Historias y leyendas de terror …

El Mundo(R.Fuentes)/Esquire(R.Martin) — Un clásico de cualquier reunión nocturna entre amigos es contar historias de terror o sucesos paranormales que alguien de la reunión ha presenciado, o un «amigo de un amigo» ha sufrido en sus propios huesos. La noche de Halloween no será la excepción a esta tradición que lleva sucediéndose entre los jóvenes en campamentos de verano, casas abandonadas o a la luz de una linterna en cualquier habitación
¿Cocodrilos en las alcantarillas? ¿La autoestopista que desaparece al tomar la curva? ¿La canguro que estaba tan ciega de marihuana que metió al gato en el microondas? No, en realidad nada de eso le ha sucedido al vecino de la hermana de un amigo tuyo, y probablemente tampoco le haya pasado nunca a nadie.
Son leyendas urbanas. Cuentos y creencias populares e historias de terror que, pese a contener elementos sobrenaturales o inverosímiles, se presentan como hechos reales. Se transmiten por tradición oral, de boca en boca, y van embelleciéndose con cada nueva versión, creando un folclore contemporáneo. Se ceban en la superstición y en el morbo, y casi siempre tienen cierta moralina, “si haces tal –o si no lo haces–, te pasará esto…”.
Estas leyendas urbanas e historias de terror suelen tener un origen desconocido o incierto, pero se difunden con rapidez gracias a los medios de comunicación o las redes sociales. Algunas se basan en hechos reales, pero se exageran o se distorsionan para crear un efecto más impactante. Otras son pura invención, pero se aprovechan de los miedos o las inquietudes de la gente para generar credibilidad.
– La apuesta del cementerio

La siguiente leyenda puede variar, como es normal en la mayoría de las historias populares.
Los protagonistas suelen ser una chica con un vestido o un chico con una capa, pero la trama es la misma.
La protagonista, cuyo nombre se desconoce, era una joven tímida.
Por el trabajo de su padre, ella y su familia cambiaban constantemente de ciudad y de amigos.
En uno de esos tralados, un grupo de compañeros retó a la joven a una prueba de valentía: debía ir al cementerio de noche y clavar una nota en la última tumba del camposanto en la que decía «Yo estuve aquí».
La chica, con ansias de ser una más y poder integrarse rápidamente en el grupo, aceptó el reto y esa misma noche se dispuso a cumplir su tenebrosa misión. Aunque el cuerpo le pedía correr y abandonar el juego, la joven saltó la valla. Caminó entre el frío mármol, las siluetas de las cruces y las sombras de los ramos de flores posados encima de las tumbas.
Cuando por fin llegó a la última tumba, sus ojos estaban empañados de lágrimas y sus manos temblaban por el miedo contenido. Con una chincheta clavó la nota en la que demostraba su valentía y al levantarse para salir corriendo, algo tiró de su falda, atrapándola.
La mañana siguiente, al no tener noticias de la joven, el grupo de chicos se dirigió al camposanto. Allí encontraron su cuerpo inerte, con la falda de su vestido clavada con una chincheta a la última tumba del cementerio. Había muerto… de miedo.
– La sonrisa del payaso

La historia de la sonrisa del payaso es un clásico en los colegios mayores de Madrid, aunque se ha ido extendiendo al resto la comunidad universitaria.
Una joven esperaba el autobús de noche en una de las marquesinas de la zona de Metropolitano, el principal núcleo de colegios mayores de la capital.
La zona está rodeada de los parques que forman el campus universitario y, junto con las facultades vacías, logran un perfecto escenario de película de terror.
La espera de la joven fue interrumpida cuando un grupo de jóvenes, supuestamente de aspecto skinhead, que la sacó de sus pensamientos. Empezaron a hablar y a burlarse de ella y, después, comenzaron a forzarla. Para hacer aún más macabro el forcejeo, le dibujaron la ‘sonrisa del payaso’ para poder violarla sin que ella pudiese gritar.
Este tipo de tortura consiste en hacerle a la víctima un corte en cada lado de la comisura de los labios, de forma que si abre la boca para gritar, la herida se desgarra.
Los rumores de este tipo de agresión fueron tan fuertes que, en 2003, los directores de varios colegios mayores madrileños tuvieron una serie de reuniones para investigar e intentar poner fin a esta alarma que se extendía entre los jóvenes universitarios. Como la mayoría de las leyendas, no se pudieron contrastar los hechos, ya que ningún hospital de Madrid había registrado un paciente con ese tipo de agresión.
– La niña de la curva

