La primera aparición mariana fotografiada y filmada ocurrió, sorprendentemente, en Egipto en 1968 …

Una de las fotografías más difundidas, procedentes de videos
L.B.V.(J.Álvarez)/ABC(M.A.) — Las apariciones marianas, es decir, las manifestaciones públicas de la Virgen María, han formado parte del credo católico desde hace casi dos milenios. Pese a la cantidad de testimonios, este tipo de fenómeno ha sido históricamente esquivo para su plasmación gráfica, salvo en artes plásticas… hasta que 1968 se hicieron unas cuantas fotografías de uno en un sitio tan sorprendente como El Cairo: la aparición de Nuestra Señora de Zeitoun.
La primera mariofanía documentada tuvo lugar en el año 40 d.C., cuando una tradición medieval dice que el apóstol Santiago vio a la Virgen del Pilar en lo que hoy es la ciudad española de Zaragoza. Desde entonces hay noticias de muchas más, algunas de ellas de fama internacional como la de la Virgen de Guadalupe en México, la de Fátima en Portugal o la de Lourdes en Francia, por citar las más señaladas y reconocidas por la Iglesia.

La Virgen del Pilar, talla gótica del siglo XV
Porque, en general y pese a lo que se piensa, la Iglesia suele mostrarse inicialmente escéptica y reticente a aceptar la veracidad de esos episodios, sometiéndolos a la correspondiente investigación. Fruto de ésta será su posicionamiento final, con aprobación si considera convincente el caso o rechazo si lo juzga una impostura patente. La mayoría de las veces le da la consideración de revelación privada y opta por una solución de compromiso al dejar libertad a sus fieles para que crean en ello o no.
Por supuesto, son muchas las voces que denuncian las apariciones marianas como resultado de alucinaciones colectivas o de una sublimación extrema de la devoción popular, cuando no del fruto de manipulaciones interesadas – casi siempre se funda un santuario con todo lo que implica de negocio-. El hecho de que los videntes siempre sean personas de muy humilde condición, de fe muy simple, más el manto de secretismo con que suelen ser envueltas, acentúa la desconfianza.

El barrio de Zeitoun, en El Cairo
Hay que tener en cuenta todos estos condicionantes y factores al analizar lo ocurrido en 1968 en un suburbio de El Cairo llamado Zeitoun. Habrá quien se extrañe de un escenario tan insólito, ya que Egipto es mayoritariamente musulmán, pero no hay que olvidar que conserva una comunidad cristiana, la copta, cuyos miembros suponen entre un diez y un veinte por ciento de la población. Se dividen entre ortodoxos y católicos, aunque también hay una Iglesia Evangélica Presbiteriana Copta, pero no nos interesa aquí porque los protestantes rechazan las mariofanías al centrar su fe exclusivamente en Cristo.
Los coptos conservaron su religión cuando el país se convirtió masivamente al islam, pese a lo cual hablan árabe y sólo usan su lengua -una variante del antiguo demótico combinada con el alfabeto griego- en el culto religioso, que sigue la tradición litúrgica alejandrina. Sin embargo, eso no les ha evitado la marginación, residiendo en barrios propios y dedicándose a los peores trabajos como el de los zabbaleen (basureros). Ahora bien, no todos los coptos son pobres y la historia de Nuestra Señora de Zeitoun empieza precisamente de la mano uno de los que gozaban de mayor acomodo en el primer cuarto del siglo XX.
Corría el año 1920 cuando Tawfiq Jalil Ibrahim, un rico propietario copto, tuvo un sueño en el que se la aparecía la Virgen María pidiéndole que, en lugar del edificio que planeaba construir en el citado barrio de Zeitoun, levantara una iglesia. A cambio, ella honraría el lugar de forma singular: con una aparición cinco décadas después. Tawfiq atendió el ruego y contrató al arquitecto italiano Leomingelli para el proyecto, que tomó forma inspirándose en la iglesia de Santa Sofía, la de Estambul, en la intersección entre la calle Touman Bey y la avenida Jalil.

