Ensayo: «La vergüenza de caernos …»

The New York Times(D.Shapiro) — La mañana siguiente a mi caída, me quedé en la cama pensando en los daños que podría haber sufrido.
Tenía las rodillas destrozadas.
La derecha me dolía y estaba hinchada. Toqué las vendas que mi esposo había puesto la noche anterior en mi barbilla.
Todavía estaban en su lugar, pegajosas por la sangre. Me dolía la quijada.
Pasé la lengua por mis dientes; me pareció que ninguno se había roto. Por poco, pensé. Distintos versos de uno de mis poemas favoritos, de Wislawa Szymborska, rondaban en mi cabeza: Podría haber pasado. Tenía que pasar. Pasó, pero no te pasó a ti.
Íbamos caminando de vuelta hacia nuestro auto después de cenar con unos amigos. La noche estaba despejada. La acera estaba tersa. Porque estaba lloviendo. Porque había sombra. Porque el día era soleado.
¿En qué estaba pensando un momento antes? Planes, tal vez: mis reuniones del día siguiente o si ya se nos iba a acabar el café.
No estaba poniendo atención a cómo movía mis pies por el pavimento ni al movimiento de mi cuerpo a través del espacio, hasta que mis rodillas y mi barbilla golpearon el suelo. Me paré de inmediato. “Estoy bien”, les dije a mi esposo y a mis amigos, que estaban horrorizados. “Estoy-bien-Estoy-bien-Estoy-bien”. Prácticamente lo recité, como si fuera una plegaria; como si decirlo, por algún motivo, fuera a hacerlo realidad.
Lo cierto es que no estaba bien. Saqué las piernas de la cama y probé si sostenía mi peso. Logré llegar hasta el borde de las escaleras, me sujeté del barandal y bajé los escalones uno por uno. Cada paso se sentía inestable, como si el mundo se hubiera inclinado sobre su eje y yo fuera la única persona que fuera a salirme de él.
Era una sensación conocida, no porque hubiera sufrido lesiones similares en el pasado, sino porque había surgido una sombra, un recordatorio poderoso de que la vida es incontrolable e impredecible y que somos frágiles. Siempre había considerado que era muy, muy peligroso vivir, aunque solo fuera un día. La señora Dalloway de Virginia Woolf lo sabía bien.
Esto es lo que nadie te dice sobre las caídas: sigues cayendo una y otra vez. Te caes en los bordes. Te caes en las escaleras. Te caes en la regadera. Eres como una astronauta que flota y da vueltas por el espacio mientras todos los que te rodean parecen estar en tierra firme. La vida se te revela como ese juego infantil de serpientes y escaleras: giras la flecha, aterrizas en una mala casilla y vas para abajo.
Tu mente te hace esto, además de otra cosa.
Cuando nos caemos, nos consume la vergüenza y su prima más tóxica, la humillación. Quedamos atormentadas por nuestra fragilidad y el rumor de vejez y muerte que la acompaña.
La mayoría de los días podemos aparentar que tenemos el control. Ofrecemos distintos relatos cuando ocurre algo que no tiene lógica de inmediato o amenaza nuestra ilusión de seguridad. No hay nada que nos guste más que una razón. En el caso de una caída, quizá primero busquemos en el exterior: una grieta en la acera, una irregularidad en el pavimento, esos torpes zapatos (mi mamá se tropezó y cayó en una ocasión en la calle 86 Oeste y pensó en demandar a la ciudad de Nueva York).
Pero, muy pronto, se cuela una voz más insistente: Fue mi culpa. Ahora van a saber quién soy en realidad, lo débil y frágil que soy y que estoy sola.
Una caída es distinta a un accidente o un acto de violencia. Nadie te hace nada; al contrario, tú hiciste algo. Yo había sido la agente de mi propia casi catástrofe. Mi confianza en mí misma estaba rota, igual que (como supe muy pronto) mi quijada.
Esto es lo que hace la humillación: nos aísla porque nos dice que somos raros y estamos mal. Es la única forma en que puede hacer de las suyas en nosotros.

Cuando comenzó a circular la noticia sobre mi caída, quería esconderme.
Estoy-bien-Estoy-bien-Estoy-bien.
Cuando hablaba con alguien, ponía énfasis en lo afortunada que era, porque podría haber sido mucho peor.
Me había hecho a la idea de que era afortunada, aunque los dedos de mis pies estaban al borde del abismo.
Entonces, publiqué algo sobre mi caída en las redes sociales y se desataron los comentarios.
Había buenos deseos llenos de cariño, muchas oraciones y luz y gente que me ofrecía enviarme sopa, pero lo que me dejó sorprendida fueron las historias.
Por un tiempo, la sección de comentarios de mi cuenta de Instagram se convirtió en una comunidad de personas, la mayoría mujeres, que no solo se compadecían de mí, sino que se identificaban conmigo, se sentían conectadas y compartían la historia de su propia caída: me caí de un caballo; en una boda; me tropecé con nuestro perro; mientras cargaba a mi hija pequeña; de bruces en la calle; me rompí el sacro; de mi bicicleta de carreras; en una zanja; en mi propia casa, mientras no hacía nada fuera de lo ordinario; me caí al subir a un bote tambaleante; me golpeé en la parte del hueso que está en la ceja; tuve una caída horrible en la regadera; se me desvió el coxis; me desmayé; rodé por las escaleras; me fracturé el cuello y la cara; me cimbró hasta la médula.
Me cimbró hasta la médula. Cuando sufrimos alguna lesión, quedamos de manera abrupta separados de la manada de los sanos. Pero lo que sentí entonces fue que no estaba sola. A todos nos pueden acaecer (¡vaya palabra!) dificultades, así que: ¿qué caso tiene culparnos y humillarnos? Las serpientes están a solo un giro de flecha de distancia.
Podemos decidir verlas como una posibilidad inaceptable y permitir que nos petrifique o podemos aceptarlas como una realidad hermosa y llena de ternura. Reconocer esta verdad humana fundamental bien podría salvarnos.
Ya pasó un tiempo desde esa noche en la que caí de boca en el pavimento. Ya no revivo ese momento en mis horas de vigilia, aunque todavía surge en mis sueños. Mi cuerpo se va recuperando, pero sospecho que la sanación que necesito va más allá de los huesos fracturados.
En el torrente de comentarios compartidos por extraños que extendieron las manos para tomar las mías y ayudarme a ponerme de pie una vez más (en su disposición a decir yo también) hay una lección para todos. Si pudiéramos reconocer la fragilidad que todos compartimos, dejaríamos de optar por la humillación.
nuestras charlas nocturnas.
Ensayo: «Cuando tu historial de búsquedas habla por ti …»

The New York Times(K.Oset) — Si los ojos son la ventana del alma, ¿el historial de búsqueda de Google es una ventana de qué?
¿De nuestros juanetes y forúnculos?
Un vistazo a las últimas búsquedas en internet de mi novio hizo tambalear nuestra ya precaria relación.
Este es un cuento con moraleja tanto para el corazón como para el navegador.
Fui a casa de mi novio un sábado por la mañana.
El plan era armar un rompecabezas con el que habíamos jugueteado durante meses sin poder avanzar mucho.
El rompecabezas no era el típico cuadro de Monet ni un paisaje de postal, sino un degradado de colores que pasaba del rojo al naranja.
Mi novio, un diseñador 3D que vestía camisas con estampados bobalicones, pertenecía al público meta de ese rompecabezas.
Como era de esperar, el rompecabezas de color degradado era todo un reto. Incluso montar los bordes exteriores resultó ser una tarea que superaba nuestro nivel de habilidad. Con uno de sus pódcast de NPR como sonido de fondo, sosteníamos las piezas bajo la luz de una lámpara de escritorio, cuestionando nuestra capacidad para discernir entre las tonalidades.
Yo me preguntaba sobre la naturaleza del color. ¿Qué era el rojo? ¿Qué era el naranja? ¿Dónde acaba uno y empieza el otro?
El rompecabezas era una metáfora adecuada de nuestra relación, pues nunca sabía qué éramos ni cómo avanzar. Con una sensación de fatalidad, me quedaba mirando las piezas de nuestra tensa conexión, girándolas 90 grados, deseando que encajaran de formas que no encajaban.
Descubrí que me consideraba su novia cuando otra persona se lo preguntó. Tenía la política de contestar siempre las llamadas de su abuela, lo cual hizo que me encariñara con él desde el principio.
“¿Cómo está tu novia?”, la oí preguntar a través del auricular.
Me llevé la mano al pecho y jadeé. Si le hubiera preguntado directamente por el estado de nuestra relación, quizá habría cambiado de tema y luego me habría evitado durante días. Le gustaba utilizar la idea del compromiso para parecer más estable ante su familia, pero a mí no me hacía parte de eso.
Un día, después de preguntarle: “¿Qué somos?”, estuvimos un mes sin hablarnos. Tenía citas con otros hombres, pero siempre me interesaba más salir con él, aunque nuestra relación, de un modo frustrante, no estuviera definida. En lugar de tomármelo como una señal de desinterés, lo racionalicé.
Él había vivido en su infancia experiencias de abandono que le habían asustado con respecto a las relaciones. Aunque me solidarizaba con él, eso no excusaba el hecho de que él, un hombre de veintitantos años, no fuera capaz de sostener una conversación sobre sexo o sentimientos y al mismo tiempo hacer contacto visual. Para mí, él era un rompecabezas. Aunque era inusualmente difícil de resolver, como el rompecabezas del degradé, yo estaba decidida a lograrlo.
Tras una hora mirando las piezas rojas y naranjas sueltas, le sugerí que buscáramos consejos en internet. Fuimos a su escritorio de pie, que él mismo había hecho con una puerta vieja, y abrió Google.

Cuando empezó a tipear “cómo resolver un rompecabezas”, lo que apareció bajo el cursor parpadeante fue una búsqueda reciente, una que hizo que mi corazón diera un vuelco: “Cómo romper con alguien que no te atrae”.
Sentí como si me hubiera caído un piano en la cabeza, pero no grité ni lloré. Siguió tecleando como si nada.
Mi primer impulso fue suponer que no se trataba de mí. ¿Quizá había hecho esa pregunta para un amigo? Pero era un pensamiento desesperado.
Hizo clic en un video de una diseñadora gráfica, pero esta se limitaba a armar el rompecabezas —el suyo era blanco y negro—, no a explicar cómo podríamos hacerlo nosotros. Esperé y observé en silencio, pasándome las uñas mordidas por los muslos desnudos hasta que me disculpé para ir al baño.
Cuando me iba, me acarició el brazo casi con ternura. Era como si me estuviera probando para ver si me había dado cuenta de las pruebas incriminatorias de su pantalla. Ese acto me dio aún más ganas de escapar. No podía decidir en su presencia qué hacer con la situación.
El espacio cerrado del cuarto de baño me permitió ordenar mis pensamientos y establecer la voluntad de enfrentarme a él. No seguiría como si nunca hubiera ocurrido. Esa no era la mujer que yo quería ser. Ya era mayorcita, me dije. Podía manejar cualquier rumbo que tomara la conversación.
Aun así, me tomé mi tiempo para echar un vistazo a su cuarto de baño. Recordé la primera vez que visité su casa casi un año antes. No debe haber esperado invitarme a su casa, porque había dejado un tubo abierto de base de maquillaje sobre el lavabo. Mi novio vivía solo, así que sabía que le pertenecía. ¿Quizá lo usaba para ocultar sus cicatrices de acné?
En cualquier caso, ya no había maquillaje de color beige. Estaba claro que en algún momento había decidido que no merecía la pena enmascarar sus defectos por mí.
Cuando salí del baño, intenté volver al salón con la cabeza en alto.
“Oye, ¿puedo preguntarte algo?”, dije, casi con demasiada alegría. Seguía sentado en su sillón giratorio negro, con los hombros caídos, con cara de impotencia. Me senté en su sofá y le conté lo que había visto. Me detuvo antes de que pudiera preguntarle de qué se trataba.
“Sí, sí”, dijo. “Siento que te hayas enterado así”.

Al oír esa confirmación de lo peor, me quedé demasiado sorprendida para responder.
Continuó explicándose.
Había estado buscando consejos sobre si debía ser sincero sobre su falta de atracción sexual hacia mí.
Había tenido la intención de romper conmigo el día anterior durante nuestro paseo por el parque, pero acabamos teniendo una conversación tan agradable que le faltó valor.
Reflexioné sobre cómo, cuando volvimos del paseo, le preparé la cena mientras él miraba. Había comentado lo sensuales que se veían mis piernas. Una vez más, las piezas del rompecabezas no encajaban.
La conversación fue incómoda y dolorosa para mí, pero también excepcionalmente reveladora. Por la manera en que hablaba de nuestra relación, me di cuenta de lo mucho que había ocultado de sí mismo y, una vez revelados esos secretos, de lo profundamente incompatibles que éramos. Le dije que podría haberlo amado, y empezó a llorar.
Hacía poco que había releído El arte de amar, de Erich Fromm, y me había consolado con la idea de que el amor tenía que ver más con mi capacidad para darlo que con la valía de otra persona para recibirlo. Pero él, aún aferrado a la idea de encontrar a la “chica de sus sueños”, no estaba dispuesto a aceptarlo.
Aunque existían muchas señales, no me quedó claro lo defectuosa que era nuestra relación hasta que se hizo añicos. “Bueno”, dije, “supongo que debería irme ya”. Estaba orgullosa de cómo había manejado la situación, sin levantar la voz ni derramar una lágrima. Me colgué el bolso de un hombro y miré a mi alrededor para asegurarme de que era todo lo que había traído. No extrañaría su casa, con sus suelos sin barrer, sucios de arena para gato, y sus paredes plagadas de obras de arte hípster.
Se acercó a la puerta y me abrió, un gesto caballeroso poco habitual en él. Me miró con el labio inferior sobresaliente, como niño pequeño al que se le negó un dulce, y dijo que nos tomaríamos una pausa.
Desconcertada, asentí y salí hacia mi auto.
Me alejé bajo el ardiente sol de Nuevo México.
Por lo que sé, el rompecabezas de degradado naranja se quedó inconcluso en la barra de su cocina. Pero mi rompecabezas personal, aunque carente de piezas y de una visión del producto final, estaba por fin completo.
Todos recurrimos a Google cuando necesitamos orientación, ya sea para preguntar cuántas onzas caben en una taza o cómo salir de una relación asfixiante. Mi novio, al buscar una respuesta a su problema, me liberó por fin del mío.
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Un estudio sugiere que la Tierra podría contener restos de otro planeta en su interior …

National Geographic(S.Parra) — La idea de que nuestro planeta contiene restos de otro mundo no es nueva, pero recientemente ha ganado tracción gracias a un nuevo estudio publicado en la revista científica Nature.
El geólogo chino Qian Yuan y un equipo internacional de investigadores presentan una hipótesis que sugiere que dos masas gigantescas, localizadas bajo África occidental y el océano Pacífico a una profundidad de aproximadamente 2.900 kilómetros, podrían ser fragmentos de un cuerpo celeste primitivo.
Según observaciones sísmicas, las ondas producidas por terremotos se ralentizan al atravesar estas masas. Esto sugiere que el material es más denso que el resto del manto terrestre y plantea la posibilidad de que sean restos de un planeta, conocido como Tea o Theia, que chocó con la Tierra hace unos 4.500 millones de años. Esta colisión habría generado la formación de la Luna, según la teoría más aceptada.
Para respaldar su argumento, los investigadores comparan la composición del manto terrestre con la de la Luna. Se estima que el 8% del manto de la Tierra está compuesto por óxidos de hierro, mientras que la Luna presenta un 10%. Según cálculos del equipo, el manto de Tea también debía ser más rico en hierro, lo que lo habría hecho más denso y habría provocado su hundimiento hacia las regiones más profundas del manto terrestre, donde ahora se detectan estas zonas sísmicas anómalas.
– Desafiando la homogeneidad del manto terrestre
Más allá de la fascinante idea de que fragmentos de un antiguo planeta podrían estar incrustados en el manto de la Tierra, los hallazgos del equipo de Qian Yuan también plantean serias preguntas sobre las teorías convencionales de la geología. Según el profesor chino Hongping Deng, del Observatorio Astronómico de Shanghái y coautor del estudio, estos descubrimientos «desafían la idea tradicional de que el gran impacto provocó la homogeneización de la Tierra primitiva».
La idea de que un impacto masivo pudo haber creado una Tierra homogénea ha sido una de las teorías más ampliamente aceptadas. Sin embargo, el nuevo estudio sugiere que la heterogeneidad del manto terrestre es una «consecuencia natural» del gran impacto que formó la Luna. Esto sería un cambio de paradigma que obligaría a reevaluar muchas de las nociones existentes sobre la geología y la tectónica de placas.
Asimismo, se ha planteado la posibilidad de que estas zonas de alta densidad en el manto no sean un caso único, sino parte de una tendencia más amplia. La sismóloga Jenny Jenkins de la Universidad de Durham ha apuntado a la existencia de más bolsas de materiales densos en las profundidades del manto, sugiriendo que podrían ser restos de otros cuerpos celestes que chocaron contra la Tierra en sus primeras etapas.
– Implicaciones para la exploración del sistemas solar

Este estudio también plantea la posibilidad de que en las rocas volcánicas, como las de Islandia y Hawái, podrían encontrarse pistas químicas que arrojen más luz sobre la colisión que dio origen a la Luna.
Estas huellas podrían, de alguna manera, haber emergido a la superficie terrestre en eventos geológicos posteriores, lo que a su vez podría tener implicaciones para la minería y la búsqueda de recursos naturales.
Además, si aceptamos la idea de que la Tierra y otros cuerpos celestes podrían estar compuestos por fragmentos de planetas más antiguos, esto tendría repercusiones para cómo entendemos la formación y evolución de los planetas.
Podría influir en la forma en que se diseñan futuras misiones de exploración espacial, ya que buscaríamos diferentes tipos de señales y compuestos en planetas y lunas, tanto en nuestro sistema solar como en exoplanetas.
Estos hallazgos también generan nuevas preguntas para la astrobiología. Si cuerpos como la Tierra pueden incorporar material de otros planetas, ¿Qué significa esto para la transferencia de posibles biomoléculas o incluso formas de vida primitivas? Aunque esto entra en el terreno de la especulación, no es del todo descabellado considerar que la colisión de planetas podría tener un rol en la propagación de la vida a través del Sistema Solar o más allá.
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Predecir un divorcio: 7 señales …

La mente es maravillosa(G.S.Cuevas) — Todas las relaciones de pareja estables tienen dificultades en algún momento.
Esto es normal hasta cierto punto.
A veces, las cosas cruzan unos límites muy sensibles y es ahí cuando es posible predecir un divorcio o, en todo caso, una ruptura.
Así como el amor no se puede ocultar , tampoco es posible dejar de notar las señales de las crisis.
Todas ellas son manifestaciones evidentes de que dos personas no solo no se sienten cómodas con su pareja, sino que también hay sentimientos de rechazo. Es en ese momento cuando se puede predecir un divorcio.
En realidad, cuando se han traspasado ciertas fronteras del respeto , la confianza o el buen trato, resulta muy difícil volver atrás. Máxime si todo ello no se aborda a tiempo o de la manera adecuada. Predecir un divorcio es relativamente sencillo cuando están presentes las siguientes señales.
1. Manifestaciones agresivas o violentas
Si la agresividad o la violencia se instalan en una pareja, va a ser muy difícil desalojarlas. Los desencuentros y la falta de comprensión suelen conducir a un punto en el que cada discusión se plantea de forma violenta.
Desaparecen las discusiones, digamos, “normales”. Esas que implican desacuerdos o contradicciones, pero no generan heridas. Cuando una pareja está a punto de romper, prácticamente todas sus discusiones incluyen un alto nivel de agresión.
2. Críticas y desprecio, una señal para predecir un divorcio

Cuando una pareja se está conformando es muy habitual que primen los halagos mutuos.
Existe una disposición natural a ver los aspectos positivos del otro y a exaltar sus virtudes.
No es simplemente una táctica de conquista, sino una actitud real que forma parte del enamoramiento.
Si la pareja está al borde de la ruptura, ocurre exactamente lo contrario.
Sarcasmos, ridiculizaciones, desprecio por lo que hace o dice el otro…
Pareciera que la consigna es demeritarlo a cualquier precio. Es una señal inequívoca para predecir un divorcio.
3. Actitud defensiva o evasiva en la pareja
Si se avecina una ruptura, es muy usual que uno o ambos miembros de la pareja quieran lavarse las manos. De repente, cada uno quiere culpar al otro de lo que ocurre y evadir la cuota de responsabilidad que le corresponde.
El uno le dirá al otro que él es la fuente del problema. “No soy yo, eres tú”. “Mientras yo hago esto, tú haces lo otro y de ahí viene el problema”. Este esquema mental es el comienzo de un viaje sin retorno. Empezarán a primar las actitudes defensivas y cada vez escuchará menos al otro.
4. Sentimiento de estar abrumado
Las personas se sienten abrumadas o superadas cuando no encuentran salida. Las circunstancias o los muros que producen esta sensación de encierro, en muchos casos, son la propia relación de pareja.
La respuesta usual a una sensación así es la de tomar distancia emocional. Ese distanciamiento se nutre a sí mismo y por eso tiende a incrementarse con el paso del tiempo. Cada vez será más difícil volver a estrechar los lazos; los momentos de intimidad, los instantes de complicidad.
5. Desagravios fracasados
Quizás alguno de los dos, en algún momento, note que la situación es inconveniente y que se está precipitando una ruptura. Tal vez, quiera recuperar el rumbo perdido y entonces puede intentar un diálogo o simplemente adoptar una posición más constructiva durante las discusiones.
Si esos esfuerzos son ignorados, minimizados o tergiversados por el otro resultará muy difícil volver atrás. Los desagravios fracasados son una de las señales más claras para predecir un divorcio. Significa que ya no hay voluntad para resolver aquello que está fallando.
6. Predominan los malos recuerdos
Si predominan los recuerdos negativos es muy probable que comiencen a incubarse también los resentimientos, los deseos de venganza y una profunda decepción de la cual se culpa al otro. Así las cosas, el rechazo o incluso el odio encuentran su caldo de cultivo.
Todo esto termina fortaleciendo una actitud destructiva hacia la pareja. El otro termina viéndose como un enemigo al que hay que atacar o del que hay que defenderse. La mente y el corazón se acostumbran a esto y ya es muy difícil cambiar esa matriz de pensamiento.

7. El lenguaje del cuerpo
Hay parejas en las que las señales que permiten predecir un divorcio no son tan evidentes.
Pueden encontrarse enmascaradas detrás de actitudes o manifestaciones pasivo-agresivas.
Así, por momentos, puede dar la sensación de que el panorama no pinta tan negro.
Sin embargo, hay elementos que no engañan. El lenguaje del cuerpo es uno de ellos. Habrá muchos gestos que denotan rechazo o distancia contundente frente al otro.
También se experimentarán muchas sensaciones corporales molestas en presencia de la pareja. Y no es raro que uno o ambos enfermen.
Si bien todas estas señales permiten predecir que se avecina una ruptura, en realidad es la pareja la que tiene la última palabra. Aunque sea muy difícil, siempre se puede retomar el rumbo. Esto es más sencillo si los síntomas se detectan de manera temprana.
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El problemático ser de la naturaleza humana …

monografias.com(W.R.Daros) — El concepto de «naturaleza» ha sido utilizado, por siglos, como un punto de referencia para establecer lo que es objetivo y lo que es una norma de comportamiento moral.
Lo natural es presentado, entonces, como lo objetivo físico-biológico, como lo no arbitrario, no parcial, no subjetivo.
En resumen, obrar acorde a la naturaleza no puede ser considerado moralmente malo: es indiferente o bueno de por sí.
En gran manera, dependemos de la mentalidad de los griegos, en cuanto a la categorización o encuadre de la realidad mediante conceptos.
En esto se corre el riesgo de los racionalismos: creer que la realidad y las ideas se corresponden; pero la realidad está en un tiempo y espacio fluidos, mientras que las ideas permanecen fijas hasta tanto no decidamos cambiarlas.
El concepto de naturaleza, desde la filosofía griega, fue enmarcado lentamente como sinónimo de esencia; y ésta como sinónimo de sustancia permanente y en sí estable, junto a la cual sólo cambian los accidentes (lugar, tiempo, cantidad, cualidad, posición, acción, pasión, relación, situación) y existen sólo en la sustancia. La sustancia sub-yace y son los accidentes los que la manifiestan, por lo que la sustancia se convierte en el sujeto (sub-jectum) en el ser humano.
De este modo, se llega a pensar, a través del lenguaje, que existe una sola naturaleza humana (real en cada ser humano), esencialmente igual para todos los seres humanos, que puede ser pensada como separada (idea de sustancia o sustancia segunda) de los diversos tiempos, lugares y aconteceres.
En consecuencia, se piensa que es la existencia la que separa a cada sujeto humano de los otros, pero no su esencia o naturaleza. Todos seríamos humanos porque hay una única naturaleza humana, pero numerosísimas personas humanas existentes en nuestro mundo, en diversos tiempos y lugares.
Mas desde una mentalidad hebrea, el ser humano es más bien un ser con historia, un ser en un tiempo y en un espacio en un contexto dialogal. Cada uno dice lo que es narrando su vida y su genealogía.
Como se advierte, los humanos creamos un concepto fijo de naturaleza humana esencialmente fija e igual para todos: este concepto era práctico, útil para expresarnos en grandes rasgos, lo que somos los seres humanos; pero era un concepto que metía en el freezer a los humanos y los fijaba.
De hecho el concepto de especie (o forma) fija humana hizo imposible pensar en la evolución de una especie por mucho tiempo. Hicimos un ídolo y tuvimos luego que luchar contra él. Con los anteojos de la inmovilidad no se puede percibir el lento cambio adaptativo de los vivientes o sus extinciones.
Mas en la Modernidad, Darwin puso en cuestión esta concepción fijista de las especies. Y en la Posmodernidad, se duda mucho de que existan nociones químicamente puras, conceptos inamovibles, hechos sin más objetivos, sin mancha de subjetividad o preferencia. Los seres humanos conocemos desde alguna perspectiva, desde un tiempo y desde un lugar determinado: sólo si nos abstraemos de tiempo y del espacio nos ubicamos en un lugar abstracto, fuera de la historia humana y de la realidad cambiante.
La noción de «naturaleza» (physis en griego y natura en latín: lo nacido) se halla enraizado con fuerza en la cultura griega y en su filosofía, a diferencia de la mentalidad bíblica, la cual no estaba muy ligada a la naturaleza sino más bien al transcurrir en el tiempo.
La presunta eliminación del saber del mundo de la vida en favor de la objetivación cientificista de todos los fenómenos de la experiencia vital ha sido, en parte, un ideal de la cultura moderna. Ella ha desocializado nuestra autocomprensión, aunque desde la mitad del siglo XIX, se ha comenzado a recuperar el sentido histórico del transcurrir vital (historicismo, vitalismo, etc.) y, a veces, ha vaciado totalmente el concepto de naturaleza estable.
Según el filósofo A. Rosmini, se deben distinguir algunos conceptos que generalmente se confunden, porque se los define desde distintas perspectivas:

