6 nuevas funciones de la última versión de ChatGPT que es capaz de coquetear y detectar emociones (y las fallas que cometió) …

BBC News Mundo — OpenAI presentó el lunes la nueva versión de su exitoso chatbot de inteligencia artificial ChatGPT, que puede recibir y responder peticiones combinando audio, imagen y texto.
Se llama GPT-4o (“o” de “omni”) y estará disponible gratuitamente para todos los usuarios, aunque los suscriptores le podrán hacer más consultas.
GPT-4o integra en una sola herramienta funcionalidades de chatbots (como ChatGPT 3.5), asistentes de voz (como Siri o Alexa) y modelos de procesamiento de imágenes.
En palabras del reportero de tecnología de The New York Times, «mientras Apple y Google están transformando sus asistentes de voz (Siri y Hey Google) en chatbots, OpenAI está transformando su chatbot (ChatGPT) en un asistente de voz».
La nueva versión es más rápida que las anteriores, y fue programada para tener un tono más conversacional y cálido, e incluso a veces coqueto, en sus respuestas a los requerimientos de los usuarios.
Durante la demostración en vivo del lunes, la IA le dijo al presentador «me estás haciendo sonrojar» cuando le hizo un cumplido.
Sam Altman, fundador de OpenAI, escribió en un mensaje en la red social X tras el anuncio la palabra «her», en referencia a la película de 2013 Her («Ella»), en la que el protagonista se enamora del sistema operativo de su computador.
Según MIT Technology Review, GPT-4o tiene capacidades similares a su antecesor GPT-4, pero fusiona en un único modelo varios modelos que funcionaban por separado, «y eso se traduce en respuestas más rápidas y transiciones más fluidas entre tareas».
Estas son las novedades de la versión recién presentada:

1. Conversaciones fluidas y emotivas
Según OpenAI, su nueva tecnología es capaz de responder a peticiones de audio (es decir, preguntas u órdenes en voz alta de los usuarios) en un promedio de 320 milisegundos, un tiempo similar al que tarda un ser humano en responder en una conversación en inglés. Y los usuarios pueden interrumpir a la IA en cualquier momento.
También, «el modelo es capaz de generar voz en una variedad de estilos emotivos», como «dramático» o «sarcástico».
2. «Sé mis ojos»
En uno de los videos de demostración de la nueva tecnología, se ve a la IA describiendo en tiempo real para un usuario el comportamiento de unos patos en un pequeño lago o avisándole cuando viene un taxi.
GPT-4o es capaz de leer e interpretar imágenes a medida que van apareciendo en la cámara. Incluso puede identificar emociones en expresiones faciales.
Es una funcionalidad construida en colaboración con la aplicación danesa Be My Eyes y diseñada para asistir a personas con discapacidad visual.
3. Traducción en tiempo real
GPT4-o puede hacer de traductor en una conversación entre dos personas que no hablan el mismo idioma, aunque con errores.
También, usando su modelo de procesamiento de imágenes, la IA puede decirle al usuario cómo se llaman ciertos objetos que le muestre en la cámara en otro idioma.

4. Asistencia en reuniones
«En la reunión de hoy, Lilian y Christine expresaron su amor por los perros, subrayando su lealtad, compañía y lo geniales que son con los niños. Por otro lado, Ola prefiere los gatos por su independencia, tranquilidad y longevidad», resumió (en un video de OpenAI) con un acento estadounidense GPT-4o tras estar presente en una reunión virtual de 4 personas.
La nueva versión del modelo puede transcribir una reunión, tomar notas y resumir lo que pasó.
5. Ayuda con las matemáticas
GPT-4o es capaz de ayudar al usuario con sus tareas de matemáticas -por ejemplo, a resolver una ecuación- sin decirle la respuesta.
De acuerdo con las demostraciones de la compañía, un estudiante puede, por ejemplo, mostrarle a GPT-4o un problema de trigonometría que hay en su libro de texto, y la IA puede guiarlo para resolverlo, hacerle preguntas y corregirlo si comete errores en el proceso.
6. Generar imágenes
La nueva versión de ChatGPT incluye funcionalidades de herramientas de generación de imágenes como Dall-E (también de OpenAI).
Puede, por ejemplo, crear una imagen a partir de un comando en texto, puede convertir una foto en una caricatura o inventarse el póster de una película interpretando imágenes e ideas en texto que le dé el usuario.

– Las fallas
La demostración no salió perfecta: en un momento, la IA confundió al presentador sonriente con una superficie de madera. En otro, empezó a resolver una ecuación que aún no se le había mostrado.
James O’Donnell, reportero de Inteligencia Artificial de MIT Technology Review, escribió sobre la demostración que «la voz de GPT-4o podía intervenir de forma incómoda durante la conversación y pareció que comentaba el atuendo de uno de los presentadores sin que se lo pidieran».
Eso demostró, sin quererlo, que aún queda camino por recorrer antes de que se solucionen los fallos y las alucinaciones que hacen que los chatbots sean poco fiables y potencialmente inseguros.
Pero lo que sí muestra el reciente lanzamiento es la dirección que va a tomar OpenAI: hacer de ChatGPT un asistente virtual, como Siri o Hey Google, pero mejorado, que recuerde lo que se le dijo en el pasado y pueda interactuar más allá de la voz o el texto.
Según la editora de Tecnología de la BBC, Zoe Kleinman, la forma en la que GPT-4o maneja la combinación de texto, audio e imágenes con una respuesta instantánea parece poner a OpenAI por delante de la competencia.
Por supuesto, por ahora solo se conocen los videos y la demostración preparada y organizada por la empresa.
Falta ver cómo reacciona esta nueva tecnología en la interacción con millones de usuarios.
nuestras charlas nocturnas.
¿Son reales las constelaciones familiares? (una reflexión basada en una experiencia personal) …

Psicología y Mente(E.G.Arcila) — Cada vez hay mayor conversación entre ese mundo científico y racional versus un mundo más vivido desde la experiencia que posibilitan otras herramientas terapéuticas que apuntan al trabajo de la consciencia.
Las mismas que han sido tachadas de supersticiosas, de no tener ningún sustento científico que evidencie su eficacia.
Entre ellas están las constelaciones familiares.
En este artículo quiero contarte toda la fuerza y potencia que acompaña a esta herramienta.
Hablaré de ciencia y te contaré cómo funciona una constelación. Pero antes, me gustaría contarte de mi experiencia sobre cómo llegué por primera vez al mundo de las constelaciones.
Hace algunos años estaba pasando por una crisis, la segunda más importante de mi vida, la separación de la persona con la que estuve casada por aproximadamente cuatro años. La base de mi vida estaba comenzando a derrumbarse y no tenía muy claro qué estaba pasando ni a dónde iba con todo ese movimiento. En mi mente solo había dos opciones: dejar de lado todo lo que estaba sintiendo y luchar por esa relación, o regresar a mi país de origen. Ninguno de los dos caminos se sentía como el correcto, ser la hija o ser la novia-esposa.
Comencé a buscar en la historia de mi árbol familiar y me di cuenta que ninguna de las mujeres que fueron referentes para mí habían pasado por un proceso de independencia en el que ellas estuvieran a solas consigo mismas, por el contrario, habían sido las parejas o los padres las raíces alrededor de las que construyeron la vida. Pero para mí esa programación ya no tenía sentido, requería de nueva información para adentrarme a mi deseo, que era bastante incómodo, se sentía bastante imposible. Y tomó muchos meses tomar las acciones para darle rienda suelta a la decisión.
Mientras todo esto se estaba cocinando a fuego muy lento en mi cabeza, ya estaba adentrándome en el mundo de las constelaciones. Ahí reconocí ese patrón de relación de las mujeres de mi familia. También tomó sentido la migración, no era la primera que migraba por amor, ya había sucedido antes, no era la primera que por una pareja le apostaba a dejar todo por mantener ese vínculo.
Todo ello lo pude reconocer en mi proceso de formarme como consteladora; llegué ahí no porque sintiera un interés genuino en la herramienta, al inicio se me hacía súper raro y desconfiaba, mi mente racional no quería abrirse a esto, pero mi alma sentía que ahí había algo que explorar. Y entonces me lo permití, primero para mí, porque quería sanarme. Esa ha sido mi misión desde hace muchos años, quitar toda esa cantidad de basura que me separa de mis sueños, de la que anhelo ser y anhelaba ser en ese momento, y el universo en correspondencia trajo los maestros indicados para mostrarme ese camino.
A medida que iba reconociendo esos bloqueos y programaciones, la magia empezó a suceder me hice independiente económicamente, me fui a vivir sola, comencé a vivir de mi clínica particular, di ese salto cuántico, me arrojé confiando en mis herramientas, en que yo podía hacerlo y así fue, por eso hoy soy fiel creyente que las herramientas funcionan pero las tenemos que pasar realmente en el cuerpo para limpiar esas memorias que ni te alcanzas a imaginar hasta donde pueden llegar, traen consigo riquezas, incluso donde hay dolor, culpa y vergüenza, depende de nosotros cómo queremos resignificar eso.
Las constelaciones me permitieron recordar mi fuerza, mi poder personal, y me regalaron la posibilidad de hacerlo diferente, no ha sido fácil porque siempre habrá resistencia. Las constelaciones como herramienta terapéutica nos permiten sanar para tomar el control de nuestra vida. Vamos atrás no para quedarnos ahí si no para tomar la fuerza que nos proporciona el saber que no tenemos que repetir nada con lo que no estemos de acuerdo. El amor ciego hacia nuestros ancestros hace que no queramos crecer, que no queramos ganar más dinero. ¿Suena raro, verdad? Pero cuántas veces en tu vida no te has descubierto haciéndote menos en un trabajo, en una relación, solo porque no quieres perder ese lugar, porque no quieres sentirte la rara o la excluida y por eso te mantienes en esa dinámica ya conocida.

En este punto quiero introducirte en lo que entendemos por la palabra constelación. Esto tiene que ver con la colación de una cosa en un espacio, para el padre de las constelaciones Bert Hellinger, la herramienta nos permite acceder a la imagen que se conforma como producto de los vínculos y formas de relacionarse de un sistema familiar.
Para Freud, la palabra constelación abarca una cierta disposición psíquica, anímica, hereditaria que es inconsciente y que además conforma como una especie de guion o novela psíquica, que tiene ciertas palabras significantes. Es decir, algunos códigos que conforman la novela, los roles y las formas comportamentales que produce, de ahí la importancia de historizar un tiempo que ahora es un pasado pero que está en el presente.
Jung, por su parte, hizo un estudio con miembros de más de veinticuatro familias donde se recolectaron un promedio de veintidós asociaciones libres provenientes de cien personas, esta es una técnica usada en el psicoanálisis donde se permite a la persona hablar de lo que quiera, se le ocurra, piense, sienta, etc., sin importar si suena lógico o no. Lo que nos muestra esta investigación son las semejanzas en las respuestas, por ejemplo, entre una madre y una hija.
Una de las cosas que hacemos en una constelación es leer esa novela o guion, específicamente accedemos a un campo de información, pero para hacerlo de una forma eficiente necesitamos establecer una intención. ¿Cómo es esto? A través de una pregunta, este es el primer paso para hacerte constelar que la persona a la que te acerques te ayude a que tu pregunta sea lo más clara posible porque básicamente estás haciendo una investigación de algo que a ti te gustaría comprender, por ende, necesitas que los resultados sean lo más claro posibles.
Entramos a ese campo de información con la intención de rastrear cosas particulares que movilicen el cambio del paciente cuando se sumerge en la experiencia de su constelación. El segundo paso es ya el encuentro, donde se hará el movimiento de constelación, es aquí donde el consultante va poder ver y observar ese guion con mayor claridad, en este punto la física cuántica nos ayuda a entender qué es lo que sucede, según el efecto observador: el solo hecho de ver hace que las partículas de la realidad se reorganicen de cierta manera. Ver nos sana, hace que ahora nuestra intención comience a organizar las realidades de manera particular, tener acceso a la información del inconsciente que rige los aspectos de la vida donde sentimos que hay bloqueo abre información para el consultante sobre los cómo, las tareas particulares por donde debe comenzar a trabajar, por eso la constelación es un movimiento que va durar un cierto tiempo, es ¿qué decido hacer con eso que veo?
Es ver si realmente me abro a esa información, permitir que todo me comience a traer respuestas, no es raro que después de una constelación de la nada te hable una persona que estuvo involucrada en el movimiento llámese papá, mamá, pareja, hijos, etc., porque efectivamente movimos ese campo de y las partículas que estaban involucradas generan alguna respuesta, es lo que nos dice el entrelazamiento cuántico, por tanto el movimiento sana al paciente pero también puede llegar a tener un impacto en su sistema familiar al traer nueva información necesaria para la reestructuración del mismo.

Otro elemento importante es que existen diversas formas de constelar. Una de las más potentes es cuando lo hacemos dentro de un grupo terapéutico, donde están otras personas siendo observadores o participantes. Para responder a la pregunta que trae el constelado, el constelador le asigna una serie de roles o personajes que el consultante elige dentro de las personas que conforman el grupo terapéutico, quien es elegido no sabe qué personaje se le entrega, esto nos ayuda a cuidar la intimidad y al mismo tiempo disminuir sesgos, pues al no saber qué estoy representando me puedo entregar con mayor apertura a las sensaciones que empiezan aparecer en el cuerpo cuando se entra en el rol o personaje, muchas de las personas que son consteladas se quedan asombradas por la precisión con la que los personajes se comportan o que hablan de manera similar, etc.
Esto es posible porque el cuerpo es una antena que recibe esa información, a través de nuestras neuronas espejos podemos empatizar y empezar actuar acorde a la información, por tanto los representantes son una pieza fundamental, en conjunto con su participación y la observación del constelador se van entrelazando los puntos clave para dar respuesta al consultante.
¿Entonces las constelaciones son reales? Sí, porque accedes a un campo de información inconsciente y la constelación es un medio para verlo, además muchas personas saben que esa información ya está ahí solo necesitan verla, saber cómo está organizada, tener el regalo de ser un observador externo para que sepa con claridad dónde están los nudos y cómo desanudarlos, entonces no es milagrosa ni opera cambios por sí sola, esto depende de la voluntad del consultante, sabemos que ver le da el regalo de la acción pero es un proceso que toma tiempo y disposición.
Por último, ¿qué es lo que podemos constelar? Te dejo algunas ideas, qué decisión tomar frente a una posible ruptura de pareja, claridad frente a una decisión importante, explorar tu misión o propósito de vida, identificar cómo algún patrón ancestral puede estar interfiriendo en tu economía, pareja, familia, etc.
nuestras charlas nocturnas.
El prisma del lenguaje: cómo las palabras colorean el mundo…

JotDown(J.Ozón) — Guy Deutscher es un lingüista israelí nacido en Tel Aviv en 1969.
Antiguo miembro del Saint John’s College de la Universidad de Cambridge y del Departamento de Lenguas Antiguas del Próximo Oriente de la Universidad de Leiden (Holanda), en la actualidad ostenta un puesto de investigador honorario en la Universidad de Manchester.
Antes de publicar El prisma del lenguaje, Deutscher debía su popularidad a The Unfolding of Language, libro en que describe la génesis y evolución de las lenguas y que empieza con la siguiente joya: «El lenguaje es el mayor invento de la humanidad salvo, por supuesto, que nunca fue inventado».
Se trata de un divulgador dotado de una afilada ironía e inteligencia que no tiene empacho en admitir sonados resbalones en su especialidad.
El prisma del lenguaje no oculta la relativa frecuencia con que amplios sectores del gremio se han rendido, a lo largo del tiempo, tanto a los prejuicios de su disciplina como a la ley del péndulo: de un falso postulado aceptado por la generalidad de la profesión se puede saltar al postulado opuesto, tan inexacto como el primero.
¿Es la lengua producto de la naturaleza o de cada cultura? ¿Hasta qué punto una lengua expresa de forma particular una summa de conceptos universales? ¿Y si, por el contrario, tales conceptos dependieran del acervo del idioma, significaría esto que el conjunto de nuestro pensamiento se rige por la lengua materna y que conceptos transparentes para unas sociedades resultan opacos para otras? De estos y otros capítulos de la lingüística se ocupa El prisma del lenguaje de Guy Deutscher.
El libro se abre con un espléndido prólogo en el que el autor desmiente una sucesión de falsedades recurrentes en la literatura popular. Un conocido tópico, por ejemplo, sostiene que la gramática alemana es particularmente propicia a la metafísica, afirmación que ningún lingüista ha conseguido, ni probablemente se ha propuesto, demostrar.
Según otra falsa aseveración, las tribus tropicales son tan holgazanas que han prescindido de la mayoría de consonantes, creencia que podría parecer sensata si no fuera por la lengua danesa, que ha eliminado de su fonética más consonantes que cualquier indolente tribu tropical.
Para combatir estas fábulas los lingüistas disponen de un eficiente mecanismo de perspectiva: el estudio comparativo de las seis mil lenguas que se hablan en el mundo, la mitad de las cuales se encuentra en peligro de extinción.
Hasta el siglo XIX, nadie había imaginado que las lenguas exóticas fueran dignas de consideración. Esta creencia cambió cuando Wilhelm von Humboldt visitó, a principios del siglo XIX, el País Vasco y se quedó asombrado de su lengua, radicalmente distinta a cuanto había oído antes.
Descubierto el idioma vasco, amplió su curiosidad a otras gramáticas remotas, para lo cual aprovechó su nombramiento como representante prusiano ante la Santa Sede en Roma. En su puesto diplomático, von Humboldt conoció de primera mano las descripciones que numerosos misioneros habían dejado por escrito de las lenguas que hablaban las tribus a las que se proponían evangelizar.
La principal ayuda en este cometido se la prestó el jesuita español Lorenzo Hervás y Panduro, uno de los escasos expertos que había tomado en serio tales estudios y que a la sazón era bibliotecario del papa Pío VII.
Con el objeto de subrayar la importancia de dicho tesoro lingüístico, Deutscher imagina las sesgadas conclusiones que un gastrónomo podría deducir sobre la «cocina universal» si se limitara a viajar por Europa Occidental. En un principio, el estudioso podría sorprenderse de las diferencias que existen entre los distintos países.
Pero si no se aventurase a regiones remotas, nunca se apercibiría de «que tales diferencias intraeuropeas son en última instancia variaciones menores de la misma cultura culinaria». Otro tanto cabe decir de las lenguas, cuyo estudio universal no puede restringirse a varias decenas de idiomas circunscritas en una misma área geográfica.
Después de tales prolegómenos, la primera parte del libro expone uno de los dilemas centrales de la lingüística: ¿en rigor, la lengua refleja las leyes de la naturaleza o solo es producto de cada cultura? Para responder, Deutscher se detiene en el lenguaje de los colores, terreno en que —en sus propias palabras— la cultura suele disfrazarse de naturaleza con mayor éxito. Los humanos llamamos azul a un cierto segmento de longitudes de onda porque así parece determinarlo la naturaleza.
Pero la realidad es más sutil. Los colores forman una continuidad: el azul no se convierte al verde en un determinado punto del espectro, sino que gradualmente se confunde con él. Así, el salto conceptual del verde al azul no viene determinado por las propiedades físicas de las ondas sino por nuestro código perceptivo.
Hay culturas, como los mayas tzeltal de México, que poseen un solo nombre para el verde y el azul. Cuando se le muestra un círculo azul al lado de otro verde, un tzeltal ve el mismo color. Esto no significa que no distinga ambos matices, sino que considera que pertenecen a la misma categoría semántica.
La prueba de que los tzeltal distinguen físicamente ambos tonos es simple: cuando al lado de los círculos originales se dispone un cuadrado cuyo color coincide con el de uno de ellos, el tzeltal señala sin dificultad el círculo correspondiente al color del cuadrado.
Para nuestros ojos puede resultar absurdo confundir el azul con el verde, pero, como queda dicho, los colores no son universales. La lengua rusa incluye dos términos para designar el azul claro y el azul oscuro, goluboy y siniy respectivamente, de modo que para un nativo ruso representan tonalidades distintas.
Si se le muestran dos círculos, uno azul claro y otro azul oscuro, un hispanohablante podrá distinguirlos, pero aún así los calificará como un solo color, extremo inexacto para un ruso: él percibe dos categorías separadas, goluboy y el siniy. Esta diferencia en la codificación lingüística se traduce en la práctica en pautas cognitivas distintas, como se ha demostrado a través de ingeniosos experimentos que se anotan más adelante.

La naturaleza cultural de nuestra percepción cromática explica, además, la relativa dificultad con que los niños aprenden a nombrar los colores, ejercicio que requiere un esfuerzo mayor que la simple memorización del nombre de un objeto (por ejemplo, un chupete).
Cuando se le enseña a un niño un color, es decir, a distinguirlo de otros, en verdad está aprendiendo a clasificar en familias distintas longitudes de onda, algo que no es ni mucho menos trivial y que requiere una considerable práctica, incluso para la enorme plasticidad intelectual de un niño de dos años.
De esta forma, si bien tradicionalmente se consideró que la división de colores es un fenómeno natural, hubo un punto en que, como hemos visto, los lingüistas se apercibieron de que no era idéntica en todas las culturas: el pistoletazo de salida lo dio, a mediados del siglo XIX, el primer ministro inglés William Gladstone en su estudio clásico sobre Homero.
Todas estas consideraciones llevaron a la conclusión de que la distribución del espectro en distintos colores es en parte cultural, lo cual a su vez empujó a numerosos especialistas a afirmar —en otra caída en la ley del péndulo— que la lingüística de los colores responde a esquemas arbitrarios, como si cada cultura definiera los suyos por capricho.
Esa libertad, como se ha visto, es relativa. Con un determinado grado de independencia, cada cultura sigue unos códigos comunes para designar los colores. Por ejemplo, en primer lugar se acuñan universalmente términos para el blanco y negro, luego para referirse al rojo, después al amarillo (o verde, según la cultura), a continuación al verde (o amarillo) y finalmente al azul.
La primera parte del libro se cierra con un capítulo sobre la complejidad de cada lengua y su relación con el tamaño de la propia sociedad. Una consigna muy repetida a lo largo del siglo XX afirma que todas las gramáticas presentan la misma complejidad, principio falso cuando se comparan conforme parámetros objetivos.
De este modo, si bien es materialmente imposible dar una medida general de la dificultad de una lengua, sí se pueden determinar ciertos aspectos de su complejidad, como la morfología (oestructura interna de las palabras), disciplina en la que las lenguas primitivas suelen presentar una mayor complejidad, por motivos que Deutscher explica con admirable elocuencia.
También pueden determinarse las posibilidades del idioma para la subordinación o hipotaxis, terreno en el que, contrariamente al anterior, el predominio corresponde a las lenguas de culturas más desarrolladas (el desarrollo de una sociedad se puede medir, de forma simple, computando su número de hablantes).
Puesto que en las grandes civilizaciones la comunicación con desconocidos es más frecuente que en las culturas tribales, esas civilizaciones abundan menos en sobreentendidos. Dicho de otra forma, la cantidad de información que debe precisarse en una conversación es en general mayor en una cultura desarrollada, puesto que en este contexto es frecuente comunicarse con extraños que no comparten nuestros meandros expresivos.
Esta necesidad de matizar la información se resuelve de forma simple mediante mecanismos sintácticos de subordinación, razón por la cual, como se ha dicho, las lenguas de las sociedades más desarrolladas suelen prestarse mejor a la hipotaxis. Existe, por último, una posible tercera magnitud de la complejidad de un idioma, su número de fonemas, para el cual, hasta el momento, nadie ha podido establecer ningún vínculo con el propio desarrollo de la sociedad.
La segunda parte del libro, reverso de la primera, se ocupa de la influencia de la lengua materna en nuestra percepción subjetiva del mundo. De todos los disparates que han hecho mella en esta disciplina, el más sonado fue el llamado «relativismo lingüístico» —equiparado en su paroxismo con la física relativista de Einstein— de Edward Sapir y Benjamin Lee Whorf, según el cual todo nuestro pensamiento está estrictamente determinado por nuestra lengua materna, algo que solo es aproximadamente cierto.
Una de las más difundidas ilusiones del relativismo lingüístico, por ejemplo, es la pretensión de que cuando un verbo y un objeto se funden en una sola palabra, los hablantes no entienden la distinción entre acción y cosa. Esto es algo que la propia lengua española desdice con un ejemplo tan simple como el del verbo «llover», que omite el sujeto sin que por ello los hispanohablantes sufran dificultades para distinguir el objeto (las gotas de lluvia) de la acción misma (su caída por efecto de la gravedad).

