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Las 7 maravillas que apenas nadie conoce…


QUE!(C.Cardozo)/miviaje.com/guia-arqueologica.com/National Geographic/La Vanguardia/CNN(E.Gillespie)/diariodelviajero.com  —  Explorar las maravillas del mundo que apenas nadie conoce es todo un lujo. Es cierto que, en general, todas las maravillas del mundo, y todos los puntos de la Tierra, son espectaculares, pero poder ir a sitios que hasta hace poco estaban ocultos resulta una experiencia muy enriquecedora.

Ahora bien, ¿Qué lugares son esos que estaban ocultos hasta hace muy poco?

Vamos a conocer a continuación las 7 maravillas que apenas nadie conoce, lugares que se convertirán en imprescindibles en los próximos años. Desde templos maravillosos hasta ciudades que habían estado ocultas y escondidas a los ojos de la humanidad.

Ruinas del imperio Vijayanagar en la India

Visitar las antiguas ruinas del imperio Vijyanagar, en Hampi, India, no era demasiado fácil hace algunos años. Para hacerlo, había que coger un tren nocturno desde Bangalore y dormir en una pequeña posada.

Eso sí, la experiencia merecía muchísimo la pena, sin ninguna duda. La cuestión es que hace poco que se instalaron allí un gran puñado de pequeños resorts que hacen la estancia más amena, especialmente si te alojas en el Palacio Kamlapura, un hotel de cinco estrellas.

En lo que se refiere a los monumentos, hay nada más y nada menos que 265 kilómetros cuadrados para explorar. Aquí entramos, entre otros, el templo hindú de Virupaksha, un templo dedicado a Shiva y una de las estructuras más antiguas de todo el imperio. Data del siglo VII, casi nada. Sin duda es un viaje que merece la pena realizar.

La ciudad india de Hampi fue la capital de uno de los imperios menos conocidos de India, el Imperio vijayanagara (1336-1565). Este era el nombre que recibía su capital y que significa ‘la ciudad de la victoria’. En este artículo queremos aproximarnos a la historia de este imperio, cuya capital fue declarada en el año 1986 Patrimonio de la Humanidad.

Ruinas de la ciudad de Hampi

Este imperio se formó en 1336. Se dice que, en el avance fallido del sultanato hacia los territorios del sur, el ejercito del sultanato apresó a dos príncipes locales: Harihara y Bukka. Los llevaron a Delhi y los convirtieron al islam. Posteriormente, fueron retornados al sur con la finalidad de establecer la autoridad del sultanato.

Sin embargo, decidieron constituir un reino propio. En 1336, Harihara fue coronado rey de Hastinavati, núcleo de lo que será el Imperio vijayanagara. Además, se reconvirtieron al hinduismo apoyados por Vidyaranya, un respetado dirigente religioso local.

Templo de Vitthala

El comercio fue la actividad económica que permitió que la ciudad de Vijayanagara pudiera desplegar todo su poderío. Los principales beneficios los obtuvieron a partir de la exportación de materias primas tales como el algodón, especias y productos de lujo: joyas, piedras semipreciosas, marfil o ámbar.

En su afán por acceder a los mercados asiáticos sin la intermediación árabe, los portugueses llegaron a la India vía marítima a través del cabo de Buena Esperanza. El contacto entre esta potencia y el Imperio vijayanagara está documentado en los relatos de viajes de los exploradores portugueses.

Templo del Loto en Hampi

Domingo Paes fue uno de ellos. En su diario de viaje, que escribió entorno a 1520, nos dejó plasmada cual fue su impresión de la ciudad de Vijayanagara durante el reinado de Krishna Deva Raya. El viajero luso la comparó con el tamaño de la ciudad Roma y destacaba la variedad de culturas que convivían en el mismo lugar.

La grandeza de este reino fue positivo para el hinduismo, que se benefició con la llegada de los pandits (eruditos de cualquier campo de conocimiento del hinduismo) que huían del poder musulmán del norte.

Pero, hay pocas pruebas que demuestren que Vijayanagara representara un renacer del hinduismo en el sur. Apunta que el embellecimiento de antiguos templos y la construcción de nuevos fue parte de la política de la corona. Pero esta no se involucró en la fermentación de sentimientos anti musulmanes.

