El arte de fingir el orgasmo …
JotDown(A.C.Rural) — El cine, tanto si es una fábrica de sueños o de ideología, tanto da, ha tenido tendencia a colocar el orgasmo en lo alto de la pirámide. Cuando no podía enseñarlos, aparecían imágenes de la naturaleza, cascadas, bandadas de pájaros alzando el vuelo, flores abriéndose; cuando los ha mostrado, han sido intensos, arrebatadores, experiencias sublimes. Sin embargo, lo curioso es que, si preguntamos por el orgasmo más famoso de la historia del cine, mucha gente contestará que el de Meg Ryan en Cuando Harry encontró a Sally. Un orgasmo… fingido.
Incluso hoy, décadas después, los turistas acuden masivamente al lugar donde se rodó, Katz’s Delicatessen, en Nueva York. El local revienta por sus sándwiches, atentados coronarios, pero también por los orgasmos. La mesa de la escena está debidamente señalizada y hay cola para sentarse ahí. En redes es fácil encontrar montones de fotos de turistas y oriundos recreando la escena.
La foto de su vida en Facebook es fingiendo un orgasmo. Lo mejor es que el gag de la escena se completaba cuando, después de que Meg simulara correrse en público, otra cliente dijera: «Tomaré lo que ha tomado ella». Un remate perfecto para aludir a la sabiduría castellana del refrán: «Cuando un ciego guía a otro ciego, los dos se caen por el mismo agujero».
Eso es lo que ha hecho durante décadas la sociedad con el sexo. En las revistas de cultura popular, el orgasmo de las relaciones heterosexuales siempre ha estado presente desde diferentes ángulos. De entrada, se aconseja a la mujer cómo alcanzarlo y al hombre cómo ser capaz de facilitarlo.
En segundo término, se reprocha a la mujer que lo finja y se le dan claves para que lo consiga realmente y se advierte al hombre de que muchas fingen y cómo puede detectarlo. Todo gira en torno al orgasmo femenino, es como un éxtasis ritual que valida las relaciones sexuales. Para la mujer como satisfacción, para el hombre como muesca en el revólver de su ego.
En el ensayo Faking It: The lies women tell about sex and the truths they reveal, la periodista Lux Alptraum analiza este fenómeno obsesivo de la sociedad moderna. En una de las entrevistas que realiza, Erin Basler, del Centro para el Placer y la Salud Sexual de Rhode Island, explica que, evidentemente, el sexo no ha tenido nunca como motivación la procreación exclusivamente.
La antigüedad y el desarrollo de la anticoncepción, así como los abortos voluntarios, lo ponen claramente de manifiesto. No obstante, a su juicio, tampoco se puede decir que el orgasmo sea el objetivo único del sexo. Ella cita más razones: «la emoción de la intimidad física», «el deseo de hacer feliz a otra persona», «aliviar el estrés»…
Según ella, las fases del sexo sin orgasmo también son agradables y placenteras. A partir de este enfoque, los testimonios de mujeres que reúne Alptraum confirman la teoría. Encontró a varias que aseguraban que la mejor forma que tenían de alcanzar el orgasmo era masturbándose ellas solas, pero que no por ello rechazaban el sexo con su pareja.
Las motivaba, entre otras emociones, «la subida de autoestima de ver a alguien excitarse con su cuerpo», «el contacto con la piel», incluso «el placer de que alguien admire y celebre mi vagina». Al final, en conclusión, la autora sostiene que existe una necesidad de orgasmo y otra de sexo que se pueden experimentar por separado.
Otro caso del ensayo era muy curioso. Era el de Hannah, una chica que, durante toda su vida, cuando era niña y adolescente, para relajarse contraía los músculos de los muslos de forma que sin buscarlo estimulaba su vagina. Eso, desde una edad muy temprana, le provocaba orgasmos sin ser ella consciente.
Cuando luego empezó a tener relaciones sexuales, descubrió decepcionada que el orgasmo, eso que en televisión era tan espectacular, no era más que el desenlace de los ejercicios de relajación que había estado realizando toda la vida cuando se había aburrido estudiando o tumbada en el sofá.
Según declaró: «Lo que más confundida me dejó fue la obsesión que tenía la sociedad con eso». Hay que tener en cuenta que este tipo de referencias en la cultura popular se remonta a muchos años atrás. En la gran pantalla, ya en 1933, Hedy Lamarr tenía un orgasmo simulado en la película checoslovaca Éxtasis que ya reunía todos los elementos litúrgicos de gesticulación y suspiros. El filme fue estrenado en todo el mundo, incluida España, que por aquel entonces era republicana.
La cuestión es que lo extendido comúnmente es que, sin orgasmos en el sexo, este es un fracaso. Aunque hay muchos motivos que pueden impedir alcanzarlo, a veces tan cotidianos como una medicación. Actualmente, de media, los estudios arrojan que un 15 % de las mujeres no puede llegar normalmente.
En cambio, los expertos sexuales consultados en el libro aseguran que la falta de orgasmos en el sexo solo es un problema si quien los sufre, personalmente, piensa que lo es.
Es decir, no son necesarios médicamente.
No vas a morir o a enfermar sin ellos.
Recomiendan que la mujer anorgásmica disfrute del sexo con sus propias reglas y no caiga en la neurosis colectiva o presión social de intentar buscarlo a toda costa.
Sin orgasmos, un artículo científico de la década pasada en The Wall Street Journal informaba de que solo con la excitación ya aumenta la dopamina. Este neurotransmisor activa los centros de deseo y recompensa del cerebro al igual que el chocolate o ganar una partida en algún juego.
También aumenta la oxitocina, la «hormona del abrazo», que promueve la unión, reduce el miedo y estimula las endorfinas, es un analgésico natural que puede servir, por ejemplo, para aliviar el dolor de espalda, la migraña y otros problemas.
Sin embargo, si añadimos el orgasmo, no son pocas las ventajas. Después de uno, caen los niveles de dopamina y aumentan los de prolactina, lo que provoca un sentimiento de satisfacción y somnolencia. Otro estudio indicaba que los hombres que tienen más de tres orgasmos a la semana reducen a la mitad el riesgo de un ataque cardíaco.
El orgasmo libera la hormona DHEA (dehidroepiandrosterona), que es buena para la circulación y la dilatación arterial. En los hombres, el sexo también aumenta la testosterona, que fortalece los músculos, da más energía y aumenta la cognición. Nature publicó en 1970 el caso de un náufrago en una isla remota que sobrevivió sin mujeres alrededor y vio cómo su barba dejó de crecer.
Cuando luego volvió a la civilización y a las relaciones sexuales, le volvió a salir. Además, si el sexo es sin protección profiláctica, el semen contiene testosterona, estrógenos, prolactina y prostaglandinas que, si se absorben a través de las paredes vaginales y pasan al torrente sanguíneo, elevan el estado de ánimo.
Esta división entre sexo y sexo con orgasmo es muy moderna. Freud consideraba frígida a la mujer que solo podía alcanzar el orgasmo masturbándose. El término que empleaban técnicamente sus seguidores era inmaduras.
En resumen, sexualmente inadecuadas. Por eso, ante la posibilidad de ser descubiertas sin «orgasmar», surgió por una mera opción de supervivencia toda una escuela de interpretación del orgasmo. Muchas mujeres se vieron obligadas a fingirlos regularmente.
Un problema, porque de esta manera tanto el hombre como la mujer perdían la posibilidad de explorar nuevas maneras de llegar a él si es que era posible.
En 1976, el famoso Informe Hite, tan importante para la revolución sexual de nuestro tiempo, recogía testimonios de mujeres que fingían el orgasmo con sus parejas para evitar desde que las pegasen hasta que la otra parte pensase que algo iba mal, que era una persona «defectuosa».
Muchas de ellas llevaban haciéndolo durante décadas, algunas por sistema. Siempre.
Se fingía incluso «por cortesía». En su estudio, Shere Hite señaló que solo un 30 % tenía orgasmos reales con sus parejas, pero a la vez más del 82 % lo lograba masturbándose.
Lógicamente, existía un desajuste sexual. La revista Playboy fue la primera en salir al quite, denominó el trabajo como «el informe del odio».
Hite recibió amenazas de muerte, fue perseguida por paparazzi, tuvo que cambiar de número de teléfono y, finalmente, escapar a Europa, donde murió.
Parece una historia en blanco y negro, pero el recurso de fingir el orgasmo sigue presente en nuestros días.
Un estudio de 2010 entre los estudiantes de la Universidad de Kansas mostró que un 67 % de las chicas había fingido el orgasmo alguna vez.
La sorpresa en las tablas llegaba cuando aparecía que un 28 % de los chicos también lo había tenido que hacer. Las conclusiones, del siglo XXI, eran las siguientes: fingían porque era imposible llegar al orgasmo, porque querían acabar ya con el sexo o porque había que evitar las consecuencias negativas de no correrse, como herir los sentimientos de su pareja, y obtener las consecuencias positivas, como complacer a la pareja.
En el guion preestablecido, las mujeres tenían que llegar al orgasmo antes que los hombres y ellos eran responsables de que ellas llegasen.
La novedad es que el hombre también aparecía como víctima de la fantasía según la cual siempre le apetece el sexo y siempre está dispuesto. Luego, metidos en materia, la única forma que encontraban, si realmente no tenían ganas y no veían cómo llegar al orgasmo, de poner fin a la actividad sexual era fingirlo.
A veces, simplemente es que estaban borrachos o drogados y correrse era imposible, pero no querían que se supiera porque seguían alineados por el estereotipo. También era muy habitual el caso de que ya se habían masturbado ese día y el sexo les había pillado por sorpresa. Encontramos ahí pues la principal naturaleza del orgasmo fingido: como escapatoria.
Otra faceta, más triste todavía, es la ignorancia. Se encontraron casos de chicas que exteriorizaban supuestos orgasmos al final del coito como se supone que debía hacerse. Esto es, tipo Meg Ryan. Luego, cuando en otra relación posterior con otra pareja descubrían el orgasmo de verdad, alucinaban.
No sabían muy bien qué es lo que habían estado haciendo en sus relaciones sexuales, pero ahí estaban: jadeando porque sí. En este caso, el orgasmo fingido sería: porque lo hacen en la tele.
Un chaval contó que tenía una novia que se estaba iniciando en el sexo con él. Lo intentó con la boca, luego con la mano, pero él vio que no se le daba nada bien. Decidió echar mano a sus genitales y fingir un orgasmo. Muchas mujeres se encuentran en esa situación. Creen que no correrse afectará al ego de su pareja, que puede ponerse muy triste si no cumple como un macho. Aquí, el orgasmo fingido sería, en ambos casos: porque te da pena.
- Las técnicas interpretativas, generalmente, suponían:
—Actuación corporal: movimientos, espasmos. En los hombres, sobre todo, se hacía hincapié en parecer exhausto y agotado al final.
—Actuación vocal: sonidos, respiración agitada, jadeos. Aquí estaba la única diferencia significativa entre sexos, los hombres eran más tendentes a la actuación corporal, empujones más fuertes, etc., y las mujeres, a la vocal, a los gemidos, básicamente.
—Actuación verbal: palabras («tigre», «macho», «tú eres la bomba, nena»).
—Cargar la suerte: los hombres muchas veces necesitaban herramientas. Por ejemplo, el preservativo, se lo quitaban rápido y, sin dejar que su pareja lo viese, lo tiraban, movimiento que servía para ocultar que no había eyaculación. En ocasiones, reportaban llevarse las manos a los genitales para simular que el semen caía en la palma.
Otro método: unas sábanas que inmediatamente se echan a la lavadora. Además, en muchos casos, si antes había habido un orgasmo verdadero con la misma pareja, se volvía a hacer lo mismo.
Porque otro punto de estas actuaciones está en el poder. Como concluía un estudio de 2016 presentado en la Conferencia Anual de Psicología de la Mujer de la Sociedad Británica de Psicología, «fingir el orgasmo permite cierto control sobre la finalización de un encuentro sexual».
Es una forma inteligente de manejar la situación sin tener que dar explicaciones a una incauta pareja, como los verdaderos líderes, que no imponen, sino que convencen. Lo cierto es que la motivación de las relaciones sexuales que tenemos muchas veces suele ser incomprensible.
El propio Buñuel, en Mi último suspiro, su libro de memorias y reflexiones en la vejez, hablaba del sexo como un tirano del que, afortunadamente, había logrado librarse por fin en la senectud. A mí, al menos, toda la problemática de los orgasmos fingidos me ha servido para entender a Yoko Ono.
La más frecuente de sus actuaciones suele ser proferir una serie gritos y alaridos caóticos que culminan en un intenso orgasmo de mentira. Se parece bastante a la vida eso, por lo visto.
nuestras charlas nocturnas.
Efectos de la píldora anticonceptiva en la atracción física …

La mente es maravillosa(E.Sanz) — Según recoge un análisis sistemático publicado por The Lancet, los anticonceptivos orales son unos de los métodos de anticoncepción más utilizados. Estos se emplean con fines de planificación familiar, pero también para tratar síntomas como el acné, la dismenorrea o el síndrome premenstrual. Sin embargo, ¿sabías que la píldora anticonceptiva tiene efectos en la atracción física?
Esto no resulta tan descabellado si consideramos que gran parte de la atracción entre seres humanos se debe a factores biológicos. Diferentes neurotransmisores y hormonas intervienen haciendo que se activen o desactiven las áreas cerebrales responsables del enamoramiento y el mantenimiento de una relación. ¿Qué papel juega la píldora anticonceptiva en este proceso? ¡Te lo contamos!
– ¿Cómo influyen los anticonceptivos orales en la atracción física?
Varias investigaciones han analizado los efectos de estos fármacos en la atracción. Los hallazgos son, cuanto menos, interesantes, y estas son las principales conclusiones al respecto.
Una de las más interesantes indagaciones fue la realizada en 2008 por la Universidad de Liverpool. En ella, se pidió a varios hombres que durmiesen con una camiseta por dos noches, con el objetivo de impregnarla de su olor.
Posteriormente, varias voluntarias calificaron cuáles de esos olores les parecían más o menos atractivos; lo hicieron tanto antes como después de iniciar el uso de anticonceptivos orales.
Las mujeres tienden a preferir a los hombres con una genética más diferente a la suya, debido a las ventajas que esto reporta a nivel de fertilidad y descendencia.
Pues bien, el estudio encontró que esto se confirmaba si las damas no tomaban la píldora; no obstante, cuando sí lo hacían, sus preferencias se vieron alteradas, escogiendo el olor de aquellos hombres más similares genéticamente a ellas.

– Pueden conducir a una menor satisfacción en pareja
Tales resultados plantean la cuestión de qué ocurre si una mujer escoge a su pareja mientras toma la píldora anticonceptiva y luego de dejarla, teniendo en cuenta que las preferencias naturales están alteradas en el primer caso.
Al respecto, un estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences sugiere que las mujeres que emplean anticonceptivos orales, al momento de elegir a su compañero, experimentan después una menor satisfacción sexual y una menor atracción de pareja. Además, parecen más proclives a iniciar una separación, llegado el caso.
– Existe una mayor vulnerabilidad a sentir deseo por otras personas
Otro interesante hallazgo lo reseña un estudio divulgado en Evolutionary Psychological Science. En él se evaluó cuán atraídas se sentían las participantes por las imágenes de hombres atractivos y promedio.
Se vio que las mujeres que tomaron la píldora al conocer a su pareja, pero que ya no lo hacían, eran más propensas a fijarse en parejas alternativas y más vulnerables a sentir deseo hacia otros hombres.
Se entiende que cuando estamos en una relación tenemos la voluntad más o menos consciente de proteger el vínculo y evitar posibles tentaciones. Pero, en estos casos, al dejar los anticonceptivos orales la mujer quizás experimente un desencanto con su relación o su pareja, inclinándola a involucrarse en una aventura.
– Llevan a escoger parejas más cariñosas y proveedoras
Otro de los efectos de la píldora anticonceptiva en la atracción física se observa en los cambios de preferencia cíclicos de las mujeres. Por lo general, se prefieren hombres con características como masculinidad o dominancia durante la ovulación; sin embargo, en las fases de baja fertilidad se valoran más los marcadores de inversión paternal de alta calidad.
Así, se presume que el uso de la píldora anticonceptiva suprime esas preferencias propias de fases periovulatorias y hace que primen los aspectos no sexuales de la elección. De este modo, estas mujeres escogen hombres más cooperativos y colaboradores en el cuidado de los niños, en lugar de guiarse por la compatibilidad genética.
Esto se confirma en el mencionado estudio de Proceedings of the Royal Society. Y es que este halló que las féminas que usaban anticonceptivos orales cuando eligieron a su compañero se sentían más satisfechas con la provisión paterna de su pareja. A su vez, esto hacía que las relaciones fuesen más duraderas y con menor riesgo de separación.

– Los anticonceptivos orales influyen mucho en las mujeres
Todo lo anterior nos lleva a concluir que los efectos de la píldora anticonceptiva en la atracción física son reales y que esta afecta tanto a la elección de pareja como a la posterior satisfacción.
Si bien, a grandes rasgos, las mujeres que eligen a sus parejas mientras toman la píldora se sienten más satisfechas con la relación en general, la baja satisfacción sexual (que va incrementándose con el tiempo) tal vez melle.
Es importante recordar que el uso de los anticonceptivos orales no es, ni de lejos, el único elemento que interviene en todos estos procesos. Sin embargo, conocer sus efectos puede ser positivo de cara a una mejor comprensión.
nuestras charlas nocturnas.
Sexo en romanico y gotico …

El País(J.Nuño) — Fornicadores, exhibicionistas, venerables ancianos que se masturban, fogosos amantes, falos solitarios… parecen extrañas imágenes para decorar una iglesia románica, en plena, oscura y represiva Edad Media.
Se hallan sobre todos en los muros de los templos, pero también en pilas bautismales, en ciertas miniaturas e incluso en algún tapiz; acompañan a escenas bíblicas, a imágenes de guerreros de la propia época, a horóscopos, animales diversos –reales o fantásticos−, cacerías, labriegos en distintas ocupaciones, músicos o danzarines, todos tratados con esa humilde ingenuidad de la que nace el encanto.
Pero si hay algo que verdaderamente llama la atención al visitante actual entre todas estas representaciones son ese grupo de motivos en los que el exhibicionismo y las prácticas sexuales pueden alcanzar incluso –según quien lo mire, claro− cotas escandalosas.
Desde personajes que simplemente están besándose, hasta parejas copulando, aparecen hombres desnudos a modo de antiguos atlantes, parejas que se miran entre sí o miran al espectador mientras muestran ostensiblemente sus respectivos sexos, hombres en evidente actitud de obscena solicitación hacia la mujer, onanistas en actitud reflexiva e incluso alguna escena de grupo -como la que se halla en la iglesia zamorana de Santiago de los Caballeros− que nos parece un tanto tórrida, claro que también puede ser nuestra inclinada imaginación.
En las islas británicas es peculiar una figura grotesca, denominada en gaélico sheela-na-gig, que sonríe al espectador mientras con ambas manos, casi garras, se abre la vagina, siendo la más conocida la inglesa de Kilpeck; ocasionalmente aparece también algún perro lamiéndose el sexo, como ocurre en Mauriac (Francia), o dos conejos en actitud de perpetuar la especie, como se ve en Cervatos (Cantabria).
Y es precisamente la iglesia de San Pedro de Cervatos el hito más conocido de este tipo de representaciones y lo es tanto por su abundancia como por su evidencia, con ejemplos que además encuentran réplica por otros del entorno, tanto en Cantabria como en Palencia, lo cual ha conducido tradicionalmente a pensar que era un fenómeno casi exclusivo de la comarca de Campoo.
Nada más lejos de la realidad, aunque hay que reconocer cierta preferencia por este tipo de representaciones entre los antiguos escultores campurrianos.

Hoy las conocemos repartidas con mayor o menor intensidad por todo el norte peninsular –al menos desde Zaragoza hasta Portugal, pasando por Segovia−, por Francia, Irlanda, Reino Unido, Italia o Alemania y muy posiblemente el listado se vaya enriqueciendo con nuevos descubrimientos.
Si curioso e interesante podría resultar hacer un recorrido por todo este repertorio de poses, posturas y países, creemos que más interesante aún es tratar de explorar sus motivos y significados.
Que son imagen del pecado es la primera y más fácil explicación que se nos puede ocurrir. Los doctrinarios y penitenciales eclesiásticos de la Edad Media están llenos de admoniciones contra los diferentes pecados, pero con especial inquina se amonesta la avaricia y la lujuria, de modo que avarientos y lujuriosos se hallan con especial presencia en las representaciones de los castigos infernales.
La Biblia es prolija en disposiciones acerca de las relaciones sexuales, a las que considera al menos impuras, condenando abiertamente la homosexualidad y el bestialismo, práctica esta que castiga incluso con la muerte, aunque a mediados del siglo XII el clérigo francés Aymeric Picaud cuenta que es una de las prácticas más comunes entre los lujuriosos navarros, y lo describe con cierto detalle.
Frente a la liberalidad del mundo grecorromano, en el que los falos se llevan como colgante o aparecen como indicativo viario, donde escenas sexuales decoran estancias o aparecen frecuentemente en los candiles de cerámica y donde se celebran fiestas de alto contenido erótico, consagradas a dioses lúbricos, la tradición judía es mucho más casta y en ella bebe san Pablo, el máximo exponente de la primitiva doctrina cristiana.
Para san Pablo el sexo es pecado. “Ningún lujurioso, impío o avaro –que es lo mismo que un idólatra− ha de heredar el reino de Cristo”, dice en una de sus cartas, y cuatro siglos más tarde Boecio concluye: “¿Quieres llevar una vida de placer? Pero, ¿quién no mirará con desprecio la cosa más vil y deleznable, su propio cuerpo?”, abriendo así de par en par la senda del ascetismo, la castidad y la renuncia que serán esenciales en el cristianismo.
Ya en pleno período románico la exaltación de la continencia sexual, siguiendo el ejemplo de Cristo tal como se relata en los cuatro evangelios canónicos, es una constante en los escritos que emanan desde las élites eclesiásticas, para quienes la mujer aparece como amenaza constante, según lo expresa Bernardo de Morlaas: “Abismo de sensualidad, instrumento del abismo, boca de los vicios, no retrocede ante nada y concibe de su padre y de su hijo. Mujer víbora, no ser humano, sino bestia feroz. Mujer pérfida, mujer fétida, mujer infecta”.
Incluso en las Partidas de Alfonso X se dice claramente que “castidad es una virtud que ama Dios y que deben amar los hombres”.
Acompañando a este ideario, en la práctica, por ejemplo, se intentan regular también los días en que dentro del matrimonio –el único estado en que es permitido– puede haber contacto sexual entre los cónyuges, y se hace con tal severidad que Oronzo Giordano ha llegado a calcular que, bajo ciertas circunstancias, podía haber más días de prohibición que los que tiene un año; y es que ya había dicho Gregorio de Tours, allá por el siglo VI, que “los monstruos, los tullidos, todos los niños enclenques son, como bien es sabido, concebidos el domingo por la noche”.
Los penitenciales eclesiásticos condenan ciertas prácticas sexuales, especialmente la sodomía, pero también casi todas las posturas amorosas, puesto que se entiende que no van orientadas a la estricta procreación, sino al lascivo goce. Incluso la legislación civil entra en estos campos de las relaciones entre hombres y mujeres, donde, curiosamente, el estamento eclesiástico suele estar muy presente como sujeto activo.
Y siempre es sabido que cuando algo requiere legislación es porque el supuesto delito se comete con cierta frecuencia; por qué si no iba a tener el Fuero de Sepúlveda un artículo titulado Del que se asiere a teta de mujer?
Penitenciales y códigos civiles en realidad constatan hechos, e incluso a veces llegan a aceptar con benevolencia ciertas prácticas consideradas pecaminosas: “Barraganas defiende Santa Eglesia que non tenga ninguno cristiano porque viven con ellas en pecado mortal. Pero los sabios antiguos que hizieron las leyes consintiéronles que algunos las pudiesen aver sin pena temporal porque tovieron que era menos mal de aver una que muchas, e porque los hijos que nascieren dellas fuesen más ciertos”, se reconoce en las Partidas.
La presencia de una iconografía de marcado carácter sexual en el arte románico, y que en cierto modo pervive en época gótica, puede parecernos en principio un jocoso juego de canteros humildes, que dejan libremente su impronta popular en los rincones más recónditos de algunos templos, opinión manifestada entre otros por García Guinea.
Es una de las explicaciones más aceptadas para esta –a nuestros ojos– irreverente presencia.
Claro que entonces resulta complicado explicar por qué algunas de las escenas más llamativas se encuentran en importantes iglesias monásticas –donde cabe suponer un mayor control– o, por qué figuran por ejemplo en el famosísimo Tapiz de Bayeux, que decoraba los muros interiores de la catedral de esa ciudad y que fue elaborado directamente por las mujeres de la familia del duque de Normandía, Guillermo, para conmemorar su conquista de Inglaterra.
Y difícil de entender sería igualmente el contenido de ciertas canciones escritas, y reconocidas públicamente, por otro Guillermo, esta vez duque de Aquitania –uno de los estados más importantes del momento–, en las que sin tapujos habla de sus correrías sexuales o expresa reflexiones tan llamativas como “Señor mi Dios, que eres caudillo y rey del mundo, / ¿cómo no cayó fulminado quien primero vigiló el coño?”.
Otras teorías, como la de Ángel del Olmo, sostienen que estas imágenes son una incitación a procrear, por la necesidad permanente de población, pero en realidad el problema no era la falta de nacimientos, sino la supervivencia de los niños ya que, aunque los datos son muy escasos y las conclusiones controvertidas, se estima que al menos un 35% no alcanzaba los diez años, aunque hay quien como Pounds sostiene que cuatro de cada diez menores no superaban el primer año.
Sin embargo la teoría más divulgada y aceptada es que tales imágenes son una abierta condena de prácticas pecaminosas y que por tal motivo se hallan en el exterior de los templos, trasunto de la vida terrena, estando ausentes en el interior, donde habita lo divino.
Pero tampoco es así: por ejemplo, en la iglesia cántabra de Villanueva de la Nía, una mujer exhibicionista mira a los feligreses desde el arco triunfal y otra al sacerdote, mientras que en Santillana del Mar, también dentro del templo de esta importantísima colegiata, hay una clara escena en que la mujer acaricia el pene de descomunales proporciones de su amante.
Si fuese una condena del pecado, como mantienen Serrano Fatigati o Lampérez, coincidimos más con lo que dijo Caro Baroja, que “más producen curiosidad por el vicio que respeto por la virtud”, e incluso habría que entender como autoinculpación de pecador la del cantero que trabajó en San Quirce de Los Ausines (Burgos) y que representa a una mujer desnuda citada por un excitado varón bajo cuyo erecto miembro se lee IO, o sea, yo.
En uno de los trabajos críticos más interesantes escritos sobre el tema, Inés Ruiz Montejo ya planteaba sus dudas sobre estas ideas y se preguntaba si tales imágenes no serían más bien «la expresión de unos condicionantes de vida típicos de la cultura popular en la que el artista se desenvuelve», aunque parece no atreverse a ir más allá. Sin embargo es en esta idea donde creemos nosotros que habría que explorar.
Desde nuestro punto de vista el hombre medieval está más imbuido de la antigua tradición popular grecorromana de lo que podemos pensar.
Para juzgarlo en realidad sólo disponemos de los escasos escritos emanados desde las élites eclesiásticas, que parecen expresar lo contrario, al menos en cuanto a cultura sexual se refiere, sin embargo los propios penitenciales recogen también otra serie de prácticas abiertamente heredadas del paganismo, que el hombre del común –o no tanto– vive diariamente y que incluso llega a revestir de religiosidad.
Baste leer el Cantar de Mío Cid para ver la importancia de los agüeros, condenados también por la Iglesia.

En la plástica románica –pero también en la gótica– se mantienen iconos heredados del mundo antiguo, como espinarios, atlantes o sirenas. El falo, símbolo profiláctico en muchas culturas, sigue presente en templos cristianos medievales, a veces como única decoración en todo el edificio e incluso hallándose en el interior.
Otras imágenes, como el personaje que se masturba mientras se acaricia la barba o la desnuda barbilla, aparecen ya en la escultura ibérica de Porcuna y se replican en canecillos, como el magníficamente conservado de San Martín de Elines (Cantabria), donde el onanismo parece coincidir con la gravedad del reflexivo pensador.
Por otro lado, para el hombre medieval el sexo no podía ser algo críptico, escondido, privado, como lo puede ser para nosotros, entre otras cosas porque la inmensa mayoría de las familias vivían en humildes chozas divididas por la mitad, con un ámbito para el ganado y una sola estancia para toda la familia, donde toda la parentela dormía junta y donde la privacidad sencillamente era imposible, por eso tampoco resulta extraño cómo algunas representaciones del mes de febrero muestran a un hombre y una mujer calentándose al fuego mientras se enseñan mutuamente sus partes.
El sexo formaba parte de la vida cotidiana y así se representa en el románico, donde las mujeres, salvo alguna excepción –como la segoviana de Fuentidueña–, son casadas (cubiertas con la toca), y la postura la única ortodoxa, como Dios manda.
Fue sobre todo a partir del siglo XV cuando las casas empiezan a tener más habitaciones y la privacidad es posible, a lo que podemos sumar el calado que va tomando la paciente labor de la Iglesia imponiendo sus doctrinas, mejor divulgadas ahora con esa gran herramienta que es la imprenta.
A mediados del siglo XVI, tanto la Reforma como la Contrarreforma inciden en la importancia de la castidad y la vigilancia del pecado; será a partir de entonces, paradójicamente coincidiendo con el nuevo redescubrimiento –otro más– de las artes antiguas, cuando los últimos rescoldos de la cultura pagana tradicional desaparezcan.
Herederos de esta Contrarreforma somos nosotros y con nuestros ojos intentamos entender el motivo de aquellas viejas representaciones.
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Estas son las prácticas sexuales más peligrosas y que pueden afectar gravemente a la salud …

20Minutos(A.Alonso) — Más orgasmos, más rápidos y más intensos. El sexo se ha convertido, para muchos, en una búsqueda salvaje de adrenalina. Lejos de la tradicional intimidad asociada al sexo en pareja, en esta segunda oleada de liberación sexual, a muchos de sus seguidores —influenciados por el mainstream— todo les sabe a poco. Eso sí, en esta peligrosa búsqueda del placer, la vida puede estar en riesgo.
– La práctica de ‘el muelle’ o ‘la ruleta rusa sexual’
Como indica su nombre, esta práctica sexual es una ruleta rusa en toda regla. Pero con sexo, claro. Un grupo de chicos se sientan en círculo con los calzoncillos bajados, y el mismo número de chicas se sientan sobre ellos pasando de uno a otro. Los coitos duran 30 segundos, se practican sin preservativo, pierde el primero en eyacular y gana quien más aguanta.
Lo que muchos de sus participantes no contemplan es que, esta ruleta es una potencial vía de contagio de enfermedades venéreas y embarazos no deseados.
– Fiestas sexuales en casas: ‘chemsex’
Son fiestas sexuales en casas privadas o locales que duran horas, e incluso días. Lo más común es que se practique en grupos, pero también en tríos, parejas e incluso en solitario, viendo porno o a distancia.
La clave del chemsex está en la droga. Se trata de tener sexo bajo el efecto de varias drogas como la mefedrona, la metanfetamina y el GHB, que permiten soportar largas sesiones de sexo. Eso sí, el estado de desinhibición hace que, en la mayoría de ocasiones, no se tengan en cuenta los riesgos. De hecho, a esta práctica se le atribuyen el 14% de las infecciones de VIH.

