Los pensamientos obsesivos limitan tu vida …

La mente es maravillosa(S.D.González) — Los pensamientos pueden ser una parte muy importante de nuestra vida, porque nos permiten darnos cuenta de cómo sentimos y actuamos.
Nos ayudan a reflexionar y dan sentido a nuestra experiencia diaria.
El problema viene cuando son pensamientos obsesivos y limitan nuestras acciones.
No todo lo que pensamos nos ayuda, de hecho, hay veces que los pensamientos pueden llegar a ser tóxicos.
Hay ciertos pensamientos que, en vez de ayudarnos, nos bloquean y producen sensaciones como pueden ser ansiedad y agobio.
Por ejemplo, imagina a un chico que duda si ha cerrado la puerta del coche y no para de darle vueltas al asunto, a pesar de haberlo comprobado en el momento. Aprender a manejar los pensamientos repetitivos puede ser clave para recuperar tu bienestar emocional.
– Pensar demasiado es agotador

Normalmente, reflexionamos sobre nuestras preocupaciones intentando encontrar soluciones a nuestros problemas.
De esta manera, llegamos a descubrir nuevos puntos de vista que nos ayudan a manejar de una forma más llevadera lo que nos sucede.
Pero este proceso natural de reflexión interna no siempre sale cómo esperamos, y en vez de proporcionarnos mayor claridad, nubla nuestro juicio, entrando en una espiral de pensamientos negativos que se repiten una y otra vez.
Los pensamientos se vuelven intrusos de nuestra mente y, si les hacemos caso, pueden acabar convirtiéndose en obsesiones que limitan nuestras actuaciones.
Esta necesidad de rumiar sobre lo que nos preocupa puede ocurrir en cualquier situación. Por ejemplo, cuando estamos en el trabajo, haciendo la compra o lavándonos los dientes. Sin darnos cuenta, pueden ocupar todo nuestro espacio mental, afectando también al estado de ánimo.
– ¿Qué son los pensamientos obsesivos?
Los pensamientos obsesivos son ideas repetitivas, recurrentes e involuntarias, normalmente centradas en preocupaciones, miedos y angustias que impiden enfocar tu atención en el presente.
La ansiedad y el estrés son la causa principal de este tipo de pensamientos, que pueden afectar también a tus comportamientos. Imagina a una persona que no puede quitarse de la cabeza la obsesión de que está contaminada. Esto hará que probablemente se limpie más a menudo y evite lugares que considera sucios.
Este tipo de pensamientos negativos pueden aparecer también en forma de imágenes mentales que se repiten una y otra vez, sin control alguno. Se crea una especie de circulo repetitivo del cual nos puede ser muy difícil salir.
Es como si quedaras atrapado en un huracán de pensamientos que da vueltas sobre sí mismo con una fuerza arrolladora. La rumiación es tan intensa que puede ser incluso adictiva: cuánto más intentamos dejar de pensar, más pensamientos obsesivos aparecen.
– ¿Es normal tener este tipo de pensamientos?

Un trastorno de ansiedad intenso o un período de estrés prolongado pueden provocar pensamientos invasivos que interfieran momentáneamente nuestro quehacer diario.
Estar en contacto con pensamientos negativos que producen miedos y dudas es algo natural en todas las personas y en determinados momentos de la vida.
Dependiendo de cómo nos relacionemos con estos pensamientos, van a acabar convirtiéndose en obsesivos.
Un pensamiento se vuelve patológico cuando empezamos a creer en los pensamientos y no los cuestionamos.
Por ejemplo, imagina a una madre que piensa que le pueden robar a su hijo. Si descarta la idea, es un pensamiento intrusivo, pero no llega a ser una obsesión porque no le da importancia. Aunque todos podemos tener en algún momento este tipo de pensamientos, se dan con mayor frecuencia en personas que padecen un Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC).
– Tipos de pensamientos obsesivos
Las personas que sufren un Trastorno Obsesivo-Compulsivo, o simplemente aquellas personas que están pasando por periodos de ansiedad, pueden experimentar distintos tipos de pensamientos obsesivos. A continuación, vamos a ver ejemplos de los pensamientos obsesivos más comunes en personas que experimentan este tipo de preocupaciones.
- Preocupación por contraer enfermedades, contaminarse, no estar suficientemente limpio.
- Necesidad de tener las cosas organizadas de una manera determinada, obsesión por la simetría o el orden.
- Pensamientos relacionados con miedos: a dejar la puerta abierta, el gas encendido, a que entren a robar a tu casa.
- Rumiaciones de carácter sexual que tengan que ver con, ataques, violaciones, etc.
- Miedos y sensaciones donde peligra la integridad física propia o de los demás, relacionados con poder recibir o hacer un daño a los demás
– Las consecuencias de quedarse atrapado en los pensamientos obsesivos
Este tipo de pensamientos se alimentan unos con otros y crean consecuencias negativas en la vida de las personas. Por ejemplo, si piensas en un hombre que tiene obsesión por repasar su trabajo muchas veces, es posible que nunca esté del todo satisfecho y, por tanto, llegue muy tarde a casa cada día por culpa de su obsesión.
Algunas soluciones intentadas o consecuencias de quedarse enganchado en los pensamientos obsesivos son:
. Evitar hacer cosas por miedo
Cuando una situación nos produce miedo, podemos evitar salir de casa, evitar coger el coche, evitar tocar objetos que pensamos que están sucios, etc. Esto limita nuestro día a día e impide que hagamos nuestra vida con normalidad.
. Comprobar muchas veces para estar seguro
Esto es un tipo de compulsión muy típica en el Trastorno Obsesivo-Compulsivo. Cuando cerramos la puerta de casa o del coche y comprobamos 10 veces si está cerrada, estamos realizando una compulsión que en el momento puede calmarnos pero en realidad, solo alimenta la ansiedad y obsesión.
. Postergar las actividades para otro momento

El pensamiento de ya lo haré en otro momento, puede acabar provocando que no realicemos la actividad nunca más. Por ejemplo, imagina que quieres arreglar las plantas, pero tienes un miedo irracional a que aparezca una araña entre ellas. Estás tan obsesionado que al final no realizas la actividad que quizá antes te apasionaba.
. La necesidad de que sea perfecto
La perfección es enemigo de lo bueno, y por tanto, puede hacer que pierdas el norte intentando alcanzar lo imposible. Por ejemplo, la persona que tiene obsesión por el trabajo seguramente se perderá momentos importantes de su vida familiar por estar tan centrado en sus obligaciones laborales.
“Procurando lo mejor estropeamos a menudo lo que está bien.”
William Shakespeare-
– 5 pasos para liberarte de tus pensamientos obsesivos

1. Acepta el pensamiento en vez de intentar suprimirlo de tu cabeza
Cada vez que intentas que los pensamientos obsesivos se marchen les das más fuerza para que sigan repitiéndose sin cesar. Imagina que puedes observarlos desde la distancia, como si fueran coches pasando por una carretera. De esta manera, no te quedas apegado a ellos sino que puedes dejar que se marchen, a través de la aceptación.
2. Aplaza el pensamiento para más tarde
Aplazando el pensamiento para más adelante, estás engañando a tu cerebro, de tal manera que en realidad, después el pensamiento pierde intensidad y puede marcharse. Una frase que puedes decirte es: – Ya lo pensaré luego, lo pienso en otro momento.
3. Pon límites a tus obsesiones

No dejes que tus obsesiones te controlen, en vez de eso, apodérate de ellas. Para ello, cada vez que te venga una obsesión puedes decir la palabra “¡Basta!” en voz alta, de esta manera realizas una parada del pensamiento que te está estorbando.
4. Programa tus obsesiones
Pon un horario a tus pensamientos obsesivos, por ejemplo, voy a pensar en el miedo que me da ensuciarme de cuatro a cinco de la tarde. De esta forma estás gobernando tú la situación, en vez de dejarte desbordar por tus pensamientos negativos.
5. Practica una técnica de relajación
Practicar algún tipo de técnica de relajación, por ejemplo la respiración profunda o la relajación progresiva de Jakobson, cuando la ansiedad acecha, va a ser muy útil para neutralizar las obsesiones.
Por tanto, los pensamientos obsesivos pueden interferir en nuestra vida, haciendo que la controlen totalmente. Si empezamos a aceptarlos y a cuestionarlos va a ser más fácil que los podamos gestionar.
Recuerda, somos mucho más que nuestros pensamientos: si aprendemos a desapegarnos de ellos, seremos libres de ataduras y preocupaciones excesivas que solo nos amargan la vida.
nuestras charlas nocturnas.
Telómeros: la razón por la que las infecciones nos hacen envejecer más rápido …

The Conversation(R.B.Lagares/A.F.Rodriguez/M.A.J.souza) — De cada infección de la que nos defiende nuestro sistema inmune no solo salimos algo cansados sino, sobre todo, más viejos. Las últimas investigaciones sugieren que la edad biológica puede ser mucho mayor que la natural en personas que han padecido múltiples infecciones víricas o que padecen una infección crónica.
En estos casos, no es raro que una persona con una edad cronológica (la del documento de identidad) de 40 años tenga un sistema inmunitario propio de una persona de 60, lo que puede impactar profundamente en su calidad de vida y en el funcionamiento de su sistema inmune.
¿A qué se debe? ¿Cómo puede hacernos envejecer un virus? Para entenderlo, hay que empezar recordando que la información genética que heredamos de nuestros padres está guardada en nuestros cromosomas, es decir, en estructuras de ADN superempaquetado con cuatro brazos colocados en forma de X. Y que para mantener estable este armazón de ADN, los cromosomas necesitan unas estructuras en sus extremos que funcionan a modo de cascos protectores, denominados telómeros.
– La división implica desgaste
La palabra telómero, de origen griego, significa literalmente “parte final”. Su función es impedir que los cromosomas se rompan o se dañen, ya que son más débiles en los extremos. Es como si los cromosomas estuvieran hechos de lana: sin esos cascos protectores, correrían el riesgo de deshilacharse y deshacerse.
Las células de nuestro cuerpo no son las mismas cuando nacemos que cuando morimos: a lo largo de la vida se van renovando mediante sucesivas divisiones en las que, a partir de una sola célula, se forman dos células hijas idénticas.
Cada división celular conlleva un pequeño desgaste de los telómeros, que se van haciendo más pequeños cada vez, algo que en la jerga conocemos como acortamiento de telómeros. A partir de cierto número de divisiones, son tan pequeños que no pueden ejercer su función protectora y el cromosoma comienza a deshilacharse y perder su estructura. Cuando esto ocurre, las células pierden su capacidad para dividirse y desempeñar sus funciones.

En cierto modo, los telómeros actúan como relojes celulares capaces de medir cuántas veces puede dividirse una célula. De hecho, lo normal es que las personas de más edad tengan los telómeros más desgastados que los más jóvenes. Sin embargo, los telómeros no solo se acortan debido a la edad, sino que también influyen otros factores como la etnia, el sexo , el estrés, la dieta y la exposición a determinadas enfermedades.
– Las infecciones impactan en el tamaño de los telómeros
Cuando las células del sistema inmune entran en contacto con un microorganismo dañino, se inicia un proceso de división y expansión masiva hasta formar una población numerosa suficiente para destruir al invasor.
Eso quiere decir que cada proceso infectivo da lugar a un ciclo de divisiones masivas de células inmunes, con el consiguiente desgaste de sus telómeros y el aumento de la probabilidad de entrar antes en lo que se conoce como estado de inmunosenescencia, es decir, un sistema inmune envejecido.
Cuantas más infecciones enfrentamos en nuestra vida, más se acortan los telómeros de las células que nos defienden y más envejece nuestro sistema inmune. De hecho, los expertos hablan de que existe una “senescencia inducida por virus”.
Concretamente, estudios con pacientes infectados con virus como el VIH, el virus de Epstein-Barr (que produce la mononucleosis) y el virus de la hepatitis C, entre otros, han demostrado un acortamiento de los telómeros del sistema inmune. Además, recientemente se ha demostrado que los pacientes que han estado más graves debido a la covid-19 han sufrido un acortamiento de sus telómeros.
De ahí que, como adelantábamos al principio, la edad biológica pueda ser mucho mayor que la edad natural en personas que han padecido múltiples infecciones o que se enfrentan a una infección crónica.
– El envejecimiento inmunológico y sus consecuencias
Con el acortamiento de telómeros y el envejecimiento del sistema inmune, las células pierden su capacidad para defendernos de las infecciones, por lo que existe un mayor riesgo de padecer enfermedades infecciosas.
Ese es el motivo por el que las personas mayores responden peor ante las infecciones y, lo que es más preocupante, también ante las vacunas, ya que para que una vacuna haga efecto necesita un sistema inmune que funcione correctamente.
También hay indicios de que el acortamiento de los telómeros impide que los tejidos dañados se puedan regenerar tras la infección mediante divisiones celulares, haciendo que una parte importante de los pacientes tengan secuelas o mayor riesgo de desarrollar otras patologías.

– Más infecciones respiratorias, cáncer y enfermedades autoinmunes
Las consecuencias del envejecimiento inmunológico son múltiples: se ha relacionado con una mayor susceptibilidad a infecciones respiratorias, urinarias, endocarditis infecciosa (infección del endocardio, membrana que recubre las cámaras del corazón) y septicemia (presencia de bacterias en la sangre), además de cáncer, alzhéimer y enfermedades autoinmunes.
Las enfermedades autoinmunes son enfermedades en las que el sistema inmune ataca a células de nuestro propio organismo sin ser estas dañinas: parece lógico pensar que un sistema inmune defectuoso tenga mayor probabilidad de “equivocarse” y atacar a quien no debe.
No hay duda de que las infecciones provocan un envejecimiento acelerado del sistema inmune, que conlleva una mayor predisposición a sufrir tanto enfermedades infecciosas como al desarrollo de otras patologías.
Esta interrelación entre infecciones y envejecimiento, a través del desgaste de telómeros, demanda investigaciones más profundas para intentar anticiparnos y diseñar estrategias que palíen su desgaste.
nuestras charlas nocturnas.
¿Qué es el ‘speedwatching’ y cuáles son sus efectos? …

The Conversation(S.P.Lima) — Seguramente todos hemos escuchado alguna vez un mensaje audio enviado por algún servicio de mensajería como WhatsApp a mayor velocidad de la normal. Tal vez teníamos prisa, el mensaje era largo o quien lo enviaba hablaba despacio. También es posible que hayamos avanzado a mayor velocidad algún fragmento de películas o serie para poder llegar antes al final.
Esta tendencia se denomina speedwatching y, aunque se observa sobre todo en jóvenes y adolescentes, los ejemplos anteriores muestran como todo el mundo puede estar tentado de caer en ella. Vídeos, música, podcasts… todo es susceptible de ser escuchado o visto a mayor velocidad para ser consumido y acabado antes.
No es algo tan reciente: aunque WhatsApp, Telegram, TikTok y otras plataformas y redes sociales tienen la función de acelerar la velocidad de reproducción, ya desde 2019 los navegadores como Chrome incorporaron extensiones que permitían acelerar el visionado de manera automática en diversas plataformas.
Pero ¿qué ocurre cuando nos acostumbramos a consumir contenido reproducido a velocidades más rápidas que aquellas a las que fueron grabados o emitidos?
– ¿A qué da respuesta el speedwatching?
En nuestra sociedad estar ocupado se valora positivamente. La prisa se ha vuelto, en muchos casos, un estilo de vida. La falta de tiempo es un lugar común en un mundo donde enseguida todo queda anticuado y donde la gestión de los tiempos de espera cada vez es más compleja. Poder visualizar o escuchar contenido a una velocidad más elevada no deja de ser una respuesta adaptativa a esa falta de tiempo.
Algunos estudios norteamericanos profundizan en esta relación entre el espectador y los contenidos, situando al espectador como maestro del tiempo, que disfruta del placer de poder comprimir los productos en función de sus necesidades y deseos.
Un mundo extremadamente visual, con poco uso de la palabra y en el que las horas nunca son suficientes para poder llevar a cabo todo lo que queda pendiente, requiere de herramientas para hacerle frente.
Existe, por otra parte, la necesidad de estar permanentemente al día de los últimos titulares, de los últimos capítulos de series, de los últimos vídeos subidos a redes sociales, podcasts o cualquier otro contenido digital.
Esta ansiedad provocada por el miedo a perderse experiencias y a ser por tanto excluido socialmente recibe el nombre de FOMO (del inglés Fear Of Missing Out). El FOMO es un tipo de ansiedad social que genera inseguridad, miedo o incluso baja autoestima, e implica tener que estar constantemente conectado a la red. Esta permanente conexión va ligada a la necesidad de consumir (ver y escuchar) el máximo de contenido posible en el menor tiempo posible.
– ¿Qué efectos negativos puede tener?
Procesos como la atención y concentración, implicados en la memoria y aprendizaje, así como la gestión de los tiempos de espera pueden verse afectados si esta actividad acaba siendo habitual.
La atención es una función ejecutiva que parte de una respuesta fisiológica ante un estímulo que nos atrae. Pero el tiempo que una persona puede mantener la atención (atención sostenida) es una habilidad voluntaria que se incrementa con los años, siendo mucho menor en los niños que en los adultos.
Ahora bien, cuando en nuestra cotidianidad precisamos de ver o escuchar mucho contenido en poco tiempo, vamos recortando nuestra capacidad atencional. La búsqueda constante de nuevos estímulos activa el neurotransmisor llamado dopamina, creando circuitos de recompensa y generando un círculo vicioso.
Podemos decir que el cerebro acostumbrado al speedwatching se aburrirá si no recibe los estímulos a velocidad acelerada, volviéndose pasivo. Deja de estar atento, de estar concentrado y simplemente recibe información.
– Más velocidad, menos comprensión

Atención y memoria (especialmente la memoria de trabajo) son funciones ejecutivas clave en los procesos de aprendizaje. Los estudios demuestran la relación entre la atención sostenida y los procesos de aprendizaje, lo que implica que no poder sostener la atención puede tener consecuencias en la profundidad con la que se realizan los aprendizajes. Para poder aprender se requiere un esfuerzo voluntario que puede verse comprometido al no dar tiempo a interiorizar y trabajar con los contenidos consumidos a alta velocidad.
Algunos estudios recientes ya han demostrado que reproducir una conferencia a mayor velocidad afecta a la buena comprensión de su contenido. De hecho, la Revista de Psicología Cognitiva Aplicada se manifiesta contraria a la aceleración de los vídeos con el objetivo de ganar tiempo, ya que explica que se pierden aspectos complejos de los productos audiovisuales.
– Menos paciencia y capacidad de espera
Finalmente, teniendo en cuenta el círculo vicioso que genera la dopamina, otro efecto importante es la pobre gestión de la espera: la estimulación constante que provocan el speedwatching y el mundo de prisas generan una gratificación en el cerebro permanente. Al tener siempre a disposición un estímulo, se reduce la paciencia. Y perdemos el hábito de tener que esperar para obtener un objetivo.
Aunque este manejo de los tiempos de espera también es una habilidad que se aprende con la edad, maduración y experiencia, la realidad es que cada vez somos más impacientes.
– Entrenamiento cognitivo puntual
Pero no todo en el speedwatching es negativo. Aunque incrementar la velocidad de reproducción de audio y vídeo es una técnica supuestamente destinada a ahorrar tiempo, también se está demostrando recientemente que requiere práctica, entrenamiento y atención concentrada.
Por lo tanto, si no lo convertimos en habitual, sino que lo usamos como una herramienta puntual para una finalidad en concreto o por un motivo en particular, el speedwatching no es perjudicial por sí mismo, más bien al contrario.
Darse cuenta que podemos estar haciendo un uso abusivo de esta técnica y convirtiéndola en tendencia debería también ayudarnos a generar un espacio para poder parar y pensar. Analizar si realmente estamos ganando tiempo o simplemente hemos entrado en un círculo de consumo sin cese en un mundo que va demasiado deprisa.
nuestras charlas nocturnas.
¿Cuándo la ansiedad se convierte en un problema? …

The New York Times(C.Caron) — ¿Cuánta ansiedad es demasiada ansiedad?
El 20 de junio, un panel de expertos médicos influyentes recomendó por primera vez que los médicos evalúen a todos los pacientes adultos menores de 65 años en busca de síntomas de ansiedad.
Las nuevas pautas fueron emitidas por el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. después de que se lanzó una versión preliminar en septiembre de 2022. Previamente ese año, los expertos habían hecho recomendaciones similares para niños de 8 a 18 años.
Hay millones de estadounidenses que luchan con la ansiedad: aproximadamente 1 de cada 5 adultos en Estados Unidos tiene un trastorno de ansiedad, según la Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales.
Tener algo de ansiedad no es necesariamente un problema: los expertos dicen que contar con un sistema de alarma interno nos beneficia de diferentes maneras, ayudándonos a mejorar nuestro rendimiento o reconocimiento de peligro y animándonos a ser más conscientes. Además, es común sentir más ansiedad cuando enfrentamos eventos estresantes en la vida como comenzar un trabajo nuevo, experimentar la muerte de un ser querido o mudarnos a una nueva ciudad.
A veces, sin embargo, la ansiedad puede volverse más invasiva y abrumadora.
¿Cómo se distingue la ansiedad protectora de la ansiedad más problemática? Y, dado que el panel no recomendó evaluaciones para adultos mayores, ¿Qué puedes hacer si tienes 65 años o más y te sientes ansioso?
Le pedí a Petros Levounis, presidente de la Asociación Americana de Psiquiatría, que respondiera estas preguntas y más.
Las preguntas y respuestas han sido editadas para mayor claridad.
- ¿Cómo saber si tu ansiedad necesita una evaluación?
La ansiedad puede hacer que las personas traten de evitar situaciones que desencadenen o empeoren sus síntomas. Algunas señales a tener en cuenta incluyen una sensación de temor o preocupación que simplemente no desaparece, o tener problemas para dormir o comer.
Otros síntomas pueden incluir inquietud, una sensación de miedo o fatalismo, aumento de la frecuencia cardíaca, sudoración, temblores y dificultad para concentrarse.
Si sientes que la preocupación es demasiada y comienza a afectar tu trabajo, tus relaciones u otros aspectos de tu vida, o te sientes deprimido por estos sentimientos, podría ser el momento de hablar con alguien. Podría ser con un médico de atención primaria o un profesional de salud mental. Si no pides ayuda es posible que la ansiedad no desaparezca sola y que empeore.
- ¿Cuáles son los niveles “normales” de ansiedad? ¿Cuánto es demasiado?
Todos nos sentimos ansiosos de vez en cuando. Si tienes un examen importante, preocupaciones familiares o inquietudes sobre cómo pagar tus cuentas, puedes comenzar a sentirte nervioso. Tu corazón puede latir más rápido, notarás que sudas más, te sientes tenso. A veces, ese sentimiento desaparece tan rápido como llega.
Pero si comienzas a notar que la preocupación y el miedo están constantemente presentes, eso es una señal de que necesitas ayuda. La buena noticia es que hay tratamiento disponible y funciona.
- ¿En qué consiste el tratamiento?
El primer paso es consultar a un médico para asegurarse de que no haya problemas físicos que causen tus síntomas. Si se diagnostica un trastorno de ansiedad, un profesional de la salud mental puede trabajar contigo para encontrar el mejor tratamiento. La mayoría de las personas que viven con ansiedad responden bien a dos tipos de tratamiento: la psicoterapia o “terapia de conversación” y los medicamentos. Estos tratamientos pueden administrarse solos, pero se ha encontrado que una combinación de ambos es la más efectiva.
La terapia cognitivo-conductual o TCC, un tipo de terapia de conversación, puede ayudar a una persona a aprender una forma diferente de pensar, reaccionar y comportarse para sentirse menos ansiosa. Los medicamentos no curan los trastornos de ansiedad, pero pueden proporcionar un alivio significativo de los síntomas. Los medicamentos más comúnmente utilizados son los medicamentos contra la ansiedad (generalmente recetados solo por un corto período de tiempo) y los antidepresivos.
- Los nuevos lineamientos no incluyen a pacientes de 65 años o más. Si un médico no ofrece evaluar a los adultos mayores, ¿qué deben hacer?
¡Pedirlo! Es posible que sepas que la ansiedad a menudo viene con una sensación abrumadora de nerviosismo, miedo y preocupación por largos períodos de tiempo. Pero la ansiedad también puede tener síntomas físicos como falta de aliento, fatiga, dolor en el pecho o problemas gastrointestinales. Los adultos mayores pueden pensar que esto es solo una señal de envejecimiento. Pero es importante compartir todos tus síntomas, incluidas tus preocupaciones emocionales, con tu médico.
- ¿Una evaluación que da positivo significa que necesitarás tratamiento?
Los médicos deben realizar un seguimiento de las evaluaciones que dan positivo con algunas preguntas, como la duración de los síntomas, el grado de angustia y deterioro, y el historial de tratamiento previo o actual.
Evaluar cualquier trastorno mental sin el seguimiento adecuado es potencialmente dañino. Pasos como la detección e intervenciones breves para aquellos con depresión y ansiedad pueden contribuir en gran medida a aumentar la detección temprana de trastornos de salud mental, así como la prevención de la pérdida de vida por suicidio.
nuestras charlas nocturnas.
La selección: En la punta de la lengua …

