BBC News Mundo(A.Hernández) — Un animal dentro del cuerpo de un animal.
Así es como se describía el útero de la mujer en la Antigüedad.
La frase se ha atribuido a Platón y a Aristeo de Capadocia pero, al fin y al cabo, muestra la visión que se tenía sobre este órgano y sobre las mujeres en esa época.
En concreto, se creía que el útero era una animal móvil que vagaba por el interior del cuerpo y del que la mujer no tenía control alguno: era un “útero errante”.
Aunque esto fue hace más de 2.400 años, el paradigma sobre cómo afectaba este “animal” al cuerpo femenino y a su modo de ser se mantuvo por siglos.
También se vinculó el órgano con una enfermedad que llegó incluso a los divanes del psiquiatra austriaco Sigmund Freud: la histeria.
Es complicado definir “histeria” sin caer en simplificaciones, pero en las distintas corrientes médicas se mantuvo como una enfermedad de los nervios, del deseo, que gobierna las emociones y las exacerba y con una gran variedad de síntomas que, según la época, variaban entre estados de abatimiento, respiración jadeante, silencio e incluso espasmos.
Un “cajón de sastre” cuyos síntomas eran provocados por el útero, por sus movimientos, sus alteraciones.
No en vano, el origen de la palabra “histeria” proviene del término griego ὑστέρα hystéra, “útero».
La idea de que el útero causaba histeria se mantuvo hasta llegar al Renacimiento.
– De Egipto a la Antigua Grecia
La idea de que útero viaja por el cuerpo y afecta a otros órganos aparece por primera vez en el Antiguo Egipto.
La referencia se encuentra en los papiros de Kahun, considerado el texto médico conocido más antiguo de Egipto(1.800 a.C.) y centrado específicamente en ginecología, y el de Ebers, el más largo que existe, según cita Mercedes López Pérez, de la Universidad de Murcia en su investigación «La transmisión a la Edad Media de la Ciencia Médica Clásica».
Cita López que aparecen en estos papiros, por ejemplo, el caso de una mujer que acude con un dolor en los ojos que se extiende hasta la nuca y que es incapaz de ver.
El diagnóstico es que esto se debe a “las substancias uterinas que están en los ojos”. Y el remedio, una fumigación con resina y grasa en la vagina.
En la Antigua Grecia se creía que el útero era un animal que vagaba por el cuerpo.
Pero cuando se hizo más conocido el término «útero errante» fue en la Antigua Grecia.
El eminente filósofo griego Platón (424 a.C.-347 a.C), fundador de la Academia de Atenas, recoge este concepto en el «Timeo», uno de sus famosos Diálogos.
En el libro escribió que en las mujeres, “la matriz y la vulva se parecen a un animal ansioso de procrear” y que, precisamente, si durante mucho tiempo se está sin producir frutos, el útero (matriz) “se irrita y se encoleriza; anda errante por todo el cuerpo”.
Las consecuencias, que aparecen así escritas en el «Timeo», a juicio de Platón, son terribles:
“(el útero) cierra el paso al aire, impide la respiración, pone al cuerpo en peligros extremos, y engendra mil enfermedades; y esto no se remedia sino cuando el hombre y la mujer, reunidos por el deseo y por el amor, hacen que nazca un fruto, y le recogen como se recoge el de los árboles.”
Platón no toma esta idea directamente de los egipcios, sino de los Tratados Hipocráticos, la compilación de textos médicos atribuidos a Hipócrates (460 a. C.-. 370 a. C.), padre de la medicina occidental, según apunta el médico Thomas A. H. MacCulloch en el artículo Theories of Histeria (1969) («Teorías de la histeria») que aparece recogido en The Canadian Journal of Psychiatry.
En los Tratados Hipocráticos hay una parte específica donde se habla de las enfermedades de las mujeres y ocupa buena parte hablando del útero y su desplazamiento.
– Todos los males inexplicables
Hay que entender que, si bien en el Antiguo Egipto sí se hacían disecciones de cuerpos, apunta López Pérez, no era algo usual en los tiempos de Hipócrates.
Por lo tanto, no había tanta certeza de cómo era este órgano al que se le asociaban partes animales, como el tener dos bocas u olfato y se creía que su estado natural era el de humedad.
También recalca la doctora Carole Reeves, del Centro de Historia de la Medicina de la University College London, en su charla «Úteros errantes y aguas malignas: las quejas de las mujeres y su tratamiento», que el análisis de estos documentos se tiene que hacer teniendo en cuenta el conocimiento que se tenía en aquella época, y no desde una perspectiva contemporánea.
El útero es un órgano que se ubica en la pelvis femenina, entre la vejiga y el recto.
Según se lee en los Tratados Hipocráticos, la matriz de una mujer que no ha tenido relaciones“no tiene humedad por sí misma y tiene un espacio amplio por haberse vaciado el vientre”, así que se desplaza por todo el cuerpo al estar “más seca y ligera de peso”.
En el interior del cuerpo, el útero seco podía moverse al hígado, al corazón, costillas, garganta. Daba igual. Podía desplazarse allá donde fuera debido a esta ligereza. Y allí, fuera de su lugar, producía un montón de sintomatologías.
Por ejemplo, si el útero de desplazaba hasta el hígado, dicen que provocaba lo siguiente:
“sofocos, la parte blanca de los ojos se vuelve hacia arriba, se siente frío y algunas mujeres, incluso, se ponen lívidas y les rechinan los dientes, afluye saliva a la boca y llegan a parecer poseídas por la enfermedad de Heracles (epilepsia). Si la matriz queda un tiempo junto al hígado y los hipocondrios, la mujer se asfixia.”
El útero errante era la respuesta a los distintos males inexplicables que padecían las mujeres.
«Los antiguos griegos también culpaban al órgano femenino de todo, desde convulsiones hasta depresión. El comportamiento histérico (emociones fuera de control, miedos irracionales, conducta descontrolada y exagerada) se asoció con las mujeres, siendo el útero el epicentro de la culpa», expone Elizabeth Kissling en The Wandering Uterus («El útero errante»), artículo recogido en la Society for Menstrual Cycle Research (Sociedad para la investigación del ciclo menstrual).
En 1876, de cuando data este grabado, se tenía un poco más clara la anatomía de un útero y ya se sabía que no vagaba por el cuerpo.
Y había varios remedios.
Como se asumía que el útero tenía sentido del olfato, proponían poner un olor pestilente donde estaba mal colocado y, a la vez, poner un olor agradable en la vulva con el objeto de que, atraído por el buen aroma, regresara allá.
Otra solución era irrigar con semen la matriz, ya que pensaban que se desplazaba porque estaba seca y árida. Así que la prescripción a mujeres viudas era quedarse embarazas y a las solteras, casarse.
Hasta Galeno (129 d.C.-) llega la teoría del útero errante.
Aunque este célebre médico griego cree que el útero no deambula por el cuerpo, lo ve anatómicamente imposible, pero sí afirma que cambia su posición por ejemplo durante el embarazo.
Este también mantiene el concepto de histeria (hysteria)como el gran mal de las afecciones femeninas y sus variaciones, como la “sofocación uterina”.
Los tratamientos de Galeno para la histeria consistían desde purgas, elaboraciones con hierbas hasta casarse o reprimir estímulos que pudieran excitar a una mujer joven, apunta el artículo científico Women And Hysteria In The History Of Mental Health («Mujeres e histeria en la Historia de la Salut Mental») publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.
– La misma historia durante siglos
La idea de que la histeria era un mal causado por el útero, y por ende, una dolencia exclusiva de las mujeres, perduró en el tiempo.
Durante la Edad Media, esta dolencia llegó a llamarse “furor uterino” o “mal de amor” y se repetirá, de nuevo, a lo largo del Renacimiento.
En la Inglaterra victoriana, por ejemplo, se mantuvo el diagnóstico de histeria, locura o estados emocionales inestables en las mujeres.
Pintura satírica de 1818 donde se critica la sobre estimulación eléctrica como la panacea para la histeria.
Aunque popularmente se pensaba que se podía tratar con estimulación eléctrica en la vulva, lo cierto es que las teorías médicas del siglo XIX consideraban que los orgasmos podían ser peligrosos.
“Se pensaba que la masturbación en las mujeres causaba histeria, no que la curaba”, afirma Kate Lister, investigadora y profesora de la Universidad de Leeds Trinity, en su libro, A Curious Story of Sex («Una curiosa historia del sexo»).
También había tratamientos radicales. Como explica Elizabeth Kissling, «se pensó que una histerectomía, la extirpación total o parcial del útero, curaba la inestabilidad emocional, así como una serie de otros síntomas no relacionados».
– … Hasta que llegó Briquet
El médico y psicólogo francés Paul Briquet (1796 – 1881) inaugura un nuevo paradigma: la de que, tal vez, la histeria no tenga nada que ver con el útero.
«El desarrollo de la neurología hizo que la concepción del paciente ‘nervioso’ se mirara con una base más respetable y científica, y hubo un cambio de énfasis en el útero para pasar al sistema nervioso», sostiene Thomas A. H. MacCulloch.
En su “Tratado clínico y terapéutico de la histeria”, Briquet considera a esta enfermedad como una “neurosis del encéfalo” no relacionada con una actividad sexual insatisfecha.
También empezó a reflexionar sobre la idoneidad de cambiarle el nombre a este trastorno, algo que no se haría hasta un siglo después.
De ahí, el siguiente cambio importante fue desvincular la histeria ya no al útero, sino a la idea de que era una dolencia esencialmente femenina.
Para eso fue clave Jean-Martin Charcot (1825-1893), neurólogo francés y profesor de anatomía patológica.
Charcot es uno de los padres de la neurología moderna.
Charcotno distinguía entre enfermedades neurológicas de hombres y de mujeres y, para él, la histeria tenía este origen neuronal, así que se dispuso a estudiarlo en pacientes de ambos sexos.
Hasta 1893, año de su muerte, publicó más de 60 casos de histeria masculina atendidos por él.
Es aquí cuando llegamos a Sigmund Freud (1856-1939), el famoso médico y psicólogo… Y discípulo de Charcot.
Freud le dio mayor importancia al aspecto psicológico de la enfermedad y, además, ahondó en un concepto que ya había usado Charcot: el de trauma.
De ese modo, la histeria pasó a ser una dolencia de origen psicológica causada por traumas… muy a menudo de naturaleza sexual.
Según el psicoanálisis, el síntoma histérico es la expresión de la imposibilidad de la realización del impulso sexual, como recogen en su artículo científico Women And Hysteria In The History Of Mental Health.
Aunque ya se había avanzado en desvincular la histeria de la mujer, no ayudó que Freud centrara su estudio sobre todo en mujeres y solamente registrara un caso masculino que, además, pasó desapercibido.
Freud cambió el paradigma de que la histeria provenía del útero y la definió como una enfermedad psicológica.
– De la histeria al trastorno de conversión
No fue hasta la mitad del siglo XX que la palabra «histeria», presente por más de dos milenios en los tratados de Medicina, desapareció del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, en sus siglas en inglés).
Apuntan Tasca, Rapetti, Carta y Fadda en Women And Hysteria In The History Of Mental Health que en 1980 se elimina el concepto de «neurósis histérica» y que «los síntomas histéricos ahora se consideran una manifestación de trastornos disociativos».
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua definía la histeria como una “enfermedad nerviosa, crónica, más frecuente en la mujer que en el hombre”.
La Tercera(A.P.Mack) — El sedentarismo es una problemática frecuente en la mayoría de los países occidentales. No solo porque son numerosos los trabajos que requieren que sus empleados estén gran parte de la jornada frente a un computador, sino que también, porque muchas veces el tiempo libre es dedicado a únicamente panoramas que no implican hacer ejercicio.
Aquello puede potenciar el riesgo de que se desarrollen múltiples enfermedades, además de contribuir a diagnósticos como la obesidad u otros padecimientos de salud mental como la depresión.
En este sentido, investigaciones han advertido que la actividad física es una pieza clave para mantener una buena salud.
Y, a diferencia de lo que pueden creer algunos, esono necesariamente significa que tengas que pasar todo el día en el gimnasio o que debas dedicar todos tus espacios de recreación a salir a correr por un parque.
Recientemente, un estudio publicado en el British Journal of Sports Medicine concluyó que solo bastan unos minutos de entrenamiento al día para que ya puedas obtener beneficios considerables.
– Qué dice el estudio sobre cuántos minutos de ejercicio se deben hacer al día
Los autores del trabajo analizaron los datos de casi 12.000 participantes mayores de 50 años, quienes provenían de Noruega, Suecia y Estados Unidos.
Tras esa revisión, pudieron ver que 22 minutos diarios de ejercicio moderado o vigoroso pueden ayudar a compensar los efectos negativos del sedentarismo y a reducir el riesgo de mortalidad por cualquier causa.
Entre los que se consideran “moderados” están actos como caminar rápido, pasear en bicicleta o hacer tareas domésticas de limpieza intensa.
Por otro lado, entre los “vigorosos” están deportes como el tenis, el fútbol, trotar o pedalear con mayor intensidad, según rescató El País.
“Nuestro estudio indica que el tiempo de sedentarismo no se asocia con un mayor riesgo de mortalidad entre aquellos participantes que acumularon al menos 20-25 minutos de actividad física moderada y vigorosa”, explicó el autor principal y académico de la Universidad Ártica de Noruega, Edvard Sagelv.
Junto con ello, el investigador enfatizó que no es necesario que esos 22 minutos diarios sean continuos, por lo que se pueden dividir en distintos episodios.
Anteriormente, hace cerca de un año, otro estudio publicado en el European Heart Journal había concluido que ráfagas de un minuto de ejercicio intenso pueden tener un impacto positivo considerable en la salud de las personas más sedentarias.
Aquello considera acciones rutinarias como, por ejemplo, llevar las bolsas del supermercado a casa, caminar más rápido para ir al trabajo o subir escaleras en vez de tomar el ascensor.
El cardiólogo del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, Manuel Anguita, aseguró al citado medio español que “los resultados de este estudio coinciden con las recomendaciones que desde hace mucho tiempo vienen haciendo las guías de práctica clínica de las principales sociedadescientíficas de cardiología”.
“Recomiendan alrededor de 30 minutos de ejercicio moderado durante cinco días (150 minutos a la semana): o 15 minutos al día, 5 días a la semana, de un ejercicio físico más intenso”, explicó.
Por su parte, el presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), César A. Rodríguez, precisó a El País que “22 minutos es el tiempo mínimo a partir del cual, según el estudio, se pueden compensar los efectos del sedentarismo, pero lo mejor es llevar una vida lo menos sedentaria posible”.
“Cuanto más ejercicio, mejor”, enfatizó el experto.
Cabe destacar que siempre es recomendable visitar a un especialista para evaluar tu caso particular y los ejercicios que mejor se acomodan a tu situación.
La mente es maravillosa(V.Sabater) — Crecer como si fueras invisible, como si nada de lo que sintieras, desearas o te ocurriera tuviera importancia.
Son muchas las personas que, al llegar a la edad adulta, descubren que han sufrido negligencia emocional pasiva por parte de sus padres. ¿Es tu caso?
¿Es peor que te ignoren o que te critiquen de forma continuada? No es fácil responder a esta cuestión porque ambas realidades constituyen una clara forma de maltrato.
Ejemplo de ello es la negligencia emocional pasiva, un tipo de abuso psicológico en el que un niño crece asumiendo que sus sentimientos, pensamientos y necesidades no son importantes.
Esta experiencia tiene un efecto devastador en el desarrollo psicosocial de toda criatura. Supone, ni más ni menos, que ser invisible a ojos de los propios progenitores. Hay negligencias en materia de crianza, basadas en la desatención, en sumir al niño en el vacío del afecto, en la comunicación deficiente y en la ausencia de un amor que arropa y educa.
Son pequeños que están rotos por dentro y que se sienten muy solos. El simple hecho de no tener presencia en el tejido emocional y atencional de sus progenitores los invalida. Pocas ideas interiorizadas son tan dañinas para una persona como la que enuncia que haga lo que haga no será importante para nadie.
La negligencia emocional puede ser activa o pasiva. En la primera hay diferentes tipos de agresiones, como la crítica, la devaluación o la manipulación. En la segunda, hay simple indiferencia
La negligencia emocional pasiva se basa en ignorar toda necesidad en materia de emociones del niño.
– Características de la negligencia emocional pasiva
Entendemos la negligencia emocional pasiva como la desatención de las necesidades emocionales y psicosociales de un niño. Es crecer sintiéndose invisible, asumiendo que cualquier sentimiento y necesidad es irrelevante para los progenitores. Todo lo que sienta, haga o exprese pasa desapercibido, no se valida, ni se le da importancia.
Es importante diferenciar este tipo de negligencia pasiva de la activa. Así, la negligencia emocional activa se produce criticando al niño, anulando sus sentimientos al indicarles, por ejemplo, que son débiles por llorar. También es común infravalorar o ridiculizar a los hijos por sus miedos o preocupaciones, etiquetándolas como meras tonterías. En este último caso hay una conducta expresa y continuada por devaluar a los niños.
En la negligencia emocional pasiva apenas hay interacción y sí mucha dejadez; son adultos presentes, pero emocionalmente ausentes. Ni dan afecto, ni critican, ni apoyan, ni devalúan.
Veamos más características de esta forma de maltrato.
Los pequeños que han sido criados bajo el paraguas de una negligencia emocional pasiva acaban desarrollando una baja autoestima y un autoconcepto muy crítico hacia ellos mismos. Se sienten falibles, como si hubiera algo defectuoso en ellos al no haber recibido la atención y validación parental.
. Tristezas, llantos, miedos y frustraciones desatendidas
La negligencia emocional pasiva es una forma de abandono psicológico. De nada sirve que un padre o una madre esté presente si no consuela el llanto del bebé. De poco sirve tener padres si no confiamos en ellos para explicarles, por ejemplo, que sufrimos bullying en la escuela.
Si hay algo que aprenden pronto estos chicos y chicas es que sus sentimientos son irrelevantes para sus progenitores. Al igual que sus problemas. Ni siquiera se dan cuenta de las emociones que suelen captar más la atención de los demás, no prestan atención a sus momentos de frustración o en descubrir qué les apasiona. Todo ello deja poso en el sustrato mental, alterando el desarrollo de la identidad, la autoestima y el amor propio.
Los padres que aplican la negligencia emocional pasiva se sienten incómodos cada vez que el niño estalla en llantos, tristezas o rabietas. Ante estas reacciones, prefieren ignorarlos, dejarlos solos para que se les pase.
. Un hogar definido por una comunicación deficiente
Una de las características de este tipo de negligencia emocional pasiva es el tipo de comunicación que se constituye en la dinámica familiar. Toda conversación es superficial, apresurada y vacía de contenidos y sentimientos. Nunca hay un interés auténtico por conocer a los hijos, por saber qué piensan, qué opinan sobre ciertos temas o qué sueños tienen en mente.
La cotidianidad la marcan las rutinas. También las propias necesidades de los progenitores, que, a fin de cuentas, es lo que de verdad importa y lo que se suele priorizar.
. Los problemas se los soluciona uno mismo (sí se puede)
El abandono emocional parental tiene unos efectos claramente dañinos en el ámbito psicosocial del niño. Algo que aprenden ya en la primera infancia es que nadie les ayudará a resolver sus dificultades. Ya sean grandes o pequeñas. Carecer de soportes emocionales en la niñez y la adolescencia aboca a la persona a una soledad profunda.
Asumen que toda dificultad y problema deberán solventárselos ellos mismos. Es más, también es común que desarrollen cierta desconfianza social. Dan por sentado que a nadie les importa lo que les suceda y, por tanto, lo mejor es lidiar uno mismo con las dificultades de la vida.
Son muchos las personas que llegan a la edad adulta tomando conciencia que fueron víctimas de la negligencia emocional pasiva.
– ¿Qué efectos tiene este tipo de negligencia a largo plazo?
La Universidad de Illinois y la Universidad de Ohio realizaron un interesante trabajo de investigación sobre la negligencia física y la emocional, tanto la activa como la pasiva. Así, algo que suele verse a largo plazo es un riesgo evidente de desarrollar más de un trastorno psicológico.
Depresión, trastorno de estrés postraumático, tendencia a las adicciones o conductas de riesgo... El impacto de estas dinámicas experimentadas en la infancia y la adolescencia es severo y persistente. Altera en la forma en que la persona se ve a sí misma. Es común ocultar sentimientos y reprimir emociones al asumir que todo lo que uno siente no es importante.
No podemos olvidar que pocas realidades son más lesivas para el ser humano que crecer bajo condiciones de abandono emocional y de desapego por parte de los progenitores. Es entonces cuando se dañan esos soportes psicológicos que nos permiten crear una imagen positiva y válida de nosotros.
Por ello, es muy común que al llegar a la edad adulta se tome plena conciencia de que hay algo que no va bien en nosotros. Ser víctimas de una crianza distorsionada en la que nadie nos dio presencia y validó nuestras necesidades y emociones, deja secuelas.
Son lesiones internas que hay que atender mediante profesionales especializados. No dudemos en solicitar ayuda para reparar el tejido y la luminosidad de nuestro “yo”.
The Conversation(M.J.S.Bonillo) — Para entender el cambio climático actual hay tener en cuenta dos cosas. La primera es que la ciencia evalúa de forma objetiva los fenómenos que observamos. Analizando datos obtenemos conclusiones independientes, que no tienen por qué ser las que los investigadores hemos pensado que son las verdaderas, ni mucho menos las que queremos.
La segunda cosa es que hay que pensar en nuestro planeta como un todo. La Tierra puede verse como un sistema formado por sistemas más pequeños que interactúan entre sí (atmósfera, biosfera, criosfera, hidrosfera, litosfera, incluso el subsistema humano). Cuando los investigadores estudian los fenómenos que ocurren en nuestro planeta, no siempre les resulta fácil relacionar una causa (por ejemplo, las actividades humanas) con un efecto (por ejemplo, el cambio climático).
– Los primeros que dieron la voz de alarma
El climatólogo sueco Bert Bolin (1925-2007).
En 1980, el climatólogo Bert Bolin y su equipo iniciaron un proyecto de investigación. Tenían dos objetivos principales:
Ver hasta dónde se puede predecir el clima mundial.