– Retirada del preservativo sin consentimiento: ‘stealthing’
Significa ‘sigilo’ o ‘secretamente’, pero más que una simple práctica sexual, lo que pretende es eludir el consentimiento de una de las partes. El ‘reto’ está en que, durante la relación, el hombre se quite el condón sin que la mujer se entere, y sin haberlo acordado previamente.
– ‘Cruising’ y ‘dogging’
Esta práctica sexual consiste en un encuentro esporádico en lugares públicos, popularmente entre personas del mismo sexo. Su nombre procede del hecho de aprovechar las salidas para pasear al perro para acercarse al punto de encuentro y tener una relación sexual con un desconocido.
– ‘Bugchasing’ o caza del bicho
Quién lo practica busca el gif, que es como lo llaman. O más bien la adrenalina de poder contraerlo. Hablamos de VIH. Esta práctica consiste en tener relaciones con personas seropositivas dispuestas a contagiarte. Para ello, se contacta a través de redes sociales, se acuerda un lugar de encuentro y se practican relaciones sexuales, generalmente en orgías, sin preservativo.
nuestras charlas nocturnas.
¿Sexo en la noche de bodas? …

The New York Times(A.Hope) — Emily Lynen, de 29 años, y Amber Lynen, de 35, estaban muy dispuestas a tener sexo en su noche de bodas.
Pero no fue así. Después de intercambiar sus votos el 21 de octubre de 2021 en Pasadena, California, la pareja se quedó en un bar hasta tarde. Justo cuando empezaban a desvestirse en la habitación de su hotel, la dama de honor de Amber Lynen, su mejor amiga y la novia de su hermano tocaron su puerta… y procedieron a acomodarse en la cama con las recién casadas. Los visitantes se quedaron conversando durante dos horas.
La pareja, que vive en Cincinnati, tomó la interrupción con calma. “A decir verdad, la historia de que todo el mundo acabó en nuestra cama es una gran historia”, afirmó Emily Lynen, directora de programas. (Amber Lynen es asistente jurídica). Y añadió: “Es un recuerdo del que siempre me voy a reír. Tenemos el resto de nuestras vidas por delante para una noche de sexo”.
Imagínate la noche de bodas, tal y como lo dicta la cultura popular: se intercambian los votos, las copas de champaña están vacías y los invitados ya se fueron. Los recién casados se retiran a sus aposentos privados (por fin) para la estimulante consumación de su matrimonio. ¿Verdad?
Pues no… solo a veces.
En todas las culturas, la noche de bodas se ha elevado a expectativas tan míticas al punto de que el término “noche de bodas” se puede intercambiar pícaramente por “sexo”. Puede ser una noche rodeada de misterio, y a veces de desencanto, debido a la expectación, la ansiedad o al conocido y anticuado cansancio.
Según un estudio muy citado publicado por el Instituto Guttmacher en 2006, el 95 por ciento de las personas en Estados Unidos ha tenido relaciones sexuales antes del matrimonio. Por supuesto, también existe el otro 5 por ciento. En muchas culturas, la noche de bodas puede marcar el primer intento de intimidad de la pareja; sin embargo, según múltiples expertos en salud mental consultados para este artículo, la realidad es que muchas parejas no alcanzan este rito de iniciación en la propia noche de bodas, aunque lo hubieran deseado.
Carol y Ronnie Gee, militares retirados que viven en Atlanta, pertenecían a las Fuerzas Aéreas cuando se casaron en 1973. Como vivían en una base de Idaho, con hombres y mujeres asignados a dormitorios separados, no tenían espacio privado para consumar el matrimonio. Así que juntaron dinero para alquilar una casita de una habitación para pasar la noche. Por desgracia, la cama tenía un colchón viejo que se hundía tanto en el centro que era físicamente imposible tener sexo.
“Mi esposo estaba sobre la cama mientras yo me encontraba recostada incómodamente encima de él”, narró Carol Gee. Y “de ninguna manera íbamos a hacer el amor en el suelo asqueroso, ni siquiera después de barrerlo y trapearlo”.
Por fin consumaron el matrimonio dos semanas después, cuando les asignaron una casa en la base, que tenía una cama nueva.
“Este comienzo inusual demostró cómo podría ser nuestra unión: divertida y absurda”, señaló Gee, quien tiene 75 años, igual que su esposo.
“Hay mucha presión para que sea el final perfecto de un día bastante significativo”, comentó Vanessa Marin, autora de Sex Talks: The Five Conversations That Will Transform Your Love Life y psicoterapeuta con licencia, especializada en terapia sexual con sede en Santa Bárbara, California.
“Después de todo, no te vas a acordar del sexo que tengas un martes cualquiera de 2019, pero siempre recordarás el que tuviste en tu noche de bodas”.
Anne y Eric Lee, que tienen 45 años y viven en Filadelfia, se casaron en 2016 después de tres años de noviazgo. “Decidimos esperar hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales porque queríamos asegurarnos de que nuestra relación se basara en una fuerte conexión emocional”, dijo Lee.
Lee, enfermera, y su esposo, contador, planearon una noche de bodas especial, repleta de velas y pétalos de rosa.
“La noche fue todo lo que esperábamos y más”, dijo Eric Lee. “Fue una experiencia increíblemente íntima. Todavía sentimos esa conexión hoy”.
No obstante, quizá la noche no siempre supere las expectativas. Cheyenne Taylor, consejera en salud mental con licencia y terapeuta sexual con sede en la ciudad de Nueva York, aconsejó: “Si te tragas la idea de que el sexo en tu noche de bodas debe ser perfecto, trata de ajustar tus expectativas”.
Eso fue exactamente lo que ayudó a Dawn-Michelle Lewis, gerente de proyectos, y Shresth Sethi, consultor de análisis de datos, cuando se casaron el 9 de octubre de 2022. “Presentía que no íbamos a tener sexo la noche de bodas”, afirmó Lewis. “Además de que estábamos enfermos, ese día tuvimos dos ceremonias”, una sij y otra no religiosa.
En lugar de eso, en la noche de bodas la madre de la novia se la pasó ayudándola a quitarse el vestido después de que Sethi se quedó profundamente dormido. La pareja, que tiene 30 años y vive en Harrisburg, Pensilvania, consumó su unión al día siguiente. “De cualquier manera, nos gusta más el sexo matutino”, dijo Lewis.
La planificación puede funcionar incluso en parejas que ya eran sexualmente activas. “Fuimos muy estratégicas en cómo queríamos que fuera la noche para poder tener sexo”, narró Ofelia Saba Ramírez sobre su boda con Jessica Saba Ramírez, ambas estudiantes de posgrado, el 25 de marzo de 2022. Limitaron su consumo de alcohol y se mantuvieron hidratadas el día de su boda, además de tomar bebidas energéticas para mantenerse despiertas.
Al final, ambas, de 41 años y con residencia en Los Ángeles, tuvieron relaciones sexuales “no con toda la energía del mundo, pero sí increíblemente memorable”, según Ofelia Saba Ramírez. Sentían que continuaban con la conexión sexual que, según ellas, es una parte importante de su relación y, a pesar de estar agotadas, se sentían orgullosas de sí mismas por haberlo convertido en una prioridad.
“Las modalidades dominantes de la cultura pop se han infiltrado en nuestra mente y nos han hecho creer que el sexo de la noche de bodas debe ser una noche mágica de placer estremecedor”, afirmó Shavon Gaddy-Dalrymple, psicoterapeuta de Nueva York especializada en parejas. “Las parejas tienden a no planear el sexo de la noche de bodas”, añadió, “pero tienen la mayor expectativa en torno a su éxito”.
Gaddy-Darlrymple recomendó designar a un amigo para que sea el planificador de la noche de bodas, alguien que pueda preparar la habitación a donde irá la pareja después de la boda y ayudar a garantizar que salgan de la recepción de la boda con el tiempo (y la sobriedad) suficiente para que no estén agotados por completo.
Sin embargo, independientemente de la cantidad de oportunidades que tenga una pareja, es posible que incluso así no logren tener relaciones sexuales en su noche de bodas.

Tina Lesley-Fox, de 47 años, y Melissa Lesley-Fox, de 44, tuvieron tres noches de bodas y no tuvieron relaciones sexuales en ninguna de ellas. La pareja, que ahora vive en Syracuse, Nueva York, se casó por primera vez el 6 de marzo de 2004, pero al año siguiente se anuló el matrimonio igualitario en Oregón. Su segundo matrimonio fue una ceremonia de compromiso en agosto, seguida de un matrimonio legal en Nueva York el 27 de agosto de 2011, una vez que el matrimonio entre personas del mismo sexo fue legal en el estado.
Ayudó que no aceptaran las expectativas tradicionales como pareja del mismo sexo. “Inventamos todo y organizamos todo nosotras mismas”, dijo Tina Lesley-Fox, directora de desarrollo de la fe de una iglesia unitaria. (Melissa Lesley-Fox es contable a tiempo parcial).
“Recordamos estar muy cansadas y emocionadas de estar casadas”, agregó, y luego “irnos a dormir”.
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El péndulo de Foucault …

Historia Hoy(J.Clara) — La primera exposición pública del péndulo de Foucault tuvo lugar en febrero de 1851, en el Observatorio de París. Más tarde, el físico francés Léon Foucault hizo la demostración más famosa en la cúpula del Panteón de la capital francesa, cuando se suspendió un péndulo de plomo, de 28 kg de peso (según las crónicas, era una bala de cañón recubierta de chapa) con un cable de 67 metros de extensión.
La oscilación del péndulo giraba hacia la derecha 11 grados por hora, haciendo un círculo completo en 32,7 horas. El montaje original utilizado en 1851, la del Panteón fue trasladado en 1855 al Museo de Artes y Oficios de París. Una segunda instalación temporal se hizo nuevamente en el Panteón, en 1902, para celebrar el medio siglo del experimento original.
Durante la reconstrucción del museo en la década de 1990, el péndulo original se mostró temporalmente en el Panteón (1995), pero fue devuelto al Museo de Artes y Oficios antes de su reapertura en 2000. El 6 de abril de 2010, el cable de suspensión del péndulo se rompió, causando daños irreparables al péndulo y en el suelo de mármol del museo.
Una copia exacta del original había estado oscilando de forma permanente desde 1995 hasta 2014, cuando fue desmontado durante los trabajos de reparación del Panteón.
Como resultado de la rotación de la Tierra, el plano de oscilación del enorme péndulo de Foucault gira lentamente.

- ¿Quién fue León Foucault?
León Foucault (1819-1868) fue un físico francés. Entre otras contribuciones, midió la velocidad de la luz, hizo las primeras fotografías del Sol, descubrió las llamadas corrientes de Foucault e inventó el giróscopo.
Comenzó a estudiar medicina, disciplina que abandonó para volcarse en la física, en la que se interesó por campos de experimentación muy variados.
En 1850 realizó con Fizeau (primero como colaborador, y después como rival) una serie de experimentos sobre la velocidad relativa de la luz en diferentes medios, confirmando que varía inversamente con el índice de refracción del medio en el que se propaga. Obtuvo el doctorado en la Facultad de Ciencias de París, en 1853, con la tesis «Sobre la velocidad de la luz en el aire y en el agua».
Su demostración en 1851 del movimiento diurno de la Tierra por la rotación del plano de oscilación de un pesado y largo péndulo libremente suspendido en el Panteón de París, causó sensación tanto en el mundo académico como a nivel popular.
Fue la primera demostración dinámica de la rotación de la Tierra. En los años siguientes inventó (y le dio nombre) al giróscopo como una comprobación experimental conceptualmente más simple.
En 1855 recibió la Medalla Copley de la Royal Society por sus «notables investigaciones experimentales». Anteriormente, en ese mismo año, fue nombrado physicien (físico) en el Observatorio Imperial de París.

En septiembre de 1855 descubrió que la fuerza requerida para la rotación de un disco de cobre aumenta cuando se le hace girar entre los polos de un imán, al mismo tiempo que el disco comienza a calentarse por las corrientes de Foucault inducidas en el metal.
Foucault inventó en 1857 el polarizador que lleva su nombre, y en los años siguientes concibió un método para probar los espejos de los telescopios reflectivos para determinar su forma.
La denominada «Prueba Foucault» permitió al trabajador determinar si el espejo es perfectamente esférico, o si está deformado. Anteriormente a la invención de Foucault, la prueba de espejos de telescopio era un proceso de «prueba y error».

En 1865 se publicaron sus artículos sobre una modificación del regulador de James Watt, sobre el que había estado experimentando hacía un tiempo con la idea de hacer constante su periodo de revolución, en un nuevo aparato para regular la luz eléctrica.
Continuando la experiencia abandonada por François Arago en 1843 a causa de la ceguera que sufría, Foucault fue capaz en 1850 de realizar una serie de experiencias acerca de la velocidad de la luz, perfeccionando el espejo giratorio diseñado por Sir Charles Wheatstone, demostrarando que la luz se propaga más rápidamente en el aire que en el agua.
- La novela
El péndulo de Foucault (1988) es una novela escrita por Umberto Eco. Dependiendo de la lectura que uno pueda hacer, se trata de un libro iniciático o quizás antiiniciático y antiesotérico, en función de los diferentes que propone su estructura narrativa.
Como en otros libros, Eco siguió con la modalidad de dividir el libro en secciones cuyo nombre se relaciona con lo escrito en cada una y no en partes y capítulos. Así como en El nombre de la rosa se dividía el relato en días y los días en las horas monásticas, el relato de este libro se divide en ciento veinte —número que surge reiteradamente en la novela— capítulos agrupados en diez sefirot de la cábala hebrea. Cada capítulo tiene por título el comienzo de un texto extraído de obras de nigromancia y ocultismo.
La novela es un relato en primera persona de uno de los tres protagonistas, Casaubon. Al comienzo de la narración, se halla en el Conservatoire National des Arts et Métiers, donde está un péndulo de Foucault, esperando un acontecimiento que ha de producirse en la noche inminente, del solsticio de verano. Mientras espera, cuenta la mayor parte de la narración en forma retrospectiva, siempre recordando el pasado no muy lejano.
Umberto Eco desnuda en la novela el método de investigación que emplean todos estos escritores, basado en las analogías. Partiendo de dos objetos cualesquiera, primero se les busca una analogía, se otorga a esta una explicación y se intenta que esa explicación se apoye en otras analogías.
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Cómo dar y recibir sexo oral, según una estrella porno …

GQ(J.Mers, the guyliner, B.Dawson) — Sea como sea, el sexo oral es más importante del que podrías imaginar. Así como no puedes solo mover la cabeza hacia arriba y hacia abajo y esperar lo mejor, tampoco puedes (o al menos no deberías) recostarte en la cama, casi inerte, con los brazos cruzados detrás de la cabeza.
Básicamente, el sexo oral es un acto mutuo y requiere posiciones bien pensadas, señales de placer (o vocalización cuando algo no funciona) y, sobre todo, práctica, mucha práctica. Para ayudarte a convertirte en el mejor dador y/o receptor de sexo oral que puedas ser, le pedimos consejos a dos estrellas del porno y creadores de OnlyFans, London Twink Milker (LTM) y Josh Collins, para compartir sus mejores consejos para lograr la perfección en el sexo oral.
Te dejamos esta guía experta para dar y recibir el mejor sexo oral, elaborada por los que más saben.
– ¡Prepárate!

- Al momento de dar
Dependiendo de la situación, generalmente hay una preparación antes de ir directamente al grano. “Diría que hay que empezar besando”, dice Collins. “Si sientes que las cosas se están dirigiendo en cierta dirección, comienza a mover tus manos hacia la entrepierna de tu pareja, luego bésala lentamente por su cuerpo para empezar”.
- Al momento de recibir
Si eres tú quien recibe, tienes que prepararte un poco más. Específicamente hablamos del aseo personal. Es cierto que podrías verte sorprendido de repente por un sexo oral sorpresa, pero siempre debes estar preparado. Nadie quiere interrupciones por parte de su pareja mientras debido a que tiene que eliminar el exceso de vello de sus dientes. “A mí me gusta mantener las cosas bien recortadas o afeitadas”, dice Collins. “Pero eso depende totalmente de cada persona”.
LTM agrega que su única regla es: “Solo asegúrate de haberte dado un baño antes, a menos que te pidan expresamente que no lo hagas”. Si tienes poco tiempo y no puedes bañarte, lo menos que puedes hacer es un lavado rápido en la zona con agua y jabón. Una buena regla general es tratar cada superficie de tu piel como si tuvieras que saborearla tú mismo. La ropa interior debe estar limpia, ajustarte bien y probablemente sea mejor dejar los calzoncillos con personajes de dibujos animados en el cajón.
Luego, antes de comenzar, asegúrate de que esto es algo que ambos desean hacer. “El mejor sexo oral proviene de alguien que está ansioso por darlo”, continúa LTM. “Si tienes que preguntar, probablemente sea mejor hacer algo diferente”. El sexo oral debe ser un regalo, no una obligación.
– Elige tu posición
- Al momento de dar
“La posición es muy importante, especialmente si quieres practicar sexo oral lento y prolongado durante media hora más o menos”, dice LTM. “Es fundamental que el receptor esté cómodo. Yo prefiero sentarme en una silla baja entre sus piernas con él sentado en un asiento más alto frente a mí. Esto me permite concentrarme en cómo se tensan y palpitan sus músculos, en lugar de tener dolor de cuello o espalda. También es muy crucial para evitar usar los dientes; si tus dientes lo rozan, casi seguro es porque estás en la posición equivocada”.
Collins agrega que el tamaño también influye. “Lo que es cómodo y mejor también dependerá del tamaño de lo que estés manejando, así que ajústate en consecuencia”, dice. “¿Qué haces si te duele el cuello? Tómate un descanso. El placer de tu pareja no debería ser a costa de tu dolor, a menos que te guste eso”.
- Al momento de recibir
Puede ser beneficioso para ambos cambiar las cosas mientras sucede; por emocionante que sea el sexo oral, la rutina puede volverse monótona. Si estás recibiendo sexo oral, puedes mover un poco a quien lo hace si así lo deseas, asegurándote de que estén de acuerdo y ambos estén cómodos. Como dice LTM: “Sigue las señales de tu pareja”. También asegúrate de preguntar antes de pasar a un 69. Algunas personas prefieren tener toda la atención para sí mismas, ¿sabes?
¿Y qué hay del contacto visual? ¿Es espeluznante? ¿Arruinarás el ambiente si cruzas los ojos extasiado en el momento equivocado? Qué hacer con tus ojos es casi tan complicado como manejar una lengua. “Solo hay tres cosas aceptables que puedes hacer con tus ojos”, afirma LTM. “Mantenerlos cerrados, hacer que se te vuelvan en blanco (muy excitante) o mirar directamente a sus ojos. Si haces esto último y ellos no mantienen la mirada, sabrás que a tu pareja no le agrada”.
– Aprende tu técnica
- Al momento de dar
“Penes diferentes responden a diferentes estímulos”, dice LTM. “Para maximizar el placer sexual, debes leer el cuerpo de tu pareja: sentir cómo se tensan y se relajan sus músculos, y prestar atención a los ruidos involuntarios que revelarán lo que realmente funciona”. La variedad y la consistencia son clave. “Definitivamente, hay que variar, pero no al azar”, continúa. “Una vez que encuentres algo que funcione, quédate con eso por un tiempo. Observa si lo estás acercando cada vez más al clímax, o si el placer se ha estancado. Algunos hombres quieren que vayas más rápido; para otros, cuanto más lento vayas, más probable será que lleguen al clímax”.
Además: usa tu lengua. “La succión es buena”, agrega LTM. “Me gusta alternar entre el uso de mi lengua en la cabeza del pene durante un minuto (sensación intensa, pero poco probable que lo haga eyacular), y luego bajar hasta la garganta cuatro o cinco veces, y repetir. Tomar un sorbo de agua fría también puede agregar algunas sensaciones agradables”.
- Al momento de recibir
No necesitas mucha técnica cuando estás recibiendo sexo oral, puedes simplemente disfrutarlo. Pero, ¿cuáles son las reglas para, por ejemplo, los movimientos de empuje? ¿O para manejar la cabeza de quien te da una sesión de buen sexo? Si no controlan las arcadas, realmente les puede doler y significa que querrán detenerse. Nuevamente, se trata de estar sintonizado con el placer de tu pareja. “Comienza suavemente”, dice Collins. “Si responden bien, entonces puedes ser un poco más enérgico. Si no parecen interesados, entonces espera”.
También, sea lo que sea que hagas con tus manos mientras te están haciendo una felación (ya sea acariciar a tu pareja, acariciarte a ti mismo o tejer una bufanda para el invierno) bajo ninguna circunstancia, las cruces detrás de tu cabeza y te quedes ahí como un cliente que paga por sexo. Tus manos deben estar activas. Toca a tu pareja, entrelaza los dedos, acaricia su cabello, coloca tus manos en su espalda o caderas para sentir el ritmo de su cuerpo. Sobre todo, no tengas tu teléfono en las manos.
– Practica, practica, practica

- Al momento de dar
Como con todo, para ser realmente bueno para el sexo oral, simplemente tienes que hacerlo mucho. La práctica es especialmente importante para técnicas más avanzadas de felación, como la garganta profunda. “Puede ser bastante divertido ver si puedes meter y sacar un plátano entero de tu boca sin problemas”, dice LTM. “La parte más difícil de este desafío es superar la resistencia mental. Si piensas que te dará arcadas, definitivamente te dará arcadas. Así que, confía en tu capacidad para controlar tus propios músculos de la garganta y no te defraudarán”.
Aunque podría ser divertido practicarlo, LTM dice que, a pesar de lo que las películas porno más hardcore puedan hacerte creer, no a todos les gusta la garganta profunda. “Para muchos, puede ser realmente doloroso intentar meter la parte más sensible de su cuerpo en un espacio que es claramente demasiado pequeño”, explica. “También ten en cuenta que tus ruidos fuertes de arcadas pueden ser excitantes para algunos, pero un gran desencanto para otros”.
- Al momento de recibir
No necesitas mucha técnica cuando estás recibiendo sexo oral, puedes simplemente disfrutarlo. Pero no necesariamente tienes que practicar la recepción, de hecho, podría ser un poco extraño si lo hicieras. Pero cuanto más sexo oral recibas, más confianza adquirirás en tus respuestas y te sentirás más seguro para pedir lo que quieres. Específicamente: muévete, gime y jadea. Demuéstrale a tu pareja que estás a) vivo y b) disfrutándolo. Tu pareja se excitará con tu entusiasmo. Muéstrale o dile lo que te gusta. Felicítala si es buena. Si algo no está bien, simplemente pídele que sea más suaves (o más firme), pero de una manera que suene como si estuvieras en el momento, en lugar de regañarlos.
– ¿Qué pasa al final?
- Al momento de dar
Si no quieres tragar, dice Collins, “comienza a usar tus manos y observa la conclusión de tu arduo trabajo”.
“Si eso no es una opción, entonces prepárate”, agrega LTM. “Ten una toalla o algo cerca para escupirlo. Lo que sea que hagas, no pases 10 minutos en el baño haciendo ruidos de arcadas, eso realmente arruina el resplandor posorgásmico”.
- Al momento de recibir
A veces no siempre hay una conclusión orgásmica. Tal vez vayas a tener sexo después o tal vez la conclusión simplemente no llegue. Entonces, si tu pareja está haciendo todo lo posible para que eyacules, pero, por alguna razón, no está sucediendo, toma un descanso, concéntrate en esa persona especial por un momento: es posible que no quieran decepcionarte, pero depende de ti mostrarles que esto es un esfuerzo en equipo.
Si estás listo para llegar al clímax, generalmente es mejor avisarles, ya sea con un toque rápido en el hombro, un golpecito en la cama, un ruido o una frase trillada, pero “definitivamente di algo”, afirma Josh. “Algo como ‘estoy listo’ le da a tu pareja una advertencia sobre qué esperar o tiempo para moverse si no quieren tragar”. O, como dice LTM: “Si lo están haciendo bien, lo sabrán”.
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Sexo durante el embarazo: todo lo que debes saber …
La mente es maravillosa(S.G.Juarez) — El sexo durante el embarazo es uno de esos grandes olvidados, pues parece que las mujeres no piensan (o no deberían pensar) en tener relaciones cuando están encinta. Pero, ¿es esto cierto? ¿Se pierde el deseo sexual durante estos meses?
Esta cuestión, al no tratarse demasiado en las conversaciones de la población general, es el caldo de cultivo perfecto para los mitos y las falsas creencias. Es por eso que muchas mujeres evitan el sexo durante este periodo, ya que temen perjudicar al sexo o a su relación de pareja.
No obstante, el embarazo no es más que una etapa con características propias. Mantener relaciones no solo es posible, sino que es beneficioso para ciertos aspectos. Si te ha picado la curiosidad o es tu caso, en este artículo tienes todo lo que necesitas saber.

¿Se puede tener sexo durante el embarazo?
La respuesta es que sí. De hecho, muchas mujeres tienen un repunte del deseo cuando pasan las complicaciones del primer trimestre. Además, el sexo durante el embarazo tiene una serie de ventajas:
- Aumenta el flujo de sangre en el útero: la corriente sanguínea se acelera durante el sexo, lo que oxigena mejor los tejidos, incluido el útero.
- Durante el orgasmo, el perineo se contrae, fortaleciéndose: esto es un factor de prevención ante las pérdidas de orina en el futuro. Tener un perineo fuerte también es beneficioso para el momento del parto.
- Aumento de las endorfinas: el incremento de estas hormonas, liberadas durante el orgasmo, crea una sensación de felicidad que es beneficiosa también para el feto.
En cualquier caso, no existe una respuesta considerada “normal” en cuanto al deseo durante el embarazo. Al igual que en cualquier otro momento de la vida, cada persona vive el sexo de una determinada manera y ninguna de ellas es inválida.
Mitos sobre el sexo durante el embarazo
Es normal que en esta etapa aparezcan dudas y preocupaciones, en especial si se trata sobre el bienestar de la madre y el feto. Uno de los mitos más conocidos que nacen de este miedo es que la penetración puede dañar al feto. Nada más lejos: el bebé está protegido por el líquido amniótico y los fuertes músculos del cuello del útero.
Las relaciones sexuales tampoco aumentan el riesgo de tener un parto prematuro. Lo que sí puede ocurrir es que el orgasmo o la penetración induzcan las contracciones de Braxton Hicks, pero no se trata de un inicio del parto.
Las contracciones de Braxton Hicksson son contracciones leves que algunas mujeres experimentan al final de su embarazo. Sin embargo, estas no indican ni inducen el parto.
Otra de las creencias erróneas que suelen circular entre la población es que el sexo durante el embarazo aumenta las probabilidades de un aborto espontáneo. Esto no es así: los abortos se producen por complicaciones en el desarrollo del feto y no por tener sexo.

