Aunque la Edad Media fue un período muy oscuro de la historia, con numerosas guerras, enfermedades y plagas, durante este periodo también se descubrieron muchos inventos que cambiaron el mundo, como la pólvora o el astrolabio. Algunos de estos inventos han sobrevivido hasta la actualidad, aunque se han ido modificando y modernizando con el paso de los años.
Pólvora

El origen de la pólvora se remonta al siglo IX de nuestra era en China para la fabricación de armas y fuegos artificiales. Sin embargo, los chinos no crearon las armas de fuego tal y como se conocen en la actualidad. La pólvora llegó a Europa en el año 1200 de la mano de los árabes y los bizantinos. La primera referencia que se tiene de la fabricación de la pólvora en Europa es del año 1.250, en un documento de Roger Bacon, un teólogo y filósofo inglés.
Pero, ¿cómo se inventó la pólvora? La teoría más aceptada por los historiadores es que tratan de hacer alguna otra cosa. Al mezclar carbón, azufre y salitre, y luego acercar una llama para calentar la mezcla, ¡explosión!
Reloj mecánico

Uno de los inventos de la Edad Media más notorios es el reloj mecánico. A pesar de las numerosas investigaciones que se han llevado a cabo, los historiadores no tienen demasiado claro quién inventó el primer reloj mecánico. Los primeros datos se remontan a finales del siglo XIII, y hacen referencia a un reloj con un mecanismo que consiste en una serie de ruedas giratorias que se accionan por un peso colgado en la cuerda.
A principios del siglo XVI, Peter Henlein, un cerrajero alemán de Nuremberg, cambió los pesos por resortes bobinables. Un gran avance, que hizo que el tamaño de los mecanismos se redujera de forma considerable y permitió la aparición de los primeros relojes mecánicos portátiles.
Los relojes únicamente tenían agujas para la hora y carecían de cristal. El cristal no se introdujo hasta bien entrado el siglo XVII. En el año 1675 surgieron los primeros relojes mecánicos de bolsillo. Hasta entonces se llevaban como colgante por su tamaño.
Gafas

El origen de las gafas es cuanto menos curioso. Ibn al-Haytham, un conocido científico árabe del siglo XI, escribió una serie de libros sobre la oftalmología, y se cree que llegó a construir unas lentes plantas. Tras su muerte su obra se tradujo al latín, y despertó un gran interés.
Alejandro della Spina, un monje franciscano de Pisa, fue quien inventó las gafas. Tomando como referencia los textos de Catalina de Piso, fue el primero del que se tiene constancia que fabricó lentes, tanto para él como para sus conocidos. Por lo tanto, las lentes aparecieron entre los siglos XIII y XIV en Venecia de la mano de los monjes que se dedicaban a tallar el vidrio.
Uno de los principales hitos en la historia de las gafas se dio en el siglo XVIII. El estadounidense Benjamin Franklin fabricó las primeras gafas bifocales de la historia, que permiten ver tanto de cerca como de lejos. Ya en el siglo XX las gafas tomaron la forma que tienen en la actualidad, y se empezaron a fabricar con materiales rudimentarios como el cuero, la madera o los huesos.
Los molinos de agua y viento

Desde prácticamente el Neolítico se conoce el molino, aunque este era tirado por algún animal, que movía la piedra y, esta, aplastaba el cereal. Pero será en la Edad Media, sobre todo desde la Plena, cuando se comenzaron a instalar otro tipo de molinos que buscaban aprovechar la fuerza del aire o del agua para moler la materia prima.
Estos en un principio pertenecían a los señores o a las ciudades, por tanto, los ciudadanos que quisieran usarla debían pagar un impuesto. En Flandes, por ejemplo, además sirvieron para ganarle terreno al mar, al crear una gran fila de molinos de vientos que fueron secando las marismas y los canales. Tras esto, se reforzaban muros de contención y se abonaban las tierras, así poco a poco fueron ganando terreno al mar.
Papel moneda
La historia del papel moneda se remonta al siglo VII en China. Los comerciantes chinos hacían uso de un documento en el que constaba una promesa de pago, muy parecido al pagaré actual. El papel en sí mismo tenía un valor y se podía intercambiar por productos. Este documento facilitó en gran medida el comercio porque los negociantes no necesitaban llevar una gran cantidad de monedas para realizar los pagos.
Durante el siglo X, el uso del papel moneda se extendió por Asia. Marco Polo, en el año 1300 lo dio a conocer y en Europa se emitió por primera vez en el año 1661 en Suecia. A partir del siglo XVIII se generalizó en Europa la emisión de papel moneda, el cual estaba respaldado por las reservas de oro del Estado. Esta era la principal diferencia con respecto al papel moneda chino, que se basaba únicamente en la confianza.
Las ventanas de cristal

