Historias de las 24 Horas de Le Mans: un coche volador, la máxima tragedia del automovilismo y la inspiración de dos películas…

Infobae(D.Coronel)/GoodYears(A.R.Vaquerizo) — Es la reina de las carreras de larga duración en la que ser el más rápido no implica terminar primero. Este sábado se largarán las legendarias 24 Horas de Le Mans, la tradicional competencia francesa que nació hace casi un siglo y en la que se tejieron cientos de historias..
Alcanzar la gloria conlleva correr de noche en un circuito que atraviesa rutas nacionales, rodeado de un marco histórico en el que ganar vale como un título.
La cita en Le Mans puede incluirse en un selecto grupo de carreras míticas donde hay que sumar al Gran Premio de Mónaco Fórmula 1 y las 500 Millas de Indianápolis. Son consideradas las competencias más importantes en la historia del automovilismo.
Se suma el Dakar, aunque este evento también tiene presencia del motociclismo.
Vencer en Le Mans obliga a un esfuerzo fuera de lo común. Un sacrificio donde los mecánicos llegan a estar 40 horas despiertos y deben tener plena concentración en cada parada de los autos en los boxes, ya sea para los cambios de gomas, recargas de combustibles, reemplazo de pilotos y lo más importante: reparar el auto.
Hay una vieja frase que afirma que “Le Mans elige al ganador”. Es que un coche puede liderar la mayor cantidad de la competencia, pero en el final pueden surgir los problemas menos esperados como alguna falla mecánica o error conductivo luego de tantas horas, más allá de que los pilotos suelen dormir cuando no les toca su turno arriba del auto.
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Póster de la primera edición
Su origen.
La cita francesa empezó a gestarse en 1922 por medio de la empresa Rudge Whitworth de L’Ouest, que destinó una inversión de 100 mil francos para la promoción de la industria automotriz.
La idea inicial de una competencia de largo aliento fue de Georges Durand, fundador del club que la organizó. Les pidió a Charles Faroux y Emile Coquile que diseñaran las bases de la carrera y propusieron una de 8 horas, con 4 de noche. Jean-Marie Lelièvre, miembro del club, fue quien dijo: “¿Por qué no 24?”
El objetivo fue crear una variante a las carreras de “Grand Prix” (precuela de la Fórmula 1), donde el triunfo no sólo dependiera de la velocidad, sino además de la confiabilidad de las máquinas y la resistencia de los pilotos.
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Una plazoleta del pueblo de Le Mans con un monumento que honra al piloto Derek Bell, bicampeón mundial de Resistencia y 5 veces ganador en Le Mans
Las 24 horas de Le Mans, se ha convertido por muchos motivos en un referente de las carreras mundiales. Donde la máquina y el hombre, se enfrentan juntos, a una batalla de 24 horas. Ya no solo consiste en tener el vehículo más rápido de la pista para ganar la carrera, si no ser el más fiable y poder recorrer más distancia que nadie durante esas 24 horas. Un concepto totalmente diferente al que se tenía hasta la fecha como competición automovilística.
Mucho ha cambiado desde la primera edición en 1923, curiosamente hasta el mes en el que se celebra históricamente la carrera. La primera edición se celebró en mayo, exactamente entre el 26 y 27 de mayo. Y fue toda una épica.
Nos ponemos en situación: las pistas, los automóviles con ningún sistema de seguridad y el vencedor era el resultante de tres carreras de 24 horas de duración cada una. El trofeo se denominó Rudge Witworth Trienal Cup y se modificó en 1928 concibiendo una sola carrera de 24 horas, tal como hoy conocemos las “24 horas de Le Mans”.
Le Mans es la capital del departamento de la Sarthe, que depende de los Países del Loira, una de las 13 regiones que se divide Francia (sin contar con los territorios de Ultramar). Se sitúa aproximadamente a 200 kilómetros al suroeste de Francia. Esta pequeña ciudad, una vez al año, se convierte en la capital mundial del motorsport.