Encuentro entre Nasser y obispos coptos en 1965/
Dedicada a Santa María, obviamente, y consagrada en junio de 1925 por el obispo Anba Atanasio, es un pequeño templo de color ocre asentado sobre un terreno que en otros tiempos era un olivar (de hecho, zeitoun significa aceituna en árabe); pero no uno cualquiera sino el que emplearon Jesús y sus padres para descansar durante su huida a Egipto. Al menos eso es lo que cuenta una tradición copta, si bien la iglesia de San Sergio, también cairota (está en pleno barrio copto), reclama para sí ese honor.
Todo esto no hubiera tenido mayor trascendencia de no ser porque en la noche del 24 de baramhat de 1684, fecha del calendario copto equivalente a nuestro 2 de abril de 1968, sucedió lo que ha dado fama al sitio. Un mecánico de la empresa de autobuses públicos llamado Mohamed Farouk Atwa estaba trabajando en el garaje que había frente a la iglesia cuando vio a una mujer arrodillada junto a la cruz que corona la cúpula central. Según otra versión, el primero en verla fue el vigilante de seguridad, Abdel Aziz Ali.
En cualquier caso, pensaron que se trataba de una suicida y avisaron a la policía. Sin embargo, aquella silueta, vestida de blanco, parecía irradiar luminosidad incluso al moverse y empezó a rumorearse que se trataba de la Virgen, a pesar de que muchos de los presentes eran musulmanes. Y es que en poco tiempo se había formado una multitud de curiosos que los agentes trataron de dispersar al concluir que sólo se trataba del reflejo de la luz de las farolas. Su esfuerzo resultó inútil y únicamente la súbita desaparición de la misteriosa silueta al cabo de un par de minutos puso punto final al suceso.
Pero en realidad era un punto y seguido. Al cabo de siete días se repitió la aparición y siguió haciéndolo con regularidad, incluso varias veces por semana, durante los meses y años siguientes; ocasionalmente se manifestaba con el Niño Jesús en sus brazos, o en compañía de San José y de un Jesús preadolescente. Casi siempre iba acompañada de otros efectos luminosos (destellos desde las cinco cúpulas, estrellas cayendo hacia las mismas) o de otra naturaleza (caso de palomas brillantes volando alrededor de la figura, olor a incienso y nubes con forma humana). Las calles se abarrotaban cada noche, como si de un espectáculo se tratara.

Otra célebre foto tomada en Zeitoun
El papa Cirilo VI, cabeza de la Iglesia Copta, nombró una comisión para investigar los hechos; al contrario de lo que suele hacer la Iglesia Católica, no incluía científicos sino exclusivamente sacerdotes, entre ellos los obispos Samuel, Atanasio y Gregorio, este último al mando. Samuel declararía que «la Virgen María apareció con un cuerpo luminoso completo, como si fuera una estatua radiante y fosforescente» y que movía «las manos en señal de bendición»; Atanasio afirmó haber asistido al espectáculo «ocho o nueve veces».
El 28 de abril, un delegado de Roma acudió también a contemplar el fenómeno por orden de Pablo VI, a quien avisó una congregación de monjas de El Cairo; no obstante, dejó el asunto en manos de su homólogo copto quien, como consecuencia de las pesquisas, confirmó oficialmente las mariofanías el 4 de mayo. Cabe decir que para entonces eran decenas de miles las personas que aseguraban haber visto personalmente el milagro. Una de ellas, alguien tan insólito como el mismísimo Nasser, presidente del país, pero también muchos periodistas y fotógrafos.
De hecho, el gran elemento distintivo frente a otros casos fue que, por primera vez, se documentaba fotográfica y televisivamente una aparición mariana. Las imágenes, eso sí, resultan bastante confusas y no aclaran gran cosa. En las de vídeo únicamente se aprecian grandes fuentes de luz en cada cúpula, mientras que las fotos son ambiguas, borrosas y bastante grotescas; en algunas parecen apreciarse siluetas de palomas; en otras una figura con rostro humano demasiado familar.
Familiar porque se parece sospechosamente a la de la Medalla Milgarosa de la Inmaculada Concepción que hizo famosa Santa Catalina Labouré, una monja francesa que en el siglo XIX tuvo una visión en la que la Virgen le pidió que plasmase su imagen en ese formato oval. En el anverso presenta su figura de cuerpo entero pisando una serpiente sobre un globo y emanando rayos de sus manos; en el reverso, una cruz superpuesta encima de una M, con el Sagrado Corazón y el Inmaculado Corazón de María debajo, todo ello rodeado por doce estrellas.