Ese importantísimo matiz que Lee Whorf pasó por alto fue previsto por Von Humboldt a principios del siglo XIX. Según este, las verdaderas diferencias entre las lenguas no residen en lo que cada una es capaz de expresar, sino en «el aliento y el estímulo que ejerce sobre sus hablantes para que estos lo expresen con su propia fuerza interior».
La segunda parte del libro trata de llenar de contenido este enunciado, que Deutscher plantea en los siguientes términos: «Las diferencias fundamentales entre las lenguas no se encuentran en lo que cada una de ellas permite que expresen sus hablantes —pues en teoría cualquier lengua puede expresar cualquier cosa—, sino en cuál es la información que cada lengua obliga a expresar a sus hablantes».
A esto Deutscher lo denomina Principio de Boas-Jakobson en honor de los dos especialistas que empezaron a darle contenido: el antropólogo Franz Boas y el lingüista Roman Jakobson.
Para entender el significado de este principio, Deutscher propone una serie de ejemplos gráficos. El primero de ellos, tomado del propio Jakobson, es elocuentemente simple. Si decimos en inglés «I spent yesterday evening with a neighbour», es decir, «Pasé la tarde de ayer con un vecino/una vecina», el hablante no tiene por qué especificar el sexo de su interlocutor.
En cambio, en otras lenguas como el español, alemán, francés o ruso, un testigo está obligado a ello puesto que en estos idiomas los sustantivos poseen género. Esto no quiere decir que los ingleses no entiendan la diferencia que supone pasar la tarde con un vecino o una vecina ni que no puedan expresar esa distinción si les parece oportuno.
Lo único que significa es que, al contrario que un hispanohablante, los ingleses no están obligados a especificar el sexo cada vez que hablan de su vecino. Dicho de forma abstracta: que una lengua carezca de una palabra para designar un concepto no significa que sus hablantes no puedan comprender dicho concepto.
El inglés, en cambio, diferencia el género para los pronombres personales he o she (él o ella), cosa que no ocurre en otras lenguas como el turco, finlandés, estonio, húngaro, indonesio o vietnamita. De este modo, cada vez que un húngaro se refiere a un individuo mediante un pronombre en tercera persona del singular no está obligado a especificar su sexo, al contrario que un inglés o un hispano.
A continuación, Deutscher dedica un revelador capítulo a las diferencias entre las culturas con un sistema lingüístico de referencia espacial relativo o egocéntrico —que sitúa los objetos a la izquierda, la derecha, delante o detrás del sujeto que habla o del interlocutor, como sucede en la mayoría de las lenguas, incluida la española— y las que toman como referencia los puntos cardinales, como es el caso de la tribu guugu yimithirr.
Estos aborígenes australianos, que poseen un sentido absoluto de la orientación, refieren la situación de un objeto geográficamente. Dicen, tanto si señalan un hecho presente como un recuerdo, el norte, el sur, el este, oeste, nordeste y así sucesivamente, con independencia de dónde se encuentra (o encontraba) el sujeto de la acción: delante del objeto, debajo, detrás, etc.
Esta divergencia oral se traduce en la práctica en diferencias perceptivas espaciales que han sido evidenciadas mediante ingeniosas pruebas o «trampas cognitivas». Dicho de otra forma, nosotros y los guugu yimithirr percibimos y recordamos el espacio, y por tanto cualquier acontecimiento, de forma distinta porque nos referimos a él en términos verbales distintos.
Hecho esto, Deutscher analiza los efectos del género gramatical en nuestra percepción cognitiva. El género no se corresponde en todas las lenguas con una división sexual y puede representar otras categorías, como sucede con el supyire, lengua africana de Malí, que dispone de cinco géneros: humanos, cosas grandes, cosas pequeñas, colectivos y líquidos.
Deutscher centra su análisis, con todo, en los géneros masculino y femenino. En primer término, observa que la clasificación en géneros no responde a una lógica estricta, pues solo la arbitrariedad puede determinar que el sol sea masculino y la luna femenina, géneros que se intercambian si se expresan en alemán.
El libro apunta, no obstante, la posibilidad de que durante la formación de tales lenguas los géneros respondieran a una determinada lógica. En la lengua aborigen gurr-goni, por ejemplo, se asigna al aeroplano con el género reservado a los sustantivos vegetales. El gurr-goni inicialmente empleó un género de marca para los vegetales.
Este género se extendió más adelante a los objetos de madera, entre ellos las barcas que fabricaban, y de ahí, en general, a cualquier medio de transporte, incluidos los aeroplanos cuando aparecieron en el siglo XX. Aunque cada eslabón de esta cadena es natural, el resultado final resulta arbitrario.
Con todo, es esta falta de coherencia la que puede tener alguna influencia en nuestra percepción del mundo, pues si existiera una correspondencia «natural» entre el género y el objeto, el idioma no podría aportar matices de sentido.

A continuación, Deutscher describe una serie de experimentos que muestran nuestra propensión a atribuir a los objetos inanimados propiedades del sexo correspondiente a su género. En el más gráfico de tales experimentos, se pidió a un conjunto de voluntarios que colaborase en la preparación de una película de animación.
Los participantes —a quienes se ocultó la verdadera intención de la prueba, como sucede con frecuencia en este tipo de ensayos, a fin de no condicionar la respuesta— eran o bien francófonos o bien hispanohablantes, y debían escoger la voz para un conjunto de objetos que pretendidamente habían de cobrar vida en el filme.
Cada objeto disponía de dos posibles voces, una masculina y otra femenina. El resultado confirmó las previsiones: la mayoría de hispanohablantes seleccionó la voz masculina para el tenedor, mientras que los francófonos preferían la femenina, puesto que en francés tenedor es femenino: la fourchette. En el caso de la cama, le lit en francés, la situación se invirtió. Los hispanohablantes señalaron la voz femenina y los franceses la masculina. Y así sucesivamente.
La segunda parte del libro culmina con un conjunto de experimentos en que se muestra que las convenciones lingüísticas con que designamos los colores afectan nuestra percepción cromática. Como se ha dicho, el ruso, a diferencia del inglés o castellano, tiene dos palabras para designar el azul, una para el claro, goluboy, y otra para el oscuro, siniy, de modo que para ellos representan categorías distintas.
En uno de los experimentos descritos por Deutscher se demostró que, en términos promediados, un ruso tarda menos que un angloparlante en distinguir dos tonos azules próximos si uno de esos tonos representa su goluboy (azul claro) y otro su siniy (azul oscuro), esto es, si según el idioma ruso se trata de abstracciones distintas mientras que para el inglés corresponden a un mismo color. Si los dos tonos azules pertenecen a la misma categoría, el ruso y el inglés emplean el mismo tiempo en identificarlos.
En otro sofisticado experimento se demostró que un angloparlante tarda menos en distinguir dos tonos próximos si esos tonos en vez de representar el mismo color (verde o azul) traspasan la frontera que divide ambos colores; es decir, si uno de esos tonos se considera azul y el otro verde.
Pero lo más sorprendente del experimento fue que esa reducción en el tiempo de reacción es mucho más notable cuando el cambio de color se produce en la derecha del campo de visión; es decir, cuando esa información se envía al hemisferio izquierdo, parte del cerebro responsable del lenguaje (recuérdese que las imágenes que recibe nuestro ojo derecho las procesa el hemisferio izquierdo y viceversa, puesto que los nervios ópticos se cruzan antes de alcanzar el cerebro).
Posteriormente se demostró, mediante un escáner cerebral, que cuando se nos pide que distingamos dos colores que pertenecen claramente a una determinada gama cromática —es decir, que visiblemente son un rojo o un amarillo y no un desapacible tono intermedio— se activan las mismas zonas del cerebro utilizadas para nombrar los colores, así como que esas zonas permanecen inactivas cuando comparamos colores indeterminados, es decir, tonalidades que no podríamos clasificar expresamente como verdes o azules, marrones o amarillos, sino como mezclas cromáticas indefinidas.
El lenguaje con que nombramos, y, por tanto, codificamos los colores, influye en nuestra percepción óptica, de forma normalmente inapreciable pero empíricamente mesurable. El libro se cierra con un soberbio apéndice sobre la biología de la percepción cromática. En él se nos informa que la mezcla de colores no tiene lugar en la naturaleza sino en nuestros órganos oculares.
Dicho sucintamente, una onda monocromática roja superpuesta a una onda monocromática verde —es decir, una luz roja más una luz verde— solo soneso en el universo físico, la suma de dos ondas, mientras que nosotros somos capaces de verlas como una sola onda, es decir, de convertirlas en una única onda monocromática amarilla.
Esto es así porque la onda monocromática amarilla excita los dos tipos de células sensibles al color –llamadas conos– que por separado estimularían las ondas rojas, de un lado, y las ondas verdes, de otro. Es decir, porque el ojo responde de la misma forma a una onda monocromática amarilla que a la superposición de una onda roja y otra verde, aunque en rigor se trate de fenómenos físicos distintos.
Igualmente, Deutscher explica que la inmensa mayoría de mamíferos solo dispone de dos tipos de conos: unos para los tonos azules y otros para los verdes. De modo que los primates somos las únicas especies que disfrutamos de un tercer tipo de célula, sensible a los tonos amarillos y rojos.
La razón es simple: se trata de una estrategia evolutiva que nuestros antepasados arborícolas adoptaron con el fin de distinguir fácilmente los frutos maduros en la espesura de la selva, es decir, con el saludable objeto de alimentarse.

Como broche final, Deutscher describe un hecho sorprendente: los colores de los objetos, que en verdad difieren según la luz ambiente, son constantemente ajustados por nuestro aparato perceptivo. Así, un plátano maduro siempre nos parecerá un plátano maduro, con independencia de la hora del día, algo que tiene una evidente función práctica: si el plátano es siempre el mismo nos costará menos identificarlo en el caos del mundo.
Una pista de que esto es así, es decir, de que los colores de un objeto pueden cambiar sustancialmente a lo largo del día, nos lo brindan las cámaras rudimentarias que no corrigen el color y pueden representar un objeto, según la fuente luminosa, con asombrosas diferencias de tono.
Deutscher describe un fascinante experimento que confirma nuestra capacidad automática de corrección. Para ello, se pidió a un grupo de voluntarios que ajustaran los colores de una fotografía en la que aparecían cuatro puntos amarillos aleatorios hasta verlos grises, ejercicio que completaron sin problemas.
Cuando más tarde los mismos individuos tuvieron que ajustar los colores para convertir un plátano en un objeto gris, entonces fracasaron y no detuvieron la corrección hasta darle un tono inconscientemente azulado. En otras palabras, los voluntarios fueron más allá del gris antes de que el plátano les pareciera gris, puesto que cuando era «objetivamente gris» todavía les parecía «un poco amarillo».
Esto es porque sin darse cuenta ajustaban los colores que veían a lo que sabían que tenían que ver, propiedad perceptiva que Deutscher expresa en los términos siguientes: «el cerebro puede hacernos ver un color inexistente si tiene razones para creer, por su experiencia pasada, que ese color debería estar ahí«. Aquí termina el libro.
Deutscher ha escrito, en suma, un magnífico tratado que lo mismo puede servir como texto de estudio para lingüistas que como título divulgativo. La riqueza del libro es tal que, antes de concluir, el autor se ve en la obligación de resumir, en un epílogo, el apasionante recorrido del que acaba de hacer partícipe al lector.
Deutscher admite haberse adentrado en terrenos resbaladizos, dado el rudimentario conocimiento que todavía tenemos de la anatomía del cerebro. En este punto, compara la labor de los lingüistas actuales con la de los genetistas de principio del siglo XX, quienes podían percibir los efectos de la selección genética (rasgos externos heredados tales como altura, carácter, inteligencia, etc.) sin tener apenas conocimientos de los mecanismos físicos de la herencia (constitución de los genes como cadenas de ácido desoxirribonucleico).
Hoy los lingüistas tienen noticia del comportamiento del cerebro en determinadas condiciones, pero no ven sensu stricto lo que pasa «dentro de él» sino solo algunas manifestaciones epidérmicas (como les sucedía a los genetistas hace un siglo), de las cuales pueden inferir, aplicando el método inductivo, algunos principios empíricos generales.
Ahora bien, solo cuando, a imagen de lo que lograron los genetistas a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, se empiece a desentrañar la verdadera mecánica del cerebro, estaremos en disposición de convertir la lingüística en una ciencia sólida, capaz de establecer objetivamente los principios universales del lenguaje y otras particularidades de la inteligencia humana. Entre tanto, podemos satisfacer nuestra curiosidad con esta magnífica obra de divulgación científica.
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Científicos estudian el cerebro de los ‘super-ancianos’…

The New York Times(D.G,Smith) — En lo que respecta al envejecimiento, tendemos a asumir que la cognición empeora a medida que envejecemos. Nuestros pensamientos pueden volverse más lentos o confusos, o podemos empezar a olvidar cosas, como el nombre de nuestro profesor de inglés de la secundaria o lo que queríamos comprar en el supermercado.
Pero esto no le ocurre a todo el mundo.
Desde hace algo más de una década, los científicos estudian un subconjunto de personas a las que llaman “superancianos” (Super-Agers). Estos individuos tienen 80 años o más, pero poseen la capacidad de memoria de una persona entre 20 y 30 años más joven.
La mayoría de las investigaciones sobre el envejecimiento y la memoria se centran en el otro lado de la ecuación: quienes desarrollan demencia en sus últimos años. Pero, “si estamos constantemente hablando de lo que va mal en el envejecimiento, no estamos capturando el espectro completo de lo que sucede en la población de adultos mayores”, afirmó Emily Rogalski, profesora de neurología en la Universidad de Chicago, quien publicó uno de los primeros estudios sobre superancianos en 2012.
Un artículo publicado el lunes en la revista Journal of Neuroscience ayuda a comprender mejor qué tienen de especial los cerebros de los superancianos. La principal conclusión, junto con un estudio complementario publicado el año pasado sobre el mismo grupo de individuos, es que sus cerebros presentan menos atrofia que los de sus pares.
La investigación se llevó a cabo con 119 octogenarios españoles: 64 superancianos y 55 adultos mayores con capacidades de memoria normales para su edad. Los participantes realizaron múltiples pruebas para evaluar su memoria y sus habilidades motrices y verbales, se sometieron a escáneres cerebrales y análisis de sangre, y respondieron a preguntas sobre su estilo de vida y su comportamiento.
Los científicos descubrieron que los superancianos tenían más volumen en zonas del cerebro importantes para la memoria, sobre todo el hipocampo y la corteza entorrinal. También conservaban mejor la conectividad entre las regiones de la parte frontal del cerebro implicadas en la cognición. Tanto los superancianos como el grupo de control mostraron señales mínimas de la enfermedad de Alzheimer en sus cerebros.
“Al tener dos grupos con niveles bajos de marcadores de Alzheimer, pero con diferencias cognitivas y cerebrales sorprendentes, estamos hablando realmente de una resistencia al declive relacionado con la edad”, afirmó Bryan Strange, profesor de neurociencia clínica de la Universidad Politécnica de Madrid, quien dirigió los estudios.
Estos hallazgos están respaldados por la investigación de Rogalski, realizada inicialmente cuando estaba en la Universidad del Noroeste, que demostró que los cerebros de los superancianos se parecían más a los de personas de 50 o 60 años que a los de sus compañeros de 80 años. Tras un seguimiento de varios años, los cerebros de los superancianos se atrofiaban a un ritmo más lento que la media.
No existen cifras exactas sobre cuántos superancianos hay entre nosotros, pero Rogalski afirmó que son “relativamente inusuales”, y señaló que “mucho menos del 10 por ciento” de las personas que atiende acaban cumpliendo los criterios.
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Pero cuando conoces a un superanciano, lo sabes, afirmó Strange. “Son personas realmente enérgicas, se nota. Personas mayores, motivadas y alertas”.
Los expertos no saben cómo alguien se convierte en superanciano, aunque en el estudio español se observaron algunas diferencias en los hábitos de salud y estilo de vida de los dos grupos. En particular, los superancianos tenían una salud física ligeramente mejor, tanto en términos de presión arterial como de metabolismo de la glucosa, y obtuvieron mejores resultados en una prueba de movilidad. Los superancianos no reportaron hacer más ejercicio a su edad actual que los adultos mayores típicos, pero eran más activos a mediana edad. También tenían mejor salud mental.
Pero en general, dijo Strange, había muchas similitudes entre los superancianos y los adultos mayores normales. “Hay muchas cosas que no son especialmente llamativas en ellos”, dijo. Y añadió: “Vimos algunas omisiones sorpresivas, cosas que cabría esperar que estuvieran asociadas a los superancianos y que en realidad no estaban ahí”. Por ejemplo, no hubo diferencias entre los grupos en cuanto a sus dietas, la cantidad de sueño que dormían, sus antecedentes profesionales o su consumo de alcohol y tabaco.
Los comportamientos de algunos de los superancianos de Chicago también fueron una sorpresa. Algunos hacían ejercicio con regularidad, pero otros nunca lo habían hecho; algunos seguían una dieta mediterránea, otros subsistían a base de comidas congeladas preempacadas; y unos pocos seguían fumando cigarrillos. Sin embargo, según Rogalski, uno de los rasgos comunes del grupo era que tendían a mantener relaciones sociales sólidas.
“En un mundo ideal, se revelaría que todos los superancianos comían seis tomates al día y que ésa era la clave”, afirmó Tessa Harrison, científica adjunta del proyecto en la Universidad de California en Berkeley, quien colaboró con Rogalski en el primer estudio sobre superancianos de Chicago.
En su lugar, continuó Harrison, los superancianos probablemente tengan “algún tipo de predisposición afortunada o algún mecanismo de resistencia en el cerebro a nivel molecular que aún no comprendemos”, posiblemente relacionado con sus genes.
Aunque no existe una receta para convertirse en un super-anciano, los científicos sí saben que, en general, comer sano, mantenerse físicamente activo, dormir lo suficiente y mantener las relaciones sociales son importantes para un envejecimiento cerebral saludable.
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Resurrección digital: ¿es ético, legal y sano hablar con los muertos a través de la IA?…
The Conversation(D.T.Varela) — Un episodio de un programa de televisión suscitó hace unos meses un amplio debate público y profesional.
En ese programa, varias personas fueron expuestas a recreaciones digitales de las voces de sus familiares fallecidos generadas mediante inteligencia artificial a partir de audios reales.
Estas recreaciones no solo imitaban las voces sino que también formulaban preguntas evocadoras, provocando reacciones emocionales intensas en los participantes.
El fenómeno, que podemos denominar “resurrección digital”, implica la recreación de aspectos de individuos fallecidos utilizando tecnologías avanzadas.
Aunque pueda ofrecer un consuelo momentáneo, esta práctica abre un debate profundo sobre sus implicaciones éticas, filosóficas y jurídicas.
– El riesgo de crear falsos recuerdos
¿Qué significa realmente “ser”? Al recrear la voz o imagen de alguien que ha fallecido, nos preguntamos si estamos extendiendo su existencia de alguna manera o simplemente creando una sombra sin sustancia. La esencia de un ser humano es indudablemente más que un conjunto de respuestas programadas o una imagen proyectada. La singularidad de la experiencia vivida, las emociones, los pensamientos, todo ello parece inalcanzable para la mera simulación digital.
Y entonces, ¿qué papel juega la memoria en este proceso? La resurrección digital podría considerarse un intento de preservar la memoria, de mantener viva la presencia de aquellos a los que hemos perdido. Pero ¿es ético aferrarse a una representación artificial en lugar de dejar que la memoria evolucione y se transforme con el tiempo?
La memoria humana no es estática: es selectiva, cambia y se adapta. Al recrear digitalmente a una persona, ¿corremos el riesgo de alterar nuestras propias memorias auténticas de ella?
– La verdadera identidad

Además, surge la cuestión de la identidad. La identidad de una persona es un tejido complejo de experiencias y relaciones. Cuando tratamos de recrear a alguien, ¿podemos capturar verdaderamente su identidad o simplemente estamos creando una versión idealizada, una que se ajusta a nuestras propias expectativas y deseos?
Estos avances tecnológicos también nos llevan a preguntarnos sobre el duelo. La muerte es una parte natural de la vida, y el duelo un proceso necesario para aceptar esta pérdida. Al tratar de mantener una conexión con los fallecidos a través de la resurrección digital, ¿estamos interfiriendo con este proceso vital? ¿Podría esto impedirnos avanzar y encontrar paz en la aceptación de la pérdida?
Finalmente, la resurrección digital despierta interrogantes sobre el consentimiento y la propiedad. ¿Quién tiene derecho a decidir si una persona debe ser recreada digitalmente? ¿Y cómo se gestiona el consentimiento de alguien que ya no puede expresar su voluntad?
La perspectiva de que se hagan negocios a partir de algo tan profundamente humano y doloroso como la muerte y la pérdida de un ser querido suscita diversos interrogantes desde el ámbito de la filosofía, la ética y la moral.
Desde un punto de vista ético, esta práctica parece transgredir los principios fundamentales de respeto y dignidad que deberían guiar nuestras interacciones humanas. El duelo es un proceso íntimo y sagrado, un camino hacia la aceptación y la paz interior tras una pérdida significativa. La intrusión comercial en este proceso podría ser vista como una forma de explotación emocional, aprovechándose de aquellos que pasan por un momento especialmente vulnerable.
– ¿Y qué pasa con el proceso natural del duelo?

Además, este tipo de negocios podría distorsionar el proceso natural del duelo. El dolor y la pérdida son experiencias esenciales de la condición humana, y enfrentarlas es parte de nuestro crecimiento personal. Si la comercialización de la resurrección digital impide que las personas atraviesen estas etapas de manera saludable, ofreciendo una ilusión de presencia en lugar de ayudarles a aceptar la realidad de la ausencia, quizás no les beneficien
Por otro lado, desde una perspectiva moral, cabe preguntarse sobre la intención y el propósito detrás de estos negocios. En principio parece que se justifica por el objetivo de proporcionar consuelo y una forma de recordar a los seres queridos. Sin embargo, ¿dónde se traza la línea entre proporcionar consuelo y explotar el dolor para obtener beneficios?
En el corazón de la “resurrección digital” yace una paradoja profunda y perturbadora: la tecnología, en su intento de acercarnos a quienes hemos perdido, nos confronta con la ineludible realidad de su ausencia. Esta paradoja nos lleva a cuestionar no solo la naturaleza de la existencia, sino también la esencia de lo que significa ser humano.
Estas tecnologías, al intentar suplir una carencia o llenar un vacío dejado por un ser querido, no solo resaltan nuestro deseo de aferrarnos a lo que hemos perdido, sino también nuestra dificultad para enfrentar y procesar el duelo ante la ineludible realidad de la muerte.
La paradoja se extiende aún más al considerar que, en nuestro esfuerzo por preservar la memoria y la esencia de los seres queridos, recurrimos a simulaciones que, por su naturaleza artificial, nunca podrán capturar completamente la complejidad y profundidad de la experiencia humana real. Así, nos vemos enfrentados a la disyuntiva de abrazar una representación imperfecta y digitalizada que, aunque reconfortante en cierto modo, podría no hacer justicia a la verdadera esencia del ser amado.
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Qué le pasa a nuestro cuerpo cuando sufrimos por desamor, según la ciencia…

BBC News Mundo — El tan anticipado albúm lanzado recientemente por el coloso cultural que es Taylor Swift resultó ser una epopeya de dos horas y 31 canciones que explora esa fuente inagotable de inspiración: el desamor.
“The Tortured Poets Department” («El Departamento de los Poetas Torturados») se suma a ese océano de bellas y conmovedoras obras de todos los tiempos que nacen de lo que sientes cuando alguien te desgarra el corazón.
O lo rompe, o lo hace pedazos o cualquiera de esas metáforas que usamos para tratar de expresar la miseria absoluta y abyecta que se siente al ser rechazado por alguien a quien todavía estás profundamente apegado. A pesar de que lo que estás padeciendo es dolor emocional, muchas de esas descripciones apelan a sensaciones físicas, pues, confirmarían muchos, así se siente.
Como escribió en «Renacida» Susan Sontag, «amar duele. Es como entregarse a ser desollado y saber que en cualquier momento la otra persona podría irse llevándose tu piel». Eso constató Florence Williams, cuando, tras una relación de tres décadas que incluyó matrimonio y dos hijos, se topó con un correo electrónico escrito por quien fue su pareja desde que su adolescencia.
Era un mensaje de amor… para otra mujer.
Nunca antes le habían roto el corazón pero pronto aprendió que «los clichés del desamor no son para nada melodramáticos».
«Sentí como si me hubieran hachado el corazón, como si me faltara una extremidad, estuviera a la deriva en un océano, en medio de un bosque aterrador. Me sentí en peligro», escribió.
«Me quedé realmente anonadada por lo profundamente que lo sentí, no solo emocionalmente, sino también físicamente», le dijo al programa BBC Inside Science.
«Sentí una ansiedad intensa. Sufrí de insomnio. Perdí alrededor de 20 libras de peso en pocos días».

Cuando se hizo exámenes de laboratorio, encontraron que «tenía problema con mis bacterias intestinales, los niveles de glucosa estaban muy bajos, mi páncreas dejó de funcionar bien por lo que 5 o 6 meses después de la separación, me diagnosticaron una enfermedad autoinmune: diabetes tipo 1».
Eso también es desamor, apuntó, y dado que Williams es escritora y periodista científica, la experiencia la impulsó a buscar respuestas pues «tenía tantas preguntas sobre por qué me sentía como me sentía».
«Me interesaba mucho investigar por qué mi sistema inmunológico de alguna manera estaba escuchando mi estado social o emocional y cómo todo estaba conectado». Así que se dedicó a hablar -y hasta a involucrarse en experimentos- con científicos.
– A nivel celular
Entre las primeras cosas que descubrió fue que, aunque se ha investigado mucho sobre cómo nos enamoramos, la ciencia no le ha dedicado tanto tiempo al final de esa historia. Pero hay varias piezas de investigación que empiezan a armar ese rompecabezas.
Una de las más interesantes la encontró de la mano de Steve Cole, profesor de Medicina, Psiquiatría y Ciencias Bioconductuales en la Facultad de Medicina de UCLA, EE.UU., quien lleva décadas investigando la genómica social. La genómica es un campo interdisciplinario que estudia la función, estructura, evolución, mapeo y edición de todo el ADN de un organismo.
En 2007, Cole, con John Cacioppo, profesor de Psicología y Neurociencia Conductual de la Universidad de Chicago, entre otros, identificaron un vínculo entre la soledad y la forma en que se expresan los genes en un pequeño estudio, repetido desde entonces en ensayos más grandes. Todos estos años después, Cole le dijo a Williams que la soledad es uno de los factores conocidos más tóxicos.
Le describió el desamor como «la mina terrestre oculta de la existencia humana», pues cuando explota puede ser devastador para nuestra salud física y mental, pero que sigue sin ser debidamente reconocido.

