actualidad, opinion, variedades.

Sombras y misterios detrás de los logos de algunas principales automotrices…


Infobae(Milton del Moral)  —  La industria automotriz son logos. La presentación de cada resabio del mundo del motor es un logo, un retrato icónico, una figura ilustrativa, una foto identificativa que antecede al contenido que representa.

Son elementos que se mueven de modo aleatorio, desordenado, constante hasta naturalizar su presencia y repetición.

Un tamiz más reflexivo y circunspecto develará el significado oculto en cada símbolo. El análisis de su porqué, de sus razones, de su evolución decantará en historias apasionantes, pintorescas.

En los albores de la industria automotriz, los conceptos de potencia, velocidad, prestigio y confianza fueron usufructuados para simbolizar los nacimientos de las compañías independientes.

Elementos alados, reseñas a las banderas de países o provincias, referencias a los escudos de armas de encumbradas familias, algunas estructuras se reiteran en la conformación de consolidados logotipos. Otros se reservan un significado inaudito.

El estudio de los logos de las automotrices es también un repaso por el despertar de una industria transversal al compás de la evolución de la humanidad. Relatos desconocidos que aportarán datos de interés en relación a la historia gráfica e industrial del siglo XX.

El foco, la atención y la exploración por una combinación de letras, imágenes y símbolos que todos miran y pocos ven.

¿Qué son las cosas que se ven? ¿De dónde surgieron? ¿Por qué están ahí? ¿Qué historias ocultan? Cuando hay autos, hay logos.

Lo que antecede a cada vehículo que se mueve no es más que un dibujo, una ilustración, una imagen, una identidad, un ícono que resume y representa un órgano mayor: la compañía fabricante.

Son placas adheridas a los autos, a las calles, al imaginario colectivo. Forman parte de la escena popular que por repetición y presencia envuelven al símbolo en una red de naturalización y desaprensión.

Un compendio de narraciones empolvadas capaces de aportar, años o siglos después de su concepción, información relativa a la historia gráfica e industrial del siglo XX. La exploración sobre una ilustraciones que se miran y no se ve.

Porque cuando hay autos, hay logos. Y si hay logos, hay relatos escondidos.

Alfa Romeo

Automotriz de cuña italiana que curiosamente empezó a idearse en Francia. Cavaliere Ugo Stella, aristócrata milanés, firmó un convenio con la compañía francesa de automóviles Darracq para emplazar en Italia la producción de vehículos.

La sociedad no prosperó y la empresa, ya radicada en territorio italiano, fue bautizada «Anonima Lombarda Fabbrica Automobili», el acrónimo de ALFA.

 El nombre final se completó con Romeo, el apellido del napolitano Nicola Romeo, acreedor de una parte de la compañía en 1916 con motivos de transformar la fábrica en una productora de municiones y maquinarias para la Primera Guerra Mundial.

Finalizado el conflicto bélico, la empresa retomó la actividad y adoptó el apellido de su nuevo dueño gestando los inicios de Alfa Romeo.

Su logotipo es una creación del dibujante Romano Cattaneo de 1910, una creación que combina dos conceptos de naturaleza dispar, independiente. Mientras que la cruz roja es la ilustración de la bandera de Milán, el escudo de armas de la noble familia Viconti opera en un plano sugestivo.

Según la teoría más aceptada, el símbolo milenario de la serpiente que devora a un hombre emprende la metáfora de la victoria de los cristianos sobre los musulmanes durante las cruzadas del medioevo.

Porsche

La cronología de Porsche estuvo signada por un relato de tragedias. Su fundador, Ferdinand Porsche, diseñó por encargo de Hitler los vehículos de tripulación del pueblo y las tropas germanas.

En 1933 desarrolló el primer Volkswagen, el primer «coche del pueblo», y en 1948, con motor VW nació el primer auto de la firma Porsche, el mítico modelo 356, que llevó como logotipo el apellido del creador en letras doradas.