La leyenda de la niña de la curva es, sin duda, la más célebre de todas las historias de terror.
No hay Halloween en que no se escuche esta misteriosa historia, y puede que haya sembrado el pánico en más de un Blablacar.
Como muchas historias populares, se desconoce su autor y la localización del suceso.
Se cuenta en decenas de países. En Suecia donde se la conoce como Vita frun; en Italia, donde la llaman la Dama Bianca; en República Checa, que la bautizó Bílá paní…
En España, el suceso paranormal protagonizado por esta joven se ha ubicado históricamente en varios puntos geográficos: de la localidad sevillana de Sanlúcar la Mayor al municipio ibicenco de San Antonio.
Una noche de espesa niebla, un joven iba conduciendo por una carretera desconocida. Las luces del coche alumbraban lo poco que la niebla dejaba ver a su paso pero, de repente, una joven vestida de un blanco impoluto apareció a un lado de la calzada. Aunque la chica permanecía inmóvil, el conductor interpretó que estaba haciendo autostop y decidió parar para invitarla a subir.
La misteriosa joven accedió a subir al asiento de atrás del automóvil, aunque sin mediar palabra. Durante el recorrido, el conductor intentó entablar conversación sin éxito hasta que, de pronto, la joven dijo: «Cuidado con la curva. Ahí morí yo». El joven, creyendo que era una broma, se giró hacia la chica y descubrió con estupor que ya no había nadie en el asiento. Cuando giró la cabeza hacia la carretera aterrorizado, ahí estaba. La curva.
– No sólo los perros lamen

La siguiente historia muchos la localizan en una pequeña localidad francesa pero, como todas las demás, el boca a boca ha borrado la pista de su origen.
Una niña de 9 años es la protagonista de la leyenda.
La pequeña era la única hija de un matrimonio con gran influencia política y una ajetreada vida social que hacía que la niña pasase demasiado tiempo sola.
Para aliviar su soledad, los padres decidieron regalarle un perro, que podría proteger a la niña en su ausencia.
Niña y can se hicieron inseparables. Un día, mientras dormían, la niña empezó a escuchar cómo su mascota arañaba el suelo y gruñía. Para tranquilizarlo, bajó su brazo de la cama para que él la lamiera: era un código entre ellos para saber que ambos estaban bien.
Al día siguiente, cuando la niña despertó, en la pared se podía leer con sangre: «No sólo los perros lamen», y a su perro asesinado en el suelo. Cuando encontraron a la niña, ella sólo preguntaba quién le había estado chupado la mano toda la noche. Cuenta la leyenda que la niña acabó enloqueciendo.
– Verónica ante el espejo

La leyenda de Verónica es una de las más populares entre quienes disfrutan de ese escalofrío de terror en la espalda.
De nuevo, su origen y autoría permanecen desconocidos.
La historia cuenta que una niña llamada Verónica participó en una sesión de Ouija sin tomarse en serio la invocación, y fue asesinada en extrañas circunstancias delante de todos los participantes.
Según una de las versiones, ya que la historia varía según el lugar en el que se escuche, una silla salió volando por la habitación y golpeó a la joven por la espalda, ocasionándole la muerte. Otra versión apunta que fueron unas tijeras las que salieron volando y provocaron la muerte de la joven por apuñalamiento.
Lo que es común a todas es el ritual que conlleva esta historia. Según la profecía, si pronuncias el nombre de Verónica tres o nueve veces (según la versión), con un libro -que suele ser la Biblia- y unas tijeras abiertas, se aparece el fantasma de la joven detrás de tu reflejo y te mata.
Otra de las versiones más extendidas entre los amantes del más allá es que el espejo se empaña y aparece la fecha de tu muerte, que en muchas ocasiones, es ese mismo día. También, se dice que al pronunciar Verónica frente al espejo cierto número de veces, las puertas y ventanas de la habitación se cierran y la figura de una joven te acaba asesinando. Como se dice comúnmente: La curiosidad, mató al gato.
– La autoestopista fantasma

