actualidad, opinion, variedades.

Descubriendo la tradición e historia de la sidra asturiana…


https://www.descubrir.com/wp-content/uploads/2021/11/sidra_camarero.jpg

Descubrir(D.Rubio)  —  La sidra asturiana es un icono de la región a la altura de La Santina, el monte Naranco o la Cruz de la Victoria. Producida de forma regular desde antes de la llegada de los romanos, esta bebida logró en 2002 un hito en su legendaria historia cuando se formó el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida.

Desde entonces, la mítica botella verde ha sido ‘manchada’ con una etiqueta identificativa que ha servido para avalar la calidad de la sidra promocionándola por medio mundo.

La historia de la sidra asturiana

Que célebres historiadores grecolatinos como Estrabón o Plinio el Viejo ya se refirieran en sus obras a una bebida consumida habitualmente por los astures ha supuesto para muchos investigadores un punto de partida para estudiar el origen de la sidra que podría estar en aquel zythos celtíbero que estaría elaborado, no con cereales dando lugar a una ‘proto-cerveza’, sino a través de la fermentación de frutas, particularmente la manzana, dando lugar a una ‘proto-sidra’.

De cualquier forma, la primera referencia documentada de los pomares o pomaradas —cultivos de manzanos— tiene lugar en el acta de fundación de Oviedo y el monasterio de San Vicente a finales del siglo VIII, en pleno ascenso de la Monarquía Asturiana. A principios del XII, por su parte, se registra por primera vez directamente la sidra bajo el término ‘sicere’ en el Fuero de Avilés.

Con el paso del tiempo, el cultivo de manzanos y la producción de sidra va convirtiéndose en una parte importante de la economía regional: en Villaviciosa —una de las cunas históricas de la sidra y sede actual del Consejo Regulador— se producían 6000 pipas de sidra en el siglo XVII: 3 millones de litros.

Con la industrialización del XIX, aumenta la producción y llegan dos elementos claves que marcan el carácter y la singularidad de la sidra: el molde de hierro —la célebre botella verde— y el vaso que populariza la técnica del escanciado.

El siglo XX marca la definitiva consolidación de la producción de sidra que se dispara a finales de siglo gracias a la toma de conciencia de las autoridades sobre el inmenso potencial de este producto como símbolo tradicional asturiano. Actualmente, la producción de sidra —que suma 45 millones de litros al año— es la tercera actividad agroindustrial más importante del Principado tras la producción de carne y de leche.

Sidra asturiana: de la pomarada al chigre 

https://www.descubrir.com/wp-content/uploads/2021/11/manzanas-2_t20_3wXnQy.jpg

Fuji, Granny Smith, Golden, Royal Gala… Te suenan, ¿verdad? Pues olvídalas. La sidra de Asturias no se hace con manzanas de mesa, se elabora con alguno de los más de ¡500! tipos de manzana que se cultivan en las pomaradas de la región con nombres tan primorosos como ‘coloradona’, ‘josefa’, o ‘xuanina’.

Es a mediados de abril, con la primavera ya avanzada, cuando comienza la floración de los manzanos. Es en este periodo primaveral cuando se produce el desarrollo vegetativo de los árboles cuya maduración termina en otoño. Desde finales de septiembre hasta principios de diciembre se recoge la fruta. Y llega al llagar.

https://www.descubrir.com/wp-content/uploads/2021/10/sidra-asturiana-3.jpg

Tras una primera fase en la que se realiza una inicial discriminación de aquellas manzanas que no son aptas para sidra, ya sea por su deficiente maduración o por su falta de limpieza, las manzanas se lavan pasando después por un escogedor, donde se vuelven a rechazar las piezas que no se encuentran en las mejores condiciones. Pasan después a la trituradora y, por último, a las prensas o llagares.

Estas prensas, que pueden ser tanto de madera como hidráulicas de acero inoxidable o neumáticas, extraen el mosto que se bombea a los toneles donde arranca la fermentación: las levaduras y las bacterias del entorno van convirtiendo el mosto en sidra. Hasta la primavera, el líquido es sometido a diferentes controles para eliminar impurezas y uniformizar la sidra. Finalmente, se embotella. Y llega al chigre.

