Estas son las secuelas de una infidelidad…

La mente maravillosa(G.Redondo) — Ser infiel supone una crisis en la relación, perjudicando a quien la comete y a quien la sufre. En este artículo veremos las consecuencias que arrastra tal comportamiento, las cuales tocan incluso a las personas próximas a la pareja.
La infidelidad es un comportamiento que siempre deja secuelas en las relaciones. Meter a un tercero de forma no consensuada afecta tanto a quien lo hace como a quien lo sufre. Además de desatar culpa, vergüenza y pérdida de la confianza en el vínculo, esta situación también daña a las personas cercanas a la pareja, como los hijos que tengan en común.
Si bien se trata de un acto que deteriora de modo muy serio el lazo, no quiere decir que siempre acabe con él. Aunque algunos deciden cortar después de un engaño, otros intentan reparar lo sucedido y darse otra oportunidad. En todo caso, el hecho en sí tiene consecuencias y aquí te las explicamos.
– Secuelas para quien comete la infidelidad
En primer lugar, describiremos algunas secuelas que tiene la infidelidad para la persona que incurre en ella. No hay que olvidar que, aunque sea el actor, este hecho le provoca efectos negativos. Veamos cuáles son.
. Arrepentimiento y culpa
Las reacciones más habituales son los sentimientos de culpabilidad y los remordimientos. Estos tienden a aparecer cuando uno toma conciencia del acto en sí, y de las consecuencias que tiene tanto en la pareja como en el entorno.
La culpa resulta muy «pegajosa» y es difícil quitársela de encima. Incluso, hay quienes la experimentan, aunque su pareja le perdonara y pasara la página.
. Conflictos internos con los valores
Cuando alguien que le da mucho valor al respeto y al compromiso comete un engaño, su sistema de valores personales entra en un grave conflicto. En este caso, los comportamientos no coinciden con las creencias, y esto lleva a experimentar un estado de tensión psicológica llamada disonancia cognitiva.
Si la disonancia se dispara, la persona actúa para disminuirla. Y lo haría sobre el mundo externo, cambiando la conducta en el futuro para mantener los valores. Por otro lado, es posible cambiar dichos valores quitando importancia a la infidelidad o llegando a normalizarla.
. Miedo a perder la pareja
Es normal que frente a una traición aparezca el temor a perder a la otra persona. Si bien quien falta al compromiso hizo algo doloroso, esto no resta que sienta afecto por su pareja y cariño por todos los momentos vividos.
El miedo es una emoción que cuesta exteriorizar y poner en palabras. Se manifiesta principalmente en forma de síntomas físicos y de sensaciones corporales como intranquilidad y un nudo en el estómago, taquicardias, tensión muscular o dolores de cabeza inespecíficos.
. Vergüenza con uno mismo
Un sentimiento parecido a la culpa es la vergüenza. Resulta habitual que quienes hacen algo considerado prohibido o sancionado por las normas sociales, sufran una profunda vergüenza de ellos mismos.
Aparte, el problema no solo es el sentimiento, sino que las personas suelen esconderlo y evitan hablar de ello. Con esto se dificulta que se establezca una comunicación abierta y fluida con la pareja respecto a lo ocurrido.

– Efectos de la infidelidad en la persona engañada
Es necesario hablar de qué genera la infidelidad en la parte afectada; aprender a detectar las secuelas es el primer paso para decidir el futuro de la relación.
. Pérdida de confianza
La confianza es un pilar básico sobre el que se construyen las parejas. Tal y como dice un artículo en la revista Sociológica, esta no viene dada en las relaciones, sino que es un logro mutuo. Algo que los dos miembros elaboran y consolidan con el paso del tiempo, y que con facilidad puede verse comprometida.
Si la infidelidad se vive como una traición, la secuela más probable es una pérdida de confianza y una sospecha persistente. Esto es muy difícil de reparar y volver a la situación previa, ya que con seguridad la herida emocional permanecerá abierta durante un largo tiempo.
. Celos e inseguridad
Los comportamientos celosos y posesivos tienen su origen, muchas veces, en una infidelidad. Uno puede tener una falsa sensación de control, si trata de averiguar qué hace su pareja en todo momento. Sin embargo, esto lo único que hace es añadir tensión al vínculo.
Hay parejas que normalizan tal tipo de conductas, confundiendo el cuidado con el control. No son para nada lo mismo. Los celos son un indicador de que falla la confianza en la relación. Algo sobre lo que trabajar y nunca pasar por alto.
. Rabia y enfado con la otra persona
Si hay un sentimiento frecuente en quienes son víctimas de un engaño es la rabia. Esta se dirige tanto al infiel como a la tercera persona en cuestión. El enfado es una emoción intensa que nos mueve a actuar y puede ser el desencadenante de discusiones o decisiones precipitadas, como romper la pareja sin meditarlo.
Está bien enfadarse y que uno pueda expresarlo, pero hay que tener cuidado para que su expresión no nos cause efectos negativos.
. Inseguridades y complejos
Hay personas que se echan la culpa por sufrir una infidelidad. A pesar de que sean las víctimas de la situación, creen que sucedió porque hay algo malo en ellos o porque hicieron algo que lo provocó.
La culpabilidad mantenida en el tiempo puede desembocar en inseguridades y complejos. Y esto dificultar relacionarse con otras personas o conocer a una nueva pareja en el futuro.
. Rumiaciones y bloqueos
Los pensamientos repetitivos respecto a lo ocurrido y los bloqueos de pensamiento son habituales entre los que sufrieron una infidelidad. Estos cumplen la función de intentar buscar una causa a lo ocurrido y así reducir la incertidumbre. Sin embargo, al no encontrar un motivo probable, comienza un bucle de preocupación de la que es difícil salirse.
. Síntomas psicopatológicos
Ansiedad, ánimo bajo o insomnio surgen con frecuencia en aquellos que pasan por esta experiencia. Una infidelidad no deja de ser un estresor y la persona reacciona ante este desplegando una sintomatología psicológica.
Lo normal es que tales síntomas remitan con el tiempo y con la adaptación a la nueva situación, pero si persisten o generan una gran interferencia, conviene pedir ayuda.

– ¿Qué pasa con las personas alrededor?
Tengamos en cuenta que ser infiel no solo afecta a las personas que conforman la pareja, sino que influye en todo su alrededor. Si hay infidelidad en un matrimonio con hijos, son estos últimos quienes sienten más el impacto.
Los niños comprenden en función de su desarrollo este acontecimiento y actúan en consecuencia. Lo habitual es que se alineen con el progenitor víctima. Asimismo, pueden sentirse confusos por no comprender qué sucedió.
Por otra parte, a medida que las parejas se consolidan, las amistades tienden a ser compartidas. Cuando alguien es infiel, el grupo de amigos se desestabiliza y pueden aparecer posicionamientos.
– Si lo necesitas, no dudes en pedir ayuda psicológica
Acudir con el psicólogo es una buena decisión cuando existen dificultades en la comunicación y es necesario que intervenga un tercero que ayude a los miembros a expresarse y escuchar. Es un espacio seguro que contribuye a que las cosas se digan de una forma tranquila y respetuosa, en medio de los sentimientos desagradables que provoca el engaño.
Partiendo de ello, considera la terapia de pareja como una alternativa para atender las secuelas que deja la infidelidad. En este caso, no se trata de resolver el engaño, pues no es posible borrar el pasado. Más bien se busca solucionar todo lo que este altera, se trabaja en que la pareja no se quede estancada en la deslealtad y así decidir si continuar o acabar con la relación.
Cabe destacar que no siempre la terapia va destinada a mantener la pareja. En ocasiones, hay que ayudar a ambos en la separación. En todo caso, si pasas por este momento de crisis y sientes que te rebasa, no dudes en buscar ayuda.
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Descubren que un edulcorante típico de repostería aumenta el riesgo de enfermedades del corazón…
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Infobae(efe) — Un reciente estudio del Instituto de Investigación Lerner de la Clínica Cleveland (Ohio, Estados Unidos) acaba de confirmar lo que se sospechaba desde hacía tiempo. El eritritol, un edulcorante artificial muy típico para elaborar productos de bollería, bebidas, chicles y caramelos, aumenta el riesgo de padecer problemas del corazón.
La investigación, dirigida por Stanley Hazen, catedrático de Ciencias Cardiovasculares y Metabólicas del Instituto, ha demostrado que el eritritol hace más activas las plaquetas (un tipo de célula sanguínea), lo que puede aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos, algo que el azúcar (glucosa) no hace.
La investigación ha sido publicada este jueves en la revista Arteriosclerosis, Thrombosis and Vascular Biology y añade nuevas pruebas de que el eritritol no es tan seguro como lo clasifican actualmente las agencias reguladoras de los alimentos y debería reevaluarse.
“Muchas sociedades profesionales y médicos recomiendan habitualmente a las personas con alto riesgo cardiovascular -obesidad, diabetes o síndrome metabólico- que consuman alimentos que contengan sustitutos del azúcar en lugar de azúcar”, explica Hazen, autor principal del estudio. Por eso es importante hacer estudios clínicos a largo plazo que ayuden a “evaluar la seguridad cardiovascular del eritritol y otros sustitutos del azúcar”, advierte el cardiólogo.
– El eritritol en la sangre
El eritritol, que se obtiene de la fermentación del azúcar del maíz, es aproximadamente un 70% más dulce que el azúcar y se usa como alternativa al azúcar o la sacarina porque no aportan calorías ni carbohidratos.
Sin embargo, una vez ingerido, el eritritol no se metaboliza bien en el organismo, sino que pasa al torrente sanguíneo y se elimina a través de la orina. El cuerpo humano crea cantidades bajas de eritritol de forma natural, por lo que cualquier consumo adicional puede acumularse.
En cambio, el eritritol está clasificado por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.) y por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria como ingrediente “generalmente reconocido como seguro”, lo que permite su uso sin restricciones en productos alimentarios.
Esto se debe principalmente a que es un alcohol de azúcar que se encuentra de forma natural en frutas y verduras y es un subproducto del metabolismo de la glucosa en los tejidos humanos, aunque en pequeñas cantidades. Estudios recientes han hallado pruebas de que el eritritol, en las cantidades que se consumen habitualmente, eleva el riesgo cardiovascular.
La nueva investigación también ha revelado que los pacientes cardiacos con niveles elevados de eritritol tenían el doble de probabilidades de sufrir un episodio cardiaco grave en los tres años siguientes, en comparación con los que tenían niveles bajos.

– El daño de un refresco “sin azúcar”
El nuevo trabajo se diseñó para observar de forma más directa los efectos en las plaquetas tras la ingestión de eritritol en una dosis típicamente contenida en un refresco o una magdalena “sin azúcar”. En 20 voluntarios sanos, el equipo descubrió que el nivel medio de eritritol después de comer aumentó más de 1.000 veces en el grupo que consumió eritritol en comparación con sus niveles iniciales.
Los resultados también revelaron que los participantes mostraron un aumento significativo en la formación de coágulos sanguíneos tras consumir eritritol, pero no se observó ningún cambio tras consumir glucosa. “Esta investigación suscita cierta preocupación por la posibilidad de que una ración estándar de un alimento o bebida edulcorada con eritritol pueda estimular de forma aguda un efecto directo de formación de coágulos”, afirma el coautor del estudio, W. H. Wilson Tang, de la Clínica Cleveland.
Los resultados de este estudio llegan poco después otra investigación reciente de este grupo que mostraba que el xilitol, otro edulcorante artificial común, también afecta a las plaquetas y su consumo se asocian a un mayor riesgo de infarto, ictus o muerte en los tres años siguientes.
Los autores señalan que urge hacer más estudios clínicos que evalúen la seguridad cardiovascular a largo plazo de estos edulcorantes. “Las enfermedades cardiovasculares se acumulan con el tiempo, y las cardiopatías son la principal causa de muerte en todo el mundo. Tenemos que asegurarnos de que los alimentos que comemos no contribuyen de forma oculta”, concluye Hazen.
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Avistamiento de ballenas y delfines: lo bueno, lo malo y lo peligroso…

The Conversation(Y.E.L.González/C.S.Rojas/J.C.Martín) — Las ballenas son los animales más majestuosos que habitan los océanos. Además, son muy inteligentes y sociales. Esto nos ha llevado a considerarlas especies icónicas en la lucha por la protección del medio marino.
En 1986 se prohibió su caza, una práctica que pone en riesgo la existencia de estas especies para las generaciones futuras.
Como alternativa nace el turismo de avistamiento de cetáceos en su medio natural, una actividad que genera más de 2 000 millones de dolares anuales y se desarrolla en más de 100 países. Alrededor de 15 millones de personas la disfrutan al año.
– Experiencia invasiva
Sin embargo, la forma en que se gestiona este entretenimiento puede ser muy peligrosa. Por ejemplo, cuando no se cumple con las regulaciones sobre la distancia mínima, las ballenas se estresan y reducen su tiempo de descanso o alimentación.
Asimismo, el ruido de los barcos hace que se desorienten. Esto sucede especialmente en los destinos más populares, donde la actividad se realiza de forma masiva.
Por eso, los impactos negativos de avistar cetáceos exigen urgentemente un replanteamiento de su sostenibilidad como actividad ecoturística.

En un estudio reciente, hemos analizado el perfil de los turistas que son más exigentes y cuáles de sus demandas ponen en riesgo la protección y conservación de las especies. El trabajo involucró a visitantes que avistaron cetáceos en las Islas Canarias (España), Madeira y Azores (Portugal).
Los resultados apuntan a que sus exigencias variaban según la isla que visitaron, la motivación principal del viaje, el grupo con el que viajaron y lo que gastaron, su nivel de renta y si pertenecían o no a una asociación ambiental.
Más del 50 % de los turistas declararon que era la primera vez que lo hacían y que la experiencia no estaba en sus planes originales de viaje. Más bien su motivación provenía de haber recibido información en un folleto turístico.
– Cuidado con los folletos turísticos
El estudio enfatiza que ser un observador “fortuito”, unido a la falta de conocimiento previo sobre la actividad, son aspectos que caracterizan a los viajeros más exigentes.
Sus peticiones se concentran en ver ballenas muy de cerca o realizando comportamientos espectaculares. Estos deseos pueden verse reforzados por lo que se anuncia en los folletos –una gran ballena saltando–, lo que genera expectativas poco realistas y pone en riesgo el verdadero valor educativo de la actividad.
Por su parte, los usuarios que ya habían tenido experiencias similares previas mostraron un comportamiento menos exigente, concentrando sus expectativas en los aspectos educativos, la seguridad del barco o la calidad de la interpretación.
Es fundamental que los operadores sean “conservadores” con la información que muestran en los folletos. Esto ayudará a moderar las expectativas de sus clientes y sus consiguientes demandas y deseos.
– Los niños, grandes aliados
El uso de la tecnología también podría ayudar a ofrecer una experiencia turística más responsable, a la vez que reduce los impactos en el medio marino.
Por ejemplo, con los hidrófonos –sistemas de localización– se podría tanto reducir el tiempo de navegación como escuchar el canto de las ballenas. Esta conexión sensorial podría hacer que la experiencia sea más emotiva y exitosa desde el punto de vista educativo.
Por último, el estudio resalta el papel de los niños como elemento decisivo en las exigencias de los padres con la experiencia turística, por ejemplo, con la comida, la duración de la actividad, el contenido educativo, etc.

Si los operadores prestan más atención a los intereses infantiles y logran influir en sus demandas informándoles de manera lúdica sobre los impactos de las malas prácticas, esto hará que los niños se conviertan en centinelas de la protección de las ballenas.
Además, si su experiencia con la actividad es altamente positiva, por ende, lo será también la de sus progenitores.
– Normativa y sanciones
Existen diferentes leyes, decretos y normativas que regulan la actividad de observación de cetáceos en los diferentes destinos, así como guías de buenas prácticas para realizar correctamente las maniobras de aproximación.
Por ejemplo, en España, la distancia mínima de observación permitida es de 60 metros, aunque aumenta a 100 metros en el caso de cetáceos mayores de 5 metros, como las ballenas azules, jorobadas o cachalotes. Si los animales estuvieran alimentándose, cazando o fuera temporada de reproducción, esta distancia se incrementará hasta los 300 metros.
El régimen sancionador nacional español está enmarcado en la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural, que establece multas de entre 1 501 y 30 000 euros por malas prácticas, incluso la posibilidad de suspender temporal o permanentemente la actividad.
La ausencia de licencias, distintivos, señales, medidas de seguridad y negarse a una inspección o comprobación técnica también se consideran infracciones sancionables.
En otros lugares, como Madeira y Azores (Portugal), la distancia mínima para observar cetáceos debe ser de 50 metros. En Azores, la regulación establece que las embarcaciones deberán permanecer a más de 500 metros de un animal o grupo si éstos están descansando o las hembras durante el momento del parto. Los barcos tampoco podrán acercarse a las ballenas a menos de 100 metros si están solas en superficie o si son crías.
Mientras, en México, la norma de observación de ballenas permite una distancia mínima de 60 metros para las embarcaciones autorizadas y de 240 metros para las que no tienen autorización.
También está el ejemplo de Australia, donde la normativa es aún más estricta. Así, en la zona de precaución –área que rodea al cetáceo en la que los barcos deben navegar muy lentamente – la distancia mínima de acercamiento a las ballenas será de 300 metros y a los delfines de 150 metros.
En el área circundante, por su parte, los barcos no podrán estar a menos de 100 metros y cuando estén delante o detrás del animal, deberán guardar una distancia de seguridad de 300 metros. Con respecto a los delfines, estas distancias mínimas deberán ser de 50 y 150 metros, respectivamente.
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Por qué la diabetes aumenta el riesgo de infecciones pulmonares severas…
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Infobae(Instituto Weizmann de ciencias) — Desde hace décadas se sabe que las personas con diabetes tienen un riesgo sustancialmente mayor de desarrollar una enfermedad pulmonar grave si se infectan con virus como la gripe, así como con bacterias y hongos.
Cuando comenzó la pandemia de COVID-19 a principios de 2020, este misterioso fenómeno adquirió una importancia aún más acuciante: quedó claro que las personas con diabetes tenían un riesgo significativamente mayor de contraer una enfermedad pulmonar grave, incluso mortal, después de desarrollar una forma grave del virus, pero nadie entendía por qué.
De hecho, alrededor del 35 por ciento de las personas con COVID-19 que murieron durante la pandemia tenían diabetes.
Ahora, una investigación realizada en el Instituto Weizmann de Ciencias y publicada en Nature ha revelado cómo, en los diabéticos, los altos niveles de azúcar en sangre alteran la función de subconjuntos clave de células en los pulmones que regulan la respuesta inmunitaria. También identifica una posible estrategia para revertir esta susceptibilidad y salvar vidas.
El equipo del Prof. Eran Elinav en su laboratorio en Weizmann, dirigido por los Dres. Samuel Nobs, Aleksandra Kolodziejczyk y Suhaib K. Abdeen, sometió a múltiples modelos de ratones con diabetes tipo 1 y 2 a una variedad de infecciones pulmonares virales.
Al igual que en los humanos diabéticos, en todos estos modelos los ratones diabéticos desarrollaron una infección pulmonar grave y mortal después de la exposición a patógenos pulmonares como la gripe.
La reacción inmune, que en los no diabéticos elimina la infección e impulsa la curación del tejido, se vio gravemente afectada en los ratones diabéticos, lo que provocó una infección descontrolada, daño pulmonar y, finalmente, la muerte.
A continuación, para descifrar la base de este riesgo elevado, el equipo realizó una evaluación de la expresión génica a nivel de células individuales, en más de 150.000 células pulmonares individuales de ratones diabéticos y no diabéticos infectados.
Los investigadores también realizaron una amplia gama de experimentos que involucraban mecanismos inmunológicos y metabólicos, así como una evaluación en profundidad de la expresión génica de células inmunitarias en ratones diabéticos infectados.
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En los ratones diabéticos identificaron una disfunción de ciertas células dendríticas pulmonares, las células inmunitarias que orquestan una respuesta inmunitaria dirigida contra la infección patógena.
“Los niveles altos de azúcar en sangre alteran gravemente ciertos subconjuntos de células dendríticas en el pulmón, impidiendo que estos guardianes envíen los mensajes moleculares que activan la respuesta inmunitaria de importancia crítica”, dice Nobs, un investigador postdoctoral que fue el primer autor del estudio. “Como resultado, la infección continúa, sin control”.
Es importante destacar que los científicos descubrieron que los niveles elevados de azúcar en ratones diabéticos alteran el funcionamiento normal de las células dendríticas pulmonares durante la infección.
El metabolismo alterado del azúcar en estas células provocó la acumulación de subproductos metabólicos que alteraron notablemente la regulación normal de la expresión genética, lo que dio lugar a una producción aberrante de proteínas inmunitarias.
“Esto podría explicar por qué el funcionamiento de estas células se ve alterado en la diabetes y por qué el sistema inmunitario es incapaz de generar una defensa eficaz contra las infecciones”, afirma Kolodziejczyk, investigador postdoctoral que dirigió el estudio como primer coautor.
Los científicos exploraron a continuación formas de prevenir los efectos nocivos de los altos niveles de azúcar en las células dendríticas pulmonares, como un medio para reducir el riesgo de infección en animales diabéticos.
De hecho, el control estricto de los niveles de azúcar en sangre mediante la suplementación con insulina impulsó a las células dendríticas a recuperar su capacidad de generar una respuesta inmunitaria protectora que podría prevenir la cascada de eventos que conducen a una infección pulmonar viral grave y potencialmente mortal.
Alternativamente, la administración de pequeñas moléculas que revierten el deterioro regulatorio inducido por el azúcar corrigió la disfunción de las células dendríticas y les permitió generar una respuesta inmunitaria protectora a pesar de la presencia de altos niveles de azúcar.
“Corregir los niveles de azúcar en sangre o usar medicamentos para revertir el deterioro de la regulación genética inducido por niveles altos de azúcar permitió a nuestro equipo recuperar la función normal de las células dendríticas”, afirma Abdeen, un pasante sénior que codirigió el estudio.
“Esto fue muy emocionante porque significa que podría ser posible bloquear la susceptibilidad inducida por la diabetes a las infecciones pulmonares virales y sus consecuencias devastadoras”.
Con más de 500 millones de personas en todo el mundo afectadas por diabetes y con una incidencia que se espera que aumente en las próximas décadas, la nueva investigación tiene implicaciones clínicas significativas y prometedoras.
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“Nuestros hallazgos proporcionan, por primera vez, una explicación de por qué los diabéticos son más susceptibles a las infecciones respiratorias”, afirma Elinav. “Controlar los niveles de azúcar puede permitir reducir este pronunciado riesgo asociado a la diabetes.
En pacientes diabéticos cuyos niveles de azúcar no se normalizan fácilmente, los medicamentos de moléculas pequeñas pueden corregir las alteraciones genéticas causadas por los altos niveles de azúcar, aliviando potencialmente o incluso previniendo la infección pulmonar grave. La administración local de estos tratamientos por inhalación puede minimizar los efectos adversos al tiempo que mejora la eficacia, y merece la pena realizar pruebas clínicas en humanos en el futuro”.
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La Agencia de Protección Ambiental prohíbe un herbicida nocivo para los fetos…