En ella han acontecido innumerables anécdotas y batallas, que ya son historia del mundo del motor. Si actualmente, con toda la tecnología que equipa un vehículo de competición, es un reto estar compitiendo 24 horas sin parar (solo cambio de ruedas, de piloto y pequeñas reparaciones), imagínate cómo tuvo que ser en los primeros compases del siglo XX.
Circuito.
Desde aquella vez se corrió en el trazado de Le Mans, capital del departamento de Sarthe (región de Países del Loira), y localidad a unos 200 km al suroeste de París. El circuito original, entre 1923 y 1928 tuvo una extensión de 17,262 km. Desde 2007 hasta ahora, la distancia es 13,629 km.
Su pueblo.
Le Mans tiene un entorno mágico y parece un parque temático de automovilismo, con calles peatonales que lucen baldosas alusivas a los pilotos que hicieron historia, como si fuese una especie de “Salón de fama”. Además está lleno de librerías con material de la carrera u otros locales donde se pueden llevar recuerdos.
Una aldea motor.
En 2021 volvió el público luego de las restricciones por la pandemia y se permitió un aforo de 50 mil personas, una quinta parte de la cantidad habitual en todos los años. La mayoría de la gente duerme en carpas y, más allá de la carrera, los espectadores buscan entretenerse en un parque de diversiones montado al lado del circuito.
Tragedia de 1955.
El 11 de junio de 1955 se produjo un choque múltiple que se conoció como “El desastre de Le Mans”. Murieron el piloto Pierre Levegh y 83 espectadores y es considerada la mayor tragedia de la historia del automovilismo. Sin embargo, la carrera no se suspendió, y fue ganada por Mike Hawthorn, campeón de Fórmula 1 en 1958.
El día que voló un auto.
En 1999, el escocés Peter Dumbreck sufrió un accidente espeluznante, pero pudo contarla. En el sector más rápido su Mercedes-Benz CLR abandonó el asfalto, se elevó y luego de tres vueltas de campana por los aires y aterrizó en una zona que por suerte no estaba arbolada.
“Pude ver el cielo y pensé: ‘Ya sé lo que viene ahora”, rememoró el británico. “Después no guardo ningún recuerdo hasta que me desperté en la ambulancia”, agregó.
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El espectacular vuelo del Mercedes-Benz CLR en 1999
Solitario.
En las 24 Horas de 1950, Eddie Hall tenía un piloto de reserva, Tom Clarke, pero su intención era correr sin él. Dio 236 vueltas, más de 3.200 km, se clasificó octavo y fue el único piloto que completó toda la prueba en soledad.
Largada.
Tradicionalmente, los pilotos corrían hacia su auto en la grilla de la carrera, algo peligroso porque no les daba tiempo a ajustarse el cinturón de seguridad. Como protesta, en la edición de 1969, el belga Jacky Ickx fue caminando, en vez de correr. Ganó la carrera y, el año siguiente, ya se dio la partida con los pilotos en el auto.
Cambios de fecha.
De forma tradicional se disputa el segundo sábado de junio porque es la noche más corta del año. Tuvo cambios de fecha como en 1968 por la crisis interna por las manifestaciones del “Mayo Francés”. También en 2020 y 2021, por la pandemia de COVID-19. Desde su creación, sólo se canceló en 10 ocasiones (1936 y periodo entre 1940-1948).
Festejo de champán.
En 1967, Moët et Chandon le entregó una botella de champán a los ganadores, incluyendo a Dan Gurney, quien recordó: “Subimos a la plataforma (el podio) y alguien me dio una botella gigante de champán. Fue un logro enorme, después de muchos intentos. En siete ocasiones ni siquiera terminé la carrera y pensé, vamos a hacer algo…”
Al parecer el año anterior alguien había dejado las botellas al sol y cuando el corredor Jo Siffert fue a buscar la suya el corcho voló y regó la bebida por todas partes. La gran diferencia es que Gurney sacudió su Chandon y puso el dedo para crear la lluvia. Ahí nació la tradición de mojar al otro competidor en el podio.
