Chankillo, el observatorio solar más antiguo de américa …

National Geographic(J.M.Sadurni/A.Fischer)/BBC Mundo — Perú es uno de los países que atesora uno de los legados históricos y arqueológicos más impresionantes del mundo. La legendaria Machu Picchu, las fortalezas de Ollantaytambo y Sacsayhuamán, la ciudad de Cuzco, la ciudadela de barro de Chan Chan, las huacas del Sol y la Luna o las misteriosas líneas de Nazca son solo algunos ejemplos.
Pero entre los grandes desconocidos del país andino se encuentra el complejo arqueoastronómico de Chankillo, que está considerado por los expertos como el observatorio solar más antiguo de América. De hecho, las ruinas de Chankillo emanan una historia fascinante. Con su ancestral observatorio solar y su gran centro ceremonial de más de 2.300 años de antigüedad, el sitio arqueológico de Chankillo fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2021.
Uno de los dioses más importantes para la cultura Inca es Viracocha, la deidad creadora. Como gestor de la energía universal, los antiguos pobladores de Perú consideraban que había creado todas las cosas. Debajo de él, aparecían todas las demás divinidades. Entre ellas, Inti: el dios del Sol.
Parece ser que el culto al astro principal de nuestro sistema solar forma parte de los cimientos prehistóricos de la región, ya que el primer observatorio solar de la historia fue construido en el centro del país.
A pesar de que no se sabe mucho sobre los ingenieros antiguos que crearon este lugar, la UNESCO lo ha descrito como «obra maestra del genio creativo humano«. Las dataciones del sitio sugieren que fue construido alrededor del año 200 a.C., con atributos que ningún otro espacio arqueológico tiene en el mundo. Ni siquiera Stonehenge —que también se ha pensado que es un calendario solar— cuenta con la sofisticación del diseño pre-Inca en Chankillo.
– Una ubicación estratégica
Situado en la provincia costera de Casma, en la región de Áncash, se cree que este espectacular tesoro arqueológico pudo haber estado habitado entre 500 y 200 a.C. por los sechín, un pueblo poco conocido, pero con una tecnología lo suficientemente sofisticada como para levantar el enorme complejo astronómico y ceremonial en tan solo 25 años.
El sitio arqueológico cubre unos cuatro kilómetros cuadrados y está conformado por trece torres, que miden entre tres y siete metros de altura, construidas en piedra y barro, perfectamente alineadas de norte a sur sobre una colina. El lugar cuenta, al menos, con dos puntos de observación, uno orientado a amanecer y otro a la puesta de Sol.
Esta estratégica ubicación permitía a los habitantes de Chankillo poder señalar con bastante exactitud los solsticios y los equinoccios, los cambios de estación y todos los movimientos cíclicos del astro rey.
La precisión de sus observaciones astronómicas era tal que el margen de error se estima en tan solo uno o dos días, lo que demuestra sus avanzados conocimientos astronómicos.
De hecho, una de las características que hace de este complejo algo único en el mundo es que, a diferencia de otros antiguos observatorios, las observaciones llevadas a cabo en Chankillo abarcaban todo el ciclo anual del Sol.
Aunque la apuesta lógica sería que alguna cultura pre-Inca hubiera instalado el observatorio ahí, los arqueólogos locales no saben qué grupo humano lo construyó. Por el contrario, el diseño de este espacio está cubierto por una manta pesada de anonimato histórico hasta ahora. Convencionalmente, recibe el nombre de Complejo Arqueoastronómico de Chankillo.
A pesar de que el asentamiento humano que utilizó este calendario vivía en medio del desierto, el Valle de Casma floreció en culturas hasta hoy desconocidas. Se encuentra en «las laderas occidentales de la cordillera de los Andes a través de uno de los desiertos más secos del mundo», explica el Portal to the Heritage of Astronomy de la misma institución.
Entre las llanuras arenosas, los pobladores prehistóricos de Perú tenían la mirada en las estrellas. Sólo así, se puede explicar que hayan construido el primer observatorio solar de la historia, con una precisión poco común para la época. En contacto con la bóveda celeste y los fenómenos del entorno, el diseño de un espacio fue un resultado casi natural para medir el tiempo.
