario- para el que llevaba casi toda la vida preparándose.

Su llegada a Petrogrado, como se conocía en aquella época a San Petersburgo, supondría un punto de inflexión en la historia del siglo XX. Pero antes de apearse en la Estación Finlandia de la ciudad rusa, el dirigente bolchevique tenía por delante un largo viaje a través de una Europa en plena I Guerra Mundial.

Un trayecto que, según los historiadores, cambió la estrategia de la revolución: el socialismo pasó de ser un objetivo a medio plazo a una acción inminente. El nuevo plan quedó plasmado en las famosas Tesis de Abril, que Lenin hizo públicas apenas unos días después de su llegada a Rusia.

El recorrido fue minuciosamente preparado, pero en el momento de partir, su desarrollo, e incluso el recibimiento que esperaba a los exiliados en San Petersburgo, era incierto.

En el andén de Zúrich, las voces que cantaban la Internacional y los gritos de ánimo se mezclaban con acusaciones de traición contra el líder bolchevique y los suyos por haber aceptado cruzar Alemania, enfrentada a Rusia en el conflicto mundial. A las 03:10, la locomotora se puso en marcha y el griterío fue quedando atrás. Los preparativos del viaje no habían sido fáciles.

Fritz Platten, secretario del Partido Socialdemócrata suizo, había logrado un acuerdo con el káiser Guillermo II para que Lenin y sus compañeros pudieran atravesar Alemania. Pero la bendición del káiser era un movimiento interesado. Y un arma de doble filo para los revolucionarios, que temían ser acusados de espionaje y traición al llegar a su país.

«Alemania estaba empeñada en que Rusia saliera de la guerra y Lenin era uno de los portavoces principales de quienes querían cerrar la participación rusa en la guerra. Fue por orden del propio káiser que llegaron los permisos para su salida», le dice a BBC Mundo Ricardo Martín, catedrático de historia de la Universidad de Valladolid.

Para contrarrestar el riesgo de ser vistos como colaboracionistas con los alemanes, Lenin estableció una serie de condiciones antes de aceptar la ayuda de Berlín. Y así nació la idea del «tren sellado»: un vagón con un estatus de extraterritorialidad similar al de una embajada extranjera en el que los exiliados podrían viajar a través de territorio enemigo sin contacto con los alemanes.

«Desde el momento en que se embarcaran en el tren, no lo abandonarían hasta el final del trayecto. Las puertas estarían selladas», cuenta el historiador Robert Service en su libro «El tren sellado». De acuerdo con ese plan, el propio Fritz Platten viajaría en el tren y ejercería de intermediario para evitar el contacto directo entre los exiliados rusos y sus interlocutores alemanes.

«Lenin insistió en que no se dieran nombres, solo una lista de números de pasajeros», apunta el profesor emérito de historia de Rusia en la Universidad de Oxford. En la estación de Gottmadingen, ya en Alemania, se produjo el cambio de trenes.

Dos oficiales del ejército alemán embarcaron en el mismo vagón que los exiliados y se instalaron en un compartimento de tercera clase en uno de los extremos. De acuerdo con Service, se trazó con tiza una línea blanca en el suelo para delimitar el «territorio alemán» del «territorio ruso».

«En cuanto el tren se movió de la estación de Gottmadingen, los temores se disiparon y se levantaron los ánimos», cuenta el historiador británico. El «tren sellado» avanzaba ya por Alemania. Los hombres que viajaban solos se instalaron en compartimentos de tercera clase, las mujeres y las parejas -incluidos Lenin y su esposa- en segunda.

«Una de la primeras dificultades tuvo que ver con el tabaco, que Lenin detestaba. Desde el principio decidió que quienes quisieran fumar debían retirarse al servicio», apunta Service.

Cruzó una Europa en guerra con permiso del enemigo de Rusia, al que le convenía convencerlo de que los rusos dejaran de luchar contra Alemania.

Desde la frontera sur, el vagón -que cambió varias veces de vía y de locomotora- se adentró en Alemania en dirección a Berlín. Los exiliados cruzaron Ulm, Stuttgart, Karlsruhe, Frankfurt… Hasta llegar a la capital alemana, donde el tren se detuvo durante horas.

Esa misteriosa escala, señala Service, tuvo consecuencias profundas en la forma de pensar de Lenin. La teoría marxista más extendida entendía que países atrasados económicamente como Rusia debían pasar por un periodo de capitalismo al estilo occidental antes de adentrarse en el socialismo.

Pero a su llegada a San Petersburgo, el líder bolchevique defendió una estrategia revolucionaria que omitió ese paso intermedio. «Las razones de esa parada son al mismo tiempo oscuras y tentadoras (…). ¿Hubo una reunión secreta en la que Lenin recibió información que le hizo cambiar la estrategia de la revolución?», pregunta Service.

«Aunque los eventos de aquella noche en Berlín solo pueden ser objeto de especulación, no hay duda alguna de que durante el viaje de Berlín a San Petersburgo, Lenin alteró por completo su plan táctico (…)». «Ningún historiador -soviético u occidental- ha sido capaz de dar una explicación adecuada sobre esto hasta la fecha», subraya el experto en historia rusa.

Sin embargo, Service apunta una hipótesis:

«Después del viaje a través de Alemania en el tren sellado hubo un factor que no existía cuando Lenin estaba en Suiza: una gran cantidad de financiación alemana, suficiente para publicar periódicos en toda Rusia y difundir propaganda a una escala que Lenin nunca antes pudo concebir».

Las autoridades soviéticas e historiadores comunistas siempre negaron la existencia de esos fondos alemanes. Sea como fuere, tras su escala en Berlín, Lenin y sus compañeros prosiguieron su viaje y el 12 de abril llegaron a Sassnitz, en la costa báltica, donde embarcaron en el ferry sueco «Reina Victoria», con destino a Trelleborg.

Desde allí prosiguieron, de nuevo en tren, hasta Malmo y después, en un ferrocarril nocturno, hasta Estocolmo. En la capital sueca, Lenin fue recibido casi como una estrella y se reunió con socialistas locales y con otros exiliados. Al día siguiente, una multitud de periodistas y curiosos lo despidieron en la estación, desde donde salió rumbo a Haparanda, 600km al norte.

Tornio, la primera ciudad de la entonces provincia rusa de Finlandia, se encuentra al otro lado del río Torniojoki, que está congelado a mediados de abril, y que deben atravesar en trineo. En la frontera, el interrogatorio y los registros fueron intensos, pero finalmente consiguieron pasar.

Era domingo 15 de abril. Lenin le envió un telegrama escueto a su hermana, que se encontraba en San Petersburgo, pidiéndole que le informara al periódico oficial bolchevique de su llegada inminente. El día siguiente, el tren atravesó Finlandia.

Un viaje que cambió la historia.

«Por la tarde se acercaron a la frontera de Rusia. Beloostrov, la pequeña ciudad de la frontera ruso-finlandesa era el primer punto de peligro, un lugar obvio para que una unidad de cosacos o de junkers, los cuerpos de élite, los esperara para arrestarlos», indica Service.

La detención no sucedió y los revolucionarios se adentraron en Rusia: su destino final, la estación de Finlandia, estaba a apenas unas horas. La noticia de la llegada de Lenin corrió como la pólvora y las autoridades locales prepararon un recibimiento masivo.

Miles de personas con pancartas y símbolos revolucionarios esperaban a los exiliados. Era de noche y muchos llevaban linternas y antorchas. La imagen de la llegada se convertiría en uno de los íconos de la Revolución Rusa y del arte soviético. Ya en San Petersburgo, sobre el andén, Lenin pronunció un discurso clave para entender el devenir de Rusia.

«El pueblo necesita paz, el pueblo necesita pan, el pueblo necesita tierra. Y ellos le dan guerra, hambre, no pan y dejan a los terratenientes con la tierra. Debemos luchar por la revolución social, luchar hasta el final, hasta la victoria completa del proletariado. Larga vida a la revolución social internacional».

Apenas unos días después, Lenin desarrolló estas ideas en sus Tesis de Abril que, según los historiadores, servirán de hoja de ruta para la Revolución de Octubre.

«Con ellas rompe de alguna forma con otros líderes bolcheviques que no estaban de acuerdo con esa estrategia: firma inmediata de la paz, proceso de colectivizaciones, no colaboración, incluso lucha, con el gobierno provisional y el famoso ‘todo el poder para los soviets'», señala el profesor Martín.

La Revolución Rusa -con sus consecuencias profundas y duraderas no solo para Rusia– llegaría ocho meses después de este viaje de Zúrich a San Petersburgo. En apenas 34 semanas cambió el mundo. Como el mismo Lenin dijo: «Hay décadas en las que no pasa nada y semanas en las que pasan décadas».

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«Tras la pista de la lechuza de oro»: concluye después de más de 30 años una de las búsquedas del tesoro más largas del mundo…


Lechuza de oro
Desde hace 31 años, la estatuilla de oro y plata estaba a la espera de un ganador.

BBC News Mundo — “Tras la pista de la lechuza de oro” es una búsqueda del tesoro.

Pero no es una búsqueda cualquiera: comenzó en 1993 con la publicación de un libro con 11 acertijos prácticamente indescifrables para encontrar el tesoro y concluyó esta semana, más de tres décadas después, cuando alguien logró desenterrar en Francia una réplica de bronce de una pequeña lechuza en vuelo.

“Se está verificando una solución potencialmente ganadora”, decía un mensaje en la página oficial del juego el jueves a las 6.11 am.

Un segundo mensaje, publicado horas después, daba la orden: “No sigan excavando. Confirmamos que la réplica de la lechuza de oro fue desenterrada en el transcurso de la noche de ayer, y que simultáneamente se presentó una solución”.

Los mensajes -que causaron conmoción en las decenas de miles de personas que participaban en el juego- fueron publicados por Michel Becker, el artista que ilustró el libro original “Sur la Trace de la Chouette d’Or” y esculpió la pequeña estatuilla que resurgió de la tierra 31 años después.

– Las reglas

Encontrar la lechuza no era una tarea fácil.

Quienes participaban en el juego debían resolver 11 complicados acertijos (“No hay peor ciego que el que no quiere ver 1 = 530, 3 = 470…” dice uno. “Apertura. Mi primera, primera mitad de la mitad de la primera edad, precede a mi segunda y tercera, buscando su camino…”, comienza otro), que los conducirían a algún lugar de Francia donde hallarían la réplica.

Los acertijos están detallados en el primer libro, escrito por el creador del juego, Max Valentin (cuyo verdadero nombre es Régis Hauser), quien falleció en 2009, y dejó a Becker a cargo del pasatiempo.

Paisaje rural en Francia
Los participantes buscaron la réplica por todo el país.

Bajo las reglas del juego, quien encontrase la réplica sería recompensado con la lechuza original, hecha de oro, plata y piedras preciosas, cuyo valor hoy día, según un documental de Canal+ es de cerca de US$165.000.

El ganador, tenía que demostrar también que llegó hasta el tesoro tras resolver los enigmas y no por otros medios.

– Alegría y escepticismo

“No pensé que viviría para ver este día”, dice uno de los comentarios de un participante en el foro oficial del juego, tras enterarse de la noticia. “Es como el covid. Fue muy bueno cuando se terminó”, agrega.

“Curiosamente, me siento aliviado. Ahora estoy desesperado por conocer las soluciones para ver si iba por el buen camino”, comenta otro usuario. “Finalmente liberado”, señala otro.

Sin embargo, algunos se mostraron escépticos, sugiriendo que el tesoro pudo haber sido encontrado con un detector de metales.

Tras la muerte de Valentin, la búsqueda estuvo envuelta en disputas legales durante varios años, y no todos los participantes aceptaron de buena gana que Becker heredara el papel central.

En un principio, el propio Becker desconocía la ubicación de la estatuilla enterrada, dado que esta información estaba en un sobre sellado en posesión de la familia de Valentin.

Detector de metales
Pie de foto,En la búsqueda no estaba permitido el uso de detectores de metales.

Pero una vez resueltas las dificultades legales, Becker leyó la solución y viajó al lugar para comprobar que la lechuza seguía allí.

En los últimos años, él artista dio a conocer más pistas, despertando el interés de una nueva generación de chouetteurs, como se conoce cariñosamente a los participantes del juego. Hasta el momento, no se ha revelado quién descubrió la réplica, ni dónde estaba enterrada.

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El último triunfo nazi: un puente demasiado lejos, cientos de muertes y un general con osos de peluche en el frente…


La Operación Garden Market fue recreada por el cine en más de una ocasión. Un puente demasiado lejos fue la más célebre de esas películas

Infobae(M.Bauso) — Al general británico Frederick Browning todos lo conocían como Boy. Usaba, como Montgomery, la boina ladeada y hacía un culto de la elegancia y su dandismo. Siempre pulcro se paseaba por el campo de batalla con sus prendas planchadas e impecables. Uno de sus asistentes llevaba varias prendas de vestuario para que él se cambiara por si se ensuciaba. 

Estaba casado con la escritora Daphne du Maurier. La participación de Browning en la Operación Market Garden fue importante por diversos motivos. De él fue la frase que acompañaría a la batalla para siempre. Cuando le preguntaron si sus unidades de paracaidistas podían alcanzar el objetivo, dijo que por supuesto.

Pero poco después, cuando las cosas se complicaron agregó: “Creo que estamos yendo a un puente demasiado lejos”. Boy Browning utilizó 38 aeronaves para transportar elementos para montar su cuartel central en la zona de los hechos. Entre otras cosas llevó su sillón favorito, un grabado del pintor Alberto Durero y hasta tres osos de peluche.

Alguien habían impulsado el plan con una promesa grandilocuente pero tentadora: “Será el nuevo Normandía”. Pero nada salió según lo previsto y la operación se tornó una pesadilla. Un pequeño Waterloo. Pérdida de muchas vidas, miles de prisioneros, destrucción de gran cantidad de material bélico, pérdida de posiciones y, para peor, un enemigo que salió envalentonado e indemne.

La Operación Market Garden prometía ser el golpe final para la Alemania Nazi en el frente Occidental. Sin embargo, resultó ser la última victoria alemana de la Segunda Guerra Mundial, un triunfo que pareció poner en peligro todo el territorio ganado por los Aliados hasta ese momento.

Uno imagina que en la génesis de estos grandes hechos históricos, en estas operaciones militares trascendentes, hay meses de estudio y planificación y toma de decisiones ascéticas y frías, puramente racionales, alejadas de personalismos, rencillas personales, ansias de figuración y disputas por el poder. Pero no es así. 

La vida de miles de soldados, en (muchas) ocasiones, se juega en un imaginaria mesa de póker, en una cinchada de egos descomunales de militares que no quieren dar el brazo a torcer, que más que avanzar en el territorio con las menores bajas posibles, piensan en ser perpetuados por los libros de historia.

La Batalla de Arnhem o La Batalla de los Puentes, ocurrida en septiembre de 1944, ochenta años atrás, fue una impensada caída de los Aliados motivada por un exceso de confianza, por errores de cálculo, alguna mala jugada del azar y por la colisión de egos entre los generales a cargo de la toma de decisiones.

Hubo escuadrones de paracaidistas de muchos de los países Aliados. Desde británicos a polacos 

Los Aliados habían reconquistado Francia y Bélgica mucho más fácil de lo que habían pensado. Ese avance veloz y sorpresivo hasta le trajo problemas. Los cálculos previos a Normandía habían sido cautelosos. Creían que tardarían 11 meses en llegar a la frontera alemana. Pero lo habían logrado en 4. Eso hizo que la cadena de aprovisionamiento y logística fallara. Demasiado éxito. 

Una vez que lograron acomodar la nueva situación, los generales, en especial los británicos, exigieron más. Presentaron sus proyectos y prometieron una victoria fácil. No podía ser de otro modo. El ritmo de su avance sorprendía al enemigo (y a ellos mismos); era mayor al de las fuerzas nazis en el inicio de la Segunda Guerra. Predominaban el optimismo y la ambición.

– La realidad los golpearía con dureza.

Es cierto que los hechos de los últimos meses parecían darle la razón. Mientras Europa estaba siendo reconquistada ante el avance de los norteamericanos e ingleses por un lado y el del Ejército Rojo en el Frente Oriental, los nazis y sus posibilidades se reducían cada vez más. Sus posiciones eran endebles y se limitaban a lo defensivo.

Fortalecer la Línea Sigfried era para septiembre de 1944 su mayor objetivo. Los Aliados querían abrir agujeros en esa línea para ingresar hacia el Rhur, el corazón productivo del Tercer Reich. Ese sería el golpe de gracia para Adolf Hitler.

El siguiente objetivo fueron los territorios neerlandeses, que todavía no habían sido liberados. El objetivo central eran los puentes del norte, los que permitían atravesar el Rin, claves para internarse en territorio enemigo.

La mayoría de los líderes Aliados proponía un ataque convencional, progresivo, que permitiera erosionar y derrotar por etapas divisiones enemigas y ganar terreno. Pero el inglés Bernard Montgomery, Monty, propuso un ataque relámpago que sorprendiera a los nazis. Pero para eso necesitarían una gran concentración de fuerzas: 2.000 aeronaves y casi 100.000 hombres. Todas las divisiones de paracaidistas disponibles y mucho apoyo terrestre.

El general Montgomery, siempre cauto, cambió sus modos e insistió a Eisenhower para lanzar la arriesgada operación

A esta altura de la Guerra, la convivencia entre los mandos aliados no era serena. La diferencia de nacionalidades de los que tomaban las decisiones hacían que los resquemores crecieran entre los generales. Montgomery (y Churchill y hasta podría decirse que cada soldado inglés) creía que los ingleses no eran reconocidos debidamente. Pero la relación de poderío no era equivalente entre los diferentes integrantes de los Aliados.

Estados Unidos era el que predominaba en cantidad de hombres y de armamento. El historiador Anthony Beevor afirma en su libro La Batalla de los Puentes que la convicción errada de que Inglaterra es subestimada por las grandes potencias en cuanto a su poderío nació en septiembre de 1944 en virtud de esta batalla, que sus fuerzas no eran ni son equivalentes a las de Estados Unidos.

Algunos de los generales norteamericanos se opusieron desde el principio. Les parecía que las posibilidades de éxito eran escasas. Dwight Eisenhower, el comandante general aliado, no estaba demasiado convencido; de hecho ya había rechazado otros intentos británicos de utilizar las divisiones de paracaidistas ociosas y ansiosas por entrar en acción. Montgomery sostenía que la operación decidiría el destino la guerra. A su favor, obviamente.

 Después de poner en marcha su plan, ya no habría resistencia alemana. Eso sorprendió a varios porque el militar inglés solía ser cauteloso y nunca iba contra las probabilidades. Pero la posibilidad de convertirse en el que quebró definitivamente la defensa rival lo nubló. El general británico Urquhart dijo, en cambio, que se trataba de una misión suicida, que el margen de la posibilidad de éxito era mínimo.

Finalmente, Eisenhower dio la orden de que el plan se pusiera en marcha. Se llamó Market Garden. Market sería la primera parte, la invasión desde el cielo, con las brigadas de paracaidistas; Garden, el avance terrestre.

El 17 de septiembre de 1944, desde el cielo, llegó la primera oleada. Centenares de bombarderos descargaron miles de bombas sobre las defensas alemanas. Los paracaidistas se acercaban al lugar. Ese primer día, 20.000 hombres fueron movilizados. En los cálculos previos esa ofensiva debía ser suficiente. Pero no resultó, fueron ferozmente repelidos.

Una serie de decisiones erróneas, de falencias de equipamiento, de falta de comunicación y vicisitudes climáticas colaboraron para el desastre. La tormenta perfecta. Hasta fueron desoídos mensajes de la resistencia holandesa que afirmaban que el ejército nazi se mantenía fuerte en la región y que estaba esperando el ataque.

Los aliados lanzaron miles de paracaidistas detrás de las filas enemigas

El primer contingente de paracaidistas debió dividirse en varias tandas porque no había suficientes aviones disponibles y la niebla retrasó el despegue de otros. El apoyo terrestre debía acercarse por un camino de una sola mano y desguarnecido, lo que permitió que los alemanes atacaran fácilmente a los que llegaban. 

Las defensas antiaéreas derribaron varios aviones. En uno de ellos los alemanes encontraron el plan de combate. Con esos papeles se adelantaron a cada movimiento de las fuerzas aliadas. El factor sorpresa se había perdido y varias compañías de paracaidistas fueron acribilladas antes de llegar a tierra. A las tropas que venían por tierra las emboscaron con facilidad separándolas del resto.

Cuando llegaron a Berlín las primeras noticias del ataque, la reacción de Hitler fue de sorpresa y de furia. Teniendo en cuenta las derrotas veloces y aplastantes de los meses anteriores, el Führer supuso que otra vez los Aliados lo derrotarían. Ordenó a su comandante que si la situación le era adversa a sus tropas, dinamitara cada uno de los puentes.

Walter Model desobedeció la orden y peleó. Dejo los puentes intactos y fueron fundamentales para el contraataque. La apuesta le salió bien. Defendió su posición a lo largo de diez días.

Las bajas de los Aliados fueron muy numerosas. La Operación Market Garden produjo más muertes para ellos que el Desembarco de Normandía. La cantidad de heridos fue enorme. Los alemanes tomaron más de 7.000 soldados enemigos como prisioneros de guerra. La Primera División de Paracaidistas, por ejemplo, dejó de existir por la enorme cantidad de bajas.

El historiador Anthony Beevor escribió un exhaustivo libro sobre la Operación Market Garden

En el campo de batalla, Frederick Browning, Boy, el encargado de las tropas británicas, pese al confort por el que se había hecho rodear, no podía hacer nada para evitar la derrota y las bajas.

El General James Gavin fue muy crítico de la actuación del inglés en Arnhem. Luego del fracaso de la operación, de las pérdidas y las muertes, Browning, por su parte, culpó al comandante polaco Sosabowski. Cargó sobre él todas las culpas. Los paracaidistas polacos mostraron gran valor y sufrieron muchísimas pérdidas.

Cuando los alemanes ya tenían en sus manos los planes del enemigo, esperaron en tierra la llegada de los contingentes restantes. Uno de ellos fue el de los polacos que fueron masacrados en el aire sin poder defenderse. Pero Sosabowski, según coinciden los principales historiadores, fue utilizado como chivo expiatorio por parte de los militares ingleses y norteamericanos.

Browning y sus actitudes chocaban con James Gavin, un general norteamericano que era llamado “El General Saltarín” porque se lanzaba con sus tropas en las misiones. También lo hizo en la Market Garden. El viento fuerte hizo que su descenso en vez de ser sobre el césped fuera sobre pavimento. La caída fue dura y lo dejó lesionado. 

Aunque él no aceptó los consejos médicos y continuó en combate (tiempo después se comprobó que se había fracturado dos discos lumbares). Su compañía hizo contacto en un terreno bastante alejado del puente que debían asegurar. Al llegar al lugar, el combate fue intenso y fueron rechazados. 

Otra parte del plan aliado que no podía llevarse a cabo. Gavin era otro que se destacaba por algunas excentricidades y por actos ajenos a sus habilidades militares. Tenía fama de rompecorazones. Durante la Segunda Guerra mantuvo romances con Marlene Dietrich y Marta Gellhorn, la periodista que había estado casada con Hemingway, entre otras celebridades.

Así, más o menos, fueron los grandes movimientos. Tropas, números, fechas, generales, comandantes, objetivos tomados o incumplidos. Pero en cada sector, durante cada hora, hubo como en toda guerra un drama humano. Mutilaciones, hambre, muerte. Dolor.

Un contingente de soldados norteamericanos tuvo que refugiarse en el sótano de una escuela. Decenas de ellos estaban heridos, sin posibilidad de moverse. Las bombas, cada tanto seguían cayendo. Habían quedado desconectados del resto de la tropa. Los equipos de comunicación estaban estropeados.

La potencia de las réplicas nazis, los habían obligado a cambiar el rumbo original. Ya habían perdido muchos hombres y nadie los buscaba. Las municiones se habían acabado. También la comida. En algún momento la sed fue tan acuciante que ingirieron cualquier líquido que encontraban.

Beevor cuenta que a uno de esos soldados, un afroamericano de veinte años, el pelo se le encaneció de manera completa en apenas una semana. En un momento el jefe de la compañía también herido, delegó el mando en otro oficial y le ordenó que escapara con los hombres que pudieran trasladarse por sí mismos; el resto, con él a la cabeza, se entregaron al enemigo para que los heridos de gravedad tuvieran alguna posibilidad de sobrevivir y para no morir de la inanición.

A los 16 años Audrey Hepburn fue enfermera y atendió a los heridos de la Operación Market Garden

En uno de los diarios personales que Anthony Beevor consultó para escribir su libro, un soldado escocés que estaba en la guerra desde hacía cuatro años escribió un llamado desesperado: “Esto no es una batalla. Esto es un asesinato masivo. Nos están liquidando”.

Otra historia personal. Uno de los aviadores norteamericanos herido en combate fue atendido en un hospital de campaña. Las enfermeras eran adolescentes belgas y holandesas que ayudaban en lo que podían. Una de ellas de 16 años lo asistió con denuedo hasta que el hombre se recuperó.

Ella estaba muy flaca, demasiado, debido a la escasez de alimentos. El soldado tiempo después del alta volvió al hospital para llevarle algo de comida a esa enfermera que estuvo junto a él en el peor momento. Pasaron muchos años, casi dos décadas, para que los dos se reencontraran. Fue en otras circunstancias. 

En la filmación de Sola en la Oscuridad (Wait Until Dark) el director Terence Young descubrió que su protagonista, que Audrey Hepburn, había sido la enfermera que le había salvado la vida.

La Operación Market Garden llegó dos veces al cine. La primera fue poco después del fin de la guerra, Theirs is the Glory. La segunda fue en 1977. Una súper producción dirigida por Richard Attenborough y un elenco estelar: Michael Caine, Sean Connery, James Caan, Dirk Bogarde. Se llamó Un Puente Demasiado Lejos, la frase de Boy, ganó varios premios, lideró la taquilla y los hechos se ajustan bastante a la historia real.

Los Aliados recién lograron liberar Holanda muchos meses después, el 5 de mayo de 1945. Los alemanes durante esos meses aumentaron su ferocidad en uno de los pocos territorios europeos que quedaban bajo su poder. Recrudeció la persecución a la resistencia y las matanzas en revancha por lo sucedido.

Cuarenta mil holandeses fueron deportados a los campos de concentración. La ciudad de Arnhem fue vaciada y destruida. Sus más de 100.000 habitantes fueron obligados a emprender un éxodo. El racionamiento se ajustó todavía más. A la escasez se sumó la venganza. La dieta promedio dada a los holandeses bajó a las 350 calorías diarias.

Gran parte de la población cayó en la desnutrición. Alrededor de 20.000 personas murieron de hambre.