Analizar si las actividades humanas influyen en él.
Todos los datos que analizaron llevaban a la misma conclusión: existe una relación causa-efecto entre las actividades humanas y el cambio climático actual de nuestro planeta.
Esto se debe, sobre todo, a que algunas de nuestras actividades emiten a la atmósfera gases que modifican su composición. Desde entonces se han hecho muchos más estudios que respaldan esta hipótesis, y ninguno la ha rechazado.
– No solo cambia el clima
Bolin fue el primer presidente (1988-1997) del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (el famoso IPCC de la ONU), formado por un equipo de especialistas en distintas disciplinas. Su objetivo es dar una visión con base científica de los impactos y riesgos naturales, políticos y económicos del cambio climático. También aportan soluciones para resolver este grave problema mundial.
Bolin y su equipo señalaron además que el cambio climático es una parte de un fenómeno mayor: el cambio global. Así llamaron al conjunto de todas las alteraciones ambientales debidas a las actividades humanas.
Son, sobre todo, los cambios que afectan a la forma en que “funciona” la Tierra: cambios en la composición atmosférica, biogeoquímicos, climáticos, en el uso de la tierra y en la biodiversidad.
– Échale la culpa a los gases
Como hemos visto, la ciencia nos dice que los humanos causamos el cambio climático actual. Está claro que el aumento de las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero está producido por nosotros. Las actividades que emiten más gases de este tipo son la quema de combustibles fósiles, la deforestación, la agricultura y el desperdicio de alimentos.
Los principales gases de efecto invernadero que se liberan son el dióxido de carbono (CO₂), el metano (CH₄), el ozono (O₃) y el óxido nitroso (N₂O). Estos gases absorben el calor del sol y, al retenerse más calor en el planeta del que se expulsa, aumenta la temperatura global. Esto se llama forzamiento radiativo y actualmente es mayor al esperado de forma natural. Es decir, se queda más calor en la Tierra del que debería.
Forzamiento radiativo debido a todos los gases de efecto invernadero desde el año 1800 hasta 2021. La flecha muestra el momento en que el forzamiento superó el 1% de la energía de la Tierra (1992).
Por ejemplo, la concentración atmosférica de dióxido de carbono antes del año 1900 era de 230 partes por millón (ppm), y actualmente es de unas 418 ppm. Y no deja de crecer.
A la vez que aumentan estos gases en la atmósfera, la temperatura del planeta sube. Esto se está viendo en la atmósfera, la superficie terrestre y los océanos. Es decir, la Tierra se está calentando. Esta acumulación de energía produce cambios en los climas de todo el mundo. Lo más llamativo es el aumento de la frecuencia e intensidad de fenómenos climáticos extremos, como olas de calor o de frío, sequías, inundaciones y tormentas descomunales.
– ¡Malditas retroalimentaciones!
También se están detectando retroalimentaciones positivas que fomentan más cambio climático. Es decir, que un fenómeno favorece a otro. Se debe a la relación que hay entre los subsistemas de la Tierra. Por ejemplo, el derretimiento del hielo de océanos y glaciares reduce la radiación solar que refleja la superficie terrestre. Esto produce una mayor absorción de calor y más derretimiento.
Otro factor es el deshielo del permafrost, el suelo de las zonas más frías del planeta que está congelado desde hace miles de años. El permafrost está liberando metano y dióxido de carbono porque contiene mucha materia orgánica que se pudre al descongelarse.
Caballos de Yakutia pastan en una región de permafrost en Siberia. El descongelamiento de este suelo helado libera gases de efecto invernadero a la atmósfera.
– El negacionismo se combate con ciencia
Muchos de quienes niegan el cambio climático (los negacionistas) dicen que sus causas son naturales y acordes al estado actual del planeta.
Claro que existen desencadenantes naturales de cambios climáticos (calentamiento o enfriamiento) que ocurren en poco tiempo. De hecho, hay tres bien conocidos: las variaciones en los movimientos de la Tierra (los ciclos orbitales o de Milankovic), los ciclos que completa el campo magnético del Sol aproximadamente cada 11 años (los ciclos solares) y la actividad volcánica.
Pero aunque es cierto que la Tierra ha cambiado mucho en su larga vida y que el clima se transforma, actualmente ningún estudio explica las tendencias que se observan desde mediados del siglo XX sin tener en cuenta el forzamiento radiactivo que producen los gases emitidos por las actividades humanas.
– Tenemos que cambiar, nos va la vida en ello
Cuando los humanos empezamos a usar el petróleo no conocíamos qué consecuencias tendría para nuestro planeta. Y mucho menos que nos iba a perjudicar a nosotros. Ahora sí lo sabemos. Por ello, debemos actuar y cambiar nuestra forma de vida, precisamente para poder seguir viviendo en este planeta tal y como lo conocemos, que es como nos beneficia.
La ciencia siempre será nuestra aliada en este reto.
Psicología y Mente(P.Rey) — Todas las relaciones de pareja enfrentan, en algún momento, conflictos o diferencias que los pueden llevar a plantearse, de alguna forma, la relación, su dinámica o su naturaleza.
En muchas ocasiones, la forma de enfrentar esta problemática es mediante la solicitud de “un tiempo”; un intervalo temporal en el que los miembros de la pareja se distancian, reflexionan sobre sus emociones y dinámicas y los cambios que estas necesitan para, más adelante, reconectar, trabajar por un cambio o dejar la relación.
Cuando tu pareja se solicita este tiempo para el pensamiento y la separación física temporal, es normal ser abordado por todo un torrente de emociones confusas y desbordantes.
El miedo a ser dejado o la incertidumbre por no saber qué va a pasar son algunos de los principales catalizadores de ansiedad en situaciones como esta.
Por eso, en este artículo comprenderemos qué puede significar, evitando el pesimismo absoluto, que tu pareja te pida “un tiempo”. Buscaremos con esto ofrecer estrategias para detectar y trabajar para disminuir la ansiedad que estos periodos temporales pueden suponer, centrándonos en los autocuidados y tomando esta distancia para darnos la atención que necesitamos.
¿Qué significa que tu pareja te pida “un tiempo”?
Cuando tu pareja te pide «un tiempo», es natural sentir confusión, preocupación y ansiedad ante la inestabilidad por el futuro en general y, concretamente, de la relación. Sin embargo, es importante entender que esta solicitud puede tener diferentes significados según el contexto y las circunstancias individuales de la pareja.
En muchos casos, pedir «un tiempo» puede reflejar una necesidad legítima de espacio para reflexionar sobre la relación y las propias necesidades. Puede ser una señal de que tu pareja está experimentando dificultades personales o emocionales que necesitan ser abordadas antes de comprometerse completamente en la relación. También podría indicar que hay conflictos no resueltos dentro de la pareja que requieren tiempo y distancia para ser considerados de manera objetiva.
Es importante recordar que pedir «un tiempo» no siempre significa el fin de la relación. En algunos casos, puede ser el primer paso hacia una comunicación más abierta y honesta, permitiendo que ambas partes exploren sus sentimientos y necesidades sin presiones externas. En estas situaciones, tomar un tiempo para la separación y la reflexión puede ser muy positivo para generar cambios necesarios, efectivos y duraderos.
Sin embargo, es crucial no ignorar tus propios sentimientos y necesidades durante este período. Es importante comunicarse abierta y sinceramente con tu pareja sobre cómo te sientes y qué esperas del tiempo que están tomando. La transparencia y la honestidad son fundamentales para construir una relación sólida y saludable, incluso en momentos de incertidumbre.
Sus efectos emocionales: la ansiedad que genera
Cuando tu pareja te pide «un tiempo», es natural que experimentes una amplia gama de emociones, siendo la ansiedad una de las más comunes y paralizantes.
Esta ansiedad puede manifestarse de diversas formas, desde preocupación constante hasta síntomas físicos como insomnio, falta de apetito o palpitaciones del corazón.
La incertidumbre sobre el futuro de la relación puede generar un estrés significativo, haciendo que te cuestiones a ti mismo, a tu pareja y a la estabilidad de la relación.
Puedes sentir miedo de perder a tu pareja o de no ser capaz de recuperar la conexión que una vez compartieron. La falta de control sobre la situación puede agravar aún más estos sentimientos, llevándote a un ciclo de pensamientos negativos y preocupaciones constantes.
Además, la ansiedad puede afectar tu bienestar emocional y mental en otras áreas de tu vida. Puedes experimentar dificultades para concentrarte en el trabajo o en otras actividades diarias, sintiéndote abrumado por pensamientos sobre tu relación. Esto puede afectar tus relaciones interpersonales y tu salud general, creando un ciclo negativo que puede ser difícil de romper.
Es importante reconocer y validar tus sentimientos de ansiedad en lugar de ignorarlos o reprimirlos. Permitirte sentir y expresar tus emociones de manera saludable puede ser el primer paso para superar la ansiedad y encontrar una mayor claridad sobre la situación. Buscar apoyo emocional en amigos, familiares o un terapeuta también puede ser beneficioso para procesar tus sentimientos y obtener una perspectiva externa sobre la situación. Recuerda que es normal sentirse ansioso en momentos de incertidumbre, pero también es posible encontrar formas constructivas de gestionar estos sentimientos y fortalecer tu bienestar emocional.
– Cómo manejar la ansiedad
Cuando te enfrentas a la ansiedad que surge cuando tu pareja te pide «un tiempo», es importante adoptar estrategias efectivas para gestionar tus emociones y promover tu bienestar mental. Manejar la ansiedad requiere tiempo y paciencia, así que sé amable contigo mismo durante este proceso. Aquí hay algunas formas que pueden ser útiles para lograr manejar la ansiedad en esta situación:
1. Comunicación abierta y honesta
En lugar de dejar que la ansiedad se apodere de ti, busca momentos adecuados para hablar con tu pareja sobre tus sentimientos y preocupaciones. Mantén una comunicación abierta y honesta, expresando tus necesidades y deseos de manera clara y respetuosa. Escucha también lo que tu pareja tenga que decir, y trata de entender sus motivos detrás de la solicitud de «un tiempo».
2. Enfocarse en uno mismo
Dedica tiempo a cuidar de ti mismo y de tu bienestar emocional. Esto puede incluir actividades que te traigan alegría y calma, como practicar ejercicio, meditar, leer o pasar tiempo con amigos y familiares de apoyo. Aprovecha este momento para reconectar contigo mismo y cultivar un sentido de independencia y autoestima.
3. Establecer límites y expectativas
Define límites saludables para ti mismo y para la relación durante este período de tiempo. Establece expectativas realistas sobre lo que esperas obtener de esta pausa y cómo planeas proceder en función de los resultados. Mantén una mente abierta y flexible, pero también sé firme en tus necesidades y deseos personales.
En conclusión, enfrentar la ansiedad cuando tu pareja pide «un tiempo» es desafiante pero manejable. La comunicación abierta, el autocuidado y establecer límites son clave para gestionar tus emociones de manera saludable. Recuerda que esta pausa puede ser una oportunidad para el crecimiento personal y la claridad en la relación. Mantén la calma y confía en tu capacidad para superar esta situación juntos.
JotDown(L.Martín) — En este remoto y pobre país africano no se trata de una película, al más puro estilo de Las brujas de Zugarramurdi, sino de una tradición real, ancestral y, lamentablemente, aún vigente: si eres mujer, anciana, pobre y analfabeta, tienes muchas papeletas de ser acusada de brujería. Son les mangeuses d’âmes.
Bruja: según el diccionario de la RAE, «1. Mujer que, según la opinión vulgar, tiene pacto con el diablo y por ello, poderes extraordinarios. 2. lechuza (ave rapaz). 3. En los cuentos infantiles tradicionales, mujer fea y malvada, que tiene poderes mágicos y que, generalmente, puede volar montada en una escoba. 4. Mujer fea y vieja».
A muchas de nosotras, en alguna que en otra ocasión, nos han llamado brujas: cuando nos salimos con la nuestra, cuando somos un tanto malvadas… no es extraño este apelativo, incluso, entre mujeres para referirse a otras féminas.
Sin embargo, hay latitudes donde que a una la llamen bruja le puede suponer la muerte. Es el caso de Burkina Faso, país limítrofe con Malí, Níger, Costa de Marfil, Ghana, Togo y Benín, uno de los más pobres del mundo según la ONU.
Burkina es como cualquier otro país africano: colonia francesa hasta 1960, el país se denominaba Alto Volta hasta que el presidente Thomas Sankara lo renombró como Burkina Faso en 1984, término mooré que significa «patria de los hombres íntegros».
Íntegros o no, al presidente Sankara se lo quitaron del medio en 1987, una muerte que aún no ha sido esclarecida, y el territorio parece seguir sumido en una pobreza extrema. Hay cinco carreteras asfaltadas en todo el país, que tiene una extensión de 274.200 kilómetros cuadrados (más o menos, la mitad de España).
Todo lo demás son, vamos a llamarlos, caminos. El 80 % de la población vive en el medio rural y la tasa de alfabetización general es del 30 %. Han leído bien: solo 30 de cada 100 personas saben leer y escribir. El objetivo es que este porcentaje llegue al 40 % en 2015. No es de extrañar que, con este caldo de cultivo y estas dramáticas cifras, la gente siga creyendo en brujería a pies juntillas.
La comida es necesaria, si consideramos que el alimento principal de las familias es el tô, una mezcla insípida hecha con harina de mijo o de maíz que se acompaña, con suerte, de salsa de cacahuete. Pero la formación, la cultura, es indispensable, sobre todo si se quieren erradicar algunas ideas fuertemente ancladas en la población como las que tienen que ver con la brujería.
Pauline Sawadogo es bruja, o eso dicen de ella en su pueblo y en su familia, a la que no ve desde hace muchos años y a la que, seguramente, no volverá a ver. En la vida practicó magia alguna, ni negra ni blanca. Ni cortó cuellos a gallos, más que alguna vez para comer. Y sin embargo Pauline está en uno de los centros de los que dispone el Gobierno para acoger les mangeuses d’âmes, «las comedoras de almas», como aquí se denomina a las mujeres acusadas de brujería.
Pauline, quien nos explica en el dialecto mooré que apenas ve, pasa sus jornadas trabajando el algodón, al igual que sus noventa y siete compañeras en este centro de Ouagadougou, la capital del país. Con lo que sacan por la venta del algodón, compran arroz, su principal sustento, y a veces, cuando tienen un dinero extra, patatas.
No hay sala común donde ver la televisión o escuchar la radio, su única actividad es trabajar el algodón: las mujeres disponen de un cuarto que comparten con otra pensionaria y de una cocina común. Las medicinas también escasean… En otros centros, los que están dirigidos entre el Estado y ONG, sí que puede haber otro tipo de actividades extras para mantener ocupadas las mentes. No en la cour de solidaricé du secteur 12, donde se encuentra Pauline.
Disponen de asistencia psicosocial, pero los problemas de ánimo y las depresiones son muy comunes, así como los problemas de salud física, derivados del envejecimiento, la malnutrición o simplemente, de los golpes que pudieron llevarse cuando escapaban de sus pueblos por ser brujas.
Hay nueve centros repartidos por el país, en los que había seiscientas veintitrés mujeres a finales de 2011, según los últimos datos del Ministerio de Asuntos Sociales. Con toda seguridad, el número será mayor en la actualidad.
La acusación de brujería recae sobre todo en ellas, pero también puede ir a niños con alguna malformación física o psíquica, a hombres con trastornos mentales… aunque son ellas quienes se llevan la palma: «El 88 % de los que están en estos centros son mujeres, casi un 98 % de ellas analfabetas (con cónyuges que también lo son).
Un 75 % tiene más de cincuenta años, la mayoría suele ser además la primera esposa (un 52 % de la población es musulmana, es habitual que el hombre tenga, de media, entre cuatro y cinco esposas)», explican en el Ministerio.
Mi mentalidad occidental, coleando a veces hacia el feminismo, me hacía pensar que eran los maridos quienes las acusaban de hechiceras, cansados de sus mujeres más ancianas (en un país con la esperanza de vida en cincuenta y seis años, uno es viejo con cuarenta).
La realidad es otra: casi todas las acusaciones vienen de las otras esposas, de la familia del marido, incluso a veces, de los propios hijos. «Ha habido casos de hijos que han encerrado a sus madres, sin agua ni comida, esperando que se murieran», cuenta la asistente de la directora del centro, Suzanne Kagambega.
Madeleine Sawadogo tiene sesenta y nueve años y lleva dos en el centro. Su marido falleció hace diez: «A su muerte, mi familia política me echó. Tengo cuatro hijas, solo chicas, y esto está mal visto y es sospechoso de brujería. Me acusaron de haberme comido el alma de mi marido y como mis hijas eran grandes y yo no tenía ocupación, fue la excusa para librarse de mí», relata en el patio del centro. No ha recibido visita de ninguna de sus hijas desde que está aquí. «Me gusta estar aquí, estamos entre mujeres, el problema son los medios, que son muy escasos», añade.
En Burkina Faso, los argumentos más banales pueden ser utilizados para una acusación de brujería: no haber tenido hijos, o haber tenido solo hijas, la muerte o enfermedad del marido, la muerte de uno de los hijos, una malformación física, o incluso, ser longeva. Koudbi Kafanolo tiene noventa años y una piel aterciopelada y sin arrugas que sería la envidia de cualquier anciana en Occidente.
También fue a parar a este centro tras la muerte de su esposo: «Fui víctima del suengo a pesar de que mi marido ni compartía ni aprobaba esas prácticas», explica. El suengo es un ritual que consiste en que, a la muerte del esposo, los hombres del pueblo portan el cadáver y este les guía, de manera irrefutable, hacia el culpable de su muerte…
Huelga decir que las culpables suelen ser las mujeres, que no pueden defenderse de la acusación de brujería, aunque el plan de acción del Gobierno sobre este tema prevé asistencia jurídica y algunas ya estén acudiendo a la justicia para defenderse.
Kafanolo fue advertida por uno de sus hijos de que el ritual del suengo sería practicado y huyó antes de que tuviera lugar. Muchas son las que, si el cónyuge enferma y no hay visos de mejoría, huyen antes de que la posible acusación se materialice porque en muchos casos se están jugando el físico: palizas, linchamientos, incluso muerte suelen saltar a las páginas de la prensa local con frecuencia.
¿Cuántas personas han muerto víctimas de estas acusaciones? Ni se sabe, no hay estadísticas. ¿Cuántas han tenido que huir de sus pueblos? Se desconoce el dato. Como reconocen en el Ministerio, los centros de acogida son solo la punta del iceberg.
Tras años de inoperancia, parece que el Gobierno quiere tomar ahora cartas en el asunto para intentar poner freno a, según reconocen ellos mismos, «una tradición que está en las antípodas de cualquier Estado que se considere moderno». Por eso han puesto en marcha un plan de acción de lucha contra la exclusión social de estas personas, que funcionará hasta 2016.
Su presupuesto, algo más de mil millones de francos CFA, la moneda local (1,7 millones de euros), se destinará a programas de información y comunicación dirigidos al 80 % de la población y a hacerse cargo de estas personas, con asistencia social y también jurídica.
Las necesidades son tales y tan grandes que requieren de acciones inmediatas: primero, una mejor asistencia a los centros, que subsisten con las ayudas que llegan del Ministerio o de ONG: «Si tuviera más medios lo primero que solucionaría sería el problema de la alimentación», cuenta Suzanne Kagambega.
Después habría que ir hacia ayudas psicosociales, formación y una palabra que en este entorno ni se plantea, la reintegración en la sociedad: «¿Conoce algún caso de alguien que se haya reintegrado a la vida normal?», le preguntamos. «Recuerdo uno, no es lo habitual, es extraño que abandonen el centro», dice Suzanne Kagambega.
Son mujeres malditas, afortunadas por poder malvivir en estos centros (en la calle ya habrían muerto), que son, paradójicamente, su salvación y su cárcel, porque no volverán a salir de ellos.
«Las leyes están bien, pero no son suficientes, hay que cambiar las mentalidades para acabar con esto», explica sor María, monja perteneciente a la orden les Soeurs Blanches y que dirige otro centro de brujas en la capital. Aparte de mujeres, también acogen a hombres enfermos mentales: «Muchos políticos se avergüenzan de que esto siga pasando», añade.
En nuestra visita nos acompaña una periodista local, Asséto Ouedraogo. «Tú que tienes formación y has trabajado en la tele, ¿crees en brujería?», le pregunta la monja. Asséto responde afirmativamente intentando justificar sus creencias con todo tipo de razones poderosas.
En efecto, las leyes son útiles, pero servirán más bien de poco si no se cambia la mentalidad de la población en general.
Pauline sabe poco de leyes: sus curtidas manos solo han conocido el trabajo con los animales, con la tierra y ahora con el algodón. Mientras degusta un caramelo en el patio de la cour de solidarité du secteur 12, seguramente el primero que haya probado en su vida, bromea con nosotras y sonríe, sonríe muchísimo.
Está feliz de recibir una visita, aunque sea de desconocidas. Otra mujer se acerca y comparte con nosotras su patata, mientras se interesa por nuestra visita y es que visitantes por aquí hay muy pocos, ¿quién querría compartir un plato de arroz con unas brujas? Obviamente, nadie: hasta los vecinos del centro evitan pasar por allí.
«¿Cuándo volveréis a verme?», pregunta Pauline.
Pronto, Pauline, le decimos, mientras escondemos las lágrimas tras las benditas gafas de sol.
La mente es maravillosa(S.L.Capeluto) — Dicen que el amor es ciego. Al enamorarnos, es común pasar por alto las imperfecciones y los defectos de la otra persona; en ocasiones, minimizamos o toleramos actitudes que, desde una perspectiva externa, sin duda caerían entre las red flags a considerar en una relación.
La etapa idílica nos nubla el juicio y, de esa manera, corremos riesgos. Es habitual que justifiquemos comportamientos poco saludables, inclusive ni siquiera nos percatamos de ellos. Pero en este artículo mencionamos las 12 banderas rojas más comunes a las que deberíamos ponerles un ojo crítico. Presta atención.
– ¿Qué son las red flags en una relación?