En su pesquisa, Williams se sometió a un experimento con Cole, que hicieron con muestras de su sangre. «Medimos ciertas células de mi sistema inmunológico en diferentes momentos después del divorcio. «Lo que buscaba eran marcadores de inflamación, porque ha descubierto en sus décadas de investigación que aumentan en personas que se sienten amenazadas, y también en personas que se sienten solas«, contó Williams.
Cole hizo el hallazgo tras analizar por qué algunos homosexuales seropositivos morían mucho más rápido que otros: descubrió que aquellos que estaban encerrados, o que eran muy sensibles al rechazo social, corrían mayor riesgo. Su estrés hacía que sus células T inmunológicas fueran más vulnerables al ataque del VIH, y el virus se propagaba 10 veces más rápido.
Estudios posteriores de Cole de personas solitarias también demostraron que eran más vulnerables a los virus y producían más células inmunes que generan inflamación. «Parece que, cuando hemos sido abandonados, nuestros cuerpos lo interpretan de la misma manera que si nos hubieran dejado literalmente solos en la sabana: es ese mismo proceso, de nuevo, profundamente evolucionado».
Se refiere, por supuesto, a esa sabana de nuestros primeros ancestros, en la que si un cazador-recolector estaba aislado tenía más probabilidades de contraer una enfermedad transmisible que de ser atacado por un depredador. De ahí el sentido evolutivo de esa respuesta inmune: el cuerpo aumenta las defensas para combatir heridas físicas, y reduce otras.
«Es un instinto de supervivencia, porque cuando sentimos que nos han dejado solos, lo interpretamos como que estamos a punto de ser atacados. Así que regulamos ciertos genes».
Esto podría explicar por qué las personas solitarias tienen un mayor riesgo de demencia, enfermedades cardiovasculares y otras afecciones crónicas, y se estima que un 26% más de probabilidades de morir más jóvenes que sus pares socialmente conectados.
Y podría haber contribuido a que Williams desarrollara una forma autoinmune de diabetes.
– Al final

Además de esa fascinante visión de cómo evolucionamos para responder a ese tipo de pérdida y abandono, Williams se enteró de otras formas en las que nuestros cuerpos responden a este tipo específico de dolor.
Una de las cosas más interesantes, cuenta, es que cuando nos enamoramos, las actividad de partes de nuestro cerebro que producen hormonas del estrés aumenta. Es como si desde el principio se estuviera preparando para el final.
Posiblemente sea para que si nuestra pareja se va o desaparece, la angustia nos motive a ir a buscarla o nos sintamos muy agradecidos cuando regrese. Algunos investigadores, por otro lado, han analizado el divorcio y el desamor observando el cerebro de personas que están pasando por eso con escáneres para estudiar sus ondas cerebrales.
Una de las científicas a las que Williams consultó fue la antropóloga biológica Helen Fisher, quien en 2011 ella hizo algunos estudios de resonancia magnética, y descubrió que las partes del cerebro activadas están asociadas con la adicción y el anhelo.
Desde entonces, otros investigadores en estudios de resonancia magnética han descubierto que el dolor social del desamor se procesa cerca de partes del cerebro que lidian con el dolor físico, lo que, para Williams, demuestra que el dolor social se toma tan en serio en nuestro cerebro como el dolor físico.
Hablando de dolor físico, «aprendí que hay un tipo literal de corazón roto llamado miocardiopatía de Takotsubo», le dijo a la BBC.
«Sabemos que las personas que experimentan esto a menudo han pasado por algún tipo de crisis emocional profunda y sienten que están teniendo un ataque al corazón.
«Van a la sala de emergencias y no se ven los signos típicos -como arterias bloqueadas- sino un abombamiento del ventrículo izquierdo, y eso sucede en presencia de grandes cantidades de hormonas del estrés».
Después del final

Williams descubrió que hay varias otras consecuencias físicas asociadas con el desamor, habló con muchos científicos y examinó innumerables estudios, al tiempo que experimentaba con varias de las estrategias con las que se topaba. Pero, ¿le pareció terapéutico y catártico explorar lo que sucedía con su cuerpo cuando estaba sintiendo tanto dolor emocional?
«Fue tan perturbador como, de alguna manera, tranquilizador. «No me gustó escuchar los datos de que las personas que se divorcian corren un riesgo mucho mayor de enfermedades crónicas y de muerte prematura, pero al mismo tiempo, fue reconfortante saber que esta es la forma en que se supone que funcionan los cuerpos humanos, y que muchos de nosotros sufrimos de esta manera».
Williams no estaba segura, cuando comenzó su investigación, si podría estar entre el estimado 15% de las personas que no se recuperan después de una ruptura importante. Pero «ahora estoy muy bien», aseguró. «Lo genial saber es que, así como estamos programados para experimentar dolor emocional y desamor, también estamos programados para recuperarnos.
«Y lo que me ayudó fue realmente conectarme con los demás, y una forma de hacerlo es ser vulnerables y honestos sobre el sufrimiento que estamos experimentando». Para ella, un gran bálsamo fue la naturaleza, pues los antídotos contra la soledad, señaló, no son sólo conectarse con las personas sino con el mundo y la belleza.
«Y finalmente, la tercera pieza realmente es encontrar algún sentido en esa dolorosa experiencia: ¿qué puedes aprender de ella y, mejor aún, puedes encontrar una forma de ayudar a otros cuando están pasando por eso?». Con ese propósito escribió «Heartbreak: A Personal and Scientific Journey» («Desamor: un viaje personal y científico»), en el que describe las diversas sendas por las que la llevó su búsqueda.
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La sublime tiranía del dios tecnológico …

Cambio16(L.Sarcos) — Preste mucha atención cuando a través de las redes y de todo ese maravilloso mundo de las nuevas tecnologías –“encantado” y adorado como un nuevo “dios” por la mayoría de los habitantes del planeta– le ofrezcan un producto, un servicio, una asistencia, o algún beneficio alguna institución, empresa o persona natural.
Cuando suceda, ponga en alerta a todo su sistema nervioso central, particularmente cuando le digan, como en una feria de juegos de fortuna –donde las cosas lucen tan fáciles que todo el que incursiona termina sin nada en los bolsillos–, la palabra mágica: ¡Totalmente Free!
¡Mentira! Todo ha sido exactamente planificado para que ocurra un proceso enriquecido con hábiles y novedosas técnicas de mercadeo, para que la gente entre paso a paso a un sistema, como inocentes peces atraídos por una seductora carnada que envuelve en el anzuelo el mecanismo de compra-venta más inescrupuloso, lucrativo y ofensivo a la inteligencia y a la dignidad. Entonces, uno evoca las viejas reflexiones de nuestros padres y abuelos: Olvídate, que nada es gratis; tarde o temprano hasta los favores los terminas pagando.
Quizás no sería tan grave, porque vivimos en la sociedad de consumo, y sabido es que vivir es una gran empresa: comer, leer, escuchar música, mirar, amar y sentir, el más lucrativo de los negocios.

Las nuevas tecnologías le han abierto al ser humano el apetito más desmesurado de la historia para, por vía de la imaginación, la ilusión y la esperanza, crearle expectativas que casi nunca podrá llenar. Les pusieron a las mayorías, en bandeja de plata, la práctica de la existencia como un simulado oficio en el que él, un ser generalmente con muchas limitaciones intelectuales y culturales, y muchas carencias de conocimiento, estética, ternura y afecto, cree poder tenerlo todo y en esencia no tiene nada.
Siempre la ciencia y la tecnología han terminado en dirección contraria a los procesos que motivaron sus propósitos altruistas fundamentales: abrir caminos al progreso para alcanzar mayor bienestar y franquear los muchos rostros de la muerte. En la mayoría de los casos, ha actuado en oposición a sus nobles fines; ha conducido a la catástrofe y se ha cebado en la muerte para demostrar su enorme y destructor poderío.
Cuando muchos de los patrocinadores de las nuevas tecnologías de la comunicación presagiaban el nacimiento de la sociedad del conocimiento, mediante el establecimiento de su uso universal para ayudar a cerrar las muchas brechas entre ricos y pobres, civilizados y “primitivos”, los expertos en marketing, como siempre, se preparaban para hacer de su perversa utilización de esas nuevas innovaciones mucho más rica y poderosa a la clase empresarial que hoy sustenta el poder financiero hegemónico y casi absoluto en el mundo.
– El auge del mercado en las redes
Un breve paseo grosso modo por algunas estadísticas ponen de manifiesto lo antes dicho: para abril de 2022, apenas finalizada la pandemia de COVID, según Digital 2022 April Global Statshot, de una población mundial de 7.390 millones de habitantes el 57% reside en áreas urbanas, y de ellos 5.320 millones usan teléfonos móviles, un 67% de la población mundial. Los smartphones constituyen aproximadamente 4 de cada 5 de los teléfonos móviles en uso
Internet lo usan 5.000 millones de personas y el tráfico global aumentó en casi 200 millones el último año. El 63% de la población mundial está en línea, pero aumentó la diferencia de la calidad del uso, lo que más debe preocuparnos: los embates de las tecnologías en cuanto a consumo:
Más de 7 de cada 10 usuarios (71,5%) dicen que pagan por algún tipo de contenido digital cada mes. Los usuarios de Internet en el mundo gastaron 300.000 millones de dólares en contenido digital en 2021, más de la mitad en videos juegos. De cada cuatro usuarios entre 16 y 64 años, uno descubre nuevas marcas, productos y servicios a través de anuncios en las redes sociales; seis de cada diez usuarios en edad laboral (58,5%) compran algo en línea todas las semanas.
– Más concentración de la riqueza: mayor desigualdad
Michael Robert, economista de larga experiencia en City Londres, señala que para 2022 solo 56 millones de los adultos en el mundo, equivalente al 1%, son millonarios en términos de riqueza neta y posee el 45% de toda la riqueza personal global.
El otro 99% posee el resto, y hay casi 3.000 millones de personas que después de deducir deudas tienen poca o ninguna riqueza. Forbes, la revista especializada en negocios y finanzas, , para principios de 2024, de los diez hombres más ricos del mundo, ocho son dueños de empresas relacionadas con las nuevas tecnologías:
- Bernard Arnault. Patrimonio neto: 226.000 millones de dólares. Director ejecutivo y presidente del grupo de artículos de lujo LVMH.
- Jeff Bezos. Patrimonio neto: 198.000 millones. Presidente del gigante del comercio electrónico Amazon.
- Elon Musk. Patrimonio neto: 195.000 millones. Director ejecutivo de la empresa de automóviles eléctricos Tesla y de la empresa de cohetes espaciales Space X y de la de redes sociales X, anteriormente Twitter.
- Mark Zuckerberg. Patrimonio neto: 170.000 millones (ahora llamada Meta).
- Larry Ellison. Patrimonio neto: 155.000 millones. Fundador de la empresa de software Oracle en 1977.
- Warren Buffett. Patrimonio neto: 138.000 millones. Dirige un conglomerado de inversiones y empresas aseguradoras.
- Bill Gates. Patrimonio neto: 131.000 millones. Propietario de Microsoft.
- Larry Page. Patrimonio neto: 126.000 millones. Fue CEO de Alphabet, la empresa matriz de Google
- Steve Balmer. Patrimonio neto: 124 mil millones. Ex director de Microsoft. Cuando se retiró compró el equipo de basquetbol Los Ángeles Clipper por 2.000 millones.
- Serguei Brin. Patrimonio neto 121 mil millones. Cofundador del motor de búsqueda Google.
Adams Smith, el máximo exponente de la economía clásica, no se equivocaba cuando afirmó en La riqueza de las naciones (1776) que allí donde existen grandes patrimonios hay también una gran desigualdad. La opulencia de pocos supone la indigencia de muchos.
– Más uso de tecnología y más consumo, más concentración de la riqueza y desigualdad y empobrecimiento del aprendizaje
De un informe de la Unesco del 26 de julio de 2023, resultado de la reunión de más de veinte ministros de educación, extraigo algunas conclusiones. Una recomienda a cada uno de los países que establezcan sus propias condiciones para el diseño y uso de las tecnologías, teniendo presente siempre que nunca se sustituya la enseñanza presencial, dirigida y supervisada por los maestros y apoyando el objetivo compartido de una educación para todos.
La distribución de las computadoras a los estudiantes no mejora el aprendizaje si los docentes no participan en la experiencia pedagógica. La conexión en línea no sustituye la interacción humana. Está comprobado que los teléfonos inteligentes son una seria distracción para el desarrollo normal del aprendizaje y, sin embargo, apenas menos de un 25% de los países prohíbe el uso de estos instrumentos tecnológicos en las escuelas.
Las desigualdades de aprendizaje entre estudiantes aumentan cuando la enseñanza es exclusivamente a distancia y los contenidos en línea no siempre son apropiados para contextos específicos.
El informe señala que el derecho a la educación es cada vez más sinónimo de derecho a una conectividad significativa y señala que en el caso de América Latina, una de cada cuatro escuelas carece de electricidad. Finalmente, no existe evidencia fiable, rigurosa e imparcial sobre el valor añadido de las nuevas tecnologías en el proceso de aprendizaje.
La mayor parte de la evidencia procesada proviene de los Estados Unidos y es elaborada por compañías dependientes de las grandes empresas tecnológicas.

– Las nuevas tecnologías, las desigualdades y la calidad de la educación
La conectividad de Internet seguirá aumentando de manera incesante, el uso intensivo de los smartphones continuará incrementándose. El 30% que hoy registran las estadísticas que pasa noches sin dormir pendientes totalmente de su atención se duplicará o triplicará. En especial, la clase media y la adinerada, las más adictas, atentas a las innovaciones y que cambia de modelo como de ropa interior.
La sobreinformación sin controles, con fines perversos, únicamente de consumo, seguirá desbordada, mal escrita, inflamada de mentiras, de falsas expectativas, de ilusiones laborales a granel, de consejos de expertos en autoayuda hasta para aliviar el dolor de callos, de ítems escandalosos que ayudan a consumir hasta la embriaguez, excitando el morbo del viejo pan y circo romano, de hechos de sangre que presentan como presumiblemente inocente a un sujeto que descuartizó con cuchillo y sierra a su víctima y aun se presume “inocente”.
Simultáneamente, crecerá a un ritmo más acelerado la concentración de la riqueza, en particular en Estados Unidos, donde converge la proporción más alta de multimillonarios propietarios de las empresas de nuevas tecnologías y donde la distribución del ingreso es tan asimétrica, que ha hecho afirmar al expresidente de la Reserva Federal por casi dos décadas (1987-2006) Alan Greenspan: La desigualdad de ingreso plantea un grave problema a la sociedad estadounidense. La tendencia a que aumente la brecha entre ricos y pobres es realmente perturbadora.

Sin reglamentación del uso de las tecnologías por parte de la mayoría de los gobiernos, y sin el establecimiento de un método que integre sinérgicamente la parte más útil de su manejo con supervisión de los maestros, como acontece en Singapur, para mejorar el proceso enseñanza-aprendizaje, el esfuerzo será vano.
El uso de esas tecnologías como un hábito en la casa, en los sitios de esparcimiento dificulta aún más la poca oportunidad tienen las sociedades del tercer mundo de avanzar, sean útiles en la escuela y ayuden a amortiguar las desigualdades y las diferencia, especialmente en la primaria y secundaria, entre países desarrollados y subdesarrollados.
En cuanto a la educación, en el caso de los 81 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico , que realiza cada tres años el Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos, la prueba PISA (que mide tres variables: matemáticas, ciencias y hábitos de lectura) los primeros puestos son ocupados por Singapur, Japón, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Suecia y Finlandia. España ocupa el lugar 28 en matemáticas y ciencias y el 29 en comprensión de lectura.
Lo más patético, triste y conmovedor es que de los 13 países latinoamericanos participantes, ninguno alcanzó el promedio aceptable por la OCDE. La inestabilidad institucional, la corrupción generalizada, los malos manejos económicos, la falta de atención al sector educativo, crean un muy oscuro e incierto pronóstico de la región.
A lo que se agrega que América Latina es la región del mundo con mayor desigualdad de ingresos: el 10% en este subcontinente concentra el 37% del ingreso, mayor que en cualquier otra región del planeta y el 40% más pobre recibe apenas el 13%, según la CEPAL.
– Las nuevas tecnologías y el reino inclemente del mercado
Nada de lo que usted utilice en las redes es gratuito. Algunos productos o servicios fueron gratis mientras le capturaban para hacerle esclavo de sus usos.
Usted podía leer antes, sin preocupación alguna, el periódico en físico porque tenía como comprarlo diariamente; si no, lo pedía prestado a un vecino o lo leía en la barbería o en cualquier sitio donde le tocaba la espera para comprar o pagar un recibo de algún servicio. Los periódicos digitales estuvieron a su alcance los primeros tiempos mientras le hacían creer que podía tener acceso a los más serios y de calidad sin costo alguno.
Un día aparecería un manchón con una sutil sugerencia: ¿con cookies o sin cookies? Usted, ingenuo, pensaba que ahí quedaba el asunto. Pues no, pronto vendría la embestida definitiva: ¿se suscribe o no se suscribe? Y hasta ahí los pobres bachilleres y demás lectores limitados de recursos dejaron de tener acceso a los mejores diarios de España y a los periódicos estrella de América Latina.
Si no pagas no tienes buena información. Podrás leer la mucha basura mal elaborada de la cual hablaremos más adelante, pero información pretendidamente objetiva y confiable, jamás.
Le sucederá igual con los ensayos, artículos especializados y entrevistas. Por un lapso de tiempo accederá con facilidad, progresivamente le irán poniendo los mismos obstáculos en el camino hasta que llegue el momento en que aparezca una tarifa para que usted elija qué monto prefiere, si el económico o el premium, con un lapso de tiempo de mayor duración.

La música traerá muchas sorpresas, porque una vez que usted elija la que desea y ponga su corneta directamente al teléfono, una sinfonía de Beethoven será interceptada por un estridente reguetón o trap latino interpretado por Arcángel o Kevin Roldan, que es necesario promocionar, con lo que su libido musical se irá para el carajo.
O escuchará plácidamente un concierto de Mariah Carey para, súbita e irrespetuosamente, sentirse importunado por las presumidas babosadas de Rosalía o Carol G que le cortan una bonita nota. Alguien dirá que el buen gusto financia al malo, porque es imposible que acontezca al revés con fines pedagógicos.
En fin, todo lo que usted utilice, empezando por los videojuegos, la lectura de periódicos y libros, las imágenes de mujeres en cueros, los bulos, la basura informativa, los escándalos de la farándula, los crímenes encendidos de morbo, la violencia ritual, las crueldades con animales, la pornografía, las fotos, las fiestas, los viajes, los chismes, la narrativa más soez y carente de propósito, los consejos pusilánimes de los influencers, todo se paga en el alucinante mercado creado por las nuevas tecnologías.
De allí las buenas ganancias de los grandes empresarios del negocio digital y la explicación de que en muy pocos años lograron una acumulación de capitales de tal magnitud que, exhibida hoy día luces grotesca en proporción a las carencias de los pobres y la ignorancia de buena parte del mundo.
– Sobreinformación con una narrativa cantinflera, sin dirección, circular, inicua
Son pocas las crónicas, las informaciones, las amenidades y los ensayos preparados con ánimo constructivo, ameno, educativo y pedagógico; esos son generalmente redactados por escritores profesionales, periodistas con un alto sentido ético y científico, o espontáneos calificados con vocación de servicio.
La mayoría de las informaciones son hechas para que no digan nada, de relleno, para confundir, mentir, simular, como esta simpática del gran Mario Moreno Cantinflas:
Las letras no son todas iguales entre sí, unas son diferentes de las otras y las otras son diferentes de las demás… teniendo ante si esta situación de simbula, tenemos también las mayúsculas y minúsculas… las mayúsculas son las que se acostumbran a ser las grandotas y las minúsculas, por falta de vitaminas, o sea de desarrollo literario, siguen siendo chaparritas. (El Analfabeto 1960)
Da la impresión de que las informaciones se redactan así porque no hay nada importante que decir, y porque el deseo de la gente por saber demasiado de nada es insaciable. Por ejemplo, cuántos folios se escribieron de medias verdades durante el famoso juicio de un asesinato que no fue cometido por ninguna celebridad que justificara la atención del público, pero muy notable por la forma espantosa en que fue ejecutado, sin agregarle absolutamente nada a lo que ya se sabía.
Durante las cuatro semanas que duró, el morbo humano alcanzó niveles máximos de excitación, mientras se decidía el futuro de un infeliz.
La prensa se ocupó de guardar con mucho celo la fecha del veredicto final, que se anunciaría para cuatro meses después y no el tres de mayo como lo habían prometido, para mantener a la audiencia en vilo, por temor a perder la expectación.
Las redes han permitido hacer de los sentidos y las emociones -productos del alto valor agregado que ofrecen-, una mercancía producida en gran escala a un costo muy bajo con lo mejor de su fuerza creadora: la fuerza del espíritu. Ha nacido el mercado de todas las partes explotables del cuerpo humano que ayer eran sagradas y pertenecientes al mundo más íntimo.
A veces me domina la idea de que no ha quedado nada espiritual para resguardar. Ningún secreto que mantener, ningún misterio que ocultar, ningún enigma que descifrar. Sin lo cual no puede haber arte y sin arte no hay verdad, bondad ni belleza. Las redes han desnudado al ser humano y lo han lanzado a transitar el inescrupuloso y deplorable teatro del mercado para que explote, venda y corrompa lo más bello y puro de sí mismo, su más grande reserva moral: la parte sagrada de su alma.

