El palacio de Sintra con un masónico pozo iniciático…

National Geographic(A.Luján/J.Z.del Amo)/Wikipedia — Corría el año 1892 cuando el magnate del café António Carvalho Monteiro adquirió una finca para dar rienda suelta a sus delirios estéticos personales con los que hacer evidente y ostentosa su riqueza.
Para ello, puso sus ojos en Sintra, una localidad ubicada a apenas 30 kilómetros de Lisboa donde a finales del siglo XIX se estaba poniendo en práctica los valores del Romanticismo. Es decir, comunión con la naturaleza, eclecticismo y cierta nostalgia por tiempos pasados que, en muchas ocasiones, eran idealizados.
Una corriente que encajaba a la perfección con otro de los anhelos de este millonario: incluir monumentos, obras y guiños a la astrología, el esoterismo y a la masonería, misteriosa institución de la que formaba parte.
Para renovar la Quinta da Regaleira, decidió contar con Luigi Manini, un arquitecto italiano, a quien le encargó viajar por toda Europa para inspirarse y coger ideas sobre lo que estaba sucediendo en otras fincas similares del Viejo Continente.
El resultado, una suerte de palacio neogótico con guiños manuelinos que el viajero puede visitar mediante un recorrido señalizado que se adentra en su planta baja. En el interior sobresalen el Salón de Caza, con una magnífica chimenea esculpida, la biblioteca y un laboratorio alquímico en la torre octogonal.
Pero lo más notable de toda esta Quinta espera afuera, en los jardines, por mucho que la Capilla de la Santísima Trinidad tenga un magnetismo por sus exuberancias neogóticas.

– La torre invertida en medio del jardín
Es en las zonas verdes donde proliferan los rincones más enigmáticos y sorprendentes de este complejo. Proyectado bajo la influencia del Primitivismo -un movimiento que buscaba el regreso a un arte de creaciones más esenciales e ingenuas- este jardín tenía una máxima.
Al principio, comienza en parterres y paisajes ordenados para ascender hacia el bosque e ir perdiendo toda lógica, dejando paso a estructuras y construcciones deliberadamente inundadas por la naturaleza. Un entorno perfecto para incluir sus referencias a la masonería y a la orden del Temple, dos sociedades que fascinaban a Carvalho.
Entre ellas sobresale la conocida como torre invertida de Sintra, un pozo cuyo cilindro parece atornillarse a la tierra en espiral donde, en lugar de agua, fluyen misterios. Se cree que el llamado Pozo Iniciático servía para rituales de masones que representaban el tránsito desde la muerte –el fondo, donde hay una cruz templaria de mármol– a la reencarnación –la salida–.

La galería tiene una escalera en espiral que desciende por 9 rellanos separados por 15 peldaños –propio de la numerología masónica–, con decoraciones que evocan el Cielo y el Infierno de Dante. El hueco se conecta por pasadizos ocultos con otras zonas de la villa, como la Puerta de los Guardianes.
El terreno de la Quinta da Regaleira de Sintra fue adquirido a principios del XX por Antonio Carvalho Monteiro, un millonario y filántropo portugués que con la ayuda del arquitecto Luigi Manini construyó esta finca que incluye el Palacio da Regaleira, un pequeño lago, un invernadero, varios torreones, cuevas y pasadizos secretos, una capilla y el pozo iniciático de Sintra (utilizado por los mismísimos masones).
Carvalho Monteiro encargó a Manini que viajase por Portugal y Europa y tomase nota de todas las corrientes estéticas que viera, para plasmar estas ideas en el diseño de la Quinta de Regaleira: el resultado fue un conjunto artístico que aúna elementos manuelinos (como homenaje al reinado de Manuel I), neogóticos (como las vidrieras de la capilla) y mitológicos (como el Paseo de los Dioses).
Pero los elementos arquitectónicos de la Quinta da Regaleira van mucho más allá de lo meramente estético: por todo el Palacio de la Regaleira encontraremos referencias a la masonería y a los templarios, como la Cruz de la Orden de Cristo del suelo de la capilla o la Cruz de la Orden del Temple esculpida en el pozo iniciático de Sintra (uno de nuestros lugares favoritos en la Quinta da Regaleira y del que te contamos un par de curiosidades debajo).
Al parecer, Carvalho Monteiro era uno de los miembros de los masones en Portugal, además de aficionado a la astrología, al esoterismo y a las ciencias ocultas, y quiso dejar constancia de ello sutilmente en cada rincón de la finca da Regaleira.