Cuestiones a tener en cuenta
El embarazo es una etapa en la que el cuerpo sufre grandes modificaciones, tanto fisiológicas como anatómicas. Por eso, y aunque el sexo no sea algo a evitar, cada persona tendrá que evaluar si es peligroso o no para su caso particular.
Es cierto que pueden surgir algunas complicaciones en esta etapa a causa del sexo. Por eso, aquí tienes un resumen de las más relevantes:
- Evita las relaciones sexuales si tienes sangrado vaginal sin razón aparente.
- También si estás perdiendo líquido amniótico.
- Si tu pareja tiene alguna enfermedad que se contagia por vía sexual, usa siempre preservativo. Si son relaciones no monógamas, también.
- Si el cuello uterino se abre de forma prematura se deben evitar las relaciones.
- También hay riesgo si hay una placenta previa o esta cubre parcial o totalmente la abertura cervical.
- No es recomendable practicar sexo si tienes antecedentes de parto prematuro.
Por otro lado, muchas personas se preguntan cuál es la posición ideal para tener relaciones durante el embarazo. De nuevo, esta es una cuestión que tiene que responder cada pareja de forma individual, pues lo ideal es ajustar las relaciones a los cambios que experimenta el cuerpo en esta etapa.
Y, por supuesto, si no tienes interés en tener sexo durante el embarazo, es tan válido como buscar la manera de hacerlo. La intimidad en la pareja toma muchas formas, y el sexo no debería ser un determinante único para obtenerla. En cualquier caso, ante cualquier duda, acude a tu médico de confianza, pues es el más cualificado para indicarte qué consideraciones debes tener durante el embarazo.
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Crean un modelo matemático que asegura un orgasmo perfecto a los hombres …
DW(I.Escobedo/edit.) — La sexualidad ha sido un tabú durante muchos años, también en las ciencias. Es por esto que todavía se sabe relativamente poco sobre los mecanismos psicológicos y fisiológicos detrás de la excitación y el orgasmo.
Un equipo de matemáticos de la Universidad de Sussex en Reino Unido quiere arrojar una nueva luz sobre este tema y ha desarrollado el primer modelo matemático que describe cómo alcanzar el clímax sexual. «Hemos desarrollado el primer modelo matemático satisfactorio del rendimiento sexual», afirma el matemático Konstantin Blyuss, uno de los investigadores principales del trabajo publicado en la revista Chaos.
El estudio se enfocó en la actividad sexual de los hombres porque, en comparación con las mujeres, su ciclo de excitación es más simple. No obstante, los investigadores de Sussex quieren desarrollar también un modelo para la satisfacción femenina.
– Dos ecuaciones diferentes: psicología y fisiología
Los investigadores se inspiraron en modelos matemáticos utilizados para mejorar el rendimiento deportivo. Realizaron sus ecuaciones sobre el orgasmo masculino, analizando datos sobre las cuatro etapas del ciclo de excitación: excitación, meseta, orgasmo y resolución.
Como base de datos los matemáticos tomaron un famoso estudio de 1966 sobre la teoría Masters-Johnson del ciclo de respuesta sexual, que incluía datos de 10.000 actos sexuales entre 382 mujeres y 312 hombres realizados en el laboratorio. A continuación, el equipo comparó sus resultados con una investigación realizada en los Países Bajos en 2006.
A partir de todos estos datos, los investigadores elaboraron dos ecuaciones matemáticas diferentes: una sobre los factores psicológicos y otra sobre los fisiológicos. Como la actividad sexual implica estímulos tan diferentes en cada persona, los matemáticos usaron métodos estocásticos para poder incluir el fenómeno de la aleatoriedad en sus modelos estadísticos.

– La clave es no sobre-pensar
Y es que la excitación sexual sigue siendo algo muy individual y intentar aplicar una fórmula matemática en la intensidad del momento puede resultar difícil. Pero los científicos esperan por lo menos brindar algunos consejos con sus hallazgos, sobre todo para hombres que sufren de disfunción sexual.
La conclusión más importante: Una excesiva excitación psicológica al principio del acto puede dificultar llegar al orgasmo.
«Los resultados de nuestro modelo muestran que si un hombre se excita psicológicamente en exceso, ya sea debido a su nivel inicial de excitación psicológica antes o durante el sexo, esto puede ser perjudicial para sus posibilidades de alcanzar el orgasmo», escriben Blyuss y la coinvestigadora Yuliya Kyrychko para The Conversation.
«Una explicación para esto es que cuando alguien está demasiado excitado se centra demasiado en su rendimiento sexual o en alcanzar un orgasmo».
Por lo tanto, lo mejor para alcanzar un orgasmo sería no sobre pensar demasiado e intentar desconectar la cabeza – es decir, todo lo contrario que hacer cálculos matemáticos.
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¡Deseo sexual en mujeres! la edad donde tiene su pico más alto, según expertos …

Selecciones Reader´s Digest — Hay demasiados estigmas en torno a la libido, especialmente en referencia a la edad. La libido es el deseo sexual de una persona, y los hombres suelen ser señalados por tener una libido más alta que las mujeres. Hemos escuchado el chiste antes: el molesto marido que no deja de pedirlo, o cómo los hombres simplemente “siempre lo tienen en sus mentes”.
Pero al igual que muchos otros estigmas que vienen con el sexo, este detalle en particular no siempre es cierto. De hecho, las mujeres pueden experimentar un aumento muy fuerte en su deseo sexual, y desafortunadamente no se habla lo suficiente.
Mientras que el deseo sexual de un hombre alcanzará su punto máximo a principios de los veinte años debido al aumento de los niveles de testosterona, una mujer realmente experimentará una vida de libido un poco más tarde. Y eso no solo significa un aumento en el deseo sexual, sino también un aumento de las fantasías sexuales y los pensamientos sobre tener relaciones sexuales.
Entonces, ¿por qué? ¿Hay alguna ciencia que explique este aumento de la libido más adelante en la vida? Para obtener más información sobre cómo a medida que las mujeres envejecen experimentan un deseo sexual más fuerte, The Healthy @ Reader’s Digest habló con expertos de TBD Health: Adrienne Ton, FNP-BC, APRN-CNP, una enfermera de familia y la Dr. Sophia Murphy, directora de bienestar.

– La reproducción juega un papel clave en el aumento del deseo sexual
En primer lugar, es importante tener en cuenta que la libido es bastante compleja, y es difícil determinar la edad exacta en la que las mujeres experimentan un mayor deseo sexual. “Puede depender de todo tipo de cosas, incluida la salud mental y el estrés, así como de los cambios fisiológicos en el cuerpo, como los cambios en las hormonas”, dice Ton.
Sin embargo, los expertos generalmente dicen que un mayor deseo podría ocurrir fácilmente a medida que las mujeres alcanzan los 30 y 40 años, y el ciclo reproductivo puede tener mucho que ver con ello.
“Para las mujeres la libido podría aumentar en los años treinta como parte del ciclo reproductivo del cuerpo”, continúa Ton. “En respuesta a la disminución de la fertilidad que se produce con la edad, especialmente en los años treinta, algunos plantean la hipótesis de que el cuerpo aumenta la libido como un intento de aumentar las posibilidades de concepción y embarazo.
También es importante tener en cuenta que, aunque la libido puede aumentar a esta edad, esto también puede variar en función del momento del ciclo menstrual mensual”.

– Los expertos en sexo explican por qué las mujeres están dispuestas a ser más arriesgadas a medida que envejecen
Un estudio publicado en el Canadian Journal of Human Sexuality intentó identificar si esto es cierto, explorando si las mujeres experimentan un “pico sexual” a principios de los treinta años. La revisión del estudio encontró que las mujeres de entre 30 y 34 años se describieron a sí mismas como más lujuriosas, seductoras y sexualmente activas, y los investigadores concluyeron que el pico está destinado a aumentar los esfuerzos reproductivos en el cuerpo.
Otro estudio más reciente de la Universidad de Texas en Austin concluyó que las mujeres de entre 27 y 45 años experimentaron un mayor deseo sexual como respuesta a su disminución de la fertilidad. Esto incluye fantasías sexuales frecuentes, pensamientos sobre el sexo y tal vez una mayor apertura para participar en el sexo casual.
– La experiencia y la educación también pueden ser factores para aumentar la libido

Si bien el ciclo reproductivo y las hormonas cambiantes pueden desempeñar un papel importante en el cambio de la libido, la libertad que la edad y la educación sexual adecuada pueden aportar también pueden ayudar a aumentar el deseo sexual de una mujer.
“Cuando envejecemos, recopilamos experiencias, y con las experiencias viene nueva información, y la nueva información puede traer libertad”, dice la Dr. Murphy.
“Con el aumento en el acceso a la información y más esfuerzos para desestigmatizar las conversaciones sexuales, creo que es probable que las mujeres tengan un aumento en su libido con la edad a medida que simplemente aprenden más”.
Con la salud sexual cada vez más en la conversación pública, la Dr. Murphy cree que el estigma que rodea al sexo comenzará a desvanecerse, ayudando a otros a sentirse relajados y seguros para discutir abiertamente su salud y sus necesidades sexuales.
La tensión liberada podría incluso ser parte de lo que ayuda a traer a las mujeres una sensación de placer más profunda.
“A las personas se les permite verse a sí mismas de manera diferente”, dice la Dr. Murphy. “A las personas se les permite, y se dan permiso, buscar placer y explorar lo que realmente quieren. Creo que veremos un aumento continuo de la libido para las personas criadas y socializadas como mujeres en relación con todas estas variables”.
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Las 18 fantasías sexuales más comunes …

La Mente es Maravillosa(L.R.Mitjana) — Las fantasías sexuales son ese terreno que a veces parece un tema tabú, pero que no debería serlo.
Y es que, ¿de qué hablamos cuando usamos este término?
Una fantasía sexual es una representación mental que nos creamos, muchas veces inconscientemente, sobre relaciones sexuales que nos gustaría vivir (o tan solo imaginar), y sobre todo, que nos gusta imaginar porque nos excita.
Según Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, se trata de “representaciones no destinadas a ejecutarse“.
Sin embargo, las fantasías sexuales pueden cumplirse. ¿Qué dicen los datos? Aquí os traemos los resultados de dos encuestas realizadas sobre las fantasías sexuales más comunes en hombres y mujeres.
“Una sexualidad libre y placentera puede aportar a nuestras vida una buena cantidad de disfrute y placer inofensivos”.
-Albert Ellis-
Las fantasías sexuales más comunes
Una encuesta realizada por un portal líder en citas para personas casadas en el Reino Unido revela cuáles son 10 de las fantasías sexuales más comunes. La encuesta se realizó tanto a hombres como a mujeres.
¿Un dato sorprendente? El 55 % de los encuestados afirmó desear tener relaciones sexuales con su ex. ¿Será verdad o simplemente contestaron lo primero que se les pasó por la cabeza? Sin más dilación, conoce las demás fantasías sexuales que respondieron los participantes; quién sabe, ¡quizás te sorprendan!
– Practicar sexo con el/la ex
Como decíamos, esta fue la respuesta más comentada. Volver a tener sexo con el/la ex se convierte en la primera de las fantasías sexuales de la lista.
– Recrear una escena vista
En segunda posición, los encuestados respondieron que fantaseaban con recrear una escena sexual vista en televisión. ¡Hasta un 40 % lo afirmó!
– Mantener sexo con un famoso
Otra de las fantasías sexuales más comunes, según la encuesta del portal, sería mantener sexo con una celebridad, es decir, con alguien famoso. Hasta un 38 % de los encuestados lo afirmó. Seguramente aquí se mezcla la idealización que tenemos hacia esa persona y, por qué no, el hecho de que sea “inalcanzable”. Parece que los retos nos gustan.
– Sexo con la pareja actual
También puede ser una fantasía sexual, ¿por qué no? Imaginarse practicando sexo con la actual pareja. Y es que, hasta un 36 % de los encuestados nombró esta posibilidad.
Parece que lo que ya conocemos también nos gusta.
Seguramente aquí influyen recuerdos que ya tenemos con esa persona, momentos en los que nos hemos sentido muy excitados o apasionados, etc.
– Sexo con una persona desconocida
Otra de las fantasías sexuales más comunes es aquella en la que nos imaginamos manteniendo relaciones sexuales con un auténtico desconocido. Es decir, con un extraño. El morbo de lo desconocido influye mucho aquí. Ni más ni menos que un 29 % de los encuestados seleccionó esta opción.
– Romance con un «compi» de trabajo
En sexta posición, un 27 % de los encuestados respondió que una de sus fantasías sexuales era imaginarse manteniendo un romance (o sexo) con un compañero de trabajo. Es un clásico, los amores idealizados de la gente del trabajo… ¿Quién no ha vivido uno?
– Sexo con un amigo
No hace falta ir “tan lejos” con desconocidos, ni tan cerca con nuestra actual pareja. La realidad es que otra fantasía sexual es imaginarse teniendo sexo con un amigo. Hasta un 25 % de los encuestados, una cuarta parte de los participantes, respondió esta opción. Hay personas que sienten ese amor secreto por su mejor amigo desde hace tiempo, quién sabe si esto estará influyendo…
– Trío sexual (o sexo en grupo)
Otra de las fantasías sexuales que escogieron los encuestados fue esta: mantener sexo en trío o en grupo. No se especificó el número de participantes en el acto sexual imaginario. Un 19 % de los encuestados respondió que una de sus fantasías era ésta.
– Sexo público
En novena posición encontramos la fantasías de tener sexo en un lugar público (o con la posibilidad de ser visto por otros). Un 14 % de los participantes escogió esta opción. Parece que el riesgo (en este caso, el riesgo a ser descubierto) tiene una parte intrínseca de morbo.
– Mantener sexo con un policía
En última posición, con un 11 % de “votos”, encontramos otra de las fantasías sexuales más frecuentes: imaginarse teniendo sexo con un policía.
Esto puede ser que tenga que ver con el morbo hacia la autoridad, hacia los límites, hacia el poder o hacia el uniforme.
O todo junto, ¡Quién sabe!
Las fantasías sexuales en hombres y mujeres
La encuesta no solo nos revela las fantasías sexuales más comunes, sino también algunos datos curiosos entre hombres y mujeres. En el caso de las mujeres, son las que más piensan en volver a practicar sexo con su ex (o al menos, así lo afirman en la encuesta). Un 57 % de las mismas contestó de esta manera. Ese porcentaje se repite en el caso de mujeres que fantasean con mantener sexo con un famoso.
En el caso de los hombres, sus fantasías están más enfocadas a tríos sexuales, orgías y sexo con extrañas. Sin embargo, las diferencias en el porcentaje en general no eran tan elevadas entre hombres y mujeres; parece ser que en algo nos parecemos.
Otra encuesta, esta vez realizada por investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad de Quebec, Canadá, reveló otras fantasías sexuales. Algunas de ellas coinciden con las ya comentadas. En el caso de las mujeres, estos fueron los resultados (en orden de mayor a menor preferencia):
- Practicar sexo en un lugar romántico.
- Mantener sexo en lugares desconocidos, extraños o insólitos.
- Recibir sexo oral.
- Ser masturbadas por la pareja.
- Mantener sexo con alguien diferente a la pareja.
- Jugar el papel/rol de sumisa.
- Practicar sexo en un lugar público.
- Formar parte de un trío o de una orgía.
¿Qué ocurrió con los hombres? Sus fantasías sexuales más comunes, según la encuesta, fueron las siguientes:
- El sexo oral.
- Mantener relaciones sexuales con más de una mujer a la vez.
- Tener sexo con alguien que no es su pareja.
- El sexo inesperado.
- Ver a dos mujeres practicar sexo.
- Que la pareja acepte que eyaculen sobre ella.
- Mantener sexo en un lugar romántico.
- Ser masturbados por su pareja.
- Formar parte de una orgía con más de tres mujeres.
Como vemos, no somos tan diferentes entre hombres y mujeres cuando de sexualidad, excitación e imaginación se trata. Aquí hemos visto cuáles son las fantasías sexuales más comunes de ambos, y cómo algunas de ellas se repiten en cada encuesta.
Las fantasías sexuales y los conflictos psicológicos
A pesar de que en los últimos años la sexualidad se ha despojado de su tabúes, las fantasías sexuales todavía siguen generando vergüenza, tanto así, que muchos prefieren ocultarlas.
De hecho, las fantasías sexuales pueden ser una fuente de malestar en quien las trae.
Según los expertos, esto suele ocurrir cuando lo que deseamos sexualmente entra en conflicto con nuestra moral aprendida.
En estos casos, conviene analizar detenidamente la causa de dicho malestar.
Una forma de hacerlo es revisando nuestro código moral. No obstante, habrá casos en los que resulte necesario y beneficioso acudir a un especialista que nos ayude a analizar esa opresión.
Asimismo, es pertinente mencionar que las fantasías sexuales pueden convertirse en patológicas si éstas afectan la vida del individuo o si son su única forma de llegar al orgasmo. En estos casos, también es fundamental asistir con un profesional. Ten en cuenta que el objetivo es poder gozar de una libertad sexual sin perjudicar a los demás, ni a nosotros mismos.
nuestras charlas nocturnas.
Las escenas de sexo más candentes del cine …

GQ(J.King) — Si hablamos de escenas de sexo en películas, ¿cuál es la primera que se te viene a la mente?
Tal vez sea aquella tensa y abrupta de Secreto en la Montaña en la que Jake Gyllenhaal y Heath Ledger le dan rienda suelta a su pasión.
Quizás sea alguna de las innumerables fantasías masculinas perpetuadas por un tal James Bond.
Sea cual sea, es justo decir que ningún otro aspecto de la experiencia humana capturado en 24 fotogramas por segundo, ha suscitado tanto debate público, desprecio político e indignación moral a lo largo de las décadas como el sexo.
En el cine actual, el sexo desempeña un papel muy secundario, aunque sea imposible ignorar los ardientes físicos de los protagonistas de las películas de superhéroes.
Al evaluar este aparente declive en el erotismo en pantalla, los críticos apuntan al poco interés por el drama adulto de mediano presupuesto, que se ha visto opacado por el streaming y el aumento de las franquicias de películas para toda la familia (piensa en lo que hace Marvel).
Un artículo de Playboy de 2019 descubrió que solo el 1.21% de las películas estrenadas desde 2010 mostraban sexo, el total más bajo desde la década de 1960.
Está claro que no siempre fue así. GQ ha reclutado a algunas de las mentes cinematográficas favoritas para una variada exploración del coito capturado, desde las escenas que conmocionaron al mundo hasta las más reveladoras de nuestros deseos carnales privados.
Soy curiosa: Amarillo (1967)

Si miramos al pasado, ¿quién se acuerda de por qué todo el mundo se puso tan nervioso con el famoso éxito del cine erótico-político de Vilgot Sjöman?
Cuando el retrato casi experimental de un joven de 24 años de la izquierda radical de Estocolmo llegó a los cines estadounidenses en la primavera de 1969, este sonó como una declaración de guerra cultural: el estado de Massachusetts prohibió la película por considerarla pornografía y la policía de Boston confiscó las cintas de un cine local, cuya orden judicial solo fue anulada por cuatro recursos legales que llegaron hasta el Tribunal Supremo.
En Houston, un pirómano incendió un local que decidió proyectarla. Roger Ebert la tachó de “estúpida, lenta y carente de interés”, mientras que Rex Reed la describió como la obra “vil y repugnante” de “un sueco enfermo con un ego abrumador, aficionado a fotografiar el vello púbico”.
Pero, ¿qué hizo que los reaccionarios se escandalizaran con tanta facilidad?
No mucho: una cachondeo explícito (eludiendo cualquier penetración real) en pantalla, una vigorosa secuencia que hacía énfasis en las expresiones y que termina con el delicado beso de Lena al pene flácido de su amante. Desde la perspectiva de nuestro insensibilizado presente, estas provocativas escenas parecen casi pintorescas. No vemos penetraciones, solo el miembro en reposo y el vello púbico que tanto alteraron a Reed.
El exitoso estreno de la película demostró su propia tesis contracultural, planteada previamente por Orwell en 1984, de que la ingobernabilidad de tener sexo representa la única amenaza verdadera para una sociedad empeñada en mantener su status quo hegemónico. A los fascistas de Massachusetts no les asustaba el sexo, les asustaba perder su control sobre un público que estaba adquiriendo nuevas ideas sobre el poder y la autoridad.
De repente, para gran horror de las autoridades, un toque de perversión hacía que una persona pareciera sofisticada e inteligente; Johnny Carson promovía la compra de entradas para ver la película, y Jackie O. ponía en práctica su judo con un paparazi que le tomó una foto a la salida de una proyección. (En Mad Men, queda claro lo cool que es Megan por llevar a Don a ver la película). Los gustos han cambiado, sí, pero sigue habiendo dos bandos. Los enemigos de la libertad personal siempre tratarán el desenfreno de los genitales como una rebelión que hay que aplastar.
Charles Bramesco, crítico de cine independiente.
Don’t Look Now (1973)
Dirigida por Nicolas Roeg
Aunque la mayoría de los acontecimientos de Don’t Look Now(1973), el clásico de terror de Nic Roeg, no se los desearías ni a tu peor enemigo, las escenas de sexo entre el matrimonio formado por John (Donald Sutherland) y Laura (Julie Christie) son otra cosa. El sexo se hace presente como una válvula escape a la realidad, cuando en un hotel de Venecia, la pareja se prepara para salir a cenar.
Esta escena se mueve en dirección contraria a las actuaciones coreografiadas que el público esperaba de los brillantes thrillers eróticos de los años 80 y 90. La pareja es atractiva, pero no está filmada con el objetivo de crear la ilusión de perfección: los vientres tienen pliegues, el vello corporal es pulcro, pero existe.
Mientras tienen sexo, cambian de posición unas cuantas veces, y la película decide no cortar en momentos como cuando intentas cambiar de posición sin despegarte de tu pareja, lo que puede conseguirse de forma elegante, torpe o una mezcla de ambas. Son tiernos el uno con el otro, pero también apasionados, con las manos en el cabello, manos, hombros, brazos, y espalda del otro.
Lo más importante es que la pareja mantiene una comunicación constante, no muy verbal, pero siempre prestándose atención, manteniendo un hilo de conexión, ocupando el mismo mundo. Teniendo en cuenta las circunstancias de su visita a Venecia (están de luto por una trágica muerte), el hecho de que haya risas en esta escena de sexo es atrevido y bello también, un bienvenido reconocimiento de lo imposible que es vivir exclusivamente en un solo plano emocional durante demasiado tiempo y de que los seres humanos somos criaturas complicadas.
Pero el montaje es lo que realmente lleva a este secuencia a ser una de las mejores escenas de sexo de todos los tiempos, ya que el editor Graeme Clifford va y viene entre el sexo y el momento en el que vemos a la pareja vestirse después. Vemos escenas de Laura sola, poniéndose sus joyas, y a John sirviéndose un poco de whisky, yuxtapuestas con otras secuencias de sexo.
Esto capta algo de la melancolía que puede contener el buen sexo, que, como expresa hábilmente el montaje, tiene algo que ver con el hecho de que no importa lo maravilloso que sea, siempre habrá que volver a ponerse la ropa y regresar a nuestras vidas.
— Catherine Bray, crítica de cine independiente.
Bound (1996)
Dirigida por Lana y Lilly Wachowski
En el thriller policíaco Bound (1996), de Lana y Lilly Wachowski, Corky, interpretada por Gina Gershon, observa los paralelismos entre robar y tener sexo: “Dos personas que quieren lo mismo se meten en una habitación y hablan de ello. Es como coquetear. Es como un juego previo porque cuanto más hablan de ello, más mojados se excitan”.
Describir la excitación sexual como humedad, en contraposición a la dureza, reafirma que Bound es una obra femenina dentro de un género históricamente masculino.
Aunque esto era radical a finales de los noventa, es importante recordar que el sexo que Corky y Violet, interpretada por Jennifer Tilly, tienen en la película, no tiene una motivación especial.
Hoy miramos atrás y vemos a Bound como una película con dos lesbianas que ocultaban su identidad en aquella época (la cinta empieza incluso dentro de un armario).
Para que la escena de sexo central de la película fuera lo más auténtica posible, se contrató a Susie Bright como coordinadora de intimidad para guiar a Gershon y Tilly en el proceso. Bright dijo a las actrices en el set: “Las mujeres tienen un órgano sexual. ¡Se llama mano!”.
La escena es única. Visiblemente consensuada, llena de sudor, con la cámara acercándose a los pies de las mujeres, a sus dedos en la boca de la otra, a las sábanas que son tiradas con fuerza mientras llegan al clímax. El calor es abrumador.
La escena le dio a Bound una calificación para mayores de 17 años, una decisión que las Wachowski consideraron homofóbica pues no había desnudez frontal completa. Cuando impugnaron la decisión, la respuesta fue que Tilly había sido demasiado convincente en su masturbación simulada.
En otras palabras, las Wachowski habían creado una escena lésbica que fue más realista que incluso las que veíamos en el cine erótico, y eso se consideró inadmisible. Hay pocas escenas de sexo, lésbicas o no, que pongan todo su énfasis en el placer de los propios personajes.
— Lillian Crawford, crítica de cine independiente.
Crash: Extraños Placeres (1996)
Dirigida por David Cronenberg

Además, en nuestro desinfectado clima de cultura pop donde se siente de alguna manera novedoso ver, incluso, una migaja de deseo sexual representada en la pantalla, Crash sigue siendo un faro de progresismo, ondeando la bandera para todos nosotros: seres que exigen del sexo más que un cuantos minutos de la posición del misionero y contacto visual incómodo.
En Crash, el matrimonio abierto de James y Catherine Ballard (James Spader y Deborah Kara Unger) se ha vuelto cada vez más insatisfactorio, hasta que un fatal accidente automovilístico los lleva a conocer a la doctora Helen Remington (Holly Hunter) y el doctor Robert Vaughan ( Elías Koteas).
Su introducción a un mundo donde la carne y el acero se cruzan constantemente los conduce a un despertar sexual, pero el placer del cuarteto se basa en una verdad: hay evidencia científica de que el miedo y la adrenalina contribuyen a la excitación. El plato fuerte de la película es cortesía de un lavado de autos.
James observa a su esposa teniendo sexo rudo con Vaughan por el espejo retrovisor, mientras su vehículo se arrastra a través del rocío, el fuerte golpeteo mecánico y el apocalíptico tambor de agua retumbando contra el parabrisas se contrapone con los jadeos de excitación.
Más tarde, desnudo en su dormitorio, James evalúa sus moretones y viejas cicatrices con reverencia y los besa con ternura. A medida que nos convertimos en voyeur de este despertar psicosexual, depende de nosotros averiguar el significado de la relación de James y Catherine (marcada por las actuaciones frías y desapasionadas de Spader y Unger), aunque esta escena demuestra que hay un profundo afecto presente en medio de la premisa lasciva.
Su grandeza no sólo radica en la representación desnuda del deseo carnal, sino en la aceptación anticipada de Crash de la no monogamia ética y el afecto dedicado a la imperfección física. Cronenberg confronta el consumo impasible de sexo y violencia en los principales medios de comunicación, luego llama a la audiencia a cuestionar su propia reacción ante tales imágenes, ya sea indignación o excitación. La mejor representación de repulsión y deseo por compañeros de cama tan seductores.
— Hannah Strong, editora digital de Little White Lies.
Juegos perversos (2003)
Dirigida por François Ozon

Me encanta cualquier arte que aborde el sexo con sentido del humor. Lo ideal sería que el sexo en el cine también fuera sexy, sin embargo, con demasiada frecuencia se desaprovecha el potencial cómico de un acto sexual que, en la vida real, suele ser un poco vergonzoso y tonto. Por eso me encanta François Ozon, un cineasta que sabe encontrar el humor en las humillaciones de la vida, con una sensibilidad descarada y caballeresca que desentona con nuestros tiempos piadosos, en el mejor de los sentidos.
En su thriller erótico La Piscina, la escritora de novelas policíacas de mediana edad Sarah Morton, interpretada por Charlotte Rampling, intenta hacerle frente al bloqueo del escritor con una estancia en la casa de campo de su editor. Su tranquilidad se ve alterada por la llegada de una joven que dice ser la hija del editor, Julie, interpretada por Ludivine Sagnier.
Los días de Julie consisten en holgazanear en bikini, sumergirse en llamadas triviales, y ponerse tacones y crop tops para aventurarse al pueblo cercano y llevar a casa a hombres mayores sin mucho atractivo. Los “afortunados” no pueden creer en su suerte, pero al mismo tiempo parecen inquietarse por las travesuras de la joven al grado que todos ellos tienden a desaparecer por las mañanas.
La primera de estas hazañas es mi favorita. Sobre todo porque es la más divertida. Una noche, Julie vuelve con un hombre que lleva una chaqueta de terciopelo y un desafortunado corte de pelo en forma de hongo, con quien procede a tener un poco de sexo. La fría y rígida Sarah baja sigilosamente a mirarlos a través de la puerta de cristal de la cocina, suficiente para sugerir un interés voyeurista. Julie le echa un vistazo y, avergonzada, Morton vuelve al piso de arriba y se sienta en la cama para ponerse unos tapones en los oídos.
Todos los implicados parecen solitarios e indiferentes entre sí. Bueno, a veces el sexo puede ser así, ¿eh?
— Rachel Connolly, escritora independiente.
En carne viva (2003)
Dirigida por Jane Campion

Una cinta neo-noir oscuramente auténtica sobre una aventura que sucede a la sombra de una espeluznante investigación de asesinato: una premisa no necesariamente muy ardiente. Sin embargo, En Carne Viva, la ampliamente incomprendida adaptación de la novela de Jane Campion, de 2003, puede presentar algunos de los momentos más eróticos del deseo femenino en la pantalla.
Malloy, un detective escueto y de bigote (Mark Ruffalo), y Frannie (Meg Ryan) recrean, en el departamento de ella y a oscuras, un posible atentado en su contra. Parado detrás de ella, él le preguntando muy la ligera si la estrangularon con el brazo izquierdo o derecho; luego, el hombre cambia sus brazos ejerciendo presión detrás de ella, mientras la mujer respira temblorosamente. A través de la fina tela del vestido de verano de Frannie, Malloy pasa una mano por su pezón.
Pero luego la dinámica cambia: ella se da la vuelta, lo mira y dice las palabras mágicas: “está bien”. Mucho antes de que se considerara esperado indicar consentimiento por parte de uno o ambos personajes, Campion ya lo estaba dejando claro.
Campion, cineasta feminista por excelencia, crea una escena de sexo que es también una clase magistral de tensión y liberación sexual, del gato y el ratón, del dominio y la sumisión: es decir, sexy y sin mesura. El incitador estilo de Campion se desarrolla para ofrecer un ritmo propio, una especie de incertidumbre tartamudeante, sin aliento, intermitente, que refleja la propia ambivalencia de Frannie sobre Malloy: ¿es posible que sea un psicópata? Esa es una gran pregunta que tienes que hacerte sobre la persona con la que tienes sexo. Los comentarios leves de asfixia y dominación (“Quítate eso”, le exige Malloy desde la cama mientras ella lo mira en ropa interior) pueden ser una cosa, pero Frannie también puede hacer sus propias demandas: una de ellas es que Malloy use condón.
A principios de los años noventa (una época de juvenilismo en torno al cuerpo de la mujer y de comedias sexuales para adolescentes de mala hechura) Campion se adelantó al deseo femenino, la fantasía de la sumisión y el consentimiento. Las escenas de sexo de En Carne Viva son una lección sobre el hecho de que el sexo seguro y consentido puede ser transgresor y ardiente. Y si el hecho de que Frannie sospeche que el detective puede, de hecho, ser también un asesino suena desagradable, el resultado es una exploración mucho menos preestablecida (y más genuinamente ambigua) de las dinámicas de poder sexual de lo que podría pensarse.
Cualquier mujer heterosexual debe enfrentarse a la idea de que el hombre con el que se acuesta podría matarla: Campion pone en primer plano esta dinámica, sin literalizarla, y nos muestra que el peligro es un elemento potente en una escena de sexo que traspasa los límites y nos deja sin aliento.
— Christina Newland, crítica de cine de The I Paper.
Sed de Sangre (2009)
Dirigida por Park Chan-wook

Muchas de mis escenas de sexo favoritas sirven de inspiración “caliente” para desnudarse y forjar conexiones alucinantes mediante “la bestia de dos espaldas”. Pero incluso las mejores vidas sexuales tienen decepciones, y el trío maldito de Sed de Sangre (2009), de Park Chan-wook, es un recordatorio de lo incómodo, alienante y francamente asqueroso que puede llegar a ser.
Después de que el sacerdote convertido en vampiro Sang-hyun (Song Kang-ho) es manipulado por su amante Tae-ju (Kim Ok-bin) para matar a su odioso y enfermizo marido Kang-woo (Shin Ha-kyun), los dos se acomodan provisionalmente para un respiro sexual.
Desgraciadamente, la culpa los persigue hasta el dormitorio, y el fantasma de Kang-woo se une a ellos en su estrecha cama de agua, con la carne fría y azulada y una nariz permanentemente mocosa goteando sobre sus rostros poco excitados. A pesar de la resolución de continuar y de algunos empellones impresionantemente apasionados, la única persona que disfruta de verdad es el jadeante fantasma, metido con entusiasmo entre las ingles de la pareja.
Sang-hyun intenta asegurar a la mujer que ama que “todo es una ilusión”, pero incluso después de terminar, “la ilusión” es una presencia poderosa, pues el fantasma está tumbado en un feliz resplandor postcoital, mientras la pareja de amantes parece totalmente asqueada del acto que han llevado a cabo.
Lo que Thirst capta no es solo lo existencialmente devastador que puede ser el mal sexo. Más allá de los placeres básicos de la carne, el sexo puede proporcionar un escape de la mundanidad de la existencia y la brutalidad del mundo que te rodea. Por eso, cuando los protagonistas se ven privados de esa posibilidad, la película hace una afirmación escalofriante, aunque hilarante: si incluso en el éxtasis cargas con tus pecados, ¿qué esperanza hay de volver a ser feliz?
Robar a nuestros personajes el potencial de tener un momento trascendental de “la muerte chiquita” es el momento más cruel de Sed de Sangre. Incluso en una película sobre la maldición del vampirismo, ese trío es el recordatorio más contundente de que hay destinos peores que la muerte.
— Leila Latif, presentadora de Verdad y cine y redactora colaboradora de Cine Total.
Weekend (2011)
Dirigida por Andrew Haigh.

