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4 historias de mujeres …



Autorretrato. Strasbourg Museum of Modern and Contemporary Art. Pintora alemana (1856-1927)

Mujeres en la historia(S.F.Valero) — En el París de finales del siglo XIX, donde el arte iluminaba sus barrios y salones, una mujer de origen alemán criada en Suiza brilló con luz propia. Louise Catherine Breslau se ganó el respeto del Salón de París y de algunos de sus miembros más destacados. Dedicó toda su vida al arte, acompañada de su musa, Madeleine Zillhardt.

Maria Luise Katharina Breslau nació el 6 de diciembre de 1856 en Munich, en el seno de una familia de origen judío. Cuando tenía dos años, su familia se trasladó a vivir a Suiza donde su padre, un reputado médico, fue contratado como profesor y responsable del departamento de osbtetricia y ginecología de la Universidad de Zurich.

Desde pequeña, Maria Luise tuvo una salud frágil, sufría asma, y pasaba muchas horas en la cama o en casa. En 1866, cuando Maria Luise tenía diez años, tras la muerte de su padre, Maria Luise fue enviada a vivir a un convento cerca del lago Constanza donde su familia esperaba que el clima de la zona la ayudara a mejorar su salud. Fue en aquella época cuando descubrió su pasión por el arte y empezó a tomar clases de pintura con el pintor Eduard Pfyffer.


En casa. Museo de Bellas Artes de Rouen.

Convertida en una joven de dieciocho años dispuesta a convertirse en pintora, decidió trasladarse a París donde ingresó en la Académie Julian, una de las pocas escuelas de arte que admitían a las mujeres como pupilas.

En 1879 debutaba en el Salón de París. Desde entonces, convertida en Louise Catherine, no dejó de trabajar para la alta sociedad parisina y ganarse el reconocimiento de los artistas llegando a ser admitida en 1890 como jurado de la Sociedad Nacional de Bellas Artes de París.

Louise Catherine recibió la Legión de Honor francesa, convirtiéndose en la tercera mujer artista y la primera extranjera en recibirla.


El te de las cinco.

Admirada por grandes artistas como Degas, Louise Catherine pasó muchas décadas dedicada a la pintura acompañada de Madeleine Zillhardt, quien se convirtió en su confidente y musa que años después, tras la muerte de Louise, publicaría un libro sobre ella, Louise Catherine Breslau y sus amigos.


Louise en su taller. Biblioteca Nacional de Francia.

Después de la Primera Guerra Mundial, años que pasó refugiada en su hogar a las afueras de París acompañada de Madeleine y retratando soldados y enfermeras que se trasladaban al frente, decidió retirarse de la vida pública. Desde entonces, sólo pintaba esporádicamente algunos cuadros de flores para sus amigos.

Louise Catherine Breslau falleció el 12 de mayo de 1927. Un año después, la Escuela de Bellas Artes de París organizaba la primera retrospectiva de la artista.

– Un ruiseñor de gran corazón, Jenny Lind (1820-1887)


Eduard Magnus, 1862

La virtuosa voz de Jenny Lind enamoró a todos aquellos que la escucharon. Atrapó el corazón de Hans Christian Andersen y Felix Mendelssohn, cuyo amor por ella se convirtió en inspiración para sus obras. El empresario norteamericano P. T. Barnum la encumbró a lo más alto en una gira vertiginosa por los Estados Unidos.

Pero por encima de todo, la dulce voz de la que fue conocida como «el ruiseñor sueco» escondía una personalidad generosa, la de una mujer que donó buena parte de lo que ganó actuando por Europa y América para ayudar a los más necesitados.

Johanna Maria Lind nació el 6 de octubre de 1820 en Estocolmo. Su padre, Niclas Jonas Lind, era un contable que mantuvo una relación con Anne-Marie Fellborg, una maestra divorciada que se resistía a casarse con Niclas a pesar de haberse separado de su marido. Los padres de Jenny, como la llamaban cariñosamente, se casaron cuando el exmarido de Anne-Marie falleció. La niña tenía entonces catorce años.

Desde muy pequeña, Jenny demostró un gran talento para la música, y su dulce voz fue descubierta cuando solo tenía nueve años. Jenny fue admitida en el Teatro Real Sueco donde recibió clases de canto.

Un año después ya se subía a los escenarios para deleitar al público con su talento. Con doce años sufrió una crisis vocal que amenazó con truncar prematuramente su carrera pero consiguió superarla y siguió estudiando y perfeccionando su voz hasta que en 1838 actuó por primera vez en la Ópera Real de Suecia.