The Conversation(E.Catalán) — Es muy posible que al lector de estas líneas no le apasione saber, como a mí, que las palabras queso, fromatge y cheese vienen de la misma expresión latina: caseus formatus.
La curiosidad científica aplicada al idioma es una fuente inagotable de historias interesantes, que lingüistas, filólogos y escritores dedican sus vidas a desentrañar.
Pero aunque no todos compartimos la misma pasión por encontrar la palabra o la construcción sintáctica perfecta, es innegable que todos necesitamos comunicarnos con éxito y disfrutamos cuando logramos hacernos entender.
El uso adecuado del lenguaje no es solo la llave para una comunicación eficaz en el ámbito personal, laboral o social; es la vía indispensable para transmitir lo que estudiamos y averiguamos, por ejemplo, en el ámbito de la divulgación.
Nuestra capacidad para usar de manera fácil y sin esfuerzos excesivos el lenguaje nos abre puertas, lo mismo que no tenerla nos las cierra. El lenguaje no es propiedad de nadie, ni admite con facilidad demasiadas estrecheces normativas, pero al mismo tiempo es imposible compartirlo con millones de personas sin unas pautas claras sobre lo que es correcto y lo que no es.
Es una herramienta que evoluciona, se enriquece y se desgasta con el uso, en la que la creatividad y la diversidad de influencias geográficas, culturales o generacionales prenden a veces como una mecha imparable. Por eso nunca está de más conocer las razones y las historias detrás de lo que decimos y escribimos.
A menudo no se trata tanto de establecer la “corrección gramatical” como de asomarse a los procesos fascinantes por los que determinada palabra o expresión acaba instalándose en el diccionario mientras que otras no superan su etapa de estar de moda y caen en el olvido. En plan: ¿alguien se acuerda de aquella coletilla ubicua de los noventa, “ya te digo”?
Para los entusiastas del lenguaje y de su uso, pero también para quienes simplemente buscan usar el idioma de la mejor manera posible, hemos creado En la punta de la lengua, una mini-sección o subsección en la que publicaremos de manera periódica artículos de interés sobre cuestiones ortográficas, etimológicas, de evolución y uso de palabras y neologismos.
¿Por qué existen la z y c si la mayoría de los hablantes de español no las distinguen en su habla? ¿Por qué usamos la palabra crac de una manera tan diferente a como la usan los angloparlantes, siendo como parece un préstamo del inglés? ¿De dónde viene la palabra patata, y qué nos cuenta de nuestra historia? ¿Cuál es la diferencia entre semilleno y medio lleno? ¿Y cómo se usan de manera correcta interactuar e interaccionar?
Los temas son tan inagotables como la propia lengua; los artículos que hemos publicado y publicaremos aspiran a enseñar y estimular la conciencia lingüística del lector. Cuanto mejor hablamos y escribimos, mejor pensamos, y viceversa. Estamos además abiertos a las incógnitas que los lectores quieran plantearnos: aunque no podemos prometer resolverlas, sí prometemos intentarlo con la ayuda de expertos en cada área.
nuestras charlas nocturnas.
La energía femenina y el amor propio (Una mirada al interior logra despertar la esencia del alma) …

Meer(N.Webster) — Hace poco conocí a una hermosa joven que enfrentaba varios desafíos en su vida cotidiana debido a su autoestima, y yo me preguntaba por qué le resultaba tan difícil entender que debe priorizarse a sí misma por encima de todo. Hasta que recordé mi propio proceso. No tener nada en tu interior que te demuestre lo valiosa que eres se convierte en una daga sin filo cuando tratas de trabajar en tu autoaceptación.
Este proceso, te desgarra la piel y sabes, en lo más profundo de tu ser, que estás haciendo todo mal, porque te esfuerzas por dar más de ti misma a las personas que te han dicho apenas una cosa buena.
Siempre nos encontraremos con un angelito perdido que nos dirá cosas para ayudarnos a crecer. Pero también hallaremos muchos diablitos descarados que solo buscarán satisfacer sus propios deseos a través de nuestros esfuerzos por complacerlos. ¿Cómo podemos distinguirlos si ni siquiera sabemos reconocer nuestro propio valor?
Recuerdo que una vez vi un video en el que me decían que frente al espejo debía decirme a mí misma que era hermosa, inteligente y valiosa. Lo hice tal como me lo indicaban, pero con la diferencia de que ese día iba a entrar a bañarme, y cuando lo recordé, ya estaba desnuda. Me sentí ridícula, estúpida y patética.
Además de sentirme vulnerable porque estaba desnuda físicamente, también me sentía vulnerable porque estaba desnudando mi alma por primera vez. Pasó más de un mes antes de que me atreviera a hacerlo de nuevo. El famoso algoritmo seguía mostrándome más y más videos de este tipo.
Recuerdo claramente que la segunda vez que lo hice, me quité la ropa, pero esta vez no era para bañarme, sino exclusivamente para pararme frente al espejo y repetir mi mantra.
Aunque me vestí rápidamente esa vez, repetí las palabras. Ahora me siento hermosa, inteligente e importante, con o sin ropa, arreglada o desaliñada. Cualquiera sea la forma en que el espejo me refleje, mi mantra ha cambiado. Ahora me digo a mí misma: «Eres tan bella como la luna llena». ¿Y quién puede argumentar lo contrario?
Yo me lo creo, lo acepto en mi vida y ahora lo vivo de manera integral. Pero fue un proceso y, hasta ahora, solo les he comentado la parte de cómo hablarme con amor a mí misma. La autoestima también incluye cómo aceptas lo que te dicen las demás personas, cómo te sientes con las cosas que haces y cómo te relacionas en entornos sociales, entre muchas otras cosas.
Entonces, ¿qué significa vibrar desde la energía femenina? No se trata solo de tener una autoestima saludable, pero está más que claro que no puedes vibrar desde esta energía si tienes una autoestima enferma. Sabemos que esta energía impulsa la espiritualidad, la creatividad, la pasión, la autoexpresión, el poder interior y el amor propio.
Sin embargo, también sé que, aunque la energía masculina se caracteriza por la competencia y el pensamiento racional, una persona con poca autovaloración puede tener dificultades para pensar de manera racional y en sí misma no se sentirá capaz de manejar la competitividad. Por eso, debemos mirarnos por dentro para encontrar nuestras virtudes y luego aprender a explotarlas. De esta manera, podemos empezar a sentirnos valiosas.

Tal vez a alguien no le sirva simplemente pararse frente a un espejo, pero repetir una vez al día cuáles son sus puntos fuertes puede ayudarle a aceptarse mejor, también puede intentar trabajar en reconocer qué partes de su físico le parecen hermosas.
Un dato muy significativo para evaluar el estado de nuestra autoestima es el siguiente: si sentimos que no tenemos nada por lo cual podamos elogiarnos, es necesario buscar la ayuda de un profesional en salud mental, ya que podríamos estar enfrentando un problema grave.
Por otro lado, si sentimos que tenemos algunas cualidades buenas o incluso maravillosas, debemos seguir trabajando en ellas y gradualmente nos atreveremos a abordar las áreas en las que nos sentimos menos seguros.
En todos los casos, es muy recomendable buscar apoyo profesional, ya que no debemos auto tratarnos, incluso si tenemos conocimientos específicos. Un profesional especializado nos proporcionará un enfoque que facilitará el proceso.
Aunque muchas de nosotras hemos crecido sin valorarnos desde temprana edad, es bien sabido que tenemos la capacidad de cambiar estas creencias y convertirnos en nuestra mejor versión. Una vez que logremos sanar nuestro interior, seremos perfectamente capaces de vibrar en la energía que consideremos correcta.
Por eso, si alguien está pasando por un proceso personal, quiero que sepa que todos estamos atravesando por algo similar, con mayor o menor intensidad. Sentir que todo está muy oscuro significa que pronto terminará esta parte del proceso. Lo que viene a continuación será completamente diferente, pero eso depende únicamente de ti.
Vale la pena despertar cada día, porque es la única forma de ser el protagonista de nuestra maravillosa vida.
nuestras charlas nocturnas.
La selección: entre el porno y los dinosaurios de juguete …

The Conversation(L.Delgado) — No es una sorpresa para nadie eso de que los menores empiezan cada vez antes a interactuar con las pantallas.
Lo realmente sorprendente es que a los 8 años muchos de ellos ya estén consumiendo porno.
Sí, 8 años.
Al tiempo que a esa edad todavía juegan con dinosaurios de goma porque los de plástico pueden rasparles la piel, abren sus ordenadores y, sin supervisión de un adulto, ven porno a sus anchas.
Hay familias que creen que sus pequeños están a salvo. “Mi hijo aún no usa móvil”, argumentan, como si la pantalla de una tablet o del portátil que tienen en su habitación para ver películas de Pixar les impidieran acceder a contenidos pornográficos violentos, inapropiados para un menor o, a fin de cuentas, irreales.
Sexo explícito, con acceso fácil, distribución mediante internet masivamente gratuita, alta calidad y orientadas a generar excitación sexual. Esas son las características de la nueva pornografía, esa a la que acceden cada vez más niños porque no existen medidas eficaces de control y que tiene causas preocupantes, pero consecuencias gravísimas.
Muchos adolescentes consumidores frecuentes de porno no distinguen entre la ficción de la pornografía y sus propias experiencias sexuales. Por eso acaban considerando algo normal el sexo con menores, vídeos fruto del abuso o la explotación sexual de mujeres. Y por eso las chicas son, al final, las más perjudicadas de todo este asunto.
A través de nuestros artículos en The Conversation hemos evidenciado la estrecha relación entre pornografía, desigualdad de género, sexismo y violencia sexual. Y también la relación que existe entre consumo precoz de porno y violaciones. Si usted necesita entender con detalle qué hay detrás de este problema que está sobresaltando a la sociedad entera, aquí tiene seis preguntas sobre la pornografía actual (entre ellas, cómo se están enfrentando a este asunto algunos países de nuestro entorno).
Además, la exposición temprana a contenido sexual explícito puede distorsionar las percepciones sobre la intimidad, contribuyendo a expectativas poco realistas y conductas de riesgo, como no usar protección en las relaciones sexuales. También se ha observado que el consumo compulsivo de pornografía afecta a la salud del cerebro, alterando la plasticidad neuronal y aumentando la propensión a la adicción.
Estas son las consecuencias, pero ¿cuáles son las causas? ¿Qué predispone a un menor a consumir porno compulsivamente? Entre otras, una mayor impulsividad, el uso de alcohol y otras sustancias en el año previo, una menor vinculación emocional con los progenitores, alteraciones en el funcionamiento familiar y la violencia familiar.
Las alarmas han saltado y el Gobierno de España parece haberlas escuchado. La próxima semana aprobará en el Consejo de Ministros la creación de un comité de expertos para generar un entorno digital seguro para los niños y adolescentes. Esto es absolutamente necesario, pero también lo es una educación sexual adecuada, que haga ver el sexo a los menores de una manera madura y real, que pueda satisfacer parte de su curiosidad a la vez que les lleve a tener un pensamiento crítico.
Pronto podremos ver si las medidas en las que está pensando el Gobierno surten de verdad efecto y se frena esta “nueva pandemia”, como la llaman algunos. Nuestros jóvenes lo merecen.
nuestras charlas nocturnas.
Cuando mucha prudencia esconde demasiado miedo …

La mente es maravillosa(S.D.González) — La prudencia es una de esas virtudes que impregna por completo la personalidad.
Cuando se ha cultivado, se convierte en un una especie de halo que envuelve los comportamientos del día a día.
Aristóteles definió a esta cualidad como aquella que incitaba a un comportamiento recto y decente.
La iglesia, por su parte, la consideró una de las cuatro virtudes cardinales del ser humano.
Actualmente la prudencia ha tomado un significado un poco diferente. Se le asocia más con la cautela o la precaución. Se dice que alguien es prudente cuando reflexiona antes de actuar o se abstiene de hacerlo si las consecuencias que prevé son negativas. O cuando se comporta pausadamente, si las circunstancias lo ameritan.
Tiempo atrás se pensaba que cuando la prudencia hacía acto de presencia, también lo estaban las demás virtudes. Sin embargo, habría que decir que también a veces se le llama prudencia a la falta de determinación o de ánimo, o a la inseguridad. Es importante aprender a distinguir una realidad de otra.
– La prudencia positiva
Hay una faceta muy positiva de la prudencia. La palabra clave en ella es previsión. Esta palabra significa ver algo antes de que suceda. No tiene que ver con la adivinación, sino con el razonamiento lógico. Implica reflexión y evaluación de las circunstancias para inferir hacia dónde puede llevar una determinada acción.
La capacidad de ser prudente y previsivo es fundamental en la toma de decisiones. Se trata de virtudes que facilitan los logros y permiten alcanzar un mayor nivel de acierto. Confiere la habilidad para aplicar un pensamiento estratégico. Incluso si lleva a errores, estos son mucho más manejables si les precede la prudencia.

La prudencia se opone a la impulsividad .
Resulta fundamental cuando una decisión o una acción implican algún margen de riesgo o peligro.
Se trata de una virtud estrechamente asociada a la inteligencia, a la reflexión y al autocontrol.
En situaciones complejas es un verdadero tesoro.
Hay temperamentos cautelosos, que no necesariamente son prudentes. La prudencia también implica ser capaces de hacer uso del arrojo cuando las circunstancias son favorables. Si no es así, ya no estamos hablando de prudencia, sino de miedo.
Cuando la prudencia se lleva al extremo, no se refiere a una virtud, sino a un problema en el procesamiento emocional de la realidad. A esta se le percibe como amenazante y por eso lo que se prevé es que toda acción que implique riesgos puede llevar a un desenlace desagradable o a veces, catastrófico. En esos casos, todo lo que implique cambio se rechaza, pues se considera que “lo prudente” es moverse en los terrenos ya conocidos.
Ese tipo de procesamiento emocional no conduce al acierto, ni al logro, sino a la parálisis. La eliminación total del riesgo es virtualmente imposible. Hasta en la sala de nuestra casa o metidos en la cama de nuestro hogar, no estamos exentos cien por cien del peligro. Los techos se caen, los aviones también, los ladrones entran en las viviendas… Si nos concentramos en esos eventuales peligros, básicamente no podríamos vivir en paz nunca.
– ¿Prudente o pusilánime?
La excesiva prudencia a veces toma formas extrañas, como la de un extremo perfeccionismo. El perfeccionista quiere blindarse de todo, mantener absolutamente todo bajo control y evitar el error a toda costa. Este es un comportamiento obsesivo que también habla más de miedo que de cautela. Lo que hay detrás de esto es una expectativa más o menos paranoica: si se dejan cabos sin atar, ocurrirá lo peor.

Finalmente, quienes hacen de la prudencia un pretexto para la inacción, terminan siendo más pusilánimes que cautos. El riesgo calculado no es una buena opción para avanzar. Siempre se nos presentarán situaciones nuevas, con las que no estamos acostumbrados a lidiar, pero que encierran grandes posibilidades para nuestro crecimiento y desarrollo. Si les decimos “no”, simplemente porque no sabemos exactamente a dónde nos llevan, también le estamos diciendo “no” a la vida.
Una persona sana emocionalmente es capaz de atreverse, no de manera temeraria, sino previendo, planeando y calculando. Sabe que nunca tiene garantía sobre absolutamente todo lo que haga. También sabe que el error y la equivocación siempre están ahí, acechando. No hay que temerles, son una enorme fuente de sabiduría y experiencia. La prudencia no es miedo, sino responsabilidad.
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Lo que descubrimos de las familias medievales gracias a la antropología biológica y a la genética …
The Conversation(C.F.L.Gomes) — Los seres humanos siempre se han organizado en grupos familiares, siendo las relaciones de parentesco una experiencia humana prácticamente universal. Sin embargo, los conceptos de “familia” y de “vínculo familiar” no lo han sido, ni en el espacio ni en el tiempo.
A lo largo de la historia, la idea de “familia” ha ido cambiando. En las sociedades prehistóricas, por ejemplo, la arqueología y la antropología indican que eran organizaciones presumiblemente matriarcales. Pero es complicado seguir los registros de las familias. La arqueogenética ha indicado que muchas veces miembros con material genético diferente compartieron tumbas, indicando así que tenían un vínculo –familiar o social– que no era biológico.
Igualmente, en las culturas actuales, en la mayoría de los países occidentales europeos, el concepto de familia puede ser social o biológico.
– La familia medieval
A pesar de las profundas diferencias entre la alta sociedad y quienes carecían de recursos, entre las zonas urbanas y las zonas rurales, en general, el modelo familiar en la Edad Media era bastante parecido. La familia se basaba normalmente en la tradición y la biología. La sociedad de la “vieja Europa cristiana” era una sociedad estructurada, hasta cierto punto, en torno a linajes o lazos de parentesco.
Hacia finales del siglo XI, principios del XII, comenzó a ser más frecuente un contrato seguido de una ceremonia entre los individuos: el matrimonio. Este se hizo obligatorio a partir del siglo XVI con el Concilio de Trento.
La propia Iglesia Católica en Occidente contribuyó en cierta forma a la importancia de la familia en la sociedad, implantando normas para la constitución de lo que podría llamarse “la verdadera familia”. Como ejemplo, se puede citar la regla que indicaba que “el matrimonio debía ser exogámico”, dificultando así los casos de incesto y permitiendo la circulación de riquezas entre diferentes familias.
Además, es curioso mencionar el interés medieval por la genealogía. En el siglo XI empieza a surgir una atracción creciente por la familia de Jesucristo. Esto lleva a varios eruditos cristianos medievales a validar la genealogía de sus antepasados y representar a la familia de Jesucristo como un árbol. Esto adoptaría más tarde la forma de “árbol genealógico”.
Vemos que, mientras que se le da un papel importante a las cuestiones biológicas y a la genealogía, el parentesco social también adquiere un valor considerable.

Pertenecer a una “casa” (del inglés “house of”), fuese por nacimiento o por adopción, puede parecer algo típico de una serie o una película.
Sin embargo, era una realidad con profundas repercusiones.
Podía incluso significar heredar un imperio.
Ejemplo de ellos son las conocidas “casa de Windsor” o “casa de Wessex”, y, en España, la “casa de Trastámara”, la “casa de Aragón”, la “casa de Borgoña”, la “casa Borbón”, entre otras.
Además, en el periodo medieval, la “familia” y el “estar emparentado con” eran características que podían estructurar los matrimonios, determinar herederos e incluso afectar dónde o con quién se enterraba un individuo.
Analizando los restos biológicos
Como analizamos en un estudio que acaba de publicarse, la Antropología Biológica es uno de los campos que ha permitido entender la dinámica de las familias a lo largo de la Historia.
Por ejemplo, el estudio de la movilidad de las poblaciones es una de las formas de comprender esa dinámica. Permite observar el flujo migratorio en los diferentes niveles sociales, analizando cómo se realizaba, por ejemplo, el nuevo tipo de contrato medieval: el matrimonio. También el estudio de la dieta permite entender la organización familiar en las distintas sociedades medievales. ¿Quién se alimentaba mejor? ¿Los niños? ¿El padre?
A nivel genético, cada vez se desarrollan más proyectos en torno a la comprensión del funcionamiento de las sociedades europeas medievales.
Por ejemplo, al hallar las tumbas múltiples, el estudio genético permite saber si los individuos que fueron enterrados juntos estaban o no emparentados. En el caso de no estarlo, se abre un interesante abanico de hipótesis, como es el caso de la adopción. Un abanico muy amplio, por varias razones.
En la época medieval los individuos cristianos tenían el derecho a ser enterrados solos, en tumbas individuales. Cuando estaban enterrados juntos normalmente era por vínculos familiares o matrimoniales. Pero si al realizar un estudio genético se verifica que, por ejemplo, un adulto y un niño sin vínculo biológico han sido enterrados juntos, no podemos asumir automáticamente que este último fuese “adoptado” según el concepto actual.
Es cierto que si el niño no tuviera una relación importante con el adulto no estaría “en su tumba”. Ahora bien, es posible que esos niños muchas veces no fuesen adoptados y que hubiesen sido enterrados junto a sus padres, por ejemplo, sin que estos supieran que no eran sus hijos.
Es decir, los estudios actuales genéticos pueden determinar discrepancias en el linaje biológico –y el linaje era muy importante en esa época–. Pero se necesita otro tipo de estudios y documentación para certificar si hubo infidelidades o si esa persona era consciente de no compartir material genético con alguno de sus descendientes; el estudio genético por sí mismo no puede determinar si era una adopción o desconocimiento.
Un ejemplo interesante, relacionado con la genética, la familia y los parentescos, es el del rey inglés Ricardo III, el ultimo monarca de la casa de York y de la dinastía Plantagenet. A través del estudio de sus descendientes reconocidos actuales fue posible identificar los restos de un esqueleto humano y concluir que eran del monarca, desaparecido en la batalla de Bosworth en 1485. También, al hacer un estudio de su linaje, se descubrió que había material genético diferente en personas que se habían considerado descendientes biológicos.
El concepto de familia es difícil de encajar en una única definición, habiendo ocupado un lugar central en la vida medieval. Muchas tradiciones y costumbres adquiridas entonces han tenido una profunda repercusión y permanecen intocables hasta la actualidad. El ritual del matrimonio y el propio concepto de “familia” son ejemplos de ello.
Entender que un individuo pudo ser enterrado con otro no porque fuera su hijo biológico sino porque tenían un vínculo social nos lleva a comprender el funcionamiento de una época de la que disponemos de una cantidad considerable de información escrita, pero donde la información bioarqueológica sigue siendo muy escasa.
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9 maneras de mejorar tus relaciones en 2024 …

The New York Times(C.Pearson) — Haz un cumplido, concéntrate en las cosas que puedes controlar y, por lo que más quieras, deja el teléfono.
A veces, los pequeños consejos pueden provocar grandes cambios en las relaciones.
Mis colegas y yo tenemos la suerte de entrevistar con regularidad a psicoterapeutas, consejeros de pareja, terapeutas sexuales e investigadores que comparten sus tácticas más útiles para fortalecer los vínculos.
A continuación, algunos de los mejores consejos que cubrimos en 2023 que pueden ayudar a mejorar tus vínculos con amigos, familiares y parejas románticas en el año que comienza.
1. Dales a las personas permiso para cambiar
Puede resultar difícil darte cuenta de que la gente que conoces desde hace años, como tus hermanos, han evolucionado y son completamente diferentes de lo que eran antes. Pero eso ayuda a mantener una cercanía genuina a través del paso del tiempo.
De vez en cuando, plantéate hacer preguntas que revelen en quién se ha convertido tu ser querido. Whitney Goodman, terapeuta matrimonial y familiar que reside en Miami, recomienda preguntas como: “¿qué estás haciendo ahora?”, o “¿qué está pasando en tu vida que yo no sepa?”.
2. Cuando el teléfono suene, contesta
La soledad es una crisis de salud pública que afecta a más de la mitad de los estadounidenses, pero el director general de salud pública de Estados Unidos, Vivek Murthy, cree que algunas estrategias para encontrar y mantener la conexión son bastante sencillas.
Por ejemplo, cuando alguien te llame por teléfono, contesta, aunque solo sea para decir hola y buscar otro momento para ponerse al día. “Esos 10 segundos te sientan mucho mejor que ir de un lado a otro en un mensaje de texto”, afirma Murthy.
3. Cuidado con el ‘ningufoneo’
Mirar fijamente tu teléfono cuando alguien te habla o tomarlo cada vez que la conversación se detenga puede hacer que la otra persona se sienta herida y frustrada. Los estudios recientes sugieren que esta práctica —una combinación de las palabras “teléfono” y “ningunear”— puede ser en especial dañina en el caso de las parejas.
Los expertos afirman que unos ajustes sencillos, como limitar las alertas digitales y establecer normas claras con la pareja sobre el uso del teléfono, son de gran ayuda.
“Sé que esto no suena atractivo y que las personas no quieren hacer esto en sus relaciones, pero puedo asegurarte que es la estrategia número uno”, comentó Katherine Hertlein, profesora del programa de parejas y familia de la Escuela de Medicina Kirk Kerkorian de la Universidad de Nevada, Las Vegas.
4. Mantente abierto a los distintos tipos de deseo
Los terapeutas e investigadores sexuales tienden a creer que existen dos tipos de deseo: el espontáneo (la sensación de querer sexo de la nada) y el receptivo (que surge en respuesta a estímulos). Según los expertos, aunque mucha gente tiende a pensar que el deseo espontáneo es de alguna manera mejor, el deseo receptivo también es válido.
Y aprender a aceptarlo puede ser fundamental para mantener la intimidad en las relaciones duraderas o en aquellas en las que una persona desea sexo más que la otra.
Lori Brotto, psicóloga y autora de Better Sex Through Mindfulness, comentó que a menudo ayuda a clientes a entender que es posible llegar al sexo sin deseo espontáneo, siempre y cuando haya voluntad y consentimiento.
5. A la hora de discutir, evita las generalizaciones

Frases como “Tú siempre…” o “Tú nunca…” son exageraciones y ponen a los demás a la defensiva.
“Ya ni siquiera estás teniendo una conversación para resolver problemas”, afirmó Kier Gaines, terapeuta en Washington D. C.
“Solo estás entrando en modo de discusión total”.
Mejor, haz un esfuerzo por centrarte solo en el problema en cuestión.
6. Nunca subestimes el poder de un cumplido
Es posible que la gente evite ofrecerlos, porque les preocupa incomodar o parecer poco sinceros. Pero los halagos suelen ser mucho mejor recibidos de lo que esperamos, comentó Erica Boothby, psicóloga social de la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania.
Cuando hagas un cumplido a un desconocido, sé breve y sincero. Cuando elogies a un amigo o a un ser querido, sé específico: por ejemplo, no digas solo lo que te gusta de alguien, sino expresa también cómo te hace sentir esa persona.
7. Cuando tengas que lidiar con familiares difíciles, concéntrate en lo que puedes controlar
Por mucho que lo desees, no puedes cambiar a los miembros de tu familia, señaló Nedra Glover Tawwab, trabajadora social clínica y autora de Drama Free: A Guide to Managing Unhealthy Family Relationships.
Ella recomienda preguntarse que si esta persona no cambia nada de sí misma o de su comportamiento, ¿Qué podría hacer yo, de haber algo, para que la relación fuera diferente?
8. No dejes que la introversión se interponga en las conexiones profundas
“Creemos erróneamente que los introvertidos son antisociales”, dijo Susan Cain, autora de El poder de los introvertidos en un mundo incapaz de callarse. “En realidad, son socialmente diferentes”. Los introvertidos suelen tener una orientación más hacia dentro o interna, pero siguen anhelando amistad y conexión tanto como cualquiera.
Así que, introvertidos: aprovechen sus preferencias y tendencias naturales, aconsejan los expertos. Busquen personas con las que se sientan cómodos en lugares cómodos y acepten el poder de iniciar planes, lo cual les da el control sobre con quién socializan y dónde.
9. Cuando alguien a quien ames esté molesto, pregunta una sola cosa
Cuando los alumnos pequeños están enfadados, a veces los maestros les preguntan: “¿Quieres que te ayuden, que te escuchen o que te abracen?”.
Según los expertos, esa pregunta también puede ofrecer a los adultos una sensación de consuelo y control. Elizabeth Easton, directora de psicoterapia del Pathlight Mood and Anxiety Center de Denver, explica que cada emoción requiere una respuesta distinta.
Tranquilizar puede funcionar bien para la ansiedad, pero quizá haga enojar a alguien que se siente frustrado, dijo. En esencia, esta pregunta sencilla trata de identificar cómo puedes satisfacer las necesidades del otro.
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Los simios también se gastan bromas entre ellos, como los humanos …