Izquierda: las luminarias que se suelen identificar con palomas. Derecha: en tamaño aumentado
Eso pasó en 1830 y sirvió para dar un impulso al proceso de convertir en dogma la Inmaculada Concepción, pues hasta entonces no lo era y estaba muy discutido (lo terminó haciendo Pío IX veinticuatro años más tarde). Entretanto, las medallas se hicieron muy populares, incluso en Egipto, donde se encargaron de difundirlas las misiones católicas. Así que se trata de una iconografía muy conocida entre los cristianos del país; al menos, por aquel entonces.
Y no era un contexto fácil. En 1968 se respiraba cierto desánimo por la derrota del año anterior en la Guerra de los Seis Días, en la que los egipcios perdieron frente a los israelíes parte de su territorio (la Franja de Gaza y la Península del Sinaí); un desastre que muchos achacaron a la pérdida de valores espirituales tradicionales (Nasser se había embarcado en una política de revolución modernizadora laicista que se conoce como socialismo árabe). Algunos estudiosos consideran ese panorama como un influjo a tener en cuenta a la hora de dar expliación a la manifestación de Nuestra Señora de Zeitoun y sus presuntos milagros.
Porque se documentaron milagros, fundamentalmente curaciones de enfermos graves o desahuciados, sordos, mudos (entre ellos Mohamed Farouk Atwa, que según otra versión era obrero de la construcción y salvó un dedo gangrenado), pero también de características todavía más fantásticas, como un cuadro de la Virgen que parecía cobrar vida propia en el aire o la aparición de la Virgen a una noruega de Oslo anunciándole lo que iba a pasar en El Cairo. Una comisión nombrada ad hoc se encarga de registrar los casos. En todo esto se parece a otras apariciones marianas, aunque se diferencia en que aquí no hay peregrinaciones, al tratarse de un país musulmán.

La Medalla Milagrosa impulsada por Santa Catalina Labouré/
Aparte de la necesidad de los coptos de sacudirse de encima la marginación social que sufrían, la predisposición a ver lo que se quiere, frecuente en las personas muy devotas, es la explicación apuntada por los sociólogos. En ese sentido, la antropóloga estadounidense Cynthia Nelson, que visitó la iglesia varias veces para asistir en persona a la mariofanía, regresó sin atisbar más que unas luces intermitentes. No tuvo más oportunidades, pues en 1971 cesaron las apariciones.
Para entonces, Cirilo VI había declarado festivo el 24 de de barmahat (2 de abril) y el nuevo Papa copto, Shenouda III, mandó erigir otro templo bajo la advocación de Nuestra Señora de Zeitoun (ambién se ha construido un hospital homónimo al lado). Por cierto, la vecina iglesia de Nuestra Señora de Warraq también acogió su propia presunta mariofanía en 2009, con bastante menos repercusión y aún más dudas.
Las últimas apariciones marianas reconocidas por la Iglesia
El Papa Francisco advertía hace unos días que «la Virgen no es la jefa de Correos que envía mensajes todos los días» y ponía en guardia a los fieles ante supuestas visiones. Éstas son las últimas aprobadas por la Santa Sede
Nuestra Señora de Laus
Monumento de Pindrau a Nuestra Señora de Laus
El domingo 4 de mayo de 2008, el obispo de Gap (Francia) anunciaba durante una Misa celebrada en la villa alpina de Laus, la aprobación oficial de la Iglesia de las apariciones marianas atestiguadas en esta villa de los altos Alpes franceses por la vidente Benoîte Rencurel entre 1664 y 1718. Eran las primeras apariciones marianas reconocidas oficialmente en el siglo XXI por el Vaticano.
«Nadie está obligado a creer en las apariciones, incluso en aquellas reconocidas oficialmente; pero si son una ayuda en nuestra fe y nuestra vida diaria ¿Por qué habría que rechazarlas?», señaló entonces monseñor Jean-Michel di Falco, que animó a los fieles a orar en el santuario de Nuestra Señora de Laus. El lugar ya atraía entonces a unos 120.000 peregrinos al año.
Benoîte Rencurel era una joven pastora analfabeta de 17 años cuando al parecer se le presentó la Virgen con el niño sobre un peñasco. Durante cuatro meses se le mostraría cada día conversando con familiaridad y sencillez con ella. Benita se lo relató a la dueña del rebaño, que no le creyó en un principio, pero la siguió en secreto hasta el valle de Fours. No logró ver a la Virgen pero sí oyó sus palabras, advirtiéndole de que tenía una mancha en la conciencia y debía hacer penitencia. La necesidad de conversión sería el mensaje fundamental que dejaría la Virgen a Benita.
El 29 de agosto, la Virgen se presentaría a Benoîte : «Mi nombre es María». Seguiría viendo a menudo a la Virgen en Laus durante el invierno de 1664-1665, mientras se difundía entre la gente la noticia de las apariciones.
La autoridad diocesana reconoció las apariciones el 18 de septiembre de 1665, cuando Benoîte tenía dieciocho años, y comenzó la construcción de una iglesia para los peregrinos cada vez más numerosos que deseaban convertirse.
Desde los orígenes de las peregrinaciones, «las curaciones físicas y morales fueron reconocidas en gran número, especialmente por las unciones del aceite de la lámpara del Santuario aplicadas con fe, según el consejo que la Virgen María misma ofreció a Benoîte», señala la web Catholic.net .
Benoîte, que se convirtió en miembro de la Tercera Orden dominica. murió a los 71 años. Reconocida como «venerable» por el Papa Benedicto XVI, está en proceso de beatificación.
Nuestra Señora de los Pobres (Banneux)

