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La verdadera historia de los personajes de la serie «Vikingos» …


Muy Interesante(J.Álvarez)  —  Lo primero que hay que hacer es recordar una vez más que, al igual que otros personajes medievales -y no sólo escandinavos, pues ahí tenemos los ejemplos de Arturo o el Cid-, la figura de Ragnar Lodbrok se mueve entre la leyenda y la realidad sin que sepamos con exactitud cuánto hay de una y de otra en su biografía, lo cual no hace sino incrementar el interés por él. Probablemente prime lo fantástico sobre lo histórico, al menos si se atiende a la confusa cronología que le atribuyen las escasas fuentes historiográficas, que se extiende durante casi siglo y cuarto entre los años 750 y 865 d.C.

Fragmento de la Ragnars saga loðbrók

Las sagas no aclaran las cosas con la precisión que en teoría deberían tener sobre alguien de sus dimensiones épicas. Son tres las que citan a Ragnar: la Ragnars saga loðbrókar (Saga de Ragnar Calzas Peludas), una de las sagas legendarias, se centra en su persona pero fue escrita mucho después, a principios del siglo XV, mientras que la Bósa saga ok Herrauds (Saga de Bósi y Herraud) es apenas cien años anterior y Ragnar sólo aparece por su matrimonio con Herraud; la última es la Ragnarssona þáttr (Relato de los hijos de Ragnar).

Además contamos con el relato Gesta danorum, que el historiador Saxo Grammaticus escribió en el siglo XII, y la Crónica Anglosajona, una recopilación de textos que no habla específicamente de este vikingo pero si de su contexto.

De todo ello se deduce que Ragnar aglutina en torno a sí no sólo hechos que probablemente llevaron a cabo varios personajes diferentes en distintas épocas a lo largo de aquellos ciento quince años sino que él mismo sería el resultado de juntar a varios de ellos en uno. Una especie de crisol humano.

Así, podemos intentar concluir algunos datos. Según Grammaticus era un vikingo danés de sangre real, descendiente de la Ynglingeætten (la Vieja Dinastía), conocida también como Casa de Yngling, de Munsö (por la isla homónima donde se supone que está su tumba), de Uppsala (por la localidad donde los Yngling tenían su capital) o de Ivar Vidfamme (por el rey Ivar Largo Brazo, el primigenio de la familia); un clan familiar de origen sueco cuyos primeros miembros no tienen probada su historicidad.

Ragnar sería hijo de Sigurd Ring Randversson, el monarca danés que tras derrotar en la batalla de Brávellir a Harald Wartooth, hijo del citado Ivar Vidfamme y rey de Gotland (la actual Suecia) a la muerte de éste, asumió la corona conjunta de ambos reinos. Su madre fue Alfhild Gandolfsdatter, la hija de Gandalf Alfgeirsson, soberano de los reinos de Alvheim y Vingulmark. Por tanto, se trataba de un personaje de alcurnia cuyo apellido (aunque en realidad Lodbrok es un apodo que significa calzas peludas, en alusión a un pantalón de cuero grueso que solía usar) continuaron sus hijos Björn, Sigurd, Guthrod, Hvitsärk, Rongvald, Ivar el Deshuesado, Erik, Agnar, Olof, Ingvar, Ubbe y Halfdan.

El encuentro entre Ragnar y Aslaug

Esta prole la tuvo con tres esposas distintas. La primera fue la célebre skjäldmo Lagertha, de la que Ragnar se divorció no mucho después de casarse, razón por la que algunas fuentes dicen que ella no le dio descendencia; de la segunda, Þóra Borgarhjörtr, obtuvo su mano matando a un lindworm (una especie de dragón) que amenazaba el reino, siendo ella la que le confeccionó los mencionados pantalones y los untó de alquitrán y arena para resistir el aliento ardiente de la bestia; la tercera, que aparece en la saga Völsunga, fue la exquisita Aslaug, hija de Sigurd y Brynhild (los Sigfrido y Brunilda de El anillo del nibelungo), que dejó prendado a Ragnar cuando éste la sorprendió bañándose en un lago. Aparte, el famoso vikingo también mantuvo relaciones con otras mujeres de las que nacerían los tres últimos de los vástagos reseñados antes.

Como se ve, prácticamente todo lo que rodea a Ragnar Lodbrok está teñido de mito y eso se hace extensivo también a sus andanzas. Éstas le dieron fama sobre todo por las incursiones que realizó contra el mundo cristiano, sobre el que gustaba lanzarse porque se consideraba a sí mismo descendiente de Odín, el principal dios nórdico, entre cuyas sus atribuciones estaban la magia, la sabiduría y la poesía pero también la caza, la victoria, la guerra y la muerte. La costumbre vikinga era iniciar esas razzias en verano, cuando terminaba la temporada agraria y el tiempo favorecía la navegación, si bien a veces duraban años. Lo normal era caer por sorpresa sobre las ciudades, saquearlas e imponer el danegeld, un tributo que garantizaba paz mientras se pagase.

El asedio de París en un grabado decimonónico

Las primeras campañas de Ragnar fueron por el Báltico, en los años cuarenta del siglo IX, derrotando a los semigallianos y curonios (pueblos de Letonia y Lituania), así como a los sambianos (prusianos). Con aquellos triunfos se convirtió en un monarca tan poderoso como respetado; tanto que, ante la falta de enemigos, temió que los nobles vikingos empezaran a conspirar contra él, así que para mantenerlos entretenidos planeó una acción que iba a llevar su fama más allá de lo que él imaginaba: el asedio de París en torno al año 845.

Condujo una poderosa flota (se habla de ciento veinte barcos) hasta la desembocadura del Sena y avanzó por tierra a la cabeza de cinco mil hombres. Sin embargo, una epidemia se cebó con los sitiadores amenazando con arruinar su empresa y sólo se pudo superar rezando al Dios cristiano, buena muestra de los primeros pasos de la nueva fe entre los vikingos… que en realidad no se dieron hasta un siglo más tarde. Finalmente, Carlos el Calvo aceptó el pago de un rico danegeld para librarse de los intrusos (aunque catorce años después volverían encabezados por Björn Ragnasson, el primogénito de Ragnar).

Ruinas del monasterio de Lindisfarne

Lo cierto es que, como decíamos antes, todas estas hazañas parecen haber sido realizadas por un puñado de personajes históricos que se han concentrado y fundido como uno solo en Ragnar Lodbrok. Hay unos cuantos nombres, desde el rey Ragnfrid Halfdansson (que murió intentando recuperar el trono danés junto a sus hermanos en el año 814) a Ragnall ua Ímair (monarca vikingo de Northumbria en el siglo X), pasando por el caudillo Turgesius (que invadió Irlanda en el 831) o el soberano Horik I el Viejo (que precedió a Ragnar en lo de atacar a los francos), entre otros.