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Steve McQueen protagonizó el film Le Mans y él mismo corrió un Porsche 917
Llegó al cine.
Las 24 horas de Le Mans fueron el escenario de la película de 1971, titulada Le Mans, producida y protagonizada por Steve McQueen, que manejó un Porsche 917. El film es considerado un clásico aún apreciado por muchos aficionados al motor.
Fue rodada en el circuito durante la edición de 1970 utilizando vehículos reales que compitieron el mismo día, como el Porsche 917, el Ferrari 512 y el Lola T70.
Celebridades.
También corrieron en Le Sarthe otras estrellas de Hollywood como Paul Newmann, que fue segundo en 1979 con un Porsche 935 y Patrick Dempsey (2009, 2013 y 2014). Además, el arquero campeón mundial con Francia en 1998, Fabien Barthez (2014); y el baterista de Pink Floyd, Nick Mason (1979, 1980, 1982 y 1984).
La increíble hazaña de Louis Rosier.
La leyenda cuenta que en 1950, Louis Rosier manejó 23 horas y media de forma seguida, pero algo que nadie duda es su tenacidad para ganar tras superar varias adversidades: avería mecánica que le costó la pérdida de sus siete vueltas de ventaja, la colisión con un búho y el parabrisas roto…
¿Ganaron ebrios?
Aunque nunca se comprobó oficialmente, es una de las historias más anecdóticas.
En 1953, Tony Rolt y Duncan Hamilton, pilotos de Jaguar, fueron descalificados en los entrenamientos por una repetición en los números del auto. Ambos, molestos, se dirigieron a un bar y comenzaron a beber.
Sin embargo, tras gestiones, el equipo fue readmitido, aunque los pilotos estaban borrachos, por lo que se tomaron varias tazas de café y se dieron frías duchas. Clasificaron y al día siguiente ganaron la carrera.
Años después, el manager negó la historia diciendo que jamás les hubiera permitido correr ebrios y que ya era complicado trabajar con ellos cuando estaban sobrios…
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Una postal nocturna. Típica imagen de la carrera francesa
Triple Corona.
Solo Graham Hill consiguió la “Triple Corona del Automovilismo” (no es un trofeo, sí un título honorífico), producto de sus triunfos en las 24 Horas de Le Mans, las 500 Millas Indianápolis y el GP de Mónaco de F1. Quienes hoy pueden igualarlo son el español Fernando Alonso, que le falta festejar en Indianápolis y el colombiano Juan Pablo Montoya, que adeuda su éxito en Le Mans.
Reyes de Le Mans.
La marca alemana Porsche venció en 19 ocasiones. Y el piloto más ganador es el danés Tom Kristensen, con 9. La primera fue en 1997, el primer año que participó y en el que entró en el equipo a última hora para reemplazar al corredor lesionado Davy Jones. El piloto escandinavo corrió con cuatro marcas y ganó con tres.
Una recta de seis kilómetros.
Hay circuitos de F1 que hoy promedian los cinco kilómetros y Le Mans llegó a tener una recta de seis km. “Ligne Droite des Hunaudières” hasta 1990, era una recta ininterrumpida de la ruta nacional N138, entre Mulsanne y Arnage, con una curva amplia llamada Indianápolis. Luego se colocaron tres chicanas para limitar la velocidad máxima en ese punto.
A 400 km/h.
Antes de que se colocaran las chicanas, la velocidad más alta alcanzada en Hunaudières fue de 407 km/h. La logró Roger Dorchy con el WM P88-Peugeot, en 1988. Actualmente, con las chicanas, la velocidad máxima difícilmente supere los 340 km/h.
Profeta en su tierra.
Jean Rondeau es el único piloto que triunfó en este evento (1980) con un coche que lleva su nombre (Rondeau M379B). También es el único ganador de Le Mans que nació en esa localidad gala.