The New York Times(H.Tabuchi) — El DCPA o Dacthal, ampliamente utilizado en cultivos como el brócoli y la cebolla, puede causar bajo peso al nacer y alteraciones en el desarrollo cerebral, según los reguladores.
En una medida sin precedentes desde hace casi 40 años, la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por su sigla en inglés) emitió el martes una orden de emergencia por la que se suspenden todos los usos de un herbicida relacionado con graves riesgos para la salud de los fetos.
El herbicida tetracloro tereftalato de dimetilo, también conocido como DCPA o Dacthal, se utiliza en cultivos como el brócoli, las coles de Bruselas, la col y las cebollas. Según la EPA, los fetos expuestos al DCPA pueden sufrir bajo peso al nacer, trastornos del desarrollo cerebral, disminución del coeficiente intelectual y trastornos de las capacidades motoras en etapas posteriores de la vida.
“El DCPA es tan peligroso que debe retirarse inmediatamente del mercado”, dijo Michal Freedhoff, administradora adjunta de la Oficina de Seguridad Química de la EPA. “En este caso, mujeres embarazadas que quizá ni siquiera sepan que han estado expuestas podrían dar a luz a bebés con problemas de salud irreversibles de por vida”.
AMVAC Chemical Corporation, con sede en California y único fabricante del pesticida, no respondió en un primer momento a una solicitud de comentarios.
La orden del martes se produjo tras varios años de “esfuerzos sin precedentes” por parte de la Agencia de Protección Ambiental para conseguir que AMVAC presentara sus propios datos sobre el pesticida y sus riesgos para la salud, según la agencia. Esta estima que las mujeres embarazadas que manipulan productos DCPA podrían estar sometidas a exposiciones de cuatro a 20 veces superiores a lo que la EPA ha estimado que es seguro para los fetos.
Mily Treviño-Sauceda, directora ejecutiva de la Alianza Nacional de Campesinas, calificó de “histórica” la decisión de la EPA.
“Conocemos a fondo el daño que los pesticidas, incluido el tetracloro tereftalato de dimetilo, pueden infligir a nuestros cuerpos y comunidades”, dijo en una declaración que acompaña al comunicado de prensa de la EPA. “Esta decisión de emergencia es un gran primer paso que esperamos sea parte de una serie de otros que se basen en escuchar a los trabajadores agrícolas, proteger nuestra salud reproductiva y salvaguardar a nuestras familias”.

El uso de este producto químico está prohibido en los cultivos de la Unión Europea desde 2009.
Algunos grupos de defensa criticaron a la agencia por no haber actuado antes. “La decisión de la EPA de suspender finalmente el DCPA es una buena noticia, pero llega con mucho retraso”, dijo Alexis Temkin, toxicóloga principal del Environmental Working Group, una organización sin fines de lucro.
Señaló las propias declaraciones del gobierno, que se remontan a la década de 1990, sobre los riesgos del pesticida para la salud, basadas en estudios presentados por su fabricante. Un estudio de 2019 dirigido por científicos de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de California en Berkeley descubrió que más de la mitad de las adolescentes de las comunidades de trabajadores agrícolas del Valle del Salinas, en California, habían estado expuestas al DCPA.
Las trabajadoras agrícolas eran las más expuestas al químico. Sin embargo, los consumidores también pueden estar expuestos a los residuos, dijo Temkin. Y aunque el lavado es higiénico y probablemente ayude a reducir las cantidades de algunos pesticidas, no eliminará todos los restos, agregó. Por ejemplo, el DCPA puede ser absorbido por las plantas, de modo que queda en el tejido, no en la superficie.
Algunas granjas se han opuesto a la prohibición del pesticida. Se trata de “una herramienta esencial para el control de las hierbas y malezas de hoja ancha que perjudican el rendimiento”, escribió un representante de Griffin Ranches, que cultiva cebollas, brócoli y coliflor en Yuma, Arizona, en una carta de 2022 en la que se oponía a cualquier intento de prohibición.
En muchos casos, “la alternativa sería deshierbar a mano, lo que supondría emplear mano de obra adicional”, escribió. Preservar el uso del producto “mantendrá el impacto económico positivo que ha tenido en los productores de hortalizas de Estados Unidos y garantizará el suministro continuo de hortalizas asequibles y saludables para los consumidores estadounidenses”.
La Agencia de Protección Ambiental dijo que pronto emitiría un aviso de intención de cancelar permanentemente los productos DCPA, un proceso que podría durar varios meses si no es impugnado por el fabricante, o años si la medida es impugnada.
Mientras tanto, la agencia aplicó su autoridad en virtud de la Ley Federal de Insecticidas, Fungicidas y Rodenticidas para suspender simultáneamente el pesticida como medida de emergencia, dijo, porque había determinado que la venta y el uso continuos durante el tiempo que llevaría seguir un proceso normal de cancelación suponían un peligro inminente.
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¿Qué es el Contacto Cero en una Ruptura de Pareja?…

Psicología y Mente(T.S.Cecilia) — Contacto cero es un término que, cada vez más, inunda las redes sociales y los portales de internet.
Se presenta como una estrategia para afrontar las rupturas amorosas, prometiendo sanación y un nuevo comienzo.
Sin embargo, ¿en qué consiste exactamente?
¿Cuáles son sus beneficios? ¿Se trata realmente de un método infalible? Lo exploraremos todo a continuación.
¿Alguna vez has escuchado sobre la técnica del «contacto cero»? Esta estrategia consiste en limitar toda interacción con una persona específica durante un periodo determinado.
Aunque se suele utilizar en el ámbito de las relaciones sentimentales, puede aplicarse a cualquier tipo de relación, ya sea personal o profesional. En este caso, nos concentremos en las rupturas de parejas.
El objetivo del contacto cero es distanciarnos de alguien que nos está causando dolor al mantener una comunicación constante, lo que dificulta superar la relación debido a una conexión constante o una dependencia emocional.
Para que esta técnica sea efectiva, es vital tener control de los estímulos. Esto implica evitar no solo el contacto físico, como no quedar en persona, sino también cualquier tipo de comunicación, como llamadas telefónicas, mensajes de texto, y cualquier interacción a través de las redes sociales.
También es recomendable mantener distancia, al menos por un tiempo, de las personas que puedan estar relacionadas con la ruptura, como amigos en común o familiares de la otra persona. Además, es importante esforzarse por eliminar cualquier estímulo que nos pueda recordar a esa persona, como fotografías o canciones compartidas.
Aceptar el fin de una relación romántica puede ser muy difícil, y es común preguntarse si habrá una segunda oportunidad. Sin embargo, lo mejor es aceptar que la relación ha llegado a su final y buscar avanzar en la vida sin aferrarse al pasado. No prolongar el sufrimiento es lo más sano para encontrar una nueva perspectiva y oportunidades en el futuro.
El contacto cero en una ruptura de pareja puede ser una estrategia efectiva durante el duelo, pero es importante hacerlo con el cuidado emocional y la atención a uno mismo adecuada para asegurarnos de tomar el mejor camino hacia adelante.
– ¿Cuándo es necesario el contacto cero?
El contacto cero en una ruptura de pareja es una herramienta emocional poderosa que puede ser útil en ciertos contextos, pero ¿Cuándo es necesario recurrir a esta estrategia de distanciamiento? Veamos algunas situaciones en las que el contacto cero puede ser beneficioso:

.Desinterés en una amistad posruptura
Cuando una persona no desea mantener una amistad con su ex pareja, pero la otra sí tiene ese interés. En este escenario, mantener contacto constante puede dificultar el proceso de superar la relación y avanzar emocionalmente.
.Deseo de reconciliación no correspondido
Si una de las partes o ambas desean una reconciliación, pero la otra no está interesada, el contacto cero puede ser necesario para permitir que ambas partes sanen emocionalmente y sigan adelante.
.Falta de bienestar emocional
Cuando estar en contacto con la ex pareja ya no aporta bienestar emocional y se convierte en una fuente de dolor o conflicto, el contacto cero puede ser una forma de protegerse y fomentar la sanación.
Es importante tener en cuenta que no existe una fórmula secreta cuando se habla de contacto cero. Es necesario estar en conexión con las necesidades propias y hablar con muchísima honestidad.
Tanto el contacto cero como el contacto pueden ser reevaluados continuamente según cómo se sientan las personas involucradas, como indica Alina Laguna de la Rosa, psicoterapeuta en la Clínica de Bienestar Universitario (CBU) de la Universidad Iberoamericana, de México.
– ¿El contacto cero es obligatorio?
Es importante recordar que el contacto cero no es la solución para todas las situaciones, y puede haber casos en los que no es posible, es complicado o simplemente no es deseable establecerlo:
- Coexistencia en el mismo entorno laboral o social: En situaciones en las que las personas comparten el mismo entorno laboral o círculo social, puede ser complicado o poco realista mantener un contacto cero absoluto.
- Copaternidad: Si hay hijos en común, es fundamental mantener algún nivel de comunicación y cooperación, lo que hace que el contacto cero no sea factible en este contexto.
- Necesidad de cierre o comunicación para sanar: En algunos casos, las personas pueden necesitar una comunicación continua para obtener cierre emocional o llegar a un entendimiento mutuo, lo que hace que el contacto cero no sea la mejor opción.
Es importante recordar que cada situación tiene su particularidad y que las dinámicas interpersonales son complejas. El contacto cero puede ser una herramienta útil en ciertos casos, pero es necesario evaluar cada escenario de manera individual y considerar las necesidades emocionales de todas las partes involucradas.

– Recomendaciones para aplicar el contacto cero
Cuando nos encontramos en la encrucijada de aplicar el contacto cero, a menudo la práctica puede ser desafiante. ¿Cómo aplicarlo de manera efectiva y saludable?
Aquí te brindamos algunas recomendaciones prácticas y realistas que pueden guiarte en este proceso:
- Dejar de comunicarte: Es fundamental detener las conversaciones, mensajes o llamadas con la persona en cuestión. El silencio puede ser sanador en este contexto.
- Evitar espiar en redes sociales: Observar constantemente las redes sociales de la otra persona puede mantener viva la llama de la conexión emocional. Es necesario dejar de seguir sus publicaciones para iniciar un proceso de desapego.
- Dejar de preguntar por la expareja: Preguntar acerca de la vida amorosa o personal de la otra persona puede interferir con tu propio proceso de sanación. Es importante evitar este tipo de preguntas para mantener la distancia necesaria.
- Establecer límites claros: Comunica de manera firme y respetuosa tus límites a la otra persona. Hazle saber que estás implementando el contacto cero para tu propio bienestar emocional.
- Enfocarte en ti mismo: Durante este período, concéntrate en cuidar de ti, en tus intereses, pasiones y bienestar general. La atención dirigida hacia ti mismo te ayudará a fortalecerte emocionalmente.
Recuerda que el contacto cero no se trata solo de dejar de hablar, sino de permitirte el espacio necesario para sanar y crecer. Confía en tu proceso y date el tiempo y la compasión que necesitas para avanzar en tu camino hacia la sanación emocional.
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Han encontrado algo extraño en Marte… ¡y no es vida!…

The Conversation(C.M.Salvan) — El ya venerable róver Curiosity, que cumple este mes doce años de exploración en Marte, y el más reciente róver Perseverance no han parado de enviar innumerables imágenes, análisis e interesantes hallazgos de su exploración.
Hasta el momento, ninguno de esos hallazgos es una prueba directa o indirecta de vida presente o pasada en el planeta. Pero sí son extraños y de alto interés científico.
– Azufre nativo y su origen biológico en la Tierra
Hace poco, el róver Curiosity encontró las primeras muestras de azufre nativo cristalizado fuera de la Tierra. El azufre es abundante en la superficie de Marte, mayoritariamente en forma de sulfato, pero no se había encontrado hasta ahora en forma nativa. Este hallazgo es importante para entender la geoquímica de Marte y añade más complejidad a nuestro vecino cósmico.

El azufre nativo es frecuente en la Tierra y se encuentra en numerosos ambientes: volcanes, desiertos salados, fondos lacustres y formaciones sedimentarias. En nuestro planeta, gran parte de ese azufre nativo tiene un origen biológico: es el resultado de la respiración de bacterias.
Muchas bacterias en la Tierra usan sulfatos (sales o ésteres provenientes del ácido sulfúrico) para respirar, del mismo modo que nosotros usamos el oxígeno. Como deshecho de la respiración, las bacterias generan especies reducidas (con menos oxígeno) de azufre, como sulfuros o azufre elemental.
En ocasiones, el azufre biogénico se ha formado en tal cantidad que se ha explotado en minas, como las de La Serrata de Lorca (Murcia, España) o Agrigento (Sicilia, Italia).
– El azufre nativo de Marte
Que en la Tierra exista azufre nativo de origen biológico en abundancia no quiere decir que el que ha encontrado Curiosity en Marte haya sido producido por bacterias.
En la Tierra, el azufre es frecuente en volcanes, en los que se forma químicamente a partir de las emanaciones de gases, generándose depósitos en los que abundantes sulfatos acompañan al azufre. Este podría ser el caso de Marte, ya que el azufre nativo se ha hallado en una zona muy rica en sulfato.

Algunos científicos piensan que, por las reacciones químicas que implica, en algunas de las cuales interviene el oxígeno del aire, el azufre nativo no debería haberse encontrado en el planeta rojo. Otros pensamos que su hallazgo era esperable, pues hay varias reacciones que podrían producirlo durante el rico vulcanismo marciano, sin necesidad de bacterias ni oxígeno atmosférico.
– Manchas de leopardo
Otro extraño hallazgo reciente en Marte lo ha protagonizado el róver Perseverance. Se trata de una peculiar roca, que han llamado Cheyava Falls.
En esta roca se observan unas pequeñas manchas, bautizadas como leopard spots (manchas de leopardo), formadas por un centro claro rodeado de una banda oscura en la que hay hierro y fosfato. También se observa un mineral rojo que forma bandas y costras, que podrían ser hematites, y que es uno de los componentes importantes para estudiar.
La roca está atravesada por venas blancas de sulfato de calcio –probablemente no es yeso, sino una fase menos hidratada, pero no sabemos cuál– que parece rellenar fracturas en la roca.
Se observan, además, muchos cristales redondeados de olivino.

No hay mucha información pública aún y habrá que esperar a que se publiquen en un artículo científico con los datos analizados. De momento, esta roca lo que sugiere es lo que ya sabíamos: que en Marte hubo agua líquida y diversos procesos de alteración.
Pero lo que aún no nos dice Cheyava Falls es si hay o hubo vida en Marte.
– Especulaciones superpuestas
La NASA, en su comunicación pública inicial, explica que “las reacciones químicas que dieron lugar a estas manchas podrían haber servido como fuente de energía para la vida microbiana en Marte, en caso de que hubiera existido”.
El comunicado incluye varias especulaciones, incluso superpuestas: “quizá” procesos geoquímicos que dieron lugar a estas pequeñas manchas “podrían” haber sostenido vida microbiana en Marte ( quimiolitótrofos: organismos que obtienen energía mediante las transformaciones de minerales), “en caso de que” existieran.
No se puede afirmar ni descartar que estas manchas puedan haber sido producto o soporte de actividad biológica, pero tampoco son evidencias de un pasado con vida en Marte. Al menos de momento.
– Traer muestras a la Tierra
Estos hallazgos y, sobre todo, las preguntas sin respuesta que generan subrayan las limitaciones de la exploración robótica. Es necesario traer muestras a la Tierra para analizarlas adecuadamente.
Este hito es uno de los objetivos de la próxima misión Mars Sample Return, una ambiciosa gesta en la que se enviarán a la Tierra muestras preparadas por el róver Perseverance, incluyendo la roca en la que se encontraron las “manchas de leopardo”.

– La buena noticia: su habitabilidad
Que ambos hallazgos no sean pruebas de vida podría parecer una mala noticia, pero para los científicos es igualmente interesante.
No hay duda de que Marte reunió condiciones de habitabilidad (en el sentido astrobiológico, las condiciones para que se diera el origen y evolución de la vida), tales como agua líquida formando ríos y lagos, y minerales, resultado de la alteración de rocas por el agua. Pero habitabilidad no implica vida.
Con vida o sin ella, Marte nos ayuda a comprender las condiciones necesarias para su origen. Más aún, un planeta en el que hubo habitabilidad, pero en el que la vida nunca llegó a progresar nos ofrece un escenario geológico prístino en el que la vida no ha transformado e impregnado con sus huellas (biofirmas) la superficie del planeta.
En cierto modo, es como si comparamos una casa que se terminó hace 30 años, pero en la que no llegó a vivir nadie, con una casa habitada durante todo ese tiempo.
– La importancia del rigor
No sólo la vida motiva la investigación de Marte. Intentamos entender su historia geológica, sus minerales y su medio ambiente. Al final, el origen y evolución de la vida no se puede entender sin geología. Por ello, los róveres son, sobre todo, robots geólogos preparados para observar su geomorfología, analizar rocas y minerales, obtener datos medioambientales y tomar muestras.
En esta gesta hay hallazgos curiosos, interesantes, rarezas, como los que nos han ofrecido recientemente estos exploradores. Pero no prueban la existencia de vida, por mucho que en estos días se hayan publicado en medios de comunicación y redes sociales titulares entusiastas, exagerados o incorrectos.
Al menos de momento no se ha encontrado vida en Marte. Y es importante contarlo.
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¿El límite de alcohol para manejar en EE. UU. es demasiado alto?…

The New York Times(D.G.Smith) — A finales de 2018, Utah redujo su límite de alcoholemia (contenido de alcohol en sangre) de 0,08 a 0,05.
Un año después de la implementación de la ley, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras encontró que los accidentes automovilísticos fatales en el estado habían disminuido casi un 20 por ciento.
“Créame, nunca pensé que veríamos un efecto significativo en Utah”, dijo James Fell, investigador científico principal que estudia la seguridad del tráfico en la organización independiente de investigación NORC, de la Universidad de Chicago. Para empezar, el estado tenía uno de los índices de conducción bajo los efectos del alcohol más bajos de Estados Unidos, añadió.
Utah es actualmente el único estado del país con un límite de 0,05 de alcoholemia; en el resto, el límite sigue siendo de 0,08. Pero a escala internacional, Utah no está para nada solo. Australia, Francia, Tailandia y otros 50 países tienen un límite de alcoholemia de 0,05, y en más de otros 30 países el límite es incluso inferior.
Con el aumento de las muertes por conducir ebrio en EE. UU. en los últimos años (alrededor del 33 por ciento entre 2019 y 2022, según los datos más recientes), varios otros estados —incluidos Nueva York, Washington, Hawái y Connecticut— ahora están considerando una legislación similar para reducir el límite legal al conducir.
“Estamos perdiendo, en las carreteras en estos días, más de 13.000 personas al año”, dijo Thomas Chapman, miembro de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte. “Es una cifra impactante”. En 2022, los accidentes por conducir ebrio representaron el 32 por ciento de todas las muertes de tráfico.
El actual límite nacional de alcoholemia no se estableció hasta el año 2000, cuando el Congreso aprobó una ley que obligaba a todos los estados a fijar su límite de alcoholemia en 0,08 para seguir recibiendo fondos federales para autopistas. Antes de eso, algunos estados utilizaban 0,08, mientras que otros utilizaban 0,10.
Incluso en aquella época, algunos investigadores y promotores pensaban que el límite debía ser de 0,05, según Linda Degutis, profesora de la Facultad de Salud Pública de Yale y exdirectora de prevención de lesiones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. “La tasa de 0,08 fue más bien una concesión”, afirmó.
Los expertos afirman que la ciencia apoya firmemente un límite de alcoholemia más bajo. Múltiples estudios sobre las facultades cognitivas de las personas que beben han revelado que tanto la atención sostenida como la multitarea se ven afectadas a partir de 0,05. Las personas se vuelven somnolientas incluso a niveles más bajos de intoxicación. Y en los simuladores de conducción utilizados en laboratorio, las personas tienen peor rendimiento con cualquier cantidad de alcohol en el organismo.
Si analizamos cómo afectan estas alteraciones a la conducción en el mundo real, un estudio reveló que las personas con una tasa de alcoholemia de 0,05 tenían un 38 por ciento más de riesgo de sufrir un accidente de tráfico que las que no tenían alcohol en el organismo; con 0,08, el riesgo aumentaba hasta el 169 por ciento. Y un análisis que Fell realizó en 2017 estimó que reducir el límite legal a nivel nacional a 0,05 podría reducir los accidentes mortales relacionados con el alcohol en un 11 por ciento, salvando casi 1800 vidas al año.
A grandes rasgos, una alcoholemia de 0,05 resulta de consumir dos bebidas en dos horas para una mujer de 68 kilogramos, y tres bebidas en dos horas para un hombre de 90 kilogramos.
El peso corporal, el tiempo transcurrido desde el primer trago y el hecho de tener comida en el estómago influyen en la alcoholemia.
Y recuerda: “un trago” significa una cerveza de 355 ml con un 5 por ciento de alcohol, una copa de vino de 147 ml o un shot de licor de 44 ml.
Las cervezas más fuertes, las copas generosas de vino y los combinados con varios shots aumentan la alcoholemia.
Una serie de grupos, como la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, el Consejo Nacional de Seguridad, las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina y grupos de presión como Madres contra los Conductores Borrachos, apoyan la reducción del límite de alcoholemia.
Incluso AB InBev, la empresa cervecera propietaria de marcas como Budweiser, Corona y Stella Artois, no está en contra de reducir el límite.
Según los expertos entrevistados para este artículo, uno de los principales opositores es la industria de la hospitalidad, que argumenta que un límite de 0,05 en la tasa de alcoholemia perjudicaría a restaurantes y bares. (Los grupos nacionales y estatales de alcohol y restaurantes no respondieron a las múltiples peticiones de comentarios).
Durante la campaña a favor de un límite nacional en 2000, los representantes del sector argumentaron que si el límite era demasiado bajo, la gente no podría salir a tomar una copa de vino o un cóctel con la cena.
“Sabemos que se necesita algo más que una copa de vino o un cóctel para llegar a una tasa de alcoholemia de 0,05”, explicó Degutis. “Pero, ya se sabe, éste era el argumento: que esto iba a perjudicar realmente su economía, dañar su capacidad para atraer a la gente”.