A pesar de ello, los reyes y príncipes se preocuparon por proteger la literatura, la música, la arquitectura y las ciencias. De este modo, estas formas de expresión artística se pudieron desarrollar bajo la protección imperial frente las influencias persas que se ejercían desde los estados musulmanes del norte.

Capital Maya en Guatemala

Aunque aún están siendo desenterradas, las ruinas que componen la antigua ciudad Maya es cinco veces el tamaño de Tikal.

Ahora bien, ¿Por qué sale a la luz en pleno siglo XXI? La respuesta es bastante sencilla y es que llegar a este lugar del mundo requiere una peligrosa caminata de cinco días. Es por eso por lo que Sanghrajka, presidente de Big Five Tours & Expeditions, ha decidido llevar allí a los turistas en helicóptero.

El vuelo aterriza en un pueblo cercano, en el que los turistas pueden hablar con los pueblerinos, para adentrarse en el Mirador y en el esplendor de esta bella ciudad que aún está por descubrir. Aún quedan unos diez años de excavación, por lo que cada año que pase será un lugar más hermosos, sin ninguna duda.

Tikal (o Tik’al, de acuerdo con la ortografía maya moderna) es uno de los mayores yacimientos arqueológicos y centros urbanos de la civilización maya precolombina, junto con Calakmul, Chichén Itzá y Palenque.

Está situado en el municipio de Flores, en el departamento de Petén, en el territorio actual de la República de Guatemala y forma parte del parque nacional Tikal, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad, por Unesco, en 1979.

​ Según los glifos encontrados en el yacimiento, su nombre maya habría sido Yax Mutul.

​Tikal es uno de los centros turísticos más importantes en Guatemala.

Tikal fue la capital de un estado beligerante, que se convirtió en uno de los reinos más poderosos de los antiguos mayas.

​Aunque la arquitectura monumental del sitio se remonta hasta el siglo iv a. C., Tikal alcanzó su apogeo durante el Período Clásico, entre el 200 y el 900 d. C.

Durante este tiempo, la ciudad dominó gran parte de la región maya, en el ámbito político, económico y militar; mantenía vínculos con otras regiones, a lo largo de Mesoamérica, incluso con la gran metrópoli de Teotihuacán, en el lejano Valle de México.

Después del Clásico Tardío, no se construyeron monumentos mayores.

Con una larga lista de gobernantes dinásticos, el descubrimiento de muchas de sus respectivas tumbas y el estudio de sus monumentos, templos y palacios, Tikal es probablemente la mejor comprendida de las grandes ciudades mayas de las tierras bajas de Mesoamérica.

Villas Romanas en Hispania (España y Portugal)

Las extensas mansiones romanas de Portugal fueron creadas en el siglo II a.C., y restauradas bajo el reinado del emperador Augusto.

Pero estas restauraciones, en realidad, sirvieron de más bien poco ya que volvieron a ser enterradas durante años bajo los escombros para ser olvidadas, hasta ahora. 100 años después de su redescubrimiento, las ruinas romanas de Conímbriga, que es el lugar en el que se encuentran, están listas para ser visitadas y admiradas.

Según dicen, estas ruinas ahora son de visita obligada en Portugal, y no es para menos ya que son unas ruinas bellísimas que han estado olvidadas durante siglos.

En las visitas a estas ruinas romanas se pueden ver las espléndidas mansiones, los jardines con cientos de chorros de agua, los baños termales e incluso algunos mosaicos decorativos que se conservan.

Uno de los grandes atractivos que nos ofrece la arqueología romana son las fastuosas villas campestres de los romanos terratenientes, que hallaremos diseminadas en diferentes lugares de la geografía peninsular. Las villas romanas en Hispania no debía diferenciarse sustancialmente de las demás villas del Imperio Romano.

Magnífico mosaico en las ruinas de Conímbriga en Coimbra.

Aunque parezca obvio para muchos, debe recalcarse que la palabra villa en este caso no se utiliza como sinónimo de ciudad, sino de una gran casa o mansión en el campo vinculada a las labores agrícolas. Hoy, lo más cercano que encontraremos son los cortijos, masías o haciendas.

Estas villas poseían una pars urbana (la parte residencial) y una pars rustica (la parte dedicada a la actividad agrícola). Frecuentemente se distingue dentro de la pars rustica la pars fructuaria. Ésta estaría dedicada a la producción y almacenamiento de los productos agrícolas y sus derivados: zona de molienda, lagares de vino y aceite, bodegas, etc.

