Museos de cera …

wikipedia/National Geographic(E.H.March)/tripadvisor.es — Un museo de cera exhibe figuras y objetos modelados con cera. Lo que hace verdaderamente populares a los museos de cera es la recreación de personajes populares de la historia, el espectáculo, la política y el deporte en sus poses más características.
Las técnicas de fabricación y la incorporación de detalles, hacen que las figuras alcancen gran realismo.
La fabricación de figuras de cera de tamaño real cubiertas con ropa auténtica surgió de las prácticas funerarias de la realeza europea.
En la Edad Media era la costumbre llevar el cadáver, completamente vestido, en la parte superior del ataúd en los funerales reales, pero esto a veces tuvo consecuencias desafortunadas con temperaturas elevadas, y la costumbre de hacer una efigie en cera para este fin creció, una vez más con ropa real, de modo que solo la cabeza y las manos necesitaban modelos de cera.
Después del funeral, a menudo se mostraba junto a la tumba o en cualquier otro lugar de la iglesia, y se convirtió en una atracción popular para los visitantes, que a menudo era necesario pagar para ver.
El museo de la Abadía de Westminster en Londres tiene una colección de figuras de cera de la realeza británica que se remontan a la de Eduardo III de Inglaterra (muerto en 1377), así como las de figuras tales como el héroe naval Horatio Nelson, y Frances Stewart, duquesa de Richmond, que también tenía su loro relleno y exhibido.
Desde el funeral de Carlos II en 1680 ya no fueron colocados en el ataúd, pero todavía se hicieron para su posterior exhibición. La efigie de Carlos II, de ojos abiertos y de pie, se exhibió sobre su tumba hasta principios del siglo XIX, cuando todas las efigies de Westminster fueron retiradas de la misma abadía.
La efigie de Nelson era una atracción turística pura, encargada un año después de su muerte en 1805, y su entierro no en la Abadía, sino en la Catedral de San Pablo después de una decisión del gobierno de que importantes figuras públicas deberían ser enterradas allí en el futuro.

Preocupada por los ingresos de los visitantes, la abadía decidió que necesitaba una atracción rival para los admiradores de Nelson.
En las cortes europeas, incluida la de Francia, la fabricación de figuras de cera con el modelo posando para ello se hizo popular. Antoine Benoist (1632-1717) fue un pintor de la corte francesa y escultor en cera del Rey Luis XIV. Exhibió cuarenta y tres figuras en cera del francés Círculo Real en su residencia en París.
A partir de entonces, el rey autorizó que las figurillas se muestren en toda Francia. Su trabajo se hizo tan altamente considerado que Jacobo II de Inglaterra lo invitó a visitar Inglaterra en 1684.
Allí ejecutó los retratos del rey inglés y los miembros de su corte. Una figura sedente de Pedro el Grande de Rusia sobrevive, hecha por un artista italiano, después de que el zar quedara impresionado por las figuras que vio en el palacio de Versalles.
El pintor de la corte danesa Johann Salomon Wahl ejecutó figuras del rey y la reina daneses hacia 1740.
El «Moving Wax Works of the Royal Court of England», un museo o exposición de 140 figuras de tamaño natural, algunas aparentemente con piezas móviles, abierto por la Sra. Mary en Fleet Street, en Londres, estaba haciendo un excelente negocio ya en 1711.
Philippe Curtius, modelador de cera en la corte francesa, abrió su Cabinet de Cire como una atracción turística en París en 1770, que permaneció abierta hasta 1802. En 1783 añadió una Caverne des Grandes Voleurs («Cueva de los Grandes Ladrones»), una temprana «Cámara de los Horrores».
Legó su colección a su protegida Marie Tussaud, que durante la Revolución francesa realizó máscaras mortuorias de la familia real ejecutada