Seguro que la primera vez que escuchaste este término fue leyendo Twitter o charlando con amistades. Las red flags son señales de comportamientos, actitudes o situaciones problemáticas que indican que la relación podría no terminar bien.
Son señales de advertencia que pueden aparecer en cualquier momento, ya sea en la primera cita, cuando todo parece ser color de rosa o más adelante.
– Banderas rojas que no puedes pasar por alto o minimizar
En líneas generales, las actitudes de violencia o maltrato tienden a manifestarse de manera sutil desde el minuto cero. Por lo tanto, reconocerlas a tiempo es esencial para que no evolucionen a problemas más serios en el futuro. Estas señales muestran que una relación es tóxica o que podría serlo a medida que avanza.
Es cierto que todas las parejas enfrentan conflictos y que algunas de estas alertas no necesariamente escalan a algo peligroso. Sin embargo, en lugar de pasar por alto tales advertencias, es importante hablarlas o tomar decisiones al respecto. Veamos cuáles son las más habituales.
1. No te apoya en tus proyectos y metas
En tus sueños, tu pareja debería ser tu fan número uno. O, al menos, estar a tu favor. En cambio, si parece ausente cuando hablas de tus proyectos o, peor aún, si te desanima en lugar de alentarte, es importante abordar esa falta de respaldo.
2. No parece prestar atención a lo que dices
La sensación de no ser escuchado es otra de las red flags importantes en una relación. Nos referimos a la situación en la que sientes que la otra persona no te toma en cuenta yhace oídos sordos a lo que piensas, opinas y sientes, como si tu punto de vista no valiera nada.
3. Un like irrelevante desata celos excesivos
No es noticia que las redes sociales pueden ser motivo de conflictos en las relaciones. Pero hay señales más preocupantes que otras. Si un «me gusta» sin importancia provoca celos desmedidos y solicitudes exageradas, es importante estar alerta a cómo evoluciona (o no) la situación.
4. Te compara con otras personas
¿Todo el tiempo estás bajo la lupa de las comparaciones? El hecho de que tu pareja siempre te mida y evalúe con estándares de otras personas, ya sea en apariencia, personalidad o logros, es una bandera roja que no deberías ignorar.
5. Sientes que solo tú te esfuerzas en la relación
Aunque no sea una actitud tóxica o violenta, si solo tú te esfuerzas podrías llevarte un golpe emocional muy fuerte más adelante. Tarde o temprano, una pareja unilateral termina en malestar.
Claro, hay momentos en los que una de las personas aporta más y la otra menos, pero el trabajo debe ser parejo a largo plazo. En una relación satisfactoria, ambos deben tirar del carro y asegurarse de que el compromiso es compartido.
6. Nunca puedes predecir sus reacciones y tienes miedo de ellas
Una relación saludable te hace sentir tranquilidad la mayor parte del tiempo. En cambio, que te preocupe cómo reaccionará la otra persona ante distintas situaciones, es un indicio de que algo no anda bien.
7. Los comentarios sarcásticos son moneda corriente
Si bien algunos chistes irónicos pueden ser divertidos de vez en cuando, en el momento en que los comentarios comienzan a herirte, dejan de ser bromas y se convierten en una red flag.
8. No hay respeto por los límites
Si insiste o te presiona para hablar de cosas que te hacen sentir incomodidad, es una clara señal de que no respeta tus límites. Tienes todo el derecho de mantener ciertos aspectos en la puerta de la privacidad o tu espacio individual y que no te juzguen por ello. Esta es una de las red flags más claras en una relación.
9. Te exige que le compartas cada detalle de tu vida
Que te pregunte qué tal te fue en tu día, cómo dormiste o qué planes tienes para el fin de semana no es problema. Pero, si insiste en saberlo todo, desde tu ubicación exacta hasta con quién estás y qué haces, o tiene actitudes controladoras, la red flag es evidente. ¿Parece que quiere monitorear tu vida? No dejes pasar esta situación.
10. Te desacredita en público
Cuando tu pareja te deja en ridículo delante de otras personas, hace comentarios despectivos o chistes a expensas tuyas, demuestra que no te respeta. Este tipo de comportamientos cruzan una línea que no debería sobrepasar. La confianza y el respeto son la base de toda relación sana.
11. Un día te ama y al siguiente te ignora o desprecia
Nunca sabes qué esperar, y eso te hace sentir como una montaña rusa de emociones que no paran de subir y bajar. La alternancia entre muestras de afecto excesivas e indiferencia o malos tratos es un comportamiento que debería hacerte prender todas las alarmas.
12. Te pide que canceles planes con otras personas para pasar tiempo con él o ella
Puede parecer romántico a primera vista, pero no lo es. Utilizar palabras bonitas para convencerte de que te extraña y quiere pasar tiempo contigo, a veces, es una táctica de manipulación. Si es frecuente y sientes que te alejas de tu círculo familiar o de amistades, quizás estás ante una alerta.
– La mayor red flag en una relación es no sentirte a gusto
Es fundamental diferenciar si las mariposas en el estómago son reflejo del amor que sientes o, al contrario, una manifestación ansiosa. Atiende a tus emociones y sensaciones físicas. Muchas veces, ahí está la respuesta. Si en una relación te sientes bien, en paz y querido/a, es posible que el vínculo vaya a buen puerto.
Ahora, si el miedo, la ansiedad y la incomodidad comienzan a tomar el control, todo apunta a que hay un problema. El hecho de que no puedas ser tú, la constante presencia de incertidumbre y la tensión en el cuerpo en estado de alerta son claros indicadores de que algo debes revisar.
JotDown(R.Redodar) — Las primeras evidencias del género Homo (que incluye al hombre actual y sus antepasados homínidos) provienen del este de África hace unos 2.3 millones de años. Estas criaturas se distinguían de otros homínidos anteriores por su morfología dental y por contar con cerebros más grandes, entre otras características. Asimismo, con el género Homo se inicia una etapa en la aparece la construcción de instrumentos líticos.
Probablemente, esta capacidad, que implica una representación mental de la potencial utilidad del instrumento, fue posible gracias al mayor volumen cerebral de estos homínidos, que se duplicó hace poco menos de dos millones de años y posteriormente se triplicó hace unos 500.000 años.
No obstante, no es hasta la aparición de nuestra especie (Homo sapiens), que sucede en Europa al inicio del Paleolítico Superior (hace unos 40.000 años), cuando emergen formas más avanzadas de abstracción mental, representadas en las pinturas y grabados en cuevas y abrigos, en las esculturas de bulto redondo y en la fabricación de pequeños objetos transportables (arte parietal y mobiliar). Podemos decir que el arte nace de la mano de nuestra especie.
Los primeros grupos humanos empiezan a desarrollar distintas manifestaciones artísticas en dos campos: el naturalismo y la abstracción. Pero, ¿Qué es lo que les llevó a los hombres y mujeres del Paleolítico Superior a embarcarse en la tarea de elaborar obras de arte? Algunos teóricos del arte han apuntado diferentes razones que nos pueden ayudar a entender el surgimiento de las expresiones artísticas.
Por ejemplo, este tipo de manifestaciones podrían haberse constituido como un vehículo para dejar constancia de la posición social de los autores en el grupo, podrían haber cumplido una finalidad mágica orquestada para facilitar la caza o promover la fecundidad, podrían haber fomentado la creación de instrumentos para su intercambio entre grupos diseminados de cazadores, o simplemente ser un mecanismo para imitar las formas naturales o expresar las emociones y las experiencias interiores del autor.
No obstante, el arte pudo nacer respondiendo a algo más profundo, a un miedo y a una necesidad inherente del ser humano: el miedo a lo desconocido y la necesidad de intentar plasmar lo inexplicable y lo ignoto para hacerlo menos trascendente y para ayudar a dar sentido a la vida y la existencia de una especie dotada de una arquitectura cerebral que probablemente le permitiera tener conciencia de sí misma.
El arte pudo nacer como vehículo para plasmar lo metafísico y el pensamiento religioso, tan presente en la historia y evolución de las sociedades humanas.
A partir del Paleolítico inferior, el enterramiento de los muertos da testimonio de la importancia que tiene el mundo espiritual y el manejo de conceptos abstractos en los homínidos que ocuparon el viejo mundo. Independientemente de los fines utilitarios de las prácticas funerarias intencionadas, algunos autores han sugerido que podrían haber estado motivadas por atribuciones de tipo religioso, en el sentido de facilitar el tránsito a otra vida.
Si esto fuera así, sería necesario contar con un cerebro organizado de tal forma que permitiera un pensamiento simbólico bastante desarrollado.
Es necesario tener presente que casi toda la trayectoria del ser humano se ha sucedido sin la existencia de la escritura. En las sociedades ágrafas, el arte puede constituirse como el principal elemento para representar el pensamiento simbólico y puede ser nuestra más valiosa herramienta para explorar nuestro pasado.
A pesar que el arte mobiliar del Paleolítico se caracteriza por un enorme conjunto de piezas de características fundamentalmente instrumental (útiles, armas, adornos, etc.), aparecen numerosos objetos con carácter religioso, entre los que destacan las esculturas, las plaquetas y los huesos grabados.
De todas formas, es el arte parietal (rupestre) el que más queda vinculado a lo religioso. Al arte del Paleolítico le sucede el arte del Neolítico de las primeras sociedades productoras. A partir de aquí, a lo largo de la historia, el arte ha ido cambiando con las culturas, reflejando la sociedad.
Lo que está claro es que en la historia de la humanidad los fines religiosos del arte no han estado reñidos con los utilitarios y estéticos en tanto que una belleza sobrecogedora ayuda a asegurar la efectividad de lo mágico y lo espiritual.
A pesar de que la religión no prorrumpió originalmente como una adaptación biológica, las creencias y las prácticas religiosas se pueden encontrar en todos los grupos humanos. Algunos autores sugieren que estas podrían haber desempeñado un papel de cardinal importancia en facilitar y estabilizar de la cooperación entre los grupos humanos, pudiéndose convertir en un objetivo de la selección cultural.
Un hecho que apoya esta hipótesis es que los grupos religiosos parecen durar más tiempo que los grupos no religiosos. De todas formas, a pesar de las marcadas características diferenciales entre las distintas religiones que se han dado lugar a lo largo de la historia de la humanidad, las personas no parecen mostrar diferencias en cómo realizan juicios acerca de escenarios morales o de contenido ético.
Según algunos autores, esto podría indicar que la religión surgió a partir de funciones cognitivas preexistentes que podrían haber sido objeto de selección, generando un sistema diseñado de forma adaptativa para solventar, entre otras cosas, el problema de la cooperación entre personas genéticamente no relacionadas.
Dios visita a los pacientes de epilepsia
Una experiencia religiosa podría considerarse como un estado de actividad mental fisiológica que es representado en el cerebro humano. En este sentido, la intensidad de las experiencias religiosas se ha asociado con cambios en la actividad de varias regiones cerebrales. Incluso algunos estudios han encontrado una relación entre las experiencias religiosas y espirituales con la epilepsia del lóbulo temporal medial.
En varios trabajos, se ha medido la actividad cerebral durante experiencias místicas en las que las personas señalaban que se encontraban en un estado de unión con Dios. Estos trabajos han encontrado que son varias las regiones cerebrales y los sistemas neurales que median los diferentes aspectos de las experiencias místicas.
Esto no nos debería sorprender, dado que este tipo de estados son muy complejos e implican marcados cambios somáticos, viscerales, perceptivos, cognitivos y emocionales. De esta forma, por ejemplo, la activación del lóbulo temporal medial podría estar relacionada con la impresión subjetiva de contacto con una realidad espiritual.
Por otro lado, una región profunda del cerebro, denominada núcleo caudado, se ha relacionado en muchos estudios con las emociones de felicidad y con el amor. La activación de este núcleo durante las experiencias místicas podría estar relacionada con los sentimientos de júbilo y amor incondicional que se experimentan.
Asimismo, una región de la corteza cerebral denominada ínsula podría ser la responsable de las respuestas somáticas y viscerales asociadas con estos sentimientos. La corteza prefrontal (regiones medial y orbital), por su parte, sería la encargada de hacer consciente a la persona de ese estado y de los sentimientos derivados del mismo y reportarle una experiencia emocional placentera. Mientras que la activación de la corteza parietal durante las experiencias místicas podría reflejar una modificación de los esquemas corporales.
De todas estas regiones cerebrales que se han relacionado con diferentes aspectos de la experiencia religiosa, la actividad de una de ellas (la corteza frontal medial) parece desempeñar un papel más nuclear.
Se trata de una región muy importante para el cumplimiento y la adecuación de las normas sociales, para los procesos de autorreflexión y para la teoría de la mente, aspectos que podrían ser prerrequisitos para mantener una actividad religiosa integrada.
Por otro lado, experimentar una relación íntima con Dios también parece estar relacionado con diferencias anatómicas. En este sentido se ha encontrado que hay una marcada relación positiva entre este tipo de experiencias y el volumen cortical de la circunvolución temporal media del hemisferio derecho.
Jean Francois Badoureau
Un sistema de creencias
La conducta humana está guiada por el sistema de creencias que tengamos. Desde un punto de vista cognitivo, la asimilación de una creencia parece implicar dos fases. En primer lugar se necesita una representación mental que hace que la creencia se adquiera y en segundo lugar, se lleva a cabo un análisis que evalúa dicha creencia y la pone en tela de juicio, ocasionando dudas sobre la misma.
Una región de nuestro cerebro, que está implicada en el procesamiento de la información emocional y afectiva (la corteza prefrontal), parece ser crítica para la fase de evaluación de la creencia. Recientemente, un grupo de investigadores de la universidad de Iowa ha mostrado que la lesión de la zona ventromedial de esta región cortical hace que los pacientes sean más susceptibles a las creencias dogmáticas y muestren una tendencia al autoritarismo y al fundamentalismo religioso.
Estos datos guardan una íntima relación con lo que sabemos sobre el desarrollo del cerebro. ¿Quién no se ha dado cuenta de la facilidad que tienen los niños para creerse las cosas? Creer en los Reyes Magos, en gnomos, elfos u otras criaturas mágicas es algo muy vinculado a nuestra infancia.
Resulta que la corteza prefrontal en niños se encuentra desproporcionalmente inmadura en comparación con otras regiones cerebrales. Esto podría explicar la predisposición de los niños a creerse las cosas. Asimismo, también se ha demostrado que los niños en sus juicios morales suelen mostrar gran deferencia al autoritarismo.
Estos patrones de conducta se van perdiendo a medida que la corteza prefrontal va madurando. No obstante, durante la vejez el funcionamiento de la corteza prefrontal suele verse comprometido, haciendo de las personas ancianas un blanco más fácil para el engaño por su tendencia a creerse con más facilidad las cosas.
El sistema de creencias religiosas presumiblemente interactúa con otros sistemas de creencias, con la adquisición de los valores sociales y morales y nos ayuda a determinar la selección de nuestras metas a largo plazo, el control de la propia conducta y el equilibrio emocional.
Depresión y religión
Diferentes trabajos científicos han encontrado una asociación inversa entre depresión y religiosidad. Recientemente, un grupo de científicos de Columbia University de Nueva York ha publicado un trabajo longitudinal que ha durado más de treinta años.
Estos autores han puesto de manifiesto que la importancia que la religión tiene para las personas se relaciona con una corteza cerebral más gruesa en diferentes regiones del cerebro (regiones occipitales y parietales de los dos hemisferios, lóbulo frontal mesial del hemisferio derecho y las regiones del cuneus y precuneus del hemisferio izquierdo).
Asimismo, este aumento en el tejido cerebral podría conferir a las personas que tienen un riesgo familiar alto de sufrir depresión una mayor resistencia a desarrollar la enfermedad. Dicho de otra manera, la importancia que la religión tiene en la vida de una persona podría ayudar a aquellas personas más vulnerables y predispuestas para desarrollar depresión, proporcionándoles cierta resistencia neuroanatómica.
Química y genética de la espiritualidad
En cuanto a la química de la conducta religiosa, la mayoría de las investigaciones se han centrado en dos sustancias que utilizan las neuronas para comunicarse: la dopamina y la serotonina. Por ejemplo, respecto a la dopamina, distintos trabajos han encontrado que los niveles cerebrales de esta sustancia se encuentran elevados durante la vivencia de una experiencia religiosa intensa, pudiendo explicar algunos cambios que se generan en la percepción de los estímulos sensoriales y en la percepción del paso del tiempo que suele devenir muy rápido durante dichas experiencias.
¿Qué nos pueden explicar los genes de la espiritualidad y de la religión? Hay un gen, el DRD4, que está implicado en mediar la neurotransmisión de la dopamina en la corteza cerebral. Se ha podido comprobar que las personas que tienen en su ADN ciertas variantes de este gen presentan conductas con rasgos antisociales, son atraídos por la búsqueda de la novedad y del riesgo mientras que rehúyen de las convenciones sociales y las causas prosociales.
No obstante, otras variantes del mismo gen podrían estar relacionadas con rasgos diametralmente opuestos. En esta línea, un grupo de investigadores de la universidad de California ha encontrado que el gen DRD4 interactúa con la religión para fomentar las conductas prosociales.
Parece ser que algunas variantes del gen pueden hacer más susceptibles a las personas a las influencias del ambiente y la religión, por su parte, puede actuar como una influencia del entorno que fomente la conducta prosocial. Se trataría de una interacción entre genes y ambiente, en la que las personas con una determinada susceptibilidad genética presentarían una mayor conducta prosocial cuando se encuentren en un entorno que les promueva a ello.
De forma añadida, se ha visto que las personas que actúan pro-socialmente porque esto les hace sentirse bien, presentan una variante del gen que genera un mayor nivel de dopamina en comparación con las personas que presentan otra variante y se comportan de forma prosocial solo cuando el entorno les empuja a ello o les da el contexto propicio para fomentar dicha conducta (como es el caso del contexto religioso).
En definitiva, la conducta religiosa es un fenómeno exclusivamente humano del que no se ha encontrado un equivalente en otras especies animales. Se trata de algo universal, en tanto que está presente en todas las culturas modernas y, por los vestigios arqueológicos que disponemos, podemos decir que ha sido evidente en todos los períodos de la historia y de la prehistoria.
Desde diferentes disciplinas se ha intentado explicar el origen de esta conducta. Por lo que se refiere a la neurociencia cognitiva, durante los últimos años diversos investigadores han intentado elucidar sus bases neurales, vinculando la emergencia de la religión en nuestros ancestros con el desarrollo de diferentes procesos cognitivos, como la cognición social y la representación simbólica, que presumiblemente han derivado de la expansión de distintas regiones cerebrales ubicadas en complejas redes neurales con nodos en zonas prefrontales, parietales, temporales e incluso subcorticales.
Tras 30 años, vuelve a circular un tren por la Quebrada de Humahuaca.
BBC News Mundo(a.Oliva) — Las montañas acompañan el paso del pequeño tren solar que avanza casi en silencio por el estrecho valle de la Quebrada de Humahuaca, en el norte de Argentina.
El innovador tren fabricado en la ciudad china de Tangshan empezó sus pruebas hace unos meses y debería entrar en funcionalmiento próximamente.
La parte superior de cada uno de los dos vagones lleva seis baterías de litio, con una autonomía de hasta 120 kilómetros. Estas están conectadas a un cargador del tamaño de una heladera gigante que es alimentado en las estaciones terminales en parte con energía solar.
«Es un tren solar porque la alimentación del cargador está dada por los parques solares que se ubican en la provincia», le dice a BBC Mundo Emiliano Rodríguez, gerente de operaciones del Tren de la Quebrada.
El techo de vidrio contrasta con la aridez del altiplano de Jujuy. Los enormes ventanales de los vagones –con capacidad para 70 personas- permiten una vista panorámica de un lugar declarado Patrimonio Natural de la Humanidad.
El tren turístico puede alcanzar hasta 60 kilómetros por hora.
El tren avanza sobre las vías recuperadas del antiguo ramal C del Ferrocarril Belgrano, abandonadas en la década de 1990, después de la privatización de parte del sistema ferroviario argentino.
«Hace 30 años que no corre un tren por la Quebrada de Humahuaca. En marzo de 1993, fue la última vez que anduvo uno por estas vías», dice Rodríguez, quien es parte de la generación que nunca antes vio pasar un ferrocarril por la zona.
El nuevo medio de transporte es una invitación al turismo, pero busca a su vez reconectar a los habitantes de las pequeñas y alejadas localidades del norte del país.
Para eso, cuenta con una tarifa diferencial, según los distintos tipos de pasajeros. Los residentes de la zona pueden acceder a un precio más bajo que los visitantes argentinos, quienes también pagarán menos que los extranjeros.
El tren recorre 35 kilómetrosde Volcán a Maimará, a una velocidad de hasta 50 kilómetros por hora, pasando por las pequeñas localidades de Tumbaya y Purmamarca.
Este año, el gobierno de Jujuy espera sumar otros siete kilómetros hasta llegar a la estación de Tilcara, uno de los principales destinos turísticos del país.
Luego está planificada una segunda etapa, que pasará por Humahuaca y llegará a La Quiaca, en la frontera con Bolivia.
La iniciativa, según sus impulsores, es una muestra de cómo el litio puede ser una invitación al desarrollo sustentable en el grupo de países de América Latina que se asientan sobre las mayores reservas mundiales de este mineral, entre los que está Argentina.
El Cerro de los Siete Colores en Purmamarca es un punto emblemático de la Quebrada de Humahuaca.
– El recurso del litio
Las baterías de litio están por todas partes, en nuestros teléfonos celulares, en las computadoras que usamos y en los autos eléctricos.
Pero mucho menos usual es encontrarlas en el transporte público.
Jujuy integra el Triángulo del litio, esa parte de los Andes que abarca la triple frontera entre Argentina, Bolivia y Chile, y donde se encuentran los yacimientos de litio más grandes del mundo.
Por esa razón, cuando era gobernador, Gerardo Morales decidió hace unos años sacar adelante el proyecto de un tren con baterías de litio financiado con presupuesto provincial.
«Nos caímos y nos levantamos muchas veces con este proyecto pero aquí estamos, cumpliendo este sueño», dijo Morales en la inauguración del ferrocarril en diciembre pasado, previa al inicio de los viajes comerciales.
La ventaja del litio es que puede almacenar mucha energía en poco tiempo.