La pars urbana de muchas de estas villas; cuando el espacio, la orografía, el dinero y el gusto del dominus lo permitieran, seguían un esquema de distribución muy parecido. En los «Diez Libros de Arquitectura» de Vitruvio podremos encontrar una serie de pautas sobre cómo se debían construir y distribuir las estancias de estas villas. A pesar de la existencia de estas pautas, la originalidad en el diseño también estaba presente.

Es frecuente confundir el término domus romana con el de villa romana. La distinción es simple. Desde el punto de vista constructivo y distributivo, la pars urbana de una villa se asemejaría mucho a una domus. La mayor diferencia es que la domus se encuentra en una ciudad y la villa en el campo.

Mosaico del Museo de la Villa romana de Rabaçal.

Valga el siguiente resumen para hacernos a la idea de qué estancias tendría una pars urbana de una villa romana estándar.

  • Vestibulum o Fauces: (Recibidor). Da al exterior del edificio y se comunica normalmente con un atrio. Si fuera una domus, a los lados del vestíbulo habría tabernae (tiendas).
  • Atrium: (Atrio). Pequeño patio tras el recibidor. En sus laterales podía dar acceso a los cubicula (dormitorios). Solía tener un impluvium, una pila central a la que caía el agua de lluvia que descendía desde el techo inclinado a un agua, que circundaba un espacio abierto llamado compluvium.
  • Tablinum: Estancia donde se recibía a los invitados o para audiencias, a la que se accedería a través del atrio.
  • Peristilum: Por extensión, gran jardín (hortus) con peristilo porticado, situado generalmente detrás del tablinum. Da acceso a las estancias más privadas de la pars urbana.
  • Oecus: Gran sala noble destinada a recepciones de mayor importancia. Se encontaría frente al tablinum cruzando el jardín del peristilo. A veces se usaría como comedor. Muchas villae no tendrían esta sala y las recepciones se llevarían a cabo únicamente en el tablinum. A veces a esta sala se le llama exedra en atención al acabado en semicírculo (en forma de ábside), cuando lo tuviera.
  • Triclinium: (Comedor). Una de las salas imprescindibles. Frecuentemente la encontramos junto al oecus o el tablinum. No resulta raro ver más de un triclinium en una domus: uno pensado para ser usado en los meses estivales y otro para los demás. El nombre le viene dado porque solían disponerse tres lechos en forma de «U», sobre los que, recostados, comían los comensales.
  • Culina: (Cocina). Se encontrará relativamente cerca del triclinium, pero en un lateral del peristilo.
  • Cubiculum: (Dormitorio). Se accede a él o a ellos (plural = cubicula), bien desde el peristilo, bien desde el atrio.

Normalmente, la pars urbana consistía de una única planta. No obstante, existen ejemplos con más de una (p.e. São Cucufate, Vidigueira, Portugal).

La luz entraba a los cuartos a través del atrio o del peristilo. No solía haber ventanas que dieran al exterior del recinto para preservar la intimidad.

Una vibrante escena de cacería se representa en esta sección del gran mosaico que decora el oecus o sala de recepción de la villa romana de La Olmeda.

Estas villas romanas solían contar, además, con instalaciones termales privadas provistas de sus hornos e hipocaustos; de una sala fría, templada y caliente.

La pars rustica podía tener, entre otros espacios:

  • Áreas para trillar el cereal
  • Zonas de molienda
  • Lagares de vino y/o aceite y prensas
  • Bodegas
  • Hórreos (silos)
  • Almacenes diversos (para aperos, para materiales)
  • Cisternas, pozos y balsas de agua
  • Viviendas para la servidumbre / esclavos
  • Pilas y tanques para salazones (aquellas villas que estuvieran junto a la costa)
  • En algún caso hornos de cerámica y espacios auxiliares

– Andalucía:

  • Bruñel (Quesada, Jaén)
  • Cortijo Robledo (Antequera, Málaga)
  • Conjunto Termal de Herrera (Herrera, Sevilla)
  • El Ruedo (Almedinilla, Córdoba)
  • El Secretario (Fuengirola, Málaga)
  • Faro de Torrox (Torrox, Málaga)
  • Fuente Álamo (Puente Genil, Córdoba)
  • La Almagra (Huelva)
  • La Estación (Antequera, Málaga)
  • Mitra (Cabra, Córdoba). Actualmente no visitable.
  • Río Verde (Marbella, Málaga)
  • Salar (Salar, Granada)
  • San Luis de Sabinillas (Manilva, Málaga)

