Se lo conoce como el ‘Laberinto de Calles’ porteño y esconde una de las leyendas más antiguas de la ciudad …

El Cronista/serargentino.com — Cada ciudad tiene su rincón misterioso y eso hace que tenga sus propias leyendas urbanas. Es así como Parque Chas, con una impronta de trazos circulares que se cruzan entre sí, configuran el llamado «Laberinto de calles» porteño.
Nacido el 6 de diciembre de 2005 a través de la ley 1907, cuenta con una estación propia de subte de la línea B y una intersección por donde se erige la Facultad de Agronomía de la UBA.
– Parque Chas, el laberinto de las calles
Son muchos los mitos que advierten por intentar recorrer este barrio comprendido por las calles Berna, Marsella, La Haya y Ginebra. Según los relatos si alguien se animara a dar la vuelta completa, «aparecería en cualquier otro lugar, menos en el que debería».
Su conformación oficial de menos de 20 años y que se desprende de Agronomía, fue consecuencia del aflujo masivo de inmigrantes que data desde 1880, cuando la población aumentaba y, a su vez, la necesidad de terrenos y viviendas se expandía.
Es por ello que los «nuevos barrios» adquirieron el nombre de villas, en principio bajo la inspiración de las villas europeas en las campiñas con estándares de lujo. Sin embargo, en materia local, fueron la denominación de incipientes barriadas obreras:
- Villa de las Catalinas
- Villa Alvear
- Villa Ortúzar
- Villa Santa Rita
- Villa Urquiza
- Villa Devoto
– La historia del barrio más curioso de Buenos Aires
Entre los terrenos ofrecidos en loteo, en definitiva, por obligación, estaba el «Predio o terreno de Munita», que a mediados de 1890 pertenecía al Antiguo Municipio de Belgrano. Formaba parte del patrimonio de la sociedad «Francisco Chas e hijos», entre las actuales calles La Pampa, Triunvirato y De los Constituyentes.
Luego, ante el avance de la urbanización, el Doctor Vicente Chas ofreció el terreno y al iniciarse el loteo, encomendó en 1925 el proyecto de trazado del nuevo barrio a los ingenieros Armando Santiago Frehner (1897-1980) y Adolfo Guerrico (1897-1950).
En la intersección de Triunvirato y La Pampa había una laguna que recibía las aguas del arroyo Ballivián, que solía provocar preocupantes inundaciones. También, allí cerca, una fábrica de ladrillos, cuya materia prima eran montañas de tierra en las que los niños jugaban. Tiempo después sirvió como espacio de las «20 casas para obreros» en Avenida La Pampa, entre Triunvirato y Andonaegui.
El origen de la rareza circular fue solo práctico: aprovechar el terreno al máximo como una estrategia de especulación inmobiliaria. Sea como sea, la nueva estética urbana fue aprobada por el antiguo Concejo Deliberante municipal.
A cargo del urbanista británico Ebnezar Howard; incluyó a Parque Chas dentro de sus planes para hacer una ciudad- jardín en forma de laberinto. Se inspiró en la novela utópica de Edward Bellamy, «Looking Backward», la que tuvo una vastísima influencia en su tiempo, con su propuesta de comunidades utópicas.
– La leyenda urbana de Parque Chas
Cuenta la historia que en 1957 un grupo de exploradores franceses aceptaron el desafío de explorar el barrio de manera regular y que luego de intentarlo, aparecieron en Villa Urquiza, ubicado a tres kilómetros. También urbanistas catalanes padecieron de la leyenda porteña: formaron dos equipos y caminaron en dirección opuesta con la idea de que se encontrarán en la mitad.
Fue así entonces como la leyenda nació oficialmente en el cuento «En realidad, conviene no acercarse a Parque Chas» de Alejandro Dolina. En el escrito, se realza la impronta del sitio a partir de la construcción de un imaginario dominado por la sensación de laberinto. Parque Chas también se reflejó en la novela de Tomás Eloy Martínez «El cantor de tango» (2004), donde su personaje principal se extravía en las calles del rincón urbano.
Parche Chas también se reflejó en la novela de Tomás Eloy Martínez «El cantor de tango» (2004), donde su personaje principal se extravía en las calles del rincón urbano.
¿Por qué sus calles tienen ese trazado? Al parecer, todo es obra del señor Vicente Chas, quien era dueño de los terrenos de la zona. En 1925, decidió subdividir las tierras y contrató a los ingenieros Armando Frehner y Adolfo Guerrico con ese fin. Fueron ellos quienes sugirieron el modelo radiocéntrico con calles curvilíneas, que tienen a la plazoleta Vicente Chas como centro.
Existen dos teorías que explican el porqué de esa elección. La primera tiene que ver con una estrategia inmobiliaria, en vistas de la construcción de casas para obreros en la zona. Esta disposición circular permitía sacar más lotes que la típica traza cuadricular.
La segunda teoría es más romántica y menos práctica: se dice que Chas habría optado por esta opción inspirado en los trazados medievales concéntricos, que tenían como centro a algún castillo señorial.
Cualquiera haya sido el motivo, lo cierto es que el resultado fue un barrio de lo más peculiar. Entre sus particularidades, encontramos a la calle Berlín, que constituye un círculo completo. También tenemos a la esquina de Bauness y Bauness, una calle que se corta a sí misma. Además, existe un punto donde convergen seis esquinas y una ochava que es compartida por dos casas en la intersección de Gándara y Ginebra.
Estás advertido: si no querés pasarte el día entero dando vueltas por Parque Chas, mejor explorar sus calles con un local de la zona.



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