El escanciado de la sidra asturiana

https://www.descubrir.com/wp-content/uploads/2021/11/sidra_escanciar-1536x1024.jpg

Aunque, actualmente, la Denominación de Origen Sidra de Asturias reconoce tres tipos de sidra, entre las que se incluyen la Filtrada y la Natural Espumosa, lo cierto es que la tradicional y más popular es la Sidra Natural que cuenta con más de 40 llagares reconocidos por el Consejo Regulador.

Y es la sidra natural la que rompe contra el vaso de cristal gracias al escanciado, el elemento que ha contribuido a disparar la fama de la sidra natural: no en vano, la sidra asturiana es la única que se escancia, un rito que enamora a propios y a extraños en los chigres, las espichas, las fiestas de prau y demás folixas.

Fue el surgimiento del ‘vaso de los franceses’ y el ‘molde de hierro’ lo que facilitó el escanciado de la sidra. La forma curva del cuello de la botella, conocido como ‘pierna de dama’, para la velocidad de sidra para que no caiga tan rápido, facilitando el escanciado: un brazo en alto sujetando la botella, el otro con el vaso ligeramente inclinado y el líquido que cae rompiendo en la pared inferior del vaso.

El escanciador sirve generalmente a todo el grupo y en el mismo vaso, que se limpia tirando el poso por el lado en el que se ha bebido.

https://www.descubrir.com/wp-content/uploads/2019/12/cimadevilla-3x3series.jpg

(El árbol de la sidra a la entrada de Cimadevilla en Gijón)

¿Y por qué se escancia? Los sidreros advierten: esto no es un folclore, ni un protocolo para entretener a los turistas. Se hace porque así la sidra sabe mejor. Prueba a echar la sidra en el vaso sin escanciar y verás que hay una diferencia considerable de sabor.

Al escanciar la sidra y golpear contra el lateral del vaso, la molécula de la sidra se abre y al volver a su estado inicial atrapa en su interior aire generando CO2. Este gas tiende a ascender arrastrando los azúcares presentes en la sidra y que aún no han fermentado generando un olor característico que potencia el sabor. Y esa es la razón por la que se recomienda consumir la sidra recién escanciada. ¿Un culín? 

Descubriendo la Comarca de la Sidra, el lugar donde escanciar la esencia de Asturias

https://cdn.flashtalking.com/160605/3862955/images/img_comarca.jpg

Formada por seis concejos cuyo denominador común es la producción sidrera, la Comarca de la Sidra ofrece al viajero un sinfín de experiencias naturales y culturales.

Acompáñanos en esta ruta por el corazón de Asturias siguiendo el aroma de la sidra, la bebida que nutre el jovial e irreductible espíritu astur.

Una mano arriba inclinando la botella, la otra bajo la cintura sosteniendo el vaso casi en posición horizontal. Y el líquido dorado que cae desde lo alto rompiendo contra el borde del vaso.

El inconfundible ritual del escanciado de la sidra de Asturias no es solo una solemne liturgia regional, sino también la fórmula perf ecta para que este néctar divino espalme, generando las efímeras burbujas que enardecen su sabor.

¿Y qué mejor lugar que la Comarca de la Sidra para unos culines? Formada por seis concejos cuyo denominador común es la producción sidrera, esta comarca ubicada en el centro-oriente de Asturias ofrece al viajero un sinfín de experiencias naturales y culturales.

Acompáñanos en esta ruta descubriendo la Comarca de la Sidra, donde Asturias huele a manzana.

Una ruta descubriendo la Comarca de la Sidra

Colunga, Cabranes, Nava, Bimenes, Sariego y Villaviciosa. Estos son los seis municipios —concejos en Asturias— que forman la Comarca de la Sidra. En nuestro itinerario por esta tierra tendremos tiempo para explorar la cultura ancestral asturiana, disfrutar de su legendario patrimonio natural y, por supuesto, descubrir la historia de la sidra, un icono astur a la altura de La Santina, la Cruz

Dinosaurios, xanas y gaiteros en Colunga

Arrancamos nuestra ruta por la Comarca de la Sidra en el concejo de Colunga, a un paso de Caravia y Ribadesella/Ribeseya.