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El retorno de las brujas de Zugarramurdi… en 1811…


Las brujas de Zugarramurdi - YouTube

The Conversation(E.L.alberola) — Con El retorno de las brujas no nos referimos a la resurrección de las hermanas Sanderson después de que un adolescente prenda la vela de la llama negra en una noche de Halloween, como en la película homónima de Disney.

No, hablamos de la vuelta a la vida de las brujas de Zugarramurdi en el año 1811.

– El Auto de Fe de Logroño de 1610

El nombre de “las brujas de Zugarramurdi” nace a partir del Auto de Fe de Logroño de 1610.

En él se leen públicamente los cargos imputados a los supuestos brujos juzgados –aunque se usa habitualmente la forma femenina, también había hombres entre los acusados– y se condena a muerte a once personas, seis en persona y cinco en efigie –por haber fallecido en prisión–.

La repercusión de este auto, al que asistieron multitud de espectadores, fue notable. También lo fue la publicación, en 1611, de dos relaciones de sucesos que recogían lo allí expuesto, una en Logroño, por parte de Juan de Mongastón, y otra en Burgos, de mano de Juan Bautista Varesio.

La primera fue más célebre por su sensacionalismo y porque ha servido como base para la investigación de muchos expertos.

Tras estos acontecimientos, hubo un brote brujesco muy significativo en la zona vasco-navarra, aquejada por una histeria colectiva. Esto propició la intervención del inquisidor Alonso de Salazar y Frías, enviado por la Suprema. Salazar y Frías había sido, junto a Alonso Becerra Holguín y Juan de Valle Alvarado, uno de los inquisidores que juzgaron el caso de los brujos de Zugarramurdi.

Mientras los dos últimos creían a pie juntillas en todas las historias relatadas por los reos y reas, el primero dudaba de la veracidad de las narraciones expuestas en la sala de justicia y se opuso hasta el final a sus compañeros, aunque no logró inclinar la balanza a su favor.

Pero en esta segunda ocasión, tras hacer pesquisas por las distintas aldeas, envió informes al tribunal y finalmente concluyó que no había pruebas que corroboraran los casos de brujería. Según su opinión, para atajar las acusaciones y autoinculpaciones lo mejor era dejar de hablar sobre estas cuestiones.

Como consecuencia, la Suprema promulgó un edicto de Silencio en 1614. Esto propició que las brujas de Zugarramurdi cayeran, en cierto modo, en el olvido, permaneciendo en letargo durante dos siglos.

El retorno de las brujas de Zugarramurdi… en 1811

– Moratín reedita la crónica

El caso se recuperó en 1811, cuando el escritor ilustrado Leandro Fernández de Moratín reeditó el documento de Mongastón.

Moratín se interesó por el panfleto desde un punto de vista crítico con la actuación inquisitorial. Por ello, retomó este material y añadió sesenta notas al pie de carácter jocoso, burlesco y descarnado.

Pero lo interesante es que, a partir de esta publicación, que conoce diversas ediciones (1811, 1812, 1813, 1820 y 1836), las brujas de Zugarramurdi vuelven a la vida.

Esa gran difusión posee repercusiones cruciales en la historia de estas mágicas, el análisis del proceso y sus representaciones artísticas. Si hoy es posible visitar el Museo de las Brujas o las consabidas cuevas en la población de Zugarramurdi, es gracias a esa reactivación del interés que se dio en el siglo XIX.

Si en la actualidad contamos, a nivel divulgativo y de entretenimiento, con novelas como Ars Magica, de Nerea Riesco, Las maléficas, de Mikel Azurmendi, o la más reciente Las brujas y el Inquisidor, de Elvira Roca,; o con películas como Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia, es porque en 1811 Moratín decidió volver a imprimir la relación de 1611.

Además, tal hecho tuvo consecuencias como una prolífica presencia en la prensa de la época de estas mujeres navarras –Bécquer no olvida mencionarlas en su colección epistolar “Desde mi celda” publicada en el diario madrileño El Contemporáneo–, a las que se aludía en distintos tipos de texto, pasando a formar parte del imaginario colectivo.

A lo largo del siglo XIX y a principios del XX, también se produce una interesante plasmación artística en obras como Las brujas en Zugarramurdi, de Pedro Martínez López, El fraile o la reliquia entre las ruinas, de Joaquín Castillo y Mayone, Aquelarre, una de las leyendas vascongadas de José María Goizueta, “Noche en Zugarramurdi” y “Grachina”, dos relatos de Arturo Campión incluidos en Euskariana. Fantasía y realidad, o La dama de Urtubi de Pío Baroja, por mencionar algunos títulos.

Así es como retornan las brujas de Zugarramurdi, sin necesidad de velas ni rituales, solo gracias a un texto que se rescata del olvido y se ofrece a los lectores. Este público, distinto al del siglo XVII, convierte las ideas en motivo de debate y hace de estas brujas un lugar común que citar al hilo de cualquier cuestión cotidiana y en materia estética. Gracias a ello, este proceso y sus protagonistas han llegado hasta nuestros días.

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Entre Queen y David Bowie: la historia de «Under Pressure»…


David Bowie y Freddie Mercury. Foto: Cordon.
David Bowie y Freddie Mercury.

JotDown(M.deLorenzo) — La historia está repleta de frases magníficas que a cualquiera le habría gustado escribir. Algunas pertenecen a artistas. Otras a científicos. Otras a filósofos. Otras a escritores. Hay frases envidiables de Jorge Luis Borges, de Margaret Thatcher, de Paul Dirac, de Thomas Carlyle, de Hellen Keller.

Las hay anónimas y otras que, sin serlo, forman parte ya de la sabiduría popular. Algunas son más ingeniosas, otras más originales, pero, tal vez, una de las más bonitas que se hayan escrito jamás sea el riff de bajo con el que da comienzo «Under Pressure». Pocas frases se escuchan tan redondas y elocuentes como esa.

A simple vista, parece obra de John Deacon. Él era el bajista de Queen, al fin y al cabo, y no tendría mucho sentido que el autor de la línea de bajo fuese otro miembro del grupo. Ni siquiera Brian May. Sin embargo, y para sorpresa de propios y extraños, en una entrevista concedida a la revista japonesa Musiclife en el año 1982, John declaró que el autor del riff que abre la canción no era él, sino David Bowie.

El mismo David Bowie que tuvo que explicar en su página web que no había sido cosa suya y que ya estaba escrito cuando él llegó. Roger Taylor, en el documental Queen: the Days of Our Lives, explica que Deacon fue quien compuso la línea de bajo de «Under Pressure», pero añade que, si hoy en día podemos disfrutar de tan afortunada melodía —Stylus Magazine la consideró en su momento la mejor línea de bajo de la historia—, fue gracias a él, puesto que fue capaz de recordarla cuando, en plena grabación del tema en el estudio, a John se le olvidó.

Supongo que, a menudo, una misma realidad puede recordarse de formas muy distintas. Incluso interpretarse de formas muy distintas. Lo que desde cierta perspectiva parece una cosa, puede parecer la contraria desde cualquier otra. Precisamente ahí radica la importancia del enfoque.

Resulta curioso que, tratándose de un elemento tan concreto, de tan pocos ángulos, exista semejante confusión sobre quién fue el autor de la tablatura para bajo de «Under Pressure». O, al menos, de su parte más reconocible. Sin embargo, en el caso de esa canción, toda su composición se reduce a una cuestión de perspectiva.

Desde un determinado punto de vista, se considerará su autor al compositor de la melodía. Desde otro, al responsable de la letra. Habrá quien entienda que el tema pertenece a quien desarrolló su base rítmica o a quien aportó la primera idea. Según desde dónde se mire, «Under Pressure» puede ser una canción escrita por Queen con la colaboración de David Bowie o una canción escrita por David Bowie con la colaboración de Queen. Incluso ambas.

Por eso a veces, para poder enfocar las cosas de cerca, conviene alejarse todo lo posible. Casi hasta perderlas de vista. Un fan de Queen reconocerá a Freddie Mercury en cada nota.

Uno de Bowie notará la enigmática presencia del Duque Blanco en toda la canción. Si atendemos a las declaraciones de los músicos en diferentes artículos, entrevistas y biografías, no es difícil comprender que las cosas no fueron blancas o negras. Todo depende, en realidad, de cómo queramos enfocarlas.

En julio de 1981, Mercury y compañía se encontraban grabando el álbum Hot Space en los estudios Mountain, ubicados en la comuna suiza de Montreux.

Algunos meses antes, tras dar por finalizada su etapa alemana con el disco Lodger, que cerraba la denominada «Trilogía de Berlín», y haber publicado el Scary Monsters (and Super Creeps), David Bowie se había mudado precisamente a aquella misma villa del cantón de Vaud, por lo que Roger Taylor le pidió que se acercase algún día al estudio para colaborar con ellos en alguna de las canciones del disco.

Y así lo hizo. Brian May explicaría más adelante en una columna que escribió para el Daily Mirror en enero de 2016 que, a pesar de provenir todos de Londres y de la amistad que unía a Roger y a David, este y el resto de los miembros de Queen no tenían realmente mucho trato, por lo que decidieron que la mejor forma de conocerse era tocando algo juntos.

Cogieron los instrumentos, entraron en el estudio y comenzaron a improvisar algunas armonías hasta que, grosso modo, «Under Pressure» fue tomando forma. La historia, no obstante, no fue exactamente así.

David Bowie había acudido a los estudios Mountain con un objetivo tan concreto como grabar los coros de la canción «Cool Cat» que acompañarían a la voz de Mercury. Planteó algunas ideas, registraron algunas tomas y, finalmente, decidió descartar esa colaboración porque ni a él ni a los integrantes de Queen les satisfacía el resultado.

Un tanto desencantados debido a ese pequeño fracaso, optaron por probar suerte con una jam session, una improvisación instrumental entre los cinco sobre una base no ensayada de la que pudiesen terminar rescatando algo para el disco. O lo que es lo mismo, un brainstorming en el que participaban David Bowie, Freddie Mercury, Roger Taylor, Brian May y John Deacon. Casi nada.

Sin embargo, hubo trampa. El único que partía de cero en aquella improvisación era Bowie. Cualquiera sabe que la forma más rápida de crear algo de la nada es hacerlo a partir de algo, y los chicos de Queen conocían de sobra lo que estaban tocando.

Roger Taylor había escrito una canción para Hot Space llamada «Feel Like» que el grupo estaba pensando en descartar porque no conseguían encontrar el modo adecuado de terminarla. En la columna mencionada, Brian May explica que cada uno fue colocando ideas sobre la mesa hasta que aquello empezó a cobrar sentido, pero lo cierto es que ellos jugaban con ventaja.

Si uno escucha la demo original de Feel Like, es fácil adivinar entre sus notas la silueta de «Under Pressure». En realidad, ya estaba ahí. Solo hacía falta esculpir un poco más la idea original de Taylor. Retirar lo accesorio hasta obtener la figura deseada. Pero a veces hace falta algo de ayuda para encontrar aquello que, a pesar de todo, lleva frente a tus narices desde el principio.

Y qué mejor ayuda que la de David Bowie.

Algunos podrán considerar, pues, que el autor de «Under Pressure» es Roger Taylor. Lo único que se hizo aquel día en Montreux fue desarrollar un embrión que ya existía. Depurarlo. Añadir los pequeños detalles.

Cuántas veces, sin embargo, son esos pequeños detalles los que encierran toda la genialidad. Cuántas veces son ellos los que otorgan a algo su sustantividad. Cuántas veces son enormes esos pequeños detalles.

John Deacon declaró en una entrevista que concedió a la televisión francesa en el año 1984 que la melodía de la canción, la línea de la voz principal, había sido compuesta en su totalidad por Freddie Mercury. De ser cierto eso, Mercury se convertiría de inmediato en el autor moral de «Under Pressure».

En Strange Fascination. David Bowie. The Definitive Story, el biógrafo David Buckley apunta, no obstante, que fue Bowie quien escribió toda la letra de la canción, que tituló «People On Streets». Algo que, a ojos de muchos, le otorgaría de pleno derecho la autoría del tema.

No resulta descabellado pensar que uno pudo componer la melodía y otro la letra, pero tratándose desde el inicio de un proceso de contagio de ideas, lo más conveniente es suponer que no ocurrió ni lo uno ni lo otro.

En la columna del Mirror, Brian May relata lo ocurrido una vez se precisó una base instrumental a partir de «Feel Like»:

¿Nos deteníamos ahí? ¿Nos marchábamos y escribíamos una melodía? «No», dijo David [Bowie]. Él había estado trabajando con un grupo de gente que había desarrollado una técnica creativa basada en la democracia, como en la base instrumental.

El día que David Bowie y Freddie Mercury grabaron "Under Pressure" a capela  - La Tercera

El método consistía en que cada uno de nosotros entraba en la cabina de grabación de voces de forma consecutiva, sin escuchar lo que habían hecho los demás, y, siguiendo la base instrumental, cantábamos lo primero que nos venía a la cabeza, incluyendo cualquier palabra que se nos ocurriese, trabajando sobre la progresión de acordes que había.

Fue en ese momento cuando a Freddie se le ocurrieron las asombrosas partes de «De Dah Day», que conservamos en la mezcla final [se refiere aquí a pedacitos de la melodía de «Under Pressure» en los que Freddie Mercury parece improvisar sin cantar nada inteligible].

El siguiente paso fue cortar las grabaciones de todos y hacer un recopilatorio con lo mejor de cada pista de voz, que sería usado como plantilla para la melodía definitiva.

Mercury, por lo tanto, no fue el autor de la línea principal del voz. Tampoco lo fue Bowie. Lo fueron todos a la vez y al mismo tiempo, lo que en buena medida explica por qué nunca se ha determinado con claridad quién es el autor real de «Under Pressure».

El tema de la letra es distinto. Por lo que May cuenta en la columna, al día siguiente todos regresaron al estudio para añadir más elementos a la canción, pero Bowie se opuso. Consideró que había que finalizarla tal y como estaba, que sabía exactamente lo que quería de la canción y que solo era necesario añadirle una letra.

«No era habitual que nosotros cediésemos así el control, pero David estaba teniendo, verdaderamente, un momento de genialidad», aclara May. El biógrafo de Bowie estaba en lo cierto. David escribió una letra titulada provisionalmente «People On Streets», él y Mercury la cantaron sobre la melodía resultante del experimento del día anterior y, algunas semanas después, viajaron a Nueva York para realizar la mezcla final.

Un momento en el que los dos músicos tuvieron, por cierto, algún que otro desencuentro debido a su diferentes formas de entender la canción. Brian May confesaba en 2008 a la revista Mojo que «se trata de una buena canción, pero debería haber sido mezclada de otro modo», añadiendo que, en lo que se refiere a la mezcla, Freddie y David mantuvieron «una batalla feroz».

En los créditos del álbum, «Under Pressure» se atribuye a los cinco. A David Bowie, Freddie Mercury, Brian May, John Deacon y Roger Taylor. Y es natural. Dependiendo de cómo lo enfoquemos, su autor podría ser Roger Taylor, que había compuesto la canción «Feel Like», desde cuyos cimientos se levantó «Under Pressure».

También lo podría ser Freddie Mercury, cuya impronta está presente en toda la melodía —sería interesante saber qué músico de los cinco realizó una aportación mayor a la plantilla que se construyó entre todos—. O David Bowie, que parece ser quien dirigió el desarrollo del tema y su grabación, además de haber escrito una letra que, a base de insistir en la idea de la calamidad y la opresión de un mundo desdichado, lleva indudablemente su sello.

Sin embargo, una vez analizados los hechos, no parece muy sencillo atribuir la autoría del tema a alguno de los músicos de forma individual. Quizá por ello los cinco firmaron la canción. Quizá por ello ni siquiera sus autores han tenido alguna vez muy claro quién es el responsable último de «Under Pressure». Porque, al mismo tiempo, no lo fue ninguno y lo fueron todos. Dependerá de cómo lo enfoquemos.

El resultado, en cualquier caso, es una canción magnífica. Un tema que Queen jamás habría escrito sin David Bowie y David Bowie jamás habría escrito sin Queen. Empezando por la letra, continuando por la melodía y terminando por su soberbio riff de bajo.

Un riff que, por cierto, escribió John Deacon. El mérito no corresponde a David Bowie ni a Roger Taylor. Tal y como explica Brian May, después de rechazar los coros de «Cool Cat» y de pasar casi toda la tarde improvisando sobre la base de «Feel Like», Queen y David Bowie se marcharon a cenar.

Volvieron tres horas después con unas cuantas copas encima y, cuando se pusieron a grabar, John no recordaba la línea de bajo que había estado tocando durante la jam session, antes de la cena. Empezó a probar con un riff muy parecido, tanteando opciones en el mástil, pero, de repente, Bowie lo detuvo. Le sujetó la mano izquierda sobre el mástil del bajo, obligándolo a parar de tocar, y sentenció: «No es así».

May cuenta que fue un momento un tanto tenso, porque Deacon no llevaba muy bien que le dijesen lo que tenía o no tenía que hacer con su instrumento. Y mucho menos mediante «interferencias físicas». Por fortuna, lo aceptó con elegancia, dejó de tocar lo que estaba tocando y repitió el patrón que le indicó David Bowie: «Seis golpes seguidos en re y después un la».

Y de esa forma, la canción recuperó lo que Brian May describe en su columna como un «Ding-Ding-Ding Diddle Ing-Ding». Sin duda alguna, una de las frases más bonitas de la historia.

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Los pecados capitales según El Bosco…


Psicología y mente(S.R.Comas) — Jheronimus van Aken, más conocido como El Bosco (Bosch en su lengua original) es uno de los pintores más conocidos de los siglos XV y XVI. Pero, al contrario que sus contemporáneos italianos, El Bosco ha adquirido su fama por su lenguaje turbador y fascinante, aparentemente caótico, que cautivó a personalidades de su época (por ejemplo, al mismísimo rey Felipe II).

¿Qué tienen las obras de este artista que resultan tan atrayentes? Desde nuestra visión contemporánea, puede que sea precisamente nuestra lejanía de la moral que impregna sus cuadros lo que nos llama más la atención. En efecto; a los artistas hay que situarlos en su debido contexto, y El Bosco no es una excepción.

Así, en sus pinturas, el flamenco exhibe un repertorio ideológico y moral muy vinculado a la religión o, más bien, a la visión que se tenía de ella en el norte de Europa en las postrimerías del siglo XV. Sus obras hacen hincapié, pues, en el pecado y en la salvación, modelos constantes de los hombres y mujeres de la época. En el artículo de hoy hacemos un repaso a cómo presenta el pintor el pecado en una de sus obras más famosas.

– La mesa de los pecados capitales, de El Bosco

La obra en cuestión no es otra que La mesa de los pecados capitales, conservada en el Museo del Prado de Madrid (España) y que fue adquirida en su momento por el mismísimo rey Felipe II, un auténtico enamorado del artista.

La mesa es una tabla, hecha de madera de chopo (un material bastante raro en la obra del artista, que solía utilizar el roble), en cuya superficie están representados en un orden escrupuloso los 7 pecados capitales y el destino del ser humano tras la muerte. Examinemos la obra más detenidamente y veamos cómo representa El Bosco el tema.

Esta frase de terribles resonancias para nosotros está inscrita, en su forma latina (cave, cave, Dominus videt), en el centro de la tabla, en el iris del enorme Ojo de Dios que El Bosco sitúa como eje vertebrador de todo. En efecto, un enorme círculo semejante a un globo ocular es el centro de la composición, el “Ojo de Dios”, un símil de que Dios siempre está presente y conoce todas nuestras acciones.

Para reforzar el mensaje, el artista sitúa en la pupila de este ojo divino a Cristo saliendo del sepulcro y mostrando las llagas del martirio, recordando de esta forma que Jesús murió por la salvación del alma de los fieles.

Las impecables diagonales doradas que parten de la pupila y se expanden por todo el diámetro del globo ocular son, además de un recurso para iluminar la imagen, una representación de los rayos divinos que emanan de Cristo redentor. En otras palabras: solo con Cristo hay esperanza.

La mesa de los siete pecados capitales – Baúl de Chity

– Los 7 pecados capitales según El Bosco

Alrededor de ese “Ojo de Dios” se disponen los 7 pecados capitales, que el artista ilustra como escenas cotidianas para que el espectador se identifique mejor con cada uno de ellos. De hecho, para muchos expertos, El Bosco fue un pionero en el tema del costumbrismo pictórico, que tendría después tantos adeptos en Flandes.

1. La ira

La ira es el primer pecado representado (en la parte inferior central), puesto que, según la interpretación de El Bosco, es el pecado originador de muchos más. La ira se convierte, de esta forma, en un hervor insano que puede desencadenar una cascada de actos impíos (asesinato, adulterio, hurto, injurias…).

La escena cotidiana que escoge el artista para ilustrar la ira es una escena de taberna, en la que vemos a dos hombres enfrascados en una lucha que inútilmente intenta detener la mujer vestida de rosa. Por el suelo, encontramos un sinnúmero de objetos esparcidos por el suelo, tirados en el fragor de la riña.

Significativo es el estandarte que cuelga de la casona, en el que, si observamos bien, podemos ver un fondo rojo (el color de la sangre y, por tanto, de la pasión) con un león dibujado en él, un animal tradicionalmente relacionado con la valentía, pero también con la cólera y el furor.

2. La soberbia

La soberbia está representada por El Bosco en la forma de una pequeña escena de menores dimensiones que las demás, en las que se muestra un interior doméstico. En él, una mujer, de espaldas, se contempla encantada en un espejo, que no por casualidad sostiene un demonio, curiosamente tocado con el velo que solían llevar las mujeres en la época. Aquí, El Bosco relaciona claramente el pecado de soberbia con el género femenino.

A la izquierda de la escena, a los pies de la mujer, vemos un arcón del que sobresalen joyas, complemento para la vanidad de la dama. Es muy destacable la naturaleza muerta que plasma el artista, tan característica de los pintores flamencos: encima del armario, una serie de utensilios magníficamente dibujados y, junto a la ventana, un jarrón de cerámica con flores (de nuevo, símbolo de la vanidad y la soberbia) y una fruta que reposa en el alféizar.

3. La lujuria

El Bosco escoge para este pecado una escena elegante, donde dos parejas se cortejan mutuamente y se requieren tratos “ilícitos”. El fragmento se sitúa a la derecha de la tabla; en un paisaje bucólico y sugerente, se levanta una tienda en la que se solazan los cuatro personajes.

Por el suelo, vemos diversos instrumentos de música, símbolo de la vanidad y del pecado, que también plasma el pintor en su Jardín de las Delicias. Un dato curioso son los dos bufones que se ríen de los amantes y se pegan mutuamente, como ridiculizando su deseo.

4. La pereza

Detrás de la lujuria viene representada la pereza, conocida en la Edad Media como acidia y estrechamente relacionada con la melancolía y los estados depresivos. En la escena, una mujer presenta un rosario y un libro de oraciones a su compañero, como instándolo a rezar. Sin embargo, él permanece holgazaneando en su sillón y no parece tener ninguna intención de obedecerla.

El interior doméstico donde se desarrolla esta escena es, nuevamente, una delicia, y vuelve a mostrar el talento de El Bosco y de los artistas nórdicos en general para captar los detalles cotidianos.

5. La gula

Mesa de los pecados capitales - Wikipedia, la enciclopedia libre

En la parte superior central se ilustra el pecado de la gula, representado por una familia que se entrega a un banquete pantagruélico sin límite ni mesura. 

La mujer aparece en el comedor con una bandeja llena de carne, mientras que los dos hombres beben copiosamente de sendas jarras.

El niño, representado de forma un tanto grotesca, intenta beber también de la jarra del padre.

El búho que vemos parapetado en el nicho de la pared es una alusión al pecado, puesto que, tradicionalmente, esta ave ha representado en la iconografía cristiana el mal y la tentación.

En la esquina inferior izquierda de la escena vemos un perro que El Bosco tapó pero que, con el tiempo, ha trepado a la superficie de la tabla. ¿Por qué el artista quiso quitar al can?

No lo sabemos, pero puede que tenga algo que ver con la simbología del animal, relacionada con la fidelidad, aunque puede que sea, simplemente, una cuestión de distribución de elementos.

6. La avaricia

El sexto pecado capital, la avaricia, está representado por un caballero suntuosamente vestido (un funcionario, quizá, o un abogado) que acepta un soborno. Su condición de hombre de leyes se ve reforzada por el libro abierto en primer plano.

7. La envidia

Por último, El Bosco recrea la envidia como una pareja que desea obtener la posesión de su vecino; en este caso, un hermoso halcón que, por cierto, el dueño muestra desdeñosamente.

Y tras la muerte… ¿qué?

La iconografía de la tabla de los 7 pecados capitales de El Bosco no termina aquí. Porque, en los cuatro vértices del cuadro (como si de un tablero de parchís se tratara) vemos 4 círculos más; cuatro escenas en las que el artista nos habla sobre lo que nos sucederá tras la muerte.

 En la consecución de las posibilidades (que, en realidad, solo son dos: Infierno o Paraíso) tenemos mucho que ver, puesto que, según la ideología de la época, son los actos en vida los que repercuten en la vida postmortem.

En la primera escena (esquina superior izquierda), El Bosco ha representado la muerte como el principio de todo. En la escena vemos a un moribundo al que se le está suministrando la Extremaunción. Detrás, en la cabecera de la cama, un demonio y un ángel se disputan su alma, mientras la Muerte, representada antropomórficamente por un tránsido (un cadáver viviente), espera paciente el resultado.

En la segunda escena (esquina superior derecha) vemos a Cristo como Juez Supremo, ante la llamada del cual se levantan los muertos de sus tumbas. Es el inicio del Juicio Final, anunciado por los cuatro ángeles que tocan las trompetas. El estruendo de su anuncio es terrible, puesto que vemos cómo algunos de los difuntos se llevan las manos a los oídos, espeluznados. Con ello, El Bosco quiere transmitirnos la idea de lo terrible del juicio divino.

En la tercera escena (esquina inferior izquierda), tenemos una de las dos opciones postmortem: el Infierno. El Bosco lo recrea como un averno sin luz, iluminado tenuemente por un enorme incendio. En la escena, los demonios infringen los castigos a los condenados: vemos como una especie de cocodrilos se lanzan a devorar a una pareja lujuriosa que está en la cama; a otro demonio enseñando un espejo a una mujer víctima de la soberbia (que tiene un sapo en los genitales), o a un hombre que se ahoga en un caldero lleno de monedas, purgando así su pecado de avaricia.

Finalmente, en la cuarta escena (esquina inferior derecha), podemos ver la opción de los que no han cometido pecados, el Paraíso. A los bienaventurados (las almas justas), desnudos como símbolo de pureza, los recibe San Pedro, mientras un coro de ángeles toca instrumentos alrededor de Cristo. San Miguel, con la cruz en alto a modo de espada, sacude a un demonio que intenta llevarse por la muñeca a una mujer.