«Las baterías de litio permiten que la energía solar pueda ser absorbida mucho más rápido que las tradicionales baterías hechas de plomo», le dice a BBC Mundo Marcos Actis, decano de Ingeniería de la Universidad de La Plata, una de las instituciones encargadas de crear la primera planta de baterías de litio de el país.
Argentina es el cuarto productor mundial de litio. Pero a pesar de contar con los recursos naturales y los equipos técnicos para hacerlo, el país no está hoy en condiciones de producir a escala industrial baterías de este mineral.
«El país debería aspirar al menos a refinar el litio para dejarlo a nivel de las baterías», dice Actis, quien explica que la restricción cambiaria en el país y los antiguos marcos normativos complican el desarrollo de este tipo de tecnología.
Además, estas baterías producen menos emisiones de carbono, aunque no están exentas de problemas para el medio ambiente.
El proceso para obtener el litio a través de la minería es destructivo para el medio natural. Y la extracción de litio exige grandes cantidades de agua, unos dos millones de litros por tonelada.
Por ese motivo, no todos celebran esta iniciativa. Algunos residentes temen que, por culpa de este mineral, los pueblos se queden sin agua o esta acabe contaminada.
Además, la puesta en marcha del tren hizo que se construyeran nuevas estaciones en lugares donde desde hace años vivían familias, muchas de ellas, sin títulos de propiedad.
Por ese motivo, Jujuy decidió llevar adelante un operativo de desalojos que causó algunas críticas. La abogada que asiste a tres de las familias afectadas argumentó que ellos son herederos de trabajadores del ferrocarril y que adquirieron los terrenos.
Las autoridades respondieron diciendo que «a todos los que han prestado disposición para la liberación de terrenos fiscales se les dio una respuesta a su problema habitacional» a través de la asignación de nuevos terrenos y viviendas.
Más cerca del sol
Jujuy forma parte del triángulo del litio en América Latina.
En la planta solar de Cauchari, en la alejada localidad de Susques, a más de 4.200 metros de altitud, un millón de paneles fotovoltaicos absorben la energía del sol y generan cerca del 70% de la electricidad que consume la provincia.
El tren que acaba de ser inaugurado se mueve en parte gracias a la energía de Cauchari, que abastece a la línea eléctrica de la provincia y llega a la carga de las baterías de litio.
En Jujuy esperan que el abastecimiento de energía llegue en los próximos años de manera directa desde el parque solar de la Quebrada de Humahuaca, que está en construcción.
«Es una buena idea, pensada en la altura de la zona», dice Actis, ya que en regiones más elevadas el aprovechamiento de la energía solar es mayor.
La relación con China
La empresa china Corporation Limited estuvo a cargo de la fabricación del tren.
La fabricación de los dos vagones del tren corrió a cargo de la empresa china Corporation Limited (CRRC), algo que no sorprende dada la colaboración de la provincia de Jujuy con el país asiático en los últimos años.
Por ejemplo, la construcción del parque de energía solar Cauchari estuvo a cargo de la empresa Powerchina.
«Corporation Limited fue la única que se atrevió a montar una nueva línea de producción de tren eléctrico solar, con baterías de litio y de trocha angosta», dijo en diciembre pasado el entonces gobernador Gerardo Morales.
«Lo que buscábamos era tan poco usual que solo algunas empresas en unos pocos países del mundo podían dárnoslo», dice por su parte Rodríguez, quien aclara que se eligió a CRRC para diseñar y elaborar el proyecto después de mantener reuniones con distintas empresas del mundo.
El acuerdo con la empresa china -que nunca antes había fabricado un tren con baterías de litio de este tipo- responde, según Rodríguez, a que «de los dos lados nos dimos cuenta de que era un proyecto absolutamente innovador e histórico».
«Montar una línea de producción para solo dos trenes no era una propuesta rentable para otras grandes empresas, hasta que nos encontramos con CRRC, que lo entendió como un proyecto innovador».
El gobierno de Jujuy explicó que inicialmente estaba prevista la compra de 12 trenes -dos en esta primera etapa y otras 10 unidades más adelante- para la Quebrada y para el circuito entre el aeropuerto y la capital de la provincial. Pero la situación económica que vive Argentina llevó a replantear estos planes.
Por lo pronto, en Jujuy se contentan con haber logrado poner en marchar la etapa inicial.
«Debemos apostar a la energía renovable. Ya no podemos vivir de recursos escasos. Hoy el mundo está cambiando y no podemos quedar atrás», dice Rodríguez.
El mural de la última cena, obra de Leonardo Da Vinci
Infobae(G. Di Fazio) — Según los Evangelios, el jueves por la tarde antes de Pascua, durante su última comida con los apóstoles, Jesús instituyó la Eucaristía. Era uno de los pasos de la comida ritual judía de Pesaj, y fue su última cena antes de su muerte. En los Evangelios se indica que Jesús, tomando pan y vino, los consagró como su “cuerpo” y su “sangre”. Los distribuyó a sus discípulos como “alimento” espiritual, pero también como signo de la “nueva alianza” entre Dios y los hombres. Finalmente les pidió: “hagan esto en memoria” suya y para siempre.
La teología cristiana, en todas sus confesiones, sostienen que “Cristo, el salvador” realizó entonces la “redención” definitiva de la humanidad del pecado original, a través de su sacrificio “único” que vendría al día siguiente en la cruz.
La petición de Cristo a sus discípulos fue que siguieran celebrando esta comida “en memoria” de aquel que fundó la Iglesia. Después de su muerte y resurrección, los cristianos se reunieron en secreto en las casas -o en ciertas sinagogas que habían reconocido en él al “Mesías” esperado por el pueblo judío- para reproducir esta última cena.
Jesús es un fiel devoto judío, y está celebrando junto a sus amigos uno de los Seder de Pesaj, es decir uno de los “pasos” que se realizan para llegar el culmen de la Pascua Judía, por eso el mismo Jesús dice en Lucas 22:14: “Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer hasta que se cumpla en el reino de Dios”.
Tomará el pan, el cual es un pan sin levadura llamado Matzá y pronunciará sobre él la bendición: “Bendito eres, Oh Señor, Dios nuestro, Rey del Universo, que nos has santificado con tus preceptos y nos ordenó comer Matzá…”, lo partió y se los dio diciendo: “Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía”.
Luego, Jesús dió la bendición: “Y, tomando un cáliz, después de pronunciar la acción de gracias, dijo: ‘Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios… este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros.’” ¿Jesús tomó una copa común de la mesa del Seder? No. Jesús tomó la copa reservada al profeta Elías, “la quinta copa”.
En la práctica, no se acostumbra beber de la quinta copa, pero sí servirla.
En el Seder de Pesaj se bebe cuatro veces en las cuatro copas de vino que se corresponden con las cuatro expresiones de liberación que fueron pronunciadas en la salida de Egipto: “os sacaré”, “os salvaré”, “os libraré” y “os tomaré” (Éxodo 6:6-7).
Vale recordar que el profeta Elías fue raptado por un carro de fuego y volvió a la tierra para anunciar la llegada del Mesías.
Jesús, al tomar de esa copa, nos indicó que los tiempos ya se habían cumplido, ya que considera que Juan el Bautista era Elías, como leemos en Mateo 17:12 “…pero yo os digo que Elías ya vino y no lo reconocieron, sino que le hicieron todo lo que quisieron”.
Estas dos acciones del pan y del vino darán lugar, posteriormente, a la institución actual de la celebración de la Eucaristía, que no es más que un Seder de Pesaj resignificado con una liturgia codificada, donde el sacerdote católico u ortodoxo reproduce esta última comida, pero donde la fe cristiana considera que el vino y el pan una vez “consagrado”, son el soporte material y sustancial de la “presencia real” de Cristo. Es la “transubstanciación”, es decir: el pan y el vino son realmente Cristo presente.
En cambio, las Iglesias reformadas (con sus diferencias teológicas entre ellas) no consideran que Cristo esté “realmente” presente en el pan consagrado, sino solo es un recuerdo simbólico de la última cena. Estas Iglesias sostienen la teoría de la “consubstanciación”.
La Iglesia católica y algunas ortodoxas prevén dos liturgias el Jueves Santo. Por la mañana, la Misa Crismal (a menudo celebrada el miércoles por razones prácticas) donde el obispo reúne a los sacerdotes de su diócesis para renovar sus compromisos sacerdotales y bendecir los santos óleos. El término “crismal” proviene de la palabra griega khrisma que significa “aceite”.
Durante este servicio, para renovar el compromiso asumido, los sacerdotes de la diócesis visten con el color litúrgico blanco, que evoca la alegría, la pureza y la gloria de Dios. Los tres óleos que bendice el obispo se utilizarán para la celebración de los sacramentos. El primer aceite es el de los catecúmenos, que se usa durante los distintos pasos que preceden al bautismo, y que simboliza la fuerza y la lucha contra el mal.
El segundo aceite es el del sacramento de los enfermos, para ser usado en el momento de la enfermedad. Como es una unción, el simbolismo es que penetra en la piel y es una manera de decir que la gracia de Dios viene a impregnar la persona y la humanidad con la dimensión de Salvación. El tercer óleo es el Santo Crisma que se utilizará para la celebración del bautismo, ordenaciones y confirmación. Se trata sin duda del más importante de los tres aceites, está perfumado de forma específica con esencias de rosa o de jazmín y simboliza nuestra comunión con Dios y Cristo.
Todo el presbiterio y los fieles están invitados a esta celebración, que demuestra la unidad de la comunidad diocesana en torno a su obispo. Allí están representados todos los componentes del pueblo de Dios.
Y por la tarde tiene lugar la misa conmemorativa de la Cena del Señor, que celebra muy solemnemente la institución de la Eucaristía, fundamento de la Iglesia. Allí el sacerdote lava los pies a doce fieles como lo hizo Cristo con sus apóstoles. Este gesto ha pasado a través de los siglos, pero es opcional.
Según el Misal, “los hombres elegidos son conducidos a los asientos que les han sido preparados en el lugar más adecuado. Luego el sacerdote (después de haberse quitado la casulla si es necesario) vierte agua sobre los pies de cada persona y luego los seca, ayudado en todo esto por los ministros. (Misal Romano, Misa del Jueves Santo, n. 6). Este gesto se basa en Juan 13.1-15: “…se levantó de la cena, se quitó el manto, tomó una toalla y se la puso a la cintura.
Después echó agua en una jofaina, y empezó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que se había puesto a la cintura. Llegó a Simón Pedro y éste le dijo: — Señor, ¿tú me vas a lavar a mí los pies? — Lo que yo hago no lo entiendes ahora -respondió Jesús-. Lo comprenderás después. Le dijo Pedro: — No me lavarás los pies jamás. — Si no te lavo, no tendrás parte conmigo -le respondió Jesús.
Simón Pedro le replicó: — Entonces, Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo: — El que se ha bañado no tiene necesidad de lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos”. Esto lo dijo porque sabía quién lo iba a entregar.
Después de lavarles los pies se puso el manto, se sentó a la mesa de nuevo y les dijo: “¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis el Maestro y el Señor, y tenéis razón, porque lo soy. Pues si yo, que soy el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Os he dado ejemplo para que, como yo he hecho con vosotros, también lo hagáis vosotros”.
Al finalizar esta misa de Jueves Santo, los fieles adoran, muy entrada la noche, la Eucaristía colocada en un depósito especial de la iglesia y ya no en el sagrario, en memoria de la agonía de Cristo, víspera de su pasión en el jardín de los olivos.
BBC News Mundo — Catorce de marzo: 14/3 o 3/14 si lo leemos en nomenclatura inglesa.
Al decir «tres catorce» rápidamente se dibuja en nuestra mente un número que nos recuerda al instituto.
Es muy posible, además, que al escucharlo sigamos la retahíla: quince, noventa y dos, sesenta y cinco… hasta donde nos alcance la memoria para recordar las cifras del singular número Pi.
El congreso de EE.UU. en 2009 declaró oficialmente que este día, el 14 de marzo, sería el Día de π.
Tuvo un enorme éxito desde sus inicios, y la idea creció hasta que en 2019, la UNESCO lo declaró el Día Internacional de las Matemáticas.
Desde entonces, cada año más y más gente se ha ido uniendo a la celebración, con π como símbolo de los que amamos las matemáticas.
– Pi no es realmente un número
Empecemos por aclarar algo, Pi es la decimosexta letra del alfabeto griego (π) y en matemáticas la usamos para representar algo mucho más interesante que un número (que no digo yo que los números no lo sean). Así pues, la primera rareza de Pi es esa, que no es un número. Pero entonces, si no es un número, ¿qué es Pi?
Pi representa la proporción que guarda la longitud de la circunferencia con su diámetro. Una proporción que tiene la particularidad (aquí su segunda rareza) de ser constante, esto es, de valer siempre lo mismo sin importar lo grande o lo pequeña que sea la circunferencia.
En particular, en la geometría euclídea -la que debemos a Euclides (325-265 a. e. c.) y que nos asegura cosas como que por dos puntos pasa una única recta- el valor constante de Pi es tan especial (y ya van tres) como para ser irracional.
No es que haya perdido la razón sino que, a pesar ser el resultado de dividir el perímetro entre el diámetro, no puede expresarse nunca como la división de dos números enteros.
Si el diámetro de una rueda es un valor «exacto», sin decimales, el espacio que recorrerá al dar una vuelta no lo será. Pero, entonces ¿cuánto será? Nos acercamos a una cuestión clave, el valor de Pi… pero déjenme que antes siga con otra de sus rarezas, la cuarta ya.
Pi es trascendente.
No es que sea tan importante como para que transcienda (que también) sino que es trascendente, sin n.
Esta propiedad matemática nos asegura que Pi no será nunca la solución de ningún polinomio.
¿Polinomio? Seguro que lo recuerdan de sus estudios de matemáticas. Los polinomios son las ecuaciones en las que la incógnita aparece elevada a uno o varios números naturales, por ejemplo x2 + x + 3 = 0.
Pues bien, da igual los exponentes y los números que se pongan, no hay un polinomio para el que la x valga Pi. Cabe mencionar, además, que esta es una propiedad que no cumplen muchos números así que, a estas alturas, ya está demostrado que Pi es rarito pero aún falta lo mejor. Ahora sí, vamos a hablar de su valor.
– El escurridizo valor de Pi
Como decíamos al inicio, el valor constante de Pi (en la geometría euclídea) es de 3,141592… pero, precisamente por el hecho de que es irracional, sabemos que tendrá infinitos decimales. Infinitos, como suena, sin fin y, para más inri, en este caso no solo es que sean infinitos sino que no siguen ningún patrón.
Parecen colocados al azar, con todas las cifras del 0 al 9 teniendo la misma probabilidad de aparecer. De hecho, pueden usarse sus valores como un generador de números aleatorios y es posible buscar entre ellos cualquier sucesión de cifras, incluso el número de DNI de una persona cualquiera, que seguro que se encuentra en alguna parte.
Sin embargo, lo más importante de esta propiedad de Pi es que se ha convertido en una fuente inspiración para el trabajo de muchísima gente.
Desde los tiempos más remotos (hay indicios de que a Pi ya lo conocían los babilonios en el 2.000 a. e. c.) se han hecho esfuerzos por conseguir establecer su valor con la mayor precisión posible.
En particular, uno de los primeros en dar sus frutos fue el de Arquímedes de Siracusa (287 – 212 a. e. c.), quien diseño un método para acotar el valor de esta rara constante.
Arquímedes usaba polígonos que se inscribían (los que se sitúan dentro de la circunferencia) y se circunscribían (los que contienen a la circunferencia en su interior). De esta forma, el valor del perímetro de la circunferencia se situaría siempre entre el perímetro del polígono inscrito y el del polígono circunscrito.
Añadiendo cada vez más lados a los polígonos, Arquímedes consiguió dar un intervalo de valores para Pi, que tenía un error máximo del 0,040% sobre el valor real… vamos, cerquita, cerquita.
A la idea de Arquímedes le siguieron muchas otras y de muy diversa índole, algunas incluso desde el punto de vista de la probabilidad y la estadística, como fue el caso del Georges-Luis Leclerc (1707-1788), el Conde de Buffon.
En particular, Leclerc encontró al número Pi mientras trataba de determinar lo probable que era que al lanzar una aguja sobre un conjunto de lineas paralelas esta caiga cruzada sobre una de las rectas. Tras diversos cálculos llegó a la conclusión de que, si las lineas estaban separadas por la misma distancia que la longitud de la aguja, dicha probabilidad era de 2 dividido por Pi.
De esta forma era fácil aproximar Pi lanzando muchas agujas, observando la proporción de estas que cortaban realmente a las rectas paralelas y comparándola con la probabilidad exacta.
Sin embargo, con la llegada de la era de la computación apareció la quinta rareza de Pi, ser un número computable. En particular, Alan Turing, allá por 1936, definió que un número es computable si existe un algoritmo que nos permite aproximar su valor con una cantidad de cifras decimales predeterminadas.
– Se han calculado 63 billones de decimales de Pi
Siguiendo esta premisa, en 1949 una máquina ENIAC consiguió romper el récord establecido hasta la fecha por el ser humano y calcular los 2037 primeros decimales de Pi, dando el pistoletazo de salida a una carrera que ha llegado hasta los 63 billones (europeos) de cifras con las que fue calculado en 2021 por un equipo de la University of Applied Sciences del cantón suizo de los Grisones.
Pero Pi no es solo un entidad matemática curiosa que ha hecho sonar las cuerdas del pensamiento humano desde la antigüedad. Pi es, como asegura Rhett Alain, un número asombroso que aparece de manera natural allá donde menos lo esperamos: en la estimación de nuestra posición por GPS, en el movimiento del péndulo de un reloj de pared o hasta en el modo en que un asistente por voz es capaz de reconocer que el usuario quiere, por ejemplo, que le cuente un chiste.
Pero, sobre todo, Pi es la excusa perfecta para que cada catorce de marzo celebremos las matemáticas y todo lo que nos dan. ¡Feliz Día Internacional de las Matemáticas!
La mente es maravillosa(M.Rizzuto) — Para la mayoría de las personas, la verdad se basa en evidencia empírica, aquello que se fundamenta en experiencias y observaciones fidedignas. En filosofía, sin embargo, adquiere matices más complejos.
La búsqueda de la verdad es un pilar fundamental de la filosofía. Desde la antigüedad, los filósofos se han esforzado por definir la verdad para tratar de comprender su naturaleza y su papel en la vida humana. Esta exploración ha dado lugar a diversas interpretaciones y teorías, que reflejan la complejidad y profundidad del concepto.
En la vida cotidiana, a menudo, damos por sentada la noción de verdad, ya que se asume como un entendimiento compartido. Sin embargo, en el discurso filosófico, la verdad dista mucho de ser un concepto sencillo. Es un tema que ha suscitado interminables debates y ha evolucionado a lo largo de los siglos, bajo la influencia de contextos históricos y culturales.
– Una perspectiva histórica del concepto
El concepto de verdad ha sido un tema central de la filosofía desde los antiguos griegos. Filósofos como Platón y Aristóteles sentaron las bases, cada uno a través de perspectivas diferentes. Platón consideraba que la verdad debía descubrirse y que existía con independencia de la percepción humana. Por su parte, Aristóteles la concebía más como una correspondencia entre el pensamiento y la realidad.
Durante el período medieval, la verdad se entrelazaba, con frecuencia, a la teología. San Agustín y Tomás de Aquino, por ejemplo, exploraron la verdad en el contexto de la revelación divina y la fe.
La era de la Ilustración trajo un cambio, pues hizo hincapié en la razón y la evidencia empírica. Filósofos como René Descartes e Immanuel Kant cuestionaron la naturaleza del conocimiento y la verdad, dando lugar a interpretaciones más subjetivas y racionalistas.
Este período preparó el terreno para los debates filosóficos modernos sobre la verdad.
En los siglos XIX y XX, el concepto de verdad experimentó una transformación adicional. Filósofos como Friedrich Nietzsche desafiaron las nociones tradicionales, dado que sugirieron que la verdad es más una creación que un descubrimiento.
El surgimiento de la filosofía analítica y el positivismo lógico en el siglo XX volvió a dar forma a la comprensión de la verdad, con un particular énfasis en el análisis lógico y lingüístico.
– Verdad y correspondencia
La teoría de la correspondencia de la verdad, una de las doctrinas filosóficas más antiguas, postula que la verdad es cuestión de reflejar con precisión la realidad. Según esta teoría, una afirmación es verdadera si corresponde a un hecho o situación en el mundo.
Puede rastrearse su origen hasta filósofos como Aristóteles, quien creía que las afirmaciones son verdaderas si reflejan el estado real de las cosas. La teoría ganó prominencia a principios del siglo XX, pues contó con el aval de filósofos como Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein.
Una de las fortalezas de esta teoría es su atractivo intuitivo. En este sentido, se alinea con nuestra comprensión común de que las afirmaciones verdaderas describen el mundo tal como es. Por ejemplo, «la Torre Eiffel está en París» es verdadero, porque refleja con precisión un hecho del mundo real.
Sin embargo, esta teoría enfrenta desafíos, en especial, al definir lo que significa que una afirmación corresponda con la realidad. Sus críticos discuten sobre la naturaleza de los hechos y cómo se pueden establecer de manera objetiva, así como sobre la verdad de hechos no verificables.
Decir de lo que es, que no es; o de lo que no es, que es, es falso. Decir que lo que es, es y que lo que no es, no es; es verdadero.
~ Aristóteles ~
– Verdad y coherencia
Baruch Spinoza y Friedrich Hegel son pioneros de la teoría de la coherencia de la verdad.
La teoría de la coherencia de la verdad se aparta de la teoría de la correspondencia al sugerir que la verdad se trata de la coherencia de un conjunto de creencias o proposiciones. Una afirmación es verdadera si encaja de forma lógica dentro de un sistema establecido de creencias.
Filósofos como Baruch Spinoza y Friedrich Hegel fueron fundamentales en su desarrollo. Ambos argumentaron que la verdad debería medirse por su consistencia y armonía lógica con un sistema de creencias más amplio.
