La Química del Amor …

La visión romántica del amor ha quedado parcialmente sepultada por docenas de artículos pseudocientíficos y aseveraciones de quienes abordamos el tema de la química del amor.
Pretender que descubriremos el hilo negro es irónico cuando la mayoría de nosotros desconoce de los procesos químicos incluso el digestivo (sí, eso es química también).
Enamorarse tiene el tinte mágico de la alucinación.
La percepción alterada, la sudoración, el sonrojarse fácilmente, las reglamentarias palpitaciones y las mariposas en el estómago.
Ilusamente pensamos ¡que bello es enamorarse! Pero ignoramos que todo es un proceso que desencadena reacciones químicas en nuestro cuerpo de la misma manera en que lo hacen las drogas: estimulando ciertas áreas del cerebro.
- Enfermos de amor, trastorno obsesivo compulsivo
Cuando nos enamoramos sentimos la llama de la pasión encendida y tenemos una urgencia casi patológica de ver o estar con la persona amada. Estas son algunas de las características que tiene el trastorno obsesivo-compulsivo. La doctora Donatella Marazziti, de la Universidad de Pisa, sostiene que estos estados se asocian con un químico producido por nuestro cuerpo para lidiar con situaciones estresantes: la serotonina; cuando sus niveles disminuyen nos encontramos con los síntomas propios de este trastorno.
El alcohol también disminuye los niveles de serotonina en nuestro cerebro. Entonces, cuando nos encontramos en un bar y sentimos que “aquella persona desconocida” es el verdadero amor (¡cómo es posible no haberla visto antes!), no es más que una ilusión de nuestros sentidos y todo ¡gracias a unas copas!
Helen Fisher, antropóloga de la Universidad de Rutgers y autora del libro The Anatomy of Love, ha reducido el enamoramiento a la definición de las sustancias químicas que segrega nuestro cuerpo y sus efectos; dividiendo las etapas del amor en tres partes: Lujuria, Romance y Vínculo de pareja.
En la primera etapa todos los químicos aumentan. La testosterona se relaciona directamente con el crecimiento de libido. La feniletilamina causa una sensación de regocijo y felicidad. La adrenalina y la noradrenalina causan que el corazón se acelere, se eleva la presión, la cantidad de glóbulos rojos y se liberan grasas y los azucares.
En la segunda etapa disminuye la serotonina. Cuando sentimos que somos correspondidos, disminuye la obsesión por la persona que nos atrae. Sin embargo, la oxitocina y la dopamina aumentan: provocan inconstancia, falta de sueño y apetito, exaltación, euforia, energía, atención elevada, ganas de ganar y excitación.
Durante la tercera etapa se genera el vínculo. La testosterona (libido) tiene un comportamiento distinto. Mientras que en el hombre disminuye, en la mujer aumenta. Por otra parte, las endorfinas aumentan y propician la plenitud de pareja. Nos dan comodidad y estabilidad emocional.
Siguiendo la misma línea caemos en que, muy a pesar de quienes tenemos el sueño del romance eterno, el amor si tiene caducidad. De acuerdo a estudios de la investigadora Cindy Hazan en la Universidad de Cornell, New York, el amor se tiene fecha de vencimiento. El problema es hallarle la etiqueta porque de acuerdo a toda esta jerigonza científica los seres humanos estamos biológicamente programados para sentirnos apasionados entre 18 y 30 meses.
Este tiempo alcanza perfecto para tres cosas: conocerse, copular y tener hijos. Durante el periodo apasionado en una relación únicamente estamos cumpliendo con nuestra función reproductiva. Si, asa como está leyendo: función reproductiva.
Nuestro cerebro, como ocurre con cualquier droga, desarrolla una tolerancia a los estimulantes y el estado de euforia y excitación disminuye con el tiempo para dar espacio a sentimientos afectivos; todo es producto del aumento de endorfinas, que crean una sensación de felicidad. Gracias a esta felicidad existen esos seres privilegiados que logran mantener relaciones por muchos años.
- ¿Podemos culpar a la química de la infidelidad?

Es un cuestionamiento que se presta al pretexto; pero veamos:
Sabemos claramente que las etapas del enamoramiento varían entre géneros.
Si la reacción biológica del enamoramiento no es predecible al cien por ciento menos puede ser la etapa romántica del amor: es inestable por naturaleza.
De esta manera, según Helen Fisher, podemos sentirnos profundamente ligados a nuestra pareja y, al mismo tiempo, sentirnos sexualmente atraídos por alguien más.
Esta independencia entre los sentimientos y las reacciones químicas hace posible amar a más de una persona a la vez. Es una situación por demás complicada ya que termina llevándonos al adulterio, los celos y el divorcio. La doctora Fisher señala que no estamos construidos para ser felices sino para reproducirnos.
- Si amar trae rosas, ¿los rompimientos traen chocolates?
Cuando terminamos una relación caemos en el atiborramiento de chocolates. La industria chocolatera se ha visto beneficiada con nuestras rupturas amorosas. Al sentirnos deprimidos o en estados de angustia solemos consumir cantidades considerables de chocolate y todo por los dichosos procesos químicos.
El chocolate contiene propiedades que inducen la producción de endorfinas en nuestro cerebro y, por otra parte, compensa la disminución de nuestros niveles de feniletilamina. ¿Las recuerdan? Las endorfinas son aquellas que nos dan la sensación de felicidad y la feniletilamina es la que nos hace sentir regocijados.
Entonces, al sentirnos deprimidos, recurrimos a los chocolates porque son nuestro salvavidas al acercarnos a la última sensación de felicidad que tuvimos antes de caer en el espachurramiento. Al chocolate también se le atribuyen propiedades afrodisiacas y es curioso porque en realidad reconforta y no es que se trate de una experiencia sexual, simplemente hace sentir bien.
Los hombres también se deprimen pero ellos prefieren el sabor de la cerveza para reconfortarse mientras que las mujeres van por el sabor del chocolate, aunque el efecto sea el mismo: levantar el ánimo. Ahora podemos explicarnos el por qué de las borracheras y los restos industriales de envolturas de chocolates que hemos visto acumularse en todas partes.
- Amar con inteligencia
Aquí llegamos a un lugar más delicado que cualquier teoría química, biológica o antropológica. El lugar que cualquier pareja quisiera tener claro y bajo control. ¿Como mantenerse enamorado? Ya sabemos que la infidelidad también tiene causas biológicas y esto no ayuda en nada a quien sufre el dolor de ser traicionado. Así que nuestro objetivo será simple: aprender a pasar de la etapa del enamoramiento a la del amor profundo.
Al parecer llegar a sentirnos vinculados y al final de cuento de hadas: “y vivieron felices para siempre”, no es una generalidad. Todo depende de cómo reaccione nuestro cerebro a los químicos y debemos hacer un esfuerzo doble para ver en realidad a nuestra pareja y saber si seremos capaces de convivir con ella sin el remolino de emociones que nos da la pasión. La clave es buscar la adaptación, el respeto y, sobre todo, el amor.
Si llega la ruptura, tenemos que evitar que nos arrastre el sentirnos miserables. Debemos estar conscientes de que, como con cualquier adicción, necesitamos un proceso de desintoxicación. En esta etapa debemos pensar más y sentir menos. Hacerle justicia a la lógica porque durante nuestro idilio muchas veces la despreciamos y ahora reclama su lugar.
El sufrimiento no es eterno, ya llegará quien nos envuelva de nuevo en la vorágine de emociones que alguna vez sentimos y volveremos a intentar; a disfrutar del momento y saber que, en esta vida, todo pasa.
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abril 27, 2013 en 0:53