Las sagas familiares más influyentes de todos los tiempos: Los Kennedy…

Rose Kennedy, con sus hijos: Joseph y sus hermanos Jack y Rosemary.
Harpers Bazar/Biografías y vida/tve(N.Benalal) — La saga de las sagas. La nobleza estadounidense. De origen irlandés, los primeros miembros en establecerse en Estados Unidos lo hicieron en torno a 1849, huyendo (como tantos otros) de la hambruna y la pobreza de Irlanda, y en concreto de la ciudad de New Ross.
En el nuevo continente prosperaron, hasta convertirse en una de las familias más poderosas del país. Joseph P. Kennedy, el padre de John Fitzgerald Kennedy, fue embajador de Estados Unidos en Reino Unido con Franklin Delano Roosevelt.
Todos otorgaban a la fe católica y a la educación una gran importancia, en especial a Harvard como alma mater. Por algo habían echado raíces en Massachusetts, la cuna de la intelectualidad norteamericana.
Todo el mundo conoce el magnicidio de John Fitzgerald Kennedy en noviembre de 1963 y todos han escuchado alguna vez oír hablar de la maldición Kennedy, pero al contrario de lo que se cree popularmente, esta no comenzó con el asesinato del trigésimo quinto presidente de EE.UU.
La primera desgracia de la familia se sitúa 20 años antes. Rose Marie Kennedy era la hermana menor de JFK. Nació un año después que él, en 1918, y debido a complicaciones en el parto sufrió una discapacidad mental leve.
Pero sus padres decidieron someterla a una lobotomía en 1940, que la dejó sin poder caminar ni hablar con claridad. La internaron en un centro psiquiátrico. Desde entonces, los accidentes de avión, de coche o los asesinatos se han sucedido en la familia en una macabra serie de casualidades.
La familia Kennedy en Hyannys Port, 1931. De izquierda a dderecha: Bobby Kennedy, John F. Kennedy, Eunice Kennedy, Jean Kennedy en el regazo de Joseph P. Kennedy, Rose F. Kennedy, Patricia Kennedy, Kathleen Kennedy, Joe Jr., Rosemary Kennedy y el perro Buddy
Esta familia católica de origen irlandés se estableció en Boston (Massachusetts) a mediados del siglo XIX; pronto adquirieron influencia política representando los intereses de la comunidad irlandesa local.
Completaron su ascensión social en tiempos de Joseph Patrick Kennedy (1888-1969), cuyas especulaciones financieras proporcionaron a la familia una de las mayores fortunas del país.
Joseph P. Kennedy apoyó la campaña presidencial de Franklin D. Roosevelt, y bajo su Administración fue nombrado embajador en Londres (1938).
Sin embargo, hubo de abandonar el cargo un año más tarde, ya que sus inclinaciones antisemitas y su simpatía por la Alemania nazi le llevaron a defender el aislacionismo de Estados Unidos ante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Desde entonces se volvió contra Roosevelt en el seno del partido.
Tanto él como su mujer, Rose Fitzgerald, orientaron a sus hijos hacia la política. La carrera del primogénito, Joseph Kennedy (1915-1942), se truncó al morir durante la guerra pilotando un bombardero sobre Francia.
En cambio el segundo, John F. Kennedy (1917-1963), llegó a ser presidente de los Estados Unidos en 1961. Su carrera se interrumpió al morir asesinado.
Foto sin fecha de los hermanos Kennedy: John F. Kennedy, Robert Kennedy y Ted Kennedy
Su hermano Robert F. Kennedy (1925-1968), que había sido fiscal y un destacado senador (presidente del Comité de Encuestas del Senado desde 1954), fue designado ministro de Justicia al acceder John Kennedy a la presidencia.
Destacó su trabajo en favor de la integración racial y, posteriormente, contra la intervención norteamericana en Vietnam.
En 1968 quiso continuar la obra de su hermano, luchando por la nominación como candidato presidencial; pero murió tras sus primeros éxitos en las elecciones primarias de aquel año, asesinado también por un terrorista palestino contrario a su defensa del Estado de Israel.
Continuó en la política un cuarto hermano, Edward Moore Kennedy, más conocido como Ted Kennedy (1932-2009), que había sustituido a John F. Kennedy como senador por Massachusetts en 1962.
Su prestigio quedó empañado por el escándalo de un oscuro accidente de automóvil en 1969 en el que murió su secretaria; condenado por imprudencia temeraria, hubo de abandonar por el momento sus aspiraciones políticas.