Conclusiones

La tabla de los pecados capitales de El Bosco es un magnífico resumen de la ideología y la moral de la época. En ella se expresa claramente cómo solo a través de las buenas acciones el ser humano puede alcanzar el Paraíso tras la inevitable muerte. Así, la condena eterna queda en manos del albedrío humano, que es libre de escoger su destino.

La obra funciona como una advertencia que, a nosotros, seres del siglo XXI, puede parecernos cruel y oscura. Sin embargo, no era nada inusual que las familias pudientes tuvieran este tipo de obras en sus hogares. De hecho, esta tabla fue adquirida por el rey Felipe II de España, que la tenía en tanta estima que la conservó en sus aposentos privados.

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Uñas en evolución…


Las uñas han ocupado un lugar central en los cánones de belleza, experimentando variaciones significativas en su longitud

Meer(S.Rey) — El protagonismo de las uñas en la belleza ha perdurado por aproximadamente 3.000 años, formando parte esencial de las prácticas para embellecer al ser humano. Estas han sido y siguen siendo protagonistas en la expresión de la belleza, evolucionando por los vaivenes de la moda en colores, formas y hasta convertirse en una profesión reconocida a nivel mundial.

El tratamiento de las uñas no solo aborda la cuestión estética, sino también el cuidado físico. Profesionales como podólogos y manicuristas desempeñan roles cruciales en el cuidado y realce de las uñas. La manicura, generalmente enfocada en el diseño y la creatividad, puede tener un impacto positivo en la autoestima, especialmente en casos de onicofagia.

Por otro lado, la podología se ocupa de aspectos más específicos como callosidades, durezas y uñas deformadas, proporcionando educación sobre el cuidado de uñas y pies.

La evolución de las uñas a lo largo de la historia ha sido marcada por transformaciones significativas. A principios del siglo XX, la influencia de la incipiente industria automotriz se reflejó en la incorporación de pinturas en la industria de la belleza de uñas. En 1925, el color rosa causó furor entre las mujeres estadounidenses, marcando un hito en las preferencias estéticas.

Durante los años 30, hizo su entrada triunfal el rojo, consolidando la manicura como el sector más sólido de la industria de la belleza en la década de 1950.

La manicura, generalmente enfocada en el diseño y la creatividad, puede tener un impacto positivo en la autoestima

Fue en los años 50 cuando las célebres uñas postizas surgieron de manera inesperada.

El dentista Frederick Slack, al enfrentarse al desafío de reparar una uña rota, utilizó material dental, dando origen a esta innovación.

La llegada del cine en Hollywood en los años 70 catapultó la expansión de la moda de las uñas, abriendo camino a nuevas tendencias introducidas por artistas influyentes como Madonna en las décadas de 1980 y 1990.

El auge de las redes sociales y YouTube catapultó la popularidad del arte de las uñas, convirtiendo esta destreza en una profesión muy reconocida y apreciada en la actualidad.

La belleza de las uñas ha alcanzado tal importancia que, actualmente, el sector de la moda considera esencial reconocer sus tendencias.

Modelos, artistas, figuras públicas y la sociedad incorporan activamente en sus estilos la forma de llevar sus uñas.

A través de las diferentes épocas, las uñas han ocupado un lugar central en los cánones de belleza, experimentando variaciones significativas en su longitud. Si bien ha habido periodos en los que las uñas cortas eran favorecidas, en la actualidad presenciamos una prominente inclinación hacia las uñas de longitud XXL.

Esta transformación en la percepción de la belleza a lo largo del tiempo refleja la dinámica naturaleza de las preferencias estéticas.

En la reciente entrega de los Globos de Oro 2024, Jennifer Aniston y Margot Robbie optaron por uñas cortas y colores clásicos, evocando una elegancia atemporal.

En contraste, Selena Gómez eligió deslumbrar con uñas largas en un audaz tono negro; Taylor Swift destacó con uñas largas de efecto cromado que resplandecían de manera notable, complementando perfectamente su elección de vestuario esa noche. Estos ejemplos evidencian las diversas formas en que las uñas pueden adaptarse, ofreciendo un espectro multifacético de estilos.

Si bien ha habido periodos en los que las uñas cortas eran favorecidas, en la actualidad presenciamos una prominente inclinación hacia las uñas de longitud XXL

En la actualidad, la profesión ha experimentado un impacto significativo, transformando a quienes ejercen como manicuristas en auténticos artistas de uñas, conocidos como Nails Arts, y convirtiéndolos en figuras públicas gracias a su colaboración con celebridades.

Entre los artistas más reconocidos se encuentran Chaunlegend, responsable de embellecer las manos de una de las Kardashian; Tom Bachik, destacado por su trabajo con Selena Gómez; Betina Goldstein, cuyo estilo más sobrio ha dejado huella, incluso al realizar las uñas para la celebración de los Globos de Oro de Margot Robbie; y, por último, Mei Kawajiri, conocida por su versatilidad en los diseños y su participación en diversas campañas publicitarias.

Estos profesionales no solo son expertos en su oficio, sino que también se han convertido en referentes de la moda y la belleza.

Este 2024 presenta tendencias como uñas con letras sobre una base de color natural, tipografías que van desde góticas hasta más sencillas, y efectos 3D mediante aplicaciones o gel, con toques cromados. Las uñas metálicas o con efecto cromado también adoptan colores más intensos como el gris o verde oscuro en diseños llamativos.

La estética coquette sigue reinando con uñas en tonos rosados vibrantes y efectos románticos como lazos y perlas. Las uñas rojas, clásicas y atemporales, se llevan en esta temporada con uñas más cortas. Finalmente, las uñas francesas mantienen su estilo convencional con una línea más delgada o la opción de una línea flotante hacia el centro, ideal para aquellos que buscan un estilo más sutil.

Como se puede observar, la belleza de las uñas ha sido y seguirá siendo parte de la tendencia de moda del momento, y en algunos casos, constituye un elemento esencial para definir el propio estilo y mejorar la autoestima.

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Un equipo de arqueólogos encuentra una “cápsula del tiempo” de 200 años que se dirige a ellos: “Fue un momento mágico”…


El frasco en el que se ha encontrado el mensaje.

Infobae(M.S.Viñas) — Rl servicio arqueológico de la ciudad de Eu (Francia) está llevando a cabo actualmente una operación de búsqueda en lo que se conoce como el Campamento de César en Bracquemont. Está situado al borde de un acantilado y bordeado por una enorme pendiente, ya que se trata de un recinto fortificado de la época de la Galia.

Sin embargo, se han topado con un elemento que no esperaban y que no pertenece a la época de las construcciones que allí había.

Esta investigación arqueológica se esta llevando a cabo bajo la dirección de Guillaume Blondel, que esta realizando todo el trabajo junto a un de un pequeño equipo de voluntarios del municipio francés.

No obstante, esta siendo financiada y realizándose en colaboración con el Servicio Regional de Arqueología, como parte de un proyecto que esta haciendo pesquisas y excavaciones en las zonas arqueológicas que están en peligro por el declive de la costa.

La excavación de emergencia fue ordenada debido a la erosión del acantilado en el lugar justo al norte de Dieppe. Ya ha desaparecido una parte sustancial del oppidum -o aldea fortificada-. Blondel explica que aún queda mucho por averiguar: “Sabíamos que era un pueblo galo.

Lo que no sabemos es lo que pasó dentro del pueblo. ¿Era un lugar de importancia?” En la semana transcurrida desde que comenzó la excavación, se han descubierto varios artefactos que datan del período galo, en su mayoría piezas de cerámica de hace unos 2.000 años, salvo por una peculiaridad.

– Una cápsula del tiempo guardada dos siglos

Las excavaciones dieron, entre otras cosas, con un testimonio “conmovedor y muy especial”, conforme cuenta el Ayuntamiento del municipio en una nota. A mediados de septiembre, se descubrió un mensaje en una pequeña botella de sal del siglo XIX acompañado de dos monedas; todo ello contenido en un tarro de cerámica. Ubicada en un sector previamente investigado, se trata de una “cápsula del tiempo” enterrada hace casi 200 años.

“Era el tipo de frasco que las mujeres solían usar alrededor de sus cuellos y que contenía sales aromáticas”, ha explicado el líder del equipo Guillaume Blondel, que dirige el servicio arqueológico de la ciudad de Eu, conforme ha recogido la prensa francesa.

Dentro de la botella había un mensaje en papel, enrollado y atado con una cuerda. Blondel abrió el documento, que decía lo siguiente: “P. J. Féret, natural de Dieppe, miembro de varias sociedades intelectuales, realizó excavaciones aquí en enero de 1825. Continúa sus investigaciones en esta vasta área conocida como el Cité de Limes o Campamento de César.”

El mensaje descubierto por el servicio arqueológico de la ciudad de Eu, Francia.

Para Blondel, el hallazgo constituye una rareza: “A veces se ven estas cápsulas del tiempo que dejan los carpinteros cuando construyen casas. Pero es muy raro en arqueología. La mayoría de los arqueólogos prefieren pensar que no habrá nadie que los persiga porque ya han hecho todo el trabajo”.

“Fue un momento absolutamente mágico”, ha expresado Blondel. “Sabíamos que había habido excavaciones aquí en el pasado, pero encontrar este mensaje de hace 200 años… Fue una sorpresa total”, añade.

La prensa francesa indica que Féret era un notable local, y los registros municipales confirman que realizó una primera excavación en el sitio hace 200 años.

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Encubrimientos literarios…


Portada del Quijote apócrifo de Avellaneda

Letralia(J.P.Plata)/El Plural(M.Zorita)/JotDown(X.Ayén)/Xataka(A.Sanchis) — Escribir, a veces, es inventar una(s) vida(s) que bien pudiera ser propia(s). Varios escritores llevan el asunto al extremo y aparentan como espías identidades ficticias para publicar sus libros y ocultarse.

Simulada es la aparente creación desinteresada de trascendencia de muchos artistas.

Aunque muchos escritores alegan crear sus obras por razones altruistas, estéticas, denunciatorias y hasta para divertir y enseñar; casi ninguno puede esconder su aspiración de fama e inmortalidad.

Ese deseo de tener en el futuro un par de centímetros cuadrados en las enciclopedias y en los listados de autores prodigiosos: el anhelo de ser leídos muchos años después de su desaparición.

Con el deseo de durar en la memoria de otros, algunos escritores se contradicen e inventan una biografía imaginaria para echar a andar una carrera literaria fracasada con un nuevo nombre o para seguir una vida literaria pero publicar con una identidad distinta.

En otras circunstancias, la falsificación de la autoría, tomada por muchos como cierta, parte del impulso por tender una trampa al lector y a los medios de comunicación sobre el infortunado culto a la vida de los autores por encima de sus creaciones. También hay encubrimientos con alias desinteresados producto del inteligente juego intelectual planeado por una editorial y/o los autores.

Onomácrito, por ejemplo, fue desenmascarado por Hiparco —hijo del rey griego Pisístrato— en el siglo VI a. C., pues puso a la luz cómo algunas de las predicciones del clarividente Museo no eran sino textos suyos velados con la firma del otro.

Posteriores casos son Los protocolos de Sión La donatio costantini. El primer texto fue inventado por la Orjana —el servicio secreto del Zar de Rusia en el siglo XIX— y traducido por Sergei Nilus y usado para fomentar el antisemitismo ante la supuesta amenaza de un plan de supremacía mundial judío, descrito en los protocolos, que eran supuestas transcripciones secretas del Primer Congreso Sionista de Basilea de 1897, pero en realidad resultaron ser plagio de Diálogos entre Maquiavelo y Montesquieu de Maurice Joly. 

La donatio fue por su parte un documento apócrifo, atribuido a Constantino I, gobernante establecedor del catolicismo como religión del Imperio Romano. En el texto el emperador entregaba a la Iglesia Católica, encabezada entonces por Silvestre I, el domino del territorio de Italia y vastas zonas en Occidente próximo y el Oriente lejano del imperio. Se calcula la falsificación por el año de 775 y su autor aún sigue anónimo.

Un hecho más reciente ocurrió en 1836, cuando el historiador Richard Hildreth publicó las memorias de un esclavo negro en los estados del Sur de la unión americana como Archy Moore, haciendo pasar su prosa por la del cautivo irreal. La superposición de las identidades aquí pasa como un pecado venial, pues el fin de Hildreth era sensibilizar sobre los desmanes con los esclavos y pedir igualdad de derechos para todos los hombres.

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En el siglo pasado muchos relatos y novelas policíacas (Seis problemas para Isidro Parodi, Doce figuras del mundo, Un modelo para la muerte, Nuevos cuentos de Bustos Domecq, entre otros) aparecieron bajo los nombres de Benito Suárez Lynch y Honorio Bustos Domecq.

Tiempo después se supo que no había tales autores sino la invención de ellos por los argentinos Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges, quienes escribieron a cuatro manos escondidos bajos esos seudónimos.

La tendencia por usar un nombre secundario para publicar literatura policíaca u otra considerada de segunda clase, ha llevado a Juan Eslava Galán a publicar sus novelas detectivescas y sobre temas medievales como Nicholas Wilcox.

Igual en apariencia han hecho Carlos Fuentes, supuesto autor verdadero de Los misterios de la ópera,publicada bajo Emmanuel Matta y Ana Rosa Quintana, con el apodo de Peter Harris, siendo el pretendido autor de La conspiración del templo El enigma Vivaldi.

La biografía de Peter Harris (San Antonio, California, 1951) es improbable: de pequeño quiso ser cura pero se evangelizó escritor; fanático de la música de violín y del Barroco, por lo tanto de Vivaldi y la ciudad de Venecia. Habita en la Costa del Sol, España, e investiga y traduce documentos en El Vaticano.

Un encubrimiento único, por encima de los hasta aquí referidos, fue cuando Irwin Corey —pionero del stand-up comedy— recogió el National Book Award de ficción de 1974 por El arco iris de gravedad —premio compartido entre Thomas Pynchon e Isaac Bashevis Singer— haciéndose pasar por el inescrutable Pynchon. Harold Bloom, voz muy autorizada de las letras norteamericanas, reduce la biografía de Thomas Ruggles Pynchon a: “Nacido el 8 de mayo de 1937 en Glen Cove, Nueva York. Criado como católico.

Estudiante de ingeniería física e inglés en Cornell. Alumno temporal de Vladimir Nabokov —escritor ruso, autor de Lolita—; soldado de la marina durante dos años e ingeniero de Boeing Aircraft. Más o menos desde la década del sesenta se pierde conocimiento de su vida después de publicar V. Algunos sugieren que él es J. D. Salinger —autor de El guardián en el centeno— publicando bajo otro firma, otros que es el autor del guión de la serie de televisión Mystery science theater 3000. 

Hay quienes niegan su existencia y atribuyen sus obras a un grupo de escritores que prefieren permanecer en el anonimato. Se dice que ha vivido en México D.F., Boston, Londres, California y Nueva York. De existir, Pynchon decidió al inicio de su carrera que su trabajo debía preceder a su fama. Se rumora sobre su adicción a la comida chatarra y a la televisión”.

– Casas Ros & familia

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Fernando Pessoa fue un escritor portugués que tuvo en vida más de cuarenta nombres clandestinos para escribir literatura y periodismo, entre ellos están: Fernando Caeiro, Alvaro Do Campos, Ricardo Reis, Chevalier de Pas, Alexander Search, Charles Robert Anon, A.A. Cross, Antonio Mora, Bernardo Soares, Vicente Guedes, Coelho Pacheco, Abilio Cuaresma, Inspector Guedes, Rafael Baldaya, Faustino Antunes, Barão de Teive, Jean-Seul de Méluret, Dr. Gomes, Tío Puerco, Pero Bothello.

Cada nombre corresponde a una ideología, gustos y formas de ser definidas, y todos son y no son Pessoa.

Frederick Philip Grove nació en Radomo, antigua PrusiaFue bautizado comoFelix Paul Greve y creció en Hamburgo. Al llegar a Manitoba, Canadá, a comienzos del siglo veinte, adoptó el nombre de Frederick Philip Grove y se hizo pasar por anglosueco.

También usó otros nombres y nacionalidades: F. C. Gerden para publicar traducciones canadienses de Ernest Dowson y Robert Browning y Honrad Thorer para las de Miguel de Cervantes y Alaine-René Lesage.

Jusep Torres Campalans y Luis Álvarez Petreña son entelequias creadas por el novelista Max Aub. Develadas por el mismo Aub, las suplantaciones fueron famosas por inventar las vidas de escritores y pintores con el fin de burlar la presunción de los coleccionistas y los corredores de arte.

Pedro-Juan Valencia, autor de Eclipse de cuerpo, es posiblemente el escritor colombiano Darío Jaramillo Agudelo. Si Pedro-Juan existe es un ex criador de perros, ex traductor perseguido por toda Latinoamérica por asuntos sombríos y actualmente reside en el Caribe.

Laura Albert timó por más de seis años a la industria editorial, la prensa mundial y muchas celebridades fotografiadas con el fementido J. T. LeRoy: supuesto joven narrador de sus experiencias personales como prostituto y drogadicto en el estado de Virginia, rubio y portador del VIH.

El director de cine Gus Van Sant estuvo cerca de adaptar su novela Sarah, pero declinó cuando la treta fue desenmascarada en una corte judicial, en donde Albert concedió ser el autor verdadero de los libros y se supo de la personificación de su cuñada como Leroy.

William Oldham, cantante indie y poeta, ha ideado el personaje de Bonnie “Prince” Billy para su nombre artístico. Ha cambiado el nombre de su banda muchas veces.

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Francisco Casavella fue el seudónimo de Francisco García Hortelano, recientemente fallecido. Nunca firmó con su nombre de pila para evitar posibles conflictos de filiación con el autor Juan García Hortelano.

En compañía de los anteriores va ahora campante el mito de Antoni Casas Ros, titular de El teorema de Almodóvar.

El teorema es ficción autobiográfica sobre un matemático catalán con el rostro desfigurado luego de un accidente automovilístico contra un venado, en la noche de celebración de sustentación de tesis.

El personaje, el mismo Antoni, nos habla del renacer de su vida cuando decide dedicarse a la literatura y descubre el cine de Pedro Almodóvar y la sexualidad con transexuales y el gusto de observar los barcos en el puerto de Génova.

Dice el escritor Tryno Maldonado haber visto a Casas Ros en la XVIII Feria del Libro de Oaxaca, México de 2008. Algunos dicen que es un invento de Seix Barral para vender libros como churros calientes, otros hablan de las posibles firmas detrás del nombre ¿falso?: Rodrigo Fresán, Sergie Pàimes, Eduardo Mendoza y Vila-Matas.

Si sobresale el asunto de Casas Ros es porque la escritura de la novela es de altura y ya ha recibido en Italia la distinción de Mejor Libro Novel de 2008. El misterio sobre la identidad de Casas Ros parece la copia local del mito de Pynchon para la comunidad hispana. A lo mejor Thomas Pynchon sea Casas Ros con un seudónimo prestado a Pessoa.

Estos fingimientos parecen obligar a una lectura sin preocupaciones por la vida del autor, para seguir la sugerencia de más de dos mil años del Oráculo de Delfos con una adición: “Conócete a ti mismo”,así sea leyendo a un desconocido.

– Escritores que nunca existieron

Quevedo, Moratín o Adolfo de Castro crearon autores imaginarios para ocultar sus verdaderas intenciones.

La historia está llena de personajes que nunca existieron. Mitos e incluso puras invenciones creadas con las más diversas intenciones. Lo vemos en las religiones donde santos completamente fabulosos, como el Santo Niño de la Guardia, se crearon para avivar el odio a los judíos o en el mundo de la política donde reyes míticos como Túbal, se usaron para conectar la monarquía hispánica con el mismísimo Noé.

Por ello cabe imaginar que el gremio para inventarse gente haya sido el de los escritores pues su talento no se limitó a usar pseudónimos (que literalmente significa nombre falso) sino que crearon vidas enteras para esos personajes con los que encubrir secretas intenciones.

Escritores rematadamente falsos fueron tenidos como los más diversos libros, para descubrirlos empezaremos en México allá por 1690 cuando sor Juana Inés de la Cruz criticó las prédicas de  Antonio Vieira con una obra que se llamó la Carta atenagórica.

En aquel documento encumbró el papel de la mujer en la historia y como es de imaginar sentó a cuernos quemados a algunos miembros de la Iglesia, en concreto en el obispo de Puebla, Manuel Fernández, que ni corto ni perezoso se inventó una monja, sor Filotea de la Cruz, con la que rebatir las teorías de sor Juana Inés. 

Para ello argumentó que ambas monjas se conocían y que sor Filotea había respondido a sor Juana Inés porque era una gran admiradora suya y aunque ella no lo recordase se llegaron a conocer en persona cuando sor Filotea le besó la mano.

El obispo Manuel Fernández de Santa Cruz se hizo pasar por monja para criticar a sor Juana Inés de la Cruz.

Patrañas como esta, camuflaban una enemistades de las que nacieron muchos escritores falsos.

Precisamente por ello el belicoso Quevedo fue víctima y verdugo de los escritores falsos.

Por un lado creó personajes irreales con los que firmar sus obras, como  el licenciado

Todo se sabe para el El Chitón de las tarabillas o el impronunciable Nifroscancod Diveque Vagello Duacense (en realidad es un acróstico del nombre Quevedo) y que al ser extranjero necesitó además un traductor igualmente falso, Esteban Pluvianes del Padrón.

Al mismo tiempo Quevedo probó de su propia medicina cuando en 1635 se publicó El tribunal de la Santa Justicia en el que se ponía de vuelta y media al poeta llamándole proto-diablo, catedrático de vicios, bachiller de suciedades…  y que se suponía, había sido escrito por Arnaldo Franco Frut.

Un licenciado de origen alemán que residía en Salamanca.

Pues bien, todo falso, el tal Arnaldo no existía y todo parece ser una creación del espadachín Luis Pacheco de Narváez, enemiguísimo de Quevedo por aquel entonces.

Aun así no todos los cometidos de escritores falsos han sido difamar o armar bronca, también se usaron para todo lo contrario. 

Lope de Vega por ejemplo creó al padre Gavriel de Padecopeo (nuevamente un anagrama de Lope de Vega) que andaba desengañado de la corte donde había sido desterrado a pesar de los méritos militares de su mocedad.

En resumen, un pseudónimo con el que Lope se estaba echando todas las flores del mundo a sí mismo.

De igual manera, Cervantes dijo que El Quijote no lo había escrito él, sino un autor arábigo llamado Cide Hamete Berengueli, que igualmente un pseudónimo con el que Cervantes trastocó las letras de su nombre para crear un personaje con el que adularse a sí mismo, con continuos adjetivos como “sabio”, “ejemplo de historiadores graves” o “puntualísimo escudriñador”.

Pero incluso a Cervantes el tiro le salió mal, porque tantas dobles lecturas hicieron que varios escritores se sintieran ofendidos y fruto de aquella ofensa nació otro autor falso, Alonso Fernández de Avellaneda, autor de un Quijote apócrifo  cuyo creador sigue siendo un misterio aún por desentrañar.

Luis Pacheco de Narváez fue encarcelado por crear un autor falso con el que escribió  “una sátira atroz y continuo sarcasmo contra don Francisco Quevedo”.

¿Puede un escritor ser todo él una fake news? Sí, puede. Y sucede más a menudo de lo que imaginamos. Repasamos algunos casos de escritores falsos.

– Marcelo Chiriboga, esperando la última ola

 

https://www.jotdown.es/2013/12/los-reyes-magos-no-son-los-padres/

En México, dos de los miembros fundadores del boomCarlos Fuentes y José Donoso, entre francachelas, se dieron cuenta de que al mayor movimiento de la literatura latinoamericana le faltaba un componente ecuatoriano (dado que ya había representantes de Colombia, Perú, Argentina, México y Chile) y decidieron —«aguántame la margarita»— inventarse a Marcelo Chiriboga, un fruto de sus fantasías al que, sin embargo, iban citando en crónicas, críticas y entrevistas como si de un escritor real se tratara. Al poco, lo hicieron aparecer en algunos de sus libros.

José Donoso lo retrata en El jardín de al lado (1981) como la estrella máxima del boom, tomando algunos rasgos de Gabriel García Márquez, y, en Donde van a morir los elefantes (1995), le hace adquirir cuerpo y nos presenta detalles íntimos acerca de su perro o de su esposa.

Para el chileno, cargado de complejos por su falta de éxito comercial frente a otros autores del boom, Chiriboga es un espejo invertido de sí mismo, un triunfador repentino, leído hasta en el último confín de África, y, además, hermoso, «tan bien hecho como una de esas figuras renacentistas», seductor, locuaz, aristocrático, de cabellera plateada, piel morena y rostro adusto.

Goza del favor de la agente literaria Núria Monclús (trasunto de Carmen Balcells) y no se limita a meros cameos, sino que es un personaje clave para la tensión narrativa de las obras en las que aparece.

Fuentes, en cambio, lo inmortaliza como personaje secundario, más etéreo, en Cristóbal Nonato (1986) y Diana o la cazadora solitaria (1994).

Quien más avanzó en la definición del personaje fue un escritor ecuatoriano (este sí, real), Diego Cornejo Menacho (Quito, 1949), pues lo convirtió en protagonista absoluto de su novela Las segundas criaturas (2010), aportando las precisiones más concretas que se conocen acerca de su origen. Chiriboga, nacido en los Andes, es un arquetipo llevado al extremo, con todos los tics del boom, alguien que ganó el Premio Cervantes pero pasó a la historia por rechazarlo.

Dejó el Ecuador, pasó por París y por México, fue guerrillero y comunista y luego defensor de la economía de mercado; murió, según algunos, en su casa de Ecuador, y, según otros, en la capital francesa, de un cáncer de hígado.

Su última aparición es en La última vez (Destino), la nueva novela del argentino Guillermo Martínez, ambientada en la Barcelona literaria de los noventa con constantes flashbacks a las décadas de los sesenta y setenta. Aún hoy aparecen biografías, fotos y hasta fragmentos de obras de Chiriboga en internet, sin advertir a veces de su naturaleza fraudulenta.

Existen, en esa amalgama, diversas versiones sobre su bibliografía, pero podríamos citar los relatos del Jardín de piedra (1963), Premio Casa de las Américas, su novela La línea imaginaria (1969), que lo consagró, y luego Diario de un infiltrado (1973), sobre la primera guerrilla de Ecuador, y La caja sin secreto (1978).

Algunos aseguran que dejó inédita en algún cajón su cuarta novela, La caja secreta. ¿Qué tipo de autor era? «Era, qué duda cabe, un gran escritor. Quizá era el más completo de nosotros y, junto con Julito Cortázar, el más lúdico, el más audaz técnicamente.