En Utah, hubo poca evidencia de que esto ocurriera. El informe de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras encontró que las ventas de alcohol en el estado continuaron en una trayectoria ascendente constante desde 2012 hasta 2020 y no se vieron interrumpidas por la aprobación o implementación de la ley.
Ese estudio proporcionó evidencias “importantes” de que un límite más bajo de alcoholemia no tuvo un “impacto negativo en las ventas de alcohol o los ingresos fiscales o el turismo”, dijo Chapman.
Según el informe, en lugar de beber menos, es más probable que la gente buscara otra forma de llegar a casa.
En aproximadamente la mitad de los accidentes mortales en los que está implicado el alcohol, los conductores tienen una alcoholemia igual o superior a 0,15, por lo que es posible que un límite más bajo no disuada a los peores infractores más de lo que lo hacen las leyes actuales. Sin embargo, podría influir en quien tiene en cuenta el límite pero no reconoce cuando sus capacidades están afectadas.
“La razón por la que el límite funciona es que sirve como elemento disuasorio general contra la conducción bajo los efectos del alcohol”, afirmó Fell. “La gente no sabe exactamente qué significa 0,05; lo único que sabe es que se ha bajado el límite de alcoholemia y que más vale tener cuidado”.
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El estudio con más de 50.000 argentinos que mostró el impacto negativo del cambio climático sobre la fertilidad masculina…

BBC News Mundo(V.Smink) — Seguramente ya hayas escuchado muchas veces sobre las consecuencias negativas que trae el cambio climático, como el aumento de las temperaturas globales que está derritiendo los glaciares y elevando el nivel del mar.
Quizás incluso experimentaste otra de sus características, los eventos meteorológicos extremos, como las olas de calor y sequías, los huracanes y las inundaciones, que han devastado a ciudades enteras y llevado a muchas personas a tener que emigrar.
Pero ahora algunos científicos están alertando sobre otra consecuencia mucho menos obvia de estos fenómenos: su impacto negativo sobre la reproducción humana. Más concretamente, sobre la fertilidad masculina.
Un estudio realizado por la Universidad Nacional de Singapur en abril, que analizó el semen de 818 hombres, determinó que el calor extremo casi duplicó -aumentó en un 46%- las chances de tener un recuento bajo de espermatozoides, lo que dificulta la procreación.
El resultado fue similar al de otro trabajo realizado por expertos chinos en 2023, sobre la base de casi 2.200 muestras, que concluyó que “la exposición a las olas de calor se asoció significativamente con una reducción en la calidad del semen”.
Ahora un estudio mucho más amplio y detallado, realizado en Argentina, ha logrado cuantificar más precisamente el fenómeno, aportando información clave para quienes desean tener hijos y para los expertos en fertilidad.
Los investigadores del Instituto de Biología y Medicina Experimental (Ibyme), que forma parte del prestigioso Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet), analizaron las muestras de semen de 54.907 hombres de entre 18 y 60 años, recopilados por un laboratorio privado de la Ciudad de Buenos Aires a lo largo de 19 años.
Estos datos fueron entrecruzados con la información climática provista por el Servicio Meteorológico Nacional durante el mismo período, entre 2005 y 2023.
Así lograron determinar que la exposición a olas de calor reduce en un 10% la cantidad de espermatozoides mótiles (los que tienen capacidad de desplazarse y son considerados fértiles).
También encontraron que genera una menor proporción de espermatozoides con formas normales.
El trabajo fue publicado en la revista Science of the Total Environment.

Mónica Vazquez-Levin, directora del Laboratorio de Estudios de Interacción Celular en Reproducción y Cáncer del Ibyme, quien coordinó la investigación, dijo a BBC Mundo que el estudio demuestra que la exposición a olas de calor es un factor a tener en cuenta a la hora de buscar un hijo, al igual que otras variables más conocidas que también disminuyen la calidad seminal, como la obesidad, el cigarrillo y el consumo excesivo de alcohol.
– Cómo y por qué afecta el calor
El motivo por el que las olas de calor reducen la fertilidad masculina es el mismo por el que se aconseja a quienes quieren ser padres no utilizar calzoncillos ceñidos ni pasar mucho tiempo en baños o jacuzzis calientes.
Básicamente, porque el calor afecta a los testículos, donde se producen los espermatozoides.
No es casual que estos órganos reproductivos masculinos sean externos. Evolucionaron de esa forma para que la temperatura testicular sea unos grados por debajo de la temperatura corporal.
Esto es clave para lograr una producción espermática eficiente.
Gustavo Verón, quien encabezó este trabajo, explicó que “uno de los efectos de las temperaturas más altas es que generan un estado inflamatorio que viene acompañado de la producción de unas sustancias que resultan tóxicas para el núcleo de los espermatozoides y de las células germinales que están en el testículo”.
Los científicos lograron identificar en qué momento del período de desarrollo de los espermatozoides -que dura unos 90 días- se produce el daño por la exposición a una ola de calor, un fenómeno que se caracteriza por al menos tres días consecutivos en los que la temperatura mínima supera los 22ºC y la máxima, los 32,3ºC.
“Encontramos que aquellos que habían estado expuestos a olas de calor al principio de su desarrollo de los espermatozoides tenían una calidad del semen inferior a los que estuvieron expuestos al final”, señaló el científico a BBC Mundo.
En otras palabras, lo que se afectó fue la espermatogénesis, la primera etapa en la producción de esperma.
Este dato es importante porque significa que se debe prestar atención a las condiciones climáticas existentes tres meses antes de que se busque la fecundación.

– La buena noticia
Un estudio anterior realizado por el mismo equipo, en el que se analizó el impacto sobre la fertilidad masculina de las distintas temperaturas durante las cuatro estaciones del año mostró que la calidad seminal mejora en los meses de frío.
Ese y otros estudios científicos sugieren que el daño causado por el calor es solo temporal y puede revertirse.
Vazquez-Levin destacó que esta información es particularmente relevante para quienes estén realizando análisis de esperma para conocer su nivel de fertilidad.
“Es muy importante que cuando un hombre va a hacerse un estudio de semen y sus resultados son monitoreados por el médico, que se tenga en cuenta este factor«, dijo.
Según la experta, si en los tres meses anteriores hubo calor extremo, es recomendable hacer un segundo análisis.
Por su parte, Verón detalló las condiciones climáticas que generan el mayor daño: «Lo que más afecta es la duración de las olas de calor y el efecto es peor por encima de los 29ºC».
También dijo que la reducción en la calidad del semen se vio en todos los grupos etarios, aunque en los mayores de 40 «no solo se vio afectada la cantidad de espermatozoides y las formas normales, sino que también tenían disminuidos el porcentaje de espermatozoides vivos y con capacidad de moverse».
– Un problema mundial
Aunque una caída del 10% en la cantidad de espermatozoides fértiles puede no sonar muy grave, para algunos hombres puede marcar la diferencia entre tener o no un hijo.
«Quizás esa bajada no le afecta tanto a una persona que tiene mayor cantidad de espermatozoides en su semen, pero quienes tienen valores más en el borde, pueden verse más afectados«, señala la tercera integrante del equipo investigativo, Ania Manjon, especialista en infertilidad masculina.

Este efecto perjudicial del calor no solo es preocupante porque, según los expertos climáticos, es esperable que cada vez haya más eventos extremos como las olas de calor.
También se suma a otros factores que han afectado la fertilidad masculina en los últimos años y que han llevado a una caída en la cantidad de espermatozoides a nivel mundial.
Una investigación realizada en 2022 por la Universidad Hebrea de Jerusalén, en Israel, y en la escuela de medicina del Monte Sinaí, en Estados Unidos, estimó que la concentración de espermatozoides que liberan los hombres durante la eyaculación ha caído un 51% durante los últimos 50 años.
Si bien Verón afirma que otros trabajos sugieren que la caída fue menos pronunciada (más cercana al 10%), no hay dudas de que los hombres son cada vez más infértiles.
No obstante, Vazquez-Levin observa que en la mayoría de los países no se están tomando medidas para enfrentar el problema.
«Estamos pensando en cómo el cambio climático va a afectar los suelos, las distribuciones poblacionales en las grandes urbes con la gente yéndose de las costas, y no estamos pensando en algo tan fundamental como es la reproducción humana, que va a hacer que nuestra especie siga en la faz de la Tierra».
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Lo que el «Big Data» puede contar sobre tu culo…

JotDown(A.M.Ron) — El investigador japonés Shigeomi Koshimizu ha diseñado un sistema para identificar al usuario por su forma de sentarse. La técnica, desarrollada por los ingenieros del Instituto Avanzado de Tecnología Industrial de Japón, permite identificar un culo entre la multitud con un 98% de precisión. El sistema consta de una serie de sensores de presión que registran 360 puntos diferentes en el asiento.
Cada persona tiene una forma particular de sentarse, de modo que basta con generar una base de datos con cada huella para reconocer a los usuarios. La intención de Koshimizu es crear un sistema antirrobo de coches (ante un «culo-no-identificado», el coche le pediría una contraseña), pero su invento podría tener otras muchas aplicaciones.
Siguiendo el mismo espíritu, la multinacional IBM patentó en 2012 un sistema para fabricar suelos inteligentes que analicen las pisadas de los trabajadores de una oficina y los reconozcan por su peso y su forma de moverse. El suelo, quién sabe si algún día en las calles que transitamos, se convertiría en una gigantesca pantalla táctil sobre la que nos deslizaríamos dejando nuestra huella personal. Como las motos de TRON, pero sin el glamour ochentero.
Son ejemplos de la tendencia imparable hacia la «datificación» de nuestros hábitos y costumbres. Cada vez que nos movemos vamos dejando un reguero de datos a nuestro paso, una baba de caracol invisible de la que otros están empezando a sacar partido.
«Una vez que se ha datificado el mundo», escriben Viktor Mayer-Schonberger y Kenneth Cukie en su libro Big Data, publicado por Turner Noema, «los usos potenciales de la información no tienen más límite que el ingenio personal». El interés por el análisis masivo de datos —el famoso Big data— se extiende hasta rincones insospechados de la realidad y anda a la busca de nuevos caladeros.
Ya no basta con que empresas como Facebook o Google tengan un registro exhaustivo de tus datos de localización o gustos personales, y que la NSA tenga registrado hasta el último de tus suspiros en la red. Grandes empresas y pequeñas start-ups se esfuerzan en desarrollar sistemas que generen datos y cuantifiquen cualquier faceta de nuestro comportamiento: nuestras horas de sueño, los objetos que usamos, los lugares a los que vamos o las películas que vemos.
En Europa y EE. UU. se están diseñando contadores del consumo eléctrico que permiten conocer qué electrodomésticos usamos más a menudo y sacar conclusiones sobre nuestros hábitos diarios. El gigante de los supermercados Walmart maneja y almacena cada hora los datos de hasta un millón de transacciones de sus clientes, lo que le permite prever con antelación, por ejemplo, qué productos van a demandar cuando se acerca una tormenta.
En el año 2012, un audaz reportaje del periodista Charles Duhigg en The New York Times demostraba que una empresa de tiendas de descuento como Target podía saber si una mujer estaba embarazada antes de que esta se lo comunicara a los familiares. A la compañía le interesa mandar promociones antes que su competencia, así que cruza los datos de los hábitos de compra y el sistema hace saltar el aviso.
Duhigg relata el caso de un hombre que irrumpió en una tienda de Target furioso porque le enviaran publicidad de ropa de bebé a su hija. Días después, fue el padre el que tuvo que pedir disculpas al enterarse (tarde) de la noticia.
Este reguero de datos no solo lo recogen compañías tan conocidas como Microsoft, Facebook o Amazon (para hacernos sus recomendaciones de libros), sino empresas menos conocidas como Inrix, que analiza datos del tráfico de unos 100 millones de dispositivos móviles a través de su GPS. Mediante esta tecnología, pueden saber a qué velocidad se circula en buena parte de las carreteras de EE. UU. y cuáles son los puntos de la red más congestionados.
La recopilación de información masiva no es necesariamente una mala noticia.
De hecho, está sirviendo para resolver muchos problemas a los que hasta hace poco no sabíamos enfrentarnos y ofrece a los clientes un servicio más ajustado a sus necesidades.
La compañía Visa encuentra bolsas de fraude gracias al análisis de las transacciones, Google coloca el anuncio de algo que realmente te interesa mientras navegas e Inrix ofrece a determinados usuarios un servicio que les indica dónde hay plazas de aparcamiento.
A cambio de un poco de privacidad, se argumenta, se abre un mundo de facilidades.
La teoría es que la cantidad de datos es tan grande que nadie va a estar investigando tus datos personales porque a nadie le interesan.
Hasta que un día alguien que te busca le da a «Voy a tener suerte».
En 2006 la compañía AOL hizo públicas las búsquedas de millones de usuarios para que fueran analizadas por los investigadores y en pocos días The New York Times localizó e identificó a una viuda de Georgia cuyo historial correspondía al usuario número 4417749.
Lo mismo le sucedió a Netflix (la empresa de alquiler de películas) cuando un grupo de investigadores de la Universidad de Austin (Texas) encontraron a una usuaria en menos que canta a un gallo, y esta demandó a la compañía.
Nuestros datos son vulnerables, rastreables y apilables hasta límites alarmantes. Hace unos meses la revista Science desvelaba que un experto en seguridad informática había sido capaz de acceder a los datos del genoma de 50 personas que participan en un proyecto de investigación sanitaria.
Su historial médico, supuestamente anónimo, se puede obtener con nombres y apellidos si uno sabe qué teclas tocar y qué registros cruzar en la inmensidad de ceros y unos de la red. La justificación del anonimato por la masa es la misma pantalla argumental que utilizan los gobiernos de EE. UU. y la UE tras las revelaciones del ex consultor de la CIA Edward Snowden sobre la existencia de un programa de vigilancia exhaustiva de las comunicaciones.
Cuando hace unos meses se conoció que el sistema de rastreo PRISM recopilaba nuestros datos personales, este fue el consuelo ante el asalto a nuestra privacidad.
El acceso de los gobiernos a las redes —con la complicidad de las compañías que instalan las líneas de internet a escala global y de las grandes empresas tecnológicas— solo les proporciona, decían, los denominados metadatos, es decir, el asunto de nuestro email, los destinatarios o las llamadas telefónicas realizadas.
La puntita nada más. Las últimas revelaciones, en cambio, indican que programas como XKeyscore han permitido a los servicios secretos acceder al historial de navegación y el contenido de los correos de millones de ciudadanos.
«Como el gobierno nunca sabe a quién va a querer escrutar», escriben los autores del libro Big Data, «recopila, almacena y garantiza el acceso a la información, no necesariamente para vigilar a todo el mundo todo el tiempo, sino que para que cuando alguien caiga bajo sospecha, se hallen en condiciones de investigar de inmediato en vez de tener que empezar a reunir información desde cero».
Bajo esta perspectiva, los ciudadanos hemos pasado a formar parte de una especie de granja de sospechosos. Ante el ojo de Sauron todos somos potenciales Frodos camino del Monte del Destino y aceptamos la vigilancia con resignación de apacibles hobbits. Ni una pataleta, ni un mal gesto, ante el tipo que manosea tus pantorrillas en nombre de tu seguridad.
Una década de medidas descabelladas nos han enseñado a sonreír desnudos ante el escáner mientras Saruman el blanco ve películas porno en un castillo de Abbottabad. Y a aceptar con gratitud que al buscar en Google información sobre ollas y mochilas se presente la unidad antiterrorista en tu casa.
Hace solo unos años, en la República Democrática Alemana (RDA) la temible policía secreta Stasi también se interesó por los culos de sus ciudadanos. Tras la caída del Muro de Berlín se descubrió que los agentes habían elaborado más de 15.000 fichas personales y conservaban miles de pequeños tarros con «olores» de supuestos sospechosos.

El sistema, como se ilustraba en la película La vida de los otros, consistía en dejar un paño escondido en el asiento del coche del sospechoso y recogerlo posteriormente para su base de datos. Una vez «datificado» el olor, y en caso de necesidad, bastaba con destapar el tarro ante la unidad de perros rastreadores para dar con los peligrosos «enemigos del Estado».
Curiosamente, en marzo de 2007 el gobierno de Estados Unidos estudió una propuesta de un grupo de asesores para crear un sistema de recogida de «olores humanos» para el futuro seguimiento con unidades caninas. En aquella ocasión la noticia causó cierta perplejidad y no menos risa. Desconocíamos entonces que el gobierno estadounidense estaba ya más interesado en olisquear nuestros metadatos que nuestros culos.
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Cuando mueren los buitres, también mueren las personas…

DW/FEW (dpa, American Economic Review) — La desaparición repentina de millones de buitres en India inició una secuencia imprevista de eventos. Un aparente desequilibrio natural escaló rápidamente, resultando en casi medio millón de vidas humanas perdidas.
En la década de 1990, India fue testigo de una extinción masiva de buitres, con millones de estas aves muriendo de manera repentina y misteriosa. Sin sus carroñeros naturales, el ecosistema quedó desequilibrado. Ahora, un reciente estudio revela un impactante efecto secundario: el aumento de muertes humanas debido a la proliferación de cadáveres de animales sin consumir.
Según Anant Sudarshan, de la Universidad de Warwick (Reino Unido), y Eyal Frank, de la Universidad de Chicago (EE. UU.), los buitres son especialmente eficaces a la hora de dejar solo los huesos de los cadáveres y evitar así la propagación de agentes patógenos. Lo calcularon a partir de datos demográficos: la desaparición de los buitres provocó más de 100.000 muertes adicionales al año.
En zonas con una población estable de buitres, un cadáver no suele pasar mucho tiempo sin ser detectado. Los enormes pájaros de cabeza escasamente peluda se abalanzan para hundir sus picos curvados en la carroña. Una vez que el enjambre de buitres se ha despejado, no queda nada para otros carroñeros. Los buitres pueden devorar una vaca entera en 40 minutos, escriben los autores.
– Más perros callejeros, más ratas, peor agua
Otros carroñeros, como los perros callejeros y las ratas, no podrían sustituir a los buitres en su función, ya que abandonan ciertas partes del cadáver y, por tanto, no resuelven el problema de su eliminación.
Además, pueden transmitir enfermedades como la rabia. Si estos mamíferos tienen más comida disponible debido a la mortalidad de los buitres, su población aumenta, y con ella los peligros para los humanos.
«La ganadería también se convierte en una fuente de contaminación del agua si los ganaderos tienen que deshacerse ellos mismos de los animales muertos», escriben los dos autores en la revista American Economic Review.
A menudo, los ganaderos se limitan a arrojar los numerosos cadáveres de vacas y bovinos a ríos y lagos, lo que favorece la aparición de nuevas enfermedades. Otros métodos de eliminación, como el entierro o la incineración en crematorios, llevan demasiado tiempo o son demasiado caros para muchos habitantes de la India.

– Durante años, nadie supo por qué morían los buitres
La gran extinción de buitres en la India comenzó en 1994, cuando los granjeros empezaron a utilizar diclofenaco, un potente analgésico y antiinflamatorio, para sus vacas y otro ganado. Si más tarde los buitres se comían estos animales que aún tenían restos de diclofenaco, les destruía los riñones, lo que provocaba que las aves murieran agonizando. El número de buitres en la India se redujo de unos 50 millones a unos cien mil en la actualidad.
La relación con el diclofenaco no se reconoció hasta 2004. Aunque el uso de este principio activo para animales de granja se prohibió en India en 2006, se sigue utilizando: algunos granjeros utilizan medicamentos de diclofenaco destinados a los humanos para dárselos a sus animales. Existen medicamentos sustitutivos de precio comparable, pero actúan más lentamente.
Sudarshan, que creció en la India, ha experimentado en carne propia el colapso de la población. «Cuando era pequeño, había buitres por todas partes. Y de repente desaparecieron», recuerda. En la India hay nueve especies de buitres, y las tres que antes eran especialmente comunes están ahora clasificadas como «en peligro crítico». Según Sudarshan y Frank, nunca antes en la historia de la humanidad se había diezmado tan rápidamente una especie de ave.
– Comparación de zonas con buitres y zonas sin buitres
Para analizar el impacto en los seres humanos, los dos economistas medioambientales estudiaron las tasas de mortalidad en diversas comunidades indias entre 2000 y 2005. En las zonas que antes eran un hábitat adecuado para los buitres, las tasas de mortalidad aumentaron tras la extinción de los buitres. En otras zonas, donde los buitres ya escaseaban, las tasas de mortalidad se mantuvieron estables.
En las zonas de buitres, los autores calculan un aumento de las muertes del 4,7 %. Esto significa más de 100.000 muertes adicionales al año. Como analizaron cinco años con más detalle, su resultado final es de más de medio millón de muertes adicionales. «Antes de realizar nuestro estudio, no se había cuantificado el alcance del problema: sabíamos que había riesgos para la salud, pero no teníamos una cifra concreta de antemano», afirma Sudarshan.