Y es que para apreciar el significado de la Quinta da Regaleira, concebida como un gran templo masónico, hay que ir dispuesto a observar y descubrir todas estas alusiones a la masonería a lo largo de sus jardines.
Por eso es un monumento que cambia completamente cuando se visita de la mano de un guía. Al verla por libre, es bastante difícil encontrar todos los símbolos.
La documentación histórica relativa a la Quinta da Regaleira, anterior a los tiempos de su compra por Carvalho Monteiro, es escasa. Se sabe que, en 1697, José Leite fue el propietario de una vasta propiedad, en los alrededores de la villa de Sintra, que hoy integra la quinta.
Francisco Alberto Guimarães de Castro compró la propiedad (conocida como Quinta da Torre o Quinta do Castro en 1715), en subasta pública y canalizó el agua de la sierra con el fin de alimentar una fuente.
En 1830 la quinta pasó al Dr. Manuel Bernardo y tomó el nombre que posee actualmente. En 1840, la Quinta da Regaleira fue adquirida por la hija de una comerciante de Oporto, Allen, que más tarde recibió el título de baronesa da Regaleira. De este periodo data la construcción de una casa de campo, visible en algunas representaciones iconográficas de finales del siglo XIX.
La historia de la Regaleira actual comienza en 1892, año en el que los barones da Regaleira venden la propiedad al Dr. António Augusto Carvalho Monteiro por veinticinco contos de réis. La mayor parte de las construcciones actuales de la quinta fueron terminadas en 1910.
La quinta fue vendida a Waldemar Jara d’Orey en 1942, quien, sin desvirtuar la concepción original del lugar, realizó pequeñas obras para acoger a su gran familia. En 1987 la Quinta da Regaleira fue adquirida por la empresa japonesa Aoki Corporation y dejó de servir como alojamiento; fue entregada al cuidado de guardeses y permaneció cerrada.

En 1997, el Ayuntamiento de Sintra adquirió este valioso patrimonio; poco después inició un exhaustivo trabajo de recuperación del patrimonio edificado y de los jardines. Desde entonces, la Quinta da Regaleira está abierta al público y alberga diversas actividades culturales.
Parece evidente que la concepción religiosa del mundo que preside la Regaleira se asienta en el cristianismo, pero en un cristianismo escatológico, relacionado con el fin de los tiempos.
Quiere recordarnos la lección de la escatología cósmica, que anuncia el fin del universo y de la humanidad, asentándose en la creencia de la supervivencia del alma después de la muerte. Se trata también de un cristianismo gnóstico, apoyado en discursos míticos y en conocimientos sagrados que prometen la salvación de los fieles y el retorno de los espíritus. Es, en fin, un cristianismo imbuido de ideales neotemplarios, asociados al culto al Espíritu Santo, que encontramos en la tradición mítica portuguesa.
La cruz templaria en el fondo del pozo iniciático, la Cruz de la Orden de Cristo en el pavimento de la capilla, así como todas las otras cruces dispuestas en la misma, testimonian la influencia del templarismo en el ideario sincrético de Carvalho Monteiro.
Carvalho Monteiro tenía el deseo de construir un espacio grandioso, en el que vivir rodeado de todos los símbolos que reflejaran sus intereses e ideologías.
Conservador, monárquico y cristiano gnóstico, Carvalho Monteiro quiso resucitar el pasado más glorioso de Portugal, de ahí el predominio del estilo neomanuelino —especialmente en el palacio, la capilla, así como en determinados elementos decorativos del jardín—, relacionado con la época de los grandes descubrimientos geográficos.

Sala de caza, es la sala más grande del lugar utilizada como comedor.
Esta evocación del pasado incluyó también el gótico y algunos elementos neoclásicos. La diversidad de la quinta está enriquecida con simbolismos de temas esotéricos relacionados con la alquimia, la masonería, los templarios y la Rosacruz.
Carvalho y Manini crearon un conjunto sorprendente, producto directo del espíritu del s. XIX, tiempo en el que se ensalzaron las fuerzas de la naturaleza y se evidenció la fragilidad del hombre. La quinta es consecuencia del romanticismo—movimiento iniciado en Portugal tras la revolución de 1820—, compartiendo con él el gusto por lo sublime, lo exótico y lo misterioso
nuestras charlas nocturnas.
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