Los hombres homosexuales, más que la mayoría de las personas, están acostumbrados a ver su vida sexual abreviada en la pantalla.
Incluso en estos tiempos más permisivos, para el público general, la visión de dos hombres en plena faena sexual conserva esa sensación de tabú: algo que la gente puede tolerar si no tiene que ver cómo es.
Por eso, la mayoría de las veces, la narrativa gay en el cine tiende a ser tímida, evitando el acto u ocultándolo con buen gusto: incluso en películas queer tan emblemáticas como Brokeback Mountain, Moonlight o Call Me by Your Name.
A primera vista, Weekend, el delicado drama rompecorazones de 2011 de Andrew Haigh, sobre una aventura gay de dos noches que anhela ser algo más, parece adoptar el mismo enfoque: tiene prisa por unir a sus amantes.
En los primeros 10 minutos, el solitario socorrista de Nottingham Russell (Tom Cullen) se “liga” al estridente estudiante de arte Glen (Chris New) en un club gay a punto de cerrar, y lo lleva a su casa. Y luego, corte: a la mañana siguiente, los dos están en la cama esperando a que suene la cafetera.
Parece una evasiva, pero Weekend cuenta con dos escenas de sexo más, cada una de las cuales revela más cosas a medida que estos extraños se compenetran más íntimamente, mientras Haigh presta tierna atención a los pequeños gestos e intercambios que rodean al sexo gay: el momento mágico en que la conversación disminuye, se detiene y se disuelve en los preliminares, los tímidos mordiscos en los pezones, el descubrimiento mutuo de llevar el pene de otro hombre a la boca y la búsqueda de una toalla para limpiar el semen.
La escena de sexo final, la más larga, renuncia a los ideales pornográficos en favor de una incómoda superposición de miembros y negociaciones de posición, pero funciona: el orgasmo, cuando llega, es uno por el que han trabajado y para el que han trabajado. Weekend es convencionalmente sexy, sin duda, con sus planos suaves y sútiles de traseros perfectos en movimientos agitados y bocas humedecidas que se encuentran en medio de un éxtasis borroso.
Pero también es inusualmente reconocible, en sintonía con los cuerpos de los hombres homosexuales y lo que realmente hacemos con ellos para un público de una persona. Y eso es aún más excitante.
— Guy Lodge, crítico de cine independiente.
120 Beats per Minute (2017)
Dirigida por Robin Campillo

Ambientada en la tumultuosa epidemia de sida en la década de 1990, 120 Beats per Minute, de Robin Campillo, lleva a la audiencia al centro de la sección parisina de ACT UP, el grupo de defensa contra el sida. El grupo bombardea a las empresas farmacéuticas, reclamando la atención de políticos y burócratas apáticos, realizando protestas en las calles y discutiendo apasionadamente lo siguiente en la agenda, pero también enamorándose y desenamorándose.
A menudo se olvida que el sexo tiene dimensiones políticas, ya sea en la pantalla o fuera de ella, pero aquí es imposible pasarlo por alto, como refleja una escena inolvidable.
Cuando uno de los miembros más francos del grupo, Sean (Nahuel Pérez Biscayart), empieza a ver que su trabajo y su vida llegan a su fin, el resto de los activistas, incluido su amante Nathan (Arnaud Valois), deben planear qué es lo siguiente que les espera.
Todos hacen lo que Sean siempre hubiera querido: irrumpir en una conferencia sobre seguros médicos y lanzar sus cenizas como si fuera una metralla. Al ritmo de un compás, esta acción se estrella con Nathan teniendo sexo por duelo con una amiga y compañera de ACT UP, contraponiéndose con los activistas moviéndose al son de golpes melódicos y pitidos de electrocardiograma.
Mientras las cenizas de Sean vuelan por los aires, el espíritu galvanizador de querer más justicia, más vida y más placer perdura literalmente en el aire. Al desmenuzar sexo y política, deseo y poder, la cámara de Campillo atrapa el polvo de la historia queer.
— Kyle Turner, crítico de cine independiente
Passages (2023)
Dirigida por Ira Sachs
En lo personal, resulta bastante molesto elegir una escena de sexo tan nueva que quizás pocos han visto.
Pero también se siente como el momento indicado, como cuando el éxito de Sundance de Ira Sachs, que se estrenó en enero, se sintió como una sexy premonición.
Justo en el momento en que el discurso en línea sobre el sexo en las películas estaba alcanzando nuevos mínimos históricos, cada vez más puritanos, Passages irrumpió en escena, justo como lo hace Franz Rogowski con un top de malla que dejaba al descubierto su estómago, rebosante de deseo, repugnante de lujuria, inequívocamente empapado de sexo, y de todas las formas en que nos molesta.
Rogowski interpreta al cineasta narcisista Tomas, quien se aleja de su compañero de toda la vida Martin (Ben Whishaw) para irse con Agathe (Adèle Exarchopoulos), un asunto también insostenible dada su tendencia al autosabotaje.
El arreglo triangular tiene un sabor europeo de los años 60, pero las escenas de sexo son deslumbrantemente modernas, tanto eróticamente vívidas como relatablemente prosaicas: esta no es la escena de sexo de cuerpos retorciéndose con un enfoque suave y entre acercamientos delicados a rostros contorsionados en éxtasis.
Estos encuentros, homosexuales y heterosexuales, son severos, a menudo se desarrollan en tomas largas y no dejan de lado las pequeñas colisiones y las incomodidades del sexo real y urgente.
Rogowski interpreta al narcisista cineasta Tomas, que se separa de su pareja Martin (Ben Whishaw) con Agathe (Adèle Exarchopoulos), pero ese romance también resulta insostenible dada la tendencia de Tomas al autosabotaje.
La disposición triangular tiene un sabor europeo de los años 60, pero las escenas de sexo son increíblemente modernas, a la vez eróticamente vívidas y relatablemente prosaicas: no es la escena de sexo de cuerpos retorciéndose en un enfoque suave entre cortes delicados a caras contorsionadas en éxtasis.
Estos encuentros – homosexuales y heterosexuales – son intensos, a menudo se desarrollan en tomas largas, que no eliminan los pequeños choques y torpezas de una follada real y urgente.
De hecho, la más intensa es una secuencia larga e ininterrumpida de la espalda desnuda y las nalgas de Martin empujando su humanidad contra la de Tomas tumbado y casi oculto durante uno de sus reencuentros. Y preguntarás ¿La escena ayuda a que la trama “avance”?
No, pero si esa es tu forma de medir las películas, te ahorro la molestia de ver alguna película: entrar a Wikipedia siempre será una forma mucho más eficaz de enterarte de la sinopsis. Lo que hace la escena es mucho más que eso: estamos viendo sexo, pero estamos viendo un momento prismático en el que el deseo sexual se fragmenta en su espectro constitutivo de ira, lujuria, dolor, ternura, impotencia, ferocidad, euforia y dolor. Es todo un caos, pero está buenísimo.
— Jessica Kiang, crítica de cine independiente
nuestras charlas nocturnas.
La atroz Operación Reinhard y los 30 mil judíos asesinados por los nazis en apenas seis días …
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Los hornos crematorios del campo de exterminio de Majdanek, donde se disponían los cuerpos de los muertos por los nazis en las cámaras de gas. Ciudadanos polacos observan los restos poco después de la rendición de las tropas alemanas
Infobae(H.Martín)(D.Cecchini) — A Lublin le decían “la Oxford judía”. También, “La Jerusalén del Reino de Polonia”. La ciudad, capital del voivodato (o región) que lleva su mismo nombre, está ubicada junto al río Bystrytsia y era centro de grandes investigaciones sobre el judaísmo.
Con el albor de la década del 30 se creó la Yeshiva Chachmel, una escuela rabínica de fama mundial. En 1939 tenía 122 mil habitantes, 42.830 de ellos judíos. Había 12 sinagogas, dos periódicos publicados en yiddish, cien casas de oración privadas, un hospital, un orfanato, un asilo y varias escuelas de esa comunidad.
Más de la mitad de los pequeños emprendimientos eran de judíos. Un tercio de las fábricas también, en especial en los rubros de la peletería, las joyas y el textil.
Cuando los alemanes invadieron Polonia desde el oeste, unos seis mil judíos se desplazaron hacia Lublin, cercana a la frontera con Rusia, para buscar refugio. Pero como era previsible, el 18 de septiembre de 1939 las tropas del ejército nazi ocuparon la ciudad luego de una débil resistencia de los polacos.
En realidad, se terminó diez días antes, cuando los alemanes comenzaron un persistente bombardeo sobre la población civil. Para mantener el orden con mano de hierro, Adolf Hitler designó a Odilo Globocnik como jefe de las SS y de la Policía.
Globocnik era austríaco, un auténtico fanático nazi. Un hombre violento pero de gustos excéntricos. A principios de la década del 30 se unió a las SS y colaboró en la caída del gobierno de su país y la anexión de Austria a la Alemania nazi.
Recompensado por Hitler con un cargo en Viena y protegido por el jefe de las SS, Heinrich Himmler, comenzó a cometer actos de corrupción, a quedarse con el dinero de las familias judías y se granjeó la enemistad de Hermann Goring.
El estilo de vida escandaloso no pudo ser disimulado por Himmler, que lo echó. Se recicló en Polonia, donde combatió en el SS Waffen, un cuerpo de élite, y el propio Führer le dio la segunda oportunidad en Lublin.
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A finales de octubre, un relevamiento señaló que quedaban en Lublin 37.054 judíos. Los cinco mil que faltaban, sobre todo los más jóvenes, habían huido a Rusia. Hitler, con el asesoramiento del ideólogo nazi Alfred Rosenberg y Himmler, puso en marcha el Plan Nisko.
Entre otros tantos delirios, el Tercer Reich se había propuesto primero enviar a todos los judíos a la isla africana de Madagascar. Luego decidieron reemplazar esa idea por asentarlos en Lublin y la ciudad cercana de Nisko. En principio, iba funcionar como una Judenreservant, una reserva judía al estilo de los indígenas norteamericanos.
Pero no fue así. Decenas de miles fueron enviados con ese propósito. Al año siguiente, la idea fue desechada también. Y el cambio fue brutal, mucho peor que una simple acumulación de presos.
El gobernador del voivodato, Lublin Zorner, declaró la institución del gueto de Lublin para la población judía en marzo de 1941.
Lo ubicó en la zona más pobre. Poco después, los oficiales y soldados del ejército del Führer tomaron a los judíos como sus esclavos. Los conminaron a limpiar las calles de los escombros que el desigual ataque había provocado. Eran golpeados e insultados sin motivo alguno.
Los saqueos a sus tiendas y casas se convirtieron en el pan de cada día. Los obligaron a pagar 300 mil zlotys al ejército alemán y a usar un distintivo que los identificara como judíos. A los que tenían casas en las mejores zonas de la ciudad, se los expulsó de ellas. Y el orgullo de Lublin, la biblioteca de la academia talmúdica, fue quemada hasta sus cenizas.
Con todo, la situación del gueto de Lublin no era tan desesperante como la de Varsovia. Puede parecer un sarcasmo, pero no: en Varsovia la situación era mucho más inhumana, si cabe. Era notable como, de a poco, se había iniciado un incipiente intercambio comercial entre los que vivían dentro y los de afuera. Había comida, aunque se propagaban enfermedades como el tifus y el hacinamiento era importante.
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Refugiados de Lublin en una ruta de Polonia durante la ocupación nazi
A mediados de 1941, Himmler, el arquitecto del Holocausto, le ordenó a Globocnik la construcción de campos de concentración para albergar a los judíos, mientras en la ciudad los alemanes se adueñan de propiedades y bienes.
La Operación Reinhardt, como se denominó a la furibunda eliminación física de judíos como dudoso homenaje a Reinhard Heydrich, quien ideó la “solución final” nazis (luego muerto en un atentado), se ponía en marcha. Uno fue el de Belzec, en el distrito de Lublin.
El otro se estableció en un suburbio de la ciudad llamado Majdan, y el nombre será recordado por el horror que allí se vivió: Majdanek, que significa “pequeño Majdan” y quedó bajo la dirección de Karl Otto Koch.
Las obras comenzaron en octubre, así que para principios de 1942, el gueto de Lublin fue dividido. Por un lado (denonimado el “A”) quedaron los desempleados. Del otro, el “B”, aquellos que trabajaban para los alemanes, que eran unos 25 mil. Comenzó la deportación masiva hacia el campo de concentración de Majdanek y, con ella, los asesinatos masivos.
Por orden de Globocnik, las SS colocaban un sello a los habitantes del gueto para identificar a quienes eran trabajadores. Estos eran trasladados al “Gueto B”. El 16 de marzo de 1942 se informó que los judíos que no tuvieran esa marca serían trasladados al campo de concentración de Belzec.
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Odilo Globocnik, el terrible jefe de las SS en Lublin
Los tiempos se aceleraron. La Gestapo le informó al Judenrat (la autoridad judía dentro del gueto) que debían presentarse 1.500 hombres y mujeres por día para ser enviados a trabajar al Este. Les mentían, claro. Con un enorme cinismo, les permitían llevar un equipaje de 15 kg. y también sus joyas y efectos de valor.
Bajo la custodia del Batallón de Policía 101 los llevaban primero a la Gran Sinagoga y luego a una plaza cerca del matadero. Los primeros en ser exterminados fueron los ancianos y los enfermos. A ellos directamente los fusilaron allí mismo.
A la mañana del día siguiente comenzó el envío al campo de exterminio de Belzec. Algunos hacían una escala en Majdanek, donde existía un galpón especial en el que los despojaban de su ropa y de sus bienes. Hasta entonces, los deportados ignoraban cuál era su verdadero destino.
Pero el horror era tan increíble, los nazis habían caído tan bajo en la escala humana, que cuando uno escapó y contó lo que sucedía, nadie lo tomó en serio.
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Restos del campo de concentración de Majdanek en Lublin
El 23 de marzo terminó la llamada Masacre de Judíos de Lublin. En seis días, los nazis habían matado a más de 30 mil prisioneros. Por supuesto, no se detuvieron allí. En Belzec, los métodos del asesinato eran terribles. En seis cámaras que contenían a 750 personas cada una, las víctimas eran gaseadas con monóxido de carbono. Ese campo de exterminio apenas duró 14 meses en funcionamiento, suficientes para asesinar a más de 600 mil judíos.
El fin de Belzec no se debió a un súbito cargo de conciencia, sino a la misma masividad de los crímenes: el campo se llenó de cadáveres y el hedor de la carne putrefacta era indisimulable. Globocnik ordenó exhumarlos y prenderlos fuego, pero era demasiado tarde. Para ocultar pruebas, se decidió arar la tierra y pretender que se trataba de una granja.
Majdanek, en principio, estaba destinado a los prisioneros que realizaban trabajos para las distintas fábricas de armamento y suministros de los nazis. Allí fueron enviados, por ejemplo, entre 18.000 y 22.000 judíos luego de la destrucción del gueto de Varsovia.
Se produjo una sobrepoblación, y los jerarcas nazis no dudaron: la solución final también se aplicó allí. Con una diferencia: en las dos cámaras de gas de Majdanek se comenzó a usar Zyklon B. Con él mataban a los que estaban muy débiles para trabajar.
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Una torre de guardia en el campo de concentración de Majdanek, en Lublin
Los nazis, hacia 1943, habían comenzado a dar señales de nerviosismo. La guerra ya no era una sucesión de triunfos ni países conquistados. Al alzamiento del gueto de Varsovia se le sumaron signos de resistencia ante las deportaciones a los campos de exterminio en los guetos de las ciudades de Bialystoy (en agosto de 1943) y Vilna (en septiembre del mismo año).
También, en agosto y octubre, hubo levantamientos en los centros de detención de Treblinka y Sobibor. Entonces, Himmler tomó la decisión de exterminar a todos los prisioneros de Majdanek y a los judíos que aún quedaban en Lublin.
El 3 de noviembre de 1943 tuvo lugar la Operación Erntefest, durante el Festival de la Cosecha. A Lublin fueron enviadas tropas especiales de las SS y fusilaron a 18 mil judíos. Ocho mil de ellos provenían de Majdanek. El resto eran deportados de Lublin o de otros campos de concentración. Para evitar que se oyeran los gritos y los disparos, pusieron música a todo volumen en altavoces.
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Tumba en Majdanek en recuerdo de la masacre de la Operación Erntefest
En 1998, un exmiembro de las SS llamado Alfons Götzfried, de 79 años, confesó que aquel noviembre dio muerte, por su propia mano, a 500 judíos, entre ellos mujeres y niños. Sin embargo, como los fiscales de Stuttgart no pudieron probarlo, sólo fue condenado a 10 años de prisión por “asistir” en las muertes.
Y como había pasado 11 años en una prisión soviética después de la guerra, salió caminando del tribunal. Sólo 15 de los 1300 carceleros alemanes de Majdanek fueron enjuiciados.
Cuando terminó la guerra, de los 42 mil judíos de Lublin sólo habían sobrevivido unos 200.
– El horror de Belzec, el campo de exterminio nazi donde sólo sobrevivieron dos personas
“Nos movíamos en círculos como gente que no tiene ya voluntad. Éramos una masa. Sé unos pocos nombres, pero no muchos. Quién era quién y cuáles eran sus nombres, en cualquier caso, era una cuestión completamente indiferente.
Al mismo tiempo que los gemidos de la gente que estaba siendo asfixiada en las cámaras era audible, la orquesta seguía tocando…”, escribió Rudolf Reder, industrial, químico y judío austrohúngaro, sobre sus días en el campo de exterminio de Belzec, en la Polonia ocupada por los nazis.
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Ejecución masiva en el campo de concentración Belzec, en Polonia. Más de medio millón de personas murieron allí en los 14 meses en que funcionó entre el 17 de marzo de 1942 y 1943
Escribió estas líneas y muchas más en 1946, en el único testimonio que existe sobre lo que ocurrió allí entre marzo de 1942 y mayo de 1943, el tiempo que funcionó
En esos catorce meses la maquinaria de muerte de Belzec, con sus tres cámaras de gas, acabó con la vida de alrededor de medio millón judíos y de un número no determinado de gitanos, romaníes y prisioneros soviéticos.
El abrumador peso de esa cifra se hace aun más horroroso cuando se lo compara con la cantidad de sobrevivientes: solamente dos.
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Chaim Hirszman fue uno de los dos sobrevivientes de Belzec, pero no alcanzó a contar la historia. Tras la ocupación soviética de Polonia se unió a la milicia estalinista y fue fusilado durante una insurrección anticomunista en marzo de 1946
Uno de ellos fue Reder, el otro se llamaba Chaim Hirszman y no alcanzó a contar la historia. Tras la ocupación soviética de Polonia se unió a la milicia estalinista y fue fusilado durante una insurrección anticomunista en marzo de 1946.
Belzec fue desmantelado el 8 de mayo de 1943 y la mayor parte de los oficiales de las SS que lo operaban fueron trasferidos a los campos de Sobibor Treblinka y Poniatowa. Antes, se borró toda huella de su existencia: destruyeron las barracas, las oficinas y las cámaras de gas, deforestaron el terreno y hasta construyeron una granja a manera de cobertura.
Solo la memoria de Reder permitió ubicar el terreno donde funcionó ese brutal mecanismo de relojería de la solución final.
– La metamorfosis
Belzec estaba situado a 160 kilómetros en el sudeste de Varsovia, entre las ciudades de Zamosc y Lvov.
En 1940, los alemanes crearon una serie de campos de trabajo a lo largo del río Bug que, hasta la invasión alemana de la Unión Soviética en junio de 1941, constituía la línea de demarcación entre la Polonia ocupada por Alemania y la ocupada por los soviéticos.
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Parte del grupo de los oficiales de la SS en el campo de exterminio, frente al edificio donde vivió y trabajó el comandante de Belzec, Christian Wirth
El cuartel general de este complejo era un campo de trabajo que se había creado en las afueras del pueblo de Belzec. Allí iban a parar los judíos deportados del distrito de Lublin, miembros del gobierno general polaco y resistentes capturados para construir fortificaciones y zanjas antitanques a lo largo de la ribera del río.
Así fue hasta fines de 1940, cuando llegó desde Berlín la orden de desmantelarlos. Con el lanzamiento de la Operación Barbarroja, esa línea de defensa ya no sería necesaria: Adolf Hitler pensaba expandir su “espacio vital” por todo el territorio polaco y hasta bien adentro de la Unión Soviética.
En noviembre de 1941 –ya lanzada la invasión a la Unión Soviética- la Administración Central de Construcción de las SS del distrito de Lublin comenzó la construcción de un campo de exterminio aprovechando la estructura básica del viejo campo de trabajo.
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Christian Wirth, el primer comandante del campo de exterminio
La solución final estaba en marcha y la elección del lugar se debió a que tenía buenas conexiones ferroviarias y estaba cerca de ciudades con importantes poblaciones judías, como Lublin y Lvov.
Los primeros trabajos estuvieron a cargo de obreros polacos, que después fueron reemplazados por judíos que hacían trabajos forzados. Fueron ellos los que levantaron las seis cámaras de gas, sin saber de qué se trataba.
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El monumento que hoy recuerda el sitio del antiguo campo de exterminio de Belzec en Polonia. El campo fue diseñado para asesinar a la mayor cantidad de judíos lo más rápido posible
Para febrero de 1942 las instalaciones quedaron terminadas, pero todavía faltaba probar las cámaras. Los conejillos de indias que eligieron las SS fueron los mismos trabajadores judíos que las habían construido.
Las primeras pruebas se hicieron con monóxido de carbono embotellado, porque el primer comandante del campo, Christian Wirth, conocía la experiencia primigenia de las camionetas de gaseo del centro de exterminio de Chelmno.
El 17 de marzo de 1942 comenzaron las operaciones de exterminio a nivel masivo.
– Un relato de Reder
Cuando llegó trasladado a Belzec, en agosto de 1942, Rudolf Reder tenía 42 años pero estaba en buen estado físico. Eso lo salvó de ir directamente a una cámara de gas y fue destinado a un grupo de trabajo.
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Rudolf Reder tenía 42 años pero estaba en buen estado físico. Eso lo salvó de ir directamente a una cámara de gas y fue destinado a un grupo de trabajo
“Yo pertenecía al personal de muerte permanente. Éramos en total unos quinientos. Solamente 250 eran ‘trabajadores capacitados’, pero de estos, doscientos trabajaban en labores para las cuales no se necesitaba ser un especialista: cavando fosas y arrastrando cadáveres. Nosotros cavábamos las fosas, las enormes sepulturas masivas, y arrastrábamos los cadáveres (…)
Además de cavar las fosas, la tarea del personal de muerte era tirar de los cadáveres hacia fuera de las cámaras, arrojarlos en una gran pila, y luego arrastrarlos desde allí hacia las fosas. El terreno era arenoso. Se necesitaban dos trabajadores para arrastrar un cadáver. Teníamos correas de cuero con hebillas.
Poníamos las correas sobre los brazos de los cuerpos y jalábamos. Las cabezas quedaban con frecuencia atrapadas en la arena. Teníamos la orden de arrojar los cuerpos de los niños pequeños sobre nuestros hombros de a dos por vez y llevárnoslos de esa manera.
Dejábamos de cavar sepulturas cuando arrastrábamos cadáveres. Mientras cavábamos sepulturas, sabíamos que miles de nuestros hermanos se estaban asfixiando en las cámaras”, escribió.
– Dos zonas y un “tubo” mortal
Gracias a la memoria de Reder, se pudo reconstruir que el campo de exterminio estaba dividido en dos zonas.
Una estaba destinada a la administración y la recepción de los prisioneros. La otra era un área separada, donde las SS podían llevar a cabo asesinatos masivos sin que los vieran las víctimas que aguardaban en la zona de recepción. Un estrecho camino vallado, llamado el “tubo” conectaba las dos secciones del centro de exterminio.
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Los judíos polacos antes de la ejecución eran escoltados por soldados alemanes al lado de una zanja
“Con cada transporte, era todo igual que como había sido con el mío. Se les ordenaba desvestirse, las pertenencias quedaban en el patio, el jefe del campo siempre pronunciaba su engañoso discurso. La gente siempre se animaba en ese momento, y yo veía el mismo brillo de esperanza en sus ojos. La esperanza de que fueran a trabajar.
Pero un instante después, los pequeños eran arrancados de sus madres, los ancianos y los enfermos eran arrojados sobre parihuelas, hombres y jóvenes mujeres eran aguijoneados con las culatas de los rifles más y más adelante a lo largo del sendero cercado que conducía directamente hacia las cámaras, y las mujeres desnudas eran dirigidas con la misma brutalidad hacia otras barracas, donde se les rasuraba el pelo.
Yo puedo decir con toda precisión en qué momento cada uno de ellos comprendía que era lo que les aguardaba, y el terror, la desesperación, los gritos y los gritos horribles, mezclados con las notas de la orquesta”, relató en 1946.
– La Operación Reinhard
El campo de exterminio de Belzec fue el primer eslabón de la Operación Reinhard, como se llamó la masacre planificada de judíos en aquellas áreas de Polonia que no se anexionaron a Alemania, y que tuvo lugar principalmente en los centros de exterminio de Treblinka, Sobibor y Belzec.
Se inició a finales de 1941 y pasó a llamarse Operación Reinhard en honor a Reinhard Heydrich, el principal artífice de la “solución final” de los nazis, muerto en un atentado.
Incluyó operaciones de exterminio entre marzo y mayo de 1943 en Belzec; entre mayo de 1942 y octubre de 1943 en Sobibor; y entre julio de 1942 y octubre de 1943 en Treblinka.
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La puerta principal en el sitio de Belzec, el campo de exterminio nazi que funcionó entre 1942 y 1943. «Recuerdo el terror, la desesperación, los gritos y los gritos horribles, mezclados con las notas de la orquesta”, relató Reder en 1946
En total, el Museo Conmemorativo del Holocausto en los Estados Unidos estima que durante su desarrollo fueron asesinados 1,7 millones de judíos, además de un número desconocido de polacos no judíos, romaníes y prisioneros de guerra soviéticos.
La maquinaria de muerte fue similar en los tres campos. En su testimonio lo contó así:
“Los hombres eran conducidos primero, con bayonetas, estoqueados a medida que corrían hacia las cámaras de gas. Los askars (ucranianos que colaboraban con los nazis) contaban 750 dentro de cada cámara.
Al tiempo de haberse llenado las seis cámaras, la gente de la primera cámara ya había estado sufriendo durante unas dos horas.
Tan sólo cuando el total de las seis cámaras estaba tan atestado de gente que resultaba difícil cerrar las puertas, se hacía arrancar el motor”.
– “Mi corazón se quebraba”
En su relato testimonial de 1946, Rudolf Reder se detiene especialmente en el tratamiento que recibían las mujeres y los niños en el campo. No se trataba solo de ejecuciones sino también de saqueo. Su relato desgarra:
“Todas las mujeres eran rasuradas antes de ser asesinadas. Eran conducidas como un rebaño de ganado hacia las barracas, y el resto esperaba su turno afuera, desnudas y descalzas, aún en el invierno y en la nieve. Las lágrimas y la desesperación se apoderaban de las mujeres. Aquí es cuando comenzaban los gritos y las lamentaciones.
Las madres apretaban a sus niños contra ellas, perdían la razón. Mi corazón se quebraba, cada vez, no podía soportar lo que veía. El grupo de mujeres rasuradas era conducido hacia delante y otras pisaban sobre el cabello de diferentes colores que cubría todo el piso de las barracas como una gruesa alfombra de felpa.
Una vez que todas las mujeres del transporte habían sido rasuradas, cuatro trabajadores utilizaban escobas hechas de tilo para barrer y reunir todo el pelo en una única pila multicolor, tan alta como la mitad de la habitación. Cargaban con sus manos el cabello en bolsas de yute y las enviaban al almacén”, contó.
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Guardias alemanes en el campo de concentración de Belzec. Uno de ellos toca una mandolina como cuando mandaban a los prisioneros a las cámaras de gas
Para los hombres que prolongaban de a un día por vez sus vidas haciendo trabajos forzados, como los cavadores de tumbas, esas muertes significaban una tortura adicional, que llegaba a lo intolerable.
“El personal estaba constituido fundamentalmente por gente cuyas esposas, niños y mayores habían sido gaseados. Muchos se las habían arreglado para conseguir un talit (manto de Oración) y tefilín del almacén, y después de que echaran el cerrojo a las barracas por las noches, en los camastros escuchábamos el murmullo de la oración de Kaddish (oración por el alma de los muertos). Decíamos plegarias por los muertos. Después reinaba el silencio. No nos quejábamos; estábamos totalmente resignados”, relató Reder.
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Boceto de la distribución del campo de exterminio de Belzec realizado por el sobreviviente Rudolf Reder
– Borrar las huellas
Se calcula que en los dos primeros meses de funcionamiento el campo de exterminio de Belzec se cobró 93.000 vidas en las cámaras de gas. Todos esos cadáveres fueron a parar a fosas comunes que se iban expandiendo a lo largo de los terrenos, que se transformaron literalmente en tierras sostenidas por un subsuelo de cuerpos, cuya descomposición generaba gases que hacían irrespirable el aire de Belzec y sus alrededores.
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Dos judíos polacos sentando en la nieve antes de ser asesinados, en el fondo los soldados alemanes
En octubre de 1942, por orden de Odilo Globocnik, jefe de la policía y de las SS en el distrito de Lublin, se realizó una monumental operación de exhumación de cuerpos para quemarlos en hornos al aire libre.
Por un lado, buscaba contrarrestar el fenómeno de los gases, aunque el olor de los cuerpos quemados también resultara insoportable; por el otro, borrar las huellas del exterminio de miles de personas.
Reder alcanzó a ver este proceso antes de ser trasladado en noviembre de ese año a otro campo de concentración, lo que probablemente le salvó la vida, ya que Belzec estaba pensado para que no hubiera sobrevivientes.
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El memorial construido en el sitio del antiguo campo de exterminio de Belzec. Los alemanes mandaron a destruir todo, pero la memoria de un sobreviviente permitió reconstruir el horror vivido
Cuando en julio de 1944, las tropas soviéticas llegaron a Belzec no quedaban huellas de la maquinaria de exterminio que había funcionado allí.
Solo perduraba en la memoria de un hombre que también escribió:
“Íbamos haciendo mecánicamente todos los movimientos de esa vida horrible mientras la orquesta seguía tocando”.
Rudolf Reder fue el único que vivió para contarlo. Murió en octubre de 1977 en Canadá, a los 96 años.
nuestras charlas nocturnas.
Eroticosas …