Lleva circulando siglos, adaptándose a los distintos medios de transporte.
Consiste básicamente en que una mujer hace autostop al borde de una carretera: Un coche se detiene y se sube a la parte de atrás.
Al llegar a una peligrosa curva, la autoestopista advierte del peligro.
Cuando el vehículo ha rebasado la curva, la mujer ha desaparecido misteriosamente.
Luego, el conductor, o conductor y copiloto, se entera de que en ese punto murió trágicamente una mujer.
En algunas versiones, la pasajera no avisa del peligro y el coche sufre un accidente y mueren conductor o pasajeros, aunque siempre queda algún superviviente, claro, para poder contar la historia.
En nuestro país la fatídica curva se ubica en el puerto de la Cruz Verde, un paso de montaña de la sierra de Guadarrama, y se dice que hay otra curva con su fantasma en el puerto de Galapagar.
También hay variaciones en las que el autoestopista es un padre angustiado que tiene que llegar como sea al lecho de su hijo moribundo. O ancianas siniestras que anuncian el fin del mundo. A veces es una novia vestida de blanco que murió el día de su boda. Vamos, que hay versiones para todos los gustos.
Hace unos años, se hizo viral un vídeo de apariencia casero que espantó a medio Portugal. Estaba rodado desde dentro de un coche en el que viajaban tres amigos. El vehículo recogía en mitad de la noche a una joven, Teresa Fidalgo, y sufre un accidente.
Según los créditos murieron dos de los tres amigos. En realidad era un fragmento del vídeo A Curva que su director, David Rebordão, quiso promocionar por internet. Causó furor en redes sociales, muchos creyeron que era real. Fue tal la conmoción que el director tuvo que aclarar la situación.
– La dama de blanco

Es una leyenda parecida a la anterior, y también está extendida por todo el mundo.
En ella, una mujer vestida de blanco aparece durante un breve periodo de tiempo en alguna zona rural.
Su historia suele estar relacionada con alguna tragedia de carácter local.
Son mujeres que han perdido a hijos, maridos o han sido víctimas de una traición y su espíritu vaga sin descanso clamando venganza.
En el medievo, cuando esta fantasmagórica figura aparecía significaba que alguien cercano, de la familia o del vecindario, iba a morir.
En la tradición inglesa, la Dama de Blanco custodiaba un tesoro, pero murió repentinamente, antes de que pudiera revelarle a nadie dónde se hallaba escondido.
Cuentan que en el siglo XIX la dama blanca se apareció hasta tres veces al hijo de los dueños del castillo de Blenkinsopp en Northumbria, pero es cierto que en esa parte de Inglaterra todos los castillos tienen sus leyendas de fantasmas. La dama Blanca en Gales también guarda un tesoro. Cuando un hombre tuvo el valor de acercarse a ella, le recompensó con la mitad. En su avaricia, él se lo llevó todo, pero la Dama de Blanco reaccionó, y con sus poderes sobrenaturales, mató al codicioso abusón.
En la capital madrileña también hay una dama de blanco que, noctámbula y sin asomo de vértigo, se pasea de noche por el techo de la casa de las Siete Chimeneas en la Plaza del Rey. Se trata de Elena, hija de un montero de Felipe II y supuesta amante del rey que pereció en extrañas circunstancias y que, según varios testigos, sigue deambulando por la villa y corte. Pero por las alturas.
– Los suicidios de Pokémon