Museos de cera
En Europa
- Uno de los más famosos museos de cera es el Museo Madame Tussaud. En 1835 Madame Tussaud abrió la primera exposición permanente en la calle Baker Street de Londres. También hay un museo Madame Tussauds en Dam Square, Ámsterdam ; Berlín, Estambul, Praga y Blackpool. Fuera de Europa, existen museos en Hong Kong, en Shanghái, en siete ciudades de Estados Unidos y en Sídney, entre otras.
- El Museo de Cera de Madrid (España) está localizado en el Paseo de Recoletos, n.º 41. Inaugurado el 14 de febrero de 1972.

museo de cera de Madrid
- El Museo de Cera de Barcelona (España) se localiza en el Pasaje Banca n.º 7, cerca de la Rambla. Fue inaugurado en 1973 y cuenta con trescientas figuras que representan tanto personajes reales como de ficción.
- También hubo un Dublin National Wax Museum en Irlanda. Este museo funcionó bien durante más de cien años y durante mucho tiempo tuvo un solo escultor: P.J. Heraty. Este museo ha cerrado pero existen planes para buscarle una nueva ubicación. P.J. todavía realiza esculturas para hogares.
- Existe un Museo de cera en San Marino .
En América
- En México hay cuatro Museos de Cera; tres de ellos que concentran también los únicos Museos de Ripley de Latinoamérica, y uno independiente:

Museo Ripley, México
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- El Museo de Cera de la Ciudad de México fue inaugurado en 1979 . Se encuentra ubicado en una casona en la calle de Londres 6, colonia Juárez cerca de la condesa y la zona rosa, es uno de los museos más visitados en el país.
- El Museo de Figuras de Cera, fundado en 1933 por el Revolucionario José Neira Obcejo , y que actualmente se ubica en Calzada de los Misterios #880, a un costado de la Basílica de Santa María de Guadalupe , el segundo templo mariano más visitado del mundo, solo después de la Basílica de San Pedro en Roma . Se trata del Museo más antiguo de su tipo en América, sólo con excepción de la efímera exhibición que abrió Patience Wright en Nueva York en 1770.
- El Museo de Cera de la ciudad de Veracruz está situado en la Plaza Acuario, un lugar de visita principal para quienes acuden al puerto de Veracruz. Es reconocido por las grandes importaciones y exportaciones de México hacia el mundo, también por tener en su territorio al 2.º acuario más grande del mundo.
- El Museo de Cera de Guadalajara , que se sitúa frente a la Plaza Liberación a unos pasos del Teatro Degollado, atracción popular para quien visita la segunda ciudad más grande de México, reconocida por su mariachi y el famoso tequila mexicano, así como su inigualable gastronomía.
- El museo «Mena y Caamaño» del Centro Cultural Metropolitano de Quito, en donde se exhiben las figuras en cera de los Próceres de la Independencia ecuatoriana y latinoamericana.
- En Chile se inauguró el Museo de Cera de Las Condes en julio de 2019, siendo el primero de su tipo en el país. Se encuentra en el sector del Pueblito de Los Dominicos, en Las Condes, al nororiente de Santiago.
- El Royal London Wax Museum en el centro Victoria (Columbia Británica) , Canadá .

El Royal London Wax Museum
- Otro está situado en el lado canadiense de las Cataratas del Niágara.
- En Estados Unidos existen varios de estos museos:
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- El museo de cera de Louis Tussaud’s en San Antonio, Texas , está al otro lado de la calle del histórico Álamo .
- Uno de los más populares museos de cera en Estados Unidos durante años fue el Movieland Wax Museum en Buena Park , California , cerca de Knott’s Berry Farm . El museo abrió en 1962 y a lo largo de los años introdujo muchas figuras de cera de figuras del espectáculo. El museo cerró sus puertas el 31 de octubre de 2005 después de muchos años de escasa asistencia.
- Otro museo popular es el Museo de Cera Conti en Nueva Orleans , que exhibe figuras representando la historia de la ciudad así como la «Mazmorra Encantada» en la que se aprecian figuras de películas y literatura de terror.
- El Museo de Cera en Fisherman’s Wharf en San Francisco .
- Existen siete Museos Madame Tussauds: el Hotel Venecia en Las Vegas, en Times Square en Nueva York, en Washington, D.C., en Orlando, en Los Ángeles, San Francisco, y en Nashville
Madame Tussaud: el museo alimentado por la guillotina