elmundo.es(M.Masdeu) — ¿Cuánto se supone que debe durar el buen sexo? ¿Cuánto duras tú en la cama? ¿Estás por encima o por debajo de la media? Te explicamos la duración del acto sexual según la ciencia y cuánto debería durar un buen polvo según nuestras expectativas.
Muy probablemente alguna vez te habrás preguntado cuánto tiempo dura, o se supone que tiene que durar, el buen sexo. ¿Una hora y media? ¿Un cuarto de hora? Muchas han sido las personas que a lo largo de la historia se han preguntado cuánto debe durar el acto sexual para ser considerado satisfactorio para ambas partes.
Tras decenas de estudios realizados a lo largo de años y años, los expertos en sexología humana afirman que la única conclusión a la que se ha podido llegar es que el sexo en pareja dura un promedio de entre cinco y siete minutos. ¿Estás en la media?
– Duración del acto sexual según la ciencia

El mayor estudio que se ha realizado sobre cuánto debe durar la relación sexual es de 2005 y se publicó en el Journal of Sexual Medicine.
El estudio, llevado a cabo por expertos holandeses, analizó a 500 parejas a las que pidieron que pusieran el cronómetro cuando el pene se introducía en la vagina y que dieran al stop cuando salía de ella.
Al recoger todos los datos, los investigadores descubrireron que había una gran variedad en los tiempos de duración del acto sexual según cada pareja, que iban desde los 33 segundos hasta un máximo de 44 minutos.
Así pues, y según este estudio, no existe una duración de la relación sexual que se pueda considerar «normal». Sin embargo, al hacer una media de todos los coitos analizados, se estimó que la duración más habitual era de 5,4 minutos en parejas heterosexuales.
– Expectativas y realidad, nada que ver
Todos tenemos muchas expectativas puestas en la duración de una relación sexual y estas expectativas poco o nada tienen que ver con la duración real del mismo. Recientemente la web británica Saucy Dates, que se dedica a organizar citas, realizó una encuesta a un total de 3.863 hombres y mujeres para descubrir cuánto tiempo les gustaría que durase la relación sexual.
Los resultados no dejan de ser sorprendentes, pues muestran el abismo existente entre realidad y deseo. Al preguntar cuánto tiempo les gustaría que durase el sexo, las mujeres respondieron una media de 25 minutos y 51 segundos; casi media hora. Los hombres respondieron algo similar, 25 minutos y 43 segundos.
Y, en cambio, al preguntar a los hombres participantes en el estudio cuánto duró la última relación sexual que tuvieron antes de participar en esta encuesta, los investigadores se dieron cuenta de que el hombre promedio de cualquier país y de cualquier edad no puede acercarse a la duración ideal.
– ¿Estás por encima o por debajo de la media?
La ciencia afirma que los humanos duramos un promedio de cinco minutos de coito y queremos aguantar hasta los 13. Y, sin embargo, nos seguimos preguntando si estamos en la media porque tan malo puede ser durar poco como alargar demasiado el tema.
En la revista Melmagazine se realizó una encuesta en la que se preguntó a unas 50 mujeres cuánto querían que durase el acto sexual. Las respuestas fueron muy diferentes según si la mujer estaba casada o soltera. Y, sin embargo, a pesar de la gran diferencia entre las respuestas, se encontró un patrón común: la mayoría querían que el coito durase menos de 30 minutos.

– La duración ideal del sexo
Teniendo en cuenta los últimos estudios realizados sobre el tema, se puede afirmar que el acto sexual debería durar entre 5 y 30 minutos. Ello no quiere decir que el coito debe durar este tiempo, sino que puede abarcar toda la realción sexual.
Es decir, si los preliminares se alargan y duran mucho, puede que sea suficiente con un coito de tres minutos para que ambas partes, tanto el hombre como la mujer, queden satisfechos. O puede que los preliminares sean breves y se alargue el momento del coito. Todo ello dependerá de cada pareja. Así pues, la duración ideal del sexo es muy sujetiva. Lo importante, dicen algunos, es disfrutarlo y olvidarse del tiempo transcurrido.
– Edging: conoce esta técnica sexual para tener mejores orgasmos
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La técnica del edging se utiliza para lograr orgasmos más intensos y que el sexo dure más tiempo. Consiste en acercarse al límite cuando se está en el punto orgásmico de no retorno, detenerse por un minuto, y volver a reiniciar la acción.
Con esta técnica, se experimenta un tipo de placer psicológico porque, según los expertos, es muy parecido a estar en una montaña rusa: justo cuando estás en el punto más alto, casi llegando el orgasmo, vuelves a bajar antes de llegar, y el proceso se repite varias veces hasta llegar al clímax.
El objetivo de aplicar la técnica del edging es hacer que el sexo dure más, alargar la sensación del orgasmo y lograr que se sienta más intenso. Pero, para conseguirlo, hay que centrar la mente y mantenerla enfocada en el ahora. Esta concentración y este enfoque no solo ayudan a que la técnica resulte más sencilla, sino que también permiten a la persona disfrutar plenamente de todas las sensaciones placenteras durante el sexo.
La pueden practicar tanto hombres como mujeres, solos o en pareja, ya que tiene muchos beneficios para conocer mejor las reacciones de nuestro cuerpo y poder abrirnos al placer, eliminando bloqueos y adquiriendo más confianza en nosotros mismos.
La mejor manera de averiguar cómo funciona esta práctica es probarla durante la masturbación. Después de practicar el edging en tu propio cuerpo, puedes explicar a tu pareja de qué se trata, para luego experimentarla juntos.

– Pasos para realizar la práctica de edging tú solo/a
- En primer lugar, prepara un entorno ideal. Cierra las puertas, apaga las luces, pon algo de música, usa un difusor de aceite para la atmósfera, incienso, etc.
- Ponte en el estado de ánimo acorde. Cierra los ojos y empieza a tocarte hasta que tu pene se endurezca o tu vagina se lubrique.
- Empieza a masturbarte. Acaricia tu pene, estimula tu clítoris o cualquier otra cosa que sepas que puede hacer lograr el orgasmo.
- Cuando sientas que estás a punto, debes detener la estimulación. Retira tus manos o disminuye la velocidad de los movimientos. Respira hondo o abre los ojos, si es necesario.
- Vuelve a centrarte en cómo o qué es lo que te ha encantado. Toma nota de cómo cambia tu cuerpo: ¿te sientes más tenso? ¿más excitado? ¿temblando?
- Empieza a tocarte de nuevo o a masturbarte más rápido. Después de tu descanso, repite los primeros pasos . Haz esto hasta que te sientas listo para el orgasmo.
¡Déjalo ir! Permítete llegar al orgasmo. Es posible que notes que tu orgasmo dura más o es más intenso. Presta mucha atención a la sensación y si la práctica ha generado alguna diferencia en cuanto al placer experimentado.
– Edging en pareja
- Excítate, ya sea a través de tus preliminares favoritos o adoptando posiciones con tu pareja. Podéis probar con el sexo oral, estimulando el punto G, lamiendo o acariciando los pezones, o cualquier otra cosa que os estimule.
- Comunicaos entre vosotros para daros pistas de cuándo se acercan vuestros respectivos orgasmos.
- Reducid o detened por completo la estimulación hasta que regresar a una meseta.
- Iniciad el proceso de estimulación nuevamente. Repetid el paso 3, hasta que estéis listos para llegar al orgasmo.
– Beneficios de la práctica de edging
Seguidamente, describimos los principales beneficios de la técnica del edging para lograr orgasmos intensos. ¡Conócelos!
– Aprender a controlar la eyaculación precoz
A diferencia de la disfunción eréctil, que en la mayoría de los casos es de origen orgánico, la eyaculación precoz es un comportamiento, no un trastorno.
Al practicar la técnica durante el acto sexual o la masturbación, evitando llegar al clímax cuando se está a punto de llegar, representa una forma muy útil de aprender a controlar la eyaculación precoz. También para los que quieren un mejor rendimiento sexual y disfrutar del acto por más tiempo.
– Ayuda a tener un orgasmo
Para muchas mujeres, tratar de tener un orgasmo puede sentirse como una gran presión que genera ansiedad.
Varios estudios han arrojado como resultado que las mujeres que se masturban alcanzan el orgasmo con mayor frecuencia. Practicar la técnica del edging al masturbarse ofrece la oportunidad de conocer mejor el propio cuerpo y lo que realmente desencadena el orgasmo cuando se trata de placer. Además, intensifica el orgasmo tanto en hombres como en mujeres.
– Aumenta la resistencia sexual
Un estudio realizado en 2019 encontró que las mujeres tardan un promedio de 13 minutos y 25 segundos en tener un orgasmo real, casi tres veces más que los hombres.
El edging puede ayudar a la pareja a sincronizarse, ya que la técnica puede mejorar la resistencia masculina y ayudar a la pareja a tener una mayor satisfacción sexual y disfrutar de relaciones más duraderas.
– Aumenta la autoconciencia
Al practicar la técnica, se es más consciente del propio cuerpo, de qué es lo que os excita y de saber cuánto tiempo lleva lograr un orgasmo. Además, estar presente aquí y ahora en todo momento ayuda a desarrollar la confianza en tu cuerpo, a sintonizar con él y a tener un sentido de autoconciencia.
Es muy importante que primero lo sientas en tu cuerpo practicando en solitario, así como sentirlo y comprenderlo. Después, lo podrás compartir con tu pareja.
– Preguntas curiosas sobre el semen: desvelamos las más frecuentes

Existe un tema muy tabú en nuestra sociedad que es el de hablar sobre el semen. Este líquido viscoso y blanquecino que los hombres empiezan a producir durante la pubertad y que se produce durante la eyaculación ha sido, desde siempre, motivo de muchas creencias y mitos.
Si hablar del semen en sí ya resulta difícil a la mayoría de las personas, todavía lo es más hablar sobre qué ocurre o qué deja de ocurrir si este líquido se traga durante la relación sexual.
¿Qué sabor tiene? ¿Se puede cambiar? ¿Es peligroso tragarse el semen? Existen muchas dudas en relación al líquido que contiene los espermatozoides masculinos, pues al ser un tema tan mal considerado, se habla muy poco de ello y, por lo tanto, existe mucha desinformación y falsas creencias entorno a ello.
– Algunos datos curiosos sobre el semen
El semen es un líquido de color blanquecino o ligeramente amarillento que se alberga en la vesícula seminal. Tiene un aspecto viscoso y su olor y sabor pueden cambiar de un individuo a otro. Esta sustancia contiene las células reproductivas masculinas, los espermatozoides, que se producen en diferentes glándulas del aparato genital masculino y se juntan en el momento de la eyaculación, cuando el líquido es expulsado a través de la uretra.
La calidad y cantidad de espermatozoides también varía de un hombre a otro y factores como la contaminación, el tabaquismo o seguir una dieta poco saludable influyen en ello, reduciendo su cantidad y calidad. En cambio, seguir una dieta rica en ácidos grasos Omega-3 y antioxidantes podría, por el contrario, mejorar la fertilidad del hombre.

En relación con la sexualidad, el semen es motivo de muchas dudas por si se traga o no y qué efectos puede tener hacerlo. Es importante saber, en este sentido, que tragarse el semen durante una relación sexual, tanto si se tiene sexo oral como si se hace al finalizar la eyaculación, no tiene efectos negativos sobre el organismo.
Debes saber, además, que el semen es un fluido corporal y, como tal, su composición, olor y sabor pueden variar de una persona a otra. Esa es la razón fundamental de que este sepa diferente en función de la persona que lo produce, lo que también influye en lo agradable o no que puede resultar tragarlo.
Las 6 dudas más curiosas sobre el semen
1. ¿Es nutritivo tragarse el semen?
Diversos estudios han demostrado que tragar semen podría ser nutritivo. El esperma humano contiene proteínas, enzimas, fructosa y vitaminas C y B12, por lo que, en teoría, sí que es nutritivo. El problema es que las eyaculaciones son de pocos mililitros, con lo que representan una cantidad tan pequeña que su impacto nutricional en el cuerpo es casi nulo.
2. ¿Tiene propiedades antidepresivas?
Sí, el semen tiene propiedades antidepresivas, pues contiene principios que ayudan a estimular el estado de ánimo como la serotonina, la oxitocina, la prolactina y el cortisol. Así pues, toma nota de que contiene hormonas que pueden afectar al humor y que pueden llegar al torrente sanguíneo. Sin embargo, aunque estas propiedades sean reales, es importante recalcar que no existe una evidencia de que estos químicos sean lo suficientemente fuertes para impactar directamente sobre el estado de ánimo de las personas.
3. ¿Su sabor es bueno, malo o neutro? ¿Se puede cambiar?
El sabor del semen es difícilmente descriptible y depende de cada individuo. Cierto es que la alimentación influye en ello y, según algunos sexólogos, existen ciertos alimentos que pueden hacer más o menos agradable su sabor. Por ejemplo, algunas frutas como la piña o la papaya pueden endulzar el sabor del semen. En cambio, otros alimentos como la carne, la cebolla, el ajo o algunas especias pueden hacer que tenga un sabor más amargo.
4. ¿Se puede mejorar el sabor del semen?
Toma nota de que seguir una dieta rica en verduras, hortalizas como el tomate, frutas como la piña o los arándanos, té verde o bebidas azucaradas puede hacer que el sabor del semen sea más suave y agradable. En cambio, otros alimentos como los espárragos, las espinacas o el café, empeoran su sabor. Y toma nota de que el tabaco y el alcohol no solamente empeoran el sabor de esta sustancia, sino que merman su calidad y cantidad. Si quieres asegurarte de practicar sexo oral y gozar de un sabor agradable, puedes optar por usar lubricantes de sabores. Puede parecer una obviedad, pero funcionan de forma óptima y aportan un plus de seguridad.
5. ¿Tragarse el semen puede dejar embarazada a una mujer?
Claro que no. Debes saber que el semen, una vez se traga, debe pasar por el estómago y una vez allí, el ph ácido destruye los espermas. Además, el tuvo digestivo no está conectado con el útero, por lo que resulta prácticamente imposible lograr un embarazo al practicar sexo oral. Para que tenga lugar el embarazo, el semen debe estar en la vagina. Así pues, al tragarse el semen durante una relación sexual no existe ninguna posibilidad de que los espermatozoides alcancen el óvulo.
6. ¿Es peligroso contraer infecciones al tragarse el semen?
Pues sí, el peligro que hay a la hora de tragarse el semen durante una relación sexual es que se pueden contraer algunas enfermedades de transmisión sexual. En el caso del VIH, las posibilidades de contraer este virus a través del sexo oral son muy bajas. Sin embargo, no son nulas. Sí que existen, por otro lado, otras patologías que se pueden contagiar de forma más fácil a través del sexo oral: la sífilis, el herpes, la gonorrea y la clamidia. Para evitar contraer una de estas enfermedades infecciosas o bien se está seguro/a de que la otra persona no padece ninguna de estas enfermedades o, ante la duda, lo más aconsejable es utilizar preservativos.
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Los 5 planos eróticos: qué son y cómo encontrar el tuyo …

Selecciones Readers Digest(Lilo) — Obtener más información sobre nosotros mismos y nuestras vidas siempre ha demostrado ser valioso para nosotros. Acudimos a terapia para comprender mejor por qué pensamos de la manera en que pensamos y hacemos las cosas que hacemos. Tomamos evaluaciones de personalidad para determinar para qué tipo de trabajos podríamos ser adecuados o hacia los que nos inclinamos. Descubrimos nuestros lenguajes de amor para poder comunicar cómo queremos experimentar el amor y el afecto.
Tiene sentido que los métodos para comprender nuestros propios pensamientos y comportamientos y los de los demás también puedan ser herramientas increíblemente útiles para mejorar nuestra vida sexual y nuestro potencial de placer.
– ¿Qué es un plano erótico?
Un plano erótico es un mapa de excitación de tu estilo sexual principal, que incluye los tipos de placer que disfrutas, lo que te excita, lo que te desanima y lo que te hace alcanzar el orgasmo . Hay cinco planos eróticos: enérgico, sensual, sexual, pervertido y cambiaformas.
El concepto fue desarrollado por la sexóloga somática Jaiya a partir de sus dos décadas de estudio e investigación clínica sobre la sexualidad, la excitación y el placer. A lo largo de su trabajo, Jaiya notó ciertos patrones en el deseo y la excitación, que ella conceptualiza como cinco arquetipos sexuales o “modelos”. Según su teoría, descubrir el tuyo puede ayudar a aumentar la autoconciencia, la compasión, la comunicación y el placer erótico en tu vida sexual.
“Puede ayudar a mis clientes a comprender dónde y por qué están, sexualmente, en esta etapa de su vida y dónde quieren estar, y crea un lenguaje para que reconozcan y comuniquen sus necesidades y deseos para que puedan ser satisfechos”, explica. Camilla Davis, MEd , sexóloga y entrenadora certificada de Erotic Blueprint.
– Los 5 planos eróticos
Por lo general, uno o dos de los cinco planos eróticos emergen como tus planos principales, según Tosh Patterson, MEd, un Entrenador de Planos Eróticos certificado, aunque no es raro tener un poco de cada tipo. “Nuestro plan principal representa la ruta más rápida hacia tu erotismo, mientras que tu secundario abre otro camino y respalda tu placer”, agrega Davis.
Tu modelo erótico también puede cambiar dependiendo de dónde te encuentres en las diferentes etapas de tu vida o puedes sentirte intrigado por los otros modelos y desear explorar más o expandir tu vida sexual.
Cada modelo también tiene un lado sombrío , que Jaiya describe como creencias, juicios y sentimientos que impiden que disfrutes de tu cuerpo y mente eróticos y te impiden experimentar el deseo y el placer.
Aquí hay un desglose de cada plano:

– Energético
Para el modelo energético, la energía es de lo que se trata. Las personas con este modelo se excitan con el espacio, la anticipación y las burlas. Según Patterson, los energéticos también suelen ser hipersensibles y, por lo tanto, menos contacto es más.
“Tienden a preferir el contacto ligero, el contacto visual, el uso de la respiración, etc.”, dice Deborah Davis, MEd , sexóloga clínica certificada y entrenadora de modelos eróticos.
Las personas con el patrón energético a menudo experimentan estados alterados, tienen orgasmos de cuerpo completo no genitales y orgasmos sin ser tocados , agrega. Profundizando más, también pueden ser más intuitivos, y sus conexiones sexuales suelen ser experiencias profundamente emocionales o espirituales . Como resultado, según Deborah Davis, “la energía puede requerir una sensación de seguridad que les permita mantener la excitación”.
Cómo prosperar: si eres un modelo energético, no subestimes el poder de tu respiración, dice Lauren Johnson, educadora sexual y cofundadora de la marca de bienestar sexual Berry Lemon . “Siempre ponte a tierra y respira profundamente durante el sexo”, recomienda. También recomienda a las parejas que prueben la respiración sincronizada para aumentar la intimidad y el potencial orgásmico.
La sombra del Energético: Para el modelo energético, su lado oscuro puede expresarse como abrumador, ansioso y cerrado cuando las cosas comienzan a moverse demasiado rápido o si la persona se siente sobreestimulada. Debido a su tendencia a la sobreestimulación, es posible que los energéticos deseen intentar introducir lenta y progresivamente más contacto físico en sus experiencias sexuales.
– Sensual
El modelo sensual tiene que ver con las vibraciones. Se excitan al explorar y entretener todos sus sentidos durante la intimidad sexual y erótica: el gusto, el olfato, el tacto, la vista y el oído.
“Para los sensuales, establecer el estado de ánimo es muy importante”, dice Domina Doll, entrenadora de sexo y empoderamiento. “Puede que disfruten armando un hermoso espacio, encendiendo velas o poniendo música”.
A este tipo realmente le gusta saborear la experiencia y absorber la atmósfera. Pueden deleitarse con varios tipos de juegos que mejoran, provocan o privan a los sentidos.
Cómo prosperar: Por suerte para el modelo sensual, existe todo un género de juego y exploración sexual dedicado a los sentidos: el juego de sensaciones. Algo tan simple como una venda en los ojos también puede ser muy útil; al privar a un sentido, aumenta la experiencia y la sensibilidad de los demás. Megwyn White, sexóloga clínica y directora de educación de Satisfyer , también recomienda jugar con la temperatura: “Prueba con cubitos de hielo, velas de masaje o un juguete caliente”.
La sombra de Sensual: Para una persona con el modelo sensual, dado que el entorno es la clave, puede verse afectado fácilmente si algo en su entorno está mal, como la música incorrecta, un olor desagradable o una iluminación poco favorecedora.
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– Sexual
El modelo sexual tiende a centrarse en los entresijos del sexo, literalmente. Buscan el orgasmo y el placer principalmente a través de la estimulación genital y el sexo con penetración.
De acuerdo con Deborah Davis, el sexo para este tipo generalmente es divertido, impulsado por el orgasmo y usado como una forma de relajarse. “A menudo se excitan con facilidad y rapidez y les gusta tener relaciones sexuales con frecuencia “, menciona.
Ella agrega que el modelo sexual tiende a ser muy excitado visualmente por los cuerpos y el sexo y es posible que no experimente mucha vergüenza en torno a su sexualidad.
Cómo prosperar: los modelos sexuales tienden a disfrutar viendo sexo, especialmente con penetración, por lo que la pornografía (ética) suele ser un excelente lugar para aumentar las experiencias sexuales. En lugar de simplemente disfrutarlo por su cuenta, puede usarlo para descubrir nuevas posiciones o ver algo con su pareja como juegos previos o durante el sexo.
Comprar juguetes sexuales seguros para el cuerpo y de calidad que imiten el sexo con penetración (, dependiendo de tus genitales), también es una buena inversión para cuando vuelas solo.
La sombra sexual: los modelos sexuales desean sexo muy centrado en los genitales con el orgasmo como objetivo principal o final, por lo que pueden no estar interesados en explorar otras vías de placer. Esto puede crear problemas si la pareja tiene un modelo diferente.
– Pervertido
Los planos pervertidos están excitados por el tabú. Se excitan principalmente por situaciones o actividades que se consideran fuera de las normas sociales de la sexualidad o etiquetadas como “desviadas”.
“Las personas con este patrón se sienten atraídas por cosas como las dinámicas de poder, salir de su zona de confort, empujar los límites, etc., y se excitan por las perversiones psicológicas, las sensaciones y/o los fetiches”, dice Camilla Davis .
Como resultado, los modelos pervertidos tienden a adoptar mucha fantasía y creatividad en sus vidas sexuales y disfrutan de situaciones de juego de roles .
Cómo prosperar: puede ser útil priorizar la búsqueda de una pareja positiva que también esté interesada en las cosas particulares por las que tienes afinidad, dice Carmel Jones, entrenadora de sexo y relaciones de The Big Fling .
La sombra de Kinky: para un plano pervertido, su sombra suele tomar la forma de vergüenza. Pueden sentirse culpables por tener ciertos deseos y pueden experimentar barreras mentales y emocionales para comunicar sus deseos a sus parejas, especialmente si han experimentado una reacción vergonzosa de una pareja anterior. Johnson sugiere trabajar para desempacar cualquier vergüenza o represión sexual inconsciente que puedan tener.

– Cambiaformas
Los cambiaformas se excitan con todo eso. Su excitación está influenciada por un poco de todo lo que hemos mencionado. Anhelan variedad y son considerados los exploradores de los planos cuando se trata de sexualidad y perversión. Las experiencias nuevas y frescas son clave para saciar el apetito del plano de los cambiaformas.
“Necesitarán una pareja que también esté unida por igual con una amplia capacidad para el placer”, dice Deborah Davis.
Cómo prosperar: debido a la versatilidad del cambiaformas, puede ser una buena idea crear un conjunto de herramientas sexuales robusto, con una variedad de juguetes, implementos, atuendos y más, para que pueda acceder fácilmente a una variedad de experiencias sexuales. Los cambiaformas también pueden querer hacer una lista de deseos sexuales para ellos.
Según la sexóloga certificada Sarah Melancon, Ph.D. , los planos de los cambiaformas pueden atascarse en complacer a las personas y luchar por poseer todos sus deseos, por lo que también es útil estar al tanto de estos comportamientos y patrones potenciales.
La sombra del cambiaformas: como resultado de los amplios intereses sexuales de los cambiaformas y la encarnación de todos los planos, también experimentan todas las sombras de esos planos, que pueden ser abrumadores para trabajar. También pueden sentir que son “demasiado” para sus parejas sexuales, lo que puede conducir a un orgasmo y placer inhibidos.
– Por qué conocer tu modelo puede beneficiar tu vida sexual
Como sabemos, la educación sexual no es una prioridad en la enseñanza, no es médicamente precisa y/o está impregnada de tácticas de miedo y normas de género obsoletas. Literalmente, no tenemos un modelo (¿entiendes?) cuando se trata de sexualidad y placer, especialmente uno que se adapte a nuestra personalidad sexual específica.
Es por eso que el concepto del modelo erótico puede ser tan útil: “Eliminar las conjeturas de saber cómo estás conectado eróticamente”, dice Deborah Davis.
Si podemos entender nuestras propias necesidades, deseos, límites y bloqueos emocionales sexuales, entonces podemos hablar de ellos con nuestras parejas con más confianza y comodidad.
“En las relaciones, los planos eróticos pueden ayudar a la pareja a comprender las necesidades del otro y hacer ajustes en el dormitorio para que ambos se diviertan más y experimenten un placer más desinhibido”, agrega Melancon.
Conocer tus planos primario y secundario también puede ayudarte a descubrir formas divertidas, sexys y frescas de animar tu vida sexual y consejos para navegar por tu lado oscuro.
Ten en cuenta que, al igual que los lenguajes del amor, debes estar tan interesado en aprender el modelo de tu pareja y tu camino hacia el placer, como lo estás en comunicar el tuyo.
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Cuadro Mona Lisa o La Gioconda de Leonardo da Vinci …

Cultura Genial(A.Imaginario) — La Mona Lisa, también conocida como La Gioconda, es una obra del Renacimiento pintada por artista multifacético Leonardo da Vinci. El cuadro fue pintado entre los años 1503 y 1506 y, hoy por hoy, es uno de los más importantes símbolos de la cultura occidental. Se encuentra actualmente en el Museo del Louvre en París, Francia.
La Mona Lisa es considerada la pintura más famosa del mundo. Pocas obras han pasado por tanto escrutinio y estudio. Algunas de las razones que la hacen tan famosa son:
- El realismo extremo de Leonardo da Vinci al usar métodos matemáticos para medir las proporciones humanas,
- La técnica única del sfumato que también transmite un realismo muy avanzado para la época,
- La revolución que generó en las dimensiones y en las formas de retratar, considerada la base de todos los retratos occidentales,
- La suma de los misterios de la pintura; desde la identidad de la modelo hasta el porqué Leonardo da Vinci nunca entregó el encargo.
– Análisis de la Mona Lisa
La Mona Lisa es una obra que pertenece al género del retrato pictórico. Este género fue impulsado en el Renacimiento y puede considerarse una verdadera revolución, pues expresa abiertamente el interés antropocéntrico de ese período. Ahora bien, ¿cuáles son las características de composición del famoso cuadro?
. Descripción y características
Desde el punto de vista de la composición, la Mona Lisa es un retrato de medio cuerpo, o de tres cuartos, sobre un paisaje que se divide en dos atmósferas, una más fría (la superior) y otra más cálida con colores terrosos (la inferior).
La postura de la mujer deriva de la “pirámide” usada para representar a las madonnas sentadas, es decir, que se trata de una geometrización triangular.