– Las trece torres de Chankillo
Chankillo estuvo formado por un área administrativa, una residencial y una sagrada donde se alzaba un templo circular de unos 300 metros de largo rodeado por unas murallas concéntricas, resguardado en lo alto de la colina, y en cuyo interior se ha descubierto la representación antropomórfica de una divinidad con forma de araña y rasgos femeninos.
Además del observatorio, en el complejo también se abrían un grupo de plazas y patios.
Pero, sin duda, lo más llamativo de Chankillo son sus trece torres, que forman una especie de horizonte dentado que se prolonga unos 300 metros y que, de manera coincidente, marca la salida y la puesta del Sol a lo largo de todo el año.
Durante el solsticio de diciembre, el Sol se eleva por detrás de la torre situada más al oeste (la torre trece) y seis meses después, durante el solsticio de junio, se observa la salida del Sol a la izquierda de la primera torre.
De este modo, los sechín disponían de un preciso calendario gracias tanto a esa línea ficticia del horizonte como a las observaciones que realizaban desde las torres, que disponían de una estrecha escalinata que permitía el acceso a una terraza superior desde donde poder contemplar el firmamento.
Chankillo todavía permite identificar la posición de nuestro astro. Las 13 torres, que miden entre dos y seis metros de altura, se alinean de norte a sur a lo largo de la cresta de una colina.
El 21 de diciembre, cuando en el hemisferio sur es el solsticio de verano, el Sol sale por la derecha de la primera torre del extremo derecho.
A medida que avanza el año, se va moviendo entre las torres hacia la izquierda. Se puede saber en qué fecha estamos al ver qué torre que coincide con la trayectoria del Sol al amanecer.
El 21 de junio, o el solsticio de invierno en el sur, el Sol sale por la izquierda de la última torre del extremo izquierdo.
Luego, el Sol se va moviendo hacia la derecha, para volver otra vez en diciembre a salir por la torre del extremo derecho.
«Los habitantes de Chankillo habrían podido determinar la fecha con una precisión de dos a tres días».
– El abandono de Chankillo
De hecho, Chankillo debía de presentar un aspecto impresionante en su momento de máximo esplendor. Sus torres pintadas (todavía quedan restos de los pigmentos originales que se usaron en su decoración: amarillo, blanco y ocre), revocadas y ornamentadas debían de sugerir, a quien las contemplase, la idea de que se hallaba en un lugar imponente y sagrado.
Finalmente, Chankillo fue abandonado en el siglo I a.C. Pero ¿por qué se marcharon sus habitantes?
A día de hoy todavía se desconoce la causa, aunque uno de los posibles motivos que los investigadores han aducido para explicar su abandono pudo ser la presión que empezó a ejercer en el territorio la emergente cultura chavín, instalada en una región que no tardaría en dominar.
Más tarde serían los propios chavín quienes, a su vez, acabaron desapareciendo bajo la presión del pueblo mochica.
De hecho, todos estos conflictos bélicos fueron confirmados por los arqueólogos cuando desenterraron una serie de figurillas que representaban a unos guerreros armados con lanzas, porras y propulsores.
A pesar de ello, aún existen muchos misterios por revelar en Chankillo, puesto que hasta la fecha los arqueólogos solo han podido estudiar un uno por ciento de este singular complejo astronómico.
Aunque recientemente se denominó como el primer observatorio solar de la historia, el sitio de Chankillo no es nuevo. Se descubrió a comienzos del siglo XXI, pero los investigadores que condujeron el estudio no sabían con certeza qué tenían frente a sí.
Así como no se sabe quiénes fueron los que construyeron las torres en Chankillo, tampoco se sabe por qué abandonaron el lugar. Éste es uno más de los misterios que se mezclan entre las dunas de arena del Valle de Casma. En el silencio del desierto, las torres del primer observatorio solar de la historia no tienen prisa en revelar sus secretos.







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