Durante su vida, la propia Madame Tussaud posó para diversas esculturas de cera. La más famosa, el autorretrato de la artista cuando contaba con 81 años. La imagen de arriba pertenece a una escultura de Tussaud a la edad de 24 realizada por Phillipe Curtius, su mentor.
El 12 de julio de 1789, dos días antes de la toma de la Bastilla, una multitud invadió las calles de París.
Marchaban, como en un cortejo fúnebre, blandiendo banderas negras así como los bustos de los grandes héroes populares del momento: Necker, el ministro de Finanzas destituido por el gobierno absolutista de Luis XVI, y el duque de Orleans.
Las cabezas, robadas del gabinete de figuras de cera del doctor Curtius, habían sido realizadas por una joven ayudante de éste: Marie Grosholtz, que años después se haría famosa como Madame Tussaud, creadora del museo de cera homónimo.
Marie Grosholtz había nacido en Estrasburgo el 1 de diciembre de 1761.
Era hija de Anne-Marie Walder y del militar Joseph Grosholtz, muerto durante la guerra de los Siete Años, dos meses antes de que ella naciera.
La mayor parte de nuestros conocimientos sobre la vida de la futura Madame Tussaud provienen de las memorias que ella misma dictó a una amiga en 1838, cuando tenía casi 80 años y que fueron publicadas en 1878.
Pero su biografía dista mucho de ceñirse a la realidad. Sus aires de grandeza la llevaron a inventarse orígenes ilustres: afirmaba haber nacido en Berna y haber vivido en el palacio de Versalles con la familia real. En sus manos, la verdad era tan moldeable como la cera.
Philippe Curtius (1737-1794) era un médico anatomista de origen alemán instalado en Berna. Él mismo modelaba en cera los especímenes que servían para enseñar anatomía a los futuros médicos.
Con el tiempo, decidió emplear la misma técnica para realizar retratos de personajes famosos y en 1765, tras abandonar la medicina para dedicarse a la escultura en cera, se trasladó a París, adonde dos años más tarde llegaron Marie y su madre.
Ante la ausencia del padre, Marie creció bajo la tutela del médico, a quien trató como su tío y con quien aprendería las técnicas escultóricas.
En París, Curtius siguió realizando bustos de los personajes más populares del momento, que fueron despertando un creciente interés entre el público.
Su primera exposición, en 1770, fue un éxito tal que en 1776 tuvo que trasladar la colección al palacio Real.
Un año después, Marie creó su primera figura de cera, la del filósofo Voltaire, al que siguieron otros personajes famosos como Rousseau y Benjamin Franklin.
En 1782, Curtius inauguró una segunda exposición de bustos de celebridades en el Boulevard du Temple, que complementaría con la Caverna de los Grandes Ladrones, una galería de criminales precursora de la cámara de los horrores que Madame Tussaud crearía en su museo.
Con el estallido de la Revolución en 1789, las vidas de la joven y de su mentor corrían peligro, ya que ambos eran monárquicos.
Pero Curtius, como buen hombre de negocios, sabía que la mejor manera de sobrevivir era adaptar su colección a tan cambiantes tiempos. Los nuevos protagonistas de su galería fueron los nuevos gobernantes y aquéllos a quienes ordenaron decapitar.
De la guillotina al taller