El público cayó rendido a sus pies y Jenny Lind se convirtió en una cantante de renombre. Dos años después era admitida en la Real Academia de Música sueca y cantó para la corte de su país y de Noruega.


 Gemälde von J.L. Asher 1845

En 1841 se trasladó a París donde se puso bajo la tutela del barítono español Manuel García con quien permaneció dos años hasta que inició una gira por Dinamarca. El escritor danés Hans Christian Andersen quedó prendado de la voz de Jenny y se enamoró de la joven. A pesar de que su amor no fue correspondido, Jenny inspiraría algunos de los cuentos de hadas.

La carrera de Jenny Lind continuó imparable. En 1844 cantó en la ópera de Norma en Berlín y realizó una gira por Alemania y Austria donde el público se rindió a sus pies. Jenny empezó a ser conocida como «el ruiseñor sueco» y ha recibir el reconocimiento público de personalidades del mundo de la música como Robert Schumann o Felix Mendelssohn.

Al parecer, Mendelssohn se enamoró de Jenny como ya lo hiciera el escritor danés, y le dedicó una ópera que no llegó a concluir. Algunos de aquellos conciertos fueron organizados para recaudar dinero para causas benéficas en las que Jenny Lind estuvo implicada toda su vida.


 John Carl Frederick Polycarpus Von Schneidau

Jenny Lind continuó actuando para los amantes de la ópera, entre ellos grandes personajes como la familia imperial austriaca o la reina Victoria de Inglaterra. En 1849, a pesar del gran éxito de una joven Jenny que aún no había alcanzado los treinta, anunció su retirada de los escenarios. Sin que se sepan las causas de su decisión, lo cierto es que, por alguna razón también desconocida, Jenny no dejó su carrera.

Aquel mismo año, Jenny Lind conoció al empresario P. T. Barnum, un norteamericano dedicado a los negocios del espectáculo que le ofreció realizar una amplia gira por los Estados Unidos. Jenny aceptó y decidió destinar parte de las ganancias para una escuela de niñas pobres en su país natal.

Durante un año, Jenny Lind enloqueció al público americano pero el ritmo de la gira y las exigencias de Barnum terminaron por romper su relación profesional. Durante la gira, se casó con el pianista Otto Goldschmidt con quien regresó a Europa en 1852. La pareja tuvo tres hijos y se estableció en Londres.


 Colección de la Universidad de Sheffield

Desde su regreso, fue restringiendo sus actuaciones hasta que se retiró definitivamente en 1883, aunque no se alejó del mundo de la música. Jenny participó en la redacción de una biografía de Chopin y trabajó como maestra de canto.

Jenny Lind falleció el 2 de noviembre de 1887.

– Recuerdos desde el frente, Dorothea Crewdson (1886-1919)


Durante la Primera Guerra Mundial, miles de hombres y mujeres se unieron a las unidades de apoyo logístico y sanitario británicos y cruzaron el Canal de la Mancha para hacer todo tipo de labores de ayuda en el frente. Muchos de ellos plasmaron sus experiencias y reflexiones en cartas a sus seres queridos y en diarios personales.

Cien años después del fin de esta dramática contienda que segó la vida de millones de personas, se están rescatando aquellos valiosos testimonios en primera persona.

Ese fue el caso de Dorothea Mary Lynette Crewdson, una enfermera que viajó a Francia cuando aún no había cumplido los treinta. Nacida en julio de 1886 en Bristol, Dorothea creció en Nottingham junto a sus padres, el abogado Henry Crewdson, su esposa Margaret, amante del arte y experta pintora de acuarelas, y su hermana mayor Jean.

Durante su juventud, Dorothea se implicó en algunas organizaciones de trabajo social, como la Girl’s Friendly Society, y otras instituciones en las que su madre también colaboraba. En 1911 superó los exámenes que le permitieron ingresar en la Cruz Roja Británica como miembro del Voluntary Aid Detachment.

Cuando aún no se había cumplido un año del estallido de la Primera Guerra Mundial, Dorothea decidió unirse a las miles de enfermeras que viajaron a diferentes puntos del continente. Acompañada de su amiga Christie, Dorothea viajó hasta el norte de Francia y se instaló en la localidad de Etaples, donde permaneció durante cuatro años.

En 1918, la zona en la que se había levantado un hospital de campaña y varios emplazamientos de refuerzo logístico, fue bombardeada por los alemanes. En el ataque, Dorothea resultó herida pero denegó cualquier ayuda y continuó trabajando para curar a los enfermos y heridos. Su coraje le valió recibir la Medalla Militar y la Medalla de la Cruz Roja.

