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Descubriendo Briviesca y la comarca de La Bureba …


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En La Bureba encontrarás escenarios propios de ‘Juego de Tronos’

L.B.V.(J.Álvarez)/Aguilar de Bureba  —  La Bureba. Se trata de una comarca situada en el nordeste de la provincia de Burgos, puente entre la meseta castellana y la cornisa cantábrica y, por tanto, con elementos de una y otra: algo de verde en el paisaje junto al característico aspecto seco, montañas rodeando grandes llanuras y páramos…

Regada por ríos minúsculos como el Homino, el Oroncillo, el Oca y el Tirón al Ebro, algunos de ellos han excavado desfiladeros como el de Pancorbo, donde se sitúa el llamado Corredor de La Bureba, paso ancestral que comunicaba la región ya desde la Prehistoria.

De hecho, no es casualidad que allí se encuentre Atapuerca y que a aquellos primitivos pobladores les siguieran luego otros como los autrigones. Éstos, probablemente de origen céltico -posteriormente rebautizados várdulos-, tuvieron su capital en Briviesca.

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Fuero de Briviesca

Briviesca está en pleno cruce de caminos, entre Madrid y la frontera francesa, a sólo cuarenta kilómetros de Burgos y rodeado de multitud de pueblos menores que pueden ser carne de turismo en las condiciones propuestas al principio del post.

Lo facilita su red de carreteras comarcales, heredera de la romana; por algo allí confluían la Vía Aquitania y la que enlazaba Hispania con Roma (por cierto, hoy recuperada para los visitantes).

En realidad, Briviesca no ofrece al curioso únicamente su pasado antiguo. También es importante el medieval, especialmente desde que Alfonso VII le otorgase el primer fuero de la provincia burgalesa en el año 1123 (posteriormente confirmado por Fernando IV en 1299).

En el siglo XIV, la villa pasó a ser propiedad de Blanca de Portugal (nieta de Alfonso X el Sabio), quien la reconstruyó en su ubicación actual. Lo hizo siguiente pautas urbanísticas racionales, anómalas por entonces, de ahí que Isabel la Católica erigiese el campamento de Santa Fe (Granada) siguiendo su modelo y por eso también ambos sitios están hermanados.

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Colegiata de Santa María

Por un breve tiempo, Briviesca fue capital del reino al acoger la celebración de las Cortes de Castilla en 1387, lo que, unido a todo lo descrito, convierte la ciudad (pese a que no llega a siete mil quinientos habitantes, lo es desde que así se lo concedió la reina regente María Cristina en 1894) en un destino de interesante potencial turístico.

Entre los edificios religiosos hay que destacar la iglesia de San Martín (plateresca) y la excolegiata de Santa María (neoclásica), mientras que en arquitectura civil cabe citar la Plaza Mayor (con su quiosco de principios del siglo XX), la casa palacio de los Martínez-España (barroca), el palacio de los Torre (siglo XVII), el de los Soto Guzmán (XVII) y, la casa de los Salamanca.

Mención aparte para el conjunto monumental de Santa Clara, compuesto por iglesia (atención al fantástico retablo manierista-romanista, en la foto inferior), casa solariega, monasterio y hospital, todo ello levantado en el siglo XVI y hoy declarado Monumento Nacional.

También para el hospital de Nuestra Señora del Rosario, que tiene un bello claustro herreriano y actualmente alberga dependencias municipales.

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Parte central del retablo del monasterio de Santa Clara

Si quieren visitar todo esto, una buena fecha podría ser en mayo porque el día 9 tiene lugar la festividad de Santa Casilda, con una romería en honor de la que es patrona de la localidad, o del 15 al 16 de agosto, típicas fiestas patronales en honor de Nuestra Señora y San Roque.

También podría ser el 19 de marzo, cuando llega la Feria de San José (también llamada Feria de los Novios porque se antes se aprovechaba para pactar matrimonios).

