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La prisión para estatuas caídas en desgracia de Spandau …


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una de las estatuas de Arno Breker en bronce. Las mismas representaban el ideal del régimen nacional socialista.

Anfrix/Euronews/DW  —  De estatuas para la eternidad a blanco de protestas contra injusticias eternizadas.

Son varias las estatuas que han sido destruidas en manifestaciones en todo el mundo contra el abuso de poder.

Pero a monumento caido, ¿monumento escondido en un depósito municipal?

Berlín pone en pie como solución una especie de asamblea de estauas tóxicas.

Urte Evert, las acoge como directora del Museo de la Ciudadela de Spandau en Berlín:«Creo que Alemania ya ha dado un paso adelante con algunos monumentos, porque en el pasado tuvo que lidiar con tiempos históricos como el nacionalsocialismo y la dictadura de la RDA. Pero no hemos progresado tanto con el colonialismo, un tema al que Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia se han enfrentado durante mucho más tiempo».

Aquí reposa por ejemplo el atleta del escultor del regimen nazi Arno Brecker o la campana que tiene delante fundida con una con una esvástica

Tras la revolución rusa de 1917 los soviéticos dejaron en pie estatuas del antiguo régimen pero con placas en donde demonizaban al representado. No corrió esa suerte la estatua de Lenin que estuvo desde 1970 en lo que es ahora la Plaza de las Naciones Unidas de Berlín.

La tiraron a bajo y quemaron a los dos años de la caida del muro. Hoy reposa en el Museo.

La última estatua en busca de techo es el considerado homenaje a los negreros y traficante de esclavos, del escultor Arminius Haseman. Por ahora espera descabezada, al aire libre, cubierta de pintadas.

Estatuas cuyas figuras y motivos representados han caído en desgracia para la sociedad alemana moderna.

Sus integrantes van desde figuras de las autoridades comunistas de la Alemania del Este hasta figuras del nazismo e incluso figuras muy anteriores. Algunas de estas remontándose a varios siglos en el pasado, cuyas acciones durante los interminables conflictos entre católicos y protestantes en Alemania hoy son recordadas como algunos de los momentos más sombríos y tristes en la historia de dicho país.

En la ciudadela pueden encontrarse varias estatuas de estos períodos. Incluidas varias de la obra de Arno Breker, el escultor favorito del régimen alemán de mediados del siglo XX cuyas estatuas fueron la pieza principal del pabellón germano durante la Exposición Mundial de París de 1937 (exposición histórica, ya que la Unión Soviética y Alemania compitieron ferozmente en la misma), una estatua decapitada de Kant, una estatua de Otto II cuyo brazo fue arrancado cuando la estatua fue removida de su base por sus detractores y varias estatuas pertenecientes a monumentos de guerra y figuras controvertidas.

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Cabeza de Lenin en la Ciudadela de Spandau. La misma es famosa debido a su utilización en la película «Adiós Lenin».

Muchas de estas estatuas no representan personajes de la historia, sino que son monumentos con un fuerte mensaje político como es el caso del Monumento del trabajador ferroviario caído. Controvertido monumento creado en 1918 y que representa una mirada revisionista y apologética de los eventos de la Primera Guerra Mundial sostenidos por la República de Weimar.

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Monumento del trabajador ferroviario caído.

Fuertes estrella: Spandau es una de las estructuras de las denominadas como fuertes estrella, es decir, las fortalezas y ciudadelas con formas de estrella y angulosas puntas que comenzaron a ser construidas durante el Renacimiento con el fin de contrarrestar el efecto de los cañones y la pólvora.

Armamento bélico que dejó completamente obsoletas a fortalezas anteriormente consideradas como «impenetrables», como es el caso del Castel del Monte y la, hasta ese entonces, imposible de asediar Monte de Saint-Michel.

Se calcula que en total hay más de 150 estatuas, muchas encerradas bajo llave en oscuras habitaciones. Debido a que la Ciudadela de Spandau sirvió como prisión para muchas figuras controvertidas de la historia alemana, hoy se la denomina como la prisión de estatuas.

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Algunas de las estatuas de la CIudadela de Spandau. Incluida una de las estatuas más famosas de Wilhelm II.

El Siegesallee

Entre los más interesantes a nivel visual de estos grupos de estatuas, se encuentra uno denominado como el Siegesallee. Estas estatuas que representan a 32 figuras de la autoridad real prusiana, fueron regaladas a la ciudad de Berlín por el Káiser Wilhelm II.

Durante décadas adornaron el camino principal del parque Tiergarten, el cual desembocaba en la entrada oeste del Reichstag. Si bien se encontraban en el punto más caliente de los bombardeos tanto aliados como soviéticos durante la caída de Berlín, muchas de estas resultaron relativamente intactas.

Cuando los aliados y los soviéticos tomaron la ciudad y comenzaron a dividirla, vieron a las estatuas como un símbolo desafiante de la cultura marcial prusiana de los alemanes, por lo que decidieron destruirlas tirándolas en el Teufelsberg (la montaña de basura y escombros donde se tiraron gran parte de los restos de las ruinas de Berlín durante la reconstrucción).