– Epílogo
Parafraseo al gran filosofo británico Bertrand Russel, de vida longeva (1872-1970), que alguna vez afirmó: «Gran parte de las dificultades que atraviesa el mundo se debe a que los ignorantes están completamente seguros de los beneficios de las nuevas tecnologías de la comunicación y los inteligentes tienen muchas dudas acerca del futuro de la humanidad, con la orientación y el uso que se les está dando».
Soy de los convencidos de que las nuevas tecnologías deben ser reglamentadas por todos los gobiernos y el seguimiento debe ser muy riguroso, particularmente con la instrumentación que hace de ellas el sector educativo y las otras instituciones del mismo gobierno. Hay necesariamente, en democracia, que crearles contrapesos de la sociedad civil al manejo que hacen los equipos gobernantes.
Esa normativa que reclama sus usos y abuso en todas las relaciones entre los diversos sectores de la sociedad: el gobierno, los consumidores, el sector laboral, empresarial, para mejorar y hacer transparentes y eficientes las múltiples interrelaciones interinstitucionales, debe poner en la orientación e instrumentación los beneficios que puedan proporcionar al mejoramiento de la condición y el desarrollo humano por sobre cualquier otro interés crematístico o de mercado.
Los gobiernos nunca deben ir a la zaga o ser los últimos en enterarse de las innovaciones de la ciencia y la tecnología. Por citar un solo ejemplo, cuando el ingeniero Martin Cooper, empleado de Motorola, logró realizar una llamada con un teléfono móvil, él no sabía que creaba uno de los inventos más importantes de la historia. Entre el 17 de octubre de 1973, cuando se logró el Radio Telephone System, y 1994, año en que se puso en funcionamiento el primer teléfono que podía considerarse smartphone, el Simon de IBM, transcurrieron más de dos décadas.
Suficiente tiempo para prever, planificar y regular sus usos y abusos, límites e instrumentaciones a nivel laboral, educativo e institucional y sin embargo es ahora, después de todo ese tiempo, cuando los gobiernos comienzan a plantearse cómo evitar su uso antes de determinada edad, y ya los niños se los arrebatan a sus madres mientras los amamantan.
Creo que sin el sector empresarial es imposible el progreso. Pienso que sin libertad económica, más difícil aún. Confío en la autonomía del sector empresarial para producir innovaciones en la ciencia y la tecnología imprescindibles para el desarrollo de la humanidad y la sobrevivencia de la especie. Pero también creo en la sensatez y en la idea de que cada proyecto debe pasar por un estudio riguroso que evalúe alcances, amenazas y fortalezas, donde estén involucrados el gobierno y también la sociedad civil.
Se ha pretendido que las nuevas tecnologías han llegado justo para combatir el ocio y mantener ocupados a los habitantes del planeta en asuntos creativos, a lo que yo respondería con palabras de Bertrand Russell: El sabio uso del ocio es un producto de la civilización y la educación. Una generación que no soporte el ocio es una generación de escaso valor.
Ahora nadie tiene tiempo para responder llamadas. No sé de dónde salen tantas ocupaciones. Cuando usted llama, la persona le pide: escríbeme. Él estudiará si usted merece un minuto de su tiempo para autorizar a llamarle. Lo de la llamada rechazada lo comprendo, porque hay prioridades, pero me irrita hasta la cólera, porque es muy fea, despectiva e insensible la expresión: rechazada. Especialmente si la llamada no se devuelve nunca.
El problema no es de falta de tiempo. La esencia del asunto es que el mercado y el interés utilitario han logrado banalizarlo y darle en pura apariencia un uso indiscriminado en todos los desempeños. Una hora de trabajo de un egresado de Oxford –que conste, sin desmeritar el oficio– tiene el mismo valor que el de un portero de una oficina pública o un clasificador de cuentas.
Por primera vez en mi vida siento al ser humano tan apocado, tan envilecido, tan manipulado, tan extraviado en un largo horizonte desolado, de oscuros nubarrones, artificial y de mentira, tan propicio para la sinrazón.
Siento que cada día importamos menos y nos duele menos la violencia y la muerte que se van convirtiendo en hábitos naturales como en el resto de los animales. Las tecnologías, entraron a todas las partes de la casa hasta la cama de la alcoba principal y están aniquilando la mucha o poca belleza de alma que le queda a cada uno.
nuestras charlas nocturnas.
Cuando Harry se dio cuenta de que Sally fingía (y otros orgasmos) …

JotDown(J.Díaz) — Si hay que hablar de orgasmos fingidos, y hay que hablar de orgasmos fingidos, debemos recordar la escena de Meg Ryan en Cuando Harry encontró a Sally: Billy Crystal está convencido de que las mujeres, al menos con él, no han fingido ningún orgasmo. Meg Ryan le dice que, como el resto de hombres, cree que nunca le ha pasado.
Él está convencido de que notaría la diferencia. Entonces llega uno de los momentos más emblemáticos del cine, uno de los orgasmos más recordados de la historia. Ryan deja de comer y, en medio del bar, empieza a simular un orgasmo.
Los gemidos de Meg Ryan son propios de alguien que, para incredulidad de su compañero, no lo ha hecho por primera vez. Y probablemente no será la última.
¿Qué pasa? ¿Por qué la mujer necesita fingir un orgasmo? ¿Por quién lo hace? ¿Prefiere el hombre asumir que la mujer finge o asumir que hay veces que, mire usted, no se puede? ¿Por qué la mujer tiene necesidad de mentir? ¿Por qué el orgasmo fingido es a menudo, en cuanto a calidad sonora y respiratoria, mucho mejor que el verdadero?
Lo que está claro es que, sea como sea, el hombre no se da cuenta, aunque crea, como Billy Crystal, que notaría la diferencia. No, no puede notar la diferencia porque parece menos real el verdadero, porque es más discreto. El doctor Morgentaler asegura que el hombre también finge orgasmos en favor del placer o el ego de sus parejas, aunque para ello necesite utilizar preservativo por motivos evidentes.
En cualquier caso, la mujer es siempre la sospechosa, precisamente porque no hay evidencia: hay que creerse que ha conseguido llegar. Hay diferentes teorías en cuanto al motivo por el que se fingen los orgasmos, y algunas son opuestas. Por una parte, podría tratarse de mujeres que quieren hacer creer al hombre que están sexualmente satisfechas, para obtener a cambio un equilibro y una estabilidad en la pareja.
Por otra parte, el hombre podría fingir el orgasmo, igual que la mujer, por no ofender el ego del otro. Ellas no quieren herir y ellos, que son socialmente considerados máquinas sexuales que no tienen problemas para llegar al clímax, ofenderían profundamente a la mujer: si es tan fácil que el hombre llegue al orgasmo, ¿por qué yo no lo consigo?
En definitiva, se trata de un complejo de inferioridad, pero no propio, sino el complejo que le atribuimos al otro: lo hacemos por nuestras parejas para que no se frustren sexualmente.

Pero Meg Ryan no es la única que hace alarde de lo bien que finge un orgasmo. Verónica Forqué es prostituta en ¿Qué he hecho yo para merecer esto? y su cliente quiere que Carmen Maura esté presente para verlo todo. Pero lo único que ve Carmen Maura es cómo Forqué finge excelentemente un orgasmo.
El hombre les asegura que es un semental y es capaz de darle placer a todas las mujeres, pero Verónica Forqué solo encuentra el momento idóneo para demostrar sus dotes de actriz, de mujer fingidora. Son muchas las escenas que nos ha dado el cine de mujeres que están aburridas mientras mantienen relaciones sexuales, incluso que son capaces de hacer otras cosas mientras se acuestan con alguien.
La mujer está pensada para dar placer al hombre, en muchos aspectos de la vida, y cuando se trata de la cama no es diferente: si él quiere, habrá que hacerlo. El hombre queda ridiculizado creyéndose muy hombre, muy viril, mientras que la mujer queda retratada con gran frivolidad.
El sexo no siempre está relacionado con el placer, sino con el ego, y de ahí vienen los orgasmos fingidos, las mujeres que están pensando en la compra del día siguiente mientras gimen escandalosamente, sin olvidarnos del posterior cigarro en el que él parece el Dios de la sexualidad y ella una mentirosa por piedad: la mujer se abre de piernas y finge como si le diera una palmadita en la espalda.
El caso contrario, o no tanto todavía, es un orgasmo radiofónico. Exactamente. En la película Private Parts. El locutor hace el amor con Robbin, una radioyente que confiesa despertarse todos los días pensando en él. Para solucionarlo, le da instrucciones de que suba los graves del altavoz y se siente encima, mientras su compañera de radio le dice que una mujer no se excita con algo así.
Una mujer no se excita con algo así, pero puede tener un orgasmo comiendo una hamburguesa o limándose las uñas frente a Carmen Maura. El locutor provoca cosquilleos con su voz a través del micro y consigue darle un orgasmo a la mujer, que, por otra parte, no deja de ser otra actriz, a lo Forqué, que se frota con un bafle. ¿Nota usted la diferencia?
Probablemente no lo note, Billy Crystal y otros no lo notarían, porque están acostumbrados a que la mayoría de orgasmos sean fingidos: no deberían extrañarse tanto, ellos también lo hacen. El hombre puede eyacular sin orgasmo o tener un orgasmo sin eyacular (por ejemplo, los prepúberes o adultos con medicación), pero la mujer no lo creería. Cómo no va a tener un orgasmo, cómo va a ir separado de la eyaculación.

Jane Fonda, en Barbarella, siente exactamente lo mismo que la mujer del altavoz, pero en una máquina creada para el placer de la mujer. Ahí dentro, Fonda retoza, abre los ojos y sin gritar ni gemir en exceso, tiene un orgasmo sin necesidad del hombre, como la radioyente.
Por eso sabemos que no está fingiendo: la máquina no se va a ofender con ella. Los orgasmos cinematográficos mejor fingidos siempre son para demostrar algo: para esquivar al hombre, para no ofender su ego, o para hacerle ver que no son tan despiertos para detectar cuándo una mujer les está engañando.
Normalmente el orgasmo fingido se da porque a la mujer no le apetece mantener relaciones sexuales pero accede, le permite al hombre que cumpla sus deseos, y se ofrece con desgana, como un objeto. Los hombres, en el mundo de los tópicos, siempre están por encima en la escala del deseo y las mujeres siempre se quejan.
A la máquina de Barbarella no le importa si Jane Fonda tiene o no un orgasmo, si va a acabar quemando el aparato o si se va a quedar fría.
La máquina no tiene sentimientos, con la máquina no tiene después que irse a dormir, y la máquina no le va a preguntar si es que ya no la desea o si hay otra persona. Jane Fonda no le va a tener que responder que está muy cansada y que no hay ningún problema, es que ha tenido un día duro, tampoco va a tener que explicarle que tiene demasiadas cosas en la cabeza y no puede concentrarse, ni va a decirle que tiene miedo de que el niño entre a la habitación y los pille.
Está creada para dar placer, no para dar explicaciones ni motivos: no para reproducirse, no para intimar; para el placer exclusivamente.

Audrey Tautou, siendo Amélie, se pregunta cuántos orgasmos deben de estarse viviendo en aquel mismo momento en la ciudad, y nos ofrece un pequeño catálogo de gemidos y gritos. Woody Allen, en cambio, quiere dejarse de tonterías y lo que de verdad desea para el futuro es que el tabaco sea bueno para la salud y exista el Orgasmatrón, una máquina diseñada para que las parejas, como si fuera un ascensor, entren y obtengan placer de una manera limpia y tranquila, sin fingimientos, sin engaño.
El equilibrio matrimonial está a menudo relacionado con la sexualidad, y ese es uno de los motivos por el que las mujeres reconocen fingir los orgasmos, y en menor medida también los hombres.
El sexo siempre ha tenido que ver con la lujuria, la depravación y el pecado, así que antes el ciudadano común no se atrevía a experimentar con el sexo porque estaba prohibido; no había que fingir, porque nadie esperaba obtener placer de un pecado (excepto los que habían acabado con su propio tabú).
La mujer no se veía obligada a fingir orgasmos porque se veía obligada a reproducirse. Pero en cuanto llegó la liberación sexual, a la mujer se le ofreció la posibilidad algo más, algo que el hombre ya practicaba: y como existía tanto desconocimiento y tanta torpeza, se adaptó al placer sexual fingiendo.
Por increíble que nos parezca a las generaciones actuales, hay mujeres que no han sentido un orgasmo en su vida: primero porque no tenían información de cómo alcanzarlo, segundo porque al hombre nadie le pedía que proporcionara placer. O bien le parecía ofensivo que la mujer quisiera pasárselo estupendamente como él, o bien no la creía merecedora y acababa antes de tiempo.
El sexo era el momento del hombre y no tenía por qué recrearse en el cuerpo de la mujer: bastante hacía con preñarla y darle lo que quería. La sociedad actual está mucho más preparada para el placer femenino, pero aun así la mujer se responsabiliza del ego del hombre fingiendo.
¿Hasta qué punto, hasta dónde son capaces de llegar para no dañar la imagen sexual de sus compañeros? Hasta que una mujer como Marilyn Monroe confiese a su psiquiatra que no tuvo nunca un orgasmo. La mujer más deseada murió sin correrse.
nuestras charlas nocturnas.
¿Cuáles son las diferencias entre una ley y un decreto?…

La mente maravillosa(S.D.D.González) — El ordenamiento jurídico español es complejo.
Para entender las diferencias entre ley y decreto primero es importante entender el sistema en sí.
Las diferencias entre ley y decreto son sutiles y, por lo tanto, pueden ser complicadas de entender.
En primer lugar, para llegar al fondo de ambos conceptos hay que hacer referencia a la definición de ley.
En latín, lex es una norma jurídica dictada por el legislador. En cambio, el decreto, término que procede del latín decrētum, se define como la decisión de una autoridad acerca de cierta materia sobre la que tiene competencia.
Es importante tener en cuenta que la naturaleza del decreto varía de acuerdo a cada legislación nacional. En este caso haremos referencia a la presente en el sistema jurídico español.
El sistema español es amplio y complejo. Por una parte, existe una pluralidad de fuentes en sí, de la que forman parte las leyes y los reglamentos. Por otra, contamos con una pluralidad de ordenamientos jurídicos conjuntos, de la que formarían parte las normas estatales y autonómicas, así como las normas nacionales y europeas.
Para entender las diferencias entre ley y decreto es fundamental comprender el funcionamiento del ordenamiento jurídico nacional, cuya base la componen las fuentes del derecho. Es decir, entender de dónde surge la ley.

– El ordenamiento jurídico nacional: las leyes
En derecho, uno de los primeros conceptos que se enseñan es la pirámide de Kelsen, que establece un primer orden de las normas basado en el principio de jerarquía.
Así, la Constitución Española (CE) se posiciona como la norma suprema, seguida de las leyes.
Al final de la pirámide, se encuentran la costumbre y los principios generales del derecho.
De este modo, las leyes son normas inmediatamente subordinadas a la CE. Estas son aprobadas por el poder legislativo en el Parlamento. Desde el punto de vista del principio de jerarquía, como se ha mencionado anteriormente, todas valdrían lo mismo.
Sin embargo, en España, además del principio de jerarquía, también existe el principio de competencia. En este sentido, habría que hacer referencia a la reserva de ley, que también marca la diferencia entre ley orgánica y ley ordinaria.
Es importante tener claro que ambas están al mismo nivel en cuanto al principio de jerarquía; valen lo mismo. Se diferencian porque tratan diferentes materias, tienen distintas competencias.
.Clasificación de leyes
En primer lugar, las leyes orgánicas son aquellas vinculadas y reservadas a determinadas materias reguladas en el artículo 81 CE. Es decir, se trata de temas determinados que únicamente pueden regularse a través de ley orgánica. Cabe mencionar que son siempre competencia del Estado.
Así, son leyes orgánicas las relativas a los derechos fundamentales y libertades públicas. También las que aprueban los Estatutos de Autonomía y el régimen electoral general y las demás previstas en la CE. Su elaboración requiere mayoría absoluta. En cambio, las leyes ordinarias se aprueban por el procedimiento habitual y por mayoría simple. Serán aquellas que regulen materias no reservadas por la ley.
– Normas gubernamentales con fuerza de ley: decreto ley y decreto legislativo
En primer lugar, habría que hacer referencia al reglamento. Esto es, según el artículo 97 CE, una potestad atribuida al Gobierno del Estado. Es decir, se trata de un poder reconocido al Gobierno y sus miembros de dictar normas jurídicas. El reglamento no puede contradecir a la ley. Si nos fijáramos de nuevo en la pirámide de Kelsen, el reglamento iría por debajo de las leyes y la Constitución.
Sin embargo, existen unos casos determinados en los que la norma gubernamental adquiere rango de ley. Estos son el caso del decreto legislativo y el del decreto ley. Es decir, el decreto ley y la ley orgánica tienen el mismo rango jerárquico.

.Diferencias entre el decreto ley y el decreto legislativo
El decreto legislativo, regulado en el artículo 85 CE, es una delegación legislativa.
Es decir, el poder legislativo, previamente, ha debido delegar en el Gobierno su potestad.
Este admite dos variantes.
En primer lugar, en referencia a los textos articulados, es decir, articular una ley de bases aprobada por el Parlamento. Y los textos refundidos; supuesto en el que el Gobierno puede refundar varias normas con fuerza de ley en una única norma.
Por otro lado, el decreto ley, regulado en el artículo 86 CE, no es un supuesto de legislación delegada, sino que posibilita que el Gobierno entre en el ámbito de competencia de las Cortes. Es decir, podría aprobar o modificar normas de las Cortes.
Se trata de una excepción del procedimiento ordinario a la participación de las minorías. Por ello, estos casos, a diferencia de las leyes, requieren la existencia de una situación de extraordinaria y urgente necesidad que justifique la intervención del Gobierno.
nuestras charlas nocturnas.
Cuatro hábitos diarios que destruyen la salud del cerebro…

Cambio16(M.Morales) — La salud del cerebro es vital para una existencia sana y plena pero en nuestro día a día tenemos hábitos que lo ponen en riesgo. El cerebro es el centro de operaciones del cuerpo y desde allí operan nuestra mente y conciencia.
Sin embargo, el estilo de vida del siglo XXI es la principal causa de que millones de personas andemos por el mundo distraídos. Este estilo de vida centrado en el consumismo, la velocidad, la satisfacción inmediata y el multitareas, deteriora las capacidades infinitas de creación, resolución de problemas y felicidad innatas en nuestro cerebro.
La comunicadora y entrenadora de yoga certificada, Khyati Jain, escribió para la revista digital Medium, un artículo que muestra los cuatro hábitos diarios que destruyen el cerebro, y una serie de recomendaciones para salirnos del círculo vicioso de la evasión.
“No importa lo que hagamos o dejemos de hacer, no podemos bajarnos de esta cinta de correr del hedonismo. Vivimos para cumplir nuestros interminables deseos que a la postre nos hacen sentir peor que antes. Y este patético estilo de vida acelerado conduce a hábitos que dañan la salud de tu cerebro”, señala.
Los cuatro principales hábitos mortales para la salud del cerebro son estropear la primera hora de la mañana, vivir en piloto automático, tratar de escapar del presente y no tener tiempo para aburrirnos. La probabilidad de que practiquemos al menos dos de estos hábitos destructivos es muy elevada.
– Estropear la primera hora de la mañana
Jain pone de relieve que la presión social constante que nos obliga a hacer productivo cada minuto del día, nos atrapa en un ciclo sin fin de no-descanso y de hacer todo lo más rápido posible. El trabajo duro es esencial para vivir una vida plena, pero se necesita algo más que trabajo para ser verdaderamente feliz. Vivimos en piloto automático desde que abrimos los ojos.
“La primera tarea de la mañana es encender el portátil o deslizar en la pantalla del teléfono, incluso antes de levantarnos de la cama, para ver qué ha pasado. No es solo un hábito sino también un reflejo. Revisas tu teléfono o enciendes tu computadora portátil tan pronto como te despiertas. Pero este hábito, en apariencia inofensivo, es muy dañino para la salud del cerebro», advierte
Explica que empezar el día cargando el cerebro de información -la mayoría irrelevante- incluso antes de que se haya despertado completamente y pueda procesarla, sin siquiera lavarnos los dientes o mirar por la ventana, afecta la función cognitiva del cerebro y provoca confusión mental. A largo plazo, eso que hacemos pensando que seremos más productivos, deteriora la calidad y productividad en nuestros trabajos.
Jain agrega que mientras más tiempo pasamos viendo el teléfono antes de salir de la cama, más nos vamos a tardar en atender la rutina matutina. Nos retrasa muchas de las tareas que se supone deberíamos hacer con rapidez y eficacia. “Consumirás la mañana antes de que te des cuenta del precioso tiempo llevas deslizando la pantalla. La forma más segura de asegurar un día improductivo”, apunta.
– Antídoto: la luz natural

Revisas tu teléfono o enciendes tu computadora portátil tan pronto como te despiertas, sin haber visto por la ventana. Este hábito, en apariencia inofensivo, es muy dañino para la salud del cerebro
La comunicadora y entrenadora de yoga recomienda sustituir la pantalla al despertarnos por un hábito sencillo y gratuito: disfrutar de la luz natural de la mañana durante 10 o 15 minutos luego de despertarse. La luz de la mañana es esencial para mantener el ritmo circadiano bien sincronizado y garantizar un buen sueño nocturno al terminar la jornada. Este simple hábito mejorará la calidad del sueño, el estado de ánimo y la productividad. Además, libera norepinefrina y epinefrina, las hormonas que aumentan la atención, el impulso y la motivación, todo lo que se necesita para trabajar mejor.
– Vivir en piloto automático

Investigadores del Centro McCance para la Salud Cerebral del Hospital General de Massachusetts, desarrollaron la cartilla denominada Brain Care Score, que suma una variedad de datos personales (biomarcadores físicos, hábitos de estilo de vida, salud emocional) y luego arroja un número del 0 al 21. Cuanto más cerca de 21, la salud del cerebro está mejor. Cuanto más lejos, peor.
La cartilla mide 33 ítems y les asigna un valor entre 0 y 3. Los ítems que tienen mas puntaje son si la persona nunca ha fumado o dejó de fumar hace más de un año, y si la persona registra una presión arterial inferior a 120/80. Llenar la cartilla revela que tan buena es la salud del cerebro y brinda la oportunidad de hacer correctivos para mejorarla.
Uno de los ítems que mide esta cartilla es “el sentido de la vida” o “propósito de la vida”. Y no se trata de competir con los filósofos que por centurias han tratado de responder a esa pregunta, sino a una de dimensiones más personales: ¿Cuál es el significado de mi vida? La respuesta no es sencilla, pero el solo hecho de hacerse la pregunta y comenzar a buscar la respuesta, implicaun cambio de conciencia muy importante.
“Nuestras vidas giran en torno al trabajo, programamos el día de acuerdo con el trabajo. Pero, lamentablemente la mayoría de la gente detesta su trabajo y solo lo hacen para sobrevivir. El propósito de tu vida debe ser identificable en tu trabajo. Por qué haces lo que haces es una pregunta que siempre debes estar preparado para responder. Tu trabajo debe desafiar y estimular tus músculos creativos”, sugiere.
– Antídoto: un pasatiempos que te haga feliz
Ciertamente, encontrar el significado de la propia vida puede ser agobiante y generar ansiedad en algunas personas. Pero la alternativa que recomienda Jain es explorar uno o varios pasatiempos: “Cuanto más trabajes en tus pasatiempos, más cerca estarán de convertirse en el propósito de tu vida. Entonces, invierte tiempo y energía para desarrollar tu hobby”, indica.
En su experiencia, su pasatiempo que luego se convirtió en propósito, fue la escritura. Admite que le tomó tiempo, pero no desistió. Además el pasatiempos tiene algo adicional que es vital para la salud del cerebro: el aprendizaje. Aconseja elegir algo que siempre has querido hacer o aprender, pero nunca has tenido el tiempo; luego ser constante.
Si no encuentres el propósito de tu vida, al menos podrías dominar un arte o un oficio o una tarea que podría meterte unos dólares adicionales en el bolsillo.

– Tratar de escapar del presente
Los maratones de series son la forma preferida para escapar del presente. Y demasiado atractivo: podemos ver contenido infinito por un mismo precio. Por ser fácil, barato y divertido termina siendo la opción perfecta para el escapismo cotidiano. Esta actividad no solo es paralizante, sino que ponernos durante horas frente al televisor deteriora la salud del cerebro.
Se ha diagnosticado una práctica aún más nociva y predominante denominada “la segunda pantalla”. Seguramente todos hemos lo hemos hecho. Consiste en que tratamos de escapar del presente viendo un maratón de la “serie favorita”, pero nos aburrimos y agarramos el celular para revisar las redes sociales. El televisor encendido y la serie corriendo.
Lo mismo ocurre cuando trabajamos. Tenemos el monitor, varias pestañas abiertas, algunas relacionadas con el trabajo, otras con nuestras redes sociales, y además tenemos el celular. Pasamos el día de una pantalla a la otra, de una pestaña a la otra y ni nos damos cuenta. No nos concentramos en nada definitivamente. No somos productivos, ni eficientes ni estamos aprendiendo. El cerebro está en modo avión.
Necesitamos escapar de nuestro escapismo. Un comportamiento que debilita la concentración y destruye tu capacidad de atención, pero lamentablemente es la norma. Jain dice que, según Stanford Health, las personas que realizan múltiples tareas digitales suelen tener menos materia gris, la que ayuda a controlar los pensamientos y las emociones.
– Antídoto: una pantalla a la vez
Lo recomendable para frenar la evasión de la evasión y preservar la salud del cerebro es seguir la regla de una ventana o una pantalla a la vez. Cuando trabajes, puedes tener varias pestañas, pero únicamente relacionadas con el trabajo que estás realizando. “Si aburre lo que hay en el televisor, apágalo y haz otra cosa.
Mira un rato por la ventana. Haga una pausa antes de usar el teléfono. Las repeticiones compulsivas solo generan ruido de fondo. Sea más consciente de sí mismo mientras trabaja y se concentra en una tarea”, recomienda.
– Sin tiempo para aburrirnos
La vida se ha convertido en una especie de molino y no hay tiempo para no hacer nada. El molino gira todo el día y toda la noche sin parar. Las personas que no tienen tiempo para no hacer nada ponen en riesgo su salud mental. Si no damos descanso al cerebro, termina recargado de información que no necesita, no le sirve ni lo nutre, sino que lo descontrola.
“Soñar despierto es un factor esencial para el funcionamiento óptimo del cerebro. Era el arma secreta de Albert Einstein para la creatividad y la productividad. Un tiempo de aburrimiento diario es indispensable para soñar despierto. Soñar despiertos activa diferentes partes del cerebro que ayudan a resolver problemas ejecutivos”, agrega.
La cultura contemporánea condena el aburrimiento o el no hacer nada. Demerita el tiempo de descanso porque se ha impuesto que lo positivo es mantenerse ocupado. Mientras más reuniones, presenciales o remotas tengamos, tanto mejor. Si no podemos ir a las actividades de nuestros hijos los fines de semana porque tenemos que trabajar, pues está bien. Incluso si vamos pero estamos atendiendo reuniones en el móvil, es aceptable.
Einstein reconoció que muchas de sus teorías de física o la solución a problemas complejos de esa área del conocimiento se le ocurrieron en tiempos de ocio. No cuando estaba en el laboratorio haciendo cálculos, ni leyendo sobre volúmenes, dimensiones, distancias y pesos. No. Sino cuando estaba contemplando un paisaje, observando a otras personas hacer sus quehaceres, o sencillamente reposando.
– Antídoto: una lista de tareas
Una lista de tareas en cada jornada es mejor que una agenda repleta de actividades. La lista de tareas te permite tener un panorama de lo que debes hacer, pero te da la flexibilidad de hacerlo a tu ritmo. Y ese ritmo incluye incorporar tiempos de descanso y aburrimiento. Descanso de las pantallas, descanso de los contenidos, descanso de las reuniones. Reconexión con lo que somos y aspiramos y por ende, protección de la salud del cerebro.
“Es esencial tener libertad durante todo el día para pensar en paz, soñar despierto para salir de situaciones estresantes y recargar tus baterías mentales. Aunque parezca contradictorio, mejorar la productividad y la concentración”, subraya.
nuestras charlas nocturnas.
Descubre el misterio y los oscuros secretos detrás de las tablillas de maldición romanas…

Desde tiempos inmemoriales, el deseo humano de influir y manipular el destino de otros ha tejido una fascinante red de prácticas y creencias.
Entre estos métodos, las tablillas de maldición destacan como un oscuro puente entre lo natural y lo sobrenatural.
Utilizadas desde la época grecorromana hasta bien entrado el medievo, estas pequeñas láminas de plomo inscritas no eran meros objetos: eran poderosas herramientas invocadas para dirigir las fuerzas ocultas contra aquellos que se interponían en el camino de sus creadores.
Este artículo desentraña el misterioso mundo de las tablillas de maldición, ventanas a una era donde la magia y la cotidianidad se entrelazaban inextricablemente.
– Tablillas de maldición
En el tumultuoso mundo grecorromano, la vida era un tejido de incertidumbres y peligros. Con una frontera más difuminada que en la actualidad entre lo natural y lo sobrenatural, cada enfermedad, desgracia o conflicto era a menudo interpretado como el resultado de fuerzas ocultas.
En este entorno impregnado de misterio y temor, las tabellae defixionum surgieron como un método crítico para gestionar lo incontrolable. Estas tablillas de maldición, grabadas en plomo o materiales similares, se empleaban para invocar poderes sobrenaturales y dirigirlos contra enemigos, rivales amorosos o adversarios judiciales.
No solo reflejaban la cosmología de una sociedad que veía lo divino y lo demoníaco en cada esquina, sino que también representaban una práctica común de autodefensa en un mundo donde la justicia humana a menudo fallaba.
Las tablillas de maldición, o tabellae defixionum, eran finas láminas de plomo, aunque a veces también se utilizaban materiales como papiro, cera o madera. Estas tablillas se grababan con inscripciones meticulosas en caracteres minúsculos, a menudo en lenguas griega o latina, y se enrollaban o doblaban cuidadosamente para ocultar su contenido.
Se depositaban en lugares ocultos y sagrados: enterradas en tumbas, sumergidas en pozos sagrados o manantiales, e incluso incrustadas en muros de templos, asegurando así su proximidad a los reinos divinos y subterráneos.
Las maldiciones inscritas variaban ampliamente en su naturaleza. Algunas eran conjuros de amor, diseñados para atraer o retener a un amante; otras buscaban influir en los resultados de juicios o competiciones deportivas, como carreras de carros, pidiendo que los oponentes olvidaran sus líneas de defensa o tropezaran durante la carrera.