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Los autos en la ruta nacional 138, en lo que era la larga recta de seis kilómetros
Los coches de Le Mans más célebres
Si hacemos un breve repaso a los automóviles más celebres que han disputado esta carrera, no podemos olvidar al primer ganador oficial de la carrera de 1923. Un precioso Chenard-Walcker Sport 3-Litre de color azul, con una estética muy deportiva.
En los mediados de los años 20 y principio de los 30 fue la época de los imponentes Bentley. Una marca inglesa que por esas fechas tenía poco bagaje deportivo, pero que junto a los “Bentley Boys” y un gran esfuerzo técnico, consiguieron crear un icono de la automoción como el Bentley Speed 6, el coche ganador en las ediciones de 1929 y 1930.
A principio de la década de los años 30 llegó el momento de Alfa Romeo, consiguiendo cuatro victorias seguidas desde 1931. El Alfa Romeo 8C es el modelo más icónico de estos años y su nombre hace gala a los 8 cilindros que equipaba su motor.
Le Mans se convierte en el epicentro del motor una vez al año y las marcas ven en esta competición un lugar perfecto para mostrar su tecnología. Si nos tenemos que quedar con un vehículo de los años 40, sin duda, es el Ferrari 166 MM, al que muchos señalan como uno de los mejores Ferrari de todos los tiempos.
Además, este vehículo ganó la edición de 1949, la primera edición que se realizó después de sufrir la 2º Guerra Mundial en gran parte de Europa y fue el que inauguró el palmarés del circuito después de reconstruirlo. Cuatro años después se crea el Campeonato Mundial de Resistencia, donde las 24 Horas de Le Mans se sitúa como la prueba más importante, mediáticamente hablando.
No se puede mencionar la década de los 50 sin nombrar a Jaguar, que diseñó el imponente D-Type. Un modelo fabricado por y para ganar las 24 horas de Le Mans consiguiendo el ansiado triunfo tres años consecutivos: 1955, 1956 y 1957. Tampoco podemos olvidar que en 1952 se alzó con el triunfo el emblemático Mercedes-Benz 300SL, el conocido como “alas de gaviota”.
El duelo entre Ford y Ferrari: Le Mans 66

En la década de los 60 pudimos disfrutar de una de las batallas más especiales de la historia de las 24 horas de Le Mans y de la historia reciente del motorsport, la lucha entre Ford y Ferrari: Le Mans 66.
Todo surgió por el rechazo en el último momento de Ferrari a una oferta de compra por parte de Ford, el orgullo americano fue tocado y qué mejor manera de “vengarse” que ganar a Ferrari en una de las carreras más duras del mundo y donde la marca del cavallino rampante arrasaba edición tras edición. Así surgió el Ford GT40 y su leyenda, llegando a obtener cuatro victorias consecutivas entre 1966 y 1969.
Llega 1970 y con el comienzo de los años 70 la primera victoria de Porsche. La marca alemana de vehículos deportivos no sería la misma sin su legado en Le Mans. Es el fabricante automovilístico con más victorias en dicha carrera, 19 en total hasta la fecha.
De los años 70 el vehículo más representativo es el Porsche 917K, gracias a su victoria en 1971 y porque protagonizó junto a Steve McQueen la célebre película “Le Mans”, una de las mejores películas de motor.
Los años 80 se podrían denominar como el reinado absoluto de Porsche en la cita francesa, el modelo más carismático de esta época fue el Porsche 956 que se alzó cuatro veces seguidas, desde 1982 a 1985. En esta época Porsche consiguió un total de siete victorias.
Mazda, Peugeot y BMW: tres fabricantes que brillaron en los 90

En los años 90 nos tenemos que quedar con tres fabricantes: Mazda, Peugeot y BMW. En 1991 Mazda conseguía la victoria y ponía su nombre en el olimpo de los ganadores. Además, situaba a Japón como referente tecnológico y deportivo. Todo un hito que un fabricante japonés ganara las 24 horas de Le Mans.