No obstante, gracias a la rápida intervención de varios de los curadores de los museos de Berlín, estas fueron enterradas y así se salvaron de una destrucción segura.

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Siegesallee, la corte de esculturas prusianas caídas en desgracia.

Cuando fueron redescubiertas en la década del 70 una gran controversia tuvo lugar, ya que tanto ni las autoridades occidentales ni las comunistas querían que vuelvan a ser puestas en su lugar. De hecho, el lugar original de las estatuas en el Tiergarten era, en ese entonces, ocupado por un monumento soviético a la victoria.

Por dicha razón fueron a parar donde gran parte de las estatuas caídas en desgracia en Alemania van a parar: La Ciudadela de Spandau.

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Entrada principal a la Ciudadela de Spandau.

Si bien estas estatuas pasaron varias décadas en una oscura y húmeda habitación, a partir del 2006 fueron llevadas a uno de los jardines internos de la ciudadela y acomodadas, quizás con un toque de humor sutil, a manera de corte imperial.

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Siegesallee, la corte de esculturas prusianas caídas en desgracia.

Es algo que no había ocurrido antes ni en París ni en Londres ni en Nueva York: rescatar del olvido monumentos que una vez fueron removidos. “Es algo único en el mundo”, dice Andrea Theisse, directora del museo de la Ciudadela de Berlín en conversación con Deutsche Welle. La exposición “Descubierto. Berlín y sus museos” muestra monumentos originales en los que quedó reflejada la huella de la historia de los alemanes desde el siglo XVIII hasta la era de la reunificación.

Todo lo que esta muestra exhibe moraba en la oscuridad del depósito de un museo o incluso se encontraba enterrado bajo tierra, ya sea el controvertido monumento a Lenin de Nikolai Tomski, el Decatleta de Arno Breker o las estatuas de reyes de procedencia prusa de la Avenida de la Victoria. Eso da una idea de lo difícil que les resulta a los alemanes lidiar con el arte con connotaciones políticas. “Este tipo de obras son siempre declaraciones políticas”, dice Andreas Nachama, quien, como director de la fundación Topografía del Terror, asesoró científicamente la muestra.

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Debate sobre los monumentos

Y de estas declaraciones políticas se deducen las fracturas de la historia alemana: desde el reino de Prusia hasta el imperio, la República de Weimar, el nazismo y la Alemania dividida. Mientras que los monumentos de diferentes épocas adornan la capital francesa, en Berlín fueron retirados sistemáticamente. El ejemplo más espectacular es el imponente monumento a Lenin de Nikolai Tomski, que fue inaugurado festivamente el 19 de abril de 1970 en un gran evento al que acudieron más de 200.000 personas.

Tras la caída del Muro de Berlín, muchos de los monumentos del Berlín oriental fueron desmantelados. Entre ellos, la estatua de Tomski a Lenin, que fue sepultada bajo tierra. Andrea Theissen recuerda todavía el controvertido debate que suscitó entonces aquella decisión. “Creo que, actualmente, se ha producido un cambio en la forma de pensar de los políticos. Algo así no volvería a suceder ahora”, asegura Theissen.

Las huellas de la historia

“En lugar de desmantelar los monumentos, hubiera sido mejor trabajar con ellos y llevar el debate a los ciudadanos. Ahora ha vuelto a haber una interminable discusión sobre la estatua de Lenin”, dice la directora del Museo. Así pues, la arcaica cabeza de Lenin se ha convertido en el principal punto de atracción de la muestra. Otro foco de atracción es el conjunto monumental de la Avenida de la Victoria, que el emperador Guillermo II hizo erigir en el parque Tiergarten.

La exposición muestra también 70 estatuas de los 96 monumentos individuales concebidos en el plan de Albrecht Speer, el arquitecto de Hitler, para la megalómana “capital del imperio Germania”. Muchas de las fotos muestran agujeros producidos por disparos, rostros desfigurados y miembros amputados. De nuevo, huellas de la historia, en esta ocasión de la llamada “lucha final por Berlín”.

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Esculturas conmovedoras

Además de los monumentos de corte político, la exposición exhibe ejemplos de esculturas conmovedoras que muestran la intimidad y la privacidad, como la del rey Federico Guillermo II, que durante un paseo por el parque Tiergarten llora a su esposa muerta, la popular reina Luisa, colocada junto a él en la exposición.

También puede admirarse el “Monumento a los ferroviarios caídos”, de 1928, que muestra a un fornido hombre sumido en sus propios pensamientos. Se trata de un ejemplo escultórico típico de la República de Weimar. Tras el final de la Primera Guerra Mundial, se erigieron en toda la ciudad obras de homenaje a los más de dos millones de soldados alemanes caídos. Esta exposición única no es solo para saber más sobre política, sino que también sacude las emociones y consigue que la historia reviva.

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