a) La naturaleza es todo lo que entra en la constitución y puesta en acto de un ente con sus posibilidades.
La naturaleza de algo es lo que ese algo es por sí mismo, por haber nacido así, y lo que puede ser por sí mismo sin intervención humana.
Naturaleza es lo opuesto a la «cultura», la cual es lo que cultivamos sobre lo que algo ya es: una planta de manzana nace por la sola semilla y la lluvia; pero si la podamos o la regamos oportunamente, entonces la «cultivamos».
b) La sustancia es el acto primero: lo que permanece en sí; lo que constituye al sujeto, por el cual un ente subsiste y puede ser pensado en sí y no en otro. La naturaleza humana de un ser humano es también una sustancia y no un accidente, como es accidental ser hombre o ser mujer.
c) La esencia es lo que se contiene -esto es, el ser y las propiedades del ser o de cada ente- en una idea (no la idea, que es solo el medio para conocer las esencias). La esencia indica la determinación mental que tiene cualquier ente, por lo que es tal y no otro; sea que este ente subsista realmente o sea solo pensado «Ser» indica algo indeterminado; «esencia» algo determinado, con límites.
Más ha habido filósofos, como los existencialistas, que no admitieron que exista un ser esencial, un ser fijo o esencia: lo que existe, según ellos, son personas con existencia que se van haciendo un ser. El hombre en su origen es algo indeterminado, y sólo nuestras elecciones y acciones forman el perfil de nuestra personalidad, de lo que somos.
No todos los filósofos reconocen que existe una naturaleza (o esencia) humana. Los filósofos existencialistas, por ejemplo, admiten que el hombre es una existencia libre y, en consecuencia, el hombre se va haciendo lo que es, sin nada ni nadie que lo obligue o lo determine a ser de tal o cual manera.
Cada hombre libremente, con su existencia, se da su propia esencia: esa es la condición humana igual para todos; pero no existe una esencia o naturaleza humana igual para todos. No existe por lo tanto una norma común para la vida moral, algo que establezca lo que está bien o está mal por naturaleza.
«La filosofía existencialista es ante todo una filosofía que dice: la existencia precede a la esencia; debe ser vivida para ser verdaderamente sincera».
«El existencialista no tomará jamás al hombre como fin, porque siempre está por realizarse. Y no debemos creer que haya una humanidad a la que se pueda rendir culto a la manera de Augusto Comte… El hombre está continuamente fuera de sí; es proyectándose y perdiéndose fuera de sí mismo como hace existir al hombre… Recordamos al hombre que no hay otro legislador que él mismo y que es en el desamparo donde decidirá de sí mismo».
La naturaleza humana parece referirse entonces a lo que los humanos tenemos en común con los demás humanos por el mero hecho de haber nacido de un humano y perpetuar este modo de ser. Lo que existe en común es esta condición humana. Parece ser que no tenemos una naturaleza humana fija, sino una historia, un trascurrir humano, el de cada uno: igual como transcurrir, diverso en cada uno.
Lo común es un concepto abstracto, que se elabora abstrayendo las diferencias particulares. Bajo este elaborado concepto muchas personas reivindican los mismos derechos para todos los humanos, pues todos seríamos igualmente humanos y podríamos hacer lo mismo que cualquier otro, porque eso sería lo justo.

El hecho es que todos nacemos desiguales en salud, recursos intelectuales, culturales, etc.
La igualdad es entonces sólo el deseo que algunas personas tienen, porque la realidad es desigual: nadie tiene las células de otro, ni generalmente la misma salud, color, sentimientos, etc.
La igualdad es lo antinatural, lo que quizás se puede lograr construir con acuerdos, a partir de lo naturalmente dado a cada ser humano.
– Lo natural en las manos humanas
Se estima que lo natural «ha nacido» espontáneamente, sin intervención humana alguna; se opone a lo cultural, a lo artificial, a lo cultivado o labrado por los seres humanos.
En los últimos tiempos han adquirido una relevancia especial los nuevos conocimientos del genoma humano y del cerebro para defender con mayor fuerza una concepción de la naturaleza humana basada en las ciencias y técnicas.
La técnica es producto de la inteligencia práctica del hombre, aquella que le permite «disponer» del entorno y someterlo a sus necesidades vitales. No es, entonces, que el hombre haga «uso» de la técnica, sino que el hombre es, en sí mismo, un animal técnico, transformador y apropiador del entorno para sus propios fines.
La técnica no es algo agregado, sino lo constitutivo del animal humano. O para decirlo de otro modo: dado que el hombre no ha podido cambiar rápidamente su cuerpo a consecuencia de su infradotación orgánica, se ve abocado a pensar y actuar técnicamente cambiando el entorno. En lugar de cambiarse a sí mismo, cambia el mundo que lo rodea.
Y es esta habilidad compensatoria lo que lo hizo sapiens en la teoría y en la práctica. Hasta ahora el hombre ha pensado acerca de cuál es su naturaleza; ahora de lo que se trata es de inventarla.
Con lo cual hay quien piensa que las concepciones filosóficas (solamente teóricas) de la naturaleza humana ya se han hecho irrelevantes, pues ya no va quedando nada puramente natural, sino un concepto abstracto y vacío de contenido existencial e histórico.
Parece ser que es necesario proponer concepciones filosóficas que sean compatibles con el progreso en la investigación científica; también hay que articular los conocimientos científicos en un marco hermenéuticamente adecuado al desarrollo del pensamiento filosófico.
Dado que vemos nuestro mundo, con todo el bagaje de nuestros conocimientos y costumbres, la misma «naturaleza» parece ser un concepto interpretativo, de tal manera que la naturalización no es más que una interpretación.

Fue desde la cultura griega, especialmente desde Aristóteles, que se dividió el mundo en dos grandes zonas: lo inanimado y lo animado; y éste en tres grandes «reinos»: el vegetal, el animal y el humano, reservándose la cultura casi exclusivamente para los humanos.
Los hombres se adaptan no cambiando su constitución genética de acuerdo con las exigencias del ambiente sino cambiando el ambiente de acuerdo con las exigencias de sus genes (el fuego sería un buen ejemplo, una expansión en todos los medios).
La adaptación por medio de la cultura ha prevalecido sobre la biológica.
Sin embargo están relacionadas: la cultura sólo puede aparecer si existe base biológica adecuada.
Al mismo tiempo, la cultura multiplica el poder adaptativo de la naturaleza biológica y es la fuente más importante de cambios ambientales que impulsan, a su vez, la evolución biológica del hombre: aunque la evolución cultural predomine, la biológica continúa y tal vez se haya acelerado, debido a las condiciones creadas por la cultura.
El estudio de la naturaleza humana ha de partir de la animalidad del hombre y, en concreto, de su peculiar corporalidad. Pero la biología no basta -ni siquiera en su actual desarrollo mediante la genética y la neurociencia– para ofrecer una interpretación integral de la naturaleza humana, cuando con tal concepto se quiere aludir a «lo que somos» y a lo que nos hacemos.
Mediante el conocimiento, el trabajo y la técnica transformamos lo nacido o natural en artificial, objeto del arte, adquiriendo valores ambiguos, como ya lo reconocía Aristóteles.
«Del mismo modo que en su perfección el hombre es el mejor de los animales, así también sin la ley y la justicia es el peor de todos. La maldad armada es algo muy cruel, y la naturaleza ha dado a los hombres armas proyectadas para usarlas en la causa de la inteligencia y la virtud, que, no obstante, pueden usarse para fines opuestos. Carente de virtud, el hombre es el más impío y salvaje de los animales, el más lascivo y el más glotón».
Porque de aquello que realmente somos forma parte no sólo la genética, el genoma y el desarrollo del cerebro (vida biológica), sino también la epigenética y la vida biográfica (en la que se va incorporando la experiencia cultural). Ambos aspectos de la experiencia
vital (la naturaleza humana biológica y la naturaleza humana cultural) están en continua interacción y constituyen un todo complejo con una serie de características, para cuya denominación también se ha empleado en ocasiones la expresión «naturaleza humana» (en sentido amplio), o bien la de «condición humana».
La problemática naturaleza Humana: Concepto y realidad
Un problema es una dificultad (o contradicción real o aparente) y el concepto de naturaleza humana se ha vuelto problemático, ambiguo, casi contradictorio, pues casi no queda nada natural dado que la presencia del hombre lo trans-forma, de da otra forma de ser.
Dos tipos de lenguaje predominan actualmente para expresar la experiencia humana: el neurobiológico y el psicológico. Estos lenguajes ponen de manifiesto dos interpretaciones de la realidad que intentan describir, ya sea en términos neurobiológicos, o bien en términos psicológicos y humanísticos, más cercanos a la concepción cotidiana del mundo de la vida.
La necesidad de recurrir a estas dos perspectivas para comprender la realidad de la naturaleza humana, la que aporta la experiencia humana de primera persona (más subjetiva) y la de tercera persona (más objetiva), es uno de los al parecer ineludibles problemas filosóficos que surgen.

Rosmini distinguía el modo de sentir que es subjetivo (desde nuestra interioridad); el modo de sentir extra subjetivo (como sucede cuando con nuestros ojos vemos nuestro cuerpo) y el modo de conocer que es objetivo (lo que algo es, con prescindencia de lo que sentimos de él).
La mirada de la tercera persona (propia de la ciencia en el sentido de «científico») cree poder dar cuenta de lo real de un modo objetivo y la de la primera persona (más propia de ciertas concepciones filosóficas) considera imprescindible incorporar la dimensión de la subjetividad.
Por lo cual surge asimismo la necesidad de articular ambas perspectivas, proponiendo un marco capaz de integrar ciencia y filosofía para comprender la naturaleza humana, y que a veces se suele denominar «biohermenéutica».
En este contexto, se debe tener presente no absolutizar una parte: los neurofisiólogos son, con frecuencia, algo así como científicos transmutados en filósofos.
Se han seguido descubriendo las bases genéticas y neuronales de capacidades tan características del hombre como la capacidad lingüística y la imitación. Un descubrimiento especialmente relevante para profundizar en el conocimiento de la naturaleza humana ha sido el de las «neuronas espejo», que ha servido para comprender mejor las bases neurobiológicas de la empatía y la simpatía, el contagio y la imitación.
La problemática del determinismo y de la causalidad directa se resuelven en favor de la libertad entendida, al menos, como capacidad de escoger entre posibilidades y alternativas, teniendo en cuenta el factor teleológico de los objetivos que se persiguen en la vida. Donde hay opción hay libertad.
Ahora bien si la libertad es parte de la naturaleza humana, entonces no hay que pensarla como la actividad de una sustancia ya hecha y cerrada sino como un hacer y un hacerse: la naturaleza humana no tiene, pues, una esencia hecha sino un hacerse histórico. Sólo en abstracto podemos hablar de «las naturaleza humana», haciéndonos un concepto ad ella, sin considerar sus cambios reales.
El mismo concepto de identidad supone tanto algo que cambia como algo que permanece. La igualdad de alguien supone la comparación con otro, sin identificarse con otro, pues si lo hiciera dejaría de ser igual; la identidad, por su parte, implica la referencia y memoria permanente con uno mismo.
Se debe distinguir: a) la base biológica del cerebro y sus neuronas de b) la compresión intelectual.
El intento de descifrar el código cognitivo relacional (la comprensión) mediante biología molecular equivale a intentar entender un mensaje escrito analizando la composición química de la tinta: se confunde el hardware con el software, el aspecto material con el aspecto de contenido intelectual o lógico.
Dicho con otro ejemplo: en español, si no se indica ninguna relación entre las letras L, S y O, no significan nada; sin embargo, sol sabemos lo que significa.
Ni la conciencia ni la libertad quedan reducidas a sus elementos biológicos. La corteza cerebral almacena un conocimiento o información directa, no consciente, que el ser humano puede recombinar luego, volviendo sobre ella, haciéndola consciente, y elegir después libre y creativamente generando estados de cognición consciente y de acción libre.
– Naturaleza humana: Libertad y responsabilidad

Una lectura biológica del conocimiento y de la libertad es parcial: es atribuir el todo a una parte, utilizando metáforas que más encubren que aclaran el tema.
Afirmar que la libertad consiste en la capacidad de nuestra corteza cerebral para seleccionar entre alternativas de acciones con objetivos y la información que las guía; que «el agente elector es la corteza» es pensar fenómenos complejos desde una perspectiva simplificadora.
Afirmar que la libertad, «básicamente neurobiológica y homeostática, sigue un proceso de maduración cognitiva» es explicarla con una metáfora insuficiente.
Sostener que los humanos tenemos la «potencialidad» de abrirnos más allá de las exigencias biológicas y pragmáticas, de manera que la naturaleza humana es capaz de dar de sí más de lo inicialmente previsto, en virtud de la conexión entre la apertura neurobiológica y la experiencial (cultural, histórica y personal) es también explicar lo futuro con la palabra potencialidad añadida al pasado: «post hoc ergo propter hoc» (después de esto luego por esto).
Afirmar que «el cerebro humano ha sido capaz de abrirse a un querer potencialmente universalizador y a un proceso transevolutivo de humanización», es pasarse del cerebro (físico, biológico) a la mente capaz de comprender lo universal.
Se podría afirmar entonces, con una metáfora, que de experiencias sensoriales e individuales (sobre entes) se pasa al conocimiento de lo universal (ser), por un poder de abstracción, como sostenía la neoescolástica. Se pasa porque sin más se puede pasar; porque se tiene la potencialidad emergente.
La explicación filosófica queda entonces basada en el pasaje de la potencia al acto: si se realiza algo, esto es un indicador que de que se lo podía realizar; el acto manifiesta la potencialidad antes escondida, virtual.
¿El acto se explica por la potencia, o la potencia por el acto; se puede porque se es o se es porque se puede; o en realidad, no se está explicando nada porque un concepto ya estaba comprendido en el otro, como lo explícito está en lo implícito?
– Aprendizaje social por imitación: Neuronas espejo

En los niños con autismo se observa que la supresión de la onda mu sí se produce cuando realizan un movimiento voluntario, pero no cuando observan a alguien realizar la acción, de lo cual se deduce que el sistema motor está intacto, pero no así el sistema de neuronas espejo.
Estos hallazgos se han comprobado también con otras técnicas como la magneto encefalografía, la resonancia magnética funcional o la estimulación magnética transcraneal.
En todos los casos se muestra que en el autismo existe una disfunción de las neuronas espejo. Esto explicaría la mayoría de los síntomas del trastorno autista: falta de habilidades sociales, ausencia de empatía, déficits de lenguaje, imitación pobre, dificultad para comprender las metáforas, etc.
Todo esto nos hace pensar que las neuronas espejo son el mecanismo esencial para comprender las intenciones de otros, para desarrollar una teoría de la mente y, por ende, para capacitarnos para la vida social.
Según esto, lo que se llama naturaleza humana no debería comprenderse como un ser ya hecho, sino como un estar siendo abierto a su entorno y con grandes posibilidades de cambio mediante el proceso de aprendizaje por asimilación y adaptación para sobrevivir en circunstancias (físicas, sociales, morales) adversas.
– La naturaleza humana termina hallándose en el ámbito moral
Más allá de toda la base biológica (que necesitamos para vivir y más allá de toda la apoyatura familiar que necesitamos para aprender y utilizar creativamente un lenguaje humano), nuestra naturaleza humana implica una superación sobre esas bases biológicas e intelectuales: implica un comportamiento moral, esto es, recíproco, regido por reglas.
Es esto lo que nos hace superar el nivel biológico e incluso el nivel de una sociedad conducida por determinados factores químicos, como las comunidades de hormigas o abejas, o por crueles instintos de sobrevivencia y bajo la única ley del «te como, antes de que tú me comas».
«Habermas sostiene, con razón, que sólo pueden ser considerados miembros de la comunidad moral de comunicación aquellos seres que pueden `obligarse recíprocamente y esperar los unos de los otros comportamientos conformes a normas´. La `dignidad humana´ en estricto sentido moral y legal está ligada a esta simetría de relaciones. No es una propiedad que se `posea´ por naturaleza como la inteligencia o los ojos azules…
Tener una naturaleza humana termina implicando tener y ejercer la libertad en el ámbito moral, pues esta naturaleza es y se hace. Esta naturaleza humana actual puede ser predicada sólo de los individuos de la especie humana que forman parte de la comunidad moral, que se reconocen como libres e iguales e interactúan, con expectativas de reciprocidad, sobre la base de relaciones de simetría.
– Conclusión
La naturaleza -o modo de ser humano sustancial en una sociedad- es uno y triniforme: siendo una persona unitaria, tiene:
1) un aspecto real-biológico, con un cuerpo y sentimientos; 2) un aspecto intelectual capaz conocer la verdad y la justicia, y de manejar e intercambiar creativamente ideas; y 3) un aspecto realización moral por el que es consciente de sus actos, libre y responsable de los mismos, capaz de convivir con los demás humanos creando y aceptado normas de reciprocidad que favorecen la vida.

Es humano el padecer dolor y gozar de la alegría; es humano tener sentimientos (de diverso tipos: amor, odio, ayuda, robo, generosidad y envidia, etc.); pero sobre todo es humano el poder conocer, decidir y juzgar acerca del valor de sus actos y acciones humanas y de su precariedad y mortalidad.
La naturaleza humana implica entonces, necesariamente, un constitutivo físico-biológico sensible, un aspecto intelectual y un aspecto moral que interactúa con los dos anteriores.
Quien posee estos dos aspectos anteriores (composición físico-biológica sentimental y astucia para solucionar problemas), pero no la dimensión moral (convivir en libertad acordando constantemente nuevas normas recíprocas), tiene sólo la posibilidad y la apariencia de ser persona humana, mas sigue estando en el ámbito la animalidad.
Actualmente los humanos están haciéndose conscientes de su libertad y responsabilidad individual y social, y experimentado con ello, sobrepasando límites: desorientándose. En formas reiteradas, se inoculan quijotescamente de locura para protegerse quizás, naturalizándose, de locuras más virulentas.
La problemática sobre el ser de la naturaleza humana trae consigo otro problema. Dado que la naturaleza humana es una naturaleza abierta pues implica, además de lo físico-biológico y las circunstancias sociales, la libertad y creatividad con la cual las personas interactúan con su medio (físico y social).
Ahora bien si así es la naturaleza humana ella no nos sirve como criterio o norma para poder juzgar la rectitud de las acciones humanas.
Si la norma de la moral dependiese de lo biológico del ser humano, y esta biología quedase en manos de los seres humanos, entonces la norma moral variaría con las acciones humanas y difícilmente podría universalizarse.
Es verdad que la moral no se halla en las normas de la moralidad, sino en la adecuación o inadecuación de los actos humanos respecto de las normas; pero así, al cambiar las normas (basadas en la base físico-biológica y social) por las acciones humanas, cambiará al valor de bondad o maldad que se aplicarán a las acciones humanas futuras.
Toda acción, por ejemplo, que interrumpiese un siclo biológico (anticonceptivos, vasectomía, etc.) natural sería considerado contra la ley natural o antinatural y, en consecuencia, moralmente inaceptable.
14.- Dada la fragilidad y mortalidad de los humanos, surgen generalmente dos sentimientos de esta situación: el de temor (a lo desconocido, a la desprotección, al futuro, a la brevedad de la vida) y el de esperanza fundada en una fe difusa, contra la angustia y a pesar de toda esperanza defraudada. Los humanos no sólo buscan saber, sino también necesitan creer, lo que genera esperanza, pero esto los puede hacer presa fácil de los vendedores de esperanzas (las iglesias).
Estos dos sentimientos son los dos grandes motores de las vidas humanas, los que otorgan sentido y hacen soportar los grandes trabajos; pero, una vez comprendidos, se puede vivir una vida feliz, sin ser adictos a la vida y sabiendo serenamente que toda vida tiene, actualmente, un límite biológico
nuestras charlas nocturnas.
Cómo escribió Britney Spears sus memorias …

The New York Times(J.Bernstein) — “Si me sigues en Instagram, pensabas que este libro iba a estar escrito con emojis, ¿no?”, escribe Britney Spears al final de su libro de memorias, La mujer que soy.
Britney Spears ha declarado que completar el libro publicado hace poco —un relato de su periplo desde Luisiana hasta la cima de las listas de éxitos del pop y una tutela que le negó el control de su carrera y sus finanzas— requirió una enorme cantidad de terapia.
Y para llevar la historia al papel, contó con la ayuda de “colaboradores”, como ella los llama en los agradecimientos del libro.
“Ustedes saben quiénes son”, escribe sin dar nombres.
Según dos personas cercanas al proyecto, que hablaron bajo condición de mantener su anonimato porque no estaban autorizadas a declarar públicamente, tres escritores —todos autores de éxito por derecho propio— colaboraron de manera significativa con el libro de memorias de Spears.
Ada Calhoun, autora de cuatro libros de no ficción, entre ellos Also a Poet: Frank O’Hara, My Father, and Me, ayudó a crear el primer borrador, dijeron las dos personas. Sam Lansky, exeditor de la revista Time, autor del libro de memorias The Gilded Razor y de la novela Broken People, fue el siguiente en unirse al proyecto. El libro se completó con la ayuda de Luke Dempsey, un escritor fantasma y editor que ha publicado libros bajo su propio nombre y trabajó con Priscilla y Lisa Marie Presley en Elvis by the Presleys.

Es práctica habitual que los famosos colaboren de cerca con autores de probada valía cuando deciden contar su vida, afirmó David Kuhn, codirector ejecutivo de la agencia literaria Aevitas Creative Management.
“¿Cuánta gente crees que trabaja en un libro de memorias presidenciales, o en uno de los libros de Michelle Obama?”, preguntó Kuhn, que ha representado al autor ganador del premio Pulitzer Liaquat Ahamed y a la comediante Amy Schumer. “Porque si eres Michelle Obama, parte de lo que creo que pedirás de tu colaborador o de tus editores son diferentes perspectivas de diferentes lectores”.
“Podrías querer la opinión de una persona de 30 años”, añadió, “porque quieres que los de la generación milénial se sientan identificados con el libro. Puede que quieras que un editor masculino ofrezca su perspectiva, porque quieres que atraiga en la medida de lo posible a un público masculino, además del público femenino más obvio”.
Así pues, la creación de La mujer que soy no fue muy distinta de la de éxitos pop contemporáneos, que suelen contar con aportes de numerosos colaboradores.
La columna Page Six del New York Post fue la primera en informar, en febrero de 2022, la noticia del “gran acuerdo” para el libro de memorias de Spears. Fue adquirido por Gallery Publishing Group, un sello de Simon & Schuster que ha llevado a muchos artistas y personalidades a las listas de los más vendidos, entre ellos Chelsea Handler, Tiffany Haddish, Olivia Newton-John y Omarosa Manigault Newman.

Una de las principales personas implicadas en la adquisición, según tres personas con conocimiento de la operación, fue Cait Hoyt, agente literaria de CAA, quien es mencionada en los agradecimientos del libro. Otra figura clave fue el abogado Mathew Rosengart, socio del bufete Greenberg Traurig, que ayudó a Spears a librarse de la tutela en 2021. (Hoyt y Rosengart no hicieron comentarios).
Tras la firma del acuerdo, Spears viajó a Maui, un viaje que documentó en Instagram. Mientras estaba allí, escribió extensamente sobre su vida en cuadernos y se reunió con Calhoun para una serie de entrevistas largas, dijeron las dos personas cercanas al proyecto.
El borrador que Calhoun ayudó a elaborar se completó en primavera, poco antes de que Spears se casara con el actor y entrenador personal Sam Asghari en una ceremonia en su casa de Los Ángeles. (Calhoun no respondió a las peticiones de comentarios).
A Spears le pareció en un momento que la voz del libro no se parecía lo suficiente a la suya, según una persona cercana al proyecto. Entonces apareció Lansky, cliente de Hoyt, cuyos dos libros fueron publicados por Gallery.
Los antecedentes de Lansky parecen haberlo hecho idóneo para el proyecto. Hace una década, escribía para el sitio web musical Idolator, donde ejercía de “apologista residente de Taylor Swift, entusiasta de las divas y monstruo del sarcasmo”.
En su libro de memorias, The Gilded Razor, dice sentirse “atrapado en algún lugar entre un niño y un adulto: lo bastante adulto como para hacer las cosas bien de vez en cuando, pero lo bastante joven como para no saber que eso no siempre sería suficiente”.
Esas palabras también podrían describir a Spears, que empezó a trabajar en el mundo del espectáculo a los 10 años y lanzó la canción “I’m Not a Girl, Not Yet a Woman” a los 20. Antes de sumergirse en el proyecto, Lansky hizo otra ronda de entrevistas con ella a través de Zoom y por teléfono, dijeron las dos personas. (Lansky no hizo comentarios).

En otoño, Dempsey se unió al proyecto, aseguraron las personas. Una colaboradora constante durante todo el proceso fue Lauren Spiegel, editora de Gallery que fue responsable del libro éxito en ventas de Anna Kendrick, Scrappy Little Nobody. (Dempsey y Spiegel no hicieron comentarios).
Spears solo ha concedido una entrevista a la revista People con motivo de la publicación de La mujer que soy. No describe los pormenores de ser autora por primera vez, pero tiene claro por qué decidió contar su historia.
“Por fin llegó la hora de alzar la voz y hablar claro, y mis seguidores merecen oírlo directamente de mí”, señaló. “No más conspiraciones, no más mentiras: solo yo como dueña de mi pasado, presente y futuro”.
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¿Qué es la Identidad Partidista?