National Geographic(S.Parra) — En el reino animal, la línea que separa a los humanos de los grandes simios es cada vez más tenue, especialmente cuando se observan comportamientos que se creían exclusivamente humanos, como la capacidad para el humor y las bromas.
Un reciente estudio llevado a cabo por un equipo internacional de biólogos cognitivos y primatólogos ha arrojado luz sobre este fascinante aspecto, revelando que los grandes simios —nuestros parientes más cercanos en el reino animal— también participan en burlas juguetonas, sugiriendo que las bases del humor podrían haberse establecido mucho antes de lo que se pensaba en nuestra línea evolutiva común.
El estudio se centró en cuatro especies de grandes simios: orangutanes, chimpancés, bonobos y gorilas.
– Un lenguaje universal: La broma entre simios
La investigación, publicada en Proceedings of the Royal Society B, se centró en el análisis de interacciones sociales espontáneas entre cuatro especies de grandes simios: orangutanes, chimpancés, bonobos y gorilas.
Los científicos, provenientes de prestigiosas instituciones como la Universidad de California en Los Ángeles y el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal, desarrollaron un sistema de codificación para identificar las burlas juguetonas, concluyendo que estos comportamientos no solo son comunes entre los grandes simios, sino que también comparten muchas características con el juego y las bromas humanas.
Estas interacciones, a menudo provocativas y persistentes, incluyen elementos de sorpresa y juego, características que requieren habilidades cognitivas complejas como la comprensión de normas sociales, la teoría de la mente, la anticipación de respuestas y la apreciación de la violación de las expectativas de los demás.
Los investigadores observaron que estas burlas suelen ocurrir en contextos relajados y pueden tomar una variedad de formas, desde gestos físicos como tirar del cabello o interrumpir movimientos hasta acciones más sutiles como miradas fijas o movimientos corporales repetitivos.
– Ecos de un pasado compartido

Lo más revelador del estudio es que sugiere que los prerrequisitos cognitivos para el humor y las burlas juguetonas pueden haber evolucionado en el linaje homínido hace al menos 13 millones de años, lo que indica que estas capacidades podrían haber estado presentes en nuestro último ancestro común con los grandes simios.
Esta idea se ve reforzada por la presencia de burlas juguetonas en todas las especies de grandes simios estudiadas, así como por sus similitudes estructurales con las bromas y el juego en los bebés humanos preverbales.
El estudio no solo aporta pruebas de la complejidad del comportamiento social y cognitivo de los grandes simios, sino que también ofrece una ventana única a nuestras propias raíces evolutivas, sugiriendo que la capacidad para el humor y la burla, elementos fundamentales de la interacción social humana, tienen orígenes más antiguos y compartidos de lo que se pensaba anteriormente.
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Las mil y un maneras de nombrar la menstruación …

The Conversation(B.A.Cabrejas/J.Li) — La menstruación ha sido y sigue siendo un tabú en muchas culturas del mundo, y esto se refleja en la lengua. En español, han existido muchas denominaciones. Algunas de ellas se han usado durante siglos, mientras que otras son mucho más raras. Este artículo presenta un resumen de estas palabras en diferentes textos en castellano desde la Edad Media.
– La menstruación en el habla coloquial actual
En español actual de España e Hispanoamérica sigue siendo frecuente referirse a la menstruación con eufemismos, denominaciones vagas como “estar mala”, “estar indispuesta”, “estar manchada”, “cosas de chicas”, “estar en esos días” y otras muchas.
A veces se recurre al humor, con disfemismos (denominaciones que pretenden ser brutales o chocantes para una realidad difícil de nombrar) que hacen referencia, sobre todo, a la sangre o al color rojo, como “descongelar el bistec”, “hacer la matanza”, “oler a pescado” y otras.
A veces, se representa la menstruación como una visita: “me ha visitado mi prima”. Otras palabras hacen referencia a la regularidad de este fenómeno, como la propia menstruación, regla o periodo. Menstruación procede del latín mensis, “mes”, mientras que regla viene de la palabra también latina regula, y está relacionada con regular, en el sentido de “que sucede a intervalos iguales o semejantes”, como también se ve en “regularidad” o “regularmente”.
En otras lenguas sucede algo parecido. En China, es frecuente referirse a ella formalmente como lijia (“vacaciones convencionales”) o yuejing (“experiencia mensual”), pero de manera coloquial se suele hablar de dayima, que significa “tía materna” y se construye en frases como “me ha visitado mi tía” o “tengo a mi tía de visita”.
Como vemos, una visita es una manera frecuente de presentar la menstruación. A veces la persona que visita presenta características especiales, como en el inglés aunt Flo, “tía Flo” (Flo puede ser un acortamiento de Florence, pero suena como flow, es decir, “corriente” o “flujo”). Esta metáfora se encuentra también en la obra de Valle-Inclán Luces de Bohemia, cuando la Lunares dice “Esos mismos (quince años) tendré. Ya pasa de tres que me visita el nuncio”. El vestido rojo del nuncio, representante diplomático del papa, es lo que origina la frase.
– Alusiones a lo largo de la historia del español
Históricamente, este tabú ha sido incluso más fuerte, y se ha traducido en la presencia de muchos términos diferentes para denominar esta realidad.
Por ejemplo en la Edad Media, hay palabras como flor, costumbre o alimpiamiento, además de mestruo, y la mujer que tiene la menstruación es llamada a veces mestruosa o mestruada. En una traducción medieval de la Biblia, encontramos “a Sara había cesado la costumbre de las mujeres”, y una mujer dice, en distintas traducciones del mismo versículo: “costumbre de mujeres tengo”, “estó con mi costumbre”, “me vieno mi flor”, pero también de modo más velado “me acaece agora lo que suele acaecer a las mugieres segund su natura”. Mestruosa y mestruos aparece también en textos médicos. Así un tratado del siglo XV se pregunta “por qué tienen las mujeres el color amarillo cuando están mestruosas”, y comenta que “ante de XIII años no tienen las mujeres mestruos”.
En los siglos XVI y XVII se siguen usando costumbre y flor, pero flor se hace más raro. Aparece aún en los diccionarios de Sobrino (1705) o el de Stevens (1706), pero ya en el Diccionario de Autoridades (1732) se marca como anticuado: “se llamaba antiguamente la purgación menstrual de las mugeres”. La palabra costumbre se sigue usando mucho hasta el siglo XIX. En Autoridades se recoge con este sentido, y aún hoy aparece en el Diccionario de la Lengua Española (aunque desde la edición de 1989 figura con la marca de “poco usado”).
A finales de la Edad Media y durante los siglos XVI y XVII se usa camisa con este significado, pero no es muy frecuente.
Parece tener que ver con una superstición, como explica el diccionario de Covarrubias (1611): “Estar la muger con su camisa, estar con su regla, o menstruo, porque no la ha de mudar hasta que de todo se le aya acabado la purgación”.
La expresión ser mujer con el sentido de haber tenido la menstruación por primera vez aparece en Autoridades (1734): “Phrase con que se explica haber llegado una moza a estado de menstruar”, y la encontramos en una carta escrita en Salamanca en 1732: “Dime si es muxer, que en esos principios es menester cuidarse mucho, porque ba el tener salud toda la vida”.
La palabra regla con este sentido aparece ya en un texto de 1551, la Anothomía de Bernardino de Montaña de Monserrate (“quando la muger esta con su regla”).
Hay otros muchos ejemplos en los siglos XVI y XVII en textos médicos. También se recoge en Autoridades (1737), y otros diccionarios previos. Se puede ver una muestra de su uso en esta carta familiar de 1708, conservada en el Archivo Histórico de la Nobleza:
“Isabel está bien mala de llagas en la garganta y lengua, y preñada. A mí se me detubo unos días la regla, luego me bino. Isabel decía lo celebraba, porque si estubiéramos a un tiempo no nos podíamos asistir”.
La expresión estar con sangres aparece en una carta del siglo XVIII, también conservada en el Archivo Histórico de la Nobleza: “Estoy con el cuidado de Frazquita tantos días como dice está con sangres”. No queda claro si se refiere a la menstruación o a otra realidad, como un sangrado durante el embarazo, pero parece claro que se denominó así la menstruación en español, como muestra esta poesía erótica de hacia 1610 recuperada en el corpus CORDE:
“No me meta los dedos para incitarme.
Tate, tate, moreno, que estoy con sangre”.
– De vuelta a la actualidad
Actualmente, siguen existiendo tabúes, y por ello las expresiones eufemísticas (o disfemísticas) que permiten hablar de la menstruación con menos vergüenza.
Pero por otra parte, de la mano de la igualdad de género y una mayor atención a las necesidades de las mujeres, existen afortunadamente muchas personas que defienden hablar con naturalidad de la menstruación, en conversaciones, en anuncios, en la sanidad, y enseñar a las niñas a no sentir vergüenza de un proceso natural e importante en sus vidas.
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Las tres teorías más extravagantes de la ciencia …

En ocasiones los científicos proponen teorías que no solo desafían la lógica, sino que también desafían nuestras percepciones convencionales. A veces las catalogamos de extravagantes, otras de inverosímiles y, en ocasiones, imposibles de creer. Estas son tres de ellas; el tiempo dirá si tienen algún soporte real.
– La materia está hecha de cuerdas unidimensionales
Conocida como la teoría de cuerdas, su idea básica es muy simple. “Todo el universo, desde la partícula más diminuta a la estrella más distante, está hecho de un único tipo de ingrediente: hebras de energía inimaginablemente pequeñas llamadas cuerdas”, dice el físico teórico Brian Greene. Del mismo modo que las cuerdas de un violín proporcionan una sorprendente variedad de notas, cada partícula subatómica nace de uno de los modos de vibración de una única cuerda.
“El universo –añade Greene– es como una gran sinfonía cósmica resonando con todas las diferentes notas que estas minúsculas cuerdas vibrantes pueden tocar”. Y no solo eso: la teoría nos dice que estamos viviendo en un universo de 10 dimensiones –9 espaciales y 1 temporal– del cual nuestro universo observable es una “hoja” –o brana en el lenguaje de cuerdas– de 4 dimensiones.
Se dijo de ella que era un pedazo de la ciencia del siglo XXI que se había colado en el siglo XX, era la Gran Esperanza Blanca de la física teórica, la gran estrella rutilante que unificaría de un plumazo el mundo de las galaxias y el de los átomos. Era la anhelada Teoría de Todo, el Grial de la física teórica.
Ahora bien, ya bien entrado el siglo XXI los físicos teóricos han tenido que abandonar aquellos horizontes de grandeza y reconocer, con gran dolor de corazón, que de Teoría de Todo no tiene nada. Los más optimistas se reconfortan pensando que no se trata de “la Teoría”, sino sólo de una aproximación. En la actualidad muchos de los teóricos de cuerdas han adoptado un enfoque utilitario.
¿Cómo? Aplicando las técnicas que han ido desarrollando a problemas de matemáticas puras, o acercándose a otros temas menos grandiosos, como comprender los agujeros negros, o ir en ayuda de la física de partículas y la búsqueda de estados exóticos de la materia. Y así, la teoría de cuerdas ha dejado de ser una teoría de todo para convertirse en una teoría de algo.

– Vivimos en un universo de universos
Uno de los científicos que más ha pensado en el multiverso es el cosmólogo Mark Tegmark, y ha propuesto una clasificación de los universos que está más allá de nuestro universo visible, de forma que cada una de los niveles va incluyendo a los anteriores.
- Nivel I
El universo que observamos con nuestros telescopios no es más que un pedazo insignificante de un pastel mucho mayor, el universo real. Como cualquier intercambio de información entre dos zonas del universo se verifica a la velocidad de la luz, si nuestro universo tiene una edad de casi 14.000 millones de años de vida, todo punto del cosmos que se encuentre a una distancia superior a 14.000 millones de años-luz estará desconectado de nosotros porque a la luz no le habrá dado tiempo a llegar a la Tierra.

La situación es similar a la aparición de las distintas etnias humanas: todas surgieron de un antepasado común en África, pero al emigrar y distribuirse por todo el globo sin mantener contacto físico entre ellas, cada una evolucionó siguiendo las mismas leyes naturales pero en función de las diferencias del entorno: no es lo mismo el norte de Europa que Australia.
De este modo, el universo real se compone de diferentes regiones inconexas entre sí -y quizá con diferencias significativas entre ellas- llamadas “burbujas Hubble”, que contienen el universo observable de quienes allí habitan.
- Nivel II
El universo está compuesto en realidad por diferentes universos, todos ellos nacidos de la Gran Explosión y cada uno con propiedades diferentes y en cada uno de ellos nos encontraremos con universos de Nivel I. Esto se deriva de la llamada inflación caótica o inflación eterna.
Según ella, en el universo no hubo una única explosión creadora que involucró a todo el universo real sino que, en todo momento, tenemos una cascada de posibles universos desconectados unos de otros con características y valores de las constantes fundamentales (como la carga del electrón) totalmente diferentes.
Dicho de otro modo: vivimos en un megauniverso compuesto de universos paralelos inflacionarios donde cada uno de ellos alberga su propia colección de universos paralelos en forma de burbujas de Hubble.

- Nivel III
Esta vez tenemos que mirar al mundo subatómico y a una cuestión que aún aguarda solución: el problema de la medida en la mecánica cuántica. Para entenderlo, imaginemos una caja donde hemos metido un átomo radiactivo que tiene una probabilidad de desintegrarse del 50% si pasan 10 minutos.
Pues bien, según el físico Hugh Everett cada vez que el universo se encuentra ante una «alternativa» cuántica, en este caso que el átomo se haya desintegrado o no-desintegrado, el cosmos entero se escinde en dos, y en una de las ramas del universo el átomo se ha desintegrado y en la otra no lo ha hecho. Evidentemente, nadie es consciente de esta multiplicación de universos ni nadie, salvo en la ciencia ficción, puede viajar de uno a otro.
- Nivel IV
El siguiente y último nivel de multiverso es del propio Mark Tegmark. Es el no va más de universos paralelos: no solo difieren en la localización (nivel I), propiedades cosmológicas (nivel II) o estado cuántico (nivel III) sino también en las leyes de la naturaleza. Son universos con diferentes leyes naturales que existen fuera del entramado espacio-tiempo al contrario de lo que sucede en los casos anteriores, donde todos esos universos viven en la misma tela espaciotemporal.
Por supuesto, son imposibles de visualizar; debemos pensar en ellos como entidades abstractas, “esculturas estáticas que representan la estructura matemática de las leyes físicas que las gobiernan”, comenta Tegmark. Y añade: “Los elementos de este multiverso no residen en el mismo espacio sino que existen fuera del espacio y el tiempo. La mayoría de ellos carecen probablemente de observadores”.

Y dentro de cada uno de estos universos surgidos de todas las posibilidades matemáticas autocoherentes existen las innumerables ramas de universo de Everett y dentro de cada una de ellas los universos inflacionarios, y dentro de cada uno de estos, las burbujas Hubble. Y nosotros vivimos en una de esas burbujas.
– El agua tiene memoria
En 1796 el médico alemán Samuel C. Hahnemann enunció los dos principios básicos en los que se fundamenta la homeopatía. El primero es la ley de la similitud: si una sustancia provoca los mismos síntomas en un individuo sano que una enfermedad, entonces es el medicamento adecuado para ella.
El segundo es la ley de los infinitésimos: cuanto más diluido esté el remedio mayor es su efecto curativo. La práctica homeopática es tan radical que en los preparados que vende no hay ni una molécula del remedio que supuestamente va a curarle. Si la disolución se hace en agua, lo que al final el enfermo se está tomando es eso, solo agua.
¿Cómo es posible que tenga un efecto medicinal?

Nadie es capaz de dar una explicación satisfactoria a la paradoja homeopática. Solo algunos teóricos de la homeopatía se atreven a decir que el agua es una sustancia tan extraordinaria que “recuerda” no solo haber chocado con las moléculas del principio activo homeopático, sino que en ese choque le transfiere las propiedades curativas. Dicho más sencillamente: el agua tiene memoria.
Tal explicación, además de contradecir todo lo se conoce sobre estructura molecular y los principios físico-químicos que han demostrado su validez en incontables experimentos y son la base de la industria química moderna, encuentra con muchos inconvenientes.
El principal es que esa supuesta “memoria” es, además de misteriosa, selectiva: el agua únicamente “recuerda” la sustancia homeopática y a ninguna otra. Eso sin olvidar el hecho que ninguno de los excipientes utilizados son puros al 100%, sino que contienen trazas de otras sustancias que también son dinamizadas: ¿por qué no aportan sus también sus características al preparado homeopático?
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Sano orgullo versus falsa modestia …

The Conversation(S.I. de Onzoño) — Una parte significativa de la identidad de muchos profesionales se refleja en su actividad en las redes sociales.
Se comparten fotos, opiniones, artículos, comentarios y adhesiones a las contribuciones de otros.
Esto ha llevado a muchos reclutadores a examinar la presencia digital de los candidatos que aplican a puestos de trabajo en sus empresas.
A la pregunta ¿es conveniente tener un perfil permanente en las redes sociales?, mi respuesta es positiva.
Pero recomiendo que la semblanza que se proyecte tenga una orientación marcadamente profesional, y no tanto personal.
– El relato
A lo largo de mi carrera profesional he confirmado la importancia de las narrativas para construir la excelencia personal, así como para el éxito de la actividad empresarial. Frecuentemente explico a mis alumnos que la comunicación y el marketing añaden verdadero valor a los productos y servicios y que, en ocasiones, es la mayor parte del valor final.
Mi afirmación se suele recibir con cierto escepticismo porque, como seres que vivimos en un entorno físico donde los sentidos son la vía de entrada del conocimiento, relacionamos lo valioso con lo tangible, lo apreciado con lo perceptible y material. Sin embargo, la fuerza del marketing y la comunicación reside en que tocan nuestras emociones y sentimientos que, aunque intangibles e invisibles, impactan en nuestro ánimo y nuestras decisiones.
En el ámbito del desarrollo personal, la construcción de una narrativa propia, que dé sentido a nuestra vida, tiene especial significado para interpretar nuestra existencia, e incluso para alcanzar un grado razonable de felicidad y sosiego.
Dos filósofos contemporáneos ilustraron acertadamente esta idea. El americano Charles Taylor, representante del comunitarismo, explicaba:
“La condición básica para darnos sentido a nosotros mismos es que entendamos nuestras vidas como una narrativa (…) como una historia en desarrollo”.
Por su parte, el escocés Alasdair McIntyre, uno de los pensadores que ha rehabilitado el concepto clásico de las virtudes como pilares de la moral personal, escribía:
“La unidad de una vida humana es equivalente a la búsqueda de una unidad narrativa”.
– Valores y propósito

La importancia de la narrativa se percibe, por ejemplo, en las historias que padres o abuelos cuentan a sus descendientes.
Es frecuente que la devoción por un deporte o un equipo, la pertenencia a un club o algunos oficios se trasladen de una generación a la siguiente.
En las empresas, para cohesionar la organización y vincular a sus miembros, la historia corporativa busca realzar los valores y el propósito de la organización.
Pero ¿y en el ámbito individual? ¿Cómo se puede construir una narrativa personal sin pecar de orgullo, o concebir una imagen hinchada de los méritos propios?
Si se acepta que la autenticidad es una práctica valiosa, que refuerza el liderazgo y el respeto de los demás, ¿cómo forjar la mejor impresión de uno mismo sin exagerar los rasgos, con sinceridad y objetividad?
El reto es parecido a cuadrar un círculo porque al construir una imagen idealizada de la identidad propia, que sea atractiva para los demás, se suelen enfatizar las bondades y se minimizan los defectos.
¿No hay cierto engaño en exaltar las fortalezas personales, y ocultar las debilidades?
– Buena cara
Lo cierto es que mostrar la mejor cara de nosotros mismos, vestir de largo nuestra identidad, realzar los atributos, es una práctica habitual. No solo entre los humanos sino en muchas otras especies animales, por ejemplo cuando buscan apareamiento. Parece que se trata de algo instintivo.Un macho de ave del paraíso goliazul haciendo su danza de cortejo. Fuente: Cornell Lab of Ornithology, YouTube.
Además, hay dos argumentos adicionales en defensa de este proceder para mostrar que no es manifestación de orgullo insano, de engreimiento o soberbia.
El primero está tomado del evangelio de Mateo, que no selecciono por su religiosidad sino por su evidente razonabilidad:
“No puede ocultarse una ciudad situada en lo alto de un monte; ni se enciende una luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero para que alumbre a todos los de la casa”.
Confiar en nuestras capacidades para asumir un trabajo, o seguir el consejo de un amigo para concurrir a un galardón, supone no ocultar la vela debajo de una mesa sino poder ser referencia para que otros aprendan.
El segundo argumento está tomado del filósofo Paul Ricoeur, quien propone una distinción interesante: somos narradores y no autores de nuestras vidas.
“Una vida examinada, en el sentido tomado de Sócrates, es una vida narrada”.
Cuando elaboramos una narrativa personal estamos dando sentido a nuestra vida. Hasta cierto punto nos estamos distanciando de nuestra vida real, de nuestras limitaciones y de la experiencia cotidiana. Estamos idealizando nuestra propias vivencias.
Para Ricoeur, cualquier narrativa es una mímesis de la realidad, que no está replicando exactamente la realidad, sino el “corte que abre el espacio de la ficción”. En definitiva, dar sentido a nuestra existencia, responder al desafío socrático de examinar la vida personal, tiene un componente de ficción ineluctable.
El escritor Peter Brooks hace referencia a este mismo fenómeno en su libro Seduced by Story, citando a varios pensadores: “Nuestro yo ‘es una historia perpetuamente reescrita’”.
Según el psicólogo Jerome Bruner todos estamos constantemente involucrados en una narrativa de creación personal y, “al final, nos convertimos en las narrativas autobiográficas mediante las cuales contamos nuestras vidas”.
El neurólogo británico Oliver Sacks también pensaba que cada uno de nosotros construye y vive una narrativa y que esta narrativa “somos nosotros, nuestras identidades”.
– La mejor versión

Si nuestra identidad y proyección personal se construyen sobre la narrativa que elaboramos, lo que parece especialmente importante es construir un relato que dé la mejor cuenta de nuestra existencia.
Para ello sería conveniente evitar varios errores.
Sacudirse el exceso de orgullo.
Una forma particular de orgullo insano se manifiesta en aquellos que miran una y otra vez sus fotos, sus grabaciones o sus escritos, no con la intención de corregir alguna imperfección sino como recreación de la personalidad. Estos son casos de evidente egolatría.
La falsa modestia es otro tipo de jactancia. Las redes sociales ofrecen múltiples ejemplos todos los días. ¿Ha contado la de mensajes de profesionales que comienzan con expresiones como honrado por,emocionado de, conmovido por o similares, seguidas del anuncio de un nuevo puesto, de haber conocido un personaje significativo o haber alcanzado algún logro? La falsa modestia consiste en fingirse humilde por haber tenido un éxito. Realmente se trata de una forma de arrogancia.
Otra de las situaciones frecuentes de falsa modestia se suele dar en entrevistas de trabajo. Una de las preguntas que los reclutadores suelen formular es: “¿Cuáles son sus debilidades o su defecto más relevante?”. Posiblemente el error está en plantear esa pregunta pues la mayoría de la gente, que busca positivamente el trabajo, no va a decir la verdad. ¿Qué ganaría un candidato si respondiera que tiene ataques de ira bajo estrés, que no le gusta trabajar en equipo o que se cansa después de comer?
Estamos ante la falsedad forzada, como explicaba el filósofo francés Jean Paul Sartre en su novela La Náusea:
“Elaborar la historia personal, aunque inevitable, nos condena a la falta de autenticidad, una especie de ausencia de nuestras propias vidas”.
Por eso, ante esa pregunta perversa, la mayoría de los candidatos responden con clichés propios de la falsa modestia. Por ejemplo, diciendo que su defecto es el exceso de perfeccionismo o que su problema es dar demasiada importancia a tomar todos los retos que se le presentan, o que no puede evitar completar las tareas, lo que incide en menos dedicación a la vida privada.
También los académicos se ven presionados a practicar la falsa modestia por el sistema de promoción de sus carreras y la relación que existe entre su desempeño y la evaluación de sus instituciones, por ejemplo en rankings o por agencias de acreditación. Esto genera una exagerada autopromoción y difusión de la investigación propia.
– Original y auténtico
Algunos expertos que han investigado la falsa modestia en el entorno profesional muestran que sus efectos son negativos y recomiendan actuar con mayor autenticidad. Mi consejo sería el de intentar ser original, sorprender con respuestas que muestren el ingenio frente a una pregunta que está mal planteada.
Lo cierto es que ahora muchos jóvenes trabajadores reivindican con naturalidad sus exigencias y responden con mayor espontaneidad a preguntas referidas a sus limitaciones. Posiblemente el fenómeno tiene que ver con los retos de las grandes corporaciones para atraer y retener talento joven tras la experiencia de la gran dimisión.
– Elegancia de carácter

Lo opuesto al engreimiento no es el abatimiento sino la humildad elegante, la modestia exquisita.
Las personas que han alcanzado el éxito profesional suelen eludir el elogio expreso, las largas biografías o el reconocimiento regular de sus contribuciones en su trabajo.
Por el contrario, algunos de los que todavía se encuentran en promoción, o están al comienzo de su carrera, suelen inquietarse si no reciben frecuentes feedback positivos o no encuentran el aplauso tras la realización de lo que, por otro lado, todo el mundo esperaría que hicieran.
Las loas de los veteranos y de los jefes a los más jóvenes es una muestra de liderazgo y un recurso sencillo y económico para motivarles y animarles a que mantengan la tensión y el esfuerzo. Conforme pasa el tiempo y adquirimos más experiencia es preferible tener mayor autonomía emocional y no depender de las lisonjas, aunque puedan ser merecidas.
Es preferible construir la narrativa propia en primera persona, no solo depender de las versiones ajenas. Como le dice un ángel a Dante a punto de salir del círculo del orgullo:
“Hombres nacidos para el alto vuelo, ¿por qué un poco de viento os echa abajo?”.
nuestras charlas nocturnas.
Tres señales de que una relación no va bien (¿Vale la pena seguir con alguien o no?

