Los faros abandonados más sorprendentes del mundo…

Público(S.Pato)/abc/Pocas estructuras arquitectónicas creadas por el hombre provocan tal fascinación como los faros. Altos e imponentes se erigen frente en las costas para guiar a los navegantes a puerto, formando parte de paisajes evocadores, a veces agrestes y, en otras ocasiones, idílicos.
Incluso aquellos que ya no están en funcionamiento conservan todo el encanto. Tanto es así que los viajeros y artistas no dudan en acercarse a descubrirlos y convertirlos en protagonistas de sus fotografías, dibujos o pinturas. Entre ellos se encuentran los que te traemos hoy, algunos de los faros abandonados más bonitos del mundo cuya visión siempre nos hace soñar.
– Faro de Talacre (Gran Bretaña)

Situado en la costa norte de Gales, el faro de la playa de Talacre, también conocido como el faro de Ayr, se construyó en 1776 y estuvo en funcionamiento hasta 1840. Desde entonces, su aspecto ha sido objeto de algún que otro cambio, pero ni el abandono ni el olvido ha provocado que pierda su encanto.
Muchos son los que acuden a descubrirlo, con sus 18 metros de alto y 5,4 metros de diámetro. Desde cada una de sus plantas se observan hermosas panorámicas de la costa y la playa.
Abandonado desde 1840, ha pasado por numerosos ciclos de deterioro y remodelación, y la última reconstrucción en 1994 lo convirtió en un alegre poste de caramelo rojo y blanco en la playa, enmarcado por el cercano parque eólico marino.
A lo largo de los años, el faro fue testigo de muchos cambios: durante la Segunda Guerra Mundial, los cazas de la Fuerza Aérea ametrallaron la playa para practicar tiro al blanco, disparando a objetivos de madera en las dunas y a balizas remolcadas por aviones.
En un momento dado, vio cómo todo el pueblo cercano de Talacre se recubría con papel de plata, como conejillo de indias para una nueva tecnología antirradar. Ahora es un tranquilo lugar turístico con hermosas vistas de la bahía.

El faro es muy conocido en la zona por sus apariciones fantasmales, supuestamente por un farero fantasmal que camina alrededor de la parte superior de la torre. Los médiums que visitan el lugar afirman haber sentido el espíritu de un hombre solitario, Raymond, que murió de pena. Algunos turistas han regresado sintiéndose mal y perturbados.
Para conmemorar a esta alma perdida, el propietario del faro encargó a la artista local Angela Smith la creación de The Keeper, una escultura de 2 metros de alto hecha con cientos de piezas de acero inoxidable de grado médico y muy pulidas. Los numerosos agujeros que tiene en el cuerpo tienen la finalidad de dejar pasar el viento y crear campanadas fantasmales.
– Faro de Aniva (Rusia)

Uno de los faros abandonados más bellos y espectaculares del mundo es el faro de Aniva, que se alza sobre la roca Opásnosti junto a la isla de Sakhalin, en Rusia. Estuvo a punto de ser demolido por los japoneses, después de parte de la isla quedase bajo su poder en los años 30.
El faro de Aniva fue construido por los japoneses en 1939, sobre un trozo de roca frente a la costa sur de Sakhalin, una estrecha isla de 950 km de longitud situada justo al este de Rusia, entre el mar de Japón y el mar ruso de Ojotsk. La isla estuvo prácticamente deshabitada hasta el siglo XIX, cuando tanto Japón como Rusia se interesaron en anexionársela; los rusos para utilizarla como colonia penal.
Esto dio lugar a años de conflicto, reducción de tropas y aumento de las fuerzas militares, y ambas naciones acordaron dividir la isla a lo largo del paralelo 50. Se construyó un anillo de faros en la costa rocosa de Sajalín para avisar a los buques de transporte de tropas y mercantes que llegaban.
Después de unos 50 años de compartir la isla, los rusos se la anexionaron en su totalidad durante la Segunda Guerra Mundial, lo que provocó la evacuación de medio millón de japoneses a Hokkaido. En 1951 se firmó el Tratado de San Francisco, que entregó oficialmente la tenencia de la isla a los rusos, aunque aún quedan muchos problemas territoriales por las islas circundantes más pequeñas.