Parecía escribir con absoluta sencillez, pero tenía una disciplina que hacía palidecer de envidia a Mario Vargas Llosa», dice de él Jorge Edwards en la novela El asesinato de Laura Olivo (2018), del peruano Jorge Eduardo Benavides, donde, por cierto, Chiriboga muere en un accidente de tráfico en Girona.

También aparece en Fricciones (2008), de Eloy Urroz, y en Sudor (2016), de Alberto Fuguet. Existe una transcripción de la entrevista que le realizó Joaquín Soler Serrano en el programa A fondo, de Televisión Española, la única de la serie que no puede encontrarse en YouTube. Su nacimiento fue lo que Fuentes llamó «el favor que Pepe y yo le hicimos a la literatura ecuatoriana: darle un miembro del boom».

Hoy resultaría temerario atreverse a decir que Marcelo Chiriboga no existe. Pero si hasta tiene un documental, Un secreto en la caja (2016), mockumentary dirigido por el ecuatoriano Javier Izquierdo, quien, tras «una profunda investigación», desvela anécdotas desconocidas del escritor junto con otros grandes escritores o cineastas como Luis Buñuel.

Cuando murió José Donoso, el 7 de diciembre de 1996, llegaron sendas notas de condolencias de Núria Monclús y Marcelo Chiriboga. ¿Cómo no va a existir? ¿Qué entendemos por existir?

– JT Leroy, el chapero que engañó a Hollywood

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La conocida como «estafa literaria del siglo» es la del estadounidense JT Leroy, el autor de moda de la década de 1990 y principios de la del 2000, apóstol del nihilismo grunge y de una cierta estética de la autodestrucción.

Jeremiah Terminator Leroy contó, en conmovedores libros autobiográficos, su tormentosa vida de adolescente seropositivo, chapero, drogadicto, abandonado por su familia y víctima de abusos sexuales. Contaba asimismo su cambio de sexo y cómo le había descubierto nada menos que el escritor Dennis Cooper, «quien, junto con mi psiquiatra, era mi único lector».

No le gustaba la promoción ni mostrarse en demasiadas fotografías ni conceder entrevistas. Sus obras fueron Sarah (1999), los cuentos de El corazón es mentiroso (1999) y El final de Harold (2005).

Aparecía en varias fiestas, pero con una peluca rubia y gafas de sol, un toque Andy Warhol que le evitaba ser reconocido. De su brazo colgaban amigas como Courtney LoveWinona Ryder o Asia Argento. Entre sus fans declarados, Lou ReedBonoTom WaitsMadonna

La mentira se destapó tras sendas investigaciones periodísticas, primero de New York Magazine en 2005 y luego de The New York Times en 2006. El supuesto Leroy de las fiestas era en realidad una estudiante de moda, Savannah Knoop, quien se vendaba los pechos e interpretaba el papel del desnortado autor revelación al que traducían en todo el mundo.

Ella misma relató más tarde su experiencia en Chica, chico, chica. Cómo me convertí en JT Leroy (2007). Quien escribía los libros, y cobraba los royalties, era su cuñada, Laura Albert, que sí había sufrido abusos en su infancia y que se vino arriba creándose en la literatura un poderoso alter ego masculino que pretendió pasar por cierto.

Albert, la autora real, de hecho, acompañaba al supuesto autor a todas las fiestas, haciéndose pasar por su mejor amiga, Speedie. La historia es tan llamativa que existe un documental, La mentira de JT Leroy (2016), dirigido por Jeff Feuerzeig, y una película de ficción, JT Leroy: engañando a Hollywood (2018), de Justin Kelly, con Kristen Stewart (como Knoop), Laura Dern (como Albert) y Diane Kruger, como Eva, una actriz y directora que quiere llevar la historia al cine.

– Jusep Torres Campalans, que inventó el cubismo

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Exiliados ambos, se habían conocido presuntamente en una librería de Chiapas. Max Aub (1903-1972) escribió en 1958 la biografía Jusep Torres Campalans sobre este pintor que habría inventado el cubismo, aunque luego su nombre quedó orillado frente al de su amigo Picasso o el de Braque.

El libro de Aub contaba con todo lujo de detalles, como documentos, testimonios directos, reproducción de obras (pinturas y dibujos), fotografías (de sus padres, junto a Picasso…), un catálogo anotado e incluso agradecimientos a las fuentes (entre ellas, Alfonso Reyes, André Malraux y hasta Camilo José Cela).

Varios diarios mordieron el anzuelo y se refirieron al personaje como alguien realmente existente. Era un fake como una catedral.

Torres Campalans, pintor vanguardista, contemporáneo de Juan Gris (con quien se llevó fatal) y de Picasso (quien, en cambio, se lo habría llevado de juerga al famoso burdel de la calle Avinyó en Barcelona), vivió en un entorno en el que se fundían arte y literatura, y, por tanto, no se limitó a pintar, sino que también escribió, en un primer momento, poesía y, más tarde, tanto un diario como sus reflexiones sobre arte, publicados como Cuaderno verde, escrito originalmente en catalán y que el mismo Aub traduce.

Allí se leen cosas como «convertir la pintura en escritura» y llega a decirle a Aub: «El cubismo fue una escritura».

En cuanto a lo biográfico, Jusep Torres Campalans afirma haber atentado contra el rey de España en París (lo que Aub sospecha que es falso porque no le cuadran las fechas) y entre los personajes que frecuenta se encuentran RilkeApollinaireMondrianChagall

En su diario, Torres Campalans deja dicho: «Puestos a mentir, hagámoslo de cara: que nadie sepa a qué carta quedarse». Se llegaron a vender cuadros y dibujos suyos —en realidad, obra de Aub— en una galería mexicana y en otra neoyorquina, y el Reina Sofía los expuso a principios del siglo XXI.

A pesar de que es uno de los casos más comentados de falso artista, de vez en cuando aún aparece citado como personaje real.

Aub ya se había inventado en su primera novela, Vida y obra de Luis Álvarez Petreña (1934), a un poeta de este nombre, de quien reprodujo varios versos, cuyo retrato publicó y que es luego quien, años después, le pide que publique el cuaderno de Torres Campalans. Petreña es un escritor mediocre y decadente («no tengo músculos, soy todo yo flácido y predispuesto a dejarme llevar, como las medusas»), un artista marginal, y lo mejor de su biografía fake es que refleja fielmente la realidad literaria española de finales de los años veinte y principios de los treinta, con el romanticismo-novecentismo, el vanguardismo surrealista y el nuevo romanticismo realista como fuerzas en pugna.

Unas farsas, las de Aub, parecidas a aquel Nat Tate que inventó no hace tanto William Boyd, con la complicidad de Gore Vidal y David Bowie, consiguiendo vender sus supuestos cuadros en subastas y engañando a ilustres connaisseurs como Siri Hustvedt y Paul Auster.

– Antoni Casas Ros, el hombre elefante

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Otro misterioso fantasma en nuestra biblioteca es Antoni Casas Ros, supuestamente nacido en 1972 en «la Cataluña francesa», de madre italiana y padre catalán. Estudiante de Matemáticas, habría sufrido un grave accidente de coche cerca de Perpiñán, mientras conducía en estado de ebriedad, al esquivar un ciervo y estrellarse contra un árbol.

Según la biografía que facilitan sus editoriales, su esposa, que viajaba con él, habría resultado muerta en la colisión, y la cara de Casas Ros habría quedado totalmente desfigurada, lo que lo condenó a una vida en soledad, de la que emergería su primera novela, escrita en francés, El teorema de Almodóvar (2008), publicada por Gallimard (quedó finalista del Goncourt a la primera obra) y por Seix Barral en España.

Se trataría de una autoficción, en la que el protagonista sufre un accidente de tráfico a los veinte años, a resultas del cual pierde el rostro y la posibilidad de llevar una vida normal, por lo que se refugia en el álgebra, la literatura y el cine. La mirada y el amor de una transexual prostituida, Lisa, así como el cine de Almodóvar, le devuelven la ilusión por salir al exterior.

A este título lo seguirían Enigma (2010) —sobre una pandilla de letraheridos que introducen en el mercado libros ya publicados pero alterando sus finales—, Crónicas de la última revolución (2011), en la que diversos grupos luchan contra el sistema, desde los hackers de Infinity a los promotores del suicidio colectivo de Flying Freedom, pasando por una asociación de periodistas que practica el amor libre, y Medusa (2015), una prosa poética en la que uno de estos celentéreos inyecta su veneno a una persona en Salvador de Bahía, y que fue traducida solo al catalán en El Llop Ferotge.

El fulgor de Casas Ros declinó: posteriormente publicó, en Francia, Lento (2014) y L’arpenteur des ténèbres (2018), que no fueron traducidos al español. El autor del libro pasó de ser la comidilla del mundo literario a caer en el olvido.

Según su biografía fake, facilitada —no lo olvidemos— por sus editores, Casas Ros había vivido un tiempo, tras el accidente, en apartamentos de alquiler en Perpiñán, Niza, Génova, luego en Roma, desde donde concedió entrevistas por correo electrónico —una al diario El País—, y, finalmente, en Barcelona.

Los únicos que aseguraban hablar directamente con él eran sus editores en francés, Richard Millet, y en español, Elena Ramírez, aunque al primero se le escapó: «Incluso si todo es una broma, el libro es memorable y eso es lo importante».

Pero ¿quién es, entonces, Antoni Casas Ros? La prensa española especuló con cuatro nombres: Enrique Vila-MatasEduardo MendozaSergi Pàmies y José Carlos Llop.

La prensa francesa especializada, tras una investigación que incluía la comparación de estilos literarios, apostó por Hugues Jallon (Burdeos, 1970), cuyo aspecto físico coincide, además, con la descripción del protagonista de El teorema de Almodóvar antes del accidente. Jallon es conocido sobre todo por su labor de editor en La Découverte y en Seuil, y por su compromiso político con la izquierda melenchonista, pero como autor no ha sido traducido al castellano.

Un dato: desde que, en abril de 2018, lo nombraron presidente de Seuil, Casas Ros no ha publicado nada.

Tomé de Burguillos fue otro de los autores falsos que Lope creó para piropearse a sí mismo
Tomé de Burguillos fue otro de los autores falsos que Lope creó para piropearse a sí mismo.

Un falso autor, como los que aquí comentamos, no es lo más común entre los fraudes de la literatura.

Resulta más frecuente inventarse sencillamente un libro. 

H. P. Lovecraft (1890-1937) lo hizo de modo convincente con el Necronomicón o Libro de las leyes de los muertos, de Abdul Alhazred (también conocido como el Árabe Loco), primero en su cuento El sabueso y luego en otros textos hasta el punto de que hubo quien lo buscó en vano en los lugares en los que Lovecraft ubicó algunos ejemplares (encuadernados con piel humana): Harvard, París, Londres y Buenos Aires, donde Jorge Luis Borges contribuyó al despiste creando una ficha del libro en la Biblioteca Nacional que dirigía.

Borges, justamente, inventó bastantes autores y obras, como El libro de arena, un libro infinito en el que, una vez se pasa una página, es imposible volver a encontrarla.

Junto con su amigo Adolfo Bioy Casares, se convirtieron en Honorio Bustos Domecq, un autor ficticio que escribió Seis problemas para don Isidro Parodi y otros relatos.

Por su parte, Umberto Eco (1932-2016), en El nombre de la rosa, habla del segundo (y perdido) volumen de la Poética de Aristóteles, en el que el Estagirita trató la poesía yámbica y la comedia como modo de catarsis. 

François Rabelais (1494-1553) en Gargantúa y Pantagruel alude a varias obras inexistentes, entre ellas, El dulce hedor de los españoles, de Ignacio de Loyola.

El polaco Stanisław Lem (1921-2006) publicó Vacío perfecto, una recopilación de reseñas de libros imaginarios escritos por autores inexistentes, como Gigamesh, de Patrick Hannahan.

La lista podría continuar con episodios recientes. En octubre de 2021 se reveló —al ganar el Premio Planeta— que Carmen Mola, la supuesta escritora de thrillers, eran en realidad tres hombres, guionistas de televisión, Jorge DíazAgustín Martínez y Antonio Mercero.

Unos años antes, en el 2016, se había revelado que la escritora Elena Ferrante, toda una superventas mundial, era la traductora Anita Raja.

El debate ético que estos casos plantean no es sobre la legitimidad de usar seudónimo, o dar vida a un heterónimo, sino sobre que tanto Carmen Mola como Elena Ferrante, del mismo modo que había hecho JT Leroy en su día, concedieron varias entrevistas falseando datos biográficos, haciendo creer a la gente que eran otros. Mintiendo. Esa no es «la verdad de las mentiras» que esperábamos de la literatura.

– Una revista llevaba meses publicando artículos escritos por IA usando redactores falsos. Han sido descubiertos, claro

redactor ia

En Sports Illustrated, una revista deportiva estadounidense que también tiene versión online, todo parecía ir de maravilla.

Su portada digital estaba repleta de artículos nuevos: desde la actualidad de la NFL o los últimos fichajes de béisbol al partidazo de Reggie Jackson en la NBA o recomendaciones de tiendas de campaña para acampar.

Todos los artículos estaban escritos por profesionales, redactores especializados que cubren cada día las últimas noticias del mundo del deporte.

Uno de ellos es Drew Ortiz. Su biografía en la web dice lo siguiente: «Drew ha pasado gran parte de su vida al aire libre y está emocionado de guiarte a través de su lista interminable de los mejores productos deportivos para evitar que caigas en los peligros de la naturaleza.

Hoy en día, rara vez pasa un fin de semana en el que Drew no esté acampando, haciendo senderismo o simplemente regresando a la granja de sus padres».

Hasta aquí todo bien. Pero la historia se tuerce un poco cuando fuera de Sports Illustrated, la persona Drew Ortiz parece no existir en realidad. Ni rastro de él en redes sociales o en Internet. Y lo que es aún más extraño, su foto de perfil en Sports Illustrated está a la venta en un sitio web que comercializa fotografías de rostros generados por IA.

No es humano. Y como él, la mayoría de la plantilla de Sports Illustrated está compuesta por redactores falsos que son en realidad bots de IA publicando a diestro y siniestro artículos cada día. Algunos artículos, evidentemente, no tienen mucho sentido. En uno se advierte de que el voleibol «puede ser un poco complicado, especialmente sin una pelota real con la que practicar».

El descubrimiento llega por una investigación realizada por el medio de tecnología Futurism, cuyos periodistas se alertaron de que nunca lograban localizar a los redactores de Sports Illustrated. Investigando un poco, pronto se dieron cuenta de que todos los artículos iban acompañados también de fotografías de perfil generadas por IA puestas a la venta en mercados online de imágenes falsas.

Conforme Futurism hizo públicos algunos de sus hallazgos, algunos de los supuestos escritores de Sports Illustrated desaparecieron misteriosamente de la noche a la mañana del sitio web y sus artículos comenzaron a aparecer bajo los nombres de diferentes autores que tampoco parecían existir en Internet.

Drew Ortiz, por ejemplo, se esfumó y su página de perfil se convirtió en la de «Sora Tanaka». De esta tampoco existen registros, pero la foto que aparece también está a la venta en el mismo mercado de fotografía de IA que Ortiz: «Sora siempre ha sido un gurú del fitness y le encanta probar diferentes alimentos y bebidas», se lee en su biografía.

Cuando se publicó el informe completo, todos los autores generados por IA, incluida Sora Tanaka, desaparecieron de Sports Illustrated de repente y sin explicación.

Antes de seguir con esta historia, hay que saber que Sports Illustrated, que empezó siendo una revista física, fue publicada por primera vez en 1954 y fundada por Stuart Scheftel. Ganó dos veces el Premio Nacional de Revista a la Excelencia General y fue propiedad de Time Inc. hasta que en 2018 se vendió a Authentic Brands Group (ABG), quienes a su vez vendieron la publicación a Arena Group, que recibió una licencia de 10 años para operar las operaciones editoriales de la marca Sports Illustrated.

Ahora tras la polémica de los bots, un portavoz de The Arena Group ha afirmado en un artículo de CNN que los artículos de reviews de productos habían sido creados por una empresa externa, AdVon Commerce:

«Nos hemos enterado de que AdVon hizo que los escritores usaran un seudónimo en ciertos artículos para proteger la privacidad del autor y estamos eliminando el contenido mientras nuestra investigación interna continúa. AdVon nos ha asegurado que todos los artículos en cuestión fueron escritos y editados por humanos”.

Sport Illustrated es acusada de publicar contenido creado por inteligencia  artificial | WIRED

– No es la única publicación haciendo lo mismo

Sin embargo, la cosa no queda ahí, porque precisamente otro medio que compró y ahora opera Arena Group, TheStreet (sobre información financiera), también está llevando a cabo una práctica similar. Al igual que en Sports Illustrated, los redactores que aparentemente son personas de carne y hueso especializados, también tienen fotos de perfil generados de IA que se venden en Internet. Y estos son borrados periódicamente y sus artículos reatribuidos a nuevos nombres sin decir alto y claro que han sido escritos por inteligencia artificial.

En un artículo se comienza diciendo que «tu estatus financiero se traduce en tu valor en la sociedad». Después de lanzar esa afirmación, el artículo explica que «las personas con una situación financiera sólida son veneradas y reciben ventajas especiales en todo el mundo».

A pesar del comunicado de Arena Group, algunas voces anónimas que trabajan en la publicación le han dicho a Futurism que no eran sólo los seudónimos ni las fotos de perfil, sino que todo el contenido está siendo creado por IA: «No importa cuánto intenten ocultarlo». De hecho, la Sports Illustrated Union, que representa a los redactores de la revista, dice que sus miembros están «horrorizados» por las acusaciones: «De ser ciertas, estas prácticas violan todo lo que creemos sobre el periodismo. Lamentamos que se nos asocie con algo tan irrespetuoso hacia nuestros lectores», dijo el sindicato en un comunicado.

Lo cierto es que Sports Illustrated no es la única publicación que ha emprendido una estrategia similar. A medida que en los últimos años han aparecido herramientas de IA generativa, muchas publicaciones han intentado sacar rédito económico publicando contenido monetizable. En una investigación paralela, se descubrió que CNET y Bankrate, ambos propiedad de Red Ventures, estaban publicando contenido escrito por IA apenas contrastado y lleno de errores e incluso plagio.

nuestras charlas nocturnas.


El honor en la Edad Media: ¿cómo era?…


Psicología y mente(S.R.Comas) — El concepto de honor siempre ha estado presente en la historia de la humanidad. De hecho, todavía hoy, en nuestro cuerpo jurídico, se incluyen sanciones a la violación del honor, si bien se trata de delitos menores y, por tanto, castigados de forma poco severa.

No era así en la Edad Media, una época en la que el honor constituía una de las cuestiones más importantes (sino la que más) de un ser humano y de una colectividad. A nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI, nos cuesta imaginarnos por qué nuestros antepasados daban tanta importancia al honor (y, en concreto, a la honra, que no es sinónimo), llegando a admitir la muerte como pena por su violación.

Si realmente deseas comprender cómo vivía la gente del Medievo el honor y la honra, te aconsejamos (como hay que hacer siempre que se mira a otras épocas y culturas) despojarte de tus ideas y creencias. Solo así podrás imbuirte del auténtico significado de cómo era exactamente el honor en la Edad Media.

– Honor y honra: ¿sinónimos?

A priori, puede parecer que sí. De hecho, a menudo utilizamos ambos vocablos indistintamente, pero la realidad es que no significan exactamente lo mismo. En el interesante estudio A vueltas con la honra y el honor. Evolución en la concepción de la honra y el honor en las sociedades castellanas, desde el medioevo hasta el siglo XVII, de María Victoria Martínez (ver bibliografía), la autora recoge la opinión del historiador Ramón Menéndez Pidal que, en 1940, distinguió claramente uno de otro concepto.

Según el erudito, honor haría referencia a algo que se gana a través de los actos propios, mientras que la honra estaría supeditada a los actos de los demás. En otras palabras, mientras que el honor estaría relacionado con la virtud y la valía de la persona, la honra dependería de cómo los demás perciben esta virtud y esta valía, y también de cómo se comportan los miembros de la comunidad a la que el individuo está adscrito.

En general, en la Edad Media y bien entrado el mundo moderno (en el que siguió imperando un modelo todavía medieval) el honor se entendía como algo intrínseco del individuo, bien por méritos propios, bien por pertenecer a un linaje o una casta concretos. Así, los nobles, por ejemplo, poseían el honor de su estamento, que los diferenciaba de los plebeyos.

Sin embargo, la honra era algo mucho más mutable, que podía perderse rápidamente; a veces, ni siquiera por un acto propio, sino por actos ajenos. Pongamos un ejemplo para entenderlo. Consideremos un caballero que posee el honor de pertenecer al estamento privilegiado de los nobles. Por otro lado, imaginemos que la esposa de este mismo caballero le ha sido infiel con otro hombre. En este caso, el honor de su estirpe sería el mismo, pero no así su honra, inevitablemente perdida según los valores de la época.

– Lo que tú hagas mal, mancillará la honra de todos

Debemos entender el periodo medieval y, en general, también los primeros tiempos de la Edad moderna, como una época en la que la individualidad no existía. Este es un concepto bastante reciente sobre el que están construidos los cimientos de nuestra sociedad, pero no era así en época medieval.

En la Edad Media, el individuo formaba parte de un todo. No se concebía a la persona como un ente separado del resto, ni mucho menos con características propias. Existían caracteres y naturalezas individuales, pero cada una de las personas seguían vinculadas a ese gran mecanismo que era la creación.

Por tanto, el individuo estaba inevitablemente supeditado al resto, bien fuera a la familia, a la comunidad, a su estatus, a lo que fuera. Un carpintero no era solo un hombre concreto, sino que pertenecía a una comunidad gremial de carpinteros y, por tanto, sus acciones repercutían en dicha comunidad.

Una monja estaba vinculada para siempre a su cenobio, y sus actos “buenos” daban fama a su comunidad monacal, mientras que sus actos “malos” la llenaban de oprobio. Así, lo que hacía una persona en concreto se expandía a la realidad de la comunidad a la que pertenecía.

– La mujer como depositaria del honor familiar

En este orden de cosas, es fácil imaginar que la mujer, en cuanto dadora de vida y perpetuadora de linajes, era el pilar principal sobre el que se sostenía el honor de la familia y de la casta. Por una razón muy simple: porque la nobleza sólo podía ser adquirida a través de la sangre (si bien a veces era otorgada por el rey), y, por tanto, la perpetuación del linaje estaba en manos de la esposa.

Por ello, el adulterio se consideraba una infracción gravísima del honor. No solo porque iba en contra de lo que una mujer “debía ser” (casta, fiel y devota a Dios y a su marido), si no porque ponía en peligro la “pureza” del linaje, al correr el riesgo de alumbrar a un bastardo. Paradójicamente, esto era, en parte, lo que otorgaba a las mujeres nobles tanto poder sobre la familia en la época medieval, pues el futuro de la casta estaba absolutamente en sus manos.

Tal y como ya hemos comentado, lo que hacía uno de los miembros de la comunidad “manchaba” o “purificaba” a los demás, aún cuando estos no hubieran tenido nada que ver en los actos. La deshonra de una hija (por ejemplo, el hecho de que hubiera mantenido relaciones antes del matrimonio) se extendía a toda la familia, y llegaba hasta el punto de que, una vez mancillado el honor familiar, las hermanas menores podían tener serios problemas para contraer nupcias.

Este concepto de la mujer como “honra familiar” trascendió el medievo y alcanzó la época moderna, como ya hemos dicho. Baste recordar las obras del Siglo de Oro español y sus lances por cuestiones de honor, tan bien retratados en los dramas y las comedias de Lope de Vega.

– De injurias y sus castigos

Volvamos brevemente a nuestra época actual. En nuestro código penal, el delito de injurias es una falta muy leve y, por tanto, castigada de forma suave. No sucedía así en época medieval y moderna. Si consideramos una sociedad en la que el valor de la persona, de la familia y de la comunidad se sustentaba en el honor, es lógico pensar que la violación de este honor acarreaba severos castigos.

La palabra injuria proviene del latín in iuria, “sin derecho” o, lo que es lo mismo, algo injusto y que atenta al honor. El tema de las injurias estaba ya recopilado en el antiguo Derecho romano, pero, sin duda, su auge se produjo en los siglos medievales, época en la que se realizó el mayor compendio de leyes relacionadas con el tema.

Así, en uno de los fueros más antiguos de la península ibérica, el Fuero de Miranda de Ebro (1095) se recoge que la injuria no sólo resulta un perjuicio para la víctima, sino también para su cónyuge. De nuevo encontramos a la comunidad (en este caso, la institución matrimonial) formando parte de una sola cosa y, por tanto, a un individuo receptor de los actos del otro.

– El concepto de “injuria” en la Edad Media

Si tomamos alguna de estas recopilaciones legislativas medievales y leemos la lista de injurias (es decir, atentados contra el honor) que se penalizan, sin duda nos asombraríamos de su número y de su naturaleza, distinta a lo que, actualmente, consideramos injuria.

Por ejemplo, en el ya citado Fuero de Miranda de Ebro, así como en el de Jaca, se considera injuria agarrar a alguien por la barba o por el cabello y, como tal, está castigado. Por otro lado, herir a alguien ante su propio señor es considerado también injuria, una total afrenta al honor, y se tiene más en cuenta el agravio social (el hecho de ser herido ante el superior) que las heridas en sí.

En resumen, lo que en la Edad Media se consideraba una afrenta al honor probablemente no se considere como tal en nuestro actual corpus jurídico; entre otras cosas, porque el concepto de honor y honra no es el mismo (ni posee la misma importancia que en época medieval).

– Los caballeros, depositarios del honor

En el Código de las siete partidas de Alfonso X (siglo XIII) se recoge, en su segunda partida, las normas por las que deben regirse los caballeros. El pasaje en concreto se titula De los caballeros y de las cosas que les conviene hacer y, en él, se enumeran las conductas por las que debe regirse un caballero.

En la Edad Media, el caballero era el protector de la sociedad (los bellatores) y, por tanto, su virtud debía ser indiscutible. El estamento militar era, por otro lado, el que gozaba de ciertos privilegios (exenciones fiscales, acceso a posiciones de poder), por lo que su honor debía ser, en todo momento, intachable.

No debemos pensar por ello que sólo el estamento nobiliario mantenía el concepto del honor. Ya hemos visto como también un humilde artesano podía perder la honra si, por ejemplo, su hija se acostaba con alguien sin estar casada o si no llevaba a cabo correctamente los deberes que se le imputaban según su clase. Aún así, es cierto que eran los caballeros los que vivían la idea del honor de forma más, digamos, “ardiente e intensa”, precisamente por esa posición importante de la que gozaban.