Ahora bien, si hay un episodio de la vida de Ragnar Lodbrok que ha pasado al imaginario general es la incursión del año 865 en Northumbria, uno de los reinos que entonces componían la Inglaterra anterior a su unificación. La tradición dice que ya había estado allí antes, dirigiendo aquel célebre ataque al monasterio de Lindisfarne que se considera el inicio de la Era Vikinga; pero aquello sucedió en el año 793, lo que hace imposible que él tomara parte. Esta vez lo hizo acompañado de varios de sus hijos y enfrentándose al rey Aella, otro personaje de historicidad confusa, para unos usurpador, para otros hermano del anterior soberano Osberht y para todos un tirano.

Aella arroja a Ragnar al pozo de las serpientes (Hugo Hamilton)

Aella aparece fundamentalmente en la saga Ragnarssona þáttr, donde se cuenta que al frente de sus anglos logró derrotar a Ragnar después de que éste ignorase las advertencias que Aslaug le hizo sobre el mal estado de su flota.

El caudillo vikingo cayó prisionero y fue ejecutado de una forma que probablemente tenga más de alegórico que de real, habida cuenta la ausencia de registro arqueológico al respecto y que aparece a menudo en relatos de corte épico medievales, no sólo sagas sino también cantares de gesta: arrojado a un pozo lleno de serpientes.

Para hacer más literaria la leyenda, se cuenta que en un primer momento Ragnar sobrevivió porque usaba los pantalones mágicos que le había hecho su esposa y que los ofidios no podían traspasar al morder. Sólo murió cuando se los retiraron pero antes, en una típica escena literaria, profetizó que sus «cachorros» le vengarían. Y, en efecto, al año siguiente todas las campanas de la costa noreste británica repicaron desesperadamente avisando de que el mar estaba lleno de naves enemigas: era el llamado Gran Ejército Pagano, que reunía a cientos de drakkars y miles de guerreros para devastar el país.

El mensajero del rey Aella ante los hijos de Ragnar Lodbrok (August Malmström)

La tradición anglosajona cuenta que al mando estaban Björn, Halfdan, Ivar el Deshuesado y Ubbe, los vástagos de Ragnar, tal como éste había predicho. Con ellos viajaban otros jarls importantes unidos para aquella ambiciosa empresa común y así, en efecto, conquistaron Northumbria a finales de 866 y Estanglia en 870, fundando Jorvik, el reino vikingo de York.

Aella, vencido, conoció el sabor de la venganza de los escandinavos sufriendo el llamado Águila de sangre, un brutal método de ejecución consistente en abrir al reo en canal por la espalda, cortando las costillas y sacando los pulmones hacia fuera como si se tratase de alas para luego echar sal dentro. Muchos autores consideran que el Águila de sangre era una práctica sacrificial pagana pero otros lo consideran más bien una ficción propia de la poesía escáldica. Es decir, de veracidad tan incierta que encaja perfectamente en la biografía de Ragnar Lodbrok.

Floki, el excéntrico personaje de la serie televisiva Vikingos, ¿existió realmente?

Uno de los personajes más singulares de la exitosa serie televisiva Vikingos es Floki, al que interpreta el actor sueco Gustaf Skarsgård (hijo del célebre Stellan Skarsgård, que se ha hecho muy popular con películas como Mamma mía o Los Vengadores).

Floki, fiel amigo de Ragnar Lodbrok para quien construye el barco especial con que la expedición de éste consigue llegar a Inglaterra, posee una excéntrica personalidad que combinada con su firme devoción por los dioses tradicionales hace de su presencia los momentos más peculiares de la serie. La pregunta es ¿existió este personaje?

El burlón Loki

Y la respuesta, que además sería aplicable a otros compañeros suyos, es que ni sí ni no sino todo lo contrario. Los creadores de la serie han explicado alguna vez que la inspiración fue el dios Loki y, al parecer, el propio actor partió de esa idea, una divinidad encarnada, para afrontar su papel.

Efectivamente, Loki tenía una serie de características que son reconocibles en Floki, más allá de la similitud en el nombre (cuya etimología, por cierto, se ignora): gracioso, burlón, extravagante, tramposo… Solía cambiar de forma física para sus hacer sus chanzas y engañaba a sus propios compañeros suprahumanos.

La mitología nórdica plasmada en los Eddas (unas recopilaciones de leyendas islandesas en prosa, parte de las cuales compuso el famoso escaldo Snorri Sturluson) cuenta que Loki era hijo de Farbati y su esposa Laufrey, dos gigantes, y tenía dos hermanos llamados Helblindi y Býleistr.

Sin embargo no se ha encontrado rastro de su culto, por lo que muchos autores consideran que su naturaleza no era exactamente divina, al menos al mismo nivel que la de Odín (que no obstante le consideraba un hermano), Thor o Freyja, por ejemplo. Un dios menor, pues, que se casó con Angrboda, quien le dio tres hijos (Fenrir, Jörmundgander y Hela), aunque luego tuvo otros dos (Narfi y Váli) con su segunda mujer, Sigyn.

El castigo de Loki

Loki cayó en desgracia al matar a Balder, vástago de Odín, resentido porque a causa de una pesadilla mortuoria de éste se había encerrado a sus hijos para prevenir que nadie le hiciera daño. Entonces huyó de la furia de los dioses y esta parte de su historia es interesante porque se refleja en la serie, humanizada, con Floki de protagonista: tras intentar asesinar a Ragnar por su condescendencia con el cristianismo, Floki escapó a los montes y da esquinazo a sus perseguidores varias veces, ocultándose bajo el agua de un río (en paralelo al mito, en que se convierte en salmón).

Finalmente fue atrapado y castigado atándosele entre dos rocas; en la mitología se usan como ligaduras los intestinos de sus hijos, pues la venganza alcanzó a toda su estirpe de una forma u otra. Más tarde, Loki conseguiría liberarse y acudir al Ragnarök, la batalla del fin del mundo, una especie de Armagedón.

De todo esto puede deducirse que el Floki de la televisión es ficticio. Ahora bien, lo cierto es que hubo un personaje histórico llamado Floki Vilgerdsson (Hrafna-Flóki Vilgerðarsson en versión islandesa) que vivió en el siglo IX y alcanzó cierta notoriedad por haber sido el primer escandinavo que alcanzó Islandia premeditadamente.