Dorothea Crewdson no pudo regresar con vida a Inglaterra. Falleció el 12 de marzo de 1919 a causa de una peritonitis y fue enterrada en el cementerio militar de Etaples. Uno de sus sobrinos, Richard Crewson, descubrió los diarios de Dorothea, que habían permanecido durante décadas escondidos y recientemente se han reeditado.

– Reflejo de un siglo, las hermanas Mitford (SIGLO XX)


En febrero de 1904, tenía lugar en Inglaterra el enlace entre un aristócrata y la hija de un importante hombre de negocios del mundo mediático, propietario, entre otras publicaciones, de las revistas The Lady y Vanity Fair. David Bertram Ogilvy Freeman-Mitford, que se convertiría en segundo barón de Redesdale tuvo seis hijos con Sydney Bowles, un chico, el único al que se le permitió estudiar en centros exclusivos como Eton, y cinco niñas, que, andando el tiempo, se convertirían en las excéntricas hermanas Mitford.

Durante la Primera Guerra Mundial, el hermano mayor de David falleció en combate, lo que le convirtió automáticamente en heredero de su aristocrática familia. En 1916, a la muerte de su padre, se convertía en el segundo barón de Redesdale. Tras heredar varias propiedades y tener que vender algunas de ellas por problemas económicos, David y Sydney se instalaron en Asthall Manor.

Las niñas fueron educadas por institutrices, alejadas de sus padres, y desarrollaron su propia personalidad, llegando a convertirse en protagonistas de escándalos sonados y a mantener relaciones, amistosas o amorosas, con algunos de los personajes más famosos del siglo XX.

Cada una de ellas desarrolló su propia personalidad y fueron, en cierto modo, reflejo de los grandes acontecimientos de la historia del siglo pasado. Unas defendieron abiertamente el nazismo, mientras otras lucharon por los derechos civiles de los más desfavorecidos o se acercaron al comunismo. Unas tuvieron vidas más escandalosas que otras, que optaron por una vida sencilla. Todas fueron, a su manera, reflejo del siglo.

  • Nancy Mitford (1904-1973)



Nancy Mitford nació el 28 de noviembre de 1904. A pesar de ser la primogénita de los Mitford, no tuvo una estrecha relación con sus padres, quienes, como muchas parejas de la alta sociedad, delegaban no sólo la educación sino también el cariño, en institutrices y sirvientes de su lujoso pero frío hogar.

Nancy fue educada en casa, a excepción de un breve periodo de tiempo que fue enviada a la Francis Holland School. Nancy pasaba largas horas en la biblioteca del hogar familiar, alejada de sus hermanos pequeños, con los que no disfrutaba jugando, aunque sí atormentando. A los diecisiete años, Nancy consiguió que sus padres le permitieran marchar de casa para estudiar en Hatherop Castle, una escuela privada elitista para jóvenes de alta cuna. Nancy empezó a disfrutar de su vida fuera de casa y un año después viajó con algunas de sus compañeras por distintas ciudades europeas.

Con motivo de su dieciocho cumpleaños, Nancy Mitford fue presentada en sociedad con un gran baile y acudió a la corte donde conoció al rey Jorge V. Convertida en una joven hermosa y rica de la alta sociedad británica, Nancy disfrutó de su juventud acudiendo a todos los bailes y fiestas que podía. Enamorada de Hamish St Clair-Erskine, hijo de un conde escocés, se prometieron en secreto a pesar de la homosexualidad de él, algo que Nancy no pareció haber notado o no le importaba.

Durante aquellos años, Nancy empezó a desarrollar su talento como escritora colaborando con varias revistas y escribiendo varias novelas, mientras rechazaba todas las propuestas de matrimonio que recibía, enamorada como estaba de Hamish. Un amor que se vio traicionado en 1933 cuando él le confesó que tenía intención de casarse con la hija de un rico banquero. Poco tiempo después de la desaparición de Hamish de su vida, Nancy se comprometió, esta vez oficialmente, con Peter Rodd, hijo de un barón inglés, con quien se casó a finales de 1933.