1. Composición triangular. 2. Detalle de las manos. 3. Detalle del velo sobre el rostro y paisaje al fondo.
Sus manos cruzadas forman la base de la forma piramidal. La luz aplicada al pecho y al cuello es la misma aplicada en las manos.
El centro del cuadro es el pecho de la mujer y está alineado con el ojo izquierdo y los dedos de la mano derecha. Esto acentúa la presencia del personaje en la composición.
Su brazo izquierdo está cómodamente apoyado en el brazo del sillón y está cruzado por el brazo derecho. La posición de los brazos junto con el del sillón transmiten una distancia entre ella y el espectador.
La cabeza está cubierta por un velo que simboliza la castidad, frecuente en los retratos de esposa. También se atribuye el uso de este tipo de velo a las mujeres embarazadas o en período post-parto. No presenta joyas ni signos particulares de ostentación económica o de poder.
La postura de la Mona Lisa indica serenidad y, junto con la mirada de soslayo, pero directa hacia el espectador, muestra el dominio de los sentimientos, cosa que normalmente no se atribuía a una mujer en aquel entonces.
El rostro no tiene cejas. La expresión de la mujer en el cuadro es enigmática o ambigua. Esto se debe a que la mirada, el cuerpo y las manos están dirigidas a ángulos sutilmente diferentes, sumado a la ilusión que crea la técnica del sfumato.
En el borde izquierdo de la pintura se ve la base de una columna insinuando que la mujer está sentada en una galería.
El paisaje en segundo plano está pintado con una perspectiva aérea. El azul humoso y la perspectiva poco clara y difusa da a la composición una mayor profundidad.
El paisaje de fondo muestra un cierto desequilibrio, ya que crea la ilusión de un paisaje que se divide en dos. Sin embargo, no existe una continuidad entre ambos. Pareciera que no hubiera correspondencia en términos de alturas y líneas.
. Técnica
El cuadro La Gioconda está realizado en pintura al óleo sobre madera. Leonardo da Vinci aplicó en él la técnica del sfumato. Este consiste en superponer varias capas de pintura delicadas para suavizar o diluir los contornos de la figura y lograr la sensación de naturalidad y volumen, lo que permite percibir que las figuras se integran al resto de la composición.
Gracias al sfumato, Leonardo consiguió perfeccionar la percepción de tridimensionalidad. Leonardo usa la técnica del sfumato para mostrar cómo la luz rebota de las superficies curvas, especialmente de la piel, dejándola lisa, suave y natural.
La explicación sobre el misterio de la sonrisa y la mirada de la Mona Lisa deriva precisamente de la técnica del sfumato y la naturaleza de la visión humana.
En efecto, la visión directa del ser humano se enfoca en los detalles pero no en las sombras, en cambio, la visión periférica distingue más las sombras que los detalles. Al mirar a la Mona Lisa desde diferentes perspectivas, las capas finas y difuminadas de la técnica del sfumato hacen que de frente se vea una sonrisa casi inadvertida en comparación con la misteriosa sonrisa que aparece cuando se la ve de lado. Esto sucede porque de lado se proyecta más volumen a causa de las sombras creadas por las finas capas.
– Significado de la Mona Lisa
La expresión «Mona Lisa» significa ‘señora Lisa’. Mona es un diminutivo del italiano madonna, y Lisa sería el nombre de la modelo identificada por Giorgio Vasari, pintor, arquitecto y escritor del renacimiento que publicó el libro Vida de los mejores arquitectos, pintores y escultores italianos, donde dio testimonio del cuadro.
. La identidad de la modelo
Existen varias discusiones sobre la identidad de la modelo. En efecto, la teoría más aceptada es la del historiador Vasari del siglo XVI, quien dice que la mujer representada se trataría de Lisa Gherardini. ¿Y quién era Lisa Gherardini? Era la esposa de un mercader de sedas llamado Francesco del Giocondo. De hecho, el nombre alternativo La Gioconda, que significa «alegre» en español, hace referencia a su famosa sonrisa y al nombre de su esposo.
Otra tesis plantean que la mujer retratada sería una «cierta dama florentina», según palabras de Leonardo, y que la pieza habría sido encargada por Juliano de Medicis. En ese caso, podría tratarse de una dama de renombre social. Sin embargo, de ser así, no se comprendería la duda sobre su identidad, ya que estaría plenamente identificada.
La cosa se complica si tomamos en cuenta que los documentos contemporáneos que describen el cuadro pudieron referirse a versiones diferentes de La Gioconda. Es justamente la existencia de tales versiones uno de los factores que confiere a la pieza un contexto misterioso.
. Las versiones de La Gioconda

Taller de Leonardo: Mona Lisa o Gioconda. 1503-1519. Óleo sobre tabla. 76,3 × 57 cm. Museo del Prado, Madrid.
La teoría más aceptada, por ser recogida en la obra de Vasari, refiere que el cuadro de La Gioconda habría sido encargado por el mercader Francesco del Giocondo. Leonardo lo habría comenzado a pintar hacia el año 1503. Sin embargo, cuando Vasari describe la obra apunta dos datos importantísimos: refiere la existencia de cejas e indica que el cuadro se encontraba inacabado.
De la época de Leonardo existen dos versiones más del cuadro, llamadas Mona Lisa de Ilseworth y Mona Lisa del Museo del Prado. De esta última, se sabe que es una copia elaborada en el taller de Leonardo por uno de sus discípulos, probablemente Andrea Salai. Fue elaborada entre 1503 y 1519 aplicando la misma técnica y condiciones materiales: óleo sobre tabla de madera (de nogal), con unas medidas de 76,3 x 57 cm. Son visibles algunas diferencias de calidad, como la dificultad del sfumato.
En cuanto a la Mona Lisa de Ilseworth, por mucho tiempo se creyó que se trataba de una falsificación, entre otras cosas porque está hecha sobre lienzo, a diferencia de la del Louvre y la del Prado. Sin embargo, estudios científicos recientes revelan que los pigmentos y materiales son de la misma época. ¿Será una versión del propio Leonardo? De hecho, ¿será la primera versión del cuadro?

Atribuido a Leonardo: Mona Lisa de Ilseworth. 1503-1516. Óleo sobre lienzo. 84,5 cm × 64,5 cm. Colección privada, Suiza.
Las diferencias más evidentes con la clásica Gioconda son tres:
- la mujer, cuyo rostro tiene cejas más definidas, luce más joven;
- se encuentra claramente enmarcada entre dos columnas y
- el paisaje de fondo está inconcluso.
En caso de que haya sido hecha por Leonardo, podría tener sentido que fuera una primera versión, si consideramos la juventud de la modelo en comparación con la Gioconda del Louvre y en relación a los años que le tomó a Leonardo desarrollar el cuadro. La modelo parece ser la misma.
Ante este último dato, surge la duda: ¿es posible que este cuadro haya sido una primera versión del retrato? ¿Podrá Leonardo haber hecho ambos retratos al mismo tiempo? Ya que Vasari habla de una Gioconda inconclusa con cejas, ¿habrá podido referirse a este o al que custodia el Louvre? Si Vasari se refería al del Louvre, ¿será, acaso, que las cejas de la Gioconda original fueron borradas accidentalmente durante algún proceso de mantenimiento o restauración?
Estas preguntas aún sin respuesta satisfactoria son parte de los misterios en torno a la obra que han llamado la atención del mundo, pero… ¿son suficientes para explicar el extraordinario fenómeno de difusión del cuadro?
– Historia del cuadro de la Mona Lisa
La Gioconda fue elaborada por Leonardo entre 1503 y 1519. La tesis más aceptada sugiere que se trata de un encargo del mercader de telas Francesco del Giocondo. Como era común en el pintor renacentista, Leonardo nunca dio por concluido el cuadro, de manera que se negó a entregarlo y estuvo en su posesión hasta el final de sus días.
Solo después de su muerte, o quizá poco antes de morir, el cuadro fue adquirido por el rey Francisco I de Francia en pleno siglo XVI, quien llegó a pagar doce mil francos por ella. Tras la muerte de Francisco I, la obra fue destinada a Fontainebleau, luego a París y, por último, a Versalles. Después de la Revolución francesa, al considerarla parte del tesoro del Estado francés, fue entregada a la custodia del Museo del Louvre en 1797.
Ha permanecido en el museo del Louvre hasta hoy, excepto por tres interrupciones. La primera, cuando Napoleón la llevó a su alcoba (desde el año 1800 hasta 1804). La segunda, cuando fue robada del museo por Vicenzo Peruggia (desde 1911 hasta su devolución en 1914). Y la tercera, cuando se puso a resguardo en el castillo de Amboise durante la Segunda Guerra Mundia y, luego, en la abadía de Loc-Dieu.
– Importancia de la Gioconda y su influencia en el arte
El género del retrato pictórico de personalidades, tal como lo conocemos, tuvo lugar en el temprano Renacimiento, hacia el siglo XIV. Quiere decir que para el momento en que Leonardo pintó La Gioconda ya existía una tradición retratista más o menos consolidada y adecuada a unas ciertas convenciones. El modelo más común antes de la Mona Lisa centraba su atención en la representación del personaje hasta la mitad del torso, de manera que el rostro, la cabeza y los hombros, abarcaran toda la composición.

Sandro Botticelli: Retrato póstumo de Simonetta Vespucci. Óleo sobre tela. c. 1476-80.
El cuadro de la Mona Lisa pertenece al género del retrato renacentista, pero la forma en que Leonardo da Vinci lo pintó difiere en algunos aspectos de la tradición en que eran pintados los retratos de mujeres en esa época. La mujer mira directamente al espectador y le sonríe con seguridad, dos actitudes atribuidas a los hombres aristocráticos más que de las mujeres.
En el retrato Mona Lisa no solo se muestra la cara, la cabeza y los hombros, sino también el torso hasta debajo de la cintura, lo que deja al descubierto brazos y manos y, con ello, mayores posibilidades expresivas. De esta manera, Leonardo revela mucho del personaje, cosa que no hubiera logrado de seguir el modelo anterior.

Rafael: Estudio de la Mona Lisa de Leonardo. 1504.
Sin embargo, este no fue el único retrato elaborado por Leonardo y, además, si tomamos en cuenta el hecho de que Leonardo lo conservó hasta el final de sus días, su influencia en aquellos días fue solo limitada al pequeño círculo de personas que lograron verlo. De cualquier modo, no podemos negar que el impacto en ese círculo fue importante, al punto de que dejaron testimonio escrito. Por ello, el pintor Rafael la estudió y tomó como referencia para elaborar el retrato de Maddalena Doni.

Rafael: Retrato de Maddalena Doni o Maddalena Strozzi. 1506. Óleo sobre tabla. 65 × 45,8 cm. Palacio Pitti, Florencia.
En el retrato original de la Mona Lisa podemos ver los signos de perfección que Leonardo alcanzó en el desarrollo de la técnica del sfumato, y de hecho, se cree que, al final, este cuadro fue trabajado por Leonardo mientras pintaba el famoso cuadro de Juan Bautista, donde se revela como un verdadero maestro del claroscuro. Esto significa que la técnica de Leonardo habría alcanzado su perfección en estas dos obras. ¿Pero su importancia actual deriva solamente de su excelencia técnica?
. Impacto del robo de La Gioconda
Parece que la popularidad de la Mona Lisa es de atribución relativamente reciente, y fue catapultada por el robo que cometió el italiano Vincenzo Peruggia, antiguo empleado del Museo del Louvre, el 21 de agosto de 1911. De hecho, el robo solo fue notado 24 horas después, lo cual quiere decir que la pieza no recibía una atención especial de seguridad en aquel entonces.
El robo de la Mona Lisa fue verdaderamente escandaloso, tanto por lo sorpresivo del hurto como por el tratamiento de la investigación, que puso bajo sospecha a dos grandes figuras públicas del momento: los jóvenes Guillaume Apollinaire y Pablo Picasso. Apollinaire, de hecho, estuvo detenido una semana por averiguaciones. Tras dos años de investigaciones, las autoridades dieron con el paradero de Peruggia, quien había tratado de venderlo a Alfredo Geri, entonces director de la Galería Uffizi de Florencia.

Marcel Duchamp: L.H.O.O.Q. 1919. Ready made. 19.7 x 12.4 cm. Philadelphia Museum of Art, Philadelphia, PA, EE.UU.
El robo de la Mona Lisa no solo puso a la pieza en la mira del mundo. También influyó en la valoración de las otras versiones del retrato, elaboradas por Leonardo o en en el taller de Leonardo.
Nos referimos puntualmente a la ya mencionada Mona Lisa de Ilseworth, cuya existencia solo se descubrió después del hurto. La tardía aparición de esta pieza en lienzo sembró sospechas sobre su procedencia, ya que muchos pensaron que podía haber sido una falsificación realizada durante el tiempo en que la obra del Louvre estuvo en manos de Peruggia.
Pocos años después del regreso de la pieza, ahora tomada en cuenta por el gran público como un tesoro, el dadaísta Marcel Duchamp y el surrealista Salvador Dalí darían el golpe definitivo para consagrar su fama al hacer cada uno de ellos una versión irreverente.
En resumen, todas estas cuestiones son parte del contexto que ha influido en la extraordinaria difusión de la obra al nivel mundial:
- la existencia de varias versiones del mismo motivo;
- la resistencia de Leonardo a entregar la obra;
- la significativa inversión económica del rey Francisco I de Francia para adquirirla;
- el deseo de Napoleón por verla en sus aposentos;
- el robo perpetrado por Peruggia y…
- las irreverentes parodias de Duchamp y Dalí.
Todo ello no hace más que comprobar su vigencia como un verdadero símbolo de la cultura occidental.
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Los diez tipos de personalidades sexuales que existen (y cómo complacerlas en la cama) …

The Objetive(M.Palmero) — Suele decirse que las personas maduras suelen ser mejores en lo que al sexo se refiere, y tiene todo el sentido, ya que la experiencia y el autoconocimiento son claves a la hora de disfrutar y hacer disfrutar en la cama.
Cuando uno es joven, va probando cosas y va adquiriendo una personalidad ante la vida.
Va aprendiendo y dilucidando qué es lo que le gusta, qué es lo que se le da bien y cómo es él o ella, en definitiva.
Las mujeres y hombres maduros, en cambio, ya suelen saber qué es lo que quieren, tanto en la cama como fuera de ella. Saben que les gusta así o que llegan al orgasmo asá.
También conocen qué cosas son para ellos en lo que al sexo se refiere y con hábiles a la hora de hacer que su compañero sexual alcance el orgasmo. Obviamente, hay excepciones, e igual que un joven puede ser un diez y tenerlo todo claro, un maduro puede ser un crío.
Estas personas que saben disfrutar del sexo y pasárselo bien, como decíamos, se conocen y conocen mejor a los otros, lo que es fundamental en horizontal.
Conocen cuál es su personalidad ante la vida y también cuál la que tienen en la cama. Por eso, les va tan bien.

Las diez personalidades sexuales que existen
Conocer la personalidad sexual que tiene uno y también saber distinguir la de la pareja íntima es esencial para tener una relación sana y placentera. Al menos, eso es lo que asegura la experta terapeuta de parejas Tracey Cox y la también terapeuta Sandra Pertot, quien ha identificado los diez tipos de libido o personalidades sexuales que existen.
Una vez que sepas cuál es la tuya, te será más sencillo saber qué quieres en un compañero sexual y qué puedes ofrecer al otro en función de su personalidad:
- Sensual: para ellos, el sexo es una expresión de amor y la intimidad emocional es mucho más importante que el desempeño sexual. Para complacer a este tipo de personalidad sexual, has de ir despacio, tocar y acariciar mucho y potenciar el contacto visual durante todo el encuentro.
- Dependiente: usan el sexo para liberar el estrés. Es predominantemente masculina y, a veces, se relaciona con personas que usan la masturbación como una forma de lidiar con la ira y con emociones negativas. Si te encuentras a alguien con esta personalidad sexual, huye o ve a terapia con él o ella.
- Erótico: el sexo es intenso y lujurioso. Para complacer a este grupo, has de innovar y ser atrevido, mantener la emoción, mandar mensajes calientes y, por qué no, echar mano de juguetes y disfraces.

Samantha en ‘Sexo en Nueva York’, claro ejemplo de personalidad erótica en el sexo
- Reactivo: es el que prefiere dar y recibir, se excita si ve a su pareja excitada. Si te encuentras con alguien así, solo disfruta y toma el control de vez en cuando, para que vea que él (o ella) solo también puede llegar al final sin verte.
- Desapasionado: es el que pide cierta cantidad de sexo a la semana o al mes porque ‘toca’. Cree que es su derecho y lo usa como quien va al gimnasio, para desfogarse y cumplir. Huye.
- Adictivo: el sexo es el que controla, y no al revés. Suele estar relacionado con problemas de adicción al sexo y a la masturbación. Huida o terapia, no hay otra.
- Estresado: le preocupa no estar a la altura y al final se estresa solo con bajarse los pantalones. Hay que ver el origen de esa ansiedad e intentar calmarlo, que vea el sexo como algo divertido. Si no funciona, terapia.

- Desinteresado: no le interesa lo más mínimo el sexo y no sabe por qué. Si puedes cambiarlo, bien; si no, adiós.
- Distante: está más preocupado en sus quehaceres diarios que en disfrutar y dar placer. Suele ser el tipo de pareja que nunca tiene ganas y nunca ve el momento adecuado para tener sexo, aunque cuando se pone, lo goza. Esto se puede educar y reconducir, como también se pueden fijar ‘citar sexuales’ y ajustarse al calendario.
- Compulsivo: son los fetichistas que exigen que el sexo se haga como ellos quieren; suelen ser egoístas y solo disfrutan con su propio placer. Si te gusta el rollo, quédate. Si no cede en nada, adiós muy buenas.
Como ves, cada personalidad sexual está perfectamente delimitada. Ahora que sabes cuál es la tuya sabrás qué necesitas; y también podrás darle lo suyo a tu compañero de cama. O quizá tengas que huir si lo has reconocido en alguna personalidad no deseable.
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Cara Delevingne ha donado su orgasmo a la ciencia …

digitaltrends(D.Bastarrica) — La modelo y actriz, Cara Delevingne, quiere hacer historia y en el contexto de su participación en el programa de la BBC, Planet Sex, donó el proceso de su orgasmo a la ciencia.
La inglesa visitó un hospital en Alemania y dona una muestra de su sangre antes y después del clímax, con el fin de averiguar qué efecto tiene un orgasmo en la química corporal de una persona.
Esto se mide a través del nivel de endocannabinoides en su sistema, una sustancia química que se ha demostrado que promueve la relajación y reduce la ansiedad.
«Creo que el deseo sexual femenino definitivamente ha sido reprimido. Sé por mi propia vida amorosa cuán sexuales pueden ser las mujeres, por lo que pensarías que en el siglo XXI, los hombres y las mujeres deberían tener vidas sexuales igualmente satisfactorias, ¿verdad?», dijo Delevingne.
«Bueno, prepárate para un susto. Cuando se trata del orgasmo, existe una clara brecha de género. Los científicos dicen que el 95 por ciento de los hombres heterosexuales tienen un orgasmo durante el coito, pero solo el 65 por ciento de las mujeres heterosexuales lo tienen», sentenció.
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Eroticosas …

– Slow Sex: por qué no querrás dejar de practicarlo
elmundo.es¿Has oído hablar del Slow Sex? Se ha puesto de moda últimamente, pero quizás te preguntes el motivo de tanto revuelo. Bien, pues antes de nada debes saber que el Slow Sex, que proviene del inglés «sexo lento», es un tipo de práctica sexual que se basa en mantener sexo sin prisas, tomándose tiempo y adquiriendo una total conciencia de lo que se está haciendo en todo momento.
Así pues, la finalidad del Slow Sex es disfrutar del camino, sin importar la meta. Es decir, el orgasmo deja de ser el principal objetivo de la relación sexual y lo importante es la culminación de una sesión de sexo deliciosamente placentera. El Slow Sex se basa en la creencia de que para disfrutar del sexo, tienes que tomártelo con calma. En este sentido, juegan un papel muy importante los preliminares y los juegos eróticos.
Lo bueno de practicarlo y ¿por qué es tendencia?
Son muchas las parejas que, cuando llevan ya tiempo juntas, experimentan una cierta monotonia en el ámbito sexual y necesitan probar cosas nuevas para reavivar la llama de la pasión. El Slow Sex pretende ser un salvavidas en este sentido y ofrecer a las parejas una nueva forma de practicar y disfrutar del sexo, sin prisas.
Y es que, según varios estudios llevados a cabo en los últimos años sobre prácticas sexuales de las parejas, la media de duración en la cama de los españoles es de unos 15 minutos. Lo que convierte el Slow Sex en algo considerado tan bueno es que lanza la siguiente reflexión a la pareja: ¿Qué necesidad hay de durar un cuarto de hora si se puede duplicar o triplicar el tiempo de excitación y, por tanto, de placer? ¡Ahí está la clave del éxito, lo que ha convertido en tendencia el Slow Sex!
Pero, ¿cómo prolongar la relación sexual? Evidentemente, se deben seguir algunas pautas para lograr practicar el Slow Sex de forma correcta. La principal premisa a tener en cuenta es que la atención debe centrarse en los juegos eróticos, los preliminares y la exploración de las zonas erógenas de ambos miembros de la pareja. La penetración debe dejarse de lado y pasar a dar más importancia a todos estos conceptos, normalmente supeditados a conseguir el orgasmo.
Pautas a seguir para practicar el Slow Sex

Para practicar el Slow Sex lo más importante es retrasar la eyaculación con el fin de prolongar el tiempo de duración en la cama y que ambos miembros de la pareja puedan disfrutar más de sus cuerpos.
Aquí van algunas pautas a seguir:
1. Exploración del cuerpo del otro
Descubrir el cuerpo del otro no es tan sencillo como parece y, para empezar, es importante ponerse unas reglas. Por ejemplo, la pareja puede acordar disfrutar de una noche de placer sin penetración. Entonces, empezar a experimentar el gozo de descubrir nuevos rincones erógenos del cuerpo jugando con los mordisquitos, las caricias, la lengua, una venda en los ojos…
2. Comunicarse y hablar
Cuando la pareja empieza a disfrutar de la relación sexual, el Slow Sex aconseja parar con el objetivo de retrasar el orgasmo y ganar confianza en la pareja. Entonces, después de parar en mitad de la faena, es cuando la pareja debe hablar, comunicarse, mirarse a los ojos…En definitiva, alcanzar un nuevo nivel de confianza mutua. Es un buen momento para aprovechar y hablar de las fantasías sexuales.
3. Prohibido usar las manos
Para retrasar el orgasmo, es importante atreverse a experimentar con el juego de prohibir el uso de las manos durante la relación sexual. Se trata de algo muy simple, pero que es más complicado de seguir de lo que parece y que, cabe recordar, provoca una gran excitación. Con las manos fuera de juego, la pareja debe usar la imaginación. Así, se tarda mucho más en llegar al orgasmo.
4. Sí a los juguetes sexuales
Es recomendable apostar por adquirir varios juguetes sexuales si se quiere disfrutar del Slow Sex plenamente. Sin embargo, es importante intentar no usar los juguetes sexuales focalizándose en los genitales, ya que el placer es inmediato. El Slow Sex fomenta el uso de estos juguetes en otras partes del cuerpo. Por ejemplo, un vibrador puede usarse en la zona anal o cerca de los pechos.
5. ¡A jugar con los sentidos!
Los sentidos toman mucha importancia en la práctica del Slow Sex y, con la finalidad de potenciarlos al máximo, es importante dar rienda suelta a la imaginación. La pareja puede usar hielos, velas, aceites aromáticos o, incluso, alimentos o bebidas afrodisíacas para experimentar con los cinco sentidos y prolongar la excitación sexual.

6. Apostar por un erotismo de calidad
Para retrasar el clímax, la pareja debe dejarse llevar por la creatividad y no tener miedo a adoptar ciertos roles durante el acto sexual. Poner en práctica fantasías sexuales es la apuesta que hace el Slow Sex hacía un erotismo de calidad. Adoptar roles, por ejemplo, con indumentaria sexy, utilizando picardías, llevando a la práctica un sensual striptease o teniendo a mano unas esposas para atar a la pareja en la cama…¡Hay mucho donde elegir!
7. El juego de vendarse los ojos
Es muy fácil jugar a taparle los ojos al otro miembro de la pareja o que la pareja te los tape a ti y dejarse llevar por la excitación del momento. También podéis vendaros los ojos los dos. Es un juego que puede ser divertido y muy excitante, pues pasan a coger protagonismo las manos y los labios, unas partes del cuerpo que obligan a realizarlo todo más despacio.
8. Sin miedo a la felación y al cunnilingus
Aunque no es recomendable abusar de esta práctica si lo que se pretende es prolongar la relación sexual, la felación y el cunnilingus pueden ser grandes aliados del placer sexual duradero. Para llevarlos a cabo de la forma que pretende el Slow Sex se debe focalizar la atención en las zonas de alrededor del pene y la vagina: ingles, testículos, perineo… Todas ellas son zonas con un gran potencial sexual.
– ¿Qué es el sexo kink? ¡Dale un toque atrevido a tus relaciones!

La denominación ‘sexo kink’ proviene del inglés y hace referencia a las prácticas sexuales fuera de lo convencional. Es decir, el sexo kink engloba aquellas prácticas sexuales que añaden un toque de novedad y picaresca a las relaciones sexuales convencionales. Es un sexo atrevido, espontáneo, explosivo y algo pervertido que, a menudo, se lleva a cabo con complementos y juguetes sexuales.
Las personas que practican el sexo kink se caracterizan por tener una mente abierta y tolerante, con tendencia a la innovación y sin miedos a los prejuicios y los tabúes. Son personas a las que les gusta experimentar y descubrir. Pero, cuidado, no se trata de gente amante del sadomasoquismo ni de prácticas sexuales que puedan conllevar dolor. Es importante tener claro que en cualquier momento se puede decir que no.
Algunos psicólogos han analizado el sexo kink y las personas a las que les gusta practicarlo. Es el caso de Richard Sprott, psicólogo de la Universidad Estatal de California en East Bay (Estados Unidos) y DJ Williams, sociólogo de la Universidad de Idaho (Estados Unidos). Ambos investigadores han llegado a la conclusión, tras analizar a personas amantes de este tipo de sexo alternativo, que practicar el sexo kink requiere tiempo, cierto nivel de habilidad y experiencia.
Destacan que las personas que han practicado este tipo de sexo poco convencional se sienten «abrumadas». Lo explican en declaraciones a los medios de comunicación: «Más del 90% muestra emociones positivas, libertad, placer, sensación de aventura, alivio del estrés y relajación y una forma motivadora de expresión».
¿Cuáles son las 3 claves del sexo kink?
El principio básico del sexo kink es la espontaneidad y los amantes de este tipo de prácticas sexuales adoran el «aquí te pillo, aquí te mato». Para ellos, cualquier momento es bueno para dejarse llevar por la pasión y el disfrute sexual en todo tipo de escenarios y situaciones, que pueden conllevar riesgo o posibilidad de ser pillados por otra persona.

- Fantasear: la fantasía es fundamental a la hora de disfrutar de esta modalidad y es importante que ambos miembros de la pareja sean capaces de crear escenarios excitantes en su mente. El poder de la imaginación resulta básico para el sexo kink.
- Comunicar: para que ambos miembros de la pareja disfruten al máximo, la comunicación entre ellos es básica para practicar esta modalidad de sexo. Ambos tienen que saber qué gusta y qué no al otro, cuáles son sus fantasías, etc.
- Jugar: en el sexo kink hay que disfrutar jugando, probando y experimentado cosas nuevas. Además, se pueden utilizar diferentes juguetes eróticos y complementos para hacer realidad las fantasías, como un ‘Satisfyer’ o un látigo y unas esposas, por ejemplo.
¿Cómo convertirse en un amante ‘kinky’?
Existen algunas reglas para que, si lo deseas, puedas iniciarte en el sexo kink y convertirte en todo un amante ‘kinky’. ¡Toma nota!
- Debes saber fantasear, crear imágenes mentales y dejarte llevar por ellas.
- Debes tener muy claro qué te motiva sexualmente y qué elementos te gustaría que formaran parte de la relación sexual con tu pareja.
- Debes estar abierto a dejarte llevar por el juego sin prejuicios.
- Debes estar dispuesto a innovar y probar cosas nuevas en el ámbito sexual.
- Debes tener la confianza suficiente con tu pareja para expresarle tu deseo de experimentar.
- Debes consensuar con tu pareja las reglas del juego a seguir.
- Es importante que no tengas demasiadas expectativas. Es mejor ir creando pequeños retos con los que las dos partes se sientan cómodas.
- Debes expresar a tu pareja qué te gusta y qué no, independientemente de lo que la pareja espera y de manera respetuosa y abierta.
– ¿Cuánto durar haciendo sexo? ¡Descubre si estás por encima de la media!

