El cementerio de Greyfriars en Edimburgo…

En el mundo perdido/Wikipedia — Sin duda el cementerio de Greyfriars puede presumir de ser el cementerio más visitado de Escocia, pero es que también podría lucir el título del más bonito. Sea como fuere, el caso es que visitar el cementerio de Greyfriars es una de las cosas indispensables en cualquier viaje a Edimburgo, tanto por la belleza tranquilidad del lugar, como por las leyendas y curiosidades que este cementerio encierra tras sus paredes.
Situado en pleno corazón de Edimburgo, el cementerio de Greyfriars es sin duda el más famoso de la ciudad. Se trata de un lugar apacible, lleno de paz, que está abierto las 24 horas del día. Un sitio perfecto para salir del bullicio de las calles de Edimburgo (especialmente en Agosto, con la celebración del festival Fringe), y que guarda tras sus muros algunas curiosas historias.
El Cementerio Greyfriars rodea la capilla Greyfriars Kirk de Edimburgo, en Escocia, y está en manos de un fiduciario independiente de la iglesia. Para muchas personas, el cementerio se asocia principalmente con Greyfriars Bobby, el perro fiel que vigilaba la tumba de su amo. Aunque la lápida de Bobby se encuentra en la entrada del cementerio, en realidad está enterrado en un punto donde solo hay hierba, cerca de uno de los muros, ya que las autoridades de Kirk no permitieron su entierro, en tierra consagrada.
La famosa estatua del perro se encuentra del lado opuesto de la puerta del cementerio, en el cruce del puente George IV, y la fila de candelabros.

A la puerta del cementerio, podemos ver una pequeña estatua en honor de Bobby, que se ha convertido ya en uno de los rincones más fotografiados de Edimburgo.
Pero es que dentro del cementerio, a pocos metros de la entrada, vemos una lápida en honor a Bobby. Lápida en la cual, es costumbre dejar un pequeño palo de madera para que Bobby juegue, pues según dice la leyenda, y en Edimburgo hay muchas, el fantasma de Bobby sale por la noche para jugar con los palos que los habitantes de Edimburgo dejan en su tumba. Lo cierto es que Bobby no pudo ser enterrado dentro del cementerio al considerarse un lugar sagrado, por lo que fue enterrado en un lugar anexo al mismo.

La tumba de John Gray, su dueño, era un policía de Edimburgo que murió de tuberculosis. Su tumba, donde Bobby decidió postrarse y no moverse jamás, está a unos metros de la tumba honorífica de Bobby.
La tumba de John Gray, su dueño, era un policía de Edimburgo que murió de tuberculosis. Su tumba, donde Bobby decidió postrarse y no moverse jamás, está a unos metros de la tumba honorífica de Bobby.

Sin duda la historia de Bobby es la más conmovedora historia de todo el cementerio, pero desde luego no es la única. El cementerio de Greyfriars encierra muchas otras historias de fantasmas y curiosidades, aunque mucho más tétricas.

Una de ellas es la de la prisión de los Covenants, quienes estuvieron encarcelados en una parte del cementerio en condiciones infrahumanas. Algunos fueron ejecutados allí mismo, otros murieron a causa de las mañas condiciones a las que estaban sometidos, en lo que es considerado por muchos como el primer campo de concentración de Europa.
El cementerio estuvo involucrado en la historia de los Covenanter. Que comenzaron en 1638 con la firma del Pacto Nacional en la capilla Kirk, y en 1679 alrededor de 1200 Covenanters fueron encarcelados en la parroquia a la espera de un juicio, un área conocida como la Cárcel de los Covenanters.
Muchas de las parcelas están rodeadas por muros de piedra ornamentada y hierro, llamadas mortuorios, para preservar los muertos de los intentos de vandalismos de principios del siglo XIX, utilizados para prácticas como el estudio de muertos, que propiciaba el Colegio Médico de Edimburgo (Edinburgh Medical College) con los cadáveres para su disección.

Durante los primeros días de la fotografía en la década de 1840, el cementerio fue utilizado por David Octavius Hill y el fotógrafo Robert Adamson como escenario de varios retratos y representaciones vivientes, por ejemplo la obra Artística “El Enterrador”.
Se trata de un pequeño espacio en uno de los lados del cementerio, que permanece siempre cerrado, y al cual para poder acceder hay que firmar unos papeles en el ayuntamiento eximiendo al mismo de cualquier desgracia que te pueda ocurrir dentro.
Se han visto sombras, sentido presencias, y no son pocas las veces que han ocurrido allí hechos extraños. Un sitio curioso de ver, desde la puerta, eso si, y dicho sea de paso, que no transmite muy buenas vibraciones.