Una vez concluida la guerra, fueron arrestados por haber trabajado con el Führer y encarcelados en Francia. Ferdinand murió en 1951 por un accidente cerebrovascular sin haber conocido el logotipo final de la prestigiosa automotriz que concibió.

Una creación ideológica de Max Hoffman, un inquieto y afamado distribuidor de vehículos europeos en Estados Unidos. Tras quedar deslumbrado con un deportivo de Porsche, entró en comunicación con Ferry, heredero de Ferdinand, con estrictos fines comerciales.

En la conversación, coincidieron en que al auto le faltaba un logotipo emblemático y diseñaron sobre una servilleta de papel el bosquejo del símbolo final. El que hoy contiene dos escudos superpuestos: el de la región germana de BadenWürttemberg, que inspira las astas de ciervos y las franjas rojas y negras, y el de la ciudad de Stuttgart representado por un brío corcel negro.

El último dentro del primero, con dos textos incorporados: el de Porsche presidiendo a la ciudad sede de la compañía.

Audi

Audi es una adaptación sonora que surge desde la pronunciación del apellido de su fundador. August Horch fundó la firma en 1909 bajo la denominación August Horch Automobilwerke GMBH, pero tras una disputa legal debió cambiar el nombre de su compañía porque ese título ya estaba registrado.

Y escogió Audi, la traducción al latín del vocablo alemán «horch», que significa «oír» en español. En aquellos años, el logo no representaba los cuatro anillos clásicos de la marca germana.

Audi, DKW, Horch y Wanderer fusionaron sus recursos para establecer una única compañía. La integración de estas cuatro productoras automovilísticas independientes se constituyó bajo la figura «Auto Union AG» y en sus inicios cada anillo rodeaba el logo primitivo de cada una de las marcas.

Posteriormente, el símbolo de cada firma fue desplazado para darle una imagen icónica más limpia y sofisticada.

Su parecido con los anillos olímpicos lo sometió a una disputa legal con el Comité Olímpico Internacional, que denunció a Audi ante el Tribunal Internacional de Marcas registradas sin éxito.

Ferrari

El «Cavallino Rampante» es parte de la historia más significativa de la industria automotriz.

La inversión de Enzo Ferrari, uno de las personalidades más medulares y pintorescas de todo el escenario automotor, en el desarrollo de coches de competición y deportivos de calle asumió el rol de tutor de un mercado en constante evolución.

Su logotipo, el icónico caballo negro, debe sus orígenes a la Gran Guerra, la Primera Guerra Mundial. En la batalla, un joven conde y aviador llamado Francesco Baracca, de las fuerzas aéreas italianas, murió en 1918 tras haber ganado 34 duelos convirtiéndose en un héroe nacional.

En honor a su figura, Ferrari imitó las imágenes que se destacaban en el lateral de sus aviones: el brioso corcel negro de largas crines.

La historia asegura que la implementación del caballo fue a pedido de la condesa Paolina, madre de Baracca. Ella le sugirió que el caballo traía buena suerte, le pidió que lo usara en sus carreras.

En la primera carrera con su nuevo emblema, Ferrari ganó. Desde entonces, el símbolo del «Cavallino Rampante» pertenece en el imaginario popular a los deportivos.

El color amarillo que permanece en el fondo del logo es una asociación directa con el tono representativo del escudo de Módena, el lugar de nacimiento de Enzo Ferrari.

BMW

Bayerische Motoren Werke -«Fábricas Bávaras de Motores»- se registró como marca en julio de 1917. La razón de su inscripción era independizarse y distanciarse de la antigua Rapp Motorenwerke, la empresa dedicada a la fabricación de motores aeronáuticos.

La nueva orientación de la firma, enfocada a la producción de automóviles, precisaba la aplicación de esta medida regenerativa.

Meses después de la fundación, la marca resumió su denominación con el acrónimo BMW. Su emblema adoptó el círculo exterior que pertenecía a la compañía especializada en motores para aviones. Los colores -azul y blanco- rememoran los cuadrantes de la bandera de Baviera.