Hay una teoría que apunta a que la isla ya había sido pisada con anterioridad, en el siglo VIII (o incluso antes), parece ser que por monjes cristianos procedentes del norte de Gran Bretaña, pero como éstos se fueron al llegar los vikingos y no ha quedado registro arqueológico de su paso, hay que irse al año 874 d.C. para encontrar la primera colonia estable, dirigida por Ingólfur Arnarson.

Subrayo lo de estable porque hubo colonias previas, como la de Gardar Svavarsson, que se asentó allí temporalmente al poco de que Naddoddr, un vikingo de las islas Feroe, descubriera aquel pedazo de tierra en medio del océano en el 860 bautizándolo con el nombre de Snæland (Tierra de la Nieve). El matiz es que Nanoddr llegó por azar mientras que Floki Vilgerdsson viajó allí intencionadamente.

Su periplo lo cuenta el Landnámabók (Libro del Asentamiento o Establecimiento), un manuscrito islandés del siglo XII que es fundamental para conocer esa parte primigenia de la historia de la isla. Floki era hijo de Vilgerd Karadatter y por tanto nieto de Horda-Kåre Aslaksson, caudillo del reino noruego de Hordaland, pero se le consideraba un víkingr mikill, es decir, un inadaptado, tal cual refleja la serie, en la que vive aparte y se mantiene radicalmente fiel a la fe tradicional.

Expediciones vikingas a Islandia

Buscando un lugar donde establecerse por su cuenta oyó hablar de nuevas tierras hacia occidente a las que llamaban Garðarshólmi, así que se embarcó junto a su mujer Gró y sus hijas Oddleifur y Þjóðgerður, zarpando de Rogaland. Tras una escala en las Islas Shetland, donde una de las niñas se ahogó por accidente, llegó a las Islas Feroe. Allí casó a su otra hija y se hizo con tres cuervos que debían ayudarle a encontrar Garðarshólmi.

Efectivamente, puesto de nuevo en camino y a la manera de Noé, una de las aves regresó a las Feroe y otra voló brevemente para posarse otra vez en el barco pero la tercera se perdió de vista en dirección noroeste y no regresó, apuntando así el rumbo a seguir.

Edición de 1688 del Lándnámabók

Por ello, Floki se ganó el apodo de Hrafna, que significa Cuervo. No está claro en qué año fue pero por fin divisó tierra, una bahía que llamó Faxaflói y que está frente a la actual capital, Reykjavík. Floki no viajaba sólo con su familia sino con las de otros compañeros como Herjolf, Faxe y, sobre todo, Þórólfur Þorsteinsson (nieto de Grímur Kamban, primer colonizador de las Feroe), al que más tarde se conocería por el mote de Smjör (Mantequilla) en alusión a una frase con la que describía la tierra descubierta. Levantaron un poblado en Vatnsfjörður (actualmente una reserva natural cercana a Barðaströnd) y exploraron la isla.

Como su arribada coincidió con un verano expléndido, cuando llegó el durísimo rigor invernal estaban bien preparados para afrontarlo. No obstante, la primavera tardó en presentarse y entretanto aprovecharon para explorar el territorio.

Cuenta el Landnámabók que en ese lapso de tiempo Floki ascendió a la cumbre de la montaña más alta que encontró, que los expertos creen que pudo ser el Nónfell (una colina de 473 metros situada en los Fiordos del Oeste), y desde allí contempló todo el contorno, incluyendo el gran fiordo Ísafjörður, que por entonces aún conservaba su morfología glaciar y estaba lleno de hielo en movimiento. Al parecer, la visión de Ísafjörður fue lo que incitó a Floki a rebautizar la isla con el nombre de Ísland (o sea, Islandia, Tierra del Hielo).

Pese a todo, los escandinavos no quedaron muy contentos con la dureza climática de Islandia ni con el escaso provecho que le sacaban a la tierra, así que terminaron recogiendo sus cosas y regresando a Hordaland. Sus descripciones no fueron muy positivas pero el caso es que Floki volvió a hacer gala de su culo inquieto y de nuevo se echó a la mar para retornar a su isla, de la que no sólo ya no se movió más sino que terminó sus días ejerciendo de goði, una especie de sacerdote con atribuciones políticas extra.

La verdadera historia de Lagertha, la guerrera vikinga esposa de Ragnar Lodbrok

Cuando decimos verdadera historia quizá habría que entrecomillarlo, ya que las referencias que tenemos de estos personajes son las que aportan las sagas, cuya veracidad absoluta es dudosa al combinar hechos reales con otros legendarios.

Las sagas son al mundo medieval escandinavo lo que las crónicas y los cantares de gesta al resto de Europa: cuentan los acontecimientos históricos de una región recurriendo a personajes que en unos casos existieron de verdad y en otros no, al igual que las situaciones que viven pueden ser más o menos cercanas a la realidad, todo ello en función de lograr que el relato resulte más atractivo. Algo lógico si se tiene en cuenta que, tal como creen algunos expertos, la mayoría de ellas eran plasmaciones por escrito de leyendas previas transmitidas de forma oral y, por tanto, mucho más breves.

Saxo Gramático visto por Louis Moe

En el caso de Lagertha, la saga que más se extiende sobre ella es la titulada Gesta Danorum, atribuida a un escaldo del siglo XII llamado Saxo Gramático.

Los escaldos eran la versión nórdica de los trovadores y de Gramático, que era danés pese a su nombre (Saxo significa Sajón y Gramático era el apelativo usado posteriormente para designar a los maestros), como de otros muchos, apenas se conoce un exiguo puñado de datos: que pudo nacer en Selandia (la isla más grande de lo que hoy es Dinamarca), que sabía latín y conocía muy bien los clásicos por haber estudiado fuera -quizá en Francia-, que llegó a ser sacerdote y que parte de su saga, la dedicada al príncipe Amleth, es un claro precedente de la historia de Hamlet.

La Gesta Danorum o Historia Danesa consta de dieciséis volúmenes en prosa latina con poemas intercalados. Los nueve primeros tomos tratan de mitología nórdica mientras que los siete últimos son de historia medieval. No obstante, hay que tener en cuenta que la mayoría de los originales se perdieron y lo que hoy nos quedan son copias y transcripciones, a excepción de los cuatro fragmentos que conserva la Biblioteca Real de Dinamarca: los de Angers (escrito además de su puño y letra), LassenKall-Rasmussen y Plesner.