Psicología y mente(J.Soriano) — Da igual el momento del año o la situación social: la política siempre es un tema de conversación.
Ya sea la proximidad de unas nuevas elecciones, el cambio en el dirigente de uno de los partidos políticos con más poder del país o la toma de medidas políticas con las que no estamos de acuerdo; casi todas las personas en algún momento nos encontramos posicionándonos en un lado u otro y alineando nuestros pensamientos con una corriente política u otra.
En un sistema político dividido en diferentes partidos, comúnmente asociados con la izquierda o la derecha, esta adhesión a “un lado u otro” es lo que, coloquialmente, hace referencia a la identidad partidista.
La identidad partidista representa la conexión emocional que sentimos hacia un partido político; la forma en que esta conexión moldea nuestras percepciones y comportamientos asociados a la política.
Aunque la identidad partidista fomenta la participación cívica y la cohesión social, también puede conllevar riesgo de la mano de partidos o ideas anticonstitucionales o que violen los derechos humanos. En este artículo, nos adentraremos en el concepto de la identidad partidista, buscando dar respuesta a si podemos considerar este constructo como algo peligroso o no.
– ¿Qué es la identidad partidista?
La identidad partidista, como ya hemos comentado, es la conexión emocional y psicológica que generan las personas hacia un partido o militancia política. A menudo, esta conexión es tan profunda que moldea la percepción que tienen estas personas sobre sí mismas y sobre el mundo político que los rodea. Podríamos decir que la identidad partidista responde a las preguntas: ¿quién soy yo en el contexto de la política? ¿con qué corrientes de pensamiento me identifico? ¿por qué?
No podemos entender la identidad partidista como la mera afiliación a un partido político. Implica una adhesión más profunda y emocional que va más allá de la preferencia por una plataforma o conjunto de políticas. Incluye la identificación personal con los valores, principios y objetivos del partido. Cuando una persona desarrolla una fuerte identidad partidista, su lealtad hacia ese partido puede ser tan sólida como su lealtad hacia su equipo deportivo favorito o su religión.
. ¿Cómo se forma la identidad partidista?
La identidad partidista se forma a lo largo del tiempo a través de una combinación de factores. Uno de los principales es el entorno en el que una persona crece y se desarrolla. La familia, la comunidad, la educación y las experiencias personales desempeñan un papel importante en la conformación de la identidad partidista. La identidad partidista también se ve influenciada por eventos políticos y la exposición constante a la retórica y las actividades del partido. Los momentos clave en la historia política de un país, los debates electorales y las campañas políticas pueden reforzar o debilitar la identidad partidista de una persona.
. Ejemplos de manifestaciones sociales de la identidad partidista
La identidad partidista se manifiesta de muchas formas diferentes, desde la elección de votar a un partido particular en unas elecciones hasta la participación activa en campañas, donaciones a partidos políticos y la defensa apasionada de posiciones políticas del partido de preferencia. Un ejemplo común de manifestación partidista es la polarización política; cuando las personas tienen una fuerte identidad partidista y tienden a ver a los miembros de otros partidos como adversarios en lugar de como oponentes legítimos. La identidad partidista también influye en la percepción de noticias e informativos políticos; las personas tendemos a consumir medios de comunicación que refuercen nuestras creencias políticas y desconfiamos de los puntos de vista completamente opuestos.
– Los aspectos positivos de la identidad partidista

En esta sección, nos centraremos en los aspectos positivos de la identidad partidista.
Aunque, tal y como se ha comentado anteriormente, esta noción a menudo se asocia con la polarización y confrontación, también tiene sus beneficios significativos:
1. Fomenta la participación cívica
La identidad partidista puede ser un poderoso motor para la participación cívica. Cuando las personas se sienten fuertemente identificadas y vinculadas con un partido político, es más probable que se involucren en la política de diversas formas. Esto puede incluir la votación en elecciones, el voluntariado en campañas políticas, la asistencia a mítines y debates, y la contribución financiera a su partido de preferencia. La participación cívica fortalece la democracia al garantizar que la voz de los ciudadanos sea escuchada y que se tomen decisiones basadas en las preferencias de la población.
2. Fomenta la cohesión social
La identidad partidista también puede contribuir a la cohesión social al proporcionar a las personas un sentido de pertenencia y comunidad. Los partidos políticos a menudo sirven como plataformas para la expresión de valores y objetivos compartidos. La afiliación a un partido político puede dar lugar a la formación de redes sociales y la creación de comunidades que comparten creencias y objetivos comunes. Estas conexiones sociales pueden ser beneficiosas tanto para los individuos como para la sociedad en su conjunto al promover la cooperación y la solidaridad.
3. Facilita la toma de decisiones políticas
La identidad partidista puede simplificar la toma de decisiones políticas para los ciudadanos. Cuando las personas tienen una fuerte identidad partidista, a menudo confían en las recomendaciones y las posiciones de su partido de preferencia. Esto puede ser útil en un mundo político complejo en el que los ciudadanos se enfrentan a una gran cantidad de información y opciones. La identidad partidista proporciona un marco simplificado que guía las decisiones políticas de una manera coherente con las creencias y valores del individuo.
– Los riesgos de la identidad partidista
Si bien la identidad partidista tiene aspectos positivos individuales y sociales, también conlleva riesgos significativos tanto en el ámbito político como para la sociedad en general. Algunos de ellos son:
1. Polarización política
Uno de los riesgos más evidentes de la identidad partidista es la polarización política. Esta polarización puede dar lugar a una mayor hostilidad política, la creación de divisiones profundas y la falta de cooperación entre los partidos en el gobierno. La polarización política puede obstaculizar el proceso legislativo y dificultar la búsqueda de soluciones de compromiso a los problemas políticos.
2. Toma de decisiones rígida
La identidad partidista a menudo lleva a la rigidez en la toma de decisiones políticas. Cuando los políticos y los ciudadanos están fuertemente identificados con un partido, pueden ser reacios a comprometerse o a considerar otras perspectivas. Esto puede dar lugar a la toma de decisiones inflexible y a políticas que no se ajustan a las necesidades cambiantes de la sociedad.
3. Falta de consideración de políticas basadas en la evidencia
La identidad partidista también puede obstaculizar la consideración de políticas basadas en la evidencia. Las personas tienden a ser más receptivas a información que respalda sus creencias políticas y a rechazar información que las desafía. Esto puede dar lugar a una toma de decisiones sesgada y a políticas que no se basan en datos o evidencia sólida.
4. Desconfianza institucional
Cuando la identidad partidista se convierte en una fuerza dominante en la política, puede dar lugar a la desconfianza en las instituciones y el proceso democrático. Los ciudadanos pueden llegar a creer que las instituciones están sesgadas o corruptas si no favorecen a su partido de preferencia, generando desconfianza por los sistemas de gobiernos o procesos electorales.
– Factores que influyen en la intensidad de la identidad partidista

A lo largo de este artículo, hemos explorado tanto los aspectos positivos como los riesgos asociados a la identidad partidista en la política y la sociedad.
Ahora, es importante considerar cómo pueden equilibrarse estos aspectos en la política contemporánea y si la identidad partidista es realmente peligrosa.
1. Fomento del compromiso cívico sin promover la polarización
Es esencial encontrar formas de fomentar el compromiso cívico sin caer en la polarización. Los partidos políticos y los líderes pueden desempeñar un papel crucial en este sentido al promover el respeto mutuo y la colaboración entre los partidos. Fomentar un espíritu de competencia política constructiva en lugar de hostilidad puede ayudar a atenuar la polarización.
2. Facilitación de la cooperación y el diálogo interpartidista
La cooperación y el diálogo interpartidista son fundamentales para superar los desafíos de la identidad partidista. La creación de comisiones bipartidistas, la búsqueda de soluciones de compromiso y el fomento de la colaboración en cuestiones importantes pueden contribuir a la superación de la polarización y a la promoción de políticas más efectivas.
3. Promoción de la educación cívica y la alfabetización mediática
La educación cívica y la alfabetización mediática son herramientas poderosas para abordar la falta de consideración de políticas basadas en la evidencia y la desconfianza en las instituciones. Al educar a los ciudadanos sobre cómo evaluar la información, analizar las políticas y participar en el proceso democrático de manera informada, podemos empoderar a las personas para tomar decisiones políticas más sólidas y confiar en el sistema democrático.
¿Es peligrosa la identidad partidista?
La identidad partidista, por sí misma, no es intrínsecamente peligrosa ni beneficiosa. Su impacto depende en gran medida de cómo se manifiesta y se gestiona en la política y la sociedad. Si se permite que la identidad partidista se convierta en un factor dominante que fomenta la polarización, la rigidez en la toma de decisiones y la falta de consideración de políticas basadas en la evidencia, entonces puede ser peligrosa. Sin embargo, si se encuentra un equilibrio entre los aspectos positivos de la identidad partidista, como el compromiso cívico y la cohesión social, y se abordan sus riesgos, puede ser una fuerza constructiva en la política.
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El daño que causa el uso de un lenguaje deshumanizante …

BBC News Mundo(S.S.Galer) — Una rima antigua en inglés suele decir que «los palos y las piedras pueden romper mis huesos» (sticks and stones may break my bones), pero las palabras también pueden lastimarte.
Están presentes en la cargada retórica de ambos lados del conflicto que se desarrolla en Israel y Gaza, al igual que se encuentran en el lenguaje de los enfrentamientos en todo el mundo: viejas figuras literarias y calificativos despectivos que buscan retratar a grupos enteros de personas como si fueran de alguna manera menos que humanos.
Aquellos que siguen el conflicto actual en Israel y Gaza habrán escuchado voces de ambos lados referirse mutuamente como «animales» y «bestias» en diversas formas.
Cuando proviene de líderes políticos y comentaristas de los medios, al principio puede parecer poco más que un gesto teatral. Sin embargo, un conjunto de investigaciones sugiere que existen razones por las cuales todos debemos estar hipervigilantes sobre las palabras que usamos y escuchamos.
«Los grupos odiados, despreciados y en los que no se tiene confianza son descritos a menudo de manera deshumanizante, tanto de manera abierta a través de metáforas que los asemejan a animales como de manera más sutil mediante descripciones menos humanizantes», afirma Nick Haslam, profesor de psicología en la Universidad de Melbourne en Australia.
«Sorprendentemente, hay poca evidencia de que el lenguaje deshumanizante cause comportamientos violentos, pero existe mucha evidencia que indica que los acompaña. Las personas que deshumanizan a otros ciertamente son más propensas a tratarlos mal», apunta.
– Resultados de un experimento
El uso de calificativos animales, por ejemplo, ha demostrado que aumenta la disposición de las personas a respaldar la ofensa al cambiar las percepciones de la deseabilidad social, según una investigación realizada por los psicólogos Florence Enock, investigadora principal asociada del equipo de Seguridad en Línea del Instituto Alan Turing, y Harriet Over, de la Universidad de York, Reino Unido.
En un experimento, crearon un conjunto de grupos políticos ficticios y los describieron de diferentes maneras a los participantes del estudio.
Algunas descripciones incluían palabras como «serpientes» o «cucarachas», mientras que otras incluían descripciones humanas negativas.
«Los participantes que calificaron a los partidos descritos en términos animales dijeron que eran más indeseables y estaban más dispuestos a perjudicar a esos grupos«, dice Enock.
Las investigaciones sobre la deshumanización fueron iniciadas después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los psicólogos intentaron examinar cómo las poblaciones fueron llevadas a la guerra y al genocidio. Las memorias escritas por el químico Primo Levi sobre su tiempo en Auschwitz proporcionan un ejemplo de esto.
Un análisis reciente realizado por Adrienne de Ruiter, profesora asistente de filosofía y humanismo en la Universidad de Estudios Humanísticos de Utrecht, Países Bajos, encontró que la deshumanización a la que Levi y otros se enfrentaron en los campos de concentración nazis funcionó para despojarlos a los ojos de sus guardianes de cualquier razón moral contra el maltrato.
En lugar de ser considerados por sus captores literalmente como animales o monstruos, se les veía como seres humanos que no importaban.

– En palabras
Los psicólogos utilizan términos como othering y «el efecto de exogrupo/endogrupo» (outgroup/ingroup effect) para hablar sobre el espacio en el que ocurre el lenguaje deshumanizante.
En psicología social, el sesgo de homogeneidad del grupo externo (outgroup homogeneity bias) estudia el concepto de que es probable que veas a los miembros de un grupo diferente al tuyo como similares entre sí.
En otras palabras, se considera que ellos son iguales, mientras que nosotros somos individuos diversos.
Como ilustración de este efecto, un estudio de 2013 realizado por psicólogos de la Universidad de Kent en el Reino Unido, encontró que cuanto más los participantes cristianos asociaban palabras deshumanizantes en relación con los musulmanes, mayor era -según ellos mismos reportaban- su disposición a apoyar la tortura de prisioneros de guerra musulmanes.
Curiosamente, cuando los investigadores prepararon a los participantes cristianos con un texto sobre la cultura musulmana que contenía palabras que describían cualidades humanas únicas como «pasión» y «ambición», eran menos propensos a elegir palabras deshumanizantes para describir a los musulmanes en comparación con aquellos que habían recibido un texto más neutral. También eran menos propensos a respaldar el uso de la tortura.
Entonces, cuantas más veces escuchas a un grupo ser descrito de manera deshumanizada, más probable es que tú mismo los deshumanices.
Esto lleva a un ciclo vicioso. Sin embargo, esto también puede depender un poco de tu propio contexto personal.
«Las personas que tienen una mayor inclinación hacia la dominación social o que ven la jerarquía social entre grupos como deseable, tienden a ser más propensas a deshumanizar», afirma Nour Kteily, codirector del Centro de Investigación sobre Resolución de Conflictos en la Universidad Northwestern de Illinois, en Estados Unidos.
– Grado de deshumanización
En el contexto de la violencia, los grupos que a menudo se sienten deshumanizados tienden a hacer lo mismo, dice Kteily.
«Estamos empezando a ver que a menudo asumimos o tenemos percepciones sobre cuánto somos deshumanizados».
Él hace referencia a un estudio en que pidió a los participantes que calificaran a alguien en una escala del 0 al 100 en términos de cuán evolucionada creían que era esa persona, en el contexto de una famosa imagen que representa «el ascenso del hombre».
Se encontró que los demócratas y los republicanos pensaban que sus rivales los calificarían 60 puntos por debajo de ser considerados plenamente humanos, mientras que en realidad los ubicaron 20-30 puntos por debajo de ser plenamente humanos.
Habían identificado correctamente que estaban siendo deshumanizados, pero sobrestimaron en gran medida el grado en que estaban siendo deshumanizados.

Pero Florence Enock encontró importante ir más allá del simple uso de lenguaje deshumanizante para causar daño.
En un análisis de la propaganda nazi antisemita, la investigadora descubrió que se utilizaban términos humanizantes altamente ofensivos hasta tres veces más que términos deshumanizantes.
«Cuando tenemos en cuenta esto, quizás no sea solo la comparación deshumanizante lo que conduce a la violencia en masa, sino la idea de que son malas personas y moralmente merecedoras del daño infligido sobre ellas», señala.
Enock señala que también hay muchas ejemplos en los que hemos perjudicado a seres humanos y en los que hemos cuidado a los animales. Explica que ser humano o ser animal esencialmente no determina si estás protegido o herido.
«No hay realmente ninguna evidencia que sugiera que los humanos tienen un cuidado y empatía natural el uno por el otro», dice.
«De hecho, las personas resultan heridas cuando los perpetradores son plenamente conscientes de su humanidad», agrega.
– Discriminación
Esto podría parecer una contradicción, pero hay algo más sutil en juego.
El análisis de Adrienne de Ruiter de las memorias de Primo Levi mostró cómo un grupo de personas podía ser deshumanizado y humanizado al mismo tiempo.
«Los académicos han señalado que a menudo se dice que las atrocidades masivas, como masacres y genocidios, solo pueden tener lugar una vez que las víctimas han sido previamente deshumanizadas», dice.
«Sin embargo, un examen más detenido de cómo los supuestos perpetradores de la deshumanización tratan objetivamente a sus víctimas revela que no siempre parecen considerar a estas últimas como enteramente menos que humanas».
Para ella, la deshumanización debe ser entendida como algo mucho más amplio que simplemente nombrar a alguien como a un animal o cosificarlo.
Filosóficamente, es una ceguera más amplia hacia el hecho de que alguien puede ser un humano con experiencias subjetivas. Va mucho más allá del lenguaje; es «un reconocimiento moral fundamental erróneo».
Florence Enock está de acuerdo. Su estudio, en el que utilizó grupos políticos ficticios, también pidió a los participantes que los calificaran en función de una serie de rasgos.
Aquellos que describieron a un grupo con calificativos animales tendieron a percibir a ese grupo como teniendo menos rasgos positivos en lugar de menos humanidad. Su humanidad no cambió en absoluto; lo que cambió fue su deseabilidad social y su carácter moral.

– Retórica violenta
Emma Briant, profesora asociada de noticias y comunicación política en la Universidad de Monash, en Melbourne, Australia, identificó esto en el lenguaje que se utiliza en la violencia actual en Israel y Gaza.
«Creo que una característica importante con la que esto se combina -en la retórica que permite que Hamás e Israel deshumanicen y maten a los civiles- son las afirmaciones de que los civiles no son realmente civiles», afirma.
“Ambos han hecho esta afirmación. Hamás lo hizo en Al Jazeera, alegando que los colonos en los territorios ocupados no son realmente civiles. Israel ha mezclado repetidamente al pueblo palestino con Hamás. Los valores fundamentales preceden a la retórica de deshumanización, por lo que ya estamos predispuestos a una ideología de exclusión y desconfianza”.
Estudiar el efecto del lenguaje deshumanizante tiene un impacto para todos. Prácticamente, cada elemento de la identidad que puede considerarse parte de un grupo específico de personas parece vulnerable a este.
Ocurre con la inmigración: un estudio encontró que las comparaciones de los inmigrantes con alimañas o enfermedades llevaban a actitudes más negativas hacia la inmigración.
Un estudio posterior en Estados Unidos en 2023, a través de una encuesta, descubrió que aquellos que mostraban prejuicios raciales hacia los latinos podían ser alentados a apoyar centros de detención de inmigrantes con fines de lucro si se utilizaba un lenguaje deshumanizante.
También se observa con situaciones de género. Estudios han revelado que centrarse en las características o funciones sexuales de las mujeres las deshumaniza de manera animalística, y que comparar a las mujeres con depredadores animales puede hacer que alguien sea más propenso a estar de acuerdo con actitudes sexistas hostiles que si se les describe a través de metáforas animalísticas de «presa».
– Cambiar el patrón
Pero también puede haber formas de evitar que las personas se deshumanicen mutuamente. Los expertos creen que es posible.
Fomentar experiencias de contacto positivo entre diferentes grupos de personas es una solución. Otra es a través de narrativas humanizantes.
«¿Existen cantidades similares de historias de interés humano en ambos lados?» dice Kteily.
«Sabíamos que la humanización se asocia con la empatía. Cuando escuchas sobre tragedias, eso se asocia con sentir más empatía. Cuando hablas de muertes o asesinatos como estadísticas, es mucho menos probable que promueva la empatía».
Kteily agrega que, cuando se trata de poner fin a un conflicto en particular, se ha interesado escuchar historias de personas que se niegan a permitir que su propio dolor y angustia se utilicen para alimentar más violencia.
«Hay personas cuyos propios familiares han sido tomados como rehenes y que no quieren recrear el mismo sufrimiento en el otro lado», dice.
«Expresar preocupación por la humanidad de todos, incluso cuando uno mismo ha sufrido inmensamente, es ver a los demás como humanos», concluye.
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Hay una cosa de la que Taylor Swift no habla …

Business Insider(M.Berg) — Basta con echar un vistazo al perfil de Instagram de Taylor Swift para darse cuenta de que ha pasado unos meses estupendos: Hay fotos de su última reedición, «1989»; instantáneas de la alfombra roja del estreno de «Taylor Swift: The Eras Tour» y, por supuesto, un montón de escenas de la gira Eras Tour, que comenzó en marzo y no terminará hasta dentro de un año.
En el mundo real, ha estado presumiendo de su nuevo novio, Travis Kelce, y mostrando a algunos de sus antiguos amantes.
Hay algo de lo que no presume, o al menos no directamente: cuánto dinero está ganando con todo esto.
La semana pasada, Bloomberg declaró a Taylor Swift como «oficialmente» multimillonaria. Fijan la fortuna de Swift en 1.100 millones de dólares, basándose en el valor de su repertorio musical, las ganancias por giras, su cartera de bienes raíces y la venta de música.
Pero mientras otras celebridades no paran de alardear de sus riquezas como Jay-Z rapeando su dinero o Kylie Jenner posando para Forbes, Taylor Swift no habla de su dinero. Su equipo no ha respondido a la solicitud de información de Bloomberg o Business Insider.
Del mismo modo, no ha publicado información sobre la venta de entradas del The Eras Tour, que ha sido una locura. Pollstar estima, de forma conservadora, que la gira alcanzará los 1.400 millones de dólares, lo que la convierte en la gira más vendida de todos los tiempos y la primera en recaudar más de 1.000 millones de dólares.
Aunque Swift ha hablado de su película en las redes sociales, tampoco ha mencionado su récord de ventas en taquilla (que, en cambio, Adam Aron, de AMC, ha promocionado repetidamente).
La razón se debe probablemente a la marca de Swift, algo que ha moldeado cuidadosamente durante las dos últimas décadas.
Aunque algunos la han tachado de calculadora —una crítica que ha suscitado acusaciones de sexismo—, su silencio sobre su riqueza es simplemente un buen negocio.
Swift ha pasado por muchas épocas, pero su reputación siempre ha sido la de una persona cercana. A Swift nunca ha parecido importarle ser guay o intocable. En cambio, ha cosechado legiones de fans femeninas gracias a sus himnos vulnerables en torno al desamor, al hecho de que parece importarle mucho y a su mensaje de empoderamiento frente a los gigantes corporativos.
Aunque alguna vez se ha oído hablar de sus jets privados, sus representantes han hecho saber rápidamente que los comparte con sus amigos.
Como dijo recientemente el padre de Travis Kelce, su actual pareja, según People, Taylor parece ser una «joven con los pies en la tierra»; pese a que su patrimonio sea mayor que el PIB de algunos países.
Entradas para pocos bolsillos

Con The Eras Tour, Taylor Swift ha ganado cientos de millones de dólares en un espectáculo para el cual las entradas costaron de media 254 dólares en Estados Unidos, más del doble del precio promedio de un concierto, según Pollstar.
Para su único concierto en España, el de Madrid, las entradas en pista son de 170 euros, llegando a los 589 euros en el acceso más VIP y 85 euros con la visión más reducida.
A esto se le suma, sin duda, todo el merchandising que ofrece y por el que sus fans están dispuestos a pagar.
La artista acostumbra a hablar sobre enfrentarse a Big Machine, su antiguo sello discográfico, lo que le ha hecho volver a grabar su música. Sin embargo, no se aventura a hablar de cuánto vale ese catálogo musical: Bloomberg cree que podría ascender a mil millones de dólares.
El largometraje de su concierto, aun en cines, le ha acercado a aquellos fans que no pueden permitirse pagar una entrada, pero también recaudar millones.
Con todo, no cabe duda de que la Taylor Swift es una genia de los negocios y ha sabido llevar su carrera a lo más alto. Pero quizás su valor va más allá, porque ha sido capaz de lograr todo eso sin que se hable de cuánto dinero amasa.
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Ataques de ira con la pareja: ¿cómo controlarlos? …

Psicologia y mente(J.Perdomo) — Lo primero que debemos comprender acerca de los ataques de ira es su raíz y aunque estos patrones emocionales se crearon en la infancia, en la adultez son un indicador de alta dependencia emocional, una seria desregulación del sistema nervioso y patrones de pensamientos perfeccionistas, adicción al control, y rigidez cognitiva, por lo tanto, una vez modificados estos patrones, y regular el sistema nervioso, podemos olvidarnos de los ataques de ira para siempre.
– De dónde vienen los ataques de ira con la pareja?
Los ataques de ira, son un patrón aprendido, debido a que el factor crítico se desarrolla a partir de los 7 años, durante los primeros años, todo pasa directamente al cerebro sin ningún filtro, por lo que aprendes a comportarte y reaccionar exactamente cómo los adultos que tenías a tu alrededor y desarrollas los mecanismos de “defensa” para sobrevivir en ese ambiente; básicamente tus reacciones emocionales son la de tus padres o cuidadores, a menos que hagas algún trabajo terapéutico personal, para modificarlos.
Las personas que sufren de ataques de ira hacia sus parejas, suelen haber crecido en ambientes caóticos, donde habían constantes peleas entre sus progenitores, violencia doméstica e incluso pueden haber sido víctimas de abuso físico por parte de sus cuidadores. Por lo regular son personas que fueron maltratadas física o verbalmente, se les sobre exigía, tuvieron exceso de responsabilidad a edad muy temprana, se les prohibía cometer errores y se les castigaba fuertemente por ello.
Debido a esa sensación de impotencia e injusticia vivida durante la infancia o la etapa que vivieron con sus padres o cuidadores, desarrollan una tendencia a protegerse y defenderse, viven pensando que todo lo que hace su pareja es en contra suya, y que quieren tomar ventaja de ella, se ofenden con facilidad y se enojan y reaccionan a los mínimos comentarios o “faltas cometidos por su pareja”.
Sin embargo, esto todo sucede a nivel inconsciente que es donde viven tus emociones, es decir, racionalmente no lo ven así, pero así es como se procesa el problema internamente, el cerebro percibe a su pareja cómo un “elemento vital para su supervivencia”, de allí los ataques de ira, de la sensación de que si su pareja no le provee lo que la persona cree que necesita, cómo lo necesita, cuando lo necesita, de la manera que lo necesita, entonces no le ama, y por lo tanto, va a morir.