Muy probablemente alguna vez te habrás preguntado cuánto tiempo dura, o se supone que tiene que durar, el buen sexo. ¿Una hora y media? ¿Un cuarto de hora? Muchas han sido las personas que a lo largo de la historia se han preguntado cuánto debe durar el acto sexual para ser considerado satisfactorio para ambas partes.
Tras decenas de estudios realizados a lo largo de años y años, los expertos en sexología humana afirman que la única conclusión a la que se ha podido llegar es que el sexo en pareja dura un promedio de entre cinco y siete minutos. ¿Estás en la media?
Duración del acto sexual según la ciencia
El mayor estudio que se ha realizado sobre cuánto debe durar la relación sexual es de 2005 y se publicó en el Journal of Sexual Medicine. El estudio, llevado a cabo por expertos holandeses, analizó a 500 parejas a las que pidieron que pusieran el cronómetro cuando el pene se introducía en la vagina y que dieran al stop cuando salía de ella.
Al recoger todos los datos, los investigadores descubrireron que había una gran variedad en los tiempos de duración del acto sexual según cada pareja, que iban desde los 33 segundos hasta un máximo de 44 minutos.
Así pues, y según este estudio, no existe una duración de la relación sexual que se pueda considerar «normal». Sin embargo, al hacer una media de todos los coitos analizados, se estimó que la duración más habitual era de 5,4 minutos en parejas heterosexuales.
Expectativas y realidad, nada que ver
Todos tenemos muchas expectativas puestas en la duración de una relación sexual y estas expectativas poco o nada tienen que ver con la duración real del mismo. Recientemente la web británica Saucy Dates, que se dedica a organizar citas, realizó una encuesta a un total de 3.863 hombres y mujeres para descubrir cuánto tiempo les gustaría que durase la relación sexual.
Los resultados no dejan de ser sorprendentes, pues muestran el abismo existente entre realidad y deseo. Al preguntar cuánto tiempo les gustaría que durase el sexo, las mujeres respondieron una media de 25 minutos y 51 segundos; casi media hora. Los hombres respondieron algo similar, 25 minutos y 43 segundos.
Y, en cambio, al preguntar a los hombres participantes en el estudio cuánto duró la última relación sexual que tuvieron antes de participar en esta encuesta, los investigadores se dieron cuenta de que el hombre promedio de cualquier país y de cualquier edad no puede acercarse a la duración ideal.

¿Estás por encima o por debajo de la media?
La ciencia afirma que los humanos duramos un promedio de cinco minutos de coito y queremos aguantar hasta los 13. Y, sin embargo, nos seguimos preguntando si estamos en la media porque tan malo puede ser durar poco como alargar demasiado el tema.
En la revista Melmagazine se realizó una encuesta en la que se preguntó a unas 50 mujeres cuánto querían que durase el acto sexual. Las respuestas fueron muy diferentes según si la mujer estaba casada o soltera. Y, sin embargo, a pesar de la gran diferencia entre las respuestas, se encontró un patrón común: la mayoría querían que el coito durase menos de 30 minutos.
La duración ideal del sexo
Teniendo en cuenta los últimos estudios realizados sobre el tema, se puede afirmar que el acto sexual debería durar entre 5 y 30 minutos. Ello no quiere decir que el coito debe durar este tiempo, sino que puede abarcar toda la realción sexual.
Es decir, si los preliminares se alargan y duran mucho, puede que sea suficiente con un coito de tres minutos para que ambas partes, tanto el hombre como la mujer, queden satisfechos. O puede que los preliminares sean breves y se alargue el momento del coito. Todo ello dependerá de cada pareja. Así pues, la duración ideal del sexo es muy sujetiva. Lo importante, dicen algunos, es disfrutarlo y olvidarse del tiempo transcurrido.
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El principal comportamiento que destruye las relaciones de pareja …

abc(A.M.) — En 2021 hubo se produjeron 90.582 casos de nulidad, separación y divorcios en España, según el INE. Por tipo de proceso, se produjeron 86.851 divorcios, un 12,5% respecto al año anterior. ¿Qué es lo que hace que las parejas pasen del amor al odio?
Según el libro ‘¿Qué predice el divorcio?’, del psicólogo John Gottman, existen cuatro tipos de comunicación en las parejas que provocan problemas:
– Desprecio: es decir, cuando se insulta o se ridiculiza a la pareja, ya que es una auténtica falta de respeto.
– Crítica: ataques a la pareja.
– Ponerse a la defensiva: es decir, poner excusas o echar la culpa a otros.
– Evasivas: evitar la comunicación ignorando, desconectando o actuando como si estuviera ocupado.
«Según Gottman, de estos cuatro factores, el que más predice el fracaso de una relación es el desprecio», recuerdan Jessica Griffin, doctora en psicología, y Pepper Schwartz, psicóloga, en un artículo publicado en la cadena «CNBC». «Cuando llega este tipo de comportamiento -señalan-, cualquier relación está en problemas».
Según las expertas, el desprecio en un matrimonio hacer que los implicados no enfrenten juntos los problemas, sino que la propia pareja son contrincantes: luchan uno contra el otro. «Y esto es un problema porque se están defendiendo de su propia pareja», recuerdan las expertas.
«El desprecio no sólo es malo para las relaciones, sino también para nuestra salud -continúan-. Nos necesitamos unos a otros para sobrevivir». De hecho, la evidencia científica ha demostrado que «las personas que utilizan el desprecio en su comunicación tienen tasas más altas de enfermedades como el cáncer, las cardíacas y otras enfermedades como los resfriados o la gripe».
Por tanto, toda pareja debe luchar en el mismo equipo y evitar que el desprecio se apodere de su relación. ¿Cómo? Las expertas ofrecen dos claves:
– 1 Identifica y comparte los sentimientos negativos
Las psicólogas recuerdan que es mejor expresar los sentimiento, especialmente los negativos. En caso de no hacerlo, lo que hará la pareja será cargar sobre la otra. Así, diremos «no puedo creer que canceles nuestra cita para quedar con tus amigos. Eres un imbécil egoísta. Nunca piensas en mis sentimientos» en vez de «me siento molesto y triste porque tenía muchas ganas de pasar tiempo juntos».
Las expertas aconsejan decir siempre lo que uno siente. Y además, añadir una petición: «Me gustaría evitar que esto ocurra en el futuro hablando de ello antes de cambiar de planes». Y, por supuesto, aconsejan invitar a la pareja a la conversación: «¿Crees que podemos hacerlo?».
– 2 Crear una cultura del aprecio
«Expresar aprecio nos ayuda a fijarnos más en las cualidades positivas de nuestra pareja que en las negativas», recuerdan las profesionales. Por ello, lo positivo siempre debe superar a lo negativo cada día de la relación. «Analice sus patrones de comunicación durante una semana. ¿Con qué frecuencia tiene interacciones negativas (regañar, criticar, ignorar, hacer oídos sordos) frente a las positivas (elogiar, complementar, hacer algo bueno por la otra persona)?», preguntan Jessica Griffin y Pepper Schwartz. «La proporción -continúan- son al menos cinco afirmaciones positivas por cada una negativa».
Las expertas ofrecen también otra opción: «Hacer una lista de 20 cosas que te gustan de la pareja. Leerlas en voz alta. Ponte el reto de ir añadiendo cosas a la lista».
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Los 7 pilares de la sexología …

Psicología y Mente(D.I.Caballero) — Buena parte de la complejidad de la sexualidad tiene que ver con que este ámbito de la vida casi nunca es abordado de manera objetiva y desapasionada.
A lo largo de los siglos, la experiencia sexual ha sido percibida a través de un fuerte elemento de moralidad e incluso de superstición, debido a su importancia. Ya sea para asociarlo a lo divino o a lo maligno, el sexo ha sido un campo de batalla entre maneras de entender la vida y la naturaleza.
Es por eso que la sexología, como disciplina de estudio científico de la sexualidad, ha tenido que poner sobre la mesa por primera vez la necesidad de entender el sexo mediante la investigación sistemática y objetiva, refutando mitos y creencias erróneas muy arraigadas basadas en los prejuicios y la tradición. Teniendo en cuenta esto, veamos cuáles son los pilares en los que se basa la sexología en la actualidad; ideas sobre las que se construye esta sub-rama de la ciencia.
– Los principales pilares de la sexología
Aquí haremos un breve recorrido por las ideas fundamentales en las que se basa la sexología.
1. Atracción sexual y deseo sexual no son lo mismo
Esta distinción entre atracción sexual y deseo sexual es clave, ya que ayuda a comprender el sistema de motivaciones que predispone al ser humano sentir interés por el sexo. Mientras que la atracción sexual es hacia una persona o tipo de personas, el deseo sexual no tiene por qué ir dirigido hacia un sujeto particular, y simplemente consiste en las ganas de involucrarse en actividades sexuales en general.
2. Placer sexual y orgasmo no son lo mismo
Muchas heces se da por supuesto que la existencia de un orgasmo es siempre una indicación de placer sexual, lo cual lleva incluso a negar casos de violación. Sin embargo, hoy en día sabemos que la respuesta psicofisiológica del orgasmo puede surgir incluso sin experimentar este tipo de placer en su globalidad, aunque en la práctica tienden a aparecer juntos. Por consiguiente, hay casos en los que una violación causa un orgasmo, sin que eso implique que la persona disfruta o que consiente la relación, que es esencialmente violenta.
3. La actividad sexual va más allá de la genitalidad

Vivir el sexo yendo más allá del coito y de la estimulación de los genitales es básico para no limitarse a una visión reducida del erotismo.
Este tipo de placer y estimulación puede basarse en las caricias en muchas otras partes del cuerpo.
Además, tener en cuenta todo este abanico de posibilidades permite tener relaciones más satisfactorias sin necesidad de amoldarse a las convenciones sociales que giran alrededor de la heterosexualidad.
4. No sentir atracción sexual no es un problema siempre
Aunque es cierto que muchas veces se sobreentiende que la falta de atracción sexual es un problema que debe ser abordado desde la terapia sexual, esto no siempre es así. Uno de los pilares de la sexología que ha surgido en los últimos años consiste en validar las experiencias de las personas asexuales, dado que estas pueden llegar a ser igual de felices que el resto siempre que no se las discrimine. Así, la ausencia de atracción sexual solo se asocia a problemas en el marco de una relación afectiva en la que hay expectativas asociadas al sexo y los intereses de ambos integrantes no están alineados.
5. Hay que distinguir entre reproductividad y erotismo
Aunque el sexo ha surgido como un mecanismo evolutivo para posibilitar un tipo de reproducción en el que haya variabilidad de genes, eso no significa que actualmente debamos considerarlo únicamente como una actividad par tener descendencia. Desde el siglo XX, se ha ido desestigmatizando el sexo como vivencia independiente del deseo de tener hijos, y seguir trabajando en esta dirección es necesario para vivir la sexualidad plenamente y sin un sentimiento de culpa que además de empeorar las relaciones causa dinámicas de discriminación.
6. La sexualidad y la autoestima están vinculadas

En la práctica, la sexualidad es un tema tan delicado que suele estar asociada al modo en el que nos percibimos a nosotros mismos, normalmente a través delos roles de género.
Por eso, muchos problemas sexuales tienen detrás formas de malestar basadas en la autoestima, y viceversa.
7. La mayoría de problemas sexuales tiene causas psicológicas
Finalmente, no hay que olvidar que la mayoría de personas que enfrentan problemas en el ámbito sexual lo hacen debido a problemas de tipo psicológico, como por ejemplo una mala regulación de la ansiedad o una baja autoestima al exponer el propio cuerpo.
Esto significa que no es necesario intervenir siempre en alteraciones orgánicas ante fenómenos como el vaginismo o la disfunción eréctil.
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Cinco preguntas incómodas que deberías hacer a tu pareja (aunque te cueste un disgusto) …

El Mundo(A.Sierra) — Conocemos muy poco a las parejas. Por mucho tiempo que llevemos juntos, se nos escapan cosas, algo totalmente inevitable, ya que su mundo interior no lo llegaremos a conocer nunca al 100%. Si nosotros mismos no alcanzamos ese porcentaje de autoconocimiento, creer que podemos conseguirlo con los demás es una total fantasía. De ahí que lo de la media naranja sea un mito, pero lo de ser naranjas completas también, la plenitud incluye las relaciones afectivas, aunque no nos sirva cualquiera.
Pensar que conocemos al otro, nos genera una inevitable sensación de estabilidad o control, totalmente ilusorio. Por eso se habla tanto sobre la importancia de la confianza en pareja. Pero, ¿acaso la estemos alimentando con la esperanza o las expectativas que depositamos en quien nos gusta o amamos, sin confirmación alguna por criterios de realidad? Es cierto que, cuando no se tiene la totalidad de la información o el mensaje es confuso, tendemos a rellenar eso vacíos de manera automática para dotar de significado el mensaje. Así, los denominado sesgos cognitivos, nos gestionan la incertidumbre y ofrecen el equilibrio que necesitamos.
– Unos completos desconocidos
Sí, nos ayudan, ¿pero a cambio de qué? De vivir en la inopia. Con lo felices que nos hace la ignorancia a veces. Ojos que no ven, corazón que no siente… Ahora, porque ya te enterarás y la caída, desde el castillo que te has montado en el aire, puede no ser muy divertida.
Oído en consulta: «¡Estoy viviendo con un desconocido! ¿Siete años juntos y me entero ahora te gusta hacer…eso?». ¡Eso es ser infiel, te pongas como te pongas! «Si lo llego a saber no me caso contigo». Esto es tan solo una muestra de los que sucede en terapia de pareja. Básicamente, dos personas, que creen conocerse mucho, descubren a su pareja, por fin. ¡Pero cómo puede ser esto!
Pues porque quizá no os habéis hecho algunas preguntas importantes pero incómodas. Lo sé, cuando se inician las relaciones queda raro preguntar ciertas cosas íntimas y preferimos ir descubriendo, poco a poco a nuestro ser amado, a pasar del riesgo que con lleva.
Tampoco queremos enfrentarnos a determinadas cuestiones que quizá nos bajen de la nube del enamoramiento, demasiado pronto. O puede que, en ese estado de enajenación mental transitoria, aparentemente tan ideal, no quieras aceptar todo «lo chungo» de tu pareja; ocurriéndole algo parecido a la otra parte, porque nadie se libra de su porcentaje aterrador. El amor fluye y las risas no faltan, para qué preocuparse ahora, mejor vivir el presente, pensamos.

– Lo que debemos saber
Pero hemos de ocuparnos de determinadas cuestiones si no queremos pasar la vida en pareja preocupados. Nada como preguntar para salir de dudas. En las primeras citas ya lo hacemos, preguntando sobre sus gustos y aficiones: ¿Cuál es tu comida favorita? ¿Cine o teatro? ¿lees? ¿Fumas o bebes alcohol? ¿Haces ejercicio? ¿Estudias o trabajas? lo clásico, vaya. Pero poca gente pregunta por cuestiones más profundas para determinar si la relación es posible, a corto o largo plazo.
Conocer lo que compartimos y lo que no es fundamental. Y dentro de estos últimos, lo que es negociable o no. Pues esos innegociables, quizá puedan suponer una renuncia por la otra parte o un esfuerzo innecesario, y dañino para ambos, intentado que cambie su forma de sentir, pensar o querer. Ya sea por arte de magia o por nuestro empeño insaciable, agobiante e irrespetuoso de que así sea. ¡Lo conseguiré!, creerás. Pues no.
Para que la responsabilidad afectiva sea efectiva y la sexualidad placentera sea disfrutada por ambos, os facilito algunas preguntas que, quizá, aún no le has hecho a tu pareja, propuestas por la Dra. Jeka Méndez, médico sexóloga:
1. ¿Qué prácticas sexuales te gustan y cuáles no? ¿Qué estarías en disposición de probar?
Empezamos calentito y con risas, pues puede dar para muchas. Tampoco hay que descubrir todo, o nada, si no existe la confianza suficiente aún, pero indica que es una cuestión importante y que sería bueno conocer el máximo para beneficiar las relaciones sexuales de los dos.
La Dra. Méndez indica que «abrir este espacio es sumar a la intimidad, invita a cada uno al autoconocimiento y a la reflexión del placer propio, para poder ser compartido», además, «se establecen relaciones desde la confianza, el consenso y responsabilidad, dejando sitio para la curiosidad, la innovación, fantasías, deseos…» y lo que surja.

2. ¿Qué cuenta como infidelidad para ti?
«Se entiende por infidelidad la ruptura de acuerdos en una relación», según la doctora. Sin embargo, también asociamos habitualmente a la utilización de los genitales y determinadas practicas sexuales. «No hablamos abiertamente sobre dichos acuerdos, desconociendo los límites del otro, centrándonos en un modelo único de relación», detalla la experta.
3. ¿Cómo podríamos llevar nuestra relación si existe o existiera discrepancia del deseo sexual?
Para Jeka, «Asumir que el deseo sexual es el mismo en cada una de las partes de la relación o permanecerá igual a través del tiempo, no solo corta la posibilidad de cultivar el deseo dentro de la relación, sino que pudiese ser un punto de partida para la existencia de otros problemas que afecten de manera negativa».
4. ¿Conoces tu estado de salud sexual?
Una cuestión fundamental que muy pocas parejas se comentan. «Mas allá de la curiosidad y/o morbo que pueda despertar el conocer la vida sexual del otro, no es algo que sume a la relación en sí, el compartir esta información es una decisión muy personal», comenta la doctora. «Por otra parte, algo que sÍ es importante es hacernos responsables de nuestra salud, por interés propio y por cuidar con quien se comparte sexualmente».
5. ¿Deseas crear tu propia familia? ¿Has pensado cómo sería su crianza?
Esto quizá se pregunte más pero, lejos de ser una prueba de aptitud de maternidad o paternidad, pues la realizad supera la ficción siempre con esto de la descendencia, es una manera de conocer sus deseos y saber si existen intenciones similares a las tuyas. Sobre todo si este aspecto lo tienes muy claro y es una cuestión innegociable para ti, o para la otra parte.

Ahora completa con estas ideas con las preguntas que te mueven a ti. Sería interesante, al menos, conocer algunas cuestiones antes de lanzarte a una historia más duradera, con objetivos comunes y de gran implicación emocional.
Aunque sea un trabajo de por vida aquello de conocernos y conocer a los demás, hay cuestiones que han de tratarse, teniendo en cuenta siempre que el cambio es lo único constante la vida. Por este motivo, no estaría de más, realizar una batería de preguntas cuando la relación inicia y volver a contestarla de vez en cuando, cada año, por ejemplo, incluyendo otras que quizá ni nos cuestionamos al inicio.
Pero atención, no tomemos esto como si de una oposición se tratase. La idea es comunicarse, entenderse y aceptarse, si se puede y quiere. Están tan de moda las «Red flags» o banderas rojas, a las que solemos considerar excluyentes, que podemos gritar: ¡Next! a la persona que nos gusta, si descubrimos que es demasiado callado, cuando tú también pecas de eso, o de todo lo contrario, no baja la taza del váter o no está en el bando de Shakira.
Detectar lo que no compartimos, nos permitirá crecer como pareja asimilando que no somos iguales, pues cada persona es única, y aún así nos podemos amar y construir algo bonito. Abrazando esa parte de incertidumbre que acompaña a los afectos, cuando nadie sabe lo que sentirá mañana, ni se puede controlar.
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– Falta de deseo sexual en hombres: cómo aumentarlo de forma natural
elmundo.es(M.Masdeu/E.Ruiz) — El deseo sexual es variable y, depende de cada persona y de las circunstancias en las que se encuentre, puede ser más o menos alto. El estrés, los cambios ambientales, las circunstancias personales…Son muchos los factores que pueden alterar la libido o deseo sexual. Tener una libido baja no tiene que ser un problema, pero es cierto que puede afectar la autoestima y las relaciones sentimentales.
La libido baja en el hombre se describe como un descenso repentino de la falta de ganas de hacer el amor y suele ser habitual a partir de los 45-50 años. Es en esta franja de edad que se produce un descenso de los niveles de las hormonas relacionadas directamente con la actividad sexual. Esta falta de interés por el sexo puede manifestarse también en problemas de disfunción sexual como la eyaculación precoz y la disfunción eréctil.
– Causas del descenso de la libido en hombres
Lo más habitual es que no sea un único factor el que ocasione el descenso de la libido en los hombres, sino que está provocado por un conjunto de situaciones consideradas anómalas.
- Factores psicológicos: les enfermedades mentales son uno de los principales motivos que provocan un descenso de la libido. Entre ellas, destacan la ansiedad y la depresión.
- Factores farmacológicos: la ingesta continuada de ciertos fármacos puede provocar la aparición de efectos secundarios como la disfunción eréctil o la inhibición del deseo sexual.
- Factores hormonales: la reducción de los niveles de testosterona está directamente relacionado con el descenso del libido. Mantener una dieta equilibrada y realizar deporte de manera regular es importante para mantener a raya los niveles de testosterona.

– 5 formas naturales de aumentar la libido masculina
¿Sabías que existen varias maneras de aumentar la libido? Algunas están basadas en la sabiduría popular y otras responden a prescripciones médicas. Vamos a centrarnos en cinco formas naturales y muy efectivas para lograr aumentar la libido. ¡Toma nota!
1. Alimentos que aumetan el deseo sexual
Existen una serie de alimentos que se consideran afrodisíacos, es decir, que tienen componentes que son capaces de activar el riego sanguíneo. Añadir estos alimentos a la dieta es una buena manera de conseguir aumentar la libido:
- Aguacate: contiene mucha vitamina E y ello incide directamente en el apetito sexual.
- Sandía: gracias a la citrulina que contiene su corteza, consigue la relajación de los vasos sanguíneos de una manera similar a como lo hacen los vasodilatadores como la Viagra.
- Ginseng: supone una mejora en la capacidad de erección.
- Maca: es muy eficaz cuando el descenso de la libido se debe a un bajón en el estado de ánimo.
- Azafrán: mejora el apetito sexual.
- Ostras: su alto contenido en zinc mejora el rendimiento sexual.
2. Técnicas para mantener la ansiedad a raya
La ansiedad y el estrés dificultan el deseo sexual y también impiden una erección. Para evitar padecer estas patologías mentales, es importante seguir una serie de hábitos diarios: dedicar tiempo a pracitar un hobby, seguir una buena higiene de sueño, realizar ejercicio físico moderado y regular, probar la meditación o una disciplina como el yoga, apostar por una dieta nutritiva y baja en grasas y, si es necesario, consultar con un terapeuta.
3. La importancia de dormir bien y técnicas para lograrlo
Dormir bien puede mejorar el estado de ánimo general y los niveles de energía de una persona. Para seguir unos hábitos de sueño saludables debes tener en cuenta que es importante irse a la cama y despertarse a la misma hora todos los días y evitar la cafeína, especialmente por la tarde y noche. Además, es recomendable, al practicar ejercicio, no hacerlo demasiado tarde, pues ello activa el organismo y puede dificultar el sueño. También es aconsejable evitar comidas y bebidas pesadas por la noche.

4. Masturbarse, imprescindible para una buena salud sexual
No es ninunga broma; masturbarse es del todo imprescindible para gozar de una vida sexual saludable. Y es que masturbarse no resta ganas al deseo sexual, sino todo lo contrario. Son varios los expertos en sexualidad que afirman que la masturbación es absolutamente imprescindible para aprender a conocerse y a amarse.
5. Juegos sexuales preliminares, ¡básicos!
Tener mejores experiencias sexuales puede incrementar el deseo de una persona de tener sexo, por lo tanto, elevar su libido. Para ello, resulta fundamental dedicar tiempo a los preliminares: besos, carícias, juguetes sexuales, sexo oral… Dedicar tiempo a estas prácticas, antes de centrarse en el coito, es muy bueno para aumentar el deseo sexual de la pareja.
– Inspírate: ¡sexo fuera de la cama!

El sitio más habitual en el que practican el sexo la mayoría de parejas es la cama. Sin embargo, algunos sexólogos consideran que no es bueno tener siempre las relaciones sexuales en el mismo sitio ya que ello puede provocar monotonía y aburrimiento, lo que puede afectar negativamente la vida sexual de la pareja al generarse una pérdida de interés por tener sexo siempre en el mismo lugar.
Así pues, ¿te animas a probar a tener sexo fuera de la cama? Tienes varias opciones al respecto. Si eres más bien una personas conservadora puedes optar, si todavía no lo has hecho, por descubrir nuevos rincones de la casa, como la cocina, la ducha, las escaleras o el sofá. Si, en cambio, eres más bien una persona atrevida, puedes optar por innovar y experimentar el sexo fuera de casa.
No se trata de hacer exhibicionismo ni de meterse en problemas, sino de dejar de lado la rutina y buscar sitios que permitan poder disfrutar del sexo en espacios públicos, en plena naturaleza, en un lugar concurrido… sin necesidad de ser vistos ni de montar un espectaculo. ¡Toma nota de los 10 sitios que te proponemos!

– 10 sitios en los que practicar el sexo fuera de la cama
1. En un medio de transporte público
¿Sabías que está prohibido tener sexo en el baño del avión? Es uno de los sitios recurrentes en los que piensan muchas personas al hablar de sexo en el transporte público, pero el baño del avión se ha convertido en un mito que posiblemente no sea tan excitante como parece, pues es un espacio muy pequeño para que quepan bien dos personas.
Sin embargo, puedes probar de tener sexo en otros medios de transporte. En un tren de largo recorrido existen espacios que brindan la oportunidad de gozar de cierta intimidad, lo mismo que ocurre en un barco, por ejemplo. Si no te convencen estos sitios, siempre puedes optar por el coche, aparcando lejos de la carretera.
2. En un baño
Se trata de una fantasía sexual recurrente, que hemos visto millones de veces en muchas películas. Tener sexo en un baño público es posible, es fácil y, además, existen baños públicos en muchísimos sitios. Sin embargo, no siempre es un lugar excitante, pues algunos baños públicos no son limpios y dejan mucho que desear a la fantasía que tenemos en mente. Así pues, si te apetece probar en este espacio, deberás elegir bien el baño; que sea limpio, agradable, poco concurrido…
3. En un fotomatón
La cabina en la que puedes hacerte fotos, o fotomatón, es otro clásico del sexo en espacios públicos. La privacidad de dicha cabina cerrada por una cortina puede invitar a practicar el sexo en pareja en el interior, pero también será conveniente elegir bien el fotomatón. Deberá estar en un lugar apartado y quedar suficientemente cerrado si quieres gozar de cierta intimidad. También deberás tener cuidado de que no haya gente haciendo cola para entrar.
4. En un parque de atracciones
El parque de atracciones es un sitio bucólico y romántico en el que la fantasía y la ilusión se entremezclan con la diversión de la pareja que acude allí en busca de emociones fuertes y pasar un día diferente y divertido. Pues bien, ¿te habías planteado tener sexo en este espacio tan propio de las pelis románticas y las primeras citas? Es un sitio perfecto porque dispone de mil rincones en los que esconderse, con las luces de neón de fondo y la música que suele sonar a todo volumen en las diferentes atracciones.
5. En una tienda, de acampada
Irse de escapada de fin de semana en pareja te puede brindar una oportunidad perfecta si lo que deseas es tener sexo en plena naturaleza y romper con la rutina. Dormir en una tienda de campaña no es muy cómodo, pero puede brindarte la oportunidad perfecta de tener sexo y optar por pasar una noche sin descansar demasiado. Es algo que podrás hacer tanto si acampas en medio de la nada como si estás en un camping.

6. En la playa
Es otro clásico de los sitios en los que tener sexo fuera de casa, pero es que es un lugar perfecto porque puede ser idílico si se elige bien la playa y, además, permite practicar el sexo dentro del agua, lo que siempre es novedoso y especial. El mar invita a jugar, nadando desnudos, jugando a quitarse la ropa dentro del agua, a perseguirse desnudos entre las olas… En fin, las opciones son infinitas, tanto dentro del agua como en la arena.
7. En un ascensor
El ascensor te brinda la oportunidad de practicar sexo express en un lugar que invita a la excitación y a hacer realidad fantasías sexuales muy recurrentes. Puedes optar por subir con tu pareja en un ascensor de un edificio alto y presionar el botón del nivel más alto para tener tiempo a disfrutar del encuento. O también puedes optar por tener juegos eróticos dentro del ascensor y continuar después en otro sitio.
8. En un probador de una tienda
¿Has pensado en ir con tu pareja de compras y pedirle que te asesore o te dé su opinión sobre las prendas que te pruebas? Si el probador invita a ello, hay poca gente y es lo suficientemente agradable, puedes animarte a tener sexo ahí dentro. Si, en cambio, la elección de este lugar no te parece adecuada, te puedes animar a disfrutar de unos juegos íntimos en pareja, sin más.
9. En una fiesta o discoteca
Es otro de los clásicos, que si bien se ve en las películas o series, también puede formar parte de la realidad. Las bodas suelen ser el tipo de fiesta que brinda más oportunidades de tener un encuentro sexual en el jardín, la sala de baile, los baños, el salón, el parking, etc.