Marie Grosholtz (después Madame Tussaud) representada con las víctimas de la Revolución Francesa. Museo Madame Tussaud, Londres, Mayo de 2012.
En sus memorias, Marie relata que durante el período del Terror, entre el otoño de 1793 y la primavera de 1794, fue arrestada junto con Josefina de Beauharnais, la futura esposa de Napoleón, y que llegaron a afeitarle la cabeza como preludio a su ejecución.
Pero gracias a las gestiones de Curtius y la intercesión del actor y dramaturgo Collot d’Herbois –que llegaría a presidir la Asamblea Nacional–, fue puesta en libertad con el encargo de realizar los bustos de los ejecutados.
Las cabezas decapitadas y aún ensangrentadas eran llevadas al obrador de Marie para hacer inmediatamente sus moldes. Si se las entregaban o si era ella quien las recogía del patíbulo, como afirma, no hay manera de saberlo.
En todo caso, los macabros bustos fueron incorporados a la exposición, y Luis XVI, María Antonieta, Marat y Robespierre, entre otros, fueron engrosando su colección al ritmo que marcaba la guillotina.

Recreación en cera de Marie preparando una máscara fúnebre en 1793. Museo Tussaud, Londres.
El 26 de septiembre de 1794, Curtius murió y dejó a Marie como única heredera de su casa en Versalles y del salón de exposiciones del Boulevard du Temple.
Un año después, Marie se casó con el ingeniero François Tussaud, con quien tendría dos hijos, Joseph y François.
El matrimonio le sirvió para dejar atrás el apellido Grosholtz y convertirse en Madame Tussaud.
Casi arruinado su negocio por los estragos de la revolución, la aventura escultórica de Madame Tussaud podía haber acabado aquí si una mañana de octubre de 1802, el encuentro con el artista itinerante de origen alemán Paul Philidor no hubiera cambiado el curso de su vida.
Una nueva vida en Londres
Philidor era un ilusionista de la linterna mágica, antecesora del cine, que permitía proyectar sobre paredes y lienzos las imágenes pintadas en placas de cristal.
Un público ávido de nuevas sensaciones se dejaba aterrorizar por los estremecedores fantasmas y espectros diabólicos que brotaban de la linterna de Philidor.
Éste propuso a Madame Tussaud asociar los espíritus diabólicos y las figuras de cera para crear un espectáculo conjunto en el teatro del Liceo de Londres. Marie viajó en 1802 a la capital inglesa acompañada por su marido y su hijo mayor, Joseph, mientras dejaba al pequeño François con su madre en París.
Sin embargo, pronto vio que los negocios con Philidor no eran ventajosos y decidió establecerse por su cuenta.
Con su colección de bustos empezó a viajar en carruaje a través de Inglaterra, Escocia e Irlanda. Entretanto, su marido volvió a París; ya no volverían a verse más.

Portada del catálogo ilustrado de la exposición de Marie Tussaud en Londres.
En cada ciudad, Madame Tussaud exponía sus piezas en salones lujosos que alquilaba y a los que atraía a la clase media adinerada, rompiendo con la imagen que asociaba las figuras de cera y anatómicas al entretenimiento popular.
Las giras resultaban rentables y Marie enviaba dinero a su esposo, pensando que se ocuparía de la educación de su hijo pequeño.
Pero Monsieur Tussaud se gastó todo el dinero, hasta el punto de que en 1812 su hijo François se vio obligado a vender la colección del Boulevard du Temple.
En 1817, tras la separación de sus padres, François viajó a Londres para encontrarse con su madre y su hermano.
François, que era carpintero, se sumó al negocio familiar fabricando brazos y piernas para las figuras. En ese momento la exhibición pasó a llamarse «Madame Tussaud e hijos».
La cámara del horror
En 1835, Marie y sus hijos instalaron su colección en Baker Street. En una época en que las ejecuciones ya no eran públicas, la llamada «cámara del horror», que combinaba la sangrienta violencia de la Revolución francesa con figuras de asesinos famosos, atraía a multitudes curiosas.
Pero la popularidad del museo se disparó en 1837, cuando la joven reina Victoria permitió que modelasen su figura y que la vistieran con la réplica exacta de su atuendo de coronación.
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En 1835 decidió establecer una exposición permanente en Londres, en Baker Street, en el conocido como “El Bazar de Baker Street”, donde estuvo exponiendo su obra hasta su muerte.
El museo y sus creaciones se hicieron muy populares y su negocio fue un gran éxito. El duque de Wellington a menudo recorría el museo (para disfrutar de las efigies de sí mismo y de Napoleón), y Tussaud recreó el espectacular escenario de la coronación de la reina Victoria en 1837.
Cuando Tussaud estableció su exposición en Londres, no solo creó sus personajes históricos o reales, sino que también creó la llamada “Habitación Separate” para contener los elementos más extravagantes, incluyendo las máscaras mortuorias impactantes de María Antonieta y Luis XVI, una momia egipcia, escenas de ejecución de criminales franceses notorios, y un modelo de la guillotina mortal.