¿Qué cualidades debía poseer un caballero para conservar su honor? Uno de los puntos básicos era no cometer felonía, es decir, mantenerse fiel a sus señores y no cometer traición alguna. Por otro lado, se daba por sentado que un caballero debía ser valiente y leal y conducirse siempre con templanza.

 Las novelas de caballerías y los tratados para nobles se encargaron de transmitir esta idea, que, en la Edad Media, fructificó en el modelo del Miles Christi o soldado de dios.+

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El menú cotidiano y las comidas de celebración en la Grecia Antigua…


En casa, la mujer o una esclava se encargaban de servir al marido. Es frecuente ver en los relieves funerarios escenas en las que el hombre está reclinado en el diván y la mujer, sentada en una silla, le ofrece la comida.

National Geographic(E.Van der Berg) — Se cuenta en el Volumen II de la Bullipedia, dedicado a las Civilizaciones Antiguas y, en concreto, a la génesis de la gastronomía, que una de las singularidades de la Grecia antigua fue un planteamiento innovador de la política basado en una organización que, a diferencia de otras culturas antiguas, dejó atrás monarquías, inspiraciones divinas y burocracias todopoderosas.

Por contra surgieron las polis, ciudades-estado estructuradas de forma sencilla y con un principio base: el consenso entre iguales. Eso sí, siempre que no fueran mujeres, extranjeros residentes, esclavos o niños. En ese marco apareció el concepto de ciudadano, esencia de la polis, un título que garantizaba a los varones que cumplían los requisitos ciertos derechos y obligaciones.

Una manera de hacer que se notaba también en las reuniones alrededor de la mesa: los hombres comían juntos, ya fuese en el ágora o en las casas particulares y las mujeres y los niños solían comer aparte. Es más: las mujeres respetables no salían a cenar fuera de casa ni comían nunca en presencia de otros hombres, excepto su marido. 

Incluso en las celebraciones familiares, ellas y ellos comían por separado. «Eso no quiere decir que las mujeres no tuvieran sus propias fiestas, como la Tauropolia, que era la fiesta dedicada a Artemisa en Atenas y que se alargaba durante toda la noche», explica la Bullipedia.

En casa, la mujer o una esclava se encargaban de servir al marido. Es frecuente ver en los relieves funerarios escenas en las que el hombre está reclinado en el diván y la mujer, sentada en una silla, le ofrece la comida. Una comida que, tanto en los hogares como en las fiestas familiares, era para todos, incluidos los esclavos. Aunque estos y las mujeres, casi invisibles, comían las sobras al final.

El sorprendente carácter griego, «con su tendencia al debate constante, la conversación, la filosofía y la poesía, dará lugar a una gastronomía privada acorde con su concepto de ciudadanía», afirma la Bullipedia. Sus banquetes privados, los sympósion, poco tienen que ver con los que celebraban los reyes y faraones orientales. 

banquete
Bajorrelieve del palacio de Ashurbanipal. El rey y su reina celebran un banquete en los jardines reales tras la derrota y muerte del rey elamita Teumman en la batalla de Til-Tuba.

En Grecia aparecen por primera vez los banquetes de iguales, donde anfitrión e invitados no destacan por sus diferencias, aunque todos ellos son hombres pudientes, los llamado aristoi, propietarios de las mejores tierras y suficientemente ricos como para poseer, armas, armadura y un caballo para participar en las campañas militares.

Entre los aristoi no hay jerarquías ni protocolos que exijan realizar genuflexiones a ninguna autoridad. Sus reuniones, solo masculinas, se convierten en fiestas de amigos que acometen prolongadas sobremesas muy bien regadas con vino, esa bebida que el dios Dionisio regaló a los griegos, trayendo él mismo las vides desde Egipto, donde crecían hace milenios.

Cuenta la leyenda que, en ese periplo, los piratas abordaron el barco en que Dionisio transportaba las vides y encadenaron al dios, ignorantes de su identidad. Para cuando se dieron cuenta, era demasiado tarde: Dionisio se deshizo de sus cadenas, convirtió a los piratas en delfines y, triunfante, consiguió llegar a Grecia con su embriagador obsequio. «Donde no hay vino no hay amor», diría en la época el poeta ateniense Eurípides.

Pero, ¿qué comían en esos ágapes tan viriles? La mayor parte de elaboraciones que conocemos provienen de citas recogidas en el texto de Ateneo de Náucratis, nacido en el siglo II d.C., autor de la colección de quince libros titulada Deipnosofistas, que significa el Banquete de los eruditos, donde se recogen numerosas recetas de cocina en griego clásico. 

Por cierto que fue también Ateneo quien señalaba que un hombre cauto debe limitar su fiesta a tres copas de vino. La cuarta copa, decía, llama a la violencia, la quinta al alboroto, la sexta a la borrachera feliz, la séptima a la risa, la octava a los policías, la novena al vómito y, la décima, a la locura.

Un rasgo destacable de la cocina griega de esos tiempos es que son mucho más amantes del pescado que de la carne, aunque también consumen esta, en especial de caza y cerdo.

Pero lo que predomina en especial son todo tipo de pescados y moluscos asados (a la parrilla o en espeto, engrasados con aceite y queso, y también en papillote, envueltos con hojas de parra o higuera), y también hervidos, guisados o aderezados de forma simple, siempre buscando destacar el sabor primario del animal.

«La cocina griega es la primera cocina del mar», se apunta en la Bullipedia. En varias recetas se observa la intención de combinar un sabor a mar muy potenciado (como en las que se recomienda usar las gónadas más suculentas de los erizos de mar o saltear pescaditos con ortigas marinas), pero también les encantan los toques de contraste: añaden hierbas, como el orégano, la menta o el perejil, también usan miel, y acaban los asados con tándems de gustos ácidos y avinagrados o ácidos y dulces.

Persépolis
Bajorrelieve de piedra con habitantes de pueblos antiguos sosteniendo alimentos y armas blancas en Persépolis, provincia de Fars, Irán.

También son muy importantes en estos banquetes los postres, endulzados primordialmente con miel, que dominaban la parte final de las cenas. Muchos de ellos, los llamados tragemata (literalmente ‘cosas para masticar’) eran bocados que acompañaban al vino. También hacían elaboraciones dulces para celebraciones concretas, como por ejemplo las bodas.

La mayoría de los postres tienen como base una masa de harina y miel junto a aderezos como el sésamo o el higo. Entre ellos las basyniai, bolas de masa hervidas con miel a las que se añaden semillas de granada, higo seco y nueces. También hay dulces de masa frita, como los enkris, unos buñuelos bañados en miel, o los teganítes, tortas dulces fritas bañadas con miel a las que añaden queso, miel y sésamo.

Un festival de sensaciones para el paladar que solía acabar con todo tipo de espectáculos: bailarines, músicos, flautistas, acróbatas, prostitutas… También, solían jugar al cótabo, elemento inseparable de la euforia y de la embriaguez, un juego que consistía en lanzar el fondo de vino de las copas hacia un objeto que estaba en equilibrio con la intención de tirarlo al suelo.

¿Sabían que el cótabo es la inspiración de los drinking games que tanta gente practica aún hoy en el siglo XXI? Se practican en muchos países, también en el nuestro, desde luego. ¡A comer, beber, bailar y gozar, que el mundo se va a acabar!

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Bothie, el único y último perro que ha pisado los dos Polos de la Tierra…


Una imagen promocional de Bothie publicada por la Transglobe Expedition. 

L.B.V.(J.Álvarez) — El premio a la mascota del año 1983 en Gran Bretaña fue a parar a un perro que entró en el Libro Guinness de los Récords, cuya popularidad hizo que se comercializasen peluches, pósters y juguetes con su imagen, y que protagonizara un relato de la gran aventura que le había hecho acreedor a todos esos honores: ser el primer y único can que pisó los dos polos terrestres, el Norte y el Sur, algo que llevó a cabo entre 1979 y 1982, durante la conocida como Transglobe Expedition. Se llamaba Bothie.

Bothie era un Jack Russell terrier, una raza canina -no reconocida como tal por algunos clubes y federaciones- de considerable fuerza y resistencia a pasar de sus características físicas: pequeño tamaño -no más de treinta centímetros de altura en cruz-, peso entre cinco y siete kilos, orejas caídas, pelo resistente al agua y un color que generalmente es blanco pero que puede presentar manchas marrones (como Bothie) u oscuras en varias partes del cuerpo, además de acreditar considerables fuerza y resistencia.

Estos perros son poseedores de un carácter ágil y vivaz, demostrando una especial aptitud para la caza y el rastreo; en cualquier caso, son muy inteleginetes, activos y valerosos, resultando por ello desaconsejables para personas sedentarias, dueños inexpertos o familias con niños pequeños. Su nombre se debe al reverendo homónimo, un religioso al que se apodaba The sporting Parson porque era aficionado a la actividad cinegética y a la crianza de perros (a él se debe también la raza Parson Russell terrier, variante de la anterior).

Poster promocional de la Transglobe Expedition
Poster promocional de la Transglobe Expedition. 

Son varios los Jack Russell terrier que han encontrado su hueco en la posteridad. El más famoso es Max, protagonista de la película de animación de 2016 The secret life of pets y su secuela, aunque a los aficionados a los videojuegos también les sonará Totakeke, el perro músico de Animal Crossing (Nintendo).

Esa relación con el mundo del espectáculo no debe extrañar, pues los Jack Russell terrier muestran carisma e inteligencia, y por eso suelen ser apreciados para actuar; como veremos, Bothie tenía un dueño que también guardaba cierta relación con el arte escénico.

En la vida cotidiana también destacan los terrier: uno llamado Patron detectó más de doscientas minas antipersona durante el primer trimestre de la invasión rusa de Ucrania, lo que le valió una condecoración entregada por el presidente Zelenski en persona.

Así que casi parece lógico que si había algún perro destinado a pisar los dos polos de la Tierra debía ser un Jack Russell terrier. La reseñada Expedición Transglobe proporcionó a Bothie la ocasión de demostrarlo.

Se trataba de una atrevida empresa: realizar por primera vez una circunnavegación longitudinal del globo usando únicamente medios de transporte de superficie. La idea correspondió a la aventurera inglesa lady Twisleton-Wykeham-Fiennes, más conocida como Virginia Ginny Pepper, una buceadora del ejército que en 1969 había sido la primera en remontar el Nilo Blanco en aerodeslizador y pionera también en atravesar la Columbia Británica exclusivamente por vía fluvial.

Ranulph Fiennes en 2012
Ranulph Fiennes en 2012. 

En el currículum de Ginny también figuraban haber vivido dos meses como tercera esposa de un jeque de Omán para escribir un artículo y organizar cuatro expediciones a la Península Arábiga en busca de Iram (o Ubar), la ciudad perdida de los pilares.

En 1972 empezó a diseñar un plan para cruzar la Tierra por su eje polar, que finalmente, tras concienzudos estudios y una ardua búsqueda de fondos (el presupuesto fue de diecisiete millones y medio de dólares), llevaría a cabo con su marido, Ranulph Fiennes, con el compartió varias aventuras. Se casaron en 1970, pero se conocían desde niños, cuando ella sólo tenía nueve años y él doce.

Aristócrata, teniente de los Scott Greys licenciado por tratar de volar el decorado de la película Dr. Doolittle -estaba dañando el medio ambiente, dijo-, a Ranulph no le era desconocido el mundo del cine. De hecho, como algunos habrán adivinado, es primo del padre de los actores Ralph y Joseph Fiennes.

Él mismo se presentó a la audición para buscar al que habría de ser sustituto de Sean Connery en el papel de James Bond; la gran pantalla se perdió un dudoso 007 en favor de Roger Moore, pero, a cambio, la historia de la aventura iba a ganar uno de sus mejores representantes, hasta el punto de que el Libro Guinness le declaró «el explorador vivo más grande del mundo».

Para la Expedición Transglobe, se presentaron ciento veinte voluntarios. Fiennes escogió sólo dos, aunque el equipo sumaría muchos más. Uno era Charles R. Burton, otro exmilitar que trabajaba en el sector de la seguridad privada y que fue contratado como mecánico, operador de radio y cocinero, siendo el único miembro del equipo que hizo el trayecto íntegro junto a Fiennes.

El otro, Oliver Shepard, que también procedía del ejército, además de colaborar en el mantenimiento de la mecánica se iba a encargar de las tareas médicas y científicas.

Vista aérea de la Estación Amundsen-Scott. En la esquina supoerior derecha se aprecia la cúpula geodésica en cuyo entorno se jugó el partido de cricket
Vista aérea de la Estación Amundsen-Scott. En la esquina supoerior derecha se aprecia la cúpula geodésica en cuyo entorno se jugó el partido de cricket. 

El último en enrolarse fue Bothie. Se lo regalaron a los Fiennes en 1977, cuando ya llevaban un lustro organizando su expedición, y se encariñaron con él, no queriendo dejarlo atrás durante un tiempo tan largo como el que preveían (más de tres años).

Por tanto, lo llevaron consigo cuando embarcaron en un avión en Greenwich con rumbo a Londres, desde donde pasaron a Francia primero y España después antes de hacer el salto continental al Sáhara, pasar por Tombuctú, Malí y Costa de Marfil, y alcanzar Abiyán, en el golfo de Guinea.

Desde ese punto se embarcaron en el barco Benjamin Bowring, a bordo del cual navegaron hasta Ciudad de El Cabo (Sudáfrica), donde hicieron los preparativos finales para pasar a la Antártida. En principio, Bothie debía permanecer en Guinea esperando el regreso de sus dueños, ya que éstos temían que el clima antártico resultara excesivo para él.

Sin embargo, paradójicamente, ocurrió al revés: el perro soportaba mal el calor y la humedad ecuatoriales, razón por la que fue enviado con ellos en un avión de suministros.

Porque habían zarpado hacia la Antártida el 22 de diciembre de 1979, llegando el 4 de enero de 1980.

Levantaron un campamento base al que bautizaron como una montaña cercana, Ryvingen, formado por cuatro cabañas de cartón, e invernaron hasta agosto, mes en el que se dirigieron hacia el Polo Sur en motonieves, mientras Bothie no perdía ocasión de jugar, husmear entre la nieve o pasarse una semana aterrorizado tras escuchar cómo el eco de un glaciar devolvía sus ladridos.

Alcanzaron su destino el 15 de diciembre y descansaron en la Estación Amundsen-Scott, junto a cuya cúpula geodésica jugaron el que fue el primer partido de cricket en esas latitudes.

Mapa de la Antártida. En el Polo sur se localiza la Estación Amundsen-Scott. Debajo está la Barrera de Hielo de Ross, con las bases Scott y McMurdo, así como el volcán Erebus
Mapa de la Antártida. En el Polo sur se localiza la Estación Amundsen-Scott. Debajo está la Barrera de Hielo de Ross, con las bases Scott y McMurdo, así como el volcán Erebus. 

Bothie, que iba con ellos, tomó parte en el partido. En ese viaje estuvo debidamente protegido del frío con un abrigo rojo confeccionado a medida, un pasamontañas especial y una especie de calzas, aunque a menudo prescindía de esos ropajes cuando el tiempo no era demasiado adverso.

Una semana más tarde se dirigieron hacia la barrera de hielo de Ross a través de los ciento noventa kilómetros del glaciar Scott, en las Montañas Transantárticas, y el 11 de enero de 1981 arribaron a la base neozelandesa Scott (que está al lado de la estadounidense McMurdo, al pie del monte Erebus, el volcán activo más austral de la Tierra), completando así la travesía de la Antártida.

La presencia del perro había resultado positiva, ya que fue un amigo y una distracción para todos. Por eso siguió en el equipo cuando embarcaron de nuevo en el Benjamin Bowring para cruzar el océano Pacífico rumbo norte. Hicieron escalas en Auckland (Nueva Zelanda), Sidney (Australia), Los Ángeles (EEUU) y Vancouver (Canadá) hasta entrar en la desembocadura del río Yukón, que remontaron en una lancha para a continuación descender por el Mackenzie hasta el mar de Beaufort.

La idea era recorrer el Paso del Noroeste, aquella enigmática ruta marítima cuya localización obsesionó a los navegantes hasta que Robert McClure consiguió atravesarla entre 1850 y 1854.

Fiennes y Burton lo hicieron partiendo desde la aldea inuvialuit de Tuktoyaktuk el 26 de julio de 1981, a bordo de una lancha tipo Boston Whaler (bautizada con el nombre de uno de sus dos mil patrocinadores, Morgan Stanley), de sólo cinco metros y medio de eslora.

Mientras Bothie hacía amistad con alces y lobos árticos, fueron dejando atrás el estrecho de Dolphin y Union, las islas Victoria y Rey Guillermo, los estrechos de Franklin y Peel Sound, Resolute Bay (en el extremo sur de la isla Cornwallis), la isla de Devon, Norwegian Bay, la base Eureka y Greely Bay, alcanzando el fiordo Tanquary, en la parte occidental de la isla canadiense de Ellesmere, treinta y seis días más tarde.

Mapa del Ártico que incluye la localización del Polo Norte y la isla Ellemere con la ciudad de Alert
Mapa del Ártico que incluye la localización del Polo Norte y la isla Ellemere con la ciudad de Alert. 

Era el primer tránsito en barco del Paso del Noroeste en dirección opuesta a la habitual, de Oeste a Este, habiendo hecho un total de cuatro mil ochocientos kilómetros, a una media de ciento treinta diarios.

Desde Tanquary aún tuvieron que caminar otros doscientos cuarenta kilómetros y atravesar a pie el lago helado Hazen para llegar a Alert, el asentamiento permanente más septentrional del mundo, donde establecieron su campamento base para pasar el invierno. El ataque al polo Norte lo hicieron también a pie, salvo un primer tramo con motonieves.

Culminaron la misión el 10 de abril de 1982 y desde allí mismo avisaron por radio de su éxito al campamento base, que les envió suministros mediante un pequeño avión De Havilland Canada DH3 Twin Otter.

Entre las cosas que recibieron había una botella de champán para celebrarlo, pero también un pasajero muy especial: Bothie, que en el momento en que bajó y pisó el helado suelo ártico se convirtió en el primer y único perro en haber estado en ambos polos. El retorno a Inglaterra se hizo vía archipiélago Svalbard, llegando a Greenwich el 29 de agosto de 1982.

El perro tuvo que pasar una cuarentena de seis meses para prevenir la rabia, pero luego pasó a ser uno de los focos de atención mediática; tanto que incluso los Fiennes escribieron un libro contando sus aventuras y encima con buenas ventas, Bothie, the Polar dog, que se sumó al otro éxito literario que publicaron sobre su odisea: To the Ends of the Earth: The Transglobe Expedition, The First Pole-to-Pole Circumnavigation of the Globe («Hasta los confines de la Tierra: la expedición Transglobe, la primera circunnavegación del globo de polo a polo«).

Portada de una edición de Bothie, the Polar Dog
Portada de una edición de Bothie, the Polar Dog.

Bothie tenía siete años y por tanto se hallaba a mitad de su azarosa existencia, puesto que la esperanza media de vida los Jack Russell terrier se sitúa por debajo de trece años y medio. No se sabe qué fue de él posteriormente, aunque probablemente no acompañó a sus dueños en más viajes.

Ellos le sobrevivieron hasta el siglo siguiente. Ginny, que se volvió más sedentaria sacando adelante una granja ovejera, murió en 2004 de un cáncer de estomágo; fue dos años después de que Charles R. Burton falleciera de un infarto.

Ranulph, que volvió a casarse, siguió viajando, escribiendo libros y dando conferencias.

En 1992, reanudó la búsqueda de Iram; en 1993 cruzó la Antártida sin soporte con un compañero; en 1994 trató de repetir en solitario, pero fracasó al sufrir un cólico renal; en 2000 sufrió varias amputaciones por congelación tras intentar alcanzar en solitario el Polo Norte; en 2003 corrió siete maratones en otros tantos días; en 2008 fracasó en su intento de ser el británico más viejo en subir al Everest (lo logró al año siguiente); en 2012 tuvo que ser evacuado de la Antártida cuando estaba cruzándola en pleno invierno…

En cuanto al récord de Bothie, el de ser el primer perro en pisar los dos polos, en 1994 se incrementó al pasar a ser también el único y último por irrepetible.

Ese año, los países firmantes del Tratado Antártico acordaron un nuevo protocolo medioambiental por el que se prohibía la única excepción admitida hasta la fecha para la presencia de especies no autóctonas en el Polo Sur, los perros husky, hasta entonces esenciales para el transporte de científicos y equipos.

¿La razón? Hoy ya no son tan necesarios y vetándolos se evita el riesgo de que transmitan enfermedades a las focas.

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Ana Frank: temor, esperanza y potencial perdido en su Diario…


Páginas 92-93 del diario de Ana Frank original, expuesto en la Casa de Ana Frank, Ámsterdam, Países Bajos
Páginas 92-93 del diario de Ana Frank original, expuesto en la Casa de Ana Frank, Ámsterdam, Países Bajos

Meer(C.B.Castillo) — Una carta que explora los traumas de Ana Frank durante la ocupación nazi, su pasión por la escritura y la tragedia de un talento interrumpido por el horror de la Segunda Guerra Mundial.

Querida Annie:

En mi anterior carta comencé a comentarte tu Diario, pero solo las entradas del año 1944 -¡el terrible año en que no pudiste seguirlo escribiendo!-. No niego que todos los que te admiramos y queremos; no perdemos la esperanza de que haya ocurrido un milagro y conseguiste, en aquel horror de los campos de exterminio, la manera de ser fiel a tu vocación escritural.

En algún lugar enterrado y de una manera jamás prevista, está la parte de tu Diario que nadie ha leído hasta ahora. Ha ocurrido antes y es lo increíble de la historia: puede encontrarse algo que cambie la forma en que hemos comprendidos los hechos. Pero dejo de soñar y vuelvo a lo que he podido leer de ti, aquellos últimos meses antes del fin.

En los tiempos oscuros existe el temor a que cambiemos nuestra personalidad, es el peso del trauma. El horror que te rodeaba podía transformar la alegría y sinceridad de la cual se enamoró Peter. De esta forma nos dices ante el hambre y otros problemas: “acallar la protesta de nuestros estómagos. (…)

Yo me pregunto sin cesar si la convivencia con otras personas, cualesquiera que sean, ha de acabar necesariamente en peleas, o si en realidad es que hemos tenido mala suerte con la compañía ¿la gente es siempre tan egoísta y tan ruin? (…) voy a acabar como una vieja regañona” (15 de enero).

Estatua de Ana Frank en el Centro de Educación sobre el Holocausto, Fukuyama, Japón
Estatua de Ana Frank en el Centro de Educación sobre el Holocausto, Fukuyama, Japón

Muchas veces temo esto, no quiero ser una persona tóxica.

La queja permanente es lo peor que se puede hacer.

Hay motivos para estar agradecidos, incluso en los peores momentos, y todo puede cambiar de forma repentina.

El mejor ejemplo de dichos cambios es cómo desde febrero en Holanda, y en toda Europa occidental; nos dices que “no se habla de otra cosa que del desembarco.

Es como una fiebre que sube cada día más” (03 de febrero).

Y luego señalas toda la propaganda alemana para frustrar estos sueños como las amenazas de que inundarán el país o llevar a toda la población a Alemania.

Parafraseas a Joseph Goebbels: “Si nos obligan a retirarnos, dejaremos cerradas las puertas de los países ocupados” o “si hemos de morir, morirán con nosotros todas las poblaciones bajo nuestro dominio”.

Escuchar a los perversos es terrible, pero al menos nos permiten ver la profunda diferencia con los buenos políticos y líderes.

Es una manera de decirnos lo que no debemos ser ni hacer, pero ¡qué asco de gente!

En este año de 1944 me ha gustado mucho que tu vocación de escritora se ha fortalecido. Somos muy parecidos, porque también tu “manía es la historia” y por eso tu padre te “ha comprado muchos libros”, y esperas “con impaciencia el día en que podrás revolver las estanterías de la biblioteca pública” (11 de abril).

Y agregas estas ideas, que te cuento, se las he hecho leer a mis alumnos:

Se trata de estudiar para no ser ignorante, para adelantar, para llegar a ser periodista, que es lo que quiero. Estoy segura de poder escribir, de ser capaz de hacerlo, algunas de mis novelitas pueden pasar, mis descripciones del anexo no carecen de agudeza, hay párrafos elocuentes en mi diario, pero… de ahí a saber si tengo verdadero talento (…).

Quienes no escriben desconocen cuán maravilloso es, antes, yo deploraba siempre no saber dibujar, pero ahora me entusiasma poder al menos escribir. Y si no tengo bastante talento para ser periodista o para escribir libros, ¡bah!, siempre podré hacerlo para mí misma. Quería adelantar, hacer algo. No puedo imaginarme Quiero seguir viviendo, aun después de mi muerte.

Por eso le estoy agradecida a Dios, que, desde mi nacimiento, me dio una posibilidad: la de desarrollarme y escribir, es decir, la de expresar todo cuanto acontece en mí.

Al escribir me libero de todo, mi pesar desaparece y mi valor renace. Pero – he ahí la cuestión primordial-, ¿seré alguna vez capaz de escribir algo importante; podré ser algún día periodista o escritora? Confío en que sí. ¡Oh, cómo lo deseo! Pues, al escribir, puedo concretarlo todo: mis pensamientos, mi idealismo y mis fantasías.

(04 de abril)

Duelen estas palabras… ¡¿Por qué no vimos hacerse realidad tanto potencial?! ¡¿Por qué no nos dejaron?! ¡¿Por qué no te dejaron?! ¡¿Cuántos talentos se perdieron por la falta de empatía, por este odio que hoy sigue generando guerras, fraudes, dictaduras, muerte y dolor?! ¡¿Por qué no otro final para tu diario?!

Estatua de Ana Frank en el Monumento a los Derechos Humanos de Ana Frank en Boise, Idaho, Estados Unidos
Estatua de Ana Frank en el Monumento a los Derechos Humanos de Ana Frank en Boise, Idaho, Estados Unidos

Una línea continua de esperanzas desde los desembarcos hasta la liberación de Holanda, así fuera padeciendo hambre y miedo.

Despertar un día, mirar por las ventanas del anexo y ver que todo es celebración.

Y a pesar de todo ello, incluso en el peor lugar, te imagino escribiendo.

No podías seguramente frenar tu pasión, la vocación que es tu vida.

Lo sé porque me pasa, porque no puedo dejar un día sin escribir; e incluso si no podemos escribir novelas, ensayos y un largo etcétera, sé que siempre nos queda nuestro diario.

Un diario es lo menos exigente en lo referente a estilo, y lo más libre en lo que respecta a la expresión de nuestros sentimientos.

Es por ello que me fascinan los diarios y sé que a ti también.

