Orígenes del Fútbol …

LaVanguardia(I.Margarit)/bubblefootall.es/OKDiario(P.González)/BBC News(V.Smink) — Espectáculo de masas, vertiginoso baile de cifras, escaparate de astros, el fútbol es un verdadero fenómeno social. En nuestros días, los futbolistas de élite se han convertido en reclamo publicitario, portada de revistas del corazón, ídolos, en suma, de un firmamento mediático que cada vez cuenta con menos héroes.
Todos sabemos que el fútbol burbuja tiene su origen en el denominado deporte rey, el fútbol o soccer, como se le conoce también en algunos países de habla inglesa.
El origen de este deporte se remonta a épocas ancestrales. El “juego del balón” gozaba en la antigua China de gran predicamento, especialmente en medios militares, donde se consideraba un excelente ejercicio muscular. Equipos formados por hombres expertos golpeaban la pelota con la cabeza, los pies y los hombros, dirigiéndola hacia una meta.
El primer deporte parecido al fútbol se remonta a más de 2 milenios atrás en el tiempo, durante la época de la dinastía china Han. En esa época se practicaba una disciplina que formaba parte del entrenamiento militar, en el que se hacían apuestas importantes.
Algunas diferencias con el deporte actual con que se podían utilizar los pies además de dar patadas al balón, y que el capitán del equipo perdedor era castigado en publico siendo azotado, un final tan violento como era el propio juego en esa época.
Ya en el siglo VI a. C., se practicaba el kémari en Japón y representaba, en cierto modo, un rito religioso. Los jugadores disputaban el encuentro con un balón relleno de pelos de animal, vestidos con unas túnicas tan majestuosas como incómodas. El objetivo era que, en un espacio de veinte minutos, el balón permaneciera en el aire sin poder tocar tierra.

representación moderna del Kemari
Las siguientes evidencias sobre el origen del fútbol datan de la dinastía Han, de hace 2.200 años. En esa época se practicaba un deporte de masas llamado ts´uhkúh, cuyo significado es “dar patadas a un balón de cuero”.
El juego se practicaba utilizando las manos y los pies de una forma relativamente violenta y se consideraba un método de adiestramiento militar, que mientras se llevaba a cabo, los espectadores hacían apuestas.
La costumbre de sacrificar al capitán del equipo perdedor ya había evolucionado, entonces el líder era flagelado en público.
En Corea, en el reino de Shilla, hace unos 1.500 años, también se practicaba un juego de pelota similar, como estrategia de entrenamiento militar, llamado chukkuk.
El ts´uh pasó a Japón en el ts´u kúh donde resurgiría como un juego de las cortes llamado kemari. Allí fue resurgiría como un juego de las cortes y fue denominado kemari.
En este deporte la habilidad sustituyó a la fuerza bruta, característica particular de los jugadores chinos. Los príncipes y cortesanos se reunían en un patio, que hacía las veces de campo de juego, mari-no-niwa, para jugar con una pelota,ma-ri, confeccionada con piel de cerdo o de ciervo.
Antes de empezar la partida, todos los jugadores debían bendecir la pelota en un altar. Se rezaba por la prosperidad y la paz y allí se comenzaba el juego.
Jugaban 6 u 8 personas al mismo tiempo, pero nadie ganaba ni perdía, sino que solo se disfrutaba del juego. Era una de las características principales del kemari.
En occidente los juegos se practicaban de forma diferente y tenían otra finalidad. Se utilizaban colores para diferenciar a los equipos y los enfrentamientos eran entre los jugadores, como en el caso de las carreras de cuádrigas.
Los romanos tenían un juego similar a la kemari, cuyo objetivo era quitar la pelota al equipo contrincante.