– En qué personas suele presentarse los ataques de ira con la pareja?
Debido a que las emociones son disparadas desde el cerebro primitivo, son irracionales, y es por ésta razón que encontramos los ataques de ira en personas con altos niveles intelectuales, disciplinadas, exigentes y ambiciosas.
Personas profesionales, perfeccionistas e hiperexigentes consigo mismas y con su pareja, suelen ser extremadamente racionales e intelectuales, sobreanalizan los comportamientos de su pareja y sus emociones, lo que ocasiona que se queden atrapadas en la racionalización, incapaces de procesar sus emociones y de alguna manera “digerirlas” para regular su sistema nervioso y volver a la calma.
En cambio, mantienen en un espiral mental, que conduce a que acumulen las emociones internamente hasta que su sistema nervioso se satura y es allí cuando estallan en el ataque de ira con su pareja y solamente después del ataque de ira pueden volver a calma, donde el ciclo, vuelve a empezar.
¿Cómo solucionar los ataques de ira contra mi pareja?
Sin embargo, la solución a los ataques de ira es muy simple, y sólo consta de 3 pasos:
1. Independizarte Emocionalmente de tu pareja:
Normalmente en las relaciones de pareja nos apegamos a nuestra pareja, el problema es que cuando nos apegamos demasidado, empezamos a identificarnos con ella y a definirnos a través de ella, lo que nos hace tener éstos impredecibles ataques de ira.
Debido al perfeccionismo y la hiperexigencia con nosotros mismos, proyectamos esto en nuestra pareja y esperamos que sea perfecta y le exigimos un montón, sin embargo, esto deteriora la relación y crea inestabilidad y estancamiento, porque se rompe la base fundamental de la relación de pareja, que es “la seguridad emocional” es decir, sentirte amada y aceptada incondicionalmente por tu pareja.
Para restablecer esa seguridad, aunque paradójico, tenemos que independizarnos emocionalmente de nuestra y empezar a satisfacer nuestras necesidades emocionales por nuestra cuenta, para venir a la relación a compartir lo que tenemos, y no a sacar lo que “necesitamos” y no, independencia emocional, no significa dejar de amar a tu pareja, significa entender que tu pareja es un humano separado e independiente de ti, y por lo tanto, va a pensar, decir y actuar completamente diferente a ti, y eso no significa nada acerca de ti, excepto que es un humano diferente a ti.

2. Reestructuración cognitiva del patrón de la Ira:
Simplemente, cambiar tú forma de pensar acerca de la ira, y los comentarios o comportamientos de tú pareja que disparan los ataques de ira, aquí lo que buscamos es soltar los errores cognitivos que te llevan a tener ataques de ira.
Quizás piensas que la vida tiene que ser “justa” o necesitas tener la “razón” etc, sin embargo, lo que se busca al trabajar en el aspecto mental es formas de pensar que si bien no sean una “verdad absoluta” porque realmente en formas de ver la vida, no existe tal cosa, sino, encontrar una serie de perspectivas neutrales y diferentes que te sean útiles para observar los hechos desde la curiosidad, dándote espacio para decidir cómo reaccionar ante las opiniones y los comportamientos de tú pareja.
La reestructuración cognitiva, tiene cómo objetivo desactivar el patrón de la ira, al ir aplicando una especie de frenos a tus patrones mentales, comandos específicos para detener las cadenas mentales y evitar entrar en bucles mentales, vamos creando como salidas en la “autopista” que hasta ahora ha sido el patrón de la ira, el resultado será, que la intensidad, la frecuencia y la duración de tus enojos, se reducirán de un 10 a un 3.
3. Personificar la versión pacífica de ti mismo:
Necesitas apuntar a una meta, controlar la ira en sí misma, no puede ser una meta, de ahí que es necesario dirigir la energía a crear y fortalecer comportamientos, reacciones y formas de pensar deseados, es decir, si ya controlas la ira, no te enojas, y puedes escuchar calmada las opiniones de tu pareja:
- ¿Cómo te comportarías, cómo pensarías y cómo interpretarías lo que comparte contigo?
- ¿Cómo gestionas tus emociones si reaccionar y tener un ataque de ira ya no es una opción?
Toda persona tiene una versión pacífica de si misma, de ahí tu búsqueda para sentirte en paz y tu compromiso en hacer terapia, hacer yoga, meditar y buscar métodos y herramientas para sentirte mejor.
– ¿Quieres controlar los ataques de ira con tu pareja y aprender a sentirte en paz?
Estos son los 3 simples pasos comprobados que funcionan para conseguir no solamente controlar los ataques de ira con tu pareja, sino para eliminarlos para siempre de tu vida. Si sufres de ataques de ira con tu pareja, quiero recordarte que ésto no te define, ni significa nada acerca de ti, eres un humano, y todos los humanos somos diferentes, algunos son adictos al cigarro y otros a la ira, y sin embargo, pase lo que pase, mereces tú amor, comprensión y respeto durante el tiempo que necesites para superarlos.
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Maltrato psicológico en la pareja: aprende a identificarlo …

La mente es maravillosa(V.Sabater) — El maltrato psicológico en la pareja suele ser más fácil de detectar desde afuera que desde adentro.
Es posible que tus amigos y familia te advirtieran de ciertas dinámicas nocivas en tu relación.
Sin embargo, puede que a ti te cueste más tomar conciencia de las mismas.
El hecho de que suceda esto es normal.
A veces, los propios efectos del abuso dificultan discriminar dichas acciones perjudiciales.
Hechos como la infravaloración constante, la burla o, incluso, el control económico, son ejemplos de comportamientos manipulativos. También la sensación de no decidir por ti y el sentirte cada vez más aislado/a de tu entorno cercano. En la siguiente lectura te facilitamos más claves para que seas consciente de ello y tomes una decisión.
El maltrato psicológico no deja marcas en la piel, pero socava la integridad mental. Todos podemos ser víctimas de estos comportamientos agresivos. No importa el género, la edad, el estatus o nuestra orientación sexual. De hecho, a nivel clínico se ha visto un aumento de este tipo de violencia entre las parejas adolescentes.
Detectar el abuso mental cotidiano por parte de quien lo sufre no siempre es sencillo. Muchas veces, el abusador o abusadora altera de tal modo la realidad psicológica de la víctima, que se hace difícil admitir lo que sucede. Por esto mismo queremos facilitarte una serie de indicios para que reflexiones en ellos.
– Relaciones asimétricas
Este es uno de los primeros indicadores que suelen evaluarse para detectar el maltrato psicológico en la pareja. Entendemos la asimetría relacional como la diferencia de poder existente en un vínculo afectivo. Lo que sucede en estos casos es que hay una figura que concentra todo el dominio. Te damos algunos ejemplos:
- El poder de decisión recae siempre en tu pareja.
- Si decides algo por ti mismo/a tu pareja se enfada.
- Sientes limitación a la hora de hacer cualquier cosa.
- La otra persona suele supervisar o criticar todo lo que haces.
- Las cuestiones económicas e incluso lo que ves en la tele lo decide tu pareja.
– Desprecio y humillación

Como bien describen en un trabajo publicado en Population Health, la mayoría de las investigaciones existentes se centran casi siempre en la prevalencia y las consecuencias de la violencia física y sexual de pareja.
El maltrato psicológico, por su parte, no ha recibido tanta atención, aunque su impacto, como ya puedes suponer, es tan lesivo como invalidante.
La humillación es una de las formas en que más suele manifestarse esta dinámica. Al despreciar e infravalorar a la víctima, el abusador o abusadora obtiene poder y refuerza su identidad. Toma nota de las maneras más comunes en que puede aparecer en tu relación:
- Utiliza el sarcasmo.
- Desvaloriza tus logros.
- Usa apodos despectivos.
- Hace comparaciones dañinas.
- Ignora o minimiza tus necesidades.
- Critica constantemente lo que haces.
- Emplea comunicación agresiva y despectiva.
- Te ridiculiza en privado y también en público.
- Te dirige frases como «eres un/una inútil, no haces nada bien».
– Control excesivo
Hablábamos al inicio sobre el aumento de la manipulación en la pareja entre los más jóvenes. Bien, un ejemplo de cómo se ejerce esta conducta es descrito en la revista Intervencion Psicosocial. Los móviles son ahora mismo el principal instrumento de control en los vínculos sexoafectivos entre adolescentes. Y esto también es maltrato.
Desde el momento en que tu pareja busca tener un dominio en cualquier área de tu vida, sea la que sea, ya está aplicando sobre ti esta dinámica nociva y disfuncional. Tal deseo de control se ve reflejado a través de otras situaciones que te describimos a continuación:
- Controla con quién hablas.
- Desea saber qué amistades tienes.
- Lee tus mensajes en el teléfono móvil.
- Te impone restricciones en tu vestimenta.
- Insiste en saber con quién estás en cada momento.
- Tiene el control de tus finanzas y tu tarjeta de crédito.
- Establece normas sobre qué lo que puedes hacer y lo que no.
- Estás obligado/a a tener relaciones sexuales, aunque no quieras.
– Manipulación emocional

La manipulación psicológica en la pareja se nutre de afinadas técnicas de dominación emocional.
La más común y destructiva es el gaslighting, una forma de abuso en que la víctima termina dudando de su propia realidad y de sus pensamientos como influjo del maltratador.
Enseguida detallamos cómo se lleva a cabo:
- Minimización: resta importancia a tus sentimientos o preocupaciones. Te dirá cosas como «eres demasiado sensible» o «eso que te angustia no es para tanto».
- Desautorización: invalidará tus opiniones, pensamientos y sentimientos con expresiones tan lesivas como «no sabes lo que estás hablando» o «eres una persona paranoica».
- Cambiar el tema: cada vez que intentes comunicarte con él/ella sobre una cuestión que te preocupa, la eludirá, cambiará de tema o te increpará que estás obsesionado/a con tonterías que no valen la pena.
- Negación de la realidad: tu pareja te dirá que ciertas conversaciones nunca ocurrieron. Por ejemplo, al intentar hablar con él/ella sobre algo que sí sucedió, te responde con: «Estás loco/a, yo nunca he dicho eso».
- Creación de dudas: una forma recurrente de manipulación emocional es hacerte dudar de tu propia memoria y percepción. Es frecuente que te diga: «Siempre recuerdas las cosas de manera incorrecta o estás perdiendo la cabeza».
- Echar la culpa: se trata de todo un clásico de la manipulación. Casi sin que te des cuenta, cualquier cosa negativa que pase en casa será responsabilidad tuya. Es más, si te enfrentas al abusador/a, te echará la culpa a ti para dañarte, invalidarte y hacerte quedar mal.
- Sobrecarga emocional: recuerda siempre que vez que tu pareja ejerza el gaslighting sobre ti lo hace con un objetivo muy claro, que es causarte confusión, ansiedad y agotamiento emocional. Es más, para lograrlo alternará el cariño con la agresividad con el fin de generarte caos.
– Te aísla de tu entorno
El maltrato psicológico en la pareja se manifiesta también con el deseo de separarte de los tuyos. El maltratador buscará a toda costa hacerte creer que tus amigos y familia no te aprecian. Insistirá en que son malas personas, que no te merecen y no te entienden tanto como él o ella. De hecho, cada vez que intentes quedar con ellos, se disgustará y hasta puede que deje de hablarte como castigo.
Ten en cuenta que todo maltratador desea tener a su víctima aislada, sola y vulnerable. Al separarla de los suyos tiene mayor control y, a su vez, se asegura de que dependa en exclusiva de él/ella para todo. Es una conducta peligrosa que debes detectar cuanto antes para no caer en la trampa.
– Sientes que ya no eres la misma persona

A la hora de detectar las dinámicas del maltrato psicológico es común poner la mirada en cómo se comporta la otra persona.
Sin embargo, es decisivo que hagas un ejercicio de introspección para valorar cómo te ves en esa relación.
Un dato que aportan en la revista Health Psychology Research es el referente al peso del estigma social del abuso en la pareja.
Es muy posible que estés viviendo esta realidad en silencio.
A veces, por no querer admitir lo que te sucede, puede que procures minimizar cada dinámica agresiva.
Ahora bien, negar las evidencias tendrá siempre un inevitable coste mental en ti y lo puedes valorar con los siguientes indicadores:
- Sientes que has cambiado.
- Tu autoestima es más frágil.
- Cada vez te notas más ansioso/a.
- A veces, añoras la persona que eras antes.
- Te dices a ti mismo/a que tu pareja cambiará.
- Notas una combinación de vergüenza y tristeza.
- Sufres cambios de humor y altibajos emocionales.
- No te atreves a hablar con nadie sobre cómo te sientes.
- Apenas tienes ilusiones y no te marcas metas de futuro.
- Percibes que tu salud psicológica está cada vez más afectada.
Aunque es frecuente que aparezca el maltrato psicológico sin que se cruce la línea de la agresión física, ello no le resta gravedad. Es más, en muchos casos, se termina sorteando en algún momento esa frontera en forma de empujones o lanzando objetos sobre ti.
– ¿Qué hacer si estoy en una situación así?
No es fácil salir de una situación de maltrato psicológico en la pareja. Si no estás preparado/a o no te ves con fuerzas todavía, no te tortures. Llegará un momento en que te sientas listo/a para dar ese paso. No obstante, te recomendamos que tengas en cuenta las siguientes pautas por tu bienestar y seguridad:
- Busca ayuda profesional: considera la posibilidad de consultar con un psicólogo, pues recibir terapia te ayudará a comprender y abordar tu situación.
- Valora tus opciones: evalúa si es necesario alejarte de la relación de manera temporal o permanente. Analiza tus opciones y toma decisiones basadas en tu seguridad y bienestar.
- Prepara una red de apoyo: busca el respaldo de amigos y familiares que estén dispuestos a ayudarte cuando decidas dejar esa relación. Tener cerca a figuras que te quieren es fundamental.
- Llama a una línea de ayuda: en muchos países, existen líneas telefónicas de ayuda y organizaciones de apoyo a las víctimas de violencia. Si en algún momento te ves al límite o deseas que te asesoren, contacta con tales números.
- Recuerda que no estás solo/a: tu realidad es dura, pero no estás solo/a. De hecho, hay millones de personas pasaron por situaciones de maltrato y encontraron apoyo para salir de ellas. Hay recursos disponibles para colaborarte.
- Documenta el maltrato: nunca sabes qué puede suceder. Lo ideal en situaciones de maltrato es llevar un registro de los incidentes siempre que te sea posible. Guardar los audios en los que te amenaza o invalida, por ejemplo, resulta adecuado.
- Habla con alguien de confianza: lo más decisivo es que compartas tu situación de maltrato psicológico en la pareja con alguien en quien confíes, ya sea un amigo cercano, un miembro de la familia o asistente social. Hablar sobre lo que vives cada día te aportará alivio emocional y puede favorecerte.

– El maltrato no es amor: actúa
Si te hace sentir mal, si te invalida, desprecia o te controla, no te ama de manera saludable.
Ese no es el amor que mereces.
Si ahora mismo estás en esta situación, recuerda que tú no tienes la culpa de nada.
No te sientas mal contigo, porque toda la responsabilidad de lo que te sucede reside en tu maltratador o maltratadora.
Lo más decisivo es no aislarte y procurar tener a tu alrededor figuras de apoyo. En el momento en que te sientas preparado/a para dejar esa relación, tus amigos, familiares y profesionales especializados estarán ahí.
Hacerlo es un ejercicio de valentía y, aunque tal acto siempre da miedo, te aseguramos que todo estará bien. Volverás a ser feliz.
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Adicción al amor …

JotDown(A.Delgado) — El amor dejó de ser verso de poetas para convertirse en tema de ciencia.
Y menos mal.
Ya era hora que entendiéramos por qué nos hace tanta falta esa persona de la que estamos enamorados y por qué nos dan tan duro cuando nos rompen el corazón.
Somos adictos al amor y la ciencia lo ha demostrado.
Estar enamorado es una gran experiencia. Y es también la peor.
Cuando estamos involucrados con una persona, y somos correspondidos, la vida es más liviana a todo nivel. Y en el polo opuesto, cuando sufrimos por culpa de la antipatía, la vida es desastrosa. Y no es para menos.
Cuando estamos enamorados y no tenemos cerca a nuestra pareja, sufrimos de ansiedad, angustia, no nos concentramos, estamos como locos sufriendo los espantosos síntomas de abstinencia. Cuando estamos lejos de nuestra pareja nos comportamos como desesperados fumadores cuando no tienen a la mano un Marlboro. Nos hemos vueltos adictos a esa persona. Y lo que sucede en el cerebro es lo siguiente:
Cada vez que hacemos una actividad que nos gusta como comer costillas de cerdo bajadas con cerveza, o trotamos y sudamos por la ciclovía, leemos un buen libro o nos comemos a besos con nuestra pareja, se activa en nosotros el centro del placer o sistema de recompensas: una parte del cerebro, en el sistema límbico sede de las emociones.
Cuando perdemos la noción del tiempo sumergidos en una actividad hondamente placentera, por el cuerpo viajan fluidos de dopamina, la hormona del placer y la motivación, y nos sentimos plenos y creemos que somos felices.
Se ha dicho que la dopamina es una hormona «embaucadora» porque es como un alucinógeno que distorsiona y exagera lo que sentimos. Algo así como el principio activo de la marihuana, que nos hace más sensibles y propensos a los estímulos.
La dopamina entre otras hormonas es la encargada de activarnos el bienestar y la tranquilidad cuando, por ejemplo, por fin, terminamos la tesis de grado o cuando ganamos con un buen negocio.
Lo mismo sucede cuando estamos compartiendo con nuestra pareja. Y hay estudios que lo demuestran. La evidencia queda señalada cuando los científicos escanean los cerebros de personas enamoradas y correspondidas. En las imágenes de estos cerebros se evidencia la activación del centro del placer, sistema de recompensas, el sistema límbico sede de las emociones.
Cuando esta parte del cerebro se activa comienza a generar la bribona dopamina, la hormona que nos pone medio locos.
En el primer mes de enamoramiento, el coctel químico activado por el centro del placer contiene además de dopamina otras hormonas como la encefalina y la noradrenalina, una hormona que activa la excitación. Entonces estamos completamente drogados y felices. —Claro, desde que seamos correspondidos. De lo contrario, estaremos drogados pero enfermos de insomnio y chillando con baladas bobas—.

En estas imágenes escaneadas se visualiza que no solo el centro del placer se activa, sino que además otras partes del cerebro que tienen que ver con la percepción y el aprendizaje.
En este punto del romance, nuestro cerebro está aprendiendo que una persona le genera gran placer. Es una persona, una sola, y no otra.
Podemos estar con los amigos, con la familia, en el trabajo, incluso con un arrocito en bajo, pero el cerebro sabe que ninguna de estas personas es quien nos tiene encoñados.
Y cuando la encontramos y volvemos a estar juntos y conversamos y volvemos a cogerle el culo, —porque el culo amado es perfecto—, el vínculo neuroquímico se va fortaleciendo. Esta es la persona que nos activa el centro del placer. Se dice «me tiene encantado esta persona» y en efecto, nos tiene embrujados con chorros de dopamina que nosotros mismos disponemos y consumimos. Solo esta persona nos mueve el sistema de recompensas.
Y si a esto le sumamos unas vibrantes revolcadas, en las que los niveles de dopamina se disparan a sus máximos niveles, el vínculo se hace más fuerte y entonces estamos jodidos. Jodidos y enamorados.
Es una gran sensación. El enamoramiento es una de las grandes experiencias de la vida. Y también una de las peores. Para los mexicanos, antes de Cortés, Tlazolteotl era la diosa del amor y de la mierda. Y sigue siéndolo.
Llegados a este punto, la atracción es tan intensa que ya no solo sentimos un gran placer estando con esa persona, sino porque el solo hecho de pensarla, recibir un mensaje por el WhatsApp, ver una foto en el Facebook nos enciende el sistema del placer y así el circuito de los canales dopaminérgicos. Y no solo eso: pensar en el futuro con esa persona nos llena de placer.
Ahora sabemos por qué nos emociona tanto recibir una pendejada como un emoticón cuando estamos enamorados. El poeta portugués Fernando Pessoa dijo que todas las cartas de amor son ridículas, pues no serían cartas de amor si no lo fuesen.
Cuando estamos lejos de la persona que nos encanta y pensamos en ella, se activan los canales dopaminérgicos, generando placer y bienestar, y encendemos también el circuito de búsqueda. La prueba de que estamos sufriendo de una adicción. El circuito de búsqueda, acuérdese de ese término cuando esté enamorado y tenga ganas de ver a esta persona.
Es fantástico sentirlo. Y a la vez un tormento. Queremos estar con ella, le ponemos una cita, le decimos cosas bonitas y cursis activando aún más el deseo. Y si no podemos verla pronto, comenzamos a sufrir de abstinencia. Es lo peor. Todos lo hemos sufrido: angustia, desconcentración, desespero. Sudamos, la pupila se dilata y no soportamos la quietud.
Estamos atrapados en esa persona y solo a ella, «estamos tragados». Ella es la única que nos activa el sistema del placer. Solo con pensarla o recordarla ya estamos inyectados con peligrosa dopamina. Es una locura porque no tenemos que verla para estar drogados. Solo con pensarla ya estamos complacidos y atormentados.
Por eso decir «eres mi más intensa fuente de dopamina» es un excelente piropo. Pero por favor no se lo diga a nadie.
Luego de estar lejos de la «traga», de llamarla, de concretar una cita, cuando concluyamos la búsqueda y nos encontremos con ella, cuando nos demos unos intensos besos y abrazos, ya estaremos más tranquilos. Con cada palabra y caricia bajará nuestros niveles de cortisol, la hormona del estrés. Ya no estaremos ansiosos y nos sentiremos tranquilos y relajados.

La creencia popular dice que una relación, luego con los años, el amor se transforma.
Es más tranquilo y sereno.
Y es verdad.
Pero esa tranquilidad en una relación amorosa es una trampa.
La ciencia ha demostrado que en el primer mes de enamoramiento estamos narcotizados con dopamina, noradrenalina y encefalina.
Y el amor de 20 años con oxitocina, la hormona del amor ñoño.
También con prolactina, la hormona de la inhibición y con serotonina, la hormona del ánimo.
La conclusión es obvia. La primera etapa es intensa y adictiva. Luego, con los años se vuelve más tranquila y por lo mismo más harta y aburridora.
Por eso los expertos recomiendan mantener siempre altos los niveles de dopamina asociados a esa persona. Y lo podemos lograr con unas vibrantes faenas de sexo o compartiendo otros placeres: viajar a la selva amazónica, al Mediterráneo o al Río Magdalena. Bailar boleros. Ir a cine. Ver series televisadas como Breaking Bad, abrazados y encamados.
Un copa de vino o fumarse un porro de vez en cuando no está mal. Invitar a los amigos. El cerebro debe conservar siempre fuerte vínculo entre esa persona y el placer, porque si lo empieza a asociar con otras actividades o estímulos bien hartos, entrará el aburrimiento.
Esto no es nada nuevo. La ciencia lo único que ha hecho es explicar el «por qué». Pero el resto, lo sabíamos ya. Oscar Wilde decía: «Uno debería estar siempre enamorado. Por eso jamás deberíamos casarnos».
Pere Estupinyà, el excelente divulgador científico dice: «Si no hay emoción el amor romántico se acaba y solo queda el de la compañía. El amor es la mejor de las adicciones.
Hay que alimentarla constantemente, forzando placeres mutuos y compartidos que hagan que vuestro cerebro irracional segregue dopamina con solo recordar a esa persona que tan apasionadamente se ama y que siempre alterará todos los niveles hormonales habidos y por haber».
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¿Cómo The Beatles recreó la voz de John Lennon en ‘Now and Then? …

Muy Interesante(B.Pacheco) — En la vasta historia de la música, pocos nombres resplandecen con tanto brillo y trascendencia como el de The Beatles.
La icónica banda de Liverpool dejó una huella imborrable en el mundo de la música que aún resuena en los corazones de millones de fanáticos.
El legado del cuarteto de Liverpool continúa vivo y sigue sorprendiendo al mundo, incluso en la actualidad.
El último episodio de esta sorprendente saga musical se titula Now and Then, una canción inédita que ha vuelto a la vida gracias a la magia de la Inteligencia Artificial.
Now and Then es una composición de John Lennon, también conocida como I Don’t Want to Lose You o Miss You, que vio la luz en 1978 como una sencilla grabación de voz y piano. Durante décadas, esta joya musical permaneció en la penumbra, una melancólica reliquia del pasado.
La versión original de la demo circuló durante años de manera no oficial, y en múltiples ocasiones se intentó reconstruir la canción. Sin embargo, el destino de Now and Then estuvo en suspenso hasta hace relativamente poco.
La historia de esta canción se cruza con el trágico destino de John Lennon, quien dejó un legado inigualable en la música. Tras su muerte, en 1980, la viuda de Lennon, Yoko Ono, entregó una grabación de casete a los otros miembros sobrevivientes de The Beatles: Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr.
Ese casete contenía más que simples recuerdos; contenía también los demos de «Now and Then,» «Free as a Bird,» y «Real Love,» canciones que se convertirían en una última oportunidad para que la banda creara nueva música.
El cuarto miembro del grupo, George Harrison, también aparece pero en la melodía, a través de unas tonadas de guitarra que grabó en 1995.
«Escuchar a John y Paul cantar juntos el primer estribillo, mientras cantan la línea ‘De vez en cuando te extraño’, es intensamente poderoso», comentó Rob Sheffield, de la revista Rolling Stone.
La historia de «Now and Then» se tejió con delicadeza, como una canción a medio terminar que esperaba su turno para renacer. Sin embargo, el tiempo siguió su curso, y los esfuerzos por completarla se encontraron con obstáculos insuperables.
Fue en la década de 1990 cuando Paul McCartney y Ringo Starr, junto con la colaboración de Jeff Lynne, se enfrentaron al desafío de darle vida a Now and Then. Sin embargo, la canción estaba incompleta, y los intentos de grabación no lograron darle forma adecuadamente. La tarea parecía imposible, hasta que la tecnología vino al rescate.
Durante la realización del documental Get Backde The Beatles, la compañía cinematográfica dirigida por el talentoso Peter Jackson desarrolló un software innovador que permitió aislar las grabaciones originales de la banda, separándolas de otros sonidos superpuestos. Esta tecnología, basada en la inteligencia artificial, se empleó para crear una nueva mezcla del álbum «Revolver» el año pasado.
El proceso de resurrección de «Now and Then» involucró la utilización de este software de IA. Giles Martin, productor musical, señaló que el software necesitaba aprender a distinguir el sonido único de cada instrumento y voz de los miembros de The Beatles. Cuanta más información se proporcionaba, mejor se desempeñaba. El resultado fue asombroso: la voz de John Lennon en Now and Then se volvió «clara como el cristal», gracias a la inteligencia artificial.