Página original de la Gesta Danorum (fragmento Angers)

Pues bien, es en el libro noveno (9.4.1–9.4.11) donde se encuentra el texto dedicado a Lagertha (o Lathgertha o Ladgerda, como también se la suele conocer), donde aparece con unos atributos que recuerdan bastante a los de las amazonas de la mitología clásica, aunque combinada con elementos nórdicos y, muy especialmente, islandeses; recordemos que Saxo Gramático había recibido una formación de ese tipo y que incuso latiniza el nombre del personaje a partir del nórdico original, Hlaðgerðr (Hladgerd).

Según la Gesta Danorum, cuando Frodo (o Frø), caudillo de los suiones suecos, invadió Noruega y mató a Siward, su jarl (título nobiliario vikingo traducible por conde), Ragnar Lodbrok reunió a sus hombres y se puso en marcha hacia allí para vengar ese crimen, ya que Siward era su abuelo.

Al llegar se encontró que Frodo había humillado a las mujeres de la familia real obligándolas a trabajar en un burdel pero algunas, enteradas de la expedición de Ragnar, escaparon y vistiendo ropas masculinas tomaron las armas para luchar a su lado contra el invasor.

De todas ellas sobresalía, por su coraje y habilidad como guerrera, una doncella llamada Lagertha: «Una sorprendente y preparada skjaldmö quien, como mujer, tuvo el coraje de un hombre, luchando al frente entre los más valerosos, con su largo cabello suelto sobre los hombros. Todos se maravillaban de sus insuperables hazañas, su espada sobre la cabeza le traicionaba su condición como mujer».

La cita de Gramático revela cierto machismo propio de su tiempo y de su condición de religioso (desde su punto de vista tuvo que ser el cristianismo el que pusiera orden en aquellas tierras de mujeres guerreras y paganismo), pero lo interesante es que identifica al personaje como una skjaldmö: una escudera según la tradición de las mitologías nórdica y germánica, en las que esa figura alcanzaría un grado semidivino con las valquirias, las dísir o deidades menores que lideraba la diosa Freya y que en el Vingólf, una de las moradas del tránsito hacia el Valhalla, se ocupaban del restablecimiento de los guerreros caídos en batalla antes de su encuentro con Odín.

La cabalgata de las valquirias, por William Maud

Por supuesto, Ragnar Lodbrok no pudo sino quedarse impresionado con el valor de Lagertha, a la que cortejó. Pero, pese al interés mostrado por ésta, tuvo que superar una prueba inesperada, ya que ella había puesto un oso y un gran perro de caza guardando la puerta de su casa impidiéndole la entrada.

Ragnar mató al plantígrado con su lanza y luego estranguló al can, pudiendo así acceder y pedirle la mano a aquella extraordinaria mujer con quien finalmente se casó y tuvo un hijo, Fridleif, y dos hijas cuyos nombres se desconocen. Sin embargo el matrimonio, que se estableció en Dinamarca, duró poco. Ragnar se divorció para casarse con Thora Borgarhjört (Þóra Borgarhjǫrtr), hija de Herrauðr, jarl de Götaland (una región de Suecia).

Lagertha regresó a su tierra pero, pese a la separación, ambos mantenían una buena relación y por eso cuando se desató la guerra civil volvió desde Noruega al mando de una flota de ciento veinte barcos para apoyarle.

Lagertha en una litografía de Morris Meredith Williams

De hecho, su colaboración fue fundamental en la batalla de Laneus porque su proverbial valor sirvió de ejemplo para la tropa y además, en una hábil maniobra táctica, rodeó al enemigo atacándolo por la retaguardia cuando peor estaban las cosas, al flaquear las líneas cuando uno de los hijos de Ragnar había caído herido; Gramático dice que ella voló sobre sus adversarios, asemejándola así otra vez con una valquiria.

Luego, solventada la situación, Lagertha retornó a Noruega. Allí tuvo un enfrentamiento con su marido (se había vuelto a casar) y aprovechó la degradada situación conyugal para matarle y autonombrarse jarl en su lugar: «Usurpó su nombre y su soberanía -cuenta Gramático dejando asomar una vez más su misoginia-, pues esta presuntuosa dama pensó que era más agradable gobernar sin su marido que compartir el trono con él».

Lo cierto es que hay otras referencias a esta heroína aparte de las de la Gesta Danorum, si bien más escuetas y algo confusas por cuanto la identifican con otros nombres. Por ejemplo, en la saga de Skjöldunga, que cuenta la historia de los reyes daneses de dicha dinastía y mantiene cierta relación con la obra de Gramático; en ella aparece Hlaðgerðr (el nombre original que comentábamos antes), gobernante de Hlaðeyjar, que envía una veintena de naves en ayuda del rey Halvdan Frodesson, legendario monarca de Selandia.

Esta interpretación mantiene vínculos con otra en la se la asimila a Thorgerd (Þorgerðr Hölgabrúðr), una divinidad nórdica que habría sido humanizada para convertirse en esposa de Haakon Sigurdsson, quien regía Noruega entre los años 975 y 995; como éste residía en Hlaðir, de ahí derivaría el nombre de Hlaðgerðr.

Se da la circunstancia extra de que Gaulardal, o sea, el valle de Gaular, donde Gramático dice que vivía Lagertha, era un centro de culto a Thorgerd y, de hecho, la descripción de ese cronista del personaje acudiendo en auxilio de Ragnar con su melena al viento coincide con la que se hace de la diosa en el Flateyjarbók, un manuscrito medieval islandés también conocido como Codex Flateyensis.

Thorgerd según Jenny Niström

Puestos a citar fuentes no hay que olvidar las tres sagas principales sobre la historia de Ragnar Lodbrok (Völsunga, Ragnar Lodbrok y Edda), que compuso el escaldo Snorri Sturluson e incluso se podría añadir una línea de estudio más que localiza el origen de la historia de Lagertha en una vieja tradición de los francos, con los que los vikingos daneses mantuvieron una intensa relación, como podría deducirse del nombre de un personaje femenino del siglo X, Luitgarda de Vermandois.

Ésta fue condesa de Normandía por su matrimonio con Guillermo I, que era nada menos que hijo de Hrolf Ganger, también conocido como Rollo. Pero esa ya es otra historia.

La verdadera historia de Aslaug, la última esposa de Ragnar Lodbrok

Heimer y Aslaug (August Malmström)

La fuente más importante para conocer la figura de Aslaug es la saga Völsunga, escrita en Islandia a finales del siglo XIII pero basándose en piezas de la llamada Edda poética, una colección de poesías de varios autores que incluye el Ciclo nibelungo, la versión más antigua del Cantar de los nibelungos; éste, recordemos, es el poema épico germano que combina elementos mitológicos con la historia de la destrucción del pueblo burgundio (un pueblo de origen escandinavo, de ahí la transmisión de su argumento).

