actualidad, opinion, variedades.

Más de 20 historias terribles (pero reales) a las que se enfrentan los bibliotecarios con los libros y otros materiales devueltos en sus bibliotecas…


https://i0.wp.com/www.julianmarquina.es/wp-content/uploads/Es-dura-la-vida-de-los-libros-y-otros-materiales-de-las-bibliotecas.jpg?resize=800%2C534&ssl=1

julianmaquina.es  —  Las bibliotecas son de todos y para todos… y entre todos debemos cuidarlas, protegerlas y hacer un buen uso de ellas. Y digo esto porque no todo el mundo es igual de respetuoso ni con las instalaciones ni con los materiales de las bibliotecas.

Los que vivimos el día a día de las bibliotecas vemos el poco cuidado que se tiene del bien público, ocasionando gastos innecesarios y proyectando una imagen que no favorece al uso de los servicios bibliotecarios por el resto de personas.

Bien es cierto que suelen ser casos aislados, en muchos casos accidentes, y que el desgaste es natural. Pero también es cierto que hay personas reincidentes que devuelven los materiales que han tomado en préstamo en pésimas condiciones como para volverlos a poner en circulación y en buenísimas condiciones como para tirarlos directamente a la basura.

Y es que gracias a BuzzFeed me he enterado de un hilo publicado en Reddit hace 3 años y en el que profesionales bibliotecarios narran historias que han vivido de cerca con los libros y audiovisuales tomados en préstamo y devueltos por usuarios en sus bibliotecas.

Libros quemados, manchados de todo tipo de sustancias, mordidos por perros, con páginas cortadas o pintadas, atropellados, enterrados…

Sí, es dura la vida de los libros (y otros materiales) de las bibliotecas. Pueden llegar a pasar por todo tipo de situaciones, y ninguna de las que menciono a continuación te gustarán. Mucho menos las excusas cuando los devuelven y dicen: «Ya estaba así cuando me lo disteis en préstamo».

Ante todo, mucha calma y pensemos en el buen uso de los libros cuando salen de las bibliotecas.

Libros quemados por dejarlos encima de una estufa

Alguien puso el libro en una estufa caliente, que chamuscó la cubierta trasera y quemó algunas páginas.

Artistas que buscan promoción en los audiovisuales de la biblioteca

Un usuario de la biblioteca pública local devolvió una cinta de VHS hace unos años. Se quejó de que después de los créditos había alguna película añadida. Alguien se había grabado a sí mismo tocando un xilófono desnudo.

(No, no soy lo suficientemente creativo para inventar esto.) El agresor se aseguró de que su cara no estuviera en la película. Los bibliotecarios locales terminaron revisando todas las cintas VHS de la colección y encontraron varias. Incluso había llegado a marcar las cintas que ya había modificado.

Aparentemente su objetivo era añadir imágenes de sí mismo en todos y cada uno de ellos. Sí, pudieron atrapar al tipo.

https://i0.wp.com/www.julianmarquina.es/wp-content/uploads/El-bibliotecario-es-bibliotecario-tanto-dentro-de-la-biblioteca-como-fuera-de-ella.jpg?fit=1000%2C668&ssl=1

Estuches de DVD con desagradables sorpresas

¿Qué tal un juego completo de recortes de uñas dentro de un estuche de DVD?

Nos devolvieron un DVD con una jeringa llena en la caja. Lamentablemente, era un DVD para niños. Gran ambiente hogareño allí, estoy seguro.

¡La blasfemia no está permitida y debe ser censurada!…

Alguien pasó por una novela romántica y censuró toda blasfemia con un marcador negro permanente. Dejaron en todas las escenas de sexo de la novela romántica sexualmente explícita, ten en cuenta que… ¡solamente faltaba la blasfemia!

… y los desnudos tampoco están bien vistos del todo.

Una vez nos devolvieron una novela de misterio que tenía una foto de una mujer desnuda en la portada, mostrada desde atrás para que sólo vieras un poco de trasero y un aparador. Bueno, quienquiera que haya tomado en préstamo el libro le había hecho una prenda nueva y encantadora de cobertura total con cinta adhesiva.

Libros atropellados que vuelven a la circulación bibliotecaria

Un libro fue atropellado por un coche. Había un juego completo de huellas raras en la portada. Rompió el lomo, dobló muchas páginas, pero no rasgó la cubierta. De alguna manera pasó el control y se archivó porque aún podía cerrarse. Yeaaaaaaaah.

