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Jane Bowles, la fascinante escritora que nació en “el lado equivocado”, cautivó a Carmen Laforet y acabó sus días en una clínica de Málaga (donde está enterrada)…


Paul y Jane Bowles en Tánger fotografiados por Cecil Beaton

Vanity Fair(E.Bravo) — El 18 de noviembre de 1999 fue una jornada extraña para Tánger. Los habitantes de la antigua ciudad internacional se debatían entre celebrar el día la independencia del país o llorar a su vecino más famoso.

Esa mañana, los responsables del Hospital Italiano habían confirmado el fallecimiento de Paul Bowles, aquejado desde hacía algunas semanas de graves problemas cardiorrespiratorios.

Aunque el escritor había expresado su deseo de ser enterrado entre los perros y gatos del cementerio de animales de Tánger, su cadáver fue finalmente enviado al tanatorio Duque de Tobar, desde donde fue trasladado a España para ser incinerado, habida cuenta de que dicha práctica funeraria no está permitida en el país musulmán.

En el cementerio de Málaga le esperaba la tumba de su esposa Jane, fallecida en la ciudad andaluza en 1973 después de pasar años ingresada en una institución psiquiátrica y que, justamente unos meses antes, había sido remozada gracias al empeño del Ayuntamiento de Málaga y de la Asociación de Amigos del Cementerio de San Miguel, que habían colocado una flamante lápida de granito negro pulido.

Sin embargo, tampoco fue ese su destino final. Por decisión de sus herederos, las cenizas del escritor fueron trasladadas a Estados Unidos, país al que Bowles había jurado no regresar jamás. Allí fueron enterradas en el cementerio de Lakemont, en la localidad de Yates County, Nueva York, junto a los restos de su madre y de su padre, una de las personas hacia las que el autor de El cielo protector más rechazo sintió a lo largo de su vida.

– Un niño infeliz

Jane Bowles i les senyores que parlen

Paul Bowles había nacido en Jamaica, en el neoyorquino barrio de Queens, en el seno de una familia con comodidades suficientes como para satisfacer y potenciar sin problema el ansia de cultura y el talento del joven Paul.

No obstante, el complicado carácter de su padre, un hombre refractario a cualquier actividad que resultase lúdica, divertida y sin mayor objetivo que el mero disfrute, lo impidió.

A pesar de la inclinación de su hijo por la lectura —habilidad que inició con apenas 3 años—, su talento para la escritura —que desarrollaba ya con con cuatro—, o la música —disciplina de la que llegaría a ser profesional componiendo partituras para películas y espectáculos de Broadway—, el padre de Bowles se opuso a que su hijo desarrollase su carrera profesional en cualquiera de esos campos por, entre otras cosas, considerar que el talento artístico estaba estrechamente vinculado a la homosexualidad.

Aunque en un primer momento no le quedó más remedio que plegarse a los deseos paternos, harto de ese ambiente asfixiante, Bowles abandonó la universidad y decidió viajar a París en 1929 a espaldas de su familia.

En la capital francesa, entró en contacto con un grupo de intelectuales estadounidenses que residían en la ciudad.

Entre ellos se encontraba Gertrude Stein, que fue quien le sugirió que viajase a Tánger, ciudad que Bowles visitaría por primera vez en 1931 en compañía de Aaron Copland, compositor con el que mantenía la relación sentimental más importante de su vida, sin contar la que protagonizó al lado de su esposa Jane Bowles, de soltera Auer.

– El extremo equivocado

Jane Auer había nacido el 22 de febrero de 1917 en una familia judía de Nueva York, particularidad que marcaría su personalidad, hasta el punto de llegar a afirmar que su vida había estado siempre en el lado más extremo del lado equivocado por ser, precisamente, judía, pero, además, lesbiana, lisiada y comunista.

Educada en un internado suizo al que fue enviada por su familia para que se recuperase de una lesión de rodilla congénita que la acompañaría toda su vida, Jane mostró desde muy joven un gran interés por la literatura y las artes. Esta afición la llevaría a frecuentar los círculos culturales de Nueva York en los que coincidiría con Paul Bowles.

Aunque en un primer momento ninguno de los dos mostró demasiado interés por el otro, la pareja acabó casándose en 1938, iniciando así una vida en común que les llevaría por diferentes partes del mundo como Guatemala, México, París y, finalmente Tánger, ciudad a la que Paul regresaría temporalmente en 1947 para escribir una novela y de la que ya nunca más se movería.

Jane Bowles en Tnger con una cabra.

En una época en la que la homosexualidad era delito en muchos países, no era extraño que parejas que sentían deseo por personas de su mismo sexo, aceptasen contraer matrimonio entre sí para acallar los rumores y dar a su vida una pátina de respetabilidad. No era el caso de Paul y Jane Bowles. 

Su matrimonio no era una ficción o un arreglo, sino una manera diferente de vivir la pareja. Amantes que se profesaban una profunda devoción y una innegable atracción sexual, nunca se ocultaron que deseaban a otras personas, por lo que decidieron que esas relaciones extramatrimoniales también tendrían encaje en su idea de pareja.

Tanto es así, que algunas de esas relaciones sirvieron incluso de inspiración para sus obras literarias.

Por ejemplo, Dos damas muy serias, en la que Jane narra las peripecias de la señorita Goering y la señora Copperfield, dos estadounidenses de la Costa Este, que reflexionan sobre el pecado y el deseo, al tiempo que disfrutan de una vida al margen de las convenciones sociales, en la que caben infidelidades y relaciones lésbicas con prostitutas panameñas.

– Una leyenda moderna

Publicada en 1943, agotada en muy poco tiempo y reeditada posteriormente con prólogo de Truman Capote, la novela había ido surgiendo en la mente de Jane Bowles durante sus viajes por Centroamérica y recogía muchas de las experiencias vividas por la propia autora.

Por ejemplo, su relación con Helvetia Perkins, una mujer divorciada veinte años mayor que Bowles con la que la escritora mantuvo una relación a finales de los años 30. Una combinación que dio como fruto una obra inusual para su época que generó entre los lectores tanta atracción como extrañeza.

Carmen Laforet, que había conocido a Jane Bowles en su casa de Tánger gracias a la mediación de Emilio Sanz de Soto y Ángel Vázquez —gran amigo de la escritora y autor de La vida perra de Juanita Narboni—, escribió con motivo de la aparición en castellano de Dos damas muy serias —traducida como Dos señoras de aúpa—, que el mérito literario de Bowles (Jane) «había sido encontrar una forma de decir esa poética del disparate que se encuentra ya en Mark Twain.

Ese reír por no llorar que los grandes cómicos del cine de Hollywood expresaron de manera singularísima […]. Su persona —tan magistralmente descrita por Truman Capote en el prólogo a ‘Two Serious Ladies’— se convirtió durante estos años de viajes con su marido por las cinco partes del mundo, en ‘esa leyenda moderna’ que buscaron los escritores jóvenes norteamericanos en una obra agotada en las librerías, difícil de encontrar y tan viva que seguía siendo descubrimiento para quienes la tropezaban».

Para cuando Laforet escribió estas líneas en 1967, Jane Bowles era justamente eso, una leyenda moderna.

Desde su llegada a Marruecos, la escritora estadounidense, que llegaría a afirmar que “Tánger era bueno para Paul pero no para mí”, había dejado de escribir. Imposibilitada para la creación literaria, su vida en la ciudad internacional discurría entre su amor desmedido por Cherifa —criada marroquí que según Paul estaba embrujando a Jane con sus artes mágicas—, encuentros con amigos como Truman Capote, Tennessee Williams, Gore VidalDjuna BarnesAlice B. Toklas o Cecil Beaton y un consumo de alcohol desmedido, que acabó afectando gravemente a su salud.

– Adiós a la perla del norte

 

Jane Bowles, escritora insólita | La parábola de las chicas malditas –  MaremotoM

En 1957 Jane sufrió un primer derrame cerebral, al que se sumarían otros que acabarían mermando su visión y afectarían a su capacidad simbólica. A pesar de que esto le dificultaba la tarea de escribir e hilvanar narraciones, la escritora inició dos novelas, Going to Massachusetts y Out in the world, que no llegó a terminar. 

Tras someterse a diferentes tratamientos en Estados Unidos e Inglaterra, algunos de los cuales implicaron el uso de electrochoques, Jane fue internada en una clínica malagueña en la que fallecería en 1973.

Para entonces, Tánger hacía mucho que no se parecía en nada a la ciudad que había conocido. Hasta Ángel Vázquez, uno de los más recalcitrantes tangerinos, había abandonado la ciudad en 1965 para afincarse en la península.

El que sí que permaneció en la ciudad marroquí fue Paul Bowles que, hasta su muerte, aguantó paciente el haberse convertido en una especie de atracción turística de ese Tánger mítico, especialmente tras el éxito de la adaptación al cine de El cielo protector.

Rodada por Bernardo Bertolucci en 1990, algunos de sus pasajes están basados en la vida de Jane y Paul, cuyo hermetismo no ayudó a explicar cuál había sido realmente su papel en los últimos años de vida de su esposa, dando lugar a todo tipo de rumores y maledicencias.

Durante mucho tiempo, han sido varias las voces que han afirmado que el escritor se había desentendido de la suerte de Jane. No obstante, Alfredo Taján, director del Instituto Municipal del Libro de Málaga, desmiente esas versiones, algunas de las cuales han sido recogidas en las biografías canónicas de la pareja.

Cuenta Taján que, además de las visitas que el escritor realizó desde Tánger a España para visitarla, la escritora nunca estuvo en un asilo de pobres, sino en la clínica privada de reposo Los Ángeles del psiquiatra Pedro Ortiz Ramos. Si bien no niega que su vida no era precisamente idílica, también defiende que “Paul, y algunos amigos de Paul y Jane, parte de aquel universo que había brillado en Tánger años atrás, no abandonaron a Jane.

Durante años se le ha echado en cara, directa o indirectamente, al autor de El cielo protector, que dejara a Jane a su suerte en Málaga y por lo que se ve no fue así”.

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El experimento que comenzó en 1927 y todavía sigue activo…


La sexta gota de brea fue la más rápida en caer: solo tardó diez años.

National Geograhpic(N.Freire) — Si a veces los cinco minutos necesarios para que las palomitas se preparen en el microondas te parece un auténtico suplicio, ¿te imaginas tener que esperar casi un siglo para ver el resultado de algo? Pues eso es justo lo que ocurre con un experimento ubicado en la Universidad de Queensland, Australia: lleva activo desde 1927, y todavía no ha llegado a su fin. De hecho, va mucho más allá, ostenta un Récord Guinness como el experimento más largo del mundo.

Es cierto que en el mundo de la ciencia existen experimentos que duran días, meses o incluso años… Pero este los supera a todos. Lo mejor de todo es que este peculiar proyecto, conocido como el «Experimento de la Gota de Brea«, no se trata de una máquina compleja ni de un laboratorio sofisticado. Consiste simplemente en un embudo lleno de brea, una sustancia negra y viscosa, que lentamente deja caer gotas… a razón de una cada varios años. ¿El objetivo? Conocer su viscosidad y conseguir caracterizar este “líquido” de una vez por todas.

– De clase de física al Guiness World Records

El Experimento de la Gota de Brea nació de una simple intención educativa. En 1927, Thomas Parnell, profesor de física en la Universidad de Queensland, buscaba mostrar a sus estudiantes que algunos materiales no son lo que parecen. La brea, por ejemplo, parece sólida: puedes golpearla, partirla en pedazos, e incluso mantenerla intacta durante años. Pero, en realidad, la brea es un líquido extremadamente viscoso.

Para demostrarlo, Parnell calentó un trozo de brea hasta que se derritió y la vertió en un embudo sellado. Después de tres años de espera, cuando la brea ya estaba completamente asentada en el embudo, retiró el cierre para dejar que el líquido comenzara a fluir. Lo que él no sabía era que este experimento iba a convertirse en un fenómeno que superaría su vida y la de muchos de sus estudiantes.

En 1938, cayó la primera gota. Luego, en 1947, llegó la segunda. Desde entonces, las gotas han continuado cayendo a un ritmo pausado pero constante. Y es que la brea es un líquido con una viscosidad extraordinariamente alta. Para ponerlo en perspectiva, en la década de 1980, los investigadores calcularon que la viscosidad de la brea utilizada en el experimento era aproximadamente 230 mil millones de veces mayor que la del agua. Esto significa que la brea fluye tan lentamente que cada gota tarda entre 8 y 14 años en formarse y caer.

John Mainstone gota brea
John Mainstone, uno de lso mayores cuidadores del experimento, y el embudo de brea en 1990, dos años después de la caída de la 7ª gota

– La paciencia y las gotas

Aunque pueda parecer que observar gotas de brea caer no tiene mucho de emocionante, este experimento ha estado lleno de sorpresas. Por ejemplo, durante décadas, nadie logró presenciar una caída en directo. El propio Parnell murió sin haber visto siquiera una de las gotas completar su viaje.

En el año 2000, se instaló una cámara para grabar el experimento de forma continua, con la esperanza de capturar el momento exacto. Sin embargo, cuando la octava gota cayó en 2008, un fallo técnico en el sistema de grabación impidió que se capturara el evento. Esto hizo que la expectación por la novena gota fuera aún mayor.

Finalmente, en abril de 2024, el mundo entero pudo presenciar cómo una gota de brea completaba su viaje. Fue un momento especial: después de casi un siglo de espera, la caída de la novena gota marcó un pequeño pero significativo hito en este experimento. Ahora, los científicos calculan que la décima gota caerá entre 2032 y 2034. El experimento sigue expuesto en la Universidad de Queensland, accesible para todo aquel que desee admirarlo o intentar presenciar en directo la próxima caída.

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Por qué San Nicolás no es Papá Noel…


Ícono de San Nicolás, datada entre los siglos XV y XVI.

DW(S.Wünsch) — Ya sea que se lo llame Papá Noel, Santa Claus o Viejito Pascuero, el hombre de la barba blanca que trae los regalos es una figura inspirada en un obispo, San Nicolás de Mira, del siglo III. Pero no es el único: unos 200 años más tarde hubo otro santo con el mismo nombre: Nicolás de Sión.

Apenas hay datos históricos de ambos. Las historias de sus vidas se fueron entrelazando con el correr de los siglos, y así surgieron numerosas leyendas en torno a San Nicolás. Una de las más conocidas cuenta cómo salvó a una chica pobre de la prostitución, lanzando de noche trozos de oro por la ventana al interior de su casa. Por eso, en el ámbito del arte, se lo representa con tres bolas de oro o manzanas. Se dice que el obispo era un filántropo, que repartió su fortuna a los pobres.

– San Nicolás y el Niño Dios

La fiesta de San Nicolás se celebra el 6 de diciembre, fecha probable de la muerte de Nicolás de Mira. Esta celebración no agradaba a Martín Lutero, el reformador del siglo XVI, quien criticaba el culto católico a los santos. Por eso, prefirió ligar la entrega de regalos a la Navidad, cuando se celebra el nacimiento de Jesús. Desde la reforma luterana, para los protestantes fue el Niño Dios quien repartía los regalos, el 24 o el 25 de diciembre, según la región.

Pero eso no acabó con la tradición de San Nicolás, que en Alemania deposita regalos en las botas que le dejan los niños en la noche del 5 al 6 de diciembre. En algunos lugares, como Bélgica y los Países Bajos, esa es la principal fecha para la entrega de regalos.

– Papá Noel

La figura de Papá Noel surgió en el transcurso de los siglos de una mezcla entre la leyenda de San Nicolás, mitos nórdicos y cuentos de Europa oriental. En muchas partes, quien distribuye los presentes navideños es designado como «padre». En las antiguas colonias británicas y en el Reino Unido, Papá Noel es llamado «Father Christmas», y los franceses le dicen «Père Noël».

En países del este de Europa y en una zona que se extiende hasta Mongolia, se habla más bien de «Padre Invierno». La figura se remite a un mago invernal de la mitología eslava, y su apariencia es muy similar a la de Papá Noel. Es la personificación del invierno. En algunos lugares lo acompaña una niña, «Copito de Nieve».

El «Padre Invierno» y «Copito de Nieve», en San Petersburgo (2022).

– Mitos paganos del norte

También en Escandinavia, el actual Papá Noel tiene diversos orígenes. Por ejemplo, existe la figura de un anciano con una capa de piel, capucha y barba, que viaja en un trineo de renos y reparte nueces para que los seres humanos resistan el duro invierno. Cuentan las leyendas que es un descendiente de Odín, el más poderoso de los dioses nórdicos.

En Noruega y Suecia existe la leyenda de un espíritu («Tomte»), que cuidaba las casas y granjas, pero solo si recibía suficiente alimento. Hoy en día, es el «Jultomte» quien trae los regalos en Navidad, naturalmente a cambio de comida.

– ¿Y Santa Claus?

¿Por qué Papá Noel se llama Santa Claus en Estados Unidos? Emigrantes holandeses llevaron su Papá Noel, llamado «Sinterklaas», a tierras estadounidenses. Nicolás era el santo patrono de Nueva Ámsterdam, la actual Nueva York. En la década de 1930, Coca Cola transformó la figura en ícono publicitario, e imprimió su sello a nuestra imagen del anciano amistoso, con mejillas coloradas y barba blanca.

La impronta publicitaria dura hasta hoy.

Pero Santa Claus no llevaba los regalos el día de San Nicolás, como sus colegas europeos, sino en Nochebuena. Y cualquier niño estadounidense sabe actualmente que Santa baja por la chimenea y luego sigue viaje en su trineo de renos, para repartir sus presentes por el mundo entero.

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Oda al paseo y al paseante: Baudelaire, Debord y la ciudad…


Gustave Caillebotte. Calle de París, día lluvioso, 1877. paseo

JotDown(P.R.Laguna) — Hay dos tipos de personas, las que pasean y las que no. Salvo causa mayor que se lo impida, reconozco mi profunda incomprensión hacia las segundas. El paseo es esencialmente humano, o eso me gusta pensar, y cuando no lo practicamos es como si estuviéramos negando una parte sustancial de nuestra esencia.

No hablo del desplazamiento funcional, hablo del relajado, aleatorio y reflexivo vagabundeo que es casi una práctica mística y transformadora. Una herramienta para despertar la atención, la creatividad e, incluso, la rebeldía. 

El paseo —en contraposición al acto de simplemente caminar— tiene como premisa una sed sin la cual es imposible que se dé en todo su esplendor. Debe haber una intención transformadora en el paseante: el deseo de regresar siendo otro. Es completamente ajeno a rutinas o deberes y es principalmente un ejercicio psicológico y de atención —sobre todo de atención—.

El paseante deja su casa con los cinco sentidos puestos o bien en el entorno o bien en uno mismo y, a medida que avanza el paseo, el foco de atención varía necesariamente. Esta es la verdadera clave de un paseo enriquecedor. Antes de que los estantes de las librerías se colmaran de títulos sobre mindfulness, el paseo, practicado correctamente, ya nos aportaba claridad mental. 

De hecho, para llegar a grandes ideas, y según lo que dice la ciencia, basta con mover las piernas. Da igual el entorno, la dirección, lo que hayamos hecho antes o lo que hagamos después. Algunos estudios ya se han encargado de investigar el fenómeno.

En 2014, Marily Oppezzo y Daniel L. Schwartz de la Universidad de Stanford llevaron a cabo el estudio «Give Your Ideas Some Legs: The Positive Effect of Walking on Creative Thinking». Motivados por el vasto anecdotario de paseos célebres en los que han surgido grandes ideas, descubrieron que el rendimiento creativo aumenta en un 60 % cuando caminamos. 

Las teorías críticas de Walter Benjamin | Cisolog.com

TchaikovskyEinsteinNietzsche y otros grandes genios del arte, la ciencia y la filosofía, han glorificado el acto de caminar en sus procesos creativos. Aristóteles y los peripatéticos ya eran conocidos por sus reflexiones a pie e incluso personajes más actuales, como Steve Jobs o Mark Zukerberg, han incluido el paseo en sus reuniones como método para aclarar las ideas.

La completísima obra Andar, una filosofía, de Frédéric Gros, recoge de manera ejemplar el gusto por pasear de los autores más emblemáticos de la historia del pensamiento al tiempo que nos da una visión casi poética del acto mismo de pasear.

A quien le interese indagar en el maravilloso mundo de los paseos célebres, también encontrará una lectura de lo más valiosa en Wonderlust: Una historia del caminar de Rebecca Solnit, donde la autora recorre la historia de esta actividad, su influencia en la sociedad, sus repercusiones políticas y cómo los grandes personajes de nuestra cultura se valieron del paseo para dar forma a sus mayores creaciones.

Incluso en el cine —y lo vemos en muchas películas— el paseo es comúnmente el vehículo para el desarrollo de ideas, encuentros, conversaciones profundas o la transformación de los personajes. 

Pero, si hay una obra que ha impulsado un antes y un después en el concepto de paseo y su relación con el arte, esa es Las flores del mal de Baudelaire. El poeta francés transformó el paseo en una práctica artística a través de su flaneur, el paseante que recorre la ciudad como un observador y que se enriquece del paisaje urbano y de los personajes que lo habitan.

De este modo, los paseos mismos materializan su obra. En los «Cuadros parisinos» el autor retrata las calles de la capital francesa, desde las imponentes torres de las catedrales hasta los lóbregos callejones donde habitan mendigos y prostitutas. 

Sus poemas sobre viejas y ciegos, sobre los cambios que experimenta la ciudad y las sensaciones que le provocan dichas estampas, son sin duda los precursores de una manera de entender y explorar el entorno urbano, con un fuerte enfoque artístico, pero también político: Baudelaire hace protagonistas a lo decadente y lo turbio, todo aquello de lo que apartamos la mirada. 

No obstante, lo cierto es que esta figura no es exclusiva de la obra de Baudelaire y que ya se encuentra en escritos anteriores de Poe —en «El hombre de la multitud»— o Flaubert. Sin embargo, en la poesía de Baudelaire alcanza un elemento más realista, casi mundano, que la conecta directamente con los movimientos artísticos posteriores.

El flaneur es capaz de hacer una lectura extraordinaria de la ciudad, porque todos sus sentidos están puestos en descubrir lo que esta esconde. La flanerie se convertiría así en una práctica idónea para el artista, de cualquier campo, que encuentra inspiración constante y renovada gracias a la variedad y la imprevisibilidad de las estampas urbanas.

Es una suerte de rebelión sobre lo que merece nuestra atención, porque nos invita a investigar la ciudad con una curiosidad renovada, apreciando algunas banalidades que comprenden desde cables que cuelgan de las fachadas hasta puertas desvencijadas y la promesa de las calles estrechas de conducirnos hacia un lugar en el que nunca hemos estado. 

This essay is in 3 parts

Esta idea del flaneur o la flanerie caló especialmente en Walter Benjamin, quien profundizó en ella con una perspectiva más política y muy crítica frente al tinte capitalista que había tomado un París enormemente transformado por la Revolución Industrial.

En el Libro de los pasajes, el autor pone en el centro, no en vano, estas galerías comerciales parisinas cuya única finalidad es la de centralizar los paseos de los viandantes e invitarles a adquirir cualquiera de los lustrosos bienes que se exponen en sus escaparates. 

Frente a esta transformación funcional y la proliferación de espacios destinados al intercambio de bienes, surgen diferentes miradas acerca del uso de la ciudad.

En concreto, propuestas rebeldes sobre cómo el paseo puede ayudarnos a recuperar el espacio «robado» o perdido. Y es que, el que camina, o mejor, el que vagabundea —un término mucho más preciso para lo que aquí hemos venido a contar— pone en entredicho el diseño urbano, con esa fuerte influencia capitalista y que tiene su máximo exponente en el centro o zona comercial, diseñada según el comercio y organizada en pro de la segregación urbana. 

El paseante —el que pasea, no el que se desplaza de un punto A a un punto B— desafía ese diseño, las indicaciones, señales y rutas preestablecidas, para utilizar la ciudad de un modo totalmente disruptivo, experimental, con el único objetivo de vagar. Caminar se convierte en un fin en sí mismo.

El paseante explora los rincones que desconoce, se aleja de los recorridos comunes y busca, en definitiva, vivir la ciudad. Esta forma de entender el paseo hizo que no solo los artistas la tomaran como una manera de inspirarse, sino que se transformara en una suerte de práctica artística en sí misma. 

En su libro Walkscapes: el andar como práctica estética Francesco Carera hace un recorrido por el uso del paseo, incluyendo la práctica de distintos grupos de artistas.

Así, según cuenta en esta recopilación de usos del caminar, a principios del siglo XX, artistas dadá comienzan a organizar excursiones a lugares de la ciudad desprovistos de interés, alejando el arte de los espacios consagrados para ello y retomando el entorno urbano.

En 1924 organizaron un paseo a campo abierto al que denominaron ‘deambulación’ y del cual señalaron su similitud con una experiencia onírica y con la escritura automática, en la que el espacio es el soporte. Un espacio que definían como el inconsciente de la ciudad. 

Flâneurs, Walter Benjamin y los frutos del ocio

En 1958, Guy Debord desarrolló su teoría de la deriva, que propone experimentar la ciudad y las sensaciones que genera a medida que se transita.

De este modo introduce también el término psicogeografía, un método que persigue, a través de la deriva, entender cómo el diseño urbano interviene en nuestra manera de habitar la ciudad y cómo puede afectar a nuestro estado de ánimo. El objetivo de esta práctica es estudiar cómo interactuamos con la ciudad misma. 

En el documento original, Debord ofrecía una serie de pautas a seguir para poder realizar una deriva con éxito. Según la define el artista, el paseante debe dejarse llevar por «las solicitaciones del terreno», de naturaleza psicogeográfica, para recorrer la ciudad de un modo que no responde a la necesidad de un traslado predeterminado.

Lo que propone Debord es que, en la ciudad, el desplazamiento no puede ser enteramente aleatorio, porque el modo en que está diseñada hace que unos lugares sean más transitados que otros, algunas esquinas invitan más a tomarlas hacia la derecha que hacia la izquierda, y este tipo de consideraciones. 

¿Acaso no es una idea interesantísima? Porque nos muestra la posibilidad de ser víctimas, en cierto modo, de un diseño que ejerce un control sobre nosotros sin que seamos conscientes de ello y del que solo podemos escapar poniendo toda la intención.

Nos conduce por la ciudad, como si hubiera unas pasarelas invisibles, empujándonos hacia determinadas zonas de interés, generalmente, comercial, y dejando otros tantos espacios grises que ni utilizamos ni conocemos.

Desde el prisma del uso del espacio casi de una forma política, Guy Debord ponía un ejemplo sacado del estudio sobre el París de 1952 de Chombart de Lauwe.

En él, había comprobado que todos los recorridos que había realizado una estudiante durante un año trazaban un pequeño triángulo en cuyas aristas se encontraban su escuela, su domicilio y la casa de su profesor de piano. En definitiva, un ejemplo de cómo hacemos, por pura inercia, un uso de la ciudad muy limitado.

Es tanto el interés que el elemento psicogeográfico suscita en Debord que, para él, el famoso deambular dadá de 1924 por el campo había sido un fracaso, porque en campo abierto no hay elementos que interrumpan la azarosidad.

Es más, dentro de su enfoque marxista, para Debord el interés de derivar en la ciudad es que esta nos devuelve un reflejo, tanto en lo relativo a la sociedad como en lo que respecta al individuo.

La deriva es una herramienta para transformar el urbanismo y la arquitectura. 

Visto en perspectiva, lo que sostiene la teoría de la deriva sobre la psicogeografía resulta un secreto a voces, prácticamente una obviedad de esas que no ves hasta que alguien te dice que la tienes delante.

Cualquiera que salga a pasear con los sentidos suficientemente puestos en el recorrido contemplará cómo lo que parece azaroso está determinado por el diseño urbano —y, además, altamente relacionado con el estado mental del paseante—. 

Collin Ellard, autor de Psicogeografía: La influencia de los lugares en la mente y en el corazón, aplicaba sus dos vertientes de conocimiento, la neurociencia y el diseño arquitectónico, para dar una explicación sobre cómo el entorno nos afecta. En esta obra, ofrece gran cantidad de apreciaciones sobre las influencias de la arquitectura en la mente humana.

Por ejemplo, señala el hecho de que nos sintamos más atraídos por las formas curvas que por las líneas rectas o la fuerte pulsión hacia la búsqueda de información. Es decir, que teniendo que elegir entre dos caminos, uno en el que prevemos que vamos a obtener poca información nueva y otro del que pensamos que extraeremos mucha, nos inclinaremos más por el segundo. 

El libro toma además varias referencias de la obra Designing Casinos to Dominate the Competition de Bill Friedman.

Este afamado diseñador de casinos y exadicto al juego expone varios de los trucos arquitectónicos y de interiorismo que se aplican para instigar a las personas hacia una acción determinada, en este caso el juego, y pasar dentro del edificio el mayor tiempo posible. 

Todo esto se aplica a la ciudad de igual manera. Ellard ha llevado numerosos experimentos a cabo, reuniendo a grupos de paseantes e invitándoles a anotar las sensaciones que experimentan a lo largo de un recorrido determinado.

Así, llegaba a conclusiones como que la arquitectura más sofisticada de otros tiempos causa mayor excitación, interés e incluso felicidad, que los angulosos bloques minimalistas que, por el contrario, generan tedio, enfado e incluso nerviosismo. 

Hay todo tipo de estudios sobre las interacciones de los viandantes con el entorno urbano, como las observaciones del urbanista Jan Gehl, quien detectó que caminamos más rápido frente a fachadas monótonas, que la modificación de los tres metros inferiores de las fachadas es determinante y que para que una calle sea «óptima» el paseante debe detectar un lugar interesante cada cinco segundos. 