– Aragón:

  • Fortunatus (Fraga, Huesca)
  • La Malena (Azuara, Zaragoza). Actualmente no visitable.
  • Loma del Regadío (Urrea de Gaén, Teruel)

– Asturias:

  • Veranes (Veranes)

Almenara (Puras-Valladolid)

– Castilla La Mancha:

  • Carranque (Carranque, Toledo)
  • Noheda (Villar de Domingo Santiago, Cuenca). Actualmente no visitable.
  • Castilla y León:
  • Almenara-Puras (Almenara-Puras, Valladolid)
  • Camarzana de Tera (Camarzana de Tera, Zamora)
  • La Dehesa (Cuevas de Soria, Soria)
  • La Olmeda (Pedrosa de la Vega, Palencia)
  • Navatejera (León). Actualmente no visitable.
  • Santa Cruz (Baños de Valdearados)
  • Santa Lucía (Aguilafuente, Segovia). Aula arqueológica en la Iglesia de San Juan.
  • Tejeda (Quintanilla de la Cueza, Palencia)

– Cataluña:

  • Ca L’Arnau, Can Modelell (Cabrera de Mar)
  • Centcelles (Constantí, Tarragona)
  • Els Ametllers (Tossa de Mar, Gerona)
  • Els Munts (Altafulla, Tarragona)
  • Torre Llauder (Mataró, Barcelona)
  • Vilarenc (Calafell, Tarragona)
  • Vilauba (Bañolas, Gerona)

– Comunidad de Madrid:

  • Casa de Hippolytus (Alcalá de Henares)
  • Valdetorres del Jarama (Valdetorres del Jarama). Actualmente no visitable.

Carranque (Toledo)

– Comunidad Valenciana:

  • Baños de la Reina (Calpe, Alicante)
  • Benicató (Nules, Castellón)
  • Cornelius (L’Énova, Valencia). Actualmente no visitable.
  • L’Albir (L’Alfas del Pi, Alicante)
  • La Almadrava (Els Poblets, Alicante)

– Extremadura:

  • La Majona (Don Benito, Badajoz)
  • Los Términos (Monroy, Cáceres)
  • Pomar (Jerez de los Caballeros, Badajoz)
  • Torreáguila (Barbaño, Badajoz)

– Navarra:

  • Foz de Lumbier (Liédena)
  • Las Musas (Arellano)

– Región de Murcia:

  • Los Torrejones (Yecla)
  • Los Villaricos (Mula)

Cerro da Vila (Quarteira, Faro)

(PORTUGAL)

  • Casais Velhos (Cascais, Lisboa)
  • Cerro da Vila (Quarteira, Faro)
  • Freiria (Cascais, Lisboa)
  • Milreu (Estoi, Faro)
  • Montinho das Laranjeiras (Alcoutim, Faro)
  • Pisões (Beja)
  • Prazo (Freixo de Numão, Vila Nova de Foz Côa, Guarda)
  • Rabaçal (Penela, Coimbra)
  • Rio Maior (Rio Maior, Santarém)
  • Rumansil (Freixo de Numão, Vila Nova de Foz Côa, Guarda)
  • São Cucufate (Vilar de Frades, Vidigueira, Beja)
  • São Miguel de Odrinhas (Sintra, Lisboa)
  • Sendim (Felgueiras, Porto)
  • Torre de Palma (Monforte, Portalegre)
  • Tourega (Évora)
  • Vila Cardílio (Torres Novas, Santarém)

Pirámides en Sudán

Aunque Egipto sea conocido por sus pirámides, no significa que sea el único lugar del mundo que las tiene.

Es más, Sudán presume de tener el doble de pirámides que Egipto, aunque no todo el mundo sabe dónde está Sudán, ¿No es cierto? Esto es porque Sudán ha estado inmerso en un conflicto civil, pero hoy en día esto no es así y visitar las pirámides de Sudán una vez en la vida es algo obligatorio.