Meer(C.Salomoni) — El amor no es como lo que pasa en las películas. Es normal que las parejas tengan altibajos. Además, tener una pareja en la era de las aplicaciones es complicado porque estas han provocado que, ante tanta oferta, cueste apostar por alguien a largo plazo. Nuestra tolerancia a los defectos del otro se ha reducido bastante y, a la primera discusión, volvemos a buscar otro candidato.
Con este articulo no quiero sentenciar ni juzgar a sus parejas.
Cada pareja es un mundo.
Pero sí les ofrezco las herramientas necesarias para detectar las tres señales de que algo no funciona.
Párense a reflexionar que, a lo mejor, lo que a ustedes les parece normal, que es la rutina o que solo es una mala racha en verdad esconde una posible crisis. Estas son señales serias, no las que algunos falsos gurús dicen: «si no te contesta rápido a los mensajes es que tiene un amante».
Estas señales valen tanto para ustedes, como si las ven en sus parejas.
– No hay buena comunicación
El 90% de los problemas de pareja son de comunicación, por eso he llegado a trabajar junto con muchos terapeutas.
Puede haber dos polos opuestos. Por una parte, la comunicación plana, sin sentimientos ni afecto, la cual seguramente hace que le digan a ustedes mismos que él o ella es así.
Otra cuestión llamativa a nivel no verbal son los silencios incomodos. Vuelven a casa o quedan, y ven que no saben de que hablar, a lo mejor son ustedes quienes siempre empiezan la conversación.
Ya no disfrutan hablar con sus parejas.
Si esto pasa presten atención porque no es normal en una relación sana.
Al otro polo, están las discusiones continúas hechas de reproches, criticas, indirectas, malas caras, sonrisas desdeñosas, gritos, gestos arrogantes con las manos, como haciendo ver que callen o que no hablen.
Si esto es constante y llegan incluso al extremo de no querer hablar para no discutir, es que han llegado a un punto crítico.
– Evitan el contacto físico

Es verdad que depende mucho de la personalidad, incluso de la cultura.
Hay gente que no es propensa a demostrar mucho cariño.
Pero fíjense si era una persona cariñosa y si, de repente o poco a poco, ha disminuido ese contacto físico.
El contacto físico es indispensable para sobrevivir, permite alcanzar un desarrollo emocional sano, forjar el vínculo, favorece la segregación de oxitocina, la hormona del amor, que provoca mayor apego. Incluso hay estudios que demuestran como nuestro cerebro se «sincroniza» con el de nuestra pareja a través del contacto físico.
El cuerpo es muy revelador a la hora de encender las alarmas si algo está pasando.
Si sus parejas se hacen a un lado cuando se acercan; si han empezado a faltar las caricias, la intimidad, o el sexo. Si cuando están juntos ven que se aísla, por ejemplo, cogiendo el móvil o haciendo otra cosa. Si ven que, literalmente, su cuerpo, su eje corporal les da la espalda.
O a lo mejor son ustedes quienes se sienten incómodos cuando se acerca y les toca.
Si todo esto va mucho más allá de un mal día o de que quieren estar solos, presten atención, porque estas son señales no verbales de rechazo.
– No hay complicidad
Es difícil definir qué es lo que compone una pareja, pero uno de los conceptos que podría acercarse, es el de dos personas que tienen una complicidad especial. Si esta ya no se percibe, desde luego, todo apunta mal.
No hay esa mirada cómplice, estos gestos de afecto, los besos, esa cercanía física de estar juntos cuando se da la ocasión, ese apoyo emocional, esa escucha.
Y en lugar de esa complicidad hay desconfianza.
Ven que ya no confían en sus parejas, por muchos motivos: mentiras, infidelidades pasadas.
La desconfianza muchas veces se externaliza no verbalmente con los celos, un cóctel emocional peligroso, que se caracteriza por una excesiva hipervigilancia en la que la pareja marca siempre el territorio, está siempre con una postura rígida controlando lo que hace el otro.
Que exista una crisis de pareja no lleva a la ruptura.
Primero hay que hablar con nuestra pareja, si vemos que necesitamos ayuda de un profesional, no debemos tener miedo.
Antes de cortar en seco háganse estas preguntas:
- ¿El problema tiene solución?
- ¿Es la relación que deseo?
- ¿Qué pierdo y qué gano con la relación y con la ruptura?
Solamente ustedes saben si vale la pena seguir con alguien o no.
nuestras charlas nocturnas.
¿Cómo saben los expertos que una especie se ha extinguido? …

Es una pregunta extraordinariamente difícil de responder, porque ninguno de los dos conceptos que encierra, “especie” y “extinción”, tiene una definición clara e inmediata. De hecho, son dos de los conceptos biológicos más complejos que existen. Veamos por qué.
– ¿Qué es una especie?
A priori, no debería ser un problema contestar a esto, puesto que la especie es el único taxón biológico (que son como los cajones donde los expertos clasifican los seres vivos) que “realmente” existe en la naturaleza.
Nosotros, los humanos, pertenecemos a la familia de los homínidos, incluidos en el orden Primates, dentro de la clase Mamíferos como parte del filo Cordados del Reino Animal. Sin embargo, todos estos “cajoncitos”, encajados unos dentro de otros como las muñecas rusas, no tienen existencia real en la naturaleza. Los hemos construido para poder estudiar la inmensa biodiversidad del planeta. Hay tantos animales que, o hacemos grupitos (taxones), o es imposible estudiarlos todos a la vez.
Sin embargo, el último cajón, la especie, sí que tiene entidad verdadera. De hecho, la humanidad ha diferenciado las especies y les ha puesto nombres para poder referirse a ellas desde el inicio de los tiempos.
Pues bien, a pesar de ser tan intuitiva, la idea de especie es extraordinariamente difícil de definir. De entrada, lo más lógico sería referirnos a las especies como grupos de individuos que se parecen entre sí y que se diferencian en su morfología de otros grupos más o menos similares, ¿verdad? Por eso sabemos que un caballo es un caballo (y no una cebra, aunque se le parezca bastante) y que un boquerón es un boquerón (y que, cuando se reproduzca, tendrá “boqueroncitos” y no “sardinitas”).
– Tan diferentes pero de la misma especie
Sin embargo, esta manera de definir las especies tiene dos grandes fallos. El primero es que algunas especies cambian radicalmente de forma a lo largo de su vida. De hecho, la mayoría de ellas pasan por formas larvarias que no se parecen, absolutamente nada, a su aspecto adulto.
Una mosca, por ejemplo, cuando sale del huevo es vermiforme, es decir, tiene forma de alargado y blandito gusano. Nada que ver con la apariencia compacta y la rigidez externa que le aportará su cutícula quitinosa adulta.
Otras especies, en cambio, no alteran mucho su aspecto a lo largo de su existencia, pero incluyen formas tan diferentes que cuesta creer que pertenezcan a la misma especie. Pensemos en un gran danés y un caniche. Si fuésemos extraterrestres y pisáramos La Tierra por primera vez, muy posiblemente no los incluiríamos dentro de la misma especie “perro”.
No nos vale, pues, este concepto (el llamado “concepto tipológico”). Sin embargo, sí que nos sirve el “concepto biológico”. Según esta manera mucho más dinámica de contemplar la biodiversidad, una especie sería un conjunto de individuos total o potencialmente “interfértiles” entre sí. Esto significa que meteríamos en el mismo saco al pequinés y al pastor alemán porque sabemos que, entre ellos, se cruzarían para darnos una bonita camada de cachorros, tan perros como su padre y su madre.
Además, los miembros de la especie “perro” estarían aislados reproductivamente del resto. Es decir, entre ellos tendrían perritos, pero no podrían cruzarse con, por ejemplo, un zorro.
Este concepto biológico es el que se da por válido actualmente. No disponemos de otro mejor, a pesar de sus limitaciones. Por ejemplo, tigres y leones puntualmente pueden hibridar, generando tigrones.
– A veces es difícil certificar la extinción
Una especie (o taxón) está extinta cuando todos sus miembros han desaparecido, o sea, han muerto sin descendencia y no existe ni un solo representante con ese ADN identitario. Es lo que se denomina una extinción terminal.
Aparentemente, no debería haber problemas para entender este concepto, pero la realidad es que no siempre las cosas son tan claras.
Veamos algunos ejemplos:
- Hace unos años, se podía afirmar que el lobo estaba extinguido en una amplia zona de Europa occidental. Sin embargo, ahora hay bastantes ejemplares de esta especie. ¿Cómo es posible? Fácil. No se trataba de una extinción terminal (total), sino local. Con la simple recolonización por lobos de otros lugares se revirtió la situación.
- Actualmente, la tortuga de caparazón blando del Yangtzé (Rafetus swinhoei) se considera extinguida funcionalmente, aunque existan ejemplares vivos. La realidad es que la última hembra que quedaba murió el año pasado y, sin capacidad de reproducirse, la especie está condenada a su extinción total. También se consideran funcionalmente extintas aquellas especies cuyos escasísimos ejemplares están enfermos o sometidos a una depresión endogámica que hace inviable su capacidad de adaptación.
- Las aves son el resultado de un proceso evolutivo originado a partir de un grupo de dinosaurios emplumados. Es decir, las aves conservan la mayor parte de la información genética de sus antecesores reptilianos. Desde este punto de vista, los dinosaurios no se habrían extinguido sino “pseudoextinguido”.
- Imaginemos cualquier especie sobreviviendo a lo largo del tiempo. Sufrirá, como todas, una variación genética sometida a la selección natural de un medio siempre cambiante como el de nuestro planeta. Aunque la línea padres-hijos no se interrumpa y la especie se mantenga, a lo largo de un amplio periodo geológico habrá cambiado sustancialmente. Si viajáramos en el tiempo y cruzásemos un ejemplar actual con uno de hace unos cuantos millones de años, muy posiblemente ya no podrían reproducirse. O dicho de otra forma, no serían la misma especie (aplicando el concepto biológico que antes explicamos). Los ejemplares del pasado también se habrían pseudoextinguido, aunque de forma ligeramente diferente a como lo hacían los dinosaurios con las aves (evolución anagenética frente a cladogenética).
– No los deis tan rápido por muertos: fósiles vivientes y “especies zombis”
En cualquier caso, ratificar una extinción no es tarea fácil. Han aparecido poblaciones de especies declaradas terminalmente extintas en lugares remotos del planeta y los científicos las hemos tenido que “resucitar”. Son las llamadas “especies lázaro” o fósiles vivientes.
Muy sonado fue el caso del celacanto pescado en el Índico en 1938. Cuando el zoólogo de la universidad sudafricana de Rhodes lo examinó supongo que pensaría: “¿Pero qué haces tú aquí? ¿No te extinguiste a finales del Mesozoico?”.

El caso contrario son las “especies zombis”, que hemos supuesto vivas y coleando en un determinado periodo pese a llevar extinguidas millones de años. Eso ha pasado con algunos fósiles de ammonites, datados en el Cretácico cuando, en realidad, se extinguieron en el Jurásico. En este caso, la erosión removió fósiles de su lecho original para redepositarlos en sedimentos más recientes y así, de camino, ¡volver locos a los científicos!
nuestras charlas nocturnas.
¿Por qué algunas personas se enamoran a primera vista? …
Muy Interesante(P.Mora) — El amor a primera vista ha surgido en numerosas historias de la literatura, el cine y la cultura popular.
Para algunas personas, esta experiencia puede parecer predestinada, mientras que otras lo consideran algo irracional o poco realista.
Pero, ¿qué dice la ciencia sobre este fenómeno aparentemente mágico?
El amor a primera vista se define como sentir una conexión romántica intensa con alguien después de un solo encuentro. En este sentido, algunos estudios han profundizado sobre los mecanismos naturales que podrían actuar detrás de ese supuesto “flechazo”.
Pero la sensación de estar enamorado no es solo una expresión metafórica; en realidad, hay una reacción química ocurriendo en el cerebro que libera todas esas cálidas y reconfortantes sensaciones, tal y como afirman los expertos.
Cuando alguien experimenta la sensación de enamorarse, su cerebro produce dopamina y serotonina, según la neuropsicoterapeuta Trisha Stratford. Una oleada de sustancias químicas que puede llevar a un apego instantáneo hacia alguien, especialmente si el cerebro percibe que es mutuo.

“Cuando miras a los ojos de otra persona, tus osciladores adaptativos -que forman parte del vórtice prefrontal, que es el complejo frontal orbital- se bloquean entre tú y tu pareja y se forma este bucle”, explica Stratford.
Así, cuanto más fuerte es la conexión, mayor es la sensación de amor.
Sin embargo, el amor a primera vista también puede ser una “ilusión positiva” que crean los dos miembros de una pareja.
Un estudio de 2017 realizado por investigadores de la Universidad de Groningen sugiere que las personas que creen haber experimentado amor a primera vista pueden estar influenciadas por un sesgo de memoria, es decir, podrían recordar su momento inicial como más significativo debido a sus sentimientos mutuos meses o años después.
El estudio también reveló que la mayoría de las personas que terminaron en una relación a largo plazo con una persona, experimentaron el amor a primera vista, que es lo que llevó a los investigadores a creer que el amor a primera vista es un sesgo de la memoria y no un tipo propio y único de amor, como mucha gente podría pensar.
Por otra parte, otra de los elementos ineludibles que podría actuar tras el amor a primera vista es la atracción física instantánea. En un estudio publicado en 2012 en el Journal of Neuroscience, los científicos descubrieron que las personas pueden decidir casi de inmediato si alguien les resulta atractivo.

Además, aseguraron que el fenómeno del amor a primera vista no podría darse sin esa atracción inicial.
En cuestión de segundos (o incluso menos), el cerebro sabe si le interesa la persona a la que está mirando, y esto puede ser a menudo lo que lleve a una relación duradera.
Precisamente, Helen Fisher, antropóloga y neurobióloga estadounidense de la Universidad Rutgers de Nueva Jersey (EE UU), lleva más de treinta años estudiando estas cuestiones.
“Tengo una amiga que conoció a su marido en un semáforo en rojo. Ella tenía 15 años y estaba en un coche con un montón de chicas. Él iba en otro coche con un montón de chicos. Luego, ambos coincidieron en una fiesta y pasaron toda la tarde hablando juntos. Treinta y siete años después siguen juntos. Y ambos siguen manteniendo que están muy enamorados”, explicaba Fisher.
Entre sus múltiples investigaciones, Fisher y sus colegas llevaron a cabo un estudio en 2007 mediante técnicas de escáner cerebral, dirigido por la investigadora Bianca Acevedo, donde evaluaron a personas que reconocían seguir locamente enamoradas de su pareja de toda la vida.
Hubo participantes de todo tipo, según Fisher: desde “un profesor jubilado de 72 años o una financiera de 54 que conoció a su marido en un avión de Boston a Nueva York hasta un hombre que conoció a su mujer en un globo aerostático”, aseguraba.
– Inversión emocional y espiritual

Sin embargo, el amor a primera vista no garantiza una relación duradera.
Si bien las primeras impresiones son importantes, construir una conexión sólida requiere una inversión emocional y espiritual más profunda y consistente.
De hecho, algunos estudios sugieren que la intensidad de los sentimientos experimentados al principio puede disminuir con el tiempo a medida que las personas se conocen mejor y se enfrentan a los vaivenes de la vida diaria juntas.
Es lo que argumenta la psicóloga clínica Salida Afridi, que enfatiza la importancia de nutrir una relación más allá de la atracción superficial, centrándose en el crecimiento emocional y espiritual.
“Se trata de invertir en el crecimiento emocional y espiritual de la otra persona”, afirma Afridi.
“Hay cuestiones más profundas que la belleza y la atracción. Así que, aunque es posible enamorarse de alguien inicialmente a un nivel superficial, hay que trabajar para mantener viva esa relación”, añade.
nuestras charlas nocturnas.
Cada vez menos personas utilizan condones. Y los casos de VIH aumentan

The New York Times(B.Ryan) — A algunos expertos les preocupa que la atención prestada a la medicación preventiva haya acelerado el descenso del uso del preservativo.
Los hispanos están entre los grupos más vulnerables.
Los hombres homosexuales y bisexuales están usando condones menos que nunca, y el declive ha sido particularmente pronunciado entre los jóvenes e hispanos, según un nuevo estudio.
La preocupante tendencia indica una necesidad urgente de mejores estrategias de prevención mientras el país lucha por vencer la epidemia del VIH, dijeron los investigadores.
Durante la última década, los medicamentos de prevención conocidos como PrEP, sigla en inglés para “profilaxis prexposición”, han ayudado a impulsar una reducción moderada en las tasas de VIH.
Y, sin embargo, a pesar de las persistentes campañas de salud pública que promueven los medicamentos, estos no han sido acogidos por una cantidad significativa de hombres negros e hispanos que son homosexuales o bisexuales.
El uso de condones, los cuales previenen el VIH y otras infecciones de transmisión sexual, ha ido disminuyendo en todos los ámbitos en los últimos años, no solo entre los hombres homosexuales, lo que ha contribuido a un incremento de las infecciones de transmisión sexual.
Los investigadores dijeron que, al centrarse tanto en las medicinas PrEP, las autoridades de salud pública han descuidado los condones, lo que ha contribuido a que se usen menos.
“El objetivo de promover la PrEP es valioso, pero ha eclipsado otras estrategias de prevención como los condones”, afirmó Steven Goodreau, experto en VIH de la Universidad de Washington. Goodreau dirigió el nuevo estudio y coescribió un artículo relacionado.
Un portavoz de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) reconoció una disminución en el uso de condones, pero dijo que la agencia continúa promoviéndolos. Por ejemplo, los departamentos de salud locales que reciben fondos federales para la prevención del VIH deben incluir la distribución de condones en sus estrategias.
Las tasas de VIH han disminuido en los últimos años gracias en parte a la PrEP. Pero la disminución en Estados Unidos —el 12 por ciento entre 2017 y 2021, según estimaciones del gobierno— ha quedado rezagada en comparación con la de muchas otras naciones occidentales ricas e incluso la de algunos países africanos muy afectados.
Los hombres homosexuales y bisexuales se ven afectados de manera desproporcionada: representan solo el 2 por ciento de los adultos estadounidenses y constituyen el 70 por ciento de los nuevos casos de VIH. Además, las tasas de infección son mucho más altas entre los hombres homosexuales negros e hispanos que entre los hombres homosexuales blancos.
En 2012, la PrEP debutó en medio de investigaciones históricas que demostraron que, al tomarse diariamente, los medicamentos antirretrovirales prácticamente eliminan el riesgo de contraer el VIH.

Al cabo de unos años, los investigadores determinaron que las personas con VIH tratado de forma exitosa no podían transmitirlo a través del sexo.
Estos avances relajaron las preocupaciones de los hombres homosexuales y probablemente aceleraron el abandono de los condones, afirmó Goodreau.
Agencias de salud pública, clínicas, organizaciones sin fines de lucro y compañías farmacéuticas canalizaron cientos de millones de dólares hacia la promoción de la PrEP, lo que contribuyó a su empleo generalizado entre los hombres homosexuales blancos.
Pero la popularidad de los medicamentos se ha mantenido relativamente baja entre los hombres negros e hispanos, quienes están asegurados en menores proporciones y tienden a albergar una mayor desconfianza hacia los médicos.
El nuevo estudio sobre el uso de condones, publicado el martes en la revista AIDS and Behavior, examinó las respuestas a una encuesta masiva de salud en línea de hombres y adolescentes homosexuales y bisexuales entre 2014 y 2019.
Alrededor del 10 por ciento de los encuestados de cada año procedían del grupo del año anterior, lo que permitió a los investigadores realizar un seguimiento de los cambios a lo largo del tiempo.
Entre los encuestados negativos a VIH, los condones eran más populares que la PrEP.
En 2019, aproximadamente la mitad de los participantes afirmó que usaba condones de manera inconsistente y el 17 por ciento reportó un uso constante. En contraste, solo el 12 por ciento de los encuestados reportó haber usado PrEP recientemente.
A continuación, los investigadores observaron a las tres cuartas partes de los encuestados que tenían mayor riesgo: aquellos que eran VIH negativos y no habían usado PrEP recientemente.
En un año determinado, alrededor de dos tercios de estas personas afirmaron que había tenido relaciones sexuales recientemente sin condón.
Y entre el subconjunto de hombres que respondió encuestas consecutivas, la proporción que informó tener relaciones sexuales sin condón aumentó un 3 por ciento entre el primer y el segundo año.
El patrón fue más sorprendente entre los jóvenes hispanos entre 15 y 25 años, que tuvieron un aumento del 19 por ciento en las relaciones sexuales sin condón en tan solo un año.
Alrededor del mismo periodo, las tasas de VIH entre los hombres homosexuales hispanos aumentaron un 3 por ciento por año, incluso cuando estas se estabilizaron entre los hombres homosexuales negros y disminuyeron entre los hombres homosexuales blancos, según estimaciones gubernamentales.
Carlos Saldana, experto en enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad Emory, afirmó que las escuelas y los líderes de la salud pública no están abordando las necesidades de salud sexual de los jóvenes hispanos, incluidos los migrantes.
“Cuando llegué a Atlanta en 2020, no había ninguna campaña en español ni mensajes culturalmente sensibles sobre salud sexual relacionados con las comunidades hispanas”, afirmó.
Según los CDC, solo la mitad de las escuelas secundarias brindaron educación sexual inclusiva con la comunidad LGBTQ en el año escolar 2019-20. Desde entonces, algunos republicanos han intensificado sus esfuerzos para eliminar el contenido LGBTQ de las escuelas. LaRon Nelson, investigador del VIH en la Universidad de Yale, identificó una de esas leyes en Florida, un estado de tiene una gran población hispana y la tercera tasa más alta del país de nuevos diagnósticos de VIH.
Las organizaciones comunitarias de Florida deberían llenar el vacío educativo para garantizar que los jóvenes en riesgo aprendan sobre la PrEP y los condones, dijo Nelson. “Debemos encontrar nuevas maneras de estimular el interés de los jóvenes por los condones y ampliar su accesibilidad”, afirmó.
El gobierno federal también está descuidando apuntalar el uso de condones, dijo Goodreau, señalando que los preservativos no se mencionan en los planes estratégicos oficiales para combatir el VIH que emiten las distintas agencias de salud.
Carl Dieffenbach, director de la división de sida del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, cuestionó esa premisa y dijo que los condones son “una parte clave del mensaje en todos nuestros estudios”.
nuestras charlas nocturnas.
Feromonas humanas: ¿de verdad existen? …

The Conversation(F.M.García) — En 1959, los investigadores Peter Karlson y Martin Luscher acuñaron el término “feromonas” para designar sustancias secretadas por un individuo que desencadenan una reacción comportamental o endocrina estereotipada (no aprendida) en sus congéneres.
Entre ellas, las más populares eran (y son) las llamadas feromonas sexuales, descritas por primera vez en hembras de polillas de la seda (Bombix mori).
Sin necesidad de experiencia previa, cantidades ínfimas de esta feromona femenina atraen inmediatamente a los machos de su especie, facilitando así la reproducción.
De inmediato se planteó la existencia de feromonas humanas, que atraerían irremisiblemente a los individuos del otro sexo. Colonias, perfumes y desodorantes con estas supuestas sustancias se pueden encontrar en internet… para alimentar los lúbricos sueños de los ignorantes.
El caso es que hasta principios del siglo XXI no se identificaron feromonas sexuales en ninguna especie de mamíferos. Era difícil porque, para demostrar que una sustancia actúa como tal, se debe probar que resulta atractiva para individuos del otro sexo sin experiencia previa con ellos o sus olores. Es decir, en individuos privados de contacto social hasta el momento del experimento.
– El secreto químico de los ratones macho
A principios de los 2000, en nuestro laboratorio de Neuroanatomía Funcional Comparada de la Universidad de Valencia criamos hembras de ratón sin machos ni sus olores (hembras solas, con su madre y hermanas) hasta su edad adulta. Sometimos estas hembras “químicamente vírgenes” a una prueba de elección simple entre serrín de cajas de machos adultos –con un intenso olor característico– y otros tipos de lecho: serrín limpio y lecho obtenido de cajas de hembras o de machos castrados.
Pues bien, las hembras exploraban más el serrín de machos cuando permitíamos el contacto directo de su hocico con él. Por el contrario, si una plataforma agujereada dejaba pasar el olor pero impedía el contacto con el serrín, no había preferencia.
La razón de estos resultados es que la feromona masculina atractiva del ratón es una proteína urinaria no volátil, de un tipo conocido genéricamente como lipocalinas. Las lipocalinas poseen “bolsillos hidrofóbicos” en los que retienen –y protegen de su degradación– compuestos olorosos lipídicos volátiles.
Años después, Jane Hurst y Rob Beynon, de la Universidad de Liverpool, identificaron la lipocalina de machos que desencadena la atracción sexual. La llamaron darcina, en honor de Mr. Darcy, el atractivo protagonista masculino de la novela de Jane Austen Orgullo y Prejuicio.
Se ha comprobado que la darcina no es detectada por el epitelio olfativo de la ratona, sino por su órgano vomeronasal (VNO) u órgano de Jacobson, cuyas neuronas expresan receptores de membrana específicos para distintas feromonas. Se acepta por ello que el VNO es el órgano responsable de detectar feromonas.
– ¿Hay algo similar en nuestra especie?