Sea como sea, más allá de cómo nos afectan todos esos elementos y asumiendo el carácter lúdico de la deriva de Guy Debord, lo que el filósofo ponía sobre la mesa es una fuerte crítica a la perversión del espacio urbano, a su mercantilización y transformación en una herramienta para el capital.

Esta idea, que también destacaría Benjamin, fue desarrollada también por Henri Lefebvre en 1967 en su libro El derecho a la ciudad, donde propone que el ciudadano vuelva a convertirse en el protagonista de una ciudad que ha perdido su esencia en detrimento del mercado y la industria.

Según su visión, se generaban ciudades inconexas, con zonas aisladas y una suerte de segregación de la población, que divide a las clases pudientes de las más humildes y las coloca estratégicamente en zonas bien diferenciadas —con un planteamiento similar al que proponía Burgess en su teoría de los círculos concéntricos—. 

Entonces, si la ciudad está diseñada según un plan que nos invita a transitar por unos espacios más que por otros, generalmente conduciéndonos a la zona comercial —mejor iluminada, peatonalizada, decorada y segura— en cierto sentido, salir a pasear es un acto de rebeldía.

Lo es especialmente en un momento en el que el entretenimiento, colmado por las pantallas, toma lugar primordialmente en el interior de los hogares.

Uno debe preguntarse cómo usa la ciudad y sacar una lectura crítica sobre si realmente la hace suya o, como la estudiante de Lauwe, apenas se mueve en un constreñido triángulo.

Salir a la calle, pasear, dejarse llevar por la ciudad y sus elementos, es un derecho y también un deber.

Porque todo lo que no se usa, se pierde. 

Pasear, como lo entendían Baudelaire o Debord, es esencialmente humano. Es una toma de conciencia, un reclamo de lo propio y una oportunidad para expandir nuestro universo mental.

Explorar la ciudad con plena consciencia, disfrutando de las zonas grises y prestando atención a las rendijas, portales, adornos o la luz cambiante con el paso de las estaciones, es un juego que nunca se acaba, solo se complica.

El paseo aporta lucidez, incluso cuando no se pretende. Es una aventura y un lujo, un espacio para uno mismo o de encuentro con los demás. Es una incursión en lo real, que es la calle, y que nos aleja de las ficciones del hogar para ponernos, por fin, en un contexto: el social.

Nos enfrenta al frío, al calor, al ruido, a lo hermoso y a lo horrendo. Nos ofrece control y nos despoja de él. Nos hace dueños de la ciudad y garantes de una inquietud que es infinita. 

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El plan secreto de Franco y la Iglesia para repoblar Australia con españolas blancas y católicas…


Un grupo de españolas se capacitan en un convento de Madrid en tareas domésticas como parte del acuerdo migratorio laboral entre España y Australia

abc(M.P.Villatoro)/LaSexta(J.Toro)/Público(H.Mariño) — En los años 60, Australia se llenó de mujeres españolas que soñaban con una vida mejor. Su realidad era tremendamente difícil en España. En un país en recesión, con una hambruna que se cebaba con los más pobres, muchas mujeres vieron una oportunidad de futuro en ese anuncio que buscaba jóvenes católicas y solteras.

«Muchas madres solteras, en un país en el que ser madre soltera era un estigma, vieron una vía de escape para empezar una nueva vida y, cuando estuvieran establecidas, reclamar a sus hijos».

¿Eres una mujer joven, católica y soltera? ¡Bienvenida a Australia!

Casi 800 españolas emigraron a las antípodas entre 1960 y 1963 con el propósito de trabajar en el servicio doméstico y prosperar en la vida. Sin embargo, antes de subirse al avión desconocían que su destino era casarse con compatriotas que trabajaban en la zafra.

La noticia brotó, casual, en el ABC del 14 de marzo de 1961: «Ha salido en avión para Australia una expedición de 62 muchachas españolas, de 23 a 35 años, que presentarán servicios domésticos en aquel país durante dos años». El periódico señalaba también que aquella expedición «era la sexta», que la seguirían otras tantas y que se organizaba «bajo los auspicios de la Comisión Católica de Emigración». Ni mucho menos era casual. 

Según explica la escritora Celia Santos, todo formaba parte de la execrable ‘Operación Marta’. Un plan mediante el que Francisco Franco y la Iglesia enviaron, durante nada menos que tres años, a cientos de chicas al otro lado del mundo para ayudar a repoblar el país. Algo turbio, desde luego, pero que la autora ha querido recordar en su nueva novela, ‘El país del atardecer dorado’ (Ediciones B).

El Plan Marta fue la segunda parte de la Operación Canguro. A finales de los años 50 muchos hombres españoles fueron llevados a Australia para trabajar. Allí cobraban mucho más que en España, lo que les permitía huir de la posguerra y enviar dinero a sus familias.

Años después, en 1960, daría comienzo la Operación Marta, un plan similar, solo que esta vez serían mujeres las que llenarían esos aviones con destino a la otra punta del mundo.

Siete de marzo de 1960. Once españolas embarcan en el primer avión de las novias, donde también viajan italianas y griegas, algunas casadas por poderes. Esto es lo que ignoraban:

– Tras la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno australiano se plantea aumentar su población con emigrantes estadounidenses, británicos, bálticos, holandeses y polacos: una Australia blanca y, a poder ser, rubia. Luego también engrosarán la lista ciudadanos procedentes de la Europa mediterránea. El lema es claro: Populate or perish!, es decir, poblar o morir.

– Aunque el régimen franquista no mantiene relaciones diplomáticas con Australia, se organiza la llegada de trabajadores españoles jóvenes y solteros para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar. Los canarios y andaluces son idóneos, debido a su experiencia. Sin embargo, solo admiten a oriundos del norte, como los vascos, que ya habían emigrado décadas atrás. En la selección, influyeron otras razones reprochables que explicaremos más adelante.

– A mediados de los cincuenta, vascos, navarros o cántabros comienzan a trabajar en plantaciones de azúcar y tabaco del estado de Queensland. A la Operación Canguro de 1958, le seguirían la Operación Eucalipto de 1959 y la Operación Emú de 1960.

Mujeres emigrantes del Plan Marta, organizado por la Iglesia católica y el franquismo

¿Eres una mujer joven, católica y soltera? ¡Bienvenida a Australia!

Casi 800 españolas emigraron a las antípodas entre 1960 y 1963 con el propósito de trabajar en el servicio doméstico y prosperar en la vida.

Sin embargo, antes de subirse al avión desconocían que su destino era casarse con compatriotas que trabajaban en la zafra.

Habían sido engañadas por la Iglesia católica y el franquismo.

Bautizado como Plan Marta, sus objetivos eran ocultos para las protagonistas, aunque quizás recuerden a las martas de El cuento de la criada, cuyo nombre remite a Marta de Betania, hermana de Lázaro («levántate y anda»), descrita en la Biblia como servicial y hacendosa, hoy patrona de cocineras, sirvientas, lavanderas y amas de casa.

Siete de marzo de 1960. Once españolas embarcan en el primer avión de las novias, donde también viajan italianas y griegas, algunas casadas por poderes. Esto es lo que ignoran:

– Tras la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno australiano se plantea aumentar su población con emigrantes estadounidenses, británicos, bálticos, holandeses y polacos: una Australia blanca y, a poder ser, rubia. Luego también engrosarán la lista ciudadanos procedentes de la Europa mediterránea. El lema es claro: Populate or perish!, es decir, poblar o morir.

– Aunque el régimen franquista no mantiene relaciones diplomáticas con Australia, se organiza la llegada de trabajadores españoles jóvenes y solteros para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar. Los canarios y andaluces son idóneos, debido a su experiencia. Sin embargo, solo admiten a oriundos del norte, como los vascos, que ya habían emigrado décadas atrás. En la selección, influyeron otras razones reprochables que explicaremos más adelante.

– A mediados de los cincuenta, vascos, navarros o cántabros comienzan a trabajar en plantaciones de azúcar y tabaco del estado de Queensland. A la Operación Canguro de 1958, le seguirían la Operación Eucalipto de 1959 y la Operación Emú de 1960.

– Hay un precedente: un año antes, en 1957, el Instituto Español de Emigración despliega la Operación Bisonte, que tiene como destino Canadá. Casi tres centenares de hombres y mujeres, casi todos gallegos, cruzan el charco para trabajar en granjas de Montreal.

En paralelo, la Operación Alce emplea a un centenar de varones en empresas ferroviarias y, tres años después, cincuenta españolas solteras viajan a Canadá para trabajar como empleadas domésticas.

Diez de marzo de 1960. El avión de las novias aterriza en Melbourne. Durante los siguientes tres años, llegarán centenares de españolas en trece vuelos. Los emigrantes varones ya establecidos en Australia acuden al aeropuerto a recibirlas. Una se casa el mismo día del aterrizaje.

Emigrantes españoles, en una plantación de caña de azúcar en Australia.

Captadas en ámbitos religiosos, todas ellas desconocen la agenda oculta del franquismo y los pactos entre la curia católica de ambos países, así como sus objetivos.

– En 1959, el monseñor George Michael Crennan, cardenal primado y director de la Oficina Federal Católica de Inmigración, visita a su homólogo español, Fernando Ferris Sales, para proponerle «el establecimiento en Australia de algunas jóvenes solteras españolas, de cierta educación», como reza una carta del cónsul español en Sídney. En realidad, tampoco interesaba que estuviesen muy formadas para que no diesen problemas a su llegada.

– Francisco Franco usa la emigración como una válvula de escape y como una fuente de ingresos. Es decir, menos desempleo y más remesas. Para canalizar el ahorro y acaparar las divisas, se crearán cuentas de ahorro para emigrantes con condiciones ventajosas.

– El catolicismo australiano, con una fuerte impronta irlandesa, busca ganar adeptos en una tierra donde se han hecho fuerte los anglicanos y otros protestantes. Por ello, la Operación Marta apunta hacia las solteras sin hijos, en edad de procrear y devotas. Mujeres reclutadas a través de Acción Católica y de la Juventud Obrera Cristiana, así como del Instituto Español de Emigración.

No significa que todas fuesen unas beatas. Muchas han emigrado por motivos económicos, pero también por conocer mundo o aprender inglés, por sus ansias de independencia, por desembarazarse de una educación encorsetada, por burlar la presión social ante una orientación sexual no aceptada o por el estigma de ser madres solteras, aunque algunas no tardarán en reencontrarse con los hijos que han dejado atrás.

Antes de viajar, reciben un cursillo para aprender a cocinar, planchar, limpiar y cuidar niños, tareas recogidas en el Manual de la servidora doméstica. Apenas unas palabras de inglés básico y a volar.

¿Qué se encontraron cuando llegaron a las casas de las familias australianas que las acogieron? Pues al principio sintieron soledad, racismo e incomunicación, debido a la barrera idiomática, lo que les llevaría a fundar el Club Español de Sídney.

Muchísimas vascas, pero también asturianas y gallegas; luego, con el tiempo, navarras, cántabras, andaluzas, aragonesas o madrileñas. Algunas no se casaron con españoles, sino con otros europeos. Todas ellas homenajeadas el 10 de marzo del año pasado, coincidiendo con el día del primer vuelo, en Melbourne, Perth, Camberra, Sídney y, claro, Gernika.

Australia buscaba que concibiesen hijos blancos y la España de Franco, estimular la economía con las divisas.

La operación que envió durante el franquismo a más de 700 españolas a  Australia para casarlas

Y establecer relaciones con países extranjeros, porque no tenía amiguitos y necesitaba llevarse bien con Alemania, Estados Unidos y otros países más ricos. No cabe duda de que a Franco le interesaba que los trabajadores se marcharan de España: un parado menos y también una persona que pensaba menos. Además, enviaban divisas, que era lo que precisaba el país en aquel momento.

A nivel oficial se dio a conocer a través de anuncios en los periódicos: se buscaba a solteras y católicas. Se vendía como una oportunidad única de trabajo y de futuro para ellas. La intención oculta, sin embargo, era que estas chicas se casasen en Australia con los españoles que habían emigrado la década anterior para trabajar en la caña de azúcar. Esa era la verdadera intención de la Iglesia católica española, irlandesa e italiana. Las estadísticas son lapidarias: a finales de los años cincuenta, en este país había una mujer por cada doce hombres. Además, se buscaba que la zona creciese a nivel demográfico tras la Segunda Guerra Mundial. Es algo distópico y macabro.

Y la iglesia católica, ganar peso frente al anglicanismo.

Fue un lucha de poder entre el protestantismo, religión dominante en Australia, y el catolicismo, que no solo quería reclamar su parcela, sino también superar en número a los protestantes. A nivel mundial, se resolvió con la emigración a Latinoamérica.

  • ¿Qué sucedió con ellas?

La mayoría se quedaron. Lo tenían muy difícil para regresar. Viajaban de una forma muy cómoda, en avión, con todos los gastos pagados. A cambio, si querían volver, debían adquirir ellas el billete, y era muy caro. De media, cobraban unas cinco mil pesetas al mes, y el trayecto costaba 45.000. Era imposible, más, cuando mandaban dinero a España. Algunas sí que regresaron tras la jubilación, pero fueron las menos. El grueso se adaptaron a la vida en Australia y tuvieron hijos allí. Hijos, por cierto, que han contactado conmigo para contarme sus historias.

Obligadas por contrato a permanecer allí dos años, la mayoría acabaron cumpliendo con lo que se esperaba de ellas. Se casaron, tuvieron hijos, contribuyeron a repoblar Australia y pocas se volvieron después de aquellos dos años.

En palabras de Celia Santos, «fue una crueldad antes y ahora, no hay excusa». Más de 60 años después, las memorias de las ‘martas’ son el hilo conductor de El país del atardecer dorado, una novela de ficción para que sus vidas no se pierdan entre las páginas de la historia.

nuestras charlas nocturnas.


«La masacre de Gwangju» y los trágicos recuerdos que la ley marcial evoca en la historia de Corea del Sur…


Militares llevan a un grupo de manifestantes detenidos
En mayo de 1980 los militares surcoreanos aplastaron una ola de protestas estudiantiles que exigían democracia.

BBC News Mundo(J.F.Alonso) — «La libertad nunca está a más de una generación de su extinción. No la transmitimos a nuestros hijos en el torrente sanguíneo. La única manera de que la hereden es si luchamos por ella».

Los surcoreanos han internalizado esta frase del fallecido presidente de Estados Unidos Ronald Reagan.

Así, en la noche del 3 de diciembre, apenas minutos después de que el presidente Yoon Suk Yeol apareciera en las pantallas de sus televisores anunciando la imposición de la ley marcial bajo la excusa de «aplastar a las fuerzas antiestatales» que simpatizan con la archienemiga Corea del Norte, miles de ciudadanos se lanzaron hacia la sede de la Asamblea Nacional para expresar su desacuerdo con la medida.

Esto a pesar de la imponente presencia de soldados armados.

Muchos de los manifestantes ni siquiera esperaron a que los líderes opositores les pidieran salir a las calles para rechazar la medida presidencial, la cual suspendía las actividades del Parlamento, de los partidos políticos y de los sindicatos, restringía la libertad de prensay entregaba el control del país a los militares.

La rápida reacción de la ciudadanía y de los legisladores, incluidos algunos del propio partido en el poder, neutralizaron los planes del mandatario en apenas seis horas.

¿Qué llevó a miles de ciudadanos a enfrentarse a soldados armados hasta los dientes? Expertos consultados por BBC Mundo sostienen que la respuesta está en el largo y doloroso pasado de Corea del Sur con las leyes marciales.

El presidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, en su discurso a la nación del 3 de diciembre de 2024
La sorpresiva decisión del presidente surcoreano Yoon Suk Yeol de declarar la ley marcial provocó una masiva reacción popular.

– Reviviendo malos recuerdos

Desde su fundación en 1948, Corea del Sur ha vivido bajo numerosos estados de excepción: 16, de acuerdo con los datos del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS, por sus siglas en inglés).

La última vez que el país asiático entró en un régimen de esta naturaleza fue a fines de 1979, luego de que el entonces hombre fuerte del país, Park Chung Hee, fuera asesinado por el jefe de sus espías durante una cena.

Durante esta ley marcial se registró un hecho que ha marcado la historia del país: la masacre de Gwangju,ocurrida entre el 18 y 27 de mayo de 1980.

«Tras la muerte del dictador Park Chung Hee había gran expectativa entre muchos coreanos de que se abriría un camino hacia una transición democrática y hacia mayores libertades. Así comenzaron algunas manifestaciones exigiendo reformas políticas», le relató a BBC Mundo el historiador Owen Miller.

«Sin embargo, las esperanzas de cambio se disiparon pronto, cuando otro general, Chun Doo Hwan, tomó el poder a través de un golpe de Estado y dejó en claro que la larga dictadura militar continuaría», agregó el director del Centro de Estudios Coreanos de la Universidad de Londres.

A pesar de la nula disposición de los militares a ceder el poder, para el 17 de mayo estudiantes, profesores, sindicalistas y políticos iniciaron una serie de protestas en distintas ciudades del país para oponerse al cierre de universidades y otras medidas adoptadas por las autoridades.

«Los estudiantes exigía el fin de la ley marcial, la renuncia de Chun y una nueva Constitución», precisó Edward Howell, quien es profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y quien se ha especializado en asuntos coreanos.

Estudiantes frente a la universidad de Gwangju
En 1980, miles de surcoreanos se lanzaron a las calles para exigir a la junta militar gobernante reformas democráticas, pero sus demandas no fueron atendidas.

Las manifestaciones fueron especialmente masivas en la ciudad de Gwangju, en el suroeste del país.

Desde Seúl la respuesta no tardó en llegar y se puso en marcha la operación Splendid Holiday («Vacaciones espléndidas», en español), que incluía el despliegue de miles de uniformados fuertemente apertrechados para sofocar las acciones en la calle y evitar que se propagaran a otras zonas.

Los soldados golpearon, dispararon y detuvieron indiscriminadamente a todo el que encontraban en su camino, una estrategia que terminó agravando la crisis.

«Las autoridades solo lograron transformar a las manifestaciones en un alzamiento popular, y la situación llegó a tal nivel que los insurrectos lograron expulsar a los militares de la ciudad por unos días», afirmó Miller.

No obstante, la victoria fue efímera. El 21 de mayo, cientos de soldados a bordo de vehículos blindados se lanzaron sobre la ciudad, cortando las líneas telefónicas y las carreteras para aislarla del resto del país. Y en los días siguientes sofocaron la revuelta con sangre y fuego.

Oficialmente las autoridades solo han reconocido 166 fallecidos, pero activistas de derechos humanos, académicos y dirigentes políticos elevan la cifra por encima de los 2.000.

Aunque la rebelión de Gwangju fracasó, es considerada como el punto de arranque del movimiento que terminó con las primeras elecciones libres en 1987 y el nacimiento de la actual VI República.

«Si las protestas hubieran ocurrido en Seúl, la dictadura no habría aguantado», aseguró Miller.

Mujeres lloran ante los feretros de sus seres queridos en 1980.
Más de cuatro décadas después se desconoce el número total de fallecidos que dejó la llamada masacre de Gwangju.

– Un foco contestatario

Pero, ¿por qué fue Gwangju el epicentro de las protestas? «Porque era uno de los lugares donde se producían los más feroces combates civiles en la península coreana antes de la guerra entre el norte y el sur», explicó a BBC Mundo el historiador Derek Kramer.

«Los habitantes de Gwangju y de sus alrededores eran vistos con recelo desde el Estado, desde donde los veían como izquierdosos o pro comunistas y, por ende, políticamente poco confiables», añadió el profesor de Estudios Asiáticos de la Universidad de Shenfield (Reino Unido).

Tras la guerra con el norte, los distintos regímenes militares de Seúl lanzaron varias operaciones para sofocar a críticos e insurgentes, procedimientos que dejaron un alto número de víctimas, aseveró el experto.

Las operaciones contrainsurgentes provocaron mucho malestar y resentimiento entre la población de Gwangju hacia las autoridades militares de Seúl.

«Antes de que Kim Il Sung lanzara su invasión en junio de 1950, ya había una guerra civil en el sur. Unas 100 mil personas habían muerto antes de la guerra por la violencia política«, aseveró Kramer.

Desde entonces, la zona ha sido un bastión electoral para los partidos de centro izquierda en las sucesivas elecciones que ha celebrado el país. Y, por ello, los sectores más a la derecha consideran sus habitantes como simpatizantes de Pyongyang.

Retrato de Chun Doo Hwan
El entonces dictador, Chun Doo Hwan, aseguró que las protestas estudiantiles eran orquestadas por el régimen de Pyongyang.

– El sospechoso habitual

La lucha contra el enemigo norcoreano fue la justificación presentada por el presidente Yoon para su fallido intento de instaurar la ley marcial esta semana y también fue el argumento utilizado en 1980 por la junta militar que gobernaba el país para suprimir cualquier forma de libertad civil.

Sin embargo, los expertos consultados aseguran que, hasta el momento, no se ha encontrado evidencia de que indique que el régimen comunista de Kim Il Sung orquestó las protestas.

«¿Tenía capacidad del Estado norcoreano de financiar o instigar alzamientos en el sur? ¿Era capaz de enviar armas y hombres de una forma significativa? ¿Era capaz de dirigir esos alzamientos? No, de ninguna manera. Al menos no he visto pruebas de esto», aseguró Kramer.

En similares términos se pronunció Miller, quien aseveró que la carta norcoreana «es una que con frecuencia emplea la extrema derecha surcoreana contra sus rivales, pero lo cierto es que el movimiento de 1980 fue autónomo«.

Un hombre ve en un televisor Samsung un desfile de Corea del Norte.
La amenaza norcoreana ha sido la excusa empleada a lo largo de los años por distintos gobiernos para limitar las libertades en el país.

– Una herida que no termina de sanar

Aunque la ciudad estaba completamente aislada del mundo debido al bloqueo impuesto por los militares, el periodista alemán Jürgen Hinzpeter logró entrar gracias a un habilidoso taxista de Seúl, quien lo ayudó a documentar y dar a conocer al mundo los abusos perpetrados por los uniformados contra los manifestantes desarmados.

Las peripecias de ambos terminaron siendo llevadas a la gran pantalla en 2017 en la película A Taxi Driver («El conductor de taxi»).

Tres años antes, la escritora surcoreana Han Kang publicó su libro Human Acts («Actos humanos»), en el que relató lo ocurrido en la ciudad en mayo de 1980. Este año, la novelista y poetisa oriunda de Gwangju ganó el premio Nobel.

No obstante, durante años la masacre fue un tema tabú dentro de Corea del Sur, en particular durante la última etapa de la dictadura, donde cualquier libro o información referente a los sucesos era censurada.

Más de cuatro décadas después de los sucesos, estos siguen polarizando a la sociedad. Los sectores más derechistas insisten en que la masacre fue promovida por Pyongyang, mientras que grupos de izquierda y académicos atribuyen su autoría a las ansías de los militares por seguir al frente del país.

A pesar del tiempo transcurrido, aún se desconoce el número de real de víctimas. En 2019, los restos humanos de unas cuarenta personas fueron hallados en lo que fue una antigua cárcel en Gwangju.

En 1996, el general Chun fue enjuiciado y condenado a muerte por su papel en el golpe de Estado de 1979 y en la represión de las protestas del año siguiente.

No obstante, tras apelar, se le rebajó la condena a cadena perpetua antes de ser amnistiado, dentro de los esfuerzos por reconciliar al país con su pasado.

Hoy, el 18 de mayo es un día nacional de conmemoración y un cementerio donde están algunas de las víctimas fue elevado al estatus de monumento nacional.

Manifestantes ante el Parlamento de Seúl.
Miles de surcoreanos salieron a las calles nada más el presidente del país anunció sus intenciones de imponer un régimen de estado de excepción.

– Protegiendo la libertad conquistada

Expertos consultados coinciden en que la masacre de Gwangju y otros abusos cometidos bajo las leyes marciales son la razón fundamental de la firme oposición ciudadana a la decisión del presidente Yoon de imponer la ley marcial.

«El recuerdo de los movimientos antigubernamentales durante las décadas de 1970 y 1980, periodos en los que se invocaba con frecuencia la ley marcial, sin duda ha estado presente en la mente de muchos surcoreanos esta semana», afirmó Howell.

Kramer, por su parte, subrayó que los acontecimientos del martes en Corea del Sur revelan dos hechos importantes: en primer lugar, la fortaleza del sistema democrático del país, ya que «todo se resolvió en cuestión de horas», enfatizó. Y, en segundo, que la democracia no es algo que deba dar por sentado.

«No se alcanza la democracia únicamente porque la economía haya prosperado o porque tus padres hayan luchado por ella en los años 80. Es un sistema que requiere ser constantemente defendido«, afirmó.

Lo anterior podría explicar por qué muchos de los manifestantes que han salido a las calles de Seúl en estos días son personas de 60 años o más, es decir, aquellos que vivieron el paso de la dictadura a la democracia.

Una mujer pasea por el cementerio-monumento de Gwangju
Un cementerio donde están los restos de algunas de las víctimas conocidas de la represión de Gwangju es hoy es un monumento nacional.

nuestras charlas nocturnas.


Lo monstruoso y lo bello…


Michelangelo, el cielo de La Capilla Sixtina

Meer(M.M.Oconitrillo) — Casi ningún par de palabras tienen un campo semántico más comprometido que monstruoso y bello. Lo bello puede ser monstruoso, como lo monstruoso bello. Y claro está, todo depende del cristal con que se mira.

Para nuestros propósitos, nos restringiremos a lo que llamamos cultura occidental.

– Ideas preliminares

¿Qué es monstruoso y qué es bello? Respecto a lo primero, Immanuel Kant en Critica al arte nos dice en su definición de lo sublime (matemático) que es aquello que es grande por encima de toda comparación. Eso nos lleva a algo que es monstruoso en sí mismo. El universo en su infinidad es monstruoso.

La Real Academia de la Lengua Española nos brinda cuatro acepciones de monstruoso:

  • Contrario al orden de la naturaleza.
  • Excesivamente grande o extraordinario en cualquier línea.
  • Muy feo.
  • Enormemente vituperable o execrable.

Nos da así algunas adjetivaciones, que pueden ser independientes, es decir, algo “muy feo” no tiene que ser por necesidad “excesivamente grande”, etcétera. La segunda acepción concuerda con una de las definiciones kantianas de sublime (inconmensurable). Por lo que, siguiendo esta línea nos puede llevar a que algo sublime, como “la inmensidad de Dios” es monstruosa. No queremos ofender, así que acomodemos las fichas… Monstruoso en este caso no es vituperable, o contrario a la naturaleza, o muy feo, solo inconmensurable. En todas las religiones, las monoteístas al menos, dan a Dios como bello e inconmensurable, por lo que aquí tendríamos una de las asociaciones más frecuentes: bello y sublime (monstruoso).

– El arte y su parte

Lo anterior nos lleva a contradicciones filosóficas, tan típicas en el arte: hay muchas pinturas en las que aparece Dios antropomorfizado, como “La creación de Adán” de Miguel Ángel. Allí, con una alegoría finita y humanizada se representa algo infinito e ignoto, como es el Dios en el monoteísmo. Una contradicción extraordinaria, pues, ¿cómo representar algo que no podemos percibir en su totalidad (apenas una ínfima parte, si fuera el caso) con una alegoría pictórica finita?

Pues una cosa es «la mano de Dios», como un recurso lingüístico para mencionar un acontecimiento fuera del alcance de lo que conocemos, y otra pintarla, con todo el cuerpo que correspondería, y decidir que es blanco caucásico y de barbas blancas, muy griego en realidad… El arte nos da esas bellas y monstruosas obras, más allá de toda lógica. contrarias a la naturaleza.

Grabado en madera, oban tate-e. Saganoike Heikuro Masatora, un criado de Kusunoki Masashige, matando al monstruoso jabalí gigante con una espada, Fuji, Japón
Grabado en madera, oban tate-e. Saganoike Heikuro Masatora, un criado de Kusunoki Masashige, matando al monstruoso jabalí gigante con una espada, Fuji, Japón

El cristianismo parece no tener problemas con ello, mientras que en el judaísmo es anatema.

Lo mencionamos, sin embargo, como ejemplo de cuán problemático o extraordinariamente difíciles puede ser asociar lo bello y lo monstruoso.

Un caso no tan antiguo como la Capilla Sixtina, es la declaración del compositor Karlheinz Stockhausen, quien dijo que los ataques terroristas contra las Torres Gemelas de Nueva York fueron “la mayor obra de arte jamás realizada”.

Esto, que parece propaganda y alabanza terrorista, acaso se basa en el nivel de precisión y dificultad de ejecución del atentado, hechos que no lo justifican de ninguna manera.

Es a todas luces monstruoso, con la acepción de vituperable y execrable.

Sin embargo, esta desafortunada declaración nos hace reflexionar sobre una problemática que, sobre todo en el siglo XX y más aún en el XXI se ha generado con el binomio artista-obra artística.

Veamos el caso del novelista pedófilo Gabriel Matzneff.

Matzneff se convirtió en un escritor de renombre en la década de 1970, cuando algunos intelectuales franceses consideraban que la pedofilia era una forma de liberación de la opresión paterna.

Aunque esas opiniones dejaron de ser bien vistas en la década de 1990, continuó publicando y prosperando hasta fines del año pasado.

Pero no es el único escritor pedófilo francés (Guy de Maupassant también lo era) o del mundo. Y es que el la antigüedad, romana y griega, por citar dos ejemplos, la pedofilia y otras desviaciones sexuales no siempre estaban condenadas y eran parte de la norma social.

Si ahondáramos en el tema, nos sorprenderíamos de que este asunto no es tan aislado como podríamos creer, pues muchos famosos tenían lados muy oscuros… Y no siempre se trata de cosas sexuales, como es el caso de Louis Ferdinand Céline “héroe de guerra en la Primera Guerra Mundial y traidor colaboracionista así como panfletario antisemita en el transcurso de la Segunda, su figura permanece controvertida en el mundo literario.