En marzo de 1996, tras el lanzamiento de Pokémon Rojo y Verde 1.0, en Japón se dieron 104 suicidios de niños entre 10 y 15 años. Algunos se ahorcaron, otros se arrojaron al vacío desde altos edificios, los hubo que se cortaron las venas. ¿Qué tenían todos en común? Todos ellos, según sus padres, estaban enganchados al juego.
Se desencadenó el rumor de que escuchar la música del Pueblo Lavanda incitaba a los menores al suicidio. Según esta leyenda urbana, ritmos binaurales de tono alto afectaban al cerebro de los niños, aunque, como sucede con el test del mosquito, los adultos eran inmunes a esa frecuencia.
Alguien se inventó una enfermedad, «el Síndrome del Pueblo Lavanda», que inducía a los niños al suicidio. La leyenda se disparó por las redes, amenizada con todo tipo de especulaciones, como el peligro inminente de los cartuchos de juego que todavía circulaban por el mundo, responsables directos de las muertes. Se habló mucho del suicidio de uno de los programadores, Chiro Miura, y del macabro legado que dejó.
El problema de los suicidios juveniles en Japón poco tiene que ver con los videojuegos y mucho con las gran presión que sufren los adolescentes: el temor al fracaso escolar es tan acuciante que la angustia juvenil que se da en cualquier cultura se convierte aquí en obsesión y terror.
– La llamada viene de dentro de la casa

En general esta es la historia: una canguro se encuentra en una casa, cuidando a unos niños que duermen plácidamente desde hace horas. Empieza a recibir llamadas amenazantes que en realidad vienen de dentro de la casa. Cuando va a comprobar cómo están los pequeños, se encuentra con que han sido asesinados. Luego suele ser ella la que muere.
A veces lo que sucede es que la canguro está tan colocada de marihuana (o lo que sea) que cuando le entra hambre mete al bebé de la casa en el microondas, o alguna barbaridad similar. Ya he dicho que con cada nueva versión la leyenda se hace aún más monstruosa y disparatada.
La moraleja es clara: «Mujeres, proteged a vuestros hijos». Hay variaciones de esta historia en todas partes, desde Scream hasta los clásicos, como Otra vuelta de tuerca de Henry James. Con los avances de la tecnología en telefonía móvil, se espera que la historia devenga en horror basado en wasap o en asesinos que utilizan Tinder para localizar a sus víctimas.
– Atraco a un riñón

Este relato también tienen infinidad de variantes, pero el principio es el mismo: un hombre se deja seducir por una mujer hermosa –o tiene sexo con una meretriz–. A la mañana siguiente, se despierta sin recuerdo alguno de la noche anterior, y descubre una sospechosa cicatriz a la altura del riñón, víscera que estará entonces a merced del mejor postor el mercado negro.
La moraleja no puede ser más clara, ¿verdad? A veces en lugar de despertarse sin un riñón se despierta con un mensaje: «Bienvenido al club del sida». Y casi siempre ha desaparecido también la cartera, con su documentación y dinero.
Esta leyenda del tráfico de órganos en ocasiones se da sin ni siquiera intercambio carnal. Hubo una época en que se decía que perdías un riñón si te atrevías a acceder al probador de según qué tiendas, y no por el precio de la ropa, sino que lo del riñón era literal.
Alguien te contaba de alguien que había entrando en una tienda y su pareja, al ver que no salía, se asoma y le dicen que allí no hay nadie. El marido, o la amiga, o mujer o novia en cuestión acude a la policía que, al llegar, encuentra a la víctima atada y amordazada y a punto de extraerle un riñón para el tráfico de órganos.
El tráfico de órganos es un elemento básico de la ficción de terror; de Nunca me abandones de Kazuo Ishiguro a Desconexión, la novela juvenil de Neal Shusterman. Por desgracia este tipo de intercambio sucede, pero no en estas latitudes, y no mediante un secuestro (espero).
– La picadura del insecto