Nuestra primera parada es Llastres, pueblo señero de la costa oriental de Asturias por la incomparable belleza de su casco histórico encastrado entre la montaña y la playa de El Escanu.

dinosaurios

A menos de diez minutos de Llastres visitamos el Museo del Jurásico de Asturias (MUJA) en la Rasa de San Telmo, uno de los museos más exitosos del Principado que se nutre de las icnitas encontradas en torno a Vega, Tereñes y a la propia Llastres.

Una buena forma de recordar este tiempo inmemorial es recorrer la Ruta de los Misterios del Mar entre la playa de La Griega y la playa de La Isla: dos de los arenales más celebrados de la costa oriental asturiana.

Tras visitar la iglesia de Santiago de Gobiendes, un icono del Prerrománico, llegamos a la capital del concejo para degustar unos primeros culines de sidra mientras admiramos entrañables recuerdos de la mejor arquitectura indiana asturiana.

Llega el momento de adentrarse en las profundidades del misterioso bosque astur, plagado de trasgus, xanas y nuberus, recorriendo el sendero que lleva al mirador de El Fitu, en el corazón de la Sierra del Sueve, desde donde tenemos unas vistas asombrosas del paraíso natural del Principado.

Y antes de dejar el concejo de Colunga, una visita a Lliberdón, una adorable parroquia que rinde homenaje a uno de sus hijos más ilustres en el Centro de Interpretación del Gaitero de Lliberdón: un imperdible del folclore tradicional asturiano.

De boroñas y arroz con leche en Cabranes

Ya se acerca un nuevo Festival del Arroz con Leche en Cabranes, una de las fiestas de primavera marcada a rojo en el calendario astur. Santolaya, la capital del concejo, se viste de gala durante el segundo domingo del mes de mayo para ofrendar a los visitantes con un incontestable icono de la repostería del Principado.

A cinco minutos al norte de Santolaya, conocemos el Museo de la Escuela Rural de Asturias ubicado en Viñón, una escuela con un siglo de historia que ilustra las tradiciones del interior asturiano. A un paso de este museo se ubica la románica iglesia de San Julián que nos conduce a la Senda Fluvial del Río Viacaba que, junto a la Ruta de Peña Cabrera, forman dos espléndidos senderos para disfrutar de la vibrante naturaleza cabranesa.

Al sur de Santolaya seguimos de festival acudiendo a la Boroña de Forna en Torazu, Pueblo Ejemplar en 2008 y uno de los pueblos más bonitos de España, junto a Tazones, Bulnes, Cudillero y el propio Llastres. El primer domingo de junio, Torazu nos convida a este bocado rotundo elaborado con una masa con cobertura de hojas de berza rellena de panceta, jamón y chorizo. ¿Otro culín?

Nava, paraíso de sidra y sendero

https://cdn.flashtalking.com/160605/3862955/images/img_nava.jpg

Alcanzamos ya el Museo de la Sidra en Nava, punto focal de la comarca por ofrecer un magnífico recorrido por la historia y el presente de la bebida que nutre el jovial e irreductible espíritu astur.

Y para rematar, un nuevo festival: el de la Sidra de Nava con más de 40 ediciones a sus espaldas que este 2022 se celebra el segundo fin de semana de julio.

Pero el concejo naveto no solo es una de las cunas de la sidra, sino un verdadero paraíso para el amante de la naturaleza.

Tres senderos ofrecen al andariegu la posibilidad de conocer algunos de los rincones más deliciosos de la geografía asturiana.

La Ruta circular de la ribera del río de La Peña con principio y fin en Piloñeta, la Ruta de las foces del Pendón, ese espectacular paraje de praderas en el entorno de la Sierra de Peñamayor, y el propio Sendero Peñamayor-Trigueiro que supera los 1000 metros de altura en sus 14 kilómetros de recorrido.

Carbón, castañas y orgullo astur en Bimenes

No dejamos aún les madreñes ni el barro, porque aún debemos recorrer la Senda de los Molinos en Bimenes, una ruta de algo menos de cinco kilómetros que comienza en la capilla de la Virgen de la Velía en Santu Mederu y que transcurre por la vera del río Rozaes, entre bosques y molinos que recuerdan el célebre amagüestu, la tradición otoñal de comer castañas regadas con sidra dulce.