Gracias a que Charles Wysocki y George Preti se hicieron esta misma pregunta, sabemos que poseemos glándulas sudoríparas apocrinas axilares que producen ácidos grasos olorosos y derivados de andrógenos (androstenona, androstenol y androstadienona).
Se trata de buenos candidatos a feromonas sexuales masculinas, puesto que abundan más en hombres que en mujeres, y aparecen en la orina y el sudor axilar sólo tras la pubertad.
Además, estos compuestos están asociados a lipocalinas similares a la darcina.
Sin embargo, diversas razones nos llevan a pensar que esas sustancias no actúan como feromonas:
- Los humanos no tenemos órgano vomeronasal.
- Nuestro genoma posee un solo gen de receptor vomeronasal (frente a casi 300 en ratones) que nos permitiría detectar una única feromona. Dicho gen, eso sí, se expresa en nuestro epitelio olfativo.
- La percepción de estos compuestos no parece apropiada para una feromona sexual. Por ejemplo, numerosos estudios indican que no son detectados por una gran parte de la población (masculina y femenina), y que quienes las detectan las encuentran desagradables, calificando su olor como “pútrido o urinario”.
Por otra parte, hay numerosos estudios acerca del reconocimiento del sexo de los usuarios de camisetas por el olor de sudor que éstas desprenden. También hay evidencia de que los bebés de seis días de edad, no antes, reconocen el olor de su madre, y viceversa (de los padres hay muy poca información).
Sin embargo, estos datos solo demuestran un aprendizaje (memoria de olores) dependiente de la experiencia social. Nada que ver con la respuesta estereotipada, no aprendida, a las feromonas.
– En busca de la feromona humana de la lactancia
Otros estudios sugieren que la lactancia sí que podría estar mediada por feromonas. Tras nacer, el bebé muestra el llamado reflejo de succión, del que depende su supervivencia: se lleva a la boca y succiona con fruición el pezón del pecho materno.
La investigadora Robyn Hudson estudió este reflejo en conejos, cuyas crías pugnan con sus numerosos hermanos por encontrar los pezones maternos durante las cortas visitas (cinco minutos) de su madre a la madriguera, y propuso la existencia de feromonas mamarias que mediarían esta conducta.
Años después, Benoist Schaal detectó una sustancia en la leche de la coneja, el 2-metilbut-2-enal, que es atractiva para los conejillos neonatos. Induce de inmediato en ellos un “reflejo de succión” dirigido a la pipeta que lo contiene.
¿Podría haber una feromona mamaria humana, similar a la del conejo? Parece que sí, pero no sería secretada por las glándulas mamarias, sino por glándulas de la areola mamaria. Estas no producen leche, sino un líquido transparente.

Curiosamente, el número de glándulas areolares se correlaciona con la facilidad con que el bebé se coge al pecho, y las mujeres primíparas sin dichas glándulas tienen grandes dificultades para iniciar la lactancia. Por otro lado, en el primer intento de lactancia, los bebés recién nacidos muestran incremento del ritmo respiratorio y acercamiento reflejo hacia la secreción de las glándulas areolares.
Si identificáramos la feromona de las glándulas areolares, tal vez podríamos usarla para conseguir más fácilmente el milagro de la lactancia materna. Un interesante reto para la ciencia futura.
nuestras charlas nocturnas.
La música ya no es lo que era …

JotDown(D.Cuevas) — La música ya no es lo que era. Todos los discos que se han facturado más allá de los setenta no merecen la pena. Los jóvenes tienen el cerebro tan licuado por las aberraciones sonoras actuales como para no ser capaces de reconocer el virtuosismo musical ni aunque lo tuvieran delante, resoplándoles en los morros.
Todas estas son afirmaciones que anuncian una certeza incuestionable: que a aquellos que las proclaman ya les empieza a oler el cuerpo a arena. Y no hay motivo para la alarma, porque las mencionadas aseveraciones son un discurso recurrente y cíclico que se repite generación tras generación. Y también son un síntoma de que quien las dispara ya se ha convertido oficialmente en lo que se considera un Viejo Cascarrabias.
La música pretérita da la impresión de sonar mejor y tener más lustre que la actual. Y no solo los mitómanos se dedican a, en una era marcadamente digital, seguir coleccionando ediciones físicas de éxitos firmados hace ya unas cuantas generaciones. Sino que la juventud también parece gravitar hacia la música del pasado a la hora de rellenar las estanterías.
Todo esto, sumado a las quejas habituales que cuestionan el talento de esos nuevos artistas amigos de forrarse con autotune los berridos, o de producir sus temas desde su propia habitación entre murallas de Funkos y sentaditos en una silla gamer, ha propiciado que el consenso general sea el recurrido «la música ya no es lo que era». Pero hay bastante miga que escarbar en esa afirmación.
- Awesome Mix
En 2014, la banda sonora de Guardianes de la Galaxia donde se recopilaban los temas que Peter Quill (Chris «Star-Lord» Pratt) portaba en su vetusto walkman, se encaramó a la primera posición de las listas de ventas durante varias semanas.
Lo llamativo del asunto es que las canciones del disco no eran temas originales compuestos para la película, ni tampoco producciones contemporáneas del momento del estreno, sino éxitos muy conocidos de los años sesenta y setenta, cuatro décadas antes de que los Guardianes aterrizasen en pantalla, cuando la mayor parte del público de la película de Marvel ni siquiera había nacido.

A principios de 2022, la empresa Luminate Data, dedicada exclusivamente a analizar las cifras de ventas de tonadillas, observó los números que se facturaron en el mundo musical y concluyó que la «música vieja» representaba en dicho momento el setenta por ciento del mercado en el territorio estadounidense.
Es cierto que se trata de una afirmación que habría que agarrar con pinzas largas, porque lo que la propia empresa consideraba «música vieja» eran todas aquellas canciones con más de un año y medio de edad. Pero también lo es que aquel porcentaje evidenciaba que en cuanto a consumo, los hits actuales parecen tener las patitas más cortas y que muchísima gente preferían rellenar sus playlists con clásicos del ayer, y con ese otro tema en el que todos estáis pensando.
En realidad, lo que vendrían a reflejar aquellos números es que el público seguía consumiendo música de generaciones anteriores. Al mismo tiempo, ciertas vías para estar al tanto de las novedades actuales en la industria parecen haberse desmoronado: la ceremonia de los Grammy Awards ha tenido durante los dos últimos años una media de ocho millones de espectadores, que no solo están muy lejos de los casi diecinueve millones que sumó en 2020, sino que además gravitan a varios años luz de los cuarenta millones que congregaba el mismo evento en 2012.

Pero las listas de streaming anuncian que los artistas contemporáneos no han sido abandonados en las gasolineras, sino todo lo contrario. El top del año pasado en Apple Music es básicamente un recuento de estrellas actuales, encabezado por Justin Bieber, The Kid LAROI, Harry Styles, Kodak Black, Future o Adele. Una clasificación en donde hay que descender hasta la decimoséptima posición para encontrarse con un single de hace tres temporadas: el temazo «Blinding Lights» firmado por The Weeknd.
Y una lista donde el primer músico con bastantes años sobre el lomo que se asoma, Elton John, lo hace gracias a una colaboración con la farandulera Dua Lipa remezclada por el trío australiano PNAU: «Cold heart».
En el mundo del vinilo, esos discos prehistóricos que por alguna razón se han vuelto a poner de moda, la cosa es curiosa: la relación de álbumes más vendidos de la pasada temporada está encabezada por los nuevos lanzamientos de Taylor Swift (Midnights), Harry Styles (Harry’s House), Artic Monkeys (The Car) y Liam Gallagher (C’mon You Know).
Pero en el quinto puesto tenemos el Rumours de Fleetwood Mac, que vio la luz en 1977. Y entre los puestos undécimo y decimoquinto tenemos a Pink Floyd con Dark Side of the Moon (1973), Amy Winehouse con Back to Black (2006), Nirvana con Nevermind (1991), David Bowie con The Rise and Fall of Ziggy Stardust (1972) y George Michael con Older (1996).
Lo de Pink Floyd no es mucha sorpresa porque, joder, podéis pedir un deseo si encontráis a alguien que tiene un tocadiscos pero no una copia del Dark Side, ya que ese parece el álbum que viene por defecto en la guía de iniciación al vinilo. Lo de los demás tampoco es demasiado extraño al tratarse de discos pop muy redondos, que funcionan igual de bien ahora que en la época en la que se publicaron.
El propio Rumours es una colección de temas con gancho encadenados uno detrás de otro, que está acompañado de una portada legendaria donde a un tipo le cuelgan las bolas de la entrepierna de manera literal, y además se trata de un LP cuya estructura ha sido cuidadosamente configurada en torno a la idea del vinilo. Porque la manera de construir los discos en dicho formato siempre ha sido una empresa llamativa y curiosa, sobre todo teniendo en cuenta que, hoy en día, ese concepto de álbum clásico ha sido dinamitado.

- Blood on the Tracks
El tracklist de un buen disco, el orden en el que presenta el grupo sus canciones en sociedad, normalmente no era fruto del azar. La idea detrás de un álbum se basaba en construir una experiencia coherente, o en establecer cierta narrativa, y el formato vinilo obligaba a hacerlo de un modo determinado.
Para empezar, por sus propias restricciones de espacio: tenemos dos caras, cada una de las cuales puede albergar unos veinte minutos de música a 33 RPM, o unos catorce a 45 RPM. De este modo se establecía que la duración oficial de un disco rondaba los cuarenta minutos, aunque esto depende también del género, porque vete tú a decirle a los punkis con sus canciones metralla de minuto y medio que tienen que rellenar casi tres cuartos de hora y a lo mejor se ponen a sudar las cervezas de golpe.
La naturaleza del vinilo también condicionaba mucho la disposición de temas. La división del conjunto en una cara A y una cara B, que además obligaba al oyente a levantarse del sofá para voltear el disco a mano, hacía necesario que existiese un equilibrio de ritmo y estilo entre ambas, para que ninguna de las dos mitades se sintiese ajena a la otra o acabara coleccionando polvo al ser menos interesante que su hermana.
Sobre la superficie de cada lado también había otros factores importantes a tener en cuenta: lo ideal era que el primer corte de la cara A presentase el tono del disco. Y que el single potente se ubicase en la segunda pista, porque aquella era la que sonaba mejor al estar alejada del borde exterior del vinilo, propenso a un sonido menos fiel al ser más sensible a las vibraciones.
Ese segundo corte también suponía una posición ideal por estar más distanciado de los surcos próximos al centro del disco, que al ser más cerrados eran proclives a una distorsión que no se lleva bien con los temas más cañeros o movidos. Por esto último, las bandas habitualmente cuidaban de colocar al final de cada cara las canciones más relajadas.
Que el propio formato estuviese diseñado para ser escuchado del tirón era otro asunto a tener en cuenta, porque implicaba una distribución meditada de las piezas musicales. Colocar dos temas lentos seguidos podría aburrir al oyente, y hacer lo propio con dos canciones muy similares impediría distinguir con claridad dónde terminaba una y dónde empezaba la otra.
A la hora de ordenar el repertorio lo habitual era saltear los temas marchosos con los reposados y en el momento de cambiar de pista cada grupete se las apañaba a su estilo: muchos tiraban del fade-out / fade-in para separar sus canciones, y otros optaban por enlazar el final de alguna con el principio de la siguiente para darle un empaque al conjunto.
Con la llegada de los compact discs la cosa cambió, esos discos plateados de ciencia ficción permitían albergar el doble de minutos que un vinilo, y además se reproducían en minicadenas en donde era más sencillo brincar de una pista a otra.
En lugar de jugar a apuntar sobre el objetivo con la aguja del tocadiscos para localizar el temarral, ahora bastaba con pulsar un botón gracias a la tecnología láser. Aquello propició que la tracklist se ordenase de un modo algo menos rígido, los grupos comenzaron a cascar los singles abriendo el disco (para llamar la atención de los DJ de radio y que aquellos les otorgasen hueco en las ondas), y las discográficas comenzaron a rellenar el espacio con bonus tracks de grabaciones que se habían quedado fuera del lanzamiento original, directos de la banda tocando en algún lugar exótico o rarezas variadas. Esto descalabraba la idea del álbum como algo redondo, pero nos daba igual porque nos estaban metiendo más canciones en el paquete.

En la era digital todo esto se vino abajo. Los usuarios comenzaron a fabricar listas de reproducción en sus lectores de MP3, o en plataformas como Spotify, que serían el equivalente a las recopilaciones en casetes y cedés caseros montadas a mano de toda la vida, pero sin requerir del engorro de tener que pelearse con la doble pletina o la tostadora de cedés para grabarlas. Y esto ha provocado que el modo de consumir las melodías sea también diferente.
En el mismo Spotify es fácil comprobar que los discos de músicos populares actuales acumulan reproducciones en sus dos o tres singles más promocionados mientras el resto de piezas del álbum son ignoradas alegremente. Entretanto, muchos artistas modernos nacidos y popularizados en internet han descartado por completo la idea del álbum.
Aquellos que cultivaron fans publicando en plataformas como Bandcamp o los traperos y raperos que afloraron a mediados del dos mil diez se han dedicado a sacar mixtapes (recopilaciones algo anárquicas en comparación con un álbum) o directamente a publicar sus temas en YouTube según los iban pariendo sin preocuparse por la homogeneidad de su catálogo.
Y les ha ido bien. Ahí tenéis a Pimp Flaco y a Kinder Malo asomándose por el canal de ColorsxStudios (una plataforma que filma a artistas de todos los puntos del globo) con un «Chemtrails» que suma treinta y tres millones de visualizaciones.
O a Quevedo alistándose a grabar en casa de Bizarrap una cantinela que ni siquiera se molesta en colocar el título de la canción en su nombre de YouTube (está bautizada simplemente como «QUEVEDO || BZRP Music Sessions #52») y acumula unos demenciales cuatrocientos catorce millones de reproducciones.
Lo llamativo, especialmente en los raperos urbanos, es que a pesar de defenestrar la idea del disco, muchos nuevos artistas han asimilado la estética y las formas visuales de las estrellas musicales a la hora de fabricar sus videoclips.
Porque las suyas son producciones con mucho estilo propio que se demuestran absurdamente trabajadas aunque jueguen al feísmo: son capaces de rodar el vídeo en una farmacia del barrio, en el parque de los columpios, en un descampado o en la guagua como Bejo junto a Mucho Muchacho y Cooking Soul, pero no lo hacen sin cabeza, sino asimilando y adaptando unos criterios estilísticos concretos.
Y con eso logran que sus clips no parezcan una aberración de Flor Mariae y circulen más cercanos a los vídeos facturados por directores con renombre. Y sí, también están forrados con autotune y moderneces variadas.
- OK Computer
Al margen del consumo se encuentra la producción contemporánea. La chavalada ha descubierto un autotune que otrora se utilizaba para disimular a escondidas los gallos del intérprete pero que ahora se exhibe sin complejos, forzándolo hasta el extremo y convirtiendo la voz del cantante en una robótica prima lejana tanto del Loquendo como de HAL 9000 y Stephen Hawking.
Por otro lado, aprovechando las facilidades tecnológicas que tenemos hoy, muchos han comenzado a elaborar sus canciones en el ordenador de casa, Billie Eilish y su hermano Finneas O’Connell grabaron el estupendo When We All Fall Asleep, Where Do We Go? en el estudio que el segundo se había montado en su propia habitación.
También han nacido nuevos géneros impulsados por internet como el hyperpop, una versión hipertrofiada del pop y el rollito avant garde, o la corriente vaporwave, un estilo peculiar de narices que satiriza el consumismo a base de evocar la extrañísima nostalgia provocada por cosas como los hilos musicales de supermercados o las musiquillas en canales televisivos de partes metereológicos y teletiendas.
Los artistas vaporwave incluso se atrevieron a hacer cosas que se antojarían sacrílegas para cualquier compositor que no fuese Brian Eno: grabar y samplear la música de los centros comerciales y ascensores, o ralentizar canciones populares para convertirlas en mejunjes sonoros dignos de la televisión nocturna.
Ojo al «All Night» de Luxury Elite y Saint Pepsi, un hipnótico clasicazo vaporwave de cuarenta segundos que le debe su existencia al «Rock with You» de Michael Jackson.

Lo cierto es que todo esto no es tan extraño. Quizás no exista demasiada diferencia entre el zagal que no tenía ni idea de afinar y descubre que puede cantar gracias al autotune y el otro chico que, varias décadas atrás, no tenía ni idea de música pero fue consciente de que podía provocar sonidos molones aporreando una guitarra.
Los estudios de grabación siempre seguirán existiendo, pero también es bonito ver que con los medios actuales hay gente creativa capaz de sacar adelante aquello que les burbujea en la cabeza sin desembolsar demasiada pasta.
Tampoco hay mucha distancia entre los nuevos géneros marcianos y los extraños experimentos que realizaba Eno, como aquella legendaria «Jesus’ Blood Never Failed Me Yet» que en esta casa reverenciamos. A lo mejor ocurre que todo esto son caminos similares, pero no idénticos. La música ya no es lo que era porque ahora es otra cosa, menudo coñazo sería si fuese siempre igual.

- Modern Times
Habiendo asimilado que tanto el modo de consumir como el de producir música ya no son lo que eran, lo que toca es hablar del asunto con más espinas, aquel que realmente suele propiciar que se pronuncie la frase que da título a esta pareja de textos, la calidad de la música actual. Y eso es algo peliagudo por el carácter subjetivo que habita en toda manifestación artística.
«La música ya no es lo que era» es esa afirmación que se defiende con garras afiladas, concretamente, con las uñas de un Viejo Cascarrabias. Porque ese discursito de todo-va-a-peor-dónde-vamos-a-parar-señor-llévame-pronto se viene repitiendo una y otra vez desde que a alguien se le ocurrió comenzar a fabricar canciones.
Para todo esto siempre podemos echar mano de la ciencia. En 1903, el profesor estadounidense Max Meyer publicó en The American Journal of Psychology un estudio titulado «Experimental Studies in the Psychology of Music». Durante dicha investigación, Meyer se dedicó a reproducir ante sus alumnos una pieza de música oriental en bucle, una composición completamente desconocida para aquellos oyentes.
Y los estudiantes corroboraron que la última escucha de los exóticos acordes fue la que disfrutaron más, como consecuencia de haberse familiarizado con las melodías. En 1926, A. R. Gillliland y H. T. Moore llevaron a cabo otro estudio titulado «The Immediate and Long Time Effects of Classical and Popular Phonograph Selections».
En el mismo, sometieron a una serie de personas a la escucha semanal de diversos discos de música clásica y de jazz a lo largo de veinticinco semanas.
Y observaron que, tras todo ese tiempo expuestos a las armonías, entre los conejillos de indias había aumentando el gusto por la música clásica (música vieja) mientras que la devoción por el jazz (música contemporánea por aquel entonces) seguía a la misma altura que antes de iniciar el estudio. R. Alpert en 1953 reprodujo numerosas veces ante varios sujetos una melodía premeditadamente extraña que aquellas personas no habían escuchado antes.
Tras la maratón sonora, dicho público concluyó que inicialmente habían encontrado la música bastante desagradable, pero que, gracias a las posteriores repeticiones, acabaron pillándole el gustillo en cierto momento y, tras escucharla demasiadas veces, produciéndoles cierta indiferencia.

En 2009, un estudio de la Universidad de California en Davis titulado «The Neural Architecture of Music-Evoked Autobiographical Memories» se dedicó a observar la actividad del cerebro cuando la gente era expuesta a la música, y descubrió que había secciones específicas de nuestros sesos asociadas a los recuerdos autobiográficos que se activaban ante la escucha de las canciones más familiares.
El profesor Petr Janata, de dicha universidad, lo explicaba así: «Lo que parece suceder es que una pieza de música familiar sirve como banda sonora para una película mental que comienza a reproducirse en nuestra cabeza».
Para llevar a cabo el estudio, Janata creó un un modelo que mapeaba los tonos de una pieza musical a medida que esta saltaba de un acorde a otro. Haciendo mapas tonales de cada extracto musical, y comparándolos con escáneres cerebrales, descubrió que el cerebro perseguía estas progresiones tonales en la misma región en la que experimentaba los recuerdos: la parte dorsal del córtex prefrontal medio y las zonas inmediatamente adyacentes.
Cuanto más fuerte era el recuerdo autobiográfico, mayor resultaba la actividad de seguimiento de la música radiada.
En 2013, Amee Baird y Séverine Samson decidieron utilizar música pop para ayudar a pacientes con lesiones cerebrales a recuperar algunos de sus recuerdos. La treta era interesantísima: rescataron las canciones más populares a lo largo del periodo de vida, previa a la lesión, del enfermo y los expusieron a ellas.
La jugada funcionó, en diferentes grados, con varios de los pacientes recordando eventos pasados que habitaban en su cabeza unidos a aquellas notas, la gran mayoría de ellos se trataba de recuerdos positivos y de canciones que las personas conocían muy bien. Las conclusiones de todos estos experimentos son obvias, a menudo consideramos cierta música como buena porque la tenemos amarrada a los buenos recuerdos.
- What’s Going On
La calidad de la música es algo subjetivo, sí, ya se sabe, opiniones personales, culos, todos nos apoyamos en uno. Pero también el modo en el que percibimos la música tiene mucho que ver con lo habituados que estamos con ella. Algunos éxitos del pasado han anidado en nuestro cerebro como temas pegadizos a base de la repetición machacona, del mismo modo en el que Alpert logró que a un puñado de gente les acabase gustando un soniquete raro.
Otras pistas resuenan mejor en nuestra cabeza porque viven eternamente asociadas a recuerdos agradables, como demostraron Baird y Samson. La mayoría de lo que es considerado «buena vieja música» son temas a los que hemos estado expuestos durante años, o décadas, composiciones con las que estamos tan familiarizados como para invitarlas a casa y dejarles una copia de las llaves.
Eso no significa que no sean buenas, pero sí aclara que nos puedan parecer mejores que otras canciones recién llegadas. Probablemente la tracklist personal de un individuo no se compone tanto de buena música en general, como de su buena música en particular.

En 1899, el compositor e historiador musical Hubert Parry, al hablar del panorama sonoro de su era, escribió: «La música folklórica antigua es uno de los productos más puros de la mente humana. Creció en el corazón de la gente antes de que se dedicaran tan asiduamente a la obtención de productos fáciles y rápidos».
A Parry las moderneces se le antojaban inferiores y menos sinceras que los cantares antiguos, y su discurso sonaba a Viejo Cascarrabias queriendo dejar claro a los jóvenes que-en sus tiempos-sí-que había-músicos de verdad. Y esa es una constante que se viene repitiendo, una cantinela de superioridad que siempre ha existido.
Probablemente hubo gente que encontraba salvaje, asilvestrada e inferior la música de Elvis en comparación con el Frank Sinatra que quince años antes embelesaba adolescentes sin necesidad de bambolear la pelvis. Y también existieron quienes consideraron endemoniado y menor al jazz. Al igual que hubo amantes del jazz que veían el rock como un terreno carente del virtuosismo melódico de sus ídolos, y rockeros que no entendían las alabanzas al rap, ese estilo en el que nadie se molestaba en saber afinar, o siquiera sujetar, una guitarra.
Por lo general, el principal problema a la hora de valorar la música contemporánea siempre ha sido el mismo: no tratar de apreciarla por sus propios méritos, sino en comparación con el pasado musical, y más concretamente, con el que corresponde a los propios gustos de la persona que se queja de que la música actual es una mierda.

También está el detalle de que para juzgar de manera justa la calidad de ciertas obras hay que tener un mínimo de conocimiento sobre el género y el ecosistema en el que se gesta. El articulista Ed Leshman lo explicaba con bastante maña:
El solo de guitarra en «Sweet Child O’ Mine» resulta sensacional debido al lugar que ocupa la música rock en la cultura occidental, el lugar de la guitarra eléctrica en ese género y la forma en que Slash encarna la idea de molar mucho del rock & roll. El mismo solo de guitarra no sería emocionante si: a) crees que Guns N’ Roses representa la decadencia inflada de los ochenta y te incomoda las reivindicaciones modernas de sus discos; b) nunca has escuchado una guitarra eléctrica antes.
Tuvimos que aprender a asociar los solos de guitarra con la trascendencia o la rebeldía, porque ese significado no está construido en ellos de manera natural. Aprendemos a asociar los sonidos y las imágenes con los sentimientos. Si les muestras el OK Computer de Radiohead a un grupo de extraterrestres, no entenderán por qué crees que es genial (ni siquiera «Subterranean Homesick Alien»).
Uno no puede valorar eficazmente el rock and roll si nunca ha escuchado un riff de guitarra, ni asimilar el punk si no entiende que su meta inicial era tocar los huevos, ni entender el rap si no sabe que nació en las calles, ni criticar el tecno si no se ha expuesto antes a la electrónica, ni juzgar el heavy si es ajeno a la caña, ni comprender el reguetón si nunca ha visto a un perro en celo frotándose contra las piernas de cualquiera que se le acerque.
A la larga, la música popular también funciona como un ecosistema que se alimenta de las tendencias, e incluso las propuestas más rupturistas acaban integrándose en ella o alimentándola. Aquel Pimp Flaco rapero que cantaba «No te panikees» y parecía un chiste en el reportaje que le hizo Playground, ha terminado amasando legiones de seguidores y reinventando su carrera al unirse con la banda indie Solo Astra para conformar un nuevo grupo, Cupido, que es un ejemplo de formación puramente pop («No sabes mentir», «Milhouse», «La pared», «Autoestima») con un cantante que llega embalando sus letras en autotune.
El youtuber Orslok, que se paseó por una sesión de Gallery («Gema rosa») con un peluche amarrado al cinturón, y también abusando del autotune hasta el extremo, se ha convertido en la estrella invitada en la canción «Casa Kira» de Carolina Durante, ese grupo que es el heredero moderno de la movida y del pop-rock garajero pretérito de este país: ellos son los culpables del potente «Cayetano», los que cantaban lo mucho que añoraban a Juanita y los Feos («Las canciones de Juanita») y los que también reinventaron, junto a Amaya, el tema «Perdona (Ahora sí que sí)» de un cantante actual tan especial y alejado del mainstream como Marcelo Criminal.
Entretanto, el trapero y regeatonero Yung Beef, con su desacomplejado acento granadino, alguien a quien siempre parece sudársela todo muchísimo, ha visto cómo uno de sus temas con más tirón en YouTube («Ready pa morir») era versionado por gente con tanta carrera en esto como Los Planetas, mutando en una «Islamabad» que sería elegida por la revista Rockdelux como tema del año allá por 2017.