En 1980 Ted Kennedy intentó conseguir la nominación demócrata para la presidencia, que le fue arrebatada por Jimmy Carter. No obstante, siguió desempeñando un papel muy activo en el Senado, enfrentándose a las posteriores Administraciones republicanas.
Posado de la familia Kennedy durante el mandato de John
La generación más joven de la familia ha tenido menos éxito en sus empresas políticas: de los hijos de Robert F. Kennedy, sólo Joseph Patrick Kennedy (1952) logró un escaño en la Cámara de Representantes en 1986.
Si la de los Windsor fue una historia de poder y escándalos, la de los Kennedy vino marcada por la ambición, la desgracia y el mito de Camelot.
Joseph y Rose, y a los hijos que criaron con un único objetivo: fabricar hombres y mujeres de Estado. Ricos, carismáticos y glamurosos, los hermanos Kennedy crecieron rodeados de cámaras, moldeados para convertirse en un ideal.
Aprendieron a enseñar sólo sus mejores ángulos y ensayaban elocuentes discursos alrededor de la mesa. Su vida fue un continuo asalto a la grandeza.
Las tragedias de la familia Kennedy, el clan maldito
– La terrible lobotomía de Rosemary Kennedy
(Rose Marie ‘Rosemary’ Kennedy)
Se considera la primera tragedia de la familia Kennedy, pero en realidad se trata de una lacra que Joseph y Rose le escondieron a sus hijos durante casi 20 años.
Se trata de la historia de Rosemary, la hija mayor de los Kennedy, que nació con una leve discapacidad intelectual.
Gracias a los esfuerzos iniciales de su familia, esto nunca le impidió hacer una vida completamente normal.
Sufría fuertes cambios de humor, convulsiones y problemas de aprendizaje, pero recibió una educación tan atenta como la de sus hermanos y se libró del internamiento psiquiátrico que era habitual en su época.
La historia de la psiquiatría de los años 60 es una antología de pesadilla, especialmente para las mujeres. Y fue fatídica para Rosemary.
Empujada por su padre, la joven fue sometida a una lobotomía: un procedimiento invasivo e inútil destinado a atenuar sus problemas de conducta.
Cuando terminó la operación, en la que el médico cortó un pedazo de su cerebro, Rosemary tenía las habilidades cognitivas de un niño de cinco años y había quedado incapacitada de por vida, perdiendo incluso la capacidad de hablar.
Y, en lugar de hacerse cargo de ella en familia, sus padres la internaron en un centro privado sin informar de lo ocurrido a ninguno de sus hijos, que no comenzaron a visitarla hasta 1961.
Pese a ser una de las más longevas de la familia Kennedy, la vida autónoma de Rosemary se terminó en 1941. Tenía 23 años.
Rosemary era una joven vital, hermosa y sociable. Tanto es así, que las atenciones que recibía comenzaron a suponer una amenaza para la reputación de los Kennedy: sin la capacidad o el interés de inhibir sus impulsos sexuales, Rosemary frecuentaba distintas parejas y traía el escándalo a la puerta de Joseph y Rose, preocupados como siempre por las habladurías.
Las fotografías de su hija en alguna situación comprometida, o la noticia de que había contraído alguna enfermedad, podían truncar para siempre su carrera política. La promiscuidad, que en el caso de JFK no fue más que una anécdota jugosa, en el caso de Rosemary determinó un destino fatal.
– La muerte de Joe Jr., el primogénito de los Kennedy
Joe Jr., Joseph y Jack Kennedy
FK nunca fue el presidente que su familia tenía en mente. Si su personalidad se formó de un modo tan libre y llegó a tener el carisma por el que todo el mundo le recuerda, es porque Jack tenía un hermano mayor sobre el que recayó todo el peso de las ambiciones de su padre: Joseph.
Conocido como Joe Jr., el primogénito de los Kennedy parecía destinado a ocupar un cargo en la Casa Blanca.
Por eso el patriarca, que había visto aniquilada su propia carrera por tratar de evitar la guerra con los nazis, alistó a su hijo en la aviación naval durante la Segunda Guerra Mundial.
La idea era que volviese a casa como un héroe de guerra, pero murió en combate cuando un explosivo detonado antes de tiempo destruyó accidentalmente el bombardero que pilotaba.