El coqueteo con lo prohibido es parte de la naturaleza humana, aunque signifique su perdición en el peor de los casos. Por ello se ha repensado algunas veces si la obra se puede desasociar de la tendencia maligna del creador, como es el caso de la música de Wagner, antisemita hasta el tuétano que sin embargo fue introducido por un director y pianista judío al público en Israel, Daniel Baremboim. El asunto sigue siendo polémico, así que vale la pena ver el asunto más de cerca.

Richard Wagner nació el mismo año que Guiseppe Verdi, 1813. Su obra, principalmente operística, está dedicada a temas mitológicos nórdicos, mezclas de héroes de la tradición europea, como Tristán o Lohengrin, con temas como la sangre de Cristo y el Santo Grial.

Mientras Wagner fue bautizado en la iglesia luterana y siempre fue anticatólico, sobre todo, antipapista, Verdi era un fiel católico, que dedicó su obra a temas meramente humanistas, usando siempre dramas históricos, novelas famosas o teatro de altísima calidad, como lo plasma en las óperas Un bello in maschera (tema histórico), La traviata (de La dama de las camelias), y Otello, de la obra de Shakespeare.

Verdi aspira a lo sublime, a la redención del dolor, a la búsqueda de la justicia, en obras de gran belleza que están entre las más representadas del mundo. Nunca su música es pretenciosa, cosa que no sucede con Wagner, a quien acusan algunos de tener una ambición desmedida y ser por lo demás grandilocuente. Si bien la belleza de la musica wagneriana apela a los sentimientos de venganza, ira, control y poder delegada en sus figuras mitológicas, en sus criaturas fantásticas y sus historias, por él mismo desarrolladas, se aleja de la realidad humana.

Es pues una belleza más monstruosa, delirante y aterida a las fuerzas mitológicas de los dioses del Valhalla… Hay que decirlo, sí existen notas humanas en Tristan und Isolde o en Lohengrin, pero siempre acompañadas de lo mitológico-fantástico, de lo que no se desprende, acaso en Rienzi o Die Meistersinger von Nürnberg.

Agradecida de si misma y mostrando agradecimiento, Thailandia
Cuando la belleza es visible, Thailandia, Agradecida de si misma y mostrando agradecimiento

Así, lo bello y lo monstruoso en Wagner difiere mucho de Verdi.

Hay un tema más entre ambos, y es sorprendentemente, la masonería.

Mientras que Verdi sí fue masón, Wagner fue rechazado en su intento de unirse a dicha hermandad.

Quizá por eso Wagner se concentró más en lo monstruoso en el ser humano expresado mediante mitos, y Verdi, atado a lo desgarradoramente humano, en la belleza de lo sublime, como una aspiración religiosa a lo divino.

Mientras en Wagner, el miedo anula la razón y permite sentir más nuestro lado negativo (ira, odio, traición, venganza), Verdi, que desde muy joven perdió a su primera esposa y a sus dos hijos, y pasó por muchas tristezas, se aferraba a la luz para alumbrar sus tinieblas vividas y guiarnos en un valiente intento hacia lo sublime.

Sobre lo bello y lo monstruoso podríamos seguir escribiendo eternamente, (si tuviéramos esa eternidad), sin acabar, pues son, como la luz y la sombra, el bien y el mal, eso de lo que está hecho el mundo.

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Análisis de textos mesopotámicos en acadio revela cómo experimentaban las emociones: el amor se sentía en las rodillas…


L.B.V.(G.Carvajal) — El amor y las emociones han sido temas universales en la historia de la humanidad, expresados de formas diversas pero con puntos en común entre distintas culturas y épocas.

Un interesante estudio reciente revela que las personas en la antigua Mesopotamia experimentaban y conceptualizaban el amor y las emociones en maneras que, sorprendentemente, encuentran ecos en nuestra comprensión moderna de estos sentimientos.

A través de un enfoque multidisciplinar, los investigadores analizaron textos en idioma acadio, grabados en tablillas de arcilla hace miles de años, para explorar cómo los antiguos mesopotámicos vinculaban sus emociones a partes específicas del cuerpo.

En la actualidad, solemos expresar nuestras emociones de formas que asocian sensaciones físicas con partes del cuerpo. Sentimos “mariposas en el estómago” al enamorarnos, el corazón “se nos encoge” al sentir tristeza, o decimos que algo “nos rompe el alma” para expresar un dolor profundo.

Esta tendencia a conectar emociones y cuerpo no es nueva. Según el estudio mencionado, los antiguos mesopotámicos también vinculaban sus emociones a órganos específicos, como el corazón, el hígado y las rodillas.

Las personas modernas y mesopotámicos experimentan el amor de forma bastante similar. En Mesopotamia, el amor se asocia especialmente con el hígado, el corazón y las rodillas.

El corazón, por ejemplo, era percibido como un centro vital de la experiencia emocional, al igual que en muchas culturas modernas. El hígado, por su parte, tenía un papel crucial y, curiosamente, se asociaba con sentimientos de felicidad y plenitud.

Según los textos, palabras como “abrirse”, “brillar” o “estar lleno” se utilizaban para describir momentos de alegría, conceptos que se anclaban en este órgano. Esta percepción podría reflejar la importancia simbólica y funcional del hígado en la vida cotidiana de los mesopotámicos, quienes tenían un conocimiento rudimentario de anatomía, aunque significativo para su época.

El equipo de investigación, liderado por la profesora Saana Svärd de la Universidad de Helsinki, analizó cerca de un millón de palabras en acadio, un idioma semítico que se utilizaba en Mesopotamia entre los años 934 y 612 a.C. Estos textos, escritos en escritura cuneiforme sobre tablillas de arcilla, representan una ventana única al pensamiento y la vida emocional de las personas en esa región.

Aunque la comprensión anatómica de los mesopotámicos no era tan avanzada como la actual, tenían una noción bastante clara de la relevancia de ciertos órganos para la vida y las emociones. Además del corazón y el hígado, se consideraban importantes los pulmones y, curiosamente, las rodillas, las cuales a menudo se mencionaban en relación con el amor.

Esta asociación puede interpretarse como un reflejo de la intensidad emocional que “dobla” a las personas o las lleva a arrodillarse, tanto en contextos espirituales como emocionales.

La felicidad «ilumina» zonas similares en los mapas corporales modernos y antiguos, a excepción del hígado, que era más importante para los antiguos mesopotámicos. El hombre moderno experimenta la ira en la parte superior del cuerpo y en las manos. En Mesopotamia, la ira se asociaba específicamente con los pies.

Uno de los aspectos más fascinantes de este estudio es cómo conecta las experiencias emocionales de los antiguos mesopotámicos con las de las personas modernas. A pesar de las diferencias culturales y temporales, parece que hay una dimensión universal en cómo los humanos han vivido y expresado sus emociones a lo largo de la historia.

Si se compara el antiguo mapa corporal mesopotámico de la felicidad con los mapas corporales modernos publicados por otro científico finlandés, Lauri Nummenmaa y sus colegas hace una década, es muy similar, con la excepción de un notable brillo en el hígado, afirma el neurocientífico cognitivo Juha Lahnakoski, investigador visitante en la Universidad de Aalto.

Queda por ver si en el futuro podremos decir algo sobre qué tipo de experiencias emocionales son típicas de los humanos en general y si, por ejemplo, el miedo siempre se ha sentido en las mismas partes del cuerpo. Además, hay que tener en cuenta que los textos son textos y las emociones se viven y se experimentan, afirma Saana Svärd.

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El Pájaro de Saqqara, un objeto egipcio del año 200 a.C. que parece un avión en miniatura…


El Pájaro de Saqqara, un objeto egipcio del año 200 a.C. que parece un avión  en miniatura

L.B.V.(J.Álvarez) — Es muy frecuente encontrar imágenes de aves en el arte del Antiguo Egipto. Los vemos en pinturas y esculturas con especies de todo tipo, desde los patos que se cazaban en el Nilo al ibis que aportaba su cabeza al dios Toth, al buitre que remataba la corona blanca del reino alto en representación de Nejbet, pasando por el halcón asociado a Horus, quien se encarnaba en el faraón.

Quedémonos con este último porque parece ser el plasmado en una de las piezas más insólitas del arte faraónico: el llamado Pájaro de Saqqara.

También se lo conoce como Planeador de Saqqara porque sus formas recuerdan bastante a las de un avión, algo que provocó algunas especulaciones pseudocientíficas, con el inclasificable Khalil Messiha a la cabeza, empeñado en que se trataba de una maqueta de un monoplano demostrativa de que los egipcios habían conseguido conquistar el cielo.

Messiha, profesor de anatomía artística (en realidad se presenta como arqueólogo, médico, parapsicólogo, radiastesista y todo lo que se le ocurra), también era aficionado al aeromodelismo y quiso darle una vuelta de tuerca a la pieza.

Así, aseguró haber descubierto en ella una inscripción que otros arqueólogos no vieron -cosa curiosa teniendo en cuenta que el objeto mide 14 centímetros- y que decía Pa-di-Amón, traducible como «regalo de Amón».

Era éste un dios local, tebano para más señas, que tras la invasión de los hicsos alcanzó importancia nacional asimilándose a Ra y convirtiéndose en el patrón de la clase clerical más poderosa del país. Amón era considerado el padre de los vientos y en su iconografía aparece con dos grandes plumas verticales en la cabeza.

Iconografía típica de Amón

El caso es que Messiha concluyó que aquellas palabras, junto con el hecho de que el pájaro no tuviera patas y que la cola fuera vertical en vez de horizontal, demostraban que no pretendía ser un ave sino un planeador.

Consecuentemente, se embarcó en la tarea de construir un modelo a escala seis veces más grande con la ayuda de un ingeniero aeronáutico que, casualmente, era su hermano.

Aseguró que lo hizo volar, aunque nadie lo vio y además tuvo que añadirle un estabilizador horizontal a la parte baja de la cola, del que carece el original -según él porque se perdió, pese a que no se aprecia indicio alguno de ello- porque si no el aparato se caía.

Todo esto ocurrió en 1969, época en la que, más o menos, se abría la puerta de ese tipo de temas que harían su agosto en los años setenta.

De hecho, Messiha tuvo su momento de gloria en 1972, cuando las autoridades egipcias, dispuestas a dar cuerda al inevitable nacionalismo patrio que suponía para el país ser pionero de la aviación con cuatro mil años de adelanto, prestaron inauditos oídos a la teoría y organizaron una exposición del Museo Egipcio de El Cairo con la colaboración de los ministerios de Educación y del Aire: el tema era el aeromodelismo en el Antiguo Egipto, exhibiendo el Pájaro de Saqqara junto a otra docena de piezas parecidas.

La muestra causó estupor en la comunidad científica que, por supuesto, no quiso refrendarla.

Casi medio siglo después, ese episodio queda como un estrambote más de la pseudociencia y ningún arqueólogo sostiene algo remotamente similar -aunque Messilha ha seguido explotando el tema-, entre otras cosas porque, y tener que decirlo ya es algo grotesco en sí, no se ha encontrado nunca un avión egipcio antiguo.

Sí es cierto que, a esa escala, el Pájaro de Saqqara tiene buenas cualidades para el vuelo, lo que ha llevado a algunos investigadores a sugerir que podría ser una especie de búmeran para la caza de aves acuáticas, herramienta común en la época.

Mide 14 centímetros de longitud por 18 de envergadura, con las alas ligeramente curvas hacia abajo y una más larga que otra (7,7 centímetros frente a 7,6), lo que, combinado con su inusual cola vertical, facilitaría el giro y retorno a las manos del lanzador.

Aunque no todos los bumerangs vuelven a manos de su dueño (los que lo hacen no se usaban en la caza sino en rituales), se trata de un tipo de instrumento universal que aparece ya en la Prehistoria -se han encontrado algunos en Atapuerca- y se utilizaba tanto para la actividad cinegética como para la bélica. En la tumba de Tutankamón, sin ir mas lejos, había varios ejemplares.

En ese mismo sentido, de un tiempo a esta parte las teorías sobre el Pájaro de Saqqara han ido refinándose. Por su morfología y aerodinámica parece un halcón y, teniendo en cuenta que ese animal se asociaba a divinidades (como el citado Horus pero también a Ra-Horajty, la manifestación del anterior durante la aurora), podríamos considerarlo un objeto ceremonial. No hay ni probablemente habrá acuerdo sobre si se lanzaba a volar o no.

Khalil Messiha en 1988

Una de las últimas y más aceptadas propuestas es que la pieza se colocaba en el extremo superior de los mástiles de las barcas sagradas empleadas en el festival Opet, que se celebraba anualmente durante el segundo mes de la inundación en honor de Amón-Ra y durante el cual los sacerdotes, en procesión, llevaban los citadas barcas a hombros a lo largo de la avenida que enlaza los templos de Karnak y Luxor.

Terminaba con la transfusión de energía vital de Amón-Min a Amón-Ra para, por paralelismo, repercutir en un renacimiento simbólico del faraón.

La razón para colocar la figura en lo alto de los palos sería usarla como veleta y, de hecho, en el templo de Jonsu (Karnak) hay relieves que muestran naves coronadas así, como las de Ramsés III, Herihor y Mery-Amón. Algo criticado por el inefable Messiha, quien dice que el agujero para la inserción no es original y se lo hicieron los funcionarios del Museo Egipcio de El Cairo para ensartarlo en una vara.

Tampoco faltan quienes consideran que el Pájaro de Saqqara era un simple juguete infantil para un niño de clase acomodada.

El caso es que el contexto de su hallazgo no aclara gran cosa tampoco: lo encontró el arqueólogo francés Victor Loret en 1898 en el interior de un enterramiento de la necrópolis de Saqqara, donde está la famosa Pirámide Escalonada, pero poco más se sabe de dicha tumba y del pájaro.

Los datos sólo dicen que es de madera de sicómoro, originalmente policromada para asemejar un halcón (cuerpo blanco con dos rayas rojas, ojos en lapislázuli, plumas de las alas en oro), que pesa poco más de 39 gramos y que está datado en torno al año 200 a.C, es decir, ya en el período ptolemaico.

Otra vista del objeto

Si alguien tiene curiosidad por verlo de cerca, se expone en la sala 22 del museo, catalogado con el número 6.347; el mismo sitio donde pasó desapercibido durante décadas, por hallarse rodeado de otras piezas con forma de ave, hasta que aquel día de 1969 llamó la atención de Messiha.

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Descubren una nueva entidad biológica que habita en el cuerpo humano


Recreación de bacterias intestinales
Recreación de bacterias intestinales (células en color naranja) infectadas por Obeliscos (varillas negras)

Sinc — Un equipo internacional con participación del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas ha descubierto en el microbioma humano una entidad biológica desconocida a la que han llamado ‘Obelisco’. Se trata de un nuevo tipo de agentes infecciosos más simples que los virus. Se hallan en bacterias de nuestro cuerpo y sus implicaciones para nuestra salud son aún desconocidas.

Un equipo internacional liderado por el premio Nobel Andrew Fire y donde participa el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP), centro mixto de la Universitat Politècnica de València (UPV) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organismo dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU), ha descubierto una nueva entidad biológica en las bacterias que habitan en nuestra boca e intestinos.

Este organismo, al que han llamado Obelisco por su forma, es un nuevo agente infeccioso cuyo genoma es más simple que el de los virus, y cuya función y efectos sobre nuestra salud son aún desconocidos. Este descubrimiento, realizado mediante estudios bioinformáticos de secuencias genéticas obtenidas a partir de heces humanas, abre nuevas preguntas sobre el origen y evolución de la diversidad microbiológica. El hallazgo se publica hoy en la revista Cell.

El microbioma es un complejo ecosistema microbiológico que reside a lo largo y ancho de nuestros cuerpos. Alberga una asombrosa diversidad de microorganismos que incluye desde virus y bacterias hasta hongos y protozoos. Cada vez sabemos más sobre esta intrincada red biológica y su papel crucial en la salud, interviniendo en funciones tan variadas como la digestión, el sistema inmunológico o hasta nuestro propio comportamiento.

Ahora, un equipo multidisciplinar liderado por el premio Nobel de Medicina Andrew Fire en la Universidad de Stanford (EE UU), en colaboración con el equipo del investigador del CSIC Marcos de la Peña en el IBMCP de Valencia y la Universidad de Toronto (Canadá), han revelado una capa adicional de complejidad a nuestro mundo microscópico interior: los Obeliscos, unas entidades biológicas mínimas nunca antes vistas y que desafían nuestra comprensión de los límites de la vida.

– Descubrimiento en el microbioma humano

Los Obeliscos son unos novedosos agentes infecciosos con un genoma de ARN circular diminuto de sólo 1.000 nucleótidos, muy por debajo de los genomas de ARN que usan algunos virus para reproducirse. “Estos círculos de ARN son altamente autocomplementarios, lo que les permite adoptar una estructura estable en forma de varilla que recuerda a los monumentos egipcios que les dan nombre”, explica Marcos de la Peña.

“Carecen de la cubierta proteica que caracteriza a los virus, pero, al igual que estos, son capaces de codificar proteínas”, puntualiza el investigador del CSIC.

Como científico que trabaja en un centro de investigación sobre plantas, de la Peña señala que los Obeliscos recuerdan a los viroides, una familia de agentes subvirales que infectan plantas y con los que comparten el genoma circular de ARN y la presencia habitual de ribozimas de autocorte.

“Sin embargo, los viroides de plantas son aún más diminutos, con unos 300 o 400 nucleótidos, y no codifican proteínas. Por todo ello, los Obeliscos quedan a medio camino entre virus y viroides, lo que plantea un desafío a su origen y clasificación”, opina el investigador.

El descubrimiento de los Obeliscos ha sido posible gracias a estudios bioinformáticos de secuencias genéticas obtenidas a partir de heces humanas, detectándose la presencia de estos ARNs en el 7 % de los 440 sujetos analizados. Análisis bioinformáticos masivos permitieron asimismo descubrir cerca de 30.000 especies de Obeliscos en muestras biológicas recogidas a lo largo de todo el planeta, tanto en ecosistemas naturales (suelos, ríos, océanos…) como en aguas residuales o en microbiomas animales.

Entre todos estos datos se detectó que una cepa de Streptococcus sanguinis, una bacteria comensal común en la microbiota de nuestra boca, acumula Obeliscos de forma muy abundante, encontrándose que en torno la mitad de la población analizada contenía Obeliscos en su cavidad bucal.

– Nueva frontera en Biología

La función y efectos de los Obeliscos y las proteínas que codifican es aún un misterio, recuerdan los investigadores.

La elevada acumulación de genomas de ARN en el interior bacteriano indicaría, según los científicos, un posible papel en la regulación de la actividad celular con implicaciones significativas para la salud, ya que los microbiomas donde habitan estas bacterias influyen en numerosos aspectos fisiológicos, desde la digestión hasta el sistema inmunológico.

Además, el descubrimiento de los Obeliscos plantea preguntas fundamentales sobre el origen y evolución de los virus y la diversidad microbiológica. Según De la Peña, “este descubrimiento muestra que el mundo microbiano es mucho más complejo de lo que imaginábamos.

Hemos abierto una puerta a todo un nuevo campo de exploración que puede revolucionar nuestra comprensión de la Virología, la Biología e incluso el propio origen de la vida en la Tierra”.

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Ayudar sin esperar nada a cambio: ¿cuándo comenzó el altruismo humano?…


Igluu(M.C.ValverdeI — Hay que remontarse a las comunidades neandertales para descubrir las primeras muestras de ayuda desinteresada. ¿Por qué deberíamos ayudar a alguien que no puede devolvernos el favor? Los seres humanos llevamos más de cien mil años respondiendo a esa pregunta.

Una de las cuestiones de mayor interés en el campo de la evolución humana es la dispensa de cuidados a individuos vulnerables. Ayudar a congéneres con problemas es un comportamiento que no es exclusivamente humano: también se encuentra en otros animales, especialmente entre los primates.

Lo que sí es característico del comportamiento de nuestra especie es el altruismo. Es decir, ayudar a alguien sin esperar nada a cambio.

El naturalista británico Charles Darwin llamó “espíritu de simpatía” al comportamiento de ayuda recíproca entre los animales que aumenta las probabilidades de supervivencia de los individuos que se prestan asistencia. También observó que este comportamiento tenía lugar entre iguales, individuos que eran capaces de devolverse el favor.

En opinión de Darwin, el paso desde el “espíritu de simpatía” hasta el auténtico comportamiento altruista se produjo en el transcurso de la evolución humana cuando los cuidados empezaron a ser dispensados a individuos vulnerables, que no tenían posibilidades de devolver el favor.

Desde entonces, la antropología evolutiva se pregunta cuándo y en qué especie se cruzó ese Rubicón.

– ¿Neandertales altruistas?

Se conocen casos de cuidado a personas con patologías en el registro de la evolución humana, especialmente en el linaje de los neandertales.

Destaca el caso de un ejemplar de edad avanzada procedente del yacimiento de la Sima de los Huesos de Atapuerca, en Burgos, que está datado alrededor de hace 430 000 años. En este yacimiento se ha encontrado la mayor colección de fósiles humanos de la historia, que son considerados como antepasados remotos de los neandertales.

El ejemplar en cuestión está representado por su pelvis (cariñosamente apodada como “Elvis”) y sus vértebras lumbares. Estos fósiles muestran evidencia de que el individuo sufrió una patología degenerativa denominada “espondilolistesis”.

Esta afección le causó fuertes dolores de espalda e importantes alteraciones posturales que limitaron seriamente su movilidad. Teniendo en cuenta que se trataba de grupos de cazadores recolectores muy móviles, solo es posible explicar la supervivencia durante años de este individuo por la ayuda del grupo que, o bien le esperaba, o bien le transportaba en sus desplazamientos.

Sin embargo, no es posible saber si esos cuidados respondían a un caso de auténtico altruismo. Puesto que Elvis era un individuo adulto, no se puede descartar que se tratase de un caso de ayuda recíproca: bien porque el individuo hubiera favorecido a los demás en el pasado, o porque se tratase de un miembro especialmente valioso del grupo por su dilatada experiencia.

Una situación similar ocurre con los demás ejemplares neandertales que vivieron durante años con patologías incapacitantes y cuya supervivencia requirió la ayuda del grupo. Se trata en todos los casos de individuos adultos en los que no es posible descartar que su supervivencia se debiera a la ayuda recíproca y no a un verdadero altruismo.

Para resolver esta cuestión es necesario contar con casos de individuos infantiles, cuya capacidad de devolver el favor sería muy limitada.

– Historias de cuidado infantil

Hasta hace poco, el único caso presentado de un ejemplar infantil con patologías graves y que requiriese cuidados sociales procedía también del yacimiento de la Sima de los Huesos. Se trata del denominado Cráneo 14 (apodado “Benjamina”), que perteneció a una preadolescente y que muestra una rara patología denominada “craneosinostosis temprana”.

Esta dolencia le causó la deformación del cráneo y de la cara. También es posible que sufriera retraso psicomotor, por lo que su supervivencia, durante más de una década, habría requerido cuidados especiales por parte de su grupo.

Aunque como la existencia de dicho retraso psicomotor no ha sido establecida con total seguridad, tampoco es posible determinar con certeza la naturaleza de los cuidados que precisó Benjamina. Tal vez su supervivencia solo requirió de los cuidados maternales y no fue precisa la ayuda del resto del grupo.

Recientemente hemos publicado el caso de un pequeño fragmento de cráneo neandertal recuperado en el yacimiento valenciano de Cova Negra, datado entre hace 146 000 y 273 000 años. El resto corresponde a la región del hueso temporal que alberga el oído interno y perteneció a un individuo infantil, mayor de 6 años (apodado “Tina”).

El estudio del oído interno de Tina ha puesto de manifiesto la existencia de cinco situaciones patológicas que son muy poco frecuentes de manera individual y que solo se conocen reunidas en personas con síndrome de Down. Estas patologías causaron a Tina una pérdida severa de la audición, dificultades para mantener el equilibrio y crisis de vértigo.

Además, seguramente también tuvo graves problemas musculares, tanto para caminar como para deglutir el alimento.

Que la niña pudiera sobrevivir durante al menos seis años en las exigentes condiciones de vida de un grupo de cazadores recolectores neandertales indica que tuvo que recibir atención y cuidados constantes. No es razonable pensar que la madre de Tina pudiera dedicarle ella sola dichos cuidados de manera continuada, sino que requirió la ayuda de los otros miembros de su grupo.

Puesto que no es posible que Tina pudiera devolver el favor a los que la cuidaron, se trataría de la primera evidencia sólida de comportamiento altruista en una especie humana distinta de la nuestra.

Este afortunado descubrimiento nos ha mostrado un aspecto muy cercano del comportamiento de los neandertales, que ya eran capaces de integrar la diversidad en sus grupos. La llegada de Tina nos recuerda que todos, sin distinciones, formamos parte de la historia de la evolución humana.

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«Pocos y mal avenidos, sin el orden inglés»: la loca aventura española en Camboya y Borneo


Foto: Grabado de 1850. De izda. a dcha: dos dayaks de Borneo y tres nativos de Java (un sacerdote, una dama y un caballero).  (Getty Images)
Grabado de 1850. De izda. a dcha: dos dayaks de Borneo y tres nativos de Java (un sacerdote, una dama y un caballero).

El Confidencial(J.M.Alarcon) — En 1593 el gobernador de la Capitanía General de Filipinas, Gómez Pérez Dasmariñas, se embarca desde Manila hacia las Molucas con la idea de ampliar las posesiones españolas más allá del archipiélago filipino. Un último gran error después de una larga cadena que también contiene algunos aciertos notables.

Apenas han pasado veinte años desde que Miguel de Legazpi fundara la capital, Manila, para Felipe II, y desde entonces se han sucedido los conflictos con los piratas chinos, como Limahon, al que se derrota en 1574 después de haber llegado a entrar en la ciudad. Son conflictos que se repiten con los propios sangleyes: es decir, los comerciantes chinos que operan en el Parián o mercado de Manila y que dan sentido al enclave de la Monarquía Hispánica en el Pacífico.

Los españoles llevan plata de América en la nao de Acapulco y los sangleyes la intercambian por los productos chinos de Cantón y otros lugares del continente: no se compran y se venden productos filipinos, sino de China. Manila no es, nada más, ni nada menos, que un gran puerto de comercio al otro lado del mundo con una mínima, pero audaz y aguerrida presencia española. La descripción se queda obligadamente corta.

Después de la confrontación con el pirata chino, Dasmariñas remata su gran acierto: terminar de construir el amurallado del asentamiento español entre la desembocadura del río Pásig, la inmensa bahía de Manila y la zona pantanosa al sur: la mítica ciudad de Intramuros en Manila que seguirá en pie tres siglos y medio, hasta que la derriben conjuntamente el general Douglas MacArthur y la infantería de Marina de Sanchi Iwabuchi en 1945, de lo que ya habrá tiempo de hablar pronto.

Lo que queda ahora es una reconstrucción, que no deja de dar una buena idea de lo que fue Manila para los españoles durante tres siglos, incluso aunque ahora esté rodeada de un campo de golf.

Al acierto de Dasmariñas le siguen dos errores. El primero: imponer sanciones, limitaciones y humillaciones de todo tipo a los sangleyes chinos después de los distintos conflictos, como obligarles a cortarse su coleta tradicional, cristianizarles, forzarles a vivir fuera de Intramuros, etc.

Generales del ejército chino, en el ‘Códice Boxer’.

No olvidemos que apenas son 500 españoles en todo el archipiélago y que son «pocos, mal prevenidos y avenidos, no como los ingleses», como llegará a manifestar su hijo, Luis Pérez Dasmariñas, quien es en realidad el protagonista de esta historia y cuyas palabras recoge Juan Gil en Conquistas prohibidas: españoles en Borneo y Camboya durante el siglo XVI.

El segundo gran error de Dasmariñas padre es el de embarcarse en la expedición a las Molucas y meterse así en las mil y un disputas del archipiélago vecino de Indochina, como lo es socorrer al rey de Camboya de su enemigo de Siam a cambio de que este jure vasallaje a Felipe II; todo para engrandecer el dominio español en el Pacífico, a costa, de paso, de los portugueses de Macao. Un triple salto mortal al otro lado del mundo.

Parece un tópico, pero es cierto que ninguna película de Hollywood se ha medio acercado a narrar unas aventuras tan increíbles, como tampoco una novela de piratas de Emilio Salgari. Por si fuera poco, Gómez Dasmariñas no solo decide enviar una expedición más allá de la zona de no confort manileña —que está a su vez amenazada por el emperador japonés Hideyoshi—, sino que se embarca él mismo con 40 de sus soldados y 250 chinos a los que obligan a acompañarles.

Ya lo contó Pedro Ortiz de Armengol en su gran obra Intramuros de Manila: de 1571 hasta su destrucción en 1945, publicada en 1958: «Necesitando remeros el Gobernador Dasmariñas para una expedición militar al Sur, reclutó forzosamente doscientos cincuenta entre los chinos de Manila, pese a su resistencia. Les fue señalada paga y se especificó que solamente bogarían en las calmas y al doblar alguna punta donde fuere muy necesario el remo, y se les consintió llevaran armas y no cadenas.

Lo que ocurrió puede imaginarse: durante el viaje los remeros se lanzaron sobre los cuarenta españoles que iban a bordo y terminaron con casi todos ellos, empezando por el señor Gobernador, al que abrieron la cabeza».

Ahora, un nuevo ensayo del catedrático y miembro de la RAE Juan Gil, que además recopila los escritos originales de uno de sus protagonistas, fray Gabriel de San Antonio, explica esa «expedición militar al Sur», más allá de Filipinas, de los españoles en el siglo XVI en su magnífico: Conquistas prohibidas: españoles en Borneo y Camboya durante el siglo XVI. Relaciones de viaje, memoriales y breve relación de los sucesos del Reino de Camboya de fray Gabriel de San Antonio (Biblioteca Castro —Fundación José Antonio de Castro).