Tras la Segunda Guerra Mundial, los soviéticos recuperaron el control de Sajalín e instalaron un generador de radioisótopos suministrar electricidad a la lámpara, lo que lo convirtió en un faro de propulsión nuclear. Tras la caída del comunismo, el generador fue retirado y se abandonó la instalación, que posteriormente sufrió varios saqueos.
Los saqueos, el paso del tiempo y la inaccesibilidad de su ubicación le han otorgado ese aspecto de película que hoy en día nos ofrece.
Tras la Segunda Guerra Mundial, se instaló en él un Generador Termoeléctrico de Radioisótopos (RTG). A causa del 75 aniversario del fin de la guerra, unos jóvenes por iniciativa propia accedieron en el año 2020 hasta el faro de Aniva para iluminarlo y enarbolar la bandera rusa.
Hoy en día, el faro de Aniva está abandonado. Sus siete pisos de motores diésel, salas de acumuladores, espacios habitables para el farero, instalaciones de radio, almacenes, un gran péndulo mecánico (para regular el sistema óptico) y un estanque de mercurio de 300 kg (como superficie de rotación de baja fricción para la lente) están inmóviles y solo resuenan con el eco de las olas que chocan contra los riscos circundantes.
– Rubjer Knude (Dinamarca)

Cuando se habla de los más hermosos más faros en desuso, siempre hay alguien que termina mencionando el faro danés Rubjer Knude. Y con toda la razón. Se encuentra en la península de Jutlandia y comenzó a funcionar en el año 1900, rodeado de un sistema dunar que terminó por apoderarse de todo el entorno.
Las dunas crecieron tanto que de los 23 metros del faro, en 1968 solo eran visibles 15 metros, por lo que hasta se inhabilitaron las principales entradas. En consecuencia, dejó de estar en funcionamiento. Ahora es uno de los símbolos turísticos de la zona.

Cuando este faro ubicado en la península de Jutlandia encendió su lámpara el 27 de diciembre de 1900, sus constructores estaban seguros de que su ubicación podría mantenerlo fuera del alcance de las dunas de arena arrastradas por el viento que hacían impensable cualquier edificación junto al mar.
Sin embargo, se equivocaron y casi 70 años después de su inauguración el faro quedó inoperativo y 35 más tarde todos los edificios del complejo fueron abandonados. Hoy en día, apenas solo la parte superior de la torre sobresale por encima de la arena.
A lo largo de los años se hicieron esfuerzos para proteger el faro, instalando rejas de pino arenoso y plantando hierba de tilo en las dunas en un intento de detener su invasión.
No funcionó y el faro se cerró, pero la vida a su alrededor no se detuvo por completo: después de 1968, los edificios circundantes se convirtieron en un museo de arena flotante y una cafetería, que continuó funcionando hasta 2002.

Sin embargo, ahora la arena también se los ha tragado, derrumbando sus techos con su peso.
En el año 2019 el faro de 720 toneladas de peso fue movido tierra adentro para alejarlo de la orilla del mar con la intención de protegerlo, ya que de seguir donde se encontraba. Pronto, cuando el mar se acerque más y los vientos soplen sin cesar las dunas hacia el interior, no quedará nada del Rubjerg-Knude.
– Faro de Tillamook Rock (Estados Unidos)

El faro de Tillamook Rock o de la roca de Tillamook se encuentra en el estado de Oregón, en los Estados Unidos. Se trata de otro de esos faros decimonónicos preciosos que dejó de utilizarse en 1957. La imagen que constituye es de lo más hermosa, construido sobre una roca a un par de kilómetros de la costa, y batido por las olas durante los temporales.
Debido a los extensos trabajos de topografía y voladuras necesarios para construir un faro en el peñasco marino de Tillamook, combinados con las condiciones climáticas erráticas, fue el faro de la Costa Oeste más caro jamás construido. Pronto se lo conoció como «el terrible Tilly», por el peligroso viaje que debían hacer los fareros para traer suministros desde el continente.

Tilly ha demostrado ser un modelo popular tanto para pintores como para modelistas. De hecho, en Estados Unidos se pueden conseguir modelos de faros en cerámica y papel como objetos de colección.
A lo largo de los años, feroces tormentas dañaron el faro, destrozaron su lente Fresnel y erosionaron la roca sobre la que se encontraba, lo que provocó su desmantelamiento en 1957 y su venta a manos privadas, comenzando finalmente su última vida como columbario; un lugar de descanso final para las urnas llenas de las cenizas de los muertos.