– Daños de miles de millones de euros
Los daños financieros causados por estas muertes ascienden a casi 70.000 millones de dólares (64.000 millones de euros) al año, calculan los economistas medioambientales.
Consideran que esta cifra es relevante: al fin y al cabo, la conservación de las especies también tiene que ver con la cuestión de cuánto puede costar. «Como el problema está resultando ser muy grande, merece la pena que la India destine más dinero a programas de conservación y reintroducción de buitres, para los que hasta ahora se ha dispuesto de muy poca financiación».
La construcción masiva de crematorios de animales, que podrían asumir la función de los buitres, también es muy cara, prosigue Sudarshan, pero sigue siendo más barata que los costes sanitarios de las muertes. Gracias al estudio, ahora están claros los costes y los beneficios.
Sudarshan cree que otros países también podrían sacar sus propias conclusiones. En muchas partes de África, en particular, sigue habiendo numerosos buitres, pero también corren el riesgo de morir en masa a causa del diclofenaco. «Nuestro estudio es, por tanto, una advertencia a los países en desarrollo donde aún hay buitres para que actúen con rapidez».
– Consejo: la humanidad debe centrarse en las especies clave
En general, los dos autores sugieren en su estudio que la humanidad debe decidir de qué animales quiere ocuparse. Al fin y al cabo, ya nos enfrentamos a una extinción masiva de proporciones sin precedentes. «Dado que, por desgracia, es imposible evitar todas las extinciones, la política de conservación debe resolver un problema objetivo crucial: ¿cuál de las muchas especies en peligro debemos proteger o reintroducir?».
Sudarshan añade que actualmente se gasta mucho dinero en proteger animales especialmente bonitos o especialmente espléndidos. Entre ellos están los osos panda y los tigres. «No decimos que esto sea malo, pero queremos señalar que el bienestar de los humanos está interrelacionado con el de otras especies». Hay algunas especies clave en el ecosistema que también son especialmente fundamentales para la salud y la seguridad humanas.
Hay que identificarlas y preservarlas para que sigan cumpliendo su función en el ecosistema. También hay que tener en cuenta los efectos que los medicamentos pueden tener en los animales, dice Sudarshan. «Nuestra recomendación política es que se compruebe la toxicidad de los nuevos productos químicos tanto para los humanos como para todas las especies clave».
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Por qué los avisos meteorológicos no reflejan toda la realidad sobre las olas de calor…

The Conversation(C.L.Gil/J.Díaz) — ¿Qué es una ola de calor?
Lo cierto es que existen al menos dos definiciones dependiendo de los parámetros que tengamos en cuenta.
Podemos considerar únicamente la meteorología o podemos contemplar su impacto en la salud, una variable determinante a la hora de activar alertas y planes de prevención.
Desde un punto de vista estrictamente meteorológico, se denomina ola de calor a un episodio de al menos tres días consecutivos en el cual, como mínimo, el 10 % de las estaciones registran temperaturas máximas diarias por encima del percentil 95 % de su serie de temperaturas máximas diarias de los meses de julio y agosto del periodo de referencia vigente (1971-2000).
Se trata de una definición basada exclusivamente en la climatología histórica de cada lugar y esta definición es la misma para toda España.
Sin embargo, desde el punto de vista del impacto en la salud de las personas, una ola de calor se define como aquella temperatura máxima diaria a partir de la cual la mortalidad diaria aumenta de forma estadísticamente significativa.
En esta segunda definición, intervienen diferentes determinantes sociales que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define como:
“Las circunstancias en que las personas nacen crecen, trabajan, viven y envejecen, incluido el conjunto más amplio de fuerzas y sistemas que influyen sobre las condiciones de la vida cotidiana”.
Estas fuerzas y sistemas incluyen políticas y sistemas económicos, programas de desarrollo, normas y políticas sociales y sistemas políticos.
Por tanto, en la mortalidad poblacional influyen factores socioeconómicos, demográficos, sanitarios, de infraestructuras, de urbanismo, geográficos, etc. que evidentemente varían de un lugar a otro.
Si el objetivo es determinar cómo influyen las altas temperaturas en la mortalidad, son muy importantes estos factores locales.
La citada OMS llegó en 2021 a la conclusión de que las temperaturas umbrales de definición de ola de calor deben basarse en riesgos en salud y no solo en condiciones meteorológicas.
– Cuando las temperaturas umbrales no coinciden
Para la cuantificación y evaluación de los impactos en salud de las altas temperaturas en olas de calor se debe determinar, para cada zona, cuál es la temperatura umbral a partir de la cual aumenta la mortalidad de forma estadísticamente significativa y determinar a qué percentil corresponde esa temperatura en la serie de temperaturas máximas de los meses de verano.
Las temperaturas que definen una ola de calor meteorológica y el impacto de una ola de calor en salud no tienen por qué coincidir ya que representan conceptos diferentes y sirven para fines distintos.
El conflicto aparece cuando se habla de impactos en salud y se utiliza la definición meteorológica de ola de calor, algo que se ve en publicaciones científicas y en los medios de comunicación de forma generalizada, no representando fielmente el impacto en salud sobre la población.
En un estudio reciente, investigadores del Instituto de Salud Carlos III determinamos la temperatura de definición de ola de calor desde el punto de vista del impacto en salud para 182 regiones coincidentes con las zonas de meteo-alerta de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que son aquellas que presentan un comportamiento climático similar.
Para determinar las temperaturas umbrales en cada una de esas zonas, consideramos la mortalidad diaria registrada en todos los municipios incluidos en cada región y lo relacionamos mediante análisis de series temporales con las temperaturas máximas diarias obtenidas de aproximadamente 1 100 observatorios meteorológicos.
Los resultados obtenidos indican que en el 52,5 % de las regiones analizadas, la temperatura umbral de definición de ola de calor en salud se encuentra por debajo de la temperatura de definición meteorológica. Solo en el 16,8 % estaría por encima. Ambas coincidían en el 30,7 % de los casos.
Por ejemplo, en el área litoral de Barcelona, en el período 2009-2018 la temperatura umbral para considerar una ola de calor según el baremo de la AMET sería 31,2 ºC, mientras que la de salud sería 30,4 ºC. En la zona de Alcaraz y Segura, en Albacete, ambas temperaturas coinciden: 37,7 ºC. Y en la zona litoral norte de Valencia, la temperatura umbral en salud (34,7 ºC) estaría por encima de la meteorológica, situada en 33,6 ºC.

– Alertas que tienen en cuenta la salud
Trasladando este resultado a los impactos en salud pública a nivel estatal, en el 52,5 % de los casos no se estaría alertando adecuadamente a la población de un riesgo para su salud al utilizar el aviso meteorológico. En el 16,8 % de las ocasiones, se estaría alertando a la población, activando servicios de protección y gestionando recursos ante una situación de riesgo mínimo.
Es obvio que los planes de prevención en salud ante altas temperaturas deben basarse en los valores de salud y no en los meteorológicos. Así lo hace el Ministerio de Sanidad utilizando umbrales provinciales basados en la relación temperatura-mortalidad desde el año 2015 y ahora, en 2024, a nivel de las 182 regiones con igual comportamiento climático, las denominadas zonas de meteo-salud.

– Olas de calor aún más frecuentes e intensas
Además, la evolución temporal de las olas de calor basadas en el impacto en salud es diferente a la de las olas de calor meteorológicas, siendo las basadas en salud más frecuentes y más intensas.
Las olas de calor con impacto en salud están aumentando a un ritmo de 3,9 días por década, mientras que las meteorológicas lo están haciendo a un ritmo de 3 días por década. La intensidad media anual de las olas de calor en salud está incrementándose 9,8 ºC/década, mientras las meteorológicas lo están haciendo a 6 ºC/década. Es decir, utilizar la evolución temporal de las olas de calor meteorológica estaría minimizando la cuantificación real de los impactos en salud.
En nuestro entorno geográfico, las olas de calor son una de las principales amenazas del cambio climático sobre la salud de las personas y cada verano se baten nuevos récords de temperatura. Por eso, la capacidad de gestionar sus impactos y riesgos representa un reto continuo para la gestión en salud pública y la adecuada comunicación a la población más vulnerable.
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Embarazo y depresión…

Meer(S.Gil) — Parece que la depresión, la enfermedad genérica del siglo XXI, puede tener uno de sus orígenes antes de lo que pensamos: en el mismo embarazo; de hecho, esta enfermedad mental afecta más a las mujeres que a los hombres. Según los últimos datos en España, un 9,2% frente a un 4%.
Es más, tal y como explica María de la Fe Rodríguez, coordinadora de la unidad de psicología perinatal de la UNED, «sabemos que el inicio de la depresión se da, en muchos casos, con el embarazo. Alrededor del 15% de las mujeres que van a tener un hijo tiene síntomas depresivos que, en algunos casos, se pueden prolongar si no se afrontan a tiempo.
Ahora, en la mayor parte de los casos no se tiene en cuenta este problema, en parte porque no es visible. La llegada de un bebé parece que se tiene que vivir como una alegría y muchas madres que se sienten deprimidas no piden ayuda porque se sienten culpables».
Sin embargo, y a pesar de la relevancia del problema, no existe un plan de prevención nacional frente a la depresión relacionada con el embarazo, aunque sí se vigilan los casos más extremos de trastorno mental después del parto -conocido como psicosis puerperal- que puede llevar tanto al suicidio como al infanticidio.
Lo que también es cierto y aunque no se llegue a situaciones tan dramáticas, es que las embarazadas deprimidas suelen tener más partos prematuros y bebés de menos peso, según demuestran las últimas investigaciones. Además, en los casos en los que la futura mamá sufre esta enfermedad mental, los mismos estudios aseguran que se incrementan en el recién nacido problemas en su interacción con otras personas, deficiencias en la atención y dificultades diversas a la hora del aprendizaje.

Para Ricardo Muñoz, profesor de la Universidad de Palo Alto (EE UU), hay dos métodos preventivos para paliar la depresión antes de que sea demasiado tarde.
El primero de ellos, la terapia cognitiva conductual, consiste en enseñar a la gente a fomentar pensamientos y comportamientos que les conducen a tener un mejor estado de ánimo y reducir aquellos que producen tristeza o desesperación.
El segundo enfoque, la terapia interpersonal, ayuda a mejorar la comunicación con otras personas y a apoyarse en la familia y los amigos, afirma.
Pese a todo, el verdadero problema que encierra la depresión es que es muy común.
Según la Organización Mundial de la Salud, en todo el mundo más de 300 millones de personas sufren depresión y la mayoría no tienen tratamiento.
No obstante, y con el objetivo de reducir esta cifra, Muñoz propone el empleo de sistemas de intervención online, es decir, la aplicación de tratamientos determinados a través del móvil, los cuales, bajo ninguna circunstancia, sustituirán al terapeuta o psicólogo.
En los casos más graves, Ricardo Muñoz comenta que en las aplicaciones se incluirían alertas para ponerse en contacto con el especialista adecuado.
Igualmente, el profesor de Palo Alto calcula que, basándose en experiencias previas, se podría recortar el impacto de la depresión entre las embarazadas en un 50% . Por su parte, Rodríguez está convencida de que las estrategias preventivas enfocadas en las embarazadas mejorarían la salud mental de toda la población.
Pero también sabe que aunque se incorporen los últimos adelantos tecnológicos y digitales en este ámbito, estas medidas requieren la inversión económica necesaria como para incluir psicólogos en los departamentos de ginecología y obstetricia. Lo que no es ninguna broma.
De cualquier modo, siempre hay un espacio para la esperanza. Como dicen los entendidos, «nosotros, los terapeutas, nos sentamos en nuestra consulta esperando a que la gente sufra tanto como para venir a vernos, o a que los traiga su familia o la policía porque están dando problemas.
Deberíamos acercarnos a nuestra comunidad para compartir lo que hemos aprendido sobre cómo prevenir los problemas mentales, emocionales y de comportamiento que hacen que la gente venga a nuestras consultas».
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Las ilusorias promesas de la liberación sexual…

JotDown(J.Bilbao/G.Vázquez) — Cuando leo o escucho a hombres mayores clamar con vehemencia contra la Iglesia, el catolicismo y la represión sexual que trajeron consigo, a menudo asiento interiormente a lo que dicen e intento imaginarme cómo debió de ser aquella época que tanto les traumatizó.
Debió de ser terrible, sin duda, pero en tales ocasiones no puedo evitar pensar también en cómo creen ellos que habría sido su vida sexual en otro contexto. Viendo la virulencia que en ocasiones ha alcanzado el anticlericalismo en España, más de uno pensaría que la Iglesia era el único obstáculo entre él y una orgía perpetua. Quizá a pesar de todo no dejaron de creer en el paraíso y solo le dieron otra forma…
Sea como fuere, su discurso, el discurso de la liberación sexual, ha cuajado con intensidad en nuestro país y en todo Occidente durante las últimas décadas. Ya conocen la historia: la religión judeocristiana reprimió nuestros impulsos sexuales, amenazando en sus sermones con la condenación eterna a quien se masturbaba, era promiscuo o en general utilizaba el sexo para algo que no fuera la reproducción.
Pero ese oscurantismo debe quedar atrás, nos decimos convencidos unos a otros, y desde hace años contamos además con todo un ejército de sexólogos que nos han animado desde los medios de comunicación a sacudirnos por completo cualquier temor y a disfrutar sin más límites que nuestras fuerzas y el código penal.
Si en otros países la reivindicación del sexo y el hedonismo vino de la mano del movimiento hippie, aquí debido a las circunstancias políticas tardo algo más, pero también por ello con más brío de la mano del «Destape», de «La Movida» y del afán de europeizarse especialmente durante la década de los 80.
Muchos lectores recordarán a la pionera en estos lares, la doctora Elena Ochoa, rodeada de ese público de la época que lo mismo aplaudía a rabiar un apartamiento en la Manga del Mar Menor que ponía cara de pensar mientras oía hablar de penes y vaginas, porque es lo que tocaba. Había que subirse al carro de la modernidad.
La educación sexual además también debía entrar en los colegios e institutos, así que por ahí pasaban educadores a hablarnos de métodos anticonceptivos. Uno parecía despertar al sexo de forma simultánea a todo un despertar nacional y occidental.
Ahí estaban Porky’s o aquel programa de TVE que, en el colmo de la provocación y el escándalo, concluía cada semana con un strep-tease. Sonaba todo tan prometedor que recuerdo a un compañero de 2º de BUP viniéndose arriba y pedir a los profesores una máquina de condones. En un instituto bilbaíno. Porque la teoría ya nos la sabíamos todos de sobra y la práctica estaba a punto de llegar, creíamos.

Pero lo que no ha dejado de llegar en cantidades gigantescas desde entonces, año tras año, es la teoría.
Nada es más aborrecido en el discurso de los intelectuales, periodistas y líderes de opinión, en la opinión pública —en el discurso dominante en el que todos estamos inmersos, en definitiva— que todo aquello que pretenda poner cortapisas al pleno disfrute sexual, convertido en un sano ejercicio gimnástico.
Podría decirse que el terreno para su llegada ha sido completamente alisado…
Y por lo tanto quizá al discurso de la liberación ya no le quedan más cadenas que romper, más muros por derribar ni más enemigos por batir.
Parece que ya hemos llegado al final y esto que tenemos ahora es el paisaje que ha quedado después de la batalla. Sin que queden ya en el año 2013 muchas promesas de mejora.
Veamos por ejemplo el caso de algunos foros con más de medio millón de personas inscritas y, a menudo, templos de sabiduría a este respecto. Pues bien, la gran mayoría son muy jóvenes y no falta un día sin que alguien abra un hilo titulado «tengo 25 años y soy virgen», «tengo 26 años y nunca he besado a una chica»… etc.
Hilos que se llenan de cientos de testimonios similares y en ocasiones realmente dramáticos. Por otra parte, según algunas noticias, los más jóvenes recurren a las prostitutas incluso con más frecuencia que los adultos. Y por último en este panorama no faltan ni las waifus, almohadas con el dibujo de algún personaje femenino del manga japonés que se han puesto de moda, cuyos propietarios tratan como a una novia de carne y hueso.
¿Qué es lo que ocurre entonces? ¿No estábamos ya ante una juventud educada sexualmente, liberada de prejuicios y tradiciones reaccionarias? Han crecido con un acceso ilimitado al porno en internet, seguramente nunca hayan visto un cura de cerca y no han oído desde la adolescencia otra cosa que el sexo es algo fantástico y que uno ha de follar todo lo que pueda
¿Por qué entonces sus vidas no son un constante trasegar de fluidos genitales de Dios sabe cuántas personas distintas? Se me ocurren dos motivos: los llamaremos el imperativo biológico y el capitalismo sexual.

- El imperativo biológico
Como dijo Yoko Ono: «la revolución sexual, de la que tanto se habla, fue principalmente para los tíos. Ellos hicieron «Yupi»… Para las chicas, creo que nuestra experiencia fue muy distinta. Si no éramos complacientes, decían que no estábamos en la onda o cosas así». Tal como viene señalando la psicología evolucionista, el comportamiento sexual de hombres y mujeres no es idéntico y no tiene visos de que llegue a serlo nunca.
A esa conclusión ha llegado el psicólogo David M. Buss en La evolución del deseo, tras entrevistara10.000 personas de entre 14 y 70 años de los cinco continentes y de toda clase de culturas, creencias, razas y estatus económico. Una promiscuidad muy elevada puede traer a los hombres una cantidad de descendencia prácticamente ilimitada, así que la evolución habría premiado esa predisposición.
Los datos del estudio entre otras muchas cosas mostraban una brecha similar en todas partes en torno a esa preferencia entre hombres y mujeres.
Lo más curioso es que no importa mucho lo moderno y rico que sea el país en cuestión. Harald Eia es un cómico y presentador que hizo un programa para la televisión noruega llamado Hjernevask, con reportajes sobre el debate entre la influencia de la naturaleza y la cultura en torno a temas como el interés por el sexo en hombres y mujeres, la homosexualidad, la educación, la violencia y el racismo.
Tiene un estilo desenfadado similar al de Jordi Evolé que los hace muy amenos e interesantes, además de contar con entrevistas a investigadores de primer nivel. Pues bien, el reportaje dedicado al sexo permite atisbar en algunos momentos exactamente esta misma situación en un país considerado a la vanguardia del mundo en tantos aspectos.
Resulta curioso cómo una de las entrevistadas (a partir del minuto nueve) se autodefine como feminista y no duda en considerar la visión masculina del sexo como la correcta, la que las mujeres deben imitar. Pero no parece que muchas estén dispuestas a hacerle caso. Aquí vemos un curioso experimento en el que un joven de buen aspecto y en forma, en el año 2013 se acerca a 100 mujeres ofreciéndoles sexo. Este es el resultado:
Cero respuestas positivas, pobre hombre. Parece razonable concluir que si un joven en una región tan adaptada a los valores modernos y la revolución sexual como California, en el año 2013, tiene tan discreto éxito entonces el cambio no ha sido tan grande como algunos soñaban. Veamos qué ocurre en el caso inverso:
De 14 hombres a los que se ha acercado nada menos que la mitad han aceptado su ofrecimiento. Y algunos de los que son abordados con la novia al lado parecen estar pensándoselo antes de dar su negativa.
- El capitalismo sexual
Prácticamente todas las sociedades humanas han institucionalizado la monogamia. Incluso aquellas que permiten la poligamia la reservan solo para sus élites.
La celebración con grandes dispendios del matrimonio, la persecución del adulterio y la desaprobación generalizada de la promiscuidad son las bases sobre las que se sustenta un sistema que pretende así evitar que unos pocos poderosos acaparen muchos, y que todos tengan acceso igualitario al sexo y a la posibilidad de reproducirse.
De esa manera disminuye la competencia y se incrementa la cooperación dentro del grupo. Un sistema, por decirlo así, de «marxismo sexual».
Abolido el igualitarismo y la garantía de la sociedad a cada miembro de que le tocará una pareja entonces su búsqueda pasa a convertirse un mercado libre donde uno es simultáneamente consumidor y objeto consumido. A veces de forma literal, como en la web de citas Adopta un tío, donde los usuarios son productos etiquetados que se echan a una cesta de la compra.
Pero en un supermercado no todos los productos se venden por igual, unos pueden ser muy demandados y otros quedarse en la estantería cogiendo polvo. Houellebecq pudo verlo con gran agudeza en Ampliación del campo de batalla:
Definitivamente, me decía, no hay duda de que en nuestra sociedad el sexo representa un segundo sistema de diferenciación, con completa independencia del dinero, y se comporta como un sistema de diferenciación tan implacable, al menos, como este. Por otra parte, los efectos de ambos sistemas son estrictamente equivalentes.
Igual que el liberalismo económico desenfrenado, y por motivos análogos, el liberalismo sexual produce fenómenos de empobrecimiento absoluto. Algunos hacen el amor todos los días, otros cinco o seis veces en su vida, o nunca. Algunos hacen el amor con docenas de mujeres, otros con ninguna.