La increíble historia de esas expediciones a Camboya y Borneo la desarrolla Gil en una primera parte del libro —a través del Archivo General de Indias y las crónicas de Antonio de MorgaFray Diego ÁlvaroJacques de Coutre, las cartas de Luis Dasmariñas y del propio Fray Gabriel de San Antonio—, y la sigue en una segunda parte con la propia relación de escritos de puño y letra del último en una gran edición, que complementa trabajos ya muy anteriores de una historia un poco olvidada en España, como lo fue Españoles en Siam, 1540-1939: una aportación al estudio de la presencia hispana en Asia Oriental, de Florentino Rodao, quien hace casi 20 años ya se ocupaba del tema.

– Vengar la muerte de Gómez Dasmariñas

Luis Perez Dasmariñas Became Governor on December 3, 1593
Gómez Pérez Dasmariñas

¿Qué ocurre después de la trágica muerte de Gómez Dasmariñas?

Pues que, tal y como narra Juan Gil, su hijo Luis Pérez Dasmariñas, «de triste y melancólica figura, al que bien merece que se le dedique algo más que un recuerdo», se erige primero como gobernador interino de la capitanía general de Filipinas, a pesar de sus apenas 22 años y de no contar con todo el apoyo de la pequeña comunidad de españoles —tiene de su parte a los frailes, de un poder inmenso en la conquista del Pacífico, pero no el favor de los capitanes—.

Luis Pérez Dasmariñas envía entonces una partida para dar caza a los asesinos de su padre, y retoma la idea de socorrer al rey de Camboya en contra del de Siam, buscando el prometido vasallaje a su rey Felipe II.

No es poca aventura si tenemos en cuenta que los sangleyes chinos de Manila preparaban su venganza con una definitiva revuelta y que en el horizonte, al sol naciente, amenazaba además el emperador japonés Hideyoshi.

Son, en definitiva, pocos españoles, mal avenidos y mal prevenidos, pero son audaces y aguerridos hasta el límite.

Muerto su padre, siendo inútil la persecución de los asesinos y recuperación de la galera y los estandartes —para lo cual envía a su primo Fernando de Castro a Macao y Fou Zhou, quien regresa sin éxito alguno sobre el paradero de la galera y los asesinos— y sin rastro de ayuda portuguesa, Luis de la triste figura se embarca en la operación que no pudo realizar su padre: «Entre todos los planes ocupó un primer lugar la ayuda que se había de prestar al rey de Camboya, un país sumido entonces en guerras interminables.

En efecto, durante todo el siglo XVI, como puso de relieve A. Cabaton, ‘los reinos de Pegú, Arakán, Siam, Laos, Champá y Camboya no hicieron más que desgarrarse unos a otros, hasta que Siam se alzó con la hegemonía y se sumieron en honda decadencia Camboya y Laos», destaca Juan Gil en Conquistas prohibidas: españoles en Borneo y Camboya durante el siglo XVI.

El objetivo estaba claro: entrometerse en esa guerra del lado del rey camboyés, como ya quería su padre, e iniciar una campaña para ir obteniendo influencia en ese archipiélago indochino. Además, Hideyoshi no había cumplido su amenaza y la sombra japonesa se alejaba de Manila, las murallas fuertes de Intramuros se habían completado y debían proteger a la pequeña comunidad española ¿qué hacer si no completar una gran hazaña?

Para más inri, ese rey de Camboya había confiado supuestamente a un fraile dominico, Silvestre, su deseo de abrazar la fe cristiana: trompetas de cristianización, hazañas y gloria en nombre de Cristo y el rey, el éxtasis para los conquistadores españoles del siglo XVI.

Gómez Pérez das Mariñas, el gallego que gobernó las Filipinas y modernizó  su capital, Manila
Placa en recuerdo de Gómez Dasmariñas en Leon

Pero ¿de dónde había surgido todo el plan de Camboya que quería acometer Gómez Dasmariñas?

Resulta que dos aventureros, Gregorio de Vargas, sanluqueño, y Blas Ruiz, de Ciudad Real, que serían claves en la empresa posterior, habían ido a parar al reino de Camboya después de varias peripecias; apresados en Macao por los portugueses, habían conseguido salir con un barco no sin escapar después de un ataque de chinos en Macao, reponerse en la isla de Ainao (Hainán) e invernar en Cochinchina.

Allí, Ruiz y Vargas sufrieron el abordaje de unas galeras de la armada de este último país, que saquearon su junco a placer.

«Treinta días después», tal y como narra Juan Gil, «la nave arribó a Champá.

Sus infortunios por mar se recrudecieron al pisar tierra, pues el rey los metió en la cárcel y les infirió mil agravios.

Al cabo de ocho meses de tribulaciones, los prisioneros, tras un primer intento fallido, se embarcaron en sendas navichuelas y, tras cuatro días de navegación, arribaron a la costa de Camboya».

En Camboya conocen a un portugués, Diego Veloso, que lleva en el reino nueve años, y entre los tres maquinan y convencen al rey Aprán Lángara de que, para asegurar su posición frente a los enemigos de Siam, pida ayuda al gobernador de Filipinas.

No hay Cracken, ni vivos-no muertos, ni maldiciones, pero es mejor que Piratas del Caribe.

El gobernador de Filipinas no es otro que Gómez Dasmariñas, que acepta el plan de enfrentarse a Siam en favor de los camboyanos, pero que no le da tiempo a cumplir, después de que los chinos le abrieran la cabeza en la galera con destino a las Molucas.

Así, en 1595 llega a Manila la embajada de Aprán Lángara que consiste en Diego Veloso, el portugués, y en donde el gobernador (interino) es ya Luis Pérez Dasmariñas hijo.

A favor de la empresa está además de Veloso, Blas Ruiz, —el aventurero de Ciudad Real que recaló en Camboya— y a quienes se une, inesperadamente, el primo de Dasmariñas, Fernando de Castro, que había vuelto de Macao sin obtener ningún éxito en la persecución de los asesinos del antiguo gobernador. Todos están de acuerdo y así se lo exponen a Luis.

En este punto cada lector se puede ir imaginando ya su propio reparto de actores para la película. De haberse filmado en los 40, Anthony Quinn podría haber interpretado indistintamente al portugués Diego Veloso, al camboyano Aprán Lángara o al español Luis Pérez Dasmariñas.

Camboya espera la gesta de los españoles a fin de imponer una especie de tutelaje en el reino, adelantándose unos cuantos siglos a la figura del protectorado.

España y China en los siglos XVI y XVII. La Política de Felipe II en  Oriente | Sociedad Geográfica Española

Dasmariñas se entrega a la gesta y la hazaña y envía una expedición al mando del capitán Juan Juárez Gallinato, y «a escondidas salen más de doscientos hombres de Manila, más de los que hubiera querido el gobernador y menos de lo que hubieran querido los embajadores españoles de Camboya», según Gil.

Es decir, demasiados hombres para dejar desguarnecida la que acabará siendo la perla de Oriente y demasiado pocos para enfrentarse a los de Siam. El gobernador, contando con la inestimable ayuda de los dominicos —auténtica institución en Filipinas aún cinco siglos después—, da por fin la orden de que se embarquen en 1596.

Son tres juncos, capitaneados por Gallinato, Blas Ruiz y Pedro Sebil. Poco después de salir de Manila una tormenta dispersa a los tres navíos.

Según lo cuenta Juan Gil: «La Capitana de Gallinato fue arrastrada hasta el estrecho de Singapur, donde se vio envuelta en la guerra en la que estaban enzarzados los reyes de Jor y de Sumatra, y tuvo que permanecer tres meses en Bintán (…) el junco de Blas Ruiz (Nuestra Señora del Rosario), tras pasar por la isla de Pulo Sisi y costear Champá, arribó el 25 de febrero (fiesta de San Matías) a la gigantesca barra del Mekong.

Después, en ocho días de navegación, subió ochenta leguas río arriba hasta llegar a Churdemuc o Churdumuco (Phnom Penh), una ciudad que tenía entonces unos 20.000 hogares, todos construidos de madera. Allí permanecieron unos dos meses, esperando la llegada de los otros dos navíos que faltaban».

Faltaba la última, la de Pedro Sebil, que quedó varado en tierra y tras sofocar un motín consigue llegar a puerto camboyés para descubrir que ya no reina Aprán Lángara sino Acaparán Prabantul…Los españoles se reúnen por fin en Camboya pero las tornas han cambiado y no son ya bien vistos, al igual que su misión, después de incomodar a los chinos, con quienes tienen varios encontronazos, y de acudir a socorrer a un rey, Aprán Lángara, que ha sido destronado.

En definitiva, los capitanes españoles, más el provincial de los dominicos, se quedan atrapados en la capital de Camboya, Sistor, con un rey, Acaparán, que no hace sino confabular contra ellos, una vez que su misión original carece de sentido.

Aunque el propio Juan Gil reconoce que los pormenores finales no están del todo claros, lo que parece que acontece es lo siguiente: «Los castillas debieron de enterarse de que el rey se disponía a condenarlos a muerte (la pena consistía en freírlos en aceite de coco) si seguían negándose a dar plena satisfacción a los chinos.

Los españoles se reunieron en junta. Dándose ya por perdidos y dispuestos a vender caras sus vidas, acordaron entrar en la ciudad y asaltar el palacio, con el propósito de tomar como rehén al rey o algún miembro de la familia real».

– El ataque de los españoles

Se inicia el ataque los españoles: prenden fuego al palacio real y no consiguen ningún rehén, pero sí que se les eche encima a toda la masa de los camboyanos. Podría ser una escena de la Noche Triste de Hernán Cortés en Tenochitlán o si acaso, el mismo final imaginado por Rudyard Kipling en El hombre que pudo reinar, reflejo casi milimétrico de lo acontecido al extremeño con Moctezuma.

El caso es que los españoles tiene que salir de Sintor como sea y así lo hacen intentado alcanzar el Mekong para embarcar y regresar, con mucha suerte, a Manila: «Las cuarenta horas que tardaron los españoles en cubrir las nueve leguas que los separaban de Churdemuc se hicieron interminables.

El escuadrón, muerto de hambre y sed, se replegaba trabajosamente, mientras las fuerzas de Camboya no cejaban en su acoso, aprovechando los lugares estratégicos para hostigar su marcha. Dificultosísimo de salvar fue un río vadeable, el último obstáculo.

Los españoles, que asentaron el campo a su orilla a las cuatro o las cinco de la tarde, aprovecharon ese respiro para comer un poco de arroz cocido; después, aguardaron a medianoche para cruzarlo, como lo hicieron, con el agua al pecho, ‘la pólvora sobre las cabezas, por que no se mojase’ y peleando y arcabuceando tanto en el frente como en la retaguardia.

Entre el reconocimiento previo, los primeros titubeos y el avance final, su paso se prolongó durante casi una hora. Por fin, poco antes de romper la aurora, la pequeña tropa alcanzó ‘el río grande’ ( el Mekong) e, instalada ya a bordo de los juncos, pudo respirar tranquila», señala Juan Gil en Conquistas prohibidas: españoles en Borneo y Camboya durante el siglo XVI.

Borneo durante el Imperio español – Hoja del Lunes

En el camino de vuelta a Manila, la flotilla, después de haber intentado en vano abastecerse de provisiones en Milon (Vin Longh) y Pratarpan (Prah Trepang), tocó en Champá, donde Blas Ruiz (otrora cautivo de aquel rey) tomó por la fuerza los víveres que no le quisieron vender los naturales.

Lo más increíble de todo es que las naves arribaron a Cochinchina (Annam), y tras haber recibido seguro del rey, fondearon el 15 de julio en el puerto de Cachán (Tourane), cerca del cual se divisó, varada en la arena y robada, nada menos que la galera en la que don Gómez Pérez Dasmariñas había recibido muerte por parte de los chinos tres años antes, la galera que no había encontrado antes su hijo.

Los españoles supieron además después que el rey Acaparán había muerto en la batalla del palacio y que se había restituido la línea de su valedor, Aprán Lángara, en la figura de Prauncar, pero la misión ya había fracasado. Aún retornaron a Camboya Blas Ruiz y Veloso con la nueva línea dinástica, donde fueron nombrados generales y esperando hacer realidad los planes antiguo, pero finalmente fueron vencidos por el Siam y asesinados todos incluidos Ruiz y Veloso.

Mientras tanto, Luis Pérez Dasmariñas que había tenido que ceder el puesto de gobernador a Francisco Tello se encontraría unos años después con la revuelta en Manila de los sangleyes, en la que pereció al igual que su padre a manos de los chinos, sin llegar a conocer el definitivo triunfo español. Camboya nunca juraría vasallaje a la corona española, mientras que Filipinas se mantendría durante tres siglos más.

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Aristógenes de Tarento, el filósofo autor del tratado sobre música más antiguo conocido, que curaba tocando la flauta…


Aulós griego
El antiguo instrumento griego del aulós en un cuadro de Pavel Svedomskiy.

L.V.B.(J.Álvarez) — ¿Cómo era la música en la Antigüedad? ¿Cómo sonaría si la oyéramos hoy? Hoy vamos a ver un tema relacionado, la historia del hombre que constituye nuestra principal fuente de conocimiento sobre la música de la Grecia Clásico-Helenística. Fue un filósofo peripatético, alumno de Aristóteles, que se enfadó cuando éste designó a otro en vez de a él como sucesor al frente de su escuela.

Curaba tocando la flauta y su única obra conservada, Elementa harmonica, es el tratado musical más antiguo conocido. Se llamaba Aristógenes de Tarento.

Ése es el nombre con que se le conoce en español, pues en otros idiomas suele usarse Aristóxeno para distinguirlo del general ateniense homónimo (uno de los condenados a muerte por no rescatar a los náufragos tras la victoria naval de Arginusas).

Obviamente era natural de Taras, la actual Tarento, hoy italiana pero entonces una ciudad de la Magna Grecia (sur del Italia), donde nació hacia el año 354 a.C., aunque pronto se trasladó a la griega Mantinea, en Arcadia.

No abrazó la filosofía y la música por casualidad, ya que su padre, Espíntaro (o Mnesias, según otras fuentes), había sido discípulo de Socrates nada menos y fue quien le enseñó el arte de la musa Euterpe.

Aparte de a su progenitor, Aristógenes tuvo otros ilustres maestros. Uno fue su gran amigo Jenófilo, un filósofo, matemático y músico de Calcídica que vivía en la Siracusa del tirano Diógenes II el Joven y de quien aprendió la doctrina pitagórica (es el único pitagórico del que hay noticia en la Atenas del siglo IV a.C.), un movimiento filosófico-religioso fundado por Pitágoras de Samos a mediados del siglo VI a.C. y basado en la creencia de que las matemáticas son la esencia de todas las cosas, siendo la cuna de los números irracionales (los que no pueden ser expresados como una fracción y cuya expresión decimal no es exacta ni periódica).

Aristógenes
Retrato imaginario de Aristógenes en la portada de un libro italiano. 

Según Plinio el Viejo, al parecer tomando como referencia una cita del propio Aristógenes, Jenófilo tuvo una larguísima vida: ciento cinco años sin haber enfermado nunca. Eso y otra atribución de su discípulo, la de que la mejor forma de educar a un hijo es convirtiéndolo en ciudadano de un estado bien gobernado, le volvería muy popular durante el Renacimiento.

Pero Jenófilo no fue el único de quien aprendió Aristógenes; otro sería Lampro de Eritras, el hombre que enseñó música al célebre dramaturgo Sófocles, ya que era un experto intérprete de lira y danza.

Cabe matizar que se presenta un problema de desfase cronológico, pues Lampro vivió a principios del siglo V a.C. y no habría podido vivir tiempo suficiente para tener a Aristógenes como alumno.

Es posible que el maestro de éste fuera otro llamado igual y que se asimiló al anterior para enfatizar la relación del filósofo con la música griega tradicional en contraposición a la Nueva Música que empezaba a imponerse, el ditirambo (composición lírica, originalmente para rituales dionisíacos pero luego extendida, de lenguaje rebuscado y cantada por un coro sin máscara, de la que compondrían obras Laso de Hermíone, Simónides de Cneos, Baquílides y el mismísimo Píndaro).

Lampro, que llevaba un estilo de vida muy sobrio que hizo extensivo a su música, pertenecía a la escuela peripatética, llamada así (Peripatos) en alusión a los peripatoi, los portales cubiertos del Liceo, un jardín anexo al templo ateniense de Apolo Licio por el que paseaban mientras reflexionaban y debatían sobre la vida. El maestro del Peripatos era Aristóteles, que reunió a su alrededor un círculo de seguidores de los que los más destacados fueron Teofrasto, Eudemo de Rodas y el propio Aristógenes.

En siglos posteriores figurarían también entre los peripatéticos otros dos filósofos: Estratón de Lámpsaco, tutor de Ptolomeo II que dirigiría la Peripatos reorientándola hacia las ciencias naturales, y Andrónico de Rodas, otro director de la escuela ya en el siglo I a.C. (se mantuvo activa durante diez generaciones y la revivieron en tiempos tardorromanos), creador del término «metafísica». Ahora bien, los testimonios que nos han llegado sobre la relación entre Aristógenes y Aristóteles son contradictorios y apenas arrojan luz sobre su relación.

Aristóteles
La Escuela de Aristóteles, obra de Gustav Adolph Spangenberg. 

La Suda (una enciclopedia bizantina del siglo X d.C. sobre el mundo mediterráneo antiguo) dice que el discípulo colmó de insultos al maestro cuando éste falleció porque no le nombró sucesor para dirigir la escuela, prefiriendo a Teofrasto.

Sin embargo, Arístocles de Mesene, otro filósofo peripatético pero del siglo II d.C. (fue preceptor del emperador romano Septimio Severo y maestro de Alejandro de Afrodisias, célebre comentarista de las obras aristotélicas), asegura que Aristógenes siempre mostró un escrupuloso respeto hacia Aristóteles.

Resulta imposible dilucidar quién tenía razón. Eso sí, los expertos creen saber cuál sería la causa de que Aristóteles prefiriera a Teofrasto al frente de la escuela: como decíamos antes, Aristógenes estaba fuertemente influido por el pitagorismo -al fin y al cabo, dos de los más grandes pitagóricos, Arquitas y Filolao, también eran de su ciudad natal, Taras- y únicamente seguía la doctrina aristotélica en la medida que ésta, a su vez, bebía de Pitágoras y Platón.

Sus obras dejan patente esa adscripción filosófica empezando por los títulos mismos y reflejan el conservadurismo político característico de la doctrina pitagórica.

En el siglo II a. C., Apolonio el Paradoxógrafo (la paradoxografía es un género literario helenístico que relata fenómenos anormales o inexplicables, tanto del mundo natural como del humano) escribió una obra titulada Mirabilia (también Historiae mirabiles, es decir, Historias maravillosas) que recopila textos de autores anteriores, entre ellos peripatéticos como Aristóteles o Teofrasto, y cuenta que, estando Aristógenes de visita en la ciudad griega de Tebas, recurrió a un aulós (la típica flauta doble) para curar con una melodía a un enfermo que había enloquecido por el sonido estruendoso de una trompeta.

Cuadro de Alma-Tadema (1868) donde se representa el antiguo instrumento griego del Aulós
Cuadro de Alma-Tadema (1868) donde se representa el antiguo instrumento griego del Aulós. 

Este tipo de anécdotas, junto con el hecho de haber sido coetáneo de personajes como los anteriormente citados (más el geógrafo Dicearco de Mesina, un peripatético cuyos mapas y descripciones fueron de gran ayuda para Alejandro Magno, también de la época), son lo único que podemos añadir a la biografía de Aristógenes porque no se sabe nada de él después de la muerte de Aristóteles.

Por lo tanto, su recuerdo se mantuvo vigente a través de sus obras, que sumaron cuatrocientos cincuenta y tres libros sobre filosofía, historia, ética, música, moral…

En cuanto a contenido seguían el estilo aristotélico. Lamentablemente, sólo se han conservado los tres libros del reseñado Elementa harmonica (Elementos armónicos) y de forma incompleta, a través de citas de Diógenes Laercio, Plutarco, Vitruvio, Cicerón o Ateneo de Náucratis, entre otros.

Es, decíamos, el tratado sobre música más antiguo conocido; resulta lógico, pues, que en la Antigüedad se le considerase el autor de mayor importancia sobre el tema, hasta el punto de que se le diera el apodo de «el Músico». La idea expresada consistía en que el cuerpo y el alma humana se conectan armónicamente entre sí, de la misma manera que lo están las piezas de un instrumento musical.

La palabra clave es armonía, el equilibrio de proporciones entre las partes de un todo, que en el caso de los pitagóricos eran exclusivamente en clave numérica; debe, decían, encontrarse una coincidencia matemática antes de que se pueda calificar de armónico un sistema.

En cambio, pese a profesar esa filosofía y basándose en su experiencia empírica, Aristógenes discrepaba y consideraba más importante la experiencia auditiva; así, no era la Aritmética la herramienta que debía usarse para calcular los intervalos (distancia entre dos notas) de la escala sino el oído, algo que rompía con la teoría musical aceptada en la época.

PItágoras
El monocordio era un Instrumento usado por Pitágoras para investigar la equivalencia entre números, pesos y sonidos. 

¿Qué quiere decir esto? Veámoslo con un caso práctico. En el tetracordio diatónico (un tetracordio es un grupo ordenado de cuatro notas secuenciales que suelen generar tres intervalos interiores; por ejemplo do-re-mi-fa) observó que el oído humano percibe ciertos intervalos de manera aproximada, no necesariamente precisa. Por ello, argumentaba que un intervalo debía percibirse como medio tono (o semitono), independientemente de la diferencia matemática exacta entre las notas.

Aclaremos que el filósofo distinguía entre seis tipos de tetracordios —dos diatónicos, tres cromáticos y uno enarmónico— donde la separación entre notas variaba progresivamente, pasando de intervalos comunes en el diatónico a distancias mayores en el enarmónico. En suma, usando sus propias palabras, por el oído juzgamos la magnitud de un intervalo y por el entendimiento consideramos sus múltiples poderes.

Asimismo, aseguraba que la naturaleza de la melodía se descubre mejor mediante la percepción de los sentidos y se retiene mediante la memoria (…) porque así como no es necesario que quien escribe un yámbico preste atención a las proporciones aritméticas de los pies que lo componen, tampoco es necesario que quien escribe una canción frigia preste atención a las proporciones de los sonidos propios del mismo (otra aclaración: yámbico se refiere a un tipo de verso).

Añadió que la magnitud de un intervalo se juzga mejor por su resonancia, concluyendo por tanto que cada autor afinaba lo armónico a su manera, por lo que resultaría imposible estar de acuerdo con todos.

Aristógenes
Fragmento del Papiro de Oxirrinco con texto del tratado de Aristógenes Rythmica Stoicheia. 

Añadamos que, pese a todo, Aristógenes usaba terminología matemática para definir las variedades de semitonos y diesis (cada uno de los tres tonos que los griegos intercalaban en el intervalo de un tono mayor).

De hecho, en su primer libro de Elementa harmonica recurre a ella para explicar los genera (clases de entonación de las dos notas móviles de un tetracordio, que son diatónica, enarmónica y cromática) de los tetracordios, así como las especies de octava (secuencia específica de intervalos dentro de una octava: tono entero, tercera menor y dítono, completando el tetracordio los cuartos de tono y los semitonos).

En el segundo libro divide la música en siete partesgenera, intervalos, sonidos, sistemas, modos (escalas, de las que enumeraba siete, a saber, lidia, frigia, dórica, hipolidia, hipofrigia, locria y mixolidia), mutaciones y melopoeia (armonía). En el tercero describe veintiocho leyes de sucesión melódica que ilustran a los estudiosos actuales sobre la estructura de la música griega clásica.

En suma, la obra de Aristógenes es la primera conocida sobre la notación musical en la Grecia Clásica (de la anterior al siglo III a.C. apenas hay datos y las artes plásticas nunca muestran a los músicos leyendo pergaminos o tablillas, signo evidente de que tocaban de oído o improvisando).

Constituyó, por tanto, uno de los cimientos de la teoría de la música que se iría desarrollando a lo largo de los siglos posteriores.

En parte, gracias a Arquéstrato, un teórico peripatético del siglo III a.C. (al que no hay que confundir con el poeta siciliano homónimo) que desarrolló y difundió sus ideas sobre la percepción sensorial de la música porque estaba de acuerdo con ellas, y a Ptolemaida de Cirene, otra teórica de la misma época que pese a ser pitagórica no muestra antipatía hacia Aristógenes y registra el debate metodológico que éste mantuvo con los seguidores de esa filosofía respecto a la cuestión musical.

Y una curiosidad como epílogo: Diógenes Laercio, historiador y doxógrafo heleno del siglo III d.C., recoge un testimonio perdido de Parménides según el cual Aristógenes fue el primero en percatarse de que el planeta Venus es el mismo cuerpo astronómico que aparece por la mañana antes del Sol (el famoso lucero del alba) y en el tarde después del atardecer; hasta entonces se pensaba que eran dos diferentes, uno matutino (Fósforo) y otro vespertino (Eósforo).

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¿Rinocerontes en el Coliseo? Las curiosas historias de la antigua Roma que inspiran la película «Gladiador II»


Paul Mescal

BBC News Mundo(G.Wakeman) — Gladiator II, la épica secuela de Ridley Scott protagonizada por Paul Mescal y Denzel Washington, ha sido ampliamente criticada por sus inexactitudes históricas.

La BBC pidió a expertos en historia romana que separaran los hechos de la ficción.

Se podría bromear diciendo que, por su trabajo en Gladiator II, Alexander Mariotti tuvo uno de los trabajos más difíciles del cine.

Fue el asesor en historia para el guion de la película, lo que significaba asesorar al director Ridley Scott cuando la trama se desviaba del registro histórico.

Este artículo contiene spoilers de Gladiator II.

Scott ha dejado claro que no le importa que sus películas sean históricamente inexactas, incluso cuando están basadas en personas y hechos reales.

En 2023, después de que el historiador de televisión Dan Snow señalara varias inexactitudes en la película «Napoleón», Scott dijo que Snow debía «buscarse una vida».

Pero Mariotti, que también trabaja como historiador y es un destacado orador sobre gladiadores, combate y armamento, sabía en lo que se estaba metiendo.

«Desde el principio les dije: ‘Miren, sé que no estamos aquí para hacer un documental’. Siempre supe que estamos aquí para hacer películas y entretener», le dice Mariotti a la BBC.

Sin embargo, esto no ha impedido que los expertos señalen imprecisiones. Cuando se lanzó el primer tráiler de Gladiator II en julio, los historiadores se apresuraron a explicar por qué la arquitectura era incorrecta, que los romanos no tenían periódicos para leer y que no se reunían en cafés.

– Toques reales

Un gladiador ingresa al coliseo montando un rinoceronte
Aunque se cree que los rinocerontes se exhibían ante los romanos en el Coliseo, no habrían competido contra los gladiadores.

La trama de Gladiator II se centra en Lucius (Paul Mescal), hijo de Lucilla (Connie Nielsen) y Maximus (Russell Crowe), quien de niño se vio obligado a abandonar Roma.

Veinte años después de la muerte de su padre, los soldados romanos invaden su ciudad natal en Numidia, matan a su esposa y luego lo convierten en esclavo.

Después de que Macrinus (Denzel Washington) lo compra, Lucius se convierte en gladiador.

Pero mientras Lucius lucha por sobrevivir, enfrentándose a animales, barcos y otros gladiadores dentro del Coliseo, Macrinus planea derrocar a los jóvenes emperadores Caracalla (Fred Hechinger) y Geta (Joseph Quinn) para poder convertirse en el gobernante de Roma.

Mariotti señala que si la película fuera estrictamente precisa, entonces la palabra Coliseo ni siquiera se pronunciaría. Su nombre original era Anfiteatro Flavio, en honor a la dinastía que gobernaba cuando se construyó el edificio. El Coliseo empezó a llamarse así siglos después, alrededor del año 1000 d.C.

La razón principal por la que a Mariotti no le preocupan demasiado estos errores es el enorme impacto que una película como Gladiator II tiene en los espectadores y en el turismo.

«Hay mucho esnobismo en el mundo académico hacia el cine», dice Mariotti. «Estoy realmente desconcertado por eso, porque en los últimos 20 años Gladiator tuvo un gran impacto. Antes de la película, la entrada al Coliseo era gratuita. Al año siguiente, la gente acudió en masa».

Aunque Gladiator II tiene numerosas inexactitudes históricas, al menos algunas de ellas están basadas en la realidad.

Poco después de ser capturado, Lucius tiene que sobrevivir a una tropa de babuinos. Luego, cuando llega al Coliseo, él y sus compañeros gladiadores se enfrentan a un rinoceronte que los ataca.

Aunque se cree que los babuinos y los rinocerontes fueron llevados al Coliseo y exhibidos ante los romanos, no habrían ido a luchar contra los gladiadores.

En cambio, los gladiadores habrían tenido que luchar contra leones, panteras y elefantes.

Se cree que un rinoceronte estuvo presente en la inauguración del Coliseo en el año 80 d.C., donde luchó contra un toro, un oso, un búfalo, un león y un bisonte.

«Traían animales extraños de todo el imperio para luchar», dice Paul Belonick, profesor de Derecho de la Universidad de California en San Francisco, que también escribió Restraint, Conflict, and the Fall of the Roman Republic.

Sin embargo, no hay registro de que un soldado romano montara un rinoceronte y lo hiciera como si fuera un jockey.

Belonick calcula que, cuando el emperador Tito celebró 100 días de juegos en el Coliseo para su inauguración, se mataron unos 10.000 animales en tan solo unos días.