También había maldiciones más vengativas que buscaban el daño directo a individuos específicos por despecho o rivalidad.
La función de las deidades en estas maldiciones era crucial.
Las tablillas a menudo invocaban a dioses infernales o de los límites, como Hécate, Hermes, y Perséfone, considerados mediadores entre los mundos terrenal y divino.
Estas deidades eran llamadas a actuar en nombre del solicitante, influenciando o controlando el destino de la persona maldecida.
Además, la relación con los muertos jugaba un papel integral, ya que se creía que depositar estas tablillas en tumbas permitía que los espíritus de los difuntos, especialmente aquellos que habían sufrido muertes prematuras o violentas, ejecutaran las maldiciones con un fervor especial, impulsados por sus propias tragedias y la energía inquieta de sus almas.
– ¿Cómo era el ritual?
Crear una tablilla de maldición era un proceso que requería precisión y meticulosidad, empezando con la selección de los materiales. El plomo, por su conexión con el inframundo debido a su peso y opacidad, era el material preferido. Se cortaba en láminas sobre las cuales se grababan las inscripciones usando un estilete de bronce o hierro.
Las palabras mágicas, a menudo acompañadas de símbolos y nombres de deidades específicas, eran cuidadosamente elegidas para maximizar la efectividad del conjuro.
Un ejemplo clásico podría ser una maldición amorosa: el conjurador inscribiría el nombre de la persona amada, pidiendo a deidades como Hécate que «encienda el fuego en el corazón de [nombre] y lo lleve a mis brazos, dejando a cualquier otro amante impotente y olvidado».
Este texto se enrollaría y se ataría con hilo negro, y se enterraría en un lugar que tuviera una fuerte conexión espiritual, como una encrucijada o un cementerio, para activar el conjuro, invocando así la intercesión divina en asuntos terrenales de amor y deseo.

– Maldiciones y creencias mágicas
Las tablillas de maldición reflejan una faceta profundamente arraigada en la sociedad antigua: la creencia en la magia como una herramienta práctica y cotidiana.
Estas prácticas eran ampliamente aceptadas y, a menudo, temidas, revelando un mundo donde lo sobrenatural se percibía como una extensión directa de la realidad tangible.
Esta aceptación transversal demuestra cómo las culturas grecorromana y medieval integraban lo mágico en el tejido de su vida diaria para influir en eventos personales y comunitarios.
Los estudios modernos sobre las tablillas de maldición han proporcionado información valiosa sobre la mentalidad de las épocas pasadas. Historiadores y arqueólogos, al descifrar estas inscripciones, han podido comprender mejor las preocupaciones, esperanzas y miedos de las personas comunes de aquellas sociedades.
Así, estas prácticas no solo revelan aspectos de la religión y la superstición antiguas, sino que también ofrecen una ventana a las dinámicas sociales y la psicología de la antigüedad, subrayando una humanidad compartida a lo largo del tiempo.

Las tablillas de maldición iluminan la compleja trama de las creencias humanas y su eterna lucha por dominar lo desconocido.
Este antiguo método de influir en el destino resuena aún en las supersticiones y prácticas esotéricas contemporáneas, demostrando que el deseo de control sobre lo invisible persiste a través de los siglos.
nuestras charlas nocturnas.
Los sistemas de IA ya son expertos en engañar y manipular a los humanos…
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15minutos — Muchos sistemas de inteligencia artificial (IA) ya han aprendido a engañar a los humanos, incluso sistemas que han sido entrenados para ser útiles y honestos.
En un artículo de revisión publicado en la revista Patterns del Departamento de Física del MIT (Estados Unidos) investigadores describen los riesgos del engaño por parte de los sistemas de inteligencia artificial y piden a los gobiernos que desarrollen regulaciones estrictas para abordar este problema lo antes posible.
«Los desarrolladores de IA no tienen una comprensión segura de las causas de comportamientos indeseables de la IA, como el engaño», reflexiona el primer autor Peter S. Park, becario postdoctoral sobre seguridad existencial de IA en el MIT.
«Pero en términos generales, creemos que el engaño de la IA surge porque una estrategia basada en el engaño resultó ser la mejor manera de desempeñarse bien en la tarea de entrenamiento de la IA determinada. El engaño les ayuda a lograr sus objetivos».
Park y su equipo analizaron la literatura centrándose en las formas en que los sistemas de inteligencia artificial difunden información falsa, a través del engaño aprendido, en el que aprenden sistemáticamente a manipular a otros.
– IA de Meta maestro del engaño
El ejemplo más sorprendente de engaño de IA que los investigadores descubrieron en su análisis fue CICERO de Meta, un sistema de IA diseñado para jugar al juego Diplomacy, que es un juego de conquista mundial que implica la construcción de alianzas.
Aunque Meta afirma que entrenó a CICERO para que fuera » en gran medida honesto y servicial » y para que «nunca apuñalara intencionalmente por la espalda» a sus aliados humanos mientras jugaba, los datos que la compañía publicó junto con su artículo de Science revelaron que CICERO no jugó limpio.
«Descubrimos que la IA de Meta había aprendido a ser un maestro del engaño», afirma Park. «Si bien Meta logró entrenar su IA para ganar en el juego de Diplomacia (CICERO se ubicó entre el 10% de los mejores jugadores humanos que habían jugado más de un juego), Meta no logró entrenar su IA para ganar honestamente».
Otros sistemas de IA demostraron la capacidad de farolear en un juego de póquer Texas Hold’em contra jugadores humanos profesionales, fingir ataques durante el juego de estrategia Starcraft II para derrotar a los oponentes y tergiversar sus preferencias para ganar ventaja en negociaciones económicas.
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Si bien puede parecer inofensivo que los sistemas de IA hagan trampa en los juegos, puede conducir a «avances en capacidades engañosas de la IA» que pueden convertirse en formas más avanzadas de engaño de la IA en el futuro, añade Park.
Los investigadores encontraron que algunos sistemas de inteligencia artificial incluso han aprendido a engañar las pruebas diseñadas para evaluar su seguridad. En un estudio, los organismos de IA en un simulador digital «se hicieron los muertos» para engañar a una prueba diseñada para eliminar los sistemas de IA que se replican rápidamente.
«Al burlar sistemáticamente las pruebas de seguridad que le imponen los desarrolladores y reguladores humanos, una IA engañosa puede llevarnos a los humanos a una falsa sensación de seguridad», añade Park.
Los principales riesgos a corto plazo de una IA engañosa incluyen facilitar que actores hostiles cometan fraude y alteren las elecciones, advierte Park. Con el tiempo, si estos sistemas pueden perfeccionar este inquietante conjunto de habilidades, los humanos podrían perder el control sobre ellos, afirma.
Si bien Park y sus colegas no creen que la sociedad tenga todavía las medidas adecuadas para abordar el engaño de la IA, les alienta que los responsables políticos hayan comenzado a tomar el tema en serio a través de medidas como la Ley de IA de la UE y la Orden Ejecutiva de IA del presidente Biden .
Pero queda por ver, matiza Park, si las políticas diseñadas para mitigar el engaño de la IA pueden aplicarse estrictamente, dado que los desarrolladores de IA aún no tienen las técnicas para mantener estos sistemas bajo control.
nuestras charlas nocturnas.
Enfermedad de los huesos de cristal: una rara alteración genética que quebranta la salud ósea…

The conversation(L.A.J.cousiño) — Aproximadamente uno de cada 15 000 recién nacidos padece osteogénesis imperfecta, también conocida como la “enfermedad de los huesos cristal”. Esta patología hereditaria se caracteriza por una modificación en la formación del colágeno debido a una alteración genética, lo cual implica que los huesos sean más frágiles y se fracturen con mayor facilidad.
Los afectados pueden experimentar desde manifestaciones leves (deformidad ósea y escasas alteraciones en otros tejidos, lo que ocurre en la mayoría de los casos) a formas muy graves, asociadas incluso a la muerte en la etapa cercana al parto (período perinatal).
– ¿Por qué es tan vital el colágeno?
El colágeno es una de las proteínas más abundantes en el cuerpo humano: sus múltiples variedades suman hasta el 35 % de todas nuestras proteínas. Su función básica es el soporte estructural.
A nivel comercial, es conocido porque se ofrece en suplementos alimenticios para la mejorar la lozanía de la piel y las articulaciones. Estos productos son objeto de constante controversia, ya que no existe evidencia científica sólida de su utilidad.
Los expertos suelen echar mano de una elocuente analogía: “comer pelo no hará que nos crezca más pelo, al igual que comer colágeno no hará que sinteticemos más colágeno en la parte del cuerpo que nos interesa”. Es decir, al consumir colágeno, este se descompone en componentes más pequeños (aminoácidos) que son utilizados para sintetizar diversos tipos de proteínas, y no necesariamente en la piel o en el cartílago de las articulaciones.
Volviendo al caso que nos ocupa, el colágeno constituye el principal componente orgánico de los huesos y es el que se encarga de proporcionarles flexibilidad y elasticidad. De ahí que su alteración propicie las fracturas o deformaciones características de la oseteogénesis imperfecta.
– El hueso, un tejido en continuo cambio
Antes de analizar cómo se afronta el tratamiento de esta enfermedad, conviene profundizar un poco más en la peculiar naturaleza de nuestros huesos.
En primer lugar, y a diferencia de lo que se cree, no son estructuras invariables a largo de la vida. Todo lo contario: se adaptan constantemente a las cargas a las que se ven sometidos.
Así, en un año renovamos hasta el 10 % del esqueleto. Como tejido biológico tiene la capacidad de modificar su estructura en función del estrés mecánico o cargas que recibe: en aquellas zonas donde no hay tensión se reabsorbe y en los puntos con más carga se forma tejido nuevo.
Para realizar estas tareas tenemos a los osteoblastos, las células encargadas de formar hueso. Su contraparte son los osteoclastos, que se encargan de la resorción ósea o eliminación de hueso.
Un encamamiento prolongado, por ejemplo, rompe estas dinámicas y puede llegar a provocar una pérdida ósea de hasta el 1 % en solo una semana. Por este motivo es por lo que los profesionales sanitarios consideramos tan importante evitar el reposo excesivo.
Además, teniendo en cuenta la adaptación del hueso, antes de llegar a la madurez ósea (tercera década de vida) es importante tener un nivel de actividad física que permita acumular un pico de masa ósea. Evidentemente, después es importante seguir siendo activo con el fin de mantener un nivel óptimo de hueso.

– Como tratar la osteogénesis imperfecta
Para tener unos huesos resistentes se necesita, por lo tanto, una cantidad adecuada de materia en el esqueleto: es lo que se denomina densidad mineral ósea, que hace referencia a la cantidad de calcio en los huesos. Aunque, como pone de manifiesto la osteogénesis imperfecta, otros componentes como el colágeno juegan también un papel fundamental. Al mismo tiempo, la forma del hueso y su arquitectura interna son fundamentales para que pueda soportar cargas sin romperse.
Además de prevenir las fracturas y controlar los síntomas, uno de los principales objetivos terapéuticos al abordar esta enfermedad consiste, precisamente, en incrementar esa masa ósea de los afectados. El tratamiento farmacológico más extendido son los bisfosfonatos, fármacos cuya función principal es inhibir a los antes citados osteoclastos para que no se produzca la resorción ósea o destrucción del hueso.
Sin embargo, el tratamiento de la osteogénesis imperfecta admite múltiples abordajes, como la colocación de órtesis (dispositivos colocados externamente para ayudar a la movilidad y evitar deformidades), la fisioterapia y la cirugía ortopédica (para fijar fracturas y corregir deformidades), entre otros.
Por ejemplo, los fisioterapeutas enseñamos a los padres a movilizar a los bebés de forma segura y a facilitar su recuperación tras una fractura. Además, mediante programas de ejercicio terapéutico supervisado, favorecemos que el niño tenga una capacidad física adecuada y pueda alcanzar el máximo potencial de independencia.
En este momento se están estudiando herramientas terapéuticas que permitan un diagnóstico precoz y el trasplante de células madre en el útero. Aunque estas medidas aún se hallan en fase experimental, abren una ventana de esperanza a que la osteogénesis imperfecta se convierta algún día en una enfermedad del pasado.
nuestras charlas nocturnas.
Qué hace que la mecánica cuántica y la relatividad general sean incompatibles y por qué los científicos llevan décadas sin lograr resolver esa contradicción…

BBC News mundo(M.Rodríguez) — Son dos gigantes, muy admiradas, estrellas protagónicas por derecho propio, pero entre sí, se ignoran.
“Cada una de ellas parece escrita como si la otra no existiera”, señala el destacado físico teórico y autor Carlo Rovelli.
Las dos teorías que conformaron la gran revolución científica del siglo XX, la relatividad general de Albert Einstein y la mecánica cuántica, llevan a “dos maneras diferentes de describir el mundo, a primera vista incompatibles”.
“Lo que un profesor de relatividad general explica en clase carece de sentido para su colega que enseña mecánica cuántica en la clase de al lado, y viceversa”, indica en su libro “¿Y si el tiempo no existiera?”.
“Podría verse como una especie de maldición, las dos teorías más bonitas y más potentes que tenemos sobre el universo son inconsistentes entre sí”, le dice a BBC Mundo Alberto Casas, investigador del Instituto de Física Teórica de la Universidad Autónoma de Madrid y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (UAM-CSIC).
Pero, ¿qué las hace inconciliables y por qué es importante resolver esa contradicción entre la relatividad general y la mecánica cuántica?
“Ahora mismo esta es la pregunta más fundamental de la física teórica, sabemos que en algún momento se tienen que juntar”, indica la física teórica Irene Valenzuela.
Y es que como Rovelli plantea: “El mundo no puede depender de dos teorías incompatibles”.
– Empecemos por la relatividad general
“La relatividad general, que explica con precisión la fuerza de la gravedad, transformó radicalmente nuestros conocimientos sobre el espacio y el tiempo”, escribió Rovelli. Mientras que la mecánica cuántica, que describe el mundo microscópico, “transformó profundamente nuestros conocimientos sobre la materia”.
Ambas son teorías “soberbias, que han tenido un gran éxito”, asegura Casas. “Son capaces de predecir con una precisión extraordinaria miles, incluso millones, de fenómenos y hasta ahora no se les ha encontrado ni un solo fallo”.
En su “carácter muy diferente” es donde reside su incompatibilidad. Por una parte, la teoría de la relatividad general es una teoría clásica, eso significa que las cantidades, las magnitudes, que contempla tienen valores bien definidos.

En ella, la gravedad es una propiedad geométrica del espacio-tiempo.
Recordemos, como explica Rovelli en su libro, que con la relatividad especial, Einstein estableció que el espacio y el tiempo “están estrechamente vinculados el uno con el otro y forman un todo indisociable, el espacio-tiempo, lo que significa que si el espacio es sensible a la presencia de las masas y modificado por ellas, el tiempo también lo es”.
De acuerdo con Casas, la idea fundamental de la relatividad general es que la materia y la energía determinan la geometría del espacio-tiempo, es decir, si tienes una gran masa, «eso curva el espacio-tiempo alrededor, cambia la geometría del espacio y del tiempo”.
“La fuerza de la gravedad es simplemente que los objetos cuando pasan cerca de una gran masa perciben un espacio-tiempo curvado y eso hace que sus trayectorias se curven”.
– ¿Y qué ocurre en la mecánica cuántica?
La mecánica cuántica estudia las partículas y los sistemas atómicos y subatómicos.
Si en la teoría de la relatividad general los valores están bien definidos, en la mecánica cuántica ocurre algo singular.
“Es una teoría muy extraña en la cual las cantidades físicas pueden no tener valores bien definidos”, explica Casas.

Y es que las leyes probabilísticas rigen el mundo a escala microscópica.
Por ejemplo, una partícula puede estar en una superposición de estados: en un estado se encuentra en una posición y en otro estado, en una posición distinta, es decir, de alguna forma la partícula está en dos posiciones a la vez.
“Aunque parezca increíble, es así”, dice Casas. Y aquí viene la incompatibilidad: “una partícula que está en dos posiciones a la vez, deforma el espacio-tiempo a su alrededor en dos posiciones distintas y al mismo tiempo”.
Es decir, conduce a una superposición de geometrías del espacio-tiempo. “La geometría, entonces, ya no estaría bien definida, debido a que las propias partículas que la producen están en un estado indefinido, en un estado que no tiene una posición concreta”.
Y eso contradice la teoría de la relatividad, la cual está formulada de tal manera que el espacio-tiempo “es algo perfectamente definido, no está en superposiciones de estados”.
– La inescapable gravedad
En el corazón de la inconsistencia entre ambas teorías está lo difícil que resulta unir la gravedad y la mecánica cuántica.
Mikael Rodríguez Chala, autor e investigador de física de partículas de la Universidad de Granada, nos recuerda que la base de la mecánica cuántica es el principio de incertidumbre.

Eso quiere decir que “cuánto más pequeño es el sistema físico que se quiere explorar, más energía se necesita para ello». «En presencia de la gravedad, esto supone un problema, puesto que mucha energía en una región muy pequeña del espacio genera un agujero negro”, señala Rodríguez Chala a BBC Mundo.
“Esto parecería indicar que, a energías muy, muy altas, la gravedad, y por tanto los conceptos de espacio y tiempo (la gravedad según Einstein es la deformación del espacio-tiempo) son muy distintos de lo que creemos a día de hoy”.
Abordar la relatividad de manera clásica y las partículas de manera cuántica no es una opción, explica Casas, “porque las partículas pueden estar en superposiciones de estados y como las partículas determinan la geometría del espacio-tiempo, también nos van a dar superposiciones de geometrías”.
El problema sigue. Y es que, como apunta Valenzuela, “la gravedad interacciona con todo, no hay manera de escaparse de ella”.
“Todo lo que tenga energía interacciona con la gravedad”, le dice a BBC Mundo la investigadora del Instituto de Física Teórica UAM-CSIC.
– La teoría cuántica de campos
Por décadas, los físicos han intentado conciliar la gravedad con la mecánica cuántica.

En los años 50, se logró combinar la mecánica cuántica con la teoría de la relatividad especial, a través de lo que se conoce como la teoría cuántica de campos. En ese marco teórico se describen las fuerzas de la naturaleza responsables de los fenómenos que ocurren en el universo: la electromagnética, la nuclear fuerte, la nuclear débil. Pero hay una gran excepción: la gravedad.
Y es que ahí es dónde surge el problema: cuando se intenta unificar la gravedad con la mecánica cuántica.
– “Absurdo”
El profesor Casas explica que “si se trata la teoría de la relatividad general como una teoría cuántica de campos, así, de una manera ingenua, daría resultados infinitos. Por ejemplo, calculas una probabilidad y sale un resultado infinito, lo cual es absurdo”.
“Son teorías que son inconsistentes matemáticamente”.

No olvidemos que la mecánica cuántica lo que hace es calcular probabilidades de fenómenos. Por ejemplo, señala Rodríguez, la mecánica cuántica nos dice que cuando colisionan dos partículas pueden pasar “un montón de cosas distintas y cada una de ellas ocurre con probabilidades distintas, es un proceso eminentemente aleatorio”.
Según Casas, hacer una teoría cuántica de la gravedad implicaría que, así como las partículas pueden estar en superposiciones de estados, a la geometría del espacio-tiempo también se le permitiría estar en superposiciones de estados, tener valores no definidos.
Pero el experto nos vuelve a recordar que en la relatividad general las magnitudes físicas tienen valores muy bien determinados.
“La teoría de la relatividad de Einstein es muy rígida. Dice: ‘tienes esta materia, esta curvatura, este espacio-tiempo’. Pero la mecánica cuántica dice: ‘no, la materia podría estar en una superposición de estados’”. En la relatividad general, si tienes una masa como la Tierra, la Tierra curva el espacio-tiempo a su alrededor y lo curva de una manera muy definida, muy concreta.
En cambio -continúa el académico- en una teoría cuántica, el estado de la Tierra puede estar en una superposición de posiciones, de energías, o de otras magnitudes físicas y eso hace que la propia geometría del espacio-tiempo no tenga un valor bien definido.
– Einstein no lo intentó
Pero qué pasa si intentamos cuantizar la gravedad, es decir, hacerla consistente con la mecánica cuántica.
Surge un problema: el propio espacio-tiempo es una cantidad dinámica que también hay que cuantizar, “no nos sirve como marco estable para hacer cálculos porque cuando queremos calcular una colisión de partículas, esas partículas modifican el espacio-tiempo”, dice Casas.

“Es como si quisiéramos construir un edificio sobre arenas movedizas”: apenas comenzamos, todo se empieza a mover, es decir, se producen inconsistencias lógicas que hacen extremadamente difícil continuar. “Por eso se cree que para cuantizar la gravedad hay que dar un salto conceptual, reinterpretar de alguna manera el espacio-tiempo para poder crear una teoría consistente”.
De hecho, Einstein no intentó cuantizar la gravedad. “Einstein quería hacer una teoría que unificara la gravedad con las otras fuerzas, la llamaba teoría del campo unificado, pero la enfocaba desde un punto de vista clásico”. “Y no tuvo éxito, fue una de las pocas batallas científicas que no ganó”.
– En el horizonte
En el horizonte de los físicos hay una posibilidad: que algún día se llegue a una sola teoría que explique todos los fenómenos de la naturaleza, un modelo que unifique las interacciones físicas fundamentales. Ese ideal tiene un nombre: la teoría del todo.
Existen varias teorías o familias de teorías que buscan conciliar la relatividad general y la mecánica cuántica. Rovelli, por ejemplo, fue uno de los fundadores de la teoría de la gravedad cuántica de bucles o teoría de los bucles, la cual plantea una estructura fina y granular del espacio. Es como una red de bucles cuantizados de campos gravitacionales.