La resurrección de Now and Then representa un hito en la historia de la música.
El cuarteto de Liverpool ha vuelto a sorprender al mundo, esta vez a través de la colaboración entre la creatividad humana y la inteligencia artificial.
Esta canción, que durante años fue un tesoro guardado en las sombras, ha vuelto a la luz, para asombro y deleite de sus innumerables seguidores.
La canción, que en su versión original no menciona a una persona específica, es un tributo al amor en su forma más pura. Las palabras que emergen de las voces de los Beatles en «Now and Then» son profundas y emotivas: «Sé que es cierto, todo es por ti. / Y si lo logro, es gracias a ti. / Y de vez en cuando, si debemos volver a empezar, sabremos con certeza que te amo.»
En un gesto que une el pasado y el presente, «Now and Then» se lanzará como un sencillo de doble cara, acompañando a la legendaria Love Me Do de 1962. Esta nueva obra maestra ya está disponible en plataformas de streaming como Apple Music y Spotify, y desde su lanzamiento, ha acumulado más de 8.8 millones de reproducciones en YouTube.
El video musical de la canción, que combina imágenes históricas de los Beatles con material nuevo, atrajo más de medio millón de vistas en sus primeras dos horas en línea. Los fanáticos más apasionados tendrán la oportunidad de obtener ediciones en CD, vinilo y casete.
Además, para enriquecer aún más la experiencia de los seguidores, se estrenó un video musical dirigido por el reconocido Peter Jackson. Este video incorpora material inédito, incluyendo «valiosos segundos» de la primera película de la banda titulada «The Beatles». Este material fue proporcionado por el baterista original de la banda, Pete Best, y su hermano Roag, lo que lo convierte en un tesoro aún más preciado para los amantes de la música de The Beatles.
La utilización de la inteligencia artificial en la creación musical no está exenta de controversia. A medida que la música generada por IA se integra cada vez más en la industria, surgen preguntas fundamentales sobre su impacto en la experiencia auditiva y en la autenticidad.
Algunos se preguntan si esta nueva forma de música podría dar lugar a engaños o falsificaciones más sofisticadas en la industria. ¿Es válida la experiencia de escuchar música generada por IA?
La historia de «Now and Then» plantea un interrogante interesante sobre el papel de la inteligencia artificial en la música. Si bien esta tecnología ha permitido rescatar una obra maestra perdida de los Beatles y presentarla al mundo, también abre el debate sobre el significado y la autenticidad de la música generada por IA. El futuro de la música se presenta intrigante y lleno de desafíos, donde la colaboración entre la creatividad humana y la tecnología está destinada a rediseñar el paisaje sonoro de nuestra época.
– El legado de The Beatles continúa
La historia de «Now and Then» es un recordatorio de que la música es una fuerza eterna que trasciende el tiempo. El legado de The Beatles sigue vivo y vibrante, y esta nueva canción es un testimonio de su influencia perdurable en la música.

Como los acordes de «Now and Then» se entrelazan con el presente, se erige un puente que conecta generaciones y emociones a través de la música.
The Beatles, eternos innovadores, han vuelto a sorprender al mundo, llevando su legado a nuevas alturas en un emocionante cruce entre el pasado y el futuro.
Al igual que otros temas “póstumos” de la banda, que dejó de tocar en conjunto hace 53 años, Now and Then se inclina por la nostalgia, más que por la calidad musical, afirma Jon Pareles, crítico de música pop de The New York Times.
“Para cualquiera que creció con los Beatles o llegó a amarlos, hay una punzada adicional al escuchar el último trabajo de la banda en conjunto”, sostiene.
Y añade: “No se puede comparar con la música que los cuatro Beatles hicieron juntos en los años 1960. Lo que hace es recordar a los oyentes una sinergia, musical y personal, que ahora se ha perdido para siempre”.
Como una manera de cerrar el círculo de la mejor banda de rock de la historia, Now and Then se publicará como un sencillo doble cara con su canción debut Love Me Do de 1962.
El nuevo tema ya está en los servicios de streaming y acumula miles de reproducciones.
Las copias en CD, vinilo y casete estarán disponibles desde este viernes.
nuestras charlas nocturnas.
¿Cuántas personas no terminan secundaria en España? …

The Convesation(J.M.Encina/B.B.Velázquez) — Cada año, cientos de miles de adolescentes y jóvenes terminan cuarto curso de ESO (Educación Secundaria Obligatoria) en España.
Pero no todos consiguen titular. Son jóvenes que quieren incorporarse ya al mundo laboral y deberán hacerlo sin disponer del graduado escolar; en muchos casos, les hará falta completar su formación con cursos o prácticas fuera del sistema educativo.
La meta de la educación pública debería ser el éxito escolar de todo el alumnado: garantizar la igualdad de oportunidades implica no solo el acceso, sino también el logro de buenos resultados por parte de todos. Es difícil que el sistema educativo mejore si no analizamos cuándo y por qué se produce el desenganche escolar, y cuántos son los estudiantes que lo sufren.
El término “desenganche” es una expresión genérica que nos permite hablar de diferentes formas de interrupción en la trayectoria escolar, dependiendo de la etapa en la que se produce. Sin embargo, la información oficial habla de abandono. ¿Por qué? Veamos las diferencias entre una cosa y otra, y lo que cada una nos permite conocer.
– Un concepto lejano a las realidades escolares
En España, se ha establecido como indicador oficial el “abandono educativo temprano de la educación y la formación” (por sus siglas, ATEF). Dicho indicador se usa en la UE, y es el que habitualmente se maneja en los medios de comunicación. Pero tiene limitaciones importantes, por ser un indicador del mercado laboral más que del mundo escolar.
El ATEF indica el porcentaje de personas de entre 18 y 24 años que no han concluido ESO, Bachillerato, FPB o FPM y que no están cursando en el momento actual ningún otro tipo de formación. Es decir, quienes están cursando un certificado de profesionalidad, o siguiendo un curso de idiomas, o preparando en una academia oposiciones para agrupaciones profesionales sin requisito de titulación, por ejemplo, no entran en la categoría de “abandono educativo”.
– Datos estadísticos
El ATEF (recordemos: abandono) se obtiene de manera estadística a través de la Encuesta de Población Activa (EPA). Para ello pregunta a un conjunto muy reducido de personas que tienen esa edad. España es, junto a Portugal, Alemania, Eslovenia y Serbia, uno de los pocos países de la Unión Europea que no realiza esta medición a través del registro de las propias escuelas, según señala la Comisión Europea.
En definitiva, este índice tiene un carácter económico y laboral que difícilmente puede informar de lo educativo para mejorarlo. Cuando vemos que el abandono se reduce anualmente (31,7 % en 2008 – 13,9 % en 2022) nos podría parecer que la calidad de la enseñanza está mejorando. Pero que se reduzca el abandono poco tiene que ver con el propio sistema educativo.
Los datos escolares
Si en lugar de usar el ATEF miramos los datos escolares de cuántos alumnos titulan en Secundaria, podemos observar números reales, no estimaciones estadísticas.

Conocer este dato permite desvelar una contradicción intensa en nuestro sistema educativo. Un elevado porcentaje de personas no concluye la enseñanza que el propio estado considera obligatoria: el 16 % en 2020, último año del que tenemos datos. Debemos recordar que este fue el año de la pandemia y todos los resultados y evaluaciones resultaron mucho mejores que los cursos anteriores.
– Jóvenes sin graduado escolar
Hay otra manera de calcular este porcentaje: a partir de los datos de las personas de 25 años que no tienen el nivel mínimo de estudios obligatorios. Así lo hace el informe de la OCDE “Education and Glance 2023”. Sus datos indican que en España el 26 % de los jóvenes con edades comprendidas entre los 25 y 34 años no tienen el nivel mínimo de estudios considerados obligatorios (no han terminado 4º de la ESO). Casi el doble de la media en la OCDE (13,8 %) y en la UE del (12,2 %).

– Incógnitas por resolver
La popularización del indicador de abandono educativo (ATEF) frente a la tasa de titulación en la ESO nos plantea numerosas cuestiones para abrir un debate necesario en torno a la medida del éxito escolar:
- ¿Por qué se adopta el abandono educativo y no se habla de la tasa que no supera la obligatoriedad?
- ¿Por qué se prefiere una recogida de datos muestrales a través de la EPA frente a datos censales a través de los propios datos de las instituciones? ¿Por qué se crea un indicador de abandono cuando valdría un mero recuento de cuántos no consiguen titular?
- ¿Qué utilidad tiene para los centros y profesorado volcar la información de los registros escolares, si luego no se tienen en cuenta? ¿Qué dirá el profesorado al conocer que los datos que tanto les cuesta rellenar no son la línea base para medir y mejorar el sistema educativo? Entonces, ¿para qué tanto papel?
- ¿Qué ocultamos cuando ignoramos el porcentaje de quienes no concluyen la educación obligatoria?
Si se hicieran públicos los resultados escolares, haciéndolos previamente anónimos, la comunidad investigadora podría estudiar las particularidades de nuestro sistema y proponer mejoras.
– Dificultad de evaluar los programas de apoyo

Existen varias medidas estatales y autonómicas para hacer frente al abandono: los antiguos Programas de Garantía Social (PGS), los Programas de Cualificación Profesional Inicial ya extinguidos (PCPI), el antiguo Plan de Refuerzo, Orientación y Apoyo (PROA), el Programa de Mejora del Aprendizaje y Rendimiento (PMAR), o el actual Programa para la Orientación, Avance y Enriquecimiento Educativo (PROA+). Pero apenas se evalúan, con lo que es difícil conocer su eficacia.
Por ejemplo: si consultamos la web del Instituto Nacional de Evaluación Educativa solo disponemos del informe correspondiente al PROA implantado durante 2005-2011, junto con la evaluación del Programa de Cooperación Territorial para la Reducción del Abandono Temprano en la Educación, cuyos resultados más actuales datan del 2013.
Resumidamente: no podemos obtener una idea actualizada de la eficacia e impacto a nivel nacional de las medidas de apoyo y mejora del sistema educativo para el éxito de todo el alumnado.
Sí conocemos a fondo los resultados de pruebas internacionales como PISA, TALIS, PIAAC, PIRLS o TIMSS, promovidas por la OCDE, que analizan el dominio de determinadas competencias curriculares en una selección concreta de alumnos. Estos resultados sirven para comparar niveles con respecto a otros países de la Unión Europea, pero no tanto para evaluar el progreso de un sistema educativo concreto.
– Una evaluación más científica y rigurosa
Tal y como recogen 40 investigadores de diferentes universidades españolas, ha llegado el momento de utilizar los datos disponibles para hacer diagnósticos actuales y útiles. No podemos seguir sin conocer por qué la cifra de éxito en secundaria sigue siendo prácticamente la misma desde el año 2002.
Es necesario reclamar a los distintos gobiernos y a los medios de comunicación que dejen de utilizar esta cifra del abandono para mostrar que el sistema educativo mejora. No es cierto, son cosas distintas. Otra cosa es que les venga bien destacar que “alguna cosa” mejora y seguir con esta ilusión de querer justificar que están consiguiendo “algo”.
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Adiós al LOL, bienvenido el IJBOL …

The New York Times(S.Wang) — En el principio estuvo LOL, un acrónimo aparecido en la década de 1980 que se convirtió en la abreviatura dominante en línea para expresar lo que a la gente le parecía divertido y que viene de laughing out loud, o reírse en voz alta.
Luego llegaron ROFL (rolling on the floor laughing, o tirarse al suelo de la risa) y LMAO (laughing my ass off, o partiéndome el culo de la risa) e incluso las señales no verbales como los emojis de sonrisas.
Sin embargo, la mayoría de las personas ya teclea estos términos con la cara seria, relegándolos a un triste signo de puntuación que se añade con descuido al final de un mensaje. Ahora, internet busca revitalizar la risa en línea con un nuevo término: IJBOL.
Aunque puede sonar como una palabra coreana o el nombre de una nueva banda pop, IJBOL (se pronuncia “ij-boul”) en realidad significa “acabo de estallar de la risa” en inglés, I just burst out laughing. No es un término precisamente novedoso ni distinto de otras versiones de la risa de internet, pero describe algo que le pasa a la gente cuando suelta una carcajada audible y completa desde la barriga.
Se aproxima al tipo de risa que puede resultar en momentos o lugares inapropiados, tal vez en un funeral, al recordar algo gracioso o en respuesta a un chiste al que le entendimos demasiado tarde.
Ellie Jocson, analista bancaria de 25 años en Manila, usa IJBOL en lugar de LOL porque, dijo, representaba con mayor precisión lo que sucedía en realidad “detrás de la pantalla” cuando navega en las redes sociales. “Soy por lo general callada”, dijo Johnson. “Y de repente se me sale una risa con ronquido”.
Para la generación Z es un remplazo oportuno a una retahíla de vocablos que ya no parecen adecuados. “Yo no LMAO. No es lo que hago”, dijo Michael Messineo, un creador de contenido de 27 años que vive en Melbourne, Australia. “LMAO lo asocio con el humor milénial. Pero IJBOL lo relaciono con el humor de la generación Z, que es más chistoso”.
“Mis amigos todos somos más o menos de la misma edad, como de 18 hasta los veintipocos”, dijo Sebastian Champagne, un estudiante universitario de 20 años que vive en Brockton, Massachusetts. “Así que muchos como que dijimos: ‘¡Esta va a ser nuestra palabra!’”.
En internet, IJBOL, que fue analizado en julio por la publicación de internet Mashable, se ha relacionado con celebridades como Nicki Minaj, quien se cayó de la risa en una emisión en vivo, así como con Taylor Swift, que se carcajeó con el micrófono abierto en el escenario rodeada de fanáticos que la vitoreaban.
Pero el rostro no oficial de IJBOL, según X, es la vicepresidenta Kamala Harris. Harris tiene la reputación de reírse espontáneamente e inyectar algo de liviandad o nerviosismo a cualquier situación. En videos virales publicados en línea, a Harris frecuentemente se le ve inclinada hacia el frente en una entrevista, casi soltando el micrófono que lleva en la mano o cantando para la cámara y riendo mientras avanza a su autobús de campaña. (Harris no respondió a una solicitud de comentarios).
“Es como su factor ‘memeable’”, dijo Champagne. “Cuando salió IJBOL la gente empezó a usarla a ella como una forma de que los dos coincidieran, porque ella es como la definición perfecta de IJBOL. Siempre se está riendo de todo”.

Si bien el acrónimo IJBOL ingresó en 2009 al Urban Dictionary, que recopila la jerga que se usa, se popularizó en 2021 entre la comunidad de seguidores de K-pop, que categorizaban cariñosamente a sus idols con acrónimos de internet.
Algunos pueden ser catalogados como IJBOL (las celebridades que se ríen todo el tiempo).
Otros son DPMO (o sea “no me hagas enojar” o don’t piss me off, que son los que se irritan por todo).
El año pasado, cuando Johnson descubrió IJBOL en Twitter, creyó que era una palabra en coreano, una de muchas otras palabras que, como seguidora del grupo de K-pop Blackpink que no habla coreano, no se sabía.
IJBOL se parece un poco al vocablo coreano que se le da a los conglomerados de negocios familiares, chaebol, y a shibal, una mala palabra.
“También pensé, como otros entusiastas del K-pop, que es una palabra coreana”, dijo Johnson. “Al principio no sabía lo que significaba. Lo tuve que googlear”.
Los resquicios de nicho en internet, como los del fandom del K-pop, pueden producir “espacios de creatividad” en los que se inventan nuevos léxicos, indicó Michelle McSweeney, una profesora del Centro de Posgrado de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, quien estudia la risa digital. Estas palabras no podrían existir si entre subgrupos no se intercambiara jerga.
“No me sorprende para nada que haya empezado en el espacio de K-pop Twitter, porque esa es una comunidad muy unida que se comunica bastante y crea nuevas reglas”, dijo McSweeney, que también es autora de OK, un libro sobre el modo en que la tecnología moldea el lenguaje.
Cuando las personas ajenas a ese mundo empiezan a adoptar un término coloquial, entonces la palabra pierde especificidad y es cuando se vuelve menos divertida. “Por supuesto que usarías LOL con tu jefe. Diría que he empleado LMAO con mi jefe pero es lo más lejos que llegaría”, dijo McSweeney. “Por eso es que necesitamos que circulen nuevos términos, porque no vas a escribirle a tu mejor amigo lo mismo que le escribes a tu jefe”.
La palabra perdería su filo y su intimidad si, digamos, Harris empezara a emplear IJBOL en su campaña, o si la palabra apareciera impresa en un diario.
“Todo el mundo perdería la cabeza y luego no la volverían a decir”, aseguró Champagne.
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¿Qué debo hacer si mi pareja me ha dejado de repente? …

La mente es maravillosa(S.Gimbert) — Experimentar el final inesperado de una relación abruma y desorienta.
Cuando tu pareja te ha dejado de repente, la incertidumbre, la sensación de inseguridad y el deseo de comprender las razones de la ruptura son emociones comunes.
Es posible que sientas la tentación de buscar respuestas inmediatas.
Sin embargo, es esencial tener en cuenta que no siempre obtendrás los argumentos que deseas o necesitas.
Algunas personas quizás no tengan claridad sobre sus motivos o deciden no compartirlos. Enfocarte en buscar porqués tiende a prolongar tu sufrimiento y dificultar el proceso.
Ante tal escenario, en este artículo te brindaremos algunas pautas para enfrentar el desafío y ayudarte a superar el dolor y la aflicción que surgen justo después de terminar un vínculo amoroso.
– Estrategias a considerar cuando mi pareja me ha dejado de repente
Hay varias estrategias que contribuyen a sobrellevar una ruptura inesperada. Por ejemplo, minimizar posibilidades de encuentros, sentir el dolor y buscar apoyo psicológico. Enseguida, detallamos estas y otras recomendaciones.
1. Vive cada emoción
Al terminar con tu pareja, el impacto emocional puede ser significativo. Un rompimiento de este tipo tal vez genere tristeza, confusión, enojo o frustración. En este sentido, es relevante reconocer y permitirte experimentar cada emoción. Si intentas evitarlas, lo más seguro es que se incremente tu malestar.
2. Practica el autocuidado
El autocuidado se vuelve crucial. Durante este período, es fundamental priorizar tu bienestar emocional y físico. Asegúrate de dedicar tiempo para cuidar de ti. Esto incluye actividades como el ejercicio, el descanso adecuado, la alimentación saludable y el apoyo de amigos cercanos o familiares.
Es importante no tomar decisiones impulsivas o drásticas. Permítete un espacio para reflexionar y procesar la ruptura antes de cualquier acción trascendental.

El contacto cero es una estrategia que resulta útil.
De este modo te brindas el espacio necesario para sanar sin distracciones ni recaídas emocionales, evitando patrones tóxicos y sin revivir el dolor de la ruptura una y otra vez.
Para ello, comunica de manera clara y asertiva a tu ex que deseas marcar distancia, elimina las tentaciones como su número de teléfono o dejar de seguirle en redes sociales.
Informa a tus amigos y seres queridos sobre tu decisión de no contactar a tu ex y pídeles que te respalden. Además, focaliza tu energía en ti. El proceso puede ser un proceso desafiante, pero así sientas las bases para tu sanación.
4. Apóyate en tu entorno
Busca apoyo en quienes confías. Hablar con amigos, familiares o la asesoría de un terapeuta contribuye para procesar tus emociones y obtener una perspectiva objetiva. Recuerda que hay personas que te quieren y te brindan un espacio seguro en esta fase difícil.
En ese sentido, un estudio publicado en Journal of Counseling Development indicó que, aparte de conocer las causas de la ruptura, el apoyo social o de un grupo de soporte favorecen en el proceso de recuperación
5. Ve a tu ritmo
Cada ruptura es única y cada persona experimenta el proceso de sanación a su propio ritmo. Sé amable contigo y permítete sentir y sanar a tu marcha. Con el tiempo y el apoyo adecuado, superarás el rompimiento y te abrirás a nuevas oportunidades de crecimiento y felicidad.
– Cómo actuar según la forma en la que tu pareja te ha dejado de repente
La forma en que tu expareja terminó la relación influye en cómo actúas y afrontas la ruptura. A continuación, te recomendamos algunas pautas según algunos escenarios y un posible significado asociado:
- Ruptura en persona: muestra respeto y escucha de manera activa la conversación. Haz las preguntas que consideres, pero evita las discusiones o intentar convencer a tu ex de que cambie de opinión. Agradece su honestidad y considera establecer límites de contacto para facilitar tu proceso.
- Ruptura por llamada o mensaje: en este caso, intenta mantener la calma y la compostura durante la conversación. Si es a través de un mensaje, tómate tiempo para reflexionar antes de responder. También puedes pedirle una conversación personal. Este tipo de ruptura genera más sorpresa, sensación de falta de cierre o de consideración emocional.
Recuerda que el significado exacto de la forma en que tu expareja terminó es subjetivo y depende de diversos factores. Es esencial centrarte en cuidar de ti y en tu propio proceso de curación, sin importar cómo se produjo el rompimiento.
Tú tienes el control sobre cómo afrontar la situación y trabajar en tu propio crecimiento personal.

– Consejos adicionales en caso de que tu pareja te haya dejado de repente
Si sientes que te es difícil sobrellevar la situación, no dudes en buscar el apoyo de un psicólogo.
Que tu pareja te dejara de repente es algo duro; la psicoterapia ayuda a desarrollar estrategias de afrontamiento efectivas y logra que te sientas mejor.
Además, resulta beneficiosa ante posibles distorsiones cognitivas producto del rompimiento.
Ten presente que, tal y como se señala un artículo publicado por la revista Polisemia, al momento de la ruptura el concepto de sí mismo se ve afectado, dado que la situación de pareja representa unas rutinas, decisiones, preferencias y otros aspectos que es necesario reorganizar.
A medida que avanzas en las fases de duelo amoroso, vuelve a enfocarte en tu vida y en las múltiples experiencias positivas que te esperan. Establece metas personales, descubre nuevas pasiones y concéntrate en construir una vida plena y significativa para ti.
– No dudes en tus capacidades para superar la ruptura
En conclusión, lidiar con que tu pareja te haya dejado de repente puede ser desafiante, pero, con el tiempo y las estrategias adecuadas, superas el dolor y la aflicción que causa. Permítete sentir, busca apoyo emocional y no olvides que la vida sigue.
Sabemos que este momento es duro, pero, a largo plazo, esta experiencia brinda oportunidades de crecimiento y aprendizaje. Mantén la esperanza de un futuro mejor y confía en tu capacidad para superar esta dificultad.
nuestras charlas nocturnas.
La epopeya de Chandler …

JotDown(R.D.Caviedes) — Imaginemos la desgracia de ser Chandler Bing.
Imaginemos ese calvario.
Tener por nombre un apellido y, por apellido, la onomatopeya de un timbrazo.
Tener un número impar de uñas en las manos, de pezones en el torso y de dedos en los pies.
Imaginemos que todo te pase a ti.
Que vayas al sastre y te toquen.
Que vayas al metro y te laman la nuca. Que tu padre se meta a cabaretera.
Imaginemos algo peor todavía: que no te dejen ser buena persona. Ni siquiera persona, a secas. Que le robes la novia a tu mejor amigo. Que casi dejes a tu mujer plantada en el altar. Que no sientas empatía por los perros.
Que un demiurgo invisible te obligue a comportarte así, como un gilipollas, para que no muevas nunca a compasión, solamente a risa.
Que dé la impresión de que todo lo que te ocurre te lo tienes merecido. Lo tuyo es un glitch en el karma: a ti las desgracias te ocurren primero y luego haces las cosas malas. Imaginemos ese martirio. Hasta tiene nombre propio: goofball. A falta de una traducción mejor, llamémoslo tonto perdido. Eres un bufón, pero, ojo, no un bufón cualquiera.
A ti no hay tartazo en la cara que no te esté bien empleado. Es que ni una paja puedes hacerte, ni eso, sin que tu mujer entre por la puerta y te acabe tomando por zoofílico.
Pero usted, que lee estas letras mucho después del final de Friends, sabe bien que no hay que sentir pena por Chandler Bing. El suyo fue un caso raro: el del bufón coronado. Empezó abajo y acabó en lo más alto. En parte, por la vis cómica de Matthew Perry, que era una fiera de actor. En parte, también, por su maña como escritor: buena parte de sus chistes los acabó redactando él mismo. En parte, por la confusión proverbial entre persona y personaje.
Y porque la persona casi se queda en el camino. Chandler sufrió una metamorfosis ante los ojos de millones y Perry tuvo que hacer penitencia, salir al balcón, prestarse a dar entrevistas y explicar qué había pasado en su cuerpo. Algo se cortocircuitó entonces entre los dos. Algo fluyó indebidamente entre la realidad y la ficción y Chandler adquirió un poder especial: se hizo inmune a las leyes de los cuentos. Y se convirtió en una criatura narrativa absolutamente excepcional.
- Insomnia Cafe
Burbank, California, a principios de 1994. Friends todavía no es Friends: es un tratamiento de siete páginas titulado Insomnia Cafe. Pueden decirse muchas cosas de aquella serie, pero no que fuera prometedora. La habían escrito dos guionistas treintañeros, David Crane y Marta Kauffman, que venían de darse un tortazo espectacular: la cancelación de su serie anterior, Family Album, tras solo tres meses de emisión. No pasó de los ocho capítulos.
Antes habían creado otra sitcom, Dream On, que llevaba emitiéndose cuatro años en HBO y que todavía duraría dos más, hasta 1996. De aquella, lo mejor que puede decirse es eso: que duró seis años en la parrilla, una pequeña eternidad. El tercer socio fundador, Kevin S. Bright, que acabaría ejerciendo como productor ejecutivo de Friends, tampoco era un peso pesado de Hollywood. Coincidió con Crane y Kauffman en Dream On, pero antes venía de hacer un programa de cámara oculta.
Chandler era el personaje más desdibujado en los primeros bosquejos de Insomnia Cafe. Cuando los castings se pusieron en marcha, la serie todavía tenía cuatro protagonistas: los dos hermanos, Ross y Monica, y los dos amigos de cada cual, Joey y Rachel. Phoebe y Chandler, en cambio, eran personajes secundarios dotados de atributos complementarios: ella era new age, chispeante y un tanto ingenua y él era lacónico y sarcástico y llevaba una vida terriblemente convencional.