Esta “Habitación recepción independiente” con el tiempo pasó a llamarse la “Cámara de los horrores” y los visitantes pagaban tarifas muy altas para verla.
El museo de Londres sufrió un incendio en 1925, y con el impacto directo de una bomba alemana en la Segunda Guerra Mundial, más de 300 moldes fueron destruidos, sin embargo, algunos de los moldes y creaciones originales de Tussaud permanecen.
Marie Tussaud murió mientras dormía, el 16 de abril de 1850, a los 88 años, y fue enterrada en la iglesia católica de Cadogan Street. En 1884, su nieto Joseph trasladó la exposición a un edificio mayor en la calle Marylebone, donde continúa.
El dictador alemán Adolf Hitler fue inmortalizado en cera en la Cámara de los Horrores en 1933, pero la escultura fue decapitada en 2008 por un alemán de 41 años de edad, quien corrió la exhibición y golpeó la cabeza de la escultura. La estatua fue reparada y reemplazada, y ahora está vigilada cuidadosamente.
Museo de cera Movieland
Con más de 300 figuras de cera en 150 conjuntos, fue el más grande Museo de Cera en el Estados Unidos. Situado en Buena Park, California, fue durante décadas uno de los museos de cera más populares de los Estados Unidos.
Allen Parkinson fundó el museo el 4 de mayo de 1962, pero lo vendió al Six Flags Corporation en 1970. Estaba ubicado al norte de Granja de bayas de Knott en Beach Boulevard.

En 1975, Six Flags abrió un clon del Movieland Wax Museum llamado «Stars Hall of Fame» en Orlando Florida, ubicado cerca de la intersección de la State Road 528 Bee-Line Expressway y la Interestatal 4, cerca de Mundo Marino y justo al norte de El mundo de Walt Disney.
Sin embargo, en 1984, después de una caída en la asistencia, el museo de Florida se cerró y se vendió al editor. Harcourt Brace Jovanovich.
Al no tener interés en el museo, sino solo en la tierra, Harcourt vendió las exhibiciones a la Asociación de la Academia Estadounidense de las Artes y la Música y convirtió la propiedad en una sala de exposición para los materiales educativos de la compañía.
El 1 de abril de 1985, el Six Flags Corporation vendió el Movieland Wax Museum, con sede en California, a Fong & Paul Associates, los propietarios del mundialmente famoso Museo de cera en Fisherman’s Wharf en San Francisco. Veinte años después, el 31 de octubre de 2005, después de cuarenta y tres años en el negocio y 10 millones de visitantes, Movieland se fue.
En el apogeo del museo, varios actores y actrices asistieron a las presentaciones de sus retratos de cera, e incluso llegaron a donar disfraces para ser usados por sus retratos, junto con decorados replicados de escenas de películas conocidas.