«Se los mataba de todo tipo de formas creativas. La gente les arrojaba lanzas, los atrapaba con redes. Los arqueros eran muy populares. Es como ver a un tirador de primera. Tenían pequeños ciervos corriendo por ahí. Un arquero se paraba en un lugar específico, los derribaba y la gente aplaudía».

A veces, los asistentes se enojaban por la muerte de ciertos animales. El historiador romano Dio escribió sobre la multitud que se puso muy triste cuando mataron a un grupo de elefantes.

Señaló que las criaturas «eran compadecidas por la gente cuando, después de ser heridas y dejar de luchar, comenzaron a caminar con sus trompas levantadas hacia el cielo».

– El entretenimiento por encima de la precisión

Una de las batallas de "Gladiador II"
Las representaciones de las luchas de gladiadores en la película son en gran medida incorrectas: estaban más reguladas, eran menos espantosas y había menos muertes.

Se podría decir que la mayor secuencia de acción de Gladiator II es también la desviación más flagrante de la historia.

Cuando Lucius y otros gladiadores se ven obligados a participar en una batalla naval simulada, Scott parece disfrutar haciendo que la escena sea lo más exagerada posible.

En realidad, si un emperador quería superar a su predecesor, organizaba una batalla naval simulada, conocida en la época como naumaquia.

En estos eventos se llenaban de agua los anfiteatros, se traían barcos y luego los combatientes recreaban hechos históricos.

«Normalmente reconstruían batallas navales de los griegos contra los persas», dice David Potter, profesor universitario de Historia griega y romana en la Universidad de Michigan. «Las tripulaciones de los barcos eran personas que habían sido condenadas a muerte».

Aunque en Gladiator II parece que los barcos se mueven a toda velocidad y que el agua es lo suficientemente profunda como para que haya tiburones, los anfiteatros romanos solo se llenaban con una pequeña cantidad de líquido.

Los barcos tampoco cogían suficiente velocidad como para chocar entre sí, ya que tenían fondos planos para poder moverse con facilidad. Además, se cree que la última naumaquia tuvo lugar en el Coliseo en el año 89 d.C., más de 100 años antes de los acontecimientos de la película.

La falta de agua también significa que el Coliseo nunca tuvo tiburones nadando alrededor, esperando a que la gente cayera.

Aunque algunos historiadores creen que los cocodrilos formaban parte de las cacerías de animales, no están seguros de que se incluyeran en las luchas náuticas.

Fotograma de la película "Gladiador II" en el que se ve barcos y agua en el Coliseo
Las naumaquias eran simulacros de batallas navales en las que se llevaba agua a los anfiteatros.

Aunque existen suficientes registros de simulacros de batallas navales para que los historiadores crean que tuvieron lugar en Roma, todavía hay bastantes incógnitas sobre cómo y dónde ocurrieron.

Belonick sugiere que lo más probable es que tuvieran lugar en el Circo Máximo, que está en un punto mucho más bajo que el Coliseo y más cerca del río Tíber.

«Habría sido más fácil inundarlo. Además, si miras la forma, es un cuenco. El Coliseo tiene todos estos túneles subterráneos. No sé cómo lo habrían tapado. Algunas personas piensan que simplemente inundaron la sección central, en lugar de todo».

Mariotti sugiere que debido a que el Coliseo se construyó en el sitio de un lago artificial, eso hizo posible la inundación.

«Construyeron un increíble sistema de drenaje desde el río para llevar el agua hacia arriba y luego drenarlo».

Las descripciones de las peleas de gladiadores que se muestran en la secuela también son, en su mayoría, incorrectas.

Potter insiste en que, al desarrollarse la tarde posterior a las ejecuciones, no podrían ser tan brutales como nos lo hacen ver las películas de gladiadores y otras epopeyas romanas.

Para empezar, no todos eran esclavos o prisioneros de guerra. «Probablemente el 40% de los gladiadores eran personas libres que lo hacían para ganar dinero», explica Potter.

En lugar de ser una lucha a muerte, Belonick compara estos combates con ver la WWE o la UFC.

«La mayoría de las veces se trata de la primera sangre o un momento de rendición. Una vez se calculó que nueve de cada diez veces nadie moría«.

Incluso había un árbitro que intervenía para separar a las personas.

Eso no impidió que los ciudadanos apostaran por los gladiadores, y Potter agrega que los romanos apostaban por cualquier cosa. Cuando alguien se lesionaba, médicos prestigiosos venían a tratarlo.

Galeno, el médico más famoso del mundo antiguo, incluso comenzó como médico de gladiadores.

En definitiva, el objetivo de los combates de gladiadores era ver cómo se enfrentaban distintos estilos de combate.

«Había un tipo con una red y un tritón contra alguien con un escudo y una espada», dice Potter. «Alguien con armadura ligera contra alguien con armadura pesada».

Giannina Facio, Ridley Scott
Scott dice que poco le importa lo que opinen los críticos y el público sobre inexactitudes históricas en sus obras.

Un manejo similar al que se les da a los juegos del Coliseo es el que se les da a varios de los personajes que aparecen en Gladiator II, pues se basan en personas reales, pero lo que les sucede en la película es ficción.

En el año 211 d.C., Caracalla y Geta se convirtieron en gobernantes conjuntos de Roma. Se cree que Caracella hizo asesinar a Geta, e incluso se cree que Geta murió en los brazos de su madre.

Caracalla se convirtió en un emperador muy impopular, y Potter lo describe como un «hombre cruel y desagradable». Caracalla abandonó la ciudad en el año 216 d.C. para hacer la guerra contra el Imperio parto, pero fue asesinado por uno de sus propios soldados en el año 217 d.C.

Supuestamente, Macrino reclutó al soldado para que cometiera el asesinato. Se convirtió en emperador de Roma el 11 de abril de 217, tres días después de la muerte de Caracalla.

«Es la primera persona que se convierte en emperador sin haber sido miembro del Senado romano«, afirma Potter.

El propio Macrino fue ejecutado poco más de un año después, en junio de 218, después de que la tía de Caracella lanzara una rebelión para conseguir que su nieto, Heliogábalo, fuera instalado como nuevo emperador, a pesar de que sólo tenía 14 años.

«Ser emperador se convierte en el trabajo más peligroso que puedas tener», observa Potter, y durante los siguientes 100 años cada persona que reinó sólo lo hizo durante un corto periodo de tiempo.

Ahora que ya se ha empezado a trabajar en el guion de Gladiator IIIlos espectadores pueden esperar una vez más que Scott utilice estas historias reales como inspiración mientras se desentiende de la precisión histórica en aras del entretenimiento.

Mariotti no ve ningún problema en ello, porque en su opinión, simplemente refleja lo que los artistas han hecho a lo largo de la historia.

«Lo que hace Ridley no es diferente a Shakespeare o Miguel Ángel. Incluso el cuadro Pollice Verso de Jean-Léon Gérôme, que inspiró a Ridley para hacer la primera película, es históricamente inexacto. Pero se trata de utilizar la Historia para contar una historia y enseñarnos una lección. Por eso nos atraen. Básicamente son historias sobre nosotros«.

Más que eso, Mariotti cree que películas como Gladiator II conectan a los espectadores con sus antepasados. Especialmente las escenas en el Coliseo, porque los romanos asistían a esos eventos por las mismas razones por las que la gente ve películas.

«Ese era su cine. Allí es donde escapaban de la vida. Allí, durante un par de horas, se transformaban en valientes cazadores o gladiadores y veían partes del mundo que nunca verían. Eso es lo que pasa cuando la gente ve Gladiator II. Están haciendo exactamente lo mismo para lo que se construyó el Coliseo».

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«En algunos casos, las mujeres eran las combatientes más feroces»: el olvidado papel de las heroínas que lucharon por la independencia de Haití…


Sanité Bélair
Si bien la historia recuerda y honra a los héroes masculinos, las luchadoras por la libertad son menos conocidas. Sanité Bélair, retratada por Francois Cauvin.

BBC News Mundo(E.Eleode) — En la noche del 23 de agosto de 1791, en Cap-Français, en la costa norte de Saint Domingue (actual Haití), se produjeron incendios en las plantaciones.

Los esclavos prendieron fuego a los edificios y los campos, y mataron a sus amos.

Fue el comienzo de la revolución haitiana, el único levantamiento conocido de personas esclavizadas en la historia que condujo a la fundación de un estado libre de esclavitud.

Mientras tanto, al otro lado del Atlántico, en Francia, las noticias sobre los levantamientos se extendían rápidamente. La élite gobernante adinerada y aquellos que tenían el monopolio del comercio transatlántico de esclavos estaban cada vez más ansiosos.

Comenzaron a darse cuenta de que sus días de subyugar a la población esclavizada para obtener ganancias estaban llegando a su fin. Los ataques coordinados fueron el comienzo de una resistencia armada que surgió en todo el país en los años siguientes.

Las rebeliones de los esclavos finalmente llevaron a lo impensable: el desmantelamiento del sistema colonial y la declaración de la independencia de Haití en 1804 fue «la primera revuelta exitosa a gran escala de personas esclavizadas en la historia», y el país se convirtió en la primera república negra libre del mundo y el primer estado caribeño independiente.

La historia recuerda principalmente las hazañas de los hombres luchadores por la libertad de la revolución haitiana. Figuras como su líder, el general Toussaint Louverture; Jean-Jacques Dessalines, quien se convirtió en el primer gobernante de un Haití independiente; Dutty Boukman, quien fue líder de los cimarrones y sacerdote vudú, o houngan; el primer y único rey de Haití, Henri Christophe, y otros.

Sus historias han sido registradas y conmemoradas a través del tiempo.

Toussaint Louverture
El nombre más recordado de la independencia es el de su líder, el general Toussaint Louverture.

Sin embargo, también hubo mujeres que desempeñaron papeles clave en la lucha por la independencia de Haití. Gran parte de su historia es desconocida, o está subrepresentada y pasada por alto debido a la falta de documentación y registros de sus actividades.

Aun así, las historias que conocemos de mujeres como Sanité Bélair, Cécile Fatiman, Marie-Jeanne Lamartiniére, Catherine Flon, Suzanne Simone Baptiste Louverture y más destacan su determinación, valentía y dedicación a la causa, contra viento y marea.

– La misma lucha…

También falta evidencia visual de estas mujeres. Por ello, los artistas contemporáneos Richard Barbot y François Cauvin, ambos haitianos, las han reimaginado, dándoles rostros a los nombres.

Crystal Nicole Eddins, profesora adjunta de Sociología en la Universidad de Pittsburgh y autora de “Rituals, Runaways, and the Haitian Revolution: Collective Action in the African Diaspora” (“Rituales, fugitivos y la revolución haitiana: acción colectiva en la diáspora africana”), le dice a la BBC que las mujeres emplearon diversas tácticas de resistencia, desde la acción abierta hasta el trabajo silencioso detrás de escena.

Algunas, incluidas Bélair y Lamartiniére, luchaban en la línea de frente.

«Sabemos que las mujeres tomaban las armas junto con los hombres. Las mujeres de las sociedades africanas desempeñaban una amplia gama de roles sociales, algunos de los cuales eran militaristas, además del hecho de que las mujeres también trabajaban en las plantaciones, haciendo el mismo trabajo que los hombres. Por lo tanto, se deduce que estaban librando la misma lucha».

Marie Jeanne Lamartiniére
Marie Jeanne Lamartiniére, retratada por el artista Francois Cauvin, vestía uniforme masculino y luchó junto a los hombres en la revolución.

Había curanderas y enfermeras como Catherine Flonmás, conocida también por ser costurera (se dice que cosió la primera bandera del recién independizado Haití), así como educadoras, espías y saboteadoras que usaban tácticas de guerrilla para interrumpir la cadena de recursos, incluido el suministro de agua de sus enemigos.

Eddins explica que las mujeres también contribuyeron a desempeñar funciones más relacionadas con el género, como cultivar y proporcionar alimentos a los ejércitos rebeldes y sus comunidades.

Sanité Bélair fue una líder revolucionaria haitiana que sirvió en el ejército de Toussaint Louverture. Ascendió de rango, primero como sargento y luego como teniente, y lideró la ofensiva en la expedición de Saint-Domingue. Junto con su marido, Charles Bélair, otro teniente del ejército, finalmente fueron capturados y ejecutados por orden de Napoleón.

El legado de Bélair se conmemora con su retrato en el billete de 10 gurdas haitianas, creado en 2004 como parte de una serie que celebra el 200 aniversario de la independencia de Haití.

Menos conocidas fueron las sacerdotisas vudú y las mujeres espiritualmente poderosas como Cécile Fatiman, que proporcionaban «hechizos de protección» a los rebeldes y se negaban a dar información sobre su ubicación. También utilizaban su conocimiento tradicional de la medicina herbal para envenenar a los dueños de esclavos.

Hija de una esclava africana y un príncipe corso, Fatiman fue una destacada sacerdotisa vudú y revolucionaria que también se dice que creó redes de comunicación que transportaban información a través de las plantaciones. Vivió unos notables 112 años.

Sanité Bélair
Sanité Bélair, representada por el artista haitiano Richard Barbot, fue una revolucionaria que lideró la ofensiva en Saint-Domingue.

Marie-Jeanne Lamartiniére fue una soldado y enfermera haitiana que es celebrada no solo por su valentía, sino también por su conocimiento y estrategia en el campo de batalla. Vestía uniforme masculino y luchaba junto a los hombres, por lo que era muy respetada.

Lamartiniére fue una figura clave en la importante batalla de Crête-á-Pierrot en 1802 contra las fuerzas francesas.

Las mujeres no estaban exentas de los castigos que se les infligían por participar en la revolución, y sufrieron los mismos destinos brutales que los hombres. Bélair era famosa por haberse negado a que le vendaran los ojos antes de ser ejecutada junto con su marido por los franceses.

«En los relatos de historiadores anteriores y en el libro de CLR James The Black Jacobins (“Los jacobinos negros”) se la describe como una mujer realmente valiente que promovió la lucha por la independencia», dice Eddins.

Con los pocos detalles que conocemos de Bélair y otras mujeres, los cronistas han escrito sobre su valentía y determinación por la causa de la liberación. «En algunos casos, los historiadores han dicho que fueron las mujeres las más feroces en su lucha«.

Subvirtieron las opresiones coloniales y, frente a la adversidad, lucharon por la autonomía dentro de sus comunidades y la sociedad en general.

– Divide y vencerás

Los colonos crearon divisiones entre los esclavizados, sembrando la discordia con sistemas jerárquicos inventados que involucraban la religión y el tono de piel.

Al utilizar la táctica de dividir y vencer, los colonos esperaban que, al estar demasiado ocupados luchando entre ellos, no pudieran romper las cadenas de la esclavitud.

Además, amenazaban con recurrir a la violencia extrema como castigo por la insurrección.

Revolución haitiana
La revolución haitiana comenzó con el levantamiento de los esclavos en las llanuras del norte de Saint-Domingue en 1791.

Sin embargo, esto no disuadió el deseo de liberación de los esclavos. Organizaron revueltas sin el conocimiento de sus amos, quienes no se enteraron debido a su aparente sensación de seguridad y a su creencia errónea de que los negros eran inferiores e incapaces de luchar por sí mismos.

Esta creencia persistió especialmente en la forma en que se veía a las mujeres negras. Muchas asumieron posiciones de liderazgo en las rebeliones organizadas, aunque no sabemos mucho sobre sus historias. Eddins dice que la literatura más reciente está investigando por qué estas mujeres fueron silenciadas en los registros.

Su condición de esclavas es parte de ello, según Eddins, y también de acuerdo a la profesora de historia de la Universidad de Nueva York Jennifer L. Morgan, que también ha investigado este tema.

Eddins dice: «[Morgan] habla de cómo el estatus de esclavo se confería a través del vientre de las mujeres africanas, y de que los esclavistas no querían verlas como humanas, porque si veían a una mujer embarazada, eso les recordaría que los africanos tenían parientes y familia».

Además, era poco probable que los esclavistas consideraran a las mujeres negras como revolucionarias o con inclinaciones rebeldes.

Otra razón de su falta de visibilidad en los libros de historia es el hecho de que no hay suficientes narraciones en primera persona de estas mujeres. Eddins comenta:

«Tenemos cartas de Toussaint Louverture. Tenemos escritos de Jean-Jacques Dessalines, pero no tenemos, al menos que yo sepa, ningún escrito conocido de una mujer revolucionaria. Así que, a falta de eso, se necesita creatividad para tratar de averiguar cómo encontrar a estas mujeres y dar sentido a sus historias».

– Religión

Se dice que una ceremonia vudú conocida como Bois Caiman desencadenó la revolución haitiana.

En sus orígenes, esta religión de la diáspora africana indígena (que luego se desarrolló en Haití como respuesta a la esclavitud) era un culto a los elementos: tierra, sol, agua y aire.

Los fieles del vudú creían que existe una conexión entre la tierra de los vivos y el reino espiritual. La muerte se considera una transición al mundo invisible donde sus antepasados los guían y los vigilan en la Tierra.

Vudú
Durante el período de la esclavitud, el vudú creó el entorno para que la gente se reuniera y compartiera ideales culturales y alianzas políticas.

Con el paso de los años, debido a las caracterizaciones y conceptos erróneos de Occidente, se conviritió en una práctica espiritual estigmatizada. Sin embargo, durante el período de la esclavitud, el vudú creó el entorno para que la gente se reuniera y compartiera ideales culturales y alianzas políticas.

A pesar de estar prohibido, esto no impidió que la gente practicara el culto en secreto. Este acto de rebelión sentó las bases para una resistencia más grande y abierta.

Fatiman y Dutty Boukman oficiaron la ceremonia secreta, que no solo era un ritual religioso, sino también una reunión para movilizar a las masas esclavizadas de las plantaciones de todo el país. Ellos idearon estrategias para destruir la «economía de las plantaciones de azúcar y delinearon los términos de su liberación».

La ceremonia y otros rituales vudú en los que participaban tanto hombres como mujeres fueron clave para generar solidaridad racial entre la diversa población de Haití, que incluía a los esclavizados, los criollos, los africanos, las personas de color libres y los cimarrones.

«Estos rituales sagrados eran espacios para que las personas esclavizadas se reunieran y llevaran a cabo sus prácticas religiosas y sagradas a partir de los fragmentos de memoria que pudieran reunir o reformular en este nuevo espacio».

Eddins también menciona que la experiencia compartida de ser mercantilizados como esclavos y racializados como negros también fue parte del proceso de radicalización.

Combate de la revolución haitiana
Combate ente los esclavos y el ejército francés durante la revolución haitiana.

La independencia tuvo un costo devastador y el país todavía sufre los efectos de la revolución. Sin embargo, es importante reconocer que la valiente eliminación de la esclavitud y la creación de un Haití independiente fue una victoria conjunta de hombres y mujeres.

Y si bien existen muchas fuentes que se centran en las figuras masculinas de la revolución haitiana, historiadores, académicos, activistas, escritores y otros han hecho esfuerzos recientes para localizar las historias de las mujeres de la revolución y sacarlas a la luz, no solo por sus contribuciones a la causa, sino también para comprender sus experiencias.

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El mapa del Imperio romano…


EOM(A.Merino) — El Imperio romano fue uno de los más grandes y longevos de la historia. Su origen se remonta al año 27 antes de Cristo, cuando el Senado de Roma convirtió a Augusto en el primer emperador romano, dejando atrás la República.

El fin del Imperio se produjo varios siglos después, aunque en dos momentos distintos: en Occidente, el Imperio romano cayó en el 476 después de Cristo, cuando las tribus germánicas limitaron el control de Roma a la península itálica y sus antiguos territorios se convirtieron en reinos bárbaros, mientras que en Oriente continuó hasta el año 1453, fecha en la que Constantinopla fue conquistada por los otomanos.

El Imperio romano se caracterizó por tener una estructura política centralizada en Roma que basó su expansión por Europa, Asia y África en un poderoso ejército encargado de mantener el orden y la seguridad en las provincias.

Su momento de máxima extensión territorial se produjo en el año 117 después de Cristo, a la muerte del emperador Trajano, un habilidoso militar y estratega nacido en la provincia hispana Bética , territorio que actualmente se corresponde con las comunidades autónomas de Andalucía y Extremadura.

Emperador Trajano

Trajano comandó una serie de campañas de conquista —como la toma de Dacia, un reino situado en las actuales Rumanía y Moldavia rico en oro y plata— con las que aumentó significativamente las fronteras del Imperio.

De esta forma, en el año 117 el territorio en manos de Roma comprendía cerca de cinco millones de kilómetros cuadrados que se extendían desde Gran Bretaña hasta Mesopotamia y desde los Cárpatos hasta el norte de África.

Especialmente importante fue el avance de las tropas de Trajano hacia el este: con la conquista de Armenia, Siria y partes de Mesopotamia, el mapa del Imperio romano incorporó las rutas comerciales que se adentraban en el Lejano Oriente y sometió al mismo tiempo al Imperio parto, el gran rival de Roma en el Levante desde los tiempos de Julio César —siglo I a.C.—.

Sin embargo, el control de ese vasto territorio pronto probó ser una tarea demasiado complicada para el Imperio, y a la muerte de Trajano el emperador Adriano abandonó la política expansionista y se centró en su lugar en consolidar y defender el Imperio. Dentro de ese contexto se enmarcan la construcción del muro de Adriano en el año 122 en Gran Bretaña o la renuncia a la conquista de Mesopotamia.

Aun así, la huella de Trajano tardó siglos en desaparecer, hasta el punto de que a los emperadores que le sucedieron se les deseaba al inicio de su reinado “sis felicior Augusto, melior Traiano”, es decir, que fueran «más afortunados que Augusto —el fundador del Imperio romano— y mejores que Trajano».

Además de sus éxitos militares, el emperador también pasó a la historia por sus programas de construcción de infraestructuras públicas y monumentos y sus reformas para reducir la desigualdad en las urbes romanas, todo ello financiado con los jugosos botines de guerra.

Itálica, Sevilla
La ciudad Italica situada en el municipio de Santiponce (Sevilla) fue fundanda a finales del siglo III (a.c.) por veteranos romanos de la segunda guerra púnica.

Un ejemplo es la Institutio Alimentaria, un programa de bienestar social que subvencionaba la alimentación y la educación de los huérfanos y los niños más desfavorecidos de Italia.

Esas medidas y el hecho de que condujera al Imperio romano a su máxima expansión de la historia le granjearon el apoyo del pueblo y del ejército, hasta el punto de que a su muerte se derogó la norma que prohibía desde el mismo nacimiento de Roma los enterramientos dentro de los muros de la ciudad.

Así, las cenizas de Trajano fueron depositadas en el 117 a los pies de la Columna de Trajano, en la capital italiana, que conmemora aún a día de hoy su victoria en Dacia.

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Análisis de ADN revelan la identidad de los Picenos, una civilización enigmática que floreció en el Adriático antes del surgimiento de Roma…


Guerrero de Capestrano
Detalle de la cabeza del Guerrero de Capestrano, creado por la cultura Picena. 

L.B.V.(G.Carvajal) — Recientes análisis de ADN de individuos Picenos, realizado por un equipo internacional de investigadores liderado por la Universidad de Roma “La Sapienza” y el Consejo Nacional de Investigaciones de Italia (CNR), revelan un fascinante panorama de la Italia pre-romana.

Los hallazgos de este estudio, publicados en la revista Genome Biology, exploran el ADN de más de 100 restos óseos hallados en antiguas necrópolis en la región central de Italia, cubriendo un periodo de más de mil años, desde la Edad del Hierro hasta la época de la Antigüedad Tardía.

A través de un análisis interdisciplinario, el equipo ha logrado entender mejor las migraciones, los contactos culturales y la evolución genética de los Picenos, una civilización enigmática que floreció en el Adriático antes del surgimiento de Roma.

Según el estudio, los Picenos presentan una diferenciación genética notable respecto a las poblaciones de la costa tirrénica de la península italiana, lo que sugiere que estas dos comunidades desarrollaron características propias influenciadas por su contexto geográfico y cultural.

Picenos
Localización de los yacimientos analizados en este estudio. A la izquierda, mapa de Italia con la zona de Picene resaltada en rojo. A la derecha, la ampliación de Italia Central mostrando la localización, el periodo y el número de muestras de cada necrópolis analizada en este estudio. 

Fulvio Cruciani, genetista de poblaciones en La Sapienza y coautor de la investigación, señala que el análisis de ADN antiguo es fundamental para comprender los movimientos de población y las interacciones entre culturas en épocas pasadas. Al examinar el material genético, los científicos pueden rastrear las rutas migratorias y las conexiones entre los Picenos y otras culturas, arrojando luz sobre la composición genética de esta sociedad.

El trabajo también pone de relieve la importancia de la necropolis de Novilara, un sitio clave en el estudio del genoma de los Picenos. A través del análisis del ADN de los restos encontrados, se descubrió que aunque los Picenos tenían una cultura distintiva, compartían similitudes genéticas con otras culturas contemporáneas, lo que sugiere una continuidad con las culturas preexistentes de Italia.

Sin embargo, se identificaron diferencias importantes, especialmente en las poblaciones ubicadas en la costa adriática, que mostraban características genéticas propias debido a los contactos comerciales y culturales a través del mar Adriático. Esto indica que el intercambio constante con otras culturas del Mediterráneo dejó una huella genética única en los Picenos, distinta de la de los grupos tirrénicos.

El Guerrero de Capestrano, una escultura de la civilización Picena. 

Uno de los hallazgos más destacados de la investigación es la diversidad fenotípica de los Picenos, quienes se destacaban por presentar rasgos físicos como ojos claros y cabello rubio, características menos comunes en otras poblaciones de la región, como los Etruscos o los Latinos.

Este rasgo fenotípico, asociado con contactos genéticos con grupos del norte de Europa y del Cercano Oriente, convierte a los Picenos en un caso singular dentro del mosaico cultural de la Italia pre-romana. Esta diversidad física parece reflejar la mezcla de influencias genéticas que esta civilización experimentó debido a su ubicación geográfica y sus interacciones con otros pueblos.

La diversidad fenotípica de los Picenos sugiere un nivel de cosmopolitismo, lo que hace pensar que estas características podrían haberse acentuado con el tiempo gracias al flujo continuo de migrantes y comerciantes en la región.

Para Beniamino Trombetta, otro autor del estudio y profesor de Genética Humana en La Sapienza, los resultados de esta investigación son fundamentales para entender la complejidad del desarrollo demográfico y cultural de Italia.

Según Trombetta, el estudio abre nuevas posibilidades para reinterpretar la historia de la península, mostrando que una sociedad cosmopolita comenzó a formarse en Italia en la Edad del Hierro y alcanzó su apogeo durante el Imperio Romano. Esta perspectiva sugiere que las raíces de la diversidad cultural italiana no solo se deben a la expansión romana, sino también a las complejas interacciones entre diferentes culturas que ya existían en la región.

Picenos
Escenarios propuestos para la evolución genética del IA itálico. Las diferencias observadas entre las poblaciones itálicas IA del Adriático y del Tirreno, representadas principalmente por diferentes proporciones en la ascendencia relacionada con Yamnaya (color azul en los gráficos circulares) podrían explicarse por dos escenarios: (1) llegada diferencial de la ascendencia relacionada con Yamanaya (flechas azules); (2) conexión genética transadriática representada (flechas rojas). Los gradientes verdes indican la posible zona de origen de los individuos con diferente ascendencia genética identificados entre los IA centro itálicos. 

La utilización del ADN antiguo en investigaciones arqueológicas y médicas ha cobrado una relevancia creciente en los últimos años, con estudios como este proporcionando información clave para reconstruir el pasado humano y comprender cómo evolucionaron las poblaciones.

El análisis genético no solo permite estudiar las migraciones y las relaciones entre culturas, sino también entender aspectos de salud y genética que persisten hasta la actualidad. La relevancia de este tipo de investigaciones fue reconocida en 2022, cuando el Premio Nobel de Medicina fue otorgado a estudios relacionados con el ADN antiguo, subrayando la importancia de estos hallazgos en el campo médico.

Este estudio interdisciplinario, que combina genética, arqueología e historia, representa un avance significativo en el conocimiento de las civilizaciones antiguas de Italia y en el desarrollo de la arqueogenética. En este contexto, los Picenos dejan de ser “fantasmas” de los que poco se sabía, como los describió el arqueólogo Massimo Pallottino en 1975, y se convierten en una civilización compleja y dinámica cuyo legado genético y cultural ha perdurado hasta el presente.

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Las bombas atómicas: El segundo en que el mundo cambió…


ONU(Y.Sasaki) — La primera bomba atómica dirigida contra una zona poblada fue lanzada por Estados Unidos desde un avión sobre Hiroshima (Japón) el 6 de agosto de 1945, durante la Segunda Guerra Mundial. La segunda bomba de este tipo tuvo como objetivo Nagasaki dos días después. Desde entonces, la ONU y grupos como Nihon Hidankyo han contribuido a forjar el camino hacia un mundo libre de armas nucleares.

En la imagen, nube atómica estallando sobre Hiroshima, 2 minutos después de la explosión, a las 8:17 am.

Nube atómica extendiéndose sobre Nagasaki hacia el medio día del 9 de agosto de 1945.

Sobre Nagasaki, una nube atómica se extiende por la ciudad vista desde unos tres kilómetros al sur del hipocentro hacia el mediodía, hora local, del 9 de agosto de 1945.

Supervivientes de la bomba de Hiroshima que han recibido algunos cuidados médicos.

Los supervivientes de las bombas atómicas que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki, conocidos como hibakusha, recibieron tratamiento médico, entre ellos este hombre, mujer y niño, fotografiados en Hiroshima el 12 de agosto de 1945.

Mionumento a la Paz en Hiroshima, Japon.

