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Por qué los adolescentes no hablan con los adultos de sus problemas en internet…


Por qué los adolescentes no hablan con los adultos de sus problemas en  internet

The Conversation(A.Phippen) — “No hago caso a los adultos cuando se trata de este tipo de cosas”, me dijo un joven de 17 años.

Estábamos hablando de cómo la tecnología digital afectaba a su vida en el contexto de un proyecto que llevé a cabo con colegas al oeste de Inglaterra para explorar la salud mental de los jóvenes, en el que incluíamos el impacto de la tecnología digital en su bienestar emocional.

Existe la percepción generalizada de que estar conectado es contraproducente para la salud mental de los jóvenes. Pero cuando empezamos el proyecto, enseguida nos dimos cuenta de que había muy pocas pruebas que lo corroboraran.

Los pocos estudios en profundidad sobre el uso de los medios sociales y la salud mental de la infancia afirman que los impactos son pequeños, y es difícil sacar conclusiones claras.

Queríamos averiguar si el bienestar de los jóvenes se veía realmente afectado, y de qué manera, con el fin de elaborar recursos para ayudarles. En el marco de nuestro proyecto hablamos con unos 1 000 jóvenes. Descubrimos que había una desconexión entre lo que les preocupaba a los jóvenes en relación con su vida en internet y lo que les preocupaba a sus padres y a otros adultos.

Una de las cosas que nos dijeron los jóvenes fue que los adultos tendían a hablarles con condescendencia sobre los peligros en la red y a mostrar una actitud muy alarmista. Las opiniones de los adultos sobre dichos peligros rara vez coincidían con las suyas. Les parecía frustrante que les explicaran lo que era perjudicial sin preguntarles acerca de sus propias experiencias.

– Preocupaciones comunes

Entre las preocupaciones que nos contaron los jóvenes se encontraban el acoso y otras formas de abusos en línea. También les preocupaba perderse las interacciones (tanto en línea como en la vida real) que otros mostraban en sus publicaciones, o que sus publicaciones no recibieran tantos “me gusta” como las de los demás.

Pero estas preocupaciones rara vez se reflejan en la presentación que hacen los medios de comunicación del lado más oscuro de internet. Los medios suelen explorar el lado criminal del abuso: el grooming, la prevalencia de la pornografía. También tiende a describir el uso de los medios sociales con un lenguaje similar al utilizado para hablar de adicción.

Influidos por esta cobertura de los medios, no es de extrañar que los padres se planteen las conversaciones con los jóvenes desde una preocupación excesiva y con la suposición de que sus hijos están siendo acosados por depredadores, o de que están accediendo a contenidos dañinos o ilegales.

Madre intenta hablar con su hija que está en la tableta con auriculares
Las preocupaciones de los jóvenes y sus padres sobre la seguridad en Internet pueden no coincidir. 

Llevamos varios años realizando una encuesta entre los jóvenes sobre sus experiencias en internet. Nuestro último análisis se basa en 8 223 respuestas. Una de las preguntas que formulamos es: “¿Alguna vez te ha disgustado algo que haya sucedido en internet?”. Aunque hay diferencias entre grupos de edad, descubrimos que el porcentaje de jóvenes que dicen “sí” ronda el 30 %. O, dicho de otro modo, más de dos tercios de los jóvenes encuestados nunca habían tenido una experiencia desagradable en las redes.

En cambio, las experiencias en línea relatadas por el 30 % que sí se había disgustado a menudo no coincidían con los casos extremos denunciados en los medios de comunicación. Nuestro análisis de las respuestas mostró que es mucho más probable que estos disgustos provengan de comentarios abusivos de compañeros y de noticias sobre temas de actualidad.

Esta desconexión provoca que los jóvenes sean reacios a hablar con los adultos sobre sus preocupaciones. Tienen miedo a que les regañen, a que el adulto reaccione de forma exagerada o a que hablar con un adulto pueda empeorar el problema. Los adultos a los que pueden dirigirse deben dejar claro que eso no va a ocurrir y que solo pretenden ayudar.

– Cómo ayudar

Hay tres cosas que los jóvenes nos han dicho sistemáticamente que los adultos podrían hacer para ayudar: escuchar y comprender, sin juzgar.

Depresión y salud mental: "Los padres de adolescentes están tan solos y  deprimidos como sus hijos, pero son ignorados" - BBC News Mundo

Las conversaciones son importantes, al igual que mostrar interés por la vida en línea de los jóvenes.

Sin embargo, esas conversaciones no tienen por qué ser confrontaciones.

Si una noticia de los medios de comunicación sobre los jóvenes y los daños en internet preocupa o alarma a los padres, la conversación no tiene por qué empezar con: “¿Tú haces esto?”.

Esto puede dar lugar a una respuesta defensiva y a que se cierre la conversación.

Sería mucho mejor introducir el tema con: “¿Has visto esta historia? ¿Qué te parece?”.

También es importante trabajar en colaboración con los educadores. Si un progenitor tiene dudas, mantener una conversación con los tutores puede ser una forma útil de apoyar al joven. El tutor también puede ser consciente de que el joven no se comporta como él mismo, o puede haber notado cambios en la dinámica de grupo entre sus compañeros.

Pero, incluso si no son conscientes de nada, plantearles las preocupaciones –y discutir de dónde surgen– significará que tanto los padres como la escuela están enfocados en la misma dirección. Es importante que los jóvenes reciban tanto mensajes coherentes como apoyo. Y las escuelas también podrán conectar con otros servicios de apoyo si son necesarios.

En última instancia, queremos que los jóvenes se sientan seguros de que pueden pedir ayuda y recibirla. Si esto no ocurre, es mucho más probable que el problema al que se enfrentan no se resuelva e incluso empeore.

nuestras charlas nocturnas.


Por qué el hambre nos pone de mal humor…


Mujer con plato vacío.

BBC New Mundo(L.Kazantseva) — Si has visto la película de animación «Inside Out 2» (Intensamente 2 o Del revés 2), quizá te hayas sentido identificado con los problemas de ansiedad y las consecuencias físicas que sufre la protagonista.

Pero existen muchas otras situaciones en las que nuestras emociones negativas se expresan de manera exagerada, haciendo que, como se dice coloquialmente, “metamos la pata”.

¿Quién no ha dicho, por ejemplo, una insolencia por algo trivial debido a que era la hora de almuerzo y aún no había comido por culpa de una reunión de trabajo que se había extendido más de la cuenta?

Descubramos por qué nos juega el cuerpo estas malas pasadas.

Cuando tenemos hambre, las emociones que cobran protagonismo son la fatiga, confusión o el enojo.

El causante de todo esto es el azúcar –concretamente, la glucosa– que circula en nuestra sangre. En el momento en que sus niveles bajan, se desencadena en nuestro cuerpo una serie de respuestas para recuperarlos.

Pero ¿qué papel exactamente ejerce la glucosa? ¿Por qué es tan importante?

Este tipo de azúcar es la principal fuente de energía para las células, que componen todos nuestros órganos.

Por ejemplo, el cerebro depende casi exclusivamente de su aporte. Sin ella, los 100.000 millones de células nerviosas que lo componen no serían capaces de realizar su trabajo de manera óptima.

Si el cerebro no recibe suficiente glucosa, lo percibimos sintiéndonos débiles, irritables, mareados y con dificultad para concentrarnos.

En casos extremos, cuando el abastecimiento de azúcar escasea por tiempos muy prolongados, podemos entrar en estado de coma.

– Cortisol, el titiritero de las emociones

Esos son algunos de los síntomas que sirven como señal de que necesitamos comer para restablecer los niveles de azúcar en la sangre, que sirve como una autovía para que los distintos nutrientes lleguen a su destino: las células esparcidas por todo nuestro cuerpo.

Ante esta situación, se produce una cascada de reacciones fisológicas.

A nivel molecular se liberan distintas hormonas. Una de ellas es la grelina, producida y liberada a la circulación desde las células del estómago. Este compuesto natural estimula el apetito, garantizando que el organismo reciba energía a través de la ingesta de comida.

Granola casera en un frasco de vidrio abierto, miel, nueces, frutas.
En el momento en que los niveles de glucosa en el cuerpo bajan, se desencadena una serie de respuestas para recuperarlos.

Pero al desconocer las circunstancias de por qué no estamos comiendo, la grelina estimula de manera indirecta, en paralelo, la producción de la hormona asociada con el estrés: el cortisol, generado por las glándulas suprarrenales.

Para aumentar los niveles de azúcar, el cortisol promueve un proceso conocido como gluconeogénesis. Este se basa en la producción de glucosa a partir de la descomposición de ácidos grasos y proteínas almacenados en el hígado. Así se logra un rápido aporte de energía a nuestro cuerpo.

La presencia de cortisol en la sangre durante estados de hambre afecta el funcionamiento del cerebro, actuando como una especie de titiritero.

Altera los niveles de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, relacionados con emociones positivas y la percepción del estrés. La consecuencia de estos efectos combinados hace que nos sintamos irritados o enojados más de lo normal cuando tenemos hambre.

Los humanos no somos los únicos a los que les pasa esto. En un estudio de comportamiento en peces cebra, los investigadores descubrieron que estos animales también se ponen agresivos cuando les acucian las ganas de comer.

– Un comportamiento moldeado por la evolución

Como hemos visto, nuestro estado de ánimo es el resultado de muchas interacciones bioquímicas, y hay una hormona protagonista de esta danza de la que todavía no hemos hablado.

Seguramente en algún momento de tu vida la habrás escuchado mencionar, especialmente referida a los deportes extremos. Lo has adivinado, es la adrenalina.

Nuestro estado de ánimo es el resultado de muchas interacciones bioquímicas
Nuestro estado de ánimo es el resultado de interacciones bioquímicas y hormonas como la adrenalina y el cortisol.

Al igual que el cortisol, es producida por las glándulas suprarrenales y está asociada a situaciones de estrés. Se conoce por su papel en la respuesta “lucha o huida” del cuerpo, una reacción fisiológica ante una amenaza.

Durante los estados de hambre, tanto la adrenalina como el cortisol afectan conjuntamente a nuestro ánimo, haciendo que estemos más enojados o irritados.

Se cree que existe una explicación evolutiva: para poder sobrevivir la escasez de alimentos –y, por ende, competir con los rivales por esos recursos– ser agresivo resultaría ventajoso cuando los humanos eran cazadores-recolectores.

Hoy en día, aunque ya no competimos por la comida de la misma manera, conocer cómo reacciona el cuerpo al hambre puede ayudarnos a manejar nuestras emociones.

Si identificas que empiezas a sentirte enojado o irritado, recuerda que pueden ser los efectos de estar en ayunas.

Llevar consigo un refrigerio saludable no solo te mantendrá con energía, sino que también te ayudará a mantener un estado de ánimo más equilibrado.

¿Qué tal si desde hoy nos aseguramos de preparar algo ligero para comer antes de que el hambre nos nuble la razón?

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Villanos o raros: la imagen del albinismo en la cultura occidental…


Villanos o raros: la imagen del albinismo en la cultura occidental
Los ‘gemelos albinos’ de ‘Matrix Reloaded’ enfrentados a Morfeo.

The Conversation(J.Solves) — El albinismo es una condición genética congénita de baja prevalencia caracterizada por un déficit visual importante, que puede estar asociada también a alteraciones en la pigmentación.

Cuando el albinismo implica una apariencia extraordinaria por el color de piel, el cabello y los ojos, suele ir asociado a un riesgo de estigmatización y exclusión social que, en casos extremos, implica graves riesgos para la vida.

Desde 2006 se han notificado más de 600 ataques, entre asesinatos, mutilaciones, secuestros y otras violaciones de derechos humanos contra personas con albinismo en 28 países del África subsahariana, debido a la creencia de que estas personas o algunas partes de sus cuerpos tienen poderes mágicos o curativos, lo que ha llevado, incluso, al tráfico de sus órganos.

– Lo que ha retratado la literatura

Muchos ciudadanos de Occidente nos hemos escandalizado ante esto porque pensamos que es imposible que estas ideas y creencias tengan cabida entre nosotros.

Sin embargo, cuando se revisa con detalle la imagen del albinismo construida y difundida por nuestra cultura de masas, se ve que está repleta de estereotipos y prejuicios basados en la misma ignorancia y las mismas obsesiones. Hemos asociado el albinismo con el mal, la magia, los poderes extrasensoriales y la rareza.

De hecho, la literatura está repleta de ejemplos. Desde la clásica novela de Herman Melville Moby Dick, que cuenta la persecución de una ballena asesina que, por supuesto, era albina, hasta El código Da Vinci, de Dan Brown, cuyo antagonista, un monje fanático y asesino llamado Silas, también es albino, pasando, por supuesto, por El hombre invisible (1897), de H. G. Wells, que narra las andanzas de un malvado científico que pretende instaurar un reinado del terror utilizando su invisibilidad y que, aunque pocos lo recuerden, era albino.

Un hombre de piel muy blanca y pelo blanco con una herida en la cara retiene a una mujer.
Paul Bettany interpretó a Silas, el monje albino, en la adaptación cinematográfica de El código Da Vinci. 

El cine, por su parte, además de llevar a la gran pantalla muchas de estas historias literarias, ha reflejado esta misma imagen del albinismo. Así encontramos propuestas como El pueblo de los malditos, la historia de un grupo de niños albinos malvados con poderes telepáticos que siembran el terror en la localidad de Midwich. O Albino farm, que cuenta la angustiosa aventura de cuatro universitarios que se enfrentan a una comunidad de personas con malformaciones genéticas que viven en cuevas dirigida por un predicador enloquecido que, obviamente, es albino.

– El personaje albino es el malo…

En la gran pantalla, la lista de personajes malvados con albinismo –del “Bad Bob” de El juez de la horca al Bosie de Cold mountain, pasando por los gemelos criminales de Matrix Reloaded– es, sencillamente, inacabable. Y es una lástima que la última película en incorporarse a esta larga y funesta lista sea la española Tin y Tina, protagonizada por dos misteriosos e inquietantes niños con albinismo que se intuyen como asesinos al final de la trama.

Dos niños de piel y pelos muy claros sujetan instrumentos de cocina con mirada amenazante.
Los niños albinos de la película de terror Tin y Tina. 

Los “villanos albinos” también han protagonizado algunos de los productos de animación (dirigidos especialmente a los niños) más exitosos. Por ejemplo, ahí se incluyen Rudy de Ice Age 3 y Lord Shen de Kung Fu Panda 2.

También se puede ver esta tendencia en muchas series de televisión ––por ejemplo del “albino” de Banshee, al asesino del episodio “Blood Oath” de Star Trek, o a Robert Kirkland de The Batman–.

Y se repite, igualmente, en cómics y animes: de Monsieur Zenith, en la serie Sexton Blake de Anthony Skene, a Tombstone, en los cómics de Spider-Man, y de la clarividente albina Juni Swan en la serie The Demonata de Darren Shan, a Jei Farfarello, un miembro sádico/masoquista de un grupo de asesinos llamado Schwarz en el anime Weiß Kreuz.

Este arquetipo se ha utilizado incluso en videojuegos. Por ejemplo, Silas Vorez, el principal antagonista de The Quarry, es un hombre lobo humano con albinismo, conocido como el “lobo blanco”. Del mismo modo, los clones de Mark en Hitman: Blood money (2006) son dos asesinos albinos creados genéticamente por la organización rival, The Foundation.

Un chico calvo de piel muy blanca está rodeado por otros que hacen ademán de pegarle.
El protagonista de Powder sufre maltrato de sus compañeros.

… ¿o el raro?

El otro arquetipo con el que hemos representado el albinismo en Occidente es “el extraño” o “el raro”: alguien que no responde a los cánones habituales y que, por alguna inexplicable razón, hemos de excluir, discriminar, agredir o temer. Son personajes inadaptados o monstruos, habitualmente objeto de bromas y burlas.

Una de las primeras manifestaciones de este arquetipo se encuentra en La pequeña tierra de Dios. Esta película del Hollywood de 1958 cuenta la historia de un campesino pobre que está convencido de que su padre enterró mucho oro en algún lugar de su granja.

Tras quince años de infructuosa búsqueda, secuestra a un chico con albinismo porque alguien le ha contado que “tienen poderes secretos y pueden ver a través de la tierra”. Como era de esperar, y por más esfuerzos que hace, el pobre chico con albinismo no consigue encontrar el ansiado oro.

Otro caso paradigmático es Powder, que narra la desventura de un joven con albinismo cuya apariencia y superpoderes producen el miedo y el rechazo de su entorno.

Por supuesto, todos estos personajes se han construido sin la más mínima información acerca de lo que es en realidad el albinismo.

Y por eso el actor norteamericano con albinismo Dennis Hurley ha podido hacer una graciosa parodia de El código Da Vinci en la que muestra las dificultades que tendría Silas para llevar a cabo sus fechorías si fuera, realmente, una persona con baja visión, como lo son las personas con albinismo.

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La Luna habría tenido un gran océano de lava en su polo sur…


DW(J.U.) — Un análisis del suelo lunar realizado con datos de la misión india Chandrayaan-3 ha revelado restos de lo que podría ser un antiguo océano de magma en el polo sur de la Luna, según un artículo publicado este miércoles (21.08.2024) en la revista Nature.

Hasta ahora, las investigaciones sobre la geología de la Luna se habían basado principalmente en muestras tomadas por misiones a latitudes medias lunares, como las del programa Apolo de la NASA.

A través de su módulo de aterrizaje Vikram, la India consiguió exitosamente hace un año ser el cuarto país del mundo en llegar a la Luna y el primero en posarse sobre el polo sur lunar, la cara más meridional del satélite y una región que nunca antes había sido explorada.

Hallazgo de roca anortosita ferrosa

Tras haber recolectado información sobre la presencia de agua y minerales, el róver Pragyan realizó 23 mediciones en diversos puntos a lo largo de 103 metros de la superficie lunar utilizando su espectrómetro de rayos X de partículas alfa, que medía la composición elemental del regolito lunar.

Las exploraciones de Pragyan sirvieron para descubrir una composición elemental relativamente uniforme en el regolito lunar que rodeaba al módulo de aterrizaje, que contenía principalmente el tipo de roca anortosita ferrosa.

Estas mediciones de composición del polo sur lunar son intermedias entre las de las muestras de la región ecuatorial de la Luna tomadas por las misiones Apolo 16 y Luna-20, detalla el estudio.

Materiales pesados se unieron al manto

Para los autores, la composición química similar de estas muestras geográficamente tan distantes apoya la hipótesis de la existencia de un océano de magma lunar.

Al enfriarse la Luna durante su formación, la anortosita ferrosa, menos densa, flotó hasta la superficie lunar, mientras que los minerales más pesados se hundieron para formar el manto.

¿Cómo se formó la Luna?

Se cree que la Luna se formó cuando un planeta del tamaño de Marte colisionó con la Tierra, expulsando rocas que posteriormente se fusionaron para formar el único satélite de nuestro planeta.

Los minerales de magnesio que también fueron detectados por Pragyan, y que no pueden explicarse por la hipótesis del océano de magma lunar, son probablemente material más profundo excavado en la cuenca Aitken, una de las mayores ‘cicatrices’ de impacto del sistema solar, plantean los investigadores.

El estudio concluye que la composición del lugar de aterrizaje de Vikram es coherente con la hipótesis del océano de magma lunar, que predice que las tierras altas lunares se formaron como resultado de la flotación de rocas anortosíticas más ligeras.

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Así se comporta el cerebro cuando estamos enfermos…


Así se comporta el cerebro cuando estamos enfermos

The Conversation(F.J.E.Ruiz) — Si nos dicen que vamos a pillar un gripazo, lo primero en lo que pensamos es en los síntomas físicos: los dolores musculares, la tos y la fiebre.

Sin embargo, lo que realmente nos hace sentir pachuchos es el cansancio extremo, la apatía, la irritabilidad y esa niebla mental que parece que se va a quedar con nosotros para siempre.

A este conjunto de síntomas se le conoce como el comportamiento de enfermedad y, aunque es desagradable, tiene un propósito importante.

Se ha descubierto que los síntomas que sufrimos durante una infección viral o bacteriana no son simplemente efectos colaterales de la enfermedad, sino que cumplen una función beneficiosa: permiten a nuestro cuerpo redirigir su energía hacia la lucha contra los patógenos que nos han invadido. En otras palabras, nos sentimos mal para poder estar bien.