Es lo que se llama la «ley del mercado». En un sistema económico que prohíbe el despido libre, cada cual consigue, más o menos, encontrar su hueco. En un sistema sexual que prohíbe el adulterio, cada cual se las arregla, más o menos, para encontrar su compañero de cama.
En un sistema económico perfectamente liberal, algunos acumulan considerables fortunas, otros se hunden en el paro y la miseria. En un sistema sexual perfectamente liberal, algunos tienen una vida erótica variada y excitante, otros se ven reducidos a la masturbación y a la soledad.
Siguiendo este símil, la liberación sexual prometió a todo el mundo que se haría rico. Pero para que unos ganen otros deben perder. El fin de la monogamia no viene seguido de un paraíso hippie donde todos follan constantemente con todos, puesto que el atractivo de cada uno difiere. Una vez abolida la monogamia lo que viene a ocupar ese hueco es la poliginia. En la naturaleza lo vemos constantemente. Entre los elefantes marinos, por ejemplo, un escaso 4% de los machos engendra el 85% de las crías nacidas.
Y el resto a contemplar el horizonte y divagar poéticamente sobre las olas, cabe suponer. La gran mayoría de las personas tenemos distorsionada nuestra autopercepción por un sesgo favorable que nos hace estar más a gusto con nosotros mismos, aun a costa de engañarnos sistemáticamente sobre nuestras posibilidades reales (la culpa siempre pasa a ser de los demás). Por ello la mayoría aceptará ese nuevo reparto porque cree que formará parte de la minoría privilegiada. Y si no, lo fingirá.
De la misma manera que todos evitan parecer pobres, nada más ridículo y denigrante que ser considerado «nuncafollista». Hay que hacer ostentación de cada logro en ese terreno si no quiere uno perder la consideración de los demás.
Pero la realidad —tal como decían en el citado reportaje— es que uno de cada cuatro hombres noruegos de 40 años está soltero y sin hijos, cuando la proporción hace unas décadas era de un 10%. En España, un 27% de los hogares están ya habitados por una sola persona. En conclusión, la tarta ha aumentado su tamaño —menos de lo prometido, debido al «imperativo biológico»— pero está peor repartida, debido al «capitalismo sexual».
Dice el profesor de psicología de Harvard Dan Gilbert que los hombres casados viven más años, tiene mejor salud, se suicidan menos, ganan más dinero, practican sexo con más frecuencia y cometen menos crímenes que los solteros. De ser cierto en tal caso no parece que estemos yendo en la dirección correcta.
Pero dar marcha atrás al cambio social no parece ni deseable ni posible. ¿Cuál es entonces la respuesta? Pues no lo sé. Puede que sea un problema sin solución y que las personas simplemente no tengamos arreglo.
– El drama tardolescente
Tiene casi treinta años. Podría tener veinte o cuarenta.
En lo esencial nada ha cambiado ni lo hará.
En algún momento su carácter y posición en el mundo se detuvieron, como el aire de las cuatro paredes que lo encierran. Son muchos. En realidad demasiados.
No se les oye ni ve. Viven ocultos, palpitan en secreto y como perciben la existencia a solas se deslizan como espectros a la intemperie social, que con disgusto deben cruzar a diario.
Una ramplona perspectiva material los ha venido explicando por el retraso en su independencia.
Viven en casa de sus padres como si algo dramático fuese a variar de hacerlo fuera, en el alquiler de una habitación que comparten con otros iguales, donde a lo sumo cambiará el marco pero difícilmente el cuadro, en cuyo tenue interior apenas se ha reparado.
En el alma de ese eterno joven dormita una vida afectiva que sigue enfermando. Muy temprano asumió que su emoción no era permeable, que del intercambio amoroso universal había sido descartado y que sentimentalmente habría de bastarse a sí mismo. Que mejor le sabría renunciar a la vida social que seguir deambulando por ella y castigar así la conciencia con la privación que mayor tormento le causa.
Nada más decidió que resignarse. Y los años de rutina solitaria fortalecieron los barrotes que le separan del mundo exterior, el abismo que subraya su vulnerable condición.
Hubo un tiempo en que agrupado sentía algún calor. De noche se entregaba con otros al alcohol y hasta empleaba su primera lucidez en cruzar la orilla y acercarse a ellas. Eran momentos de una valentía instantánea, de una ingenuidad sin nombre que atenuaba el sinsabor de las negativas hasta la noche siguiente, como creyendo que siempre habría una más.
Ese tiempo ha pasado. Voló en un suspiro. Ahora apenas encuentra arreglo entre los mortales. Se siente ridículo en cualquier bar, un pasmarote sin sombra en corrillos que no le apetecen. Alguna vez se anima y entre compañeros más que amigos disfruta un ligero cosquilleo. Pero de reojo no pierde ocasión en descubrir un rostro bello, unas piernas suaves o unas formas glotonas y lamentar que algún otro las goce. Por eso de un trago vuelve en sí para acabar matando la noche en su refugio consumiendo a solas cualquier cosa de la FNAC, el comercio que más frecuenta y del que se atiborra a ritmo endiablado.
Porque careciendo de vida afectiva afirma la vida culta, motivo por el que su conciencia le recuerda sin piedad qué le lleva a matar su tiempo entre románticos y foreros que como él dieron la espalda a la luz. Y en penumbra encuentra un sordo placer en ignorar el ardor de las pasiones y hasta en masturbar aprisa sus brotes, cuya insistencia maldice.
La distancia al otro sexo ha tornado ya infranqueable. Lo hizo en el momento de justificarla. No se identifica con el vulgar escaparate de bíceps y berzas. Tampoco con el cargante 15-M, de cuya tribal estética sospecha. Y nada repudia más que el veneno conservador de las niñas bien, de ninguna de las cuales disfrutó jamás una mirada. En esta terrible simplificación del mundo femenino, deformado en molde político, cree así agotada su fauna. Pero no su añoranza.
Desea entonces una chica normal pero no sabe dónde encontrarla. Y su orgullo, ese gusano que devora sus entrañas, ha inflamado tanto que descarta entregarse a la red. La solución es, pues, la renuncia. La vuelta al ovillo sin haber dado un paso.
Pero el tormento vuelve enseguida a la carga. Porque la vida en quietud orbita en un bucle sin meta. Y porque sigue siendo un hombre. Solo que aún no ha tenido oportunidad de comprobarlo.
Por eso un encuentro sexual le viene grande. Ve el cielo abierto a su posibilidad. Pero se va nublando a medida que la inseguridad lo posee. No entiende cómo es posible haber deseado tanto lo que ahora le aterra. Así ocurre que la noche en que el azar del destino lo elige descubre con ingrata extrañeza la hediondez de un coño, la torpeza en acertar su diana a oscuras, las reacciones indescifrables de ella, su sospechoso silencio y como un terrible guión cuyo orden ignora de raíz.

Habituado a la vida mental, al placer cognitivo, esta violenta sobrecarga de los sentidos dificulta su erección.
Descubre entonces que la experiencia in situ nada tiene que ver con el atletismo sexual de que su sobredosis de porno le creyó convencido.
Admite así con horror la remota distancia entre el consumo y la escena protagonista.
Es un novicio.
Y la dictadura genital y el imperativo de satisfacción femenina con que ha sido bombardeado en vida le impiden el goce y hasta entender las razones por las cuales lo sexual era el último y como más importante plano de conquista.
Aterrado desea entonces huir, desaparecer del fracaso, regresar al único espacio que comprende, al muelle de la obesidad solitaria.
Hasta podría enamorarse sin saber qué le ocurre. Y desatender ensimismado todo cuanto no concentra su objeto amado. No siendo correspondido su frustración aumenta y una de las primeras consecuencias es renegar de aquellas sensibilidades atribuidas a la feminidad. Antes bien se convence de su naturaleza diabólica. Habrá cruzado entonces una peligrosa frontera. Ya no verá mujeres. Solo enemigos envueltos en seductora forma de presa sexual. Una visión envenenada al punto de percibir la belleza que no hace suya como un calvario, peor cuanto más irresistible aquélla.
El desarrollo de la misoginia es más lento y silencioso de lo que su perspectiva histórica sostiene. No es tanto origen como desenlace. No medra tanto en el subconsciente y albores de la vida cuanto en las vívidas decepciones sufridas en los años de flor y conquista. La coartada biológica de Aristóteles o la genética en Schopenhauer palidecen ante la definición alfonsina de la mujer como la fuente de confusión del hombre, el peligro que no guarda medida. Esto lo sabe bien tanto el misógino como el que se quedó a las puertas de padecerlo antes de entregarse.
Misoginia y misandria son males del alma. Males adquiridos que nada podrá combatir si la experiencia de la víctima es verdadera. No será otro el motivo de futuras cautelas en el terreno que más libre debiera verse de ellas. De ahí que Russell lamentara la cautela en el amor como la más letal para la felicidad auténtica.
El sujeto tardolescente vive en silencio su drama interior. Ese joven nació y creció sin un solo defecto. No congénito. Tres décadas después sigue sin haberlo. Y sin embargo nada siente con más fuerza que el defecto de su vida, fuente de todos los demás.
Cabe incorporar este proceso paradójico al derecho de inadmisión a que la masculinidad ha sido sometida en el último cuarto de siglo.
Ningún fundamento arquetípico ha sido más despreciado por la cultura moderna que la noción clásica de hombre. Hace tiempo que la publicidad norteamericana se sacudió los complejos de beatificar a mujeres y negros por una especie de atávica culpa que compensar la cultura popular. Hoy día informa esa mercadotecnia un desbordante sentido del humor libre por fin de morales reparaciones a presuntas víctimas del pasado. Dominada por vehículos, seguros y comida la publicidad norteamericana no se mete en líos. Elude así dar motivos al sediento enjambre de papanatas dispuestos a saltar a la mínima.
En España el proceso publicitario de la compensación, que culpaba al hombre deificando a la mujer, ha remitido notablemente. Pero hasta hace bien poco un hombre valía menos que una lavadora y ninguna asociación ponía el grito en el cielo. En el mundo comercial, el pilar simbólico sobre el que se sostiene la sociedad de consumo, el hombre ha venido encajando todos los golpes sin rechistar.
La cultura popular en los Estados Unidos no ha fortalecido tanto la figura femenina como en España, que acomplejada sigue dando saltos sin orden ni concierto. Del destape al porno a una cultura tan hiperfeminizada como para hacer del gay un icono de modernidad. El prototipo saliente de esa huida de la vergüenza presentaba a una mujer firme, poderosa, liberada y autónoma.

Pero al mismo tiempo insensible, material y superflua, un ente algo sádico que sobrevolaba al hombre cuando no lo pisaba con saña en su escrotal masculinidad reduciéndolo con moroso deleite a erótico delantal, a primario objeto sexual. Al fervor de la culpa masculina ocurrió que ni siquiera podrían darse mujeres frígidas. Solo falos incapaces. Así toda humillación encajaba para solaz de la nueva mujer, una estúpida caprichosa que ha venido triunfando en el discurso simbólico como preferible a toda mujer anterior.
Por el contrario el hombre no encontró un nuevo molde más allá de la erosión y desguace del anterior. No se repuso el cadáver. Admitir la congénita idiocia masculina y como una etérea superioridad del otro sexo pasó a formar parte del orden natural. La cultura devino así hermafrodita. Y cuanto más elevadas sus presunciones, cuanto más celestes sus metas, más lejos del empedrado masculino.
La campaña de Loewe por ejemplo, una oda al exterminio del publicismo indolente, exhibe en términos surreales a una pueril patulea de disfrazados con un único denominador común: la exclusión del hombre. Ni uno solo hace acto de presencia y cuanto lo sugiere es de plástico. Es el hombre, al margen de nociones, la figura de que huir, el polvo que sacudir bajo la alfombra.
El hombre es lo primitivo y mostrenco, la realidad prosaica y velluda sin tacto ni cabida en esos bolsos que figuran una sexualidad difusa de la que únicamente se desprende que las sutilezas de estilo y diseño, los alardes del arte, no están al alcance de lo masculino real.
En su desbocada provocación erraba así Umbral refiriendo mujeres de piscifactoría. Más bien al contrario, es su orbe el sexo intacto siendo el hombre el nervio confuso, zarandeado, anómico y errante.
El peaje de un feminismo activista y una deplorable interpretación del correctismo político vapulearon –en términos de Hayward– al varón, que en adelante sufriría una grave crisis de identidad como impelido a renunciar a lo más sagrado de su ser.
En medio de la confusa renovación, dominada por represalias en lugar de ideales, admitió el sexo masculino un nuevo tipo de hombre menos superior que deseable. No era nada definido. Solo retales con que ir cubriendo sus vergüenzas cosiendo de paso a flechazos el cuerpo del guerrero, el alma del héroe, el hombre rampante.
La solución pasaba por un tipo comprensivo, tierno y sensible. Que llorase si así procedía. Un hombre frágil como al servicio de la maternidad. Nadie tuvo en cambio el valor de advertir a los nuevos jóvenes que la bondad es a ellas la menos erótica de las cualidades. Y que más que deseo inspirará compasión.
El nuevo hombre se veía así abocado, lo quisiera o no, a amistar con ellas antes de dar otro paso.
Los efectos de la oleada pueden sentirse hoy día en una masa invisible. La primera generación que sucede al asesinato del hombre, la generación de jóvenes varones más inocente que ha conocido el sangrante pueblo español, padece hoy de improvisadas exigencias que nuevamente asestan golpes a su tierna medular.
Un realismo exacerbado potencia al macho que en el corazón de la noche sigue triunfando muy por encima de las sutilezas presumiblemente efectivas. Y hasta la fecha no se conoce índice más fiel a la temperatura erótica de un pueblo.
El tardolescente solitario sufre la inercia de llegar a creer que fuera de su refugio, en el mundo exterior que ya no respira, se libra un festín de desenfreno sexual cuya exclusión llega a padecer como un condenado.
No hace falta esa condición para hacer propia esa miopía.
Un ciudadano de a pie puede experimentar igual desolación al incesante desfile de putas y futbolistas. Pero la pesadumbre que invade al primero será mucho mayor, tendrá una raíz más honda y poética.
Ese chico incapaz de disfrutar su juventud, que ha renunciado a ella, está preparado, es inteligente, hábil y adaptable.
Sus valores no han sido enseñados sino asumidos. Es moralmente más justo que toda generación anterior. Y sin embargo es víctima de algo que no comprende.
Sufre así arrebatos en maldecir su independencia llegando a codiciar la unión ajena y hasta su denostada figura del matrimonio, que vio formar uno a uno a sus antiguos amigos.
Se apresuró en España un tiempo de engaño donde la primera institución a derribar era el matrimonio. Qué terrible fracaso. Nadie reparó en la gigantesca torpeza de concebir el ensayo al mezquino espíritu español, combativo en lo vulgar y sin mayores ambiciones que las domésticas. Fromm no pensó en la piel de toro como el mejor laboratorio para el miedo a la libertad. Y sin embargo no habría encontrado ejemplo más ideal.
De estudiarse en profundidad el origen de la mayor parte de matrimonios jóvenes de este país, de cómo se formaron y qué cualidades condujeron al acuerdo, los pilares sobre los que se asienta esa institución tendrían el grosor de un lápiz. Porque apenas se hallarían pruebas más veraces que el miedo a la castración vital de ellos y a la soledad en ellas, privación del mandato biológico. Con deplorable frecuencia el hombre asume la mano del primer coño que toma.
Ella, del primer interesado en tomarla. Así cumplen la trampa de Nietzsche de reproducir la especie sin la más remota intención de mejorarla ni divisar un horizonte de común felicidad.
Como hace tiempo que el lenguaje español perdió el mando de su destino, de bautizar a sus nuevos hijos, el nerd, el geek o el freak representan un tipo de inepto social que nutre el tejido en infinito mayor grado del que se presume. Pero a diferencia del idiota doméstico rendido al yugo forzoso este nuevo soltero, que pasó de ideal a denigrado, no entregó su vida a la primera carta y puede seguir jugando en libertad en torno a una pasión, una ambición, un especialismo en sana barbarie.
Es por ello que el tardolescente solitario puede ser el más digno de los infelices. Su alma está herida. Pero sigue siendo suya. No la vendió a la presión de un entorno que en el fondo nunca deseó así.
nuestras charlas nocturnas.
Pequeñas observaciones sobre el fin del mundo, que ya viene…

JotDown(A.V.Francés) — Este curso he tenido un alumno que me ha dicho que quería estudiar Historia. Es un chaval normal, majo, optimista y esperanzado en el futuro en general y en su futuro en particular —cosas de la edad, hay que perdonarlo—. Saca buenas notas y podrá estudiar otra cosa. Tiene amigos, en fin, es un estudiante normal, no entiendo como quiere fastidiarse la vida tan pronto.
Estudiar Historia es mancharse las manos de sangre. Una vez te las manchas la primera vez, ya no hay vuelta atrás. Se te acaba todo el optimismo, toda la ilusión por el futuro. Siempre lo digo: si quieres adivinar el futuro, solo tienes que mirar al pasado. Y el pasado siempre es terrible.
El pasado siempre es mejor no conocerlo. Por supuesto, es un trabajo inevitable como el de los médicos forenses: hay que analizar las heridas, el rastro de la violencia sobre un cuerpo. Y alguien tiene que enterrar ese cuerpo. Y si es posible, alguien debería juzgar y condenar, y evitar que se repita lo que ha pasado.
Pero la teoría nunca se corresponde con la realidad. Y la realidad es que el trabajo del forense no tiene continuación. Nadie llega al final del proceso que se inicia cuando se descubre el cadáver. Porque si se llegara al final del proceso habría que encontrar a los culpables, y nadie realmente quiere encontrar a los culpables: somos todos.
«No queremos ni podríamos destruirla. Nuestro mayor error sería darle razones poderosas para que quisiera un día tomarse la revancha».
Son palabras del presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson en el momento en que se estaba discutiendo lo que luego sería la Paz de Versalles. Se refiere, claro está, a Alemania, la que los ingleses y sobre todo los franceses consideraban que tenía que pagar muy caro lo que había hecho, es decir, siempre según ellos, ser la principal culpable de la llamada entonces «Gran Guerra», esa guerra que nadie quería repetir nunca.
¿Nadie quería repetir nunca? Pues lo hicieron estupendamente, desde luego. Pero eso es la Historia, eso estudia la Historia: ver cómo los errores se van repitiendo en el tiempo, y como siempre hay alguien que avisa, siempre hay alguien suficientemente lúcido para decir «¡Eh!, por ahí no, por ahí vamos mal», pero nunca le hacen caso.

En realidad los «culpables» de esa guerra ya no estaban en el poder en Alemania. Habían sido alejados del poder por el mismo pueblo que antes había obedecido ciegamente sus órdenes. El Kaiser Guillermo II había tenido que abdicar y se había declarado la República de Weimar, que empezaba con muchos problemas, y que era el primer intento serio de tener un gobierno democrático en Alemania. Necesitaba un poquito de ayuda y de comprensión por parte de los vencedores.
¿La tuvo? No, para nada. El resultado lo podemos ver analizando de qué iban los primeros discursos de Hitler: atacar el Tratado de Versalles. Y le fue bien, le fue bien porque tenía razón. Y tenía razón no únicamente porque era un acuerdo moralmente injusto, que lo era, sino porque también era un castigo imposible de cumplir.
Y eso lo sabía cualquiera que supiera un poco de economía. No hacía falta ser Keynes, el gran economista británico, para saberlo. Aunque lo dijo, sí, él también lo dijo, pero tampoco sirvió de nada.
«No hay que buscar respuestas, hay que buscar culpables», repito muchas veces. Pero no me refiero a los culpables verdaderos, que esos se escapan siempre. Me refiero a cualquier culpable, al que tengamos más a mano, al que peor nos caiga.
Hoy pueden ser los inmigrantes ilegales —que nunca tienen modo de ser legales, por cierto—, en el pasado fueron los judíos, los moriscos, las brujas y los herejes —cualquier hereje sirve—, los cristianos —sí, ya se nos ha olvidado, pero en la Roma imperial, cuando el emperador tenía problemas o pasaba algo, por ejemplo con el incendio de Roma con Nerón, los cristianos eran el «chivo expiatorio» perfecto—, o los vecinos.
Sí, los “vecinos”, así en general, porque todo el mundo tiene vecinos y siempre hay alguno que nos cae mal, o peor que los otros, A mí me hace mucha gracia lo de «envenenar el agua de los pozos». Todos son unos envenenadores. No es el cólera, no es ninguna enfermedad, no, la explicación es muy simple: son los vecinos, los del otro lado de la frontera, que vienen a envenenarnos los pozos por la noche, como si allí, en su país, no estuviera también la gente cayendo como conejos.
Pero lo decían, y funcionaba, porque la gente no quiere respuestas: quiere culpables.

Hasta a los curas se les acusó de envenenar los pozos, cuando las guerras carlistas, y eso sirvió para quemar y saquear los monasterios y los conventos. Nada nuevo bajo el sol. A los judíos, antes de matarlos, también se les robaba. Pero pasaba algo más, siempre había alguien que quemaba unos documentos comprometedores, una deuda que no podía pagar, o que no quería pagar.
Y el rey, el supuesto protector de los judíos —en la Castilla de la Edad media, cuando los judíos eran sus prestamistas y sus aliados contra los nobles—, pues miraba para otro lado. Luego pillaba a unos cuantos pobres desgraciados, los mandaba ahorcar y asunto solucionado. Se había hecho justicia. No: simplemente el rey había demostrado que seguía en su sitio, en su trono, y que todo podía continuar como siempre.
Y continuaba, por supuesto, porque si las cosechas eran malas, si el pueblo estaba agobiado por los impuestos, alguien tendría que pagar por ello, y ese alguien debía ser débil y odioso, —o odiable, es decir: que se le pudiera aplicar eso que el miserable inteligente de Goebbels llamaba «el principio del enemigo único»: alguien a quien se pudiera echar la culpa de todo, de cualquier cosa, sin necesidad de ninguna prueba, sin que esa persona o grupo tuviera la menor oportunidad de defenderse—.
Así ha funcionado el mundo durante muchos milenios, y ha ido bien, ha ido bien para los que tenía que ir bien: los de arriba. Los de abajo nunca han importado lo más mínimo.
El problema fundamental es que esto ya no funciona, porque hasta ahora el hombre podía destruir el planeta tanto como su capacidad de destrucción lo permitiera. Durante siglos la población creció lentamente, y la presión sobre la naturaleza era, pese a todo, soportable para ésta.
Y eso ya no es así, ni lo será nunca más —a no ser que de repente desaparezca la mitad de la especie humana, cosa que esperemos que no ocurra, aunque si no queremos que eso ocurra, entonces tendremos que buscar una solución, y si algo demuestra la Historia es que buscar soluciones no es el punto fuerte del ser humano—. Somos muchos y nuestra capacidad de destrucción ha aumentado salvajemente.
Pero seguimos actuando como actuábamos hace mil años, o dos mil años, o tres mil años. En la llamada «crisis de la patata», en la Irlanda del siglo XIX, medio país, los que no se habían muerto de hambre, se largó a otros continentes.