También en los años 90 volvió Peugeot al Circuito de La Sarthe ganando en 1992 con el rápido Peugeot 905 y en 1993 con la variante Peugeot 905 Evo 1B.
La marca alemana BMW diseñó y fabricó el BMW V12 LMR, para alzarse con la victoria de la última edición del siglo XX y así lo hizo. En 1999 consiguió la primera victoria de BMW en las 24 horas de Le Mans. Hasta la fecha, la única victoria de BMW en la carrera francesa.
Audi: dominio en la primera década del S.XXI

El protagonista del comienzo del siglo XXI fue para la marca de los cuatro aros. Audi reinó en la primera década del 2000, con ocho victorias y el único que pudo hacerle frente es Peugeot.
La marca alemana consiguió ganar la carrera con un vehículo diésel, una proeza tecnológica para la época. Los Audi R8 y R10 son historia viva de la automoción.
Como también lo es el Peugeot 908 HDI-FAP que conquistó las 24 horas de Le Mans en 2009, con motorización diésel.
Toyota enmudece la grada de Le Mans

La última década nos ha dejado la despedida de Audi, el dominio de Porsche hasta que decidió entrar en la Fórmula E y dejar la categoría reina del campeonato de resistencia, y el primer triunfo de Toyota en Le Mans, eso sí, después de protagonizar un año antes una de las finales más épicas, emocionantes e históricas del mundial de resistencia. Una final que Toyota jamás olvidará, porque para ellos fue realmente agridulce.
En la penúltima vuelta, el Toyota TS050 decidió pararse prácticamente en frente de la puerta de boxes. El que en ese momento conducía, y líder de la prueba, el japonés Kazuki Nakajima no podía creérselo, después de más de 23 horas de lucha contra el equipo oficial de Porsche y conseguir una mínima ventaja, el Toyota número 5 decidió que no era el año para conseguir el deseado y merecido premio: ganar las 24 horas de Le Mans. Esta final dramática es un fiel resumen de lo que realmente es una carretera de resistencia de esta categoría, donde el hombre y la máquina no pueden permitirse un despiste, un respiro o un fallo.
Yo tuve la suerte de vivirlo a tan solo 500 metros, y jamás olvidaré cómo la grada principal de la recta de meta del Circuito de la Sarthe enmudeció al ver la parada de Toyota.
Los mejores pilotos de Las 24 horas de Le Mans
Las 24 horas de Le Mans no solo son sus 38 curvas, sus 13.623 metros de longitud de su trazado, los cientos de coches que han corrido en todas sus ediciones. Las 24 horas de Le Mans son también los pilotos que se han dejado la piel en ellas. Recordemos algunos nombres legendarios que han pasado a velocidades de vértigo por la chicane Ford, por la curva de Mulsanne o por la curva de Indianápolis.
- El piloto belga Jacky Ickx se convirtió en pentacampeón, no de forma consecutiva, entre los años 1975 y 1982.
- El alemán Frank Biele hizo lo mismo entre los años 2000 y el 2007.
- El piloto danés Tom Kristenesen, apodado “Míster Le Mans”, ostenta el récord de victorias en la carrera francesa, con nueve títulos. Seis de ellas de maneras consecutivas entre 2000 y 2005, más otras tres en 1997, 2008 y 2013.
- No podemos olvidar a pilotos españoles como Marc Gené que ganó en la edición de 2009 con el Peugeot 908 HDI FAP y Fernando Alonso, que se alzó con la victoria dos veces en 2018 y 2019, con el equipo Toyota.
Por historia, tradición, emoción, adrenalina y exigencia, las 24 Horas de Le Mans es una de las pruebas reinas del mundo del motor. Los mejores coches, pilotos y neumáticos han probado su valía en el asfalto arriesgando en sus 30 curvas. Sin duda, un circuito histórico y una prueba emblemática que ofrece cada temporada nuevas emociones.
nuestras charlas nocturnas.
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