No obstante, el comportamiento de enfermedad también puede ser un efecto secundario no deseado en pacientes con cáncer o enfermedades autoinmunes. Estas personas reciben tratamientos con fármacos que incluyen moléculas inmunitarias conocidas como interferones.

Los interferones son producidos y liberados por nuestras células del sistema inmune cuando sufrimos una infección, pero su uso terapéutico puede desencadenar estos síntomas desagradables.

– La barrera hematoencefálica

¿Cómo afecta la enfermedad a la función del cerebro y a nuestro estado mental?

Para intentar responder a la anterior pregunta, primero hemos de presentar a la barrera hematoencefálica, una estructura compleja cuya principal función es proteger a las células del cerebro.

La barrera hematoencefálica es un sistema de protección que impide que la mayoría de los patógenos y moléculas inmunitarias entren en el cerebro. Durante mucho tiempo se pensó que esta barrera también bloqueaba las señales del sistema inmunológico. Sin embargo, hoy día se conoce la existencia de toda una serie de mecanismos que permiten que ciertos mensajeros crucen la barrera e influyan en el comportamiento.

– Lo que nos dicen los ratones

Con el fin de esclarecer cómo una infección puede dar lugar al comportamiento propio de la enfermedad, un grupo de investigación alemán llevó a cabo un estudio en el que expuso a ratones a un virus que causa una breve patología.

A continuación, evaluaron los efectos del patógeno en el comportamiento utilizando una prueba estándar para detectar depresión en roedores. Esta prueba, conocida como el laberinto acuático de Morris, consiste en colocar a los animales en un recipiente con agua donde deben nadar hasta encontrar una plataforma que les permita salir.

Por lo general, los ratones sanos luchan hasta conseguirlo, pero los animales deprimidos se rinden rápidamente y se ponen a flotar. Aquí viene lo más interesante: los ratones infectados con el virus pasaron casi el doble de tiempo flotando, lo que sugiere que el virus estaba alterando su comportamiento; es decir, estando enfermos se deprimían notablemente.

En este estudio se detectó que el virus inducía a los ratones a producir un tipo de interferón, el interferón-β, una molécula inmunológica que, a su vez, estimula a otras moléculas receptoras que se sitúan en estructuras que forman parte de la barrera hematoencefálica.

– Genética y comportamiento de enfermedad

Así se comporta el cerebro cuando estamos enfermos - LA NACION

Para determinar si estos receptores localizados en la barrera hematoencefálica desencadenan el comportamiento de enfermedad, los investigadores compararon ratones normales con animales genéticamente modificados que carecían de estos receptores.

Después, activaron en los ratones las mismas respuestas inmunitarias que los virus y los sometieron a la prueba de flotación.

En ella, los ratones modificados tardaron aproximadamente un 50 % menos de tiempo en encontrar la plataforma que los ratones normales, lo que sugiere que los primeros son mucho menos vulnerables a la depresión al no portar el receptor.

– El papel de CXCL10 en el cerebro

Como hemos comentado, los investigadores consiguieron identificar dos partes de un mecanismo que transmite señales inmunitarias a través de la barrera hematoencefálica: el interferón-β y los receptores a los que estimulaba. Sin embargo, aún era necesario determinar qué molécula, en esta cascada de señales, causaba los cambios en el cerebro.

Descubrieron que, en respuesta al interferón-β, las células de los vasos sanguíneos producen otra molécula: el CXCL10, que tiene conocida actividad inflamatoria en la artritis reumatoide.

Cuando se midió la actividad eléctrica de las neuronas del hipocampo, una parte del cerebro que ayuda a formar recuerdos y también influye en nuestras emociones, el grupo de investigación detectó que el CXCL10 alteraba las respuestas de las neuronas de modo que podría reducir la capacidad de aprendizaje de los animales. Así, pudieron explicar a nivel celular y electrofisiológico la base del comportamiento de enfermedad.

Una implicación importante de este trabajo es que abre puertas para encontrar formas de detener el comportamiento de enfermedad en pacientes con cáncer o enfermedades autoinmunes que reciben tratamiento con interferones.

Con todo, lo que nos queda claro es que la sensación de estar enfermo no es simplemente una molestia sin propósito. Los síntomas que experimentamos son una parte vital de la respuesta de nuestro organismo a las infecciones, que permite que el sistema inmune se concentre en combatir a los invasores.

nuestras charlas nocturnas.


Pequeñas observaciones sobre el fin del mundo, que ya viene…


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Imagen promocional de El planeta de los simios, 1968

JotDown(A.V.Frances) — Este curso he tenido un alumno que me ha dicho que quería estudiar Historia. Es un chaval normal, majo, optimista y esperanzado en el futuro en general y en su futuro en particular —cosas de la edad, hay que perdonarlo—. Saca buenas notas y podrá estudiar otra cosa. Tiene amigos, en fin, es un estudiante normal, no entiendo como quiere fastidiarse la vida tan pronto.

Estudiar Historia es mancharse las manos de sangre. Una vez te las manchas la primera vez, ya no hay vuelta atrás. Se te acaba todo el optimismo, toda la ilusión por el futuro. Siempre lo digo: si quieres adivinar el futuro, solo tienes que mirar al pasado. Y el pasado siempre es terrible. El pasado siempre es mejor no conocerlo. Por supuesto, es un trabajo inevitable como el de los médicos forenses: hay que analizar las heridas, el rastro de la violencia sobre un cuerpo.

Y alguien tiene que enterrar ese cuerpo. Y si es posible, alguien debería juzgar y condenar, y evitar que se repita lo que ha pasado. Pero la teoría nunca se corresponde con la realidad. Y la realidad es que el trabajo del forense no tiene continuación. Nadie llega al final del proceso que se inicia cuando se descubre el cadáver. Porque si se llegara al final del proceso habría que encontrar a los culpables, y nadie realmente quiere encontrar a los culpables: somos todos.

«No queremos ni podríamos destruirla. Nuestro mayor error sería darle razones poderosas para que quisiera un día tomarse la revancha».

Las predicciones sobre el fin del mundo que aún pueden cumplirse

Son palabras del presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson en el momento en que se estaba discutiendo lo que luego sería la Paz de Versalles. Se refiere, claro está, a Alemania, la que los ingleses y sobre todo los franceses consideraban que tenía que pagar muy caro lo que había hecho, es decir, siempre según ellos, ser la principal culpable de la llamada entonces «Gran Guerra», esa guerra que nadie quería repetir nunca.

¿Nadie quería repetir nunca? Pues lo hicieron estupendamente, desde luego. Pero eso es la Historia, eso estudia la Historia: ver cómo los errores se van repitiendo en el tiempo, y como siempre hay alguien que avisa, siempre hay alguien suficientemente lúcido para decir «¡Eh!, por ahí no, por ahí vamos mal», pero nunca le hacen caso.

En realidad los «culpables» de esa guerra ya no estaban en el poder en Alemania. Habían sido alejados del poder por el mismo pueblo que antes había obedecido ciegamente sus órdenes. El Kaiser Guillermo II había tenido que abdicar y se había declarado la República de Weimar, que empezaba con muchos problemas, y que era el primer intento serio de tener un gobierno democrático en Alemania. Necesitaba un poquito de ayuda y de comprensión por parte de los vencedores.

¿La tuvo? No, para nada. El resultado lo podemos ver analizando de qué iban los primeros discursos de Hitler: atacar el Tratado de Versalles. Y le fue bien, le fue bien porque tenía razón. Y tenía razón no únicamente porque era un acuerdo moralmente injusto, que lo era, sino porque también era un castigo imposible de cumplir.

Y eso lo sabía cualquiera que supiera un poco de economía. No hacía falta ser Keynes, el gran economista británico, para saberlo. Aunque lo dijo, sí, él también lo dijo, pero tampoco sirvió de nada.

«No hay que buscar respuestas, hay que buscar culpables», repito muchas veces. Pero no me refiero a los culpables verdaderos, que esos se escapan siempre. Me refiero a cualquier culpable, al que tengamos más a mano, al que peor nos caiga.

Hoy pueden ser los inmigrantes ilegales —que nunca tienen modo de ser legales, por cierto—, en el pasado fueron los judíos, los moriscos, las brujas y los herejes —cualquier hereje sirve—, los cristianos —sí, ya se nos ha olvidado, pero en la Roma imperial, cuando el emperador tenía problemas o pasaba algo, por ejemplo con el incendio de Roma con Nerón, los cristianos eran el «chivo expiatorio» perfecto—, o los vecinos.

Sí, los “vecinos”, así en general, porque todo el mundo tiene vecinos y siempre hay alguno que nos cae mal, o peor que los otros, A mí me hace mucha gracia lo de «envenenar el agua de los pozos». Todos son unos envenenadores. No es el cólera, no es ninguna enfermedad, no, la explicación es muy simple: son los vecinos, los del otro lado de la frontera, que vienen a envenenarnos los pozos por la noche, como si allí, en su país, no estuviera también la gente cayendo como conejos. Pero lo decían, y funcionaba, porque la gente no quiere respuestas: quiere culpables.

Hasta a los curas se les acusó de envenenar los pozos, cuando las guerras carlistas, y eso sirvió para quemar y saquear los monasterios y los conventos. Nada nuevo bajo el sol. A los judíos, antes de matarlos, también se les robaba. Pero pasaba algo más, siempre había alguien que quemaba unos documentos comprometedores, una deuda que no podía pagar, o que no quería pagar.

Y el rey, el supuesto protector de los judíos —en la Castilla de la Edad media, cuando los judíos eran sus prestamistas y sus aliados contra los nobles—, pues miraba para otro lado. Luego pillaba a unos cuantos pobres desgraciados, los mandaba ahorcar y asunto solucionado. Se había hecho justicia.

No: simplemente el rey había demostrado que seguía en su sitio, en su trono, y que todo podía continuar como siempre.

Y continuaba, por supuesto, porque si las cosechas eran malas, si el pueblo estaba agobiado por los impuestos, alguien tendría que pagar por ello, y ese alguien debía ser débil y odioso, —o odiable, es decir: que se le pudiera aplicar eso que el miserable inteligente de Goebbels llamaba «el principio del enemigo único»: alguien a quien se pudiera echar la culpa de todo, de cualquier cosa, sin necesidad de ninguna prueba, sin que esa persona o grupo tuviera la menor oportunidad de defenderse.

Cada vez estamos más cerca del fin del mundo | GQ

Así ha funcionado el mundo durante muchos milenios, y ha ido bien, ha ido bien para los que tenía que ir bien: los de arriba. Los de abajo nunca han importado lo más mínimo.

El problema fundamental es que esto ya no funciona, porque hasta ahora el hombre podía destruir el planeta tanto como su capacidad de destrucción lo permitiera. Durante siglos la población creció lentamente, y la presión sobre la naturaleza era, pese a todo, soportable para ésta.

Y eso ya no es así, ni lo será nunca más —a no ser que de repente desaparezca la mitad de la especie humana, cosa que esperemos que no ocurra, aunque si no queremos que eso ocurra, entonces tendremos que buscar una solución, y si algo demuestra la Historia es que buscar soluciones no es el punto fuerte del ser humano—. Somos muchos y nuestra capacidad de destrucción ha aumentado salvajemente.

Pero seguimos actuando como actuábamos hace mil años, o dos mil años, o tres mil años. En la llamada «crisis de la patata», en la Irlanda del siglo XIX, medio país, los que no se habían muerto de hambre, se largó a otros continentes. En el siglo XIX quedaba mucho espacio «libre» para el hombre blanco —los nativos no importaban en absoluto, eran una pequeña molestia, como la fauna local, algo que se solucionaba con buenas armas, o, en el caso de los reyezuelos locales, con diplomacia, la misma diplomacia que sabían usar perfectamente los romanos del siglo II antes de Cristo, por poner un ejemplo, cuando pactaban con los jefes íberos—.

Ahora sabemos que el mundo es pequeño y los recursos se agotan. Pero actuamos como si el mundo fuera infinito y los recursos inagotables. ¿Y cuándo hay problemas? Bueno, ya lo he dicho, no hay que buscar soluciones, hay que buscar culpables…

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El pequeño país que tiene la tasa de suicidios más alta del mundo…


Lineo Raphoka
Lineo Raphoka dirige un grupo de apoyo a personas con problemas de salud mental que han pensado en suicidarse.

BBC News Mundo — Desde la carretera principal hasta la casa de Matlohang Moloi, de 79 años, hay una empinada cuesta a través de las montañas que hacen de Lesoto uno de los países más altos del mundo.

Esta madre de 10 hijos me recibe en su cuidada casa y me muestra fotos de su numerosa familia.

Estoy aquí para hablar de uno de sus hijos: su primogénito, Tlohang.

A los 38 años pasó a formar parte de una estadística sombría. Lesoto, apodado el reino en el cielo por lo elevado que está, alberga la tasa de suicidios más alta del mundo.

«Tlohang era un buen hijo. Me habló de sus problemas de salud mental», dice Moloi.

«Incluso el día que se quitó la vida, vino a mí y me dijo ‘madre, un día oirás que me he quitado la vida’.

«Su muerte me dolió mucho. Realmente desearía que hubiera podido explicar con más detalle lo que le pasaba. Pero le preocupaba que si le decía a la gente, pensarían que era una persona débil incapaz de resolver sus propios problemas».

La identificación de Tlohang
Tlohang no habló de sus problemas mentales.

Según la Organización Mundial de la Salud, 87,5 personas por cada 100.000 habitantes se quitan la vida cada año en Lesoto.

Esa cifra es más del doble que la del siguiente país en la lista, Guyana, en Sudamérica, donde la cifra es de poco más de 40 por cada 100.000.

También es casi diez veces el promedio mundial, que se sitúa en nueve suicidios por cada 100.000 personas.

Se trata de una estadística que las ONG, como HelpLesotho, están decididas a cambiar, equipando a los jóvenes con las habilidades necesarias para gestionar su salud mental.

– Terapia de grupo

En la ciudad de Hlotse, a unas dos horas en auto de la capital, Maseru, participo en una de las sesiones habituales de terapia de grupo para mujeres jóvenes que dirige la trabajadora social Lineo Raphoka.

«La gente piensa que va en contra de nuestros principios, nuestras experiencias culturales, nuestra espiritualidad como africanos y como comunidad en general», le dice Patience, de 24 años, al grupo.

«Pero también estamos escondiendo lo que está sucediendo. He perdido a tres amigos por suicidio. Yo misma lo intenté».

Matlohang Moloi en su casa
Matlohang Moloi es una de las muchas personas que viven en Lesoto y que están lidiando con el dolor de perder a alguien que se suicidó.

Todos aquí han tenido pensamientos suicidas o conocen a alguien que se ha suicidado.

Ntsoaki, de 35 años, se emociona mientras le cuenta al grupo su historia. Fue violada en el hospital.

«El médico me dijo que era muy atractiva. Luego sacó un arma y me dijo que quería tener placer conmigo y que si no lo hacía me mataría.

«Pensaba en el suicidio y que era la única solución. No podía hacerlo, no tenía fuerzas para hacerlo. Lo único que me mantenía en movimiento o con vida eran los rostros de mis hermanos. Ellos creen que soy fuerte, pero soy débil», relata.

El grupo le asegura que es fuerte por compartir sus sentimientos.

Cuando termina la sesión, todas las mujeres conversan y sonríen, diciendo que se sienten mejor al compartir sus historias.

Las razones por las que las personas se quitan la vida suelen ser complicadas y es difícil aislar una sola causa.

– Patrones que ayudan a entender

A pesar de eso, Raphoka dice que ve patrones que explican por qué Lesoto tiene una tasa de suicidio tan alta.

«La mayoría de las veces son personas que pasan por situaciones como violación, desempleo, pérdida de alguien querido. Abusan de las drogas y el alcohol».

Según un informe de World Population Review de 2022, el 86% de las mujeres en Lesoto han sufrido violencia de género.

Mientras tanto, el Banco Mundial dice que dos de cada cinco jóvenes no tienen empleo ni educación.

«No reciben suficiente apoyo de sus familias, amigos o cualquier tipo de relación que tengan», continúa Raphoka.

Es algo que se oye a menudo en Lesoto. La gente dice una y otra vez que no se siente cómoda hablando de su salud mental y que otros podrían juzgarlos.

Una noche, sentado en un bar en Hlotse, donde la clientela masculina bebe cerveza local y charla sobre política mientras se ve fútbol en la televisión, dirijo la conversación hacia la salud mental.

«Hablamos de ello, decimos: abrámonos», me dice Khosi Mpiti.

Khosi Mpiti y sus amigos hablan con la BBC.
Khosi Mpiti (izq.) dice que los hombres están mejorando a la hora de darse apoyo mutuo.

Algunos temen que, si revelan demasiado, puedan generar chismes sobre ellos. A pesar de ello, Mpiti afirma que las cosas están mejorando.

«Como grupo [de amigos] nos apoyamos mucho. Si tengo un problema, se lo digo al grupo y nos apoyamos mutuamente».

Sin embargo, cuando las personas buscan ayuda profesional, se enfrentan a un sistema de salud pública en dificultades.

La única unidad psiquiátrica del país fue criticada el año pasado por el Defensor del Pueblo, un funcionario cuyo trabajo es velar por los intereses públicos, por no haber contado con un psiquiatra desde 2017.

También destacó los abusos generalizados, incluidas «condiciones de vida que violan los derechos humanos».

Anteriormente tampoco existía una política nacional de salud mental para hacer frente a la crisis, aunque el gobierno, elegido en octubre de 2022, dice que está en proceso de redactar una.

«El problema de salud mental se ha convertido en una pandemia», admite Mokhothu Makhalanyane, parlamentario que dirige un comité que se ocupa de cuestiones de salud.

El diputado Mokhothu Makhalanyane dice que acabar con el estigma marcará una gran diferencia.

«Nos estamos asegurando de que se intensifique la promoción y el mensaje llegue lejos, desde la escuela primaria hasta las escuelas secundarias y los lugares donde se reúnen los jóvenes, como los torneos de fútbol«, le dice a la BBC.

«La política también será específica en términos de tratamiento y permitirá a los afectados acudir a rehabilitación».

También dice que Lesoto puede aprender de su batalla contra el VIH/sida.

– Hablar abiertamente

En 2016, Lesoto se convirtió en el primer país en introducir una estrategia de «prueba y ensayo», lo que significa que las personas pueden comenzar el tratamiento tan pronto como reciben el diagnóstico. Las tasas de infección del virus han disminuido constantemente.

«La experiencia que tuvimos es que hablar abiertamente y no culpar ni criticar a la gente por su situación ayudó a cambiar las cosas».

De regreso a las montañas, Moloi realiza una corta caminata para llegar a la tumba de Tlohang.

La señora Moloi junto a la tumba de su hijo, Tlohang.
El hijo de Matlohang Moloi está enterrado a pocos pasos de su casa.

Su lugar de descanso final es un terreno con una vista impresionante, salpicado de arroyos, vegetación y pequeñas casas.

Moloi es una de las muchas personas que viven en Lesoto que están lidiando con el dolor de perder a alguien que se suicidó.

Mientras contemplamos la vista, dice que tiene un mensaje para aquellos que se encuentran en el mismo espacio mental que su hijo.

«Le diría a la gente que quitarse la vida nunca es una solución. Lo que tienes que hacer es hablar con las personas que te rodean para que puedan ayudarte«.

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La risa nos hace humanos…


La risa nos hace humanos

The Conversation(N.Ruiz) — Uno de los grandes temas de la filosofía es la pregunta por nosotros mismos.

A la cuestión “¿qué nos hace humanos?”, una larga tradición filosófica, que abarca toda la Antigüedad occidental hasta el erudito Isidoro de Sevilla (siglo VII), su brillante epílogo, responde con la antropofilosófica teoría del homo risu capax, según la cual lo propio y más exclusivo del ser humano es su capacidad para reír.

Así lo expone el hispalense en Etimologías, su obra cumbre, donde afirma que “el hombre es un animal racional, mortal, terreno, bípedo”, a lo que añade:

“Incorporamos en último lugar lo que le es exclusivo: su capacidad de reír, dado que la risa solo es propia del hombre”.

– La teoría del homo risu capax en la Antigüedad

Esta teoría tiene su origen filosófico en Pitágoras de Samos. Según el filósofo griego Jámblico, para Pitágoras la risa es, “frente a los demás seres vivos, propia del hombre –algunos lo definen como un ser propenso a la risa–”, dado que es la capacidad para reír la que marca la “distinción y diferenciación”.