Es tan universal que ha servido de inspiración a la ficción de medio planeta. Un joven regresa a casa tras una excursión o un viaje. Entre las marcas de su periplo, (arañazos, pequeñas heridas, picaduras, lo normal cuando caminas por el monte) se halla una picadura de insecto en apariencia inofensiva.
Empieza el escozor, que se hace inaguantable. Cuando el joven acude al médico, este le hace una incisión. Bajo la piel, la araña u hormiga o insecto que le picó había depositado sus huevas, que ahora son larvas o insectos que se nutren del cuerpo de la víctima y que probablemente acaben con su vida.
Hay versiones más lights y otras asquerosamente gore. Que algo así suceda es prácticamente imposible. Aun así es un clásico del cine y la literatura de terror, desde Alien de Ridley Scott hasta El cazador de sueños de Stephen King, pasando por los cómics de Charles Burns o Suehiro Maruo.
– El hombre del gancho

Otra historia indispensable en todo fuego de campamento que se tercie.
Una pareja en coche busca un lugar oscuro y discreto donde dar rienda suelta a sus arrumacos.
Llegan a una zona apartada.
El chico detiene el vehículo y pone la radio para que haya algo de música de ambiente.
En mitad de sus actividades amatorias, la canción que suena se detiene y un locutor advierte de que un peligroso loco se ha escapado de una institución cercana.
Un hombre con una característica física muy llamativa: donde debería estar su mano, luce un gancho. La chica se asusta, el chico la tranquiliza para seguir con el cortejo, pero ella insiste, se quiere ir a casa.
El chico acepta a regañadientes. Cuando llegan a su destino, la chica sale del coche y comienza a gritar histéricamente. Hay un garfio sanguinolento clavado en la parte posterior del vehículo. A veces mueren uno o los dos miembros de la pareja.
Empezó a circular en los años cincuenta en Estados Unidos y ha sido la inspiración de numerosas películas de terror, como Sé lo que hicisteis en el último verano de Jim Gillespie, basada a su vez en la novela de Lois Duncan.
– El camarero fantasma

No, no se trata de un tabernero chulesco que te vacila cuando le pides una cerveza –que los hay, pero esos, por suerte, dan más risa que miedo–. Todo el mundo conoce a alguien que conoce a alguien que, estando de viaje, se fue a tomar una copa a un bar solitario del pueblo en el que se alojaba.
Para pasar el rato y desconectar tras muchas horas al volante, el conductor consume varios gin & tonics en animada conversación con el camarero. Según la leyenda, el forastero vuelve al día siguiente y se encuentra con otro barman. Al preguntar por su compañero, si es que ese día libra, se entera con estupefacción de que el establecimiento había estado cerrado la noche anterior.
Ahora mismo todos estamos visualizando un bar de carretera cercano a un polvoriento motel de la ruta 66, pero el caso es que esta leyenda también tiene su versión celtibérica. La oí hace poco, de boca de un amigo cuyo padre era comandante del aire y había estado un tiempo destinado en la Base Aérea de Los Llanos en Albacete.
Cuando al cabo de seis meses volvió a esa base para una breve instrucción, decidió una noche acercarse a la cantina para ver si aún estaba Tomás, el soldado camarero con el que había hecho buenas migas durante su anterior estancia. Todavía estaba al cargo y el mando se pasó un buen rato bebiendo Magno y contándole anécdotas al soldado.
Al día siguiente la cantina estaba cerrada. Cuando inquirió, le contaron que Tomás ya no estaba en el cuerpo: se había suicidado hacía tres meses. La cantina estaba cerrada, a raíz del suicidio y de que se había terminado el nuevo pabellón de oficiales.
– Cartas en cadena

Ya lo conoces. Te envían un mensaje que sugiere que si no se lo pasas a cinco personas más, habrá consecuencias terribles. Esta leyenda urbana parece haber previsto la comercialización viral en unos veinte años.
Hoy en día también hay quien cree que sirve para curar el cáncer o concienciar a la sociedad de alguna enfermedad, pero yo, desde luego no le veo sentido a «Pásale este mensaje a X personas si quieres que (lo que sea)», son ganas de sucumbir a chantajes absurdos.
El concepto de la mortífera carta en cadena también se ha explotado en la ficción: aparece en la fantástica novela de misterio El fin de Mr. Y, de Christopher Pike.
– Comida adulterada