Los temas de películas y los efectos de sonido también contribuyeron a la autenticidad del museo. Una película claqueta en cada set incluía el nombre de las figuras de cera y datos sobre la película, accesorios, vestuario y la persona sobre la que se modeló la figura de cera.
Muchas de las figuras y decorados de cera del Movieland Wax Museum se subastaron en marzo de 2006.
Uno de los primeros escultores encargados por Allen Parkinson para producir estas figuras de cera hiperrealistas de tamaño real en 1960 fue el renombrado escultor español. Antonio Ballester Vilaseca.
Fue responsable de las figuras de Clark Gable, Leslie Howard, David Niven, Hattie McDaniel, Olivia de Havilland, Natalie Wood, Vivien Leigh, Charlton Heston, Gene Kelly, Robert Stack, así como de los decorados Don Quijote y Sancho, de Miguel Angel. David, Leonardo da Vinci y una Gioconda con mucho cuerpo.

La antigua tienda de regalos Starlite frente al museo es ahora un Café de Starbucks.
La Galería Starprint, con huellas de manos y huellas de celebridades en cemento, que data de principios de la década de 1980, existió hasta que el edificio original fue demolido en 2016.
El letrero de la torre alta era el letrero más alto del condado de Orange, California.
Se eliminó el 30 de julio de 2018.
La propiedad del Movieland Wax Museum fue comprada por el Ciudad de Buena Park en mayo de 2007.
En 2013, la ciudad arrendó la propiedad a Exposiciones Premier para visualización de RMS Titánico reliquias y sus Cuerpos: la exposición.
En octubre de 2016, el edificio principal del Movieland Wax Museum fue demolido.
Museo de Cera Conti en Nueva Orleans
El solar sobre el que se asienta el Musee Conti no se instaló hasta 1777, en plena época colonial española. La calle Conti en sí era una extensión del Barrio Francés durante los años españoles, cuando la habitación en el Barrio Francés ya estaba demasiado llena.
Aunque en la actualidad el lote del Musee Conti abarca casi toda la manzana de Conti, entre las calles Dauphine y Burgundy, se trataba de propiedades independientes durante el siglo XIX.
Bienvenidos a 915-923 Conti Street, donde los niños iban a la escuela, las familias se peleaban por la herencia y se fabricaban ataúdes.

Fue a finales de la década de 1820 cuando se fundó una escuela para varones en Bourbon Street. Nombrada Academia Jefferson, la escuela no duró mucho en Bourbon antes de ser trasladada a Conti Street.
Mientras estuvo aquí, la Academia Jefferson contrató a un hombre que continuó trabajando en la escuela durante casi cuarenta y cinco años. Su nombre era J.G. Lord, y según todos los relatos, era un hombre de gran personalidad. Como señaló el historiador James William Mobley a mediados del siglo XX, «Lord debe haber demostrado ser muy querido dentro del sistema escolar», lo suficiente como para que lo mantuvieran cerca durante casi cincuenta años.
Para los niños que estudiaban en la escuela primaria, la educación era bastante similar a otros programas educativos en Nueva Orleans y el sur de Louisiana. Se les enseñó en inglés, historia, francés, escritura, matemáticas, geografía y contabilidad.
Aunque si tuviera que adivinar, me imagino que su tema favorito es la esgrima.
Después de todo, Nueva Orleans durante el siglo XIX tuvo más duelos a diario que en cualquier otro lugar del mundo. La esgrima era un deporte de caballeros; batirse en duelo con la necesidad de un caballero para demostrar su honor.
La Academia Jefferson finalmente cerró sus puertas en la década de 1880, aunque es seguro decir que quizás algunos de los espíritus de estos niños han optado por no irse nunca.