En idéntico sentido, Aristóteles afirma en Partes de los animales que “la causa de que solo el ser humano tenga cosquillas no es solo la finura de su piel, sino también que el hombre es el único animal capaz de reír”.

Por su parte, el teólogo Clemente de Alejandría dice en El pedagogo: “No porque el hombre sea un animal que ríe debe uno reírse de todo”, aceptando al ser humano como risv capax. Y afirma el filósofo sirio Porfirio en Isagoge: “Ser capaz de reír se predica solo del hombre”. Según él, lo propio “es aquello en lo que se reúnen convenir a una sola [especie], a toda y siempre, como al hombre ser capaz de reír, pues, aunque no ría siempre, se dice, sin embargo, que tiene esta capacidad (…) de manera innata”.

Igualmente, Agustín de Hipona, en Del libre albedrío, sostiene que bromear y reír son “actos propios del hombre”, aunque sean dos de “sus más ínfimas perfecciones”.

– Censura filosófica de la risa

La capacidad para la risa también fue pensada en la Antigüedad desde un punto de vista ético.

Entre los censores, destacan los propios pitagóricos, según esgrime el historiador Diógenes Laercio en Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres cuando dice que una de las prescripciones pitagóricas era “no dejarse dominar por la risa”. También el ya mencionado Jámblico afirma que entre los más arcanos mandatos pitagóricos uno reza “no te entregues a una risa irresistible”, dado que la risa, para Pitágoras, es la “representante de todas las pasiones”.

Platón, en La República, sentencia: “Es inaceptable que se presente a hombres de valía dominados por la risa”. Y Aristóteles, en Problemas, defiende que “la risa es una especie de trastorno y de engaño”.

Dibujo de un hombre riendo mientras ve a un burro comer de un árbol.
Grabado de Giuseppe Porta que retrata los últimos momentos de la vida del filósofo estoico Crisipo de Solos, de quien se decía que murió riendo mientras miraba a un burro comer higos. 

La filosofía desarrollada por los Padres de la Iglesia también se posicionó contra la risa. Autores como Basilio de Cesárea, Ambrosio de Milán o Juan Crisóstomo, además de Leandro de Sevilla y Agustín de Hipona, así lo atestiguan. Este último, en Contra los Académicos, dice que “no hay cosa más humillante que la risa”, y el anterior, Leandro, habla en De la instrucción de las vírgenes y desprecio del mundo del “denigrante espectáculo de la risa”.

En un punto intermedio encontramos al filósofo judío Filón de Alejandría, quien sostiene que “Dios, sin duda, es el creador de la risa virtuosa” y que “la finalidad de la sabiduría es la diversión y la risa, pero no la que practican imprudentemente los necios, sino la de quienes ya se han vuelto canos, no solamente por su edad, sino también por sus buenas reflexiones”.

– En defensa de la carcajada

En el tercer grupo encontramos a los filósofos que defienden la risa. Epicuro, en Sentencias vaticanas, afirma que “hay que reír al mismo tiempo que hay que filosofar”. Es decir, que la risa no solo no debe ser censurada, sino que es necesaria como la racionalidad. ¿Puede escribirse filosofía desde el humor, buscando la risa del lector? Desde un punto de vista epicúreo, sí. Eso he intentado hacer yo también en El filósofo hispalense. Biografía hiperbólica de San Isidoro de Sevilla.

Cicerón, por su parte, en Sobre el orador, afirma que la risa propicia la buena disposición del auditorio. Por un lado, provoca la admiración de la agudeza del orador, haciendo ver que es una persona culta, educada y de mundo, y, por otro, gracias a las chanzas y risas se disuelven situaciones desagradables o difíciles de diluir con argumentos.

Pero si hay un defensor de la risa en la filosofía de la Antigüedad ese es Séneca, quien sostiene en Epístolas morales a Lucilio que es fuerte y capaz de triunfar ante el dolor aquel que “no dejó de reír, aun cuando sus verdugos, irritados por este mismo hecho, desplegaban contra él todos los recursos de su crueldad”.

Pintura de un hombre mayor con barba blanca sonriendo.
‘El alegre Demócrito’ de Charles-Antoine Coypel.

De modo que la risa es tan eficaz para superar el dolor como la razón: “¿No será vencido por la razón el dolor que lo fue por la risa?”, se pregunta.

Así, Séneca recomienda en De la tranquilidad del alma seguir más el ejemplo de Demócrito que el de Heráclito, ya que, si este era conocido por llorar, aquel lo era por reír, por su actitud risueña en el hacer y en el pensar.

Para el autor, es más humano reírse de la vida que lamentarse, y merecen mayor gratitud de los demás quienes se ríen de la vida que quienes lloran por ella.

Aunque en las últimas décadas se han realizado investigaciones que tratan de demostrar que la risa no es exclusiva humana, sino también propia de otros animales, solo se han evidenciado hasta el momento comportamientos semejantes a la risa, sin afirmarse definitivamente que tengan idéntica naturaleza e implicaciones.

En todo caso, la historia de la filosofía nos demuestra que, sea o no la capacidad más propia y exclusiva de nuestra especie y la que nos define, la risa nos hace humanos. Demasiado humanos.

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¿Por qué la Empatía nos ayuda a ser más felices?


Psicología y Mente(E.T.Ruiz) — Nos pasamos la vida buscando la felicidad, y a veces creemos encontrarla en lugares equivocados. Pensamos que el dinero, el éxito o los likes en redes sociales por sí solos nos harán sentir completos, pero a menudo nos quedamos vacíos.

A veces, la felicidad más auténtica está más cerca de lo que pensamos: por ejemplo, en nuestras relaciones humanas. ¿A qué se debe esto? Pues, se relaciona con que, al conectar con los demás y comprender sus sentimientos, no solo los ayudamos a ellos, sino que también enriquecemos nuestra propia vida.

Hoy veremos por qué la empatía nos ayuda a hacer más felices y cómo puedes hacer para desarrollar esta habilidad en tu día a día.

– ¿Qué es la empatía?

La empatía va más allá de simplemente imaginar cómo te sentirías tú en la misma situación. Es la habilidad de comprender de verdad lo que otra persona está sintiendo, de ponerte en su lugar sin perder tu propia perspectiva.

Imagina que un compañero de trabajo está pasando por una situacion complicada. La empatía te permite no solo reconocer que está triste, sino también entender las razones detrás de esa tristeza. Te ayuda a sentir lo que él siente, pero sin que eso te abrume.

¿Por qué es importante? Porque cuando entendemos a los demás, podemos responder a sus necesidades de una manera más auténtica y significativa. Y lo más importante, la empatía nos hace sentir más conectados y menos solos en el mundo.

La empatía es como un puente emocional que conecta a las personas. Nos permite construir relaciones más sólidas, resolver conflictos de manera más efectiva y crear un ambiente más amable y comprensivo.

Además, la empatía facilita una colaboración más eficiente, ya que nos ayuda a entender las necesidades y puntos de vista de los otros. Esto es especialmente útil no solo en dinámicas laborales sino también familiares, románticas o amistosas.

En pocas palabras, la empatía es la capacidad de sentir con los demás. Y esta habilidad, cuando se desarrolla, puede enriquecer enormemente nuestras vidas.

Cómo desarrollar la empatía?

– ¿La empatía nos hace más felices?

Hay indicios importantes de que la empatía puede estar estrechamente relacionada a nuestra felicidad. ¿A qué se debe esto? Pues, a que cuando somos empáticos, no solo comprendemos mejor a las personas que nos rodean, sino que también fortalecemos nuestros vínculos con ellas.

Sentirnos conectados y apoyados por los demás es un pilar fundamental para nuestro bienestar emocional. Además, la empatía nos ayuda a ser más compasivos con nosotros mismos, lo que a su vez contribuye a nuestra felicidad.

Pero, ¿por qué la empatía y la felicidad van de la mano? Existen varias razones:

  • Conexión social: La empatía nos permite construir relaciones más sólidas y significativas. Sentirnos parte de un grupo y queridos por los demás es una necesidad básica humana que aporta gran satisfacción.
  • Comprensión de uno mismo: Al intentar comprender las emociones de los demás, también profundizamos en nuestro propio mundo interior. Esta introspección nos ayuda a conocernos mejor y a aceptarnos tal como somos.

  • Reducción del estrés: La empatía nos permite responder a las situaciones de manera más adaptativa, reduciendo así el estrés y la ansiedad.

  • Aumento de la autoestima: Ayudar a los demás y contribuir al bienestar de los que nos rodean nos hace sentir bien con nosotros mismos.

Sin embargo, es importante destacar que la empatía no es la única pieza del rompecabezas. Un estudio realizado en Pakistán en 2021 sugirió que tanto la autocompasión como la empatía son factores importantes que influyen en la felicidad. La investigación, que se realizó con adolescentes, indicó que los jóvenes que mostraron más autocompasión y empatía indicaron disfrutar de mayores niveles de felicidad.

En resumen, la empatía y la autocompasión son claves esenciales para hacer nuestra vida más amena. Al cultivar estas cualidades, no solo mejoramos nuestras relaciones con los demás, sino que también nos convertimos en personas más felices y completas.

– Claves para desarrollar la empatía

A continuación, te ofrecemos siete consejos que te facilitarán el desarrollo de esta habilidad tan importante.

1. Escucha activamente

La escucha activa va más allá de oír las palabras; implica prestar atención plena a lo que la otra persona está comunicando, tanto verbal como no verbalmente. Observa su lenguaje corporal, tono de voz y expresiones faciales para captar las emociones subyacentes.

Evita las interrupciones y enfócate en entender su punto de vista. Repítele con tus propias palabras lo que has asimilado, para confirmar que has comprendido el mensaje de manera adecuada.

2. Valida sus emociones

Reconoce los sentimientos de la otra persona, sin juzgarlos ni hacerlos más pequeños. Al validar lo que sienten, le haces saber que estás escuchando y que comprendes lo que está pasando por su mente. Evita frases como «No es para tanto» o «A todo el mundo le pasa». En lugar de eso, utiliza expresiones como «Entiendo que te sientas así» o «Eso debe ser muy difícil».

3. Sé compasivo contigo y con los demás

La compasión es la clave para desarrollar la empatía. Trátate a ti mismo con amabilidad y comprensión, reconociendo tus propias limitaciones y dificultades. Extiende esta compasión a los demás, reconociendo que todos cometemos errores y que las personas suelen actuar de la mejor manera que pueden en cada momento.

Beneficios de ser empático

4. Ve más allá de tu realidad

Ponerte en los zapatos de otra persona te ayudará a comprender mejor sus motivaciones y emociones. Reconoce que hay diferentes puntos de vista y que no todos ven el mundo de la misma manera. Desafía tus propias suposiciones y creencias para poder ver las cosas desde una perspectiva más amplia.

5. Evita los prejuicios

Todos tenemos prejuicios, pero es importante reconocerlos y trabajar para superarlos. Busca información sobre diferentes culturas, grupos sociales y perspectivas para ampliar tu comprensión del mundo. Mantén la mente abierta y ten la disposición a cambiar de opinión si te encuentras con nueva información.

6. Comprende el contexto

Intenta entender las circunstancias que han llevado a la otra persona a sentirse o actuar de determinada manera. Busca las causas subyacentes de sus acciones y evita hacer juicios rápidos. Al comprender el contexto, podrás responder de manera más compasiva y efectiva.

7. Comunícate de manera asertiva

La comunicación asertiva te permite expresar tus pensamientos y sentimientos de manera clara y respetuosa, al tiempo que escuchas activamente a los demás. Busca soluciones que satisfagan las necesidades de todos los involucrados.

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De la vida de las cucarachas. Un tratado entomológico-apocalíptico sobre los bichos negros que heredarán el mundo…


Matt Reinbold CC2

Son las cucarachas, y no los humanos, la cima de la evolución. (Mohinder Suresh)

JotDown(L.Landeiras) — El escritor, filósofo e historiador alemán Ernst Jünger, afirma en su ensayo Sobre el dolor (1934) que «nos parece amenazado en proporciones inimaginables el insecto que va serpenteando a nuestros pies por entre las hierbas como si fuera atravesando los árboles de una selva virgen. Su pequeño camino se asemeja a una ruta de espantos; un enorme arsenal de fauces y pinzas se halla expuesto a ambos lados de ella».

Pero si trascendiéramos el punto de vista humano y expandiéramos nuestra mirada al nivel cósmico de los dioses, comprenderíamos que la vida humana es infinitamente más frágil e insignificante que la de cualquier insecto.

Y si ese insecto es una cucaracha, apaga y vámonos.

El objetivo del presente texto es demostrar, salvando los tamaños, que la cucaracha ocupa en la naturaleza y en el orden terrestre un rango superior al del ser humano, que le permitirá tomar las riendas del mundo en un futuro próximo. Poco importa que el descomunal ego colectivo de la humanidad proyecte un espejismo omnipotente.

Las cucarachas se ocultan en la oscuridad, esperando que el Apocalipsis traiga un nuevo amanecer. Carecen de prisa porque tienen el tiempo en sus patas. Al fin y al cabo, ¿qué significa un puñado de siglos para una especie destinada a reinar durante eones?

  • Millones de dictiópteros no pueden equivocarse

Existen casi cinco mil especies diferentes de cucarachas. De entre ellas, cuarenta habitan en casas y solo tres soportan climas no tropicales, es decir, templados.

Las especies que más abundan en esta cloaca llamada España son la «cucaracha del café» (o Blattella germanica), la «supercucaracha» (o Periplaneta americana) y, sobre todo, la «cucaracha negra» (o Blatta orientalis). Quien más y quien menos se ha tropezado alguna vez con uno de esos bichos negros, brillantes, aplanados, de unos tres centímetros de largo.

Dos gruesos pares de alas son su principal escudo y la parte fundamental de su cuerpo: no en vano, el superorden al que pertenecen, los dictiópteros, viene a significar «alas en red». Pese a esas alas, que en el caso de las hembras son mucho más pequeñas, la mayor parte de las cucarachas prefiere moverse por el suelo.

Dice un estudio de la Universidad Complutense de Madrid, que en cada vivienda española habitan unas cuatro mil cucarachas. Y que por cada espécimen que se deja ver, hay unos cien más escondidos. Más que por miedo, se esconden porque no les gusta la luz; y la inmensa minoría que decide salir, lo hace de noche, en busca de algo que llevarse a la boca.

Cualquier migaja del peor comistrajo, por ínfima que sea, es un suculento y generoso manjar para estos insectos. Por eso los exterminadores aconsejan aspirar bien los domicilios, puesto que el barrido y el fregado siempre deja restos de comida invisibles al ojo humano.

En estado salvaje, la materia animal muerta es el alimento principal de los blatodeos, estando los pájaros, los murciélagos y los humanos entre sus carroñas predilectas.

Aunque en la película Creepshow (George A. Romero, 1982), cientos de cucarachas devoraban a un viejo misófobo, es difícil que esto ocurra en la realidad, pues es poco habitual que estos cautos insectos se lancen a cazar criaturas vivas.

Como bien dice Michael Chinery en su Guía de campo de los insectos de España y Europa (1977), «en cautividad, los blatodeos devorarán de buen grado a sus hermanos y hermanas muertos aunque unos a otros no se atacan y matan para conseguir alimento». Pero a falta de chicha comen de todo, masticándolo gracias a sus fuertemente dentadas mandíbulas.

Cables, pegamento, heces, pelo, cuero, desechos radiactivos, piedras, plástico… Las cucarachas no le hacen ascos a nada y, si nada encuentran, son capaces de pasar una eternidad en ayunas, reduciendo sus constantes vitales a la mínima expresión.

  • Matando blatodeos a cañonazos

Las cucarachas estaban ahí antes de que el hombre fuera hombre y seguirán estando ahí cuando el hombre sea polvo. Los primeros fósiles de blatodeos datan del período Carbonífero, hace más de trescientos millones de años. Al parecer, en la prehistoria las cucarachas llegaron a medir hasta medio metro de largo.

Se alimentaban de dinosaurios muertos y estaban por todas partes, hasta el punto de que algunos historiadores califican este período como «la Edad de las Cucarachas».

Sin embargo, no empezaron a vivir con los humanos hasta que estos se instalaron en cuevas; las cucarachas encontraron ahí un hábitat tan acogedor, cálido y bien surtido como un hormiguero o un nido. Aunque oliera a humanidad.

A lo largo de los siglos esta incombustible especie ha aguantado hambrunas, glaciaciones y tormentas mil. Lo que no la mató, la hizo más fuerte. Y así ha llegado a la actualidad: menguada en tamaño, pero casi indestructible. Un espécimen común vive entre uno y cuatro años, una eternidad en cronología insectil.

La estructura de su cuerpo convierte a la cucaracha en un pequeño tanque dotado de un potente radar. En su libro The Cockroach Papers (1999), Richard Scheweid explica que estos seres poseen unos pelillos en el abdomen conectados al cerebro que les permiten detectar hasta la más mínima brizna de aire que suponga un peligro.

Así, cuando un cerebro humano aún está procesando la luz de la bombilla que acaba de encender, la cucaracha ya ha tenido tiempo de esconderse. Porque esa es otra: las cucarachas corren a metro y medio por segundo, recorriendo en ese tiempo cincuenta veces la longitud de su cuerpo; vamos, como si un ser humano corriera a 320 kilómetros por hora.

Una marca que no está al alcance ni de Usain Bolt, un jamaicano color Blatta orientalis que está considerado «el hombre más rápido del mundo».

USGS Bee Inventory and Monitoring Lab CC 2

Pero aunque logres cazarla y la pisotees con todas tus fuerzas, es posible que la cucaracha siga viva y esté haciéndose la muerta, tumbándose inmóvil boca arriba y soltando una sustancia que huele a carne putrefacta. Y ahí se quedará, toda tiesa, hasta que la dejes en paz o la tires a la basura, que para ella es como el paraíso terrenal.

Para asimilar la fortaleza de un blatodeo, nada mejor que decapitarlo y comprobar cómo su cuerpo aguanta varias semanas sin cabeza, vivito y coleando, pataleando y correteando a la deriva hasta morir de inanición. Por su parte, también la cabeza es capaz de vivir sin cuerpo, moviendo ojuelos y antenas durante días hasta quedarse sin fuerzas.

Menos grave es para ellas perder una pata, puesto que le volverá a salir más pronto que tarde; por eso resulta tan poco creíble El maleficio de la mariposa (1920), la obra de teatro de Lorca protagonizada por una cucaracha a la que le falta una pata.

Fumigar a las cucarachas con organoclorados, organos-fosforados, piretroides y otras sustancias es perder el tiempo, pues ellas son capaces de neutralizar casi cualquier sustancia microbiana o química que se les arroje. Al cabo de un tiempo desarrollan una respuesta protectora a la toxina que las hace inmunes a futuros ataques.

Al final, el veneno acaba siendo más perjudicial para el organismo humano que para el de los bichos, por más que la industria insecticida cambie de tóxico con frecuencia. Por si fuera poco, las cucarachas pueden soportar dosis de radiación quince veces superiores a las toleradas por los seres humanos.

Si estallara una bomba nuclear, la mayoría sobrevivirían y reinarían en el subsuelo, mientras que el aire libre se lo repartirían la Drosophila (bestia alada de color marrón amarillento, popularmente conocida como «mosca del vinagre») y la Habrobracon, avispa de hábitos parásitos y larguísimas antenas, que inyecta huevos en el cuerpo de otros bichos para que eclosionen allí y devoren a su huésped.

No resulta difícil, pues, imaginar un mundo futuro plagado de cucarachones, moscones y avispones mutantes pululando por ciudades en ruinas, picoteando nuestros cadáveres y los de otras malas bestias aniquiladas por la radiactividad, reproduciéndose como conejos y defecando a diestro y siniestro.

  • El excremento como arma de destrucción masiva

Si tomamos una lupa y examinamos una muestra de las numerosas heces de cucaracha que hay en cualquier hogar español, veremos unos ínfimos excrementos negruzcos que recuerdan al café molido o a la pimienta negra, si se trata de cucarachas pequeñas.

Si son gordas, encontraremos una especie de cilindritos oscuros. Y si se trata de cucarachas americanas, las deposiciones serán grises, alargadas y poliédricas.

Pero que las cagarrutas de las cucarachas sean insignificantes no significa que resulten inofensivas; entre otros males, provocan alergias, ataques de asma, poliomelitis o salmonelosis.