Una característica clave de esta teoría es su enfoque en la consistencia internade un sistema de creencias, en lugar de su correspondencia con la realidad externa. Por ejemplo, una teoría científica se considera verdadera si encaja de manera coherente dentro del cuerpo establecido de conocimiento científico.
Los críticos de esta teoría señalan su posible circularidad y su dependencia de sistemas de creencias subjetivos.
En vista de esto, consideran que la coherencia por sí sola no puede garantizar la verdad, ya que un conjunto de creencias podría ser consistente de manera interna, pero estar —al mismo tiempo— desconectado de la realidad.
– El enfoque pragmático
La teoría pragmática de la verdad, liderada por filósofos como Charles Peirce y William James, postula que la verdad se determina por las consecuencias prácticas. En consecuencia, una afirmación es verdadera si resulta útil o efectiva en aplicaciones prácticas.
Esta teoría surgió a finales del siglo XIX e inicios del XX, en principio, como respuesta a debates filosóficos abstractos. De hecho, enfatiza el impacto práctico de las creencias, en lugar de su correspondencia o coherencia con sistemas existentes.
Peirce y James argumentaron que la verdad de una creencia depende de su capacidad para guiar acciones exitosas. Por ejemplo, una hipótesis científica es verdadera si genera predicciones precisas y resultados prácticos.
A menudo, sus críticos señalan que la utilidad no equivale siempre a verdad. Una creencia puede ser útil, pero incorrecta en términos factuales. Esto destaca una limitación potencial del pragmatismo en la determinación de la verdad.
– Relativismo y verdad
El relativismo en el contexto de la verdad sugiere que lo que se considera verdadero puede variar según la cultura, la sociedad o la perspectiva individual. Esta teoría cuestiona la noción de una verdad única y absoluta, ya que propone que son verdades contingentes y subjetivas.
Esta perspectiva cobró fuerza en el siglo XX, influenciada por estudios culturales y antropológicos. Filósofos como Richard Rorty argumentaron a favor de la validez de múltiples verdades, moldeadas por normas sociales divergentes y experiencias individuales.
Un ejemplo clásico es el relativismo moral, donde las verdades éticas dependen de creencias culturales o individuales. Lo que es verdadero —en términos de moralidad— en una cultura puede no serlo en otra, de manera que no existen ideas categóricas de índole universal.
Sus críticos cuestionan que el relativismo puede llevar a la disonancia moral y cognitiva, al negar cualquier verdad universal. Esto puede desafiar la noción de realidad objetiva y fomentar el escepticismo sobre el conocimiento y la ética.
– La verdad depende del prisma con que se mire
Al explorar los distintos tipos de verdad en filosofía, hemos recorrido un variopinto paisaje de ideas, desde las nociones concretas de la teoría de la correspondencia hasta las ideas dependientes del contexto del relativismo. Cada teoría ofrece perspectivas a través de la cual contemplar el concepto de verdad.
Tal vez ninguna de ellas brinda una visión exhaustiva sobre la cuestión de la verdad. Sin embargo, cada una de estas teorías expresa un aspecto fundamental de este concepto, y nos ayuda a entender este fenómeno en mayor profundidad.
BBC News Mundo (A.Hernández) — “No sé cómo aún no me despidieron.
Se van a dar cuenta de que no valgo para este trabajo. Estoy aquí por pura suerte. Soy un fraude”.
Puede que, con más o menos rudeza, te dijeras algo similar en algún momento de tu vida laboral.
No te sientas un bicho raro: puede que padezcas el llamado síndrome del impostor y es algo bastante común.
“Es la dificultad que tienen algunas personas para reconocer sus propios méritos y una percepción o miedo de que los otros puedan descubrir o pensar que son un fraude. Se relaciona con el miedo de no estar a la altura de lo que los otros esperan”, le describe a BBC Mundo Dolors Liria, psicoterapeuta y vicedecana en el Colegio Oficial de Psicología de Cataluña.
Como explica Mar Martínez Ricart, psicóloga especializada en neurociencia, este síndrome se da cuando “tu identidad real y la identidad que tienes identificada en tu cabeza no cuadran y sientes que eres mucho peor de lo que realmente eres”.
Esto nos lleva a “no reconocer lo que somos capaces de conseguir o no sentirnos dignas de haber conseguido lo que ya tenemos”, explica por su parte Isabel Aranda, doctora en Psicología y vocal del Colegio de la Psicología de Madrid.
Y para compensarlo, quienes padecen este síndrome, suelen sobresforzarse en el trabajo o llevan a cabo mecanismos compensatorios que acaban teniendo consecuencias nocivas para la salud, como ansiedad o depresión.
En 1978, las psicólogas Pauline Rose Clance y Suzanne Imes pusieron nombre a este fenómeno, que no es una patología ni una condición mental sino, tal y como nos explican las expertas consultadas, una conducta aprendida desde la infancia y, por lo tanto, reversible.
Aunque puede padecerlo todo el mundo, este síndrome es mucho más común en las mujeres.
Entre los motivos de ello, las expertas señalan la falta de referentes femeninos, los estereotipos y prejuicios de género en el trabajo y la educación recibida, en la que muchas veces se espera menos de las mujeres.
“Nos sobrexigimos para demostrar que estamos a la altura porque nos parece que partimos de una base más bajita que ellos”, apunta Ricart, creadora de un espacio de consulta que precisamente se llama “El síndrome de la impostora”.
Las tres psicólogas señalan que, en caso de sentir que la situación nos sobrepasa, tratemos de pedir ayuda a expertos y dan una serie de consejos para ponerle freno a este síndrome y mejorar nuestra autoestima.
1. Reconocer el problema
Suena obvio, pero uno de los principales problemas de cualquier malestar emocional es que no nos damos el tiempo de tomar contacto con nosotros mismos, conectar con lo que nos pasa y tratar de pensar por qué nos ocurre.
Qué nos decimos y cómo, es clave: Tienes que darte cuente que no te estás valorando, que no sabes decirte “bien hecho”, no te aplaudes a ti mismo y crees que no tienes derecho a ese éxito”, dice Aranda
Ricart destaca que esa voz crítica, sobrexigente o que nos dice “no eres suficiente” apareció en algún momento de nuestra vida “como una voz que te ayudó a sobrevivir en el entorno”. Incluso, puede que nos ayudara a mejorar en algunos ámbitos, pero hay que vigilar cuando no nos permite avanzar.
“Tratar de encontrar la causa puede ayudarnos a colocarnos mejor frente al problema y ver si se nos está yendo de las manos”, apunta Dolors Liria.
2. «Mirar la hemeroteca»
Un poco de perspectiva puede ser de ayuda, tanto si estamos en un momento con mucha angustia y agobio, para tratar de bajar ambas emociones, como para valorarnos desde un punto de vista más constructivo.
Dolors Liria recomienda revisar qué ha pasado en otras ocasiones con retos similares. “Posiblemente hemos sentido lo mismo, pero casi seguro que la mayoría de las veces hemos podido salir adelante”.
Se puede hacer en el momento o, como un trabajo más pausado, incluso se puede tener un listado escrito a mano o digital con todos los logros que se han conseguido.
“Es una suerte de carpeta de desarrollo personal, con cosas que tienen que ver contigo mismo”, señala Aranda.
Mar Ricart lo llama “el árbol de los logros” y nos explica que sirve para que, cuando se nos olviden estos, podamos reconectar con esa parte nuestra.
3. Celebrar cada logro
“Enseguida que consigues algo, pasas a lo siguiente sin darte ese espacio para celebrarlo, para valorarlo, para agradecerte el esfuerzo que has puesto para conseguirlo”, indica Ricart.
Precisamente por eso es importante según esta especialista que, cada que vez que haya un logro, sin importar lo grande o pequeño que sea, celebrarlo, vivirlo y conectar con esta emoción.
“Porque detrás hay un precio, un esfuerzo. Y se necesita dar espacio para vivirlo, agradecerlo y, por supuesto, disfrutarlo. Si no, es como si no existiera”.
En este caso, “se trata de conectar con el logro, con la satisfacción, con la admiración de uno mismo y decirnos “yo hice esto, qué contento estoy, me lo merezco después de tanto”.
Junto a esto, Ricart remarca la importancia de trabajar el merecimiento, independientemente de nuestro trabajo. “Recalcar que tenemos valor por el simple hecho de ser y existir, y que por simplemente existir te lo mereces. Has de recordarte que eres una persona igual de válida hagas el trabajo que hagas”.
Ella e Isabel Aranda apuntan que puede ayudar encontrar y repetirse una frase para conectar con esta sensación de merecer, de poder, de sentirse poderoso.
Aclaran que no es un “método para decirlo al universo y que te ayude”, sino para reforzar la idea de que eres “válido y merecedor” y conectar emocional y mentalmente con esto.
4. Cómo te ven otras personas
Una de las cosas que caracteriza este síndrome es la distancia, a veces enorme, que suele haber entre lo que piensas de ti y lo que los demás piensan de ti.
Por eso puede ser de ayuda “verte a ti mismo a través de los ojos de los demás, en el espejo de los demás”, sostiene Aranda.
La psicóloga recomienda no solo preguntar, sino hacer un listado de los reconocimientos, de lo que los demás dicen ti. “Apunta cuando te elogian. No olvides lo que se dice de tu trabajo”.
Más allá de eso, si hay dudas en el entorno laboral de cómo nos estamos desenvolviendo, Dolors Liria apunta algo muy simple: pedir feedback.
“No hay que esperar a que nos digan cómo estamos haciendo nuestro trabajo. Si tenemos dudas, en vez de quedarnos esperando, pidamos a nuestros responsables que nos den comentarios al respecto si no estamos seguros de estar haciendo bien el trabajo o si necesitas que alguien te lo ratifique”.
5. Ajustar las expectativas
En todo tipo de relación hay expectativas de ambos lados. Esto, por supuesto, ocurre también en una relación laboral: ambas partes esperan algo.
Pero si anda de por medio el síndrome del impostor es posible que tus expectativas no traten sobre las expectativas que tienes ante tus tareas, sino sobre lo que te exijes.
Y esto hay que ajustarlo.
“¿Qué quiere decir que no estarás a la altura (de una tarea o un puesto)? ¿Dónde te pones tú? ¿Cómo mides esa altura?”, pregunta Dolors Liria.
Propone que hagamos el ejercicio de ver si estamos poniendo una expectativa muy alta, no realista. Es normal entonces que sientas miedo de no cumplirla”. Pongamos un ejemplo simple: exigirte hacer un maratón dentro de 4 meses cuando apenas empiezas a entrenar, no es realista.
Y en este caso toca que, en un trabajo o una tarea determinada, la persona por encima de nosotros nos dé unas directrices claras de qué se espera “para que esas expectativas se ajusten”.
6. Autocuidado y compasión
Enlazado con todo esto, con cómo nos sentimos, con mirar adentro y escucharnos, está el autocuidado, importante, dicen las expertas, para tener más consciencia de qué nos pasa e ir aprendiendo a regularnos.
Dentro de esto, el deporte puede ayudar. “Es un autorregulador emocional importantísimo. Pero no hace falta ir al gimnasio, puede ser cualquier cosa que implique ejercicio: caminar o bailar”, señala Liria.
Al final, dice, se trata de buscar qué nos ayuda, qué nos calma.
“Qué estrategias nos sirven para relajarnos y bajar la intensidad de lo que estamos sintiendo y desde ahí ver las cosas de otra manera. Puede ser deporte, mindfulness, cantar, bailar, hablar con alguien de confianza”.
En este último aspecto, recuerda la importancia de desconectar del trabajo y conectar con otras cosas, como la familia o las amistades. “Tener una red social presencial que nos brinde apoyo mejora nuestra autoestima”.
También recomienda buscar fuentes de satisfacción en el día a día, sencillas. “La vida puede ser dura, el trabajo puede serlo, pero hay cosas bonitas y simples que pueden alegrarte en un momento de ansiedad y sacarte de esa tensión”. Y va desde que alguien fuera amable contigo a que hoy saliera un poco el sol.
A la vez, explica Mar Martínez Ricart, se trata de, poco a poco, dejar de darle protagonismo a esa voz crítica y autoexigente y, conforme adquirimos seguridad, trabajar con la compasión y la amabilidad.
“Es importante desarrollar esa mirada compasiva, mirarnos con cariño, hacer una reestructuración cognitiva con esos pensamientos tan críticos que te dice tu impostora”.
Psicología y mente(L.G.Martínez) — A lo largo de nuestra vida son muchas las relaciones que establecemos de distintos tipos, desde amistad a pareja o las propias relaciones familiares.
Todos deseamos que las relaciones que tenemos sean sanas, recíprocas y que se mantengan en el tiempo.
Sin embargo, hay ocasiones en las que por distintos motivos, no nos sentimos cómodos con esa relación.
Y es aquí donde nos suele costar manejar esta situación. Vemos claramente que hay cosas que no nos encajan y las seguimos permitiendo.
«Que es una relación de muchos años, que se han compartido muchas cosas, que hay planes futuros, que existen muy buenos recuerdos…» Son muchas las razones por las cuales no somos capaces de cortar una relación.
– Señales de que es momento de apartar a una persona
Es importante saber en qué momento debemos apartar a una persona de nuestra vida porque ya no nos hace bien y el mantenerla en nuestra vida nos causa malestar o nos desestabiliza emocionalmente. Algunas razones serían las siguientes.
1. Que no sea recíproco
No se trata de que las relaciones sean un 50-50 perfecto pero sí que se aprecie una reciprocidad, que la relación es de ida y vuelta. Si ves que estás dando constantemente más para que la relación se mantenga, no es buena señal. Si la relación solo se sostiene por lo que tú pones de tu parte y la otra persona no lo hace, es momento de plantearse finalizar esa relación.
2. Falta de interés
Si la otra persona no se preocupa de verte, de hacer planes juntos e incluso casi de no contestar tus mensajes o tardar mucho en hacerlo. También si a la hora de compartir cosas que son motivo de alegría para ti y no se alegra por ti.
3. No poder contar con esa persona
Ya no solo las cosas que son motivo de alegría y que te apetece compartir con esa persona sino también cuando puedes necesitarla, para contarle algo que te preocupa o que te escuche.
4. Comportamientos que molestan
Si esa persona se enfada en exceso contigo, le molesta que te relaciones con otras personas, te critica constantemente. Si se lo haces saber y se lo sigue haciendo.
5. Ya no te aporta nada
Quizás has vivido muchas cosas buenas con esa persona y has sentido que conectabais muy bien en el pasado, pero ya no queda nada de eso. Quizás ambos habéis cambiado y los temas de conversación, inquietudes y cosas en común ya no están. Si te das cuenta de que son más las veces que quedas por compromiso que porque realmente te apetezca ver y estar con esa persona.
6. No puedes ser tú mismo/a en esa relación
Si tu autoestima se ha visto dañada en esa relación y sientes que no puedes ser tú. Si actúas de forma diferente a cómo piensas o de tal forma que crees que agradará a esa persona o evitará que se enfade, pero no es como en realidad tu actuarías no es una relación sana.
Es difícil terminar una relación, apartar a una persona que ha formado parte de tu vida, pero a veces hemos de entender que las relaciones evolucionan y cambian. Son etapas. Y que lo que está por encima de cualquier relación es tu bienestar.
The Conversation(A.Diallo) — ¿Qué es más peligroso para la convivencia, una ciudadanía empobrecida o un territorio con una desigualdad creciente?
En la gran mayoría de ocasiones estos dos fenómenos coinciden, retroalimentándose.
El caso español confirma esta realidad.
– En riesgo de exclusión
De acuerdo con datos del INE, más de una de cada cuatro personas en España reúnen las condiciones del indicador de la UE para considerarse en riesgo de pobreza o exclusión (ERPE). Ese porcentaje se situó en 2023 en un 26,5 % (más de 12 millones de personas) y llegó al 34,3 % en el caso de los menores de 16 años.
Dicho de otra forma, más de un tercio de los niños y niñas que viven en territorio español padecen pobreza o riesgo de exclusión. Y tener un trabajo estable ya no es un indicador de bienestar, pues un tercio de las personas en situación de pobreza son trabajadoras, según datos de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN España).
– Concentración de la riqueza
Hay múltiples factores que explican esta realidad en el cuarto país más rico de la UE. El principal es la desigualdad, es decir, la falta de medidas retributivas eficaces. Esta carencia ha llevado en las últimas dos décadas a una tendencia ascendente de la concentración de la riqueza, pues se acelera especialmente en periodos de crisis (ya sea la económica de 2008 o la sanitaria de 2020).
En 2022, más de la mitad de toda la riqueza en España estaba en manos del 10 % más rico de la población. Es más, según el informe de Oxfam Intermón sobre desigualdad en España, ese año el 1 % más rico poseía el 22 % del total de la riqueza.
– Rentas de capital versus rentas del trabajo
Más allá de una mejora en la política fiscal respecto a ese 10 % más rico que derive en mejores medidas redistributivas, la sobredimensión de las rentas del capital y financieros sobre la renta del trabajo es otra de las razones que explican esta violencia institucional y empresarial. Dicha sobredimensión impacta directamente en un PIB en el que pesa cada vez más la riqueza en manos de unos pocos, en forma de activos financieros, sobre la riqueza generada por la mayoría a través del trabajo retribuido.
Siguiendo con datos del informe de Oxfam, otro factor que explica el enriquecimiento de unos pocos sobre el trabajo de la mayoría es la distancia manifiesta entre los incrementos de los beneficios empresariales y las mejoras salariales. Desde el inicio de esta década, las grandes corporaciones, especialmente en los sectores financiero, de la energía y de la tecnología, han ido multiplicando sus beneficios por encima del 10 % de media anual.
– Salarios versus precios
Los beneficiados de esta prosperidad han sido los miembros de los consejos de dirección de esas entidades que, en los primeros 3 años de esta década, incrementaron sus retribuciones en un 45 %, mientras que el salario medio en España se incrementó menos de diez puntos (9 %), impulsado en parte por el crecimiento del salario mínimo interprofesional.
En ese sentido, los trabajadores no solamente no se benefician directamente de las ganancias empresariales sino que su retribución está lejos de corresponderse con el coste de vida. Desde la crisis de 2008 se ha ido incrementando la diferencia entre el valor de los salarios y el incremento de precios (IPC), de acuerdo con datos del INE. Esto ha venido provocando la precarización de la vida. Cada vez hay más gente que cubre menos necesidades vitales con su retribución salarial.
– Desiguales y vulnerables
Por otra parte, las mujeres siguen siendo el colectivo que cobra mayoritariamente los sueldos más bajos y son, asimismo, las perjudicadas por la desigualdad retributiva por género.
De media, las mujeres cobran un 18,4 % menos que los hombres. Es decir, las mujeres se ven privadas de la retribución de más de dos meses de trabajo por el mero hecho de serlo, según datos del ministerio de Trabajo. En efecto, la brecha salarial representa un horizonte desigualitario que se agranda cuanto más altos son los cargos en la jerarquía empresarial.
Otros colectivos especialmente perjudicados por la precariedad laboral y económica son los jóvenes y las personas con nacionalidad extranjera. En el primer caso, hay que recordar que España sigue siendo uno de los países en lo más alto del ranquin de Estados con más paro juvenil, alrededor del 29 % según datos del Banco Mundial.
En la misma línea, es en la comunidad extranjera –en la que predomina la población joven o en edad de trabajo (más de la mitad tienen entre 20 y 39 años)– donde abundan más personas en situación de pobreza o exclusión, alrededor del 40 % según datos del INE de 2022.
En el terreno de la cobertura de una necesidad básica como es la vivienda digna, el 77 % de las personas en situación de sinhogarismo son extranjeros, según ha estimado Unicef.
– Poner en agenda
Con todos esos datos sobre la mesa, urge que los poderes públicos prioricen la transformación de esta realidad, atajando la pobreza y enmendando la desigualdad creciente.
En ese horizonte, la ciudadanía también tiene el reto de organizarse para exigir la puesta en la agenda política de temas como la revalorización de los sueldos. O abrir el debate sobre el cambio de modelos de medición de la productividad en pro de la superación del paradigma del crecimiento por el crecimiento (PIB) y apostar por alternativas como el índice de desarrollo humano (IDH), que pone el foco en las capacidades de las personas.
En esa misma línea, en esta era del desembarco de la IA, tiene sentido considerar otro medidor como la felicidad interior bruta (FIB), que se centra en la cobertura de necesidades básicas y el tiempo disponible para la familia, los amigos o el ocio.
DW(FEW-AFP, Lancet Neurology) — Una investigación exhaustiva identifica la principal causa de enfermedades a nivel mundial, revelando que el impacto de estas afecciones es significativamente mayor al previamente estimado.
Las patologías que afectan al sistema nervioso como las demencias, las migrañas o los accidentes cardiovasculares son la principal causa de problemas de salud en el mundo, según un amplio estudio.
El trabajo, recogido por la revista Lancet Neurology, señala que un 43 % de la población mundial (unos 3.400 millones de personas) sufrió problemas de salud neurológicos en 2021.
El estudio corrió a cargo de cientos de investigadores bajo la supervisión del Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME), un organismo de referencia en cuanto a estadísticas de salud.
– Afectación más elevada de lo que se estimaba
El nivel de afectación de este tipo de patologías es mucho más elevado de lo que se estimaba. Desde 1990, ha aumentado en más del 50 %, superando así las enfermedades cardiovasculares que eran las más expandidas hasta ahora.
Los investigadores ven en estas cifras un reflejo del envejecimiento poblacional, puesto que la gran mayoría de estas patologías no tiene curación y pueden perdurar hasta el deceso del paciente.
– Ictus o ACV, los más problemáticos
Esta realidad responde por otro lado a una evolución de los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ahora cuenta los ictus como una patología neurológica y no cardiovascular, una elección aplicada por los autores de este estudio.
Precisamente, dentro de esta categoría global de patologías neurológicas, los ictus o accidentes cerebrovasculares (ACV) son los que generan más problemas. Según el estudio, hicieron perder un total de 160 millones de años de buena salud a las personas afectadas.
Después se sitúan la encefalopatía neonatal, las demencias del tipo alzhéimer, las consecuencias neurológicas de la diabetes, la meningitis y la epilepsia.
En cuanto a mortalidad, se calcula que las patologías neurológicas mataron a más de 11 millones de personas en 2021. En este aspecto siguen por debajo de los 19,8 millones de decesos por enfermedades cardiovasculares.