Eso sí, los viajes para ver esas pirámides son bastante exclusivos. No encontrarás a cientos de turistas viendo cómo son las pirámides, no, sino que apenas encontrarás un guardia que las custodia.

Alrededor del año 2.500 a.C., la civilización nubia que poblaba Sudán dejó atrás más de 200 pirámides erigidas en mitad del desierto que en la actualidad se conservan en tres yacimientos arqueológicos: El Kurru, Jebel Barkal y Meroe, además de numerosos templos, tumbas y cámaras funerarias.

A pesar de tener un tamaño más reducido que las famosas pirámides de Giza en el país del Nilo, las pirámides nubias atesoran un gran valor cultural. Construidas a base de arenisca y granito, estas inclinadas pirámides contienen capillas y cámaras funerarias en su interior decoradas con ilustraciones e inscripciones.

Grabadas con jeroglíficos y escritura meroítica, celebran las vivencias de los mandatarios de Meroe, una de las ciudades más ricas de Nilo y centro del poder establecido por Kush, un antiguo reinado que rivalizó con Egipto.

En la actualidad, tormentas y arenas cambiantes suponen las mayores amenazas para los patrimonios más antiguos de Sudán, aunque este fenómeno no es nuevo y ya se recogía en las crónicas de hace miles de años. Una inscripción encontrada en un templo del siglo 5 a.C. describe a un rey kushita dando una orden de limpiar la arena del camino: «Su Majestad trajo gran multitud de manos para limpiar, hombres y mujeres además de niños reales y gobernantes para mover la arena; y Su Majestad cargó con la arena en sus manos por sí mismo, liderando a la multitud durante muchos días».

Hoy esa amenaza se ha exacerbado por el cambio climático, haciendo que la tierra sea más árida y las tormentas de arena se den con mayor frecuencia. Las arenas movedizas pueden sumergir casas enteras en las zonas rurales de Sudán, cubrir campos, canales de irrigación y las orillas de los ríos.

Mientras algunos arqueólogos creen que el movimiento de la arena ayuda a preservar las reliquias lejos de los ladrones, es conocido su efecto en detrimento de los yacimientos excavados, sepultándolos en mitad del desierto. La arena proveniente de las tormentas también erosiona las esculturas y los delicados trabajos tallados en piedra.

Agrupando a más de 20 naciones, la Gran Barrera Verde es un proyecto multimillonario que busca frenar el crecimiento del desierto del Sáhara mediante la reforestación de 100 millones de hectáreas de tierra árida desde Senegal, en el oeste africano, hasta Djibuti, en el este. La intención es cultivar la mayor barrera de vegetación del planeta, siendo Sudán el país que contiene el mayor tramo del «muro».

Volubilis, la antigua capital de Marruecos 

Volubilis está construida en las montañas marroquíes, cerca de Meknes, un lugar de ensueño. Esta fue la antigua capital del imperio mauritano y, aún así, no aparece en los itinerarios de viaje. Pero parece que esto está cambiando ya que algunas agencias de viaje están decidiendo incluir esta fantástica ciudad entre sus paradas habituales, lo que es un gran cambio.

Las ruinas de esta antigua ciudad datan del siglo III a.C., y por ella han pasado diez siglos de ocupación, desde los romanos hasta los bereberes, pasando por los romanos y los musulmanes. Vaya, que podríamos decir que Volubilis es una gran máquina del tiempo.


Basílica en Volubilis

Hablamos de Volubilis, una Pompeya a tamaño reducido, declarada Patrimonio de la Humanidad, que pasa normalmente desapercibida para los turistas sin sospechar que entre sus ruinas se esconde un Marruecos completamente diferente e insospechado.

Allá donde se sitúa el mayor centro de peregrinación religiosa de todo Marruecos, en la población de Moulay Idriss, comenzamos a intuir que nos encontramos en un área del país especialmente relevante en el ámbito histórico.

Mosaicos en Volubilis 

Desde aquí, donde nació y fue enterrado un biznieto de Mahoma, fundador de la dinastía que da su nombre a esta pequeña ciudad situada en las laderas del monte Zerhoun, se distingue la planicie en la que, a pocos kilómetros, se divisan los restos de la antigua ciudad romana de Volubilis, conocida localmente con el nombre bereber de Walili.