Al vivir en alcantarillas, desagües, conductos de ventilación, zócalos o vertederos, las cucarachas son también capaces de esparcir con sus patitas al menos treinta y tres tipos de bacterias, seis tipos de gusanos parásitos y siete clases de patógenos humanos.

La gran paradoja es que las terribles enfermedades que transmiten los blatodeos que habitan en ciudades se deben, sobre todo, a la porquería generada por el progreso humano. Una cucaracha de campo (Blaptica dubia) o criada en cautividad no es insalubre, sino todo lo contrario: en muchas culturas antiguas se usaban sus cenizas como antiparasitario, analgésico y digestivo.

Y aún en la actualidad se comercializa en algunos países el llamado Pulvis Tarakanae (polvo de cucaracha) como remedio para hematomas e hinchazones.

USGS Bee Inventory and Monitoring Lab CC 1

Además, las cucarachas sanas pueden comerse sin problema. Hasta la ONU ha recomendado, con no poco cinismo, el uso de blatodeos como alimento para luchar contra el hambre en el mundo.

En este sentido, el encargado del museo de entomología de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Bery Almendares, asegura que «estos insectos tienen entre un 40 y un 60 % más proteínas que la carne de res, son más fáciles de digerir y bastante más saludables que una hamburguesa».

El experto aconseja, no obstante, ingerir los bichos cuando están en estado inmaduro porque tienen más carne y carecen de alas. Cabría también aconsejar olvidarse de cierta leyenda urbana que asegura que un señor se comió una cucaracha hembra, esta puso huevos en su interior y las crías le devoraron las entrañas.

  • Unas mentes maravillosas

El cerebro de las cucarachas posee un millón de neuronas y una memoria a largo plazo que les permite orientarse en un laberinto y distinguir la derecha de la izquierda, cosa que no todos los humanos son capaces de hacer. Tocan las cosas y esquivan las trampas gracias a sus antenas finas, largas, flexibles, dotadas de pelillos sensoriales y receptores químicos.

Y miran con unos ojos compuestos por miles de lentes, que les permiten ver más de una cosa al mismo tiempo, si bien son incapaces de captar la luz roja. La artista japonesa Yoko Ono intentó (que no logró) plasmar la inabarcable mirada blatodea en su obra Odisea de una cucaracha (2007), que presentaba imágenes de la vida moderna desde el punto de vista de uno de estos insectos.

Sin ser tan asamblearias como las abejas o las hormigas, las cucarachas tienen gran facilidad para ponerse de acuerdo entre ellas y tomar decisiones de grupo, cosa que les será muy útil cuando les toque gobernar el planeta.

Tal vez en ese momento, comiencen a agruparse en bandos y enfrentarse por el poder, como ya imaginó el historietista underground Gilbert Shelton en su cómic La guerra de las cucarachas (1987). Armas no les van a faltar.

La Eurycotis floridiana, por ejemplo, te dispara a los ojos un dolorosísimo chorro formado por cuarenta sustancias apestosas e hipertóxicas si te acercas a menos de quince centímetros de ella.

Y las que no tengan armas químicas, quizás empleen carros de combate. De momento, ya existe un pequeño robot experimental de tres ruedas, desarrollado por el artista e investigador Garnet Hertz, que ha sido pilotado por una cucaracha silbadora de Madagascar.

Cuando la guerra de las cucarachas llegue a su fin, los blatodeos desarrollarán una civilización que, sin duda, será más justa y armoniosa que la occidental.

Florecerá una suerte de renacimiento cucarachil, que producirá numerosas obras de arte. Steven R. Kutcher, biólogo que pinta cuadros utilizando insectos vivos, ya ha demostrado que la pulsión creativa de la cucaracha puede ser muy superior a la humana, especialmente en el desarrollo de obras abstractas.

Total, que las cucarachas son listas como el hambre. Solo les falta hablar. Y aunque por ahora solo las de ficción han conseguido el don de la palabra (pienso en las blatodeas parlanchinas de películas como El almuerzo desnudo o El cuchitril de Joe) en realidad ya hay algunas especies que chillan y sisean. Démosles un poco de tiempo y montarán tertulias literarias.

  • Lubricidad y mutación

Como las personas, las cucarachas tienen complejas danzas y ritos de apareamiento para intercambiar feromonas y tirarse los tejos. Eso sí, a la hora de consumar, el macho cucaracha tiene más estilo y aguante que el varón humano. Su coito puede durar hasta una hora, durante la cual el macho extiende sus alas y la hembra se sube a su espalda para ser fecundada.

Al cabo de un mes escaso, la hembra expulsará por su abdomen unos cincuenta huevecillos, de los que brotarán un puñado de ninfas blanquecinas que, tras mudar su membrana por un pequeño caparazón, ya estarán listas para la vida moderna.

Si alguien está interesado en contemplar actos sexuales protagonizados por cucarachas, no tiene más que teclear cockroach sex en YouTube y podrá echar un ojo a unos cuantos. En ellos puede verse con meridiana claridad a dos especímenes pegados por sus genitales, crujiendo de placer, cosa que no les impide seguir correteando a gran velocidad para driblar peligros.

Pero hay que escarbar en webs de dudosa reputación para encontrar grabaciones de «cruces» entre seres humanos y cucarachas. www.heavy-r.com, por ejemplo, alberga vídeos pornográficos hechos por y para regocijo de insectófilos, bajo etiquetas como bug porn.

Uno de los más extremos es «Cockroachs Attack Penis», protagonizado por un señor que mete su pene en una botella llena de cucarachas. En descarnados primeros planos, vemos a los bichos pasearse lascivamente sobre el erecto miembro viril del individuo, succionándolo y acariciándolo hasta que este eyacula.

¿Qué lodos nos traerán estos polvos degenerados? En el mejor de los casos, la aparición de una nueva subespecie, un híbrido entre hombre y cucaracha que, a diferencia de los malogrados Gregorio Samsa y Seth Brundle, aprovecharía su mutación para trascender la condición humana. Quizá sea este aberrante pero necesario mestizaje el único futuro posible para nuestra especie.

Descender al subsuelo. Tener muchas patas. Ser duro y frío. Cubrir el mundo con negros caparazones, pronunciando entre siseos el viejo mantra nietzscheano: «¡Yo os conjuro, hermanos míos, permaneced fieles a la tierra y no creáis a quienes os hablan de esperanzas sobre-terrenales!

Son envenenadores, lo sepan o no. Son despreciadores de la vid, son moribundos y están, ellos también, envenenados, la tierra está cansada de ellos: ¡ojalá desaparezcan!».

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Hongos, una alternativa al plástico para fabricar envases biodegradables…


Hongos, una alternativa al plástico para fabricar envases biodegradables

The conversation(M.P.Martínez) — Los envases están presentes en nuestra vida cotidiana, desde la caja de cartón que transporta piezas en la industria automovilística hasta el vaso del yogur que nos hemos tomamos esta mañana. Los envases nos han acompañado en el pasado, nos acompañan en el presente y nos acompañarán en el futuro.

La actual preocupación por el medio ambiente y la sostenibilidad real, alejada de políticas de greenwashing, es cada vez mayor en la sociedad, y ha situado a los envases y su impacto medioambiental en una situación compleja.

Sin ir más lejos, la Comisión Europea adquirió en 2017 el compromiso de garantizar que en 2030 todos los envases de plásticos sean reciclables. Algo directamente ligado al reto de reducir las emisiones de carbono en un 55 % respecto a 1990.

Además, nuevas normativas apuestan por crear una economía circular para el 2050, influyendo directamente en los plásticos de un sólo uso y en la reducción de los químicos persistentes presentes en este material. Todo ello se encuentra alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

Bajo estas premisas, la industria y las empresas se esfuerzan por optimizar, reducir o adaptar sus envases en aras de ser más sostenibles.

– Los hongos como alternativa sostenible

En el 2021 se consumieron de media en Europa 189 kg de envases por persona. De ellos, los plásticos supusieron 25,91 kg por persona. Estas cifras van en aumento. Dentro de los plásticos, el poliestireno expandido (EPS) es ampliamente empleado en envases por sus buenas propiedades como aislante térmico, resistencia a impacto y ligereza. No obstante, su naturaleza derivada del petroleo limita enormemente su biodegradación, estimada entre 500 y 800 años.

Como una buena alternativa al uso de estos plásticos, nos encontramos con los micomateriales o micocompuestos. Estos son una combinación del micelio, una estructura de los hongos, con otras fuentes vegetales celulósicas de bajo coste como el serrín, la paja, el cáñamo y la fibra de coco.

El micelio está compuesto por una red de finos filamentos similares a las raíces, llamados hifas, que se extienden por el terreno. Es inerte, posee un crecimiento rápido y es regenerable. En medios celulósicos, el micelio permanece adherido al sustrato y es capaz de digerirlo. El resultado es un material sólido y natural. Su interés radica en tres ejes principales:

  • Es 100 % sostenible: es biodegradable en el medio e incluso capaz de nutrir otras especies vegetales.
  • Aprovecha los recursos naturales: posee un mínimo impacto medioambiental y emplea baja energía de extracción y fabricación.
  • Es muy versátil: se adapta a formas complejas y tamaños.
Micelio de la seta de ostra (Pleurotus ostreatus) cultivada en el laboratorio.

– Contribución a la economía circular

Los micocompuestos son ligeros (con densidades similares al poliestireno expandido), tienen una buena capacidad de absorción de impactos y buenas propiedades acústicas. Todo ello, les hace buenos candidatos para el sector del embalaje.

Además, debido a su buena compostabilidad, el uso de micocompuestos permite integrarlos tras su ciclo de vida en el medio vegetal, actuando como fertilizadores del terreno. Es decir, estamos ante un material de ciclo infinito que contribuye a la economía circular y a un sistema de upcycling o suprarreciclaje de productos.

No obstante, no todo es oro en este material. Su aspecto heterogéneo y vegetal, su textura aterciopelada y su acabado con una alta dependencia de las condiciones de fabricación hace que los usuarios tengan ciertas reticencias en usarlo. Por eso, un buen diseño de envase es fundamental para romper las barreras de acceso que posee y facilite la aceptación por parte de los mercados y las industria

– Micodiseño: cómo aumentar su aceptación

El diseño de producto posee como objetivo principal solucionar problemas y cubrir las necesidades que tienen las personas, proponiendo productos que sean funcionales, innovadores, comprensibles, accesibles y duraderos, pero también estéticos y atractivos.

La elección y aplicación de materiales es crucial en un buen producto. Pueden ser incluso claves en la estrategia para la innovación y redefinición de productos.

La inclusión de micomateriales en la industria debe abordar la percepción de los consumidores, encontrando un equilibrio entre lo novedoso y lo tradicional, para que su nueva estética pueda ser aceptada. Además, una comunicación efectiva es necesaria, incorporando un mensaje claro de utilidad del producto, beneficios y origen de los materiales.

Empresas como Ecovative, Mogu o Grown bio están abriendo camino en la incorporación del micelio en productos. Sus propuestas están centradas en productos que aprovechen al máximo las propiedades de los micomateriales a través de un diseño cuidado, honesto y cercano. Estas estrategias facilitan la percepción positiva de los micomateriales, acercándolos al usuario y, por tanto, facilitando a futuro su incorporación en la industria.

Unas manos con guantes azules sujetan un material blanco.
Micelio de hongos cultivados para fabricar diferentes productos. 

– Las claves para los envases basados en micelio

Los micocompuestos son una buena alternativa como sustitutos del plástico en el sector del embalaje. Aprovechando su ligereza y capacidad de absorción de impactos, se pueden crear nuevos sistemas de envase respetuosos con el medio ambiente con baja huella de carbono. Además, el uso de desechos agroindustriales (paja, cáñamo, fibra de coco…) en su fabricación favorece a otros sectores industriales y su economía.

Las barreras que puedan surgir en su implantación y uso pueden ser resueltas a través del diseño. Comprender las inquietudes de las personas es fundamental para proponer productos honestos con su naturaleza, que cubran a la vez las necesidades funcionales y emocionales de los usuarios.

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La felicidad también debe ejercitarse…


La felicidad también debe ejercitarse - The New York Times

The New York Times(J.Taitz) — Todos lo hemos experimentado. Ese impulso de retraernos y eludir experiencias que sabemos que vamos a disfrutar, incluso cuando lo que más necesitamos es justamente una inyección de ánimo. Nos saltamos la fiesta de cumpleaños. Cancelamos la comida. No parece que valga la pena. Y después, lo más probable es que nos sintamos peor que antes.

Entonces, ¿cómo encontrar la motivación para salir, especialmente cuando nos sentimos decaídos, estresados, cansados o solos? Una estrategia probada consiste en reforzar lo que los psicólogos denominan sensibilidad a la recompensa.

Nuestro impulso de buscar la felicidad es un músculo que podemos desarrollar. También lo es nuestra capacidad para disfrutar de las experiencias. Y casi todo el mundo puede aprender a incrementar su sensibilidad a la recompensa a través de entrenamientos para observar y saborear sus emociones positivas. Esto es cierto incluso para las personas con depresión y ansiedad a quienes les cuesta experimentar placer, una condición denominada anhedonia.

A todos nos cuesta sentir placer a veces. Hace poco llevé a mis hijos pequeños a la playa el fin de semana. Horas antes de nuestra escapada, me enteré de que una amiga había muerto. Entumecida por la noticia, no estaba de humor para pasar un buen rato, aunque quería hacer algo especial para mi familia.

Parte de mi trabajo como terapeuta consiste en enseñar a la gente a manejar sus emociones. Y como les digo a mis pacientes, es posible honrar las fuentes legítimas de dolor y aun así reconocer que los momentos luminosos mejoran nuestro bienestar.

Las estrategias respaldadas por la investigación que presento a continuación, y que utilizo en mi consulta, me ayudaron a aprovechar al máximo nuestro viaje.

Estos son los 5 pilares que sostienen la felicidad, según Harvard - Infobae

Al hablar del tratamiento de la salud mental, los médicos y terapeutas tienden a enfocarse en aliviar los síntomas negativos de sus pacientes. Quieren “quitar lo malo”, explicó Alicia Meuret, profesora de psicología de la Universidad Metodista del Sur.

Sin embargo, la mayoría de nosotros no solo necesitamos reducir el dolor, también necesitamos potenciar la alegría.

De hecho, mejorar las emociones positivas puede ser más prioritario para los pacientes que contener sus síntomas depresivos, y las investigaciones demuestran que los tratamientos basados en esta idea pueden ser eficaces.

Un estudio codirigido por Meuret en 2023 descubrió que cuando los adultos que sufrían depresión o ansiedad participaban en 15 semanas de psicoterapia enfocada en potenciar las emociones positivas, estos reportaban una mayor mejoría que un grupo cuya terapia se centraba en reducir las emociones negativas.

También se han observado beneficios en intervenciones más breves. En un estudio realizado en 2024 con 85 estudiantes, dirigido por Lucas LaFreniere, profesor adjunto de psicología en el Skidmore College, se dio a personas con ansiedad instrucciones periódicas a través del celular para planificar actividades placenteras, saborear momentos positivos y esperar acontecimientos positivos en el futuro. Al cabo de una semana, sus sentimientos de optimismo mejoraron significativamente.

Beneficios que desconocías del entrenamiento al aire libre - FEDA

Para aumentar tu sensibilidad a la recompensa, puedes probar un ejercicio basado en los planes de tratamiento de estos estudios. Conviértelo en una práctica diaria durante el tiempo que te resulte útil, pero comprométete a hacerlo al menos durante una semana.

Empieza por planificar una actividad al día que te haga feliz o te dé una sensación de logro. Así será menos probable que pospongas las experiencias positivas. Sé realista: puede ser algo tan pequeño como comer un bocadillo favorito, leer unas cuantas páginas de una novela o hablar por FaceTime con un amigo o amiga.

Después de disfrutar ese momento cotidiano, cierra los ojos y di en voz alta, en tiempo presente, dónde y cuándo experimentaste la mayor alegría. Fíjate en los detalles y las sensaciones físicas, como la brisa que te refresca el rostro mientras brilla el sol. Quizás todo esto suene cursi, pero no hay que pasar por alto los detalles, advirtió Meuret. La idea no es solo recordar cómo te sentiste, sino amplificarlo y revivirlo.

Comparte tus mejores momentos: piensa en los detalles que sueles mencionar cuando te preguntan por tu día o por un viaje reciente. Desahogarse puede ser tentador, pero transmitir lo que te ha hecho más feliz puede hacerte sentir mejor, contagiar esa felicidad a otra persona e incluso reforzar un vínculo, dijo Charlie Taylor, profesor asociado de psiquiatría de la Universidad de California en San Diego, quien investiga la sensibilidad a la recompensa social.

Encuentra el lado bueno de las cosas: Taylor dijo que, con la práctica, es posible darse cuenta de los aspectos positivos que esconden las cosas que a primera vista podríamos considerar negativas. Por ejemplo, si invitas a tus compañeros de trabajo a una reunión y solo llega una persona, podrías considerarlo un fracaso. Pero el lado positivo, explicó, es que tuviste la oportunidad de conocer mejor a esa persona.

Anticipa futuras victorias: si mirar el calendario te produce pavor, Meuret dijo, elige algún acontecimiento que se aproxime y piensa en el mejor resultado posible. Si estás cansado y quieres cancelarle al amigo con el que te quedaste de ver para hacer ejercicio, imagina una clase especialmente estimulante. Imagina cómo se sonríen de un extremo al otro de la habitación, orgullosos. El uso de imágenes puede fomentar la motivación y prepararte para experiencias más edificantes, explicó Meuret.

Qué es la felicidad? ¿Cómo se puede ser feliz?

También ten en cuenta que a veces es normal sentirse incómodo con los sentimientos placenteros, sobre todo si sufres depresión o ansiedad.

“Algunas personas pueden sentirse vulnerables cuando se permiten sentirse bien”, explicó LaFreniere. La preocupación puede hacernos sentir que estamos preparados para responder a las amenazas, pero al prepararnos constantemente para el desastre, señaló, nos perdemos la felicidad que tenemos ante nosotros en este momento.

Los psicólogos llaman “saborear” al proceso de identificar las emociones positivas y sumergirse en ellas.

“Cultivar el resplandor de las emociones positivas”, en palabras de LaFreniere, refuerza el recuerdo de estas e incrementa la motivación para buscarlas en el futuro. Saborear también ayuda a contrarrestar la tendencia, tan humana, a enfocarse y recordar los aspectos negativos de algo: alguien que llegó 15 minutos tarde, algo que desearías no haber dicho.

Aquí tienes otros ajustes sutiles pero poderosos que puedes hacer para alimentar una mentalidad positiva.

  • Amplía tu vocabulario de la alegría: a muchos de nosotros nos cuesta etiquetar nuestras emociones positivas más allá de “bien”, “bueno” o “genial”. Sin embargo, las investigaciones sugieren que encontrar más palabras para describir esos sentimientos puede validarlos e intensificarlos, explicó Meuret. Cuando reflexiones sobre cómo te ha hecho sentir algo, intenta ser preciso y utiliza palabras como “sereno”, “eufórico”, “jubiloso”, “encantado” o “inspirado”.
  • Comparte tus mejores momentos: piensa en los detalles que sueles mencionar cuando te preguntan por tu día o por un viaje reciente. Desahogarse puede ser tentador, pero transmitir lo que te ha hecho más feliz puede hacerte sentir mejor, contagiar esa felicidad a otra persona e incluso reforzar un vínculo, dijo Charlie Taylor, profesor asociado de psiquiatría de la Universidad de California en San Diego, quien investiga la sensibilidad a la recompensa social.
  • Encuentra el lado bueno de las cosas: Taylor dijo que, con la práctica, es posible darse cuenta de los aspectos positivos que esconden las cosas que a primera vista podríamos considerar negativas. Por ejemplo, si invitas a tus compañeros de trabajo a una reunión y solo llega una persona, podrías considerarlo un fracaso. Pero el lado positivo, explicó, es que tuviste la oportunidad de conocer mejor a esa persona.
  • Anticipa futuras victorias: si mirar el calendario te produce pavor, Meuret dijo, elige algún acontecimiento que se aproxime y piensa en el mejor resultado posible. Si estás cansado y quieres cancelarle al amigo con el que te quedaste de ver para hacer ejercicio, imagina una clase especialmente estimulante. Imagina cómo se sonríen de un extremo al otro de la habitación, orgullosos. El uso de imágenes puede fomentar la motivación y prepararte para experiencias más edificantes, explicó Meuret.