No hace mucho corría por internet el rumor de que KFC había tenido que eliminar de su nombre la palabra chicken porque en realidad lo que vendían no era pollo, sino algo creado genéticamente. Circularon incluso algunas fotos sorprendentes.
Los alimentos son a menudo víctimas de mitos urbanos: Las hamburguesas MacDonald’s en realidad están hechas de lombrices, en los restaurantes chinos sirven carne de perro y en las latas de paté de tal marca aparecen cucarachas.
Estas leyendas se nutren de que en realidad a veces sí que saltan noticias escandalosas a los periódicos, como aquella del pastel de Ikea en cuyo análisis encontraron excrementos humanos, pero quiero pensar que en Europa al menos hay un férreo control de las medidas de seguridad e higiene alimentaria, ¿o no?
Mi leyenda urbana favorita de comida proviene de mi infancia, en el colegio se extendió el rumor de que si mezclabas Coca-Cola con aspirina salía droga. Así, en hiperónimo: «droga». Droga no sé, pero seguro que es una mezcla explosiva para el estómago.
Kiyotaki, la leyenda del túnel maldito

Esta historia de terror, muy popular en Japón, trata de un túnel embrujado. El paso subterráneo de Arashiyama a Sagakiyotaki se construyó a principios del siglo XIX en condiciones atroces. Se dice que muchos trabajadores murieron por accidentes o agotamiento durante su construcción.
Por ello, no es de extrañar que las almas perdidas ronden el lugar. Se dice que una dama blanca u otros fantasmas pueden ser vistos allí causando accidentes de tráfico. Además, el túnel de Kiyotaki tiene 444 metros de longitud y, recuerda, el número 4 está maldito en el archipiélago. Así que, si alguna vez viajas por este corredor de oscuridad, ten cuidado al conducir.
– El hombre de los sueños

Todo sucedió en Nueva York en 2006. En aquella ciudad, un psiquiatra recibió en su consulta a una pacientes. Pues bien, la joven le contó que había soñado en varias ocasiones con desconocido que tenía una incipiente calva, las cejas muy gruesas y los labios extremadamente finos, en especial el superior.
El psiquiatra, mientras escuchaba a la joven, dibujó el retrato del sujeto, pero sin darle mayor importancia dejó el dibujo sobre la mesa. La cosa se complicó cuando otros dos pacientes le confesaron haber soñado con un personaje muy parecido al descrito previamente por la chica.
El psiquiatra decidió hacer copias del dibujo y se lo mandó a varios compañeros de profesión, y el resultado le dejó helado, ya que el número de personas que habían soñado con él no paraban de aumentar. Para tomar cartas en el asunto, crearon una página web para registrar todas las apariciones.
Te vas a quedar tú también helado: descubrieron que el misterioso hombre se había metido en los sueños de cerca de dos mil personas… en plan Freddy Krueger.
– La leyenda de las gemelas

Una madre llevaba a sus hijas gemelas al colegio cuando recibió una llamada urgente de su trabajo. Tenía que ir de inmediato, por lo que les pidió a ambas que siguieran solas hasta el centro educativo, ya que conocían perfectamente la manera de llegar.
Las besó en la frente antes de marcharse pero, cuando llevaba solo unos pocos metros recorridos escuchó el espantoso ruido de un frenazo a sus espaldas. Cuando se dio la vuelta descubrió que el cuerpo inerte de sus hijas yacían bajo un camión. Las niñas habían muerto cogidas de la mano.
La madre prácticamente enloqueció, pero un nuevo embarazo le devolvió en parte la ilusión por seguir viviendo. Volvía a estar embaraza de gemelas. Una vez nacidas, las dos niñas eran tremendamente parecidas a sus otras dos hijas fallecidas. A medida que crecían, la madre se volvía más y más protectora, ya que temía volver a perderlas como sucedió la primera vez.
Un día, de camino al colegio, las hermanas se adelantaron corriendo bajo la atenta mirada de su madre, que enseguida les paró en seco y les rogó que nunca hicieran eso sin su permiso. La respuesta fue demoledora: «No pensábamos en hacerlo. Ya nos atropellaron una vez, mamá. No volverá a ocurrir».
– Rokurokubi, la criatura de cuello largo