El Columbario Eternity at Sea enterró solo 30 urnas entre 1980 y 1999, antes de que la empresa perdiera su licencia. Hasta el día de hoy no han recuperado la licencia, pero esas cenizas todavía permanecen, sobre tablas de madera con vista al embravecido Océano Pacífico.
La particular ubicación del faro de la roca de Tillamook y el frecuente oleaje que la azota es lo que contribuye a su espectacularidad. Resulta visible sin problemas desde la costa, aunque es aconsejable llevar unos prismáticos.
– Klein Curazao (Antillas Holandesas)

Situado en una pequeña isla del Caribe, con aguas turquesas y playas idílicas el faro de Klein Curazao (‘Pequeño Curazao’) se construyó por primera vez en 1850, en una pequeña lengua de tierra a 11 km de la punta sureste de Curazao, en el mar Caribe. Es exactamente el tipo de lugar por el que Jack Sparrow habría brincado.
Actualmente está ahuecado, se está desmoronando rápidamente y ha sido designado como zona en peligro de extinción, a pesar de haber sido reconstruido una vez en 1879 y otra en 1913.
La torre del faro, de 20 m (66 pies) de altura, está abandonada, junto con las dos casas de dos pisos en ruinas de los fareros que la flanquean, pero aún funciona.
Se reactivó con una baliza LED alimentada por energía solar durante la restauración de las ayudas a la navegación de Curazao en 2008, después de haber permanecido completamente inactiva durante muchos años. Un tramo de costa salpicado de naufragios oxidados da fe de su necesidad. Ahora, el LED emite dos destellos blancos cada 15 segundos.

A pesar de su ubicación, esta pequeña isla caribeña, testigo de un buen número de naufragios e incursiones, piratas pertenece a los Países Bajos y alberga un solitario faro desde 1850. En 1877, un fuerte huracán destruyó el edificio original y en 1879 se reemplazó por uno construido con materiales más resistentes.
Pese a ello, el nuevo faro fue dañado por una tormenta y reparado de nuevo en 1913. Aunque el faro había sido abandonado hace décadas su lámpara fue reactivada recientemente y se le instaló un sistema automático de energía solar LED.
Klein Curazao tiene una superficie de apenas 1,7 km cuadrados y no tiene población permanente, salvo unas cuantas cabañas pequeñas utilizadas por pescadores. El lado de barlovento de la isla está plagado de barcos hundidos, cientos de chanclas arrastradas por la corriente y miles de botellas de plástico.
Su hermano mayor, Curazao, se encuentra frente a la costa de Venezuela y tiene una población permanente de unos 140.000 habitantes, algunos de los cuales viajan a Klein Curazao para bucear en sus hermosos corales y cuevas submarinas.

Curazao se convirtió oficialmente en una colonia holandesa en 1815, a pesar de los esfuerzos de expansión alemanes en 1888, cuando se estableció una base naval alemana en Klein Curazao. Sin embargo, pronto fueron derrotados por el clima tormentoso. No quedan ruinas de la base.
El encanto de este faro que durante tanto tiempo ha estado en el olvido, tal y como refleja su estado de conservación, sigue siendo indiscutible. La isla además cuenta con otra parada turística: un barco abandonado que también provoca las delicias de los fotógrafos. Son frecuentes las excursiones en botes hasta este lugar, para pasar la jornada, conocerlo y practicar snorkel.
– Whiteford (Gran Bretaña)

Si por algo llama la atención el faro Whiteford es por su material de construcción y su particular silueta, la cual lo hace único. Con 13 metros de altura, fue levantado en 1865 y su estructura está fabricada en hierro fundido. Es la única torre de este tipo que se encuentra barrida por las olas en toda Gran Bretaña, aunque puedes llegar hasta él cuando baja la marea, ya que se ubica a menos de dos kilómetros de la orilla del mar.
El faro Whiteford estuvo activo hasta el año 1920, cuando un faro más moderno se levantó en las proximidades. Ahora es una visita obligada si acudes a esta zona de la península de Gower, al sur de Gales.
– Waugoshance

No todos los faros están en la orilla del mar, los lagos también necesitan faros. Especialmente los muy grandes como «Los Grandes Lagos», donde los naufragios han sido comunes desde hace varios siglos. El Waugoshance fue construido en 1851 para guiar a los barcos a través de una zona traicionera del Estrecho de Mackinac, el Waugoshance fue el primer gran faro en un lago, rodeado de agua por todos lados.
Fue construido de ladrillo y cubiertas de hierro. La creación de buques de mayor calado hizo que éstos utilizaran el paso de Gray Reef dejando el faro en desuso. Fue dado de baja en 1912 y fue utilizado como blanco para la artillería de la Marina de los EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial. A pesar de esto después de más de 160 años todavía se mantiene en pie.
A diferencia del resto de los integrantes de esta lista, este faro no se encuentra en el mar, sino en medio del lago Michigan. Fue construido en 1851 para guiar a los barcos a través de una zona traicionera del Estrecho de Mackinac, donde los naufragios eran habituales y se encuentra completamente rodeado de agua.
Faro de Mogadiscio:

El destartalado faro italiano situado en el borde del antiguo puerto de Mogadiscio fue construido hace más de un siglo y abandonado hace unos 20 años cuando el comercio se agotó y el estado fallido de Somalia se convirtió en un hogar para la yihad extrema y la piratería.
“La escalera de caracol [del faro] está a punto de derrumbarse. Sus habitaciones ahuecadas huelen a podrido marino y a orina. Hay hombres jóvenes sentados con las piernas cruzadas entre los escombros, masticando qat, una planta cuyas hojas contienen un estimulante, y jugando a un juego de dados llamado ladu durante horas. Algunos se acurrucan en un rincón y fuman hachís. Parecen fantasmas en una ciudad dada por muerta. Pero el faro está tranquilo y es seguro; si hay algún lugar en Mogadiscio que pueda considerarse seguro”. – Robert Draper , National Geographic

Aunque destrozada por dos décadas de guerra civil, la ciudad somalí de Mogadiscio tiene una larga y próspera historia basada en el comercio marítimo, gracias a una red de puertos establecida por los colonizadores italianos durante el último cuarto del siglo XIX.
El majestuoso faro que domina la bahía de la ciudad es uno de los ejemplos más notables de esta época. Sus ruinas sirven hoy como refugio para pescadores, jugadores y consumidores de qat.
– Gran Isaac Cay:

El faro de Great Isaac Cay, una pequeña isla en las Bahamas a unas 20 millas al noreste de las islas Bimini, fue construido en 1859 para guiar a los barcos mercantes que transportaban exportaciones de sal marina secada al sol de Inagua, ron de Nassau y piedra caliza aragonita a los mercados de los EE. UU.
El faro, aunque azotado por el mar y rodeado por los edificios en ruinas de la casa del farero, en realidad sigue en funcionamiento como luz no tripulada.
El faro fue construido en 1859 en la pequeña isla del mismo nombre de las Bahamas. La torre, de 46 metros de altura, está rodeada por un pequeño grupo de dependencias en ruinas que fueron abandonadas después de que los dos últimos vigilantes del faro desaparecieran misteriosamente en 1969.

Según cuenta la leyenda, el complejo está habitado por los fantasmas de los pasajeros de barcos naufragados. Quizá por ello, el faro sigue funcionando con un mecanismo automático de iluminación, puesto que su ayuda sigue siendo necesaria para la navegación.
Según la tradición local, en los alrededores del faro se escuchan ruidos fantasmales durante la luna llena: al parecer, los espectros de una madre y su bebé que naufragaron en la isla a finales del siglo XIX. Se la conoce como la Dama Gris.
En 1969, dos de los fareros desaparecieron y nunca más fueron encontrados; algunos creen que fueron víctimas del cercano Triángulo de las Bermudas. Otros afirman que un huracán en esa época simplemente los arrastró al mar.
– Faro de Capo d’Otranto, Italia

El faro de Capo d’Otranto fue construido en 1867, situado en el punto más oriental de Italia, marcando el punto donde se encuentran los mares Jónico y Adriático.
Fue abandonado en los años 70, pero restaurado y reabierto a los turistas en 2008, donde alberga el Centro de Medio Ambiente y Salud de los Ecosistemas Mediterráneos y un museo multimedia del mar.
El faro de piedra circular de 32 m (105 pies) de altura se eleva sobre la casa del guardián de dos pisos, cuya punta requiere reserva previa en la víspera de Año Nuevo, cuando muchos italianos acuden al cabo para ver el amanecer de Año Nuevo sobre el océano.

– Faro del barco John Shoal, Delaware, EE.UU.