Los restos del edificio situado en el epicentro de la explosión de Hiroshima se llaman Cúpula Genbaku y ahora forman parte del Monumento a la Paz de Hiroshima. Genbaku significa bomba atómica en japonés.
La UNESCO incluyó este monumento en su Lista del Patrimonio Mundial en 1996.

La primera sesión de la Asamblea General de la ONU se inauguró el 10 de enero de 1946 en el Central Hall de Londres (Reino Unido).

La ONU ha intentado crear un mundo libre de armas nucleares desde su creación en 1945, poco después del final de la Segunda Guerra Mundial y el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki.

La primera resolución de la Asamblea General de la ONU, adoptada en enero de 1946, se titulaba Establecimiento de una comisión para tratar los problemas planteados por el descubrimiento de la energía atómica.

La Semana del Desarme de 2011 rindió homenaje al testimonio y el activismo de los supervivientes japoneses de la bomba atómica.

Un hibakusha, uno de los supervivientes de los bombardeos atómicos en Japón, habla en un acto especial celebrado en 2011 en la sede de la ONU para conmemorar la Semana del Desarme, que se celebra anualmente en octubre.

El Secretario General de la ONU, António Guterres. visita Nagasaki (Japón) en 2018

El Secretario General de la ONU hizo un hueco para plegar grullas de papel con niños en el Museo de la Bomba Atómica de Nagasaki. Los líderes mundiales deberían ser tan lúcidos como los hibakusha.

 Viendo las armas nucleares como lo que son: artefactos de muerte que no ofrecen seguridad, protección ni protección, António Guterres, dijo: «La única forma de eliminar la amenaza de las armas nucleares es eliminarlas por completo».

Los restos de un reloj encontrado en las ruinas de Hiroshima, en Japón, que se paró a la hora exacta de la explosión el 6 de agosto de 1945.

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Hongzhi, el ‘Gran Gobernante’ de la dinastía Ming que fue el único emperador monógamo de la historia de China…


Retrato del emperador Hongzhi.

L.B.V.(J.Álvarez) — Vivió a caballo entre los siglos XV y XVI, siendo uno de los emperadores más insólitos de la historia de China; no sólo por ser el primero en renunciar a cualquier gloria militar sino también el único en tener una única esposa frente a la habitual colección de consortes y concubinas.

Seguidor devoto de Confucio, aplicó esa doctrina en el ejercicio del gobierno, lo que proporcionó una estabilidad política que permitió prosperar económicamente y dejar un buen recuerdo entre sus súbditos, que le dieron como nombre póstumo Emperador Jing, es decir, Emperador Respetuoso o Gran Gobernante. En realidad se llamaba Zhu Youcheng, aunque ha pasado a la posteridad como Emperador Hongzhi.

Nació en 1470, tercer hijo del emperador Chenghua, el octavo de la dinastía Ming, y su mujer, apellidada Ji (se la conoce como Lady Ji) que estaba en palacio como prisionera de la rebelión de la provincia Guangxi y de la que el niño heredó su aspecto sureño: baja estatura y tez oscura. Hongzhi era débil, pero sobrevivió a otros hermanos mayores.

No le resultaría fácil, ya que Wan Zhen’er (más conocida como Lady Wan), la consorte favorita de su progenitor, tenía un carácter despiadado y no dudaba en eliminar a todo aquel que rivalizara con ella por el favor del emperador.

Quizá eso se debiera a que se sentía en desventaja por su modesto origen, puesto que era hija de un funcionario y había entrado en la corte como sirvienta; también existe la posibilidad de que las otras consortes la difamaran al convertirse en favorita y ascender socialmente de forma vertiginosa, con el agravante de que en 1466 dio a luz a un hijo del emperador.

El caso es que el niño murió diez meses después y desde entonces, se rumoreaba, Lady Wan pagaba a los eunucos palaciegos para mantenerla informada sobre el harén y así saber cuándo otra concubina quedaba embarazada, de modo que, presuntamente, la hacía abortar o mataba al recién nacido.

Chenghua
El emperador Chenghua. 

Ésa es la razón por la que Chenghua se lamentaba de no tener descendencia masculina a sus treinta y un años; lo es, asimismo, de que no se enterase siquiera del nacimiento de Hongzhi hasta que éste cumplió cinco años. Su llegada a este mundo constituía una amenaza para el bebé y su madre por temor a Lady Wan, de ahí que, al quedar embarazada, Lady Ji iniciara una vida más discreta en los aposentos que la ex-emperatriz Wu ocupaba en los jardines de la Ciudad Prohibida.

Wu había sido la primera esposa del emperador, pero fue repudiada apenas un mes después de casarse porque él tomó partido por su amante tras un enfrentamiento entre ambas mujeres.

Sin embargo, al poco de que el niño fuera presentado a su padre y reconocido oicialmente, Lady Ji falleció sospechosamente, teniendo que quedar a cargo de su abuela paterna, la emperatriz viuda Xiaosu, que le dio al niño el nombre de su clan, Zhu.

Pese a su corta edad, Zhu Youcheng siempre tuvo a su madre en la memoria y nunca la olvidaría a lo largo de su vida, que no iba a ser como la de los demás porque ese mismo año, 1475, fue nombrado príncipe heredero y confiado al eunuco Tan Ji para recibir la educación correspondiente a su alcurnia.

Fue él quien le enseñó a leer utilizando para ello la obra más importante del confucianismo Los Cuatro Libros y los Cinco Clásicos (escrita antes del 300 a.C., si bien no se sabe si por el propio Confucio o por sus discípulos), que desde la dinastía Han Occidental se empleaba como corpus de la ideología oficial del estado y temario de oposiciones para funcionarios públicos.

Zhu Youcheng demostró ser un alumno aplicado, ya que asimiló en profundidad la filosofía confuciana y la aplicaría en su política más adelante.

Xiaochengjing
Xiaochengjing, la esposa de Hongzhi 

De momento tenía la tarea extra de sobrevivir, ya que la rijosa Lady Wan hizo que el eunuco Liang Fang, que estaba a su servicio, tratase de disuadir al emperador para que nombrara otro heredero, aduciendo que Zhu Youcheng era débil y poco inteligente.

Pero, como ha pasado siempre, el palacio era un auténtico campo de batalla entre eunucos por afianzar sus respectivas parcelas de poder y fue otro, Huai, el que logró contrarrestar el plan enarbolando el derecho sucesorio y la estabilidad política.

Eso sí, de momento el príncipe fue enviado a Fengyang, una ciudad de la actual provincia china de Anhui que entonces estaba considerada la capital de la región central. Llegó con buen pie, pues coincidió con un terremoto que, como era costumbre, se explicó como resultado de su alejamiento, respecto al que los dioses mostraban su disconformidad.

De esa curiosa forma Zhu Youcheng aseguró la sucesión, ya que su padre no quería enemistarse con el Cielo; volvía a ser el destinado al trono.

En febrero de 1487 contrajo matrimonio con Xiaochengjing, una mujer un año mayor que él y natural de Xingji (actual Qinhuangdao, provincia de Hebei), a la que las fuentes de la época describen como tonta y exigente, frívolamente aficionada a gastar en caprichos caros y muy crédula ante las supersiticiones de algunos monjes budistas y taoístas, además de promocionar a sus hermanos, Zhang Heling y Zhang Yanling, a puestos de importancia en las altas esferas estatales y conceder un título de nobleza a su padre.

Zhu Houzhao
Zhu Houzhao, el hijo y sucesor de Hongzhi, que reinaría con el nombre de emperador Zhengde. 

Pese a ello, Zhu Youcheng la amó tan profundamente que rompió con la tradición china y pasó a ser el primer y único emperador monógamo, de ahí que a veces se le comparase con un ermitaño.

Fruto de ello fue una prole bastante mayor que la de su padre: tuvieron dos hijos -aunque el segundo murió joven-y tres hijas, siendo el primogénito Zhu Houzhao (futuro emperador Zhengde) especialmente querido por su padre debido a que éste quería proporcionarle el cariño paterno que él no recibió de Chenghua.

Éste enfermó de gravedad en septiembre, siete meses después de la boda, confiando a su sucesor los asuntos de gobierno con la ayuda de varios secretarios.

Cinco días más tarde falleció y Zhu Youcheng fue proclamado emperador, adoptando Hongzhi como nianhao o nombre de era (el apelativo que se elegía para designar el período de reinado de cada mandatario), que significa «Gran Gobernante», mientras su esposa pasaba a ser la emperatriz Zhang. Lady Wan había muerto ocho meses antes, pero el nuevo mandatario no quiso despojarla de su título de Gongsu Duanshun Rongjing («Noble Consorte Imperial») por respeto a la memoria de su padre.

Lo que sí hizo fue enviar emisarios a Guangxi, donde debían construir un templo en honor de la familia de su madre (mandó hacer otro en la Ciudad Prohibida) y buscar parientes vivos de ésta.

Sólo encontraron a dos primos, que fueron agasajados con los nombramientos de oficiales de la Guardia Imperial; después de una disputa que mantuvieron con un tercero se descubrió que los tres eran simples estafadores cuyo final se supone que sería más bien funesto.

Hongzhi
Retrato palaciego del emperador Hongzhi conservado en un pergamino colgante del Palacio Nacional de Taipei. 

Mientras Zhang implantaba en la corte un estilo de vida de lujo y placer, llegó el año 1491, en el que nació el primogénito, Zhu Houzhao, al que nombró príncipe heredero al año siguiente.

Algo que asentó definitivamente al emperador en su trono en la misma medida que su familia política hacía otro tanto en la aristocracia; su suegro incluso reclamó un título de más nivel, pero hubo que concedérselo póstumamente porque murió en 1492, de manera que los tres hermanos de Zhang pasaron a tener sangre azul, tierras y licencias comerciales… una puerta abierta a la corrupción

Esto generó descontento en la administración y surgieron acusaciones contra ellos de malversación y apropiación de parcelas ajenas, aunque nunca prosperaron porque tenían eunucos y funcionarios a su servicio para contrarrestarlas, aparte de que el propio emperador los protegía para no entristecer a su querida esposa. Eso sí, tampoco castigaba a los acusadores, ya que la ética confuciana decía que las críticas razonadas siempre eran legítimas y mejoraban la administración de la burocracia.

El problema estaba en que Hongzhi y su mujer eran taoístas, algo que les separaba del confucianismo imperante entre los funcionarios, que no veían con buenos ojos las frecuentes designaciones de monjes de esa fe para altos cargos.

Por eso el emperador acometió una profunda reforma administrativa para suprimir los gastos superfluos y retirar a todos los burócratas considerados corruptos o que no hubieran conseguido su puesto por méritos. Entre los que tuvieron que irse, por cierto, había un millar de lamas budistas y taoístas; también parientes de Lady Wan, entre ellos dos secretarios de mala fama.

Para ello reconfiguró el poder ejecutivo, destituyendo a Wan Ra, que era Gran Secretario Principal, y desdoblando ese cargo en dos: el eunuco Huai En y el funcionario Wang Shu.

Fueron ellos los que nombraron a sus ministros, escogidos entre los más honorables, lo que, unido a que Hongzhi abrazó plenamente el confucianismo y a que predominaron los funcionarios sobre los eunucos, repercutió en un aumento de la tranquilidad y mejoró la eficacia.

Al contrario que su padre, el emperador celebraba reuniones periódicas con su gobierno y pocas veces tomaba decisiones unipersonales, aunque con el tiempo y por influencia conyugal sí tendería a hacerlo.

Ciudad prohibida China
Vista general del área de la Ciudad Prohibida.

Una de las iniciativas más interesantes fue que el estado reanudase en 1503 la acuñación de moneda, ya que había ido quedando en manos privadas y las tiradas resultaban insuficientes y confusas, con profusión de modelos distintos que convivían con los pagos en especie (arroz, cereales, telas, pieles, conchas…) en las zonas menos desarrolladas.

Por otra parte, se bajaron los impuestos para que el pueblo no le faltasen recursos con los que afrontar algunos desastres naturales que se produjeron en poco tiempo, caso de una pertinaz sequía, el desbordamiento del Río Amarillo y la rotura de la presa de Shandong, que obligó a aplicar un plan de reencauzamiento que tardó dos años en terminarse pese a implicar a ciento veinte mil trabajadores.

Asimismo mejoró la agricultura y revivió el comercio, recuperándose el que se mantenía con las regiones del norte interior para comprar caballos en grandes cantidades a cambio de té, logrando de paso frenar la venta ilegal de éste que algunos particulares hacían a tibetanos y mongoles.

El té se usaba también para pagar cargamentos de arroz que se enviaban a las regiones que sufrían hambruna por alguna de las catástrofes reseñadas, pero el objetivo principal eran las monturas, necesarias para el ejército porque, pese a que Hongzhi procuró siempre la paz exterior, no faltaron algunos conflictos, tanto externos como internos.

Entre los primeros estaba el que se mantuvo con el sultán de Turfán (una región autónoma antaño denominada Gushi y situada en la frontera septentrional, en plena Ruta de la Seda), que se había apoderado de la ciudad china de Hami, importante para la mencionada ruta.

Fracasada la diplomacia, el emperador movilizó a sus tropas y reconquistó la urbe en 1495, colocando a un príncipe uigur en el trono. El enemigo la recuperó pero brevemente, hasta que China interrumpió el comercio de seda y tuvo que admitir el regreso del príncipe, pasándose a un tenso statu quo.

Pero dentro de la propia China había disturbios. Concretamente en la región suroeste, en la frontera entre Guizhou y Yunnan, donde una mujer de la tribu lo-lo llamada Mi-lu lideró una insurrección entre 1499 y 1502 que obligó a una intervención militar a gran escala.

Entre 1500 y 1503 también Hainan, la provincia más meridional, se vio sacudida por una rebelión: la de la etnia Li, que descontenta con los abusos de algunos funcionarios gubernamentales atacó a los residentes chinos.

Sólo pudo pararse enviando soldados y a costa de numerosas bajas, pero finalmente se recondujo la situación dejando la administración local en manos de los jefes tribales li.

Escuela Wu
Una obra de la Escuela Wu, por Shen Zhou. 

No hubo mucho más porque, como decíamos, Hongzhi deseaba un mandato pacífico acorde al principio confuciano de obtener superioridad por la vía de la virtud e incluso desechó su idea inicial de expandir las fronteras septentrionales. Sin embargo, también el ejército fue sometido a reformas.

El tradicional sistema Weisuo de reclutamiento se completó en 1494 con la contratación de tubing o «soldados locales» para las zonas limítrofes y minzhuang, «incondicionales del pueblo», para las interiores. Se trataba pues de mercenarios, que hasta entonces sólo se incorporaban informalmente.

Otra medida que introdujo fue instaurar exámenes para seleccionar a la oficialidad. En realidad era algo iniciado décadas atrás pero de forma limitada insatisfactoria; Hongzhi decretó que fuera algo generalizado y encargó la tarea a los funcionarios de cada región, pese a lo cual los resultados distaron de ser los esperados.

En cambio, el emperador entregó el mando de la guarnición de Pekín a funcionarios civiles (uno de ellos, muy experimentado en tener tropas a sus órdenes, sería el jefe general), contrastando con la costumbre de su padre de dárselo a eunucos.

Como se puede ver, Hongzhi trató de poner coto al amplio poder de que gozaban los eunucos en la corte. El primero en caer fue Liang Fang, aquel que trabajaba para Lady Wan, sustituyéndolo por el prestigioso Huai En, al que recuperó de su jubilación (recurrir a veteranos fue una de las acertadas líneas de actuación del emperador).

Luego vinieron otros que acaparaban diversas administraciones, lo que mereció el agradecimiento del resto del funcionariado. Durante el reinado únicamente hubo dos casos de corrupción flagrante de eunucos que fueron atajados de forma contundente.

El primero tuvo lugar en 1489, cuando las autoridades de Nianjing se enzarzaron en un cruce de acusaciones; unos denunciaban que el gobernador, Jiang Cong, desvió fondos locales que habría destinado a pagar gastos del emperador y él, a su vez, les recriminaba su incapacidad para detectar otras ilegalidades peores.

Hongzhi falló a favor de Jiang Cong, pero las críticas persistieron e incluso saltaron a irregularidades inmobiliarias, hasta tal punto que finalmente tuvo que dar marcha atrás y deponerlo cuatro años más tarde.

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La historia del Interdom, el internado soviético que acogió a los hijos de revolucionarios en el mundo (incluidos varios latinoamericanos)…


Viola Carrillo (a la izquierda) junto a una compañera en el patio del Interdom.
Viola Carrillo (a la izquierda) junto a una compañera en el patio del Interdom.

BBC News Mundo(F.Paúl) — Viola Carrillo tenía apenas 7 años cuando tuvo que huir de Chile en agosto de 1974.

Pocos meses antes, el régimen de Augusto Pinochet había ejecutado a su padre, Isidoro Carrillo, un conocido dirigente sindical de los mineros del carbón y miembro del partido comunista chileno.

En medio de la persecución, y apoyada por la Cruz Roja, la madre de Viola, Isabel Nova, logró abordar un avión junto a sus hijos con destino a Moscú, capital de la entonces Unión Soviética.

Desde allí, Viola y sus hermanos fueron enviados a un lugar muy particular: el internado internacional de Ivánovo, más conocido como Interdom, ubicado a casi 300 kilómetros al noreste de Moscú.

Fundado en 1933, este establecimiento educacional recibió por décadas a los hijos de revolucionarios de todo el mundo que necesitaban protección. Entre sus pupilos estuvieron los hijos del chino Mao Zedong, el militar yugoslavo comunista “Tito” (Josip Broz) y la española Dolores Ibárruri, “La Pasionaria”.

Y también Viola.

“Llegué muy frágil. Había perdido a mi padre y estaba consciente de que lo habían ejecutado. Lloraba en las noches porque extrañaba a mi mamá, no podía conciliar el sueño”, recuerda de sus primeros días en el internado, que terminó siendo su hogar por los siguientes 10 años.

“Pero rápidamente me fui integrando -agrega para BBC Mundo-, en parte gracias a la fraternidad que recibí de mis compañeros latinoamericanos con quienes compartíamos una historia en común”.

– ¿Cuándo y por qué se creó el internado?

La idea de un internado para hijos de revolucionarios vino de una militante comunista suiza, Mentona Moser, cuya acaudalada familia fundó la empresa relojera Moser, en San Petesburgo.

Cuando viajó a Rusia en 1926, Moser se sintió tan inspirada por el Estado comunista que decidió donar parte de su herencia a la creación de la escuela.

Fachada del Interdom
Fundado en 1933, el Interdom recibió por décadas a los hijos de revolucionarios que necesitaban protección.

La ayudó Fritz Platten, uno de los fundadores de la Internacional Comunista, también conocido por organizar el regreso de Vladimir Lenin a Rusia desde Suiza, en 1917.

Eligieron la ciudad de Ivánovo -a la que tradicionalmente se le ha llamado la “capital textil” de Rusia- para levantar el establecimiento, que desde sus inicios contó con una infraestructura sobresaliente para la época.

Los primeros en llegar al internado fueron los hijos de los antifascistas de Bulgaria y Alemania, pero con el tiempo diversos activistas políticos de todo el mundo, incluyendo países como Grecia, Austria, Italia, España, Irán, Angola, Etiopía y Somalia, enviaron a sus niños a Ivánovo.

También fue refugio para niños durante el bloqueo de Leningrado en la Segunda Guerra Mundial y después del accidente nuclear de Chernobyl, en 1986.

En total, 5.000 niños de 85 países pasaron por las puertas de Interdom.

– La presencia latinoamericana

Y América Latina no fue la excepción.

“Desde los años 30 comenzaron a llegar muchos niños latinoamericanos debido a las distintas dictaduras que asolaron a la región”, explica Cristián Pérez, autor del libro «Los Niños del Interdom» (2024, editorial Catalonia) y académico de la universidad de Playa Ancha, en Chile.

Pérez precisa que la primera oleada vino desde Cuba en los años 30’, luego de que la isla quedara bajo el mandato de Gerardo Machado. Luego, vinieron los guatemaltecos, hijos de familias vinculadas al Partido Guatemalteco del Trabajo que se exiliaron a partir de 1954.

A fines de los 60’ llegaron jóvenes desde Paraguay y Ecuador, y más tarde desde Colombia, después de que los militares tomaran el poder, liderados por Gustavo Rojas Pinilla.

Estudiantes protestan en contra de Machado, en Cuba.
Estudiantes protestan en contra de la represión en Cuba bajo el régimen de Machado.

Desde los 70, se sumaron los hijos de revolucionarios de Chile y otros países de la región que se vieron enfrentados a escenarios complejos.

“La mayoría de estos niños habían sufrido persecución o la pérdida de sus familiares, muchos desaparecidos o fusilados. Son sobrevivientes de una tragedia y, por lo tanto, llevan en sus espaldas los dolores, el trauma y la angustia de esa sobrevivencia”, explica Cristián Pérez.

Entre los latinoamericanos, esta historia común los hizo acercarse y apoyarse mutuamente, afirma el investigador.

“Entre colombianos, ecuatorianos, chilenos, paraguayos, etc, fueron realmente hermanos”, dice Pérez.

La chilena Viola Carrillo coincide.

“Entre nosotros sentíamos calor humano, una fraternidad muy especial. Hasta el día de hoy seguimos en contacto”, dice.

Hacia fines de los 70’, los latinoamericanos ocuparon un lugar especial en el Interdom al convertirse en el grupo más numeroso y mejor organizado, explica Cristián Pérez.

Los estudiantes de estos países llevaron su cultura al establecimiento, formando incluso un emblemático grupo musical -llamado Los Ponchos Rojos– que llegó a popularizarse más allá de las fronteras del internado.

La banda -que asistió a festivales en distintas ciudades de la Unión Soviética- tocaba al ritmo del folclor altiplánico, con el charango, zampoñas y bombo, repertorios de Víctor Jara o de Violeta Parra y otros referentes sudamericanos. También interpretaban canciones de protesta.

“Con los latinos nunca dejamos de cantar nuestras canciones. También hacíamos obras de teatro, leíamos poesía”, recuerda Viola Carrillo.

– Adaptación

Aunque esa hermandad los ayudó a que al principio la adaptación no fuera tan difícil, las circunstancias eran adversas. Partiendo porque en el lugar se hablaba el 90% del tiempo sólo en ruso, un idioma que la gran mayoría de los niños no hablaba al llegar.

Así lo recuerda Óscar Villagra, quien tuvo que escapar de Paraguay en medio del gobierno militar de Alfredo Stroessner (que lideró el país entre 1954 y 1989) y a los 15 años se integró al internado.

“Cuando llegué sentí un choque bastante fuerte porque yo no tenía idea de que tenía que aprender otro idioma y el ruso no es fácil”, le dice a BBC Mundo.

“Pero tuve que aprenderlo rápidamente por necesidad, también tuve que acostumbrarme a una nueva cultura, a una nueva comida y a un nuevo círculo”, agrega.

Además de enseñarles ruso, la escuela se aseguró de que los niños aprendieran su propia lengua materna, historia y cultura, por lo que se esforzó por encontrar profesores de hasta los idiomas menos hablados.

Esto era parte de su currículo académico que, según el investigador Cristián Pérez, era de “primer nivel”.

“Hay que entender que este era un internado de élite. Tenían todos los adelantos técnicos, bibliotecas impresionantes, salas de mapas, recintos deportivos de primer nivel y una alimentación que probablemente no había en ningún otro lugar de la Rusia de esa época”, indica.

Pinochet tras el golpe
Tras el golpe militar de Pinochet, en 1973, muchos chilenos partieron al exilio.

Los estudiantes debían usar un uniforme. Uno para la mañana y otro para la tarde. Pantalones azules para los hombres, faldas tableadas y zapatos de charol para las mujeres. El sábado era el único día en que se podían vestir como querían (ocasión ideal para intercambiarse ropa entre los alumnos).

La jornada comenzaba temprano: a las 6 de la mañana los despertaban a todos.

Después, la rutina consistía en hacer ejercicio y, más tarde, tomar desayuno: huevos, pan con mantequilla, yogur.

En el libro «Los Niños del Interdom», Cristián Pérez afirma que el resto del día se dividía más o menos así: clases por la mañana, almuerzo -que podía incluir la famosa sopa rusa borsch-, siesta, hacer tareas y algunas horas libres para jugar.

Antes de dormir, había algo de espacio para la vida social hasta que a las 8 se apagaba la luz.

– Pioneros

Siempre, sin embargo, había momentos en que los estudiantes añoraban a sus padres.

Con la voz entrecortada, Viola Carrillo recuerda que de los 10 años que estuvo en la escuela, visitó a su madre sólo en contadas ocasiones.

“Hoy, a mis 50 años, puedo decirlo: a mí me faltó mi familia, mi madre… porque aunque el Interdom me lo dio todo, nunca dejó de ser un internado”, dice.

De alguna forma, esa tristeza se balanceaba con el orgullo que sentían por lo que sus padres habían hecho o seguían haciendo en sus países de origen.

También los movilizaba la esperanza de volver.

“Todo el tiempo hablábamos de lo que estaba pasando en nuestros países, veíamos la televisión esperando que las cosas cambiaran… fantaseábamos con que volvíamos y que nos iban a estar esperando con banderas”, le cuenta a BBC Mundo Patricia Salgado, una chilena que tuvo que salir del país en 1974 tras el golpe de Pinochet. Su padre, Jorge Salgado, trabajaba en el Ministerio de Educación de Salvador Allende.

“Cuando en Chile hubo un atentado en contra de Pinochet, pensamos: ¡¡nos vamos!!”.

“Sin ese estímulo, sin ese sueño, no hubiésemos podido sobrevivir. Era lo que nos movilizaba”, añade.

Patricia Salgado a los 17 años en el Interdom.
Patricia Salgado a los 17 años en el Interdom.

Un recuerdo similar comparte con BBC Mundo la ecuatoriana Aida León, hija de un activista del partido comunista de Ecuador, que llegó al internado en 1973, con 14 años.

“Celebramos tanto cuando cayó (Anastasio) Somoza (que ejerció el poder dictatorial de Nicaragua desde 1937 hasta 1979) o cuando fue la liberación de Guinea-Bisáu (en septiembre de 1974). Todos estábamos felices”, indica.

Y es que la política se podía respirar en cada rincón del internado.

“El Interdom no era un lugar para los hijos de la burguesía, sino para los revolucionarios. Entonces, desde su fundación, tiene una fuerte presencia política e ideológica. Allí preparaban a niños que después iban a volver al campo de lucha”, explica Cristián Pérez.

“Toda la educación tenía el sentido liberador del marxismo de aquella época. De formar gente comprometida con los procesos de cambio, con las luchas sociales”, añade.

Incluso, algunos estudiantes recuerdan que jugaban a la “guerrilla” en el bosque colindante al establecimiento.

“Cada vez que podíamos nos escapábamos al bosque y armábamos fortalezas y jugábamos a la guerra”, rememora Viola Carrillo.

Para quienes tenían un particular interés en la política, estaba la opción de integrarse a la organización Pioneros, una estructura creada en 1922 para hacer participar a los niños entre 10 y 14 años en actividades partidarias y formarlos con valores comunistas.

Niños pioneros en Rusia
Los niños que pertenecían a Pioneros debían usar pañuelos rojos.

A quienes formaban parte de este grupo se les reconocía fácilmente pues debían lucir un pañuelo rojo.

Una vez al año, asistían a los campamentos de verano, donde se encontraban con los otros miles de niños de la Unión Soviética que formaban parte de la organización.

– Regresar

Pero los niños que formaron parte del Interdom sabían que su paso por el lugar tenía fecha de término.

Cuando cumplían con su educación media, les tocaba salir y enfrentarse con la vida real. Muchas veces, volver a sus países no era una opción.

“Era difícil, sobre todo por un tema económico. Los rublos no valían en ningún lugar”, explica el académico Cristián Pérez.

“Esto generó que muchos jóvenes se quedaran en la Unión Soviética o en otros lugares de Europa como Suecia”, agrega.

No obstante, algunos latinoamericanos sí lograron regresar.

Es el caso de Viola Carrillo y Patricia Salgado, quienes luego de cursar sus carreras profesionales en Rusia, volvieron a Chile en la primera mitad de la década de los 90’, tras el fin del régimen de Pinochet.

Óscar Villagra y Aida León también regresaron a Paraguay y Ecuador, respectivamente, en los 80’.

A pesar de la alegría que significaba regresar a sus hogares después de tantos años, para algunos el proceso no fue fácil.

“Fui la única de mi familia que volví y estuve muy sola. Diría, incluso, que el segundo exilio fue peor que el primero porque llegué a una idiosincrasia totalmente diferente, muy individualista”, recuerda Salgado.

Mao Zedong
El hijo mayor del chino Mao Zedong asistió al internado, donde era conocido como Sergei Yun Fu para protegerlo.

Actualmente, el Interdom -que lleva el nombre de Elena Stasova, una líder del Partido Comunista de la Unión Soviética- sigue existiendo aunque de manera muy diferente.

Aunque sobrevivió a la disolución de la URSS, en 1991, la presencia de niños extranjeros de todo el mundo -y especialmente de América Latina- ha disminuido.

A principios de los 2000, se impulsó la idea de convertirlo en una academia militar. El plan se frenó después de que los estudiantes le escribieran al presidente Vladimir Putin e hicieran una huelga de hambre.

En los años siguientes, el Interdom se dedicó principalmente a recibir jóvenes de Rusia y de las ex repúblicas soviéticas.

Hoy, el internado -que cuenta con 10 edificios y una capacidad para más de 500 alumnos- realiza sólo programas educativos de corta duración (máximo de 90 días) para niños extranjeros.

Pero el recuerdo nostálgico de muchos de los que estudiaron allí sigue intacto.