La misión de aquellos dos era deambular por el escenario, dar la réplica al cuarteto protagonista y funcionar, en suma, como personajes bufos.
Años después, el propio Matthew Perry dirá que aquel Chandler primitivo era, fundamentalmente, un observador de la vida de los demás.
También era el tonto de la serie, por cierto.
Que intercambiase su rol con Joey, a quien se había reservado el papel de wisecracker, de graciosillo, fue una idea de última hora de James Burrows, el director del episodio piloto de Friends. Con Burrows, poca broma: fue uno de los creadores de Cheers.
A la prueba final del casting de Chandler llegaron dos hombres y ninguno era Matthew Perry. El personaje todavía era un esbozo y funcionaba como un satélite de Ross, de modo que la cadena y los productores se decidieron por Jon Cryer: aparentemente, tenía mucha química con Eric McCormack, el actor que iba a dar vida al paleontólogo. Lo que pasó después es difícil de concretar.
Una leyenda dice que McCormack no dio la talla y que fue sustituido por David Schwimmer, lo que comportó, a su vez, el reemplazo de Jon Cryer. En otra versión de la historia McCormack se va por su propia iniciativa y Cryer no llega a tiempo a una prueba de vestuario, lo que enfada a los productores y se salda con su despido.
En todo caso, no sufra por ellos: los dos acabaron protagonizando su propia sitcom. Cryer acabaría dando vida a Alan Harper, el hermano sensato de Charlie Sheen en Two and a Half Men. Eric McCormack, por su parte, fue el Will Truman de la aclamada Will & Grace.
Tras la salida de Cryer, la producción hizo pruebas a varias personas más, entre ellas Craig Bierko, un actor más o menos pujante que venía de protagonizar Sydney, una comedia que solo duró una temporada. Bierko no convenció, pero sí lo hizo un actor que encontraron repasando las cintas de Sydney: Matthew Perry. A Crane y Kauffman se les encendió entonces la bombilla. Sabían quién era. Lo conocían en persona. Habían trabajado con él.
Había salido en su serie anterior, Dream On. Era perfecto para el papel. Crane y Kauffman le enviaron el guion del piloto de su serie, que había cambiado de nombre: ahora se llamaba Friends Like Us. A Perry le sedujo la idea, pero tuvo que decir que no. Acababa de grabar el piloto de otra sitcom, LAX 2194, una extravagante comedia futurista protagonizada por los manipuladores de equipaje del aeropuerto de Los Ángeles.
Crane y Kauffman, convencidos de que habían encontrado a Chandler, hicieron algunas llamadas, movieron algunos hilos y se interesaron discretamente por el futuro de LAX 2194, que competía con la propia Friends Like Us en los pitchings de la NBC. Nadie les confirmó entonces que la serie futurista no fuese a salir adelante, pero Perry acabó recibiendo una llamada telefónica misteriosa unos cuantos días después. Era alguien de las altas esferas. Estás disponible, le dijeron. A buen entendedor, pocas palabras bastan.
La incorporación de Matthew Perry a la producción, que ocurrió a la vez que que la de Lisa Kudrow, hizo que sus dos personajes abandonasen el plano secundario de Friends Like Us. El episodio piloto de la serie, que ahora contaría con un elenco de seis protagonistas y tendría tres grandes tramas por capítulo, se reescribió para conceder a Chandler y Phoebe tanto protagonismo como a los demás. El propio nombre de la serie cambió de nuevo: ahora se llamaría Six of One.
El piloto se grabó el 4 de mayo de 1994 en el Estudio 5 de Warner Bros en Burbank, California, y una semana después pasó por los grupos focales de la NBC, entre los que cosechó una reacción, según confesó después David Crane, «buena, pero no espectacular». El 13 de mayo Bright recibió la esperada llamada del número 30 de Rockefeller Plaza de Nueva York, donde tiene su sede la cadena.
La NBC daba por bueno el piloto y les encargaba doce episodios más, pero con varias condiciones. Una de ellas, ponerle otro título. Six of One les comprometía a mantener un número constante de protagonistas. La más importante, sin embargo, tenía que ver con Monica. En el piloto se acostaba con un hombre en el curso de su primera cita y aquello no había gustado en la cadena. Para que la serie saliera adelante, Monica debía ser menos promiscua.
Aquel no podía ser el rasgo dominante de su personalidad. Bright, Kauffman y Crane accedieron y estrecharon la mano con la NBC. Había nacido Friends.

- El pato y el pollo
Originalmente, Crane y Kauffman habían creado una estructura simétrica entre los seis personajes de la serie, en el centro de la cual se encontraban Monica y Joey. En cierto modo, la encarnaban formalmente: eran los miembros más atractivos del grupo, ambos vivían puerta con puerta y llevaban un estilo de vida parecido.
Phoebe y Chandler, los escuderos de Monica y Joey, eran personajes más técnicos: estaban dotados de rasgos complementarios, prácticamente opuestos, para que pudieran hacer suyos los chistes sueltos. El comentario que no cuadrase en boca del uno lo haría en boca del otro.
Rachel y Ross, por último, eran los advenedizos: Ross se mudaba en el primer episodio, justo después de consumarse su divorcio, y Rachel hacía lo propio después de huir de su propia boda. La tensión romántica tenía mucho que ver con aquella configuración. Rachel y Ross, que tendrían una historia de amor desde el primer minuto, tenían rasgos antagónicos. Monica y Joey, que no la iban a tener de entrada, eran muy parecidos entre sí. Entre ellos habría, más bien, una especie de competición.
Los cambios de última hora, sin embargo, desbarataron irremediablemente la simetría original de Friends. Chandler y Joey, el tonto y el listillo de la serie, habían intercambiado sus atributos antes de grabarse el piloto y Monica, a petición de la cadena, tendría que dejar de ser una ligona consumada.
Si lo está pensando, le damos la razón: castrar a Monica y que Joey no corriera la misma suerte fue de un machismo atroz. Así lo han admitido Crane y Kauffman muchos años después, aunque ellos descargan la responsabilidad en un directivo de la NBC cuyo nombre no han querido desvelar. Para redefinir al personaje, Monica heredó la neurosis de Ross —originalmente, el obseso de la higiene y el orden era él, no su hermana— y pronto empezó a adquirir nuevas cualidades caricaturescas, como su sentido de la competitividad, pero lo cierto es que fue un personaje muy impreciso desde entonces y hasta bien entrada la serie.
Chandler también llegó verde a su cita con el público en septiembre de 1994 y continuó estándolo en gran medida hasta que acabó la primera temporada en mayo de 1995. O quizá se deba decir que estuvo pluriempleado. De nuevo, tenía mucho que ver con el cambio de última hora en el reparto de cargas dramáticas.
En la configuración original, Phoebe y Chandler eran los personajes disparatados y tendrían que encargarse de las storylines más alocadas. Sin embargo, cuando Joey y Monica se transformaron, aquello cambió: ahora ellos dos también tenían cualidades caricaturescas. Joey era tonto de remate y Monica era neurótica y controladora. Ambos protagonizarían parte de las anécdotas descabelladas asignadas originalmente a Phoebe y Chandler y les cederían a ellos parte de las suyas, las de más gravedad.
Para Kudrow fue un problema menor: su personaje estaba fundamentalmente en el texto. Podía cambiar de registro con facilidad. Perry, en cambio, era un comediante físico. Si rememora usted los primeros años de Friends, lo recordará dando brincos, haciendo aspavientos y poniendo muecas.
El jovencito Chandler, tan saltarín, tan desgarbado, pasó su infancia dramática haciendo slapstick, en suma, y no la clase de comedia que hacían los demás.
En consonancia, también le fueron tocando a él los personajes satélite más histriónicos de la primera y la segunda temporada: Janice —la insoportable exnovia de Chandler, a la que dio vida Maggie Wheeler—, Norah —su madre, una autora de novelas eróticas interpretada por Morgan Fairchild— o Eddie —el compañero de piso perturbado que sustituyó a Joey durante varios episodios, interpretado por Adam Goldberg—.

Mientras los otros personajes protagonistas crecían, ganaban peso y adquirían familiares y amigos propios, los suyos no se volvían recurrentes: solo lo hizo Janice, pero emancipándose de él y convirtiéndose en un personaje secundario de la serie en general.
También la relación de Chandler con el resto de protagonistas era monocorde.
Hacía reír y lo hacía a puro huevo, simplemente porque Matthew Perry era un comediante muy dotado, pero su personaje no evolucionaba.
Ocurriese lo que le ocurriese, en su caso daba igual.
- Muerte y resurrección de Chandler Bing
Chandler cambió abruptamente a mitad de la tercera temporada. Dejó de gesticular, le salió perilla y empezó a lucir un vestuario más adulto.
Ocurrió de un día para otro, cuando Joey apareció en casa con un pato y un pollito.
Desde entonces y hasta que acabó la temporada, en mayo de 1997, a Chandler no le salió ningún secundario más ni le pasó nada particularmente excitante. En lugar de eso, cimentó una nueva relación con Joey, una de tipo paternal, y adoptó un estilo de comedia predominantemente verbal.
Había que dar un golpe de timón, atajar los problemas de Chandler y conseguir que cambiara en fondo en forma. Había que explotar plenamente el talento interpretativo de Matthew Perry y no solo su vis cómica. Crane y Kauffman planeaban que una novia se interpusiera entre los amigos en el inicio de la cuarta temporada —Kathy, interpretada por Paget Brewster— y que ella acabase eligiéndolo a él. Aquello sería un problema serio.
Era una storyline prolongada y de cierta gravedad. Chandler tenía que dejar de ser un crío. Los showrunners lo consiguieron encerrando al personaje en su piso y asignándole una tarea absurda: criar dos aves de corral. Fue un movimiento técnico y fue, por cierto, verdaderamente magistral.
El histrión había mudado de piel y lo que debía emerger de ella era un personaje convencional: uno todavía cómico, por supuesto, pero también una reconstrucción verosímil de una persona de verdad. Y Chandler debía acometer aquella transformación conservando los personajes satélite, las situaciones y el background de un personaje disparatado, de los que no podía desembarazarse sin más.
El personaje empezó a dar tumbos por aquel entonces y no dejaría de hacerlo en bastante tiempo. Sus problemas eran los mismos de siempre, pero ya no podía resolverlos a golpe de aspaviento. El más ilustrativo a este respecto, seguramente, fue a colación de su padre, a quien acabaríamos conociendo después: era una mujer transexual, interpretada por Kathleen Turner, que ejercía como cabaretera.
Antes Chandler hablaba de ella con cierto sarcasmo, pero ahora lo hacía casi con desprecio. Era un intento de comedia del que salía algo peligrosamente parecido a la amargura y el rencor. Perry debía saber que aquel era un terreno delicado para Chandler. Hoy sabemos que se negó, con mucho acierto, a formar parte de algunas storylines un tanto problemáticas, entre ellas, una en la que Chandler empezaba a frecuentar un bar gay porque servía unos sándwiches fabulosos.
Se ha dicho mucho que a Perry ya no le iban bien las cosas en lo personal y que aquella etapa tan irregular de Chandler tuvo que ver con eso, pero aquí no estamos de acuerdo. Fuera como fuese su vida, seguía siendo una fiera de la comedia. Lo que renqueaba era su texto. La prueba más contundente, quizá, está en el modo que tuvieron Crane y Kauffman de solucionar aquel embrollo: liando a Monica y Chandler en lugar de a Monica y Joey, como habían previsto originalmente. Nueva vida, nuevas motivaciones, nuevo todo.

Aquel Chandler, el primero que conocimos, murió con el capítulo final de la sexta temporada —«The One with the Proposal», emitido en mayo de 2000—, justo a tiempo de resolver sus últimas tribulaciones románticas y pedirle a Monica que se casase con él.
Cuando la serie regresó con el primer capítulo de la séptima —«The One with Monica’s Thunder», emitido en septiembre de 2000—, el Chandler que conocíamos había sido sustituido por una versión arrasada de sí mismo.
En la ficción, solo habían pasado unos minutos: el personaje incluso llevaba el mismo peinado y la misma camisa. En Los Ángeles, no obstante, habían pasado cuatro meses y Matthew Perry había perdido casi diez kilos en ese intervalo de tiempo. Pancreatitis.
Perry aún convalecía cuando empezó a grabar la temporada y perdió más peso todavía durante los primeros cinco o seis episodios.
Más tarde concedió una entrevista a Us Magazine para acallar el rumor, agitado por la prensa del corazón, de que sus días estaban contados y de que solo un trasplante podría salvarle la vida. Estuvo meses, por lo visto, comiendo sopa de pollo y nada más. También confirmó que sufría alcoholismo, que abusaba de los somníferos y que era adicto a la vicodina. «You play, you pay», dijo. Tenía treinta y un años de edad.
Con la grabación de la séptima temporada el elenco empezó a cobrar setecientos cincuenta mil dólares por actor y episodio. En las dos últimas llegarían ya al millón. Tras Bruce Willis y Elle Macpherson, que pasaron por Friends a finales de la sexta temporada, en la séptima la NBC procedió al cameo de estrellas del pelo de Winona Ryder, Denise Richards y Susan Sarandon y en 2002 el nivel ya estaba en Reese Witherspoon, Sean Penn, Alec Baldwin y Brad Pitt. Fue la época más vista de Friends, con una media de veinticuatro millones y medio de espectadores, y sin duda la más rentable.
Para muchos exégetas de la serie fue también principio del fin, aunque aquí no nos lo parece. Como producción, Friends era un circo de tres pistas, pero su texto no estaba acabado ni mucho menos. La fórmula de la serie resistió el bombardeo de todas estas superestrellas y todavía duró un poco más, hasta el final de la octava temporada.
- The Last One
En la novena, no obstante, el guion empezó a piruetear, a dar giros un tanto manieristas, y la serie perdió la sensación de avance. Joey se enamoró de Rachel, embarazada, a su vez, de Ross, en un triángulo que desequilibró fatalmente la ley de las tres tramas dobles. Monica y Chandler, mientras tanto, eran marginados en la historia principal y protagonizaban tramas herméticas, intrascendentes, donde el tema, en más de un capítulo, no pasó de la estampa costumbrista.
Phoebe quedó descolgada por la asimetría de las tres plots y la solución pasó por encabezar su propio triángulo con David —Hank Azaria— y Mike —Paul Rudd—. Sumados a la novia que Ross heredó de Joey —Charlie, interpretada por Aisha Tyler— y a la mujer que ejerció como vientre de alquiler de Chandler y Monica —Erica, interpretada y muy bien por Anna Faris—, Friends se convirtió de repente en una serie con seis protagonistas, cuatro secundarios fijos y varios niños.
Los chistes eran igual de buenos que antes y algunos personajes, como el de Phoebe, hasta brillaron más, pero el conjunto era ya un derrumbe a cámara lenta donde los personajes acudían a las situaciones como invocados por ellas, y no al revés. La continuidad a largo plazo estaba comprometida seriamente. Kauffman y Crane ya solo podían aspirar a cerrar con dignidad.
Y, al final, tuvieron que hacerlo con prisas. En los últimos compases de la novena temporada —mayo de 2003— Chandler y Monica descubrían que eran incapaces de concebir, pero Courtney Cox se quedó embarazada poco después de empezar a grabar la décima.

Los guionistas no pudieron atribuirle una gestación en la ficción, como habían hecho años antes con Kudrow, de modo que la decisión de dar Friends por terminada se precipitó necesariamente y estuvo consensuada entre los actores, la cadena y los creadores en el verano de ese año.
En septiembre empezó a emitirse la décima y última temporada y la producción se disolvió en enero de 2004.
El último capítulo llegó a las pantallas en mayo, y en él Cox lucía un embarazo no generoso, pero sí manifiesto, que Crane y Kauffman apenas se molestaron en disimular con una camisa grande y ya está. Apelaron a la complicidad del espectador en lugar de a su tolerancia, y eso gustó.
Así, el personaje de Chandler gozó junto al de su mujer de una vejez serena, distinta en tiempo y estilo a sus primeros años erráticos y al apagón que sufrió en plena edad de oro. Seguramente es lo más parecido que ningún personaje de la ficción seriada ha tenido a una jubilación, y Perry supo aprovecharlo.
Se sobrevivió a sí mismo y a Friends interpretando una versión madura de Chandler en la que reconocer, no obstante, al payaso estridente que empezó siendo y al actor atormentado que nunca dejó de ser. Y recibió el premio moral de Crane y Kauffman, que le permitieron cerrar su personaje a lo grande.
Chandler compartió por última vez un futbolín, un pollo y un pato con Joey e incluso se le concedió la oportunidad, espectacular por tonta, de rechazar a Janice una enésima vez. Hasta en la absoluta última escena de la serie, donde ellos tenían el gesto severo y ellas, congestionado, y nadie vio ya a los personajes, sino a los actores, tuvo Chandler la última palabra, que por supuesto fue una broma.
«¿Tomamos un café?», preguntó Rachel. «Claro», respondió Chandler. Cogió el carrito de sus dos recién nacidos con despreocupación, hizo la pausa necesaria y preguntó, con cuajo y mucho tronío: «¿Dónde?».

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Las 4 diferencias entre Honradez y Honestidad …

Psicología y Mente(J.Soriano) — A lo largo de la experiencia humana y social y la agrupación en sociedades de la población, existen actitudes, comportamientos y valores mejor y peor valorados.
Estos principios y actitudes rigen en cierta parte nuestras relaciones y comportamientos sociales, delimitando aquello que está bien y está mal y estableciendo relaciones basadas en el respeto y los principios y valores éticos o, por lo contrario, en la desigualdad y la inequidad.
La honradez y la honestidad son dos de estas cualidades morales que a menudo son mencionadas en el mismo contexto y que, por lo general, tienen valoraciones positivas en la sociedad.
Sin embargo, en muchas ocasiones, ambos comportamientos son confundidos entre sí, llevando a malentendidos y expectativas no cumplidas. Por ello, comprender sus matices genera una mayor precisión en nuestra comunicación y juicio moral.
El objetivo de este artículo es generar una guía clara sobre las diferencias entre la honradez y la honestidad que hacen de cada uno de estos conceptos valoraciones únicas. Además, buscaremos dar valor a la gorma en que ambas cualidades influyen en nuestra vida cotidiana de formas diferentes, ambas importantes.
– ¿Qué es la honradez?
Para comprender las diferencias entre honradez y honestidad, es esencial comenzar por definir cada uno de estos conceptos. La honradez es una virtud valorada positivamente a lo largo de la historia humana. Implica actuar con integridad y ética en la mayoría de las situaciones, mostrando una estricta adhesión a la verdad y los principios morales.
Ser una persona honrada significa ser justa y recta en todos los aspectos (o la mayoría) de la vida, independientemente de las circunstancias.
La honradez se relaciona directamente con la integridad y la rectitud en las acciones y las palabras. Es el fundamento de la confianza en las relaciones personales y profesionales, ya que cuando alguien es honrado, sus palabras y acciones son consideradas dignas de credibilidad. Socialmente, se valora la honradez porque garantiza la transparencia y la equidad, y se espera que las personas sean íntegras en sus tratos y relaciones.
Las manifestaciones de la honradez pueden percibirse en acciones como decir la verdad, cumplir las promesas, ser justo en las interacciones y no engañar a los demás. Por ejemplo, cuando alguien encuentra una billetera en la calle y la devuelve a su dueño sin tomar nada de su interior, está siendo honrado.
Sin embargo, la honradez no solo se refleja en las acciones, sino también en la sinceridad y la autenticidad de las palabras. Decir la verdad, incluso cuando puede ser incómoda o desafiante, es un rasgo fundamental de la honradez.
– ¿Qué es la honestidad?

La honestidad, de formas similar a la honradez, es una virtud valorada ampliamente de forma positiva por la mayoría de culturas y sociedades.
A primera vista, podría parecer que ambas cualidades son similares o intercambiables, pero, de hecho, tienen distinciones esenciales.
La cualidad de la honestidad se centra en ser sincero, veraz y transparente en la comunicación y presentación de uno mismo.
Ser una persona honesta implica no distorsionar la verdad, tanto en palabras como en acciones, y no intentar engañar o crear falsas impresiones.
La honestidad no solo se aplica en las relaciones que tenemos con otras personas, sino también en la que tenemos con nosotros mismos. Esto significa que una persona honesta no se engañará a sí misma, sino que será auténtica y sincera en la autoevaluación y en las decisiones que tome.
Por lo general, la honestidad se demuestra cuando se dice la verdad en todas las situaciones, incluso cuando es incómoda o desafiante. Por ejemplo, cuando un amigo te pide una opinión sobre algo y, aunque tus palabras puedan herir tus sentimientos, le brindad una retroalimentación sincera y constructiva, estás siendo honestx.
La honestidad se aprecia socialmente porque fomenta la confianza y la autenticidad en las relaciones. Cuando sabemos que podemos contar con la honestidad de otras personas, sentimos una mayor seguridad y podemos construir relaciones sólidas y basadas en la transparencia y respeto mutuo.
– Diferencias entre honradez y honestidad: ¿cómo distinguirlas?
Aunque la honradez y la honestidad comparten similitudes, es crucial destacar que la honestidad se centra más en la comunicación y transparencia, mientras que la honradez abarca un espectro más amplio de integridad y ética en todas las acciones y palabras. A continuación, comentaremos algunas de las diferencias clave que evidenciarán la singularidad de cada uno de estos conceptos.
1. Naturaleza de las cualidades
La honradez hace referencia a la integridad en todas (o casi todas) las acciones y palabra de una persona. Por lo tanto, implica ser justo, recto y ético en todo momento, independientemente de las circunstancias y siendo consecuente con actitudes y comportamientos previos. Por otro lado, la honestidad se centra más en ser sincero y veraz en la comunicación y presentación propia, y mantener esta sinceridad en la mayoría de situaciones y relaciones. Guarda mayor relación con la transparencia y autenticidad de las relaciones.
2. Ámbitos de aplicación
La honradez puede verse reflejada en todas las áreas de la vida, y se encuentra su influencia en todas las acciones, decisiones y palabras de una persona. Abarca prácticamente todos nuestros entornos y es una cualidad que se refleja en la mayoría de cosas que hacemos. La honestidad, sin embargo, se concentra principalmente en la comunicación, tanto en lo que decimos a otras personas como lo que representa de nosotros todo lo que comunicamos.
3. Intencionalidad
Ser una persona honrada implica un compromiso constante con la verdad, la ética y los principios tanto personales como sociales. Por ello, la intencionalidad de la honradez es clara y es un principio fundamental de la misma. Por otro lado, la honestidad se relaciona con la sinceridad en la comunicación y la presentación propia sin distorsionar la verdad. No es una cualidad tan intencional sino más bien inherente a la personalidad y psique de cada persona.
4. Confianza y credibilidad
La honradez es fundamental para la construcción de la confianza en las relaciones personales y profesionales. Cuando alguien es honrado, se le considera digno de credibilidad y se da más valor a los mensajes y palabras que emite. La honestidad, por su parte, fomenta la confianza al garantizar que las personas sean transparentes y sinceras en su comunicación.
– La importancia de la honradez y la honestidad

Ahora que hemos aclarado las diferencias entre la honradez y la honestidad, es relevante abordar la importancia de ambas cualidades en la vida cotidiana y en la sociedad en general.
Ambas virtudes desempeñan un papel fundamental en la construcción de relaciones sólidas, en la toma de decisiones éticas y en el funcionamiento efectivo de las comunidades.
A continuación, exploraremos por qué la honradez y la honestidad son cualidades esenciales que deben cultivarse y valorarse.
1. Construcción de confianza
Tanto la honradez como la honestidad son pilares para la construcción de confianza en las relaciones personales y profesionales. Cuando las personas saben que pueden confiar en que serás honesto y honrado, se sienten seguras y cómodas en tu compañía. De la misma forma, mostrar honestidad y honradez con las personas de nuestro entorno denota una confianza y un respeto valorable en ellas.
2. Toma de decisiones éticas
La honradez y la honestidad son guías importantes en la toma de decisiones éticas. La honradez te ayuda a mantener un compromiso constante con la verdad y la justicia, mientras que la honestidad te insta a ser sincero contigo mismo y con los demás al tomar decisiones que puedan implicarte a ti o a otras personas.
3. Prevención de malentendidos
La confusión entre la honradez y la honestidad puede dar lugar a malentendidos y expectativas no cumplidas en las relaciones. Al comprender estas cualidades de manera más precisa, podemos comunicarnos de manera más efectiva y evitar conflictos innecesarios. Manteniendo la honradez y la honestidad, somos más capaces de comunicar nuestros problemas y necesidades y hacer saber a las personas de nuestro entorno sobre nuestra situación mental y/o emocional.
4. Integridad en la sociedad
En sociedad, la honradez y la honestidad son esenciales para el funcionamiento transparente y equitativo. Cuando las personas actúan con integridad, se promueve la confianza en las instituciones y se fomenta la ética en la comunidad en su conjunto. Por lo contrario, cuando no existe esta integridad, esto da lugar a relaciones en desigualdad de condiciones y que generan desconfianza y desigualdad.
5. Refuerzo de valores morales
Cultivar la honradez y la honestidad refuerza los valores morales en las generaciones futuras. Al modelar estas cualidades, enseñamos a otros a ser responsables y éticos en sus acciones y palabras.