La construcción del faro John Shoal en la bahía de Delaware llevó 27 años, desde una decisión del Congreso de los EE. UU. en 1850 de que era necesaria una luz, pasando por varias encarnaciones de cimientos de cajones, raíces de pilotes roscados, 2000 toneladas de escollera y un faro anclado temporalmente, hasta la colocación de la torre de hierro completa en 1877.
El faro quedó sin personal en 1973, y el mes pasado (junio de 2011) la Guardia Costera lo declaró ya no necesario y lo puso a la venta al público.
El banco de arena sobre el que se asienta el faro recibió el nombre de «Barco John» en 1797, cuando el barco John encalló allí durante la última etapa de un viaje transatlántico desde Alemania.
Era Nochebuena y, sin duda, los 60 tripulantes alemanes esperaban con ilusión las festividades en Filadelfia. En lugar de ello, los desembarcaron y los transportaron río arriba hasta asentamientos más pequeños en el río Cohansey, donde pasaron las vacaciones con desconocidos.
Hubo tiempo suficiente para descargar el cargamento de lino, vidrio, cuerdas, clavos de cobre, ginebra y juguetes alemanes, antes de que el barco John se congelara en el espeso hielo invernal y su destino quedara sellado.
En 1850 se aprobó la construcción de un faro con pilotes roscados para el banco de arena, un diseño en el que se atornillan literalmente pilotes metálicos largos en el blando lodo submarino.
Sin embargo, cuando los témpanos de hielo se llevaron un faro que utilizaba la nueva tecnología, se consideró un nuevo enfoque: un cajón, básicamente un tubo hueco de metal hundido en el océano y luego relleno de hormigón para formar una base sólida.

En 1874, había una luz temporal sobre el cajón con dos fareros a cargo, pero abandonaron su puesto ese invierno debido a que grandes trozos de hielo golpearon el cajón, lo que provocó el temor de que se lo llevaran. Se arrojaron 2000 toneladas de escollera, que son escombros que se usan para «blindar» las costas y las estructuras marítimas, alrededor del cajón para protegerlo del hielo.
Poco después, en 1877, se fijó la superestructura de hierro permanente de 125 pies de alto sobre el cajón y el faro del Ship John Shoal comenzó su vida propiamente dicha. Se han transmitido diversas historias sobre la vida de los fareros del barco John Light.
Se habla de una maldición que se produjo en la década de 1880, una enfermedad que dejó a varios cuidadores enfermos o paralizados tras largas estancias. Esto se prolongó durante varios años, hasta que se descubrió que la pintura roja con plomo de la estructura se estaba filtrando en los tanques de agua de lluvia. Se quitó la pintura vieja y se reemplazó con una capa de alquitrán caliente. La salud mejoró de inmediato y la maldición se levantó.
Pescado Fluke Point, Canadá

El faro Grand Harbor, en Fish Fluke Point, en la isla Ross, Canadá, fue construido en 1879: una torre de madera cuadrada de 32 pies de alto con la vivienda del farero adjunta. Su luz catóptrica blanca fija era visible a 11 millas de distancia cuando el tiempo estaba despejado.
Se cerró en 1963 cuando se construyó un faro de reemplazo en el cercano rompeolas de Ingalls Head, que luego fue destrozado por el vendaval del Día de la Marmota en 1976.
La historia del faro Grand Harbor nos cuenta algo de las artimañas políticas maquiavélicas que implicaba convertirse y permanecer como farero. El segundo farero, Mark Dagget, llevaba catorce años en el cargo cuando se le presentaron cargos de partidismo político, de no prestar la debida atención a la estación y de estar ausente de la misma y no poder ayudar en una situación de ahogamiento.
Refutó todas las acusaciones, que se consideraron un intento de quitarle el puesto que le había asignado el gobierno, presentó una petición de apoyo entre los ciudadanos locales, afirmó que nunca había hablado de sus inclinaciones políticas con nadie y finalmente desestimó la acusación.
Lamentablemente, murió pocos años después, en 1900, y a pesar de las súplicas de su esposa para que su hijo de 18 años asumiera el cargo de guardián, la política triunfó sobre la caridad y el nombramiento fue rechazado.

No ha sido reparado desde entonces, lo que ha provocado pedidos de los lugareños y aficionados al faro para que la propiedad sea transferida a un custodio más responsable.
Unos años más tarde, en 1912, el cuarto guardián, Lloyd Charles Dakin, fue acusado de asistir a una reunión política y de «molestar» a uno de los miembros del Parlamento. Él también refutó los cargos, alegando que ni siquiera había estado en la reunión, pero perdió el caso y fue despedido, con solo tres días para desalojar a su familia y sus pertenencias.
Todo esto plantea la pregunta: ¿por qué era ilegal que un farero tuviera afiliación política? Probablemente para evitar la sensación de que el puesto se había asignado con algún tipo de nepotismo político en mente.

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