Aunque el cristal no es un invento de la Edad Media, realmente fue en este periodo cuando se popularizó su uso práctico, gracias a la proliferación de talleres por toda Europa. Una de las novedades más importantes fue la aplicación de cristales a las ventanas en vez de materiales opacos, como telas o tapices, lo que permitía la entrada de luz natural y mantener la temperatura en el interior de las casas.
Botones

En la Edad Media el uso de los botones se generalizó lentamente. Hay que tener presente que los tejidos medievales eran muy poco elásticos, siendo preciso el empleo de ganchos, corchetes o, simplemente, nudos para ajustar la ropa a las necesidades individuales.
Parece ser que este artilugio surgió en la Alemania del siglo XII, permitiendo que las damiselas teutonas pudieran lucir ropa entallada, ajustados corpiños o, simplemente, cerrar las mangas de sus vestidos.
En sus inicios el botón se convirtió en un producto de lujo, debido a que los materiales que se utilizaban en su fabricación eran básicamente el oro, la plata y los materiales nobles. Bellos botones esmaltados o diminutas piezas doradas guarnecían los jubones de las cortesanas medievales.
Poco a poco surgió alrededor del botón una necesidad y, con una ella una demanda artesanal, ya que evidentemente en esta época se fabricaba manualmente. Sabemos que en el siglo XII ya existían en algunas ciudades los gremios de botoneros.
En la siguiente centuria se abarataron los costes permitiendo que este ingenio estuviese disponible a todos los estratos sociales. La forma más sencilla para favorecer su difusión fue emplear materiales más asequibles, como el cobre, el latón o el vidrio.
La brújula magnética

En una vasija con agua se añadía una aguja imantada. Así de sencillo fue el descubrimiento de la brújula magnética, cuyo origen medieval también encontramos en China, un lugar prolífico para los inventos. Se usó principalmente para orientarse en mar abierto, y, con el paso del tiempo, se redujo en tamaño y comodidad.
La imprenta

Si un invento revolucionó el mundo, ese fue la imprenta, que permitió facilitar la cultura a todo el mundo. Aunque ya se había investigado desde 2000 años antes, no fue hasta mediados del siglo XV cuando Johannes Gutenberg usó la Biblia para realizar la primera copia. Anteriormente, eran los monjes quienes realizaban libros a mano por encargos particulares de nobleza y clero.
Útiles para la destilación

Los árabes fueron pioneros en el uso del cristal para la fabricación de lo que hoy llamaríamos utillaje de laboratorio. La creación de alambiques, serpentines y otras piezas especializadas permitió el desarrollo de la química práctica y la obtención de alcoholes, perfumes y otros productos que podían usarse con fines científicos o en la vida cotidiana.
Arbotante

Un arbotante es un tipo de elemento estructural de un edificio que tiene forma de medio arco y que deben de ser colocados en la parte externa del edificio para poder así mejorar la cimentación.
El arte gótico se encargó de introducir una serie de estructuras importantes en el campo de la arquitectura. El arbotante es sin duda alguna, uno de estos elementos. Considerado uno de los aspectos más importantes vistos desde el punto de vista funcional, un arbotante o arco arbotante como también se le conoce, es un elemento propiamente estructural que se ubica en el exterior de un edificio el cual tiene una forma de medio arco y se encarga de mantener la presión de la bóveda y para brindar sostén.
Se puede decir que un arbotante es un contrafuerte, y esto significa que es un tipo de estructura que se construye contra otra para poder darle mayor fortaleza. Son partes de la arquitectura que se utilizan por lo general en iglesias y edificios grandes.
Astrolabio

El último de los inventos de la Edad Media que han pasado a formar parte de la historia es el astrolabio. El primer tratado de su fabricación y uso data del siglo VI de la mano de Johannes Philoponnus. El astrolabio más antiguo que se ha hallado es del año 927.
Desde su invención se convirtió en un instrumento muy utilizado por todos los astrónomos. En Europa incluso se seguía utilizando después de que se inventara el telescopio. El astrolabio tuvo una gran presencia en el mundo musulmán. Los árabes lo utilizaban para orientarse en dirección a la Meca y para orientarse en el mar.

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