Son algunas ideas pero la verdad es que cualquier momento es bueno. Al fin y al cabo, allí esperan no sólo las maravillas descritas sino otras muchas de las rutas por los alrededores (santuario de Santa Casilda, Poza de la Sal, Oña, Frías, Pancorbo…), además de la espléndida gastronomía (almendras garrapiñadas, cordero, cuajada, morcilla, etc), ensalzada mediante jornadas ad hoc como la Rogativa de la Tabera (paella popular y un juego de tabas), el Día del Choricillo (degustación en grupo de la los productos de la matanza, en Carnaval) y el Día de la O (una especie de prólogo a la Navidad).

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Cúpula del monasterio de Santa Clara

Historia de la Comarca de La Bureba

COMARCA LA BUREBA
Si hay una comarca bien definida en tierras de Burgos, es ésta de la Bureba. Una extensa comarca situada al noreste de la Provincia, rica en paisajes, arte e historia, regada por múltiples arroyos y riachuelos que llevan sus aguas por el Homino y el Oca hacia el Ebro. Una «Castilla en miniatura», donde es fácil encontrar sus raíces, «el corazón de las tierras de Burgos», al decir de Azorín, y de todas las regiones naturales de España una de las más bonitas.

Es una de las primeras comarcas que adquieren personalidad definitiva dentro del condado castellano. La línea de castillos roqueros de Poza de la Sal, Pancorbo y Monasterio de Rodilla dieron refugio y facilitaron la repoblación cristiana, en su línea de reconquista hacia el Duero.

La fertilidad de sus suelos y el histórico e importante paso obligado, el Corredor de la Bureba, son los componentes que precipitan la ocupación humana de estos territorios en tiempos muy pretéritos.

En las entrañas de sus tierras, en la Sierra de Atapuerca, se han hallado los restos más antiguos que se conocen de seres humanos en Europa, los restos del Homo Antecessor, especie que pobló estos lugares hace más de un millón de años.

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La ocupación continuada de sus tierras, con aportaciones de todas las culturas que atravesaron el obligado paso, definieron a los que encontraron los invasores romanos a su llegada a Iberia (En Quintanabureba exactamente fueron hallados, en 1924, cuatro sarcófagos paleocristianos intactos, con sus tapas y restos humanos dentro).

Los Austricones, una de las tribus vasca a decir de muchos, poblaron esta tierras e hicieron su capital a la actual Briviesca, que todavía sigue ostentando ese título.

Esta misma particularidad conformó la fuerte personalidad de su población, que conforma una unidad política con entidad propia que se convierte en el primitivo embrión del Condado de Castilla.

El reino de Nájera-Pamplona, antecesor del Reino de Navarra, también consideró esta comarca como tierras suyas y de lo que posteriormente sería la zona de frontera con la hermana y rival Castilla.

Navarra perdió este territorio de forma definitiva tras el Laudo arbitral del Rey Enrique II de Inglaterra de marzo de 1177, al que los reyes Alfonso VII de Castilla y Sancho VI de Navarra habían condicionado en sus disputas, después de firmar una tregua en agosto de 1176.

El condado de La Bureba, fue unión entre las tierra llanas y abiertas y de sus múltiples pueblos. Superpuesta al condado se constituyó la merindad en el siglo XII. La Merindad de la Bureba permaneció hasta el siglo XVIII dando personalidad a la entidad política.

La Reconquista dió paso a a la repoblación por gentes llegadas del norte de la Península, no muy lejanos: campesinos, pequeña nobleza y hombres de iglesia. Sin el peligro militar, lo pueblos se agrupan alrededor de la iglesia, la fuente o el camino.

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 Cruce de caminos

El paso obligado de Pancorbo, el Corredor de la Bureba, siempre ha marcado a la comarca.

Si, en tiempos prehistóricos lo atravesaron las emigraciones, africanas primero y asiáticas después, que llegaban de Europa en tiempos del Imperio Romano, se convirtió en un importante cruce de calzadas que seguían los caminos marcados por la naturaleza; el camino de la Castilla del Duero -la calzada de Astorga por Monasterio de Rodilla, la Tritium Autrigonum romana-, el camino de La Rioja y del valle del Ebro -la calzada de Zaragoza, por Las Lomas hacia Cerezo de Río Tirón, Segisamunculum en época romana- y el camino del norte por Poza de la Sal, la llamada Flavia Augusta Salionca por los romanos.
Ni que decir tiene que el Camino de Santiago tiene su paso por aquí.

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