 El mito de la interpretación del logo que se inspira en las hélices de un avión girando nació desde unos anuncios de BMW que datan de 1929 y, sin confirmación de la marca, fue validándose como razón genuina para entender las formas del símbolo.

Aston Martin

Martin & Bamford Limited era un fabricante de autos de carreras. Como muchas de las compañías que expandieron su comercio de las pistas a las calles, diseñó un modelo sofisticado y elegante para incrementar su influencia.

El primer coche urbano fue denominado Aston Martin, un compuesto que honra el nombre de su fundador Lionel Martin y la subida al Aston Clinton Hill, la primera carrera ganada.

Las alas de su símbolo no resumen el sentido de velocidad y adrenalina relacionado al vuelo de las aves.

El emblema original -idea de SCH «Sammy» Davis, un famoso piloto de carreras de la década del ’20 y miembro fundador del «Club de Propietarios de Aston Martin»- es en verdad una inspiración de las alas de un escarabajo egipcio, producto de su particular interés por la egiptología.

Peugeot

La historia de la compañía automotriz más añeja de la industria se remonta al siglo XVIII. En 1734, Jean Jacques Peugeot montó negocios casi antagónicos a la naturaleza automovilística que hoy desarrolla.

Sus comercios incluían una tintorería, una fábrica de aceite y un molino de granos. Fueron sus hijos quien transformaron ese molinillo en una humilde fábrica de acero dedicada a la producción de hojas de sierra, muelles, bastidores. Los productos llevaban la firma de «Peugeot Hermanos».

El clásico emblema del león nació en 1847. A partir de tal edición cada creación de la firma vendría estampado con el tradicional logo de Peugeot. En aquella época, el símbolo era un león pisando una flecha.

El animal resultaba una inspiración para sus productos: sus sierras eran resistentes como sus dientes, flexibles como su espinazo y rápidas como su despliegue. Recién fue registrado el león como logotipo oficial en 1958 para ser la ilustración de las fabricaciones previas a su incursión en el campo automotor.

La bicicleta Grand-Bi, creada por Armand Peugeot, fue la primera en exhibir el león. A lo largo de toda su historia, el animal ha sufrido infinitas reversiones, pero mantiene inalterable la figura felina como referencia inequívoca de la compañía.

Rolls-Royce

La historia del logotipo tradicionalista de Rolls-Royce nació fuera de la órbita de la compañía. La estatuilla que embellece los sofisticados modelos de la compañía británica surgió con un simple adorno a una unidad específica del Rolls-Royce Silver Gost.

En 1910, Walter Eduard, editor de la revista The Car, le encargó al escultor Charles S. Sykes la confección de una escultura delicada para incorporar a su auto.

La mujer que hizo de musa fue Eleanor Velasco, secretaria y amante secreta durante décadas de Eduard. La obra de arte que diseñó el escultor se llamó «el susurro».

Un año después de la realización por encargo personal, en 1911, los dueños de la compañía, quienes tenían un lazo cercano con el fundador de la iniciativa, la adoptaron para decorar cada uno de sus modelos.

Aunque con un única modificación: la estatuilla llevará el nombre del «espíritu del éxtasis«. Desde entonces, cada figura se realiza de modo artesanal, rompiéndose los moldes al concluir el trabajo. No existe, de tal forma, dos esculturas que sean exactamente iguales.

Lamborghini

La compañía de Ferruccio Lamborghini nació por un conflicto con Enzo Ferrari, fundador de la marca del «Cavallino Rampante».

Ferruccio, harto de padecer problemas mecánicos con sus Ferraris -hay quienes dicen que fue por mera disputa personal con «Il Commendatore»-, decidió fundar su propia compañía de vehículos deportivos bautizada Automobili Ferruccio Lamborghini Spa.

El tercer fabricante italiano de maquinaria agrícola evolucionaba del tractor a la pasión por la adrenalina.

El clásico escudo de Lamborghini exhibe un toro embistiendo. La explicación es propiedad intelectual del creador de la marca: de tauro en el signo zodiacal, era un amante de la tauromaquia. Los nombres de sus autos suscriben su devoción por el animal.