En el siglo XIX quedaba mucho espacio «libre» para el hombre blanco —los nativos no importaban en absoluto, eran una pequeña molestia, como la fauna local, algo que se solucionaba con buenas armas, o, en el caso de los reyezuelos locales, con diplomacia, la misma diplomacia que sabían usar perfectamente los romanos del siglo II antes de Cristo, por poner un ejemplo, cuando pactaban con los jefes íberos—. Ahora sabemos que el mundo es pequeño y los recursos se agotan.
Pero actuamos como si el mundo fuera infinito y los recursos inagotables. ¿Y cuándo hay problemas? Bueno, ya lo he dicho, no hay que buscar soluciones, hay que buscar culpables…
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Así se desvanece el aroma favorito del mundo …

The New York Times(A.Nezhukumatathil) — Una vez que te percatas del aroma a vainilla, lo percibirás por todas partes. Está en los dulces, los productos farmacéuticos, los repelentes de mosquitos, agua carbonatada, el maquillaje y los productos capilares. Cuando los agentes inmobiliarios invitan a posibles compradores a conocer una propiedad o asesoran a sus clientes, sugieren impregnar la casa con vainilla, por su especial capacidad relajante.
Hace dos años, científicos de la Universidad de Oxford y del Instituto Karolinska de Suecia presentaron diez aromas distintos a 225 personas de nueve culturas de todo el mundo. Todos coincidieron en que el aroma a vainilla fresca era su favorito. Desde las natillas hasta las velas, vivimos en un mundo impregnado de vainilla.
Y la planta que la produce está en peligro.
La vainilla, que se obtiene de la vaina de una delicada orquídea, debe cultivarse en condiciones excepcionalmente precisas a lo largo de una franja muy estrecha del mundo, entre los trópicos de Cáncer y Capricornio. Esta delicadeza suprema la hace inusualmente vulnerable a los crecientes impactos del cambio climático y la deforestación.
La mayor parte de la producción comercial de vainilla se realiza en Madagascar, México y Tahití. A medida que el mundo se calienta, los ciclones y las tormentas en estas regiones son cada vez más fuertes, lo cual ocasiona que las flores de la orquídea y las vainas se caigan antes de que puedan madurar por completo.
En 2017, un ciclón de categoría 4 diezmó cerca del 30 por ciento de las plantas de vainilla de Madagascar, que produce el 80 por ciento de la que se utiliza en todo el mundo.
Como resultado, el precio de las vainas de vainilla se disparó a casi 300 dólares por 450 gramos. Las condiciones meteorológicas cada vez más impredecibles, junto con la presión para talar los bosques que albergan las orquídeas, son un factor de especial inquietud para los agricultores que dependen de este cultivo y esperan hasta cuatro años para que florezca una sola orquídea.
La mayoría de las personas que conozco que temen y se desesperan por el cambio climático saben que las condiciones meteorológicas extremas podrían amenazar pronto cultivos como el maíz y el café. Pero es probable que no hayan imaginado lo que supondría perder el aroma y el sabor de la vainilla auténtica.
Sí, existen sustitutos de la vainilla, pero no se puede sustituir la complejidad sinfónica del original. Para mí, no hay nada comparable al recuerdo de preparar pasteles de cumpleaños o flan de leche en la cocina junto a mi madre, o de tener a mis hijos adolescentes cocinando junto a mí.

A fin de entender lo mucho que podríamos perder si desaparece la vainilla natural, es necesario entender la historia, en parte oscura, de cómo se convirtió en una mercancía mundial.
No tendríamos helados, perfumes ni postres de vainilla sin un niño de 12 años llamado Edmond Albius.
Su madre murió a principios del siglo XIX, en la isla de Reunión, entonces llamada Borbón, frente a la costa de Madagascar.
El hombre que lo esclavizó era un botánico preocupado porque sus orquídeas de vainilla no florecían.
En aquel entonces, solo las abejas sabían cómo polinizar las flores de vainilla, lo cual suponía un problema para los dueños de plantaciones tropicales que querían cultivar esta costosa especia, solo superada en precio por el azafrán.
El atractivo del irresistible sabor y aroma de la vainilla se extendió por todo el mundo, creando una febril demanda y deseo por ella.
En el siglo XVII, los franceses empezaron a añadir vainilla a los helados, como señala Tim Ecott en su libro Vanilla: Travels in Search of the Ice Cream Orchid (Vainilla: viajes en búsqueda de la orquídea del helado).
El Marqués de Sade, el escritor francés, solicitaba pastillas de vainilla mientras estaba en prisión. Según Ecott, a Madame de Pompadour, una de las amantes del rey Luis XV, le gustaba tomar chocolate saborizado con vainilla y ámbar gris junto con sopa de apio y trufas en la cena.
Los historiadores no saben si el joven Albius recibió órdenes de encontrar una solución o si se le ocurrió por su cuenta, pero en 1841 desarrolló la técnica (aplastar el saco de la antera y el estigma de la flor de la orquídea con el dedo y el pulgar) que aún se utiliza hoy en todo el mundo para polinizar manualmente las orquídeas de vainilla y producir grandes cantidades del extracto.
Este descubrimiento facilitó sobremanera el cultivo comercial de la vainilla y contribuyó a convertirla en la especia esencial y omnipresente que es hoy.
Los agricultores también descubrieron que, cuando se doblan las plantas de vainilla, que crecen entre 10 y 15 metros de altura, y se mantienen bajas, producen más flores. Pero la floración de las orquídeas es breve: al amanecer, florecen en un amplio despliegue, pero al mediodía, la flor se cierra, por lo que la ventana para la polinización manual es muy estrecha.
Luego, por cada flor polinizada, se necesita casi un año para que los granos crezcan hasta la madurez y se sequen. Cuando las vainas se marchitan y se vuelven flexibles, adquieren un color café oscuro y es cuando desprenden su delicioso aroma.
En la actualidad, cada año se cultivan 1995 toneladas de vainas de vainilla secas, pero se necesitan unas 300 flores de orquídea polinizadas a mano para producir medio kilo. Por eso, si el viento y unas lluvias inusualmente intensas destruyen estas flores antes de tiempo, los agricultores deben empezar de cero todo el largo proceso, que dura un año.
Esta planta no se cultiva en invernaderos debido al altísimo costo que supone proporcionar suficiente espacio, calor, luz solar indirecta y humedad a las enredaderas, que crecen colgadas de árboles y arbustos y se extienden hasta más de 30 metros, floreciendo bajo la luz tenue que se cuela entre las copas de los árboles.
Dado que la producción de vainilla real requiere mucho trabajo, los científicos han experimentado con sustitutos. Pero muchos de ellos son perjudiciales para el medioambiente, ya que generan grandes cantidades de aguas residuales.

El castóreo, una secreción que los castores utilizan para marcar su territorio, es un sustituto de la vainilla.
El extracto de castóreo posee un olor cálido y dulce, y puede utilizarse como sustituto del extracto de vainilla en muchos productos lácteos y de la panadería, pero ahora se emplea sobre todo en perfumes y colonias.
No me gustaría un mundo en el que estos fueran los únicos aromas a vainilla que nos quedaran.
Cuando cocino o preparo regalos para amigos utilizando vainas de vainilla, las yemas de los dedos quedan impregnadas del aroma de las vainas de vainilla y el olorcillo de las orquídeas durante días.
El aroma crea una especie de nostalgia de los dulces que me preparan en las reuniones familiares, que mis abuelos de la India y Filipinas han transmitido a mis padres aquí en Estados Unidos, y que espero transmitir a mis hijos que viven en el norte de Misisipi.
Sería una lástima perder esas sensaciones cálidas y relajantes por algo químico y unidimensional, mientras que lo auténtico queda relegado a los baúles de los recuerdos de una generación mayor.
Sobre todo, espero que aprendamos a reconocer el valor y el tiempo que lleva cultivar una sola vaina de vainilla, en especial en el cinturón tropical lleno de cantos de pájaros e insectos de colores brillantes.
Bajo ese colorido dosel de plumas y caparazones salvajes y atrevidos, la pálida orquídea de la vainilla brilla como si fuera un centinela, un faro que nos ofrece una suave advertencia antes de que sea demasiado tarde.
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Qué es el autocontrol emocional y cómo puedo desarrollarlo…

La mente es maravillosa(S.L.Capeluto) — Tener autocontrol emocional no es reprimir nuestras emociones o negar su existencia. En realidad, esta habilidad se enfoca en las reacciones emocionales y no en las emociones en sí. No se trata de evitar el enojo, la tristeza o la frustración, sino de cómo elegimos responder cuando los experimentamos.
Te invitamos a profundizar más en este tema, de manera que comprendas y gestiones de la mejor forma posible lo que sientes en determinados momentos.
– ¿En qué consiste el autocontrol emocional?
Autocontrolar las emociones consiste en la capacidad de manejar las reacciones emocionales, resistir a los impulsos y tomar decisiones conscientes en situaciones desafiantes. Se integra en el proceso más amplio de la regulación emocional, que incluye también el reconocimiento, la comprensión y la gestión de lo que sentimos.
El psicólogo Daniel Goleman considera esta habilidad como uno de los elementos básicos de la inteligencia emocional. Él explica que esta destreza nos permite atender momentos críticos de modo eficaz y resolver conflictos de forma constructiva, lo que contribuye al bienestar en todos los ámbitos.
– Técnicas de autocontrol emocional
Nuestra vida diaria está repleta de situaciones que nos desafían en el campo emocional. Desde tener que lidiar con el tráfico hasta resolver discusiones de pareja, manejar el estrés en el trabajo o luchar con jefes difíciles, las pruebas emocionales son constantes.
Dado que controlar los estímulos externos por completo no es una opción posible, es mejor concentrarnos en la capacidad para responder a estas circunstancias de la mejor manera. Veamos algunas estrategias de autocontrol emocional, junto con ejemplos de cómo aplicarlas.
1. Distanciamiento emocional
¿Alguna vez observaste tus emociones desde afuera? Esta técnica se utiliza en enfoques como la terapia cognitivo conductual (TCC); supone separarnos temporal y estratégicamente de lo que sentimos. Esto nos permite contemplar nuestras emociones desde una perspectiva más neutral y equilibrada, sin la necesidad de reaccionar de inmediato.
.Ejemplo
Imagina que recibes un correo electrónico desagradable de tu jefe criticando tu trabajo. En lugar de responder automáticamente con enojo y frustración, te das un momento para observar tus emociones. Atiendes a tu cuerpo tensionado y oyes tus pensamientos cargados de ira. Luego, permites que la emoción alcance su punto máximo y comience a bajar poco a poco, es lo que se conoce como la curva de las emociones. Ahora sí; reflexiona y evalúa la forma adecuada de responder.

2. Autoinstrucciones
Aplicar esta técnica sería como jugar «Simón dice» contigo mismo/a.
Consta de darte instrucciones específicas para controlar tus respuestas emocionales.
Ahora bien, en este caso resulta muy útil identificar con anterioridad, frases o pensamientos que te ayuden a mantener la calma y a tomar decisiones conscientes en momentos críticos.
.Ejemplo
Estás en casa y tus hijos empiezan a pelear entre ellos. Te sientes abrumado/a y a punto de perder la paciencia.
En vez de actuar de forma reactiva, te repites frases como «respira hondo» o «aborda la situación con calma».
Esto contribuye a recuperar la tranquilidad y a proponerles a los chicos resolver el problema de manera pacífica.
3. Métodos de manejo de estrés
Cuando nos encontramos bajo presión, es esencial contar con herramientas para manejar nuestro nivel de estrés y aplicar autocontrol emocional. Entre los métodos más efectivos se encuentran las técnicas de respiración, el mindfulness, el ejercicio físico y la relajación muscular progresiva. Son prácticas que nos ayudan a enfrentar situaciones estresantes con mayor claridad mental.
.Ejemplo
Visualiza este escenario: estás a punto de dar una presentación ante una audiencia y sientes mucho nerviosismo y ansiedad. En lugar de dejarte llevar por ese caos interno, decides tomarte unos minutos para respirar profundo y relajar tus músculos. Así, disminuyes la inquietud y abordas la situación con más tranquilidad y confianza.
4. Aceptación radical
La aceptación radical es una técnica fundamental de la terapia dialéctica conductual (DBT); consiste en aceptar la realidad tal y como es. Incluso si es dolorosa, incómoda o injusta. Antes de luchar o intentar cambiar lo que sentimos, nos permitimos sentir nuestras emociones, reconociendo que son parte natural de la experiencia humana.
.Ejemplo
Viajas a Punta Cana para disfrutar de la playa, pero te enteras de que se pronostican lluvias torrenciales para los próximos días. Te invade una oleada de frustración y decepción. Aquí entra en juego la aceptación en dos direcciones: primero, aceptas que no puedes controlar el clima y decides adaptarte; segundo, comprendes que sentir frustración tiene sentido y está bien. Esta actitud facilita disfrutar del descanso a pesar de la lluvia.
– ¿Cuáles son las consecuencias de la falta de autocontrol emocional?
Hay que reconocerlo: muchos de los problemas que enfrentamos tienen su origen en la incapacidad de controlar nuestras respuestas emocionales.
Cuando permitimos que las emociones dicten nuestras acciones, como si fuéramos marionetas, es más probable que nos involucremos en conflictos o discusiones que luego lamentamos.
Así, una de las consecuencias más relevantes de la falta de autocontrol de las emociones se refleja en la toma de decisiones.
Si nos dejamos llevar por la intensidad de la ira, el miedo o la tristeza, es posible que actuemos guiados por los sentimientos, sin reflexión alguna; en lugar de pensar en los efectos a largo plazo.
– ¿Siempre es posible controlar las propias emociones?
Es importante saber que tener un control total de nuestras emociones es imposible. Después de todo, somos seres humanos y la imperfección es parte de nuestra naturaleza.
Siempre habrá momentos en los que las emociones nos superen y, en algunos casos, nos lleven a decir comentarios hirientes a las personas que amamos o a tomar decisiones de las que podríamos arrepentirnos.
La vida está llena de situaciones imprevistas y desafiantes que provocan respuestas emocionales intensas e impulsivas. El verdadero desafío está en regular, en la medida de lo posible, la forma en la que respondemos a lo que nos sucede.
– Practica a diario esta habilidad
Así como el autocontrol absoluto es una ilusión, aprender a gestionar nuestras emociones de la noche a la mañana también lo es. No se trata de algo que se logre de una vez y para siempre.
Basta con comprometerse en un proceso de autoexploración y desarrollo personal. Practicando estas estrategias empezarás a notar cambios positivos en la forma en la que gestionas tus emociones y te vinculas con los demás.
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Singularidad: ¿se saldrá la inteligencia artificial de nuestro control?…

The conversation(A.M.F.de Leceta) — En física, una singularidad es un punto en el espacio-tiempo donde se produce un evento que no cumple ninguna de las leyes físicas previstas para el mismo.
A nivel informático, la singularidad sería aquel evento en el que los sistemas no solo no se comportan como está previsto, sino que, súbitamente, ofrecen una respuesta no esperada basada en un criterio propio.
En este punto, cualquier predicción sobre lo que ocurrirá después fallaría. Y cuando el ser humano no puede, ni siquiera, controlar de forma imaginaria los posibles escenarios futuros, se comienza a inquietar.
– Voces de alarma
Para algunos, no es algo lejano. Por ejemplo, el informático futurista Ray Kuzweil, en una entrevista del 2023, aseguraba que el comienzo de la singularidad tendría lugar en 2045.
Mientras, investigadores de gran prestigio, como Geoffrey Hinton, Yoshua Bengio o Stuart Russell aparecen en los medios de comunicación alertándonos de un grave peligro emergente. Incluso uno de los fundadores de OpenAI, Sam Altman, ha llegado a pedir ante un comité del Senado de los Estados Unidos regular los avances de la inteligencia artificial (IA). ¿Realmente es tan preocupante?

– La consciencia en las máquinas
La clave de esta inquietud no está tanto en la singularidad, sino en el paso previo necesario para llegar a ella: la creación de una nueva inteligencia artificial general (AGI, por sus siglas en inglés).
Nos referimos a aquella capaz de igualar a la inteligencia humana en sus procesos tanto cognitivos como relacionales, es decir, una IA capaz de dominar las 8 inteligencias múltiples.
De conseguirse, conformaría la tercera gran revolución en la historia de la IA. Tanto es así que existe una carrera geopolítica silenciosa al respecto de quién será el primero en conseguirla.
– ¿Inteligencia artificial con intenciones?
Aunque los sistemas de IA actuales, según algunos, puedan dar signos de cierta autoconsciencia –como publicó Blake Lemoine en sus “conversaciones” con LamDa o desde Microsoft a través de una publicación– las IA actuales, no “saben” o no son “conscientes” de lo que están generando.
Son solo buenos predictores de píxeles o de palabras, en base a los ítems anteriores, pero siempre en base a un entrenamiento. No pueden “reflexionar” si esas inferencias son correctas, ni son capaces de formular hipótesis sobre las razones de sus propias conclusiones.
Por lo tanto, tampoco son conscientes de su posicionamiento subjetivo ante las mismas. Simplemente, son muy buenas dando respuestas, pero no son capaces de desarrollar las preguntas adecuadas. Todavía.
– La clave, imitar al cerebro humano

La primera revolución en el mundo de la IA vino dada por la implementación simplificada, in silico, del modelo de una neurona natural. En 1906, Frank Rosenblatt diseñó el “perceptrón”, la base de todas las redes artificiales actuales.
La segunda revolución en la IA vino, una vez más, al “copiar” una topología de redes neuronales humanas en un programa. Esta vez fue Kunihiko Fukushima quien, en 1980, inspirado en el modelo propuesto por los premios Nobel Hubel y Wiesel (1959), desarrolló la base de las actuales redes convolucionales y profundas.
Fue el nacimiento de una revolución tecnológica sin precedentes, mejorada de forma progresiva por parte de los informáticos Jan LeCun y de Dan Ciresan.
Actualmente, dentro de la neurocomputación, se está trabajando en una segunda versión de estas redes, muy prometedoras, denominadas redes neuronales de impulsos o spiking.
Para llegar a una IA general –o AGI–, debemos ir de la mano de la neurocomputación, investigando sobre la topología de una red artificial capaz de generar reglas formales, matemáticas, semánticas o lingüísticas, que formule hipótesis sobre las respuestas obtenidas por la IA tradicional. Pero el nivel de computación actual ya ha llegado a su límite para este objetivo.

El mismo Moore pronosticaba que, en 2021, una nueva tecnología vendría a suplir su actual modelo de crecimiento computacional. Y acertó.

Esta tecnología es la computación cuántica. Con solo 40 cúbits, podemos procesar por “fuerza bruta” y en paralelo tantos estados computacionales como neuronas tiene nuestro cerebro.
Además, ciertas teorías indican que, no solo a nivel atómico, sino también a nivel cerebral, existe un comportamiento cuántico en la inferencia y comunicación entre neuronas de zonas no adyacentes.
El premio nobel de física Roger Penrose es uno de los mayores defensores de esta teoría, que se ve complementada por otros enfoques, como la teoría de Kauffman o la teoría de Bleck y Eccles.
– ¿Los primeros signos de singularidad?
Existen ya primeras aproximaciones a la AGI reflexiva, como los sistemas MuZero o LIDA. Centros de investigación muy punteros, como I3B (Ibermática Fundazioa), llevan años investigando en el desarrollo de una AGI basada en la inclusión de una topología de grafos semánticos dentro de sistemas profundos.
Esto supone unir los mundos de la neurocomputación, la computación cuántica y la inteligencia artificial en un trabajo multidisciplinar entre neurocientíficos, humanistas, antropólogos, ingenieros, informáticos, científicos de datos y programadores cuánticos.
En este contexto, una nueva AGI obligaría a implementar, necesariamente, una autoconsciencia artificial. El país que lo consiga liderará una cuarta revolución tecnológica consolidando una industria increíblemente rentable que lo posicionará como proveedor a nivel mundial. España posee de sobra capacidades y talento en IA, cuántica y en neuro-computación para conseguirlo.
Por otro lado, será el nacimiento de nuevos sistemas capaces de ayudarnos a comprender mejor nuestro universo y a nosotros mismos, proponiendo preguntas que, quizás, jamás nos hayamos hecho.

Entonces, seguramente, habremos llegado a una nueva singularidad. Nuestro propio afán de avanzar científicamente nos llevará a lograrlo.
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Polémica internacional entre biólogos: ¿las magnolias tienen que dejar de llamarse magnolias?…

The Conversation(P.J.Mejías) — Los nombres científicos de los seres vivos no suelen generar controversia. Sin embargo, está en pleno auge la polémica internacional en torno al contenido ético de nombres de las especies. En la carambola de efectos posibles, la magnolia dejaría de llamarse magnolia.
Algunos reformistas proponen revisar nombres para evaluar casos que consideran inapropiados y renombrar esas especies, atendiendo a la denominada “justicia social”.
Hay ya algunos casos aplicados a los nombres comunes de las especies que siguen esa tendencia reformista. Por ejemplo, la Sociedad Estadounidense de Ornitología (AOS, por sus siglas en inglés) cambiará el nombre común de las aves que tengan nombres de personas, incluyendo los vinculados con un pasado racista.
En 2020, la organización ya cambió el nombre del gorrión de McCown, nombrado en honor a John P. McCown, un naturalista aficionado y general del ejército confederado durante la Guerra Civil, considerado como un recordatorio doloroso de la esclavitud y el racismo.
Pero el movimiento quiere ir más allá y comenzar a revisar también los nombres científicos. Y esto tiene otro tipo de consecuencias, porque son nombres consensuados a escala internacional.
Un total de 1563 firmantes procedentes de más de 100 países hemos publicado en BioScience con esta iniciativa nuestra disconformidad. ¿Significa esto que los firmantes estamos en contra de la justicia social? Obviamente no.
– Acacias y romero

Los cambios de nombres en las especies no son tan raros. Existen tres casos de plantas que recientemente fueron sujetas a cambios de nomenclatura por razones científicas: Acacia, Mimulus y Salvia, todos controvertidos.
A pesar de que los argumentos para el cambio en esos casos eran puramente científicos, generaron controversia y resultaron de difícil encaje y asimilación.
Es previsible que los cambios que ahora plantean los reformistas, basados en criterios subjetivos y discutibles, puedan resultar aún más problemáticos.
– Nombres que pueden interpretarse como un insulto

Por ejemplo, existe una petición que solicita eliminar de la nomenclatura de plantas el término “caffer” (cafre) y sus derivados porque esa palabra es un insulto racista en Sudáfrica. Medio centenar de plantas lleva alguna variante del término, entre ellas Erythrina caffra y Plantago cafra, y todas tendrían que ser renombradas.
Sin embargo el uso original de la palabra en biología no guarda esta relación, sino que alude a Kaffraria, nombre antiguo para cierta región de África.
– La corriente descolonizadora
Se ha propuesto que la nomenclatura biológica es una imposición colonial y que, antes de que Occidente acuñara nombres científicos, muchos seres vivos ya tendrían nombres en los idiomas locales. Una propuesta neozelandesa pide que el nombre científico aceptado para los seres vivos de Nueva Zelanda pase a ser su nombre nativo en maorí.
La propuesta parecería fácil de aplicar porque, potencialmente, habría un único nombre maorí para cada especie. Pero es problemático hacerlo extensivo a otros casos.
El coco (Cocos nucifera), por ejemplo, habita en decenas de países de cuatro continentes. Obviamente en las regiones donde crece, al coco se lo llamaría con nombres nativos antes de que ocurriera la descripción científica formal. De todos los posibles idiomas, ¿a cuál le otorgamos el derecho sobre el nuevo nombre?
– El escarabajo de Hitler y las magnolias
En muchas ocasiones se utilizan nombres dedicados a personas, es decir, epónimos. Un ejemplo sería Magnolia, que conmemora a un botánico francés del s. XVII, Pierre Magnol, y que además ya se ha convertido en el nombre común de la planta. Múltiples peticiones solicitan destituir epónimos cuando están dedicados a personalidades controvertidas, e incluso retirarlos todos, en aras de la neutralidad. Esto último haría que las magnolias dejaran de llamarse magnolias.