En el mundo occidental se habla de la “esferomaquia”, original de la Atenas del siglo IV a. C. Su versión romana, el harpastum , se propagó por las provincias del Imperio, aunque esta debería resultar una actividad más dura, más parecida al rugby que al fútbol, por lo que se deduce de los escritos.
Durante la Edad Media, juegos análogos se difundieron por Bretaña y Normandía (soule), así como por la península itálica (calcio). En el siglo XIV, el rey Eduardo III de Inglaterra amonestaba a sus servidores para que renunciaran a “tan inútil distracción” y se ejercitaran más en el tiro con arco.
Descripciones extraídas de varias obras de la época dan pie a considerar la posibilidad de que el fútbol fuera una práctica habitual en la Europa renacentista. Y al desarrollarse las competiciones entre localidades vecinas, los encuentros solían degenerar en auténticas batallas campales. Eso provocó que tanto monarcas ingleses como escoceses prohibieran durante largo tiempo este juego bajo pena de sanción.
La violencia de este tipo de juegos hizo que en el siglo XIV se declararan ilegales en Inglaterra, mientras que para esa misma época en Francia se consideraba como una práctica que no podía entrar en la lista de ejercicios beneficiosos para el cuerpo. En el siglo XV se amenazó incluso a quienes jugaran con la excomunión y una multa equivalente a la paga de 100 días.
En el siglo XVI apareció en Italia el Calcio Fiorentino, por nacer en Florencia. Los equipos estaban formados por 27 jugadores y tenían que conseguir más puntos que los contrarios introduciendo la pelota en un agujero que había a cada uno de los lados del campo. Si se lograba se conseguían 2 puntos, pero un fallo le daba medio punto al otro equipo. Lo controlaban 8 árbitros y los torneos estaban formados por 4 equipos. Tras dos siglos sin jugar, Mussolini lo volvió a poner de moda para promocionar la cultura del país.
En la actualidad, aun es materia de debate cómo fue que se introdujeron las reglas del juego en Inglaterra desde el origen del fútbol, mil años después de la invasión romana.
Las primeras instituciones y el Campeonato del Mundo
Para la mitad del siglo XIX se empezaron a regular las normas que regían los diferentes tipos de juegos de Gran Bretaña. Se redactaron por escrito las reglas para que todo el mundo supiera cómo jugar del mismo modo y así evitar los problemas que se producían cuando se enfrentaban entre escuelas, ya que en algunas se podía coger la pelota con las manos mientras que en otras estaba prohibido, algunos permitían dar patadas al rival y otros no, y un inmenso conjunto de diferentes normas.
Las reglas se hicieron oficiales tomando como base las denominadas reglas de Cambridge, cuya universidad tenía regulada su forma de jugar desde el siglo XVI. Se fundó la FA (Football Association) y la asociación de fútbol, con la diferencia de que una de ellas permitía coger el balón con las manos y la otra no, dando lugar a lo que hoy conocemos como fútbol o soccer (solo con los pies) y al football o rugby (que permite coger el balón con las manos).
En 1863 se constituyó en Londres la “English Football Association”, primera entidad futbolística que codificaba las reglas de juego. Ocho años después se disputó la Copa de Inglaterra, mientras que en 1882 tuvo lugar el primer encuentro internacional (Inglaterra-Escocia). Ya en 1904, Francia, España, Suiza, Bélgica, Holanda, Dinamarca y Suecia constituyeron la Fédération Internationale de Football Association (F.I.F.A.) a la que un año después se adhirieron las federaciones de Alemania, Austria, Gran Bretaña, Italia y Hungría.
Robert Guérin, “el padre de la FIFA”, impulsó la ampliación del ámbito de las competiciones, lo que dio pronto pie a la idea de celebrar una Copa del Mundo de Fútbol, ante la expectación que el juego despertaba. La aspiración quedó truncada por el estallido de la Primera Guerra Mundial. Este proyecto, perfeccionado por el sucesor de Guérin, Daniel B. Woolfall, se volvió a plantear en 1919, tras el fin de la Gran Guerra. Jules Rimet, el tercero de los presidentes de la Federación, fue el principal artífice de esta empresa, viendo el éxito de este deporte en los Juegos Olímpicos de Amberes (1920) y Atenas (1924). En 1930 se disputaría la primera Copa del Mundo organizada por la FIFA, con sede en Uruguay (selección que ganaría el campeonato).