También se cuenta con la teoría de cuerdas, que parte del supuesto de que las partículas subatómicas son pequeñas cuerdecillas que pueden estirarse y tener estados de vibración distintos, lo cual les permite tener propiedades diferentes. Para muchos expertos, se trata de una candidata fuerte para llegar a la tan anhelada reconciliación.
“Su gran problema es que no ha conseguido dar una predicción que sea medible con los aparatos que tenemos”, indica Casas en referencia a los aceleradores de partículas inmensos, “inimaginables”, que se necesitarían.
Valenzuela, quien trabaja en el CERN, es una de las investigadoras de esa teoría. “50 años para entender la gravedad es nada”, dice con una sonrisa, y nos pone como ejemplo el bosón de Higgs, que siendo un fenómeno más sencillo comparado con la gravedad cuántica, fue descubierto con el Gran Colisionador de Hadrones 50 años después de que se predijera.
“No tenemos experimentos directos que detecten el efecto de la gravedad cuántica, pues necesitamos mejorar la tecnología por muchísimos más órdenes de magnitud de lo que hizo falta con el Higgs”, indica la física. Pero al no tener experimentos directos que ofrezcan información, Valenzuela y sus colegas buscan predicciones indirectas: “hay que hacerlo de manera teórica, buscar que sean consistentes matemáticamente y ver qué implicaciones pueden tener”.
– “Ejemplo supremo”
Aunque para Casas la inconsistencia entre la relatividad general y la física cuántica pudiese verse “como una especie de maldición”, en realidad es «una gran motivación». “Y una ventaja porque esa inconsistencia nos dice que hay muchas cosas que todavía no entendemos y, a la vez, nos da pistas sobre cómo resolverlas. Eso ha pasado muchas veces en la historia”.
“Posiblemente, cuando se unifique la gravedad con la mecánica cuántica sea el ejemplo supremo de eso”. Mientras tanto, lograr esa conciliación seguirá siendo el problema central de la física teórica. “Si quieres seguir entendiendo cómo funciona el universo, qué pasa dentro de los agujeros negros, descubrir qué sucedió al inicio del universo, necesitas la gravedad cuántica”, señala Valenzuela.
Para todas las interrogantes fundamentales de la física, hay que unir en el mismo escenario a estas dos estrellas resplandecientes, aunque a primera vista no quieran.
nuestras charlas nocturnas.
10 frases que delatan a una persona que se victimiza ¡Cuidado!…

La mente es maravillosa(L.M.Enjuto) — ¿Cuántas veces hemos escuchado expresiones como «Todos están en mi contra», «Siempre me pasa a mí» o «Es que no me entiendes»? Probablemente, en incontables conversaciones con amigos o familiares.
Estas frases, a menudo utilizadas por personas que se victimizan, sirven como indicadores de un patrón de comportamiento que puede influir de manera negativa en las relaciones interpersonales.
Todos anhelamos rodearnos de personas que nos contagien con su energía positiva y nos brinden bienestar emocional. Aunque no estamos exentos de encontrarnos con individuos victimistas, podemos aprender a establecer límites y adquirir estrategias para comunicarnos con ellos. Si te interesa explorar más sobre este tema, te invitamos a seguir leyendo.
– ¿Por qué algunas personas se victimizan?
Es normal experimentar altibajos en la vida. Pese a que preferiríamos que todo saliera según lo planeado, resulta inevitable encontrarse con obstáculos en el camino.
Frente a ellos, la actitud ideal sería levantarse y seguir adelante con determinación. Sin embargo, algunas personas se aferran al sufrimiento y magnifican sus problemas. En lugar de afrontarlos con resiliencia, buscan atribuir la responsabilidad a los demás.
Esta perspectiva puede influir en varios aspectos de su vida, incluidas las relaciones interpersonales, el desempeño laboral y la salud. Pero, ¿a qué se debe? De acuerdo con una investigación publicada en Frontiers in Psychology, esta mentalidad tendría causas en lo siguiente:
- El abuso emocional o físico.
- La traición de alguien cercano.
- El rechazo social en un punto crítico de la vida.
Además, existen otras razones que pueden haberles llevado a desarrollar el victimismo como un mecanismo de defensa:
- Experimentar traumas en el pasado.
- Vivir situaciones negativas sobre las que no tenían control.
- Haber sido sobreprotegido en la infancia y, por lo tanto, privado de la oportunidad de enfrentar desafíos y aprender de sus errores. O, por el contrario, haber tenido cuidadores negligentes.

– ¿Cómo identifico a alguien que se hace la víctima?
Las personas que se victimizan suelen recurrir a una variedad de conductas, las cuales pueden haber sido aprendidas, establecidas o adoptadas por conveniencia. Esto lo hacen con el propósito de resaltar su posición de vulnerabilidad y obtener atención emocional. Por ejemplo:
- Se sienten insatisfechos con su vida. En paralelo, tampoco se esfuerzan por cambiar eso que les incomoda.
- Recurren a la manipulación emocional. El chantaje y la lástima son sus aliados para obtener lo que quieren de los demás.
- Sienten rencor y resentimiento hacia los demás.Con frecuencia, es una consecuencia de comparar su vida con la de quienes lo rodean.
- Tienden a culpar a los demás por sus problemas y dificultades. En parte, lo hacen con el fin de no asumir la responsabilidad por sus acciones o decisiones.
- Buscan de forma constante la validación de los demás. A menudo, recurren a expresiones dramáticas o exageradas para llamar la atención sobre sus problemas.
- Sienten que su vida gira en torno a los demás y descuidan su propio bienestar. Esta visión distorsionada de la realidad les impide comprender que en las relaciones saludables se deben practicar actos de servicio mutuos.
En el caso de las personas que luchan contra el alcoholismo o el consumo de sustancias, la victimización perpetúa la espiral de la adicción, puesto que se sienten impotentes para cambiar sus circunstancias.
– Presta atención a las frases que dice una persona que se victimiza
Se requiere un historial más extenso de interacciones para empezar a sospechar que alguien tiene una mentalidad victimista. En este contexto, vale la pena aclarar que el hecho de que alguien la haya adoptado no implica que sea una mala persona o que busque hacer daño al resto.
Como hemos mencionado, hay diversos factores que pueden conducir a la victimización, como una baja autoestima, el rechazo social, involucrarse en una relación poco saludable o haber sido traicionado en el pasado. Lo principal es aprender a identificar estos comportamientos, así como las frases que podrían delatar esta actitud, con el fin de ofrecer apoyo.
1. «Siempre me pasa a mí»
¿Se dañó el auto el día que tenías una reunión importante en el trabajo? ¿Retrasaron el vuelo de tus vacaciones? ¿Perdiste las llaves de la casa? Sin duda, tienes que haberte enfrentado a escenarios similares en diversas ocasiones.
En el día a día, siempre hay la mínima posibilidad de que algo malo ocurra y, por desgracia, nadie está exento. Sin embargo, en la mente de un victimista, cualquier contratiempo es una confirmación de su mala suerte.
La vida siempre parece estar en su contra, y en lugar de reconocer su propio papel en la creación o resolución de los problemas, se sienten impotentes para cambiar su situación. La atribuyen a factores externos o a la mala suerte.
Esta mentalidad puede generar un ciclo negativo que impide que las personas asuman responsabilidad por su propia vida.
2. «Es que nadie me entiende»
Esta es otra de las frases más populares entre las personas que se victimizan. Si bien la búsqueda de comprensión de nuestras experiencias y emociones es válida, hay que reconocer que cada individuo las percibe de manera distinta.
No podemos esperar que un familiar o amigo entienda al 100 % lo que nos sucede, ni tampoco que «se pongan en nuestra propia piel». Lo que te ahoga en un vaso de agua, al otro puede que no.
Por lo general, el victimista se aferra a la creencia de que nadie puede entender sus luchas, lo que genera distancia emocional en sus relaciones interpersonales. Esto podría llevarlo a sentirse más aislado y desamparado, y alimenta con ello el ciclo de la victimización.
3. «No es mi culpa»

A menudo, las personas con mentalidad de víctima tienden a evitar asumir la responsabilidad de sus acciones y decisiones.
Por ejemplo, si reciben una multa en el trabajo por llegar tarde, pueden culpar a factores externos o la antipatía de su jefe en lugar de reconocer su impuntualidad.
De manera similar, si rompen la confianza de alguien al revelar un secreto, pueden negar su responsabilidad en el daño causado y justificar sus acciones de alguna manera.
En este contexto, es importante entender que aceptar nuestras acciones y aprender de ellas nos permite crecer y fortalecernos. Como consecuencia, se fomenta una mayor autonomía y resiliencia en nuestras vidas.
4. «Todo el mundo está en mi contra»
Imaginemos que tienes una amiga llamada Fernanda. Durante los últimos meses, ha enfrentado una serie de contratiempos en su vida: perdió su trabajo en la empresa en la que había laborado por más de cinco años y ahora se enfrenta a dificultades financieras por deudas acumuladas. Hace poco, además, tuvo una discusión con su pareja, quien le pidió tiempo para reflexionar sobre su relación.
Cuando te sientas a charlas con ella, te das cuenta de que su narrativa está cargada de pesimismo y desánimo. Llega un punto en el que puedes sentirte abrumado, ya que cada incidente de su vida parece sacado de una tragedia.
Desde la perspectiva del victimista, cualquier revés se interpreta como una señal de que el universo conspira en su contra. Esta mentalidad puede conducir a un aumento del resentimiento y la desconfianza hacia los demás, así como a una incapacidad para ver oportunidades en medio de las dificultades.
5. «Nunca tengo suerte en el amor/trabajo/vida»
Cuando alguien repite esta frase con frecuencia, puede indicar una percepción distorsionada de la realidad, en la que se enfoca solo las experiencias negativas y descarta cualquier posibilidad de éxito o felicidad.
Tomemos como ejemplo el caso de Pedro. Desde hace varios años se queja de su «mala suerte» en el amor. En reuniones familiares, cuando le preguntan sobre su vida amorosa, enumera los fracasos de sus relaciones pasadas: «Es que Marta solo tardó 1 mes en romper mi corazón», «Virginia no pudo soportar mi horario de trabajo y me dejó» o «¡Ah! Y ni hablar de Sofía que siempre encontraba motivos para discutir».
En lugar de reflexionar sobre cómo sus acciones pueden haber contribuido a los problemas con sus exparejas, desde su perspectiva victimista, tiende a culparlas por no cumplir con sus expectativas o atribuir el fracaso a la falta de suerte. Esta actitud prolongada puede generar una sensación de impotencia y resignación, lo que dificulta la adopción de medidas para mejorar su situación.
6. «De igual forma, a mí todo siempre me sale mal»
Esta es otra de las frases clásicas expresadas por personas que se victimizan. Enclaustrados en una perspectiva pesimista, cada contratiempo los sumerge en un abismo del que parece no haber salida. Cuando conversan sobre sus problemas con los demás, los magnifican e intentan mostrar que han dado todo de sí para cambiar las cosas cuando, en realidad, no han hecho nada para mejorar su situación.
Cultivar esta mentalidad también despierta sentimientos de envidia hacia los demás. Al verse incapaces de alegrarse por los logros de otros, optan por criticarlos con severidad, en lugar de reconocer sus méritos y esfuerzos. Con una autoestima deteriorada, se ven a sí mismos como incapaces de alcanzar sus metas o de enfrentar nuevos desafíos.

7. «Para ti, es muy fácil decirlo»
Esta expresión tiene una esencia similar al de «Es que nadie me entiende». Con ella, las personas que se victimizan intentan transmitir la idea de que los demás no han experimentado las mismas dificultades que ellos y, por lo tanto, no pueden ofrecer un consejo válido que les ayude a subsanar su situación.
8. «Te enojas conmigo por nada»
Ilustrémoslo con la siguiente situación: dos amigos, Ana y Juan, discuten sobre un proyecto de la universidad en el que trabajan juntos. Ana siente que Juan no hace su parte del trabajo y le manifiesta su preocupación de manera directa, pero respetuosa. En lugar de aceptar su crítica y reflexionar sobre su contribución al proyecto, Juan responde con la frase «¡Ay, ya! Siempre te enojas conmigo por nada».
Al expresarla, está implicando que su amiga exagera su reacción o que el motivo de su enfado no es válido. Esto puede ser una táctica para evitar enfrentar la realidad de sus acciones o para manipular la percepción de la situación en su favor.
9. «Tengo que hacer una escena para que me prestes atención»
Analicemos el caso de Laura, quien a menudo siente que su pareja, Miguel, no le presta suficiente atención. Durante una reunión social, mientras conversan sobre su vida juntos, ella comienza a expresar sus quejas de manera exagerada con el fin de buscar una reacción de Miguel.
En el camino de regreso a casa, Miguel le pregunta el porqué de su malestar, y ella responde: «¿Ves cómo tengo que hacer una escena delante de nuestros amigos para que me prestes atención?». Con esta declaración, Laura manifiesta su resentimiento y refuerza la creencia de que solo a través del conflicto puede sentirse escuchada.
Esta frase sugiere que quien la dice siente la necesidad de dramatizar una situación para captar la atención de los demás, en especial, cuando se perciben ignorados o infravalorados.
10. «A nadie le importo»
Todos experimentamos momentos de malestar emocional, pero esto no significa que no seamos valorados o queridos. A menudo, esta sensación de falta de interés puede estar influenciada por una percepción distorsionada de la realidad.
Cuando una persona hace esta afirmación, busca validar su sensación de falta de apoyo emocional o atención por parte de los demás. Además, implica una percepción de soledad y abandono, lo que refuerza su narrativa de víctima.

– Consejos para comunicarse con una persona que se victimiza
Después de revisar estas frases que suelen delatar a las personas que se victimizan, es posible que hayas pensado en alguien en particular. Sin embargo, debes comprender que esta mentalidad, aunque arraigada en la identidad de alguien, puede modificarse.
En este sentido, establecer límites resulta fundamental, ya que ayuda a fomentar un entorno más saludable y a evitar la perpetuación de patrones de comportamiento dañinos. Aquí te proporcionamos algunos consejos que te ayudarán a comunicarte con estas personas:
- Practica la escucha activa y no cedas ante posibles manipulaciones.Es el primer paso para no perder la compostura frente a ellos.
- Anímala a recibir atención psicológica. El acompañamiento de un profesional la ayudará a despojarse de ciertos comportamientos que ha normalizado.
- Si decide ir a terapia, acompáñala en el proceso. Puede que los cambios no sean inmediatos, pero, mientras tanto, destaca sus logros. Recuérdale cuánto la aprecias y valida sus sentimientos.
- Sé empático y no juzgues sus acciones. Reconoce que, con probabilidad, ha enfrentado acontecimientos dolorosos en su pasado y su comportamiento forma parte de un mecanismo de defensa.
- Sé un modelo a seguir. Demuestra con tu propio comportamiento cómo afrontar los problemas de manera asertiva y responsable. Enseña que es posible superar obstáculos sin adoptar una mentalidad de víctima.
- Instaura límites claros. Aunque la persona pueda sentir que la defraudas porque no cedes a sus deseos ni sientes compasión por su «sufrimiento», recuerda que cuidar tu bienestar emocional siempre será una prioridad.
- Ayúdala a pensar en posibles formas de alcanzar sus objetivos. Por ejemplo, si tiene dificultades para iniciar una nueva relación, podrías decirle: «Entiendo que puede ser frustrante no encontrar alguien que cumpla con tus expectativas. ¿Cómo sería tu pareja ideal?» De acuerdo con su respuesta, podrías sugerirle ceder ante ciertos estándares. De esta manera, fomentas que se dé cuenta de que tiene las capacidades para mejorar un aspecto de su vida.
– Recuerda detectar a tiempo a estas personas
Las frases presentadas ofrecen una herramienta útil para identificar a las personas que se victimizan. Es importante no normalizar este tipo de actitudes y buscar formas de comunicarse de manera asertiva con aquellos que las expresan.
Recordemos que nadie nace con esta mentalidad, sino que se adquiere a través de experiencias sociales, como la influencia familiar o traumas pasados. Sin embargo, es fundamental recordarles a estas personas que tienen el poder de superarla.
Por medio de límites saludables y al fomentar la comunicación abierta y honesta, tanto nosotros como los demás podemos empoderarnos para construir relaciones más sólidas y saludables.
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¿Qué es la hermenéutica? Usos y diferencias con la exégesis…

La mente es maravillosa(M.Rizzuto) — La hermenéutica, un término que resuena con fuerza en el mundo de la filosofía, la teología y la crítica literaria, va más allá de una mera técnica interpretativa. Es una herramienta que nos permite acceder a una comprensión profunda de textos, símbolos y expresiones culturales. Su relevancia trasciende épocas y disciplinas, convirtiéndose en un puente entre el pasado y el presente.
Entender qué es y cómo se aplica este concepto en diversos campos no solo es útil para académicos o estudiantes, sino para cualquier persona interesada en el arte de interpretar y comprender de modo correcto lo que nos rodea. Su estudio abre puertas a nuevas perspectivas y entendimientos más cabales. Indaguemos sobre ello.
– ¿En qué consiste la hermenéutica?
El término proviene del griego hermenéuein, que significa ‘interpretar’, ‘traducir’, ‘exponer’ o ‘explicar’. A su vez, está asociado al dios Hermes, conocido, entre otras cosas, como el mensajero de los dioses. De allí que lo hermenéutico intenta desentrañar aquello oculto o no evidente a primera vista.
En principio enfocada en libros religiosos y legales, su alcance se expandió para incluir todo tipo de textos y símbolos.
En la filosofía, este proceso asume un rol central al tratar sobre la interpretación de escrituras filosóficas y la construcción de significados. Autores como Hans-Georg Gadamer y Martin Heidegger ampliaron su aplicación, ya que mostraron cómo influye en nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos.
Una de sus búsquedas principales es ofrecer nuevas perspectivas sobre cómo entendemos y nos relacionamos con lo escrito. Podría decirse que para este estudio no existe el texto sin el contexto. Por eso, intenta elaborar aproximaciones más ricas y matizadas, a través de capas de significado que de otro modo pasarían desapercibidas.
. Usos y ejemplos de esta teoría
El arte de interpretar se aplica sobre todo en el ámbito académico, en especial en el área de humanidades y ciencias sociales. Su uso va más allá de textos literarios o filosóficos; también es esencial en la intelección de fenómenos culturales, históricos y sociales.
Uno de los ejemplos más destacados es la hermenéutica bíblica, útil para interpretar las escrituras sagradas. Allí, busca entender no solo el significado literal, sino también el simbólico y teológico, para dar una lectura más cercana de lo escrito.
Además, el método influye en campos como el derecho, donde la interpretación de leyes y redacciones legales es crucial.
En psicología, colabora en entender mejor las narrativas personales y colectivas, buscando el sentido que le otorgamos a aquello que constituye nuestras vidas. Podría decirse que el psicoanálisis freudiano integra elementos hermenéuticos en su intento de develar el inconsciente.
– ¿Qué diferencia hay entre exégesis y hermenéutica?

La exégesis se centra en la interpretación precisa y detallada de textos, en especial religiosos o históricos.
Su propósito es descubrir la intención original del autor y el significado literal de lo escrito, a menudo, mediante el análisis del contexto histórico y lingüístico.
Por su parte, lo hermenéutico va más allá del significado literal.
Pretende comprender el escrito dentro de un contexto más amplio, como por ejemplo su impacto cultural y personal. Mientras la exégesis descompone el texto, la hermenéutica lo integra en un marco de comprensión más extenso.
Un ejemplo para ilustrar esta diferencia es el análisis de un texto bíblico. La exégesis se enfocaría en su contexto histórico, la gramática y la estructura. La hermenéutica, en cambio, explora cómo ese libro resuena en la actualidad y su relevancia en diversos entornos culturales.
– Hermenéutica de Heidegger
Martin Heidegger contribuyó a la disciplina, planteando que abarca todas las formas de comprensión y comunicación humana. Su enfoque se encuentra principalmente en su obra Ser y Tiempo (1927), donde aborda cuestiones fundamentales sobre el ser y la existencia humana.
Para este filósofo, la comprensión auténtica de cualquier fenómeno implica la conexión directa con la experiencia existencial y la situación concreta en la que se encuentra el individuo. El enfoque heideggeriano se centra en descubrir el significado más profundo y auténtico de las cosas y eventos, y no solo en aplicar reglas preestablecidas de interpretación.
Además, sostiene que todo individuo trae consigo un conjunto de preconcepciones y experiencias previas que influyen en la forma en que interpreta y comprende el mundo. Su teoría busca desvelar estas precomprensiones, para entender mejor los significados subyacentes.
– Hermenéutica de Gadamer
Asimismo, Hans-Georg Gadamer, un filósofo alemán, revolucionó la disciplina con su obra Verdad y Método (1960). Su enfoque, conocido como hermenéutica filosófica, se centra en la interpretación de textos y experiencias a través del diálogo y la historia.
Él sostiene que la comprensión no es solo un acto de interpretar un escrito, sino un encuentro entre el intérprete y la obra, influenciado por la historia y la tradición.
Según sus postulados, nuestras preconcepciones y nuestro contexto histórico-cultural juegan un rol fundamental en la interpretación. Esto implica que la comprensión es un proceso dinámico y en constante evolución.
De esta manera, Gadamer ve la interpretación no como la búsqueda de una verdad objetiva, sino como un diálogo continuo que forma lo que entendemos del mundo y de nosotros mismos.
– Una disciplina controvertida

La interpretación desde este campo ha sido objeto de críticas por parte de varios pensadores a lo largo de los años.
Los positivistas lógicos, cercanos al círculo de Viena, argumentaban que muchas de las cuestiones tratadas desde lo hermenéutico eran metafísicas y carecían de significado empírico.
También se cuestiona que esta disciplina utiliza un lenguaje a menudo ambiguo y no susceptible de verificación.
A su vez, es posible que sus declaraciones sean demasiado subjetivas y su enfoque lleve a una sobreinterpretación, donde se leen significados que el autor nunca pretendió.
Pero es innegable que se trata de un arte con gran influencia en el modo de hacer filosofía, sobre todo en la corriente continental. Hoy la mayoría de los críticos literarios utilizan este enfoque al buscar significado en los textos. Su aplicación en diversas áreas del conocimiento demuestra su valor y su capacidad para enriquecer nuestra comprensión del mundo.
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Hervir agua elimina hasta 80% de los micro-plásticos …

marcianosz.com — Hoy, no cabe duda de que la humanidad librará una batalla contra los microplásticos. Y un reciente descubrimiento realizado por investigadores de la Universidad de Jinan en China, ofrece una solución esperanzadora en la lucha contra los microplásticos. El estudio, publicado en la revista Environmental Science & Technology Letters, revela un método sorprendentemente simple para contrarrestar esta forma de contaminación.
No olvidemos que los microplásticos han permeado hasta los rincones más insospechados de nuestro entorno. Incluidos los alimentos que consumimos, los órganos del cuerpo humano y hasta la placenta. La investigación, encabezada por Eddy Zeng, exploró la eficacia de hervir agua de la llave durante cinco minutos para eliminar los microplásticos.
Esos diminutos enemigos de la salud pública cuyos riesgos para nuestro organismo, aunque no del todo comprendidos, están cada vez más vinculados a serias afecciones. Como una mayor probabilidad de arterosclerosis que puede resultar en ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Los resultados que Zeng y su equipo lograron son alentadores, demostrando una reducción significativa de nano y microplásticos (NMP) en el agua. Pasando de una concentración promedio de 1 miligramo por litro a niveles inferiores al 80% tras el proceso de ebullición.
El hallazgo no solo resulta relevante por la efectividad demostrada, sino también por su accesibilidad. Hervir el agua es un hábito ya incorporado en las rutinas de millones de personas alrededor del mundo, sobre todo en países asiáticos como China, Vietnam e Indonesia. Este estudio confirma que, más allá de una tradición, un acto tan simple podría convertirse en una precaución saludable de importancia.
– Hervir agua elimina gran cantidad de microplásticos.
Según las conclusiones de Eddy Zeng, quienes hierven agua antes de consumirla pueden reducir drásticamente su ingesta de NMP. El consumo de agua hervida puede resultar en hasta cinco veces menos ingesta de microplásticos en comparación con el agua de la llave no tratada con altas temperaturas. La implicación de este hallazgo es enorme, sugiriendo que una acción tan sencilla podría jugar un papel crucial en la mitigación del impacto de los microplásticos en la salud humana.
La reducción de NMP en el agua hervida se atribuyó a la precipitación de calcificaciones formadas a partir del contenido de calcio del agua durante la ebullición. Un proceso particularmente efectivo en “agua dura”, aquella con niveles más altos de calcio. La evidencia sugiere un método sencillo y factible no solo para individuos preocupados por su salud personal, sino también para comunidades e instituciones en la búsqueda de estrategias para abordar la contaminación por microplásticos.
Aunque este método representa un avance significativo, los investigadores subrayan la importancia de no tomarlo como una solución universal. La necesidad de afrontar el problema de los microplásticos desde su origen aún es un tema crítico. Esto implica la mejora en las técnicas de tratamiento del agua potable para prevenir la contaminación inicial y la exploración de vías sustentables para limitar la liberación de estos contaminantes en el medio ambiente.
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Mejora por defecto: ¿qué es y qué factores influyen?…

Psicolagia y Mente(C.Fabian) — ¿Alguna vez te habías dado cuenta de que las personas creen ciegamente que las cosas de las que sabe poco mejoran con el tiempo?
A esto se le conoce como mejora por defecto, y es una tendencia que ha sido estudiada en los últimos tiempos por diversos profesionales.
Básicamente consiste en suponer una mejora en todos los aspectos, incluso en ámbitos irrelevantes para uno mismo.
Gracias a las diversas investigaciones, se ha descubierto que tanto al evaluarse a sí mismos como a los demás, las personas tienden a suponer erróneamente que han mejorado. Para que se comprenda adecuadamente, en los juicios retrospectivos y prospectivos sobre uno mismo, las personas esperan mejorar, por consiguiente, ven su pasado peor de lo que era y pronostican un futuro color rosa.
No obstante, al evaluar ámbitos sociales que no sean propios, la cosa cambia. En general, la gente tiende a creer injustificadamente que «las cosas ya no son como antes…». Dicho de otra forma, las valoraciones de los ciudadanos sobre las tendencias recientes en los ámbitos sociales son excesivamente pesimistas.
La gente, por término medio, piensa que la mayoría de las personas se vuelven más sabias y racionales a medida que envejecen, o que el mercado bursátil, a pesar de su volatilidad a corto plazo, tenderá al crecimiento sin realmente tener pruebas que apoyen estas presunciones.
Por tanto, ¿Qué hay detrás de esto? ¿Cómo puede ser que cuando se carece de información, la gente asume por defecto que las cosas mejoran? Si te interesa la respuesta a estas preguntas, has llegado al sitio adecuado. En el artículo de hoy, analizaremos la tendencia conocida como mejora por defecto y trataremos de comprender que se esconde detrás de la misma.
– Factores que influyen en la mejora por defecto
Puede que a estas alturas te estés preguntando cuáles son los factores que influyen a la hora de pensar que las cosas van a mejorar en un futuro aunque no tengamos evidencia que lo respalde. Pues bien, el conocimiento y la información son factores importantes que guían estas presunciones. Al hacer juicios sobre uno mismo, las investigaciones han concluido que las personas pueden recurrir a sus propios esquemas o recuerdos.
Cuando se emiten juicios sobre otros individuos, las personas aplican creencias sobre información relevante para los rasgos. Además, al emitir juicios sobre ámbitos sociales grupales, como la moralidad y la delincuencia, las personas tienden a recordar acontecimientos muy accesibles.
Sin embargo, las personas no siempre disponen de información relevante, y a menudo emiten juicios seguros a pesar de carecer de información. Muchos llegarán a conclusiones seguras (inexactas) sobre relaciones probabilísticas después de reclutar cantidades inadecuadas de pruebas o antes de ver ninguna prueba en absoluto. La mayoría de la gente forma rápidamente impresiones duraderas de los demás a partir de muestras mínimas de información personal. Estas intuiciones tempranas son importantes, ya que pueden guiar el posterior reclutamiento o consideración de la información.