Nuestra Señora de los Pobres de Banneux
El 22 de agosto de 1949 la Santa Sede aprobaba oficialmente las ocho apariciones de la Virgen a la niña Mariette Beco entre el 15 de enero y el 2 de marzo de 1933 en Banneux (Bélgica).
Las apariciones tenían lugar apenas doce días después que la Virgen se despidiera de los niños de Beauraing, a unas cincuenta millas al noroeste del país.
Mariette Beco era la mayor de siete hermanos, no muy devota ya que en su casa no se practicaba la religión. El 15 de enero de 1933, cuando miraba por la ventana mientras cuidaba de su hermano pequeño vio «una luz y una hermosa Señora que tenía la cabeza muy iluminada, como si la luz irradiara de su propio cuerpo», según relató la niña de 11 años que sintió miedo y llamó a su madre. Ésta le impidió salir afuera como al parecer le pedía la Virgen. Nadie de su familia dio crédito a su visión. Tampoco el sacerdote al que se lo contó.
Tres días después se le volvió a aparecer diciéndole que una fuente estaba reservada para ella. Su padre fue testigo aunque él no vio a la Inmaculada. Al día siguiente se presentó como «la Virgen de los pobres» y le reveló que el agua de la fuente era «para todas las naciones.., para los enfermos». Aún se aparecería en otras cinco ocasiones exhortando a creer en ella y a rezar.
El Papa Juan Pablo II celebró una eucaristía en el santuario de Banneux durante su viaje apostólico a Bélgica, en mayo de 1985.
Mariette Beco falleció en 2011 a los 90 años en Banneaux tras una vida discreta en compañía de su familia.
Nuestra Señora del Corazón de Oro
Nuestra Señora de Beauraing
Más de treinta veces se apareció la Virgen María desde el 29 de noviembre de 1932 hasta el 3 de enero de 1933 a cinco niños de Beauraing, una pequeña localidad belga situada a 120 km de Bruselas. Lejana y silenciosa en un principio, se reveló el 21 de diciembre con las palabras «Yo soy la Virgen Inmaculada» y aseguró dos días después que se aparecía «para que se venga aquí en peregrinación», según relataron los niños.
Al aproximarse, se presentaba con un vestido largo, con un velo blanco y con un corazón iluminado como el oro, contaron los pequeños.
«Rezad, rezad mucho. Orad siempre», les dijo también a los chicos. A los tres más pequeños les que confió un secreto en particular a cada uno. A Andrea le dijo: «Yo soy la Madre de Dios, la Reina de los Cielos. Orad siempre» y a Gilverta Voisin le confió: «Convertiré a los pecadores». Por último se dirigió a Fernanda: «¿Amas a mi Hijo? ¿Me amas a mí? Entonces sacrifícate por mí».
La visión de los niños fue acogida por gran incredulidad e incluso fueron castigados por sus padres, pero su sencillez y la hermosura del mensaje, junto con los numerosos testimonios de conversiones y de curaciones sorprendentes acabó por vender el escepticismo.
La Santa Sede aprobó las apariciones. Cada año unas 200.000 personas visitan el Santuario de Nuestra Dama del Corazón de Oro.
Virgen de Fátima (Portugal)