Lewis Strauss fue director de la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos entre 1953 y 1958.
BBC News Mundo(S.Vanegas) — En “Oppenheimer”, la película de Christopher Nolan que se llevó siete Oscars en la gala del pasado domingo, seguimos la vida de J. Robert Oppenheimer, el padre de la bomba atómica, desde sus años de universidad, pasando por el momento en el que lidera el famoso laboratorio de Los Álamos, hasta el declive de su carrera años después.
Pero también vemos a un político hábil, que les habla al oído a los presidentes de Estados Unidos en materia nuclear y pone una y otra vez en duda las intenciones de Oppenheimer, de quien sospecha que tiene simpatías comunistas.
Se trata de Lewis Strauss, interpretado por Robert Downey Jr., quien logró el Oscar al Mejor Actor Secundario.
Strauss fue en la vida real un funcionario con gran poder e influencia en Washington a mediados del siglo XX en temas de energía nuclear.
Desconfiaba poderosamente de Oppenheimer. Estaban en orillas ideológicas opuestas y a lo largo de los años tuvieron visiones divergentes sobre la energía nuclear que se fueron mezclando con rencillas personales.
Entre Oppenheimer, el científico, y Strauss, el político, perduró un conflicto que, como vemos en la película, terminó teniendo un alto coste para ambos.
Pero ¿cómo fue que Strauss, un hombre que nunca fue a la universidad, llegó a tener un poder tal que se codeaba con los presidentes de Estados Unidos? Y ¿qué papel jugó realmente en el ocaso de Oppenheimer?
– De vendedor a zapatos a banquero millonario
Nacido en una familia judía en Virginia Occidental, Strauss creció queriendo ser físico.
A diferencia de la de Oppenheimer, que vivía en una zona lujosa de Manhattan y tenía una colección de arte extensa, su familia atravesaba dificultades económicas.
Cuando llegó el momento de que el joven Lewis entrara a la universidad, su padre atravesaba problemas de dinero y él tuvo que dedicarse a vender zapatos durante varios años.
Strauss, tercero de izquierda a derecha, a los 22 años cuando trabajaba para la Administración de Alimentos de Estados Unidos.
Siendo aún muy joven, desarrolló una gran admiración por Herbert Hoover, un político republicano que sería presidente de Estados Unidos años después. Tanta que se ofreció para ser su asistente sin pedir un centavo a cambio cuando Hoover era jefe de la Administración de Alimentos de Estados Unidos.
“Estaba claro que echar una mano para alimentar a los hambrientos y vestir a los desnudos en Bélgica y el norte de Francia era echar una mano en la Historia”, escribió Strauss en sus memorias.
El joven impresionó a Hoover y este último terminó siendo su mentor a lo largo de la vida.
Luego, se convirtió en banquero de inversiones y tuvo un éxito tal que se hizo millonario en una década.
Según Richard Pfau, su biógrafo, “Strauss llegó a la cima gracias a su habilidad, su ambición, la elección de la empresa y la esposa adecuadas, y la buena suerte de empezar en un momento próspero”. Se casó con Alice Hanauer, la hija de uno de los socios del banco de inversión para el que trabajaba.
Al mismo tiempo, su cercanía con Herbert Hoover continuaba, por lo cual hizo parte de sus campañas a la presidencia en 1920, 1928, cuando ganó, y 1932.
– Un hombre del establecimiento
Hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Strauss alternaba su vida política con su exitosa carrera de banquero y sus decididos esfuerzos por ayudar a las comunidades judías bajo ataque en Europa.
En 1941, se integró al servicio activo del ejército como parte de la Oficina de Artillería. Desde Washington, colaboró en la administración de las municiones de la Armada de Estados Unidos durante la guerra.
Fue una época en la que ascendió en rango e influencia debido a su inteligencia, su trabajo y su habilidad para encontrar aliados en las altas esferas, entre ellos el presidente Harry Truman.
Robert Downey Jr. ganó el Oscar a Mejor Actor de Reparto por su papel de Lewis Strauss en la cinta “Oppenheimer”
Para el final de la guerra, los lazos de Strauss tanto con Washington como con Wall Street lo habían convertido en un hombre del establecimiento; es decir, rico y poderoso.
Tras la muerte de sus padres a causa del cáncer, decidió dedicar parte de su tiempo y su dinero al desarrollo de tratamientos con radio contra la enfermedad.
Fue así como llegó al campo de la energía nuclear.
– Su carrera nuclear
A pesar de su interés por este campo, estuvo relativamente alejado del Proyecto Manhattan, que desarrolló la primera bomba atómica para EE.UU.
Pero poco más de un año después de las detonaciones sobre Hiroshima y Nagasaki, Truman lo nombró como uno de los comisionados de la recién creada Comisión de Energía Atómica. Esa fue la entidad que EE.UU. creó en la posguerra para trasladar la investigación atómica de las autoridades militares a las autoridades civiles.
Como parte de esa comisión, Strauss promovió un sistema de vigilancia que detectó el primer ensayo de bomba atómica de la Unión Soviética en 1949.
Ante la constatación de que Estados Unidos había dejado de ser el único país del mundo con bombas nucleares, Strauss defendió a ultranza desarrollar la bomba de hidrógeno, un arma termonuclear mucho más poderosa que la bomba atómica.
Fue entonces cuando Strauss se enfrentó por primera vez con J. Robert Oppenheimer, que venía de ser la cabeza del laboratorio que había logrado construir la bomba atómica en Los Álamos, Nuevo México.
Después de la guerra, Oppenheimer se había convertido en una figura popular, un tecnócrata con gran credibilidad y, por supuesto, una voz autorizada en el campo de las armas nucleares.
Era también uno de los principales opositores de la bomba de hidrógeno. Y también defendía una política de transparencia respecto al número de armas nucleares que poseía EE.UU. y su capacidad de destrucción. Strauss consideraba que esa franqueza solo podría beneficiar a los soviéticos.
La Comisión de Energía Atómica se creó tras la Segunda Guerra Mundial, en principio para explorar sus usos más allá de las armas nucleares.
Como retrata la película, esta discusión se daba al tiempo que Strauss sospechaba sobre las verdaderas intenciones de Oppenheimer.
La suspicacia se alimentaba del hecho que varias personas de su círculo habían pertenecido al Partido Comunista estadounidense, incluido su hermano y su esposa.
“No soy comunista, pero he sido miembro de casi todas las organizaciones del Frente Comunista en la costa oeste”, escribió el mismo Oppenheimer en un cuestionario de seguridad cuando se unió al Proyecto Manhattan.
La opinión de Strauss sobre la bomba de hidrógeno fue la que terminó convenciendo al presidente Truman. En enero de 1950, el mandatario anunció su decisión de seguir adelante con su desarrollo.
Con ese logro a cuestas, Strauss se alejó un par de años del mundo del poder, pero no demasiado.
En la campaña presidencial de 1952, apoyó decididamente al candidato republicano Dwight Eisenhower.
Cuando Eisenhower llegó al poder, lo nombró como cabeza de la Comisión de Energía Atómica.
– Doble discurso
De la mano de Strauss, Eisenhower intentó aplacar el miedo que existía entre la población alrededor de la carrera armamentista, subrayando los potenciales usos pacíficos de la energía nuclear.
De hecho, en diciembre de 1953, el entonces presidente pronunció un discurso en las Naciones Unidas titulado “Átomos para la paz”, con el que intentó tranquilizar a sus aliados con respecto al futuro de la energía nuclear, al tiempo que el país se seguía armando nuclearmente.
En ese contexto, Strauss fue clave para construir la central de Shippingport, la primera planta de energía nuclear destinada a fines pacíficos.
Strauss, segundo de izquierda a derecha, y Eisenhower, segundo de derecha a izquierda, en 1955.
Al mismo tiempo, EE.UU. estaba haciendo pruebas de armas termonucleares en el Océano Pacífico, una de las cuales produjo una contaminación radiológica tal que tuvo graves consecuencias para la salud de los habitantes de las islas cercanas.
La comisión que dirigía Strauss inicialmente trató de ocultar los efectos de esa contaminación y él mismo minimizó una y otra vez el asunto.
También se opuso a cualquier intento de detener las pruebas nucleares o de prohibir la investigación de la energía nuclear para evitar su proliferación.
– Strauss vs. Oppenheimer
Siendo cabeza de la Comisión de Energía Atómica, Strauss mantuvo su rivalidad con Oppenheimer. De hecho, puso como condición para aceptar el cargo que a este último se le mantuviera al margen de toda información clasificada en materia nuclear.
A los pocos meses de haber llegado al cargo, Strauss le pidió al director del FBI que vigilara los movimientos de Oppenheimer.
Y poco después, William Borden, un veterano de la Segunda Guerra Mundial que también había sido director de la Comisión de Energía Atómica, envió una carta al FBI asegurando: “Lo más probable es que J. Robert Oppenheimer sea un agente de la Unión Soviética”.
Según los periodistas e historiadores Kai Bird y Martin J. Sherwin, Strauss y Borden colaboraron en secreto para hacer esa acusación. “Borden haría el trabajo sucio y Strauss le daría acceso a la información que necesitaba”, explican en el libro “Prometeo americano”.
Entonces, vino la embestida final de Strauss, que retrata la película de Nolan.
Oppenheimer fue sometido a una audiencia con el fin de confirmar o revocar su acreditación de seguridad, dados los alegatos de Borden.
La acreditación de seguridad era indispensable para que Oppenheimer pudiera seguir trabajando como consejero en los círculos de poder de Washington.
El científico tuvo que rendir cuentas de sus reuniones y llamadas ante una junta de seguridad de la Comisión de Energía Atómica, formada por tres miembros, todos nombrados por Strauss.
Strauss también eligió al abogado que llevó el caso contra Oppenheimer y tuvo acceso a la información que tenía el FBI sobre el padre de la bomba atómica, según el historiador Richard Rhodes.
La audiencia concluyó que Oppenheimer podía ser un riesgo para la seguridad nacional. Ese fue el fin del rol respetado e influyente que jugaba en EE.UU. J. Robert Oppenheimer, un consumado patriota.
El mismo Strauss escribió las conclusiones de la junta, en las que enfatizaba en los “defectos de carácter” de Oppenheimer y sus asociaciones pasadas con comunistas.
La decisión de la junta fue fuertemente criticada por la comunidad científica en su momento.
En 2022, el Departamento de Energía de Estados Unidos concluyó que el procedimiento de la audiencia había incumplido las regulaciones de la misma comisión.
“Con el paso del tiempo, han salido a la luz más pruebas de la parcialidad e injusticia del proceso al que fue sometido el Dr. Oppenheimer”, escribió la secretaria de Energía del gobierno de Joe Biden, Jennifer Granholm.
La junta de seguridad de la Comisión de Energía Atómica concluyó que Oppenheimer era un ciudadano leal pero presentaba un riesgo para la seguridad del país.
– El “no” del Senado
En 1958, el presidente Eisenhower decidió darle a Strauss el puesto de Secretario de Comercio de la Casa Blanca. Para ser nombrado en ese cargo, Strauss debía ser confirmado por el Senado.
Lo que solía ser una mera formalidad se transformó en la lucha más importante de la administración Eisenhower en el Congreso.
El Senado pasó más de tres meses estudiando el nombramiento. La gestión de Strauss en la Comisión de Energía Atómica le había ganado muchos enemigos en Washington, que se opusieron a su elección para integrar el gabinete.
Finalmente, el Senado le dio un sorpresivo “no”, un episodio que, según algunos historiadores sentó las bases de una nueva relación entre el Congreso y la Casa Blanca que se prolonga hasta la actualidad.
“Este es el segundo día más vergonzoso en la historia del Senado”, expresó Eisenhower ante la decisión.
Fue una derrota humillante para Strauss y el fin de su carrera.
Quien había jugado un rol clave en la era atómica terminó marginado del poder y dedicado a labores filantrópicas.
Pfau, biógrafo de Strauss, lo describió como un hombre irritable y reservado que nunca daba marcha atrás ni se disculpaba, sin importar las consecuencias
Aún así, en palabras del mismo Pfau, fue quien “dominó la política atómica de Estados Unidos más que ningún otro hombre en los años de formación de la era atómica”.
Después de luchar contra un linfoma durante tres años, Strauss falleció a los 77 años en 1974.
Cerebro de 1.000 años de antigüedad de un individuo excavado en el cementerio de la iglesia de Sint-Maartenskerk (Ypres, Bélgica), hacia el siglo X. Los pliegues del tejido, aún blandos y húmedos, están teñidos de naranja con óxidos de hierro.
DW — ¿Un enigma de la naturaleza? Un estudio de la Universidad de Oxford ha revelado contra todo pronóstico que el cerebro humano puede ser extraordinariamente resistente a la descomposición.
En el fascinante mundo de la paleobiología, es raro tropezarse con tejidos blandos que hayan resistido el paso implacable del tiempo, y más insólito aún es hallar órganos completos a menos que intervengan métodos de preservación como el embalsamamiento o la criopreservación. Sin embargo, un descubrimiento reciente arroja luz sobre una excepción notable: el cerebro humano.
Un estudio pionero llevado a cabo por el equipo de Alexandra Morton-Hayward, de la Universidad de Oxford, ha sacudido el campo de la paleobiología al revelar que el cerebro humano podría ser un verdadero superviviente en la lucha contra la descomposición.
La investigación, publicada en la revista Proceedings of the Royal Society B, ha compilado un impresionante catálogo de más de 4.400 cerebros humanos conservados. Estos ejemplares, provenientes de más de 200 fuentes distintas y datando de hasta 12.000 años atrás, constituyen el análisis más exhaustivo de cerebros antiguos realizado hasta la fecha.
El hallazgo sugiere que, contrariamente a lo que se pensaba, el cerebro humano puede resistir la descomposición mucho tiempo después de que el resto del cuerpo haya sucumbido a ella.
«En el ámbito forense, es bien sabido que el cerebro es uno de los primeros órganos que se descomponen tras la muerte, pero este enorme archivo demuestra claramente que hay determinadas circunstancias en las que sobrevive», comenta la paleobióloga Alexandra Morton-Hayward.
Erin Saupe, coautora del estudio y también miembro del Departamento de Ciencias de la Tierra de Oxford, añade que el hallazgo resalta la diversidad de entornos en los que se pueden conservar los cerebros, «desde el frío extremo del Ártico hasta los desiertos más áridos».
– Desconcertante variedad de yacimientos arqueológicos
Así, esta investigación reveló una desconcertante variedad de yacimientos arqueológicos que contenían antiguos cerebros humanos, como las orillas de un lago en la Suecia de la Edad de Piedra, las minas de sal de Irán en torno al 500 a.C. e incluso las alturas de los Andes durante el apogeo del Imperio Inca.
La investigación también ha identificado patrones en las condiciones ambientales que favorecen distintos métodos de conservación, como la deshidratación, la congelación, la saponificación y el curtido.
Resultó particularmente intrigante que, en más de 1.300 casos, el cerebro fuera el único tejido blando preservado, lo que plantea preguntas sobre las condiciones únicas que permiten esta singular resistencia.
Morton-Hayward señala que la investigación futura se centrará en entender si este fenómeno se debe a factores ambientales o a la bioquímica particular del cerebro.
– ¿Tienen cerebros un mecanismo de conservación?
Aun así, el estudio de los cerebros, que se han encontrado en contextos tan variados como fosas comunes, tumbas, restos de naufragios y cabezas decapitadas, sugiere que puede existir un mecanismo de conservación de tejidos blandos específico del sistema nervioso central. La hipótesis de que las moléculas cerebrales interactúan con elementos ambientales, como ciertos metales, abriendo la puerta a la formación de macromoléculas polimerizadas estables, abre nuevas vías de investigación sobre este intrigante fenómeno.
El equipo de investigación se propone profundizar en el estudio de este intrigante fenómeno para desentrañar los misterios de cómo se produce. Aunque los hallazgos actuales han sido reveladores, todavía nos encontramos en las etapas iniciales de comprensión de todo lo que estos descubrimientos tienen para ofrecernos.
La mente es maravillosa(G.Redondo) — Ruborizarse frente a otros, a veces, es un asunto de miedo. Este proceso responde a una fobia que te enseñaremos a detectar y tratar.
Aunque pueda sonar peculiar, la eritrofobia es un temor común que afecta a muchas personas en la sociedad. Este miedo se centra en la ansiedad desproporcionada asociada con el rubor facial en situaciones públicas.
Individuos que experimentan ruborizarse en diversas circunstancias tienden a evaluar este síntoma de manera negativa. Y la conciencia de ponerse rojo, combinada con una evaluación que no es positiva, amplifica el malestar interno, lo que, por ende, intensifica el enrojecimiento.
Si te identificas con esta experiencia, es posible que lidies con la fobia en cuestión. Continúa leyendo para comprender sus causas y descubrir cómo manejarla.
– ¿Qué es la eritrofobia?
Antes de todo, conviene saber por qué se experimenta el rubor facial y cuál es el mecanismo corporal detrás de esta reacción. La eritrofobia se remonta a un proceso biológico básico que, en tiempos ancestrales, contribuía a la supervivencia.
En aquel entonces, el aumento de la circulación en la cabeza proporcionaba mayor claridad mental, permitiendo percibir y pensar con agudeza ante posibles peligros en el entorno. Sin embargo, con los cambios en el estilo de vida, esta función ha perdido su relevancia.
Este fenómeno se suele desencadenar en situaciones de ansiedad, en las que se activa el sistema nervioso simpático, encargado de prepararnos para la acción, atacar o huir en contextos de peligro.
Dicho sistema provoca cambios en el cuerpo, siendo la secreción de adrenalina uno de los más notables. Esto se manifiesta a través del aumento en la frecuencia cardíaca, aceleración de la respiración y dilatación de los vasos sanguíneos, facilitando una mayor circulación de sangre en todo el cuerpo.
La dilatación de los capilares, junto con el incremento de la circulación, resulta en el enrojecimiento de la piel, evidenciándose el rubor en las mejillas.
– Causas de la eritrofobia
Sonrojarse es una expresión inespecífica del cuerpo. Quiere decir que puede aparecer en multitud de contextos y situaciones. Como dijimos, es una conducta de supervivencia heredada de nuestros antepasados más antiguos.
En este sentido, un estudio realizado en 2016 por investigadores de la Universidad de Chile, diferencia el sonrojo, considerado una reacción natural en contextos sociales, y el rubor patológico, caracterizado por su intensidad extrema, que limita el rendimiento y genera sufrimiento a la persona.
Ya sea en el sonrojo o el rubor patológico, existen múltiples motivos para llegar a ello. Se ha asociado sobre todo al trastorno de ansiedad social, cuando la persona tiene miedo de mostrar síntomas físicos que puedan ser evaluados negativamente por los demás. Otros factores que aumentan la probabilidad de sonrojarse son los siguientes:
Experiencias del pasado en las que se sufrieron burlas.
Baja autoestima y pensar que uno no es suficiente a los ojos de otras personas.
Poca tolerancia a los cambios en el cuerpo, o interpretarlos como algo peligroso.
Rasgos de personalidad perfeccionistas y ser demasiado exigente con uno mismo.
– ¿Cómo se puede tratar la eritrofobia?
Ahora que conoces el origen de la eritrofobia, te interesará saber cuál es su tratamiento. Como punto de partida, ten claro que no es posible eliminarla por completo, ya que es una reacción corporal. Lo que sí se puede hacer es reducirla para que no genere tanto malestar.
El abordaje de elección sería la terapia psicológica, como en cualquier fobia específica. La administración de fármacos solo estaría reservada a los casos más graves o para circunstancias puntuales, como hablar en público, por ejemplo. En cuanto a la psicoterapia, hay varias técnicas que resultan eficaces. A continuación, las describimos.
Aunque no es posible erradicar este miedo, puedes tratarlo con varias técnicas.
1. Técnicas de exposición gradual
El mejor consejo para superar una fobia es exponerte a ella. La técnica de exposición es el tratamiento con mayor evidencia para los trastornos de ansiedad, pero para que funcione se tiene que aplicar de forma gradual.
En el caso de la eritrofobia, la exposición podía generarse de forma interoceptiva, parecido al tratamiento del trastorno de pánico. Esto consiste en generar rubor facial mediante algún ejercicio físico en el contexto de la consulta y no poder hacer nada por controlarlo.
Provocar el síntoma y dejarlo estar, con el tiempo, deriva en la habituación a él. Es una forma de aprendizaje cuya enseñanza principal es que no pasa nada por tener la cara roja.
2. Relajación diafragmática
Las técnicas basadas en la regulación de la respiración son herramientas empleadas por su eficacia y facilidad de aplicación. Su objetivo principal es reducir el nivel de activación interno de la persona, mediante el cambio en el patrón respiratorio.
La más utilizada es la respiración diafragmática que, como su propio nombre indica, requiere coger el aire con la parte baja de los pulmones o el diafragma. Esto no solo maximiza la capacidad pulmonar, sino que también activa el nervio vago, produciendo sensaciones de tranquilidad.
3. Visualización
Aprovechar el poder de la imaginación es una muy buena idea para vencer los miedos. Cuando hay situaciones que asustan mucho, lo mejor es aproximarse a ellas primero de forma mental.
La visualización nos ayuda como un ensayo de conducta para que cuando tengamos que afrontar lo que nos angustia nos sintamos preparados. En el escenario mental cabe la posibilidad de hacer las cosas de forma diferente. Por ejemplo, se puede imaginar la situación de tener que dar una charla en público y hacerlo bien, a pesar del rubor.
4. Desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR)
La EMDR es una técnica nueva en el tratamiento de las fobias. Su procedimiento combina dos elementos: la imaginación de una escena fóbica y la estimulación física bilateral mientras se recrea la escena mentalmente.
Lo que esta pretende es provocar un procesamiento distinto de la imagen mental ansiógena, de manera que, aunque el recuerdo esté presente, ya no cause tanta angustia.
5. Hipnosis
Dentro de las técnicas que utilizan el poder mental cabe destacar la hipnosis. A pesar de su fama como algo más propio del espectáculo, lo cierto es que es una herramienta que ayuda a la hora de superar un miedo.