La felicidad y sus beneficios para la salud - MGC Mutua

También ten en cuenta que a veces es normal sentirse incómodo con los sentimientos placenteros, sobre todo si sufres depresión o ansiedad.

“Algunas personas pueden sentirse vulnerables cuando se permiten sentirse bien”, explicó LaFreniere. La preocupación puede hacernos sentir que estamos preparados para responder a las amenazas, pero al prepararnos constantemente para el desastre, señaló, nos perdemos la felicidad que tenemos ante nosotros en este momento.

En mi reciente viaje de fin de semana con mis hijos, permitirme divertirme fue un reto. Pero compartir unos malvaviscos tostados con chocolate y galleta junto al océano me dio un placer prolongado. Me aseguré de hacer una pausa y saborear los mejores momentos, como cuando unos floristas nos regalaron puñados de hortensias y rosas de un arco de boda que estaban desmontando junto a la playa. Sentí olas de tristeza durante el viaje, pensando en la amiga que había perdido, pero dejarme llevar por el amor y la levedad me ayudó a encontrar de nuevo el equilibrio.

“La verdad es”, dijo LaFreniere, “que a veces necesitamos comportarnos como personas felices si realmente queremos serlo”.

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Los extraños seres milenarios que viven en las profundidades de la Tierra (y qué dicen de la posible vida en Marte)…


Ilustración de bacterias
En las profundidades de nuestro planeta, se han encontrado organismos vivos como bacterias y arqueas.

BBC News Mundo(M.Marshall) — Para entender la vida que podría sobrevivir bajo la superficie de Marte, podemos remitirnos a algunos de los organismos que habitan a mayor profundidad y más antiguamente en nuestro planeta.

Marte no es sólo el planeta rojo: también es un planeta húmedo.

El 12 de agosto, investigadores estadounidenses informaron que existen pruebas de la existencia de una gran reserva de agua líquida a grandes profundidades bajo la corteza rocosa del planeta.

Los datos provienen de la nave Mars Insight Lander de la NASA, que registró más de 1.300 sismos en Marte a lo largo de cuatro años.

Un grupo de investigadores dirigido por Vashan Wright, geofísico del Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego, estudió las ondas sísmicas que captó el módulo de aterrizaje y llegó a la conclusión de que habían atravesado capas de roca húmeda.

Aunque la superficie de Marte es un desierto estéril, los datos de Wright sugieren que hay volúmenes considerables de agua encerrados en rocas a una profundidad de entre 11,5 y 20 km.

«Si están en lo cierto», dice Karen Lloyd, microbióloga del subsuelo de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, «esto cambia radicalmente las cosas».

El agua en el subsuelo de Marte abre la posibilidad de vida subterránea en Marte.

En las últimas décadas se ha revelado que existe una enorme biósfera oculta en las profundidades de la Tierra. Ahora parece que lo mismo podría ocurrir en Marte. La vida marciana, si existe, bien podría ser subterránea.

Ilustración del Rover Perseverance acercándose a Marte
Ilustración del Rover Perseverance acercándose a Marte.

– La biósfera profunda

Durante más de 30 años, los biólogos han acumulado evidencias de que la vida persiste en las profundidades de la Tierra. Los investigadores han perforado el fondo marino y los continentes, y han encontrado vida en sedimentos enterrados e incluso entre capas y cristales de roca sólida.

La mayoría de estos habitantes de la oscuridad son microorganismos unicelulares, concretamente bacterias y arqueas. Estos dos enormes grupos son las formas de vida más antiguas que se conocen en la Tierra: existen desde hace más de 3.000 millones de años, mucho antes que los animales y las plantas.

En los últimos 20 años también se ha descubierto que la biosfera profunda es muy diversa. «En realidad, hay muchos tipos diferentes de organismos que viven en el subsuelo», afirma Cara Magnabosco, geobióloga de la ETH de Zúrich, en Suiza.

Las bacterias se dividen en grandes grupos denominados filos: sólo se han identificado formalmente unas pocas docenas de estos grupos, de los 1.300 que se calcula que existen. «Casi todos estos filos se encuentran bajo tierra», explica Magnabosco.

Y no es que estén distribuidos uniformemente. Un metaanálisis de 2023 descubrió que la mayoría de los ecosistemas bajo tierra estaban dominados por dos filos, Pseudomonadota y Firmicutes. Otros tipos de bacterias eran mucho más raros, pero entre ellos había filos nunca antes vistos.

Debido a la oscuridad total, estos microbios no pueden obtener energía directamente de la luz solar, como hacen los organismos fotosintéticos de la superficie. «Lo que es realmente importante destacar es que no dependen, en términos generales, del Sol«, afirma Lloyd.

Tampoco reciben otros aportes, como nutrientes, desde arriba. Muchos de estos ecosistemas profundos están «completamente desconectados de la superficie», afirma Magnabosco.

En su lugar, estos ecosistemas se basan en la quimiosíntesis. Los microbios obtienen su energía mediante reacciones químicas en las que toman sustancias químicas de las rocas y el agua de su entorno. Por ejemplo, pueden utilizar gases como el metano o el sulfuro de hidrógeno como materia prima.

«En el subsuelo se producen muchísimas reacciones químicas», explica Lloyd. «Muchos de nosotros dedicamos mucho tiempo a encontrar nuevas reacciones que permiten la vida».

Los microbios quimiosintéticos pueden parecer extraños porque son escasos en las soleadas zonas superficiales donde pasamos nuestro tiempo y están confinados a las profundidades del mar y del subsuelo sólido. Pero son algunos de los tipos de organismos vivos más antiguos de la Tierra.

Algunas hipótesis sobre el origen de la vida suponen que la primera vida en la Tierra era quimiosintética.

Imagen del sismómetro del Insight en la superficie marciana
El sismómetro del módulo Insight de la Nasa registró datos que les permitieron a los científicos concluir que hay agua en las profundidades de Marte.

Aunque los microbios unicelulares dominan el subsuelo, hay también algunos animales poco comunes. Un estudio de 2011 identificó gusanos nematodos viviendo en el agua a 0,9-3,6 km de profundidad en minas sudafricanas. El agua parecía llevar allí al menos 3.000 años, lo que sugiere que la población de nematodos podría ser milenaria.

En 2015, un estudio de seguimiento halló platelmintos , gusanos segmentados, rotíferos y artrópodos en el agua contenida en una fisura a 1,4 km de profundidad: el agua llevaba allí unos 12.300 años. Los animales se alimentaban de una fina película de microbios en la superficie de la roca.

Para nosotros, el subsuelo profundo parece un lugar extremadamente difícil para vivir. En comparación con la superficie, las poblaciones microbianas son escasas, pero también hay mucha roca en la que vivir.

«Tenemos un número muy grande de células bajo nuestros pies», afirma Magnabosco. De hecho, según ella, cerca del 70% de todas las bacterias y arqueas de la Tierra se encuentran bajo tierra.

Aún no está claro hasta qué profundidad se extiende la biósfera. Se supone que la vida tiene un límite superior de temperatura, pero no sabemos exactamente cuál es. Nada puede vivir en la superficie de la lava fundida, pero algunos microbios pueden soportar un calor sorprendente: una arquea llamada Methanopyrus kandleri puede sobrevivir y reproducirse a 122°C.

Perforación en la Tierra
Estudios recientes han revelado que las profundidades de la Tierra son aptas para la vida de algunos organismos.

Si nos adentramos lo suficiente en el subsuelo, la presión también se convierte en un problema. El tipo de roca también es importante, porque afecta las reacciones químicas que pueden producirse y, por tanto, los tipos de microbios quimiosintéticos que pueden vivir allí.

«Pero no puedo dar una cifra [de hasta en qué profundidad existe vida] porque aún no hemos dado con ella. Simplemente, no hemos perforado a tanta profundidad», afirma Lloyd. El límite podría ser sorprendentemente profundo: un estudio de muestras de un volcán de lodo realizado en 2017 sugirió que podría existir vida 10 km por debajo del lecho marino.

Parte de esta vida se desarrolla con extrema lentitud. «Definitivamente hay grandes partes del subsuelo, principalmente debajo de nuestros océanos, donde realmente no sucede nada durante millones de años», dice Lloyd. Sin nuevos nutrientes que lleguen desde arriba, y sin forma de escapar, los microbios de estos lugares tienen muy poca comida.

«Eso significa que no tienen la energía necesaria para crear nuevas células», explica. En su lugar, ralentizan su metabolismo y se encuentran casi en estasis. «En realidad es bastante razonable que una sola célula pueda vivir miles de años o más».

Es este tipo de vida -dependiente de las reacciones químicas entre las rocas y el agua, y posiblemente con una tasa metabólica extremadamente lenta- la que podría plausiblemente encontrarse en las rocas ricas en agua de las profundidades bajo la superficie de Marte.

– ¿Microbios marcianos?

Hasta ahora no hay pruebas sólidas ni directas de la existencia de vida en Marte, a pesar de décadas de misiones no tripuladas al planeta rojo. La superficie es seca y fría, y ningún organismo vivo ha aparecido jamás en el plano de la cámara de un vehículo explorador.

Sin embargo, rasgos como los cañones sugieren que Marte tuvo agua en su superficie hace miles de millones de años. Es probable que parte de esa agua se perdiera en el espacio, pero el equipo de Wright llegó a la conclusión de que gran parte de ella se encuentra bajo la superficie del planeta.

Superficie de Marte
En Marte se han encontrado rastros de lagos en la superficie, aunque el agua restante se encuentra a gran profundidad.

«Sabemos que el agua es un requisito previo para la vida tal y como la conocemos», afirma Lloyd. Así que tal vez la superficie marciana solía ser habitable, y ahora sólo lo es el subsuelo.

Al igual que los lentos microbios que viven en las profundidades de los océanos de la Tierra, los microbios marcianos podrían aferrarse a la vida a pesar de la escasez de nutrientes. «El mismo tipo de procesos que ocurren en nuestro subsuelo pueden ocurrir en Marte», afirma Magnabosco.

La prueba más sugestiva de vida hasta la fecha son las columnas de metano en el aire marciano, que varían con las estaciones. En la Tierra, el metano suele ser producido por microorganismos, por lo que el gas podría ser un desecho de la vida subterránea. Sin embargo, Lloyd pide cautela. «Hay muchas razones no relacionadas con la vida por las que podría haber columnas de metano», afirma.

Además, hay muchos otros obstáculos para la vida en el subsuelo marciano. «La vida no sólo necesita agua», dice Lloyd. «Necesita energía y un lugar donde estar, es decir, necesita un hábitat». Aún no sabemos si los poros de la roca marciana son lo suficientemente grandes para los microbios. Asimismo, la composición química de las rocas profundas es crucial, ya que serían la fuente de energía química.

Para Magnabosco, «la mayor incógnita» sobre la vida en Marte «es si surgió o no». Como no sabemos cómo se formaron los primeros seres vivos a partir de material inanimado, no sabemos si las condiciones en Marte fueron alguna vez adecuadas para la aparición de la vida. «Si la vida pudo desarrollarse en Marte», afirma, «tiene muchas posibilidades de haber sobrevivido y estar aún hoy en Marte».

Ilustración de la nave espacial Insight, el primer módulo de aterrizaje robótico de la NASA dedicado a estudiar el interior profundo de Marte
Ilustración de la nave espacial Insight, el primer módulo de aterrizaje robótico de la NASA dedicado a estudiar el interior profundo de Marte

Si esta biosfera profunda marciana existe, ¿cómo podríamos encontrarla? La idea obvia es perforar Marte, pero tendríamos que perforar 10 km o más, una tarea pesada incluso en la Tierra. ¿Hacer eso en un planeta que carece de aire respirable o agua corriente? «Es mucho más difícil», afirma Magnabosco.

Sin embargo, debería ser posible obtener evidencias. La misión Mars Sample Return prevista por la Nasa traería rocas marcianas a la Tierra: esas muestras podrían contener rastros de vida.

«Perseguir el metano sería muy útil», afirma Lloyd. De momento, no sabemos de dónde procede el gas. «Si descubrimos que las cavidades de agua están asociadas a las columnas de metano», eso sugeriría que hay vida, afirma.

Por último, si realmente hay agua en movimiento en Marte, podríamos aprovecharla. En la Tierra, elementos como las fuentes termales traen agua del subsuelo a la superficie. «Marte tiene volcanes de lodo», dice Lloyd. «Hay lugares en Marte a los que se puede ir donde hay muestras del subsuelo profundo que han sido exhumadas y llevadas a la superficie».

Puede que pasen décadas antes de que obtengamos una respuesta definitiva. Esa respuesta podría ser frustrante: Marte es mucho menos activo tectónica e hidrológicamente que la Tierra, lo que sugiere que la vida es escasa o inexistente. «Podríamos estar buscando vida que lleva mucho tiempo sin estar viva», dice Lloyd.

En ese caso, todo lo que podríamos encontrar son pruebas fósiles, en lugar de organismos vivos. «En cualquier caso, se trata de vida en Marte», afirma.

Superficie de Marte
Se han detectado posibles volcanes de lodo en la superficie de Marte.

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Costco nos ha convencido de que necesitamos sus ofertas. ¿Cómo lo hizo?…


Costco nos ha convencido de que necesitamos sus ofertas. ¿Cómo lo hizo? -  The New York Times

The New York Times(B.R.Howe) — Cuando se inauguró en 1984, el Costco de West Dimond Boulevard, en Anchorage, no parecía el futuro de la alimentación.

El almacén, un cobertizo pretencioso de color del café rancio, contaba con el tipo de productos y ofertas que vuelven locos a los habitantes de Alaska: cantidades descomunales de alimentos básicos como la mantequilla de maní y la salsa de tomate, junto con productos locales favoritos como la salchicha de caribú.

El ambiente extremo del estado y la necesidad de viajar horas o incluso días para comprar comestibles lo convirtieron en un éxito desde el principio.

Hoy en día, el estacionamiento —lleno de camionetas todoterreno y sus llantas con tacos y casas móviles que más parecen fortalezas móviles— luce un poco extremo para una tienda de comestibles. El inventario también tiene algo de atrevido: trajes de supervivencia de neopreno, picadoras de carne y cajas fuertes para armas.

En el interior de la inmensa tienda, carritos de compras sobrecargados parecen conducirce solos por los pasillos. Uno lo empujaba Gabriella Pelesasa, una adolescente que estaba comprando, entre otras cosas, un par de cerdos enteros, de 20 kilos cada uno.

Mientras su hermana estaba sentada en el carrito comiendo un hot dog de Costco, Pelesasa se limitó a decir: “Tienen versiones más grandes de lo que queremos”.

Aunque el local de Anchorage, uno de los primeros de la tienda minorista, parecía una excepción para supervivencialistas, hoy demuestra lo visionario que fue Costco.

“En 2020, aproximadamente una cuarta parte de la población almacenaba alimentos no perecederos”, dijo Jennifer Mapes-Christ, de la empresa de estudios de mercado Packaged Facts. Hoy, más de la mitad lo hace. Mapes-Christ dijo que, si bien la pandemia fue un acelerador, la tendencia comenzó antes de eso, impulsada por la ansiedad sobre el cambio climático y la inestabilidad económica.

Un local de Costco en Anchorage. El tamaño promedio de una de sus tiendas es de 13.657 metros cuadrados.

En 2019, una cuarta parte de los consumidores de EE. UU. compraba en Costco. Hoy es casi un tercio. Costco es el tercer minorista más grande del mundo, solo detrás de Amazon y Walmart.

Pero el éxito de Costco va mucho más allá de brindar la posibilidad de almacenar cosas. La empresa ha hackeado la psique del consumidor estadounidense, apelando tanto al superego de las compras responsables (“¡Doce latas de atún por 18 dólares!”) como al ello de las compras inmediatas (“Me merezco esa pantalla plana de 98 pulgadas”).

Aparentemente, Costco es una tienda de descuento, un lugar donde ahorrar dinero y estirar el presupuesto, pero también es una experiencia de compra aspiracional, que alimenta el más estadounidense de los apetitos: el consumo ostentoso.

Pocas empresas ejercen mayor influencia sobre lo que comemos (o vestimos, o utilizamos como combustible para nuestros vehículos, o para nuestra higiene personal). Costco domina múltiples categorías de la oferta alimentaria: carne vacuna, aves de corral, productos ecológicos e incluso vino fino de Burdeos, del que vende más cantidad que ningún otro minorista del mundo.

Es el árbitro de la supervivencia de millones de productores, entre ellos más de un millón de cultivadores de cayú solo en África. (Costco vende la mitad de los cayús del mundo, también conocidos como nueces de la India o anacardos). Su marca propia, Kirkland, genera más ingresos que marcas tan importantes como Nike y Coca-Cola.

El almacén nº 10 de Anchorage, inaugurado en 1984

A pesar de su éxito, la empresa no es bien comprendida. Los altos cargos son reservados y herméticos. Y más allá de los informes trimestrales, Costco rara vez revela algo sobre su funcionamiento interno.

Pero para Charlie Munger, el multimillonario inversor y mano derecha de Warren Buffett en Berkshire Hathaway, su balance financiero habla por sí solo. En una de sus últimas entrevistas antes de morir el año pasado, fue directo: “Es una empresa tremendamente perfecta”.

Costco ha sido comparado a menudo con una secta, en parte porque una vez que los miembros —134 millones en todo el mundo— entran en su redil, rara vez lo abandonan.

De hecho, la devoción por la marca es tan ferviente que ha inspirado homenajes en las redes sociales, menciones de famosos en programas nocturnos con la esperanza de parecer cercanos e incluso un libro, The Joy of Costco.

En un momento en que los estadounidenses ven cada vez más a las grandes marcas como monopolios depredadores o legados torpes y desvencijados, Costco es venerada por sus altos salarios, su atento servicio al cliente y su “profundo compromiso con la integridad”, dijo Jeremy Smith, presidente de Launchpad, una incubadora de marcas alimentarias con sede en Oregón especializada en colocar productos en Costco.

Sea Costco una secta o no, su fundador espiritual fue un abogado nacido en el Bronx con ideales utópicos y una moral estricta.

En el primer año que estuvo abierto, el FedMart de Sol Price perdió 750.000 dólares. Cuando murió, a los 93 años, en 2009, Price tenía un patrimonio neto de 500 millones de dólares.

Sol Price, nacido en 1916, era hijo de trabajadores de la confección de Minsk y pertenecía a la generación de judíos desplazados y otros europeos que prosperaron en los pequeños comercios de Nueva York: delicatessen, tiendas de golosinas y casas de empeño de la Depresión y la posguerra. En la década de 1920, la familia se trasladó a San Diego, donde cursó la secundaria.

Tras estudiar Derecho en la Universidad del Sur de California, Price comenzó su carrera representando a tenderos y otros comerciantes.

Con el temperamento de un tendero que se obsesiona con sus clientes y se preocupa por el más mínimo detalle, en la década de 1950 Price empezó a convertir almacenes vacíos de San Diego en bazares solo para miembros donde, por una pequeña cuota, los compradores podían conseguir de todo, desde medias hasta cigarrillos, a precios de mayorista.

La clave del negocio, llamado FedMart, era sencilla: hacer que los socios renovaran su membresía año tras año.

En 2003, Price describió su filosofía a la revista Fortune como “¿Cómo vendemos cosas con el menor margen de beneficio?”. El objetivo primordial, dijo, era “verlo todo desde el punto de vista de si realmente estamos siendo honestos con el cliente”.

Price tenía un don para conectar con los compradores en una época de prosperidad y cambio social explosivos, pero, paradójicamente, una de sus reglas era no ganar demasiado dinero.

“Creció en una familia de socialistas. Era capitalista. Le gustaba ganar dinero, pero estaba a favor de los sindicatos, de los trabajadores y de los menos fuertes”, dijo David Schwartz, quien coescribió The Joy of Costco con su esposa, Susan. “Todo era cuestión de confianza. Prefería perder tu compra que tu confianza”.

La primera tienda Costco abrió en Seattle en 1983. Diez años después, el Price Club de Sol Price se fusionaría con Costco.

A través de una serie de fusiones a lo largo de los años, FedMart de Sol Price se convirtió en lo que conocemos como Costco en la década de 1990. La empresa, que ahora tiene su sede en Issaquah, en Washington, se ha mantenido fiel a la visión de Price. Sigue estando orientada a las relaciones, y los socios parecen satisfechos, ya que el 93 por ciento renueva su membresía.