Nos dices: “Durante mucho tiempo, he estudiado casi sin saber cuál es mi objetivo; el final de la guerra se haya todavía espantosamente lejano… y parece irreal, un cuento de hadas” (04 de abril).

Al mismo tiempo tenías pensamientos de agradecimiento y esperanza, y estos son más frecuentes que el pesimismo en relación a la guerra.

Lo mejor es que siempre ves el horror de tu tiempo como una oportunidad “y me niego a quejarme todo el santo día (…), siento que se aproxima la libertad, que la naturaleza es bella, percibo la bondad de cuantos me rodean, ¡y experimento hasta qué punto esta aventura es interesante! ¿Por qué habría de desesperarme?” (03 de mayo).

Mayo fue el mes de la gran expectativa, y no se daba la invasión; vuelta a la desesperanza, en especial porque el antisemitismo se fortalecía en Holanda. “Ya hace dos años que estamos aquí, ¿cuánto tiempo vamos a poder resistir esta presión insoportable y más fuerte cada día?” (26 de mayo); y cuando esos pensamientos todo lo dominaban… ¡Llegó el gran día! “«Hoy es el día D», ha dicho la B.B.C. a mediodía, y con razón: This is the day.

¡La invasión ha comenzado! (…) El general Eisenhower dijo al pueblo francés: Stiff fighting will come now, but after this the victory. The year 1944 is the year of complete victory. Good luck!” (06 de junio). En la película que te dije todos en el anexo pegan gritos y hacen una fiesta de tanta alegría, y debió ser porque tú dices: “El anexo es un volcán en erupción ¿Se acerca de veras esa libertad tan largamente esperada?”

En julio comienzan a aparecer algunas diferencias con Peter, y esto permite tocar un tema con el cual quiero cerrar estas cartas: la fe. Algo con lo cual tenemos importantes similitudes. Tú sabes que no es fácil creer en Dios, pero identificas un elemento fundamental de la espiritualidad de San Ignacio sin nombrarlo, me refiero al discernimiento: “Pueden regocijarse quienes tienen una religión (…), el temor a Dios otorga la estimación del propio honor, de la propia conciencia.

¡Qué hermosa sería toda la humanidad, y qué buena, si, por la noche, antes de dormirse, cada cual evocase cuanto le ocurrió durante el día, y todo lo que hizo, llevando cuenta del bien y del mal en su línea de conducta! Inconscientemente y sin titubeos, las personas se esforzarían por enmendarse, y es probable que después de algún tiempo se hallarán frente a un buen resultado” (06 de julio).

Estatua de Ana Frank en Palermo, Buenos Aires, Argentina
Estatua de Ana Frank en Palermo, Buenos Aires, Argentina

No solo evaluar nuestra vida al final de cada día, sino que dicho examen siempre tenga como meta ser agradecido.

Identificar todos los dones, oportunidades, retos, estima que nos permitió tener esas 24 horas extras.

Ser más humilde y ver lo bueno en los pequeños detalles.

Como dijo Sócrates: “una vida sin examen es una vida que no merece la pena vivir”.

No lo dudo, querida Annie, que cuando la maldad tocó vuestra puerta; bueno, la reventó a golpes.

A pesar del miedo que sentiste y la angustia porque tanto esfuerzo parecía perderse, tenías la conciencia tranquila.

Te sentiste satisfecha y orgullosa de ti misma, porque habías asumido un tiempo tan horrible como una aventura que te hizo crecer y ser más humana.

La prueba de esta certeza son los millones que te siguen leyendo 80 años después.

Solo queda darte las gracias por tanto.

nuestras charlas nocturnas.


Arqueólogos descubren una “botella de bruja” del siglo XVI en Bélgica…


Botella de bruja contemporánea de gres de bellarmine. De la colección privada de artefactos de Mal Corvus Witchcraft & Folklore propiedad de Malcolm Lidbury (alias Pink Pasty)

Infobae(M.M.M.Marques) — Si teme que le hechicen a usted o a algún miembro de su familia, no se preocupe. La mejor precaución es tener cerca una “botella de bruja” (witch bottle en inglés), instrumento mágico que supuestamente las repele o atrapa.

En sus 500 años de existencia, estos dispositivos para evitar hechizos han tenido siempre una estructura muy similar: dentro de un recipiente se introducen clavos, espinas, cabellos humanos, alfileres (a veces doblados), huesos, trozos de madera, recortes de uñas, tierra y otros materiales (algunos afilados) y, muy frecuentemente, orina de la persona a la que se quiere proteger.

Algunas contienen elementos más complejos, como un corazón de fieltro o tela perforado con alfileres o clavos, de forma similar a los talismanes para hechizos de amor u odio. También las hay con dientes humanos de adulto. Después de rellenarlas, se sellan muy bien para que no se salga el contenido.

En resumen, son un talismán físico de protección.

– Atrayendo a la bruja

Se supone que este artefacto funciona mediante la atracción que la orina ejerce sobre la bruja, que entonces queda atrapada por los alfileres y otros elementos afilados, clavándose en ellos.

Jarra de cerámica producida hacia el segundo cuarto del siglo XVI encontrada en Bélgica

Se colocaban debajo de las casas o en sus alrededores. Muchas veces se ubicaban cerca del hogar o la chimenea, por donde se pensaba que era frecuente que accediesen las brujas a las viviendas.

También se han encontrado en cementerios y riberas de ríos, lo cual nos lleva a pensar que algunas pudieron utilizarse con otras intenciones.

El ejemplar más antiguo que se conoce se halló durante las excavaciones arqueológicas realizadas por el Centro del Patrimonio de Flandes en 2020 en Turnhout, Bélgica.

Apareció intacta una jarra de cerámica decorada que había sido enterrada de manera deliberada, probablemente producida en la zona de Colonia (Alemania) hacia el segundo cuarto del siglo XVI, en cuyo interior había una sustancia oscura y numerosos clavos de cobre.

El análisis del contenido de la jarra demostró claramente que contenía orina, entre otras cosas.

– Inglaterra, una mina para las brujas

De fecha posterior se han documentado en Inglaterra casi 200 ejemplares de estos elementos, y se conocen también en Estados Unidos, aunque menos de una docena de ellos.

Jarra Bartmann utilizada como ‘botella de bruja’ que se mostró en el Guildhall, Londres

Entre las más antiguas destacan las llamadas jarras Bartmann, o bellarmines, utilizadas en el siglo XVII. El primer nombre se debe a que estas vasijas, hechas en gres esmaltado con sal, muestran un hombre barbudo (bart mann en alemán) en relieve. El segundo nombre, por su parte, parece responder a Roberto Belarmino, cardenal e inquisidor.

En todo caso, las jarras Bartmann se fabricaron en Renania, alrededor de Colonia y en ciudades próximas. Los envases evolucionarían, utilizándose posteriormente botellas y frascos de vidrio, e incluso botellas de plástico.

– Hallazgos recientes

En una exposición realizada en 2018, el Museo de Londres presentó siete “botellas de bruja” del Ashmolean Museum de Oxford en la muestraSpellbound: Magic, Ritual and Witchcraft. Varias de las vasijas de gres que pertenecen a esta colección, del siglo XVII, se encontraron enterradas en diversos lugares de Londres.

Estaban siempre tapadas y contenían diversos objetos, así como, habitualmente, orina de la persona que pretendía protegerse.

Entre las piezas mostradas en esta colección destacaba, por su cronología, una “botella de bruja” en un pastillero de plástico encontrado en la orilla del Támesis. Contenía esquirlas de metal, monedas, una pequeña botella de aceite de clavo y una gran cantidad de dientes humanos de adulto, fechándose la última moneda en 1982.

Entre el siglo XVI y finales del siglo XX ha habido muchos otros hallazgos interesantes, como el que se encontró en la chimenea de una antigua posada y taberna en Watford, Inglaterra.

Se trata una botella con forma de torpedo que se fabricó por primera vez durante la década de 1830, llena de anzuelos, dientes humanos, fragmentos de vidrio y un líquido no identificado.

‘Botella de bruja’ de vidrio con forma de torpedo encontrada en Watford, Inglaterra, del siglo XIX

Así que, por lo que sabemos hasta ahora, las “botellas de brujas” se utilizaron ya desde el siglo XVI, continuando su uso, al menos, hasta la botella de plástico hallada en la orilla del Támesis, datada en algún momento después de 1982.

Puede que otros muchos ejemplares hayan aparecido casualmente o en excavaciones arqueológicas, pero que no hayan sido reconocidos como lo que son.

Así que, en adelante, habrá que tener cuidado cuando encontremos una botella bien sellada y analizar su contenido, aunque esté en lugares poco convencionales.

Incluso los casos más recientes nos hacen plantearnos si hoy día se seguirán empleando estos instrumentos mágicos…

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El sorprendente caso de Quimera…


Quimera de Arezzo. Fotografía: Alex Berger (CC).
Quimera de Arezzo.

JotDown(J.R.Alonso) — En la mitología griega, quimera (Χίμαιρα) significa «animal fabuloso» y era un ser feroz que vagaba por las regiones de Asia Menor aterrorizando a las gentes y devorando sus rebaños. Era un monstruo híbrido del que hay descripciones diferentes, la más común dice que tenía la cabeza de un león, el cuerpo de una cabra y la cola de serpiente o de dragón.

A veces tenía también alas o escupía fuego por la boca pero siempre era un mal fario y, si no fuera suficiente con los estragos que causaba por su cuenta, solía ser avistada antes de naufragios, tormentas y erupciones volcánicas. Afortunadamente, el héroe Belerofonte montado en Pegaso acabó con ella metiéndole una flecha con plomo por la garganta que, al derretirse por su fuego bucal, obstruyó sus vías respiratorias y la asfixió.

Lydia Fairchild aprendió sobre las quimeras muy a su pesar. Esta mujer estaba embarazada de su tercer hijo cuando ella y su marido, Jamie Townsend, se separaron. Cuando ella le reclamó una pensión alimenticia en 2002 para sus hijos, Townsend pidió una prueba de ADN que demostrara que era el padre.

Los resultados de los test confirmaron que sin duda él era el padre de los dos muchachos, pero indicaban también algo sorprendente: que ella no era la madre. Inmediatamente el juez tomó cartas en el asunto y acusó a la Sra. Fairchild de buscar beneficios usando a los hijos de otra persona o de participar en un engaño usando falsos embarazos o madres de alquiler.

Aunque las historias clínicas de sus visitas al hospital recogían las revisiones ginecológicas durante los embarazos, no fueron tenidas en cuenta. La fiscalía pidió que la custodia de sus dos hijos mayores pasase a los servicios sociales y el juez ordenó que un testigo independiente estuviera presente cuando diera a luz al tercer niño y cogiera en ese momento muestras de sangre del bebé y de la madre.

Dos semanas después del parto los test de ADN indicaban algo aún más sorprendente: que tampoco era la madre de ese niño al que había dado a luz bajo vigilancia judicial.

En 1998, Karen Keegan, una mujer de cincuenta y dos años, fue a ver a su médico, la Dra. Margot Kruskall, con su vida patas arriba. Necesitaba un trasplante de riñón y sus familiares más cercanos se habían hecho pruebas para ver si había algún donante compatible. Los test de ADN mostraban que su marido era sin duda el padre de sus tres hijos pero ella no era la madre de dos de ellos.

Las primeras posibilidades pensadas fueron un error en los test, que rápidamente fueron repetidos y los resultados confirmados, o algo aún más aterrador cuando tus hijos son mayores: que fueron cambiados en el hospital por el hijo de otra mujer. Sin embargo, la probabilidad de que eso sucediera dos veces en la misma familia parecía ínfima.

Pero es que además los muchachos eran hijos de su marido, con lo que ya la pobre mujer no sabía qué pensar. Los médicos examinaron otros tejidos, incluyendo folículos pilosos, células epiteliales del interior de la boca e incluso analizaron muestras archivadas de pequeñas operaciones quirúrgicas anteriores pero nada parecía encajar.

Kruskall envió los datos a varios colegas y las explicaciones planteadas fueron pintorescas: uno propuso que Keegan había tenido un tratamiento de fertilidad a escondidas con una donante de óvulos; otro proponía que ella y su marido habían pactado con una hermana de ella que tuviera hijos con esperma de él y ahora les hacían pasar por suyos.

El matrimonio negaba con rotundidad todas estas conspiraciones y los médicos, que conocían bien a la paciente, no creían en esas explicaciones retorcidas, pero había un problema básico, el ADN de ella no encajaba con el ADN de sus dos hijos.

Finalmente, los médicos encontraron la explicación: Karen Keegan era un quimera. En biología, una quimera es un organismo que presenta células procedentes de dos o más zigotos; es también por tanto una mezcla, un ser híbrido procedente de al menos dos seres.

Una quimera es el resultado normal de una transfusión de sangre o de un trasplante de órgano, pero también puede producirse de forma congénita, por ejemplo por la fertilización de dos óvulos por dos espermatozoides y la agregación de los dos cuando son zigotos o blastocistos.

El resultado es un organismo aparentemente normal pero constituido por células mezcladas que varían en su genética, una mezcla. Las quimeras parecen ser especialmente abundantes en los tratamientos contra la infertilidad.

En la mayoría de los casos, una persona quimérica puede vivir toda la vida sin saberlo ya que las diferencias pueden ser muy sutiles —ojos de diferente tono o tener más vello en un lado del cuerpo que en otro—, o ni siquiera eso y no mostrarían ninguna diferencia observable.

No obstante, si los dos zigotos son de diferentes sexos y las proporciones entre las dos líneas se mantienen equilibradas, cosa que muchas veces no es así, pueden producirse anomalías en los órganos sexuales o cambios en la pigmentación de la piel.

ADN. Fotografía: MIKI Yoshihito (CC).
ADN.

En el caso de Keegan parte de sus células tenían unos genes y otras tenían otros. Todas sus células sanguíneas eran de la misma línea celular pero en otros tejidos había dos líneas mezcladas. La explicación es que en realidad su cuerpo era un híbrido de dos hermanas gemelas, concebidas simultáneamente pero que se habían fusionado muy pronto en el útero y se habían desarrollado y crecido como un solo organismo.

Uno de los miembros de la fiscalía en el juicio de Lydia Fairchild se enteró del caso de Keegan y se lo comunicó al abogado defensor de esta. Inmediatamente invitaron a los investigadores de Boston a que estudiaran su caso y tras las pruebas necesarias y los análisis de ADN vieron que esa era también la explicación, ella era también una quimera.

Fairchild era la madre pero sus hijos provenían de óvulos de uno de los gemelos iniciales y su sangre o el epitelio bucal, lo que usaban para el análisis genético, del otro, y por eso no coincidían. Aquello fue un golpe al uso jurídico de las técnicas de ADN que se consideraban de una fiabilidad del 100% y son de amplio uso en los juzgados. «¡El ADN no miente!».

De hecho, rompía con uno de los principios milenarios del derecho romano, «Mater semper certa est» («la madre siempre es segura»), algo que las técnicas de fertilización ya habían complicado pues ahora podía una mujer ser la donante del óvulo, otra la propietaria del útero donde se había desarrollado y una tercera la que había planificado y pagado todos los procedimientos y era la destinataria final del niño.

Lo más llamativo es que el quimerismo podría ser muy abundante, aunque no lo sepamos. Las quimeras al parecer no son raras sino que raramente se descubren.  

Sin contar con que la gran mayoría o quizá todos llevamos mezclada entre las nuestras alguna célula de nuestra madre, se calcula que una de cada ocho concepciones son gemelares, dos espermatozoides se fusionan con dos óvulos, pero el número de gemelos que nacen es mucho menor por lo que mucha gente llevaría incorporado a su gemelo en las células de su cuerpo sin tener ni idea.

Además, la proporción de las células en el organismo adulto no tiene por qué ser 50%-50%, sino que en muchos casos una de las dos líneas domina sobre la otra. Un estudio holandés decidió hacer una prueba sencilla: buscar células masculinas —fáciles de identificar por la presencia del cromosoma Y— en el organismo de mujeres que no hubiesen tenido un trasplante.

Los resultados fueron sorprendentemente altos: en veintitrés mujeres estudiadas se encontraron células masculinas quiméricas en los riñones de trece, en los hígados de diez y en los corazones de cuatro.

No sabemos qué hacen estas células, pero aun así es un tema importante. El quimerismo podría ser un factor a considerar en las transfusiones de sangre o en los trasplantes para evitar riesgos. Es posible que en algunos momentos pueda ser la causa de las enfermedades autoinmunes, cuando el cuerpo ataca a parte de sus células como si fueran extrañas, o que pueda ser un factor que determine el éxito o el rechazo de un trasplante.

También puede causar problemas al fusionarse dos programas celulares diferentes en un organismo único y podría estar implicada en algunas asimetrías cerebrales, defectos en el tubo neural, defectos congénitos de corazón o en los paladares hendidos.

Otra hipótesis planteada es que las células madre fetales presentes en la médula ósea podrían servir como una reserva a largo plazo de células jóvenes, útiles para reparar órganos dañados e incluso ser la explicación a una de esas incógnitas importantes que no hemos conseguido desvelar: ¿por qué las mujeres viven más que los hombres?

El quimerismo ha llegado a las dos grandes pasiones de las últimas décadas: la televisión y el deporte. En CSI hay un episodio donde Grissom y sus chicos consiguen en el último momento evitar que un violador escape impune cuando se dan cuenta de que es una quimera y que por eso no encaja el ADN de su boca con el del semen encontrado en la víctima.

En House, un muchacho que cree haber sido abducido por extraterrestres tiene que enfrentase a algo más mundano y realista: es una quimera con distintas líneas celulares en su organismo. El quimerismo aparece en novelas, películas, series de manga e incluso en juegos para ordenador.

Tyler Hamilton en el Tour de Francia de 2003. Fotografía: Corbis.
Tyler Hamilton en el Tour de Francia de 2003.

Con respecto al deporte, en un control antidopaje fuera de temporada se encontró que Tyler Hamilton, un ciclista norteamericano que había ganado la medalla de oro olímpica en la contrarreloj individual en Atenas 2004 y compañero de Lance Armstrong durante los Tours de 1999, 2000 y 2001, presentaba pruebas de transfusión sanguínea, un método básico de aumentar el transporte de oxígeno y que está prohibido por la legislación deportiva.

Desgraciadamente, la muestra sanguínea de reserva había sido congelada por la oficina antidopaje griega, por lo que ya no era fiable, y el Comité Olímpico Internacional le permitió quedarse la medalla a pesar de las protestas de los rusos de que la medalla correspondía al medalla de plata Viatcheslav Ekimov.

Sin embargo, Hamilton corrió la Vuelta a España de 2004 y los laboratorios antidopaje detectaron de nuevo poblaciones mezcladas en su sangre, y la agencia antidopaje americana le acusó de juego sucio.

Hamilton se defendió diciendo que era una quimera, pero encargaron un estudio a Ross Brown, un científico australiano que analizó las muestras del ciclista concluyendo que no era cierto: si fuera una quimera no tendría sentido que Hamilton mostrase unas veces células mezcladas y otras no.

Las células transfundidas desaparecen al cabo de un tiempo, por lo que todo encajaba con haber hecho trampas. Los jueces del tribunal antidopaje le condenaron, en una votación 2:1, con una prohibición para correr durante dos años, la máxima condena para un primer positivo.

Mientras los científicos discutían las posibilidades de un quimerismo, con algún investigador de su parte, y sugerían que habría que analizar a su madre y a otros familiares, El País publicó que Hamilton había pagado a Eufemiano Fuentes por las transfusiones de sangre según se desvelaba en la Operación Puerto.

En 2009 Hamilton volvió a dar positivo, en este caso por esteroides, y fue condenado a ocho años de suspensión, lo que fue la fea manera de terminar su carrera. En 2012 publicó un libro titulado The Secret Race donde admitía que él era el cliente 4142 en los documentos de Fuentes, lo que fue la palada de tierra final en la tumba de su supuesto quimerismo.

nuestras charlas nocturnas.


“Es la historia de un amor como no hay otro igual”: la tragedia ocurrida en Panamá hace 70 años que inspiró un clásico de la música latinoamericana…


Mercedes Casanovas y Fernando Eleta cortando el pastel de bodas
Mercedes Casanovas y Fernando Eleta en el día de su boda.

BBC News mundo(M.Rodríguez) — “Carlos, tú que eres el hermano mayor, por favor, no desampares a tu hermano Fernando y a mis tres hijos”.

“Yo me estoy muriendo”, dijo Mercedes desde la cama de un hospital de Panamá.

Solo días antes, el 3 de septiembre de 1954, había dado a luz a una niña.

El mismo día del nacimiento se quejó de que no sentía sus piernas. De hecho, llevaba días diciendo que no estaba bien.

La trasladaron al “hospital de los estadounidenses” en la Zona del Canal. Y es que Mercedes era una de las víctimas de un brote de poliomielitis que golpeaba al país.

Tras intentar tranquilizarla, Carlos salió del hospital muy conmocionado. Horas después, la joven de 26 años moriría. Era el 6 de septiembre. En medio del dolor, Carlos se acercó a un piano y, aunque no tenía formación musical, empezó a componer una canción.

Esa historia me la cuenta Aurora, la niña que sobrevivió, y Raquel, una de las hijas del compositor.

– ¿Nos casamos?

“Es una emoción muy grande saber que ‘Historia de un amor’ sigue viva”, dice Aurora Eleta Casanovas desde Panamá. “Fue hecha en homenaje a mi mamá. Mi tío me decía: ‘Tú eres producto de esa última etapa de tu mamá’. Por eso, escuchar la canción siempre ha sido muy emotivo para mí”, agrega.

Mercedes Casanovas
Mercedes conoció a Fernando cuando ambos eran muy jóvenes.

El bolero compuesto por su tío Carlos Eleta Almarán habla del amor de los padres de Aurora: Mercedes y Fernando.

Siempre fuiste la razón de mi existir

Adorarte para mí fue religión

Y en tus besos yo encontraba

El amor que me brindaba

El calor de tu pasión

Mi mamá y mi papá eran vecinos en el casco viejo de la Ciudad de Panamá. Ella siempre estuvo enamorada de mi papá”.

Fernando, a quien su hija describe como un visionario en el sector de las telecomunicaciones de Panamá, estaba en un viaje de trabajo en Cuba cuando llamó a Mercedes.

“¿Por qué no nos casamos?”, le preguntó. Y ella respondió: “Cuando regreses a Panamá, hablamos”.

Mercedes Casanovas
Mercedes era hija única.

El matrimonio se celebró el 15 de agosto de 1950. “Creo que a mi mamá le fascinaba la personalidad de mi papá, él la deslumbró desde que era jovencita. La señora que la cuidaba me decía que mi mamá se ponía en el balcón y esperaba que mi papá pasara. Fue un amor platónico de toda la vida”.

En 1951, nació Mercedes y en 1953, Fernando. “Mi mamá estaba muy preocupada por cómo iba a quedar mi papá con tres hijos. Después, mis abuelos nos contaron cuán duro había sido para él”.

– Construyendo una figura

Aurora cuenta que su padre era aficionado a la filmación en formato de 16mm. “Mi papá documentó mucho esos primeros años de la familia”. “Recuerdo que nos sentábamos en las tardes, en las noches, y mi papá nos proyectaba lo que tenía de mi mamá y de alguna manera la conocimos a través de la maravilla del video”.

“La veía tan natural, tan sencilla”.

Mercedes junto a un bebé y una niña pequeña.
Los primeros hijos de Mercedes y Fernando, a quienes les pusieron sus nombres respectivamente.

Y, así, con ayuda de esas grabaciones y de lo que le contaban sus abuelos y los amigos de la familia, Aurora descubrió a su madre.

“Dicen que la que más se parece a ella soy yo, no solo físicamente sino en la manera de ser”. La noticia de su muerte no solo entristeció a sus seres queridos. “Entiendo que su sepelio fue multitudinario para la época”. “Fue una mujer muy dulce”.

– Los hermanos

En 2004, Carlos le contó al periodista Rafael Candanedo, de Tiempos del Mundo, lo que Mercedes le dijo cuando lo mandó a llamar. “Don Carlos, hágame una promesa para morir tranquila. Prométame que siempre va a estar al lado de él (Fernando) para que no se derrumbe”.

“Le dije: ‘Tú te vas a poner bien’, que no se preocupara, que estuviera tranquila, que no pasaría nada y que yo estaba seguro de que no iba a haber ningún problema”.

Carlos Eleta
Carlos Eleta también fue un destacado empresario.

Si bien “Historia de un amor” le hace honor al amor de Fernando por Mercedes y a su profundo dolor al perderla, también es una expresión del vínculo poderoso entre dos hermanos. “Mi papá era muy sensible”, le cuenta a BBC Mundo Raquel Eleta de Arias, la menor de los cuatro hijos de Carlos.

“Él vivió el dolor de su hermano como si fuera de él, sintió el dolor de tío Fernando tanto, tanto, tanto, que logró transmitir en la canción toda esa sensibilidad”. Julián Salcedo, investigador del bolero, dice que “en tres hermosísimas estrofas, Eleta logra describir perfectamente el desgarrador suceso” y le añade “una carga muy fuerte de soledad”.

Ya no estás más a mi lado, corazón

En el alma solo tengo soledad

Y si ya no puedo verte

Por qué Dios me hizo quererte

Para hacerme sufrir más

– “Muy diferentes”

Carlos nació el 16 de mayo de 1918 y Fernando el 10 de agosto de 1921, ambos en Panamá. Tras la muerte de su padre, Carlos Eleta García, su madre, Aurora Almarán, decidió irse a su país de origen, España, con sus otras tres hijas.

Los dos hermanos se quedaron en Panamá y allí desarrollaron sus carreras con éxito.

Carlos junto a Fernando
Carlos y Fernando fueron muy unidos.

Aurora recuerda que eran muy diferentes: “El tío Carlos era bohemio”. “Lo veías hasta en la manera de vestirse: mi papá siempre formal, con corbata, y el tío más informal. Eran opuestos, pero muy unidos”. Fernando se graduó de ingeniero en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), fue ministro de Hacienda y canciller de Panamá.

“Me daba risa porque el tío Carlos siendo tres años mayor que mi papá, cuando lo saludaba o hablaba de él, le decía: ‘El Don’, porque siempre lo vio con mucho respeto y admiración”. “En la casa, me decía ‘la secre’ porque le encantaba pedirme favores. De pequeñita era su ‘secre’ y yo me desvivía por él”.

“Tuve una relación muy cercana con mi tío Carlos. En los últimos años salíamos a eventos musicales”. “De sus sobrinas fui la que más se identificó con él. Es que era un personaje muy especial”.

– El artista

Raquel me habla de “la gran admiración” que siente por su padre, quien murió en 2013. No solo por lo que hizo y conquistó, sino por su forma de ser. “Papá era una persona muy particular”. “Era tremendamente sencillo, muy empático, una persona que no guardaba prejuicios contra nadie, veía a todo el mundo igual”.