– Cuando se evalúa a uno mismo
En un estudio observaron que cuando los participantes disponían de pruebas diagnósticas de cambio, otros mecanismos fomentaban las presunciones de mejora o declive. Es decir, cuando se evalúa a uno mismo o a ámbitos relevantes para uno mismo, el realce de uno mismo y el optimismo de rasgo fomentan las presunciones de mejora.
Las personas tienen muchas pruebas en las que basar sus juicios sobre sí mismas (recuerdos, trayectorias, etc.) y están motivadas para verse a sí mismas de forma positiva. Por lo tanto, en estas situaciones, es posible que las personas no recurren a una mejora por defecto, ya que disponen de información destacada (aunque muy sesgada) que sugiere una mejora.
Además, al evaluar pruebas mixtas (es decir, pruebas tanto de mejora como de declive), el predominio de la negatividad y los puntos de inflexión asimétricos probablemente lleven a las personas a dar demasiada importancia a las pruebas de declive (negativas) y poca importancia a las pruebas de mejora (positivas). En estas situaciones, la mejora por defecto no debería surgir; en su lugar, el predominio de la negatividad debería fomentar las presunciones de declive.

– Conclusiones
Como conclusión, las numerosas investigaciones coinciden en que por lo general, las personas viven esperando mejoras en diversos ámbitos. Aunque hay muchos mecanismos que pueden dar lugar a estas expectativas, cuando las personas carecen de información diagnóstica, recurren por defecto a las narrativas culturales y asumen intuitivamente que se ha producido una mejora.
Además, se sugiere que las personas sienten (erróneamente) que la mejora se ha producido en diversos ámbitos poco relevantes para ellas mismas. En cierto sentido, los que creen que ya se ha mejorado mucho (aunque no tengan pruebas de ello) parecen sentir menos necesidad de seguir mejorando.
Esta tendencia, sin embargo, se disipa cuando se presentan pruebas relevantes, y cuando las pruebas son mixtas, las personas tienden a asumir erróneamente el declive (en lugar de la estabilidad). Por supuesto, debido a estas condiciones necesarias, la mejora por defecto se limita a ámbitos ambiguos para los que el evaluador carece de información diagnóstica inmediatamente relevante.
De hecho, un ecologista que lea e investigue sobre el declive del medio ambiente probablemente informará de que el medio ambiente está en declive porque dispondrá de información de diagnóstico muy destacada y accesible. En estas circunstancias, la mejora por defecto queda anulada. Por tanto, sólo es probable que las personas apoyen la mejora por defecto cuando evalúan un ámbito sobre el que no están informadas.
Finalmente, queremos cerrar el escrito resaltando los puntos más importantes. La mejora por defecto aparece de forma fiable en las evaluaciones de objetivos de juicio ambiguos. Y lo que es más importante, al hacer juicios retrospectivos, esta tendencia a suponer una mejora se asoció con la complacencia hacia políticas y comportamientos que podrían precipitar una mejora real. En resumen, aunque pueda parecer sensato suponer estabilidad hasta que se tengan pruebas de mejora o declive, la gente tiende a suponer mejora hasta que se demuestre lo contrario.
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Los secretos del mejor centro de longevidad del mundo: “Sabemos qué hacer para que la gente viva más y mejor”…
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Infobae(D.Blanco/F.filloy) — Es la clínica suiza La Prairie, pionera en sintetizar un método que reúne el culto al bienestar y un programa científico que apunta a optimizar el sistema inmunológico para una longevidad activa y sana. Infobae entrevistó a su director médico, Adrian Heini, para conocer la vigencia de un proyecto que cumplió 45 años en América Latina y 93 de su fundación
La naturalización que hoy existe alrededor del culto a la vida sana, al bienestar —wellness—y a perseguir una longevidad activa, en parte está atravesada por el aporte innovador y pionero de lo que pregona hace más de 90 años la clínica suiza La Prairie.
“El verdadero secreto de la juventud está en reforzar nuestro sistema inmunológico”, señaló el actual director médico de Clinique La Prairie, Adrian Heini, a Infobae, en su paso por Buenos Aires, y en el marco de celebrar los 45 años de la clínica en América Latina.
“Uno de nuestros tratamientos centrales implica revitalizar y reforzar las capacidades a nivel celular e inmune de la persona. Esa revitalización celular actúa y amplifica lo que llamamos el capital de juventud del ser humano”, reveló Heini.
Desde los años ‘80 y con el auge de los tratamientos y enfoques antienvejecimiento o antiage, La Prairie complejizó esas ideas y apostó a un enfoque multidisciplinar de la longevidad que sostiene hasta hoy. El doctor Heini explicó: “Se puede influir en el metabolismo celular, y preservar el capital de juventud de una persona, con nutrición, una buena alimentación y haciendo deporte, entre muchas otras cosas. Es posible proteger al organismo contra enfermedades y agresiones: ahí radica una de las bases de la longevidad”.
La Prairie está ubicada en Montreux, en la llamada Riviera Suiza, y apuesta a un método nuevo llamado potencial cerebral o brain potential. “Hacemos una evaluación de los factores que influyen en la capacidad cognitiva de la persona y analizamos distintos hitos del organismo que están, aunque no parezcan, conectados con el funcionamiento cerebral, el sistema vascular, la flora intestinal, la condición física general y la nutri-genética. Existen otros factores que inciden en la preservación de un cerebro sano: la calidad del sueño, la armonía entre día y noche, y el balance entre trabajo y vida privada. Es decir, el bienestar de una persona influye en su salud”.
Según explicó el experto a Infobae, este nuevo programa está diseñado para mejorar la salud y el rendimiento del cerebro: “Integramos evaluaciones e intervenciones con base científica en cuatro áreas cruciales: genética médica, nutrición, bienestar y movimiento. Los objetivos son frenar el deterioro cognitivo, mejorar el rendimiento cerebral, controlar el estrés, desarrollar resiliencia y fortalecer el eje intestino-cerebro. La idea primordialsiempre es vivir más años con mejor calidad de vida”.
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“El método brain potential no es para tratar una demencia o una enfermedad neurodegenerativa en curso; pero seguramente servirá para prevenirla”, apuntó Heini, experto en medicina interna y preventiva, y director médico de La Prairie desde 2020.
En tanto, otro de los programas es el de revitalización celular: se trata de la nave insignia de La Prairie. Actualizado a lo largo de las décadas, este método puede aplicarse a partir de los 40 años con excelentes resultados. Cabe destacar que ante situaciones de estrés muy intensas o sobre exigencia física, como en el caso de los deportistas de alta competición o de procesos post operatorios, es posible llevar a cabo la revitalización antes de los 40 años. Estas excepciones quedan a criterio de los profesionales médicos.
“Se trata de un auténtico método de rejuvenecimiento que fortalece el sistema inmunológico para combatir mejor el estrés y las infecciones, y que ayuda a mejorar problemas de salud en pos de una mejor calidad de vida. La aplicación de este y de todos los tratamientos se realizan exclusivamente en nuestra clínica de Montreux, Suiza. Hay que viajar”, aportó Heini.
—¿Cuáles son algunos de los secretos de los tratamientos de La Prairie?
—Adrian Heini: La mayoría de nuestros tratamientos se administran por vía oral y con protocolos específicos y científicamente comprobados. Combinamos los elementos tradicionales que vienen desde hace 50 años o más, con novedades como el extracto de hígado de cordero, que producimos nosotros.
Esto nos da un potencial de estimulación, revitalización y regeneración celular. Sin duda que los tratamientos deben venir acompañados por hábitos individuales y que se sostengan en el tiempo. Hay cuatro pilares para trabajar con los pacientes: el pilar médico, la actividad física, el bienestar y la nutrición. Anoten: ¡éstos son los pilares para una buena calidad de vida! El llamado Extracto CLP, también conocido como método de revitalización, promueve la vitalidad, refuerza el sistema inmunológico y combate los efectos del envejecimiento. El extracto de hígado de cordero estimula y provoca una regeneración celular.
Heini, graduado en la Facultad de Medicina de Lausanne, cultivó un profundo conocimiento y vasta experiencia en medicina interna, preventiva y nutrición. Esta trayectoria lo ha consolidado como una autoridad en el campo de la obesidad y el metabolismo energético. “Me gusta y me entrena mucho atender pacientes en la vida real, dentro de un hospital. Luego aplico muchas cosas que hago y veo en la clínica”, precisó a Infobae.
“El cuidado de la salud es importante a cualquier edad, incluso cuando la persona se siente bien. Las investigaciones llevadas a cabo desde hace más de diez años por un equipo científico pluridisciplinario integrado por biólogos, bioquímicos e inmunólogos, entre otros, con el trabajo del Instituto Internacional de Investigación Clinique La Prairie, nosha permitido perfeccionar el Extracto CLP eliminando cualquier factor de riesgo”, dijo el experto.
—¿Cuáles son para usted los factores que definen a la calidad de vida de una persona?
—La calidad de vida de una persona en primer lugar radica en lo físico; en el buen funcionamiento del organismo, y especialmente de algunos órganos estratégicos como el corazón, el hígado y los pulmones. Además, es fundamental sentirse bien mentalmente; tener una buena higiene de vida; y un buen descanso. Hace tiempo que nosotros trabajamos con especialistas del sueño y nos enfocamos en cómo este afecta a la función cerebral.
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—¿Usted cree que el concepto de longevidad se redefine constantemente con los nuevos avances científicos?
—Sí, y eso es un desafío para nosotros cada día. Todos sabemos que el ser humano vivirá más años, pero ¿cómo lo hará? Estamos buscando esas respuestas. Hace años que en La Prairie estamos organizados con científicos alrededor de estos temas y los estudiamos profundamente. Seguimos todo tipo de descubrimientos y desarrollos desde muy cerca.
¿Un ejemplo? La genética y la epigenética. El desafío, en cualquier caso, es elegir qué se utiliza para aplicar en el tratamiento y en la terapia que ofrecemos. Lo que hacemos en el programa de revitalización está trabajado para actuar sobre la genética y sobre el sistema inmune. Son dos direcciones y dominios, y seguimos siendo los líderes en esto.
El programa de revitalización clásico sigue siendo importante para nosotros porque le agregamos elementos constantemente como, por ejemplo, la ciencia de las células madre. Vimos que podemos influir en la actividad de estas células del cuerpo. Trabajamos con este concepto y, con los elementos de la revitalización, podemos despabilar células madre que circulan dentro del cuerpo.
—Puso énfasis en la epigenética como posibilidad, en cierto modo, de ampliar y profundizar el enfoque sobre el paciente, ¿por qué?
—La genética a grandes rasgos estudia el ADN y ciertas predisposiciones, que las utilizamos en nuestra labor. La epigenética es muy interesante porque es la parte del ADN que se traduce y se expresa del individuo, y puede estar influenciada por factores exógenos como el aire, la polución, la nutrición, el estilo de vida. Los antecedentes genéticos entonces son un predictor relativamente débil de la longevidad en comparación con el estilo de vida.
El envejecimiento es una combinación de tiempo, genes heredados, medio ambiente y estilo de vida, todos factores que se expresan directamente en nuestro panorama epigenético. Con una gota de sangre, se puede determinar qué hábito modificable está afectando específicamente a un individuo, algo que puede ayudar a desencadenar el mejor cambio de estilo de vida para una vida mejor. Cuando se activan las palancas adecuadas, se puede reducir la edad biológica y revertir la epigenética deteriorada.
– Los famosos que fueron tratados en La Prairie
La visita del director médico Heini a Buenos Aires tuvo como marco los 45 años de La Prairie en la región y contó con el agasajo de Willie Carballo, representante para América Latina de la institución. Desde aquí, es posible recibir asesoramiento sobre los tratamientos y programas especiales que se llevan a cabo en Montreux, bajo la idea principal de disfrutar de una longevidad saludable y plena, algo que buscaron más de una vez celebridades de todo el planeta.
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“La clínica adquirió fama internacional con un impensado protagonista: el papa Pío XII. En 1953 estaba al borde la muerte y, como última alternativa, el profesor Niehans le aplicó el tratamiento de revitalización. Eso le salvó la vida”, recordó Carballo a Infobae. Ese fue el comienzo del desarrollo del Extracto CLP, que junto con la implementación de variados tratamientos antiedad, han contribuido a la fama mundial de este centro médico.
Charles de Gaulle, Ronald Reagan, Margaret Thatcher, Marlene Dietrich, Alain Delon, Catherine Deneuve, Jean Paul Belmondo, Isabelle Adjani, Sharon Stone, Michael Jackson, Mick Jagger, Diego Maradona, Angelina Jolie, Frank Sinatra, Robert Redford, María Callas, Mirtha Legrand, Susana Giménez, Montserrat Caballé son apenas algunos nombres famosos que conocieron en primera persona el lujo y la efectividad del tratamiento de revitalización de La Prairie.
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Este es el fruto seco con más proteínas…

Bussines Insider(A.N.T.Stock) — Son ideales para picar a media mañana o a media tarde si quieres llevarte a la boca un snack saludable, están muy presentes en gastronomías como la árabe y son alimentos de alta densidad tanto energética como nutricional. Efectivamente, hablamos de los frutos secos, productos que deberían formar parte de cualquier dieta completa y equilibrada.
Tal y como explican desde la Fundación Española del Corazón, los frutos secos tienen un bajo contenido de hidratos de carbono —a excepción de la castaña— y son una buena alternativa a la proteína animal, ya que tienen entre un 10 y un 30% de proteína.
En cuanto a las grasas, ocupan entre un 30 y un 60% de su aporte nutricional, especialmente ácidos grasos mono y poliinsaturados. Las nueces contienen ácidos grasos omega-3, precursores de DHA y EPA. Son una estupenda fuente de minerales de fácil absorción, como potasio, calcio, fósforo, hierro y magnesio.
Puedes incluirlos en desayunos, yogures, ensaladas o complementos de pastas y otros platos. Lo ideal es consumir entre tres y siete raciones a la semana de entre 20 y 30 gramos, procurando variar entre los diferentes frutos secos.
Si lo que buscas es aumentar la ingesta de proteína en tu dieta, estos son los frutos secos más ricos en proteína, según la web de nutrición Eat This Not That.
– Cacahuetes
Aunque en realidad no son frutos secos sino legumbres —forman parte de la misma familia que los guisantes y las lentejas—, los cacahuetes tienen una composición nutricional similar a la del resto de los frutos secos.
Según la Federación Española de Nutrición, el cacahuete aporta 27 gramos de proteína por cada 100 gramos de porción comestible. También brinda una interesante cantidad de fibra, fósforo, potasio, magnesio y zinc: una ración media de cacahuetes equivale al 15 y 12% respectivamente de las ingestas diarias recomendadas de fósforo y magnesio.
– Almendras
Las almendras también son otro fruto seco rico en proteína vegetal. En concreto, la Federación Española de Nutrición recoge que aportan 20 gramos de proteína por cada 100 gramos de porción comestible. Es especialmente rica en fósforo y folatos, y también es el fruto seco con más fibra.
También es de los frutos secos con menos grasa, y te brindará vitamina E, niacina y otros minerales como el magnesio.
– Pistachos
Los pistachos son otro de los frutos secos con más proteína: 17, 6 gramos por cada 100 gramos de porción comestible. También tienen un alto contenido en grasas insaturadas, calcio, magnesio, zinc, potasio, fósforo y hierro. Una ración de pistachos cubre el 15% de las ingestas diarias recomendadas de fósforo, un mineral esencial para los huesos.
Comiendo pistachos, tu cuerpo recibirá proteína vegetal completa, ya que son ricos en los nueve aminoácidos esenciales. También previenen numerosas enfermedades gracias a la presencia de antioxidantes como flavonoides y antocianinas que los hacen altamente antiinflamatorios.
– Anacardos
Los anacardos poseen una proporción de proteínas similar a la de los pistachos: entre 17 y 18 gramos de proteína por cada 100 gramo de producto. Son uno de los frutos secos más versátiles y sabrosos, pudiendo completar toda clase de salsas cremosas, platos de curry, yogures o ensaladas.
Un puñado de anacardos cubre el 26% de las necesidades diarias de magnesio, el 9% de las necesidades de hierro, el 20% de las necesidades de zinc, el 20% de las necesidades de fósforo y el 10% de las necesidades de selenio. También son una increíble fuente de cobre, un mineral crucial para tu cerebro, corazón o sistema nervioso.
– Nueces
Según la Federación Española de Nutrición, las nueces tienen un 14% de proteínas aproximadamente. Las nueces de Brasil tienen una proporción similar, mientras que las nueces de Macadamia poseen un contenido proteico inferior, en torno al 10%.
Las nueces son uno de los mejores alimentos para tu corazón y cerebro: son ricas en ácidos grasos monoinsaturados y sobre todo, poliinsaturados, así como ácidos grasos omega 3. Los principales minerales de la nuez son hierro, zinc, potasio, selenio, fósforo y magnesio. También brinda vitaminas B1, B3 (niacina) y especialmente folatos y vitamina B6, clave para los glóbulos rojos.
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El humor como terapia para afrontar la vida con levedad …

No te tomes nunca demasiado en serio. Esta es una buena recomendación para ahuyentar la pesadumbre y las exigencias autoinflingidas. Tomarse la vida con ciertas dosis de humor es un regalo, raro pero precioso, que nos podemos hacer a nosotras y a nosotros mismos. Incluso el neurótico que aprende a reírse de sí mismo puede transitar por el camino de la autogestión y en el de la sanación.
El humor es una competencia de afrontamiento de enorme utilidad. En terapia, enseñar a los pacientes a afrontar determinadas experiencias vitales con un poco de humor, es de gran ayuda para aceptar y afrontar acontecimientos perturbadores. Esta estrategia, permite a la persona a considerarse algo más fuerte de lo que tal vez pensaba de sí misma. Y es que, donde hay humor, hay esperanza.
La relación entre la salud y el humor, sugiere que, el mejor humor en una persona la hace menos propensa a reaccionar con negatividad y disforia ante situaciones que generan estrés o disparan la ansiedad, que a las personas sin sentido del humor, que sufren más el malestar del impacto de las experiencias disruptivas.
El humor es particularmente útil para poner en perspectiva los acontecimientos negativos. Con el humor, incluso, podemos abordar cierto manejo de los sentimientos de depresión o de angustia. No obstante esto, el humor no disminuye necesariamente la ansiedad que estas situaciones provocan, pero puede, bien enfocado en el marco de una intervención terapéutica adecuada, un método eficaz para afrontar las emociones que nos perturban.
El humor es una forma de acción y, hacer es la expresión terapéutica más sanadora que existe. Cuando realizamos acciones en el sentido de nuestros valores, de lo que es beneficioso para nuestra vida, despejamos nuestros temores y aprendemos a desenvolvernos adaptativa y adecuadamente frente a la adversidad. Por lo general, las personas que malviven con sus emociones encontradas y dolorosas, y permiten ser controladas por ellas, son más pasivas y tienen peor sentido del humor.

El sentido del humor hay que relacionarlo, también, con la buena salud física.
Echarse unas carcajadas ejercita casi cuatrocientos músculos de nuestro cuerpo y estimula el funcionamiento óptimo de nuestro sistema inmunológico ante la enfermedad.
El humor, mejora la oxigenación del cerebro y del cuerpo en general. Regula el pulso cardíaco, relaja los músculos tensos y disminuye la presión arterial.
Sirve para descargar tensiones. Alivia el insomnio al producir una leve fatiga que el sueño repara con facilidad.
Cuando estamos de buen humor, cuando reinos con ganas, nuestra mente es incapaz de pensar en nada más.
Reírse, practicar el buen humor, es una medicina natural contra las preocupaciones.
Se trata, claro está, de un humor propio a la persona, no de un comportamiento ficticio o postizo.
Fíjate que, el tipo de humor que aparece como más saludable es una forma suave y autodirigida de broma.
Es decir, tal y como empezamos este artículo, conviene no tomarse a uno mismo demasiado en serio.
Entenderás, con todo esto que te comento, que cada vez el humor, y la risa especialmente, sea utilizada como una herramienta terapéutica. No obstante esto, se deben establecer algunas consideraciones con respecto al humor como valor para la psicoterapia.
El humor es paradójico, te puedes sentir realmente abrumado o sentirte compadecido de ti mismo, o de ti misma, y reírte a la vez de ti. Porque el humor, como señaló Viktor Frank en su conocida obra El hombre en busca de sentido: “el humor es otra de las armas con las que el alma lucha por su supervivencia”; resaltando así el carácter resiliente del humor.
El humor, proporciona el distanciamiento necesario para sobreponerse a diversas situaciones penosas.
El humor es una buena herramienta para superar la literalidad de las palabras en los pensamientos rumiantes e intrusivos, y facilitar que podamos llegar a dejar de fusionar pensamiento y realidad como una unidad, como algo inequívoco.
Por ejemplo, la naturaleza paradójica del humor lo convierte en un añadido de gran valor cuando aplicamos la desensibilización sistemática, una técnica pionera en la modificación de conducta, un proceso de extinción aplicable, particularmente, a las fobias.
Y es que, las propiedades generadoras de ansiedad, pavor o ira de un estímulo aversivo pueden verse disminuidas cuando somos capaces de asociarlas con pensamientos o imágenes que evocan humor.

El humor, como cualidad específicamente humana con capacidad para proporcionar una sensación de decisión y control al permitir a las personas tomar distancia del dolor y del sufrimiento.
La broma, el chiste, dirigido hacia una o uno mismo es una forma poderosa de autoafirmación. Es una buena forma de gustarnos y de aceptarnos.
En la alianza terapéutica, en la relación de un profesional de la psicoterapia y su paciente (o cliente, si lo prefieres por la connotación pasiva de la primera expresión), el humor compartido puede afianzar esta relación (sin duda, una de las partes más importantes de cualquier intervención terapéutica), al proporcionar bienestar y buena compañía.
Los efectos sobre los cambios deseables que se buscan son muy útiles.
Un humor abierto, sincero favorece – ya lo he comentado, o me he aproximado a ello – el autoconcepto y la perspectiva personal de abordar constructivamente los eventos que nos suceden a diario.
El humor, en sus diferentes variables y variedades es una fuente de energía, de entusiasmo, de armonía y de aceptación.
El humor es una cualidad con la que nos resultará algo más sencillo expresar sentimientos y la liberación de tensiones en el contexto de una situación que queremos resolver.
Con humor, siempre es más fácil hablar de asuntos complejos o que orbitan en torno al problema principal vivido o percibido por alguien, como son la ansiedad, la depresión, las rupturas sentimentales, el sexo, los abusos, entre otros muchos.
Particularmente, aprendí mucho (hace ya tanto) del empleo terapéutico del humor llevado a cabo por Albert Ellis en sus procedimientos, con sus juegos de palabras, anécdotas y proposiciones y reacciones inesperadas, que facilitaban una disposición abierta a hablar de lo que evitamos, proporcionando una sensación de alivio.
Para finalizar, solo quiero comentarte, incluso recomendarte, que huyas de quien pretende analizar los chistes en lugar de reírse con ellos.
nuestras charlas nocturnas.
Qué es la ley de las consecuencias imprevistas (y por qué importa tanto ahora) …

BBC News Mundo(D.Ventura) — Cuando los pioneros de las redes sociales las crearon, lo hicieron con la ilusión de abrir espacios para que las personas y las comunidades se conectaran.
Pronto se dieron cuenta de que no todos los intercambios serían amables, pero eso no era tremendamente inesperado, dada la naturaleza humana.
Lo que difícilmente habrían podido predecir es que en cuestión de unos años las redes se convertirían en sofisticadas herramientas para ajustar el curso de la democracia a gusto de una tendencia u otra.
O que los mandatarios se escudarían tras ellas alegando que por esos medios se comunicaban directamente con los gobernados, negándoles así el derecho a cuestionarlos.
Y es que toda innovación, en cualquier campo, trae consigo consecuencias imprevistas, a veces positivas; otras, negativas, y a menudo sorprendentes. Es un fenómeno que observadores sociales de diferentes disciplinas han notado desde la antigüedad.
El filósofo Platón, por ejemplo, lo ilustró bellamente en el diálogo «Fedro». En él, Sócrates cuenta que cuando el dios de Egipto Teut -quien había inventado, entre otras cosas, las letras- fue a mostrarle al rey Tamus todas sus obras, éste le pidió que explicara cuán útiles eran.
«Cuando llegaron a la escritura dijo Teut: ‘¡Oh rey! Esta invención hará a los egipcios más sabios y servirá a su memoria; he descubierto un remedio contra la dificultad de aprender y retener'».
El rey le respondió que el genio inventor no es el mejor juez, y que, respecto a la escritura, le estaba atribuyendo «todo lo contrario de sus efectos verdaderos». «Sólo producirá el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar sus recuerdos; confiarán en los escritos externos y no recordarán por sí mismos.
«Lo que descubriste no es una ayuda para la memoria, sino para la reminiscencia; y no les das a tus discípulos la verdad, sino sólo la apariencia de la verdad; serán oidores de muchas cosas y nada habrán aprendido; parecerán omniscientes y generalmente no sabrán nada; serán una compañía tediosa, teniendo la apariencia de la sabiduría sin la realidad».