El trimestre pasado, las cuotas de los socios sumaron 1120 millones de dólares, aproximadamente dos tercios de los 1680 millones de dólares de ingresos netos totales de Costco. La dependencia, en otras palabras, sigue siendo mutua.

A Wall Street también le gusta lo que hace Costco, especialmente el flujo de caja fiable que proviene de la afiliación. De vez en cuando, los accionistas se sienten desatendidos: en 2004, un analista de Deutsche Bank se quejó de que Costco era “excesivamente generoso” con las prestaciones de sus empleados, y dijo: “Las sociedades anónimas tienen que cuidar primero de los accionistas”. Pero pocos se quejan de los beneficios.

“Hice el cálculo una vez”, dijo Schwartz. “El precio de las acciones ha crecido un 17 por ciento anual desde su fundación”.

Seis mil cuatrocientos treinta y siete kilómetros al sur de Anchorage, en Sugar Land, Texas, nadie vuela en avioneta para ir de compras. Pero en este pantanoso suburbio de Houston, la vida orbita igualmente en torno a Costco.

Sugar Land, antigua prisión de la industria azucarera, se ha transformado en los últimos años en un complejo de comunidades planificadas. En junio, Costco abrió el almacén nº 882, el tercero de la zona, en un terreno de primera.

El día de la inauguración, la familia al-Abadi estaba en la entrada, seguida de una larga cola de socios que esperaban desde el amanecer, a pesar del calor agobiante.

Tras el paso del huracán Beryl, que dejó sin electricidad a más de dos millones de personas en el área de Houston, Bruce White compró artículos de primera necesidad en el Costco de la cercana Sugar Land, Texas

Shariah al-Abadi, quien iba con una lista de compras en mente (“mantequilla, aceite, lo esencial”) y la intención de ceñirse a ella, personificaba un tipo de miembro de Costco. Su hija adolescente, Fatima, representaba otro: estaba allí por la posibilidad de una sorpresa. Durante meses, a medida que el nuevo almacén surgía del lodo, también lo hacía la expectación de Fatima.

Tras una hora de compras en la nueva tienda, madre e hija se marcharon con un carrito que apenas podía con el botín del día, incluido un oso de peluche de casi dos metros de altura.

“Volveremos”, suspiró al-Abadi, quien dijo que iba a Costco “dos veces por semana. A veces más”.

Al igual que Anchorage, Sugar Land es el hogar de una población asiático-estadounidense en rápido crecimiento (en gran parte india y paquistaní-estadounidense en Sugar Land), a la que Costco está ansioso por servir, a pesar del desafío de operar a través de una nación de gustos y tradiciones locales salvajemente diferentes.

“Costco sabe lo que pasa en Texas porque tiene una oficina allí”, dijo Smith. “Es muy astuto. Es uno de los pocos minoristas que permite a una marca entrar en un solo edificio y probar sus productos”.

De este modo, Costco puede detectar tendencias y enviar información a Issaquah. “Es un ecosistema gigantesco”, dijo Smith, aunque también depende del capital humano: la experiencia de los jefes de almacén. Costco tiende a ascender a sus propios empleados, inculcando al personal la cultura idiosincrásica de la empresa durante décadas, si no durante toda su carrera.

Muchos de los mejores empleados de la empresa empezaron como empaquetadores o manipuladores de alimentos.

Esto limitó la expansión de Costco en el pasado. Durante muchos años, la empresa se negó a abrir nuevos almacenes al ritmo que quería Wall Street, debido a la preocupación de los directivos porque las instalaciones eran muy difíciles de operar.

Sin embargo, esa preocupación parece haber disminuido. Costco abre ahora unos 30 almacenes al año, cada vez más en el extranjero. Susan Schwartz dijo: “el crecimiento se está produciendo afuera”. “Actualmente tienen siete almacenes en China. Pero podrían tener 150”.

El este de Asia ha sido fértil para Costco, con aperturas este año en Japón (donde ya tiene 33 almacenes), Corea del Sur, Australia y China.

Esa experiencia ha dado sus frutos en casa. El conocimiento de las preferencias de compra de la comunidad taiwanesa y surcoreana se ha traducido en la disponibilidad en Estados Unidos de productos como el abulón estofado en salsa marrón, el pepino de mar rojo gigante y el tocino al estilo chino, y en la fidelidad a la marca por parte de los estadounidenses de origen asiático.

Yutack Kang, creador de contenidos de Milpitas, California, con 463.000 seguidores en TikTok, publica con frecuencia sobre “alimentos en Costco que te da miedo probar”. Uno de los más recientes: la pulpa congelada de durián producida por Lucky Taro, un importador con sede en Los Ángeles.

“La selección de comida asiática es magnífica”, escribió Kang en un correo electrónico.

En general, los estadounidenses no confían en las empresas. Pero cuando se les pregunta en qué empresas confían, siempre sitúan a Costco entre las primeras.

“Venden lo mismo que todo el mundo”, dijo Smith. “No es que los productos sean mágicos. Pero han creado una cultura”.

Sol Price quería que los socios de Costco se sintieran respetados e inteligentes. La empresa sigue siendo conocida por su política de devolución sin preguntas, sus productos de alta calidad y su alegre servicio de atención al cliente. Los empleados están mucho mejor pagados (una media de 26 dólares por hora) que sus homólogos de los grandes minoristas (una media de 17 dólares por hora).

Eso ayuda a crear “un equipo estable, motivado y capaz”, dijo Zeynep Ton, profesora de la MIT Sloan School of Management.

Quizá lo más importante sea la reputación de Costco de ofrecer precios bajos.

Costco vende unos 200 millones de hot dogs al año, más que todos los estadios de béisbol de las Grandes Ligas juntos.

En el caso de los productos Kirkland, por ejemplo, Ton dijo que “no suben los precios más de un 14 o 15 por ciento”. Esto incluye el producto estrella de Costco, el popular combo de hot dog y gaseosa a 1,50 dólares, que ha costado lo mismo desde 1985.

No se sabe públicamente si la empresa gana dinero con los 200 millones de hot dogs que vende al año, pero el precio se considera en general un marketing brillante.

Otra forma menos obvia de Costco para mantener la fe de sus socios es no vender espacio en las estanterías. “Muchos minoristas piden a los proveedores que paguen por un puesto en una tienda”, dijo Mark Stovin, un antiguo ejecutivo de Costco que ahora trabaja para OSMG, un importante corredor de alimentos. “Costco nunca haría eso”.

Stovin dijo que Costco también hace algo que casi ninguno de sus competidores hace: contenerse en la minería de datos de los clientes. “Tienen un número para cada miembro, que podría ser rastreable, localizable, y que sin duda podrían bucear en eso”, dijo Stovin. “Pero no lo han hecho”.

Parece que la empresa se está soltando un poco: Costco anunció recientemente que se uniría a empresas con reputaciones menos favorables en los ojos de los consumidores, como Uber, para poner en marcha una red de medios de comunicación de minoristas, sirviendo anuncios a los miembros en función de sus historiales de compra. (La empresa se negó a decir en qué plataformas podrían aparecer esos anuncios. En otro cambio, ese esfuerzo será dirigido por una persona ajena a la empresa, un veterano vendedor de Walmart).

Costco sigue siendo reacia a adoptar innovaciones tecnológicas —fue una de las últimas en llegar al comercio electrónico, por ejemplo—, lo que puede atribuirse al espíritu de Price, quien ordenó a los directivos que se alejaran de sus computadoras.

“Si eres un alto directivo, tu trabajo consiste en interactuar con los socios”, dijo Schwartz. “Esperan que los directivos estén en la planta todo el tiempo”.

Esa ética llega hasta la cima.

En la inauguración de Sugar Land, se pudo ver a Ron Vachris, quien en enero se convirtió en director ejecutivo de Costco, el tercero en los 42 años de historia de la empresa, charlando con el personal de planta e inspeccionando la tilapia congelada. Cientos de empleados de Costco, a quienes se conoce por su exuberante lealtad, habían venido desde lugares tan lejanos como Baton Rouge, Lausana, para celebrarlo y estrechar la mano de su nuevo jefe.

Un comprador promedio de Costco gasta de 100 a 150 dólares por visita.

Vachris, que empezó como operador de montacargas en 1982, saludó cordialmente a empleados y clientes, aparentemente dispuesto a pasar el rato con ellos toda la mañana. Sin embargo, cuando se le acercó un periodista, entregó su tarjeta de visita y adoptó una cadencia corporativa. (“Texas ha sido un gran estado para nosotros. Estamos encantados de tener otro edificio aquí”). Las siguientes solicitudes de entrevista fueron rechazadas.

Los directivos de Costco son conocidos por evitar a la prensa, lo que contribuye a la mística de la empresa. “Tienen una disciplina increíble”, dijo Ton. “Si entras en LinkedIn, no encontrarás mucha información sobre sus ejecutivos”. Y la empresa no tiene oficina de relaciones públicas con los medios.

Debido al secretismo de Costco, juzgar si la empresa está a la altura de los estándares que profesa puede ser todo un reto.

“Sería interesante saber más sobre cómo utilizan sus datos”, dijo Raghu Iyengar, profesor de marketing de la Wharton School.

Como no se sabe casi nada públicamente sobre el funcionamiento interno de Costco, dijo, ni siquiera se puede verificar su excelente reputación de precios bajos. Para determinar si los precios de Costco son en realidad “la venta de productos con el menor margen de beneficio”, la empresa tendría que ser menos reservada.

Situado entre un club de striptease en desuso, el paseo marítimo industrial de Brooklyn y una autopista elevada, estridente y llena de lodo, el almacén nº 318 de Costco tiene poca chispa, pero bulle de energía frenética. El local de Sunset Park parece haber reservado espacio en las estanterías para todos los grupos de inmigrantes de Brooklyn. Más allá de eso, sin embargo, esto podría ser un Costco en cualquier lugar. Eso beneficia a Costco.

Una forma en que la empresa acaricia los superegos impulsados por el valor de sus miembros es simplemente con la presentación de sus almacenes. Con el cableado a la vista, luz solar mínima y ni una lista de reproducción de Spotify, los almacenes son, bueno, almacenes, con iluminación fluorescente y mala acústica, diseñados para construirse deprisa. (El edificio de 1,4 hectáreas de Sugar Land, por ejemplo, solo tardó cuatro meses en montarse).

Esa exhibición sin florituras transmite una tranquilizadora señal de intenciones inofensivas: no intentamos seducirte. Lo cual no deja de ser una forma de seducción.

“El cliente entra por la puerta e inmediatamente percibe el valor”, dijo Paco Underhill, autor de Por qué compramos: la ciencia del shopping. “La percepción de valor significa que, cuando alguien entra, las compras discrecionales adquieren un cariz distinto del que podrían tener en Kroger, Target o Macy’s. La gente dice: ‘Nunca se me ocurriría comprar eso. Pero si lo hiciera, este es el lugar donde comprarlo’”.

Aun con toda su piedad, lo último que quiere Costco es que los compradores se ciñan a un presupuesto. Al contrario, quiere que vuelvan al estacionamiento haciendo equilibrios con un montón de productos tambaleantes que no tenían intención de comprar: una estrategia conocida como “el efecto Costco”.

“Han oído la frase”, dijo Vachris en una llamada de ganancias en mayo. “La gente entra para gastarse 100 dólares y sale con 300”.

Algunos locales de Costco se han vuelto tan populares que la empresa ha construido otros almacenes cercanos para aliviar las aglomeraciones.

“Hemos creado un ambiente de búsqueda del tesoro”, dijo Jim Sinegal, el anterior director ejecutivo de Costco, en un discurso ante estudiantes de negocios de la Universidad Estatal de San Diego en 2017. “Intentamos crear una sensación de urgencia, de que si ves el producto ahí, es mejor que lo compres, porque lo más probable es que no esté la próxima vez”.

En los últimos años, las ofertas de búsqueda del tesoro han incluido bolsos de hombro Burberry (1000 dólares) y botellas de vino Romanée-Conti (un paquete de cuatro por 40,000 dólares). El año pasado, el minorista empezó incluso a ofrecer lingotes de oro de una onza por unos 2000 dólares, que suelen agotarse en cuestión de horas. (Se calcula que Costco vende unos 200 millones de dólares en oro al mes).

Y este círculo fabricado de deseo y arrepentimiento funciona.

“Me encanta Costco”, dijo Erica Rualo, estratega de contenidos de Chase Bank, quien ha comprado en la tienda de Sunset Park. “Pero odio la sensación de ‘ojalá hubiera comprado eso’, porque ahora ya no está. O ‘debería haber comprado más de eso’”.

En sentido estricto, Costco aún puede responder a la pregunta de Sol Price “¿Es realmente honesta con el cliente?” con un “Sí”. Pero a estas alturas puede que el espíritu de su mandato original se haya perdido.

Sería difícil argumentar que los compradores de Costco no saben dónde se meten. Al fin y al cabo, tienen que transportar hasta el coche el carrito con el árbol artificial de dos metros, el panel solar, el ataúd de acero para mascotas y la provisión para tres meses de minicremas belgas.

“La idea es que no sientas que son tentaciones”, dijo Ayelet Fishbach, psicóloga del comportamiento de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago. “Sino que te estás llevando una gran oferta”.

Pero añade: “La pregunta es: ¿realmente la necesitas? Probablemente no”.

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Los hombres también tienen reloj biológico…


Adiós a un mito: los hombres también tienen 'reloj biológico'. Así influye  su edad para ser padres | El Correo

The conversation(K.Hammarberg) — Se habla mucho del reloj biológico de la mujer y de cómo la edad afecta a las posibilidades de embarazo. Pero ¿qué pasa con los hombres?

Una nueva investigación muestra que la fertilidad masculina también se ve afectada por la edad. Cuando los padres tienen más de 50 años, aumenta el riesgo de complicaciones en el embarazo.

El estudio se basa en datos de más de 46 millones de nacimientos en Estados Unidos entre 2011 y 2022, a partir de los cuales los autores compararon a padres de 30 años con padres de 50 años.

Pese a que tuvieron en cuenta la edad de la madre y otros factores que afectan a la gestación, los investigadores detectaron que cada aumento de diez años en la edad paterna se relacionaba con un incremento de las complicaciones durante el embarazo.

Asimismo, descubrieron que, en comparación con las parejas en las que el padre tenía entre 30 y 39 años, en aquellas en las que el padre superaba los 50 años aumentaba en un 16 % el riesgo de parto prematuro, en un 14 % el riesgo de bajo peso al nacer y en un 13 % el riesgo de diabetes gestacional.

Los padres de más edad también tenían el doble de probabilidades que sus homólogos más jóvenes de haber utilizado tecnología de reproducción asistida, incluida la fecundación in vitro (FIV), para concebir.

– Los padres envejecen

El estudio estadounidense calculó que la edad media de los padres aumentó de 30,8 años en 2011 a 32,1 en 2022. En ese mismo periodo, la proporción de hombres de 50 años o más que tuvieron descendencia aumentó del 1,1 % al 1,3 %.

La tendencia se repite en Europa. En Alemania, por ejemplo, los padres han envejecido hasta alcanzar una edad media de 34,6 años cuando nace su primer hijo. En Holanda, la media actual es de 32,8 años, y en Francia supera los 33 años.

Los hombres también tienen reloj biológico - inatal - El embarazo semana a  semana

– Cómo afecta la edad del padre a la probabilidad de quedarse embarazada

Como sabemos por lo que nos cuentan los medios de comunicación sobre padres famosos, los hombres producen esperma desde la pubertad y durante toda su vida, y pueden engendrar hijos hasta una edad bastante avanzada.

Sin embargo, estas historias no hacen referencia a que la calidad del esperma disminuye notablemente a partir de los 40 años. Las parejas femeninas de hombres mayores tardan más en quedarse embarazadas que las que tienen parejas más jóvenes.

Un estudio sobre el efecto de la edad masculina en el tiempo que transcurre hasta el embarazo mostró que las mujeres con parejas masculinas de 45 años o más tenían casi cinco veces más probabilidades de tardar más de un año en concebir que aquellas con parejas de 25 años o menos. Más de tres cuartas partes (76,8 %) de los hombres menores de 25 años dejaron embarazada a su pareja en un plazo de seis meses, frente a algo más de la mitad (52,9 %) de los hombres mayores de 45 años.

Los datos agrupados de diez estudios mostraron que las parejas de hombres de edad avanzada también tienen más probabilidades de sufrir un aborto espontáneo. En comparación con las parejas en las que el varón tenía entre 25 y 29 años, la edad paterna superior a 45 años aumentaba el riesgo de aborto espontáneo en un 43 %.

– Los hombres mayores tienen más probabilidades de necesitar FIV

Los resultados de la tecnología de reproducción asistida, como la FIV, también se ven influidos por la edad de la pareja masculina.

Una revisión de estudios en parejas que utilizaban tecnologías de reproducción asistida descubrió que la edad paterna inferior a 40 años reducía el riesgo de aborto espontáneo en aproximadamente un 25 % en comparación con las parejas con hombres que ya habían cumplido los cuarenta.

Si el varón era menor de 40 años también se duplicaba la probabilidad de un nacido vivo por ciclo de tratamiento. Con un varón mayor de 40, el 17,6 % de los ciclos de tratamiento dieron lugar a un nacido vivo, frente al 28,4 % cuando el hombre no había cumplido los 40.

– ¿Cómo afecta la edad masculina a la salud de los hijos?

Los hombres también tienen reloj biológico

Como resultado de los cambios relacionados con la edad en el ADN del esperma, los hijos de padres mayores tienen un mayor riesgo de padecer una serie de afecciones: autismo, esquizofrenia, trastornos bipolares y leucemia.

Además, una reciente revisión científica concluyó que los hijos de padres mayores presentan mayores tasas de enfermedades psiquiátricas y alteraciones del comportamiento.

Pero aunque el aumento del riesgo de resultados adversos para la salud ligado a una mayor edad paterna es real, la magnitud del efecto es moderada.

Es importante recordar que el aumento de un riesgo muy pequeño sigue siendo un riesgo pequeño, y que la mayoría de los hijos de padres mayores nacen sanos y se desarrollan bien.

– Mejorar la salud puede mejorar la fertilidad

Además de los efectos de la edad, algunas enfermedades crónicas que afectan a la fertilidad y a los resultados reproductivos son más frecuentes a medida que los hombres envejecen. Entre ellas se incluyen la obesidad y la diabetes, que afectan a la calidad del esperma al reducir los niveles de testosterona.

Aunque no podemos cambiar nuestra edad, sí podemos abordar algunos factores del estilo de vida que aumentan el riesgo de complicaciones en el embarazo y reducen la fertilidad. Concretamente, conviene evitar tanto fumar como el consumo recreativo de drogas, el consumo de esteroides anabolizantes y el abuso del alcohol.

– El desconocimiento es una lacra

Los datos indican que los hombres desean tener descendencia tanto como las mujeres. Y la mayoría de los varones quiere ser padre de al menos dos hijos.

Sin embargo, la mayoría de los hombres desconocen las limitaciones de la fertilidad femenina y masculina y sobrestiman la posibilidad de “quedarse embarazados”, con y sin tecnologías de reproducción asistida.

Necesitamos una mejor educación pública, empezando en la escuela, para mejorar la concienciación sobre el impacto de la edad masculina y femenina en los resultados reproductivos. De este modo ayudaremos a las nuevas generaciones a tener bebés sanos.

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Los niños invisibles: sol de noche…


Cualquier día (Nocturno). Trinidad Ballester

JotDown(B.Ortín) — Corre el año 1940. En la ciudad de Valencia el hambre de la posguerra arrecia y las cartillas de racionamiento actúan con rigor. María José tiene siete años, su hermana Carmina tres. Y aún falta un año para que nazca Ana, la hermana pequeña.

Su madre les ha puesto a las niñas una rebanada de pan para comer con una mezcla invisible dentro. María José, la mayor, ve el pan y le dice:

Mamá ¿Puedes darme un poco más de pan? es que siempre me quedo con hambre.
—Vale hija. Te doy tu ración de pan de todo el día y nos acostamos a dormir ¿quieres?
—¡Sí mamá, vale!

Al acostarse, la niña ve un sol radiante por la ventana y le dice a su madre:

Pero mamá ¡si aún hay sol!
—Sí, hija, pero es sol de noche.

El intento de convencer a alguien, en especial a los niños, de que lo que se percibe no es la realidad, ha sido un recurso permanente y útil para la búsqueda de la docilidad. Aunque sea con buena intención, como en el caso de esta historia, se trata del rapto de la propia percepción que cede ante la prevalencia de las fuentes exteriores siempre más acreditadas.