Recibimos un libro con huellas de neumáticos en la portada, de cuando la gente los colocaba en el techo de sus coches, se olvidaba de ellos y los atropellaba después de que se cayeran.

Recortes de páginas para tapar casos de la mafia… o quizás por pereza para fotocopiarlos

Trabajo en una biblioteca jurídica y recientemente descubrí que dos de cada tres ejemplares de un volumen de North Western Reporter tenían un caso particular recortado del libro. Faltaban alrededor de 20 páginas. Miré esas páginas en nuestra copia completa… era un caso de una familia de la mafia. Podrían haber sido abogados que eran demasiado perezosos para usar la fotocopiadora, o alguien que no quería que nadie supiera lo que pasó (o eso me gusta imaginar).

Un usuario de mi universidad académica había cortado la parte interior de un capítulo entero de un libro de medicina.

https://i0.wp.com/www.julianmarquina.es/wp-content/uploads/El-potencial-de-la-biblioteca-crear-sociedades-alfabetizadas-informadas-y-participativas.jpg?fit=1000%2C667&ssl=1

Libros con marcapáginas alimenticios y orgánicos

Una vez abrí un libro y encontré 2/3 partes de un pastel de carne intacto dentro (en Nueva Zelanda este es un bocadillo común de tienda de conveniencia). Seriamente asqueroso. El segundo peor es un paquete de gelatina seco y pegado en la última página de un libro ya colocado.

Siempre incitamos al uso de marcapáginas y las distribuimos con bastante frecuencia. Bueno, una vez un libro fue devuelto con un marcador único. ¡¡UNA TORTILLA!!! ¡¿Cómo es posible?! ¡Todavía nos reímos de eso!

Una señora con la que solía trabajar juró que una vez abrió un libro y encontró un trozo de tocino crudo que se utilizaba como marcapáginas. No presencié el incidente, pero no tenía motivos para dudar de ella.

Tuvimos un libro devuelto por un usuario adolescente con el hueso de un ala de pollo frita como marcapáginas. Manchas de aceite y restos de piel incluidos.

Nos devolvieron un libro con un taco dentro.

Libro congelado para tratarlo, de manera casera, contra los chinches

Alguien entregó un libro que estaba envuelto en una bolsa de plástico y se sentía muy frío. Cuando le preguntamos por qué, nos dijo que su apartamento tenía chinches y leyó que debía congelar los artículos. Me alegro de que nos lo dijera, y tuvimos una presentación del personal sobre cómo se ven los chinches de cama y los signos de que pueden estar en un libro.

Libros enterrados vivos y con moho en sus cubiertas

Han pasado un par de años desde que salí de la biblioteca, pero recuerdo que había un tipo que sacaba libros y cada vez que los traía de vuelta estaban cubiertos de tierra, por dentro y por fuera. Era como si los estuviera enterrando. Fue rápidamente expulsado.

He encontrado varias veces cantidades horribles de moho en las cubiertas de plástico. Dos particularmente tenían el moho que cubría completamente el interior de la cubierta. Parece que soy el único que los encuentra.

La historia de amor-odio entre los libros y la sangre…

Había bastante sangre en dos libros y un DVD devueltos por un menor. Llamé a la madre, no parecía muy sorprendida o preocupada.

Había sangre. Estaba en una copia de Fight Club (el libro, no la película). Me preguntaba si alguien se entusiasmó demasiado. Por si acaso la mancha era un truco para ese título en particular, revisamos otra copia del libro antes de eliminarlo.

… y a la que habría que sumar la historia de amor-odio con animales.

Le pedí a alguien que devolviera un libro que había mordisqueado su perro. Toda la parte de atrás del libro estaba completamente destruida.

Tuvimos un montón de DVDs que volvieron empapados en orina de cerdo. Ni humano, ni perro… cerdo.

https://i0.wp.com/www.julianmarquina.es/wp-content/uploads/43-situaciones-m%C3%A1gicas-y-surrealistas-vividas-en-bibliotecas.jpg?fit=1000%2C667&ssl=1

Guías de viaje que se van de vacaciones, pero no vuelven como cuando se fueron

La guía de viajes para Inglaterra regresó con el capítulo sobre Londres desaparecida físicamente. Habían revisado y arrancado todas las páginas.