Nancy Mitford se refugió en la escritura mientras su matrimonio hacía aguas. A pesar de que Peter mantenía relaciones extramatrimoniales, en 1938 Nancy descubrió que estaba embarazada. Sin embargo, perdía al bebé meses después. Al año siguiente, viajó junto a Peter al sur de Francia para ayudar a los refugiados que habían cruzado la frontera española huyendo de la Guerra Civil. Una experiencia que hizo crecer en Nancy un profundo sentimiento antifascista, algo que provocaría el alejamiento con algunas de sus hermanas, como Unity, abiertamente defensora del nazismo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Nancy colaboró con organizaciones de ayuda a la población civil, como la Air Raid Precautions, experiencias que fueron fuente de inspiración para su siguiente novela. Nancy colaboró también en la causa a favor de los judíos que huían de Alemania y las zonas del continente ocupadas por el nazismo.

En 1942, Nancy conoció a Gaston Palewski, un coronel francés que colaboraba estrechamente con el general Charles de Gaulle en Londres. Nancy y Gaston mantuvieron una relación discreta viéndose cuando él permanecía en Inglaterra o a través de carta cuando debía alejarse de ella. En esta época, Nancy escribió otra novela, The Pursuit of Love, con la que, finalmente, se convertiría en una escritora de éxito.

Al finalizar la guerra, su matrimonio con Peter hacía tiempo que estaba agotado, terminarían divorciándose en 1957, por lo que Nancy, enamorada del coronel francés, se mudó definitivamente a París donde se volcó de lleno en la escritura. La secuela de The Pursuit of LoveLove in a Cold Climate, escrita en 1948, fue recibida con el mismo entusiasmo.

Nancy Mitford trabajó en la traducción de obras de otros autores y publicó varios ensayos históricos, como los que dedicó a la marquesa francesa Madame de Pompadour o Luis XIV. En 1968 escribía la que sería su última obra, una biografía sobre Federico el Grande, mientras su relación con Palewski se iba desdibujando por momentos. El golpe final llegó con el anuncio de la boda de su amante con una rica heredera en 1969. Por aquel entonces, Nancy ya estaba enferma, tenía un tumor que le provocó intensos dolores. El 30 de junio de 1973, un linfoma terminaba con su vida.

  • Pamela Mitford (1907-1994)

Pamela Mitford nació el 25 de noviembre de 1907, tres años después que su hermana mayor Nancy. Como ella y sus otras hermanas, creció rodeada de gobernantas e institutrices hasta que contrajo matrimonio con un rico científico llamado Dereck Jackson en 1936 con el que se fue a vivir al campo. Su matrimonio duró pocos años, se divorciaron en 1951.

A diferencia de sus hermanas, que disfrutaron de la vida en sociedad en las grandes ciudades europeas, Pamela permaneció en su idílico paraíso rural, rodeada de caballos y perros. Solamente dejó su hogar en momentos puntuales como en la década de los sesenta que viajó a Suiza acompañada de su amiga Giuditta Tomassi, amante también de los caballos. De vuelta a Inglaterra, volvió a refugiarse en la vida rural, viajando sólo de manera esporádica, hasta que falleció el 12 de abril de 1994.

  • Diana Mitford (1910-2003)

Diana Mitford nació el 17 de junio de 1910. Salvo una breve temporada que fue trasladada a París, Diana creció y se educó en casa con sus hermanas. Poco después de ser presentada en sociedad, se comprometió en secreto con el rico heredero de la industria cervecera Guinness y barón de Moyne, Bryan Guinness, con quien se casó poco tiempo después, a principios de 1929.

Ricos, jóvenes y con ganas de divertirse, el hogar de los Guinness se convirtió en centro neurálgico de las fiestas de la alta sociedad. Tan sólo tres años después de la boda con Bryan, con quien tendría dos hijos, Diana inició una relación extramatrimonial con un hombre casado, líder de la Unión Británica de Fascistas y decidió divorciarse de Bryan.

Con la ascensión del nazismo en Alemania, Diana viajó con su hermana pequeña Unity a Nuremberg para asistir al Congreso Nacional del Partido Nazi. Ambas hermanas se acercaron a la cúpula del partido y llegaron a entablar una estrecha amistad con Adolf Hitler. En Berlín, Diana se reunió con su amante quien había quedado viudo en 1933 y mantenía relaciones con otras mujeres, algo que a Mitford pareció no importarle porque en 1936 se casó con él en el hogar de los Goebbels ante la atenta mirada del jefe de propaganda del Tercer Reich y su líder Adolf Hitler.

Los Mosley tuvieron un hijo en común, Max. Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Inglaterra los detuvo por sus ideas afines al nazismo y fueron internados por separado en campos de concentración ingleses de los que pudieron salir gracias a la influencia de Clementine, esposa del primer ministro Winston Churchill y prima de Diana.