Imagen de la Virgen de Fátima, procesionada el 13 de mayo de 2012, en el Santuario de Fátima (Portugal)
Lucía de Jesús, de 10 años y sus primos, Francisco y Jacinta Marto, de 9 y 7 años, cuidaban un pequeño rebaño en Cova da Iría, en Fátima, el 13 de mayo de 1917 cuando, tras haber rezado el rosario como hacían habitualmente, vieron una luz brillante y encima de una pequeña encina una «Señora más brillante que el sol» con un rosario blanco en las manos. Así lo relatarían después los tres pastorcillos a los que la Virgen les dijo que rezaran mucho y los invitó a volver en los días 13 de los siguientes cinco meses al mismo lugar y a la misma hora, como ellos hicieron.
Cerca de 70.000 personas les acompañaban cuando se apareció por última vez el 13 de octubre. La Virgen les dijo que era la «Señora del Rosario» y pidió que se construyera en el lugar una capilla. «Después de la aparición todos los presentes observaron el milagro prometido a los tres niños en julio y septiembre: el sol, pareciéndose a un “disco” de plata, se le podía mirar sin dificultad alguna y giraba sobre sí mismo como si fuese una rueda de fuego, que fuera a precipitarse sobre la Tierra», reseñan en el santuario.
Aún se le aparecería posteriormente a Lucía en España, siendo ésta religiosa de Santa Dorotea, el 10 de diciembre de 1925 y el 15 de febrero de 1926 en el Convento de Pontevedra y en la noche del 13-14 de junio de 1929, en el Convento de Tuy.
La Virgen confió a los tres pastorcillos tres secretos que conservó en solitario Lucía tras la muerte de los dos pequeños. El primer secreto anunciaba el final de la Primera Guerra Mundial y el estallido de una segunda guerra más devastadora. El segundo presagiaba la caída del comunismo en Rusia y la transformación de aquella gran nación que había contribuido a la difusión del ateísmo. En 2000 Juan Pablo II sorprendió revelando el tercer secreto de Fátima: las persecuciones contra la Iglesia y el atentado casi mortal que sufrió el 13 de mayo de 1981 en la Plaza de San Pedro.
Nuestra Señora de Gietrzwald (Polonia)

La Virgen de Gietrzwald
En 1977 la Santa Sede reconocía las apariciones de la Virgen un siglo antes en la localidad polaca de Gietrzwald, a 20 kilómetros de la ciudad de Olsztyn. Diecinueve años después de las apariciones de Lourdes, dos niñas llamadas Justina Szafryńska y Barbara Samulowskase eran testigos de visiones desde el 27 junio al 16 septiembre de 1877.
La Inmaculada Concepción les habló en polaco, en un momento en el que Prusia había prohibido este idioma, y les recomendó recitar el rosario, según su relato. Prometió el fin de la persecución religiosa en Polonia y la reapertura de las iglesias católicas. También bendijo una fuente de agua.
Las autoridades del lugar intentaron en vano poner fin a las peregrinaciones que pronto comenzaron, castigando a los peregrinos, aunque en vano. El 8 de septiembre de 1877, fiesta de la patrona de la parroquia, se reunieron en Gietrzwald 50.000 peregrinos de toda Polonia y en los años siguientes el número aumentó. Al Santuario Mariano de Gietrzwald, también conocido como el Lourdes polaco, siguen acudiendo miles de personas cada año.
Las niñas se convirtieron en Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.
Virgen de Pontmain (Francia)
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La Virgen de Pontmain
El 17 de enero de 1871, durante la guerra de Francia con Prusia, cuatro niños de la localidad de Pontmain contemplaron durante tres horas a una «Bella Dama» vestida de azul y rodeada de estrellas con un velo negro sobre la cabeza y una corona de oro con una raya roja, según el relato de la aparición.
Eugène et Joseph Barbedette, Françoise Richer y Jeanne-Marie Lebossé vieron un halo que rodeó a la Virgen, dos velas sobre los hombros y dos a la altura de la rodilla y una pequeña cruz roja sobre el corazón de la Virgen. Ninguno de los adultos pudo ver la aparición.
La Virgen pidió a los niños que rezasen y les aseguró que Dios les escucharía. Delante de ella apareció un crucifijo color de sangre y sobre él, escrito en mayúsculas rojas, el nombre de Jesucristo. Las tropas prusianas se acercaban al pueblo mientras éste rezaba junto al cura Michel Guérin y los niños, que vieron entonces cómo el crucifijo desapareció, la Virgen sonrió y dos pequeñas cruces aparecieron sobre sus hombros antes de desaparecer.
Posteriormente se supo que a la hora de la aparición, el ejército prusiano recibió órdenes del alto mando de no tomar la ciudad. Once días después se firmaba el armisticio entre Francia y Prusia.
Eugène y Joseph, se hicieron sacerdotes. Jean-Mary Lebossé se convirtió en monja, y Françoise Richer, en maestra.
Virgen de Lourdes (Francia)
La Virgen de Lourdes
Las peregrinaciones a Lourdes comenzaron por las apariciones de la Virgen a una niña pobre de catorce años llamada Bernardita Soubirous en el lugar llamado «Massabielle». En 18 ocasiones se apareció a la niña entre el 11 de febrero de 1858 y el 16 de julio de ese mismo año. Bernadette solía caer en trance y era la única que veía y escuchaba a la Virgen pese a estar en ocasiones acompañada.
Un día le señaló a la niña que bebiera de una fuente en la misma gruta cuya existencia hasta entonces era desconocida, pero que brotó en aquel momento. La Virgen también encargó a la niña que dijera a los sacerdotes que construyeran allí una capilla y que se fuera hasta ella en procesión, pero al principio reinaba la incredulidad. Hubo que esperar cuatro años después, hasta que en 1862 comenzara la construcción de la basílica. En 1883 se construyó otra mayor al pie de la basílica, la Iglesia del Rosario, que se consagró en 1901.
En la última aparición, la «Señora» le revela a Bernardita su nombre: «Yo soy la Inmaculada Concepción».
El Papa León XIII autorizó un oficio especial y una Misa, en conmemoración de la aparición; y en 1907, San Pío X extendió el acatamiento de esta festividad a toda la Iglesia, que se conmemora el 11 de febrero.
Según la Enciclipedia Católica, la estación de Lourdes recibe más de un millón de viajeros por año y 69 curaciones han sido reconocidas como milagrosas por la Iglesia.
Virgen de La Salette (Francia)