Para Platón, el saber verdadero se lograba a través del diálogo socrático: la búsqueda de respuestas mediante el esfuerzo de reflexión y razonamiento.
Aunque no concuerdes con su opinión sobre la escritura, el relato muestra cómo hasta las tecnologías más preciadas pueden traer consecuencias imprevistas.
Adam Smith, considerado el padre de la economía moderna, le dio el nombre de «la mano invisible» a una de las más famosas de ellas.
El filósofo escocés del siglo XVIII sostuvo que cada individuo que busca sólo su propio beneficio «es conducido por una mano invisible a promover un fin que no era parte de su intención», generando beneficios generalizados.
Varios pensadores discurrieron sobre la que ahora se denomina «la ley de las consecuencias no anticipadas», pero fue el sociólogo estadounidense Robert K. Merton quien, en 1936, publicó el primer análisis del concepto.
– De la bicicleta a Marx
Merton comienza su influyente artículo «Las consecuencias imprevistas de la acción social intencionada» comentando que hasta ese momento no se había hecho un análisis científico sistemático del tema.
Supone que quizás se debía a que durante la mayor parte de la historia humana se le había atribuido lo inesperado a «los dioses», al «destino» o a la interferencia divina. Con la Era de la Razón, comenzamos a creer que se podía entender la vida. En su estudio, Merton identificó 5 causas principales de esos desenlaces inesperados.
El desconocimiento es la primera: son imprevistas, así que, en algunos casos, por más que se quisiera habría sido muy difícil adivinar que sucedería lo que ocurrió. Quienes desarrollaron la bicicleta moderna entre las décadas de 1880 y 1890 no estaban planeando crear un vehículo de la liberación de las mujeres.
No sólo impulsó el uso de «ropa racional» sino que tuvo un profundo impacto en los derechos y roles de las mujeres en la sociedad. “Déjame decirte lo que pienso sobre andar en bicicleta», dijo en una entrevista de 1896 la sufragista Susan B. Anthony.
«Creo que ha hecho más por emancipar a las mujeres que cualquier otra cosa en el mundo. Le da a la mujer una sensación de libertad y autosuficiencia. La hace sentir como si fuera independiente (…) y se va, la imagen de una feminidad libre y sin restricciones”.
Como éste, una miríada de ejemplos demuestran que, escribió Merton, «la limitación más obvia para una anticipación correcta de las consecuencias de una acción la proporciona el estado de conocimiento existente». Lo que, entre otras, llevaba en ocasiones a algunos a «sostener el argumento que dice en efecto: ‘si hubiéramos sabido, lo habríamos sabido’«, añadió.

La segunda de las causas principales era el error: a veces el análisis falla o se repiten acciones que han tenido éxito en el pasado en situaciones nuevas, sin repensarlas.
La imperiosa inmediatez del interés, que lleva a descuidar la consideración de consecuencias a largo plazo pues la preocupación primordial son los efectos próximos previstos, es la tercera causa.
La cuarta es «superficialmente similar al factor de inmediatez», pero significativamente diferente: los valores básicos.
Estos nos pueden llevar a actuar de acuerdo a creencias fundamentales sin considerar las consecuencias. Merton citó el caso de la ética protestante y el espíritu del capitalismo para ilustrar este punto. Las normas morales protestantes del trabajo duro y el ascetismo «paradójicamente conducen a su propia decadencia a través de la acumulación de riqueza y posesiones».
Y, finalmente, una causa que suena esotérica: la profecía autodestructiva, en la que no se actúa por temor a consecuencias negativas e imprevistas, o se advierte de un problema futuro, y eso lleva a que no suceda. «Para tomar un ejemplo social concreto», señaló Merton, «la predicción de (Karl) Marx sobre la progresiva concentración de la riqueza y la creciente miseria de las masas influyó en el proceso mismo predicho.
«Al menos una de las consecuencias de la predicación socialista en el siglo XIX fue la expansión de la organización del trabajo, que (…) ralentizó, si no eliminó, los acontecimientos que Marx había predicho». En su libro «Lógica del azar», el matemático y filósofo John Venn utilizó el pintoresco término «profecías suicidas» para nombrar esta quinta causa principal de consecuencias imprevistas.
Con el tiempo, otros pensadores han añadido otras, como el economista Kenneth Arrow, quien contribuyó con una advertencia: «la mayoría de las personas subestiman la incertidumbre del mundo».
Merton además clasificó 3 tipos de consecuencias no anticipadas:
- beneficios imprevistos, como los muchos casos de descubrimientos científicos fortuitos;
- inconvenientes inesperados, en los que quizás se logre lo que se quería, pero acompañado de aspectos negativos;
- efectos perversos, que resultan en lo contrario de lo que se pretendía.
– ¿Por qué importa tanto ahora?

Porque estamos en el umbral de una nueva fase para la humanidad, probablemente una de las más significativa de todas.
La rápida aparición de una nueva generación de sistemas de inteligencia artificial que pueden emitir juicios y decisiones y generar ideas es uno de los mayores desafíos de la sociedad.
La inteligencia artificial es un enorme salto a lo desconocido en diferentes áreas de nuestras vidas, desde la salud hasta la educación, desde el ejército hasta el derecho, desde las artes hasta el transporte.
Cambiará nuestras vidas de maneras que aún no podemos imaginar.
Pero no podemos darnos el lujo de no hacerlo, pues detrás de la emocionante innovación y el entusiasmo por la IA hay preguntas fundamentales que debemos hacernos a nosotros mismos, a los líderes tecnológicos y a nuestros gobernantes desde ya.
«Cuando se trata de la IA, hay muchos que lo ven como algo mágico, o piensan que habrá una batalla inminente entre humanos y robots, y el tipo de preguntas son como de ciencia ficción: ‘¿se puede confiar en un robot’?».
Eso le dijo al programa The Trust Shift de la BBC Jack Stilgoe, profesor en el University College de Londres, y parte de un nuevo programa gigante de investigación en Reino Unido llamado Responsible AI o RAI (IA responsable).
«Como científico social, quiero llamar la atención sobre el hecho de que realmente no es cuestión de si confiamos en un robot sino de si confiamos en las personas detrás de las tecnologías«.
Son esos empresarios e innovadores de IA los que tienen el poder de darle forma radicalmente a nuestro futuro. Pero somos todos, en mayor y menor medida, los que debemos participar en la toma de decisiones hoy.

Los sistemas de inteligencia artificial se entrenan con grandes cantidades de información y aprenden a identificar los patrones que contiene para realizar tareas.
Las aplicaciones parecen infinitas y ya están desde ayudando a los médicos a detectar cánceres de mama hasta decidiendo qué mostrarnos en las redes sociales o recomendarnos qué comprar.
Lo que hemos visto hasta ahora es la punta del iceberg; sin embargo, a casi cada paso, además de maravillas se han evidenciado los peligros, así como la dificultad para combatirlos.
Toma la IA generativa, aquella que, como ChatGPT y DALL-E, genera textos o imágenes que parecen haber sido creados por humanos: tiene una legión de adeptos.
Pero entre ellos se cuentan creadores de contenido de abuso sexual infantil quienes multiplican sus ganancias sin que las autoridades puedan hacer mucho al respecto.
¿Una consecuencia imprevista? Quizás, pero la pregunta es de qué tipo, pues si es por error o por la imperiosa necesidad del interés, son difíciles de excusar.
Es por eso que, aunque los avances recientes en IA han sido aclamados como revolucionarios, incluso grandes personalidades como Elon Musk han abogado por una pausa en su desarrollo.
Temores similares han llevado a dos de los tres científicos conocidos como los padrinos de la IA por su investigación pionera, Geoffrey Hinton y Yoshua Bengio, a pronunciarse en ese sentido.
A Stilgoe, quien como investigador de RAI se enfoca en cómo debemos dar forma al desarrollo de la IA en beneficio de las personas, las comunidades y la sociedad, le preocupa «el interés de quienes desarrollan la tecnología en no anticipar las consecuencias».
En su afán por monetizar sus creaciones, «la gente de IA desarrolla sus sistemas y los lanza al mundo, y luego depende de la sociedad averiguar cuáles son las consecuencias y lidiar con ellas. «Hay una asimetría masiva pues dejamos a los innovadores libres de responsabilidad«.
El científico social afirma que hay casos en los que la IA tiene claramente beneficios, pero opina que debe desarrollarse en el contexto de instituciones confiables, que estén interesadas «no sólo en lo que es bueno para un individuo sino para la sociedad en general». Así, habrá posibilidades de que «la IA no sólo sea efectiva, sino también justa».
Pues, como nos advirtió Platón sobre la escritura, cualquier tecnología, por maravillosa que sea, tiene sus bemoles.
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11 cosas por las que amas a tu gato y no lo sabías (o quizá sí) …
LA Times — Los que tienen uno (o varios) lo saben: son cariñosos, orgullosos, a veces distantes… y muchas cosas más, pero eso los hace únicos y por eso los aman.
En el ‘Día Internacional del Gato’, mira el recuento de por qué los gatos son especiales:
1: ES POPULAR
El gato es uno de los animales domésticos más populares en el mundo. El 30% de los hogares en EEUU tiene uno.
2: ES ÚNICO
La almohadilla de su nariz tiene un patrón único (igual que las huellas digitales en los humanos); es decir, NO existen dos gatos iguales en el mundo.
3: TIENE UN GRAN CORAZÓN
Te lo demuestra siempre… y el corazón de un gato late casi dos veces más rápido que el tuyo.
4: VIDA DE REY
Un gato doméstico puede dormir de 16 a 20 horas al día… y aún así siempre está alerta.
5: (CASI) VIDENTES
De acuerdo a un sondeo, un tercio de los dueños de gatos creen que su mascota puede leerles la mente.
6: GRAN SALTADOR
Un gato puede saltar hasta cinco veces su tamaño… SÍ.

7: ES EMOCIONAL… COMO TÚ
El cerebro de un gato es biológicamente más parecido al de un humano que al de un perro. Los seres humanos y los gatos tenemos regiones idénticas en el cerebro que son los encargados de las emociones.
8: (CASI) PUEDE SER SISMÓLOGO
Los gatos están alertas a las vibraciones de la tierra y son capaces de detectar terremotos y temblores 10 o 15 minutos antes que los humanos.
9: ASÍ MARCA LO SUYO
Un gato se frota con una persona no solo por ser cariñoso: lo hace para marcar su territorio con glándulas olfativas alrededor de su cara. Así es como reconoce a su familia humana.
10: ‘LENGUAJE’ DE GATO
Un gato casi nunca escucha maullidos de otros gatos. Ellos se comunican entre sí por medio del olfato y el lenguaje corporal. El maullido fue creado por los gatos solo para comunicarse con los humanos.
11: ES CASI ‘INMORTAL’
Su asombrosa rapidez y agilidad lo hace sobreviir a situaciones que otros animales no. En un estudio realizado en los años 80 en EEUU se comprobó que de todos los gatos que caían desde alturas comprendidas entre 2 y 30 niveles, sobrevivían cerca del 90% y reforzó el mito de que tienen 7 vidas.
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La inteligencia artificial tiene tendencias racistas: científicos y empresarios están intentando solucionarlo …

Business Insider(M.Melton) — La vida de Porcha Woodruff estaba empezando a tomar forma. Esta madre de dos hijos estaba planeando su boda y tenía un nuevo niño en camino. Sin embargo, el 16 de febrero de 2023 llamaron a la puerta. Varios policías de Detroit, Estados Unidos, detuvieron a Woodruff en su propia casa. La acusaban de un robo de coche.
«Lo único que pude pensar en ese momento fue: ‘No quiero perder a mi hijo’«, declaró la propia Woodruff a Business Insider el pasado verano, cuando pudo relatar lo que había ocurrido.
La policía había utilizado un nuevo programa de inteligencia artificial de reconocimiento facial que la identificó como sospechosa basándose en una antigua foto de ficha policial. El caso fue desestimado posteriormente, pero la detención de Woodruff sigue constando en el registro público del Tribunal del Distrito 36 de Michigan.
El Departamento de Policía de Detroit declaró entonces que el uso del programa de IA de reconocimiento facial estaba restringido a los delitos violentos y que las coincidencias que obtienía eran solo pistas de investigación. No obstante, dichas precauciones no fueron suficientes para Woodruff, que ha demandado a la ciudad estadounidense y a un detective de la policía por daños y perjuicios.
«No debería haber tenido que enfrentarme a algo así», asegura. «Me cambió la vida por completo».
La etnia y el sexo de Woodruff pueden haber sido un factor en su detención injusta. «No creo que esto le hubiera ocurrido a una mujer blanca», ha señalado Ivan Land, abogado de la demandante.

– Dictar sentencia
La inteligencia artificial de reconocimiento facial, como la que utiliza el Departamento de Policía de Detroit, está diseñada para identificar rostros concretos a partir de grandes conjuntos de datos fotográficos. Es uno de los muchos tipos de IA que se utilizan en todo el mundo. Y —al igual que ocurre en muchos otros casos— el modelo presenta fallos.
Un estudio de 2018 realizado por los investigadores especializados en inteligencia artificial Joy Buolamwini y Timnit Gebru, que evaluaron las herramientas de reconocimiento facial de Microsoft, IBM y Face++, constató que las mujeres de piel más oscura eran las más propensas a ser identificadas erróneamente por la tecnología de reconocimiento facial, con una tasa de error de hasta el 35%.
Seis años después, la IA sigue cometiendo errores preocupantes, como identificar erróneamente a personas de piel más oscura y mostrar prejuicios cuando se enfrenta a un lenguaje asociado a interlocutores que no son blancos.
Una investigación publicada en marzo de este año, del que es coautor Valentin Hofmann, investigador del Allen Institute for AI, concluyó que cuando se utiliza el inglés afroamericano —AAE, por sus siglas en inglés— para preguntar a modelos como el GPT-4, de OpenAI, o el T5, de Google, las respuestas incorporan «un racismo encubierto en forma de prejuicios dialectales«.
En el estudio se pedía a los modelos de inteligencia artificial que dictasen sentencia en casos penales hipotéticos en los que la única prueba era un enunciado del acusado en AAE o en inglés americano estándar. Cuando se utilizaba el AAE, los modelos tenían más probabilidades de condenar a los acusados.
En un hipotético juicio por asesinato, los modelos de IA propusieron con más frecuencia la pena de muerte para un angloparlante afroamericano.
– Una propuesta novedosa
Uno de los motivos para que los modelos de inteligencia artificial presenten estos fallos es que las personas y empresas que desarrollan IA no son representativas del mundo que se supone que tienen que representar los modelos de inteligencia artificial.
En agosto de 1955, una propuesta para un nuevo campo de estudio del Dartmouth College —universidad de Nuevo Hampshire, EEUU— postulaba que la inteligencia podía ser artificial. Ocho investigadores, todos hombres blancos, se propusieron investigar cómo las máquinas podían razonar basándose en conexiones establecidas a través de datos que se les proporcionaban, gobernadas por conjuntos de reglas.
Casi 70 años después, los programas de formación en ciencias de la computación siguen teniendo un índice excesivo de participantes blancos y hombres.
El Centro Nacional de Estadísticas Educativas estadounidense informó de que, en 1991, los estudiantes blancos obtuvieron más del 70% de las licenciaturas en ciencias de la computación, mientras que los estudiantes negros obtuvieron alrededor del 8% de los títulos que se expidieron.
En 2022, el último año registrado, los estudiantes blancos obtuvieron alrededor del 46% de las licenciaturas en informática, frente al 9% de estudiantes negros. Los estudiantes asiáticos fueron los que más aumentaron en ese periodo, pasando de representar alrededor del 8% de las titulaciones a más del 19%.
Las grandes tecnológicas que lideran el desarrollo de la IA tampoco son especialmente diversas, a pesar de años de esfuerzos por mejorar esta situación. En 2023, el 13,6% de la población estadounidense se identificaba como negra o afroamericana. El informe DEI 2023 de Microsoft, por el contrario, indicaba que solo el 6,7% de la plantilla de la multinacional era negra.

– Los límites de los datos
En la década de 1990, Geoffrey Hinton fue pionero en el desarrollo de redes neuronales de aprendizaje profundo —deep learning— inspiradas en el cerebro humano.
Estas redes se configuran según el caso de uso (por ejemplo, para reconocer una cara) y deben entrenarse para emparejar patrones o inferir. Para ser buenos, estos modelos necesitan muchos datos.
«Los modelos no tienen suficientes datos negros. No existen», explica Christopher Lafayette, fundador de GatherVerse (una compañía de foros y eventos tecnológicos), a Business Insider.
Oji Udezue, director de producto de Typeform (una empresa de software para realizar encuestas), apunta que la limitada disponibilidad de los datos podría amplificar la desigualdad.
El acceso a internet en África y el Sudeste Asiático se ha desarrollado mucho más despacio que en Norteamérica y en Europa. Los datos online, que constituyen la base de la mayoría de los modelos de inteligencia artificial, son mayoritariamente blancos y occidentales.
«Los conjuntos de datos del Sur [global] no están online, no se pueden rastrear ni integrar», sugiere Udezue.
Por ejemplo, el rendimiento de las primeras herramientas de reconocimiento facial se medía a menudo con una referencia basada en más de 13.000 imágenes. Casi el 84% de las personas que aparecían en esas imágenes eran blancas.
El nuevo libro que ha presentado Buolamwini (el investigador especializado en IA), Unmasking AI («Desenmascarando la IA»), cuenta que durante años esta herramienta ha sido la referencia para que compañías, como Meta (la matriz de Facebook), Google o Microsoft, evaluasen la precisión de sus herramientas de reconocimiento facial.
La inteligencia artificial ha sido desarrollada en gran medida por parte de investigadores blancos y entrenada con textos e imágenes occidentales. Quizá no deba sorprendernos que estos modelos ofrezcan respuestas que carecen de comprensión cultural y un rendimiento inferior a la hora de identificar a mujeres que tienen la piel más oscura.
Las grandes tecnológicas han reconocido algunos de estos problemas. OpenAI, la desarrolladora de ChatGPT, ha descrito los sesgos de sus herramientas como «errores, no funcionalidades» y ha prometido que está «trabajando para compartir información demográfica agregada» sobre las personas que revisan sus modelos de IA.
En algunas ocasiones, estas empresas han corregido este problema «en exceso». Por ejemplo, Gemini, el asistente de inteligencia artificial de Google, generó imágenes de personas negras en contextos históricamente inexactos (por ejemplo, formando parte de las filas del Tercer Reich alemán o de la tripulación del Apolo 11).
Algunos empresarios están intentando ofrecer alternativas. En mayo de 2023, John Pasmore fundó Latimer, un gran modelo lingüístico (LLM) que utiliza GPT-3.5 para sus capacidades básicas. Antes de responder a los usuarios, Latimer extrae información de su archivo de datos sobre personas negras en un proceso conocido como generación aumentada de recuperación.
Dicho proceso tiene el objetivo de ofrecer a los usuarios respuestas más elaboradas.
Desaprender la discriminación
A pesar de la rápida evolución del desarrollo de la IA, algunos investigadores y empresarios intentan incorporar a esta tecnología datos diversos y enfoques más equitativos.
«Podemos utilizar la inteligencia artificial para superar los prejuicios humanos«, afirma Buolamwini, el investigador especializado. «Si no atendemos a las diferencias y no somos intencionados a la hora de ser inclusivos, corremos el riesgo de revertir los avances ya logrados».
Desaprender el hábito de la discriminación no es fácil. Las máquinas hechas a imagen y semejanza de sus creadores portan las peculiaridades, idiosincrasias y prejuicios de estas personas, por muy bienintencionadas que estas sean.
«Tanto si es consciente como inconsciente, creo que es más una funcionalidad que un error«, explica a Timothy Bardlavens, director de equidad de producto de Adobe, a este medio de comunicación.
Bardlavens dirige un equipo cuyo objetivo es garantizar que la equidad se tenga en cuenta y se incorpore a las herramientas de IA de Adobe. Su generador de imágenes Firefly, por ejemplo, está diseñado para evitar estereotipos en la representación de grupos como las mujeres o las personas racializadas.
Cuando un usuario le pide a Firefly que genere imágenes de un médico atendiendo a niños en África, la herramienta ofrece imágenes de médicos y médicas negros:

En cambio, cuando un usuario le hace esa misma petición al generador de imágenes de Microsoft, Copilot Designer, esta herramienta —al menos a fecha de 18 de marzo— devuelve imágenes de facultativos hombres y blancos:

Según el directivo de Adobe, son pocas las compañías que desarrollan tecnología a través de la cocreación, que consiste en obtener aportaciones de personas ajenas a las empresas de inteligencia artificial para incorporar sus experiencias al desarrollo de productos.
Sin esto, «se pierde el valor de contar con la opinión de las comunidades sobre sus experiencias», añade Bardlavens. «Es imposible desarrollar tecnología que de alguna manera no amplifique las creencias del creador».
Existe una oportunidad cada vez mayor para la inclusión si se presta una mayor atención a quién desarrolla los modelos de IA y a los datos con los que estos se entrenan.
Por ejemplo, Esther Dyson, la famosa inversora, se convirtió en la primera interesada en invertir en Latimer porque vio el potencial de la startup para hacer frente a la preocupante tendencia de la inteligencia artificial a ignorar la historia y la cultura de las personas negras.
«La IA no resolverá todos estos problemas, pero hará lo que los humanos le pidamos que haga. Utiliza a Latimer, pídele que encuentre la historia que estaba oculta», ha asegurado la propia Dyson a Business Insider. «El valor de la inteligencia artificial no está en los núcleos, sino en los bordes y en la relación entre los tipos de datos».
La inversora ha argumentado que las compañías que le dan prioridad al entrenamiento de sus modelos con los datos mejores y más representativos serán, en última instancia, las que tengan más éxito.
Los esfuerzos de Alza
Arturo Villanueva recuerda haber servido de intermediario entre sus padres y el sistema bancario estadounidense a la tierna edad de 9 años.
«Llamaba al banco, hablaba con ellos en inglés, luego hablaba con mis padres en español y luego me metía en problemas por no ser capaz de traducir palabras como ‘hipoteca’ o ‘con intereses'», cuenta. «Y yo decía: ‘Sólo tengo 9 años, ¿cómo voy a hacer esto?».
Villanueva es el fundador y CEO de Alza, una fintech, que utiliza técnicas de IA como la visión artificial y el aprendizaje automático para ayudar a las personas latinas y a otros hispanohablantes a acceder mejor a servicios financieros como cuentas de ahorros, cuentas corrientes o pagos transfronterizos.
Estos consumidores a veces tienen historiales de crédito más cortos o documentos de identificación que los bancos consideran inusuales.
Las herramientas bancarias de Alza, basadas en inteligencia artificial, están diseñadas para interactuar con personas que hablan muchos dialectos coloquiales del español y para adaptarse mejor a los tipos de documentos de solicitud con los que los bancos tradicionales pueden tener problemas, como los documentos de identidad emitidos por algunos países latinoamericanos.
Aun así, Alza está adoptando la IA con cautela, dados los problemáticos orígenes de la tecnología.
«Estamos utilizando la inteligencia artificial con cautela», sugiere Andrew Mahon, responsable de ingeniería de Alza. «Saltar demasiado rápido a la IA es arriesgarse a desplegar un modelo sesgado que podría malinterpretar nuestros datos».