Otra fuente importante es la Edda pero no la citada antes sino otra conocida como Edda prosaica o Edda menor, compuesta en el primer cuarto del siglo XIII por Snorri Sturlusson, un escaldo (poeta) islandés. Las sagas cuentan que Aslaug era hija del rey Sigurd, el Sigfrido de la leyenda germánica, y de la skjaldmö Brynhildr (una skjaldmö era una mujer guerrera, como Lagertha en la serie), es decir, Brunilda; a más de uno le sonarán estos nombres por la ópera El anillo del nibelungo, de Richard Wagner.

No obstante, fue su abuelo Heimer, el padre de Brynhildr, quien la crió. Cuando fallecieron sus progenitores él, preocupado por su seguridad, fabricó una gran arpa hueca, escondió a la niña en su interior y viajó de un sitio a otro cantando y tocando sin que nadie sospechase de ellos.

Página de un manuscrito ilustrado de la Edda prosaica

Así llegaron a un lugar denominado Spangerein, en Noruega, siendo hospedados por una pareja de campesinos llamados Áke y Grima que, pensando que dentro del arpa habría algo de valor, asesinaron a Heimer. En vez del tesoro esperado se encontraron a la niña, a la que adoptaron y rebautizaron como Kráka (que significa Cuervo). Era tan guapa que sólo podía proceder de familia noble, así que para protegerse la tuvieron siempre con su rostro tiznado y la cubrían con una capucha.

Pero eso no impediría que un día se encontrase con su futuro marido, el famoso rey guerrero Ragnar Lodbrok. Para ser exactos, fueron sus hombres los que la sorprendieron bañándose en un río, quedando deslumbrados por su belleza hasta el punto de que se les quemó el pan que cocían. Cuando su jefe les preguntó qué había pasado con la comida se lo explicaron y, presa de la curiosidad, les ordenó que fueran a buscarla.

Además, deseando saber si su inteligencia era acorde a su aspecto, puso unas curiosas condiciones: debía acudir ni vestida ni desnuda, ni hambrienta ni saciada, ni sola ni acompañada. Y ella, en un alarde de astucia, se presentó ataviada sólo con una red, comiendo una cebolla y escoltada por un perro; por supuesto, Ragnar quedó perdidamente enamorado y le propuso matrimonio.

Áke y Grima encuentran a Aslaug (Mårten Eskil Winge)

Aquí podemos pasar a la Ragnars saga loðbrókar o Saga de Ragnar Lodbrok, escrita a comienzos del siglo XIV y que cuenta la vida de este legendario vikingo. Quien haya visto la serie televisiva quizá esté confuso porque en ella Ragnar deja a Lagertha para casarse con Aslaug, pero en realidad a ésta ya la había abandonado antes por Thora Borgarhjört (Þóra Borgarhjǫrtr), hija de Herrauðr, jarl de Götaland (jarl era un título similar al de conde y Götaland una región de Suecia), personaje omitido en la ficción televisiva.

Si Thora le dio tres hijos (Eric, Agnar y Olof), Aslaug fue la madre de otros seis: Björn, Hvitsärk, Sigurd, Guthrod, Rongvald e Ivar el Deshuesado, aunque en Vikings se cambia la maternidad del primero, por ejemplo, adjudicándoselo a Lagertha (de quien unas fuentes dicen que no tuvo descendencia mientras otras mencionan un hijo llamado Fridleif y dos hijas de nombre desconocido).

El más interesante, sin embargo, es el último, Ivar, que recibía su singular apodo debido a una enfermedad que sufría de nacimiento, probablemente una osteogénesis que impedía a los huesos y ligamentos de sus piernas mantenerle en pie. Según se contaba, la tara de Ivar se debía a una maldición: tras su boda se le impuso el deber de esperar tres noches antes de consumar el matrimonio pero Ragnar no quiso esperar y el niño engendrado pagó las consecuencias. Claro que Ivar no fue el único vástago en torno a cuya concepción giró una leyenda; Sigurd también nació envuelto en un misterioso contexto que lleva a que no esté claro si su madre fue Aslaug o Thora.

Kraka, también llamada Aslaug, preparándose para ir ante Ragnar (Mårten Eskil Winge)

Todo empezó cuando Ragnar visitó al virrey sueco Eysteinn Beli, quien le quiso convencer para que no llevase a cabo su enlace con una paria como Aslaug, ofreciéndole a cambio a su hija Ingeborg. Pero cuando Ragnar regresó, a Aslaug ya la habían informado unas aves -recordemos que tenía poderes mágicos y se la tomaba por bruja- y desveló a su prometido su verdadera ascendencia. Y para demostrar que su padre había sido el célebre Sigurd, que mató al dragón Fafnir, profetizó que tendrían un hijo que llevaría en su ojo una marca en forma de serpiente. Ese niño nació así, en efecto, y por eso le llamaron Sigurd, recibiendo el apodo de Serpiente en el ojo. Eysteinn se sintió burlado y se alzó en armas contra Ragnar pero los hijos de éste lo mataron, instigados por Aslaug.

Como se ve, aquella mujer no dudaba a la hora de defender a la prole de Ragnar (que se ampliaría con Ingvar, Ubbe y Halfdan, nacidos de otras relaciones, aunque en la serie se los adjudican a ella), incluso a la que había tenido con Thora, pues cuando supo que los suecos habían matado a Eric y Angar organizó un ejército para vengarlos a cuyo frente se puso ella misma como una skjaldmö, adoptando Randalin como nombre de guerra. Acompañada de los demás hermanos, derrotaron al enemigo y ello hizo que Ragnar, para no quedarse atrás en gestas, tomase la decisión de hacer una razzia a Northumbria, Gran Bretaña.

Ragnar ya había visitado con anterioridad ese reino en el año 865; por entonces era uno de los que componían la costa este de la aún no unificada Inglaterra junto a Mercia, Anglia, Essex y Kent (aunque en la serie también le atribuyen el asalto al monasterio de Lindisfarne pero fue en el siglo anterior y forzosamente tuvo que hacerlo otro). El caso es que cuando preparaba esta nueva expedición su esposa le advirtió del mal estado de la flota -de un fuerte temporal, en la ficción televisiva- y el consiguiente desastre que le esperaba.