El Diablo, el Murciélago, el Reventón, el Espada, el Gallardo, son todas denominaciones de sus obras más radicales, todos inspirados en toros singulares, responsables de una épica especial.

Volvo

Volvo proviene de «Volvere», el infinitivo del verbo latín «rodar, que en primera persona no es más que «volvo», la traducción precisa de «yo ruedo». La explicación del nombre es menos controversial que la historia que atraviesa su logotipo.

La marca sueca ha sido denunciada eternamente por el colectivo feminista. La causa, su símbolo: la manifestación declarada de la insignia del género masculino.

Para reparar su imagen ante la tormenta de ataques y acusaciones, Volvo publicó una explicación formal de las razones que explican la utilización de este logo ambiguo. El argumento acude a la simbolización mitológica de Marte y Venus. S

egún la mitología grecoromana, la imagen de Marte -el Dios de la Guerra- consistía en un círculo y una flecha orientada en diagonal hacia el cielo: simbolizaba la fuerza y la resistencia, y en la alquimia simboliza el hierro, el mineral clásico del concepto Volvo.

Cadillac

Cadillac no es más que una compañía automotriz que rinde tributo al fundador de la ciudad estadounidense de Detroit, un oficial del ejército francés llamado Antoine de la Mothe Cadillac.

Una casa perteneciente a General Motors fundada en 1902 que adoptó como logotipo la evolución del escudo de armas de la familia de la Mothe.

Coronas, un aro de laurel, encuadrado en diferentes estructuras, sobre diseños definidos y lineales, el logo sufrió actualizaciones y permanentes transformaciones.

Pero la insignia original estaba basada en la versión literal del fundador de Detroit, incluidos dos grupos de tres merlettes -patos- para representar la Santísima Trinidad más una corona de nueve puntas en la parte superior, identificando a los antiguos condes de Francia.

Citröen

André Citröen encontró el logo de la compañía automotriz que fundara posteriormente en un viaje a Polonia en el 1900, cuando apenas tenía 22 años. Descubrió un negocio de alta rentabilidad en la utilización de engranajes en forma de chevrón.

Le copió la idea a un pariente dedicado a la talla de ruedas dentadas de madera para molinos. El tipo de geometría que utilizaba aumentaba la superficie y repartía mejor el esfuerzo. La optimización de este proceso fue una inspiración para plasmarla sobre engranes de acero para la industria.

Citröen abrió su primera compañía, la Citroën Hinstin, Cie, dedicada a la producción de engranajes.

Culminada la Primera Guerra Mundial, el visionario francés tomó posesión de la automotriz Mors y en 1919 la rebautizó como Citroën. Los engranes con la doble helicoidal -más robustos y silenciosos- fueron elevados a la categoría de logotipo, a modo de gentileza y retribución de parte del fundador de la compañía.

En color azul sobre un contorno amarillo, un óvalo con doble chevrón fue el primer logo de la firma. Tras varias modificaciones y actualizaciones (en 1932 el emblema fue un cisne blanco en alusión conforme a la fabricación de los primeros motores flotantes que evitaban vibraciones), en 2009 Citröen renovó su imagen corporativa: los chevrones son liberados de su cuadro y representados en volumen.

Fiat

De un pergamino enrevesado hacia las siglas minimalistas, la transición de FIAT concede una historia más lineal.

Su primer logo fue concebido como un manifiesto publicitario a cargo del pintor turinés Giovanni Carpanetto: un pergamino de estética vintage -incluso para el 1899- donde informaba la creación de la marca Fabrica Italiana di Automobili Torino y su ciudad de origen.

Duró poco: dos años después ya aparecieron las siglas FIAT con la presentación del flamante FIAT 12HP. Adiós al pergamino publicitario, bienvenida la placa esmaltada con elementos gráficos y en el corazón las letras que resumían la extensión de la firma.