Cualquiera podemos recordar la escena en la que un niño expone su pensamiento ante un adulto y este le pregunta: «¿Y eso se te ha ocurrido a ti solito?». La mera pregunta desliza la sospecha de que si esa idea es de su propia cosecha, no es muy valiosa. Lo más imponente será siempre la versión oficial.

Las raíces de este mecanismo, profundas y arcaicas se pueden apreciar desde la aparición de las religiones monoteístas.

El viejo panteísmo depositaba la divinidad en toda persona y forma de vida, era partidario de las múltiples manifestaciones de la naturaleza.

El monoteísmo supuso una operación política de magnitudes colosales. Consistió en externalizar los dioses despojando a las personas de su parte divina y unificándolas en una deidad exterior. Redujo las múltiples versiones de la realidad a una sola y con ello se aumentó la capacidad de conseguir mayor gobernabilidad social.

La atención realiza permanentemente una travesía que se mueve hacia el exterior para buscar las evidencias del mundo en forma de imágenes, sonidos y sensaciones. Y después hacia el interior para contrastar lo percibido con las referencias previas que tenemos del mundo. Este contraste fluido entre atención exteroceptiva y propioceptiva es lo que fragua el aprendizaje.

Los niños invisibles”: ¿que harías para no ser visto? | Señal Colombia

Lo dicho describe la pugna entre objetividad (exterior) y subjetividad (interior). Mientras lo subjetivo es cambiante e impredecible, lo objetivo tiende a la normatividad. Cuando el individuo cede su conciencia interna al exterior pierde su centro y los discursos homologados cobran fuerza. Históricamente,  esto ha dado paso a los grandes procesos de normalización. Esto es, abandonar lo instintivo para satisfacer a lo normativo.

Las necesidades del ámbito sistémico tienden a parametrar las múltiples subjetividades. Las campañas contra la sexualidad libre, por ejemplo, coincidieron con la exigencia de homologar las costumbres de la población para que acudieran a trabajar en la producción seriada de las fábricas.

El objetivo era que madrugaran y acudieran a los puestos de trabajo en horarios regulares y adecuados para las necesidades del maquinismo, en lugar de permitirles que se dedicasen a una vida diletante y gozosa centrada en los placeres.

Actualmente asistimos a un fuerte predominio de la atención externa, incluso a una sustitución de la experiencia interna por la avasallante versión exterior de la realidad. El ser humano ha sido desalojado de sí mismo, ha perdido la costumbre de estar en contacto con su propia percepción, llegando al extremo de experimentar su propio deseo como el enemigo.

De este modo, instala el miedo como la emoción esencial de su existencia. Y eso sucede cuando la persona desconfía de sí misma, niega lo que siente y espera que algún mensajero o autoridad externa le diga lo que debe hacer y le saque de su desconcierto.

En consecuencia, más importante que la libertad de expresión es la libertad de pensamiento. Es evidente que si la libertad de expresión se promueve en un caldo de pensamiento único, solo lograremos la multiplicación de opiniones superficiales, casi siempre enfrentadas, poco críticas y homologadas.

El ser humano construye el estrés cuando frente al infortunio reacciona desde fuera de sí mismo, desamparado de sus propios recursos. Cuando cede el centro de su ser ante una pretendida objetividad normativa. El peor efecto de la adversidad estriba en vivirla con miedo.

Sin embargo, la vía para la construcción del problema es la misma que la de la solución. El arte tiene esa función para nuestro sistema perceptivo. Admiramos las obras artísticas porque nos muestran otra percepción de la realidad, otro modo de ver, escuchar o sentir el mundo. Una vía que, paradójicamente, conecta con algo genuino en nosotros mismos.

La contemplación de pinturas, la audición de música, la admiración de la danza nos fascina porque nos capacita para percibir el exterior desde otra terraza existencial que nos ayuda a imaginar otro mundo más tolerable y satisfactorio. Pero sobre todo, la satisfacción reside en que la propuesta del artista conecta con nuestra intuición más propia acerca de cómo debe ser la vida.

Por eso, en ocasiones escuchamos canciones que nos agradan tanto que nos inducen a pensar que es como si las hubiéramos compuesto nosotros mismos. Se trata de una implicación operativa del concepto del inconsciente colectivo.

En síntesis, cuando se trata de procesos de ayuda a las personas, los  orientadores (como la atención psicoterapéutica, la asistencia educativa, el asesoramiento filosófico, el coaching y todo tipo de consultoría personal), más que atender a la objetividad habrían de ayudar al sujeto a expresar y experimentar una versión de la realidad propia que le dé más vitalidad. Más que educar o adiestrar es mejor ayudarle a encontrar su punto fuerte y apoyarle para que siga su propia deriva personal.

La mente fabula

hace de las horas

sustancia elástica

Cuando la realidad

tozuda

cede a la fábula,

duerme la angustia.

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En qué se equivoca (y en qué acierta) ‘Romper el círculo’ sobre el maltrato doméstico…


The New York Times(A.Aguiar) — Una persona que intenta escapar de una relación abusiva necesita, en promedio, siete intentos para salir realmente. Lily Bloom, la protagonista del nuevo drama Romper el círculo, solo necesita uno.

En la adaptación de la novela superventas deColleen Hoover, Bloom (Blake Lively) es una mujer joven que creció viendo cómo su padre golpeaba repetidamente a su madre y que ve cómo su propio matrimonio con el aparentemente perfecto neurocirujano Ryle Kincaid (Justin Baldoni, también director de la película) se deteriora hasta convertirse en uno donde hay maltrato físico y emocional. Cuando Bloom se entera de que está embarazada de Kincaid después de una noche violenta, decide marcharse.

Los profesionales que asesoran a sobrevivientes de violencia doméstica o trabajan en temas relacionados dicen que Romper el círculo es una descripción demasiado simplista de lo que supone estar y salir de una relación abusiva. Pero saber si se trata de una posible herramienta de defensa o de una visión inalcanzable de cómo escapar de los malos tratos depende de a quién le preguntes.

“Creo que es muy probable que la gente vea la película y se vea reflejada en Lily“dijo Pamela Jacobs, directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro National Resource Center on Domestic Violence. Dijo que, aunque Romper el círculo tenía problemas, le sorprendió lo bien que mostraba los malos tratos en general.

La gran inexactitud para los profesionales es la facilidad con que Bloom se va una vez que se da cuenta de que está siendo maltratada. En la vida real, probablemente se habría enfrentado a actos de acoso, hostigamiento y otras tácticas de presión, incluida la violencia.

En Romper el círculo, Bloom y su esposo se separan pacíficamente tras una única conversación. Jacobs dijo que la salida de Bloom fue irrealmente tranquila gracias a su independencia económica (es propietaria de una florería) y al apoyo inquebrantable de la comunidad, incluido el de su mejor amiga, quien también es hermana de Kincaid.

“Solo espero que los sobrevivientes que vean esta película no se comparen demasiado con la historia de Lily, porque ella pudo escapar mucho más fácilmente de lo que la gente suele hacerlo”, dijo Jacobs.

Andrea Wainer, trabajadora social clínica y terapeuta de Nueva York, quien trabaja con sobrevivientes de abuso doméstico, dijo que el mensaje de la película podría ser peligroso, ya que no explica la planificación cuidadosa que se necesita para salir de manera segura.

“Salir es toda una batalla”, dijo. “Si las personas se dan cuenta de que están en una relación abusiva y después de ver esta película se atreven a irse, algunas acabarán asesinadas. Muchas acabarán sin sus hijos. Muchas acabarán sin hogar y deprimidas, y la mayoría sufrirán TEPT”, dijo, refiriéndose al trastorno de estrés postraumático.

Wainer, sobreviviente de la violencia doméstica, dijo que varios aspectos de la película son falsos: Bloom no se ve envuelta en una batalla por la custodia, no se enfrenta a problemas económicos después de depender de su agresor, y no experimenta ningún trastorno laboral, aislamiento social u otras duras realidades de la huida.

Los expertos dijeron que una cosa en la que la película acierta es en el romance al principio de la relación. Casi tan pronto como ve a Bloom, Kincaid se lanza a una ofensiva de encanto, una táctica conocida como “bombardeo de amor”, y la rodea de flores y peticiones insistentes.

Su comportamiento controlador continúa una vez que están en una relación. Cuando la hiere, también la convence de que solo han sido una serie de accidentes, y ella termina consolándolo. Jacobs elogió la atención prestada al maltrato psicológico y a una dinámica en la que las víctimas malinterpretan comportamientos como los celos y la posesividad como románticos.

Pero los expertos también han criticado la mercadotecnia de la película. Gran parte del debate sobre Romper el círculo se ha centrado en la gira de prensa, en parte debido a la disonancia entre la alegre y floral promoción de la película y su oscura historia.

Maddie Spear, terapeuta de Raleigh en Carolina del Norte, graba videos en internet bajo el pseudónimo @Therapy_Thoughts. Dijo que le sorprendió lo bien que la película mostraba algunos aspectos del abuso, pero por eso la decepcionó aún más su mercadeo. En particular, no estuvo de acuerdo con una entrevista en la que Lively hizo hincapié en que Bloom era más que una víctima de maltrato.

“Aunque es una perspectiva muy esperanzadora, quienes son sobrevivientes de traumas, y especialmente de violencia de pareja y violencia doméstica, saben que no es una parte que puedan apagar y de la que puedan deshacerse”, dijo Spear, que trabaja con adultos jóvenes y ha tratado a muchas personas que han sufrido abusos en sus primeras relaciones.

Jacobs y Spear expresaron su esperanza de que, a pesar de sus inexactitudes, la película pueda ayudar a los espectadores a tener el valor de pensar en abandonar una relación abusiva.

La película ha recaudado más de 180 millones de dólares en la taquilla mundial, pero es difícil saber si ha ayudado a los espectadores. Una portavoz de la Línea Nacional contra la Violencia Doméstica dijo que no se había producido un aumento de las llamadas relacionadas con la película, pero que se había registrado un incremento del 10 por ciento en el tráfico del sitio web desde su estreno el 9 de agosto.

La productora de la película, Wayfarer Studios, de Baldoni, se asoció con la Fundación No More, dedicada a campañas de concienciación sobre la violencia doméstica, para asesorar sobre algunos aspectos de la representación y desarrollar recursos que los espectadores pueden consultar en los créditos.

En comparación con el mismo periodo de julio, dijo un portavoz, la organización ha experimentado un aumento del 800 por ciento en las visitas a su sitio web, el triple del tráfico habitual a su directorio de servicios de apoyo en Estados Unidos, así como un incremento del 525 por ciento en los recursos descargados.

La plataforma del grupo No más silencio, que invita a sobrevivientes y víctimas de abusos domésticos a compartir sus historias de forma segura y anónima, también ha experimentado un salto a más de 40 publicaciones semanales desde unas pocas desde que se estrenó Romper el círculo.

“Sabía que esta película lo cambiaría todo para mí, y así ha sido”, dice un mensaje reciente de una persona anónima. “Por fin lo dejé y, por duro que fuera, fue lo mejor para mí y para mi futuro. Creo que solo tienes una vida, ¿por qué iba a desperdiciarla con alguien así?”.

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Esto es lo que los terapeutas sexuales desean que sepas…


The New York Times(C.Pearsons) — Parejas preocupadas por sus libidos “incompatibles”. Personas que luchan por alcanzar el orgasmo. Amantes que se preguntan si tienen una cantidad “normal” de sexo.

Los terapeutas, educadores e investigadores sexuales tienden a ver estos problemas una y otra vez.

Así que nuestra sección Well se puso en contacto con varios de ellos para preguntarles: ¿Qué les gustaría que más gente supiera sobre el sexo y la intimidad?

Esto es lo que dijeron los expertos.

Lori Brotto, psicóloga y profesora de la Universidad de la Columbia Británica, autora de Better Sex Through Mindfulness, pasa mucho tiempo intentando convencer a la gente de que deseche el concepto de vida sexual “normal” en lo que se refiere a cómo y con qué frecuencia se mantienen relaciones íntimas.

La frecuencia con la que las parejas mantienen relaciones sexuales no es una medida significativa de la salud sexual, dijo, aunque es algo a lo que “la gente le da mucha importancia”. No dice nada sobre si las personas disfrutan realmente del tiempo que pasan con sus parejas y de las relaciones sexuales que mantienen, añadió.

“He trabajado con parejas que tienen sexo todas las noches y se sienten desgraciadas”, dijo Casey Tanner, terapeuta sexual afincada en Nueva York y autora de Feel It All. Por el contrario, ha trabajado con parejas que se sienten profundamente unidas y que mantienen relaciones sexuales quizá tres veces al año.

Deja de lado los números, instó Tanner, y en su lugar céntrate en cómo se siente cada experiencia sexual.

Tenemos la tendencia a pensar en el sexo como una acción, dijo Esther Perel, una terapeuta de parejas y autora que está lanzando un nuevo curso en línea sobre el deseo. Pero ella lo replantea para sus clientes y su público. “El sexo no es algo que se hace”, les dice Perel. “El sexo es un lugar al que vas”.

A menudo hace preguntas como: “¿Qué quieres experimentar allí? ¿Para ti es una experiencia de trascendencia? ¿De unión espiritual? ¿De conexión profunda?”. O, “¿es una experiencia en la que puedes ser traviesa y, por una vez, no ser una buena chica?”.

Reconocer que el orgasmo compartido no es el único destino durante el sexo puede ayudar a las parejas a desatascarse, según Perel.

Candice Nicole Hargons, profesora asociada de la Universidad de Emory y autora del libro Good Sex, que está por publicarse, anima a sus clientes a pensar en la idea de un “menú sexual”.

“La mayoría de nosotros recibimos un menú sexual muy poco condimentado cuando somos niños”, dijo.

Los tipos de sexo de nuestro menú pueden estar influidos por los medios de comunicación, las clases de educación sexual y lo que aprendemos socialmente. Pero ella anima a sus clientes de terapia sexual a crear un menú más sabroso y personalizado, “que digan por sí mismos cuáles son sus sí, cuáles son sus no, cuáles son sus quizás”.

¿Lo único no negociable? El placer debe ser el plato principal.

“Te sorprendería saber con cuánta gente hablo a diario que no entiende que el sexo no debe ser doloroso”, dijo Jessica Ross, terapeuta sexual afincada en Michigan. “¿El orgasmo? Es opcional. Pero el placer es obligatorio”.

Siete consejos de expertos para alcanzar una vida íntima plena en la pareja  - Infobae

El deseo sexual, tal y como se presenta en la televisión, el cine y la pornografía, es invariablemente espontáneo: un impulso repentino y abrumador de tener relaciones sexuales. Pero existe otro tipo de deseo igualmente válido, conocido como deseo receptivo. Surge en respuesta al placer deliberado o a estímulos eróticos, dijo Lauren Fogel Mersy, psicóloga y terapeuta sexual afincada en Minnesota y autora de Desire.

Las personas que tienden a experimentar el deseo receptivo deben sentirse tranquilas porque “no hay nada de malo en ellas”, dijo. “No están rotas”. Puede que solo necesiten trabajar un poco más para comprender qué tipo de estimulación erótica les ayuda a sentirse abiertos a la posibilidad de intimar, como el tacto, por ejemplo.

Además, las parejas deben dejar de lado la expectativa de que deben estar alineados en cómo y cuándo experimentan el deseo. “La discrepancia en el deseo es la norma y no la excepción”, dijo la doctora Fogel Mersy.

“El clítoris es el centro neurálgico del orgasmo femenino, y la inmensa mayoría de las terminaciones nerviosas sensitivas que contribuyen al placer se encuentran en la superficie de la vulva, no dentro de la vagina”, dijo Ian Kerner, terapeuta sexual residente en Nueva York y autor de She Comes First.

La mayoría de las posturas sexuales no estimulan mucho el clítoris, dijo, lo que contribuye en gran medida a la brecha de placer entre las parejas heterosexuales. Al adoptar un “enfoque más clitoriano del sexo”, las actividades que suelen considerarse preliminares, como la estimulación manual y oral, no son solo precursoras de algo más. Son el acto principal, explicó Kerner.

Dicho esto, hay mujeres que pueden llegar al orgasmo durante el coito, dijo Debby Herbenick, profesora de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Indiana y autora de Yes, Your Kid: What Parents Need to Know About Today’s Teens and Sex, cuyas investigaciones sugieren que el 18 por ciento de las mujeres llegan al orgasmo solo con la penetración. “Para las mujeres que sí quieren tener un orgasmo durante la penetración vaginal o el coito, está bien querer eso, y hay maneras de intentarlo”, agregó.

Hay muchos tópicos sobre la sexualidad masculina: entre ellos, que todos los hombres piensan en sexo constantemente, y que “basta una fuerte brisa para que un hombre tenga una erección”, dijo Kerner.

“Lo que se pierde es la gran verdad de que la sexualidad masculina es tan compleja y variable como la femenina”, dijo Kerner. La discrepancia en el deseo es el problema número uno que atiende en su consulta, y los hombres tienen las mismas probabilidades de ser la pareja con bajo deseo que las mujeres, dijo. A menudo, sus clientes varones sienten mucha vergüenza y pudor por no iniciar las relaciones sexuales como “se supone que deben hacerlo”.

“Los hombres no son interruptores de luz cuando se trata de sexo”, dijo Kerner. “No se encienden y se apagan”.

Mejor sexo y relaciones: 5 cosas que los terapeutas sexuales quieren que  sepas | Independent Español

Poner el sexo en el calendario es un consejo muy usado en terapia, pero Tanner cree que puede ser contraproducente. “La presión de tener que mantener una cita sexual en realidad puede disminuir el deseo sexual”, explicó. “En lugar de poner el sexo en el calendario, programa una actividad que abra la puerta a la intimidad”.

Lo que eso signifique variará de una pareja a otra, dijo Jessa Zimmerman, terapeuta sexual con consulta privada en Seattle, quien ofrece el mismo consejo a sus clientes. Quizá sea una cita nocturna. Tal vez te metes en la cama un poco antes de lo habitual y ves qué pasa.

“Es muy distinto a decir: ‘Está bien, vamos a tener relaciones todos los domingos por la noche’. Porque, oh Dios mío, no pasa mucho tiempo hasta que la persona con menos deseo empieza a evitarlo o a temerlo”, dijo.

Sara Nasserzadeh, psicóloga social y autora de Love by Design, quien trabaja con clientes de todo el mundo, dijo que ve una tendencia entre algunos de sus clientes norteamericanos a sentir como si tuvieran que hablar de sexo hasta el cansancio.

“Me parece ridículo, porque el sexo es algo que implica a los cuerpos”, dijo. “Implica lo somático”.

Eso no significa que su lema sea “hazlo sin más”, pero a veces hay que dejar que el cuerpo conecte y “hable” por uno, dijo Nasserzadeh.

Dicho de otro modo: el sexo debería robarte momentáneamente la inteligencia, dijo Stephen Snyder, terapeuta sexual afincado en Nueva York y autor de Love Worth Making. Debería hacerte un poco egoísta e incluso retroceder un poco, dijo.

“El buen sexo te hace más tonto”, dijo riendo entre dientes. “Y el gran sexo te hace muy, muy estúpido”.

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Libertad provisional, libertad condicional, libertad vigilada: ¿hablamos de lo mismo?…


Libertad provisional, libertad condicional, libertad vigilada: ¿hablamos de  lo mismo?

The conversation(R.G.Montero) — A lo largo del proceso penal, desde que se producen las primeras investigaciones hasta que (si fuera el caso) se termina de cumplir una condena, el encausado, aunque no se encuentre en prisión, puede ver limitada su libertad de diversas formas. La falta de claridad de la terminología utilizada en el mundo del Derecho puede dar lugar a una cierta confusión.

Todas las situaciones de libertad limitada (llamémosla así) implican que, si bien el individuo sometido a un proceso penal se encuentra en libertad, para conservarla debe cumplir las obligaciones o prohibiciones que para cada caso establece la Ley. Las más comunes consisten en presentarse ante el juez o la comisaría de policía que se le indique y con la frecuencia que se disponga, evitar el contacto con una persona concreta o asistir a programas formativos de tratamiento de comportamientos adictivos.