El caso que se abandera, y produce un rechazo unánime, es Anophthalmus hitleri, un escarabajo dedicado a Hitler. La dedicatoria es clara y el nombre no es neutro en su significado. Pero en la mayoría de los epónimos rara vez se entiende a quién se dedica una especie –más allá de quienes estudien ese grupo de organismos– y en su uso son, entonces, neutrales.
Además, tengamos en cuenta que si evaluamos a cada persona a la que se ha dedicado una especie, pocos casos serán tan claros como el de Anophtalmus hitleri.
– Héroes y villanos
Teniendo en cuenta que los códigos de nomenclatura son universales, si tenemos que juzgar un caso no podemos hacerlo únicamente bajo la perspectiva occidental. ¿Bajo qué prisma cultural lo hacemos entonces?
En el ejemplo particular de que un ser vivo esté dedicado a alguien que es un villano en una cultura, pero un héroe en otra, ¿a quién atendemos a la hora de aplicar la censura? Por ejemplo, existe un género de plantas, Colona, dedicado a Cristóbal Colón.
Además de muchas otras especies de otros géneros que se nombran por él a través de algún lugar llamado en su honor como Epidendrum colombianun, un tipo de orquídea, o la hojuela de agua, Wolffia columbiana, que pertenece al género de plantas con las flores más pequeñas del mundo.
¿Quién garantiza que lo que hoy se cree adecuado en el futuro no lo sea y se demanden nuevas revisiones? Los nombres de las especies dejarían de ser estables y su función de desambiguador universal quedaría comprometida.
El papel de la nomenclatura biológica es exclusivamente la comunicación científica, la comunicación universal, permitiendo que hablantes de idiomas diferentes puedan referirse a un mismo organismo y deben considerarse neutros. Así, al gato nos referimos en todo el planeta como Felis catus. Y eso evita ambigüedades y confusiones.
– El árbol canario que no existe en Canarias
Inicialmente, los nombres de las especies pretendían funcionar como descriptores cortos. Por ejemplo, Homo sapiens traduce como “humano sabio”. Sin embargo, los nombres de las especies no tienen por qué guardar sentido alguno, hasta el punto de que pueden inducir a confusión y aún así ser válidos y mantenerse en uso.
Un caso conocido es Quercus canariensis, que traduce como “roble canario”. Pese a su nombre no existe en las Islas Canarias, sino que es nativo de la Península Ibérica. De hecho, fue nombrado “canariensis” por error.
¿Por qué no se corrige? Porque los códigos buscan minimizar el número de cambios en aras de la estabilidad, ya que la estabilidad en los nombres garantiza que la comunicación científica sea fluida no solo en el presente sino que, siempre que se pueda, lo sean también en el tiempo.
Los códigos de nomenclatura han evolucionado desde la intención inicial de crear descriptores a meramente acuñar desambiguadores que no necesitan tener sentido semántico. De hecho, volviendo al ejemplo del gato, más allá de las etimologías de “Felis” y “catus”, el resultado de encadenar estas dos palabras simplemente significa “gato”.
– Mirar al futuro
La justicia social es necesaria, pero el énfasis debe estar en el futuro. La ciencia no debe ignorar los problemas generalizados de la sociedad, y hay que trabajar prospectivamente para evitar que se perpetúen.

Los biólogos debemos ser responsables y considerar la ética para evitar causar daño. Por ejemplo, incluir referencias culturales en los nombres nuevos o consultar expertos locales para evitar nombres que resulten ofensivos.
Algunos ejemplos de nombres acuñados siguiendo estas buenas prácticas incluyen la hormiga africana Pheidole klaman, donde “klaman” significa “bello” en la tribu Akan. O el dinosaurio asiático Yi qi, que en chino significa “ala extraña”.
Surgirán acciones hacia una nomenclatura más inclusiva mediante la colaboración entre científicos de todos los países. Pero sobre todo abogamos por preservar el inmenso valor de los sistemas de nomenclatura actuales, que permiten la comunicación universal y han contribuido al actual desarrollo de la biología.
nuestras charlas nocturnas.
Cómo lograr un optimismo imbatible…

Meer(S.Gil) — Cuando uno se encuentra ante un obstáculo, problema o inconveniente, todos sabemos que lo primero que tendríamos que hacer es tranquilizarnos, respirar hondo y, como sugiere la tradición, contar por lo menos hasta diez. Sin embargo, y en la práctica, parece que llevar a cabo estos simples pasos, no es tarea fácil. A día de hoy, parece que todos perdemos los nervios a la primera de cambio y mantenemos un alto nivel de crispación ante el motivo más insignificante.
No obstante, los expertos tienen algo que decir cuando lo vemos todo negro y sin solución; de hecho, la idea principal sobre la que giran es entrenar el pensamiento positivo. Así, según Manel Reyes, director y socio de MRC International People Training, este tipo de disposición aumenta la longevidad y reduce el deterioro cognitivo de las personas; además, incrementa la cooperación, mejora la comunicación, potencia la innovación y reduce el estrés, el conflicto y las luchas de poder. ¿Alguien da más?
Pero, realmente, ¿qué significa ser positivo? Para Carlos Royo, profesor asociado de Esade, «ser positivo es la disposición para interpretar la realidad de forma que asumimos que somos capaces de conseguir algo; cuando se tiene una disposición positiva es más fácil ser ‘autoeficaz’, es decir, cumplir con las tareas y los retos a los que uno se enfrenta».
De forma paralela, Andrés Pascual, director del programa de bienestar corporativo de la Universidad Internacional de La Rioja (Unir), comenta al respecto que «la evolución nos ha programado para prestar atención siempre a lo negativo, a fin de protegernos del peligro. Pero las personas resilientes, además de poner un ojo en las posibles amenazas, tienen otro para sintonizar con lo que le genera buenas sensaciones».
La vida, sin embargo, no pone fácil mantener siempre una actitud optimista ya que existen factores que contribuyen a generar un ambiente de pesimismo. Por ejemplo, una discusión de pareja o una mala noticia en el trabajo. «Son circunstancias que predisponen a uno a perder el control y actuar de manera poco asertiva», asegura Royo.
Así pues, una buena actitud en estos momentos consiste en prestar la misma atención a los pensamientos positivos que a los negativos. «Esto permite no ir amontonando un malestar que puede acabar generando un factor precipitante», apunta.
Además, para el profesor de Esade, hay unos circuitos neurológicos asociados con el optimismo. «Están localizados en el neocórtex prefrontal, donde está la frente. Ahí se sitúa la capacidad para afrontar el abatimiento ante situaciones difíciles», explica. Cuando estos circuitos se entrenan mediante el hábito, producen el cambio del pensamiento negativo al neutro y de este al positivo.
«Por ejemplo, si al levantarse por la mañana el primer pensamiento es negativo, del tipo: ‘¡Otro día más, todavía es jueves, qué lentamente pasa la semana!’, se está activando una actitud que lleva a un tipo particular de conducta», expone Royo.

Para acabar con esa tendencia pesimista, el mensaje matutino debe ser diferente: «¡Venga, un día más, vamos a ver qué cosas buenas pueden pasar hoy!», por ejemplo. Esto no significa, advierte Royo, que la vida vaya a cambiar de golpe. «La existencia no se volverá de color de rosa, pero se está alterando el circuito neurológico habitual». Se trata de un cambio que puede hacerse desde la parte cognitiva; desde la parte conductual, las cosas que se hacen; pero también desde la emocional, las cosas que se sienten.
Pero si no somos capaces de mantener esta disciplina mental porque los problemas que enfrentamos realmente nos superan, Pascual propone dos consejos para entrenar el pensamiento positivo:
- Recuperar la sensación de control. Es vital para mantenerse optimista. Por eso, se puede entrenar a través de la resolución de pequeños problemas cuya gestión está al alcance. Y, sobre todo, no perder el tiempo preocupándose por las cosas que están fuera del círculo de influencia, como las decisiones políticas o lo que los demás piensan.
- Potenciar la gratitud. Valorar desde el agradecimiento los pequeños avances que se vayan produciendo, en lugar de sufrir desde la frustración de todo lo que aún queda por resolver.
«Martin Seligman, padre de la psicología positiva, demostró que las personas que hacen una lista diaria de gratitud, anotando las cosas buenas que les han sucedido, experimentan niveles muy superiores de bienestar y muy inferiores de depresión», concluye Pascual.
nuestras charlas nocturnas.
Así será (o podría terminar siendo) el sexo con androides…

JotDown(E.J.Rodríguez) — Lo hemos visto en novelas y película de ciencia ficción: usted, por un módico precio, adquiere una flamante reproducción de Scarlett Johanson o de Brad Pitt para que se convierta en su pareja perfecta. Para que le haga el desayuno después de una satisfactoria sesión de sexo a la precisa medida de sus gustos particulares. La posibilidad está ahí, o eso se intuye por cómo pensamos que podría evolucionar la tecnología. Pero siendo realistas, ¿sucederá esto alguna vez?
Imaginemos que efectivamente terminan creándose androides lo suficientemente parecidos a seres humanos como para que puedan ejercer como compañeros sexuales convincentes. Las posibilidades que genera esta situación, normalmente de tipo emocional, las habrá visto usted reflejadas en esas películas, novelas y series de televisión de las que hablamos.
Pero existe una posibilidad que no suele plantearse: ¿acaso no preferirán los androides del futuro mantener relaciones sexuales entre ellos antes que rebajarse a tener contacto sexual con seres humanos? La verdad es que es bastante posible que así sea, al menos cuando los androides sexuales alcancen un alto grado de sofisticación.
Así, podríamos encontrarnos con supuestos esclavos sexuales artificiales que, de uno u otro modo, terminen rebelándose contra sus creadores… porque no quieren acostarse con ellos.
Uno de los objetivos básicos de la robótica es el de conseguir construir máquinas que reproduzcan el comportamiento humano de la manera más fiel posible. A día de hoy, podríamos decir que ese proceso de imitación se encuentra todavía en mantillas, pero el constante progreso de la tecnología nos permite imaginar que puedan estar aguardándonos grandes logros más o menos a la vuelta de la esquina, quizá incluso en el transcurso de unas pocas generaciones.
El problema de la robótica del futuro, claro, es que las cosas no terminen saliendo como los científicos y técnicos esperan que salga.
No se preocupe si le disgusta la idea de tener relaciones sexuales con un androide, por visualmente atractivo que este pudiera resultar. Hay gente que sí lo haría. Aunque las encuestas tienen un valor muy relativo —por no decir que en buena parte de los casos no pueden ser tomadas en serio—, si hacemos caso de una célebre encuesta realizada por YouGov, un 9% de los individuos interrogados afirma que tendría contacto sexual con un androide si surgiera la oportunidad.
Los robots sexuales tendrían su mercado, eso está claro. Ahora bien, no crea usted que el mayor problema sería conseguir un varón o hembra robóticos cuyo tacto, movimiento y demás características físicas puedan resultar convincentes y atractivos. Esto es una tarea difícil, desde luego, pero tarde o temprano se acabará consiguiendo. Lo realmente difícil sería crear buenos compañeros sexuales desde el punto de vista psicológico, que fuesen más allá de meros autómatas que no pasaran de ser juguetes singularmente realistas.

El quid de las relaciones sexuales entre humanos es que a ambas partes (o más partes, si hablamos de sexo en grupo) les gusta la idea de practicarlo.
La implicación de la pareja sexual es mucho mayor si ella también disfruta con lo que hacemos, así que la pareja sexual artificial ideal sería aquella que llegase a disfrutar con el acto sexual tanto como nosotros.
Porque, entre otras cosas, cuando un androide posea una mente lo suficientemente compleja como para resultar un buen amante, será difícil programarlo de manera sencilla para que finja y la planificación de su conducta se convertirá en una tarea verdaderamente laberíntica.
¿Por qué? Pensemos en una computadora actual: discos rígidos que contienen información almacenada en un entorno de almacenaje.
Una memoria rígida y por lo tanto una conducta también rígida (aunque no siempre previsible, desde luego). Esto no se parece demasiado a la manera en que funciona un cerebro humano ni es la manera en que lograremos mentes artificiales lo bastante complejas.
Nuestro cerebro no solamente es una red de circuitos electrónicos, sino que está modulado por multitud de mecanismos. Por ejemplo, está la liberación de determinadas sustancias —como los neurotransmisores— que tienen un efecto enorme sobre nuestro comportamiento y nuestras emociones. La máquina bioquímica del cerebro interactúa constantemente con el resto del organismo y con el entorno, e interactúa de varias maneras simultáneamente.
Así, la manera en que pensamos y sentimos en un momento dado puede estar marcada por algo tan simple con el exceso o defecto de un neurotransmisor, o con algo tan complejo como el conjunto de estímulos internos y externos al que nos vemos sometidos. Por lo tanto, nuestra conducta no es el resultado de un programa, de un software, sino más bien de una especie de red de influencias en la que nuestro «software» determina solamente una parte.
Podemos pensar que nos gusta el sexo, pero lo cierto es que este pensamiento por sí mismo no bastaría para que el sexo nos gustase. Se precisa de toda una red de receptores sensoriales, transmisión bioquímica de información y respuestas cerebrales para que, efectivamente, nos guste el sexo. Todo nuestro organismo ha evolucionado de manera en que nos guste el sexo, pero en su complejidad necesita también de determinados condicionantes.
A cualquier ser humano no le resulta posible el sexo en cualquier circunstancia. Por este motivo no siempre nos apetece, y depende mucho de nuestro estado físico y emocional el que tengamos ganas de practicarlo o incluso el que disfrutemos más o menos con ello, o incluso el que seamos fisiológicamente capaces.
Naturalmente, dado que del sexo ha dependido siempre la reproducción biológica y la supervivencia de nuestra especie, la selección natural se ha preocupado de que el acto sexual recompense ampliamente a casi todos los individuos normales que lo practican.
Mediante el placer sexual, sobre todo, pero también existen otras recompensas relacionadas con el ego, por ejemplo, y desde luego con necesidades de contacto emocional con los demás. Pero bueno, biológicamente hablando, las respuestas fisiológicas sí son las más importantes y las más determinantes.
Si quisiéramos fabricar el androide sexual perfecto, tendríamos que conseguir que el sexo le gustase. Así, se entregaría en el acto sexual como hace cualquier pareja sexual humana. A día de hoy, esto está fuera del alcance de nuestra tecnología, pero no parece improbable que en un futuro pueda conseguirse. La clave estaría en crear cerebros artificiales que funcionasen de manera análoga a un cerebro humano.
Pretender conseguirlo únicamente mediante software y hardware al estilo de los que manejamos hoy sería una tarea de gigantes, o más bien una quimera. Pero podría lograrse si tuviésemos un tejido cerebral artificial capaz de funcionar según patrones similares a los biológicos.
Así, nuestro androide sexual podría experimentar placer mediante la liberación de determinadas sustancias en su cerebro: herramientas que consigan algo más que sencillamente producir cambios de los enunciados de información que almacena en su software.
Los seres humanos no solamente pensamos que algo nos gusta, sino que sentimos que nos gusta. Si pudiéramos conseguir algo así en un robot, o en un androide, tendríamos una pareja sexual psicológicamente convincente. Un robot que sienta que le gusta el sexo.
Desde luego, un androide tan complejo empezaría a estar ya muy alejado de nuestro concepto de lo que es una máquina, incluso de lo que es una computadora avanzada. Y bastante más cercano morfológicamente hablando a un ser humano que a cualquier máquina. Quizá estos hipotéticos androides no se comportasen exactamente igual que nosotros, pese a estar modelados a nuestra imagen y semejanza, pero sí presentarían patrones de conducta cuya complejidad sería muy similar.
Así, un robot al que le gustase el sexo sería un robot capaz de albergar emociones, porque el gusto por el sexo implica cierto grado de capacidad emocional. Y un robot emocional sería tan difícil de programar como lo es un ser humano. Es decir: a un ser humano lo podemos obligar a realizar tareas que no le gustan, incluso lo podemos doblegar y quebrar psicológicamente para que sea nuestro esclavo.
Pero esto no entra dentro de los patrones normales de relación entre personas y por ejemplo si se produce en el ámbito sexual hablamos de abuso, violación, y términos parecidos que describen una interacción aberrante e impropia entre dos individuos. Esta manera de proceder tampoco entraría dentro de los patrones normales de relación entre personas y androides.
Y no hablamos solamente del aspecto moral o ético del asunto, sino desde una perspectiva meramente funcional. Un androide que practique sexo porque le gusta difícilmente será tan buen amante si lo hace por obligación.
Ahora bien, ¿será un androide complacido por las mismas cosas que nos complacen a nosotros? La respuesta es que no. En el ámbito sexual, ni siquiera a todos los seres humanos nos complacen las mismas cosas.
La química cerebral de la que hablábamos se entremezcla con años de experiencias, aprendizajes, estímulos… cada persona es un mundo, literalmente, y al final el modo en que dos seres humanos obtienen placer sexual puede ser completamente opuesto pese a que biológicamente hablando estén «programados» para que les gusten más o menos las mismas cosas. Si existe esta divergencia de preferencias entre humanos, imaginen lo que sucederá entre humanos y androides.
Así, resulta muy posible que los androides lleguen a preferir practicar el sexo entre ellos.
A fin de cuentas, ¿Quién podrá conocer mejor las necesidades sexuales de un androide que otro androide?
Es incluso posible que los androides, o algunos de ellos, lleguen a sentir repulsión ante la idea de hacerlo con humanos… aunque en principio hayan sido fabricados para que precisamente esa sea su función. Los vericuetos de su compleja psicología son algo que no podemos prever.
Al final, pues, yacer con un juguete sexual artificial no sería muy distinto de recurrir a la prostitución: para el androide el sexo con humanos podría convertirse en un mero trabajo escasamente placentero, mientras que buscaría relaciones sexuales satisfactorias con otros miembros de su propia especie.
Si tal cosa sucediese, la creación de androides destinados al placer sexual sería un logro técnicamente admirable, pero socialmente inútil… ya que vendrían a ejercer una función que ya existe y no por nada calificamos como «el oficio más antiguo del mundo». Es muy posible que la idea de fabricar amantes eternamente complacientes choque con la realidad psicológica y física de esos androides.
Incluso aunque pudiésemos fabricar androides capaces de amar —posibilidad que no se antoja completamente imposible ni mucho menos—, lo más seguro es que terminasen eligiendo a quién amar, exactamente igual que hacemos nosotros una vez trascendemos el ámbito de la familia.
Así pues, los humanos solitarios del futuro que tuviesen puestas sus esperanzas en comprar una novia o novio robóticos, bien podrían obtener un resultado no muy distinto del que tendrían usando ese dinero para tener una pareja que esté con ellos por pura conveniencia monetaria. Es más, la pareja humana —aun por conveniencia— podría dar muchos mejores resultados que la pareja robótica.
Por supuesto, cabe la posibilidad de que los androides encontrasen tan deseable el sexo con humanos como el sexo entre ellos mismos. Quién sabe, quizá podríamos convertirnos en un fetiche para algunos de ellos, aunque en tal caso comprobaríamos que se ha dado vuelta la tortilla y que de repente somos nosotros los juguetes sexuales.
Esto, en principio, podría alentar a quien sueñe con acostarse con un complaciente androide… solo que ese androide ya estaría pensando en su propio placer más que en el nuestro y podría resultar no tan complaciente.
Es más, ¿Quién asegura que no podrían surgir entre los androides conductas sexuales aberrantes, hasta el punto de hallarnos ante verdaderos psicópatas sexuales artificiales? No tenemos forma de saber con seguridad cómo funcionarán sus mentes y sus emociones. Ni siquiera podemos prever cómo funcionarán las de nuestros congéneres humanos, así que imaginen la papeleta.
Todo esto, por descontado, sin mencionar el aspecto ético del asunto.
Un androide lo suficientemente complejo como para tener la posibilidad de convertirse en un amante convincente podría ser también lo bastante complejo como para que nos planteemos hasta dónde llegan sus derechos y sus prerrogativas.
O al menos para que ese mismo androide termine planteándoselo y exigiendo esos derechos por su cuenta.
Y quizá entre esos derechos, piense él o ella (o ello, si lo prefieren) podría estar el derecho de practicar sexo con quien le apetezca y cuando le apetezca.
Ya hemos dicho que programarlo para que ejerza como sumiso esclavo sexual no sería nada fácil, por no decir que podría resultar imposible.
En todo caso, se los podría educar para que fuesen esclavos sexuales, pero esto plantearía dilemas morales considerables y no muy distintos a los que nos plantea la posibilidad de que alguien críe a seres humanos con la única intención de convertirlos en juguetes sexuales.
Así pues, el único amante robótico que aseguraría una complacencia y obediencia totales sería una imitación física pero sin personalidad propia de un amante humano. Algo no muy distinto de las inquietantes muñecas sexuales interactivas que ya se han empezado a fabricar y cuyo uso no va mucho más allá de proporcionar una forma elaborada de masturbación. Y claro, ahí no estaríamos hablando de una pareja sexual convincente.
En resumen, el sexo con androides es como un lanzamiento de dados: sabemos lo que pretendemos obtener, pero solamente una conjunción de afortunadas casualidades podría conseguir que efectivamente lo obtengamos.
A priori, y dada la extensa capacidad emocional del ser humano, no resulta completamente imposible concebir una historia de amor —o siquiera una satisfactoria relación sexual— entre un humano y un androide lo suficientemente complejo como para despertar afecto y sentir afecto a su vez.
En la práctica, sin embargo, ese ideal podría no alcanzarse nunca. Poniéndonos en plan película de ciencia ficción, los androides podrían terminar creando clubes donde acuden para relacionarse entre ellos y accediendo al sexo con humanos con no mucho mayor interés que el que ofreciera alguien que se prostituye.
Podríamos ver a una perfecta reproducción de Scarlett Johansson ligando con una perfecta reproducción de Brad Pitt, pero sin la posibilidad de que un vulgar humano —incluso un humano de físico particularmente agraciado— despertase interés sexual en ninguno de ellos dos.
Solo el tiempo dirá qué sucede, pero por si las moscas vaya usted haciéndose a la idea: intente seguir perfeccionando el arte de gustarle a los humanos, porque su reluciente Scarlett Johansson recién venida de fábrica podría decidir que no resulta usted lo bastante interesante. Así de insatisfactorio será, muy probablemente, el sexo con robots. Cosas que pasan.
nuestras charlas nocturnas.
¿Por qué las mujeres viven más que los hombres?…