– Conclusiones
En resumen, la honradez y la honestidad, aunque a menudo se confunden, son cualidades cruciales en nuestras vidas.
La honradez abarca la integridad y ética en todas las acciones y palabras, mientras que la honestidad se centra en la comunicación sincera.
Ambas son esenciales para construir confianza, tomar decisiones éticas y fomentar la ética en la sociedad.
Comprender estas diferencias y valorar estas virtudes es fundamental para promover relaciones sólidas y una convivencia ética en un mundo diverso y globalizado.
nuestras charlas nocturnas.
Creencias: ¿cómo se eligen? …

JotDown(B.Ortín) — Una mujer estaba preparando un jamón al horno, cuando su esposo, mirando lo que hacía, le preguntó porque cortaba los extremos…
Le respondió sin vacilar que así lo hacía su madre.
El marido y los hijos insistieron y la madre se prodigó en explicaciones alambicadas como que así permitía que el calor del horno penetrara por los extremos, o que los cortes facilitaban la mezcla de ingredientes con el consiguiente aumento de su sabor…
En otra ocasión, estaban en casa de la madre de la mujer y le preguntaron por qué cortaba los extremos del jamón para meterlo en el horno. La discusión fue idéntica a la anterior y concluyó con la misma tesis: —Lo hago así, porque así lo hacía mi madre.
No quedando satisfechos con el origen de la receta, decidieron visitar a la abuela que, aunque era muy mayor aún vivía.
Plantearon a la abuela la misma pregunta y ella contestó: —Lo hago así porque no cabía en mi horno.
- La costumbre de creer impide a la gente observar. (Aristóteles)
¿Cómo llegan los colectivos humanos a considerar que algo es cierto? ¿Qué criterios utilizan para determinar que un conocimiento es fiable? Y también, ¿de qué modo se instalan ciertas creencias y otras no tienen éxito por muy veraces y contrastadas que sean? A veces simplemente se utilizan para ello criterios de orden lógico o se aplican reglas de verosimilitud, pero otras veces no es tan fácil identificar el procedimiento que convierte algo en cierto o falso.
Hay afirmaciones que se instalan con gran facilidad en el colectivo social. Sin embargo, otras necesitan de arduas demostraciones para ser aceptadas. ¿Qué hace que unos asertos penetren la membrana social y se instalen en la mente colectiva como si fueran los pensamientos de toda la vida y otros sean rechazados emocionalmente sin necesidad de dudarlos?
Para que un aserto sea aceptado como verdad, debe pasar por tres fases: primero, ser ridiculizado. Después debe sufrir una fuerte oposición. Finalmente, ser aceptado como obvio. (Arthur Schopenhauer)
Existen varias vías para explorar estas preguntas y una de las más relevantes consiste en que se llegue a concluir que ese pensamiento o comportamiento se ha utilizado toda la vida. Convertir un comportamiento actual en una tradición que se hizo siempre, es un modo eficaz de consolidar una creencia como buena.
Por ejemplo, se piensa que la familia biológica tal y como la conocemos es la estructura social básica desde siempre. Sin embargo, es conveniente añadir que, en la antigüedad, la crianza de los niños era comunal. Se tenía dificultad para saber quién era el padre de cada niño, e incluso se creía que podía tener varios padres y el nacimiento provenía de la acumulación del esperma de varios hombres, y que cada uno de ellos aportaba una característica del niño que iba a nacer.
La necesidad de saber por parte de los hombres quiénes eran sus hijos movilizó el pensamiento que se plasmó en la legislación como la patria potestad y esto ocurrió en Europa con el inicio del derecho romano (desde el año 753 a. C.) y se extendió a América con la colonización (a partir del año 1492 d. C.).

Las siguientes afirmaciones gozan de amplio consenso y tienen facilidad para ser aceptadas:
- Lo primero que hay que hacer para empezar el día es desayunar. No se puede abordar la jornada con el estómago vacío.
- Hay que comer cinco veces al día.
- El ayuno debilita, aunque sea por periodos cortos de tiempo.
- Comer más de un huevo diario es malo para la salud.
- Si permites que tus hijos pequeños duerman contigo en la habitación, jamás querrán dormir solos en su cuarto.
- Si atiendes las necesidades que el niño te plantea y lo abrazas cuando te lo pida, se convertirá en un malcriado y nunca será independiente.
- Cuanto antes aprendan los niños las cosas (leer, sumar, restar…) mejor. Hay que darse prisa para que aprendan todo lo posible.
- Antiguamente había más respeto por los mayores que ahora.
- Los jóvenes actuales son más vagos que los de generaciones pasadas.
- (Le dejo este espacio para añadir alguna otra que conozca)
Más allá de la polémica acerca de cuánta razón pueden tener o no, lo interesante es saber por qué este tipo de creencias anidan en la población con más facilidad que sus argumentos antagonistas. Hay hipótesis aproximativas como la necesidad de pensar como la mayoría para ser aceptado en la comunidad. Pero, ¿qué trance individual y colectivo posibilita la consolidación de ciertos pensamientos y el rechazo de otros?
Las condiciones del contexto vital en cada momento histórico influyen esencialmente en la elaboración de las creencias predominantes. Por ejemplo, hacia el final de la Edad Media se instaló progresivamente en la población una mejora de la expectativa ante la vida. El retroceso de la violencia indiscriminada supuso un avance en la percepción de la seguridad física. Así como la mejoría de la supervivencia contribuyeron al mayor proceso de consolidación de las nuevas creencias colectivas.
La perspectiva del tiempo tenía en la época clásica una percepción circular con la sensación de estar siempre en el mismo punto. Ciclos de repetición como el día y la noche, o las estaciones del año fijaban la atención del ser humano en una percepción del tiempo cíclica.

Imagen que fue evolucionando a una contemplación del tiempo de carácter lineal, con la perspectiva de un futuro más satisfactorio que el presente o el pasado.
Dicho de otro modo, en la Edad Media no se confiaba en que el futuro fuera a ser mejor que el presente.
El concepto de crédito bancario es un ejemplo de lo que estamos diciendo.
En la época clásica esta idea no hubiera funcionado porque, para que tenga éxito, es preciso instalar en la población el pensamiento de que los tiempos que vendrán serán mejores, o al menos lo suficientemente buenos para poder afrontar la deuda del préstamo, cosa difícil de percibir en épocas de gran incertidumbre en las que no se podía garantizar que la vida fuera estable y segura en el futuro.
La esperanza en un futuro mejor y la confianza en el desarrollo y el crecimiento fue una de las creencias colectivas más relevantes de la modernidad.
Esta confianza en la estabilidad vital y social tiene que ver con importantes procesos de orden social y económico. Especialmente en lo relativo a la regulación de la violencia para garantizar una vida más segura. Poco a poco, las intrigas palaciegas fueron sustituyendo a la espada. En la época clásica la sociedad estaba estructurada en una división tajante entre nobles y plebeyos.
Con la aparición de los oficios, la irrupción de la burguesía y la diversificación de los trabajos, se generó una tupida red de interdependencias. La necesidad que tenían unos ciudadanos de otros atemperó la violencia y la rebajó notablemente, porque las necesidades que unos tenían de otros se hicieron más patentes, lo que configuró otro tipo de creencias colectivas acerca de la civilización.
Se inicia el proceso de la contención de las pasiones y el desplazamiento del deseo momentáneo a un futuro mejor. Es la irrupción del campo de la conciencia interna o psíquica y la introducción de la idea del desarrollo, del crecimiento y del progreso.
Por todo ello, cobra una relevancia esencial el factor de autocontrol. Una de las características más relevantes de nuestra cultura fue el tránsito de la coacción externa por parte de las autoridades a la necesidad de autocoacción. La industrialización y el adiestramiento de la fuerza de trabajo consolidó este proceso.
El tránsito de la esclavitud al sistema de formación de operarios, obreros e incluso profesionales del más alto nivel requiere del autogobierno de comportamientos, capacidades y conciencia acerca de lo que cada uno debe autorregularse. El control de la población pasa de ser gobernado por una única autoridad a que cada ciudadano se autorregule.
Podría pensarse que llegó un momento en el que la esclavitud no era rentable por los dispositivos de control de las poblaciones que requería. Sin embargo, parecía mejor que cada obrero se responsabilizara de su propio control. Autocontrol que afecta al deseo y, por tanto, a la gestión de la vergüenza y la culpa.
La atención se desplaza desde el exterior al interior del sujeto. Las batallas que en la antigüedad se libraban por la fuerza y en contextos exteriores, comienzan con la modernidad a librarse en el interior del sujeto. Cobra fuerza la elaboración psíquica de la realidad. De la literatura épica, hazañosa y exterior a la novela de gestión interior.
Cuesta trabajo pensar qué diría una persona del siglo IX o X en Europa si alguien le dijera que tiene ansiedad o episodios de melancolía. Seguramente no entendería nada.
La evolución del discurso y la práctica judicial es relevante en este sentido. En la época clásica el juicio se celebraba a puerta cerrada, la población no podía asistir. Sin embargo, la ejecución de la pena era pública. Con la modernidad el juicio se convirtió en público y la ejecución de la pena pasó a ser privada. La modernidad evitó la exhibición del horror del castigo.

Otro elemento esencial para instalar una creencia colectiva está relacionado con la legitimidad de la misma.
Se trata de convencer a nuestro interlocutor de que el pensamiento que defendemos lo dice alguien superior en jerarquía o sabiduría.
Que no lo digo yo, sino que proviene de una autoridad, que además no es local sino universal.
Las fuentes relevantes que dan legitimidad al pensamiento pueden ser:
- Expertos profesionales.
- La ciencia.
- Ancestros que reflejan la sabiduría del origen de la cultura y con ello se acercan a la primera vez que alguien lo dijo y que seguramente fue una transmisión de los cielos y de seres sagrados, en definitiva, de alguien superior. En esto reside la oportunidad seductora del mito.
- El mismo dios.
- Las leyes de la naturaleza. Por ejemplo, el argumento que defiende la división de la sociedad en castas se apoya a menudo en que es lo más natural, para favorecer la higiene, evitar la contaminación o defender la pureza.
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Opinión ensayo: La doble moral respecto a Palestina …

The New York Times(H.Alyan) — Me he mudado dos veces a Estados Unidos desde que nací.
Una vez fue de niña, tras la invasión iraquí de Kuwait.
Y después otra vez, para estudiar el posgrado.
Tuve el privilegio de vivir una juventud —la adolescencia y los primeros años de la edad adulta— en países donde ser palestina era bastante común.
La identidad podía pesar mucho, pero no estaba en tela de juicio.
No había tenido que aprender la política de la respetabilidad de ser una adulta palestina. Aprendí rápido.
La tarea del palestino es ser aceptable o ser condenado. La tarea del palestino, como hemos visto en las dos últimas semanas, es pasar una prueba para obtener empatía y compasión. Para demostrar que las merecemos. Para ganárnoslas.
El Times Una selección semanal de historias en español que no encontrarás en ningún otro sitio, con eñes y acentos. Get it sent to your inbox.
En las dos últimas semanas, he visto a activistas, abogados y profesores palestinos ser hostigados e interrumpidos en vivo, si no directamente silenciados. Se les está obligando a tener que ganarse el tiempo en vivo y una cobertura mediática justa. Están rogando a los periodistas que cumplan la tarea más básica de su trabajo.
Al mismo tiempo, se ha identificado erróneamente a palestinos que huyen de las bombas. Incluso cuando son atacados, tienen que disfrazarse de otro pueblo para suscitar la humanidad. Ni siquiera en la muerte pueden descansar en paz: los palestinos son enterrados en fosas comunes o en tumbas antiguas que se reabren para hacer sitio, y aun así no hay espacio suficiente.
Por si eso fuera poco, la matanza palestina se presenta con demasiada frecuencia de forma ahistórica, desligada de la realidad: no se atribuye al fuego y los misiles, a la ocupación, a las políticas. Para ganarse la compasión por sus muertos, los palestinos tienen que demostrar primero su inocencia.
El verdadero problema es el tono suave y taimado de las preguntas que la acompañan: se presupone que los palestinos son violentos —y que merecen violencia— hasta que se demuestre lo contrario. Se presupone que sus muertes son defendibles hasta que se demuestre lo contrario.
¿Qué voz tiene un palestino contra una maquinaria que se investiga a sí misma y se absuelve de los crímenes que se le imputan? ¿Qué se enfrenta a un gobierno cuyos representantes se han referido a los palestinos como “animales humanos” y “bestias salvajes”, y cuando un hombre con traje puede decir con descaro y sin rubor que el pueblo palestino no existe como tal?
Se trata, claro está, de una estrategia notablemente eficaz. Una matanza no es una matanza si los masacrados tienen culpa, si han sido silenciosa y eficazmente deshumanizados —en los medios, a través de las políticas públicas— durante años. Si nadie es civil, nadie puede ser una víctima.
***
En 2017, publiqué una novela sobre una familia palestina. La publicó una editorial respetable, tuvo muy buena acogida en la prensa y una gira de presentación del libro. Hablé en mesas redondas y clubes de lectura. Respondí a preguntas después de las lecturas. Había un estribillo que se repetía una y otra vez. La gente no dejaba de decir lo humana que era la historia. Has humanizado el conflicto. Esta es una historia humana.

Por supuesto, la literatura y las artes desempeñan un papel fundamental en procurar un contexto, en expandir nuestra empatía y ofrecernos miradas a otros mundos.
Sin embargo, cada vez que me decían que había humanizado a los palestinos, tenía que reprimir la pregunta que eso me inspiraba: ¿Y antes qué eran?
Hace un par de semanas, en un entorno profesional, alguien llamó a los palestinos por su nombre y habló de sus siete décadas de angustia.
Yo estaba entre decenas de compañeros de trabajo y me di cuenta de que me temblaba el labio. Estaba llorando antes de entender lo que estaba pasando. Escapé de la sala y tardé 10 minutos en dejar de sollozar.
No entendí inmediatamente mi reacción. Con el paso de los años, me he enfrentado a reuniones, aulas y otros espacios institucionales donde a los palestinos no se los nombraba o solo se hacía referencia a ellos como terroristas. Llegué a la madurez profesional en un país donde la gente perdía toda clase de cosas por hablar de Palestina: la posición social, la titularidad universitaria o un puesto como periodista.
Pero, al final, lo que me puede no es el silencio o la obliteración, sino la empatía. El simple hecho de que se nombre a mi pueblo. De que haya un mayor reconocimiento de que la liberación está ligada. Por los espacios de solidaridad palestino-judía. Por lo que se ha vuelto polémico: el simple hecho de hablar en alto del sufrimiento palestino.
En estos días, todo el mundo está intentando escribir sobre los niños. Un incomprensible número de ellos, muertos, y la cifra sigue subiendo. Estamos despiertos por la noche, escudriñando la luz parpadeante de nuestros celulares, intentando encontrar la metáfora, el video, la fotografía que demuestre que un niño es un niño. Es una tarea insoportable.
Nos preguntamos: ¿Será esta la imagen que por fin lo consiga? ¿Este medio niño en un tejado? ¿Este video, reproducido por Al Jazeera, de una niña inconsolable que parece reconocer el cuerpo de su madre entre los muertos, y que grita: “¡Es ella, es ella. Juro que es ella. Sé que es ella por su pelo!”?
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Te lo dice una escritora: no hay nada como el tedio de tratar de inventar analogías. Intentar ganarse la solidaridad tiene algo de humillante. No dejo de ver infografías con las que se intenta desesperadamente apelar a los públicos estadounidenses.
Imaginemos que se le dice a la mayoría de la población de Manhattan que ha de ser evacuada en 24 horas. Imaginemos que el presidente de [ ] sale en la NBC y dice que todos los [ ] son [ ]. ¡Miren! Aquí hay una franja, al borde del mar Mediterráneo. Eso es Gaza. Es más o menos del mismo tamaño que Filadelfia. O: Multiplica por tres la población entera de Las Vegas.
Es una labor desmoralizante, tener que hablar constantemente el dialecto de las tragedias y atrocidades, y decir: Mira, mira. ¿Te acuerdas? ¿Aquel otro sufrimiento que al final fue considerado inaceptable? Permíteme compararlo con este. Permíteme mostrarte la proporcionalidad. Permíteme ganarme tu indignación. Y, a falta de eso, permíteme ganarme tu recuerdo. Por favor.
No dudo ni un segundo en condenar la matanza de cualquier niño, cualquier masacre de civiles. Es lo más fácil de pedir en el mundo. Y no es a pesar de ello, sino por eso mismo, por lo que digo: condenemos la deshumanización de los cuerpos. Por supuesto, hagámoslo. Condenemos el asesinato. Condenemos la violencia, el encarcelamiento, todas las formas de opresión.

Pero ¿si nuestra conmoción y nuestra zozobra solo se producen al ver ciertos cadáveres deshumanizados?
¿Si alzamos la voz, pero no cuando los cuerpos palestinos son asediados y asesinados, secuestrados y encarcelados?
Entonces, merece la pena preguntarse qué deshumanización es aceptable para nosotros, incluso de forma inconsciente, y cuál no lo es.
Identifiquemos esa discordancia y hagámonos cargo de ella. Si no podemos ser equitativos, seamos sinceros.
Pedir libertad no tiene nada de complicado. Los palestinos merecen igualdad de derechos, igualdad de acceso a los recursos, igualdad de acceso a unas elecciones justas, etcétera. Si esto te incomoda, entonces debes preguntarte por qué.
***
He aquí la verdad de los palestinos de la diáspora: su diáspora no tiene un carácter mágico. Su diáspora es el resultado directo de la desposesión, a menudo violenta, deliberada e ilegal. Un día, una casa es tuya, y al otro ya no lo es. Un día, un barrio es tuyo, y al otro ya no lo es. Un día, un territorio es tuyo, y al otro ya no lo es. Este mismo tipo de desposesión se basa en la misma mentalidad y complicidad intencionada que se está produciendo en Gaza.
Soy poeta, escritora y psicóloga. Conozco muy bien la importancia del lenguaje. Le he dado muchas vueltas al uso de un guion en un texto. Me he pasado tardes murmurando sobre la idoneidad de un verbo. Presto atención al lenguaje, al mío y al de los demás.
Ser palestino en Estados Unidos —en muchos países— es un ejercicio soporífero que consiste en calibrar dónde están los focos de seguridad, en discernir qué amigos, compañeros de trabajo o conocidos serán aliados, y cuáles guardarán silencio. Quién hablará.
He aquí otra cosa que sé como escritora y psicóloga: importa mucho dónde comienzas un relato. En el trabajo con las adicciones, se le llama “reproducir la cinta”. Ser palestino, de la diáspora o no, es el disruptor por antonomasia: trastoca una película cuidadosamente editada y modificada.
Existimos, y nuestra existencia supone una afrenta existencial. Mientras existamos, desafiaremos varias falsedades, de las cuales no es la menor que, para algunos, nunca hemos existido en absoluto. Que, hace unas décadas, nació un país en la deliciosa y rutilante llanura de la nada, lo cual era un derecho de nacimiento, algo que se le debía. Nuestra propia existencia desafía un imponente relato militarizado.
Pero la excepción palestina tiene los días contados. Palestina se está convirtiendo cada vez más en la prueba de fuego de la verdadera práctica libertadora.
Entretanto, a los palestinos se les puede seguir dando un papel paradójico: el del terror y la invisibilidad al mismo tiempo, el de un pueblo que nunca existió y, a la vez, el de un pueblo que no puede volver.
Imagínate ser una peste así, un obstáculo así. O: imagina ser así de poderoso…
–Hala Alyan es psicóloga clínica y profesora en Nueva York. Es autora de las novelas Salt Houses y The Arsonists’ City y de varios poemarios, incluido The Moon That Turns You Back, de próxima publicación.
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¿Qué es la acrofobia y por qué ocurre? …

La mente es maravillosa(S.G.Juarez) — Es raro asomarse a un acantilado y no sentir un nudo en el estómago.
El miedo a las alturas es adaptativo, pero, en ocasiones, va más allá de lo racional y se convierte en acrofobia.
Esta fobia a las alturas es muy limitante, hasta el punto que la persona siente angustia siempre que note distancia entre sus pies y el suelo.
Acciones tan sencillas como limpiar las ventanas de casa o bajar una escalera se convierten en batallas emocionales para quien las sufre.
Además, se trata de un miedo que cuenta con muy poco apoyo social, ya que todo el mundo siente algo de temor cuando se encuentra en un punto elevado. Se tiende a tildar de exagerados y dramáticos a los que sufren esto como un trastorno. Por tanto, te invitamos a conocer más a fondo el tema y analizar sus causas y su tratamiento.
La acrofobia se encuentra tipificada en el DSM-V dentro de las fobias específicas. Estas están catalogadas entre de los trastornos de ansiedad y se definen como el miedo intenso y desproporcionado a un estímulo o situación. En este caso, dicho estímulo serían las alturas.
Para diagnosticar una fobia específica, el profesional que la evalúa se basará en los siguientes criterios:
- La respuesta de ansiedad o pánico es inmediata e intensa.
- Este miedo se activa de forma persistente, al menos, durante 6 meses.
- Miedo o ansiedad intensa por un objeto o situación específica. En este contexto, las alturas.
- El temor causa malestar clínico en la persona y un deterioro significativo en su vida cotidiana (laboral, social, familiar…).
- Dicho miedo es desproporcional respecto al peligro que plantea el objeto o situación, así como al contexto sociocultural.
- Esta alteración no se explica por otros trastornos (agorafobia, TOC, traumas, etcétera) ni es efecto de sustancias.
– Síntomas
Los efectos de la fobia a las alturas afectan a nivel conductual, físico y cognitivo. A continuación, te los especificamos por separado:
- Conductuales: evitación de lugares elevados y conductas de compensación, como agacharse o pegarse a las paredes.
- Físicos: sensación de vértigo, mareo o pérdida de equilibrio, taquicardia, dificultad para respirar, dolor en pecho y estómago, sudoración excesiva y dolor de cabeza.
- Cognitivos: distorsiones de pensamiento que favorecen el miedo o lo mantienen, como el catastrofismo («ese puente se va a caer en cuanto pase por encima y me voy a matar»).
Si el miedo se eleva demasiado, es posible que la persona sufra un ataque de pánico.

– Causas de la acrofobia
Como mencionamos, el miedo a las alturas es natural.
Sin él, los accidentes de caídas serían mucho más numerosos, pues existe para preservar la vida.
No obstante, cuando se exacerba hasta llegar al punto de lo irracional, no suele ser por casualidad o por exageración.
Algunas de las causas más comunes que desencadenan la acrofobia son las siguientes:
- Experiencias traumáticas: una caída desde una altura elevada es un gatillo habitual de la fobia a las alturas. El miedo intenso que se experimenta en el accidente se generaliza a todas las situaciones similares, aunque estas no sean peligrosas.
- Estilos de crianza: crecer con alguien que te prohíbe subir a sitios altos, que sufre esta fobia o que tiene creencias distorsionadas, quizás genera (de manera «heredada») que la persona desarrolle un miedo desproporcionado.
- Sesgos y distorsiones cognitivas previas: un estilo de interpretación catastrófico o ciertas creencias adquiridas aumentan la respuesta emocional a la exposición a las alturas. Dichos pensamientos pueden provenir de la experiencia.
Como ves, es relativamente sencillo dar pie al miedo a las alturas, pues procede de un temor adaptativo y generalizado. Se estima que entre el 5 y 10 % de la población mundial padece fobias específicas, siendo las más frecuentes aquellas que se relacionan con estímulos naturalmente temidos (serpientes, arañas, agujas, alturas, etcétera).
– Tratamiento para la fobia a las alturas
A pesar de que se trata de un trastorno que llega a limitar, es posible tratarlo en terapia y superarlo. De hecho, todas las fobias se tratan de la misma manera: mediante la exposición. Es decir, enfrentándose al objeto del miedo.
Esto, sin embargo, no se hace de manera brusca, sino mediante la exposición gradual, una técnica propia de la corriente cognitivo-conductual que busca producir una desensibilización sistemática. Así, se establecen gradientes de exposición y se avanza en intensidad a medida que el paciente pierde la respuesta de pánico.
Otra alternativa para tratar el miedo a las alturas es el uso de la realidad virtual, ya que permite una exposición sin riesgos. Asimismo, en consulta se aborda una reestructuración cognitiva para abandonar creencias desadaptativas y pensamientos distorsionados. Si se trata de un caso grave, es posible que se recomiende complementar la terapia con un tratamiento farmacológico.

– Importancia del apoyo social frente a este miedo
Las fobias, al producir reacciones emocionales y conductuales tan intensas, suelen provocar rechazo social.
No obstante, el apoyo de los demás es un factor demostrado de recuperación en trastornos mentales.
Por eso, si crees que puedes sufrir una fobia o te la diagnosticaron, no te olvides de educar también a quienes tienes cerca.
Nadie debe transitar solo en el cuidado de la salud mental.
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Qué son los «genes saltarines» y por qué pueden ser clave para frenar el envejecimiento …

BBC News Mundo(P.Rosas) — Hace casi cien años que la científica estadounidense Barbara McClintock revolucionó la forma en la que comprendemos los genes y el ADN.
Los cromosomas, dedujo estudiando el maíz, no eran cadenas fijas y estables de información, sino que contenían trozos de ADN que saltaban de un lado al otro.
Estos “genes saltarines” o elementos transponibles, también conocidos como transposones, son fundamentales para comprender, por ejemplo, enfermedades complejas como el cáncer o ciertos trastornos degenerativos neurológicos.
Aunque fueron descritos por primera vez a finales de la década de 1920 por McClintock, la comunidad científica no supo -¿o quiso?- ver su importancia hasta décadas después, y la citogenetista recibió finalmente el Nobel de Medicina en 1983.
Ahora, un nuevo estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad Eötvös Loránd (ELTE) de Hungría ha revelado cómo esos “genes saltarines” afectan al envejecimiento, así como los posibles métodos para frenarlo o ralentizarlo.
Cuando estos transposones se mueven demasiado, y esto ocurre más durante la vida adulta, desestabilizan el código genético, y esa puede ser una de las razones del envejecimiento, concluyen.
– En qué consisten los “genes saltarines”
Los transposones son trozos del ADN que tienen la capacidad de extirparse de una zona del genoma e ir a una nueva ubicación. Estos elementos pueden hacer una copia de sí mismos para trasladarse a otras zonas del ADN.
“Pueden ir de un fragmento del ADN a otro lo que, esencialmente, también significa que pueden alterar el funcionamiento de otros genes si se insertan en una posición desafortunada”, explica a BBC Mundo Nazif Alic, profesor de Genética, Evolución y Medio Ambiente del University College de Londres (UCL).
Los genomas animales suelen tener múltiples copias de estos elementos.
“Algunos de ellos ya no tienen la capacidad de saltar. Están, de alguna forma, defectuosos. Pero los que sí que pueden hacerlo, pueden saltar y entrar en cualquier gen, por lo que, esencialmente, pueden alterar cualquier gen”, añade Alic.
Estas alteraciones son, por lo general, dañinas.
En los organismos pluricelulares existen dos tipos principales de células. Por un lado están las germinales, también conocidas como línea germinal, que son las reproductivas, las que darán lugar a los espermatozoides y los óvulos y, por lo tanto, se encargarán de pasar el material genético a los hijos.
Y por otro están las células somáticas, que son las que conforman el crecimiento de los tejidos y los órganos en los seres vivos pluricelulares.