La hipnosis provoca la escisión momentánea entre mente-cuerpo. De esta manera, la persona se disocia de sus miedos, los ve desde otra perspectiva y no anticipa que el pánico la paralizará. De acuerdo con la Clínica Mayo, esta alternativa resulta eficaz para el tratamiento de problemas de ansiedad, como las fobias.
– Ponerse rojo es natural y puede mejorar
El rubor es quizás una sensación incómoda, pero no podemos perder de vista que es una reacción corporal normal. Por mucho que nos empeñemos en acabar con ella, cuanto más queramos controlarla, más desagradable la experimentaremos.
Por tanto, nuestra recomendación es que aprendas a manejarla. En muchas ocasiones, lo que genera la ansiedad no es tanto el síntoma en sí, sino la obsesión por tenerlo bajo control.
Psicología y Mente(S.R.Comas) — Hoy en día no nos asombramos si vemos a alguien con piercings.
Se trata de algo totalmente generalizado en la cultura occidental, igual que sucede con los tatuajes y otros adornos corporales.
Sin embargo ¿fue siempre así?
El origen de los piercings o perforaciones se remonta a hace miles de años, cuando los primeros humanos poblaron la tierra.
No se trataba de mera estética, sino que estos adornos estaban relacionados con significados mucho más profundos, a menudo ligados a la religión y a las etapas de la vida y su transición.
Si te interesa conocer cuál es el origen de los piercings, sigue leyendo. Te proponemos un viaje a los inicios de esta práctica tan habitual en la actualidad.
– El origen de los piercings: cuando el ser humano empezó a perforarse el cuerpo
La palabra piercing es un anglicismo que proviene del verbo to pierce (atravesar, perforar) en su forma de gerundio, que indica acción. Por tanto, cuando hablamos de piercing hacemos referencia al acto de perforar, pero actualmente el significado se extiende al objeto en cuestión con el que adornamos el cuerpo.
Existen diversos tipos de piercings. Los más famosos son los que se colocan en las aletas de la nariz, en las cejas y en los labios, pero también encontramos piercings en la lengua, en los pezones y en los genitales; zonas a priori asombrosas, pero de las que, si indagamos un poco, encontramos algunos testimonios en la historia.
No podemos olvidar tampoco que los clásicos pendientes de las orejas, que han estado normalizados en la tradición occidental desde antiguo, son también piercings, puesto que se trata igualmente de perforaciones de la carne.
Es habitual hoy en día encontrar personas que no se limitan a un solo pendiente, sino que se perforan varias partes de la oreja para aumentar la cantidad de piercings. Pero ¿cuál es el origen de los piercings? ¿Cuándo y dónde empezaron a utilizarse? ¿Cuál era su significado?
– Perforando la piel desde el Neolítico
Podemos decir que el piercing es tan antiguo como la cultura humana, pues se han encontrado esqueletos de individuos que vivieron en la Prehistoria con evidencias de haber ostentado un adorno semejante.
Por ejemplo, recientemente se han descubierto restos humanos en la actual Turquía que datan de hace unos 11.000 años y que tenían al lado de sus orejas y boca, como ajuar funerario, objetos decorativos que se han interpretado como piercings.
Por otro lado, el pronunciado desgaste que los expertos han observado en sus incisivos inferiores es parecido al que se produce cuando se ostenta un adorno con perforación.
Estos hallazgos confirman que, durante el Neolítico, las personas ya llevaban piercings en su cuerpo. Ahora bien ¿cuál era su significado? ¿Era un mero adorno, como podríamos llevarlos ahora, o poseían un simbolismo concreto?
En realidad, el hecho de que todos los individuos encontrados con piercings cerca fueran adultos lleva a pensar que estas perforaciones obedecerían más bien a un ritual de traspaso de la niñez a la edad adulta, algo bastante común en muchas culturas que usaban las perforaciones como marcaje de tránsito vital.
– ¿Cuál era el significado de los primeros piercings?
Existen muchas teorías al respecto y, a menudo, los antropólogos no se ponen de acuerdo. El hecho es que la costumbre de perforar la carne y adornarla permaneció en muchas culturas, y algunas siguen manteniéndola hoy.
Los motivos son diversos, pero, entre ellos, podemos destacar tres: primero, los ritos de tránsito; segundo, el piercing como testimonio de un estado espiritual superior; y, finalmente, el piercing como símbolo de pertenencia. Veámoslos uno por uno.
. Ritos de tránsito
Esta teoría encajaría con la realidad de muchas comunidades primitivas actuales, que continúan perforándose la piel para celebrar el paso del niño al adulto. Desde antiguo, la pubertad y, por tanto, el inicio de la actividad sexual, ha sido un tránsito de gran importancia, hasta el punto de que muchas culturas sometían (y someten) al joven a diversas pruebas para “certificar” su paso a la vida adulta.
Por ejemplo, algunas tribus de Borneo perforaban los genitales de los muchachos como símbolo de que ya no eran niños.
Algunos antropólogos aventuran que el origen de esta práctica se encuentra en el ritual del dolor, común en muchas culturas. Para demostrar que realmente está preparado para enfrentar la vida adulta y los problemas y sufrimientos que conlleva, el joven debe probar que es capaz de aguantar el dolor.
En este sentido, la perforación de la carne no sería otra cosa que una prueba de su capacidad de tolerancia al dolor; es decir, una prueba de su “adultez”.
– Estado espiritual superior
Otro de los orígenes del piercing es su simbología religiosa. En este caso, el uso de estos adornos estaría relacionado con la conexión con un estado espiritual superior, una especie de trance, reservado a sacerdotes o a personas que hubieran alcanzado tan alto grado de espiritualidad.
La cultura maya del periodo clásico destaca especialmente por su profusa decoración corporal, tanto mediante los tatuajes como las perforaciones en diversas partes del cuerpo. Entre otros, destacan especialmente las incrustaciones de piedra de jade en los dientes y los piercings que ostentaban en la lengua. Algunos antropólogos consideran que esta costumbre estaba relacionada con prácticas religiosas, pero otros se inclinan más bien a verlo como parte de la estética maya y de la plasmación del estatus social del individuo.
Los pueblos Nuba, ubicados en Sudán, decoran la totalidad de su cuerpo con pinturas, tatuajes y piercings, bien sea como manifestación de ritos religiosos, bien sea también para mostrar su estatus.
Pero, probablemente, uno de los ritos más impresionantes de purificación a través de la perforación de la carne sea el ritual Kavadi, inscrito en la religión hinduista. Dos días antes de la celebración del festival sagrado, los fieles deben purificarse, y esto conlleva una dieta vegetariana, abstenerse del alcohol y el sexo y una mortificación de la carne que pasa por ciertas perforaciones en la lengua, las mejillas y otras partes del cuerpo. Algo parecido sucede en el sur de Thailandia, donde también existe un periodo de purificación ritual que cuenta con la abstención del consumo de productos de origen animal, además de perforaciones rituales para ahuyentar a los espíritus malignos que puedan contaminar a la comunidad.
Señal de pertenencia
Puede que esta sea la función primordial de la práctica ancestral de los piercings, más allá de los procesos de tránsito vital o los rituales religiosos.
En casi todas las culturas, los individuos han querido plasmar sus estatus o identificarse con un colectivo en concreto; de hecho, sigue sucediendo hoy en día y, a veces, el piercing sigue siendo un buen vehículo para ello, incluso en la sociedad occidental.
En la India, las mujeres acabadas de casar se perforan el tabique nasal, indicando así su estado de fertilidad tras el matrimonio. Es el piercing conocido como nath, ya mencionado en los más antiguos textos védicos, e incluso en la Biblia, donde se narra que la esposa del hijo de Abraham recibe de este un nath como obsequio.
Los piercings y demás adornos corporales también pueden entrañar un significado de pertenencia a la tribu, es decir, a un colectivo concreto. Por ejemplo, los masai de África portan aros en las orejas, además de otros adornos, para plasmar su pertenencia a la tribu. Por otro lado, no debemos olvidar que este tipo de decoraciones corporales adscribían también al individuo a un estatus concreto dentro de su comunidad.
En conclusión, podemos afirmar que, a pesar de que en la actualidad (y, especialmente, en Occidente) el piercing haya pasado a ser un mero producto estético, en la antigüedad y en muchas comunidades actuales sigue siendo un símbolo importante, tanto de sus creencias como de su identidad.
Psicología y Mente(L.G.Martínez) — A lo largo de nuestra vida son muchas las relaciones que establecemos de distintos tipos, desde amistad a pareja o las propias relaciones familiares.
Todos deseamos que las relaciones que tenemos sean sanas, recíprocas y que se mantengan en el tiempo.
Sin embargo, hay ocasiones en las que por distintos motivos, no nos sentimos cómodos con esa relación.
Y es aquí donde nos suele costar manejar esta situación. Vemos claramente que hay cosas que no nos encajan y las seguimos permitiendo.
«Que es una relación de muchos años, que se han compartido muchas cosas, que hay planes futuros, que existen muy buenos recuerdos…» Son muchas las razones por las cuales no somos capaces de cortar una relación.
– Señales de que es momento de apartar a una persona
Es importante saber en qué momento debemos apartar a una persona de nuestra vida porque ya no nos hace bien y el mantenerla en nuestra vida nos causa malestar o nos desestabiliza emocionalmente. Algunas razones serían las siguientes.
1. Que no sea recíproco
No se trata de que las relaciones sean un 50-50 perfecto pero sí que se aprecie una reciprocidad, que la relación es de ida y vuelta. Si ves que estás dando constantemente más para que la relación se mantenga, no es buena señal. Si la relación solo se sostiene por lo que tú pones de tu parte y la otra persona no lo hace, es momento de plantearse finalizar esa relación.
2. Falta de interés
Si la otra persona no se preocupa de verte, de hacer planes juntos e incluso casi de no contestar tus mensajes o tardar mucho en hacerlo. También si a la hora de compartir cosas que son motivo de alegría para ti y no se alegra por ti.
3. No poder contar con esa persona
Ya no solo las cosas que son motivo de alegría y que te apetece compartir con esa persona sino también cuando puedes necesitarla, para contarle algo que te preocupa o que te escuche.
4. Comportamientos que molestan
Si esa persona se enfada en exceso contigo, le molesta que te relaciones con otras personas, te critica constantemente. Si se lo haces saber y se lo sigue haciendo.
5. Ya no te aporta nada
Quizás has vivido muchas cosas buenas con esa persona y has sentido que conectabais muy bien en el pasado, pero ya no queda nada de eso. Quizás ambos habéis cambiado y los temas de conversación, inquietudes y cosas en común ya no están. Si te das cuenta de que son más las veces que quedas por compromiso que porque realmente te apetezca ver y estar con esa persona.
6. No puedes ser tú mismo/a en esa relación
Si tu autoestima se ha visto dañada en esa relación y sientes que no puedes ser tú. Si actúas de forma diferente a cómo piensas o de tal forma que crees que agradará a esa persona o evitará que se enfade, pero no es como en realidad tu actuarías no es una relación sana.
Es difícil terminar una relación, apartar a una persona que ha formado parte de tu vida, pero a veces hemos de entender que las relaciones evolucionan y cambian. Son etapas. Y que lo que está por encima de cualquier relación es tu bienestar.
JotDown(R.D.Caviedes) — Bonita, ¿verdad? La estrella, digo. Y además tiene un nombre con mucho punch: Asterion. Luce en la constelación de los lebreles y está a ocho pársecs del sistema solar, algo más de veintisiete años luz. Suena muy lejos, pero de hecho es bastante cerca.
Además Asterion —o Beta Canum Venaticorum, si prefiere su nombre técnico— es uno de los pocos ejemplares conocidos de eso que los astrónomos llaman «gemelo solar», un título que habla por sí mismo. Y el más cercano de todos, una de las razones por la que los radiotelescopios de medio mundo apuntan en su dirección.
La otra es que esta humilde estrellita, ahí donde la ven, es una de las que acumula más papeletas en la rifa de la biología compleja, incluyendo la clase de biología que sería capaz de ganar una partida de backgammon.
Cada vez que oiga aquello de que el universo es tan grande que la inteligencia debe de haber florecido en algún otro lugar además de la Tierra, estamos hablando de lugares como Asterion. Y también lo hacemos cuando elucubramos sobre la posibilidad real de contactar con ella, ya que pocos sitios nos cogen tan a mano como este sol.
Por eso, además de ser una de las niñas bonitas del Instituto SETI —Search for ExtraTerrestrial Inteligence—, Asterion está en el punto de mira de las dos grandes iniciativas de búsqueda extrasolar proyectadas a corto plazo, el telescopio TPF —Terrestrial Planet Finder— de la NASA y el Proyecto Darwin de la Agencia Espacial Europea. Eso implica muchos millones invertidos en descubrir qué se cuece por allí.
¿Le sorprende el grado de concreción? Pues no debería. La ciencia consiste en eso, en concretar. Y la búsqueda de inteligencia extraterrestre ha tenido décadas para hacerlo, aunque los profanos solamos olvidarlo y nos movamos entre convenciones de la década de los sesenta y setenta. En parte, la culpa la tienen un aforismo, aquel que habla de la muerte por éxito, y aquella ecuación tan exitosa que diseñó en 1961 quien fuera presidente del Instituto SETI, el astrónomo Frank Drake:
N = R*· fp · ne · fl · fi · fc · L
Con frecuencia se oye que este galimatías prevé el número de civilizaciones que pueblan la galaxia, pero eso no es estrictamente cierto. Aunque incluye ese factor —es el parámetro fi—, la N que intenta resolver esta ecuación tiene más que ver con los propósitos específicos del Instituto SETI: equivale al número de pueblos extraterrestres con los que la humanidad podría establecer contacto en un año.
Recurriendo a los valores más optimistas, los que le asigna el propio Drake, arroja un resultado cercano al diez, aunque otros rebajan la cifra hasta 0.0000000676963, una cantidad tan dolorosamente parecida al cero como rigurosamente ajustada a la realidad. Lo cierto es que el propio SETI califica hoy la ecuación de Drake como «una herramienta eficiente para estimular la curiosidad intelectual sobre el universo», un eufemismo que también se aproxima dolorosamente al cero.
Pero es lo que pasa con la búsqueda de inteligencia extraterrestre, ¿no? Que la ecuación verdadera es Li = Le , donde Li equivale al lirili y Le al lerele. Que mucho ruido y pocas nueces, para entendernos. Mucha certeza de que están ahí, pero ninguna prueba que lo demuestre. En realidad, no sabemos nada sobre las circunstancias en las que se ha de producir un contacto, ¿verdad?
Pues no, mire. Tanto como nada, no.
Desempolve su antena de mano, su camiseta de I want to believe y luzca su mejor cucurucho envuelto en papel de plata, que vamos preguntarnos por cinco cuestiones fundamentales —dónde, cómo, cuándo, qué y quién— acerca del contacto con criaturas extraterrestres.
Y desde ya le advertimos que, con los datos en la mano, quizá tengamos que piruetear por probabilidades científicas remotas, pero solo responderemos «imposible» en una ocasión. Disponemos de más razones científicas para esperar un contacto que para descartarlo porque el SETI, ya verá, no es morirse de frío. Y, además, las probabilidades no han hecho más que aumentar en los últimos cincuenta años. Literalmente.
– Cuándo
Tanto así que, cuando Carl Sagan se propuso crear «una representación ficticia de cómo sería un contacto en realidad» —en palabras de su mujer, Ann Druyan—, dio prioridad a la cuestión del tiempo sobre la del espacio, que precisamente por eso le quedó, digámoslo con tacto, bastante menos realista.
En Contact, el mensaje alienígena que captaba la intrépida directora del Proyecto Argus, Ellie Arroway, procedía de Vega, un sistema estelar a veinticinco años luz de distancia de la Tierra. En una galaxia de más de cien mil años luz de diámetro ocurre lo mismo que con Asterion: no dejaría de ser un caso de potra bastante, bastante severo.
Pero tenía que ser Vega, y la razón eran los plazos. La primera retransmisión televisiva efectuada por nuestra especie con potencia suficiente para salir al espacio —un discurso de Hitler, hurra por nosotros— abandonó la Tierra en 1936 y llegó a las inmediaciones de Vega veinticinco años después, en torno a 1961.
En su novela, Sagan jugaba a que nos era devuelta desde allí con la forma de un pulso de radio que alcanzaba el sistema solar veinticinco años más tarde, en 1986. Era la fecha aproximada en la que estaba ambientada la historia.
Y el principio no es ninguna fantasía. De hecho, Sagan inspiró su Ellie Arroway y el ficticio Proyecto Argus en la radioastrónoma Jill Tarter y su trabajos en la dirección del Proyecto Fénix del SETI. Entre 1995 y 2004, y con numerosos radiotelescopios de ambos hemisferios a su disposición, Tarter se dedicó a la búsqueda de señales artificiales analizando la emergencia de patrones en ondas de radio, pero no en cualquier lugar.
De hecho, su equipo escaneó ochocientas estrellas situadas en doscientos años luz a la redonda solo para confirmar, en palabras de Tarter, que «vivimos en un vecindario muy tranquilo». Según el último director del proyecto, Peter Backus, la estrategia obedeció a una simple prioridad técnica: «Cuanto más cerca está la estrella, el transmisor requeriría menos potencia para producir una señal detectable» desde la Tierra.
Pero había otra razón para centrarse en los astros situados específicamente a menos de doscientos años luz. Los seres humanos comenzamos a interferir con el espectro electromagnético hace cerca de doscientos años.
Si el contacto ha de ser una respuesta a nuestras radiaciones —y es un clavo ardiendo al que SETI se agarra completamente en serio, aunque haya quien no—, aritmética elemental: solo cabe esperar que sepan de nosotros en sistemas a doscientos años luz de distancia, y la respuesta no podría provenir más que de aquellos en cien años luz y menos.
Una representación del alcance de las radiaciones humanas en la Vía Láctea.
Contra esta conjetura obra la estadística, por supuesto. Un radio tan pequeño puede servir para soñar, pero no para ser realistas. De todos los sitios donde podrían estar —y en la escala galáctica son efectivamente todos los sitios—, sería demasiada casualidad que fuesen a estar precisamente en nuestro pequeño, pequeño circulito.
– Dónde
Por eso el SETI prefiere ir a tiro hecho, que siempre es más rápido, y dispone de una lista con los sistemas específicos de los que cabría esperar una llamada interestelar espontánea —no necesariamente en respuesta a nuestras emisiones—. Entre ellos figuran algunos tan célebres como Alfa Centauri, 51 Pegasi o la propia Asterion. En total, son 17.129 estrellas. Ni una más, ni una menos.
Este es el número de soles que integra el Catalog of Nearby Habitable Systems, todos los que las astrónomas Jill Tarter y Margaret Turnbull consideran «potencialmente habitables por formas de vida compleja, incluyendo la vida inteligente», en nuestra sección de la galaxia.
El HabCat, como se abrevia con frecuencia, es una ampliación de la primera lista de astros que Tarter y sus colegas rastrearon en el curso del Proyecto Fénix y servirá como guía en los trabajos del ATA —Allen Telescope Array, el radiotelescopio más potente del mundo y el más grande dedicado a la búsqueda de inteligencia extraterrestre, aún en construcción—, el futuro telescopio espacial TPF de la NASA y algunos de los principales programas de SETI, entre ellos SETI@home y SERENDIP —Search for Extraterrestrial Radio Emissions from Nearby Developed Intelligent Populations.
Para confeccionarlo, Tarter y Turnbull partieron de los ciento veinte mil sistemas estelares más próximos a la Tierra —consignados en el Catálogo Hipparcos de la Agencia Espacial Europea— y eliminaron del recuento las estrellas «cataclísmicas, eruptivas, pulsantes, rotativas o de rayos X», además de las jóvenes, las que no han permanecido estables durante los últimos tres mil millones de años —el tiempo necesario para formar planetas viables— y otras que presentan entornos hostiles para la biología por su composición química, tamaño y un sinfín de variables.
Jill Tarter en el radiotelescopio de Arecibo.
En 2006, además, Turnbull entresacó de esta misma lista un top ten con las diez estrellas más prometedoras, cinco de las cuales centrarán los estudios del ATA de SETI y cinco los del TPF de la NASA.
Entre ellas figuran celebridades astronómicas como Alfa Centauri B, una enana naranja en el sistema triple de Alfa Centauri —el más cercano al sistema solar, a poco más de cuatro años luz—; Épsilon Eridani, la tercera estrella más próxima entre las que se ven a simple vista; 51 Pegasi, en torno a la que orbita 51 Pegasi b, el primer planeta extrasolar que se descubrió en 1995; y Tau Ceti, un sol de tipo G cuya relativa longevidad lo hace más propenso a la vida. Según Turnbull, las dos estrellas más prometedoras de todo el catálogo son Épsilon Indi A, una pequeña a menos de doce años luz, y Asterion.
– Cómo
Se han publicado teorías muy convincentes sobre cómo sería el mensaje extraterrestre más probable, aunque el verdadero consenso obra sobre todo aquello que podemos ir descartando. Además de lo obvio, que es el contacto físico vía nave o sonda espacial, también el contacto mediante alguna forma de comunicación superlumínica, como el famoso ansible que concibió la novelista Ursula K. Le Guin.
Aunque desde los años sesenta se hayan propuesto varias formas teóricas de explotar la capacidad de los taquiones de superar la velocidad de la luz para crear dispositivos de intercambio instantáneo de información, existe una razón de peso para descartarlos: hasta nuevo aviso, son solo figuras hipotéticas. Si puede imaginar una razón mejor, me gustaría conocerla.
Por eso esperamos un contacto en una forma que nos resulta más familiar, las ondas, y concretamente mediante una clase de intercambio que rinde particularmente bien cuando se trata de las monstruosas distancias espaciales: la radiocomunicación por microondas.
Este rango de frecuencia del espectro electromagnético, aproximadamente entre los 300 MHz y los 300 GHz, es el más despejado de interferencias naturales y aquel del que resulta más sencillo entresacar señales débiles. En SETI proponen que cualquier criatura razonable recurriría a él para enviar ondas artificiales específicamente destinadas a la comunicación interestelar.