Reinos ingleses en el siglo IX, antes de la unificación

La profecía se cumplió, Ragnar fue capturado por el rey Ælla, quien le ejecutó arrojándole a un pozo lleno de serpientes, a las que sobrevivió efímeramente gracias a los pantalones que le daban nombre porque se los había confeccionado Aslaug y eran mágicos (otra versión dice que se los regaló Thora). Serían los hijos de ambos, Ivar, Halfdan y Ubbe, quienes vengaron su muerte dirigiendo contra la isla británica al llamado Gran Ejército Pagano (una coalición de vikingos daneses, noruegos y suecos).

En cuanto a Aslaug, ni las fuentes citadas ni otras que contienen información adicional, como las sagas Hálfdanar y Eysteinssonar, dicen qué fue de ella luego, al igual que tampoco lo hacen de las otras mujeres que pasaron por la vida de Ragnar. Por eso la trama del capítulo televisivo en que muere a manos de Lagertha es una invención de los guionistas.

La verdadera historia de Ivar el Deshuesado, el hijo más famoso y cruel de Ragnar Lodbrok

Las aventuras del célebre caudillo Ragnar Lodbrok han conseguido subyugar no sólo a los aficionados a la cultura vikinga y a la Historia sino también al espectador común, más allá del sacrificio de la estricta exactitud de los hechos en aras de la síntesis y la comprensión.

Dentro del argumento de la serie de televisión Vikingos se dedica bastante atención a la familia de Lodbrok, centrándose más en unos miembros que en otros. Sus mujeres y su hermano se llevan la mejor parte en eso, junto a su hijo Björn.

Pero Ragnar Lodbrok tuvo más hijos, como también muestra la serie, y en las dos últimas temporadas han empezado a cobrar protagonismo. Uno de ellos, el más singular de todos, fue Ivar el Deshuesado.

Se supone que a Ivar le pusieron ese mote porque nació con un grave problema que le impedía tener movimiento de cintura para abajo. Eso le forjó un carácter especial, duro e implacable, que le ayudó a sobrellevar su minusvalía casi como si no la tuviera, pues acompañó a su padre en alguna de sus expediciones guerreras e incluso se casó con una princesa inglesa llamada Aisr Steade.

Sin embargo no lo tuvo fácil porque en una sociedad como la vikinga -en realidad cualquiera medieval-, donde resultaba fundamental el esfuerzo personal para poder sobrevivir en una época sin instituciones sociales y donde era frecuente el infanticidio para quien tuviera taras físicas por ser una carga, un tullido se encontraba en clara desventaja.

Referencia a Ivar en un manuscrito medieval

Los investigadores creen que podía sufrir un tipo de osteogénesis imperfecta, el Síndrome de Ehlers-Danlos, una alteración genética que provoca un defecto en la síntesis del colágeno, lo cual se manifiesta en una hiperelasticidad dérmica (capacidad de gran estiramiento de la piel), hiperlaxitud articular (poder flexionar las articulaciones más de lo normal) e hiperequimosis (derrames internos).

Ello le impediría andar, ya que los ligamentos carecían de firmeza y ni rodillas ni tobillos le sostenían, algo que se interpretó entonces como ausencia de huesos (en realidad sí los tendría pero enormemente frágiles y de hecho, la enfermedad también se llama huesos de cristal popularmente), de ahí el sobrenombre que le pusieron. Esta enfermedad -más bien una mutación genética- ya se conocía desde la Antigüedad y parece ser que resultaba más frecuente en el norte de Europa pero no tenía ni tiene cura.

Por supuesto, en el caso de Ivar su origen se le achacó a una maldición, dado que su madre tenía fama de poseer poderes mágicos. Así, la leyenda cuenta que cuando ella se casó con Ragnar se le impuso la necesidad de aguardar tres noches antes de consumar el matrimonio pero el caudillo ignoró la advertencia y el hijo que nació de aquella incontinencia pagó las consecuencias.

No obstante, existe una teoría alternativa al origen del apodo de Ivar: su carácter cruel hizo que se le conociera como el Odiado, que en latín se dice Exosus y quizá algún amanuense poco avezado lo tradujo erróneamente por ex osos, es decir, sin huesos. Y otras hacen una metafórica referencia a la elasticidad de las serpientes (por el dragón que habría matado su abuelo Sigurd) o apuestan por unas excepcionales condiciones físicas que le hacían parecer que careciera de huesos al no recibir nunca daños; en este último sentido, Ivar no sería llevado sobre su escudo porque no pudiera moverse, tal como cuentan las sagas, sino como un honor.

Como decía, Ivar era el más joven de los hijos que Ragnar tuvo con Aslaug. Según cuentan las tres sagas principales sobre el tema (Völsunga, Ragnar Lodbrok y Edda), compuestas por el escaldo Snorri Sturluson (los escaldos eran algo así como la versión vikinga de los trovadores), Aslaug era hija del heroico rey Sigurd (el Sigfrido de la leyenda germánica) y de la skjaldmö Brynhildr (una skjaldmö era una mujer guerrera, como Lagertha en la serie), o sea, Brunilda; por tanto, tenía sangre real en sus venas, a pesar de lo cual aceptó la oferta matrimonial de Ragnar.

No está claro quién fue la madre de los otros hijos que tuvo el caudillo, ya que éste tuvo varias esposas y amantes con las que engendró al menos una docena de hijos, pero sí se sabe que Ivar era vástago de Aslaug, al igual que Björn, Hvitsärk, Sigurd, Rognvald y Guthrod.

Ivar suplió su deficiencia física con otros atributos: se le describe como sabio, astuto y muy hábil en cuestiones de estrategia y táctica bélica. Cabe deducir que, consciente de sus limitaciones (aunque parece que era todo un maestro con el arco), trataba de esforzarse en compensarlas, por eso algunas crónicas medievales le describen como «el más cruel» de los hijos de Ragnar, especificando que «en cualquier lugar torturaba a los cristianos hasta la muerte» (aunque las fuentes escandinavas también mencionan su generosidad y su sentido de la justicia).

Y es que, como decía antes, las limitaciones de Ivar no le impidieron acompañar al viejo Ragnar en su último viaje a Inglaterra ni encabezar una expedición contra la llamada heptarquía anglosajona, la que componían los reinos de Anglia, Essex, Kent, Mercia, Northumbria, Sussex y Wessex. Fue en el año 865 d.C. y le acompañaron dos de sus hermanos, Halfdan y Ubbe, porque el objetivo era vengar la muerte de su padre, a quien el rey Ælla de Northumbria había ejecutado ese mismo año arrojándole a un pozo lleno de serpientes venenosas. Al menos eso cuenta la tradición, siempre cuestionada.