Libros de recetas y el peligro de la práctica culinaria aficionada

Un libro de cocina que parecía como si lo hubieran tirado en una olla con salsa de espagueti. La patrona dijo que era así cuando lo comprobó. El mismo usuario era conocido por devolver novelas en rústica que parecían haber sido arrojadas en una bañera.

Algunas situaciones surrealistas vividas por bibliotecarios en sus bibliotecas

No todo es paz y tranquilidad en las bibliotecas. No son pocas las ocasiones en las cuales tanto el personal bibliotecario como los usuarios de las bibliotecas se ven sorprendidos por situaciones que salen fuera de la normalidad. Situaciones que hacen que las personas que las viven se tengan que frotar los ojos, e incluso pellizcarse, para saber si es verdad o es simplemente un sueño (o una pesadilla).

Seguro que si trabajas en una biblioteca o si eres una persona asidua a las mismas, en más de una ocasión has pensado que lo que estabas viendo no podía ser verdad. Que esa situación sale fuera de lo esperado en la biblioteca. Situaciones irracionales y que rozan el absurdo… aunque también es verdad que se dan situaciones mágicas y que son un placer encontrarlas en la vida por la fuerza emocional que transmiten.

Situaciones a las que se podrían sumar las (tristes) peleas entre usuarios por ocupar un sitio en la biblioteca o por celos, las visitas de animales (perros, gatos, burros, lobos, gorriones, murciélagos, pollos, mantis religiosas, arañas, cucarachas…) a las instalaciones, el dejar encerrados a usuarios o trabajadores en la propia biblioteca, los típicos calentones entre enamorados, e incluso situaciones que van más allá con el típico usuario que usa la biblioteca para ver contenidos X.

“Un usuario me regaló una botella de vodka (necesitado no estaba) y me comentó que la había escondido en el 2 de la CDU.” [Sergi Montes]

“Mis usuarios suelen ser en su mayoría niños y una tarde se estaban portando especialmente mal, así que le metí al audio de la biblioteca unos temillas de Napalm Death. Varios de ellos vinieron a decirme que se callarían y dejarían de molestar si les quitaba la música. Por supuesto les quité la música y no dieron más follón.” [Martín Campoy López]

“¿Cuenta encontrarse una rodaja de chorizo en un libro utilizada como marcapáginas?” [Anna María Ballester Bohn]

https://i0.wp.com/www.julianmarquina.es/wp-content/uploads/biblioteca-happy.jpg?fit=1000%2C667&ssl=1

“En una biblioteca infantil fueron de visita los niños del jardín y la maestra dijo «bueno, nos vamos, saludamos a la biblioteca» y Una nena se quedó al final, tirándole besos a las estanterías (se lo tomo literal).” [Carolina López Scondras]

“Llamar a casa de un adolescente para reclamarle un documento que no había entregado al vencimiento y que su madre te conteste: eso es imposible. Mi hijo no lee” [Celia Millán González]

“Una compañera vino a trabajar de empalmada de la graduación con el vestido y todo. Le dolían tanto los pies que iba descalza.”  [Julia Tapiador Vázquez]

“En tiempos de los ficheros metálicos con fichas de cartulina (años 80), un lector arrancó la ficha del fichero y en el mostrador de préstamo nos dijo: ¡éste quiero!” [Francisco Pelegrina López]

“Un transexual que ejercía la prostitución en una caravana, aparcada al lado de la carretera hacia una gran ciudad costera, al lado de la nuestra, había empezado un tratamiento hormonal para el aumento de pecho. Venía a leer la prensa mientras las mantenía al aire, nos comentaba que era bueno para el tratamiento, la tranquilidad de el rincón de la prensa, el aire acondicionado…” [Eduard Aguilar]

“También tuvimos un usuario holandés, sobre el 1’90, unos 50 años escasos, que cantaba, en la sala general, a volumen karaoke, muy bien, por cierto, a Robbie Williams. él decía que estaba un poco «pallá» por culpa de experimentos que habían hecho con él los servicios secretos alemanes, cuando trabajaba para ellos.  La cosa no acabó muy bien, pero un tiempo después, fuentes bastante fiables nos confirmaron que sí, sus facturas del hotel las pagaba el Ministerio del Interior alemán…” [Eduard Aguilar]