– La muerte de Kick Kennedy, su hermana favorita
Kathleen ‘Kick’ Kennedy durante la Segunda Guerra Mundial
Mientras su hermano Joe se preparaba para servir al país, Kathleen Kennedy y Jack fueron compañeros de travesuras. La joven, a la que llamaban Kick, era carismática, atractiva y rebelde.
Tras enviudar rápidamente de su primer marido, el maqués de Harrington —muerto en combate tan solo cuatro meses después de la boda—, la joven mantuvo un affair muy serio con el conde de Fitzwilliam, un hombre casado que iba a abandonar a su esposa para contraer matrimonio con Kick.
La primera boda de Kathleen Kennedy no contó con la bendición de su madre, que como católica no soportaba la idea de que su hija se casase con un protestante. Tampoco creía en el divorcio, y por eso su corazón tampoco se abrió a estas segundas nupcias.
Sólo su padre, Joseph, estuvo dispuesto a reunirse su hija y su prometido en Francia. Antes de viajar a París para encontrarse con él, los amantes se subieron en su avioneta para pasar unos días en Cannes.
Pero una tormenta hizo que se estrellaran contra una montaña, y los dos murieron. A Kick, que acostumbraba a quitarse los zapatos en público, la encontraron descalza entre las ruinas. Para su madre, la muerte temprana les llegó como un castigo de Dios.
– Los abortos y la horrible soledad de Jackie
La familia del presidente John F. Kennedy: Caroline, Jackie y John Jr.
Antes aún de los escándalos sexuales de JFK y su sonado affair con Marilyn Monroe, Jack y Jacqueline Kennedy tuvieron que lidiar con varias tragedias en la intimidad.
Antes aún del fallecimiento de su tercer hijo a las pocas horas de nacer —un acontecimiento que, si cabe, los unió más que nunca—, Jackie tuvo que vivir en soledad cuatro embarazos, dos difíciles abortos y el parto de sus dos hijos, donde su marido se mantuvo ausente.
JFK, preocupado con su campaña y su trabajo, nunca estuvo al lado de una Jackie a la que consideraba fuerte y capaz de soportar eso y más.
Aunque se quisieron, en la relación de los Kennedy las preocupaciones, las necesidades y el duelo fueron siempre por dentro.
– El asesinato y funeral histórico de JFK
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Lee Harvey Oswald fue el único inculpado por el asesinato de Kennedy. Dos días después moría por los disparos de un empresario cuando le trasladaban a prisión. Un episodio que alentó aún más la teoría de la conspiración.
La muerte de su tercer hijo a las pocas horas de nacer fue un duro golpe para Jack y Jackie, pero los historiadores coinciden en que reforzó su matrimonio.
JFK veía por fin a la mujer a la que había descuidado por todas sus virtudes, le dedicaba su plena atención y reconstruía junto a ella su vida en común. Ambos lucían su mejor sonrisa cuando desembarcaron en Dallas sin saber que eran las últimas horas del presidente. Lo que pasó a continuación es historia: dos balas esperaban a la vuelta de la esquina.
La sangre de John Fitzerald Kennedy manchaba el traje rosa de Chanel de Jackie, y Estados Unidos decía adiós al presidente que, tras desescalar la crisis de los misiles con Rusia y enunciar su discurso sobre los derechos civiles —en línea con los deseos de su hermano Bobby, que comenzaba a abogar por la igualdad racial—, su confianza en sí mismo y en el futuro era plena.
– David Kennedy

David, sentado sobre un taburete el segundo por la izquierda, junto al resto de la familia.
Sin duda la saga formada por Robert y Ethel Kennedy ha sido la más golpeada por la tragedia. Su hijo David falleció por una sobredosis de droga en 1984 cuando se encontraba en Palm Beach, en el estado de Florida. Desde muy joven había coqueteado con las drogas, un problema que él mismo había reconocido.
– El asesinato de Bobby Kennedy y unos nuevos EE.UU.
Robert Francis Kennedy, conocido como RFK, fiscal general y candidato a presidente de EE.UU
Bobby Kennedy fue, durante todo su mandato, el principal asesor y confidente de su hermano mayor. Participaba en todas sus decisiones políticas, arreglaba sus errores y se aseguraba del buen funcionamiento de la administración y su percepción pública.