Rutas del Gran Ejército Pagano

Lo cierto es que el Gran Ejército Pagano, como llamaron las crónicas anglosajonas a aquella coalición de vikingos daneses, noruegos y suecos (aunque así se referían también al liderado por Ragnar en su incursión sobre París de quince años atrás), no pudo derrotar a Ælla y terminó alcanzando un acuerdo con él: la cesión de una extensión de tierra que pudiera abarcarse con una piel de buey a cambio de renunciar a hacer razzias; Ivar cortó la piel en finas y largas tiras de manera que pudo rodear con ellas el perímetro de una ciudad (York según unas sagas, Londres según otras).

Resulta evidente la influencia y similitud con la historia clásica de la princesa fenicia Dido y la fundación de Cartago, por lo que la veracidad de la saga vuelve a ponerse en tela de juicio. En cualquier caso, dos años después Ivar conquistó Northumbria aprovechando una guerra civil, capturó al monarca y lo ejecutó mediante el terrible método vikingo llamado el Águila de sangre, consistente en abrirle la caja torácica por la espalda y sacarle fuera los pulmones sin dañarlos, dejándolos colgando a manera de alas, para que la muerte fuera lenta. Por cierto, un sistema cuya existencia real también ha sido cuestionada.

En 867, usando la red de calzadas romanas para moverse, los invasores vikigos entraron en Mercia y tomaron Nottingham. Allí pasaron el invierno mientras el rey inglés Burgred se aliaba con el sajón Æthelred, de Wessex. Las fuerzas combinadas de ambos sitiaron la ciudad pero al no poder conquistarla pactaron con los vikingos permitirles su salida si se retiraban a York.

Así se hizo y las tropas de Ivar y Ubba permanecieron allí un año. En el 869 retornaron a Anglia y como el rey Edmundo se negó a rendirles vasallaje si no se convertían al cristianismo, lo mataron (a flechazos, como a San Sebastián, según cuenta la tradición, si bien hay otras versiones que vuelven a hablar del Águila de sangre o de un simple asesinato sobre el altar de una iglesia).

Los hombres de Halfdan se desviaron hacia el norte enfrentándose a los pictos, pero aunque los vikingos siguieron en suelo inglés hasta que en el 878 Alfredo el Grande de Wessex los echó, para entonces Ivar ya había desaparecido misteriosamente de la Historia sin que se sepa cómo ni cuándo.

Tanto las crónicas anglosajonas como las sagas nórdicas se muestran bastante parcas al respecto, limitándose a reseñar su muerte, «súbita y horrible», lo cual era la tónica común del siglo IX; coinciden en que fue en la década de los setenta. En ellas le llaman Imar, fundador de la dinastía Uí Ímair que gobernó Northumbria, pero se supone que es el mismo personaje.

La Saga de Ragnar Lodbrok cuenta que, antes del óbito, Ivar ordenó que su cuerpo fuera enterrado en la costa británica como una especie de maldición contra quien intentara invadirla. Curiosamente, se cumplió porque nadie pudo pisar aquella tierra hasta Guillermo el Conquistador, quien lo primero que hizo nada más desembarcar fue profanar el túmulo y, al comprobar que el cadáver estaba incorrupto, mandó quemarlo, adueñándose del país en el siglo XI.

La historia de Halfdan, el hijo de Ragnar Lodbrok que fue rey de Northumbria

Como casi todo lo que rodea al mundo vikingo en general y a la familia de Ragnar Lodbrok en particular, los datos son algo confusos. De hecho, el propio Ragnar es una figura difícil de catalogar, al reunir algunas características reales con otras legendarias; no vamos a insistir sobre ello porque ya le dedicamos un artículo en su momento. Pero la existencia histórica de sus vástagos sí está probada, otra cosa es que haya certeza plena sobre los hechos que se les atribuyen y, en algún caso, su identificación.

Es lo que pasa con Halfdan, de quien no está claro si existió como tal o es otro nombre que se da a uno de sus hermanos, Hvitsärk (así aparece en la serie); si se trata de lo segundo, en realidad sería el verdadero porque Halfdan era un nombre frecuente en el mundo vikingo mientras que hvitsärk es un término que significa «camisa blanca», con lo cual se trataría de un apodo de ese personaje. Esa duda se sustenta en el hecho de que las sagas que mencionan a uno omiten al otro y viceversa, lo que resulta bastante sospechoso.

Además de las célebres Gesta Danorum y la Crónica Anglosajona, las sagas principales sobre esa familia son VölsungaRagnar Lodbrok y Edda, las tres compuestas por el escaldo (trovador) Snorri Sturluson, pero también hay una dedicada específicamente a los hijos, la Ragnarssona þáttr (Relato de los hijos de Ragnar). Todas son posteriores a la época y a Hvitsärk se le menciona únicamente en esta última y en la Crónica Anglosajona.

Primera página del manuscrito de Peterborough, parte de la Crónica Anglosajona

Como sabemos, Ragnar Lodbrok tuvo una prole considerable porque, al fin y al cabo, se casó tres veces. La primera esposa fue la famosa Lagertha, una skjäldmo (escudera, guerrera) de la que se divorció pronto para contraer segundas nupcias con Þóra Borgarhjörtr (que fue la que le regaló las calzas de pelo que le caracterizaban, pues eso significa Lodbrok). Finalmente, tuvo un tercer matrimonio con Aslaug, sin contar varias amantes. El fruto de esa intensa vida amorosa fue una docena de hijos.

Aslaug fue la madre de la mitad de ellos, Halfdan (o Hvitsärk) incluido, teniendo como hermanos a Björn, Sigurd, Rognvald, Guthrod y el mencionado Ivar. En la serie Vikings también le atribuyen la maternidad de otros dos, Ingvar y Ubbe, aunque parece que en realidad procedían de otras relaciones, de la misma manera que los guionistas sitúan a Björn como hijo de Lagertha por interés de la trama. De hecho, algunos consideran que Halfdan sería otro personaje diferente, hijo de una de las amantes y no de Aslaug. Ya dijimos antes que la incertidumbre es la tónica general en estos asuntos.

Si la infancia y juventud de Halfdan resultan tan etéreas, en cambio su vida de adulto es un poco más conocida por dos razones: haber dirigido junto a sus hermanos al Gran Ejército Pagano y haberse coronado como monarca de Northumbria. Como esa corona la ciñó gracias a la expedición, veamos primero cómo fue ésta. Todo empezó con la incursión que su padre Ragnar encabezó precisamente contra ese reino inglés en el año 865. Recordemos que Inglaterra no se unificaría hasta el siglo X, de la mano del rey Athelstan.