Por suerte, los “genes saltarines” están prácticamente silenciados en las células germinales, por lo que estas mutaciones no se transmiten a la descendencia.
Excepcionalmente, sin embargo, algunos se pueden mover a la hora de formarse las células reproductivas, integrándose en el interior de algunos genes y alterando su expresión, lo que se conoce como una “mutación de novo”.
Esto hace que se puedan originar “algunas enfermedades como ciertos casos de hemofilias o leucemias, cánceres de colon o de mama y ciertos trastornos degenerativos neurológicos provocados por su integración en genes clave de células somáticas adultas”, escribe el biólogo Manuel Peinado Lorca, catedrático emérito de la Universidad de Alcalá de Henares, en “The Conversation”.
– Cuál es su vínculo con el envejecimiento
Los investigadores Ádám Sturm y Tibor Vellai, de la Universidad Eötvös Loránd, en Hungría, han logrado establecer un vínculo entre esos transposones o “genes saltarines” y el envejecimiento. Su estudio ha sido publicado por la revista «Nature Communications».
Los científicos han identificado un proceso específico, llamado la vía Piwi-piARN, que ayuda a controlar o, de alguna forma, silenciar los transposones.
Según han podido comprobar, este proceso funciona en cierto tipo de células que no envejecen, como las células madre cancerosas, así como en un animal tan enigmático como fascinante, la conocida como “medusa inmortal” (Turritopsis dohrnii).
En su estudio, los investigadores de la universidad húngara realizaron experimentos con Caenorhabditis elegans, un tipo de gusano de aproximadamente 1mm de longitud que se usa de manera habitual en experimentos sobre envejecimiento, estudios de enfermedades relacionadas con la edad y los mecanismos de longevidad.
Al reforzar la vía Piwi-piARN en el gusano, este vivía significativamente más tiempo.

Sturm y Vellai ya habían teorizado en dos estudios anteriores publicados en 2015 y 2017 sobre la relación entre ese mecanismo y el concepto de inmortalidad biológica.
Ahora han logrado probarlo de manera experimental.
Los investigadores utilizaron diversas técnicas para silenciar la actividad de los genes saltarines.
Cuando lo hicieron con transposones específicos en los gusanos, los animales mostraban signos de envejecimiento más lento.
Y aún más: cuando controlaban múltiples transposones a la vez, los efectos de esa prolongación de la vida útil se sumaban.
El experimento muestra una ventaja significativa en la prolongación de la vida útil, según explicó Ádám Surm, uno de los autores del estudio, y «esto abre la puerta a innumerables aplicaciones potenciales en el mundo de la medicina y la biología».
Además, el estudio encontró cambios epigenéticos (modificaciones genéticas que afectan a la actividad genética sin cambiar la secuencia del ADN) en el ADN de los gusanos a medida que envejecían, específicamente en los transposones o genes saltarines.
Analizar esos cambios, según Tibo Vellai, podría ser un método “para determinar la edad a partir del ADN, proporcionando un reloj biológico preciso«.
De esta forma, al comprender mejor los “genes saltarines” y las vías que los controlan, podría servir a los científicos para encontrar nuevas formas de prolongar la vida y mejorar la salud en los años de la vejez.
“En el campo del envejecimiento, hemos sabido desde hace bastante tiempo que los transposones parecen activarse cuando los animales se hacen mayores, pero hasta ahora había pocos estudios que hubieran intentado versi esto está directamente relacionado con el envejecimiento”, explica a BBC Mundo Nazif Alic.
Sin embargo, el simple hecho de que algo ocurra más con la edad no significa que sea eso lo que en realidad causa el envejecimiento. Podría ser simplemente un resultado del mismo envejecimiento, argumenta Alic.
Para diferenciar entre causa y una simple correlación, los investigadores hacen experimentos en los que evitan que ocurra algo determinado, para observar si eso extiende realmente la vida útil de un organismo modelo en particular.
Otros estudios habían intentado antes desactivar los genes saltarines, “pero no necesariamente lo hicieron de manera tan específica y quizás tan concluyente como lo que hizo este estudio”, explica el investigador de UCL.
La ciencia está estudiando asimismo otras vías para frenar el desgaste que se produce con la edad avanzada.
Además de promover el ejercicio físico y la nutrición saludable, que ayudan a combatirlo, hay farmacéuticas que están buscando fórmulas para matar a las células senescentes, y laboratorios que se centran en rejuvenecimiento celular mediante la reprogramación transcripcional de las células.
«Hasta donde yo sé, nada de ese trabajo ha llegado aún a la clínica, por lo que creo que todavía es un área que tiene mucho potencial«, concluye Alic.
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Esta es la mejor hora para cenar, según los expertos …

Vogue(A.Noble) — Para los fans de TheFork y de exprimir la madrugada, la mejor hora para cenar es cuando logras conseguir mesa en el restaurante de tus sueños o colar nos minutos para comer en tu apretada agenda.
Pero, ¿es esta la opción más saludable? ¿Cuándo se debería hacer la última comida del día?
Resulta que la respuesta es menos sencilla de lo que se piensa.
Para empezar, no hay una hora fija que convenga a todo el mundo, sino que depende de cada persona y sus necesidades de salud concretas.
Así que, antes de cancelar planes y replantearte esa cena tardía con tus amigas, consulta lo que dicen los expertos sobre cuál es la mejor hora para cenar.
La respuesta corta a esta pregunta es que depende de cada persona.
La Dra. Vanessa Rissetto, nutricionista y directora general de Culina Health, explica que hay diferentes factores, como la edad y el estilo de vida, que influyen a la hora de determinar cuándo se debe hacer la última comida del día: «Si tienes un empleo nocturno, por ejemplo, y te toca trabajar mientras todo el mundo duerme, los horarios de comida cambian.
Por norma general, recomiendo comer a las dos horas de despertarse y comer algo cada tres o cuatro horas«, dice Risetto. Aunque los estudios sugieren que cenar entre las 17.00 y las 19.00 es beneficioso para la salud, si eso no se ajusta a tus horarios, Risetto recomienda dejar de comer al menos tres horas antes de acostarse para evitar problemas como el reflujo estomacal.
«Lo más importante es [comer] de forma constante con un horario regular a lo largo del día«, confirma Perri Halperin, coordinadora de nutrición clínica en Mount Sinai Health System. «Deberías sentir hambre y saciarla de manera gradual conforme a un patrón repetitivo cada tres o cuatro horas más o menos».
Como ya se mencionó anteriormente, la hora de establecer un horario de comidas que puedas cumplir, hay un par de factores que difieren de persona a persona. Halperin incide en que el tipo de trabajo, la cantidad de hambre, los medicamentos, las actividades diarias y otros hábitos de estilo de vida deben tenerse en cuenta a la hora de averiguar cuándo ingerir cualquier comida.
«Determina tus tiempos siguiendo un esquema; lo ideal es comer cada tres o cuatro horas, con una ventana de dos a tres horas sin comer antes de acostarse», dice. “Pero más importante que imponerse un horario es tomar decisiones saludables. Cenar sano se relaciona con [muchos] beneficios, como la estabilidad del azúcar en sangre, el control del peso y una mejor calidad el sueño”.
Cenar más temprano puede beneficiar a quienes padecen ciertos problemas digestivos y de salud. McKenzie Caldwell, dietista diplomada y experta en nutrición del síndrome de ovario poliquístico, afirma que las personas con reflujo o acidez crónica deberían cenar más temprano para que la comida se digiera completamente antes de acostarse.
Los diabéticos pueden notar una mejora en sus niveles de glucosa en sangre si cenan de tres a cuatro horas antes de acostarse. Pero Caldwell subraya que todo esto sigue dependiendo de cada persona. Muchas culturas cenan tarde y hay otros hábitos que pueden interponerse en el camino de una cena temprana, así que asegúrate de consultar con tu médico para asegurarte de tomar una comida completa a la hora que más te convenga.

Además, escucha a tu cuerpo: él te dirá cuándo necesita comer. «Si sueles ingerir comidas y tentempiés muy completos a primera hora del día, tu cuerpo suele decirte con bastante precisión cuándo es hora de cenar», añade Caldwell. «Las señales de hambre también pueden ayudarnos a decidir en qué momento de la noche nos va a sentar mejor hacer una comida completa».
– Alimentos que debes evitar antes de acostarte
No importa a qué hora cenes, hay ciertos alimentos que es mejor evitar si quieres dormir bien y cuidar tu salud. Halperin advierte que los alimentos grasos tardan más en digerirse y pueden provocar pesadez de estómago si se consumen muy tarde, provocando malas digestiones e insomnio.
Caldwell añade que los alimentos con altos niveles de cafeína también pueden alterar el sueño (por razones obvias) y que las personas más sensibles a la cafeína suelen notar que no la toleran bien antes de acostarse.
Cenar tarde no siempre es malo
Entonces, ¿tienes que renunciar a esa mesa soñada de último minuto o decir no al cumpleaños de un amigo si lo celebra más tarde de las 19h? No necesariamente. «El cuerpo puede digerir y metabolizar los alimentos a cualquier hora del día o de la noche. Aunque la experiencia de cada persona puede variar», dice Caldwell. “Yo soy partidaria de comer cuando tienes hambre, aunque sea bien entrada la noche”.
Halperin lo suscribe y añade que tu estado de salud general es en realidad lo que determina cuál es la mejor hora para cenar en tu caso concreto. «Algunas personas pueden ser más sensibles a espaciar mucho las comidas –dice–, por lo que obtienen un beneficio aún más notable [de cenar tarde]».
De los casos en los que una cena tardía puede ser beneficiosa, destaca la gestión de los niveles bajos de azúcar en sangre y el consumo de ciertos alimentos con aminoácidos que ayudan a conciliar el sueño.

Picar algo por la noche también está totalmente permitido, siempre que sean alimentos sanos.
«Si tienes hambre, debes hacerle caso y comer sin duda», dice Rissetto, «pero debemos pensar bien lo que cenamos.
Si tomamos alimentos azucarados cerca de la hora de acostarse, nuestro cuerpo hará el trabajo de digerir mientras estamos dormidos y esto podría despertarnos e interrumpir el ciclo de sueño.»
En definitiva, no debes preocuparte si no eres capaz de ceñirte a un horario estricto de comidas. No hay un horario único para todos en materia de cenas y lo que verdaderamente importa es que cada día ingieras los alimentos y nutrientes que necesitas para mantenerte sano: «Si se te ha pasado tu ‘hora ideal’ de cenar, es mejor comer tarde que no hacerlo», concluye Halperin.
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El culo en su laberinto …

Dios hizo el coño, ojiva enorme, para los cristianos.
Y el culo, medio punto deforme, para los paganos.
(Theophile de Viau)
JotDown(A.Delgado/A.M.Ron) — Un tuit, ya famoso en la red, dice: «Si la vida te da la espalda… tócale el culo».
Según Julio Casares y su Diccionario ideológico de la lengua española, el culo tiene tantos sinónimos como adoradores y usuarios.
Nombres tan comunes como nalgas, trasero, ojete y aposentaderas. Otros picarescos como trascorral, mapamundi, as de oros, ojo moreno, salvohonor y trasportín.
Y otros asociados a los encantos de caballos y vacas: anca y cuadril. También se le llama al culo con palabras ingenuas o villanas: asentaderas, clamores, nalgatorio, tafanario, orificio, orto, derrier, jopo y sieso. Y en portugués se dice dunda. Ahora en tiempos de mundial usted puede decir: «Que bonita bunda você tem» y usted queda como un príncipe diciendo qué buen trasero tienes.
Desde el Australopithecus afarensis, uno de los primeros antepasados que se levantó para caminar erguido, el culo empezó a ganar lugar. Miguel Núñez Ferrer dijo: «El mono perdió la cola durante la evolución, cuando a empezó a ir de culo». Desde entonces el trasero pasó a ser el centro de gravedad del cuerpo. Lo sostiene y le da equilibrio.
Y en adelante, en el proceso evolutivo, todos tuvimos uno en el mismo sitio. Pero diferente. El contraste entre el culo de los hombres y el de las mujeres, sin contar con la forma geométrica que es la diferencia más obvia, está en su representación y simbolismo. La mujer tiene el mapamundi del deseo. El hombre tiene las ancas de la fuerza.
Estas diferencias simbólicas derivan de su forma de representación. El masculino se relaciona con lo sólido y el femenino con lo líquido.
En la película Full Metal Jacket, de Stanley Kubrick, hay una frase famosa: «Tienes un culo que parece una tonelada de chicle masticado». El trascorral de la mujer es el culo del deseo, el culo que se penetra o por lo menos eso se dice. ¿Qué pasa entonces cuando el culo cuadrado y compacto de los hombres también es penetrado?
La diferencia se rompe y la representación del culo nos iguala, porque a pesar de todo el culo es democrático. Finalmente todos tenemos uno.
Un refrán popular dice: «El que quiera peces que se moje el culo». A primera vista, y gracias a la banalización de la publicidad y los medios, el culo parece una simple parte del cuerpo, modesta y sin remilgos: un par de lonjas de carne y sanseacabó. Pero el tema tiene tanto de largo como de ancho. El culo está presente en la pintura, la escultura, la literatura, la poesía y la música.
En uno de los versos que Verlaine le escribió a Rimbaud dice: «Estoy jodido. Me has vencido. Ya no tendré más que tu gran culo, tan besado, lamido y olfateado».

Pero no solo Verlaine dejó muestras de que el culo es un símbolo del amor.
También lo hizo Joyce en sus cartas a Nora.
En una del 8 de diciembre de 1909, le dice: «Mi dulce putita Nora, he hecho como me decías, mi niña, y me la he meneado dos veces mientras leía tu carta.
Estoy encantado de que te guste que te joda por el culo.
Sí, ahora me acuerdo de la noche en la que te follé tanto tiempo por detrás. Mi polla estuvo dentro de ti durante horas, follándote y volviéndote a follar por debajo de tu grupa enhiesta.
Notaba como tu gordo culo grasiento sudaba sobre mi vientre y veía tu rostro enfebrecido y tus ojos locos».
El culo es el verdadero emblema del amor. De hecho, el corazón como símbolo del amor no es más que un culo pintado de rojo.
¿Y qué pretendió ese movimiento La Garçonne en los años veinte? Figuras de mujeres rectas y planas. Borrando las fronteras de género, suprimiéndolas con trajes de corbata y pelo corto para la mujer, moldeando el cuerpo, expulsando el culo y sus líneas curvas, dando paso a líneas rectas. La Garçonne es la historia de la censura al culo, la negación de una parte del cuerpo.
En el libro La historia del ojo, de George Bataille, se narra esta pequeña anécdota del culo como una fiel y obediente mascota: «Llevaba medias de seda negra que le subían por encima de las rodillas; pero aún no había podido verle el culo (este nombre que Simona y yo empleamos siempre, es para mí el más hermoso de los nombres del sexo).
Tenía la impresión de que si apartaba ligeramente su delantal por atrás, vería sus partes impúdicas sin ningún reparo. En el rincón de un corredor había un plato con leche para el gato: «Los platos están hechos para sentarse», me dijo Simona. «¿Apuestas a que me siento en el plato?». «Apuesto a que no te atreves», le respondí, casi sin aliento. Hacia muchísimo calor.

Simona colocó el plato sobre un pequeño banco, se instaló delante de mí y, sin separar sus ojos de los míos, se sentó sobre él sin que yo pudiera ver cómo empapaba sus nalgas ardientes en la leche fresca. Me quedé delante de ella, inmóvil; la sangre subía a mi cabeza y mientras ella fijaba la vista en mi verga que, erecta, distendía mis pantalones, yo temblaba».
El culo tiene historia y se ha modificado a lo largo de los siglos, ha evolucionado e involucionado. Ha sido satanizado y santificado. En la Edad Media fue uno de los protagonistas del histórico oscurantismo. Adorar el culo era como adorar al diablo. ¿De ahí deriva su asociación a lo negro, a lo oscuro? Tal vez.
Lo cierto es que el culo en aquella época era un lugar del mal, la cueva de satán. En el libro Breve historia del culo se señala una singular ceremonia de iniciación: «El beso infame o beso obsceno consistía en posar los labios en el ano del Diablo, es decir, su «otra boca». Ese acto de rendición absoluta, era el primer paso de seducción que el Diablo exigía a sus adoradoras».
Sin embargo, no hay que negarlo, el culo es el lugar del placer y del dolor, allí sucede de todo menos un acto reproductivo. «Seguramente hay algo de extático en el beso en el culo. Porque es un beso que se da en la negrura: los ojos están engullidos por la carne, aspirados totalmente por el agujero oscuro. En pocas palabras, es un beso que ciega».
El culo fue esclavizado y liberado. Es objeto político y por lo mismo, el culo ha sido símbolo del poder. Antanas Mokus, exalcalde de Bogotá, mostró la nalga en la Nacional. Y Winston Churchill dijo: «Quien habla mal de mí a mis espaldas mi culo contempla». Otro refrán dice: «Lambiendo culos subió Miguel, y ahora le lamben el culo a él».
El culo no solo es deseo y placer. Es la ofensa, la burla, la ironía, el lugar del castigo. En el culo, como en todo, el uso es el significado. Por eso no siempre es malo cuando te dan culo. Es empleado de la publicidad y produce millones anuales en campañas de mercadeo que venden, usando un buen ejemplar, desde un tarro de pintura, pasando por un champú y terminando con un prometedor curso de inglés. Otro refrán popular reza: «El que tiene el culo alquilado, no puede sentarse en él».

El culo es tierno, como los culitos de los bebés, que sirven para vender pomadas.
Pero además es amoroso, erótico, pornográfico.
Nada como cogerle el culo a tu pareja en la calle.
Además, el culo querido siempre es perfecto.
Y no hay nada que se compare en cuestión de mordiscos como morder ese culo que se ama.
Y puede ser suave o afilado, puntudo u obtuso. Magnífico, generoso, maligno. Nada como un culo maligno. Uno que embruje. Un culo que enyerbe, uno que envicie, un culo que encoñe.
Puede ser ancho y blando. Un culo peludo. O escuálido y estrecho. Escaso y negro. Un culo mestizo. Con estrías. O blanco y suave como un par de huevos.
Es en el culo donde se dan las pelas y adultos seguimos dándole azotes con los entretenidos látigos del sado. El culo es inspiración para el humor, la ironía y el insulto. Nada tan grave como que te manden a dar por culo. Es protagonista en el porno. Pero además tiene personalidad. El culo es orgulloso, engreído y hasta vanidoso. A veces también es humilde y callado. El culo es animal camaleónico.
Como sea, de simple, el trasero no tiene nada. Habrá que seguir descubriendo ángulos y observaciones, fetiches y obsesiones, traiciones y desamores para entender lo que significa el culo.
- Lo que el «Big Data» puede contar sobre tu culo
El investigador japonés Shigeomi Koshimizu ha diseñado un sistema para identificar al usuario por su forma de sentarse. La técnica, desarrollada por los ingenieros del Instituto Avanzado de Tecnología Industrial de Japón, permite identificar un culo entre la multitud con un 98% de precisión. El sistema consta de una serie de sensores de presión que registran 360 puntos diferentes en el asiento.
Cada persona tiene una forma particular de sentarse, de modo que basta con generar una base de datos con cada huella para reconocer a los usuarios. La intención de Koshimizu es crear un sistema antirrobo de coches (ante un «culo-no-identificado», el coche le pediría una contraseña), pero su invento podría tener otras muchas aplicaciones.
Siguiendo el mismo espíritu, la multinacional IBM patentó en 2012 un sistema para fabricar suelos inteligentes que analicen las pisadas de los trabajadores de una oficina y los reconozcan por su peso y su forma de moverse. El suelo, quién sabe si algún día en las calles que transitamos, se convertiría en una gigantesca pantalla táctil sobre la que nos deslizaríamos dejando nuestra huella personal. Como las motos de TRON, pero sin el glamour ochentero.

Son ejemplos de la tendencia imparable hacia la «datificación» de nuestros hábitos y costumbres.
Cada vez que nos movemos vamos dejando un reguero de datos a nuestro paso, una baba de caracol invisible de la que otros están empezando a sacar partido.
«Una vez que se ha datificado el mundo», escriben Viktor Mayer-Schonberger y Kenneth Cukie en su libro Big Data, publicado por Turner Noema, «los usos potenciales de la información no tienen más límite que el ingenio personal».
El interés por el análisis masivo de datos —el famoso Big data— se extiende hasta rincones insospechados de la realidad y anda a la busca de nuevos caladeros.
Ya no basta con que empresas como Facebook o Google tengan un registro exhaustivo de tus datos de localización o gustos personales, y que la NSA tenga registrado hasta el último de tus suspiros en la red.
Grandes empresas y pequeñas start-ups se esfuerzan en desarrollar sistemas que generen datos y cuantifiquen cualquier faceta de nuestro comportamiento: nuestras horas de sueño, los objetos que usamos, los lugares a los que vamos o las películas que vemos.
En Europa y EE. UU. se están diseñando contadores del consumo eléctrico que permiten conocer qué electrodomésticos usamos más a menudo y sacar conclusiones sobre nuestros hábitos diarios. El gigante de los supermercados Walmart maneja y almacena cada hora los datos de hasta un millón de transacciones de sus clientes, lo que le permite prever con antelación, por ejemplo, qué productos van a demandar cuando se acerca una tormenta.
En el año 2012, un audaz reportaje del periodista Charles Duhigg en The New York Times demostraba que una empresa de tiendas de descuento como Target podía saber si una mujer estaba embarazada antes de que esta se lo comunicara a los familiares. A la compañía le interesa mandar promociones antes que su competencia, así que cruza los datos de los hábitos de compra y el sistema hace saltar el aviso.
Duhigg relata el caso de un hombre que irrumpió en una tienda de Target furioso porque le enviaran publicidad de ropa de bebé a su hija. Días después, fue el padre el que tuvo que pedir disculpas al enterarse (tarde) de la noticia.
Este reguero de datos no solo lo recogen compañías tan conocidas como Microsoft, Facebook o Amazon (para hacernos sus recomendaciones de libros), sino empresas menos conocidas como Inrix, que analiza datos del tráfico de unos 100 millones de dispositivos móviles a través de su GPS. Mediante esta tecnología, pueden saber a qué velocidad se circula en buena parte de las carreteras de EE. UU. y cuáles son los puntos de la red más congestionados.

La recopilación de información masiva no es necesariamente una mala noticia.
De hecho, está sirviendo para resolver muchos problemas a los que hasta hace poco no sabíamos enfrentarnos y ofrece a los clientes un servicio más ajustado a sus necesidades.
La compañía Visa encuentra bolsas de fraude gracias al análisis de las transacciones, Google coloca el anuncio de algo que realmente te interesa mientras navegas e Inrix ofrece a determinados usuarios un servicio que les indica dónde hay plazas de aparcamiento.
A cambio de un poco de privacidad, se argumenta, se abre un mundo de facilidades. La teoría es que la cantidad de datos es tan grande que nadie va a estar investigando tus datos personales porque a nadie le interesan. Hasta que un día alguien que te busca le da a «Voy a tener suerte».
En 2006 la compañía AOL hizo públicas las búsquedas de millones de usuarios para que fueran analizadas por los investigadores y en pocos días The New York Times localizó e identificó a una viuda de Georgia cuyo historial correspondía al usuario número 4417749.
Lo mismo le sucedió a Netflix (la empresa de alquiler de películas) cuando un grupo de investigadores de la Universidad de Austin (Texas) encontraron a una usuaria en menos que canta a un gallo, y esta demandó a la compañía.
Nuestros datos son vulnerables, rastreables y apilables hasta límites alarmantes. Hace unos meses la revista Science desvelaba que un experto en seguridad informática había sido capaz de acceder a los datos del genoma de 50 personas que participan en un proyecto de investigación sanitaria.
Su historial médico, supuestamente anónimo, se puede obtener con nombres y apellidos si uno sabe qué teclas tocar y qué registros cruzar en la inmensidad de ceros y unos de la red.
La justificación del anonimato por la masa es la misma pantalla argumental que utilizan los gobiernos de EE. UU. y la UE tras las revelaciones del ex consultor de la CIA Edward Snowden sobre la existencia de un programa de vigilancia exhaustiva de las comunicaciones.
Cuando hace unos meses se conoció que el sistema de rastreo PRISM recopilaba nuestros datos personales, este fue el consuelo ante el asalto a nuestra privacidad.
El acceso de los gobiernos a las redes —con la complicidad de las compañías que instalan las líneas de internet a escala global y de las grandes empresas tecnológicas— solo les proporciona, decían, los denominados metadatos, es decir, el asunto de nuestro email, los destinatarios o las llamadas telefónicas realizadas.
La puntita nada más. Las últimas revelaciones, en cambio, indican que programas como XKeyscore han permitido a los servicios secretos acceder al historial de navegación y el contenido de los correos de millones de ciudadanos.
«Como el gobierno nunca sabe a quién va a querer escrutar», escriben los autores del libro Big Data, «recopila, almacena y garantiza el acceso a la información, no necesariamente para vigilar a todo el mundo todo el tiempo, sino que para que cuando alguien caiga bajo sospecha, se hallen en condiciones de investigar de inmediato en vez de tener que empezar a reunir información desde cero».

Bajo esta perspectiva, los ciudadanos hemos pasado a formar parte de una especie de granja de sospechosos.
Ante el ojo de Sauron todos somos potenciales Frodos camino del Monte del Destino y aceptamos la vigilancia con resignación de apacibles hobbits.
Ni una pataleta, ni un mal gesto, ante el tipo que manosea tus pantorrillas en nombre de tu seguridad.
Una década de medidas descabelladas nos han enseñado a sonreír desnudos ante el escáner mientras Saruman el blanco ve películas porno en un castillo de Abbottabad.
Y a aceptar con gratitud que al buscar en Google información sobre ollas y mochilas se presente la unidad antiterrorista en tu casa.
Hace solo unos años, en la República Democrática Alemana (RDA) la temible policía secreta Stasi también se interesó por los culos de sus ciudadanos. Tras la caída del Muro de Berlín se descubrió que los agentes habían elaborado más de 15.000 fichas personales y conservaban miles de pequeños tarros con «olores» de supuestos sospechosos.
El sistema, como se ilustraba en la película La vida de los otros, consistía en dejar un paño escondido en el asiento del coche del sospechoso y recogerlo posteriormente para su base de datos. Una vez «datificado» el olor, y en caso de necesidad, bastaba con destapar el tarro ante la unidad de perros rastreadores para dar con los peligrosos «enemigos del Estado».
Curiosamente, en marzo de 2007 el gobierno de Estados Unidos estudió una propuesta de un grupo de asesores para crear un sistema de recogida de «olores humanos» para el futuro seguimiento con unidades caninas. En aquella ocasión la noticia causó cierta perplejidad y no menos risa.
Desconocíamos entonces que el gobierno estadounidense estaba ya más interesado en olisquear nuestros metadatos que nuestros culos.