Lindando con la vecina Sierra de Peñamayor, Bimenes también custodia la majada de Fayacava, un refugio ubicado en un espléndido enclave natural, el campo base ideal para conocer esta zona del centro-oriente asturiano.

Este entorno también nos recuerda otra legendaria tradición que ha traído riqueza, pero también desvelos al Principado: la minería de carbón fruto de la riqueza geológica del suelo astur que hoy se recuerda en el Monumento al Minero de San Julián.

Muy cerca de aquí, en Suares, visitamos la Casa de les Radios con dos colecciones de más de un centenar de piezas vinculadas a la historia de la radio, una muestra más del apego de Bimenes a su cultura tradicional.

En Sariego, rozando el cielo

Continuamos ruta por la Comarca de la Sidra hacia el norte siguiendo el aroma de los mayados de sidra casera para adentrarnos en el recuerdo del camino de los caminos: la Ruta Jacobea que atraviesa el concejo de Sariego procedente del vecino Villaviciosa y rumbo a la Catedral de Oviedo/Uviéu.

Es la conexión entre el Camino de la Costa y el Camino Primitivo salpicada de deliciosas iglesias como San Román, Santiago el Mayor o Santa María de Narzana, ubicada esta última en un delicioso enclave en lo alto de una loma que domina todo el valle del Nora.

Es en la cueva de San Pedrín, a cinco minutos al oeste de Santa María de Narzana, donde se celebra cada mes de agosto la festividad de San Pedrín, con cientos de personas que se recogen al abrigo de la cueva escuchando la misa en asturiano.

Pero antes de poner rumbo al mar, nos embarcamos en la Ruta de las cercanías del cielo ascendiendo al Pozu Los Llobos desde el que se tienen magníficas vistas del valle de Sariegu, de las cumbres de la vecina sierra de Peñamayor y hasta de los Picos de Europa.

Villaviciosa: manzanas, olas y promesas

https://www.hola.com/imagenes/viajes/20211007197324/asturias-comarca-sidra/1-3-959/visitas-a-la-comarca-de-la-sidra-en-otono-asturias-t.jpg

Cruzamos la frontera entre Sariego y Villaviciosa por el Alto de la Campa siguiendo el Camino de Santiago en sentido inverso en esta última etapa de nuestra ruta por la Comarca de la Sidra.

A los pocos kilómetros nos encontramos con una joya incontestable del Prerrománico Asturiano, San Salvador del Valdediós, el Conventín, consagrado a finales del siglo IX y aún a la espera de integrarse en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Junto a otras iglesias maliayas como San Juan de Amandi, Santa María de Lugás o Santa María de la Oliva, ya en la capital del concejo, forman un espléndido conjunto arquitectónico medieval.

Tras visitar Poreñu, muy cerca de la cabranesa Viñón, y disfrutar de la entrañable colección de hórreos y paneras de este Pueblo Ejemplar en 2017, seguimos hacia el norte para llegar ya a la capital del concejo donde nos perdemos en su elegante casco histórico: la célebre Casa de los Hevia fue el primer aposento imperial español de Carlos V.

La sidra, por supuesto, también está muy presente en este concejo a través de su bianual Festival de la Manzana, un homenaje con más de 60 años de historia a la fruta por excelencia de la región que volverá en octubre de 2023, o en la Fábrica de El Gaitero, ya sabéis, “famosa en el mundo entero”, ubicada a cinco minutos al norte de la capital de Villaviciosa.

Y tras visitar Tazones, aquel puerto que recibió a Carlos V hace más de 500 años y callejear un rato por los coquetos barrios marineros de San Miguel y San Roque llegamos a la Reserva Natural Parcial Ría de Villaviciosa, un ecosistema marítimo fluvial que enamora al viajero.

Desde la vecina playa de Rodiles, lugar de peregrinación de surfistas de todo el mundo por su sensacional ola de izquierdas, nos despedimos de la Comarca de la Sidra sintiendo como el aroma de Asturias, una vez más, viste nuestro corazón de arena, mar y promesa.

nuestras charlas nocturnas.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.