Fundada sobre una ciudad prerromana, significó en su momento de mayor esplendor la capital de la provincia Mauritania Tingitana y uno de los núcleos más importantes de toda esta exótica región del Imperio Romano en los primeros siglos después de Cristo.

Yacimiento de Volubilis 

Un gran centro administrativo y comercial que sería más tarde ocupado por cristianos y musulmanes y que llegaría a ser brevemente la capital de Idris I durante el siglo VIII, para ser abandonado a su suerte hace trescientos años y convertirse con el tiempo en los vestigios romanos mejor conservados de Marruecos, declarados Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1997.

Arco de Triunfo de Caracalla

Un yacimiento arqueológico con más de un siglo de investigaciones a sus espaldas que, a día de hoy, nos revela una antigua ciudad que llegó a albergar, como mínimo, 10.000 personas.

Una pequeña Pompeya en la que podemos observar perfectamente los trazados urbanos y un sinfín de monumentos y arquitectura civil con un notable estado de conservación, a pesar de los avatares sufridos a lo largo del tiempo desde su abandono, en especial el acontecimiento del terremoto de Lisboa en el siglo XVIII y la posterior extracción de materiales para ser utilizados en otras construcción en la vecina Meknès.

El foro, con el templo de Júpiter Capitolino presidiéndolo, marca el desarrollo de un trazado romano en el que nos vamos encontrando símbolos bien reconocibles como el Arco de Triunfo de Caracalla, levantado en honor al emperador del mismo nombre y su esposa Julia Domna, y que llegó a alcanzar los catorce metros de altura, o los restos de la antiguamente imponente basílica, que ocupaba una superficie de 1000 metros cuadrados.

Templo de Júpiter Capitolino

Mientras, son numerosas las casas de patricios que nos muestran perfectamente sus estructuras y mosaicos, como es el caso de la más famosa de todas ellas, la Casa de Orfeo.

No faltan tampoco los acueductos, los restos de la muralla, las termas o las almazaras, que completan un sitio arqueológico de gran entidad habitualmente accesible a lo largo del año durante un amplio horario de apertura, lo que nos permite disfrutar del efecto de la luz del atardecer sobre el complejo romano, regalándonos una bella estampa y un idílico y singular recuerdo de Marruecos.

La Ciudad perdida de Colombia

La Ciudad Perdida de Colombia son unas ruinas de más de 1.000 años de antigüedad, es más, son 650 años más viejas que el propio Machu Picchu, de ahí a que sea una ciudad misteriosa que todos quieren visitar hoy en día.

Fue construida por los Tayrona en lo alto de un puerto de montaña y llegó a tener 10.000 habitantes, o eso es lo que se dice. Pero parece ser que la propia jungla se tragó la ciudad hasta 1970, cuando se volvió a descubrir.

Eso sí, llegar a la ciudad no es precisamente un camino de rosas ya que hay que recorrer un camino durante cinco días. Eso sí, todo aquel que lo ha hecho comenta que vale muchísimo la pena andar tanto para descubrir una de las maravillas del mundo ocultas.

Llamada Teyuna por los Tayrona pero apodada Ciudad Perdida al redescubrirla, la antigua maravilla a menudo se compara con Machu Picchu, ya que ambos son sitios arqueológicos ubicados en laderas y metidos en las selvas tropicales de América del Sur.

Sin embargo, Teyuna es más de 600 años mayor y, a diferencia de su contraparte peruana, no hay trenes ni autobuses que permitan los viajes fáciles para llegar a sus ruinas. La única manera de presenciar su belleza de primera mano es a pie: una agotadora caminata de varios días.

Los visitantes de Ciudad Perdida deben estar acompañados por un guía autorizado, que se puede reservar fácilmente en línea a través de un puñado de compañías.

Ciudad Perdida es el Machu Picchu colombiano, pero más barata y con menos turistas.

El camino de tierra, que pasaba entre grandes bananos, palmeras y enredaderas colgantes, resultó ser un desafío desde el principio. Se recomienda que los excursionistas tengan buen estado físico general, ya que la caminata es difícil.

Además de las altas temperaturas y la humedad sofocante, la caminata de 47 kilómetros asciende y desciende cuatro pequeñas montañas, y como es un camino de ida y vuelta, tenemos que hacerlo todo dos veces.