La música ya no se produce igual, no se consume igual y no es igual que antes. Las canciones que consideramos buenas cuentan con la ventaja de llevar años resonando en nuestras vidas, o de existir asociadas a recuerdos personales. Lo que ahora anida en las playlist de la gente es un material capaz de remover entrañas o de agitar caderas, y son esas sensaciones y experiencias las que harán que todos esos temas sigan siendo reverenciados en el futuro.
Ocurre que, cuando una composición es capaz de tocarnos fuerte la patata, no tiene la menor importancia, al contrario de lo que quieren hacernos creer, si el artista en cuestión es un distinguido maestro del violonchelo old-school que posea la voz de un querubín celestial o tan solo un cavernícola que toca el bombo a cabezazos y se comunica en idioma orco. James Gunn, director de Guardianes de la Galaxia, ideó aquel Awesome Mix como una recopilación de éxitos de hace cuatro décadas porque, a pesar de ubicar su película en el espacio, quería crear una conexión familiar con los espectadores del film. Y la música parecía el mejor camino para conseguirlo.
Muchos de los que protestan ante el panorama musical actual por sentirlo alejado de sus géneros favoritos tampoco parecen haber investigado demasiado bien qué es lo que están haciendo los nuevos grupos que cultivan esos estilos que ellos añoran. En realidad, se centran en disparar contra lo más popular e inmediato, cuando los éxitos de masas no siempre han sido los que ha perdurado con el paso del tiempo ni, desde luego, los que más calidad artística poseían.
Que mucho se habla de las maravillas del britpop pero ahí tenéis a Black lace, petándolo en el 84 con «Agadoo» y, como decía Jarvis Cocker, solo siendo recordados desde entonces por haber popularizado una de las canciones más odiosas de la historia.
Juzgar la música contemporánea sentenciándola cuando acaba de aterrizar entre nosotros no es demasiado justo. Valorar su calidad a base de la comparación con otras producciones añejas con las que no comparte nada es directamente poco razonable. La música ya no es lo que era. Sería absurdo si lo fuese.

nuestras charlas nocturnas.
¿Existe el lenguaje del amor? En los 90 decían que sí pero ahora lo cuestionan y hay controversia …

Infobae(The Washington post) — El lenguaje del amor, una teoría sobre cómo las personas expresan y reciben amor, fue introducida hace 30 años por el pastor baptista Gary Chapman.
La noción de que todos hablamos un lenguaje del amor se ha arraigado tanto en la conciencia pública que ha generado memes, sátiras e incluso una canción de Ariana Grande.
Pero algunos científicos cuestionan la validez del concepto.
Y otros han sugerido que, en algunas situaciones, el lenguaje del amor puede ser perjudicial y animar a sus adeptos a permanecer en relaciones difíciles o incluso abusivas.
Este mes, un artículo publicado en la revista Current Directions in Psychological Science revisaba la literatura científica y concluía que los supuestos básicos sobre los lenguajes del amor se asientan sobre un terreno inestable y carente de pruebas empíricas.
El libro de Chapman, Los 5 lenguajes del amor: El secreto del amor que dura, ha vendido más de 20 millones de ejemplares desde su publicación original en 1992 y se ha reimpreso en 50 idiomas. La premisa es que el amor significa cosas distintas para cada persona, y la clave de una relación feliz es entender el lenguaje del amor de tu pareja.
Su lenguaje puede consistir en palabras de afirmación (hacer cumplidos), regalos (grandes y pequeños), actos de servicio (ayudar a su pareja con las tareas domésticas o de otras formas), tiempo de calidad (hacer cosas juntos) o contacto físico (como abrazos, besos o sexo).
En respuesta a la nueva revisión científica, Chapman dijo que el éxito de su libro habla por sí mismo. “Creo que el hecho de que tantos millones de personas hayan leído el libro y tantas personas lo hayan encontrado útil en su relación, me convence de que puede tener un tremendo impacto positivo en el matrimonio”, dijo Chapman.
– ¿Ciencia o cultura pop?
La investigación académica sobre los lenguajes del amor es escasa. Pero cuando Impett y sus coautores, Haeyoung Gideon Park y Amy Muise, se adentraron en la literatura científica, descubrieron que algunos de los supuestos clave en los que se basan los “lenguajes del amor” no están respaldados por la ciencia de las relaciones. He aquí sus conclusiones.
1. En realidad, las personas no tienen un lenguaje amoroso primario
Descubrir y aprender a hablar el idioma primario del amor de tu pareja es un principio clave del libro de Chapman. Pero cuando los investigadores piden a los participantes en el estudio que evalúen los lenguajes del amor en una escala continua de 5 puntos, descubren sistemáticamente que las personas tienden a evaluar muy positivamente los cinco lenguajes del amor, lo que indica que la mayoría de las personas conectan con la mayoría o con los cinco lenguajes del amor.
“En la vida real, sabemos que la gente no suele tener que hacer este tipo de concesiones entre si quieres una pareja que te toque o que te exprese su amor de otra manera”, afirma Impett.
Aunque pueda parecer un punto sin importancia, encontrar el lenguaje del amor “primario” es la piedra angular de los consejos sobre el lenguaje del amor. “Si ése es el supuesto central, todo lo que sigue se desmorona de muchas maneras”, afirma Sara Algoe, psicóloga que dirige el Laboratorio de Emociones e Interacciones Sociales en las Relaciones de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, y que no es autora del artículo.
2. Hay más de cinco lenguajes del amor
Chapman afirma que existen cinco lenguajes clave del amor. Pero la investigación indica que los seres humanos expresan el amor de más de las cinco formas definidas por Chapman. En la revisión, Impett y sus colegas plantean otras posibles expresiones de amor, como apoyar el crecimiento personal y la autonomía de la pareja.
“Sabemos que estas cosas son realmente clave para la satisfacción en la relación y podrían ser más significativas para las parejas con valores más igualitarios”, dijo Impett. La investigación demuestra que desarrollar estrategias de gestión de conflictos e integrar a la pareja en una red social más amplia también son comportamientos distintivos que mantienen la satisfacción en la relación.
Los expertos en relaciones afectivas afirman que hay otros comportamientos importantes que no encajan perfectamente en una categoría de lenguaje amoroso. “Hay cientos de ellos”, afirma Helen Fisher, antropóloga biológica del Instituto Kinsey y autora de Anatomía del amor. “Ser amable con la suegra, llegar a tiempo a la ópera, crear intereses juntos, aprender cosas juntos, hacer cosas novedosas juntos. Es algo diferente a pasar tiempo juntos”.
3. Compartir el mismo lenguaje del amor puede no mejorar la relación

La implicación práctica de los lenguajes del amor es que descubrir y hablar el mismo lenguaje del amor que tu pareja es clave para una relación exitosa.
“La versión negativa de esta teoría es que si alguien no habla ese idioma, la relación está condenada al fracaso”, afirma Algoe.
Pero los estudios demuestran que las parejas con lenguajes de amor primarios coincidentes no manifiestan una mayor satisfacción en la relación que las que tienen lenguajes de amor diferentes.
Según Impett, rigurosos análisis estadísticos sugieren que recibir expresiones de amor en cualquiera de sus formas se asocia a una mayor satisfacción en la relación, independientemente de que el lenguaje del amor coincida o no.
John Gottman, uno de los pioneros de la investigación científica sobre las relaciones, también se muestra escéptico ante la idea de que aprender el lenguaje amoroso de la pareja sea la clave de la felicidad. “Mi conclusión general es que estas dimensiones no son muy distintas conceptualmente, ni son muy importantes a la hora de explicar la variación en la felicidad conyugal y la satisfacción sexual”, afirma Gottman, psicólogo y cofundador, junto con su esposa Julie Gottman, del Instituto Gottman de Seattle.
– ¿Pueden estar equivocados 20 millones de lectores?
Chapman, licenciado en antropología y doctor en educación de adultos, explicó que formuló las cinco lenguas y escribió el libro tras una década asesorando a parejas como pastor en Carolina del Norte y observando patrones en las áreas problemáticas que seguían apareciendo.
“No soy un investigador”, dijo Chapman. “Pero sí creo que hay un número significativo de personas a lo largo de los 30 años que han descubierto que ese concepto fue lo que dio un giro emocional a su matrimonio”.
Según él, 133 millones de personas han hecho el test de los 5 lenguajes del amor en Internet. Cuando habla en conferencias sobre el matrimonio o va de gira a iglesias de todo el país, “media docena de parejas se acercan y dicen: ‘Sólo queremos decirle que ese libro salvó nuestro matrimonio’”.
Chapman se mantiene firme en su creencia de que casi todo el mundo tiene un lenguaje del amor primario que “tiende a quedarse con nosotros durante toda la vida”, dijo. Los únicos que dicen que los cinco son igual de importantes son los que siempre han sido amados o los que nunca lo han sido. También hay “épocas de la vida y circunstancias en las que otro lenguaje amoroso puede saltar a la cabeza” durante un periodo de tiempo, añadió.
“Quiero decir que las cinco son formas en las que cualquiera puede recibir amor”, dijo Chapman. “Creo que no vamos a rechazar ninguna de ellas, pero si no recibimos amor en nuestra lengua principal, no nos sentiremos amados, aunque nuestros cónyuges hablen en alguna de las otras lenguas”.
También dijo que algunas de las investigaciones que critican los lenguajes del amor hacen una interpretación demasiado estricta de su obra. “Nunca he sido dogmático al afirmar que sólo existen cinco lenguajes del amor”, afirma Chapman. Pero señala que, tras años de gente proponiendo un sexto, “sigo abierto, pero estoy un poco más seguro de que estos (cinco) son más o menos fundamentales para la naturaleza humana.”
Críticas a los lenguajes del amor
Una de las principales preocupaciones que suscitan los consejos sobre el lenguaje del amor es que podrían interpretarse como una sugerencia a la pareja infeliz para que cambie o ceda en sus propias necesidades, en lugar de encontrar un terreno común. Los críticos citan una anécdota del libro de Chapman como especialmente preocupante.
Se trata de la historia de Ann, una mujer a la que él aconsejó, que era infeliz en su matrimonio. Ella le preguntó: “Dr. Chapman, ¿es posible amar a alguien a quien odias?”. Ann dijo que se había “sentido utilizada más que amada” en los encuentros sexuales con su marido.
Aunque el marido de Ann nunca había asistido a terapia, Chapman supuso que el lenguaje principal del amor de su marido era el contacto físico y que su lenguaje secundario eran las palabras de afirmación. Chapman aconsejó a Ann que centrara su atención en esas dos áreas durante seis meses: que diera afirmaciones verbales pero que “dejara todas las quejas verbales”. También le dijo que tomara “más iniciativa en el contacto físico”.

En ediciones impresas anteriores y en el libro electrónico actual, Chapman animaba a Ann a iniciar las relaciones sexuales con su marido más a menudo y a “sorprenderle siendo agresiva” con el objetivo de tener sexo al menos una vez a la semana al principio, y dos veces a la semana con el tiempo.
El ejemplo se ha cambiado en la edición impresa más reciente de 2015, y el consejo de Chapman a Ann es sorprender a su marido “acercándose con gestos físicos” como “despeinarlo”. Su consejo sobre el sexo ahora es “ir poco a poco”.
En el libro, Chapman escribe que aplacó la incertidumbre de Ann, en parte citando la Biblia. Señaló que Ann vio un “cambio tremendo” en el trato de su marido hacia ella y que su marido “jura a sus amigos que hago milagros”.
Chapman dijo que el ejemplo pretendía ilustrar que “podemos amar a una persona que no nos gusta”. “Porque si la gente empieza a sentirse querida, tiende a responderte de otra manera”, dijo
La historia de Ann ha provocado la reacción de algunos críticos. “Estoy de acuerdo en que esa ilustración en particular no era buena”, dijo Chapman. Señaló que, aunque Ann no sufrió malos tratos, “el maltrato físico es hoy mucho más evidente y aparente que cuando escribí el libro. Y ha habido gente que se ha quejado de ello, y lo entiendo”.
– ¿Debemos renunciar a los lenguajes del amor?
Impett dijo que espera que la investigación que cuestiona los lenguajes del amor pueda iniciar “conversaciones entre las parejas sobre la importancia de todo tipo de necesidades, tal vez abra la conversación de que hay otras necesidades idiosincrásicas que la gente tiene en las relaciones”.
Brian Swope, un terapeuta matrimonial y familiar licenciado de Filadelfia, dijo que los clientes han llegado a las sesiones de terapia discutiendo los lenguajes del amor.
“Hace que las parejas se planteen algunas preguntas y que empiecen a hacer algún cambio”, dijo. “Si esas preguntas no son lo suficientemente profundas, entonces ese cambio sólo llegará hasta cierto punto”.
Gottman dijo que también ha oído a parejas hablar de los lenguajes del amor en sesiones de terapia. “Creo que el terapeuta tiene que ampliarlo y decir: ‘Parece que parte del problema es que no te sientes muy querido y apreciado’. Y eso parece caracterizar realmente a casi todas las parejas que acuden a terapia.”
Gottman cree que centrarse en los lenguajes del amor elude la cuestión importante, que es: “‘¿Qué puedo hacer para que te sientas más amado ahora, y ayudarme a entender dónde estás en este momento?”.
Chapman es consciente de que los lenguajes del amor no son “la respuesta a todo en el matrimonio, seguro. Pero creo que puede ser una herramienta útil para cualquier persona o pareja que quiera mejorar su relación y, sobre todo, satisfacer la necesidad del otro de sentirse amado.”
nuestras charlas nocturnas.
Cuando el término “cuántico” se pervierte para vender productos sin fundamento científico …

The Conversation(A.Delteil) — El 2 de enero de este año, la perfumería francesa Guerlain presentó un nuevo producto cosmético, afirmando que estaba basado en la física cuántica.
Al proponer una “nueva vía de rejuvenecimiento […] basada en la ciencia cuántica que ayuda a restaurar la luz cuántica de una célula joven”, la empresa provocó reacciones indignadas de la comunidad científica, de los medios de comunicación y de youtubers, lo que llevó al perfumista a modificar rápidamente su mensaje promocional.
Este asunto forma parte de una larga historia de apropiación indebida de los conceptos y del léxico de la mecánica cuántica – y de la ciencia en general– cuyo resultado es la promoción de las pseudociencias, esas disciplinas que asumen la apariencia de conocimientos establecidos sin tener la menor base en ellos.
El calificativo “cuántico” es ahora omnipresente en el mundo del bienestar, las llamadas medicinas alternativas y el mundo del esoterismo. Podemos encontrarlo en salones de belleza, sitios de venta en línea, redes sociales o las secciones de “bienestar”, e incluso de “medicina”, de muchas librerías.
Algunos dispositivos de curación cuántica han recibido considerable cobertura mediática, como el Taopatch, que llevaba la estrella del tenis Novak Djokovic en el pasado Roland Garros. Este aparato, del tamaño de una moneda, afirma no sólo mejorar el rendimiento físico, sino también tratar enfermedades neuromusculares. Estas afirmaciones confunden al público en general, que tiene dificultades para distinguir lo verdadero de lo falso.
– Riesgos para la salud, derivas sectarias… y la cartera
El peligro es real, ya que la confusión puede tener consecuencias nefastas para el gran público.
Los defensores de la medicina cuántica afirman a veces poder curar casi todas nuestras dolencias, incluidas las enfermedades graves. Por ejemplo, en el libro superventas de Deepak Chopra La Curación Cuántica (1989), el autor no sólo sugiere que su enfoque puede curar el cáncer, sino que fomenta la desconfianza en la medicina. Este tipo de discurso, ahora muy extendido en este campo y sobre todo en Internet, puede llevar a que la gente se aleje del mundo médico.
Otro ejemplo más reciente: el “Healy”, un dispositivo terapéutico supuestamente basado en un “sensor cuántico”, del que se han vendido cerca de 200 000 unidades a precios que oscilan entre los 500 y los 4 000 euros, ofrece programas para un gran número de tratamientos a través de aplicaciones de pago, que incluso podrían sustituir parte de nuestra dieta. Sin embargo, el análisis de ingeniería inversa ha revelado que no contiene ningún sensor cuántico. De hecho, ningún sensor en absoluto.
Al incitar a la gente a desconfiar de la medicina y/o a adoptar comportamientos de riesgo, estos argumentos pueden conducir a oportunidades perdidas desde el punto de vista médico.
La medicina alternativa puede también conducir al sectarismo: el último informe de la agencia gubernamental francesa Miviludes indica que el 24 % de las denuncias de comportamientos sectarios se refieren a “prácticas sanitarias no convencionales”.
– Del comportamiento cuántico al mundo clásico que vivimos a diario: una cuestión de escala

Seamos claros: no hay nada cuántico en estos planteamientos.
La física cuántica se desarrolló para comprender la interacción entre la luz y la materia a escala atómica.
Ha dado lugar a una descripción muy fructífera de la naturaleza a escala microscópica, al tiempo que ha revelado fenómenos contra-intuitivos difíciles de interpretar.
Por ejemplo, según la mecánica cuántica, las partículas elementales pueden comportarse como ondas, pueden estar en varios estados superpuestos (por ejemplo en dos lugares simultáneamente) o incluso entrelazadas, cuando los estados de dos partículas dependen uno del otro aunque estén muy alejados. Pero el mundo a nuestra escala no se comporta así.
Lo experimentamos todos los días: los objetos que nos rodean están en un solo estado, en un solo lugar, no se propagan. Los gatos no están a la vez vivos y muertos.
La razón de esta diferencia entre el comportamiento de la materia a nuestra escala y el de las partículas que la componen es objeto de investigación desde hace más de medio siglo, y los resultados son inequívocos. Los efectos cuánticos son muy frágiles y su observación requiere condiciones extremas: temperatura muy baja (a menudo cercana al cero absoluto), un gran vacío, oscuridad total y un número muy pequeño de partículas. Fuera de estas condiciones, los efectos cuánticos desaparecen muy rápidamente bajo el efecto de un fenómeno omnipresente llamado “decoherencia”. Este término se refiere al efecto destructor del entorno (luz, atmósfera, calor) sobre los efectos cuánticos.
Las superposiciones cuánticas a gran escala son tan frágiles y se destruyen tan rápidamente por su acoplamiento con el entorno que no pueden observarse en la práctica. En cuanto se crean, se transforman instantánemente en mezclas estadísticas sin interés.
Serge Haroche, Premio Nobel de Física 2012 y pionero de la decoherencia, en Exploring the Quantum (Oxford, 2006).
Así, en el ámbito de la biología, donde la materia es densa y la temperatura relativamente alta, sí podemos identificar algunos fenómenos puramente cuánticos, pero de manera muy local, a escala de unos pocos electrones. Por ejemplo, la detección del campo magnético terrestre por las aves migratorias implica la superposición de estados de dos electrones dentro de una molécula llamada criptocromo. En cambio, los fenómenos físicos a escala de nuestros órganos, de una célula o incluso de una molécula biológica, como una proteína o el ADN, son puramente clásicos, en virtud de la decoherencia.
– Un vocabulario y unos conceptos mal utilizados por los partidarios de la pseudociencia

Sin embargo, estas consideraciones no molestan a los partidarios del discurso pseudocientífico, que espolvorean la jerga de la mecánica cuántica sin ningún rigor y de forma ambigua, multiplicando los malentendidos y las falsedades.
Con frecuencia se escudan en citas de grandes físicos que a veces han admitido sus propias dificultades de interpretación.
No nos equivoquemos: la física cuántica se entiende muy bien y es extremadamente precisa en sus predicciones.
Las dificultades constatadas por los científicos del ramo provienen de la interpretación, de la representación mental que nos hacemos de los fenómenos cuánticos, inquietantes, muy diferentes de nuestra experiencia cotidiana y fuera del alcance de nuestra intuición.
Por eso la mecánica cuántica es un caldo de cultivo ideal para el misticismo. Proporciona una mezcla de fenómenos fascinantes, conceptos abstractos considerados difíciles y un vocabulario evocador que se diluye en una amalgama de léxico esotérico New Age. El resultado es una fina mezcla de “vibraciones”, “luz”, “campo energético”, “biorresonancia cuántica”, “elevación del nivel energético”, “claves de armonización multidimensional” y tantas otras formulaciones vacías.
Los propios fenómenos de la mecánica cuántica son mal utilizados: el entrelazamiento puede utilizarse para curar a distancia, la bioluminiscencia proporciona una justificación para los meridianos de acupuntura y el vacío cuántico explica la memoria del agua.
– Una farsa intelectual con fines lucrativos
Este enfoque constituye una farsa intelectual, según la definición de Alan Sokal y Jean Bricmont, es decir, un “uso abusivo del vocabulario científico […] para darse una ilusión de credibilidad”.
Se trata de un negocio lucrativo: desde consultas que cuestan unas decenas de euros por sesión, pasando por cursos de formación en línea que cuestan cientos o incluso miles de euros, hasta aparatos que parecen dispositivos médicos que valen más de 20 000 euros.
Su promoción, basada en las redes sociales, utiliza a menudo un esquema piramidal en el que los compradores son reclutados como revendedores, y luego, a su vez, contratan a revendedores. Este esquema protege a los fabricantes detrás de los usuarios que hacen la promoción y asumen las afirmaciones falsas.

– Subirse a la ola mediática de las tecnologías verdaderamente cuánticas
Aunque los dispositivos médicos cuánticos no son más cuánticos que su bolígrafo, los fenómenos cuánticos se explotan hoy en día, en particular para crear los primeros ordenadores cuánticos. Estos funcionan en las exigentes condiciones que requieren los fenómenos cuánticos: vacío ultraalto y temperaturas muy bajas (algunos grados o incluso fracciones de grado por encima del cero absoluto, es decir, apenas -273 °C).
Con el desarrollo actual de estas tecnologías cuánticas tan reales, es de temer que los charlatanes se suban aún más a la ola mediática actual.
Por tanto, debemos estar especialmente atentos al contenido científico y a la sinceridad de quienes nos ofrecen promesas de salud o prosperidad cuánticas, para evitar que la medicina cuántica se convierta en la homeopatía del mañana.
En este sentido, el caso Guerlain puede considerarse un rayo de esperanza, ya que ha supuesto un electroshock para muchos científicos y divulgadores –enlaces esenciales entre los científicos y el gran público– que se han pronunciado a coro sobre esta cuestión. El hecho de que todos los grandes medios de comunicación les hayan dado una cobertura inmediata y sin ambigüedades –lo que no siempre ocurre con las pseudociencias– es tranquilizador.
nuestras charlas nocturnas
¿Por qué gruñe el estomago cuando tenemos hambre? …

Selecciones Reader´s Digest — Has estado trabajando toda la mañana sin pensarlo dos veces, hasta que comienza ese ruido que te suena bastante familiar Una vez que ese gruñido inconfundible comienza en tu estómago, no sirve de nada tratar de combatirlo o ocultarlo. De repente, tu estómago se ha convertido en el jefe y la hora del almuerzo ya no es opcional. Entonces, ¿qué hace que te gruña el estómago? ¿Y qué significa realmente ese ruido?
– ¿Por qué me gruñe el estómago?
Los gruñidos estomacales, conocidos como borborigmos, son el sonido del gas o las partículas de alimentos que se mueven a través del tracto digestivo.
Cuando comes, tus intestinos mueven los alimentos y los líquidos contrayéndose y relajándose, un proceso conocido como peristalsis. Una vez que se ha digerido la comida, tus intestinos continúan moviendo el aire a lo largo de tu tracto digestivo, creando sonidos retumbantes.
Los gruñidos estomacales simplemente significan que no has comido en mucho tiempo. Tus intestinos siempre están trabajando para mover los alimentos y el aire a través de tu cuerpo. Es más probable que escuches sonidos cuando tienes hambre porque no hay comida en los intestinos para amortiguar el ruido.
Se producen o se perciben más habitualmente cuando se lleva un buen rato en ayuno por lo que se suele asociar a la sensación de hambre.
Así que ahí lo tienes:
Cuando escuchas gruñidos estomacales, simplemente significa que no se está digiriendo ningún alimento. Si sientes hambre, no te restringas o mal pases compra una comida saludable o disfruta de un refrigerio, pero el hecho de que tu estómago esté haciendo notar su presencia no significa que tu cuerpo necesite una comida abundante. Escucha tu hambre y come lo que necesites para sentirte satisfecho.
Una vez que comas algo, notarás que los sonidos comienzan a calmarse. Incluso un refrigerio rápido o una comida pequeña podría ser suficiente para calmar sus gorgoteos y si no puedes comer nada en ese momento o no tienes hambre pero el sonido de tu tripa aparece, una buena solución para que tu sistema digestivo ‘se calme’ es bebiendo un poco de agua.
Es importante tener en cuenta que un sonido retumbante constante puede significar que está experimentando una afección gastrointestinal crónica, como el síndrome del intestino irritable . Si también notas hinchazón frecuente, estreñimiento o diarrea junto con el sonido de gorgoteo, es mejor que acudas a revisión medica.
nuestras charlas nocturnas.
¿Quién es una mujer? Sexo, género y elaboración de políticas …

Este artículo está originalmente publicado en inglés, bajo licencia CC BY en la revista Journal of controversial ideas, la primera revista interdisciplinaria de acceso abierto, revisada por pares, creada específicamente para promover la libre indagación sobre temas controvertidos y que desde Jot Down recomendamos a nuestros lectores.
JotDown(D.Joel/C.Fine) — En la actualidad, en muchos países occidentales (entre ellos Estados Unidos, Reino Unido, Australia y los pertenecientes a la Unión Europea) se están produciendo acalorados debates sobre la cuestión de ¿Quién es una mujer (o una niña)? Muchos de estos desacuerdos surgen de la conjunción de dos cuestiones.
Una es la necesidad de contar con definiciones adecuadas de quién es una mujer (o una niña) cuando se trata de políticas que buscan promover la igualdad, la seguridad y/o la privacidad de las niñas y las mujeres excluyendo a los niños y los hombres. El segundo es el aumento de los derechos de autodeterminación de género para las poblaciones transgénero, que también necesitan políticas que busquen promover su igualdad, seguridad y/o privacidad, incluyendo el acceso a espacios a menudo segregados por sexo.
Esto ha dado lugar a debates sobre quién debe ser incluido en los espacios y las oportunidades que se ofrecen a las mujeres y las niñas (por ello, los conflictos suelen girar en torno a lo que define ser mujer o ser femenino, en lugar de ser hombre o masculino).
Un contexto general de los países occidentales, que son el escenario principal en el que se centra este debate, es la organización histórica y actual de la sociedad en torno a dos categorías de sexo, masculino y femenino. Las categorías de sexo son una clasificación administrativa clave, y a veces también se utilizan para regular el acceso a los espacios, incluidos muchos que son utilizados por poblaciones vulnerables, o que están destinados a ellas, como los refugios o las prisiones (Spade, 2015).
El sexo también es un atributo protegido en la legislación sobre discriminación, lo que permite la acción afirmativa por razón de sexo. Mientras que en algunos contextos hay un acuerdo general de que tales clasificaciones/segregación son necesarias y beneficiosas (y el debate se centra en gran medida en los criterios de inclusión), en otros contextos puede haber desacuerdo sobre si es deseable en absoluto. Sin embargo, en general, los conflictos surgen de dos desarrollos relativamente recientes.
El primero es la expansión del término «trans». Trans, como parte del término ‘transexual’, se utilizó para describir a los individuos que sienten una marcada incongruencia entre el sexo registrado al nacer y la sensación de ser un miembro del otro sexo, un fenómeno que pasó a conocerse como disforia de género (Meyerowitz, 2002).
Estas personas pueden buscar una transición médica (hormonal y/o quirúrgica; hoy en día se denomina tratamiento de afirmación del género), una transición social (cambios no médicos destinados a ser identificados como miembros del sexo deseado), y/o una transición legal (por ejemplo, un cambio de categoría de sexo registrado en un registro o documento legal, como el certificado de nacimiento) con el fin de aliviar la angustia al vivir como miembro del sexo deseado, y para proteger la privacidad.
El término «transgénero» se introdujo en la década de 1990 y, como se describe con más detalle más adelante, se ha convertido gradualmente en un término paraguas que abarca muchas otras subjetividades dentro del concepto de identidad de género, como queergénero-cuirgénero, género fluido, agénero y no binario, e independientemente de si los individuos experimentan disforia de género o desean o realizan una transición médica o social (Diamond, 2004; Levitt, 2019).

