La ciudad que lleva siglos sumergida en el Mediterráneo …

Ciudad sumergida de Kekova
L.B.V.(J.Alvarez)/LaVanguardia — Kekova es una pequeña isla de la costa de Turquía, frente a la región anatolia de Kaleköy. Apenas tiene un puñado de kilómetros cuadrados y la mayor parte del año está deshabitada, salvo por algunos ancianos.
Pero eso no quiere decir que esté vacía. De hecho, cada vez se puede ver más gente hollando su suelo, ya que se ha convertido en un rincón de moda para quienes visitan el país formando el Parque Nacional homónimo.
Y la culpa de todo la tuvo un terremoto que azotó ese pedazo de tierra dos siglos antes de Cristo, destruyendo la ciudad que allí se alzaba, Simena, y sumergiéndola bajo el mar.

Lo bueno es que las aguas son tan cristalinas que permiten ver los restos nadando con unas simples gafas: calles, edificios, el puerto… Las típicas goletas de madera que organizan excursiones suelen echar el ancla por allí para facilitar a sus clientes la visión, aunque el monumento más atractivo para las cámaras es el sarcófago licio de piedra que parece flotar como un barco invertido en la superficie.
Al oeste hay una cala con una playa-no muy cómoda porque se de guijarros en vez de arena- donde suelen atracar yates y embarcaciones. Allí había antes una basílica.
También abundan las cuevas naturales y, como suele ser habitual en el Mediterráneo, una de ellas recibe el nombre de Gruta Azul por el fuerte tono del agua; es doblemente interesante porque se puede entrar en su interior navegando.

En el centro, dominando el entorno, la mole del castillo levantado por los cruzados bizantinos -luego tomado por los otomanos- de Kaleügaçiz: las distancias engañan y puede llevar una hora llegar hasta él por un sendero serpenteante, entre laderas salpicadas de innumerables y peculiares sarcófagos licios y una necrópolis grecorromana.
Por último, en Kaleköy se puede descansar un poco y recuperar el aliento: hay cuatro casas y un par de bares.
El pasado de Kekova, isla turca en el mar Mediterráneo, es muy problemático. Sus distintos nombres son testigo de esas luchas antiguas por su dominio. Este pedazo de tierra deshabitada fue una vez cuna de la civilización.
Después de la ocupación italiana de Castelrosso (1923), pequeña isla griega del archipiélago del Dodecaneso, Kekova -habitada en verano para la recolección de leña- fue motivo de disputa entre Italia y Turquía. Finalmente fue concedida a los turcos en 1932. Su historia, sin embargo, se remonta a muchos años antes.

Las ruinas de la antigua ciudad de Licia, en la isla turca de Kekova
Italia y Turquía se disputaron el dominio de la isla de Kekova a principios del siglo XX
En el siglo II, la ciudad de Licia, ahora parcialmente sumergida, era un pequeño pueblo de pescadores situado en la parte norte de la isla. Y más adelante se convirtió en un puesto avanzado de los Caballeros de Rodas. Parte de la antigua ciudad está situada en tierra firme y sólo es frecuentada por los pescadores aún hoy en día. Pero la mezcla de historia antigua, medieval y moderna está convirtiendo a Kaleköy (el nombre moderno de Licia) en uno de los lugares más visitados en Turquía.
Para visitar las zonas más antiguas y sugerentes, sin embargo, los visitantes tienen que quitarse los zapatos y ponerse unas gafas y un tubo. La mitad de Licia quedó bajo el mar’ hace veinte siglos por culpa de un terrible terremoto. El pueblo fue destruido casi por completo y los restos que terminaron destruidos se pueden ver hoy en día a través de las cristalinas aguas.

Kaleköy fue reconstruido para convertirse en un importante puerto en el período bizantino y luego fue abandonado por completo a causa de las incursiones árabes.
Pero aún hoy se puede admirar el castillo de los Caballeros de Rodas y la necrópolis de Licia con vistas al mar, ambos rodeados de olivos.
Un poco más lejos, una escalera desciende directamente al agua, conectando la parte continental con las ruinas sumergidas.
Toda la región de Kekova fue declarada bien protegido por el gobierno turco en 1990. Entonces se prohibieron las inmersiones y la natación.
Hasta hoy, cuando se han levantado las restricciones y se puede visitar una parte limitada de las ruinas sumergidas de Licia. En el siglo II, la ciudad de Licia, ahora parcialmente sumergida, era un pequeño pueblo de pescadores.
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