La Batalla por la Calle Conti
Fue en 1833 cuando el corso Silvestre Blasini emigró a Nueva Orleans. Con solo veinticinco años, Blasini se creía un marinero, donde se podían vivir aventuras en todo momento. Sin estar listo para ser atado, Blasini zarpó hacia México; allí conoció a Isabella. La mujer que se convertiría en su esposa.
O su concubina, dependiendo de a quién le preguntes.
Cuando Silvestre e Isabella regresaron a Nueva Orleans, se estableció como cuidador de un salón de ostras y una cafetería en el sitio donde actualmente existe el Musee Conti.
Los problemas comenzaron desde el principio. Aunque Blasini e Isabella afirmaron estar casados, los vecinos de la zona pensaban de manera diferente. Algunos vecinos se acercaron para argumentar que Blasini fue violento con Isabella, su supuesta concubina mexicana, golpeándola y haciéndola llorar. Otros susurraban que Blasini se negaba a dejar que nadie hablara mal de Isabella o se arriesgaban a encontrarse con su puño enojado.
Y, sin embargo, otros vecinos comentaron que al visitar la casa de Blasini, casi siempre encontraban a Isabella llorando. «No me reclamará como su esposa», gemía Isabella entre lágrimas, mientras se acurrucaba en una bola en la esquina de una habitación.

Cuando Isabella murió en 1848, Blasini se volvió a casar tres meses después con Emilie Charlotte de Guilly, con quien engendraría un hijo, Silvestre, Jr.
En el momento de su muerte en 1890, las dos familias fusionadas por el segundo matrimonio de Blasini se estaban desgarrando.
Blasini sacó de su testamento a los hijos de su primer matrimonio por ser «chicos malos» y causar problemas en el barrio.
El lío problemático continuó hasta el tribunal de distrito, donde el juez dictaminó que era «poco probable» que Blasini hubiera golpeado a Isabella (aunque nunca se probó de una forma u otra).
Silvestre, Jr., recibió la casa en 915 Conti Street en el asentamiento final y continuó viviendo en la propiedad hasta 1890.
Sin embargo, ¿había golpeado Blasini a Isabella, su primera esposa? ¿Era ella solo su concubina? Ese secreto permanecerá oculto para siempre.
La Calle Conti a Principios del Siglo XX y Más Allá
Los Años de la Fábrica
A finales del siglo XIX, el edificio funcionaba como fábrica de ataúdes. Durante esta era, había fábricas de ataúdes en todas partes, pero la del 917 Conti bien pudo haber sido la más grande.
Pero quizás la fábrica más conocida de la calle Conti fue la Compañía Sweet-Orr, ubicada en el 915 de Conti, el mismo terreno en el que había vivido la familia Blasini.

En la fábrica Sweet-Orr, más de 300 empleados fabricaron prendas de ropa. Un periódico de principios del siglo XX comentó que «Sweet-Orr & Co. siempre busca el interés de sus empleados». Se sabía que los salarios aumentaban periódicamente, lo que debe haber complacido a los trabajadores.
Trabajar en una fábrica de ropa, a pesar de la afirmación de Sweet-Orr de estar pendiente de sus empleados, era increíblemente peligroso. Los trabajadores eran en general niños pequeños que se veían obligados a trabajar desde el amanecer hasta el atardecer (7 a.m. – 7 p.m.) Seis días a la semana; los salarios eran abismalmente bajos; el aceite de máquina y la propia tela eran riesgos de incendio; y, lamentablemente, es común que los niños pierdan un dedo o una extremidad mientras operaban las máquinas de la fábrica.
En 1911, la ciudad de Nueva York fue testigo de su peor incendio en una fábrica de ropa, en el que la Triangle Waist Factory se incendió. 146 trabajadores murieron en un lapso de dieciocho minutos.
La fábrica de ropa Sweet-Orr no era menos peligrosa. En 1920, el edificio de cuatro pisos fue consumido por las llamas en la oscuridad de la noche. Los empleados llegaron por la mañana con un día completo de anticipación, solo para descubrir que la estructura se estaba derrumbando ante sus propios ojos.
No está claro si alguien murió en el incendio en la fábrica de ropa Sweet-Orr, pero la empresa de fabricación nunca regresó. En cuanto a sus empleados, es difícil decir si estos niños pequeños se sintieron aliviados por haber escapado de un posible destino de muerte, o si les preocupaba que sin un puesto la pobreza sería su único destino.

