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El misterio del Long Lines Building: la historia del rascacielos sin ventanas de Nueva York…


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ACyV(A.Nuño)/Quo(R.Mingorance)/forcitylover.com  —  Nueva York y sus vistas han acompañado durante mucho tiempo al imaginario colectivo, gracias a las películas filmadas en la ciudad que nunca duerme. Desde el Empire State Building al One World Trade Center, pasando por las desaparecidas Torres Gemelas, todo el mundo parece tener un mapa grabado en la cabeza donde puede recorrer la Gran Manzana y observar sus calles, incluso si no ha estado nunca ahí. Sin embargo, de entre todos estos majestuosos gigantes que rigen la ciudad, hay uno especialmente misterioso para el viajero o el autóctono.

Ubicado en 33 Thomas Street en el distrito de TriBeCa, el edificio Long Lines es un edificio de 168 metros de altura (29 pisos en total), de estilo bastante particular, desprovisto de ornamentos y sin ventanas. Fue construido en 1974 y es propiedad de AT&T, el segundo operador telefónico más grande de EE. UU.

Tiene 29 pisos y ni una sola ventana. Dentro, suficiente combustible para sostener a 1.500 personas durante dos semanas. ¿Qué esconde el misterioso rascacielos sin ventanas de Nueva York?

Se le conoce como ‘Long Lines Building’ (LLB). Probablemente, lo que más llama la atención del mismo es su arquitectura brutalista de hormigón, tan diferente a la de cualquier otro rascacielos de la ciudad: el Long Lines Building es una suerte de búnker sin ventanas en pleno corazón de la ciudad más famosa del mundo. Algo así como una fortaleza de esas de las que parece imposible escapar una vez entras.

Como dice el sitio «The Intercept», este rascacielos sería capaz de enfrentar un ataque atómico y este edificio tendría suministros de agua, alimentos y electricidad para satisfacer las necesidades de 1500 personas durante dos semanas en caso de desastre.

Durante mucho tiempo, este imponente e intrigante edificio ha despertado la curiosidad de muchos neoyorquinos y turistas que se preguntan qué puede estar escondiendo. En realidad, alberga equipo de telecomunicaciones La sociedad y la ausencia de ventanas tiene un objetivo específico: proteger este famoso equipo.

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Pero este edificio podría esconder otros secretos …

Está preparado para el autoabastecimiento energético. Lo llamaron ‘Proyecto X’ y fue diseñado en 1969 por John Carl Warnecke, arquitecto de San Francisco cercano a Kennedy (de hecho, diseñó su mausoleo), e inspirado en el brutalismo de Le Corbusier. Se terminó en 1974, y la idea del autoabastecimiento energético es fundamental, pues fue ideado para soportar cualquier ataque nuclear contra la ciudad: su estructura permite proveer suficiente comida, agua y combustible para 1.500 personas durante dos semanas.

«El término brutalista proviene del término francés ‘béton brut’ que se traduce como hormigón crudo, lo cual hace referencia a su materialidad más que a su imagen, ya que expresa el material estructural en el exterior del edificio», cuenta el arquitecto Iván Samaniego, del estudio de arquitectura INTENSO Madrid, a El Confidencial.

«En muchas ocasiones los edificios brutalistas se tornan en iconos, por su función (albergan casi siempre usos públicos) y por su imagen. El Long Lines Building me recuerda personalmente a los dibujos de Hugh Ferriss para la envolvente teórica de la Ley de Zonificación de 1916 de New York. En la cual se establecían unos parámetros volumétricos muy interesantes para la construcción de edificios».

Tiene nombre propio, como la mayoría de los rascacielos neoyorkinos. Se llama AT&T Long Lines Building. Levanta su sombra de hormigón en el barrio de Tribeca, concretamente en la calle 33 Thomas Street. Se sabe que, durante la Guerra Fría, fue un centro de telecomunicaciones que permitía las llamadas a larga distancia, pero poco se sabe del uso que tiene en la actualidad.

El edificio siempre ha estado rodeado de misterio y  teorías conspirativas. Solo hace falta echar un ojo al buscador de Google para ver el volumen tan grande de búsquedas que tiene. Hasta el mismísimo Tom Hanks se quedó asombrado al verlo y lo contó en Twitter provocando un aluvión de comentarios.

En su origen, el Long Lines Building albergó una de las compañías de telecomunicaciones más importante de Estados Unidos, AT&T. Pero la revista norteamericana The Intercept publicó una investigación que indaga sobre lo que verdaderamente ocurre detrás de su fachada de cemento.

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El misterioso aspecto del edificio al anochecer.

La revista estadounidense llegó a asegurar que, en realidad, se trataba de una base de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés). Ha sido también una herramienta poderosa que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha utilizado para la escucha de llamadas telefónicas y el control de datos de internet.