Esto nos lleva al segundo avance importante: las enmiendas legislativas, propuestas o promulgadas, a los requisitos antes de que el sexo legal pueda ser alterado de acuerdo con la identidad de género, y los cambios legislativos o políticos por los que la identidad de género, en lugar del sexo o el cumplimiento de criterios específicos, se convierte (potencialmente) en la base para el acceso a algunos servicios, espacios y oportunidades segregados por sexo.
Por ejemplo, en muchas jurisdicciones, la transición legal puede estar supeditada a algún tipo de modificación del cuerpo (por ejemplo, de los genitales) y/o al mantenimiento de un rol de género durante un periodo mínimo (por ejemplo, la prueba de «vivir como una mujer» durante 2 años), y/o al control médico en forma de diagnóstico de disforia de género.
Sin embargo, en la última década, un número cada vez mayor de países o jurisdicciones han propuesto o promulgado leyes que permiten la transición legal basándose únicamente en la identidad de género autoidentificada. Por ejemplo, en el estado de Victoria, en Australia, a partir de mayo de 2020 los adultos pueden realizar una transición legal sin ningún cambio corporal ni declaración de un profesional de la salud (Births Deaths and Marriages Victoria).
En consonancia con la reciente ampliación conceptual del término «trans», las personas pueden designar un descriptor de sexo de su elección (es decir, no solo femenino o masculino), y pueden realizar dichos cambios repetidamente.
La legislación en este ámbito difiere entre estados y países, y todas sus implicaciones para los titulares de derechos pueden ser ambiguas hasta que se comprueben en los tribunales. Además, dependiendo del contexto legislativo, la transición legal no tiene por qué ser la última palabra sobre quién está incluido en los espacios u oportunidades para mujeres y niñas.
Por ejemplo, la Ley de Igualdad del Reino Unido (2010) permite excluir a las mujeres trans, incluidas las que han realizado la transición legal, de los servicios exclusivos para mujeres, de los requisitos profesionales, de los clubes exclusivos para mujeres, de los deportes de competición, de las listas de selección de mujeres y de los alojamientos comunales, siempre que la exclusión esté suficientemente justificada («un medio proporcionado para alcanzar un objetivo legítimo»). Por el contrario, la transición legal no siempre es un requisito para que las mujeres trans puedan acceder a estos espacios (Sharpe, 2020).
Aunque no es nuestro objetivo intentar revisar o interpretar la legislación, estos desarrollos legales y políticos han puesto en primer plano interpretaciones controvertidas de lo que significa ser mujer (o niña). De hecho, puede haber profundas discrepancias filosóficas entre los comentaristas, lo que a su vez puede dar lugar a considerables ofensas.
Para quienes sostienen la opinión de que las niñas y mujeres trans simplemente son niñas y mujeres, por el hecho de identificarse como tales, incluso debatir si las niñas y mujeres trans deben ser excluidas de los espacios u oportunidades reservados a las niñas y mujeres parece profundamente discriminatorio para las personas trans.
Por el contrario, para quienes adoptan la postura de que las niñas y las mujeres son tales en virtud de haber nacido con un sistema reproductivo femenino, redefinir estos conceptos en términos de sentimientos subjetivos y/o expresión de género ignora el papel central que tiene el hecho de tener un cuerpo femenino en las experiencias de desventajas y desigualdades de las mujeres y las niñas que, a su vez, son la base de los derechos y las protecciones basados en el sexo.
Según este punto de vista, también se corre el riesgo de que el concepto de «mujer» carezca de sentido (debido a la circularidad de una definición de mujer como alguien que se identifica como mujer), o de que se defina en términos de normas y estereotipos de género (por ejemplo, Joyce, 2021).

En relación con esto, la terminología utilizada para describir a las partes interesadas en estos debates es, en sí misma, a menudo objeto de debate.
Esto no es sorprendente, ya que ningún término es políticamente neutral.
Quienes definen a una mujer sobre la base de la identidad de género prefieren la terminología de mujeres cisgénero (o cis) y mujeres transgénero (o trans).
Esto pretende reconocer la identidad de estas últimas como mujeres, y otorga una pertenencia igual y equivalente de ambos grupos a la categoría de mujer. Por el contrario, quienes definen a la mujer como una hembra humana adulta y creen que el sexo no puede cambiarse, a veces prefieren mantener la palabra sin modificar «mujer» para este grupo exclusivamente (es decir, como un término de sexo y no de identidad de género), y contraponerlo a las mujeres transgénero o a los varones transidentificados.
Además, algunos comentaristas se oponen al término mujeres cisgénero porque muchas mujeres no se identifican con los atributos personales y de comportamiento tradicionalmente femeninos que implica la identidad de género femenina (véase la sección Identidad de género más adelante).
Aunque ninguna elección de lenguaje es políticamente neutra, en este manuscrito hemos tratado de utilizar términos que respondan a las diferentes preocupaciones en estos debates. Para respetar la identificación de género de las personas, utilizamos «mujeres trans» como contracción del término mujeres transgénero.
También consideramos que el uso del término sin modificar «mujeres» para referirse a las mujeres humanas adultas, en el contexto del debate sobre quién está incluido en las políticas «para las mujeres», presupone implícitamente una respuesta. Sin embargo, también reconocemos la legitimidad de las preocupaciones sobre el uso del término mujeres cisgénero.
Por lo tanto, utilizamos «cis» para cualquier persona que no se autoetiquete con una identidad no normativa, como, por ejemplo, trans o no binaria. Esto es similar al término «cisexual» de Serano (2007), que significa cualquier persona que no tiene un sentido de incongruencia con respecto a su sexo.
Nos gustaría señalar desde el principio que nuestro objetivo aquí no es intentar resolver ningún desacuerdo político específico. Podría decirse que los criterios de inclusión pueden y probablemente deberían variar dependiendo del propósito subyacente o del contexto de la política (Clarke, 2019; Harper, 2017; Sudai, 2018). Como Clarke (2019, p. 936) ha argumentado en relación con las definiciones legales:
Si el sexo o el género deben definirse sobre la base de la genética, las hormonas, la morfología, la fisiología, la psicología, la elección electiva, las pruebas documentales como los certificados de nacimiento, las percepciones del público, algo más, o nada, es una pregunta difícil de responder en general.
La respuesta puede ser diferente si el propósito de la ley es prohibir la discriminación, expresar el respeto por la identidad de una persona, garantizar la exactitud de los registros médicos, crear divisiones justas en los eventos deportivos, proporcionar una acción afirmativa para las personas desfavorecidas por la dominación masculina, o alguna mezcla de estos objetivos.
Nuestro objetivo es más bien ayudar a los encargados de tomar estas difíciles decisiones. Para ello, empezaremos por repasar los conceptos clave de sexo, género e identidad de género.

- Conceptos clave: Sexo, género e identidad de género
Uno de los principales obstáculos para un debate político claro son las múltiples interpretaciones de los conceptos clave de sexo, género e identidad de género, y los usos confusos de los términos. Esto incluye los múltiples significados de «sexo», los usos intercambiables de «sexo» y «género», así como de «género» e «identidad de género», y el uso de etiquetas de sexo para referirse a la identidad de género (por ejemplo, «identidad de género femenina» o «hombre trans»).
- Sexo
En la actualidad, el término «sexo» tiene al menos tres significados comunes, fuente de considerable ambigüedad y malentendidos. El primer significado común es el de categoría de sexo, es decir, la pertenencia a una de las dos categorías de sexo (femenino o masculino). El segundo significado es el sexo como sistema biológico: un conjunto vagamente definido de genes y hormonas que afectan al desarrollo y funcionamiento del sistema reproductivo.
El tercero es lo que Griffiths (2021) llama sexo fenotípico: «la idea familiar de que el sexo se define por las características físicas típicas (fenotipos) de los hombres y las mujeres». Dado que los genes y las hormonas relacionadas con el sexo afectan a muchos aspectos de la fisiología humana, incluidos los huesos, los músculos, el tejido adiposo y el cerebro (de Vries y Forger, 2015; Joel, 2016), el sexo fenotípico suele referirse no solo a los genitales internos y externos, sino también a las características morfológicas, e incluso neuronales, de las hembras y los machos humanos.
- Categoría de sexo
Desde una perspectiva biológica, los términos «masculino» y «femenino» se refieren a dos tipos reproductivos, o categorías de sexo, que se distinguen por los gametos (las células que se fusionan en el proceso de reproducción sexual) que producen. Por definición, las hembras producen los gametos más grandes (óvulos) y los machos los más pequeños (espermatozoides).
En los humanos, los óvulos y los espermatozoides son producidos, respectivamente, por los ovarios y los testículos. Así, la categoría de sexo puede definirse por las gónadas, y solo en casos extremadamente raros (~1:100.000, Blackless et al., 2000; Lee et al., 2016) nace un bebé con gónadas que no son claramente ni ovarios ni testículos. En la actualidad, las gónadas se pueden extirpar, pero los ovarios no se pueden convertir en testículos ni los testículos en ovarios.
- El sexo como sistema biológico
El desarrollo de las gónadas y los órganos genitales de una persona se produce en el útero y se rige por las hormonas y los genes. Las hormonas relacionadas con el sexo, las más conocidas de las cuales son la testosterona, el estrógeno y la progesterona, también son responsables más tarde en la vida del desarrollo y el funcionamiento de estos órganos, así como del desarrollo de las características sexuales secundarias (por ejemplo, los pechos, el vello facial), y afectan a otras características morfológicas (por ejemplo, la altura, la distribución de la grasa y los músculos).
Aunque a menudo se las denomina hormonas «femeninas» y «masculinas», en realidad no pertenecen a dos categorías distintas, como las gónadas. Más bien, estas hormonas se encuentran en todos los humanos, en niveles que se superponen en mayor o menor grado, dependiendo de la hormona, la edad y otros factores (revisado en Hyde et al., 2019; Joel y Yankelevitch-Yahav, 2014).
Además, los niveles de estas hormonas son muy dinámicos dentro de cada individuo, cambiando a lo largo de la vida (por ejemplo, prenatalmente, neonatalmente, en la infancia, en la adolescencia, en la menopausia, en la edad avanzada), así como en respuesta a condiciones y estímulos internos y externos (por ejemplo, el embarazo, el ciclo menstrual, el estrés, la competencia, la crianza, por ejemplo, Geniole et al., 2017; van Anders et al., 2015).
Los genes relacionados con el sexo no están bien definidos, pero muchos de los genes responsables de la formación de las gónadas residen en los autosomas, y solo unos pocos se encuentran en los cromosomas X e Y (Richardson, 2013). Así, a diferencia de las categorías de sexo, el sexo como sistema biológico es una variable multidimensional dinámica y a menudo superpuesta (Hyde et al., 2019; Joel y Yankelevitch-Yahav, 2014).
Aunque actualmente los genes relacionados con el sexo no se modifican médicamente, las alteraciones inducidas médicamente de los niveles de las hormonas relacionadas con el sexo son muy comunes, desde las mujeres en edad reproductiva que utilizan píldoras anticonceptivas, hasta los medicamentos para el cáncer de próstata o de mama.
También existen intervenciones farmacológicas que pueden promover los niveles hormonales medios típicos de las mujeres en edad reproductiva, o de los hombres, incluso como parte del tratamiento hormonal de afirmación del género.
- Sexo fenotípico

Ser una hembra humana está muy fuertemente asociado a las características sexuales externas en forma de órganos genitales externos femeninos (vulva y clítoris), mientras que ser varón está fuertemente asociado a las características sexuales externas en forma de órganos genitales externos masculinos (escroto y pene) (Blackless et al., 2000; Lee et al., 2016).
Por esta razón, se puede confiar en la forma de los genitales externos para identificar la categoría de sexo al nacer en la gran mayoría de los casos.
No obstante, la variación de las características sexuales primarias, tanto de origen natural como inducida por la medicina, significa que hay diversidad en el sexo fenotípico.
Por ejemplo, aproximadamente el 0,02% de los neonatos humanos tienen características sexuales externas que no son claramente femeninas o masculinas (Blackless et al., 2000; Hull, 2003). Las intervenciones quirúrgicas y farmacológicas disponibles en la actualidad pueden alterar o eliminar muchas características sexuales primarias (por ejemplo, un útero, un pene), con diferentes fines, incluido el tratamiento médico de afirmación del género.
Si se entiende que incluye características morfológicas y neuronales adicionales, el sexo fenotípico se vuelve aún más diverso en su manifestación. Como se ha señalado anteriormente, las hormonas relacionadas con el sexo son responsables del desarrollo de las características sexuales secundarias (por ejemplo, los pechos, el vello facial), y afectan a otras características y capacidades físicas, como la altura, la anchura de los hombros y la fuerza de la parte superior del cuerpo.
A diferencia de los genitales, algunas de estas características físicas se ven afectadas no solo por las hormonas relacionadas con el sexo, sino también, en mayor o menor medida, por las normas de género. Además, a diferencia de los genitales, donde existen formas masculinas y femeninas claras y las formas intermedias son raras, hay diversos grados de superposición entre mujeres y hombres para todas las demás medidas físicas.
Así, no todos los machos carecen de pechos y son más altos y fuertes que todas las hembras, y no todas las hembras carecen de vello facial y son más bajas y débiles que todos los machos. Sin embargo, estas capacidades morfológicas y físicas están fuertemente interrelacionadas (Carothers y Reis, 2013), lo que significa que la presencia de una de ellas en una forma más común en los hombres que en las mujeres predice la presencia de otras características en una forma más común en los hombres que en las mujeres, y viceversa.
En relación con esto, a menudo se puede predecir con exactitud la categoría de sexo de una persona sobre la base de estas características morfológicas, incluso si los genitales están cubiertos. Los efectos de las intervenciones hormonales en las capacidades físicas constituyen un área de investigación floreciente (por ejemplo, Jordan-Young y Karkazis, 2019; Scharff et al., 2019; Wiik et al., 2020).
Las intervenciones hormonales y quirúrgicas pueden cambiar algunas características físicas a un nivel típico de los miembros del otro sexo (por ejemplo, el vello facial, los niveles de hemoglobina), pero, si se proporcionan después de la pubertad, parecen tener un efecto limitado o nulo en otras (por ejemplo, la altura, la anchura de los hombros, la masa y la fuerza muscular o la anchura de la pelvis, Harper et al., 2021; Hembree et al., 2017; Hilton y Lundberg, 2021; Spanos et al., 2020).
La diversidad y el solapamiento son aún más pronunciados en el cerebro. Los hallazgos actuales revelan que los efectos del sexo en los cerebros de las mujeres y los hombres surgen de las interacciones entre los factores genéticos, hormonales y ambientales (para una revisión reciente véase, Joel et al., 2020).
Como resultado, existe una gran variabilidad en el grado de «masculinidad»/«feminidad» de diferentes características dentro de un mismo cerebro (Joel, 2011, 2021; McCarthy y Arnold, 2011). De hecho, los estudios del cerebro humano revelan diferencias a nivel de grupo en medidas cerebrales específicas, pero los cerebros suelen estar compuestos por mosaicos de medidas típicas femeninas y típicas masculinas (Alon et al., 2020; Joel et al., 2015, 2020).
Además, a diferencia de otras facetas del sexo fenotípico (es decir, los genitales y las características sexuales secundarias), la categoría de sexo de un individuo proporciona poca información en relación con su estructura y función cerebrales y cómo estas serán similares o diferentes del cerebro de otra persona (Alon et al., 2020; Eliot et al., 2021; Joel et al., 2018).

Los estudios a pequeña escala de los cerebros de las mujeres y los hombres trans antes de cualquier intervención médica revelan un panorama complejo de similitudes y diferencias a nivel de grupo entre los grupos transgénero y los correspondientes grupos cis del mismo u otro sexo al nacer (para una revisión, véase, Nguyen et al., 2019).
La misma complejidad es evidente en los estudios que informan de los efectos de los tratamientos hormonales en la estructura y la función del cerebro.
El cambio medio es típicamente pequeño y solo a veces se acerca a la puntuación media del grupo cis correspondiente, mientras que la variabilidad de los cambios entre individuos es muy alta (para una revisión, véase, Nguyen et al., 2019).
Tomado junto con la observación de que los cerebros de la mayoría de los humanos son mosaicos únicos de medidas típicas femeninas y típicas masculinas, parece muy probable que aunque se pueda esperar que la estructura cerebral de uno sea diferente después del tratamiento hormonal, es probable que siga adoptando una forma de mosaico. De hecho, un reciente coanálisis de varias medidas hipotalámicas (que muestran grandes diferencias de sexo/género) reveló que la mayoría de las mujeres trans de la muestra poseían un cerebro en mosaico (Joel et al., 2020).
- Sexo: Resumen
El «sexo» puede referirse a la categoría de sexo (masculino o femenino), al sexo como sistema (genes y hormonas), o al sexo fenotípico (en particular, las características sexuales primarias, pero potencialmente también se conceptualiza incluyendo las características sexuales secundarias, la morfología corporal y el cerebro).
El sexo fenotípico, sobre todo después de la pubertad, permite a menudo predecir con exactitud el sexo gonadal, dando lugar a lo que podría denominarse sexo social (es decir, si uno es percibido por los demás como femenino, masculino o no clasificado fácilmente como ninguno de los dos).
Este último también se ve afectado por muchas características no biológicas, como el peinado, la vestimenta, la modulación vocal, los estilos de interacción, las formas de comportamiento y el uso de nombres (por ejemplo, Levitt, 2019; Morgenroth y Ryan, 2021; Tate et al., 2014).
Estos usos tan diferentes del término «sexo» pueden ayudar a explicar una parte de algunos desacuerdos persistentes en estos debates, como por ejemplo si el «sexo» es binario o puede cambiarse. Por ejemplo, las categorías de sexo son binarias (solo ~1:100.000 nacen con gónadas que no son claramente ovarios o testículos) y no pueden invertirse (es decir, de ovarios a testículos o de testículos a ovarios), mientras que hay más solapamiento, dimensionalidad y mutabilidad entre las características del sexo fenotípico y el sexo como sistema (véase la Tabla 1 para un resumen de los diferentes significados de sexo y las respuestas correspondientes a si el ‘sexo’ es binario y puede cambiarse).

- Género
Para aumentar la confusión, el término «género» también tiene varios significados, entre ellos el de sinónimo de categorías sexuales, así como el de identidad de género (Stock, 2021). Esto es desafortunado, ya que el «género» ha sido fundamental para nuestra capacidad de pensar en los aspectos sociales de ser mujer u hombre.
Uno de estos sentidos es el que hace referencia a los atributos psicológicos y de comportamiento de un individuo que se asocian culturalmente con los hombres o las mujeres (es decir, la masculinidad y la feminidad, por ejemplo, Unger, 1979). O, más ampliamente, el «género» puede entenderse como un sistema jerárquico de relaciones sociales entre los sexos (por ejemplo, Ridgeway, 2011).
- Feminidad y masculinidad
Aunque pueden variar a lo largo del tiempo y del lugar, existen diferencias de comportamiento a nivel de grupo entre hombres y mujeres. Algunas de ellas son sustanciales (por ejemplo, el interés sexual en las mujeres frente a los hombres), muchas otras son de insignificantes a moderadas (por ejemplo, la comprensión lectora, la extraversión; Hyde, 2005), y algunas son raras en ambos sexos mientras que siguen siendo más comunes en uno que en otro (por ejemplo, la violencia sexual).
Sin embargo, estas características no crean dos categorías distintas a nivel individual. Más bien, las personas poseen combinaciones únicas de características femeninas (es decir, más comunes en las niñas/mujeres que en los niños/hombres) y masculinas (por ejemplo, Joel et al., 2015).
En otras palabras, las diferencias medias a nivel de población no suelen permitir predicciones precisas sobre las preferencias, actitudes y comportamientos específicos de un individuo en función de su categoría de sexo, ni tampoco generalizaciones útiles sobre «cómo son las mujeres (o los hombres)».
- El género como sistema social jerárquico
La inclusión del sexo como atributo protegido en la legislación sobre discriminación marca el reconocimiento del hecho de que la categoría de sexo registrada o social de una persona estructura sus interacciones sociales, en todos o la mayoría de los contextos sociales, debido a las normas de género, los estereotipos y las instituciones sociales (por ejemplo, Lippert-Rasmussen, 2014; Ridgeway, 2011).
Las normas de género incluyen las leyes que restringen los derechos de propiedad, reproductivos o legales, o que restringen las oportunidades educativas o económicas, sobre la base de la categoría de sexo, pero también incluyen las normas de género informales que, al dar lugar a sanciones sociales para quienes las violan, sirven para facilitar la conformidad con los códigos femeninos y masculinos.
Los estereotipos de género atribuyen culturalmente determinados atributos psicológicos y de comportamiento masculinos y femeninos a los hombres y las mujeres, respectivamente, facilitando el comportamiento discriminatorio. Las normas y los estereotipos de género también pueden moldear el comportamiento a través de la internalización.
Las instituciones sociales de género, como los medios de comunicación, la familia, los lugares de trabajo y el gobierno, contribuyen a producir y mantener las desigualdades entre los sexos (como los medios de comunicación que reproducen los estereotipos de género, o las políticas fiscales y de transferencias que fomentan una división de género del trabajo remunerado y no remunerado).

El contenido y los efectos de estas normas, estereotipos e instituciones de género se ven afectados por la raza, la clase, la edad, la nacionalidad, la religión, la condición de capacidad, etc. (por ejemplo, Crenshaw, 1989; Hall et al., 2019; Maroto et al., 2019), así como por la condición de transgénero, que abordamos específicamente en una sección posterior.
El resultado general del sistema de género es un patrón consistente de desventaja material, sociocultural y política de las mujeres, en relación con los hombres comparables, aunque algunas cuestiones afectan predominantemente a los niños y los hombres (para los debates, véase Benatar, 2012; Robeyns, 2003).
Incluso en países en los que los sexos tienen los mismos derechos políticos, como Estados Unidos, en comparación con los hombres comparables, las mujeres cis tienen salarios y riqueza más bajos (Chang, 2010; Semega et al., 2020), menos tiempo de ocio (Charmes, 2022), menor representación en los puestos de liderazgo (Rhode, 2017), y corren un mayor riesgo de acoso y violencia sexual y de género (Fitzgerald y Cortina, 2018; Tjaden y Thoennes, 1998).
Para, entre otras, las madres, las mujeres de color, las mujeres de clase trabajadora y las mujeres con discapacidades, estas desigualdades suelen ser especialmente graves o aparecen en formas únicas (por ejemplo, Chang, 2010; Crenshaw, 1989; Hooks, 1984).
Décadas de investigación en múltiples disciplinas han dilucidado y documentado los mecanismos por los que surgen estas desigualdades.
Dichas investigaciones han identificado mecanismos que operan a nivel del individuo (por ejemplo, los efectos de la socialización de género en el autoconcepto, los intereses y las habilidades), la dinámica interpersonal (por ejemplo, a través de estereotipos descriptivos y prescriptivos, y las redes sociales), las normas y políticas organizacionales/institucionales (por ejemplo, normas de «trabajador ideal» que marginan a los cuidadores primarios tanto en la remuneración como en la progresión profesional, y el mayor trabajo de cuidado no remunerado de las mujeres en el hogar), y/o mecanismos que operan a nivel social (por ejemplo, devaluación o despriorización de las mujeres dentro de la religión o la legislación) (por ejemplo, Chang, 2010; Ferrant et al., 2014; Jones, 2019; Pearse y Connell, 2016; Ridgeway, 2011; Rudman y Glick, 2008; Unger, 1979).
- Identidad de género
El término «identidad de género» se acuñó en la década de 1960 para referirse a la sensación estable e inmutable de una persona de pertenecer a un sexo determinado. El concepto se discutió inicialmente en el contexto de las personas con un desarrollo sexual atípico o entre las personas transgénero (entonces denominadas transexuales) que expresaban un fuerte deseo de cambiar de sexo (véase Meyerowitz, 2002).
Ha habido poco acuerdo sobre cómo se desarrolla la identidad de género (en este sentido), con teorías a lo largo de las décadas que incluyen: la acción de un factor biológico ligado al sexo en el útero, la conciencia de la propia anatomía genital o la socialización específica de género (para revisiones ver Diamond, 2004; Gülgozlgoz et al., 2019; Martin y Ruble, 2004; Person y Ovesey, 1983).
La evidencia disponible sugiere que ningún factor es decisivo (por ejemplo, Erickson-Schroth, 2013; Gooren, 2006; Gülgozlgoz et al., 2019; Jordan-Young, 2010; Olson et al., 2015; Voracek et al., 2018).

