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El balonazo que derribó un avión durante un partido de fútbol…


Conmebol/marcianosmx.com  —  Los clubes de barrio condensan historias inolvidables.

Hurgar en ellos nos lleva a descubrir los hechos más inverosímiles, hasta épicos.

El caso que podría figurar sin mucho esfuerzo en el libro de los Record Guinness ocurrió en Paraguay.

Un jugador del club General Genes, el defensa Fidel Trigo, derribó de un pelotazo un avión monomotor que efectuaba vuelos rasantes sobre el campo de juego.

El accidente provocó una estampida del público, los jugadores… y hasta los árbitros que fueron a la carrera a ver el desenlace de la caída, a unos 500 metros más allá del impacto…

El misil, es decir la pelota, impactó en la hélice y rebotó por la tapa motor. Esta se desprendió y cayó en la cancha en tanto la aeronave se iba a pique.

El autor del insólito hecho, Fidel Trigo, alias Chingolo, relató su odisea acontecida hace 57 años en el entonces emergente barrio Villa Morra de Asunción, devenido hoy en el centro financiero de la capital paraguaya.

Estuvieron para corroborar sus dichos el ex dirigente Alfonso Rivas y el ex volante de la entidad, Silvio Acosta.

«Era un sábado de tarde. Yo tenía 16 años. Jugaba en Cuarta (categoría adolescente). Era el descanso (entretiempo) del partido General Genes-Presidente Hayes y nuestro entrenador estaba dando una charla técnica a la sombra de un árbol. Nadie escuchaba por el ruido ensordecedor del avión», relata Trigo.

Alfonso Rivas, ex presidente del club, aclara que el adiestrador era José Orrego, abuelo de los conocidos ex jugadores Gustavo y Rafael Bobadilla, ex estrellas del Olimpia de Primera División.

«El que efectuaba vuelos rasantes era Alfredo Lird, piloto aviador civil, fanático del General Genes, vecino nuestro. Siempre pasaba cada vez que había partido», abona Trigo.

«Lird hacía sus primeros vuelos como piloto civil. Con los vuelos rasantes incentivaba al público a alentar. A veces arrojaba pelotas. Era el delirio cuando pasaba», describe Rivas.

-¿Y cómo fue?

– Trigo: Los jugadores estábamos sentados debajo de aquel árbol (apunta con el dedo índice) y el técnico se quejaba del ruido. «Qué hincha es este Chirulo» (por Lird), decía.

El piloto Alfredo Lird, un gran aficionado del General Genes, volaba a muy baja altura sobre el campo del club de sus amores.

Las maniobras de Alfredo terminaron molestado tanto al arquero Roberto Gabriel «Tico-tico» Trigo, que decidió poner fin al tema.

Tomó uno de los balones y le dio un puntapié en dirección a la aeronave. Poco importó la protesta, pues Lird siguió volando bajo sobre el campo de juego.

Entonces, yo le dije: ‘Espere profe. Yo le voy a dar su medicina’, le dije y salí al medio del campo y le metí un pelotazo arriba. La pelota justo dio entre la hélice y la tapa del motor. Se rompió la hélice. La tapa de motor se cayó cerca del arco. Enseguida el avión se fue a pique hacia la avenida España.

Eventualmente, el esférico golpeó la nariz de la aeronave, dañó la hélice y provocó que el avión perdiera altura a gran velocidad. Irremediablemente, el aparato se estrelló decenas de metros más adelante. Para suerte de Lird, unos matorrales amortiguaron la caída y solo resultó con un gran susto y varios raspones.

Trigo: El avión se fue a parar cerca de la casa del «peluquero Vera», donde había cualquier cantidad de plantas de jukeri (arbusto espinoso). Erró un cocotero (en su desplazamiento). Le agarró la punta a una de las alas.

Rivas: Cayó a dos o tres metros de la casa de Vera, sobre el jukeri. La rueda quedó suspendida a 30 centímetros del suelo.

– ¿Y el ocupante?

Rivas: Eran dos. Estaba Lird y su copiloto.
Trigo: Se salvaron milagrosamente por suerte. Me dijeron que el copiloto fue quien más se
 asustó…, y yo (se ríe).

– ¿Qué hizo usted?

Trigo: Cuando vi que el avión se caía me fui corriendo a mi casa (risas)
Rivas: Se fue y se metió debajo de la cama de doña Josefa.

– ¿Quién era?

Trigo: Mi abuela. Vivíamos enfrente.

– ¿Había mucho público?

Trigo: Había mucha gente en el partido. Estaba por comenzar el segundo tiempo. En desbandada todo el mundo se fue a buscar el avión. Hasta los árbitros se fueron. Yo tiré nomás la pelota arriba y justo le pegó en la hélice. Cayó su tapa motor. (Miguel) Galarza era el arquero y él corrió también.

– ¿Y se acabó el partido?

Rivas: No. Después volvieron todos y continuó el partido.

– ¿Y Trigo?

Rivas: Trigo ya no vino más. Se quedó en su casa.

Trigo en su vivienda bajo las gradas del Club Genes.

– ¿Qué pasó con el piloto y su copiloto?

Rivas: Nada. Se les auxilió y vinieron. Se fueron a la casa de Trigo con la intención de tranquilizarle. Se quedó medio traumatizado. Ahí salió doña Josefa con su escoba, preparada para arremeter contra cualquiera que se animara a entrar. Pensó que le iban a llevar preso a Trigo.

– ¿Y volvió Trigo?

Rivas: Volvió y le ganamos a Hayes.

– ¿Con qué tipo de pelota echó el avión?

Trigo: Era una de esas pelotas brasileras de color medio anaranjado.

– ¿Era muy pesada?

Trigo: No era tanto. Otra era esa pelota que cuando uno cabeceaba por poco no le rompía la cabeza.

Increíblemente, cuando se comprobó que no había heridos de gravedad, el partido de fútbol continuó.

Todos los jugadores regresaron al campo para seguir jugando, con excepción de Tico-tico. La historia dice que Lird camino hasta su casa para tranquilizarlo. Allí, doña Josefa lo recibió con una escoba lista para repartir golpes si alguien intentaba llevarse a su nieto.

Lird le explicó que iba en son de paz y logró que el portero regresara al juego. El General Genes se hizo con la victoria anotando 2 goles a 0.

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