El fútbol empezó a ganar popularidad y se empezaron a cobrar entradas para ver los partidos, lo cual llevó a algunos equipos a empezar a ofrecer a los jugadores cantidades de dinero por jugar, algo que la FA no quiso y por lo que prohibió que se pudiera contratar jugadores profesionales. Pero algunos equipos se separaron y fundaron su propia asociación, lo cual obligó a dar marcha atrás y aceptar la profesionalización. Para poder cubrir los gastos de los jugadores,los equipos más fuertes organizaron una serie de partidos en los que se enfrentaba todos, dando lugar a la primera liga de la historia.
Variantes del fútbol
Los cambios en la normativa y su expansión a todo el mundo ya son conocidos por todos. Y es de ahí de donde han salido después algunas variantes del soccer tradicional, como es el caso del fútbol playa, el fútbol tenis o nuestro querido bubble soccer, una modalidad relativamente nueva y altamente adictiva en la que se simplifican mucho las normas y se juega de una manera muy peculiar, pero que es igual de histórica que el deporte del que se extrajo la idea para desarrollarlo. De hecho, la velocidad a la que crecen los campos de bubble fútbol hace que algunos ya se planteen empezar a formar ligas.
Teoría Guaraní – Manga ñembosarái
La teoría se basa en los hallazgos del sacerdote español Bartomeu Meliá, quien asegura que el registro más antiguo que existe sobre el balompié está en el primer diccionario de la lengua guaraní, escrito en 1639 (es decir, más 200 años antes de que los ingleses crearan la FA).
Allí se describe el manga ñembosarái, un juego que practicaban los indígenas en San Ignacio Guazú, la primera misión jesuita fundada en Paraguay.

Pintura de una misión jesuítica que muestra a los guaraníes jugando al «manga ñembosarái» en la plaza.
El juego consistía en dos equipos que se pasaban con los pies una pelota de goma, hecha del caucho.
«El objetivo era que la pelota no dejara de saltar, que no parara», le dijo a BBC Mundo la historiadora Margarita Miró, funcionaria de la Secretaría Nacional de Cultura quien estuvo a cargo de la investigación histórica del documental.
«Lo jugaban los varones los domingos por la tarde después de la misa y había apuestas a ver quién ganaba», describió Miró.
Sin arcos
A diferencia del fútbol actual, el manga ñembosarái se jugaba sin arcos. Era más parecido a lo que hoy llamaríamos «hacer jueguito», y el equipo que perdía era el que primero se cansaba.
A pesar de esa discrepancia, los habitantes de San Ignacio Guazú, en el departamento de Misiones, en el sur de Paraguay, creen que su ciudad debería ser reconocida como la cuna del fútbol.
«Creemos que los ingleses pudieron haber sacado la idea para crear el fútbol después de ver a los guaraníes que fueron llevados a España por los jesuitas, y que pudieron haber demostrado el juego ante la realeza, con la presencia de algún inglés que estaba de visita», afirmó Máximo Génez, concejal municipal y miembro de la comunidad guaraní de San Ignacio, quien ha investigado los orígenes de su pueblo.
Según las autoridades paraguayas, no es sólo en el diccionario «Tesoro de la Lengua guaraní», escrito por el sacerdote Antonio Ruiz de Montoya en 1639, donde se hace referencia al balompié.

El artículo publicado por L’Osservatore Romano en junio de 2010, reconociendo que el fútbol nació en Paraguay.
También en el libro «Las Misiones del Paraguay», publicado en 1771 por el jesuita José Cardiel, aparece una descripción del manga ñembosarái, juego al que además se menciona en varias de las «cartas anuas» que los jesuitas enviaban a sus superiores.
¿Quién le enseñó a quién?
Pero ¿cómo pueden los expertos saber que fueron los guaraníes los que inventaron el juego y no los propios jesuitas?
Para Meliá, la prueba definitiva surgió tras el hallazgo de una tribu en Brasil que nunca había estado en contacto con otras civilizaciones y que jugaba al balompié de la misma forma descrita en los textos guaraníes.
Incluso la propia Iglesia católica reconoció la autoría de los indígenas en una nota publicada en L‘Osservatore Romano, el periódico oficial del Vaticano.
En el artículo titulado «Cuando los guaraníes inventaron el fútbol», publicado en 2010 durante el Mundial de Sudáfrica, la Santa Sede se refirió a «los antepasados de los paraguayos y los orígenes del fútbol moderno».
«Tenemos un testimonio preciso e inequívoco que nos dice que (…) una actividad singularmente parecida al fútbol moderno existía, no ya en tiempos remotos, sino con toda probabilidad en el siglo XVII e incluso a mediados del siglo XVIII. ¿Dónde? Precisamente en Paraguay.
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