Hasta entonces estaba compuesta por una serie de reinos que se repartían el territorio: Mercia, Essex, Wessex, Anglia Oriental, Sussex, Kent y Cornualles, más el reseñado Northumbria. Éste, que era el más septentrional, había sido visitado ya por Ragnar una década antes (en lo que, según la leyenda, constituyó la primera razia vikinga en Gran Bretaña, la que saqueó el monasterio de Lindifarne, aunque en realidad esto ocurrió en el 793 y, por tanto, no pudo protagonizarlo él). El caso es que la nueva incursión fue derrotada por el rey Ælla, quien ejecutó a Ragnar.

Eso llevó a sus hijos a organizar una expedición de castigo, reuniendo para ello una colosal flota de vikingos daneses, noruegos y suecos al mando de Halfdan, Ivar el Deshuesado, Ubbe y Björn, cumpliéndose así una profecía -más literaria que verídica- que su padre había hecho a Ælla sobre que sus vástagos le vengarían. No se sabe el número de efectivos pero debió de ser importante, en torno a tres millares, en contraste con los dos modestos drakkars que había llevado Ragnar; desembarcaron en Anglia en otoño para invernar in situ y reunir caballos, difíciles de transportar en cantidad suficiente.

Un mensajero del rey Ælla ante los hijos de Ragnar Lodbrok (August Malmström )

Con la entrada en el nuevo año, se pusieron en marcha hacia el norte e invadieron Northumbria aprovechando que Ælla estaba enfrascado en una guerra civil con Osberht, al que unas fuentes consideran su hermano y, en cualquier caso, el rey legítimo anterior destronado. Cuando los vikingos tomaron la rica ciudad de York ambos contendientes se concienciaron del peligro y firmaron un armisticio para combatirlos juntos. Sin embargo, no sólo fracasaron en su intento de reconquista de la urbe sino que perecieron en combate.

Claro que hay otras versiones. Una cuenta que Ælla habría sobrevivido y alcanzado un acuerdo para ceder a los vikingos el territorio que abarcase una piel de buey, que cortada en tiras por el astuto Ivar supuso un perímetro que se plasmó en toda en una ciudad (York para unos, Londres para otros); otra vez se nota el tono mítico y la alusión a la fundación de Cartago por Dido. De todas formas, Ivar reanudó la lucha y se hizo con toda Northumbria, capturando al rey y aplicándole un antiguo ritual pagano: abrirle la espalda al reo para cortarle las costillas y sacarle los pulmones, echando sal dentro; se denominaba Águila de sangre pero se duda de su existencia, más allá de la poesía escáldica.

Los invasores pusieron un rey títere, Ecgberht, y a continuación iniciaron la conquista de Mercia, asentándose en Nottingham. Fueron sitiados por el rey Burghred, al que ayudaba el sajón Æthelred, pero lograron resistir y pactar una retirada a York, donde se reorganizaron para atacar Anglia Oriental en el 869. Vencieron al ejército local y mataron al rey Edmundo, que pasó a integrar la lista del martirologio cristiano porque había puesto como condición para ser tributario suyo y pagar el danegeld (un impuesto en plata que los vikingos imponían a sus vasallos para financiarse sobre el terreno) el que ellos aceptaran convertirse al cristianismo y le contestaron a flechazos.

A partir de ese momento, Ivar desaparece misteriosamente de la Historia -se especula que quizá fuera el rey Ímar de Dublín, que de todas maneras murió en el 873- y la atención se centra en Halfdan, que le sucedió en el mando. Como jefe, dirigió una campaña contra el reino de Wessex aprovechando la llegada de refuerzos (el llamado Gran Ejército de Verano que dirigía el danés Bagsecg). La Crónica Anglosajona refiere reiterados enfrentamientos sin que los vikingos fueran capaces de derrotar a los anglosajones -Bagsecq incluso cayó en batalla-, de ahí que Halfdan pactara una tregua con el soberano de éstos, Alfredo el Grande, que acababa de subir al trono y aceptó pagar el danegeld.

Gran Bretaña a la muerte de Halfdan, con Northumbria y Danelag junto a los reinos

Halfdan invernó en Londres -se conservan monedas acuñadas con su nombre- y en el otoño del 872 retornó a Northumbria para sofocar una insurrección de Ecgberht. En el 874 se adueñó por fin de Mercia, imponiendo un rey títere, Ceowulf, en lugar de Burghred. Luego dividió su ejército en dos: una mitad, mandada por Guthrum, marchó hacia el sur para seguir luchando con Wessex, creando un reino que junto a otros territorios vikingos formaría el Danelag; el otro lo lideró él mismo contra los pictos. Los Anales del Ulster (una crónica de la Irlanda medieval recopilada por un amanuense llamado Ruaidhri Ó Luinín y que abarca desde el siglo V al XVI) le asimilan a un tal Albann, que estaría enfrentado con el rey dublinés Eystein Olafsson.

Éste habría sucedido a Ímar, o sea, Ivar, el hermano de Halfdan; no se saben las circunstancias, aunque sí que el Deshuesado pereció de una muerte “súbita y horrible”, de ahí que Halfdan reclamara el trono irlandés. No lo consiguió; o sí pero lo perdió pronto, a su regreso a Northumbria, donde controlaba la mitad meridional y donde además se proclamó rey de Jórvík (en alusión a su capital, York) en el 876. Al año siguiente decidió volver a Dublín para zanjar el asunto pendiente… para encontrarse con que los vikingos que estaban allí asentados desde hacía tiempo le recibían mal.

Los Fair Hearthens, como se los conocía, se enfrentaron a los Dark Heathens, los recién llegados, en una especie de guerra civil entre invasores. En la batalla de Strangford Lough no sólo se impusieron los primeros sino que Halfdan perdió la vida; nadie lo lamentó mucho porque, al parecer, era cruel y poco querido. El trono de Northumbria se quedó así vacante, tardando más de un lustro en ser ocupado, en la figura de Guthfrith.

Para entonces, el Gran Ejército Pagano ya había puesto sus ojos en un nuevo objetivo que saquear, la costa del Mar del Norte (Francia, Bélgica y Alemania), por lo que abandonó Gran Bretaña y cuando quiso retornar en el 892 fue contundentemente rechazado por Alfredo el Grande una vez más; si bien el Danelag persistió un tiempo, hasta mediados del siglo X, se acababa la época vikinga en el país.

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