En los últimos años, la concepción de la identidad de género se ha ampliado más allá del simple sentido del propio sexo como masculino o femenino.
Esto es evidente en la multiplicidad de etiquetas de identidad de género.
Por ejemplo, James et al. (2016, p. 44) informaron de que el 12% de los encuestados se identificaba con un término de identidad de género que no figuraba entre los 25 enumerados en su encuesta sobre transexualidad en Estados Unidos, y proporcionaron «más de 500 términos de género únicos con los que se identificaban».
Las identidades de género se han conceptualizado como una «autocategorización en un grupo de género» que puede estar dentro de las categorías tradicionales (masculino o femenino), más allá de ellas (por ejemplo, «género blando») o fuera de ellas (por ejemplo, «agénero») (Tate et al., 2014, p. 303), y como «constelaciones de cualidades personales (como comportamientos, actitudes, sentimientos y estilos de interacción) asociadas al sexo fisiológico dentro de una cultura determinada», como la ‘feminidad Southern Belle’ (Levitt, 2019, pp. 276-77).
En consecuencia, los análisis de las narrativas transgénero revelan que los individuos eligen una etiqueta de identidad de género que refleja auténticamente su sentido interno del yo (por ejemplo, Levitt, 2019; Tate et al., 2014), y esta etiqueta puede cambiar a medida que las nuevas etiquetas de identidad de género se vuelven culturalmente disponibles (por ejemplo, no binario).
Además, en las personas transgénero, incluso la identificación con ser hombre o mujer ya no implica necesariamente disforia de género o un fuerte deseo de transición social, médica o legal.
Como se ha señalado anteriormente, esto ha ido acompañado de un cambio hacia el término conceptualmente más amplio de «transgénero», para abarcar mejor las identidades de aquellos que, a diferencia de los individuos transexuales, adoptan y abrazan identificaciones de género fluidas, cambiantes y ambiguas, que buscan combinar atributos de masculinidad y feminidad en lugar de «cambiar» de una identidad de género a otra (Diamond et al., 2011, p. 633).
Por ejemplo, la encuesta sobre transexualidad de Estados Unidos de 2015 (con casi 28.000 encuestados) reveló que el 21% de los encuestados no vivía ni como hombre ni como mujer, y el 15% vivía a veces como un género y otras veces como otro (James et al., 2016).
Del mismo modo, mientras que la narrativa dominante de las personas transexuales era, históricamente, la de «cruzar», las narrativas transgénero más recientes también describen oscilaciones entre géneros, una presentación de género deliberadamente ambigua o un proyecto explícitamente político diseñado para ayudar a desmantelar las dicotomías y jerarquías de género (Ekins y King, 1999; Whittle, 2006).
Con esta concepción más reciente de la identidad de género, como señalan Morgenroth y Ryan (2021, p. 1118), el binario de hombre frente a mujer «se queda corto para describir las experiencias de identidad de género de muchos individuos», incluidos los que no se identifican como transgénero.
En consonancia con esto, también se han reportado experiencias de identidad de género que trascienden el binario en niños y adultos que no se autoetiquetan como transgénero, con individuos que reportan sentirse a veces como ambos géneros o como ninguno (Jacobson y Joel, 2019; Joel et al., 2013; Martin et al., 2017).
Por ejemplo, una encuesta que incluyó a casi 5000 adultos de este tipo, tanto mujeres como hombres, descubrió que muchos respondieron de forma no binaria a las preguntas sobre sentirse siempre como mujer y nunca como hombre (o viceversa), sentirse como ambos géneros, entre géneros, y como ninguno de ellos (Jacobson y Joel, 2019).
Esto es coherente con los hallazgos mencionados anteriormente de que los individuos generalmente poseen combinaciones de atributos masculinos y femeninos. Por el contrario, la disforia corporal (aversión al propio cuerpo por su forma femenina o masculina y el deseo de tener el cuerpo del otro sexo) era relativamente distintiva (aunque no exclusiva o universal) de los participantes que se identificaban como transgénero y, en menor medida, de los que se identificaban como de género diverso.

Como ha señalado Stock (2021), el concepto de «identidad de género» se refiere, por tanto, a una multiplicidad de fenómenos con subjetividades extremadamente amplias y a menudo divergentes (véase también Whittle, 2006). Por ejemplo: travestismo ocasional frente a transición médica; fluido frente a permanente; disfórico frente a político; binario frente a no binario.
- Resumen
El objetivo de estas breves revisiones no ha sido proporcionar las definiciones «correctas» de sexo, género e identidad de género, sino intentar aclarar, y sobre todo diferenciar, las concepciones contemporáneas de estos conceptos. Es importante destacar que estos fenómenos se interrelacionan de forma compleja para crear desventajas femeninas (y a veces masculinas).
Aunque un punto de desacuerdo sustancial es hasta qué punto los resultados desiguales entre los sexos se deben a preferencias y predisposiciones intrínsecamente diferentes (es decir, efectos directos del sexo como sistema en el cerebro y el comportamiento), es relativamente incontrovertible dentro del feminismo que el género como sistema (es decir, las normas, los estereotipos y las instituciones de género) limita o dirige las elecciones y el comportamiento de los individuos, a la vez que desvaloriza los roles de género femeninos (véase Robeyns, 2003 para la argumentación de que estos son criterios clave relacionados con la justicia).
A lo largo de los años se han construido diferentes políticas para compensar las desventajas femeninas. Antes de revisar los principales tipos de estas políticas, describimos las desventajas relacionadas con el género de las personas transgénero.
- Consideraciones relacionadas con los las personas transexuales
El sistema de género también contribuye a una desventaja sustancial para las personas trans, de dos maneras principales (Spade, 2015). En primer lugar, la no conformidad de las personas trans con las normas de género relativas a la presentación y expresión de género puede dar lugar a discriminación, acoso, hostilidad y violencia sexual y de género.
Aunque los datos e investigaciones de alta calidad son escasos (lo que, por supuesto, puede considerarse en sí mismo una manifestación de desventaja), esto se ha documentado en la familia, en el empleo y en los lugares públicos como tiendas minoristas, restaurantes, organismos gubernamentales, transporte público (por ejemplo, Informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, 2011; James et al., 2016; Johns et al., 2019; Ozturk y Tatli, 2016).
En segundo lugar, la ubicuidad de la clasificación por sexo en la organización social y administrativa, incluido el acceso a espacios segregados por sexo, puede agravar estos problemas (Spade, 2015). Por ejemplo, a una mujer trans víctima de violencia doméstica se le puede negar el acceso a un refugio para mujeres.
La inclusión de la reasignación de género o la identidad de género como atributos protegidos en la legislación sobre igualdad en muchas jurisdicciones indica un compromiso del Estado para reducir las desventajas materiales, sociales y políticas basadas en el género que experimentan las personas trans.
Sin embargo, existe una controversia sobre si estos objetivos deben alcanzarse, en parte, incluyendo a las mujeres (y niñas) trans en las políticas originalmente concebidas para las mujeres. Esta cuestión se complica por el hecho de que, desde la perspectiva de algunas mujeres trans, la inclusión en espacios solo para mujeres no es necesariamente solo una medida para reducir las desventajas que experimentan, sino también una manifestación de la libertad de vivir de acuerdo con una identidad de género profundamente sentida, y una forma de reconocimiento público de esa identidad.
La libertad de vivir de acuerdo con la propia identidad de género implica el respeto a la autonomía de las personas para perseguir sus propios fines y oportunidades sin interferencias indebidas. Por lo tanto, las controversias sobre la inclusión de las mujeres trans en las políticas construidas para las mujeres cis no se evitarían aunque hubiera políticas específicamente diseñadas para promover la igualdad de las personas trans y, por lo tanto, reducir sus desventajas.
Sin embargo, las políticas propuestas y promulgadas para incluir a las mujeres trans en las políticas diseñadas para reducir las desventajas de las mujeres cis han llevado a argumentar que esto socava el propósito subyacente de esas políticas. Es a esta cuestión a la que nos referimos ahora.

- Consideraciones para los responsables políticos
- Propósitos políticos
La tabla 2 ofrece un resumen de las consideraciones para los responsables políticos. Comenzamos discutiendo tres categorías principales de políticas comúnmente disputadas, si bien reconocemos que no son exhaustivas (por ejemplo, no discutimos las políticas relativas al lenguaje). Esta discusión revela que las políticas pueden variar mucho con respecto a si las facetas del sexo, el género y/o la identidad de género (e incluso qué aspectos de cada una) son más relevantes para el propósito de la política.

- Espacios, grupos y servicios solo para mujeres
El primer conjunto de políticas busca promover la privacidad, la seguridad y otras dimensiones del bienestar de las niñas y las mujeres. Un subconjunto de estas políticas se refiere a los espacios íntimos públicos (o estatales) como aseos, vestuarios, refugios y albergues, dormitorios o prisiones, dotándolos de instalaciones propias, de las que se excluye a los hombres (y a los niños a partir de cierta edad).
Con respecto a la privacidad, se reconoce que en ciertos contextos (como en los alojamientos comunales o en el caso de una persona empleada como encargada de los vestuarios), la necesidad de privacidad justifica la provisión para un solo sexo (por ejemplo, la Ley de Igualdad del Reino Unido, 2010).
En este caso, son las variables físicas del sexo fenotípico o, más concretamente, del sexo social, las más relevantes para estas políticas. Sin embargo, cabe señalar que hay variaciones entre los individuos y las poblaciones en cuanto a la importancia de este tipo de privacidad y en qué contextos. Por ejemplo, la desnudez mixta (por ejemplo, en las saunas) es habitual en algunos países.
Con respecto a la seguridad, esta exclusión se basa en el hecho de que los hombres constituyen la gran mayoría de los autores de la objetivación sexual, el acoso sexual y la violencia sexual. Por lo tanto, este aspecto de la política se basa en la expresión de ciertos comportamientos masculinos y, hasta cierto punto, en una ventaja masculina en la fuerza física que forma parte del sexo fenotípico.
Al igual que otras exclusiones basadas en diferencias estadísticas de grupo (por ejemplo, la edad mínima para conducir o la jubilación obligatoria), es una forma de trazado de líneas imperfecta que es a la vez excesiva e insuficiente: excluye a todos los hombres (no solo a la minoría que supone una auténtica amenaza para las mujeres); y no excluye a las mujeres peligrosas.
Los miembros de los grupos excluidos pueden considerar estas políticas como denigrantes (por ejemplo, implicando que no son competentes para conducir o trabajar, o que son agresores potenciales), pero estos costes expresivos se consideran justificados, ya que se sopesan con los beneficios prácticos y, en estos casos, con la mejora de la seguridad para las mujeres.
Un subconjunto más «suave» de estas políticas es la institución de grupos y asociaciones formales (por ejemplo, un grupo de apoyo a la menopausia). Una de las razones subyacentes a la creación de este tipo de grupos/asociaciones solo para mujeres es la de crear un tipo particular de entorno emocionalmente seguro o de apoyo basado en experiencias compartidas basadas en el sexo y/o el género.
Otro subconjunto de políticas relacionado es el de los servicios solo para mujeres, como un programa nacional de detección del cáncer de cuello de útero, la ayuda a la lactancia materna para las nuevas madres o un servicio de asesoramiento en grupo solo para mujeres para las víctimas de agresiones sexuales.
La razón subyacente para la prestación de servicios solo para mujeres es que hay poca o ninguna demanda entre los hombres que demanden la prestación, o que los que la necesitan serán mejor atendidos por servicios especializados en el género. (En este último caso, un grupo solo para mujeres puede considerarse equivalente a un grupo especializado en salud mental para personas de un rango de edad específico, como los adultos jóvenes.
Aunque la edad es un atributo protegido, suele considerarse justificada la discriminación por razón de edad para este fin). Para algunas mujeres, en el caso de grupos o servicios que impliquen la discusión de información particularmente privada, íntima o angustiosa (por ejemplo, la recuperación de una violación), parte de la creación de dicho ambiente puede ser la ausencia de individuos con riesgo de expresar ciertos comportamientos masculinos no deseados, y/o cuyo sexo social sea el masculino.
- Acción afirmativa (o discriminación positiva)

Un segundo conjunto de políticas adopta la forma de acción afirmativa (por ejemplo, cuotas de género en los consejos de administración; premios, becas, listas de preseleccionados o concursos exclusivos para mujeres; contratación selectiva, talleres, formación o eventos de creación de redes) que busca reducir (y eventualmente eliminar) la desventaja material, política y/o sociocultural que experimentan las niñas y las mujeres como grupo.
Estas políticas pretenden crear una igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, basándose en el argumento de que esto no se consigue con un trato igualitario (igualdad formal) cuando existe un contexto de fondo de condiciones desiguales.
Aunque solo benefician a algunos miembros del grupo desfavorecido, las medidas de acción afirmativa tratan de romper el nexo entre la pertenencia al grupo y la desventaja a nivel del sistema (Khaitan, 2015). Las formas de acción afirmativa que reservan temporalmente una oportunidad o un recurso para las mujeres son controvertidas.
Su legitimidad se basa en la suposición de que la medida tendrá efectos positivos para el grupo en general, y que las beneficiarias ayudarán a cambiar las instituciones estructural, social o culturalmente de manera que contribuyan a deshacer los efectos persistentes de la dominación masculina (véase Fine, 2021).
Los mecanismos propuestos por los que se espera que esto se produzca pueden ser bastante complejos y específicos del contexto (por ejemplo, como modelo de conducta para las mujeres más jóvenes, representando los intereses y preocupaciones de las mujeres sobre la base de la identificación con el grupo y/o las experiencias compartidas basadas en el sexo o el género, los efectos de la red social, la creación de una «masa crítica» de mujeres para cambiar la dinámica y el debate del grupo, el desafío de las normas sobre el titular ideal del cargo, etc.).
De ello se desprende que diferentes aspectos del sexo y del género pueden ser relevantes para diferentes políticas de acción afirmativa. Por ejemplo, el sexo social puede ser el aspecto más relevante para las políticas con un propósito de promoción de la igualdad que se consigue principalmente proporcionando un modelo para otras mujeres o desafiando los estereotipos de que los hombres son más adecuados para determinados papeles.
Por el contrario, las experiencias repetidas de tener interacciones sociales estructuradas por el propio sexo (social) pueden ser más relevantes para las políticas que buscan promover la igualdad principalmente desafiando las políticas, prácticas, productos o servicios androcéntricos (Fine et al., 2020).
Una forma específica de acción afirmativa son las actividades deportivas competitivas segregadas por sexo. Estas proporcionan a las mujeres el acceso a los beneficios de una competición significativa y la posibilidad de alcanzar el éxito competitivo, dado que la mayoría de los deportes populares requieren habilidades y atributos físicos (una faceta del sexo fenotípico) para los que los varones pospúberes, por término medio -y particularmente en los niveles más altos-, están muy aventajados (Coleman, 2017).
En cuanto a otros tipos de acción afirmativa, aunque las competiciones de élite solo benefician en última instancia a un número relativamente pequeño de atletas individuales, aportan beneficios a nivel de sistema al desafiar los estereotipos sobre las capacidades deportivas de las mujeres, proporcionar modelos de conducta y elevar el estatus de las mujeres a través de la visibilidad de las celebridades deportivas.
- Medidas de transparencia y requisitos de información

Un tercer conjunto de políticas adopta la forma de medidas de transparencia y requisitos de información (por ejemplo, la representación femenina en los consejos de administración de las empresas que cotizan en bolsa, los datos sobre la brecha salarial entre hombres y mujeres, las estadísticas sobre delincuencia).
Algunas de estas medidas pueden considerarse una forma de acción afirmativa (Khaitan, 2015), ya que idealmente contribuyen al cambio sistémico motivando la acción (por ejemplo, «nombrando y avergonzando»).
Tales medidas proporcionan datos que pueden documentar las desventajas de los grupos, supervisar los cambios a lo largo del tiempo y ayudar a la planificación y prestación de servicios (Sullivan, 2020). El propósito de estos datos es, por tanto, en parte, hacer un seguimiento de los efectos continuos del género como sistema en los resultados de las mujeres frente a los de los hombres.
- Propósitos políticos: Resumen
Como indica esta visión general, el propósito o los propósitos subyacentes de las numerosas políticas que se impugnan actualmente no se refieren simplemente a un atributo, como la categoría de sexo, el sexo fenotípico o la identidad de género. La identificación del atributo pertinente tampoco proporciona «la respuesta» a los criterios de inclusión de una política, porque hay otras consideraciones que hay que tener en cuenta. Además de las cuestiones prácticas de viabilidad, también está la importante cuestión de cómo afectará un cambio de política a todas las partes interesadas.
- Considerar a todas las partes interesadas
Una buena política tiene en cuenta los beneficios y las cargas de los diferentes criterios de inclusión para todas las partes interesadas, y cómo se van a distribuir.
En el centro de este proceso debe estar, como prioridad, el imperativo moral de que todos puedan participar plenamente en la vida pública y cívica, lo que, como mínimo, requiere estar libre de violencia, acoso, discriminación y explotación personal o económica. En muchos contextos, lograr una distribución justa de los beneficios y los costes requerirá una amplia consulta y/o la recopilación de datos.
Cambiar los criterios de inclusión en estos contextos constituye un cambio social importante que, como cualquier otro cambio de este tipo en una sociedad democrática, requiere un debate libre y abierto (Burt, 2020) y una amplia consulta con las partes interesadas.
Además, las percepciones de los riesgos y beneficios suelen estar sesgadas. Por ejemplo, pueden estar sesgadas para ser coherentes con los sentimientos positivos o negativos de la gente sobre un tema (por ejemplo, Finucane et al., 2000), o estar sesgadas por acontecimientos muy destacados o emocionales que tienen el efecto de hacer que acontecimientos muy raros parezcan más probables de lo que realmente son, porque los casos pueden venir fácilmente a la mente (Tversky y Kahneman, 1974).
Por ejemplo, los casos mediáticos de mujeres trans que ganan eventos deportivos o que cometen delitos típicos de los hombres, que circulan ampliamente y de forma repetida, pueden dar lugar a la percepción de que esos acontecimientos son mucho más probables de lo que realmente son.
Por tanto, es vital que, siempre que sea posible, los responsables políticos se comprometan a tomar decisiones transparentes y basadas en pruebas. Puede ser prudente considerar la posibilidad de realizar cambios políticos a título experimental, con el compromiso de recopilar los datos pertinentes y supervisar el impacto.
Por ejemplo, los datos detallados sobre las experiencias de las personas trans en el empleo y en la vida pública y cívica son extremadamente importantes; también lo son las experiencias de las niñas y mujeres cis en los espacios afectados por los cambios políticos.

Al considerar los beneficios y los costes de los diferentes criterios de inclusión, los responsables de la toma de decisiones también deben ser sensibles a la heterogeneidad entre los principales interesados (Burt, 2020).
Por ejemplo, es probable que los costes psicológicos de compartir un espacio íntimo con una persona de sexo masculino sean mayores para algunas poblaciones de niñas y mujeres cis, por ejemplo, las que huyen de la violencia masculina (como las usuarias de los refugios de violencia doméstica).
Del mismo modo, parece plausible sugerir que los costes de ser excluido de un espacio solo para mujeres (o de una competición sólo para mujeres) serán significativamente mayores para una mujer trans con disforia de género y con transición médica, que para alguien que no tiene disforia de género y no ha hecho la transición médica, o que se identifica como mujer a tiempo parcial.
Estas consideraciones deben incluir también la distribución de las cargas entre las partes interesadas. Así, en algunos entornos, los costes para las niñas y mujeres cis de la inclusión de las niñas y mujeres trans pueden limitarse a una incomodidad o molestia ocasional, por ejemplo, para quienes prefieren no compartir los aseos públicos con alguien percibido como hombre.
Por el contrario, la ausencia de un alojamiento público seguro debido a los riesgos de utilizar las instalaciones masculinas coartará, para muchas mujeres trans (James et al., 2016), su libertad diaria para acceder a la vida pública y cívica. Y, por supuesto, no debe pasarse por alto la posibilidad de obtener beneficios de una mayor diversidad en los espacios femeninos gracias a la inclusión de las mujeres trans.
Tal vez no haga falta decir que estas consideraciones pondrán de manifiesto conflictos de intereses. Por lo tanto, terminamos con algunas sugerencias sobre cómo podrían mitigarse.
- Navegar por los conflictos de intereses
Nuestra primera sugerencia es considerar si los criterios de inclusión tienen que ser un caso cualquiera. Siempre que sea posible, puede ser mejor utilizar políticas relacionadas tanto con el sexo como con la identidad de género.
Por ejemplo, es importante que los datos de los censos nacionales recojan información tanto sobre la categoría de sexo (por ejemplo, tal y como se registró al nacer) como sobre la identidad de género (Sullivan, 2020), una política que beneficia también a la comunidad transgénero en cuanto a la mejora de la información sobre sus situaciones y circunstancias, incluidos los efectos interseccionales con el sexo (como en el caso de la Encuesta a personas transgénero de EE.UU. de 2015, James et al., 2016).
Los responsables políticos también podrían considerar un enfoque interseccional, según el cual una determinada proporción de las oportunidades para las mujeres (por ejemplo, los puestos en los consejos de administración públicos o las listas de candidatos políticos sólo para mujeres) se reservan para las mujeres registradas por nacimiento (es decir, las mujeres cis, los hombres trans y las personas femeninas no binarias).
Los enfoques interseccionales reconocen que el sexo y la condición de transgénero pueden entrecruzarse de maneras que a veces dan lugar a patrones de desventaja muy diferentes. Confluirlos perjudicará tanto a las mujeres cis como a las trans, y puede dejar a los niños y hombres trans desatendidos.
También se ha sugerido que, cuando sea posible, las organizaciones o el Estado proporcionen instalaciones «para todos los géneros», además de las segregadas por sexo (Burt, 2020; Stock, 2021).
En algunas situaciones, las soluciones de uso único obvian la necesidad de cualquier tipo de criterio de inclusión, como ha sucedido durante muchos años con las instalaciones sanitarias de los trenes y los aviones. Aunque a veces se argumenta que estas soluciones son inverosímiles, cabe señalar que a los que abogaban por las instalaciones solo para mujeres en el siglo pasado se les informó de que esto era inviablemente caro (véase Rhode, 1989).
Estas soluciones podrían realizarse progresivamente a medida que se construyan, actualicen o renueven los edificios, como se ha hecho para aumentar la accesibilidad de los discapacitados.

Nuestra segunda sugerencia es, siempre que sea posible, utilizar criterios que apunten directamente a la base relevante de la desventaja, en lugar de a las «mujeres» per se.
Las medidas de acción afirmativa, por ejemplo, pueden distribuir útil y justamente los beneficios sobre la base de un factor relevante que se correlaciona con ser miembro de un grupo protegido, pero no con la pertenencia al grupo per se (Khaitan, 2015).
De hecho, este tipo de políticas pueden ser más eficaces a la hora de abordar las desventajas reales.
Por ejemplo, en lugar de ofrecer una beca de investigación o un programa de promoción profesional para las mujeres, se puede ofrecer a las que se reincorporan a la investigación después de un determinado periodo de permiso parental o de trabajo a tiempo parcial relacionado con el cuidado de personas.
Una política de este tipo distribuye los beneficios entre las personas con responsabilidades de cuidado, que son principalmente mujeres, pero sin excluir a los hombres (cis o trans) o a las mujeres trans, que pueden estar en desventaja por las responsabilidades de cuidado o el trabajo a tiempo parcial más típicamente femenino.
Del mismo modo, identificar y mitigar las «predeterminaciones masculinas» en las instituciones puede ser más eficaz para crear igualdad de oportunidades para las mujeres que las formas directas de acción afirmativa, al tiempo que beneficia a cualquiera que no se ajuste a un rol de género masculino tradicional, blanco y de clase media (Cheryan y Markus, 2020; Ely y Meyerson, 2000).
Una tercera sugerencia es considerar si las medidas universales, en lugar de la acción afirmativa, pueden ser adecuadas. Esto incluye políticas como la mejora de las condiciones laborales para los trabajadores mal pagados o inseguros. Estas medidas benefician a los más desfavorecidos económicamente, entre los que los grupos protegidos están desproporcionadamente representados.
Alternativamente, cuando las medidas universales no son apropiadas o posibles, los responsables políticos deben reconocer que liberalizar la pertenencia de los que pueden acceder a recursos muy limitados, sin un aumento concomitante de los mismos, probablemente conduzca a un deterioro de las relaciones y a conflictos entre los miembros de los grupos protegidos.
La solución obvia para evitarlo es que los responsables políticos aumenten simultáneamente la provisión de recursos u oportunidades disponibles (por ejemplo, un aumento sustancial de la financiación para los refugios domésticos).
A pesar de todo lo anterior, los responsables políticos también deben reconocer que, aunque la toma de decisiones éticas a menudo implica equilibrar diferentes principios, algunos derechos y responsabilidades son más fundamentales que otros (Pike, 2020; Zakhem y Palmer, 2012).
Como ejemplo de este enfoque, Pike (2020) ha argumentado, en relación con quién puede jugar al rugby femenino, que la institución que gobierna la World Rugby tiene una responsabilidad especialmente fuerte de dar prioridad a la seguridad de las jugadoras, luego de proteger la equidad de la competición (ya que ésta, argumenta, es un objetivo primordial del deporte), y sólo entonces promover la inclusión a las que se identifican como mujeres.
- Observaciones finales: pasos para los responsables políticos
Nuestro examen sienta las bases de cuatro cuestiones que los responsables políticos deben tener en cuenta a la hora de elaborar los criterios de inclusión de las políticas que pretenden promover la igualdad, la seguridad y/o la privacidad de las niñas y las mujeres excluyendo a los niños y los hombres: ¿Cuál es el objetivo subyacente de la política? ¿Está relacionado con el sexo, el género y/o la identidad de género? ¿Cómo afectaría el cambio de la política al propósito subyacente? ¿Cómo se satisfará la igualdad, la seguridad y/o la privacidad de las personas trans?
Si estas consideraciones apuntan a un conflicto de intereses, los responsables de la política deben considerar cinco preguntas adicionales: ¿Pueden incluirse tanto el sexo como la identidad de género en una ampliación de la política? ¿Puede la política dirigirse directamente al origen de la desventaja? ¿Pueden aplicarse en su lugar medidas universales? ¿Son imparciales las percepciones del riesgo? ¿Y hay derechos y responsabilidades primordiales que deban priorizarse?
Aunque no ofrecemos soluciones a estas difíciles decisiones políticas, esperamos que estas consideraciones ayuden a facilitar una buena toma de decisiones en este polémico contexto político.