De hecho, cualquier tipo de fiesta es ideal porque se celebran en espacio grandes, con luces, oscuridad, música a todo volumen, con mucha gente…Todo ello permite esconderse en rincones varios y disfrutar del sexo.
10. En la cocina o un sitio poco habitual de casa
Para aquellas personas más conservadoras y que prefieren que las relaciones sexuales se mantengan entre las cuatro paredes de casa, también hay muchas posibilidades para innovar y disfrutar del sexo fuera de la cama.
La encimera de la cocina, la ducha, un rincón del salón, encima de la lavadora, frente a un espejo o, incluso en las escaleras…
Son algunos de los sitios que pueden brindarte la oportunidad de disfrutar de un encuentro sexual excitante y diferente.
– Cómo estimular el clítoris: ¡técnicas infalibles!
El clítoris es esa parte de la anatomía de la mujer que tiene una misión muy específica y exclusivamente humana: proporcionar placer sexual a la mujer. Este órgano sexual es capaz de hacer sentir a la mujer un placer inmenso y es, para muchas, es el responsable de los orgasmos más intensos. Pero para llegar a este punto, el clítoris necesita una «ayudita» a través de la estimulación del órgano.
Eso sí, hablamos de una estimulación bien hecha, a medida de la mujer que la experimenta, puesto que no hay formas de estimular clítoris, sino mujeres a las que estimular a través del clítoris. La comunicación, el entendimiento, la confianza recíproca y el aprendizaje de las técnicas adecuadas son fundamentales para lograr el objetivo. ¿Quieres aprender las mejores técnicas para proporcionar a la mujer un auténtico placer sexual a través de la estimulación de este pequeño y maravilloso órgano?
– Qué pasa si se estimula el clítoris

- En primer lugar, aunque parezca obvio, ¿sabes dónde se sitúa el clítoris, qué aspecto tiene y cómo manipularlo para dar placer a una mujer? En la imagen de la anatomía de los genitales femeninos que verás más abajo, puedes observar dónde se localiza el clítoris y cuál es su tamaño aproximado en relación con el resto de órganos que componen los genitales de la mujer.
- Como ves, dentro del conjunto visible desde el exterior, su tamaño es pequeño, ¡pero esta característica no lo hace menos potente, sino todo lo contrario! De hecho, el clítoris cuenta con más ocho mil terminaciones nerviosas, así que puedes hacerte una idea de la sensibilidad de este órgano tan peculiar.
- Debes saber, también, que lo que se ve por fuera solo es el capuchón, o el glande, del clítoris. Es decir, este órgano sexual tiene toda una estructura interna, cavernosa, con raíces y extendida por toda la vulva, aunque solo apreciemos esa pequeña «bolita» donde se juntan los labios menores.
- Así, te parecerá lógico deducir que la estimulación del clítoris no se limita a las caricias en el botón del placer, sino que se puede obtener acariciando y lamiendo otras zonas de la vulva.
- Cuando se estimula de forma adecuada, el clítoris se irriga y aumenta de tamaño…¡y su sensibilidad también aumenta!
- La sensibilidad del clítoris es tal que una estimulación demasiado directa o intensa puede no ser bien tolerada por la mujer, que puede llegar, incluso, a no poder soportar algunos niveles de estimulación.
- Por lo tanto, es necesario dejarse guiar por la persona que experimenta a través de su clítoris, aumentando o reduciendo la intensidad de la estimulación en función de lo que nos pida o nos sugiera, permaneciendo atentos a sus señales en busca del máximo placer.

– Técnicas de estimulación del clítoris de la mujer
Ahora que sabes dónde está y qué aspecto tiene, descubre estas técnicas de estimulación del clítoris. ¡Porque masturbar a una mujer puede ser absolutamente excitante para ambos!
Para descubrir el clítoris, o mejor dicho, el glande del clítoris, separa los labios mayores, los más externos, dejando a la vista los labios más internos, los menores. Ya sabes que su forma externa es de bolita o botón de un tamaño más bien pequeño, aunque esto puede variar de mujer a mujer, sin que exista ninguna anomalía.
- Para algunas mujeres, puede ser extremadamente sensible, por lo que es mejor comenzar con la estimulación indirecta, tocando, acariciando o lamiendo los labios o el monte de venus, la zona del vello púbico, que también incide en la estimulación del clítoris si se acaricia con la palma de la mano hacia abajo, en dirección al capuchón.
- Experimenta con diferentes tipos de caricias hasta que descubras, o te comuniquen, cuál es la intensidad y el modo más adecuados, ya que cada persona es diferente y no siempre lo que funciona en una gusta a otra. Pregunta, interésate, adáptate y no des nada por sentado.
- Intenta utilizar un juguete si los dedos o la lengua no son suficientes y la mujer requiere una estimulación más intensa. Puedes intentar usar un vibrador, o un succionador de clítoris.
- Un buen cunnilingus es básico para estimular el órgano y llevar a la mujer a un nivel de excitación máxima. ¡No te saltes este paso y te lo agradecerán!
- No vayas al clítoris directamente, no lo hagas tan obvio. Entretente por el camino, toca aquí, presiona allá, besa y acaricia el clítoris unos instantes, como si «pasaras por allí», pero no te pares. Ahora, lame, succiona un poco o presiona ligeramente el clítoris con los dedos índice y pulgar. Después, vuelve a acariciar los labios o el monte de Venus.
- Finalmente, llega al clítoris y dale placer durante más tiempo, el necesario para llegar al orgasmo o preparar la penetración, si se da el caso, aunque no es en absoluto necesaria para lograr el orgasmo. Ni siquiera este es el objetivo: ¡disfrutar del placer del camino es maravillosamente excitante y os puede transportar a ambos a otra galaxia!
– Orgasmo vaginal versus orgasmo clitoriano: ¿cuál es mejor?

Al abordar el tema del orgasmo femenino, el debate está servido.
Desde hace años que se dice que existen dos tipos de orgasmos: el orgasmo vaginal y el orgasmo clitoriano.
Sin embargo, algunos estudios afirman que muchas mujeres no son capaces de experimentar ambos orgasmos, pues sus características fisiológicas no les permitirían experimentar el orgasmo vaginal.
Pero, si no todas las mujeres pueden experimentar el orgasmo vaginal, ¿qué caracteriza a las que sí? Según un estudio llevado a cabo por Emmanuel Giannini y Odile Buisson, para la Universidad de Florencia (Italia), las mujeres que tienen orgasmos vaginales tienen un tejido de la zona entre la uretra y la vagina más gruesoque las mujeres que no experimentan este tipo de orgasmo.
Más allá del estudio De Giannini y Buisson, otras investigaciones apuntan que es cierto que las mujeres pueden experimentar dos tipos de orgasmo: uno resultante de la estimulación del interior de la vagina y otro a partir de la estimulación exterior del clítoris. También hay expertos que hablan de más tipos de orgasmos.
– ¿Qué diferencias hay entre el orgasmo vaginal y el clitoriano?

Ya Sigmund Freud habló en su momento de la existencia de dos tipos de orgasmos en las mujeres.
Su hipótesis establecía la existencia de un orgasmo logrado mediante la estimulación del clítoris y otro tipo de orgasmo logrado por penetración.
Según Freud, el primero correspondía a la inmadurez sexual de la mujer, mientras que el segundo solamente era alcanzado por mujeres maduras sexualmente.
El orgasmo clitoriano es aquel que se logra a través de la estimulación del clítoris y que la mayoría de mujeres dicen haber experimentado, llegando a él con cierta rapidez y frecuencia, siendo intenso y breve.
Es un tipo de orgasmo al que se puede llegar fácilmente a través de la masturbación.
En cambio, el orgasmo vaginal se logra a través de la penetración y requiere de más tiempo para experimentarlo, aunque la recompensa es mayor porque suele ser más prolongado y profundo.
Sin embargo, cabe destacar que la sensación producida por cada tipo de orgasmo es diferente según la mujer.
¿Qué tipo de orgasmo es mejor y cómo lograrlo?
Responder a esta pregunta es algo complicado, pues depende de cada mujer y cómo vive su sexualidad. Si bien es cierto que es importante tener en cuenta que, se llegue o no se llegue al orgasmo durante una relación sexual, el placer puede alcanzarse de muchas maneras diferentes; no únicamente a través del orgasmo.
Teniendo claro esto, muchos expertos consideran que la estimulación del clítoris es imprescindible para lograr la plenitud del placer al llegar al orgasmo. Y es que el clítoris cambia a nivel fisiológico durante la excitación sexual y los vasos sanguíneos de la zona se hinchan, causando una gran sensibilidad vaginal. Ello permite que la mujer llegue a sentir un gran clímax sexual cuando se le estimula esta zona.
Así pues, mientras que para unas será mejor el orgasmo vaginal y para otras el clitoriano, muchas mujeres habrán experimentado solamente un tipo de ellos. De ser así, posiblemente la pregunta del millón sea: ¿cómo lograr sentir el otro tipo de orgasmo, que suele ser el vaginal, pues el clitoriano es más fácilmente exprimentado?
La respuesta es, según varios sexólogos, dejarse llevar, no obsesionarse con ello e intentar disfrutar plenamente de la relación sexual, dejando de lado los tabús y los pensamientos varios. Entregándose plenamente al placer es la vía por la cual poder experimentar el orgasmo en su plenitud.
nuestras charlas nocturnas.
Eroticosas…

Business Insider(E.Zambrano/A.N.T.Stock)/El Mundo(A.Sierra)La ciencia ha establecido un amplio consenso en la sociedad sobre los múltiples beneficios que implica practicar el sexo. Reduce el estrés, refuerza el sistema inmunitario, te hace dormir mejor, ejercita el suelo pélvico, crea intimidad… Pero también puede provocarte la muerte.
El 0,6% de los casos de muerte súbita están relacionados con el sexo. Algunas personas mueren durante el acto o poco después de hacerlo, y esto ocurre por el esfuerzo físico que implica la actividad sexual, aunque también se relaciona con la influencia que pueden tener algunos medicamentos recetados para tratar, por ejemplo, la disfunción eréctil.
El riesgo de una muerte súbita cardiaca es mayor a medida que una persona envejece. Un estudio forense publicado en Forens Sci Med Pathol realizado sobre 32.000 muertes súbitas en Alemania determinó que el 0,2% de los fallecimientos se produjeron durante la actividad sexual.
Pero además, la mayor parte de estas muertes súbitas se produjo en hombres, la mayoría de ellos con una edad media de entorno a los 60 años. Otros estudios publicados en otros países como Corea del Sur, Francia o Estados Unidos también demuestran resultados muy parecidos.
Por desgracia, estas muertes no solo se dan en personas de avanzada edad. También ocurren a personas jóvenes.

Un estudio publicado por la Universidad St George de Londres en la revista JAMA Cardiology investigó 6.847 casos de muerte súbita ocurridas entre 1994 y 2020. De ellas, el 0,2% se produjeron durante la actividad sexual o una hora después del acto, y la edad promedio fue de 38 años.
Otro dato interesante, y que muestra un porcentaje más alto que estudios anteriores, se encuentra en la incidencia de estas muertes en mujeres. El estudio británico comprobó que el 35% de estos casos se dieron en mujeres.
¿Pero estas muertes tienen que ver con el estado de salud de la persona? Pues en el 53% de los casos el corazón era estructuralmente normal y la causa de la muerte no fue provocada por una salud deteriorada, sino por un ritmo cardíaco anormal llamado síndrome de muerte súbita arrítmica.
Los investigadores han explicado que un ritmo del corazón alterado puede provocar la falta de oxígeno, y ello puede conducir a un paro cardíaco repentino.
Para no dejar de practicar sexo por miedo a padecer un paro cardiaco repentino, los expertos recomiendan visitar un cardiólogo para hacer revisiones sobre el estado de salud del corazón.
– ¿Puede el sexo sustituir al deporte? Estas son las calorías que quemas al hacerlo

¿Cuántas calorías se queman con el sexo? ¿Podría equivaler una relación sexual a un rato en el gimnasio, un paseo en bici o un entrenamiento de cardio? Si alguna vez te has hecho estas preguntas, hay estudios que tienen respuesta para ti.
En primer lugar, el sexo aporta numerosos beneficios a la salud física y mental: desde mejorar el estado de ánimo y la confianza en uno mismo, al conocimiento del propio cuerpo, la reducción del estrés y la ansiedad, un mejor sueño, un sistema inmune fuerte y mayor capacidad para aliviar el dolor.
El sexotambién fortalece el suelo pélvico, reduce el riesgo de cáncer de próstata y baja la presión arterial, asociándose a un menor riesgo de enfermedad coronaria fatal, según los estudios. El placer, la, emoción y la relajación experimentados mejoran la salud mental y la función cognitiva, ayudando a liberar hormonas de la felicidad como la oxitocina o las endorfinas.
Para conocer la quema de calorías, una reciente revisión de 18 estudios publicada en la revista Archives of Sexual Behavior cuantifica las calorías que se queman con el sexo.
Para conocer este dato relacionado con la actividad sexual se parte del concepto básico de actividad física, considerada toda acción o actividad que implica movimiento musculoesquelético voluntario y conlleva un gasto energético.
Tal y como explica un artículo en The Conversation, la investigación analizó datos de variables cinemáticas como el rango de movimiento o la velocidad de penetración con otras fisiológicas, como la frecuencia cardíaca media y máxima, la presión arterial o la tasa de esfuerzo recibido. Se observaron datos de 249 personas, 264 hombres y 85 mujeres.
Los hallazgos concluyen que el sexo implica un gasto energético aproximado de 100 kilocalorías e implica frecuencias cardíacas medias entre 90 y 130 latidos por minuto, así como frecuencias máximas de hasta 170 latidos por minuto.
Por supuesto, no hay una respuesta única: todos estos factores dependen de la duración de la actividad, la salud de las personas implicadas, la posición, las prácticas sexuales concretas o las fases de actividad. En los participantes sanos, las medias más altas eran de 32 minutos de sexo, 18 en el caso de los que tenían enfermedades cardiovasculares.
Un pequeño estudio publicado en 2013 y que comparó la quema calórica en parejas heterosexuales jóvenes y sanas estimó que los hombres queman un promedio de 101 calorías durante las relaciones sexuales, lo que equivaldría a 4,2 calorías quemadas por minuto.
Por su parte, las mujeres quemarían un promedio de 69 calorías, o alrededor de 3,2 por minuto.
– ¿Equivale el sexo al deporte?

Correr quema aproximadamente el doble de calorías por minuto que el sexo, por lo que no reemplaza al ejercicio más intenso. Sin embargo, estudios previos concluyen que el sexo sí equivale al ejercicio ligero o moderado.
Por ejemplo, una hora de caminata lenta quema 204 calorías para una persona de 70 kilos. Trotar en la elíptica 60 minutos quema unas 365; el fútbol 752 y correr, 861 calorías.
Lo que está claro es que tanto el deporte como entregarse al placer ofrecen numerosos beneficios, por lo que complementar ambas opciones sería más idóneo que reemplazar una actividad por la otra.
– ¿Por qué entran ganas de morder, pellizcar o arañar durante el sexo?

Si has sentido alguna vez la necesidad imperiosa de pellizcar un encantador moflete o has abrazado a alguien con mucho cariño pero tan fuerte que se escabullía como un gato para tomar aliento, sin duda, eres una víctima más del fenómeno denominado ‘cute aggression’, o lo que es lo mismo, ‘agresión ante lo adorable’.
Esta agresividad, aparentemente contradictoria, cumple una función que no es otra que conseguir moderar la intensidad de aquella emoción que nos sobrepasa.
Solemos poner en práctica estas conductas más veces de las que pensamos, por ejemplo, con personas a las que tenemos mucho cariño, siendo un clásico de abuelas y abuelos aquello de apretar mofletes y dar besos metralleta a esas mejillas regordetas de los peque de la casa y, a veces, de los no tan peques.
Ver otros estímulos, como un lindo cachorrito, también activa una respuesta agresiva «encantadora» como puede ser achucharlo irremediablemente al despertarnos una ternura especial.
Pero sin duda alguna, el mayor despliegue de estas muestras de amor explosivo se realizan en la intimidad de la pareja o con aquellos compañeros de juegos eróticos que te ponen a mil sexualmente. Quizá, lo pasemos por alto en el durante, pero después nos encontraremos el arañazo en la espalda, la mano marcada en su nalga o el tremendo chupetón en el cuello.
Pero estos deseos y conductas parecen tener una explicación científica. Según el psicólogo especializado en neurociencia Nacho Roura, más conocido como @neuronacho, esta sería «la expresión dimórfica de las emociones, pues las emociones se pueden expresar de maneras muy diversas.» Por ejemplo, en ocasiones lloramos cuando estamos alegres u orgullosos, o reímos al sentir mucho miedo.
Su efecto ayudaría a alcanzar, de nuevo, un nivel óptimo en nuestro organismo y recuperarnos antes del secuestro emocional extremo que estamos sufriendo.
Cuando una persona se encuentra en una situación estresante, de elevada tensión o ha realizado un gran esfuerzo para conseguir una determinada meta, es más probable que estas manifestaciones aparezcan con mayor facilidad.

Asimismo, «los primeros estudios de neurociencia en el campo sugieren que, detrás de estas emociones, están los circuitos cerebrales implicados en la regulación emocional y en el procesamiento de las recompensas», comenta Roura, citando dos estudios de la profesora Aragon, O.R,Clark, MSDyer,R, & Bargh,J. o Stavropoulus,K. & Alba, L.A. publicados en la revista Psycological Science.
Por supuesto, algunas personas controlan mejor sus impulsos y otras se dejan llevar. Sin embargo, el deseo de hacerlo parece que nos inunda a todos los seres humanos. «Desde la perspectiva evolutiva se propone nos ayuda a salir de un trance que nos provoca emociones positivas muy intensas, no vaya a ser que aparezca un tigre y nos coma», afirma el experto.
Y es que distraernos demasiado podría tener consecuencias negativas para la nuestra supervivencia de todos los mamíferos, humanos incluidos.
Vale, puede que a ti aún no te haya sucedido, ni como emisor ni como receptor, pero quizá llegue el día en el que te sorprendas mordiendo con fuerza un delicioso labio, estrujando un pecho apasionadamente o dando un cachetazo en ese lindo culito que parece pedir a gritos un azote. O quizá te den uno a ti, de los que pican, que hasta tengas que llamar la atención por ello. Y todo ello aunque no te consideres para nada agresivo y tengas claro que el sado no va contigo, te puede suceder.
Pero atención, que nadie justifique una agresión con esta tendencia tan humana, porque se nota cuando una ‘cute aggression’ entra en escena o si, por el contrario, existe ánimo de hacerte daño. Y si descubre que te gustan demasiado estas prácticas explosivas de pasión y apretón desmesurado, tendrás que reprimirte y confirmar con tu pareja de cama si desea recibir esos pellizcos, apretones y chupetones con cierta dosis de dolor añadido. Nunca olvidemos el fair play o respeto por las reglas del juego.
– ¿Por qué los hombres gimen menos que las mujeres?

Un reciente estudio de la marca de placer masculino Arcwave acaba de revelar un dato que debería de hacernos reflexionar sobre el modo en el que los hombres experimentan el placer durante las relaciones sexuales.
Porque, según esta investigación, el hecho de que las mujeres emitan más sonidos durante la masturbación y el sexo en compañía que ellos no es baladí ya que, al hacerlo, se benefician de sus efectos positivos y facilitadores para alcanzar y disfrutar sus orgasmos.
Es más, según esta encuesta, dos de cada cinco hombres (40%) no hacen ningún ruido cuando se masturban, perdiéndose, de este modo, una parte fundamental de la experiencia.
Si, además, tenemos en cuenta que el 78% de las mujeres confiesa hacer ruido durante la masturbación y el 95% durante el sexo compartido y que sólo el 60% de los hombres gime cuando se masturba y el 85% cuando tiene relaciones sexuales parece más que evidente la existencia de una pequeña ‘brecha de género en los gemidos’.
Sorprendentemente, esto ocurre a pesar de que los hombres se masturban más a menudo que las mujeres; porque gracias a este informe mundial realizado en mayo de 2022, se ha podido constantar que los varones se masturban casi el doble que las féminas: una media de 145 veces al año.
Además, este estudio evidenció que gemir puede hacer aún más placentera la masturbación pues, cuando se les preguntó a ellos si gemían durante la masturbación o por qué lo hacían, las respuestas más comunes fueron: «Porque disfruto» (91%); «para que los orgasmos sean más intensos» (74%) y «para sentirme más cerca de mí mismo» (65%).
Más allá de los datos, doy fe de que, en la práctica clínica, se proponen el jadeo y los gemidos, independientemente del género, como una de las técnicas de desbloqueo sexual más efectiva para conectar con las sensaciones ydesinhibirse. De esta manera, se liberan la tensión y el estrés a través de la voz y el suspiro y, al relajarse, se facilita el aumento de excitación y, por supuesto, se potencia el placer.
– Las razones por las que los hombres apenas gimen
Entonces, ¿a qué se debe que ellos sean más callados entre las sábanas y no den voz a su placer? ¿Será que los hombres no necesitan gemir, que los controlan o sencillamente no les salen los gemidos? Arcwave, con el deseo de incentivar que nadie silencie su placer, también investigó las razones por las que los hombres no gimen durante la masturbación.
La respuesta más común: del 55% de los que lo hacen en voz baja fue que lo hacen por miedo a ser escuchados. Casi la mitad de los hombres (40%) dijo que se siente demasiado cohibido, mientras que el 33% lo encuentra embarazoso e incómodo.
Según mi opinión profesional y teniendo en cuenta las diferencias individuales, no tengo duda alguno de que estos datos son el resultado de una educación sexual diferenciada en función género.

Desde el nacimiento, el aprendizaje emocional que se pretende para cada uno de los sexos, tradicionalmente asociado a un determinado género, es muy diferente para hombres y mujeres.
En este proceso de ‘educastración‘, como suelo denominarlo, a ellos no se les ha permitido ni fomentado la expresión emocional, salvo la ira, por no ser apropiada la muestra de determinados sentimientos y emociones con los roles que definirían la masculinidad; siendo esto asignados -que no sentidos- para los considerados hombres.
El orgasmo es un fenómeno que requiere cierto grado de descontrol y, lo por tanto, de vulnerabilidad; expresar esta mediante el gemido les sacaría del rol.
Por el contrario, a ellas no solo se les ha permitido sino potenciado la expresión del gemido, porque ser vulnerable entra dentro de lo permitido socialmente. Además, la sexualidad más tradicional y anticuada, otorgaría el poder y control de las relaciones sexuales al hombre; y nos otras nos desharíamos de placer con su buen hacer y el conocimiento de las artes amatorias.
Además, que las mujeres giman ha sido y es un reclamo para el deleite del hombre al que le atraen, generalmente, heterosexual, bisexual o pansexual. A lo largo de la historia, se ha utilizado para desencadenar una mayor excitación en ellos; de ahí, la exageración que solemos presenciar en el cine para adultos, ya sea en películas románticas, eróticas o pornográficas.
De hecho, aunque pueda sorprender, en consulta me comentan bastantes mujeres que, a veces, dudan de si realmente tienen orgasmos o creen que son muy flojos, porque no dan gritos ni se vuelven ‘la niña del exorcista’ cuando alcanzan el clímax. Y sí, la mayoría lo tiene, pero uno real, donde se muestra la diversidad de expresión orgásmica, no como en las películas.

Curiosamente, cuando a los hombres se les preguntó qué los animaría a gemir más durante la masturbación, la respuesta más frecuente fue «usar un juguete sexual».
¿Hablamos entonces de vergüenza a ser escuchados? Quizá.
Por supuesto, los gemidos los utilizamos también con la finalidad de vincularnos con la pareja y aumentar el placer mutuo, pero también hay que reconocer que la masturbación es una escuela de experimentación y autonocimiento sexual, de descubrimiento erótico y placer; aunque muchos lo hayan vivido desde la ansiedad y la exigencia de tener que dar la talla sexualmente.
Otro dato interesante recogido en esta investigación fue que el ruido en el dormitorio también hace que la experiencia sea más agradable para ambas partes.
Los hombres hacen ruido durante el sexo principalmente para comunicar que disfrutan de lo que su pareja está haciendo, pero que también aumentaba su propia excitación y la de su pareja.
Aunque el 82% de las mujeres afirma que los gemidos de su pareja las excita más, sólo el 65% de los hombres es consciente de este hecho.
Sabiendo los beneficios que ofrece gemir, mi deseo es que mucha más gente lo haga, pero no porque se deba hacer o porque queramos engañar a alguien (incluso a uno mismo) fingiendo que lo esta pasando genial, no, sino porque, sin duda, su utilidad y el placer que ofrece el gemido es innegable.
– ¿Cómo afecta el invierno al deseo sexual?

El deseo sexual es cambiante a lo largo de nuestra vida y, además, se construye y se ve afectado por diversas cuestiones, como los cambios estacionales, las horas de luz diaria y la posición del Sol, que determinaría la temperatura.
Por esto, el invierno parece invitarnos al recogimiento y el verano a socializar, al estar más activos y enérgicos.
Gracias a esa luz solar el organismo es capaz de producir vitamina D y serotonina en grandes cantidades, la conocida como hormona de la felicidad que regula nuestro organismo, disminuyendo esta de forma progresiva debido al menor tiempo de exposición a la luz natural durante los meses de invierno.
Las responsabilidades, el trabajo y el temido estrés, así como las vacaciones y otras cuestiones socioculturales, como la Navidad, también hacen fluctuar nuestro deseo sexual.
Por todo esto solemos tener la idea de que en invierno los encuentros íntimos y sexuales apetecen menos, pero en verano hay menos rutinas y menos estrés, por lo que da pie a pensar que habrá más sexo. Aunque también más planes fuera de casa y con más gente, viajes, barbacoas, playa, piscinas…
Atención: es precisamente en los momentos de estrés cuando muchas personas eligen liberarlo a través del sexo por su efecto relajante, debido a la liberación de oxitocina, hormona de la relajación, el amor y el cariño, siendo antagónica al cortisol, hormona asociada al estrés y al miedo.
La realidad es que cada estación del año tiene su punto y nos ofrece situaciones que podemos aprovechar para intimar, apasionarnos o enamorarnos.

Además, la satisfacción sexual depende de muchos aspectos, y no necesariamente se eleva por la cantidad de relaciones sexuales que tengamos con nuestros genitales, a solas o en compañía.
Tampoco sucede con la intensidad de nuestro deseo erótico. Aunque suela ser indicativo de una buena salud sexual, no es determinante para que así sea.
– Más nacimientos
Sí sería clave la intencionalidad o ese «para qué» queremos relacionarnos eróticamente y la satisfacción de esas expectativas.
Aun siendo cierto que las condiciones del invierno no activen tanto el deseo, sí lo hacen con el amor.
Los meses más fríos invitan a buscar el calor de otro cuerpo y a pasar más tiempo con la pareja, o a buscar una, y se refuerza el deseo, quizá ya existente previamente, de construir vínculos más profundos y emprender nuevos objetivos en pareja.
Esto explicaría que el 16 de septiembre coincida con el mayor número de nacimientos.
Por el contrario, en agosto es cuando menos bebés se conciben.
¿Esto significa que es diciembre el mes en que más relaciones sexuales genitales se mantienen? Probablemente no, sin embargo, sí es el más propicio para que las parejas decidan buscar descendencia, existiendo además otros factores que sí podrían contribuir a este hecho.
Según LELO, la reconocida marca de juguetería erótica de lujo y bienestar sexual, un estudio reveló que «existe una mayor concentración y mejor calidad del esperma durante los meses de invierno». El frío beneficiaría la espermatogénesis y su calidad, por eso los testículos se sitúan fuera del cuerpo.
La testosterona es la hormona responsable del bajo deseo sexual y un aumento de la misma se asocia a una mayor libido, es decir, de tener más ganas de sexo.
– Más placer sexual
Por tanto, en invierno el aumento de la actividad sexual no se debe únicamente a nuestras ganas de reproducirnos, pues se hace por placer, y mucho. Parece ser que las vacaciones navideñas suponen un incremento en las ventas de preservativos, dándose el mayor pico durante la semana anterior al día de Navidad, con el doble de ventas de preservativos que la semana posterior.
Otro estudio de una década de duración demostró que «durante las vacaciones, la gente hace más búsquedas en Google relacionadas con el sexo, como consejos respecto al embarazo o cuestiones relacionadas con la pornografía», afirma la marca.
Es cierto que al llevar más ropa rozamos y sentimos menos la piel de los demás y la propia, cuestión que despierta el apetito sexual. Tampoco es una estación que parezca invitar a dormir desnudos, sin embargo, si lo hiciéramos nos animará a juntar los cuerpos y regular la temperatura, que subiría.
También es cierto que, y no solo en la cama sino en la calle, la ropa esconde más nuestro cuerpo en invierno y por esto mismo, al ver menos piel, se desea ver más. Todo deseo parte de una carencia, desear lo que ya tengo es incoherente; sí podría desear más de lo que tengo o algo relacionado a lo que ya disfruto. Así es como en invierno, nuestra piel y la suya, se convierten los estímulos más deseados. Cuestión que no ocurre en las estaciones más cálidas al estar habituados a ver cuerpos con poca ropa.
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Momentos de intimidad
Quizá el primer cuello vuelto del invierno desencadene un interés especial por conocer qué oculta.
La imaginación siempre fue un factor determinante en el deseo, pues todo deseo, antes de ser expresado, fue imaginado.
Lo que se tapa, lo escondido o prohibido activa mucho más nuestro interés, siendo unos de los pilares de la erótica.
Disfrutemos entonces de esos planes caseros, de manta y serie, con esas bajas temperaturas callejeras que nos hacen buscar el calor del hogar; baños relajantes que hacen hervir el agua con los cuidados y el roce de los cuerpos. Y el gustazo de pegar nuestros pies gélidos a los de la pareja, tan calentitos, para dormir a gusto.
Pero nunca olvides tener unos buenos calcetines cerca para tus encuentros amorosos, pues facilitan alcanzar el orgasmo o al menos a las mujeres. Según los resultados de un estudio de la Universidad de Groningen, presentados en la Sociedad Europea para la Reproducción y el Desarrollo Humano en Copenhague, el 50 por ciento alcanzó el orgasmo sin calcetines, mientras que el 80 por ciento lo logró con los calcetines puestos.
Esto se debería a que las mujeres reaccionan negativamente a la sensación de frío en los pies, ya sea por tenerlos helados o por el roce con los pies fríos de otra persona. Toma nota, ¡ y a disfrutar!