“Cuando trabajaba el las bibliotecas públicas municipales de Málaga un usuario me puso una queja porque no le daba Internet, pero es que lo quería en su casa” [Juan Jiménez Fernández]

“Una noche forzaron la entrada y un grupo de chavales hicieron botellón dentro de la Biblioteca. Cuando se fueron dejaron todo lo del botellón en un mismo sitio recogido y cerraron la puerta de entrada. No se llevaron nada y tampoco ensuciaron.”  [GeekTeca]

“Cuando estuve en la Biblioteca Pública de Vallecas, me vinieron a preguntar si había libros para plantar Marihuana, y otro sobre cómo falsificar pasaportes, imagínate mi cara, a ambos les dije que se fueran a la Biblioteca del Ministerio del Interior, que seguro que allí los había” [Carolina Martín Carretero]

“Me encontré 20 euros dentro de un libro que estaba catalogando. Me los quedé.. ssshhhhhhh!!! Estaba de becaria!” [Verónica (de Alicante)]

https://www.comunidadbaratz.com/wp-content/uploads/2020/10/Librerias-y-bibliotecas-forman-parte-de-una-gran-familia-que-busca-fomentar-la-lectura-entre-las-personas.jpg

“Hace algunos años. En la primera visita a la biblioteca Vasconcelos con mi peque. Le gustó tanto este espacio que se puso a cantar a todo pulmón.” [Verónica Silva]

“Surrealista fue el día que vino un hombre a contarnos que se le había olvidado la maquinilla de afeitar en el baño. Con toda normalidad nos contó que después de afeitarse se le había olvidado. Allí la teníamos en objetos perdidos.” [Rafa Ramos]

“Hay un usuario que viene todas las mañanas, mayor y tras algunas investigaciones tiene un tratamiento que lo deja un poco cansado, el caso es que tras varios días echándose la siesta en las sillas «tan incomodas» de la planta baja junto al mostrador de préstamo donde yo estoy, le he recomendado los sillones mucho más cómodos de la primera planta. Me da un poco de pena se le ve que necesita un poco de tranquilidad y la ha encontrar aquí. Eso si es muy educado y respetuoso, sus pequeñas siesta tan solo duran una hora no más.” [Celia Ramos]

“Tener que pedir a una pareja que estaba «haciendo el  amor» en los aseos, que por favor, terminaran ya, que la biblioteca había cerrado hacia 10 minutos y me tenía que ir a buscar a los niños al colegio. Nunca me he sentido más aguafiestas que aquel día” [Enrique Bravo Robles]

“Declaración de amor con la sala de estudio a tope, con entrega de ramo de flores incluida (a mi, pobre bibliotecario, no, a una estudiante)” [Enrique Bravo Robles]

“Lamentablemente, no podemos hacer excepciones a la hora de escoger a nuestros usuarios, pasa poco pero cuando pasa, te encuentras a cada friki… Os explico el caso de un señor que hace tiempo venía a la biblioteca y se traía la torre del PC, el cableado, la pantalla, el mouse, todo todo dentro de su carrito de la compra.” [Gabriela Paíno Sáez]

“Preguntaron en mostrador si habíamos encontrado una dentadura en la hemeroteca” [Gema Costa]

“Pues en la mía un usuario reto a otro para que saliera a la calle, mientras se quitaba no las gafas, se iba quitando ¡la dentadura!” [Maria Jesús Acín González]

“Un niño bajarse los pantalones y amagar con hacer sus necesidades en plena biblioteca. Menos mal que su padre lo detuvo a tiempo.” [Moisés De Tapia García (Situación dada hace ya unos cuantos años)]

“Cuando era becaria, en la biblioteca de Biblioteconomía en Granada vino una estudiante de bellas artes a pedirme un libro en el que se viera «el éxtasis de santa Teresa» porque quería copiarlo en una tarta de cumpleaños con una manga pastelera. Me quedé tan perpleja que le dije que le hiciera una foto. Bueno, me trajo un pedazo de la tarta, muy buena, y se veían las líneas de algo, supongo que del éxtasis.”  [Elvira Ruiz De Osma]

https://nuestrascharlasnocturnas.com/wp-content/uploads/2022/06/2da34-bibliotecarios2bque2bcaminan2bsolos2ben2bsus2bbibliotecas-1.jpg