“Humilde, generoso, muy campechano, chistoso, era muy positivo. Te emanaba vida”.

Carlos guiando a un jinete.
La hípica fue parte de las actividades de los hermanos Eleta. Aquí se observa a Carlos guiando a un jinete.

No tuvo formación musical, fue un autodidacta.

“Era completamente empírico. No sabía las notas, tocaba de oído.

Luego les decía a sus amigos músicos que vinieran a la casa y que le tradujeran en notas sus canciones”.

“Se las tocaba y los amigos, entre los que había muchos músicos porque era muy bohemio, las ponían en notas”.

Era muy visionario, yo lo veía como un renacentista, una persona con muchos talentos, pero sobre todo, como un artista”.

Y es que además se destacó en el tenis, en la crianza de caballos de carrera y en la promoción de boxeadores. “A Roberto ‘Mano de Piedra’ Durán le vio la vena de campeón”.

– La canción

Raquel cuenta que su papá “no se sentía tan seguro de sí mismo”. Por eso, cuando lanzó “Historia de un amor” decidió firmarla como Carlos Almarán.

“Le pregunté: ‘Papá, tú querías mucho a tu mamá porque le pusiste Almarán a tu canción, ¿te recordaba a ella también?’. Y me respondió: ‘No, yo no quería pasar vergüenza. No sabía a dónde iba a ir esa canción y por eso le puse Almarán, para que no me identificaran tanto a mí’.

Él jamás se imaginó lo que esa canción hizo. Obviamente, eso me lo contaba entre risas”.

Olga Guillot con un premio
Olga Guillot, «La reina del bolero», fue una de las gigantes de la música latinoamericana que cantó “Historia de un amor”.

Aurora, sobrina de Carlos, recuerda lo mismo. Y aunque no tuvieron tanto éxito como “Historia de un amor”, algunas de sus creaciones fueron interpretadas por grandes de la música, como Bienvenido Granda (“Nostalgia”), Los tres ases (“Un secreto”) y Ana Gabriel (“Caminos diferentes”).

Lo cierto es que estaba orgulloso de “Historia de un amor”: “Es lo más grande que he hecho”, le dijo a Candanedo. “Esa canción me salió del alma”.

– Pioneros de la radio

Tanto Fernando como Carlos fueron pioneros de la radio y de la televisión en Panamá. De hecho, cuando Fernando llamó a Mercedes para proponerle matrimonio lo hizo desde Cuba, a donde fue para que lo asesoraran en su proyecto para montar una estación de radio. La isla estaba muy adelantada en ese sector.

el piano en el que Carlos empezó a componer “Historia de un amor” estaba en el tercer piso de esa emisora que fundó con su hermano.

Libertad Lamarque frente a un micrófono y con un papel en la mano
Libertad Lamarque, «La novia de América», quedó fascinada con la canción.

“Mi tío Carlos siempre me dijo que Leo Marini (con la Sonora Matancera) fue el primer cantante en grabar ‘Historia de un amor’ y que, en 1955, el gran músico panameño Lucho Azcarraga le pidió permiso para tocarla en un barco que salía de Venezuela hacia el sur”.

La pieza llegó a oídos de Libertad Lamarque, quien “se enamora” y consigue con ella el Disco de Oro en 1955.

– Sin fronteras

Raquel resalta “una particularidad de la canción que no siempre se ve porque uno se suele enfocar en la parte emotiva”. Y es que, “como decía papá, la forma en que la canción fue fraseada hace que la gente la pueda transmitir en todos los ritmos e idiomas”.

La canción cuenta con versiones en árabe, chino, francés, hebreo, inglés y ruso, entre otros.

Luis Miguel cantando en un concierto
Las nuevas generaciones quizás estén más familiarizadas con la versión de Luis Miguel.

“En un momento llegó a ser la más popular en Japón, donde, por supuesto, también ganó Disco de Oro”, cuenta el músico César Múñoz en el canal de YouTube “La Cata Musical”. De acuerdo con el escritor, cuando miembros de la familia imperial de Japón visitaron Panamá, “pidieron que les presentaran al compositor de ‘Historia de un amor’”.

Aurora le dice a BBC Mundo que sus amigos cuando van al extranjero la contactan para contarle que escucharon la canción: “Me siguen llegando versiones”. Salcedo resalta que la pieza tiene “la misma actualidad de 1954 y seguirá siendo grabada permanentemente”.

Un aspecto fascinante de la pieza es que incluso sin letra es conmovedora, como lo muestran sus versiones instrumentales.

– Nostalgia

El periódico La Estrella de Panamá contaba lo alarmante que llegó a ser la epidemia de polio en ese país. En enero de 1951, un decreto ordenaba “el cierre de todos los parques infantiles y campos de juego de la ciudad”.

“Las autoridades suspendieron las fiestas de Carnaval y todas las actividades públicas organizadas. Las restricciones permanecieron vigentes durante 15 días”.

Aurora Eleta
«Muchas veces trato de imaginarme cómo hubiese sido mi vida teniendo a mi mamá», dice Aurora.

Pero, el virus se abrió paso como lo hizo en otros países de la región. Según la Organización Panamericana de la Salud, en el área de Mesoamérica se reportaron 3.110 casos en 1954. Es el año en que nació Aurora y murió Mercedes.

“Cuando yo la veo en fotos, siento ese gran pesar de no haber podido compartir con ella. De pequeña me hizo mucha falta. Me hace falta”. “Pasé todo ese tema del polio que me afectó, me dio escoliosis, toda mi infancia con corsets, me operaron cuando tenía 11 años”.

“Soy fiel creyente de que Dios te trae y te lleva por algo. Muchas veces trato de imaginarme cómo hubiese sido mi vida teniendo a mi mamá, siempre es una añoranza”. “Cuando mi papá escuchaba ‘Historia de un amor’ su cara cambiaba, su expresión era de nostalgia, tristeza, pero de emoción también”.

“Y es que, aunque la canción es triste, provoca mucha ternura y eso es lo que yo siento cuando la escucho”.

Es la historia de un amor

Como no habrá otro igual

Que me hizo comprender

Todo el bien, todo el mal

Que le dio luz a mi vida

Apagándola después

Ay qué noche tan oscura

Todo se me ha de volver

Mercedes y Fernando cortando su pastel de bodas
Fernando murió en 2011.

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Catafractos, los jinetes acorazados de la caballería pesada en la Antigüedad…


Catafracto bizantino.

Pero tan pronto como apareció la primera luz del día, las relucientes cotas de malla, ceñidas con bandas de acero y las resplandecientes corazas, vistas desde lejos, demostraron que las fuerzas del rey estaban cerca.

L.B.V.(J.Álvarez) — Así es cómo Amiano Marcelino, un historiador romano que también sirvió como soldado en las legiones de los emperadores Constancio II y Juliano, allá por al siglo IV d.C., describe en su obra Rerum gestarum (generalmente retitulada Historia) la aproximación de una fuerza de caballería persa contra las líneas romanas.

Lo cierto es que ese retrato podría aplicarse a un segmento cronológico muy amplio de la Antigüedad y a múltiples pueblos que utilizaron ese tipo de jinetes pesados equipados con armaduras junto con sus monturas, a los que se conoce como catafractos.

Como resulta fácil deducir, la palabra catafracto es griega (se traduce como «protegido») y aparece adoptada en latín por primera vez en la obra Historiae, en la que el militar e historiador Lucio Cornelio Sisenna narra la historia de Roma desde su origen hasta la época de Sila y dice: «Loricatos, quos cataphractos vocant «, que significa «El acorazado, a quien llaman catafracto». Para Sisenna era una novedad, ya que vivió entre los siglos I y II a.C., y en ese período republicano lo habitual era referirse a los soldados de caballería dotados de armadura como equites, aludiendo a su clase social.

Por lo tanto, el término catafracto se impuso más bien en la etapa imperial, especialmente la tardía, momento en el que se solapa con otro, clibanarius, no se sabe si de origen heleno (klibanos, en cuyo caso se traduciría como «horno metálico», quizá sarcásticamente) o persa (griwbanwar, «portador de protector de cuello»), con que se hacía referencia al jinete de caballería pesada típico de los ejércitos orientales.

Ello se debía al tipo de armadura que usaba, distinta a las que eran comunes en Roma, denominadas hoy lorica hamata o cota de malla, lorica scamata o de escamas y lorica segmentata o de placas; una hipótesis identifica a esta última con el clibanus.

Recreación actual de un catafracto sasánida
Recreación actual de un catafracto sasánida. 

Algunos autores clásicos no diferencian entre cataphractarii y clibanarii, así que es posible que fueran lo mismo y sólo se distinguieran por la etnia de sus integrantes, ya que a menudo se asocia a los segundos la palabra sagittarii, quizá en referencia a parte de su armamento.

En cambio, algunas fuentes de la época, como De rebus bellicis y Notitia dignitatum, parecen dar a entender que sí eran cosas distintas y que el blindaje de los clibabarii era mayor. En cualquier caso, en el mundo romano se impuso la denominación catafracto para aquellas tropas tan singulares como exóticas.

Exóticas porque fue en las estepas de Asia Central donde primero se domesticó el caballo y donde antes se adaptó su uso para fines bélicos, probablemente en el segundo milenio antes de Cristo, tiene su lógica que fuera también esa región la pionera en dotar a la caballería de jinetes muy bien protegidos, para lo cual se hizo necesario llevar a cabo una cría equina selectiva orientada a proporcionarles monturas fuertes y resistentes.

Resulta imposible saber de qué pueblos se trataría exactamente; puede que los medos, de los que se sabe que lograron una raza específica -hoy extinta- llamada caballo niseo (o de Nisa, una gran llanura del actual Irán), cuyo tamaño era inusualmente grande, según dejó escrito Heródoto.

Hasta entonces los équidos eran pequeños, de no más de catorce palmos de altura (el palmus era una medida romana equivalente a la distancia entre los extremos del pulgar y el meñique de una mano; valía lo mismo que cuatro digitus o dedos, unos 7,4 centrímetros) y, de hecho, así siguieron toda la Antigüedad -Roma incluida- con la excepción reseñada.

Dado que la caballería entonces todavía no jugaba un papel tan importante como el que le sobrevendría en la Edad Media, así como las dificultades para conseguir un número de ejemplares acorde a las necesidades, el grueso de los jinetes romanos continuaron usando los caballos habituales.

Catafracto en un relieve de Taq el-Bostan (Irán)
Catafracto en un relieve de Taq el-Bostan (Irán). 

Eso sí, tuvieron ocasión de enfrentarse a los niseos en el año 53 a.C., durante la batalla de Carras, en la que las legiones de Marco Licinio Craso (el hombre que derrotó a Espartaco) resultaron aniquiladas por el ejército del general parto Surena.

Entre las fuerzas de éste había catafractos, que se vieron favorecidos gracias a que la táctica de su jefe llevó el combate a una llanura que les permitía moverse a su antojo. Amiano Marcelino ha dejado una descripción de los catafractos sasánidas que muy bien podría aplicarse a los partos que acabaron con Craso:

Todas sus compañías iban acorazadas en hierro y todas las partes de su cuerpo estaban cubiertas con gruesas placas, tan entalladas que las juntas coincidían con las de sus miembros; y las formas de las caras humanas estaban tan hábilmente encajadas en sus cabezas, que, dado que su cuerpo entero estaba cubierto con metal, las flechas que caían sobre ellos sólo podían hacer blanco en pequeñas aberturas para las pupilas del ojo o a través de la punta de su nariz, en dónde podían conseguir un poco de aire.

Algunos de ellos, armados con picas, permanecían tan inmóviles que podía pensarse que estaban atrapados por cepos de bronce.

Por supuesto, la crianza de caballos excepcionales sólo podía estar destinada a equipar a hombres excepcionales, que en aquellos tiempos y latitudes salían casi exclusivamente de la aristocracia.

Sin embargo, otros pueblos y culturas desarrollaron también jinetes acorazados de forma simultánea, caso de los masagetas, sakas, escitas, sármatas, armenios, seleúcidas, sasánidas, atálidas, alanos, grecobactrianos, georgianos, godos…

ncluso los de regiones del Lejano Oriente, como los chinos, mongoles, coreanos, shongai, tanguts, etc.

Conquista de Atenas por Alejandro en una miniatura de un manuscrito miniado bizantino. Se le muestra rodeado por sus Heitaroi, representados como catafractos
Conquista de Atenas por Alejandro en una miniatura de un manuscrito miniado bizantino. Se le muestra rodeado por sus Heitaroi, representados como catafractos. 

La ancestral enemistad entre Grecia y el Imperio Persa fue la puerta de los catafractos a Occidente. No se sabe cuándo ocurrió, pero es probable que tuviera lugar durante la Revuelta Jónica, la insurrección de las ciudades de cultura helena de Asia Menor contra la autoridad del Rey de Reyes.

Los soldados de Alejandro pudieron ver ese tipo de caballería en Bactria, donde los jinetes criaban grandes caballos ad hoc para rechazar las incursiones montadas de los nómadas asiáticos. Los macedonios obervaron que tenían un cuerpo de élite y lo llamaron Hetairoi kataphraktoi («Compañeros catafractos»), estableciendo un paralelismo con los Heitaroi alejandrinos.

Posteriormente, el Reino Grecobactriano conquistó la región septentrional de la India, originándose el Reino de Yavana, indogriego, que introdujo en el subcontinente a los catafractos.

Por otra parte, decíamos antes que el Imperio Seleúcida (sucesor de Alejandro) tuvo su cuerpo de catafractos, al igual que el Reino de Pérgamo, según muestran los relieves artísticos arqueológicos.

Curiosamente, la principal noticia sobre su uso fue una derrota: la de la batalla de Magnesia, en la que el monarca seleúcida Antíoco III lanzó a sus catafractos, apoyados por la caballería pesada gálata, contra las legiones romanas y éstas lograron desorganizar el ataque disparando a los caballos de los carros.

Luego, Pompeyo impuso su dominio en toda la región de Asia Menor y Próximo Oriente, sobornando a los jinetes seleúcidas para que abandonasen. Pero Roma todavía tendría más experiencias con catafracto; también vimos que Craso sufrió a los del Imperio Parto en sus carnes, pero los honderos de Publio Ventidio Bajo lograron vencerlos en el 38 a.C. al conseguir mantenerlos a distancia y obligarlos a cargar cuesta arriba.

Por otra parte, cuando Marco Antonio vengó la derrota de Carras años después, una de las cosas que se llevó como botín fueron aquellos caballos niseos, que acabaron en manos de su rival, Octavio, aunque los romanos no los vieron más que como un souvenir exótico.

Catafractos sármatas perseguidos por la caballería romana, Relieve de la Columna Trajana.
Catafractos sármatas perseguidos por la caballería romana, Relieve de la Columna Trajana. 

En efecto, Plutarco cuenta que no se valoraba a la caballería catafracta, prefiriéndose la ligera durante mucho tiempo, hasta que el roce continuo con ella en las fronteras -especialmente en el Danubio, contra los sármatas- terminó por convencer a los militares de su utilidad.

Polibio reseña que el ejército republicano ya había incorporado algunos catafractos en el siglo II a.C., pero hubo que esperar al II d.C., ya en el período imperial, para la creación de la primera unidad regular de caballería auxiliar con armadura (cota de malla).

En concreto, fue durante el reinado de Adriano y recibió el nombre de Ala I Gallorum et Pannoniorum catafractata («Ala I de Catafractos Galos y Panonios»).

Luego, el emperador Galieno continuó en esa línea, si bien es cierto que seguía habiendo preferencia por la movilidad que daba la caballería ligera, predominante en el ejército.

Las dudas que aún quedaban terminaron por disiparse en el año 217 d.C., cuando la campaña de Macrino contra los partos resultó infructuosa y abrió por fin la puerta al uso de caballería pesada de forma más importante.

Notitia Dignitatum, el documento de la cancillería imperial que detalla la organización administrativa del estado, da fe de que se fueron haciendo comunes las vexillationes (destacamentos) de catafractos mercenarios a lo largo del siglo IV d.C. hasta sumar un total de diecinueve.

Al parecer, solían estar integradas por jinetes sármatas, a los que ya había contratado Marco Aurelio doscientos años antes, y se los desplegó como tropas de élite por todo el perímetro del imperio, Britania incluida, constituyendo la base de la futura caballería medieval. Así los describe Amiano Marcelino:

Los coraceros a caballo, habitualmente llamados «clibanari», no seguían ningún orden particular y estaban equipados con cascos y cubiertos con placas en el pecho. Bandas de hierro envolvían tanto sus extremidades que se habría pensado que eran estatuas esculpidas por Praxíteles, no hombres. Estaban cubiertos por finas láminas de hierro colocadas en todos los miembros y adaptadas a los movimientos del cuerpo, de modo que, en cualquiera que se vieran obligados a realizar, la armadura se doblaba debido a unas articulaciones bien conectadas.

Equipamiento de un catafracto saka (escita) conservado en Kazajistán
Equipamiento de un catafracto saka (escita) conservado en Kazajistán. 

Los catafractos adquirieron especial importancia en el ejército del Imperio Bizantino, el heredero del Imperio Romano de Oriente, donde formaron una parte importante de las fuerzas del famoso general Belisario a la hora de defender Roma del asedio del rey ostrogodo Vitiges y, más tarde, de emprender la reconquista de los antiguos territorios romanos ordenada por Justiniano I.

De hecho, es el arte bizantino el que nos ha facilitado la mejor información sobre el equipamiento de aquellos guerreros, mostrándolos ataviados con armadura de escamas -también para el caballo-, cota de malla cubriendo el rostro, casco, protecciones para los brazos y escudo.

Esas armaduras estaban diseñadas para resistir el impacto de armas enemigas, pero también estaba dotadas de flexibilidad suficiente para no impedir la movilidad del jinete y su montura. Se calcula que en total, el peso rondaría los cuarenta kilos, que podía variar si en vez de usar escamas se usaba cota.

Y había que añadirle el de las armas propias: un kontos (lanza larga, parecida a la sarisa macedonia, de unos cuatro metros de largo), capaz de atravesar hasta a dos soldados enemigos según Amiano Marcelino, y un sable que sustituía a la spatha (espada romana de caballería, más larga que el gladius de la infantería), o bien una maza para la lucha cuerpo a cuerpo que solía darse tras las cargas.

En una etapa tardía, los catafractos romanos fueron equipados también con martiobarbuli, una especie de dardos de plomo parecidos a los plumbata de la infantería que se lanzaban durante las cargas para desorganizar las líneas rivales.

Asimismo, los catafractos sasánidas (Savaran), que según algunas descripciones usaban un casco metálico integral, guanteletes y placas para los muslos, disponían de un arco y una treintena de flechas para combatir a los nómadas que asediaban sus fronteras (escitas, hunos, heftalitas…) y contra los que cargar con la lanza no resultaba efectivo.

En tiempos de Roma aún no se conocían los estribos, así que se empleaba la silla de montar tradicional, que tenía cuatro cuernos para sujetar bien al jinete en el galope y el choque contra las formaciones enemigas.

La difusión de los estribos por Europa desde Asia Central, probablemente por los sármatas aunque casi seguro que originarios de China, tuvo lugar entre finales del siglo VI d.C. y principios del VII d.C. y cambiaron la forma de hacer la guerra porque, al proporcionar a los jinetes una buena sujeción, les permitió combatir con más destreza e imponer la suprioridad de la caballería.

Lámina del Codex Graecus Matritensis que muestra a catafractos bizantinos cargando contra búlgaros
Lámina del Codex Graecus Matritensis que muestra a catafractos bizantinos cargando contra búlgaros.

Se cree que los bizantinos adoptaron los estribos de sus enemigos acérrimos, los ávaros, y a su vez los árabes los tomaron de los bizantinos. El caso es que los catafractos contaban ahora con un plus y pasaron a constituir el arma del imperio por excelencia, desplazando a la infantería, a la que ya podían enfrentarse sin limitarse al papel clásico de auxiliar.

Ya había quedado patente en Carras, donde los arqueros montados partos obligaron a los legionarios a parapetarse tras un testudo y eso los convirtió en presa fácil (por su inmovilidad) para las cargas de los catafractos.

Lo curioso es que los catafractos debieron de caer en desuso en el siglo VI, ya que no son nombrados en el Strategikon, un manual militar atribuido al emperador bizantino Mauricio I y datado en esa época. Sin embargo, vuelven a aparecer en Sylloge Taktikon, un documento sobre tácticas bélicas cuatrocientos años posterior que reseña su presencia en tiempos de León VI.

Para entonces, el Imperio había abrazado la cultura griega ante la caída de la latina, por lo que esos guerreros pasan a ser llamados kataphraktoi.

Fueron la columna vertebral del ejército de Nicéforo II Focas, en el siglo X, cuando sumaban medio millar de efectivos y contaban con un cuerpo auxiliar de arqueros montados que disparaban contra las masas enemigas para ablandarlas mientras cargaban contra ellas formando en cuña.

Así lo explica Praecepta Militaria, un tratado militar datado en torno al 965 d.C., detallando que era casi imposible reorganizarse para un segundo ataque si el primero no es decisivo, por lo que recomienda que haya otro escuadrón más preparado para ello.

Ahora bien, la iconografía bizantina no muestra a sus kataphraktoi tan recargados de metal como sus predecesores.

La imposición del reclutamiento por themas hizo que sus filas ya no estuvieran nutridas sólo por nobles sino también por clases medias acomodadas, de ahí que gastasen menos en protecciones y sustituyeran las escamas de los caballos por cuero o acolchados.

Algunos expertos opinan que esa diferencia es la que realmente habría que aplicar entre catafracto y clibanarius, pues este segundo término se recuperó entre los siglos X y XI -adaptado al griego klibanophoros-, al volver la caballería pesada como cabeza de martillo para abrir brecha en las formaciones y facilitar así la penetración de jinetes más ligeros.

Un catafracto chino en terracota, correspondiente al períod de la dinastía del Norte
Un catafracto chino en terracota, correspondiente al período de la dinastía del Norte. 

No obstante, los días de los catafractos estaban contados. No hay noticias de ellos después del año 1001, salvo una posible alusión esporádica durante la restauración de Alejo I Comneno, cuando éste trató de reproducir el potente ejército bizantino, si bien no está claro si era ese tipo de caballería exactamente o una variante pesada.

Se supone que el final de los catafractos bizantinos estuvo determinado por la derrota del emperador Romano IV Diógenes en la batalla de Mancicerta (1071), con la que los turcos selyúcidas le arrebataron Anatolia, de donde importaba caballos pesados.

Ahora bien, siguió habiendo jinetes con armadura porque algunos pueblos emergentes, como búlgaros, ávaros, serbios, alanos, lituanos o jázaros, copiaron el modelo bizantino; no sólo en concepto y armamento, sino incluso en detalles ornamentales, caso del célebre draco (estandarte de la caballería romana con forma de dragón ondeante al viento) o el tamga (un sello o logotipo de los sármatas).

Además, el final de los catafractos occidentales no tuvo reflejo en Extremo Oriente, donde también existía un tipo de guerrero conceptualmente parecido y perduró algo más de tiempo.

Se conservan muchos ejemplos de arte chino, fundamentalmente láminas pintadas y figurillas de terracota, que muestran a jinetes y caballos protegidos con armaduras escamadas, aunque los expertos creen que dichas escamas no eran metálicas sino de cuero.

Es posible que los chinos adoptaran ese tipo de caballería a imitación de la que empleaban las tribus mongolas xianbei, allá por el siglo IV d.C., creciendo progresivamente en número e importancia durante los períodos posteriores.

Parece ser que era el estado el que proporcionaba el equipo acorazado para la montura, estando prohibido que los particulares lo encargasen.

De ese modo, los catafractos chinos adquirieron cada vez mayor relevancia en las guerras de las Cinco Dinastías y los Diez Reinos, así como en las disputas entre las dinastías Liao, Xin Oriental, Jin y Song.

La escasez de caballos adecuados y la irrupción de los mongoles cambió el panorama, pues la dinastía Yuan, fundada por Kublai Kan, no pudo evitar la reminiscencia de sus tradiciones y se decantó por una caballería más ligera. Todo tiene su canto del cisne.

nuestras charlas nocturnas.


El vestido de novia: de los colores rojo o azul en la Edad Media hasta el blanco romano que recuperó la Reina Victoria…


Casamiento en la Antigua Roma

Infobae(G.DiFazio) — El 21 de septiembre marca el inicio de la primavera, una estación que muchos asocian con los casamientos. Los que ya peinamos canas recordamos la famosa canción del chileno Antonio Prieto, “La novia”, que en una de sus estrofas dice: “Blanca y radiante va la novia/Le sigue atrás un novio amante/Y que al unir sus corazones/Harán morir mis ilusiones…”.

La imagen de la novia vestida de blanco es icónica: subiendo al altar, resplandeciente. Pero, ¿de dónde proviene esta tradición? ¿Ha sido siempre así? En la actualidad, en Occidente, las novias suelen llevar vestidos blancos. Las tonalidades pueden variar, desde un blanco brillante hasta un blanco marfil o crema, pero la esencia se mantiene: casarse de blanco es una costumbre que ha perdurado a lo largo del tiempo.

– El vestido de novia en la antigüedad

Durante el Imperio Romano (alrededor del 0 al 476 d.C.), las novias vestían de blanco. Llevaban una túnica blanca que, el día antes de la boda, se colocaba al sol para recibir los beneficios del dios Febo, con la esperanza de que el camino del matrimonio fuera luminoso.

El día de la celebración, sobre la túnica se colocaba un abrigo o una capa, dependiendo de la estación, con el propósito de proteger a la novia de todo mal. Sorprendentemente, esta tradición exigía que el atuendo de la futura novia se ajustara a los mandatos imperiales.

El vestido nupcial en esa época era largo hasta los pies, con un cinturón dorado o plateado, y tenía mangas, ya fueran cortas o largas. Además, la novia llevaba flores en su cabello. Sin embargo, con la caída del Imperio Romano, esta costumbre fue desapareciendo paulatinamente, dando paso a las prácticas de la Edad Media.

– La evolución del atuendo nupcial

Desde la Edad Media hasta finales del siglo XVIII, no existía una norma específica que dictara cómo debía ser el atuendo nupcial. La elección del vestido estaba más relacionada con el deseo de los novios y sus familias de mostrar su riqueza a través de la vestimenta.

Durante este periodo, la mujer no se casaba necesariamente vestida de blanco; simplemente llevaba su vestido más hermoso. Podría decirse que se usaba un vestido de fiesta, sin que el color tuviera una relevancia especial ni una connotación particular.

Casamiento en Omne Bonum de James Le Palmer (circa 1360-75), Inglaterra.