Estatua que representa a la Virgen llorando
Los pastores Mélanie Mathieu, de 14 años, y Maximin Giraud, de 11 años, se encontraban en una montaña de los Alpes franceses cercana al pueblo de La Salette-Fallavaux el sábado 19 de septiembre de 1846, cuando hacia las tres de la tarde vieron aparecer a una «bella dama» que se dirigía hacia ellos llorando, con la cabeza entre las manos.
Según su relato se levantó y les explicó, en francés y en un dialecto occitano, que lloraba por la impiedad del mundo y que no podría sostener más la mano de su Hijo si la gente no hacía penitencia y obedecía las leyes de Dios. La Virgen se lamentó de que la gente trabajara los domingos sin observar el Día del Señor y blasfemara y predijo una terrible hambruna y escasez si no cambiaba.
Les mandó rezar y que difundieran su mensaje antes de desaparecer. Antes confió a cada niño un secreto que, según contó Melanie, fueron entregados por escrito al Papa Pío IX en 1851.
Cerca del lugar de la aparición surgió una fuente y comenzaron a relatarse milagros. El obispo de Grenoble encargó una investigación de la aparición y de las curaciones registradas y cinco años después reconoció su autenticidad. Pío IX aprobó la devoción a Nuestra Señora de La Salette.
La Virgen del Milagro de S. Andrea delle Fratte (Italia)

La capilla a la Madre del Milagro de S.Andrea dell Fratte
Como «infiel radical» describe la Enciclopedia Católica al judío Alfonso de Ratisbonne. «Se mofaba de la religión – y después de la conversión de su hermano Teodoro – fue un violento enemigo de todo lo católico» hasta que durante su viaje en Roma fue testigo de una aparición de la Virgen y se convirtió al catolicismo.
El 20 de enero de 1842, al entrar en la iglesia de S. Andrea delle Fratte acompañando a su amigo el barón Teodoro De Bussière que iba a encargar una misa de funeral, tuvo una visión de la Virgen con el aspecto de la medalla milagrosa. «La Virgen no pronunció ninguna palabra, pero yo lo comprendí todo… experimenté un cambio tan completo que creí ser otro, la alegría más ardiente brotó del fondo de mi alma; no podía hablar… no sabría dar cuenta de las verdades de las cuales había adquirido conocimiento y fe. Todo lo que puedo decir es que cayó el velo que tenía ante los ojos; no un solo velo, sino que se desvaneció la multitud de velos que me rodeaba… salí de un abismo de tinieblas», relató durante el proceso canónico que corroboró en 1842 lo sobrenatural del hecho.
Se ordenó sacerdote en 1847 y entró en la Compañía de Jesús. Años después dejaría a los jesuitas para unirse a su hermano Teodoro, también sacerdote, a los Religiosos de Nuestra Señora de Sión. El resto de su vida trabajaría en Tierra Santa en la conversión de judíos y musulmanes y allí construiría diversos conventos, escuelas y orfanatos.
La Medalla Milagrosa (Francia)