“Una persona metió una bicicleta en la sala de estudio. Al decirle que no podía meter la bicicleta dijo: no hay ningún cartel que lo prohíba. Mi respuesta fue: tampoco hay ningún cartel que prohíba hacer barbacoas y tampoco se puede…” [Beatriz Molina]

“Un usuario de Mediateca entra en la Biblioteca Pública Arroyo de la Miel. corriendo, con grandes aspavientos y movimientos constantes de cabeza y manos grita: «¡un ordenador, un ordenador que estoy inspirado y voy a contactar con el cosmos, hoy los extraterrestres están esperando que les llame!” [Maite Ortigosa Delgado – Biblioteca Pública Arroyo de la Miel]

“En la biblioteca de Canena, en Jaén, me encontré en una estantería un corderito y los niños me decían que porque me enfadaba si estaba bien colocado. Efectivamente estaba en la sección de Animales. No me puede reír más. Qué ocurrencia.” [Carolina Rubio Chaves]

“Cuando hacía prácticas en una biblioteca había un profesor de derecho de Venezuela que estaba de año sabático y se había venido a investigar temas de su interés a España. Era muy simpático, se pasaba el día en la biblioteca. Tanto se hizo del lugar que un día a la hora de la comida cerré la biblioteca y me fui, ahí se quedó el señor encerrado hasta las 17 h. que regresé, estaba para que le diera algo (no había móviles en esa época ni modo de avisar). Desde ese día a las 13 h. ya estaba preparado en la puerta para salir.” [Ana Barrero Tiscar]

“También, nada más inaugurar la, nos robaron las tapas de un wc, pero como debía se un poco honrado/a él caco/a, nos dejó instalada la suya, que sólo tenía una de las tapas.” [Maria Jesús Acín González]

“En otra de las bibliotecas donde he trabajado, nos colocaron justo debajo la escuela de música. Todos los día, a las 18h, tocaban el himno nacional y mi compañera y yo nos levantábamos al escucharlo y nos poníamos la mano en el corazón” [Maria Jesús Acín González]

“Bueno en la Biblioteca Virgilio Barco de Bibliored acá en Bogotá fue famoso el caso de un anciano que iba varias veces a leer los diarios y un día fue como siempre, se sentó a leer y al finalizar sacó una pistola y se suicidó delante de todos. Yo no estuve ahí pero fue algo tétrico. Bastante surrealista” [Wilmer Arturo Moyano Grimaldo (No vivida en primera persona]

“En una biblioteca donde trabajo (el SENA o Servicio Nacional de Aprendizaje) una compañera nos contó una historia muy surrealista, de un usuario muy hippie que siempre iba y pedía una Biblia en particular. Un día la bibliotecaria le preguntó a él porque siempre pedía esa Biblia y no otra y él muy descaradamente me dijo que era porque las hojas de esa Biblia eran de lo mejor para armar porros… Uppsss!” [Wilmer Arturo Moyano Grimaldo (No vivida en primera persona]

https://www.comunidadbaratz.com/wp-content/uploads/La-bibliotecaria-Angela-Garcia-Rives-en-al-Biblioteca-Nacional-de-Espana.jpg

“Al poco de llegar a la biblioteca, hace ya 13 años, un usuario (13-14 años), me dijo que había escondido unas hojas de marihuana (cosecha propia) en un tomo de una de las enciclopedias. A día de hoy todavía no las he encontrado…” [Sandra Cánovas Dólera – Biblioteca de Agramón]

“Una vez suspendimos a un usuario en la Sala de Internet de la Universidad que estaba viendo material pornográfico. Cuando fue a la oficina a hablar conmigo le dije que la sala no era para ver ese tipo de información, que si le gustaba mucho podía verlo en su casa y me respondió en que en mi casa mi mamá no me deja… me sonreí y le dije pues imagínate que aquí yo soy tu mamá”. [Fanny Galea Machado]

“Vino un usuario muy enfadado a quejarse que mientras estudiaba se le había caído la mesa, protestando muy alterado porque teníamos las cosas en malas condiciones en la biblioteca y era indignante. A los pocos días descubrimos al mismo chaval en este vídeo de Youtube. Cuando se lo dijimos y amenazamos (en broma) con que tenía que pagar la reparación salió corriendo y se estampó contra el arco antihurto. Al final acabamos riéndonos todos y se convirtió en un buen amigo.”  [Marta Vázquez Vázquez]