– Colores y materiales

El rojo era un color comúnmente utilizado en este tipo de vestimenta, principalmente por razones prácticas. El tinte rojo se extraía de una planta llamada rubia, y tenía la ventaja de ser especialmente resistente al agua, al aire y a la luz.

Por otro lado, el azul era un color mucho más inusual. Fue introducido en Francia por los Capetos en el siglo XII en la vestimenta real, y rápidamente se convirtió en un símbolo de riqueza debido a su rareza y al elevado costo de producción en esa época.

– Las clases adineradas y su influencia

Entre las clases adineradas, la idea de que el vestido de novia debía reflejar la riqueza de quien lo portaba persistió a lo largo de los siglos. No solían casarse de blanco, sino que preferían usar telas lujosas, como se puede observar en las pinturas que representan bodas principescas europeas hasta finales del siglo XVIII.

El color del vestido no era un símbolo en sí mismo, aunque sí reflejaba la riqueza del propietario, ya que su elaboración podía ser más o menos costosa dependiendo de los pigmentos empleados en la época. Estos vestidos eran rígidos, confeccionados con telas duras y muy pesadas, en gran parte debido a los elaborados bordados.

Para las mujeres que no contaban con los recursos económicos suficientes para adquirir un vestido de novia, no era inusual que en el día de su boda optaran por usar su vestido de uso diario.

Catorce años después de su boda, la Reina Victoria y el príncipe Alberto se vistieron como en su casamiento para sacarse una fotografía

– El resurgimiento del blanco

Con el paso del tiempo, estas modas fueron cambiando. Gradualmente, muy lentamente, se empezó a usar el blanco. Los vestidos blancos eran utilizados principalmente por las novicias antes de tomar sus votos, simbolizando la pureza virginal de la candidata.

La ceremonia de ingreso a la vida religiosa (aún vigente en muchas órdenes y congregaciones) guarda una notable similitud con un matrimonio.

– La Iglesia y el matrimonio

El matrimonio católico ha sido codificado a lo largo de los siglos por la Iglesia, que ha ido modificando sus elementos constitutivos. Por ejemplo, en 1536, el Concilio de Trento estableció varios elementos, como la obligación de publicar en las puertas de los templos las “amonestaciones”.

Esto consistía en anunciar los nombres de los futuros cónyuges, permitiendo que cualquiera pudiera presentar objeciones (esta práctica se mantuvo en las parroquias hasta hace poco). También se estableció la necesidad de la presencia de un sacerdote y testigos, así como la firma de los cónyuges en el registro parroquial.

En este concilio también se hace referencia al traje nupcial, indicando que debía ser solemne y “deslumbrante”, aunque sin especificar un color en particular. Por lo tanto, el uso de vestidos de novia blancos pudo haber surgido del deseo de ciertos fieles, pero no es una obligación impuesta por la Iglesia católica.

Hasta esa época, la iglesia (ya fuera católica o protestante) era la única institución ante la cual una pareja podía casarse.

Vestido de la Reina Victoria

– Matrimonio civil y la época victoriana

Un cambio significativo ocurrió cuando en muchos países se estableció el matrimonio civil y se permitió el divorcio. La instauración del matrimonio civil le restó parte de su poder a la institución religiosa, ya que ahora podía ser evitada. El vestido de novia blanco se convirtió en la “firma” de las bodas religiosas, en contraste con las ceremonias civiles.

Las bodas principescas también lo adoptaron ampliamente como una forma de distinguirse y de recordar que, si Dios no bendice la unión, la ceremonia no es verdaderamente hermosa ni solemne.

Sin embargo, fue en la época victoriana cuando se consolidó el uso del blanco como canon para los vestidos de novia, un estándar que ha perdurado hasta el día de hoy. La reina Victoria decidió casarse vestida de blanco.

Aunque hoy es complicado determinar con exactitud qué motivó a la soberana a elegir este color, en este caso particular no fue la Iglesia católica, ya que el monarca británico es el Gobernador Supremo de la Iglesia de Inglaterra, una institución que se declara independiente del papado.

– El vestido de la reina Victoria

Victoria de Inglaterra decidió casarse de blanco, pero ¿cuál fue el motivo? Ella sabía que las damas aristocráticas presentes llevarían vestidos coloridos, recargados con joyas y otros complementos. Si ella se vestía de forma similar, podría pasar inadvertida, pero al optar por un vestido blanco, se aseguraba de destacar al ingresar al templo.

Así lo hizo el 11 de febrero de 1840, cuando contrajo matrimonio con el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha.

El vestido fue confeccionado con satén de seda de Spitalfields y tenía una amplia falda bordada con motivos florales, acorde a la moda de la época. El diseño incluía un cuerpo tipo corsé, mangas abullonadas, escote de hombros al aire y un enorme volante de encaje de bolillo de Honiton.

La cola medía 5 metros y todo estaba realizado con telas inglesas. Pero este vestido no fue utilizado solo en su boda; la reina lo usó en varias ocasiones más, como banquetes, bailes y recepciones. Además, solicitó ser enterrada con él (aunque con algunas modificaciones, claro está).

– La influencia del vestido blanco

El vestido de Victoria tendría una gran influencia tanto en las bodas principescas como en las bodas “simples”, en un mundo donde las tradiciones nupciales comenzaban a institucionalizarse.

La foto de boda de Victoria y Alberto, considerada una de las primeras fotografías de boda, permitió difundir ampliamente el traje de la novia, lo que contribuyó al entusiasmo y popularización de esta moda.

Casamiento de Sissi con Francisco José. Apenas dos días después de conocerla, él le pidió matrimonio

En 1850, la revista estadounidense dedicada a la moda femenina, “Godey’s Lady’s Book”, publicó un artículo afirmando que el blanco había sido el color nupcial desde tiempos inmemoriales.

Posteriormente, otra “fashionista” europea, la emperatriz Sisi (cuyo nombre verdadero era Elisabeth Amelie Eugenie Herzogin Bayern), también se casó de blanco con Francisco José I de Austria. Para la ceremonia, lució un vestido ampuloso e imponente, mucho más espectacular que el de la reina Victoria.

Así llegamos a nuestros vestidos blancos actuales, descendientes directos del que llevó la reina Victoria. Resulta sorprendente que, en nuestras sociedades, el peso de la tradición imponga el vestido blanco, cuando en realidad se trata de una moda que tiene poco más de 180 años. Esto contrasta con los aproximadamente 2000 años en los que cada mujer se casaba como quería y podía.

Sin embargo, hay excepciones a esta regla. Por ejemplo, la modelo brasileña-francesa Cristina Cordula eligió un vestido color naranja para su boda, demostrando que aún hay espacio para la originalidad y la ruptura de tradiciones en las ceremonias nupciales. Pero el vestido no es el único elemento con el que la novia va al altar; hay otros accesorios, cada uno con su propia historia.

– Tradiciones nupciales y símbolos

Se cree que la tradición de que la novia debe llevar “algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul” también tiene su origen en la época victoriana, basada en un poema que dice (traducido): “Algo viejo, algo nuevo, algo prestado, algo azul y seis peniques de plata en su zapato”. Estos objetos representan diferentes augurios para el futuro del matrimonio:

  • Algo viejo simboliza la continuidad con la familia y el pasado de la novia, una parte de su herencia que llevará consigo a su nueva vida.
  • Algo nuevo representa la esperanza de un futuro feliz, lleno de nuevas expectativas y aventuras.
  • Algo prestado simboliza la buena suerte y el apoyo de los amigos que “prestan” a la novia su apoyo en esta nueva etapa.
  • Algo azul representa el amor, la pureza y la fidelidad, simbolizando que en los cielos no haya nubes.

Las seis peniques de plata en el zapato estaban destinadas a traer riqueza y seguridad financiera a los recién casados, aunque esta última tradición ha quedado en desuso.

– El simbolismo del velo y el ramo

Un típico ramo de novia

El velo que la novia lleva delante de su rostro y que es levantado por el novio una vez que se realizan los votos matrimoniales, es decir, cuando se convierte en su esposo, tiene un simbolismo particular.

Representa la virginidad y la pureza de la novia. La acción de levantar el velo simboliza que esa virginidad se entrega al marido, marcando el inicio de una nueva etapa en la que la pareja se prepara para procrear y formar una familia.

El ramo de flores comenzó a usarse en la Edad Media. Como mencionamos anteriormente, en la antigüedad las flores se llevaban en el cabello. Sin embargo, en sus inicios, el ramo no estaba compuesto por flores, sino por una mezcla de tomilloajoruda y albahaca.

Este conjunto de hierbas se utilizaba para ahuyentar a los malos espíritus durante la ceremonia nupcial y para asegurar una vida marital feliz. Con el tiempo, se comenzaron a añadir flores al ramo, y hoy en día está compuesto exclusivamente por ellas.

Algunas novias católicas optan por cambiar el ramo por un rosario de perlas o cristal de roca, simbolizando una petición a la Virgen para que bendiga su matrimonio. Después de la ceremonia, el ramo se lanza a las amigas solteras de la novia, y se presume que quien lo atrape será la próxima en casarse.

– Un dato curioso: el vestido negro

Dato curioso, el negro también tenía su lugar en las ceremonias nupciales. Si una viuda deseaba casarse dentro del período de luto, que podía variar entre dos y cuatro años según la región, se le permitía hacerlo, pero con la condición de que su vestido fuera completamente negro y que no usara un velo que cubriera su rostro, por razones evidentes.

Como vemos, la ceremonia nupcial está llena de símbolos, algunos muy antiguos y otros relativamente recientes. Independientemente de su origen, este paso fundamental en la vida de una mujer merece ser visto de una manera especial e inspiradora, ya que posiblemente sea uno de los días más importantes de su vida.

nuestras charlas nocturnas.


Entrevista a J.P.Meneses: La increíble historia de la primera estatua del Che Guevara en el mundo, que se levantó en Chile y lleva más de 50 años desaparecida…


Ernesto "Che" Guevara
Ernesto «Che» Guevara, guerrillero argentino y compañero de lucha de Fidel Castro durante la revolución cubana.

BBC News Mundo(C.Robino) — La noche del 16 de septiembre de 1973, cinco días después del golpe militar que derrocó a Salvador Allende, una estatua de bronce enorme fue derribada de raíz.

El ruido que provocó su brusca caída despertó a los vecinos de San Miguel, el populoso barrio de Santiago donde se había inaugurado tres años antes con bombos y platillos. Era el primer monumento del Che Guevara levantado en el mundo.

Hay muy pocas imágenes de lo ocurrido, aunque en algún recorte de prensa se ve un camión militar arrastrando lo que queda del homenaje al guerrillero argentino. Ahí se le pierde el rastro; lleva más de 50 años desaparecida.

En “Revolución”, su segunda novela, el periodista y escritor chileno Juan Pablo Meneses se dedica a sacar del olvido la singular historia de esta estatua que fue venerada, pero también atacada y hasta decapitada por los detractores de las ideologías revolucionarias.

«Es tremendo que nadie sepa dónde está. Cómo desaparece algo tan grande, tan macizo, cómo nadie -ni del mundo político ni del artístico- nunca denunció su pérdida», se pregunta Meneses en entrevista con BBC Mundo.

¿Cómo llegas a esta historia tan increíble y desconocida?

La había escuchado rondar durante mucho tiempo, y cada vez que alguien me contaba algo se iba agrandando.

Pero cuando me puse a investigar, no había casi nada, prácticamente no había fotos, la gente que vivía ahí no se acordaba.

Sin embargo, yo iba encontrando detalles, como que era el primer monumento en el mundo al Che, que Pinochet había llamado personalmente para que la botaran, que Fidel la visitó a pocos días de su inauguración, y que Neruda organizó una colecta cuando le volaron la cabeza.

Todo eso me fue llamando la atención y me fue empujando a querer escribir sobre el tema.

La primera estatua del Che Guevara lleva más de 50 años desaparecida.

Es, como tu libro anterior “Una historia perdida” -que narra el bombardeo al hospital de la Fuerza Aérea en Chile el mismo 11 de septiembre de 1973-, una historia olvidada. ¿Qué te atrae del olvido?

Yo vengo de diez años de hacer crónica, o periodismo literario -como quieras decirle- y con este libro y con la novela anterior hago un ejercicio de mover los componentes y hacer algo que se podría llamar literatura crónica.

Creo que para América Latina es importante reportear las historias desconocidas que tienen que ver con la memoria y empezar a usar la ficción en algunos elementos, porque es la única manera de que podamos contar nuestra historia real.

¿Por qué?

Porque resulta que ya no llegaron las investigaciones periodísticas, ni las investigaciones judiciales, ni las académicas.

Entonces, como no llegó nadie a decirnos ‘esto fue lo que realmente pasó’, qué hacemos: ¿no lo contamos o terminamos de contar las partes que faltan, de unirlas, con ficción, con historias, con cosas que te van contando?

De alguna manera eso ya está pasando en las series.

Yo estaba en México dando un taller en julio cuando tomaron preso al Mayo Zambada en Estados Unidos, y una tallerista me dijo que la verdad completa solo la vamos a saber cuando se estrene en Netflix Narcos 15.

¿Te das cuenta? Pareciera que ya estamos asumiendo que cuando la ficción nos cuente una historia, lo que vamos a terminar entendiendo va a ser la historia real.

Eso es lo que a mí me interesa: la ficción que instala verdades.

Juan Pablo Meneses
El periodista y escritor chileno, Juan Pablo Meneses (Santiago, 1969).

¿Cómo describirías tú la historia de la estatua?

A mí me parece todo muy loco.

Estamos hablando de un monumento que en total medía casi diez metros: la estatua unos tres y el resto era la gruta, porque siempre fue pensado para que la gente peregrinara hasta ahí.

Era un Che de bronce en posición de resistencia, con un grito en la cara, colgado de un fusil, como crucificado, nada que ver con la típica estatua del prócer.

Se trabajó en un par de fundiciones de Santiago, muy en secreto, y luego pasó mucho tiempo escondida en la Municipalidad de San Miguel, porque su gestor -que era del partido Socialista, pero la hizo a título personal- quería sorprender y aprovechar la juramentación de Allende para que la visitaran todas las delegaciones internacionales, en especial las de Cuba, de Bolivia y Argentina.

Pero el proyecto iba más allá de la estatua: lo que se intentó crear fue una zona guevarista, donde había gente que como en Bolivia tenía fotos del Che en su casa, que le rezaba.

El Che compitiendo con Jesucristo, como describes en el libro.

Claro… Es que la revolución cubana fue un proyecto que enamoró a todo el mundo.

Piensa que en Chile, el eslogan del gobierno anterior al de Allende, el de Eduardo Frei Montalva (1964-1970), era revolución en libertad, pero revolución sí o sí.

Era un ideal que comenzó a inspirar a muchos grupos religiosos que veían a Jesús como un revolucionario… Y entonces llegan los que habían hecho la revolución, y muere el Che y empiezan a aparecer murales del «Che vive» al lado de los de «Cristo vive».

Así que sí, en esos años en un barrio de Santiago de Chile hubo una pelea santa real entre el Che y Jesucristo.

Ni Fidel, ni el Che. Una de las frases más ingeniosas del libro es “Sin Meneses no hay revolución”, que tiene una doble lectura: cuenta una historia real y te da pie para jugar con tu propio apellido y el título de la novela. Tremenda casualidad, ¿no?

Jajaja. Sí, es un giro muy afortunado, porque Enrique Meneses realmente existió y fue un personaje alucinante.

De hecho, cuando yo lo conocí estuvimos hablando largamente sobre nuestro apellido, y al final de esa charla él también me contó de la existencia de la estatua.

Meneses sacó en la Sierra Maestra una foto en que aparecen Fidel disparando y el Che a su lado, que logró que fuera portada de la revista Paris Match en 1958, o sea antes de que ganara la revolución.

En esa época, salir en la Paris Match era una de las cosas más cool que existían, y todos los intelectuales franceses conectaron mucho con estos jóvenes latinoamericanos guapos, que están en la selva. Fue como su lanzamiento al mundo.

Tanto que después en su libro “Diario de viaje”, el Che dice que sin esa participación de Meneses no habría triunfado la revolución. De ahí la frase y de ahí el título.

Otra imagen clave del Che es la que le sacaron en Bolivia después de que lo matan, para la que se sabe que manipulan y mueven su cuerpo y hasta le abren los ojos…

Alma Guillermo prieto dice que el Che comienza a existir después de muerto, y esa es, por cierto, una imagen que le da mucha potencia a su figura.

Uno podría decir que su muerte es quizás el punto más alto al que llega la influencia y el encantamiento latinoamericano por la revolución, porque su muerte lo convierte en un dios.

Che Guevara muerto en un hospital de Bolivia.
El Che murió asesinado a tiros el 9 de octubre de 1967. Su cuerpo fue expuesto en Bolivia para que los corresponsales extranjeros certificaran su muerte.

Y que tal vez todo ese ideario empieza a caer con el golpe de Pinochet, que fue muy emblemático a nivel mundial.

Entre 1967 -cuando matan al Che- y 1973 -cuando Allende muere en La Moneda- se vive lo que uno de los personajes que participó en la construcción del monumento llama una borrachera revolucionaria, que ya todos sabemos cómo terminó.

De alguna manera, si bien el protagonista es el Che, el libro es también una excusa para hablar de Chile, y de los paralelos entre la estatua y el gobierno de la Unidad Popular.

Es que la estatua duró el mismo tiempo que el gobierno de Allende: se inaugura cinco días después de que asumiera y fue derribada cinco días después del golpe.

Yo creo que si se hiciera un documental de cómo se instaló, los homenajes que le hicieron, los ataques que sufrió, mostraría de manera casi certera todo lo que fue ese período de la historia de Chile, sobre todo, el tema de la violencia y del fanatismo.

Antes de empezar este libro tú no eras guevarista, dices. ¿Te convertiste escribiéndolo?

Sí, es cierto, yo nunca fui guevarista, pero además, en Chile hablar del Che Guevara en la dictadura era realmente hablar del demonio.

Ahora, como autor, siento que el Che está en su peor momento. Hay países donde se han tirado o se propone tirar las estatuas en su honor y su ideario está cada vez más olvidado.

Mi acercamiento a su figura viene de mi experiencia en Clarín, donde edité una serie sobre el tema del consumo, que es increíble también: cómo el capitalismo convierte a uno de sus peores enemigos en las cosas más absurdas, en helados, calzado de verano y hasta en ambulancias, lo que veo de alguna manera como un fracaso capitalista, una rendición.

Yo soy un guevarista del Che que la gente compra y usa sin saber realmente quién es, qué significa, porque al final nadie sabe lo que es el Che: yo diría que es el gran invento, la gran obra literaria latinoamericana del último tiempo.

Su historia la han construido después de su muerte los que lo odian y los que están a favor. Y ni siquiera a partir de sus discursos.

Mural con la imagen del Che Guevara en Cuba.
«Podríamos decir que Guevara fue el primer influencer latinoamericano», dice Juan Pablo Meneses.

Fíjate que hay dos centros de estudio latinoamericanos centrados en el Che, uno en Rosario, Argentina, y el otro en La Habana, y nunca se han puesto de acuerdo entre ellos sobre cuál es el pensamiento guevarista.

En ese sentido, podríamos decir que Guevara fue el primer influencer latinoamericano, desde el punto de sentir que de repente la gente lo sigue, aunque no sepa muy bien por qué.

Hablemos de la denuncia que hace Juan, tu personaje central, exigiendo que se investigue dónde está la estatua, y te inspira a hacerlo tú… El personaje creando realidad.

Esto es 100% verdad.

Hay muchos autores que dicen que el personaje está inspirado en ellos. En este caso, yo tengo que decir que con la denuncia yo estoy inspirado en el personaje.

Una de las cosas que tiene la ficción es que de repente los personajes se van por su lado. No es como en la crónica, en el periodismo, que uno los tiene siempre de la rienda, guiados por los datos.

En cambio acá se van y de repente Juan empieza a hablar sobre hacer una denuncia, la prepara, y cuando la tiene lista, yo dije, oye, yo también quiero hacer eso, por qué no lo voy a hacer. Y como que le copié.

Entonces, resulta que hoy la única denuncia por la desaparición de la estatua del Che que está instalada de manera real es a partir de un personaje de ficción.

Y entras a un mundo bien kafkiano, un mundo bien distinto al del Chile moderno y eficaz que se suele publicitar…

¡Cómo no! Es el Chile de los notarios, de los timbres, del llame después, de los trámites, el Chile donde todavía hay Consejo de Monumentos que tiene un militar adentro.

Es verdad que eso pasa porque la mayoría de los monumentos que existen son militares, pero hasta hoy nadie se atreve a preguntarle qué pasó con el monumento del Che.

En el Consejo me dijeron que al final tiraron la pelota para la Municipalidad de San Miguel, que es algo muy chileno, ¿no?, eso de irse pasando el trámite de un lado a otro.

Praxíteles Vázquez
Praxíteles Vázquez, el escultor de la escultura del Che.

¿Gana el silencio?

Para mí, el Che de San Miguel es el símbolo de muchos pactos de silencio, en los que se dijo, ya, sigamos adelante y olvidemos algunas cosas que al final quedan como en una zona de abandono.

El mejor ejemplo son el creador de la idea del monumento, el alcalde de San Miguel, Tito Palestro -parte de un clan político muy conocido en Chile-, que después del golpe estuvo varios años entre el Estadio Nacional, isla Dawson y el centro de tortura de Tres Álamos, y luego partió al exilio en Austria, donde murió.

Hasta hoy, no hay ni una entrada en Wikipedia sobre él, no hay ni siquiera una calle, un pasaje, una cosita, nada, ni siquiera sobre las estatuas que levantó, incluida una de Carlos Gardel. Todo eso está desaparecido.

Y el escultor, Praxíteles Vázquez, que tenía cierto reconocimiento en Valparaíso, de donde era su familia. Además de la obra del Che, hizo unos murales de 100 metros que también derribaron. Y aunque no salió al exilio sus trabajos más importantes desaparecieron y él pasó a vivir en el anonimato.

Así que los dos creadores de esta estatua, que eran una especie de Quijote y Sancho Panza, terminaron totalmente olvidados por todos.

A mí me gusta pensar que rescatar esta historia es también rescatar a estos personajes que han quedado en el camino.

¿Crees que la van a encontrar? Las pistas que das en el libro es que estaría en una bodega militar o enterrada debajo de una piscina…

Después de publicar el libro me llegó una nueva versión de que habría sido destruida, dinamitada.

Es algo que me cuesta creer porque otro exmilitar me decía que este tipo de estatuas que se roban así son como trofeos de guerra.

Yo hablé con un curador en Francia y él me dijo que estaba interesado en que se encuentre, pero lo veo difícil, aunque sería lindo, porque es un momento de la historia del país.

Como sea, no es una tarea de la que me voy a encargar yo. Siento que con mi libro llego hasta acá; al fin, yo no soy perseguidor de estatuas.

nuestras charlas nocturnas.


El tenebroso caso de Larry Ely Murillo Moncada…


marcianosz.com — En 2009, la desaparición de Larry Ely Murillo Moncada desafió tanto a las autoridades como a la comunidad, envolviendo el caso en un manto de misterio que persistió durante más de diez años. Murillo Moncada perdió la vida en circunstancias tan inesperadas como trágicas. Quedó atrapado detrás de un   refrigerador en un supermercado mientras descansaba. La tienda, que posteriormente cerraría sus puertas, mantuvo en sus instalaciones el cuerpo de este hombre durante una década.

Este supermercado, un No Frills, clausuró operaciones tres años antes de que encontraran el cuerpo de Murillo Moncada. Esta interrupción en el negocio complicó el reconocimiento del cadáver, puesto que la edificación permaneció vacía y los 
 refrigeradores fuera de uso. La falta de mantenimiento y actividad en el local contribuyó a que el tiempo y deterioro siguieran su curso sin que se detectaran olores sospechosos de descomposición.

El día en que Murillo Moncada desapareció, era uno de sus días libres. Sin embargo, era común que los empleados acudieran al supermercado para resolver pendientes, adelantar trabajo o intercambiar turnos. Su desafortunada decisión de subir al refrigerador, espacio que los empleados solían usar para relajarse entre descansos, resultó en un accidente fatal. El estrecho espacio, de unos 45 centímetros detrás del aparato, impidió su escape, sellando su trágico destino.

– El cadáver de Larry Ely Murillo Moncada.

La autopsia practicada a los restos de Murillo Moncada no arrojó señales de traumas, llevando a los investigadores a concluir que se trataba de un accidente. Aparentemente, el ruido constante de los refrigeradores en funcionamiento anuló cualquier intento de pedir auxilio.

Y la ubicación aislada del lugar, una sala trasera del supermercado, hizo que su ausencia parara inadvertida. Durante años, diversos equipos investigaron su desaparición, pero no fue hasta que se realizaron pruebas de ADN que su identidad se confirmó, mucho tiempo después.

La vestimenta encontrada junto a él, descrita por sus padres en las denuncias iniciales de desaparición, resultó determinante para corroborar de quién se trataba. Todo el procedimiento de identificación se prolongó debido al avanzado estado de descomposición y las circunstancias particulares que rodearon la escena del accidente.

El cierre de la tienda y su posterior abandono fueron factores que no solo retardaron el hallazgo del cuerpo, sino que también hablaron del abandono que se puede dar a casos considerados «fríos». La intervención de las autoridades, alimentada por las demandas de respuestas por parte de la familia, resultó clave para resolver el caso.

– El legado.

El trágico desenlace del caso de Larry Ely Murillo Moncada resalta de manera perturbadora cómo los percances imprevistos y las negligencias pueden convertir lo rutinario en una horrible tragedia. El macabro hallazgo de su cadáver, oculto detrás de un refrigerador por una década, estremeció a la comunidad, evidenciando la necesidad urgente de compromisos serios con la seguridad en el trabajo y en cualquier entorno laboral.

Las prácticas laborables descuidadas y la flagrante omisión de medidas de seguridad mínimamente adecuadas condenaron a este joven, apenas en el inicio de su vida adulta, a un destino tan cruel como evitable.

Las condiciones infernales de su muerte, atrapado en una estrecha cavidad donde sus gritos quedaron ahogados por el rugido de las máquinas, subrayan la importancia de implementar protocolos exhaustivos aún en trabajos que podrían parecer inofensivos.

La historia de Larry Ely Murillo Moncada no sólo invita a recordar siempre estas carencias, sino que obliga a un serio examen sobre la protección de los empleados. Su desafortunado destino, revelado tras años de incertidumbre, deja una huella dolorosa pero esencial en el ámbito laboral moderno.

Las fallas mínimas en procesos rutinarios pueden, si no se abordan con seriedad, desencadenar desastres impensables, subrayando así la desesperada necesidad de reformas efectivas. 

nuestras charlas nocturnas.