La Medalla Milagrosa
La devoción a la Medalla Milagrosa tiene su origen en las tres apariciones de la Virgen a la joven novicia Catalina Labouré en 1830 en la casa madre de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en París.
Según contó la hermana, el 18 de julio vio a la Virgen sobre un globo, con un globo en sus manos que irradiaban luz. Alrededor de la figura apareció un óvalo que llevaba en letras doradas las palabras «Oh, María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti»; en la parte de atrás aparecía la letra M coronada con una Cruz y con un travesaño debajo, y debajo los Sagrados Corazones de Jesús y María, el primero rodeado por una corona de espinas, y el segundo atravesado por una espada, recoge la Enciclopedia Católica.
El 27 de noviembre se volvería a aparecer y la Virgen le encargaría acuñar una medalla con la imagen y le prometería conceder gracias a quienes la llevaran una vez bendecida. La última visión tuvo lugar en diciembre. Catalina comunicó las peticiones de la Virgen María a su confesor, el Padre Aladel, pero éste le prohibió pensar en ello. Días después tomaría el hábito y se iría al hospicio de Enghien, al este de París, donde atendió a los pobres a lo largo de 46 años.
El director espiritual de la hermana Catalina investigó la aparición y pidió al arzobispo de París autorización para realizar las primeras medallas. Cuando en febrero de 1832 se extendió una epidemia de cólera en París y las hermanas distribuyeron las primeras medallas, «se multiplicaron las curaciones así como las protecciones y conversiones», señala la web de la Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. De ahí que la medalla pronto fuera calificada como «milagrosa».
Un hecho notable relacionado con la Medalla Milagrosa, con sanción eclesiástica y registrado en el Oficio de la fiesta, fue la conversión poco después del judío Alfonso Ratisbonne en Roma.
En 1847, el superior general de la Congregación de Sacerdotes de la Misión obtuvo del Papa Pío IX el privilegio de establecer en las escuelas de las Hermanas de la Caridad una confraternidad bajo el título de Inmaculada Concepción que adoptó la Medalla Milagrosa como su emblema. Sus miembros, conocidos como Hijos de María, la usan colgada de una cinta azul.
El 23 de julio de 1894, el Papa León XIII instituyó una fiesta el 27 de noviembre con un Oficio y Misa especiales, de la Manifestación de la Inmaculada Virgen bajo el título de Medalla Milagrosa.
Santa Catalina Labouré fue canonizada en 1947 por el Papa Pío XII.
Otras apariciones famosas: Virgen de la Aparecida (Brasil)

El Papa Francisco con Nuestra Señora Aparecida
En 2017 se cumplirán 300 años de la aparición de la Virgen en el río Paraíba. Tres pecadores encontraron en sus redes una pequeña imagen de la Virgen, pero sin cabeza. Al echar de nuevo las redes recuperaron la cabeza y cuando por tercera vez las volvieron a echar, capturaron una gran cantidad de peces, según su relato.
Apenas mide 40 centímetros de altura la pequeña estatua de esta Virgen de tez oscura, pero el santuario mariano que hoy la cobija entre São Paulo y Río de Janeiro, al suroeste de Brasil, es el mayor del mundo. Durante 15 años permaneció en la casa de uno de los pescadores, que le levantó un altar. Allí acudía la gente del lugar a rezar. Actualmente el número de peregrinos supera los siete millones actuales.
¿Cómo fue a parar la Virgen al río? Sigue siendo un misterio, pero sí se sabe que la estatua fue moldeada en el año 1650 por un monje de Sao Paulo llamado Frei Agostino de Jesús.
Coronada solemnemente en 1904 por el obispo de Sao Paulo, don José de Camargo Barros, el Papa Pío XI declaró a Nuestra Señora Aparecida patrona de Brasil el 16 de julio de 1930.
Tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI y el Papa Francisco han visitado el santuario, éste último el pasado julio. El propio Pontífice exigió ir por su amor a la Virgen y porque presidió en 2007 la comisión que redactó el documento final de Aparecida, en un encuentro que sentó las bases de parte de su magisterio.
Otras apariciones famosas: Nuestra Señora de Guadalupe (México)
Nuestra Señora de Guadalupe
De acuerdo a la tradición mexicana, la Virgen María se apareció cuatro veces a san Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerro del Tepeyac (México) en 1531, a los diez años de finalizar la conquista española. Según el relato recogido en el «Nican mopohua», la Virgen se presentó como «la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios» y le encargó que en su nombre pidiese al obispo Juan de Zumárraga que construyera una iglesia en ese lugar. Ante la negativa del obispo, san Juan Diego Cuauhtlatoatzin insistió a petición de la Virgen hasta que éste le pidió pruebas que confirmaran la aparición.
El 12 de diciembre, Nuestra Señora de Guadalupe se volvió a presentar a Juan Diego y le invitó a subir hasta la cima de la colina de Tepeyac para recoger unas flores para ella. Pese al frío invernal y la aridez del lugar, encontró unas flores muy hermosas que ofreció a la Virgen. Ésta le encargó que se las llevara al obispo y cuando abrió su «tilma» con las flores dentro, en el tejido apareció inexplicablemente impresa la imagen de la Virgen de Guadalupe, con rasgos mestizos y embarazada.
El Tepeyac es el santuario mariano más visitado del mundo, superando en visitas a Lourdes y Fátima. En él Juan Pablo II beatificó al indio Juan Diego el 6 de mayo de 1990.
Es Fiesta de la Bienaventurada Virgen María de Guadalupe en todo el continente americano el día 12 de diciembre de cada año.
Otras apariciones famosas: La Virgen del Pilar