Cuando finalizó la guerra, la pareja vivió en varios lugares hasta fijar su residencia en París donde pronto se convirtieron en todo un referente de la alta sociedad parisina con amigos como los duques de Windsor. Diana y su marido nunca renegaron de sus ideas y defendieron siempre su apoyo al nazismo y la ultraderecha aunque en ciertos momentos reconocieron que Hitler había cometido algunos errores.

Diana Mitford tuvo una larga vida, falleció a los noventa y tres años en París, el 11 de agosto de 2003.

  • Unity Mitford (1914-1948)

Unity Mitford nació el 8 de agosto de 1914. Tras una infancia a la sombra de sus hermanas y hermano, Unity se acercó a Diana cuando esta empezaba su escandaloso romance con un inglés afín al incipiente nazismo.

Cuando Diana y Unity asistieron al congreso del partido, supo que debía permanecer como fuera en Alemania y acercarse todo lo posible al Führer Adolf Hitler, cuyo discurso la atrapó. Su perseverancia dio sus frutos y terminó conociendo personalmente a Hitler. Unity permaneció cerca de él llegando incluso a provocar los celos de su compañera Eva Braun. Unity consiguió vivir en Alemania durante cinco años en el círculo más cercano al Führer.

La amenaza de una guerra inminente con Inglaterra no hizo cambiar de opinión a Unity. Mientras Diana regresaba a casa, su hermana pequeña permaneció en Alemania. Sin embargo, la situación era cada vez más peligrosa para ella, ciudadana de un país enemigo. Desesperada, en vez de volver con los suyos, decidió quitarse la vida.

Unity se pegó un tiro en la sien pero sobrevivió. Fue trasladada a un hospital de Munich donde recibió constantes visitas de Hitler, quien se hizo cargo de todos los gastos. Poco tiempo después fue trasladada a un hospital de la zona neutral de Suiza donde su madre y su hermana Deborah fueron a buscarla.

Unity nunca renegó de sus ideas. Tampoco se recuperó de la brutal herida provocada por ella misma. Los daños cerebrales producidos por el disparo nunca sanaron y la bala permaneció en su cabeza durante los nueve años que aún permaneció con vida. El 28 de mayo de 1948 falleció de meningitis.

Jessica Mitford (1917-1996)


Jessica Mitford nació el 11 de septiembre de 1917. A diferencia de sus hermanas mayores, Diana y Unity, fervientes defensoras del fascismo, Jessica se postuló como admiradora del comunismo. Los suyos la llamaban cariñosamente Decca, aunque también fue conocida como la «oveja roja» de la familia.

Cuando Jessica tenía diecinueve años, se enamoró de un primo segundo, Esmond Romilly, que acababa de regresar de Madrid a donde había viajado con las Brigadas Internacionales para luchar contra Franco. La pareja decidió regresar a España donde él trabajó durante un tiempo como periodista. De vuelta en Inglaterra, superaron los prejuicios familiares a causa de su cercana consanguinidad y terminaron casándose.

Jessica no se instaló en una lujosa mansión ni participó de la vida de lujo de la alta sociedad como sus hermanas mayores. Ella y Esmond se instalaron primero en el humilde barrio londinense del East End para trasladarse tiempo después a los Estados Unidos donde vivieron de manera sencilla. La pareja había tenido una niña después de haber perdido a su primera hija en 1938. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Esmond se enroló en el ejército y terminó falleciendo a finales de 1941.

Jessica volvió a casarse en 1943 con un abogado volcado en la defensa de los derechos civiles, Robert Treuhaft y al año siguiente consiguió la nacionalidad norteamericana. La pareja tuvo dos hijos y trabajó los siguientes años en la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos además de unirse al Partido Comunista norteamericano aunque años después, en 1958, renunciaron a formar parte del mismo.

Jessica Mitford escribió varios libros y trabajó intensamente por mejorar las condiciones de distintas minorías en los Estados Unidos hasta su muerte, el 22 de julio de 1996.

  • Deborah Mitford (1920-2014)

La benjamina de los Mitford, Deborah, nació el 31 de marzo de 1920. Debo, como la conocían cariñosamente los suyos, se convirtió en duquesa de Devonshire cuando contrajo matrimonio con Lord Andrew Cavendish en 1941 y los herederos del ducado fallecieron años después dejando a Andrew con el título de 11º duque de Devonshire.

Madre de seis hijos, de los cuales dos no sobrevivieron a la infancia, Debo fue una aristócrata volcada en la escritura y en actividades comerciales relacionadas con las propiedades de la familia. En 1999 fue nombrada Dama comendadora de la Real Orden Victoriana.

Falleció el 24 de septiembre de 2014.

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