Y para ejemplo, un botón: nosotros mismos. Desde el mensaje de Arecibo de 1974 al AMFE —A Message From Earth—, retransmitido desde Ucrania en 2013, todos nuestros mensajes viajan hacia las estrellas por esta frecuencia. Incluso en los que incorporan físicamente algunas de las sondas que han abandonado el sistema solar —más un ejercicio romántico que un intento de comunicación realista— se habla de esta frecuencia, por si acaso. En las placas que transportan las dos sondas Pioneer, por ejemplo, se propone una unidad de tiempo equivalente a 1420 MHz.
Y no por nada, ya que 1420 MHz es la frecuencia estrella de la comunicación interestelar. Tanto así que, siguiendo los consejos de Giuseppe Cocconi y Philip Morrison, la Unión Internacional de Telecomunicaciones de las Naciones Unidas prohíbe hoy la emisión de radio en la línea del hidrógeno o de veintiún centímetros, como también se la conoce, que queda así reservada para radioastronomía.
La razón es simple: al no compartir con los hipotéticos alienígenas ningún código o sistema de medida para pautar las frecuencias del espectro electromagnético, hemos llegado a la conclusión —y esperemos que ellos también— de que las únicas referencias posibles entre ambos son las frecuencias de emisión de los elementos naturales, que son las mismas aquí, en la China popular y en Aldebarán.
Y una, en concreto, es la idónea: 1420 MHz, la frecuencia natural de emisión del hidrógeno neutro. Entre otras propiedades, cae en el rango de las microondas, corresponde al elemento más común en el universo visible y además presenta una serie de curiosos fenómenos físicos, como las líneas de Balmer, que llaman la atención sobre ella.
La línea del hidrógeno monitorizada en Hat Creek Radio Observatory.
Aunque haya quien empiece a poner en duda su idoneidad, la mayor parte de los radioastrónomos y astrobiólogos mantiene su fe en la línea del hidrógeno, aunque les haya acarreado algún disgusto. El primer falso positivo en la historia de la búsqueda de inteligencia extraterrestre, el del ocho de abril de 1960 durante el curso del Proyecto OZMA, tuvo lugar precisamente mientras se rastreaba esta frecuencia, aunque después se confirmó que se trataba de ondas emitidas por un avión.
Y la señal presuntamente interestelar más famosa de todos los tiempos, la Señal Wow! de 1977, se registró en algún punto entre los 1420.356 MHz y los 1420.455 MHz, tan improbablemente cerca de la frecuencia mágica —1420.405 MHz— como para que muchos, magufos y no tan magufos, descarten la casualidad hasta el mismísimo día de hoy.
– Qué
¿Y sabe qué otra cosa es muy improbable que encontremos pero que, no obstante, esperamos encontrar? π. O sea, pi. No abunda en la naturaleza y, sin embargo, es un número tan elemental que nosotros mismos lo descubrimos hace cerca de cuatro mil años, cuando media humanidad no había salido siquiera del neolítico.
Gracias a él le podemos poner puertas al campo del relativismo biológico, ya que respiren azufre, tengan cables o sean criaturas de silicio, los miembros de cualquier raza inteligente que intente comunicarse deben de conocer pi. Y caer en la cuenta, como nosotros, de que cualquier otra especie también lo habría descubierto. Resulta necesario en las matemáticas de cualquiera, y lo bueno que tienen las matemáticas es que siempre son de cualquiera.
Por esa razón buscamos mensajes a través de pi. ¿Cómo? Aquí es cuando volvemos a abrir las puertas de otro campo igual de grande, porque podemos imaginar muchas maneras de citarlo. «La frecuencia del hidrógeno por pi es algo en lo que piensa mucha gente», comentaba en 2010 Seth Shostak, del SETI.
Es decir, que la hipotética señal alienígena fuera enviada a 4.462 MHz de frecuencia, al doble de esta o a cualquier que implicase las magnitudes, necesariamente ambas, de la línea del hidrógeno y de pi. Es el supuesto con el que trabaja actualmente el Allen Telescope Array, rastreando una selección se bandas emparentadas matemáticamente con la del hidrógeno, entre ellas algunas a través de pi. Huelga decir que sin éxito, claro, o nos habríamos enterado todos por los periódicos.
Hasta la fecha, el matrimonio entre pi y el hidrógeno solo ha servido para vender camisetas.
Otra singularidad matemática que podría indicar que tras determinada señal está la mano alienígena —dígase mano, dígase tentáculo— son los números primos. De nuevo mediante un amplio abanico de posibilidades, la más elemental de las cuales sería seguramente la que imaginó Carl Sagan, una señal de radio pulsante en intervalos de dos pulsos, tres, cinco, siete, once, trece, etcétera. La realidad podría ser algo más compleja y de nuevo el ejemplo somos nosotros.
El Mensaje de Arecibo, remitido desde Puerto Rico en 1974 en dirección al Cúmulo de Hércules, contaba exactamente con 1679 bits de información, un número producto de multiplicar dos primos, 23 y el número favorito de Sheldon Cooper, 73.
Si alguien lo recibe dentro de 25.100 años, que son los que la señal tardará en llegar a su destino, confiemos en que sepa coger la indirecta.
– Quién
Sabemos dónde hay que ponerse a buscar, vale. Y sabemos que resulta más razonable hacerlo ahora que antes. Incluso sabemos por qué frecuencias empezar y qué buscar en esas frecuencias. Dónde, cómo , cuándo y qué, resuelto. Pero campanas al vuelo, las mínimas. Ahora toca descifrar la incógnita del quién.
Y, malas noticias: si se trata de comunicarse con una civilización alienígena, lo más difícil no tiene nada que ver con distancias monstruosas o plazos de tiempo inabarcables, sino con nuestras cabecitas. Las nuestras y las de ellos, si es que tienen.
No tenemos ni idea sobre quién podría estar al otro lado del aparato, y por tanto sobre qué cabe esperar que contenga su hipotético mensaje.
¿Sintagmas de algún tipo, y confiamos así en que sepan manejar símbolos? ¿Alguna clase de imagen o sonido, y confiamos entonces en que compartan nuestros mismos sentidos? ¿O acaso algo que carecemos de palabras para designar o acaso de recursos mentales solo para concebir?
Estamos hablando de comunicarse con otra especie, y lo vamos a repetir: comunicarse con otra especie. Citando a Neil DeGrasse Tyson, siempre tan citable, es muy probable que «la vida en otro planeta, si se formó independientemente de la vida en la Tierra, sea más diferente de cualquier especie de la Tierra de lo que cualquier dos especies terrestres son entre sí». Y eso, dese cuenta, no es moco de alien.
Estrictamente, la verdadera dificultad no estriba en completar algún tipo de lenguaje universal que permita el intercambio de información, que de hecho es la parte más sencilla. Lo jodido es trazar un repertorio básico de axiomas, es decir, certezas para ambos sujetos involucrados en la conversación.
Y a partir de ahí, llegar a lo que Alexander Ollongren, astrónomo y matemático, denomina «un sistema conceptual que podamos dar por sentado que cualquier especie inteligente y simbólica en el universo puede compartir con otra». Una noción que, más que inventarse, ha de descubrirse. En el caso de que exista, claro. Y el propio Ollongren lo duda.
Aun así, la exolingüística ha parido ya varios esperantos espaciales, intentos de lenguaje que pretenden resultar descifrables y comprensibles para cualquier criatura inteligente. El más completo es seguramente Lincos o Lingua cosmica, creado en 1960 por el matemático Hans Freudenthal y ampliado recientemente por el propio Ollongren en Astrolinguistics: Design of a Linguistic System for Interstellar Communication Based on Logic.
En todo caso, mueven poco entusiasmo entre los científicos dedicados al SETI, particularmente los astrobiólogos. Incluso si fuera razonablemente universal, la sola noción de un lenguaje resulta demasiado antropocéntrica, o demasiado terrestre, para su paladar. Y estamos hablando de gente que cree perfectamente lógico enviar mensajes a las estrellas, recordemos, y esperar una respuesta. Para una vez que se ponen derrotistas, tendremos que fiarnos de su paladar.
Los científicos calculan que podría haber hasta medio millón de barriles como este en el lecho marino frente a las costas del sur de California.
BBC News Mundo(L.Ventas) — En 2011, cuando exploraba el litoral de Los Ángeles con un robot de aguas profundas y el sónar empezó a mostrar una secuencia de puntos, una especie de constelación, el bioquímico y oceanógrafo David Valentine supo de inmediato que aquello no era un hallazgo común.
Pero no fue hasta que el sumergible a control remoto descendió hasta los casi 1.000 metros de profundidad y empezó a recorrer el lecho marino que su cámara pudo captar con claridad de qué se trataba.
Eran barriles, decenas de ellos.
Por su aspecto corroído, llevaban décadas ahí, a escasos 19 kilómetros de una costa frecuentada por pescadores, buzos y surfistas. Justo a medio camino entre la península de Palos Verdes y la isla Santa Catalina, corredor natural de ballenas, delfines y leones marinos.
“Teníamos cierta sospecha de qué podía haber allí abajo”, dice Valentine, quien es profesor en el Instituto de Ciencias Marinas de la Universidad de California en Santa Bárbara (UCSB, por sus siglas en inglés), a BBC Mundo.
“Lo que no previmos fue el desenlace que (aquel descubrimiento) iba a tener”.
El vertedero de aguas profundas está a apenas 19 km de la península de Palos Verdes.
Es que aquella indagación llevó a otras, de su equipo y de científicos de otras instituciones y agencias del gobierno, que en los siguientes 13 años fueron arrojando luz —y renovando la preocupación pública— sobre un pasado no tan lejano en el que se usó el océano como vertedero de desechos industriales.
Y cada inmersión, cada nuevo análisis de muestras y revisión de documentación que —para frustración de generaciones de expertos— había pasado décadas en el cajón, trajo un nuevo giro de guiónen la oscura trama.
El último: la evidencia, recogida en la investigación del equipo de la UCSB liderado por Valentine publicada en febrero, que apunta a que los barriles podrían albergar compuestos radiactivos de baja intensidad.
Bidones que los científicos calculan ya por miles. Incluso hablan del medio millón.
– El océano como vertedero
Antes de que los científicos empezaran a indagar las aguas profundas del sur de California, era ampliamente conocido que desde inicios de 1930 y durante décadas en la zona se vertieron –y a gran escala– todo tipo de sustancias con el objetivo de deshacerse de ellas.
Eran tiempos del lema dilution is the solution to pollution (“la disolución es la solución a la polución”), en los que se creía que el mar, en su vastedad, podía diluir hasta el más peligroso de los contaminantes hasta hacerlo desaparecer o, al menos, volverlo inocuo.
“En el proceso de desempolvar registros viejos se descubrió que en ese área y en otras 13 frente a la costa sur de California se desecharon, con el conocimiento y el permiso de una serie de agencias gubernamentales, subproductos de refinerías, residuos químicos y radiactivos, basura y hasta munición”, le dice a BBC Mundo John Chesnutt, representante de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.
Así se operó hasta que en 1972entró en vigor la Ley de Protección e Investigación de Santuarios Marinos (MPRSA), también conocida como Ley de Vertidos Oceánicos.
“Es extremadamente abrumador”, un volumen de desechos tal que cuesta hacerse a la idea, reconoce Chesnutt, ilustrándolo con los 3 millones de toneladas métricas de derivados del petróleo que acabaron en esas aguas.
La planta de Montrose en Torrance, Los Ángeles, fue la mayor empresa productora de DDT del país.
Pero hay entre todos los desechos uno que preocupa especialmente tanto a la comunidad científica como a las autoridades.
Se trata del dicloro difenil tricloroetano, más conocido por sus siglas, DDT, un pesticida cuyo uso se prohibió también en 1972 tras demostrarse que se acumulaba en la cadena trófica.
Lo detectó el equipo de Valentine en las muestras recogidas en aquella primera inmersión en la también llamada cuenca de San Pedro en 2011.
En 2020 publicó un estudio que ya hablaba de los barriles y de una alta concentración del químico en el lecho marino, del que se hizo eco y amplificó Los Angeles Times, en un reportaje firmado por la periodista Rosanna Xia.
Con su más reciente investigación los científicos de la UCSB concluyeron que sigue existiendo una presencia del químico casi inalterada en una extensión del lecho marino comparable al menos a la ciudad de San Francisco.
Y esto tiene que ver con que entre 1947 y 1982 el que fuera el mayor fabricante de dicho componente del país, la hoy extinta Montrose Chemical Corp., tuvo su sede en Los Ángeles.
– El temido DDT
Sintetizado por primera vez en 1874, su efectividad como insecticida fue descubierta por el químico suizo Paul Hermann Müller en 1939, y se usó ampliamente durante la Segunda Guerra Mundial para combatir tanto la malaria como la fiebre amarilla y el tifus.
Era tan potente que una sola aplicación de DDT podía proteger a un soldado durante meses.
“La mayor contribución de la guerra a la salud futura del planeta”, dijo célebremente el jefe de medicina preventiva del ejército de EE.UU, el general de brigada James Simmons, sobre este químico, que le terminó valiendo a Müller el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1948.
Tras la guerra, la industria química se apresuró a satisfacer la demanda comercial, dando un buen impulso a la economía del país.
En tres décadas se llegaron a usar en los campos estadounidenses 1.350 millones de libras de DDT, de acuerdo a un reporte que EPA publicó en 1975, tres años después de que prohibiera su uso por considerarlo un “cancerígeno potencial para el ser humano”.
Pronto se empezó a ver como un arma de doble filo. Era efectivo, barato y versátil, pero no se conocían del todo sus potenciales efectos sobre los suelos o el ecosistema en general, algo que el propio Müller admitió.
En 1962, la bióloga marina Rachel Carson advirtió en su revolucionario libro Silent Spring (“Primavera silenciosa”) de los peligros a largo plazo de haber estado expuesto a ello.
Y es que el DDT es un compuesto tan estable que pueden pasar generaciones antes de que se descomponga. No se disuelve en agua y se acumula en los tejidos adiposos de ciertos animales, en una concentración cada vez mayor a medida que avanza en la cadena alimenticia.
Cartel que advierte que no se coma corvina blanca pescada en el muelle, por haberse detectado en esa especie altas concentraciones de DDT.
Así, ya en 1969 se retiraron del mercado cajas y cajas de jurel, tras detectarse en el pescado concentraciones del compuesto de hasta 10 partes por millón (ppm), el doble de lo que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE.UU. consideraba seguro para el consumo en aquel momento.
Los científicos también observaron concentraciones altas de DDT en especies que se alimentan de peces de la cuenca, con consecuencias nefastas. Las águilas calvas habían casi desaparecido de las islas, los pelícanos pardos estaban poniendo huevos con la cáscara muy fina y los polluelos morían, los leones marinos parían de forma prematura.
– Demandas y acuerdos
Durante todo ese tiempo, la planta de Montrose permaneció activa allí, en Torrance, a escasos 15 kilómetros de la orilla de la península de Palos Verdes.
Y durante todo ese tiempo descargó DDT en las alcantarillas del condado de Los Ángeles que desembocaban en el mar.
En octubre de 1989 sus antiguas instalaciones fueron incluidas en la lista de zonas contaminadas de EE.UU. que requieren un trabajo prioritario y a largo plazo de investigación y limpieza, financiado por el programa federal Superfund, administrado por la EPA.
Un año después, Estados Unidos y el estado de California presentaron sendas demandas contra la empresa y otras nueve fábricas situadas en las inmediaciones de la península de Palos Verdes, alegando daños al entorno marino cercano.
Y en diciembre del 2000, Montrose Chemical Corporation de California y otras tres compañías alcanzaron un acuerdo por una suma colectiva de US$77 millones, destinados a restaurar el ecosistema de la plataforma continental en la zona.
Hay mucha evidencia circunstancial que apunta a que los barriles podrían contener residuos radiactivos de baja actividad.
Tras revisar registros sobre los procesos de fabricación, documentos encontrados en la misma planta, declaraciones judiciales y entrevistas llevadas a cabo con operarios que trabajaron en la planta durante los 70 y los 80, la EPA concluyó que Montrose también se deshizo de lodos ácidos en aguas más profundas.
La empresa contratada para ello no se molestó en almacenarlos en bidones, sino que se vertieron directamente al mar, apunta Chesnutt, quien es gerente del programa Superfund.
Y eso coincide con los hallazgos que los científicos, armados con tecnología de última generación que permite hoy destapar lo que durante años estuvo oculto en las profundidades, han hecho en el lecho marino entre Palos Verdes y la isla Santa Catalina.
– Incógnitas científicas
“Que en los sedimentos siga habiendo cantidades sustanciales de DDT y que, tras 70 años, permanezcan prácticamente inalterados nos dice dos cosas”, ahonda Valentine sobre los hallazgos recién publicados de su equipo.
“Una es que está durando mucho más en el medioambiente de lo que pensábamos. La otra que sigue siendo motivo de preocupación: si continúa ahí, puede ingresar en la cadena trófica”, explica.
“Y eso es algo que debemos investigar para comprender en qué medida está sucediendo o no, para saber qué hay ahí, cómo se está moviendo y si lo está haciendo de forma que es un riesgo para la vida marina y la salud humana”, sigue.
Un estudio reciente vincula la presencia de DDT en el mar con una forma agresiva de cáncer que está afectando de forma desproporcionada a los leones marinos.
“Hasta que no entendamos la dimensión y la magnitud de todo esto, no seremos capaces de tener una discusión honesta sobre potenciales soluciones”.
Chesnutt coincide en que hay aún incógnitas científicas fundamentales que despejar sobre el tema, y eso se suma a la sensación generalizada de que, cuanto más se indaga sobre esto, más se encuentra, y cada nueva información pinta una realidad más aterradora que la anterior.
Como cuando en abril del año pasado un equipo liderado por el Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego sumergió una cámara para ayudar a identificar tantos barriles como fuera posible en el lecho marino y mapearlos, y solo para encontrar munición y explosivos militares descartados de la época de la Segunda Guerra Mundial.
Un estudio reciente vincula el DDT a una forma agresiva de cáncer en los leones marinos.
A mediados de febrero el senador Alex Padilla, demócrata por California, y Salud Carbajal, demócrata por Santa Bárbara en la Cámara de Representantes, en una carta firmada por 22 miembros del Congreso, instaron a la administración Biden a comprometer fondos tanto como para estudiar la cuestión como para buscar solución a largo plazo.
Hasta ahora el Congreso ha asignado US$11 millones en fondos únicos que llevaron a los hallazgos iniciales y más recientemente otros US$5,2 millones que han extendido la investigación por 18 meses.
«Si bien el DDT fue prohibido hace más de 50 años, todavía tenemos sólo una imagen turbia de sus posibles impactos en la salud humana, la seguridad nacional y los ecosistemas oceánicos», dijeron los congresistas.
«Alentamos a la administración a pensar en los próximos 50 años, creando un plan nacional a largo plazo dentro de la EPA y [la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, NOAA] para abordar este legado tóxico frente a las costas de nuestras comunidades».
Valentine concuerda con la necesidad de un programa a nivel nación, “una suerte de esfuerzo colectivo para arrojar luz sobre lo que está pasando no solo en los vertederos submarinos frente a las costas de California, sino también en los del golfo de México, los del Atlántico», apunta.
En esos lugares en los que nadie está mirando. «Si averiguáramos qué hay allá abajo, si se está moviendo y cómo, dormiría mejor por las noches”.
Las sondas «Voyager» llevan casi 50 años viajando y ya han salido incluso de nuestro sistema solar. Pero siempre hay contratiempos, primero con la «Voyager 2», ahora con la «Voyager 1».
DW(F.E.Wang) — Desde finales de 2023, la emblemática Voyager 1, un auténtico veterano espacial con casi medio siglo surcando el cosmos, ha estado enviando a casa señales que han dejado a la comunidad científica rascándose la cabeza.
A pesar de que sus transmisiones de radio han sido constantes, estos mensajes han llegado vacíos de contenido, sin aportar datos reales que pudieran ser analizados.
Este enigma ha mantenido a los expertos de la NASA en vilo, preguntándose qué podría haber ido mal en una misión que ha superado todas las expectativas de longevidad y éxito.
La situación tomó un giro prometedor a principios de marzo cuando, tras enviar una nueva serie de comandos a la distante Voyager 1, la NASA recibió una respuesta inusual que podría contener la clave para descifrar el misterio detrás de estas señales sin sentido.
En una reciente publicación en su blog oficial, la agencia espacial reveló que el origen del fallo podría residir en uno de los tres ordenadores de a bordo de la nave, específicamente en el subsistema de datos de vuelo (FDS). Este sistema es crucial, ya que se encarga de organizar los datos científicos y técnicos antes de que sean enviados a la Tierra. Identificar esta posible fuente del problema ha sido un paso significativo hacia la comprensión de la situación.
Sin embargo, resolver este rompecabezas no será tarea fácil.
Voyager 1 se encuentra a unos asombrosos 24.000 millones de kilómetros de nuestro planeta, lo que significa que cualquier señal tarda más de 22 horas en hacer el viaje de ida.
Por lo tanto, cualquier ajuste o solución que los ingenieros intenten implementar llevará su tiempo, tanto en la transmisión de las instrucciones como en la espera de los resultados.
El equipo de la misión está ahora en proceso de comparar la reciente señal con las enviadas antes del surgimiento del problema, con la esperanza de identificar discrepancias en el código o en las variables que puedan apuntar al fallo específico.
Pero, como advierte la NASA, diseñar y aplicar una solución definitiva es un proceso que requiere paciencia y precisión.
– Voyager 1, volando más allá de los límites del sistema solar
Voyager 1, lanzada el 5 de septiembre de 1977, y su hermana, la Voyager 2, lanzada poco antes el 20 de agosto de 1977, son sondas no tripuladas diseñadas originalmente para estudiar los planetas exteriores del sistema solar. Sin embargo, su misión se ha expandido más allá de lo imaginable, llevándolas a los confines del espacio interestelar.
Aunque los problemas de comunicación no son algo nuevo para estas intrépidas viajeras —la Voyager 2 también experimentó dificultades similares hasta que la NASA logró restablecer contacto el verano pasado—, cada obstáculo superado es un testimonio de la tenacidad humana y de nuestro insaciable deseo de explorar lo desconocido.