Pero si hay un sitio que transmite malas vibraciones, ese es sin duda la tumba de Mackenzie. Mackenzie fue abogado real y el responsable directo del encarcelamiento de 1200 Covenants en el cementerio de Greyfriars.
El cementerio Greyfriars tiene fama de estar embrujado. Uno de los comentarios más frecuentes, se atribuye al espíritu inquieto del infame abogado George Mackenzie conocido como «Bloody» (el sangriento), enterrado allí en 1691.
Se comenta que el ‘fantasma de Mackenzie’ causa moretones y cortes en los que entran en contacto con él y muchos visitantes han informado de sentir extrañas sensaciones.
En particular, los visitantes que toman el paseo de la Ciudad de los muertos, que tiene acceso a la Cárcel de los Covenanters, de hecho, sostienen que han surgido con lesiones sin haber sufrido ningún tipo de accidente.
Aún más interesante, existe un número de muertes que han tenido lugar en el cementerio mismo. En el canal SciFi, aparece el cementerio Greyfriars como uno de los lugares más tenebrosos de la Tierra.
Lo que pasó allí a un vagabundo dejó atónito a más de uno. El suelo se rompió y el vagabundo cayó a la tumba de Mackenzie. Cuando llegaron las autoridades para sacarlo, el vagabundo no podía subir de allí, afirmando que alguien o algo lo estaba agarrando. Lo cierto es que una vez que salió, su cuerpo estaba lleno de marcas de arañazos y mordiscos.

No fue el único caso. Más de 400 personas que se habían acercado a ver la tumba sufrieron la misma suerte. Sus cuerpos aparecieron marcados, llenos de mordiscos, heridas, quemaduras y arañazos. Tal fue el revuelo que se montó que el ayuntamiento decidió cerrar esta parte del cementerio al público, aunque hoy en día, y a diferencia de la parte de la prisión de los Covenants, si puede visitarse.

Lindante a la parte trasera del cementerio se encuentra la escuela George Heriot, y el pub Bobby Greyfriars.
Un letrero en la entrada del cementerio dice lo siguiente:
” El cementerio esta a espaldas de la escuela George Heriot, y el pub Bobby Greyfriars”. A la derecha de la entrada del cementerio, un letrero indica:” En la parroquia Greyfriars kirk, fue aprobado y firmado el Pacto Nacional del 28 de febrero de 1638. En el cementerio hay objetos de interés histórico como el Monumento a los Mártires hacia el noreste y la prisión de los Covenanter hacia el suroeste.
Finalmente, y como trivia, para muchos existe una relación del cementerio de Greyfriars con Harry Potter.
Como sabéis, JK Rowling vivió muchos años en Edimburgo y en esta ciudad se basó principalmente para crear algunos de sus personajes más famosos.
Es por eso que en el cementerio de Edimburgo podéis encontrar la tumba real de Thomas Riddell (Voldemort), o el del poeta McGonagall, considerado el peor poeta de la historia de Reino Unido y que da nombre (apellido más bien) a una de las profesoras del colegio de magia. Un pequeño honor para este poeta tan patético pero a la vez tan querido en Edimburgo.

Al acceder al cementerio veréis una capilla, la Greyfriars Kirk, que constituye uno de los edificios más antiguos de Edimburgo. Por cierto, que también fue escenario de algunos acontecimientos relevantes relacionados con los Covenanters, pues solían reunirse en esta iglesia y fue en ella donde firmaron su pacto nacional de alianza.
Paradójicamente, ya os hemos contado que justo al lado de la iglesia fueron encarcelados y ajusticiados de forma cruel cientos de ellos; aún puede atisbarse algo de la antigua prisión, de hecho, en la esquina suroeste del cementerio, pero solo se puede entrar con visitas autorizadas.
Actualmente, la iglesia continúa activa en sus servicios y, a modo de curiosidad, os diremos que es una de las pocas de Escocia donde aún se sigue oficiando regularmente misa en gaélico escocés (Gàidhlig).
En el Cementerio Greyfriars, por el contrario, ya no se realizan nuevos enterramientos hace varias décadas.



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