La Cerveza Regal
Menos de un puñado de años después del devastador incendio de la fábrica Sweet-Orr, los edificios fueron reconstruidos y se convirtieron en el hogar de una de las cervecerías favoritas de Nueva Orleans.
La American Brewing Company había abierto sus puertas a finales del siglo XIX, pero compró una bodega en el Barrio Francés en 1890. Muy pronto, la creciente compañía necesitaba más espacio y finalmente compró un edificio de casi una cuadra en las calles Bourbon, Bienville y Conti. La producción se detuvo durante los años de la Ley Seca, en los que se cambió el nombre a American Beverage Company.
La American Beverage (Brewing) Company fue una de las cuatro únicas cervecerías de la ciudad que sobrevivió a los años de la Ley Seca.
Después de 1933, la empresa se trasladó al bloque 915 Conti y volvió a hacer lo que mejor sabía hacer: elaborar cerveza, incluido el producto favorito de la ciudad: la cerveza Regal. Con anuncios como «Frijoles rojos y arroz y Regal con hielo», no es de extrañar que los habitantes de Nueva Orleans consideraban el producto como uno de sus favoritos. (Otro anuncio mostraba a un príncipe sosteniendo una cerveza, con el lema «El Príncipe Regal te saluda»).
Aunque la empresa cerró en 1962, las marcas de aceite del transporte de cerveza al segundo piso aún estropean el ascensor del Musee Conti, que supuestamente es el montacargas más grande y antiguo de todo el Barrio Francés.

El Museo de Cera Conti
Cuando Benjamin Weil e Isador Lazarus visitaron el Madame Tussauds en Londres a principios de la década de 1960, inmediatamente se preguntaron por qué Nueva Orleans no tenía algo similar.
Sin embargo, en lugar de figuras famosas, Weil y Lazarus querían contar la historia de Nueva Orleans.
Y así, se formuló el Musée Conti. Weil y Lazarus invirtieron el equivalente a $5 millones en dólares de hoy en la atracción familiar. Contrataron a un fabricante de maniquíes de París y encargaron ropa hecha especialmente en Europa.
Las figuras de cera llegaron a Nueva Orleans en 1964 a bordo de un vuelo de Pan Am, donde algunos de los afortunados incluso llegaron a sentarse en los asientos de los pasajeros durante sus viajes de larga distancia. El Musee Conti se convirtió en el único museo de cera de mentalidad histórica, y lo sigue siendo hasta el día de hoy.
Para Alex, el director del museo y empleado durante cinco años, el Musee Conti le provoca gratos recuerdos. Cuando la figura de cera de Michael Jackson fue destruida durante la construcción del Haunted Dudgeon durante la década de 1980, sólo su cabeza sobrevivió al trágico evento.
Inicialmente se colocó en el gabinete de Frankenstein, pero después de que casi fue robado (dos veces), fue retirado de la posesión de Frankenstein.
Hoy, la cabeza de Michael Jackson se puede encontrar en la oficina de Alex, junto con la mano del Conde Drácula y un solo dedo de Andrew Jackson. (Puede que estuviera demasiado nervioso para preguntar dónde estaban el resto de los cuatro dedos del general …)
Hasta el momento en que se vendió el museo en julio de 2015, después de dos años en el mercado, al personal todavía le gustaba jugar entre ellos fuera de horario. Cuando solo quedaban los empleados, se escondían en los pasillos, entre las figuras de cera con su cabello humano y ojos de cristal, y saltaban hacia sus desprevenidos compañeros de trabajo.
Además del factor espeluznante de la gente de cera, los visitantes del museo han dicho haber visto fantasmas.
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