“En el falso techo de la biblioteca donde trabajaba, todas las primaveras anidan gorriones. Así que cuando hay silencio (cosa rara porque en la planta baja está el gimnasio municipal y siempre se escuchan a todo volumen los últimos éxitos de Zumba) se puede escuchar a los pollitos (o guacharos como ser dice x aquí) piando. Suelen volver a final de otoño y en invierno, escapando del frío. La verdad es que no sé si es más raro lo de los gorriones o lo del gimnasio” [Maria Jose Rodriguez]

“A mi una vez en una biblioteca escolar me vino a preguntar un chaval de unos 11 años por los planos de un helicóptero, que se estaba «haciendo uno de verdad a escala 1:1» y otra vez se me pusieron a jugar al voleibol con un preservativo a modo de «globo zepelín” en el medio de la biblioteca utilizando las mesas como red, obviamente.” [Javier González Cachafeiro]

“Se metió un murciélago y el muy….. se plegó y se metió entre dos libros. Tres horas tardaron en encontrar al bicho mientras yo esperaba en la puerta y me negaba a entrar hasta q eso no saliera” [Olga Picazo Sordo]

“A mi pasó una tarde noche que justo a dos minutos de cerrar apareció un señor, que se tambaleaba porque estaba totalmente ebrio, que después de un largo rato para preguntarme si tenía el ‘liiiiiiiibrooo’ «Los piiiilaaaaaareeeees deeeee laaa tiiieeeeerraaaa», no se creía que lo tenía prestado y me contestó: «pueeeeees no meeee voyyyyy haaaaasta queee no meeee deees el liiiiiiiibrooo», con la voz de estar bastante bebido. Acabamos llamando a la policía porque no se iba….y sí que pasé un poco de susto porque podía haber sido agresivo. No entendía que el libro estuviese prestado.” [Isabel Luque]

“Hubo un tiempo en el que nos empezaron a faltar libros…. hasta que por pura casualidad, un día vi a una usuaria subida de puntillas a la taza del váter, intentando tirar un libro por un tragaluz. No la interrumpí; bajé e informé amablemente a su secuaz de que esperaba que lo que cayese fuera de mi agrado porque me lo iba a llevar. No se volvió a repetir, y al día siguiente teníamos tres de los libros desaparecidos en el buzón de devoluciones.” [Nati PC]

“En la mía, hace dos años, un usuario dejó una mochila que contenía la urna con las cenizas de su mujer en una taquilla. Cuando la encontramos hubo que llamar a la policía que se ocupó de localizar al dueño.” [Maria Jesús Acín González]

https://www.comunidadbaratz.com/wp-content/uploads/Descubre-la-profesion-del-bibliotecario-a-traves-de-un-corto-difundido-en-1947.jpg

“A mi uno me dijo aquello de: «estás para que te coma el tigre», mirándome con ojos muy fijos… a lo que le contesté: yo ya tengo tigre que me coma. Se enfadó muchísimo conmigo la directora” [Carolina Martín Carretero]

“En mi época de estudiante, haciendo las prácticas en una biblioteca escolar. Estaba sentada tomando notas, y de pronto vi la cara de horror de otras dos practicantes sentadas en otra mesa. Fue todo tan rápido! La estantería de lado a lado se cayó a mis espaldas. Me salvé de ser aplastada porque alcancé a inclinarme hacia adelante entre el banco y la mesa, cuando por el rabillo de mi ojo vi caer una masa de libros y oí un rápido crujido. Suerte que no había niños en ese momento tampoco.” [Gisela Kolossa]

“Una situación embarazosa fue la de una compañera. Al volver del servicio se percató que se había paseado por toda la sala con parte de la falda metida entre las medias. Vamos que lucio su trasero.” [Esther Escriche]

“Cuando trabajé en la Hemeroteca Nacional venía un señor mayor cada semana a pedirnos periódicos de Rumanía y Bulgaria, teníamos que pedirlos a Alcalá para que los trajeran. Estábamos intrigadas porque eran periódicos de los años 70 y en rumano, búlgaro… y el señor no daba la impresión de conocer esas lenguas, aunque nunca se sabe. Así que un día le pregunté para qué nos pedía esos periódicos, me dijo que para ver las combinaciones de la lotería!! 😀 A saber si le tocó!!” [Ana Barrero Tiscar]

nuestras charlas nocturnas.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.