Los latinoamericanos que dieron su testimonio a BBC Mundo, afirmaron que siguen manteniendo decoraciones rusas en sus casas. También continúan preparando los platos típicos de la época soviética, mientras que la música y las series las prefieren en ruso.

“Es una cultura tan fuerte que es imposible dejar atrás”, dice Viola Carrillo.

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¿Quién inventó la rueda? Científicos descubren una serie de piezas que podrían cambiar lo que sabíamos…


Espirales de husillo datadas de hace 12.000 años.

National Geographic(C.Vacas) — La rueda es uno de los inventos más revolucionarios de la historia de la humanidad. Este elemento que hoy damos por sentado fue el que permitió, por ejemplo, desplazar cargas a largas distancias, fomentar la comunicación entre regiones lejanas y, con ello, configurar la civilización tal y como la conocemos hoy: con un comercio próspero, con sistemas de transporte avanzados y con tecnologías que nuestros antepasados jamás habrían imaginado. 

Por su importancia, no es de extrañar que los arqueólogos hayan indagado extensamente sobre el origen de esta pieza mecánica. Hasta ahora, la teoría más reciente apuntaba a que la rueda se habría inventado en los montes Cárpatos hace unos 6.000 años: así lo sugería un hallazgo publicado por la Royal Society en 2024, que se enfrentaba a la datación de la Rueda de las Marismas, considerada la más antigua de la historia.

Sin embargo, y para más énfasis, una nueva teoría ha vuelto a desafiar lo que creíamos saber sobre la rueda: investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén han descubierto en Israel un conjunto de espirales de husillo de piedra que fueron utilizadas para hilar fibras en hilo, y que habrían sido clave en la elaboración de tecnologías rotacionales.

– Espirales de husillo Datadas de hace unos 12.000 años

Las piezas fueron recuperadas en la excavación de Nahal-Ein Gev II, en el norte de Israel, y fueron posteriormente analizadas por el equipo mediante metodologías 3D, las cuales revelaron que databan de hace unos 12.000 años: es decir, el hallazgo sitúa la invención de estas ruedas primitivas en la cultura natufiense, extendida por el Próximo Oriente entre el Epipaleolítico Final y el Mesolítico. 

Carros, coches, prensas de aceite o molinos están formados por objetos circulares unidos por un eje, pensados para convertir el movimiento lineal en giratorio. Y esto es precisamente lo que revelaron los arqueólogos sobre las piezas encontradas: todas ellas, que sumaban un total de 113 y que estaban hechas en su mayoría de piedra caliza, presentaban una forma circular y un agujero central. 

Guijarros perforados encontrados en Nahal-Ein Gev II.

El estudio, publicado en la revista científica PLOS ONE, también investigó acerca del uso de estas ruedas primitivas: ¿serían herramientas de pesca? ¿Pesos de telar? ¿O quizás espirales de husillo? Esta última fue la hipótesis más respaldada por la prueba de viabilidad en 3D, que «demostró que las réplicas no solo funcionaban bien», sino que además los parámetros que sospechaban que eran desventajosos «eran realmente beneficiosos para este propósito».

– Innovación tecnológica en este yacimiento de Israel

Algo que destacan los investigadores en el estudio es que, más allá del descubrimiento de estas piezas que desafían la cronología de la invención de la rueda, el yacimiento de Nahal-Ein Gev II muestra innovaciones también en otros ámbitos: allí se han encontrado instalaciones de almacenamiento, restos de producción de yeso de alta calidad y perforadoras de sílex con mango. 

Dichos elementos evidencian la riqueza material y tecnológica de la cultura que alguna vez habito esta región y de la que hoy continúan descubriéndose aspectos fascinantes. Sin duda, un recordatorio de que todavía hoy podemos aprender de la capacidad de innovación de esos artesanos prehistóricos.

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¿Cuáles son las 12 leyes universales y cómo afectan nuestra vida?


12 leyes del universo que rigen tu vida cotidiana

Selecciones de Reader´s Digest — Seguramente has escuchado hablar de la ley de la atracción, que es la más popular de las leyes espirituales universales, sin embargo, existen otras 11 leyes interconectadas que pueden afectar todos los aspectos de tu vida.

Las manzanas caen del árbol, los pájaros vuelan y la Tierra gira alrededor del sol. Estas son leyes físicas que hemos descubierto a lo largo de la historia de la humanidad y que hemos aprendido a usar a nuestro favor.

Y así como hay leyes físicas, también hay leyes que nos afectan mental, emocional y espiritualmente, reflejándose en nuestras vidas.

 Todo lo que existe es energía. De acuerdo a las diferentes densidades, percibimos esta energía de manera diferente.

Seguramente has escuchado hablar de la ley de la atracción, que es la más popular de las leyes espirituales universales, sin embargo, existen otras 11 leyes interconectadas que pueden afectar todos los aspectos de tu vida.

Las manzanas caen del árbol, los pájaros vuelan y la Tierra gira alrededor del sol. Estas son leyes físicas que hemos descubierto a lo largo de la historia de la humanidad y que hemos aprendido a usar a nuestro favor.

Y así como hay leyes físicas, también hay leyes que nos afectan mental, emocional y espiritualmente, reflejándose en nuestras vidas.

 Todo lo que existe es energía. De acuerdo a las diferentes densidades, percibimos esta energía de manera diferente.

  • Estas leyes siempre existen y funcionan en todo momento. No importa si actuamos en armonía con ellas o no. Sin embargo, sentimos cuando algo está fuera de balance.

  • Las leyes corren en paralelo. Si ignoramos una ley, ignoramos todas las demás.

  • No podemos cambiar estas leyes universales ni anularlas. Entonces, la única pregunta es si somos conscientes de que existen y en qué medida estamos moldeando nuestras vidas de acuerdo a ellas.

Estas son las doce leyes espirituales del universo, las cuales te ayudan a desarrollar una imagen más clara de tu propio lugar en el mundo; conocerlas te ayudará a comprender cómo influyen en tu vida y cómo puedes aplicarlas en tu día a día para tener un cambio positivo.

Cuáles son las 12 leyes universales y cómo afectan nuestra vida?

1. Ley de la unidad divina

La primera y fundamental ley del universo es la ley de la unidad divina, que destaca la interconexión de todas las cosas. Dice que más allá de nuestros sentidos, cada pensamiento, acción y evento está conectado de alguna manera con todo y todos en el universo.

Aplicar esta ley en la vida real implica ser compasivo con los demás y reconocer que todos somos uno. Pregúntate cómo puedes mostrar más compasión y aceptación hacia aquellos que no entiendes y busca que tus acciones vayan encaminadas al bien común y a no afectar a los demás con ellas.

2. Ley de vibración

A nivel microscópico, todo está en constante movimiento, vibrando a una frecuencia específica. Esto se aplica a la materia, pero también a la frecuencia personal de cada persona. Esta ley dice que nuestra frecuencia vibratoria puede informar nuestra experiencia vivida

Por ejemplo, es posible que aunque recibas una cantidad suficiente u holgada de dinero, no puedas retenerlo y se esfume de tus manos; esto ocurre porque, vibratoriamente, podrías estar operando en un nivel más bajo y tu energía no tiene una buena relación espiritual con el dinero. Para elevar tu frecuencia vibratoria, hay muchas prácticas que te pueden ayudar a lograrlo, como el yoga, la meditación y el trabajo con los chakras.

3. Ley de correspondencia

Esta ley establece que los patrones se repiten en todo el universo y, a nivel personal, nuestra realidad es un espejo de lo que sucede dentro de nosotros en ese momento. En pocas palabras, esta ley se resume en la frase: “Como es arriba, es abajo. Como es adentro, es afuera”.

Si nuestra vida es caótica y temerosa, es porque hay caos y miedo en nuestro interior. Si nuestra vida parece tranquila y arraigada, es porque sentimos paz interior. En cualquier situación problemática, pregúntate qué puede mostrarte la situación sobre ti mismo y qué requiere sanación interna.

4. Ley de atracción

Es la ley universal de la que más se habla y se usa para la manifestación de objetivos. Dice que lo similar atrae a lo similar y obtienes aquello en lo que te enfocas. No solo eso, sino que tienes que creer que lo que estás buscando es posible de obtener. 

Es similar a la ley de vibración, en el sentido de que es importante aprender a vibrar a un nivel que atraiga lo que estás buscando. Si quieres amor pero no das amor, por ejemplo, le estás enviando al universo un mensaje sobre tus prioridades. Si repites una afirmación pero no crees lo que dices, es inútil. Por ello, tus pensamientos y acciones deben estar alineados con tus objetivos y realmente debes creer que vas a lograr eso que anhelas.

5. Ley de la acción inspirada

Está muy relacionada con la ley de la atracción y se trata de dar esos pasos reales y procesables para invitar a lo que queremos a nuestras vidas. Ya que la inspiración viene de dentro, la acción inspirada es ese suave empujón interno, que no siempre es un plan de acción.

Practicar esta ley se trata de reducir la velocidad, quedarse callado y crear espacio para la guía interna, para así poder ver y aprovechar las oportunidades que se presenten. Cuando dejamos de lado nuestra necesidad de organizar y controlar cómo funcionarán las cosas y, en cambio, nos abrimos a todas las posibilidades, se abre espacio para nuevas formas de lograr los objetivos que de otra manera no habríamos considerado.

6. Ley de la transmutación perpetua de la energía

Esta ley establece que, a nivel energético, todo en el universo está en constante evolución o fluctuación. Cada acción está precedida por un pensamiento, y los pensamientos mismos tienen el poder de manifestarse eventualmente en nuestra realidad física.

¿Alguna vez has estado cerca de una persona negativa y sentiste la energía drenada y tu positividad baja? Ese es un ejemplo, pero también puede funcionar al revés: las frecuencias más altas transmutan las más bajas cuando se aplican con intención. De esta manera, puedes buscar activamente elevar la energía negativa que te rodea manteniendo pensamientos y acciones positivas.

¿Cómo te afectan las Leyes Universales? - SENIOR50

7. Ley de causa y efecto

Esta ley destaca la relación directa entre acciones y eventos, pues todo lo que haces y dices –e incluso lo que piensas– tiene una consecuencia. Lo que es importante tener en cuenta aquí es que, con frecuencia, no podemos ver los efectos de inmediato, pero seguro aparecerán.

Confía en que cada acción tendrá una reacción, buena o mala, según su intención. Es posible que lo que emites no vuelva a ti en ese momento, pero esa vibración, esa energía que emites, tiene un efecto dominó. Si vienes de un lugar de ira o resentimiento, si pones esa energía, eventualmente te verás afectado como resultado; si, en cambio, emites amor, alegría, empatía, etcétera, esa vibración positiva volverá a ti y te beneficiará.

8. Ley de compensación

La ley de compensación se relaciona con la ley de atracción y la ley de correspondencia y se puede resumir en la frase: “Cosechas lo que siembras”. Esta ley establece que tus esfuerzos siempre serán positivos. Si estás buscando algo, debes contribuir de alguna manera hacia el logro de tu objetivo, debes trabajar por él y no sentarte a esperar que con sólo desearlo se hará realidad.

9. Ley de la relatividad

Esta ley sugiere que nos inclinamos a comparar cosas en nuestro mundo, pero en realidad, todo es neutral. El relativismo existe en todas las cosas y, al final, el significado se reduce a nuestra perspectiva y percepción; las cosas son “buenas” o “malas” según quién las mire y desde dónde las mire.

Aplicar esta ley puede ayudarnos a comprender las partes más difíciles de nuestras vidas con mayor compasión. Por ejemplo, si nos sentimos desagradecidos por nuestra situación de vida, podría deberse a que estamos comparando nuestra situación con la de otra persona. En cambio, sería mejor apreciar lo que tenemos y agradecer por ello, sin necesidad de compararlo.

10. Ley de polaridad

Esta ley dice que todo en la vida tiene un opuesto; el bien y el mal, el amor y el miedo, el calor y el frío, la luz y la oscuridad. La clave es entender que éstos son los dos lados de la misma moneda.

Si te enfrentas a una situación difícil, como una ruptura o una enfermedad, por ejemplo, piensa en cómo se ve lo contrario (la unión, el amor y la salud, por ejemplo), lo que puede revelar una nueva perspectiva o dejarte una valiosa lección.

11. Ley del ritmo

Los ciclos son una parte natural del universo, como ocurre con las estaciones del año o el mismo ciclo de la vida. En nuestras propias vidas, podemos recordar que la integración es tan importante como el crecimiento. Esperamos que seamos de una manera todo el tiempo, ya sea que estemos pensando en nuestra salud o incluso en la productividad, pero esto no es sostenible.

Toma nota de tus ritmos internos y trata de trabajar con ellos en lugar de luchar contra ellos; escucha siempre a tu cuerpo y a tu mente y dales lo que necesitan. ¿Te sientes agotado? Tal vez sea mejor descansar un poco en lugar de seguir trabajando en busca de ser más productivo.

12. Ley de género

Esta ley tiene que ver con las energías masculina y femenina que existen en todas las cosas. Gran parte de nuestra sociedad históricamente ha operado desde una mentalidad masculina de “apresurarse y hacer”, que no deja mucho espacio para simplemente “ser”. Ante esto, es importante que logres encontrar tu propio equilibrio entre las energías divinas masculinas y divinas femeninas para vivir más auténticamente.

Estas leyes universales pueden ser útiles para reflexionar sobre la vida y las elecciones, y para buscar un mayor sentido de conexión y propósito en el mundo.

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El libro perdido del arte levantino…


Pintura rupestre de cova Remigia, arte levantino. (DP)
Pintura rupestre de cova Remigia, arte levantino.

JotDown(J.C.Pereletegui) — Es una calurosa mañana del verano de 1938, en un barrio obrero a las afueras de la ciudad de Castellón, recién ocupada por las tropas franquistas. Un vehículo con las insignias de la Falange se detiene ante la tapia del conocido como Hort de Victorino.

Desciende un individuo estirado, con americana sahariana negra, pantalón negro, camisa negra y corbata negra. Negro como un cuervo. Es Julio Martínez Santa-Olalla, hijo de un general franquista y camisa vieja de la Falange. El ejército lo ha rechazado por sus problemas de visión y aprovecha su formación de arqueólogo para otras misiones.

El chófer del vehículo toca la bocina con insistencia hasta que se abre la puerta de l’Hort de Victorino y se asoma un hombre robusto, de unos cincuenta años. Lleva un pañuelo de cuadros al cuello y se cubre con un guardapolvo manchado de pintura. Juan Bautista Porcar es un afamado pintor castellonense, que tiene l’Hort de Victorino como estudio. También es su refugio y su despensa mientras dure la guerra. Santa-Olalla cruza la puerta sin esperar a ser invitado, haciendo a un lado a Porcar.

Al otro lado de la tapia hay un caserón destartalado a un lado del gran patio central que Porcar ha reconvertido en huerto. Sin andarse con preámbulos Santa-Olalla le pide, le exige, el libro de los trabajos realizados en 1935 en cova Remigia, en el barranco de la Gasulla.

Porcar le explica lo que sabe, o lo que cree saber: tras el descubrimiento de las pinturas por el masovero Modesto Fabregat, la noticia le llegó a él a través de la Sociedad Castellonense de Cultura. Después de visitar las pinturas envió una nota a la Universidad Central de Madrid, a la que Hugo Obermaier, catedrático de Historia Primitiva del Hombre, respondió con entusiasmo.

Tras estudiarlas in situ durante el verano de 1935, Obermaier y él mismo terminaron el libro en junio del año siguiente y quedó en manos de la imprenta. Unos meses más tarde deberían haber recibido los ejemplares solicitados, pero llegó el 18 de julio. El mundo se llenó de humo y odio, de fuego y sangre, y cova Remigia, y todo lo que significaba, cayó en el olvido.

También el libro. Por lo que Porcar sabe, la imprenta no llegó a realizar el trabajo. Santa-Olalla le dice que no son esas las noticias que él tiene. Porcar se muestra sorprendido. El cuervo pregunta por las copias y las fotografías de las pinturas rupestres del barranco de la Gasulla. Porcar le dice que todo se lo llevó Obermaier a Madrid. 

—El despacho de Obermaier en la Universidad Central fue asaltado por las hordas rojas —explica Santa-Olalla—, nada se salvó. 

—Entonces todo está perdido —replica Porcar. Trata de no mirar hacia un rincón del patio. Ese donde, al principio de la guerra, enterró sus copias de las pinturas de cova Remigia, junto con los negativos del fotógrafo Eduardo Codina. 

—No importa, es trabajo hecho por extranjeros, está contaminado, no lo necesitamos para nada.

Santa-Olalla se marcha con tanta brusquedad como ha llegado.

Porcar queda pensativo. Rememora ese agosto de 1935 que vivió con Hugo Obermaier, Henri Breuil y Eduardo Codina en pleno campo, en el barranco de la Gasulla, mientras copiaban las pinturas prehistóricas levantinas de cova Remigia.

Hugo Obermaier, el arqueólogo entristecido • La Aventura de la Historia
Hugo Obermaier
  • ¿Un arte nuevo para un tiempo nuevo o un arte viejo que se reinventa?

Por aquel entonces Porcar ya había oído hablar de ese arte prehistórico que llamaban levantino por encontrarse solo en la mitad oriental de la península ibérica. Había visto las pinturas del barranco de la Valltorta, próximo al de la Gasulla, estudiadas por Obermaier y publicadas en 1919. Recuerda lo impresionado que se sintió.

Pequeños arqueros de piernas gruesas y torsos desnudos, o estilizados como filigranas delicadas, lanzados a la carrera en pos de cabras y ciervos. Animales expresionistas, en los que una cuerna o una cabeza eran suficientes para visualizarlos al completo, la parte por el todo. De pintor a pintor, Porcar sentía gran admiración por sus colegas prehistóricos.

También había leído algún libro sobre la cueva de Altamira, con sus figuras enormes y admirables. 

No se le escapaba la diferencia fundamental entre el arte franco-cantábrico y el del Levante: los animales de Altamira y de otras cuevas del sur de Francia son estáticos, solemnes, abruman con su hieratismo. Por el contrario, las figuras de los barrancos de la Valltorta y de la Gasulla, corren, saltan, huyen, matan y mueren, son dinámicas… no se limitan a estar ahí, ¡cuentan una historia!

A principios del siglo XX, Juan Cabré Aguiló, turolense de Calaceite, pueblo próximo al límite con Lleida, es un joven estudiante de Bellas Artes, aficionado a las antigüedades. Sería 1905 cuando oye de boca de unos campesinos que en el barranco de Calapatá, próximo a su pueblo pero término municipal de Cretas, en la llamada Roca del Moro, hay pinturas de ciervos y otros animales.

Cabré visita el lugar y copia las pinturas. En 1907 se publican en el Boletín de Historia y Geografía de Aragón, en un artículo que firma su director, sin ninguna repercusión en apariencia… solo en apariencia. 

A finales de ese mismo año, una editorial de Barcelona busca publicar un libro sobre monumentos y antigüedades de Cataluña, para lo que remite un cuestionario a todos los pueblos y aldeas del país. Uno de ellos llega a Cogul, una remota aldea de Lleida a poco más de setenta kilómetros en línea recta del barranco de Calapatá.

El párroco de Cogul, Ramón Huguet, responde al cuestionario informando de unas curiosas pinturas existentes en un roquedo a las afueras del poblado. Por pura coincidencia, se le conoce como Roca dels Mors, igual que la peña de Calapatá. La editorial pasa la información al historiador Ceferino Rocafort, que viaja hasta Cogul. En marzo de 1908 publica un artículo sobre esas pinturas en el Butlletí del Centre Excursionista de Catalunya.

El escenario está preparado para que haga su gran entrada el actor principal.

Henri Breuil se ordena sacerdote en 1900. Nunca ejercerá su ministerio de forma regular, pero la ciencia de la prehistoria siempre lo recordará como el abate Breuil. No muy alto, cuando acompañe a Obermaier y Porcar en la Gasulla, frisando la sesentena, los kilos habrán redondeado su figura; por ahora, toda su corporeidad se la debe a la sotana.

Tiene una cara redonda y afable tras la que se ocultan una terquedad a toda prueba y un carácter indómito. Los años que van de su primera misa a este de 1908 son trascendentales para el abate. En 1902, de la mano del arqueólogo Emile Cartailhac, viaja a Santander. Cartailhac, que durante años ha proclamado la falsedad de las pinturas de Altamira, acaba de retractarse y trata de enmendar el mal que ha hecho. 

Tumbado de espaldas sobre el frío suelo de la cueva, Breuil copia a mano alzada todo el techo de la sala de los bisontes. Sus fascinantes dibujos al pastel maravillan al príncipe Alberto I de Mónaco, apasionado de la arqueología, quien decide sufragar una suntuosa edición que pone el nombre de Breuil en boca de todos los arqueólogos de Europa. 

arte levantino

En ese su primer viaje a España, Breuil toma contacto con Hermilio Alcalde del Río, director de la Escuela de Artes y Oficios de Torrelavega (Santander), quien ha sido firme defensor de la autenticidad de las pinturas de Altamira. Alcalde del Río se convierte en los ojos y los oídos de Breuil en España.

Está atento a todo lo que tenga que ver con el arte prehistórico y las publicaciones sobre las pinturas de Calapatá y de Cogul no le pasan desapercibidas. Informa a Breuil, que se interesa al momento por esos hallazgos tan sorprendentes. Con la prontitud que le caracterizará toda su vida, y gracias a la ayuda de Alcalde del Río, Breuil toma contacto epistolar con Juan Cabré y con el Centre Excursionista de Lleyda y en agosto y septiembre de 1908 visita Calapatá y Cogul. 

Breuil llega Lleida a finales de agosto. El Centre Excursionista de Lleida le facilita el viaje hasta Cogul en tartana y celebra una cena un su honor al regresar, de lo que dan buena cuenta en su boletín. Durante la cena, Breuil, al que siempre le gusta tener público, se explaya largamente sobre las pinturas que ha visto.

El conjunto consta de una sugerente escena de danza, en la que varias mujeres parecen bailar en torno a un hombre de largo falo. Las rodean un grupo variopinto de animales: cabras, toros, ciervos y ciervas, jabalíes… y un bisonte. Algunos animales posan estáticos, otros corren con grandes zancadas, o aguardan impasibles la flecha del cazador.

Lo más importante de todo lo que Breuil dice esa noche es la mención del bisonte, un animal extinto al sur de los Pirineos desde los tiempos paleolíticos. El abate jamás se retractará de una afirmación categórica. Esta la mantendrá hasta su muerte, para la que aún falta más de medio siglo. En ese tiempo se acumularán opiniones en contra y evidencias cada vez mas rotundas. Al final, en el congreso de Wartenstein de 1960, se quedará solo, él y su bisonte.

Identificar en las rocas de Cogul un animal cuaternario extinto significa datar las pinturas en el Paleolítico. Esa va a ser la base de la teoría cronológica del abate Breuil sobre el arte levantino: es un manifestación contemporánea de las pinturas paleolíticas, como las de Altamira. Para Breuil, el arte levantino es el arte paleolítico que se reinventa cuando deja los fríos del Cantábrico y de los Pirineos y se acerca al lado oriental de la península ibérica, atemperado por el Mediterráneo.

Abandona las cuevas profundas y toma posesión de los abrigos inundados de luz solar. Cae en la tentación de contar historias y para ello introduce la figura humana, ausente en el arte paleolítico. Eso es todo. El arte levantino es una variación del arte paleolítico. Tiene una mayor perduración que este, aunque no demasiada, y se extingue con los últimos cazadores/recolectores, unos 8000 años antes del presente. 

Tras dejar Lleida, Breuil se reúne con Cabré y visitan el barranco de Calapatá. Lo que ve allí ratifica al abate en la primera impresión que se ha formado en Cogul. En la roca del Moro de Calapatá no hay mujeres danzando ni animales acechados por cazadores. Solo tres ciervos majestuosos, mayormente estáticos, apenas con una pizca de sensación de movimiento. Además un par de arqueros caminando a grandes trancos y lo que podría ser un jabalí inmóvil. 

arte levantino

Mientras regresan a caballo a Calaceite, el ojo experto de Breuil descubre varias pinturas más, a lo lejos, en una roca iluminada por el sol del atardecer. Más animales casi estáticos, que alimentan su convencimiento de hallarse ante un arte contemporáneo del franco-cantábrico. 

Sin embargo la opinión de Breuil, por autorizada que sea, no concita unanimidad. Conforme avance la investigación serán muchos los estudiosos, especialmente los españoles, que piensen que el levantino no tiene nada que ver con el paleolítico. Pero, ¿quíenes son ellos para discutir al maestro?

Será Cabré el primero que levante la mano, tímidamente, en su libro de 1915. Luego vendrán más, con más y mejores argumentos. Para ellos, los milenios de transición entre el Paleolítico y el Neolítico son un tiempo nuevo, que abandona las tradiciones del pasado. Nuevas formas de pensar, nuevas formas de subsistir, nuevas formas de relacionarse con el mundo, en definitiva es un tiempo nuevo, que exige un arte nuevo.

Comparan la aparición del arte levantino con los numerosos movimientos de vanguardia de estos inicios del siglo XX: una ruptura con todo lo anterior.

  • La llamada del levantino

El poder de fascinación del arte levantino es inmenso. Nadie puede contemplar un panel de levantino sin sentirse conmovido. Tampoco Breuil, a pesar de tanto arte prehistórico como ya ha visto. No puede ignorar las pinturas de estas «rocas de los moros», por modestas que parezcan comparadas con la grandiosidad de Altamira, Font de Gaume, El Castillo o Combarelles.

Le ofrece a Cabré entrar al servicio de Alberto I de Mónaco, como prospector de arte prehistórico en las tierras aragonesas. Esta colaboración, por ahora a título personal, se institucionalizará en 1910, cuando el príncipe funde en París el Instituto de Paleontología Humana (IPH).

A partir de entonces será el instituto quien sufrague las subvenciones a Cabré y otros muchos prospectores en toda España. Subvenciones bien magras, que apenas cubren los gastos, pero que tienen el atractivo de que los perceptores aparecen como coautores de las memorias que, sobre sus descubrimientos, escribe el abate y que publica en las más prestigiosas revistas europeas.

Cabré tiene motivos para ver el futuro con optimismo. Cinco años antes había iniciado sus estudios de Bellas Artes en Madrid, gracias a los cuales entró en contacto con Enrique de Gamboa y Aguilera, marqués de Cerralbo, rico y poderoso aristócrata, de los más de este momento. Es uno de los principales responsables del Partido Carlista, diputado del Congreso y senador.

La simpatía de Cerralbo por Cabré es casi instantánea y siempre se comportará con el joven aragonés como un leal y afectuoso padrino. Esa protección se ve ahora incrementada por la del abate Breuil y el príncipe de Mónaco.

Juan Cabré Aguiló | Real Academia de la Historia
Juan Cabré Aguiló

Al poco de conocerse, Cabré contagia a Cerralbo el interés por la arqueología. Enseguida se convierte en uno de los principales arqueólogos aficionados de Europa (de lo que todavía da cuenta el atestado Museo Cerralbo, en Madrid). Además, decide utilizar su poder político para promover la arqueología profesional en España, inexistente hasta la fecha.

El año anterior al viaje de Breuil, el gobierno crea, gracias al empeño del premio nobel Santiago Ramón y Cajal, la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE).

En poco tiempo se convierte en la cabecera de un enorme conglomerado de laboratorios y centros de investigación, también de la mítica Residencia de Estudiantes de Madrid. Uno de estos centros creados bajo los auspicios de la JAE es, en 1912, la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas (CIPP), con sede en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. 

La CIPP nace por la confluencia de dos voluntades. Por un lado, la política, la del marqués de Cerralbo, que será su presidente hasta su fallecimiento en 1922. Por el otro, la científica, del eminente geólogo Eduardo Hernández-Pacheco, que al inicio será jefe de trabajos de la comisión y sucederá a Cerralbo en la presidencia. Juan Cabré, como comisario de exploraciones, y el dibujante Francisco Benítez Mellado, completan la plantilla inicial. 

La CIPP nace para aglutinar toda la investigación en Prehistoria, sin embargo en Barcelona tienen otros planes. A la par que la JAE, se crea el Instituto de Estudios Catalanes (IEC) con el propósito de incentivar los estudios científicos de todo tipo «desde» (no solo «en») el ámbito de Cataluña. En 1915 el IEC da carta de nacimiento a su Servicio de Excavaciones Arqueológicas, que no tendrá ningún reparo en actuar fuera de los límites administrativos de las provincias catalanas.

A partir de ahora, la investigación arqueológica en España será un continuo equilibrio de poder entre estas tres instituciones y sus representantes: el Instituto de Paleontología Humana (IPH), del príncipe de Mónaco y el abate Breuil, la CIPP del marqués de Cerralbo y Hernández-Pacheco y el IEC, que tiene a Pere Bosch Gimpera como director del Servicio de Excavaciones Arqueológicas.

En ocasiones colaborando, en ocasiones estorbándose, en ocasiones chocando de frente, los tres se repartirán la investigación del arte levantino durante las próximas décadas. 

Cuando el príncipe de Mónaco funda en París su instituto, al primero que contrata es al abate Breuil. Este trae consigo a otro sacerdote, de su misma edad, alemán, que ha estudiado Arqueología en Viena y se encuentra en París, algo perdido: Hugo Obermaier. De carácter pausado, reflexivo y metódico, es en todo opuesto a Breuil. Posiblemente por ello surge entre ambos una amistad indestructible, que perdurará por más de tres décadas y sobrevivirá a tres guerras. 

El primer encargo que Obermaier recibe del príncipe es estudiar la cueva de El Castillo, en Santander. Allí se encuentra, con su ayudante Paul Wernert, también alemán, cuando estalla la Gran Guerra, en 1914. El IPH corta al instante la relación y ambos quedan varados en España, sin medios, ni ganas, de regresar a Alemania.