En 1904, ya la empresa adoptó las siglas que en 1901 sólo representaba los productos de la misma. La búsqueda por aggiornar la imagen de una de las automotrices más prestigiosas de la historia fue alterando los cuadros de su logo.

De las cuatro cuadros inclinados en 18 grados sobre fondo azul de 1968, FIAT volvió en 1999 a su diseño original con un toque de modernidad.

Mercedes Benz

Para entender la estrella de Mercedes, es necesario comprender la concepción de DMG -Daimler Motoren GesellSchaft-, compañía pionera en la industria automotriz por la visión de Gottleb Daimler, quien creó en 1885 un pequeño motor de combustión interna aplicable a cualquier vehículo de movilidad.

Su logotipo simboliza el poder de su invención: auto, barco, zeppelin. Su propulsor podía mover cualquier máquina de transporte. Las tres puntas de su estrella representan la tierra, el agua y el aire.

Según las teorías más aceptadas, la insignia de su logotipo deriva de una postal que Daimler le envió a su hija con un plano en el que una estrella ubicaba su fábrica. Sus dos hijos rescataron este ícono tras el deceso del fundador de la compañía y lo elevaron a la categoría de símbolo de la firma.

Renault

La cronología de símbolos de la marca francesa es un extenso recorrido por imágenes disímiles, independientes, ocasionales, casi sin continuidad ni identidad prolongada. Su primer logotipo eran las iniciales de Louis Renault, fundador de la compañía, encerradas en un óvalo adornado.

Seis años más tarde del nacimiento de la casa automotriz en el año 1900, la imagen cambia por completo: será de 1906 hasta la Primera Guerra Mundial la figura de un auto enmarcado en un círculo de engranajes.

Para el conflicto bélico, Renault se dedicó a la producción militar que inspiraron otra drástica modificación de su emblema: el auto se volvió un tanque, envuelto por un círculo libre de engranajes.

El mítico rombo de Renault no apareció hasta 1925, al cuarto de siglo de su creación. El diamante manifiesta la necesidad de fijar una imagen consistente de marca.

La actualización más trascendente desde la apropiación del símbolo se realizó en 1972, por acción del artista de diseño Víctor Vasarely, responsable de haber consagrado la imagen donde se basa el logo actual.

Toyota

Toyota era antes Toyoda. Su cambio de «D» por «T» fue más que el reemplazo de una letra. En japonés, Toyoda significaba «campo de arroz fecundo» además de ser el apellido del fundador.

Las razones de su transformación suponen dos versiones: desvincular el significado de su denominación a la fabricación de autos y por la cantidad de caracteres en idioma japonés.

Toyoda son siete, pero Toyota demanda la utilización de ocho caracteres, número de buena suerte en el país asiático.

Su actual logotipo está formado por tres elipses que, según criterios propios de la compañía, simbolizan «el corazón del cliente, el producto y el alcance global de la compañía«. Las dos elipses del centro, además, forman una letra «T» y combinando las líneas del logo se pueden formar cada una de las letras de Toyota.

En 1936, la compañía había lanzado un concurso para presentar 27.000 propuestas para adoptar como nuevo logo uno elegido por los usuarios. La ganadora mostraba el nombre de la firma en alfabeto japonés dentro de un círculo rojo.

Maserati

La marca de automóviles de lujo deviene del apellido de su fundador, Alfieri Maserati, quien registró la compañía en 1914 con sede en Bolonia, Italia.

Desde 1993 bajo el paraguas de Fiat, su logo es reconocido por la propia singularidad: todas las corazas de sus modelos son presididas por un tridente, el símbolo de Neptuno, aquel que utilizaba el dios de la mitología romana para desplegar manantiales o desatar tormentas y temporales.

Maserati se apropió de este logotipo en virtud a la Plaza Mayor de Bolonia, la ciudad natal del fundador de la casa de deportivos de alta gama. Allí se destaca la estatua de Neptuno, una fuente en la que el dios del mar porta su icónico tridente.

nuestras charlas nocturnas.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.