Cuidado con las apariencias, porque esta criatura, que es muy atractiva de día, se convierte en un monstruo horrible de noche.
Su cuello se alarga y se vuelve implacable. Las leyendas de los rokurokubi están muy presentes en el folclore japonés.
Algunas de estas criaturas sólo asustan a los humanos, mientras que otras los devoran.
La mayoría de las veces, estos yokai de aspecto corriente pasan completamente desapercibidos en la sociedad.
Tienen un trabajo, una familia y amigos como todos los demás. Incluso ocurre que algunos de ellos se creen humanos y confunden sus sueños con la realidad.
Afortunadamente, estas peligrosas criaturas pueden ser detectadas por las pequeñas marcas blancas que tienen en el cuello.
– El espíritu de Sor Úrsula
Una leyenda sevillana que atestigua lo que sucede en algunos sitios que han sido testigos de muchas muertes y sufrimientos. Según cuenta, en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas, que en la actualidad es el Parlamento de Andalucía, sigue el espíritu de Sor Úrsula, una monja del siglo XVII que trabajó como enfermera y murió por culpa de la peste.
Según esta leyenda, la monja era una mujer huraña y malvada que disfrutaba haciendo daño a los demás. Son muchos los que afirman haberla visto de noche por los pasillos, todavía vestida con su hábito y con un manojo de llaves en las manos.
– El hombre esbelto

Este es una leyenda urbana reciente que comenzó en Internet como parte de un concurso de fotos con Photoshop para incluir un elemento sobrenatural. El usuario «Victor Surge» añadió una figura trajeada, sin rostro y antinaturalmente alta en dos fotos en blanco y negro que fueron copiadas y distribuidas viralmente por la red.
Desde entonces, millones de autores, en su mayoría online, han compartido y difundido la historia en sitios web como Creepypasta. El modus operandi del Slender Man es secuestrar a la gente, a menudo niños que parecen ir de buena gana con la figura para no volver a ser vistos, lo que le convierte en una versión aterradora del Flautista de Hamelín.
– Teke Teke, la mujer sin piernas

Una joven japonesa llamada Kashima Reiko volvía a casa al anochecer. Por desgracia, fue víctima de un grupo de asaltantes. Golpeada, violada y dada por muerta, la pobre mujer moribunda se arrastró por el suelo para pedir ayuda. Muy debilitada, perdió el conocimiento en una vía férrea.
Fue entonces cuando fue cortada por la mitad por un tren. Desde entonces, el espíritu de la difunta recorre las estaciones en busca de las piernas que le faltan. «Teke teke» es el sonido que hace cuando se arrastra antes de atacar a su presa.
– Las estatuas cobran vida
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Muchas universidades del mundo tienen algún tipo de estatua o monumento delante de su edificio principal. Puede ser una estatua del creador, del benefactor, de un alumno importante o un símbolo abstracto. Un mito popular es que por la noche esas estatuas cobran vida y se mueven por el campus.
La leyenda varía de una institución a otra, pero el patrón es el mismo. Algunas universidades pueden incluso tener monumentos de animales o diferentes tipos de criaturas fantásticas. La Universidad de Cincinnati, por ejemplo, tiene leones de piedra delante de su McMicken Hall, que algunos estudiantes creen haber oído gruñir por la noche.
Algunas variantes de la leyenda dicen que las estatuas sólo se mueven cuando pasa por delante de ellas una virgen o un infiel. Otros van más allá y describen que los cuadros y otros objetos también cobran vida. Los estudiantes de la Universidad Estatal de Michigan, por ejemplo, afirman que el retrato de Mary Mayo mueve los ojos y te sigue por la habitación.
– El corredor fantasma

También hay historias sobre corredores fantasmas. Una de ellas habla de un simpático corredor que saluda llamando a la ventanilla del coche de alguien. Cuando éstos miran por la ventana, ven que el corredor no tiene piernas. Otra historia de corredores habla de alguien que se despierta por la noche y ve a alguien que pasa corriendo por delante de su ventana. Entonces recuerdan que están en un segundo piso.
– El experimento ruso del sueño