El antimilitarismo de Obermaier es bien conocido. Gracias a la mediación del conde de la Vega del Sella, buen estudioso del Paleolítico asturiano, el marques de Cerralbo los acoge en la CIPP. Allí permanecerán hasta que Obermaier gane la cátedra de Historia Primitiva del Hombre en la Universidad Central. Puede que Obermaier ya no pertenezca al IPH, al menos formalmente, pero su íntima amistad con Breuil permanece intacta y se convierte en los ojos y oídos del abate dentro de la CIPP.

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Pintura rupestre de cova Remigia, arte levantino.

  • Del alma las virtudes, del corazón las pasiones

Es principios de 1917, la guerra europea se encuentra en su momento más álgido, acaba de finalizar la batalla de Verdún y Alemania lanza su ofensiva submarina total. Todo eso queda muy lejos de Tiritg, un pueblecito, apenas una aldea, del agreste interior de la provincia de Castellón.

Allí, Alberto Roda acaba de descubrir la espectacular cova dels Cavalls, en la rambla de la Valltorta. Por distintos conductos, la noticia llega a la par a la CIPP y al IEC, que no tardan nada en despachar sendas comisiones informativas.

El 24 de marzo, mientras Obermaier y su grupo hacen una revisión preliminar de la cova dels Cavalls, se presenta Bosch Gimpera al frente del equipo del IEC. Obermaier los recibe con serenidad y cortesía. Ha llegado primero y se siente, y lo demuestra, como el dueño de la casa atendiendo a las visitas.

Bosch Gimpera acepta la situación con cordialidad. En parte porque se sabe en deuda con Obermaier. ¿Cómo es eso?

Tras doctorarse primero en Derecho y luego en Filosofía, Pere Bosch Gimpera marcha a Alemania para estudiar Arqueología. Allí escribe su tercera tesis doctoral. El inicio de la Gran Guerra provoca su regreso de urgencia a España con todos sus planes de futuro desmontados.

Aquí, algo desnortado, hace un intento de recalar en la CIPP. Al poco de integrarse en la comisión tiene un agrio enfrentamiento con Cabré a cuenta de los permisos de excavación de varios yacimientos íberos de Aragón, próximos al límite con Cataluña. La situación se tensa de forma extraordinaria y Hernández-Pacheco debe hacer uso de toda su autoridad para ponerle fin.

En este choque de trenes, Obermaier apoya sin reservas a Bosch Gimpera. A causa, casi seguro, de que es la única persona con la que puede hablar en alemán, además de con su ayudante, Wernert. También comparten el espíritu y los métodos de la formación alemana en Arqueología, muy avanzada respecto al resto de Europa, no digamos a España.

En el libro que Obermaier publicará tras el estudio de las pinturas de la Valltorta, hará, sin venir apenas a cuento, severas advertencias a los lectores sobre la incompetencia de Cabré como arqueólogo.

Tras la galerna, el ambiente en la CIPP se enrarece extraordinariamente y tanto Cabré como Bosch Gimpera la abandonan. Este, con los permisos de excavación en el bolsillo, es recibido con los brazos abiertos en el IEC. A Cabré, el marqués de Cerralbo le busca acomodo en otro de los institutos de investigación adscritos a la JAE: el Centro de Estudios Históricos. Allí, Cabré se labrará una sólida reputación como experto en el mundo íbero.

Además de la complicidad entre Obermaier y Bosch Gimpera juega a favor de la concordia la extraordinaria riqueza del yacimiento. Entre el descubrimiento inicial de enero y la visita de las comisiones en marzo, se han hallado otros cuatro abrigos pintados. Cada uno de ellos tiene más pinturas de arte levantino que todo lo encontrado desde la visita de Breuil a Calapatá y Cogul, nueve años antes. Acuerdan pues, repartirse el territorio entre la CIPP y el IEC.

Pero serán tres, no dos, los que estudien el barranco de la Valltorta. Resulta que Alberto Roda, el vecino de Tiritg descubridor de las pinturas, es un fervoroso militante del Partido Carlista, al que no le hace gracia que sean un alemán y unos catalanes los que estudien el pasado de su terruño.

No se le ocurre mejor idea que ponerse en contacto con el jefe de su partido, que en esas fechas no es otro que el marqués de Cerralbo, y le ofrece a él personalmente dos abrigos más que ha descubierto y de los que no ha informado ni a Obermaier ni a Bosch Gimpera. Cerralbo no deja pasar la ocasión.

Le consigue a Cabré «vacaciones» en el CEH y lo subvenciona de su amplio bolsillo para que vaya a la Valltorta. En la carta en la que le hace el encargo le dice: «… las publicamos tu y yo [las dos cuevas que Alberto Roda le ha reservado], y respecto a las demás [al resto de las cuevas de la Valltorta] ya hablaré contigo y con Pacheco…».

arte levantino

Todo lo que Cabré sabe de arte rupestre y de cómo estudiarlo lo ha aprendido de Breuil. Los dos son dibujantes de gran talento, el de Cabré, además, perfeccionado por su formación académica. El método de trabajo de Breuil consiste en copiar las pinturas a mano alzada, muy deprisa, y luego, en el estudio, realiza los dibujos definitivos ayudándose de los bocetos, las notas escritas y su memoria. Cabré, por supuesto, hace lo mismo.

Obermaier trabaja de forma muy diferente. Él no es dibujante, por lo que siempre incorpora a su equipo uno de gran talento. En este caso, Francisco Benítez Mellado. Antes de copiar un panel de figuras lo estudia con detenimiento, lupa en ristre. Toma abundantes medidas y lo discute con Benítez y los otros miembros del equipo. Si es preciso se hace un primer bosquejo sobre papel milimetrado para analizar las proporciones.

Cuando el dibujante, por fin, inicia su trabajo, lo hace bajo la mirada atenta de Obermaier y siguiendo sus minuciosas indicaciones. Este compara cada trazo con el original de la roca. Si no está satisfecho, se descarta y se comienza de nuevo. Así, cuando se da un panel por copiado, el dibujo obtenido es el definitivo.

Cabré pasa como una exhalación por la Valltorta. En menos de una semana copia todos los abrigos, los dos «secretos» y también el resto, tanto los reservados a la CIPP como los del territorio del IEC. Lo hace con tanta discreción que en ningún momento se encuentra con persona alguna de las dos comisiones. Es como el paso de un fantasma.

Por desgracia, de tanto esfuerzo, solo el trabajo de la CIPP dará fruto. En 1919 se publica un magnífico libro con los cinco abrigos estudiados por Obermaier y Wernert y minuciosamente copiados por Benítez Mellado. Por diferentes circunstancias, ni las copias del IEC ni las de Cabré se publicarán y acabarán devoradas por el monstruo del olvido.

Para Cabré, la Valltorta supone su despedida de facto del arte levantino. A partir de ahora vuelca todas sus energías en el mundo íbero. Para Obermaier supone su consolidación en la CIPP, de la que el marqués de Cerralbo se distancia a consecuencia de su actividad política. Sus obligaciones como presidente recaen sobre Hernández-Pacheco, a quién absorben la mayor parte de su tiempo.

Eso, más la salida de Cabré y el ingreso fallido de Bosch Gimpera hacen que, en la práctica, Obermaier sea el único arqueólogo en activo. Sus miras, sin embargo, están más allá de la comisión. El año anterior al estudio de la Valltorta, se publica su obra primordial: El hombre fósil, que le proporciona una gran notoriedad en los círculos intelectuales de Madrid.

Con ese impulso comienza una campaña metódica para hacerse con una cátedra en la Universidad Central, la que ya ocupa cuando llega la nota de Porcar dando cuenta de los descubrimientos en el barranco de la Gasulla.

Los diecisiete años transcurridos desde los trabajos de la Valltorta han sido fructíferos para Obermaier. Las sucesivas revisiones y reediciones de El hombre fósil le han dado notoriedad a nivel europeo. Gracias a eso se convierte en la estrella de la magna exposición que la Asociación Española de Amigos del Arte (una entidad benemérita en la que milita lo más granado de la aristocracia y la alta burguesía) organiza en 1921 en la Biblioteca Nacional: Arte Prehistórico Español. 

Francisco Benítez Mellado, acompañado de un guía, realizando calcos en... |  Download Scientific Diagram
Francisco Benítez Mellado acompañado por un guía

Los auténticos impulsores son el marqués de Cerralbo y, sobre todo, Hernández-Pacheco.

Sin embargo es Obermaier quién aparece junto al rey Alfonso XIII en la ceremonia de inauguración, el protagonista indiscutible del ciclo de conferencias paralelo y quién acapara más espacio en el abundante seguimiento que la prensa madrileña hace de la exposición. 

Es el último paso del largo y arduo camino para obtener la ansiada cátedra.

Al año siguiente, gracias a la presión directa del duque de Alba, la Facultad de Filosofía y Letras reconvierte la cátedra de la recientemente fallecida, Emilia Pardo Bazán, en Historia Primitiva del Hombre, a la medida de Obermaier.

Es probable que esos años, hasta 1936, sean los mejores de la estancia de Obermaier en España y quizás los más felices de su vida. Goza de holgura económica y notable prestigio. Se codea con lo mejor de la sociedad española, es un referente de la excelencia de la universidad madrileña. Muchos de sus estudiantes serán los cabecillas de la investigación prehistórica de su generación. Hay dos en particular que destacarán sobremanera: Martín Almagro Basch y Julio Martínez Santa-OlallaEse Santa-Olalla.

Sin embargo, a pesar de tantos oropeles, no cuesta mucho creer que la nota de Porcar le hace rememorar los vibrantes días de abril de 1917, viviendo casi al aire libre bajo el azul cielo castellonense. Tiene cincuenta y siete años. Es su última oportunidad de sentirse de nuevo joven y alocado. También es la ocasión perfecta para reencontrarse con su gran amigo, Breuil.

Tras la Gran Guerra el abate centra su atención en el arte paleolítico francés y en la prehistoria africana, y se espacian sus visitas a España. Si lo tienta con un descubrimiento fabuloso, puede que lo haga volver. Todo esto probablemente explica la prontitud y el entusiasmo con el que responde a Porcar.

El desinterés de Breuil por España puede tener que ver también con el desastre en el que han acabado sus relaciones con Cabré y con Hernández-Pacheco. Un par de años antes del descubrimiento de la Valltorta, Cabré publica El arte rupestre en España, una obra de referencia para la arqueología española. Breuil, posiblemente herido en su orgullo al ver a su pupilo subírsele a las barbas, escribe una larga e hiriente crítica, en español y en francés, que, además de inmerecida, roza el insulto.

La relación de ambos ya estaba tocada desde que Cabré se integró en la CIPP y trató de crear para esta una red de prospectores que competía con la de Breuil y el IPH. A partir de ahora la relación será de pura cortesía, una suerte de paz armada.

La auténtica ruptura llega después de la exposición de 1921. Unos años antes se había descubierto en el sur de Valencia un abrigo de arte levantino excepcional: la cueva de la Araña. De su estudio se encarga personalmente Hernández-Pacheco, con Benítez Mellado como dibujante, durante el verano de 1920.

Aplica un método de trabajo similar al de Obermaier en la Valltorta. Hernández-Pacheco retrasa la publicación de la Araña para no interferir con la exposición de Madrid, porque sabe que cuando salga a la luz, la ira de Breuil se desatará como un castigo divino, tal cual ocurrió.

En la segunda parte del libro, Hernández-Pacheco explica su teoría cronológica del arte levantino, opuesta a la del abate. Para él, este arte es post-Paleolítico. Nace en los milenos de transición hacia el Neolítico y perdura hasta la Edad del Cobre. 

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Para sostener esta opinión debe desmontar la tesis de Breuil de que hay animales cuaternarios extintos entre las representaciones del arte levantino. Minuciosamente, figura por figura, rebate todas las identificaciones del abate. El bisonte de Cogul es un toro, no un bisonte.

El alce de la cueva del Queso (Alpera, Albacete) es un cuadrúpedo de especie indeterminada, lo mismo que la gamuza de Tortosillas (Ayora, Valencia). En el Abrigo Grande de Minateda (Hellín, Albacete), Breuil ve dos rinocerontes, un antílope saiga, un reno y un león de las cavernas. En las precisas y detalladas copias de Benítez Mellado no se aprecia ninguno de esos animales. 

La cólera del abate no repara en la exquisita cortesía que Hernández-Pacheco muestra en el texto y afirma que lo acusa de mentiroso y falsario. ¡Nada más lejos de la realidad! La ofuscación del abate será permanente. Casi cuarenta años más tarde, ya muy cerca de su muerte, escribirá lleno de rabia que Hernández-Pacheco lo tildó de mentiroso.

En el tiempo transcurrido hasta la aparición de las pinturas de la Gasulla, la tesis de Hernández-Pacheco gana adeptos, hasta ser Obermaier de los pocos que defienden la cronología de Breuil. Hay motivos para pensar que lo hace más por la íntima amistad que le une al abate que por auténtico convencimiento. Esa amistad de la que quiere disfrutar una vez más. Sabe que el descubrimiento de Porcar le brinda una ocasión difícilmente repetible.

  • Tiempo de sangre y fuego

El entusiasmo de Obermaier desborda en la nutrida correspondencia que mantiene con Porcar durante el invierno de 1934-35. Sin duda consiguió transmitir a Breuil la excepcionalidad de lo que había visto en la visita de reconocimiento de octubre. En una de las cartas de finales de diciembre le comunica que el abate se unirá al equipo investigador. Este se completa con el fotógrafo Eduardo Codina y el antropólogo Julio Caro Baroja.

A principios de agosto se reúnen en el barranco de la Gasulla, con la ausencia por enfermedad de Caro Baroja. A pesar de tener una buena venta a una media hora de camino, Obermaier quiere vivir al aire libre, en el mismo abrigo. El masovero, Modesto Fabregat, dueño de las tierras en las que se encuentra la cueva, junto con su mujer, Pepa, se ponen a disposición de los investigadores para facilitarles la estancia.

Se montan andamios para facilitar el trabajo en el inclinado suelo de la cueva y se proveen de mantas y colchones. Una fuente próxima les surte de agua. Entre las provisiones no faltan el coñac y el chocolate.

El lugar principal del barranco de la Gasulla consta de dos abrigos muy próximos: cueva Remigia y el cingle de la Gasulla. Están situados en la mitad del cortado de roca que culmina la ladera derecha del barranco. Para ir de uno a otro se desciende al fondo de la cañada, se camina entre pinos un corto trecho y se asciende de nuevo a la pared.

Los visitantes del siglo XXI han sido privados de este placentero paseo por una innecesaria y agresiva pasarela metálica que salva el tramo de pared lisa entre cova Remigia y el cingle de la Gasulla.

Obermaier le deja a su amigo elegir su propio espacio de trabajo. Breuil decide encargase, él solo, del cingle de la Gasulla, el resto del equipo se dedicará a cova Remigia. Ya se ha visto cuán diferentes son los métodos de trabajo de uno y otro. 

En un artículo perdido de 1965, hallado y publicado en 2010, Porcar rememora con tintes edénicos estos días de intenso trabajo y convivencia. La extraordinaria sabiduría de Obermaier y Breuil y su manifiesta complicidad, le sobrecogen. Llega a decir que «llevaban sobre sus hombros toda la arqueología del mundo».

Por desgracia, esta Arcadia feliz solo dura hasta que Breuil enferma de disentería y se retira a Castellón, a casa de Porcar. Una vez recuperado emprende el camino de regreso a Francia. Nunca volverá a la Gasulla.

Con la pérdida del abate, pronto se revela que el trabajo que resta es inabarcable. Obermaier y Porcar terminan de copiar cova Remigia y se trasladan al cingle, donde no tardan en admitir que, sin Breuil, será necesaria una segunda campaña. Se conjuran para ella al verano siguiente.

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Entretanto, tienen entre sus manos todos los dibujos y fotografías de cova Remigia, un material invalorable de uno de las mejores sitios de arte levantino conocidos. Ponen todo su empeño en preparar el libro para publicarlo cuanto antes. Obermaier se ocupa de los textos y Porcar de la parte gráfica. Además redacta un interesantisimo capítulo de un tema inédito hasta la fecha: el arte levantino visto por un pintor, no por un prehistoriador.

Porcar habla con respeto de sus colegas prehistóricos y explica con tino y conocimiento sus técnicas y propósitos. Breuil aporta un breve capítulo dedicado a insistir en la cronología paleolítica del arte levantino. Reitera la existencia de fauna cuaternaria extinta, apoyándose ahora en los recientes descubrimientos de Lluis Pericot en la cova del Parpalló (Gandía, Valencia).

Por desgracia para él, con el devenir del tiempo, la inmensa colección de plaquetas grabadas que Pericot sacó del Parpalló, ¡casi 5000!, todas paleolíticas, acabaron siendo uno de los más fuertes clavos en el ataúd de la teoría cronológica del abate. Ni una sola tenía el más mínimo rasgo que permitiera conectarla con el arte levantino. 

La correspondencia entre Porcar y Obermaier durante la primavera de 1936, a cuenta del libro de cova Remigia, es muy intensa. Se refleja en ella la minuciosidad, la atención a los detalles y la exigencia de Obermaier. En mayo dan el trabajo por terminado y Obermaier se encarga de los tratos con la imprenta. Los tres pagan la edición de su bolsillo, a excepción de veinticinco ejemplares que sufraga el ministerio. Según Obermaier, los libros estarán disponibles a finales de junio o principios de julio.

Liberados de esa obligación, inician todos los trámites necesarios para llevar a cabo la segunda campaña, con el cingle de la Gasulla como objetivo. Pero Obermaier nunca volverá a dormir bajo la noche estrellada del cielo castellonense. Diez años después de esa truncada segunda campaña, Porcar recibe estas letras de Breuil:

Mi querido amigo: Por saber todo el cariño que existe entre usted y nuestro gran amigo Hugo Obermaier, creo conveniente escribirle estos renglones para darle a conocer que ha fallecido el día 12 de noviembre, luego de una larga enfermedad. Desde que dejó España ha visto su salud empeorar poco a poco durante la guerra.

En mayo de 1936, con todo ya organizado para ir a la Gasulla, Obermaier cambia de idea. Comunica a Porcar que ha decidido realizar algunos trabajos en Francia y Alemania, sin más concreción. Le pide que él y Codina se encarguen de copiar el cingle de la Gasulla. Él irá a Castellón en octubre, para contrastar en el propio abrigo el trabajo realizado. A primera vista parece una decisión sorprendente, vista la obsesión de Obermaier por guiar cada trazo del dibujante a pie de panel.

Aunque puede que no lo sea tanto si pensamos en los buenos amigos y protectores que tiene en las altas esferas, como el duque de Alba o el conde de la Vega del Sella. ¿Le aconsejan que se ausente de España ese verano de 1936? Breuil advierte de que no acudirá «por la situación política». Obviamente sabe que Obermaier no estará en Castellón.

El golpe de Estado militar del 18 de julio de 1936 sorprende a Obermaier en Oslo, en un congreso de arqueología. Evita regresar a España y comienza un largo deambular por Europa. Falto de recursos, acaba por recalar en Friburgo (Suiza), en cuya universidad imparte unas pocas horas semanales de clases de Arqueología. 

Finalizada la guerra, desde España hay insistencia por parte de altas instancias para que regrese y preste el juramento de lealtad al nuevo régimen. Le prometen que recuperará su cátedra en la universidad madrileña. Por contra, Santa-Olalla, su antiguo alumno, conspira y amenaza para hacerse con ella. Proclama su derecho hereditario a ocupar el puesto de su maestro. 

A pesar de que todo el entorno de Obermaier está del lado de los nuevos gobernantes, y sin duda sus simpatías también, se resiste a prestar ese juramento. Se excusa en su estado de salud para retrasarlo. Es cierto que padece de arteriosclerosis y que la enfermedad se ha agravado desde que salió de España. Esa es la enfermedad del cuerpo, la del alma es aún más grave.

Ver los dos países de su vida, España y Alemania, devorados por el militarismo y la tiranía, le produce una tristeza irreprimible. Sus últimos meses en Friburgo son lastimosos. Completamente incapacitado, subsiste gracias el magro sueldo que le paga la universidad, a pesar de no poder impartir sus clases. 

Santa-Olalla logra su objetivo y ocupa, nunca mejor dicho, la cátedra de Historia Primitiva del Hombre. Es una rendición de las autoridades universitarias, un nombramiento oficioso e irregular. A instancias suyas se crea la CGEA, la Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas.

Como los organismos alemanes en los que se inspira, la oficina Rosenberg del partido nazi y el servicio Ahnenerbe de las SS, la CGEA tiene la voluntad de controlar toda la actividad arqueológica nacional, para imprimirle un sesgo ideológico.

Santa-Olalla persigue el libro de cova Remigia como los nazis persiguen el Santo Grial. Lo considera parte de la herencia de Obermaier, esa herencia que él debe poner al servicio del glorioso Movimiento Nacional o, si ello no es posible, hacer desaparecer.

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  • El libro hallado

Porcar obedece las instrucciones de Obermaier. Cobra la subvención de la segunda campaña y se persona en el ayuntamiento de Ares del Maestrat para levantar acta del inicio de los trabajos. La rebelión militar del 18 de julio obliga a suspenderlos a primeros de agosto.

Porcar deposita todo el dinero recibido en la delegación de Hacienda de Castellón y se recluye con su familia en el Hort de Victorino. Hijo de agricultores pobres, no ha olvidado cómo se trabaja la tierra. Reconvierte el jardín en huerto, cría conejos y gallinas. Consigue que su familia no pase hambre en los años de la guerra. 

Al decir de alguien que le conoce bien, bajo las lechugas y los tomates están enterrados sus dibujos de cova Remigia y las fotografías de Codina. No ha recibido el libro, que debía salir de imprenta a principios de julio, así que lo da por perdido. Tiene noticia de la violencia que se desata en la Ciudad Universitaria de Madrid, de la dureza de la batalla que allí se libra.

En la facultad de Filosofía y Letras se ha luchado en los pasillos, en las aulas y en los despachos. Pocas esperanzas le quedan de que se salve algo de las pertenencias de Obermaier. Los únicos restos del naufragio en el que han acabado los días felices de la Gasulla los tiene él. No sorprende que trate de ponerlos a buen recaudo. Luego, la supervivencia se convierte en toda su preocupación.

Hasta que una mañana del verano de 1938 se presenta Julio Martínez Santa-Olalla con su requerimiento.

En realidad la visita de Santa-Olalla ha tenido un precedente singular. Ese invierno, antes de que en abril las tropas franquistas alcancen Vinaroz y partan en dos el territorio republicano, Porcar recibe una carta de Barcelona. Bosch Gimpera se interesa por obtener algunos ejemplares del libro de cova Remigia. Un interés sorprendente en medio del fragor de la guerra.

Más aún en alguien que compatibiliza los puestos de rector de la Universidad Autónoma de Barcelona y de conseller de Justicia de la Generalitat de Catalunya. Según la carta recibida, Bosch Gimpera ha enviado ex profeso una persona a Madrid para intentar conseguir esos libros, cosa que no ha logrado.

Ahora, desde el bando contrario, es otro personaje igualmente poderoso el que persigue el mismo objetivo, sin duda desatendiendo obligaciones que podrían parecer más acuciantes.

En marzo del año siguiente las tropas golpistas entran en Madrid y poco después el general Franco anuncia el fin de la guerra. Inmediatamente se crea la CGEA, al mando de Santa-Olalla, una de cuyas primeras actuaciones es requerir a Porcar, de forma cada vez más apremiante, la entrega de todos los materiales del barranco de la Gasulla que obren en su poder.

Todo ello hace que la curiosidad de Porcar por conocer el destino del libro de cova Remigia aumente día a día. Por fin, en diciembre se traslada a Madrid. O encuentra el libro o certifica su pérdida irremediable. 

Sabe que Obermaier había encargado la edición a la imprenta Tipografía de Archivos, sita en la calle Olozaga. Los talleres están en ruinas a causa de los bombardeos. A base de gratificaciones consigue dar con uno de los obreros de la imprenta, que accede a guiarlo por los restos del edificio.

Allí, en uno de los almacenes, localizan un gran paquete con las señas de Porcar en la etiqueta de envío. Impaciente, trata de abrirlo pero el obrero le pide que aguarde y no hable del hallazgo. El nuevo gobierno ha implantado una férrea vigilancia vecinal. Hay jefes de distrito, de barrio y de finca, falangistas todos, encargados de que no se mueva una hoja sin que se sepa.

Si salen de las ruinas con un paquete tan voluminoso pueden verse en problemas. Le asegura que él se lo llevará esa noche al hotel. Porcar refuerza su compromiso con la promesa de una buena gratificación. 

A altas horas de la noche unos toques en la puerta de su hotel rompen al fin la tensa espera. Ahí mismo, bajo el dintel, abre el paquete. Contiene cuarenta ejemplares del libro: La pinturas prehistóricas de la Cueva Remigia (Castellón).

Di dos vueltas a la llave y contemplándolos estuve dialogándome hasta altas horas de la madrugada. Mi cerebro ardía entre misterios y fantasmas. ¿Cómo una edición de tanta importancia, nada saben en la Academia de la Historia? ¿Cómo viniendo a mi nombre tengo que guardarla en secreto?

(Juan Bautista Porcar, 1965)

Al día siguiente, Porcar reparte algunos libros por diferentes organismos y se reserva unos pocos para él y para enviar a Breuil y Obermaier. La CGEA no tardará en requerirle que los entregue. El autor ha podido consultar uno de ellos, posiblemente de los que Obermaier recibió en Friburgo, gracias a la generosidad del doctor Ximo Martorell Briz.

En 1952, Hans-Georg Bandi, prehistoriador suizo formado en Friburgo con Hugo Obermaier, escribió: «El arte rupestre levantino es el legado más vivo que el hombre prehistórico ha transmitido a las sociedades modernas».

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Clara Buedo, autora de ‘Historia del perfume’: “Antiguamente las mujeres olían como animales, aunque se comportaban como damas”…


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Las perfumistas (Rudolf Ernst, 1932).

Recorrer los orígenes del perfume confirma que innumerables inventos actuales están presentes de alguna manera desde hace siglos. “Hay mucho de lo que vemos en la industria del perfume hoy que se inspira en el pasado”, explica Clara Buedo, periodista especializada en el universo de las fragancias y autora de Historia del perfume. Relatos olfativos del pasado (Catarata, 2024).

“En Roma se quemaban resinas rozando la obscenidad, así que vieron que los aromas podían ser rentables y muy lucrativos. Fue entonces cuando se empezaron a desarrollar también los frascos, que se vuelven más artesanales, más elaborados. Empieza a virar la función inicial del perfume, que era algo sagrado y de culto, hacia un aspecto más lujoso”.

La mente marquetiniana de los romanos no es la única avanzadilla. “Es muy difícil datar su origen, pero el comienzo está relacionado con el humo, per fumum es ‘a través del humo’, con las mezclas incensales que tenían como fin el culto”.

Composiciones que aparecen en documentos de la antigua China imperial; del Egipto de los faraones donde presumían de un dios del perfume, Nefertum, o en el Éxodo de la Biblia, donde se detalla la receta que Jehová dio a Moisés para elaborar un incienso. En las civilizaciones árabes sabían mucho de las fragancias sin alcohol, de las que hoy se habla con efusividad:

“La perfumería clásica de Oriente Próximo, sobre todo la islámica, es con base de aceite pues para los musulmanes el alcohol era controvertido, ya que sostenían que capturaba el alma, como lo hacían con la esencia de las plantas”.

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Vendedor de perfume en la Antigua Grecia (George Barbier, 1908)

Así se desarrolló una de las culturas olfativas más interesantes de la actualidad, donde incluso cada familia tiene su propia composición aromática particular. Esas mezclas son tan secretas como lo eran en la antigua China:

“Perfumaban las mangas de sus quimonos con recetas que pasaban de generación en generación. Daban caché, era una cuestión de exclusividad. El perfume era muy valioso, un objeto destinado a la realeza o a las clases altas. Y si nos remontamos más atrás, solo los sacerdotes podían manejar los ingredientes perfumados”.

Un aderezo que es capaz de contar la evolución del poder a lo largo de la historia o el papel que las mujeres han jugado en cada momento.

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La actriz Thalia Barbarova en su tocador (1925)

En el siglo XIX se puso de moda el olor a violeta para acompañar al ‘ángel del hogar’, esa mujer como símbolo de estatus del hombre burgués que había renunciado a engalarse tras la Revolución Francesa.

“Su aroma empolvado, delicado y floral tenía mucho simbolismo. Además, en esa época se empiezan a desarrollar las moléculas de síntesis que permitieron abaratar, así que fue uno de los olores característicos del siglo”. La delicada flor sustituía a los aromas más animálicos que habían imperado hasta entonces.

“Durante la mayor parte de la historia las mujeres han olido como animales, aunque se han comportado como damas”, resume Buedo. Notas olfativas como el almizcle, la algalia o el ámbar gris provenían respectivamente de los testículos del ciervo almizclero, de los intestinos de los cachalotes o de las glándulas perianales de la civeta.

Materias sensuales que casaban bien con una de las cualidades más emblemáticas del perfume, como complemento amatorio y para seducir: “Como filtro amoroso; porque, más allá de ser una interpretación del marketing, hay ingredientes que predisponen como el jazmín o la vainilla”.

Una acepción que está virando en los últimos años, precisamente hacia los orígenes de esta sustancia, hacia una versión más mística: “Lo he visto en la última edición de Pitti Fragranze [la feria anual que marca la dirección de la industria], un acercamiento del perfume hacia todo lo que es el misticismo y la espiritualidad”. Porque quizá no todo esté inventado, pero sí todo vuelve.

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A la izda., retrato de la autora Clara Buedo. A la dcha., portada de su libro ‘Historia del perfume. Relatos olfativos del pasado’

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