Los Wiwa son descendientes de los Tayrona que no han sido perturbados por siglos. Tienen una profunda conexión espiritual con la tierra que continúa hoy.

Aparte de las comunidades indígenas, las 169 terrazas construidas sobre 30 hectáreas permanecieron ocultas y fueron protegidas por su lejanía. Es decir, hasta 1972, cuando los saqueadores siguieron los escalones de piedra y quitaron el crecimiento excesivo para encontrar tesoros de oro, joyas y cerámica.

Después de años de pillaje, el gobierno colombiano tomó medidas para proteger el sitio arqueológico y ayudó a reconstruir la antigua ciudad.

Fortaleza de León en Sri Lanka

Sri Lanka es una país que ha ido restaurando el turismo después de la Guerra Civil, que terminó en el año 2009. Esto ha provocado que muchas personas se interesen por este destino turístico y que salgan a la luz sitios tan espectaculares como la Fortaleza del León.

Esta fortaleza existe gracias al rey Kassapa, que decidió colocar todo su capital encima de una roca de granito de 180 metros de alto, casi nada, en el centro de Sri Lanka. Y lo hizo con una enorme escultura con forma de león que incluso asusta a los más valientes. Sin duda es uno de los monumentos indispensables en la visita a Sri Lanka.

Sigiriya o la Roca del León, es un conjunto arqueológico situado en Sri Lanka, concretamente en la provincia Central, en el distrito de Matale.

Allí se encuentran las ruinas de un antiguo palacio, un monasterio y otras edificaciones, construidas sobre una gran roca conocida como Lion’s Rock. Sigiriya, la Roca del León es el tesoro de Sri Lanka y fue declarado lugar Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1982.

Esta fortaleza es una atalaya natural que servía como elemento de vigilancia y defensa ya que permitía divisar a los enemigos desde lejos.

Tras una historia larga de unos 5000 años, fue abandonada, siendo redescubierta en 1908, siendo hoy espectacular imaginar lo que supondría milenios antes en su época de esplendor.

La ascensión a Lion’s Rock es bastante dura. El comienzo es de lo más espectacular. Entre dos gigantescas garras de león esculpidas en la piedra, nacen unas escaleras de piedra de unos 20 peldaños, que dan paso a la escalera metálica clavada en los costados de la gran roca. Si sopla el viento, la sensación es vertiginosa.

Tras unos tramos empinados de escaleras que a los que padezcan de vértigo se les harán interminables, cuando los jadeos empiecen a tapar los comentarios de los que suben, de repente se avistan los gigantescos nidos de avispas a poco de comenzar de la ascensión.

Se trata de grandes avisperos de color negro, situados en el lateral de la roca, a media altura. Si os fijáis en la foto veréis a la altura del primer recodo de la escalera dos manchas negras situadas a la izquierda de la imagen y sobre la línea divisoria, otras tres o cuatro más. Esos son los grandes avisperos.

Una vez hayáis culminado la subida de las escaleras, os espera otro tramo complicado, subiendo la última parte en una escalera de caracol que da acceso a la parte más artística de esta maravilla: la cueva de la Cobra, donde veréis las pinturas de mujeres semidesnudas en la piedra, realizadas con la técnica de los «frescos».

Llama la atención lo «atrevidas» que son estas pinturas que representan a mujeres – no se sabe si concubinas, esposas o eran una especie de sacerdotisas -. En todo caso, sus encantos no pasan desapercibidos a los visitantes.

Al salir, se llega a un muro tan pulido que se conoce como el muro de Espejo, accediéndose finalmente a la zona superior o terraza, donde las ruinas de lo que fuera el palacio, el monasterio y otras construcciones de la época te dejarán boquiabierto.

Las vistas son impresionantes. Se aprecia la dimensión de la roca, la extensión de los jardines situados en la base y la soledad de la roca en la planicie circundante. También es curioso ver un cartel que viene a decir, «Abstenerse de tirar objetos«, que nos llamó poderosamente la atención al usar la palabra Refrain que parece indicar, «refrena tus deseos«.

La visita merece la pena. Es un lugar imprescindible, tanto por la contemplación de los frescos y las construcciones como por las vistas desde las alturas. También es muy gratificante la propia experiencia de la subida a Sigiriya, la Roca del León, sin duda uno de los tesoros más bellos y populares de Sri Lanka.

nuestras charlas nocturnas.

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