Un edificio imponente, pero discreto

Las actividades que se desarrollen dentro del edificio deben ser discretas. Pero de acuerdo con los manuales de viaje obtenidos por el sitio, los empleados de la NSA que trabajan allí deben seguir un procedimiento : Deben ir allí con un vehículo del FBI y con un atuendo que no mencione su pertenencia a la NSA. Después de notificar a AT&T, deben dirigirse a las oficinas cercanas del FBI antes de dirigirse al edificio Long Lines. Aquí tendrán que tocar el timbre y esperar a que alguien venga a buscarlos.

En la actualidad, el operador AT&T cuestiona estas revelaciones y como se indicó, en los documentos emitidos, dichas capacidades no fueron mencionadas. Sin embargo, revelan que la NSA tiene su propio equipo en el sitio y para el sitio «The Intercept» es muy posible que la sala donde está instalado el equipo sea administrada por técnicos de AT&T, una posibilidad ya sugerida en uno de los documentos de la NSA en 2013.

Además, no es el único edificio sin ventanas del mundo. «Los primeros que me vienen a la mente son la Beinecke rare book and manuscript library de la Universidad de Yale de Gordon Bunshaft, el Buffalo City Court Building (sí que tiene ventanas verticales), o el Georgia Archives Building en Atlanta (recientemente demolido)», explica el arquitecto. «En España, un ejemplo de arquitectura brutalista que da la percepción que no tiene ventanas, es la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Filipinas en Madrid del arquitecto Cecilio Sánchez-Robles Tarín. Un edificio de estilo brutalista y carácter sobrio, que consigue un tratamiento de la luz maravilloso en el interior».

Pero, ¿qué sucede dentro de esa fortaleza inexpugnable? En general, los neoyorkinos saben (o sabían) poco acerca de ese edificio del que no suele haber noticias y que se oscurece por la noche, pareciendo imitar los rascacielos de ‘Metrópolis’ de Fritz Lang; Un contraste particular frente a tantos otros edificios con ventanas iluminados en la ciudad que nunca duerme. Algunos, como el actor Tom Hanks, siguen quedándose con la boca abierta cuando pasan cerca.

En apariencia, se supone que es una central telefónica que albergó en su día tres grandes conmutadores de clase 4, utilizados para telefonía de larga distancia. Dos de ellos pertenecían a AT&T1, una de las compañías de telefonía más importantes de Estados Unidos. De hecho, el 17 de septiembre de 1991 se produjo un fallo en los equipos de potencia que, unido a un error humano, desactivó la central principal y más de cinco millones de llamadas fueron bloqueadas. Las líneas privadas de la Administración Federal de Aviación también se interrumpieron y eso provocó un alteración del control aéreo del tráfico.

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«Su imagen robusta, rígida e impenetrable es señal de lo que quería trasmitir el edificio, pues albergaría uno de los centros de telecomunicaciones más importantes de Estados Unidos» explica Iván. «Los edificios tienen que reflejar su carácter, al igual que las sedes de los bancos en el s. XVIII con zócalos de piedra, transmitiendo que el dinero está a buen recaudo bajo esos muros. Es por ello que la arquitectura brutalista encontró un fiel aliado en los edificios gubernamentales. Además, en este caso, es un edificio puramente funcional: no necesita luz solar para albergar un centro de telecomunicaciones, más bien, es mejor poder controlar la iluminación de manera artificial».

Aunque la teoría del centro de telecomunicaciones era la principal, en el año 2016 ‘The Intercept’ sorprendió a todo el mundo cuando realizó una investigación para conocer qué pasaba realmente detrás de sus puertas. La revista concluía en que el LLB es mucho más que un centro para las llamadas telefónicas de larga distancia: «también parece ser uno de los lugares de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). Es un centro de monitoreo encubierto que se utiliza para acceder a llamadas telefónicas, faxes y datos de internet».

Según la investigación publicada por el medio, la información vendría de Edward Snowden que, aunque no nombra en sus documentos al LLB como tal, sí parece claro que lo menciona como centro neurálgico de vigilancia de la NSA. El edificio se encuentra, además, muy cercano a la oficina local del FBI en Nueva York. En 1994, ‘The New York Times’ explicaba en un artículo algo parecido, señalando que el edificio «podría formar parte de una gigantesca red mundial de Inteligencia que recibe un promedio de 175 millones de llamadas telefónicas al día».

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En los documentos emitidos por la NSA, se mencionan los nombres en clave: Titanpointe para el edificio y Litio para el operador. Pero, ¿por qué este rascacielos está tan interesado en la NSA? Sencillamente, porque las comunicaciones desde el exterior son enrutadas por el operador desde este edificio. Usando su equipo, AT&T capturaría los datos y los enviaría a la NSA.

Un rápido vistazo a sus muros nos permitirá entender que dentro no somos bienvenidos. Sea como fuere, parece que la realidad de lo que se esconde tras sus puertas es aún más impresionante y terrorífica de lo que en un primer momento se pensaba. Tan sorprendente y terrorífica como el propio edificio, al fin y al cabo. Ni en las mejores películas de espías: el LLB es un lugar ultrasecreto donde se maneja información sobre todos nosotros, en el centro de la ciudad más importante del mundo. La gente pasa a su lado sin reparar en su existencia. Representa muy bien la idiosincrasia del ser humano en el siglo XXI.

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