AARP(J.Migala) — Si eres un hombre y estás leyendo esto, se espera que mueras varios años antes que una mujer.
Puede que eso no te sorprenda mucho. Después de todo, históricamente las mujeres han vivido más tiempo que los hombres, algo que es cierto en casi todos los lugares del mundo. Pero en los últimos años, la brecha de longevidad entre los sexos solo ha crecido.
Datos publicados en la revista JAMA Internal Medicine (en inglés) en el 2023 encontraron que en el 2021, se esperaba que las mujeres vivieran casi seis años más que los hombres en Estados Unidos, la mayor brecha en la expectativa de vida entre los sexos en casi tres décadas. En el 2022, la diferencia se redujo un poco. Aun así, la expectativa de vida de una mujer en Estados Unidos fue de 80.2 años; para los hombres, fue 74.8, según muestran los últimos datos federales (en inglés).
¿A qué se debe? Los médicos e investigadores señalan varias razones por las que las mujeres generalmente viven más que los hombres.
5 razones por las que las mujeres tienden a vivir más tiempo
1. COVID-19
El coronavirus es en parte culpable del reciente crecimiento de la brecha, dice el Dr. Brandon Yan, médico de la Universidad de California en San Francisco e investigador principal del artículo de JAMA. Los hombres tienen más probabilidades de padecer enfermedades crónicas, como diabetes o EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), lo que aumenta las probabilidades de sufrir una infección grave.
También enfrentan normas sociales de masculinidad que pueden haber contribuido a la resistencia de usar mascarilla y vacunarse durante el auge de la pandemia, añade Yan, «y comportamientos más arriesgados en general».
Yan sigue «cautelosamente optimista» de que la brecha comenzará a reducirse ahora que estamos en un mejor lugar con la COVID-19. El virus todavía está circulando, pero la mayoría de las personas tienen algún tipo de inmunidad a través de vacunas e infecciones previas, y los tratamientos pueden frenar complicaciones graves si se contrae. Aun así, que la COVID disminuya no significa que las vulnerabilidades de un hombre desaparecerán por completo.
2. Diferencias biológicas
El estrógeno, cuyos niveles caen precipitadamente durante la menopausia, es una hormona que protege la salud, dice Dawn Carr, directora del Centro Claude Pepper de la Universidad Estatal de Florida y profesora afiliada al Institute for Successful Longevity.
Según Cleveland Clinic, el estrógeno puede ayudar a proteger el corazón y el cerebro, y puede reducir la inflamación y mejorar la masa muscular y la densidad ósea. De hecho, se cree que el estrógeno es la razón por la que las mujeres padecen enfermedad cardíaca —la principal causa de muerte en el país— una década más tarde que los hombres.
3. Manejo del estrés
Hay una gran diferencia entre los hombres y las mujeres en términos de cómo procesan el estrés, dice Carr: «Cuando están estresados, los hombres tienden a adoptar comportamientos que tienen más consecuencias para su salud que las mujeres. Podrían beber alcohol y fumar. Y muchas veces no tienen las mismas redes sociales que los protejan para hablar de sus sentimientos y manejar sus emociones».
Las mujeres, por otro lado, podrían ser más propensas a acudir a un amigo o familiar para hablar sobre lo que están pasando, una costumbre que sin duda es más saludable y reduce enormemente el estrés.

4. Atención médica
Desde la juventud hasta la mediana edad, las mujeres tienden a visitar al médico más a menudo que los hombres, según los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Sin embargo, cuando llegan a los 65 años, más de 9 de cada 10 hombres y mujeres visitan a un profesional médico (en inglés).
«Las mujeres suelen ser un poco más proactivas con respecto a su salud», dice el Dr. Douglas E. Vaughan, director del Potocsnak Longevity Institute en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern. «Lo vemos en la vida cotidiana y en nuestras prácticas aquí.
Muchas de las medidas preventivas que las personas pueden tomar incluyen la detección del cáncer cervical o una mamografía, que están integradas en la cultura para que las mujeres las realicen. Los hombres pueden ser más reacios a aprovechar las oportunidades de detección que existen».
5. Educación universitaria
También hay una brecha en la educación universitaria: las mujeres superan a los hombres. Eso puede hacer que los hombres realicen trabajos más físicamente exigentes o riesgosos, dice Carr. El nivel de educación también puede influir en el acceso de una persona a una atención médica de calidad a lo largo de su carrera. En el 2021, el 46% de las mujeres de 25 a 34 años tenían una licenciatura, en comparación con el 36% de los hombres en ese rango de edad, según muestra un informe del Pew Research Center.
– 5 consejos para ayudarte a vivir más tiempo
Si te identificas con alguna de estas razones, puedes tomar medidas como hombre para mejorar tus probabilidades de vivir más tiempo, y eso comienza tomando el control de tu salud.
«Estamos empezando a pensar en lo que podemos hacer para ralentizar nuestra edad biológica. Las mujeres tienen la ventaja en ese espacio, pero eso no significa que las intervenciones o cambios de estilo de vida no sean eficaces para todos», dice Vaughan. «Las personas deberían saber que incluso si comienzan tarde —a los 60, 70, incluso 80 años—, no es demasiado tarde».
Te explicamos por dónde empezar:
1. Hazte pruebas de detección
Pregúntale a tu médico qué exámenes de salud te toca hacer. «Aprovecha los exámenes que se pueden hacer para preservar tu salud y potencialmente extender tu vida», dice Vaughan.
En este momento, las recomendaciones para las pruebas de detección de cáncer para hombres mayores de 50 años incluyen pruebas de detección de cáncer colorrectal, cáncer de pulmón (para fumadores actuales o exfumadores) y potencialmente cáncer de próstata, según la American Cancer Society.
Cuándo y con qué frecuencia necesitas realizarte estas pruebas depende de tu edad y salud, y la mejor persona para preguntar es tu proveedor de atención médica.
2. Conoce cómo se encuentra tu salud metabólica

«La diabetes puede ser un trastorno bastante silencioso durante un largo período de tiempo.
Puede pasarse por alto, lo que puede tener efectos devastadores en el sistema cardiovascular», dice Vaughan.
De hecho, un porcentaje más alto de hombres (41%) que de mujeres (32%) tenía prediabetes, pero más mujeres eran conscientes de su prediabetes en comparación con los hombres, según los CDC.
Hacerte análisis de sangre para medir tu HbA1c (una medida de azúcar en sangre) y tus niveles de colesterol, así como una lectura de tu presión arterial, puede indicarte si necesitas hacer ajustes en tu estilo de vida o considerar tomar medicamentos para controlar esos niveles.
3. Evalúa tu salud mental
Es común que los trastornos del estado de ánimo como la depresión estén poco diagnosticados en los hombres. Y la depresión es un factor de riesgo para las acertadamente apodadas muertes por desesperación de suicidio, trastorno por consumo de alcohol y sobredosis de drogas. (El estudio de JAMA también encontró que estos factores contribuían a la brecha en la expectativa de vida entre los hombres y las mujeres).
«La salud mental a menudo se pasa por alto en muchas circunstancias», dice Vaughan. Puede ser realmente difícil abordar el tema, pero tu médico de atención primaria puede ser el primer paso para iniciar la conversación, y puede decirte a dónde ir para obtener ayuda más específica.
4. Mantén tus relaciones
La conexión social es una forma importante de amortiguar el estrés y promover el bienestar emocional, dice Carr. Investigaciones anteriores incluso han concluido que los lazos sociales son tan importantes como dejar de fumar o moderar tu consumo de alcohol cuando se trata de alargar tu vida.
«Mantener relaciones significativas con amigos y familia es esencial y protector», dice. Pregúntate si has hablado con un amigo hoy.
5. Mejora tus hábitos
Las cosas que escuchas todo el tiempo (lo que comes, cómo te mueves, tus hábitos de sueño) pueden no ser sorprendentes, pero siguen siendo importantes para tu salud o los años que vives sin sufrir una enfermedad relacionada con el envejecimiento, dice Vaughan.
Este es el momento en que puedes hacer las actividades que quieres hacer sin que las enfermedades o las limitaciones funcionales te lo impidan. «La dieta y el ejercicio son las mejores cosas que puedes hacer para retrasar tu edad biológica», dice.
nuestras charlas nocturnas.
Las tasas de vacunación infantil se estancan en el mundo y alertan por el aumento de los niños “cero dosis”…
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Infobae — La vacunación evita que, en el mundo, se produzcan entre 3,5 y 5 millones de muertes al año por enfermedades como la difteria, el tétanos, la tos ferina, la gripe y el sarampión.
Sin embargo, aún el acceso a la inmunización enfrenta barreras. Una preocupación es el problema de las niñas y los niños “cero dosis”. Son chicas y chicos que no reciben una sola dosis de vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina, y eso lo pone en riesgo de sufrir enfermedades que pueden ser prevenidas.
De acuerdo al nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNICEF, la cobertura mundial de inmunización infantil se estancó en 2023. Eso dejó a 2,7 millones de niños adicionales sin vacunar o subvacunados en comparación con los niveles de 2019, antes de que se produjera la pandemia por el coronavirus.
El año pasado, el número de niños que recibieron tres dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP) se estancó en el 84%. Es decir, fueron 108 millones que solo accedieron a esas dosis.
Pero el número de niños que no recibieron una sola dosis de la vacuna aumentó de 13,9 millones en 2022 a 14,5 millones en 2023.
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En la Argentina, la cobertura con la vacuna DTP contra la difteria, el tétanos y la tos convulsa estaba en el 83% en el año 2019. Bajó al 74% en 2020, subió luego al 84% en 2022 y volvió a caer al 64% el año pasado, según el informe de OMS y Unicef.
En cambio, en países como México la cobertura mejoró. En 2019 la cobertura de la vacuna DTP alcanzaba al 82% de la población que tiene que recibir. Bajó al 72% en 2020. Al año siguiente se empezó a recuperar y alcanzó el 85% el año pasado. En el caso de Colombia, también ha ido mejorando: la cobertura bajó al 88% en 2020 y se fue recuperando hasta llegar al 90% el año pasado.
“Las últimas tendencias demuestran que muchos países siguen dejando de lado a demasiados niños”, afirmó la directora ejecutiva de Unicef, Catherine Russell.
La experta precisó cómo debería facilitarse la vacunación masiva. “Cerrar la brecha de inmunización requiere un esfuerzo global, en el que los gobiernos, los socios y los líderes locales inviertan en atención primaria de salud y trabajadores comunitarios para garantizar que todos los niños sean vacunados y que se fortalezca la atención médica en general”.
– Dónde viven los chicos “cero dosis”
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El informe dio detalles sobre quién son los niños “cero dosis” hoy. Más de la mitad de los niños no vacunados viven en 31 países con situaciones frágiles, vulnerables y afectados por conflictos. Están en riesgo de sufrir enfermedades prevenibles como consecuencia de las interrupciones y la falta de acceso a servicios de seguridad, nutrición y salud.
Otro dato: 6,5 millones de niños no completaron su tercera dosis de la vacuna DTP, necesaria para lograr la protección contra enfermedades en la infancia y la primera infancia.
Los datos surgen del informe que la OMS y UNICEF realizan sobre la cobertura nacional de inmunización (WUENIC), y da cuenta de las tendencias de inmunización para 14 enfermedades.
La tendencia muestra que la cobertura mundial de inmunización se ha mantenido prácticamente sin cambios desde 2022 y, “lo que es más alarmante, aún no ha regresado a los niveles de 2019″, señalaron en un comunicado conjunto.
Hay riesgo de brotes por sarampión
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La falta de acceso a la inmunización ya tiene consecuencias para la salud pública. Una de ellas es el desarrollo de brotes de sarampión, la infección viral altamente contagiosa que puede ser prevenida con vacunas.
Se detectó que las tasas de vacunación contra la mortal enfermedad del sarampión se estancaron y eso dejó a casi 35 millones de niños sin protección o sólo parcialmente.
En 2023, solo el 83% de los niños en todo el mundo recibieron su primera dosis de la vacuna contra el sarampión a través de servicios de salud de rutina.
Mientras que el número de niños que recibieron su segunda dosis aumentó modestamente con respecto al año anterior, alcanzando el 74% de los niños. Estas cifras no alcanzan la cobertura del 95% necesaria para prevenir brotes, evitar enfermedades y muertes innecesarias y alcanzar los objetivos de eliminación del sarampión.
En los últimos cinco años, los brotes de sarampión afectaron a 103 países, donde viven aproximadamente las tres cuartas partes de los bebés del mundo.
La baja cobertura de vacunación (80% o menos) fue un factor importante. Por el contrario, 91 países con una fuerte cobertura de vacunación contra el sarampión no experimentaron brotes.
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“Los brotes de sarampión son el canario en la mina de carbón, ya que exponen y explotan las deficiencias en la inmunización y afectan primero a los más vulnerables”, afirmó el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.
“Este es un problema que tiene solución. La vacuna contra el sarampión es barata y puede administrarse incluso en los lugares más difíciles. La OMS se compromete a trabajar con todos nuestros socios para ayudar a los países a cerrar estas brechas y proteger a los niños en mayor riesgo lo más rápido posible”, resaltó el director.
– Qué pasó con la vacunación contra el virus del papiloma humano
La cobertura mundial de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH en español o HPV en inglés) entre las niñas aumentó sustancialmente.
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Por ejemplo, la proporción de niñas adolescentes a nivel mundial que recibieron al menos una dosis de la vacuna contra el VPH, que brinda protección contra el cáncer de cuello uterino, aumentó del 20 % en 2022 al 27 % en 2023. Esto se debió en gran medida a las fuertes introducciones en los programas respaldados por Gavi. países como Bangladesh, Indonesia y Nigeria.
El uso del esquema de vacuna contra el VPH de dosis única también ayudó a aumentar la cobertura de vacunación.
“La vacuna contra el VPH es una de las vacunas de mayor impacto en la cartera de Gavi, y es increíblemente alentador que ahora esté llegando a más niñas que nunca”, expresó la doctora Sania Nishtar, directora ejecutiva de Gavi, la Alianza para las Vacunas.
“Con las vacunas ahora disponibles Para más del 50% de las niñas elegibles en los países africanos, tenemos mucho trabajo por hacer, pero hoy podemos ver que tenemos un camino claro para eliminar esta terrible enfermedad”, afirmó.
Sin embargo, la cobertura de la vacuna contra el VPH está muy por debajo del objetivo del 90% para eliminar el cáncer de cuello uterino como problema de salud pública, y llega solo al 56% de las adolescentes en los países de ingresos altos y al 23% en los países de ingresos bajos y medianos.
Una encuesta reciente realizada a más de 400.000 usuarios de la plataforma digital de UNICEF para jóvenes, U-Report , reveló que más del 75% desconoce o no está seguro de qué es el VPH. Esa situación subraya la necesidad de que haya una mayor concientización sobre la infección por ese patógeno y una mejor accesibilidad a las vacunas.
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La infección por el papilomavirus humano (VPH) es una infección de transmisión sexual común. Generalmente, la infección suele desaparecer por sí sola, sin necesidad de tratamiento. Sin embargo, algunas infecciones pueden generar verrugas genitales y hasta la aparición de células anormales, que se acaban transformando en cáncer. La vacunación por VPH puede prevenir los cánceres.
Cuando a los usuarios de la plataforma digital se les informó sobre el virus, su relación con el cáncer y la existencia de una vacuna, el 52% de los encuestados indicaron que querían recibir la vacuna contra el VPH. Pero se ven obstaculizados por limitaciones financieras (41%) y falta de disponibilidad (34%).
Si bien ha habido avances modestos en algunas regiones, incluida la región africana y los países de bajos ingresos, las últimas estimaciones resaltan la necesidad de acelerar los esfuerzos para cumplir los objetivos de la Agenda de Inmunización 2030 (IA2030) de una cobertura del 90% y no más de 6,5 millones de personas. niños que recibirán “dosis cero” en todo el mundo para 2030.
nuestras charlas nocturnas.
¿A qué edad pronuncian los niños sus primeras palabras y cuándo debemos preocuparnos si no lo hacen?

The Conversation(J.P.López) — Llega un día en la vida de todo niño en el que su habitual cacofonía de sílabas sin sentido, el conocido balbuceo, da paso, casi a modo de pequeño milagro, a la pronunciación de una primera palabra reconocible.
Entre los 13 y los 18 meses, los niños comienzan a comprender y a emplear palabras que nombran objetos cotidianos, acciones frecuentes y personas significativas para ellos. Empiezan a reconocer las partes del cuerpo y giran la cabeza en torno suyo cuando alguien pregunta dónde está algo.
No obstante, en el momento de la aparición de las primeras palabras, así como en la elaboración de las primeras frases, los niños muestran una gran variabilidad. Esto ha hecho que no sea sencillo para algunas familias informarse de cuándo deben preocuparse ante un retraso en la adquisición de este vocabulario temprano. Trataremos de arrojar un poco de luz.
– Hablantes tardíos
Definimos como hablantes tardíos a aquellos niños que, ya a los 24 meses, producen menos de 50 palabras o no emiten oraciones de dos o más elementos. Hay que aclarar que la etiqueta “hablante tardío” no es un diagnóstico. Es un término que sirve para describir a este grupo de niños, cuya prevalencia se estima cercana al 13% de la población. No se recomienda el uso del término cuando hay discapacidad intelectual, daño neurológico, pérdida auditiva o ausencia de intención comunicativa.
Algunos de estos hablantes tardíos acabarán presentando un problema grave y persistente para producir y comprender el lenguaje. Se trata del denominado trastorno del desarrollo del lenguaje, que afecta en torno al 7 % de la población y que implica problemas heterogéneos relacionados, por ejemplo, con la adquisición del vocabulario o con la capacidad de usar y comprender frases complejas.
Sin embargo, en esto encontramos también una gran variabilidad. Algunos estudios señalan que muchos de estos hablantes tardíos, de hecho, no acabarán presentando problemas clínicamente significativos en el desarrollo del lenguaje.
Llegados a este punto cabe preguntarse lo siguiente: ¿deben los hablantes tardíos recibir atención profesional por parte de un especialista en lenguaje? Hay debate al respecto, pero algunos investigadores son taxativos al afirmar que sí. Dan razones como las siguientes:
- Incluso aquellos hablantes tardíos que no tengan problemas clínicamente significativos en el desarrollo del lenguaje tendrán, llegada la adolescencia, un vocabulario más pobre que el de sus iguales. Recibir una estimulación del lenguaje temprana y bien fundamentada puede ayudar a los niños tratar de cerrar esas futuras brechas.
- El porcentaje de los hablantes tardíos que sí tendrá problemas futuros en el desarrollo del lenguaje estará abordándolos de esta manera de forma temprana. Esto permite a los profesionales actuar lo antes posible ante un problema que tiene un fuerte impacto en el desarrollo académico y personal de estos niños.

– Banderas rojas: ¿Cuándo consultar a un especialista?
Más allá de los hablantes tardíos, algunos estudios han tratado de crear un consenso entre los especialistas acerca de cuáles son las banderas rojas a las que familias y cuidadores deben estar atentos en el desarrollo del lenguaje, el habla y la comunicación en los primeros años.
Entendemos por banderas rojas aquellos aspectos que, de ser observados, deben derivar en la búsqueda de una atención profesional especializada. Se trata de indicadores de extrema gravedad, que bajo ningún concepto deberían ignorarse o asarse por alto.
Entre los 12 y los 23 meses, que el niño presente ausencia de balbuceo o que no reaccione a cambios en el entorno como, por ejemplo, estímulos sonoros, es un motivo para buscar ayuda profesional que tiene un alto consenso entre los expertos.
Más tarde, entre los 24 y los 35 meses, el hecho de que los niños no hayan emitido aún sus primeras palabras, la ausencia de interacciones con el entorno, la falta de intención comunicativa o la falta de reacción ante el lenguaje emitido por otros son las banderas rojas que debemos reconocer.
Finalmente, entre los 36 y los 48 meses, que el habla sea ininteligible para los propios familiares o cuidadores, los problemas en la comprensión de oraciones simples o que los niños no elaboren frases sencillas son algunas de las banderas rojas a tener en cuenta.
Estas banderas rojas son enormemente conservadoras, es decir, recopilan indicadores muy graves y extremos. Es posible encontrar otros problemas más sutiles o con una gravedad menor que hagan recomendable pedir apoyo especializado. No obstante, estos indicadores pueden ayudar a familias y a profesionales a la hora de saber qué indicadores revisten una mayor gravedad.