Bobby fue el impulsor de la decisión de JFK de preocuparse, en sus últimos años, por la lucha de los derechos civiles. Creía en la igualdad y admiraba a Martin Luther King, y cuando éste fue asesinado se apresuró a la escena y dio un discurso que lo hermanó con las minorías de norteamerica.
Bobby, más tímido, menos carismático que JFK, creció en los años siguientes para convertirse en un candidato que traía al país una esperanza política aún mayor que la que nunca ofreció su hermano: campeón de los desfavorecidos, preocupado por la brecha económica, la pobreza y los derechos civiles, su asesinato terminó abruptamente con un espíritu transformativo que parecía capaz de mover a EE.UU. en una dirección distinta.
Minorías raciales y religiosas, personas blancas, pobres y ricas, militares y pacifistas: las masas se reunían en las vías que atravesó el tren con sus restos mortales, en un funeral menos sonado pero tan solemne como el de John Fitzerald Kennedy.
– Doble tragedia

John John, como era conocido, era un hombre carismático de 38 años de edad. Junto a él fallecieron su esposa, Carolyn Bessette, de 33 años (en la imagen), y su cuñada, Lauren Bessette, de 34 años.
John F. Kennedy Jr., el primer hijo varón de JFK y Jacqueline Bouvier, murió el 16 de julio de 1999, cuando la avioneta que pilotaba se estrelló en el océano Atlántico, a unos 12 km de la isla Martha’s Vineyard, Massachusetts, en el noreste de Estados Unidos.
John John, como era conocido, era un hombre carismático de 38 años de edad. Junto a él fallecieron su esposa, Carolyn Bessette, de 33 años, y su cuñada, Lauren Bessette, de 34 años.
Su muerte tuvo gran impacto no solamente por tratarse de una terrible accidente sino además porque Kennedy era una figura sobre la cual los medios estadounidenses habían puesto su atención prácticamente desde su nacimiento.
– El accidente de Ted

En 1969, Edward ‘Ted’ Kennedy, hermano menor de JFK, tuvo un accidente automovilístico en la isla de Chappaquiddick, en Nueva Inglaterra, que resultó en la muerte de Mary Jo Kopechne.
Ambos regresaban de una fiesta cuando el auto que conducía Ted se salió de la ruta en un puente estrecho y cayó en un río.
La mujer, de 29 años de edad, falleció en el accidente pero Kennedy logró escapar con vida pese a lo cual no informó a las autoridades sino hasta la mañana siguiente, unas ocho horas después del suceso.
Kennedy, quien era entonces senador por Massachusetts, dio posteriormente un discurso por televisión en el que asumió la responsabilidad por lo ocurrido, negó tener algún tipo de relación impropia con la fallecida y aseguró que cuando ocurrió el accidente no estaba bajo influencia del alcohol.
Ante la justicia, Kennedy se declaró culpable de haber abandonado el lugar donde ocurrió el suceso y fue sentenciado a una condena suspendida de dos meses de prisión.
Así, al final, logró evitar la cárcel pero este suceso pesaría como una sombra a lo largo de toda su carrera política.
– La muerte de Saoirse Kennedy Hill por aparente sobredosis

Saoirse Kennedy Hill -una de las nietas de Robert F. Kennedy, el hermano de JFK- murió por una aparente sobredosis a los 22 años, según medios de EE.UU.
La más reciente tragedia en la familia tuvo lugar en julio del 2019: Saoirse Kennedy Hill -una de las nietas de Robert F. Kennedy, el hermano de JFK- murió por una aparente sobredosis a los 22 años, según medios de EE.UU.
«Nuestros corazones están destrozados por la pérdida de nuestra amada Saoirse. Su vida estuvo llena de esperanza, promesa y amor», indica un comunicado de la familia, que cita Ethel Kennedy, de 91 años, viuda de Robert F. Kennedy, diciendo: «El mundo es un poco menos hermoso hoy».

Jean Kennedy Smith, hermana del fallecido John Kennedy ha fallecido en Nueva York a los 92 años. Era el último miembro vivo de la generación del expresidente de Estados Unidos y como casi todos los miembros de la familia, ha jugado un papel relevante en la política. En la década de los 90 fue nombrada por Bill Clinton embajadora en Dublín, y contribuyó de manera decisiva a las negociaciones para el alto al fuego entre católicos y protestantes.
Su muerte es la última de un clan al que siempre le ha perseguido la tragedia. Los Kennedy son algo así como una Familia Real para Estados Unidos.
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