Virgen del Pilar
Es la primera de las manifestaciones de la Virgen reconocida por la Iglesia. La antigua tradición española cuenta que María se apareció al apóstol Santiago a orillas del Ebro en Zaragoza en el año 40 d.C. cuando a éste le flaqueaban las fuerzas. La Virgen, que aún vivía en Palestina, apareció sobre un pilar como símbolo de la fortaleza que debía tener su fe. «Según la misma tradición, la Columna (Pilar) que la Virgen diera a Santiago permanece en el mismo lugar desde entonces», señala la web de la Basílica.
Documentos del siglo XIII que se conservan en la catedral de Zaragoza reseñan que en la noche del 2 de enero del año 40 Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando «oyó voces de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol». La Virgen le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que «permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio».
El apóstol y los ocho testigos de la aparición comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en el lugar donde quedó el pilar. Una vez terminada, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresar a Judea.
El sarcófago de Santa Engracia, que se conserva en Zaragoza desde el siglo IV, cuando la santa fue martirizada, es el más antiguo testimonio de esta aparición. En un bajo relieve, se representa el descenso de la Virgen de los cielos para aparecerse al apóstol Santiago. También está atestiguado que antes de la ocupación musulmana de Zaragoza (714) había allí un templo dedicado a la Virgen, según la web de Las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María.
El 12 de octubre de 1492, cuando las tres carabelas de Cristóbal Colon avistaban las desconocidas tierras de América, ya se celebraba en Zaragoza el día de la Virgen del Pilar.
La Santa Sede decretó el Oficio del Pilar n el que se consigna la aparición de la Virgen «como una antigua y piadosa creencia». Clemente XII señaló la fecha del 12 de octubre para la festividad particular y Pío VII elevó la categoría litúrgica de la fiesta. Pío XII otorgó a todas las naciones sudamericanas la posibilidad de celebrar la misma misa que se celebraba en España y en 1984 Juan Pablo II reconoció a la Virgen del Pilar como «patrona de la hispanidad».
Es patrona de Zaragoza desde 1642 y de todo Aragón desde 1678. También es patrona de la Guardia Civil desde 1913, del Cuerpo de correos (1916), Cuerpo de secretarios, interventores y depositarios de administración local (1928), Sociedad mariológica (1940) y Consejo superior de misiones (1948).
Otras apariciones famosas: Virgen del Carmen

Procesión de la Virgen del Carmen de Puerta Nueva
Según la tradición, la Virgen se apareció sobre una nube a los fieles que investigaban la vida de los profetas Elías y Eliseo en el Monte Carmelo (actual Israel) durante la celebración de Pentecostés. En el monte fundaron un templo en honor a la Virgen y la congregación de los Hermanos de Santa María del Monte Carmelo, que pasó a Europa en el siglo XIII.
Cuenta la tradición que cuando se vieron obligados a abandonar su iglesia hacia 1235, la Virgen se les apareció y les prometió que sería su «Estrella del Mar» y les protegería en su viaje.
El 16 de julio de 1251, la Virgen del Carmen se le habría aparecido en Cambridge (Reino Unido) a San Simón Stock, en respuesta a su petición de ayuda para su oprimida orden. «Toma amado hijo este escapulario de vuestra orden como símbolo de mi confraternidad y especial signo de gracia para vos y todos los Carmelitas; quienquiera que muera en este prenda, no sufrirá el fuego eterno. Es el signo de salvación, defensor en los peligros, prenda de la paz y de esta alianza», cuentan que le dijo al superior general de la orden al entregarle el escapulario, principal signo del culto mariano carmelita.
La devoción mariana hacia la Virgen del Carmen se extendió a muchos países de Europa y América, destacando entre ellos España, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Panamá, Perú y Venezuela.
En España es patrona del mar y también patrona de la Armada Española. Su día es el 16 de julio.
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