En 1940, unos científicos soviéticos encerraron a cinco presos políticos en una habitación con micrófonos para realizar un experimento: los cinco hombres se mantuvieron despiertos gracias a un gas y no pudieron dormir. Durante los primeros cinco días, los prisioneros se cuentan sus vidas con todo lujo de detalles, pero no ocurre nada especial.
Sin embargo, a partir del sexto día, el silencio fue total, salvo algunos murmullos de vez en cuando, que indicaban que los sujetos seguían vivos. Al cabo de diez días, los científicos quisieron ver qué pasaba y abrieron la puerta. Allí se encontraron con un espectáculo horrible: los prisioneros se habían automutilado y alimentado con su propia carne.
Se llamó a los soldados para que llevaran a los hombres al hospital, pero los prisioneros entraron en cólera e incluso mataron a varios soldados con una fuerza sobrehumana. Dos de ellos fueron fusilados y los otros llevados al hospital mientras pedían el gas que los mantenía despiertos. Allí, un médico ruso, sin saber a qué se enfrentaba, preguntó a uno de los prisioneros quién era.
Y el hombre, con una sonrisa demacrada, contestó: «Somos tú. Somos la locura que hay en ti y que silencias cuando te vas a dormir, donde no podemos seguirte.
– La vecina

Un hombre acababa de mudarse a una casa. La primera noche oyó que llamaban a su puerta. Fue una vecina la que le pidió si podía alojarla una noche porque su marido la había golpeado y tenía miedo. No pudo negarse, así que le ofreció dormir en el sofá. A la mañana siguiente, cuando se despertó, la mujer ya se había ido.
La segunda noche, volvió a llamar a su puerta. Ella le pidió lo mismo que el día anterior, y como tenía nuevos moratones en la cara, el hombre accedió. A la mañana siguiente, ella ya se había ido cuando él se despertó. Y este escenario se repitió tres veces más. El hombre fue a la comisaría para denunciar al marido de su vecina.
Allí, un policía, que no parecía sorprendido, le mostró una foto de la joven que el hombre reconoció como su vecina. El policía le dijo entonces que había muerto un año antes a manos de su marido.
– El incidente del Paso Dyatlov

El incidente del Paso Diatlov, que ocurrió en 1959 en los Montes Urales, en Rusia. Un grupo de nueve esquiadores y un guía acamparon en una zona llamada Montaña Muerta y murieron en circunstancias misteriosas.
Los investigadores encontraron que la tienda de campaña había sido rasgada desde el interior, que los cadáveres tenían heridas internas y externas, y que algunos tenían altos niveles de radiación.
Nunca se pudo determinar qué causó la muerte de los excursionistas y se atribuyó a una fuerza desconocida e insuperable.
– La figura en la niebla

En un pequeño pueblo rodeado de densos bosques y misteriosas nieblas, se cuenta la leyenda de «La Figura en la Niebla». Se dice que, durante noches de luna llena y niebla espesa, una figura oscura y desfigurada se materializa en las afueras del pueblo. Se cree que esta figura es el espíritu vengativo de un leñador que murió en un trágico accidente hace décadas.
La historia cuenta que el leñador solía adentrarse en los oscuros bosques en busca de madera, desafiando los peligros que acechaban en la niebla espesa. En una noche particularmente nebulosa, la leyenda narra que el leñador tropezó con una extraña y antigua piedra tallada, desencadenando una maldición ancestral.
Desde entonces, su alma atormentada deambula en las noches de luna llena, buscando venganza contra cualquier persona que se atreva a aventurarse en la niebla.
Aquellos que afirman haberse encontrado con «La Figura en la Niebla» cuentan historias aterradoras de su presencia. Dicen que su aparición es precedida por un silencio perturbador, en el que los sonidos normales de la noche se desvanecen y el aire se vuelve espeso y cargado.
Los valientes que se atreven a enfrentarlo describen una figura espectral con rasgos retorcidos y ojos brillantes que parecen perforar el alma. Se rumorea que quien mire a los ojos de la figura quedará atrapado en un estado de terror paralizante.
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