En países como México existe incluso una modalidad de libertad condicionada a un sistema de localización y rastreo en el que se puede recurrir a brazaletes u otro sistema de monitoreo electrónico

– Libertad provisional y libertad bajo fianza

Lo que distingue a la libertad provisional de la libertad condicional y la libertad vigilada son los momentos del proceso en los que se produce la limitación de libertad, así como las consecuencias del incumplimiento de dichas imposiciones.

La libertad provisional, posiblemente la más conocida, tiene lugar mientras está en marcha un proceso judicial por delitos de cierta gravedad, antes de que se dicte sentencia. Pretende asegurar que el presunto delincuente estará presente durante el proceso para poder ser juzgado, así como para cumplir la condena si finalmente es condenado.

Además de exigirle que esté a disposición de la autoridad judicial y que acuda al proceso, al sujeto en libertad provisional se le puede pedir una fianza. Consiste en el depósito de una cantidad de dinero que sirve como garantía de su presencia en el proceso. De ahí que, en ocasiones, se hable de “libertad bajo fianza”. Aunque la expresión como tal no aparece en la legislación, se usa de forma habitual entre profesionales del Derecho.

Si la persona en libertad provisional deja de cumplir alguna de las obligaciones o prohibiciones impuestas (por ejemplo, se deja de presentar ante el juez en la fecha acordada), o deja de depositar la cantidad que se le ha impuesto como fianza, se acordará la prisión provisional. Eso implica que el presunto delincuente ingresará en prisión durante la tramitación del juicio para asegurar su presencia en el proceso.

Cuál es la diferencia entre libertad provisional y libertad condicional? -  Quo

Basta recordar el reciente caso del juicio al exfutbolista brasileño Dani Alves, que ingresó en prisión provisional por no haber depositado la elevada suma que se le había impuesto como fianza y que, posteriormente, fue puesto en libertad provisional al conseguir la cantidad de dinero exigida.

¿Y qué hay de la expresión “libertad con cargos” que tanto se escucha, sobre todo, en contextos periodísticos? Aunque se usa como sinónimo de libertad provisional, no aparece recogida en la legislación española. Se trata de una traducción de la locución inglesa released with/without charges, que hace referencia a la situación de los detenidos que están provisionalmente “en libertad” a la espera de que se celebre el juicio.

– Libertad condicional

La libertad condicional se produce en un momento muy distinto. Se trata de la libertad que se puede conceder a quien ya está cumpliendo condena en un centro penitenciario si se dan determinados presupuestos como buen comportamiento y que esté cumpliendo las últimas fases del cumplimiento de la condena.

Su finalidad es facilitar la transición a la vida en libertad que se producirá cuando se extinga plenamente la condena. Y también puede supeditarse a ciertos requisitos como presentarse ante el juez o la comisaría de policía que se le indique y con la frecuencia que se disponga.

En México, el equivalente sería lo que se denomina libertad preparatoria, y solo se contempla una vez cumplidas las tres quintas partes de la condena, cuando se ha observado buena conducta y el condenado “haya reparado o se comprometa a reparar el daño causado”. Y en Argentina se habla de libertad asistida para referirse al “egreso anticipado y su reintegro al medio libre seis meses antes del agotamiento de la pena temporal”.

La libertad provisional en el derecho penal español • Gerson Vidal

– Libertad vigilada

El ordenamiento jurídico español utiliza un último término referido a la libertad con ciertas restricciones: libertad vigilada. Y puede aludir a dos situaciones distintas. En primer lugar, es la denominación que recibe una medida de seguridad que se impone en la sentencia y que implica la libertad con unos requisitos muy similares a los de la libertad provisional.

En segundo lugar, la libertad vigilada puede referirse, en el contexto de la Unión Europea, a ciudadanos que han visto su condena suspendida o que están en libertad condicional. En ese caso, la libertad del individuo también está sometida a obligaciones, prohibiciones… Y aunque en este caso han sido acordadas por un juez de otro Estado miembro, se han de cumplir en España.

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Mosquito usa el infrarrojo para detectar objetivos humanos…


DW — Un grupo de investigadores ha descubierto que el mosquito Aedes aegypti utiliza el infrarrojo para detectar y alcanzar su objetivo de picar a seres humanos, según un estudio publicado el miércoles (21.08.2024) en la revista Nature.

El A. aegypti es uno de los principales vectores de transmisión de virus como el dengue, la fiebre amarilla, el zika o el chikungunya, un daño colateral de su objetivo principal: alimentarse de sangre, preferiblemente humana.

– ¿Cómo detecta un mosquito a un humano?

El mosquito nota primero la mínima fluctuación de dióxido de carbono (CO₂) en el aire, provocada por la respiración de un ser humano, una detección que se realiza a más de diez metros del sujeto.

Este insecto reacciona a la «actividad locomotora e incrementa su reactividad a otros estímulos provenientes del huésped», por ejemplo, el olor de los humanos, detectable a una distancia de uno o dos metros.

– Tiene mala vista

El A. aegypti posee una «pobre agudeza visual», por lo que la eficacia de estas señales se ve alterada por posibles corrientes de aire.

Sin embargo, el mosquito sí sabe que está cerca de alcanzar su objetivo cuando se encuentra a menos de diez centímetros de la piel humana, ya que detecta la humedad y el calor.

– Experimentos con diferentes escenarios

Para poner a prueba su detección infrarroja, los autores colocaron 80 mosquitos hembras en una jaula, a pocos centímetros de dos placas: una a temperatura ambiente de 29,5 °C, típica de un país cálido, y la otra a la temperatura de la piel humana: 34 °C.

En el experimento también se usó la emisión de una discreta nube de CO₂ y la difusión del olor de sudor humano proveniente de un viejo guante.

– La combinación de CO₂, olor y radiación infrarroja

De este modo, los científicos observaron que una sola señal, ya sea CO₂, olor o radiación infrarroja de la placa a la temperatura de la piel, provocaba una respuesta muy débil.

No obstante, esta era notablemente más fuerte con una combinación de olor y CO₂, y máxima al asociar la radiación infrarroja, el olor y el CO₂.

– Diseñar trampas para mosquitos

Por lo tanto, los autores suponen que «la detección por infrarrojos podría ser ampliamente utilizada por los mosquitos para dirigirse hacia huéspedes de sangre caliente».

Si es así, los investigadores mencionan la posibilidad de diseñar «trampas más eficaces».

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No envejecemos gradualmente: esta es la edad a la que el cuerpo comienza a deteriorarse…


Muy Interesante(S.Romero) — El envejecimiento suele percibirse como un proceso gradual: mediante una serie de pequeños cambios, que vamos notando poco a poco y que se acumulan con el tiempo.

En este proceso, para muchos, cuando llega la mediana edad, suele asociarse también con la conocida como ‘crisis de la mediana edad’, pero es que resulta que, según una nueva investigación, también coincide con el inicio de dos importantes episodios en el que nuestro cuerpo, físicamente, comienza a transformarse.

– ¿A qué edad empieza el deterioro del cuerpo?

Arroja luz en este aspecto un innovador estudio que muestra algunas verdades sorprendentes sobre el envejecimiento, en particular cuándo y cómo nuestro cuerpo comienza a “descomponerse”. Y estos cambios biológicos tienen lugar en dos momentos muy concretos de nuestra vida: a los 44 años y luego a los 60 años. 

Los cambios no son nimios: se producen en la composición molecular y microbiana del cuerpo; un hallazgo que podría tener grandes implicaciones para las estrategias de atención médica y el bienestar de los individuos.

Para llegar a esta conclusión, los científicos, de Singapur y Estados Unidos, realizaron un perfil exhaustivo de una cohorte longitudinal de 108 personas formada por residentes en California de entre 25 y 75 años, utilizando técnicas multiómicas de última generación para revelar la dinámica no lineal del envejecimiento humano.

Ninguno de ellos tenía antecedentes clínicos de enfermedades crónicas, incluidas anemia, ECV, cáncer, enfermedad psiquiátrica o cirugía bariátrica. A algunos participantes se les realizó un seguimiento de hasta 6,8 años.

– Los marcadores de la edad aumentan esporádicamente

Los investigadores evaluaron miles de moléculas diferentes involucradas en el envejecimiento así como sus microbiomas: las bacterias, los virus y los hongos que viven dentro de nosotros y en nuestra piel. Estos pequeños microorganismos son muy importantes para la salud general y afectan a todo, desde la digestión hasta la inmunidad.

El estudio utilizó técnicas como la transcriptómica, la proteómica, la metabolómica y el análisis del microbioma para descubrir la complejidad del envejecimiento a nivel molecular. (Cada 3-6 meses, los científicos tomaron muestras de la boca, la piel y la nariz, así como de sangre y heces de todos ellos). 

Rastrearon 135.000 cambios relacionados con la edad en diferentes moléculas, incluido el ARN (que transporta información genética), las proteínas y los metabolitos, así como el microbioma.

Descubrieron que el 81 por ciento de las moléculas y los microbios de los voluntarios del estudio no cambiaban de manera gradual y cronológica, sino que era mensurable en dos momentos cruciales de nuestra vida. No había una fluctuación continua sino un cambio drástico en dos edades muy concretas y había moléculas y microbios que experimentaban cambios, ya fuese aumentando en número o disminuyendo.

El estudio ofrece, por tanto, más evidencia de que los marcadores de la edad no aumentan a un ritmo constante, sino más esporádicamente. Los cambios moleculares y microbianos bruscos ocurren precisamente a los 44 y 60 años, un hallazgo que puede alterar nuestra comprensión de cómo envejece nuestro cuerpo.

«Estos datos multiómicos integrales y el enfoque permiten una comprensión más matizada de las complejidades involucradas en el proceso de envejecimiento, lo que creemos que agrega valor al cuerpo de investigación existente.

Sin embargo, se necesita más investigación para validar y expandir estos hallazgos, potencialmente incorporando cohortes más grandes para capturar la complejidad total del envejecimiento», explican los autores, cuyo estudio ha sido publicado en la revista Nature Aging. Comprender estas conexiones podría allanar el camino para estrategias de envejecimiento más saludables, apuntan.

– Cambios a los 44

En las personas de alrededor de 40 años, se observaron cambios significativos en la cantidad de moléculas relacionadas con el alcohol, la cafeína y el metabolismo de los lípidos; las enfermedades cardiovasculares; y la piel y los músculos.

– Cambios a los 60

En los que tenían 60 años, los cambios estaban relacionados con el metabolismo de los carbohidratos y la cafeína, la regulación inmunológica, la función renal, las enfermedades cardiovasculares y la piel y los músculos.

Aunque numerosas investigaciones han explorado cómo varían las diferentes moléculas a medida que envejecemos y cómo la edad biológica puede no coincidir con la edad cronológica, son escasas las que han estudiado la velocidad del envejecimiento biológico.

¿Y por qué se producen los cambios a estas edades? Los científicos no tienen claro por qué estos cambios moleculares se concentran entre los 40 y los 60 años. Sin embargo, los autores del estudio afirman que sus resultados indican que, a partir de los 40 años, podríamos obtener beneficios específicos si prestamos atención a la salud.

Esto implica someterse a chequeos médicos regulares (un par de veces al año) y hacer cambios en el estilo de vida a unos más equilibrados y saludables, ya que es algo que merece la pena considerar.

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Cuando Harry se dio cuenta de que Sally fingía (y otros orgasmos)


Cuando Harry encontró a Sally' y la historia del orgasmo de Meg Ryan

JotDown(J.Díaz) — Si hay que hablar de orgasmos fingidos, y hay que hablar de orgasmos fingidos, debemos recordar la escena de Meg Ryan en Cuando Harry encontró a SallyBilly Crystal está convencido de que las mujeres, al menos con él, no han fingido ningún orgasmo. Meg Ryan le dice que, como el resto de hombres, cree que nunca le ha pasado.

Él está convencido de que notaría la diferencia. Entonces llega uno de los momentos más emblemáticos del cine, uno de los orgasmos más recordados de la historia. Ryan deja de comer y, en medio del bar, empieza a simular un orgasmo.

Los gemidos de Meg Ryan son propios de alguien que, para incredulidad de su compañero, no lo ha hecho por primera vez. Y probablemente no será la última. ¿Qué pasa? ¿Por qué la mujer necesita fingir un orgasmo? ¿Por quién lo hace? ¿Prefiere el hombre asumir que la mujer finge o asumir que hay veces que, mire usted, no se puede? ¿Por qué la mujer tiene necesidad de mentir? ¿Por qué el orgasmo fingido es a menudo, en cuanto a calidad sonora y respiratoria, mucho mejor que el verdadero?

Lo que está claro es que, sea como sea, el hombre no se da cuenta, aunque crea, como Billy Crystal, que notaría la diferencia. No, no puede notar la diferencia porque parece menos real el verdadero, porque es más discreto. El doctor Morgentaler asegura que el hombre también finge orgasmos en favor del placer o el ego de sus parejas, aunque para ello necesite utilizar preservativo por motivos evidentes.

En cualquier caso, la mujer es siempre la sospechosa, precisamente porque no hay evidencia: hay que creerse que ha conseguido llegar. Hay diferentes teorías en cuanto al motivo por el que se fingen los orgasmos, y algunas son opuestas. Por una parte, podría tratarse de mujeres que quieren hacer creer al hombre que están sexualmente satisfechas, para obtener a cambio un equilibro y una estabilidad en la pareja.

Por otra parte, el hombre podría fingir el orgasmo, igual que la mujer, por no ofender el ego del otro. Ellas no quieren herir y ellos, que son socialmente considerados máquinas sexuales que no tienen problemas para llegar al clímax, ofenderían profundamente a la mujer: si es tan fácil que el hombre llegue al orgasmo, ¿por qué yo no lo consigo?

En definitiva, se trata de un complejo de inferioridad, pero no propio, sino el complejo que le atribuimos al otro: lo hacemos por nuestras parejas para que no se frustren sexualmente.

Por qué se fingen los orgasmos? - Naia Canler

Pero Meg Ryan no es la única que hace alarde de lo bien que finge un orgasmo. Verónica Forqué es prostituta en ¿Qué he hecho yo para merecer esto? y su cliente quiere que Carmen Maura esté presente para verlo todo. Pero lo único que ve Carmen Maura es cómo Forqué finge excelentemente un orgasmo.

El hombre les asegura que es un semental y es capaz de darle placer a todas las mujeres, pero Verónica Forqué solo encuentra el momento idóneo para demostrar sus dotes de actriz, de mujer fingidora. Son muchas las escenas que nos ha dado el cine de mujeres que están aburridas mientras mantienen relaciones sexuales, incluso que son capaces de hacer otras cosas mientras se acuestan con alguien.

La mujer está pensada para dar placer al hombre, en muchos aspectos de la vida, y cuando se trata de la cama no es diferente: si él quiere, habrá que hacerlo. El hombre queda ridiculizado creyéndose muy hombre, muy viril, mientras que la mujer queda retratada con gran frivolidad.

El sexo no siempre está relacionado con el placer, sino con el ego, y de ahí vienen los orgasmos fingidos, las mujeres que están pensando en la compra del día siguiente mientras gimen escandalosamente, sin olvidarnos del posterior cigarro en el que él parece el Dios de la sexualidad y ella una mentirosa por piedad: la mujer se abre de piernas y finge como si le diera una palmadita en la espalda.

El caso contrario, o no tanto todavía, es un orgasmo radiofónico. Exactamente. En la película Private Parts. El locutor hace el amor con Robbin, una radioyente que confiesa despertarse todos los días pensando en él. Para solucionarlo, le da instrucciones de que suba los graves del altavoz y se siente encima, mientras su compañera de radio le dice que una mujer no se excita con algo así.

Una mujer no se excita con algo así, pero puede tener un orgasmo comiendo una hamburguesa o limándose las uñas frente a Carmen Maura. El locutor provoca cosquilleos con su voz a través del micro y consigue darle un orgasmo a la mujer, que, por otra parte, no deja de ser otra actriz, a lo Forqué, que se frota con un bafle.

¿Nota usted la diferencia? Probablemente no lo note, Billy Crystal y otros no lo notarían, porque están acostumbrados a que la mayoría de orgasmos sean fingidos: no deberían extrañarse tanto, ellos también lo hacen. El hombre puede eyacular sin orgasmo o tener un orgasmo sin eyacular (por ejemplo, los prepúberes o adultos con medicación), pero la mujer no lo creería. Cómo no va a tener un orgasmo, cómo va a ir separado de la eyaculación.

Cómo distinguir un orgasmo fingido de uno real - Sexología

Jane Fonda, en Barbarella, siente exactamente lo mismo que la mujer del altavoz, pero en una máquina creada para el placer de la mujer.

Ahí dentro, Fonda retoza, abre los ojos y sin gritar ni gemir en exceso, tiene un orgasmo sin necesidad del hombre, como la radioyente.

Por eso sabemos que no está fingiendo: la máquina no se va a ofender con ella.

Los orgasmos cinematográficos mejor fingidos siempre son para demostrar algo: para esquivar al hombre, para no ofender su ego, o para hacerle ver que no son tan despiertos para detectar cuándo una mujer les está engañando.

Normalmente el orgasmo fingido se da porque a la mujer no le apetece mantener relaciones sexuales pero accede, le permite al hombre que cumpla sus deseos, y se ofrece con desgana, como un objeto.

Los hombres, en el mundo de los tópicos, siempre están por encima en la escala del deseo y las mujeres siempre se quejan.

A la máquina de Barbarella no le importa si Jane Fonda tiene o no un orgasmo, si va a acabar quemando el aparato o si se va a quedar fría. La máquina no tiene sentimientos, con la máquina no tiene después que irse a dormir, y la máquina no le va a preguntar si es que ya no la desea o si hay otra persona.

Jane Fonda no le va a tener que responder que está muy cansada y que no hay ningún problema, es que ha tenido un día duro, tampoco va a tener que explicarle que tiene demasiadas cosas en la cabeza y no puede concentrarse, ni va a decirle que tiene miedo de que el niño entre a la habitación y los pille.

Está creada para dar placer, no para dar explicaciones ni motivos: no para reproducirse, no para intimar; para el placer exclusivamente.

Audrey Tautou, siendo Amélie, se pregunta cuántos orgasmos deben de estarse viviendo en aquel mismo momento en la ciudad, y nos ofrece un pequeño catálogo de gemidos y gritos. 

Woody Allen, en cambio, quiere dejarse de tonterías y lo que de verdad desea para el futuro es que el tabaco sea bueno para la salud y exista el Orgasmatrón, una máquina diseñada para que las parejas, como si fuera un ascensor, entren y obtengan placer de una manera limpia y tranquila, sin fingimientos, sin engaño.

El equilibrio matrimonial está a menudo relacionado con la sexualidad, y ese es uno de los motivos por el que las mujeres reconocen fingir los orgasmos, y en menor medida también los hombres.

El sexo siempre ha tenido que ver con la lujuria, la depravación y el pecado, así que antes el ciudadano común no se atrevía a experimentar con el sexo porque estaba prohibido; no había que fingir, porque nadie esperaba obtener placer de un pecado (excepto los que habían acabado con su propio tabú).

La mujer no se veía obligada a fingir orgasmos porque se veía obligada a reproducirse. Pero en cuanto llegó la liberación sexual, a la mujer se le ofreció la posibilidad algo más, algo que el hombre ya practicaba: y como existía tanto desconocimiento y tanta torpeza, se adaptó al placer sexual fingiendo.

Por increíble que nos parezca a las generaciones actuales, hay mujeres que no han sentido un orgasmo en su vida: primero porque no tenían información de cómo alcanzarlo, segundo porque al hombre nadie le pedía que proporcionara placer. O bien le parecía ofensivo que la mujer quisiera pasárselo estupendamente como él, o bien no la creía merecedora y acababa antes de tiempo.

El sexo era el momento del hombre y no tenía por qué recrearse en el cuerpo de la mujer: bastante hacía con preñarla y darle lo que quería. La sociedad actual está mucho más preparada para el placer femenino, pero aun así la mujer se responsabiliza del ego del hombre fingiendo.

¿Hasta qué punto, hasta dónde son capaces de llegar para no dañar la imagen sexual de sus compañeros? Hasta que una mujer como Marilyn Monroe confiese a su psiquiatra que no tuvo nunca un orgasmo. La mujer más deseada murió sin correrse.

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Lecciones de un presidente filósofo…


“Con toda sus peripecias, amo la vida”, dijo Mujica. “Y la estoy perdiendo porque estoy en el tiempo de irme”.

The New York Times(J.Nikas/Cuando era guerrillero se enamoró de una experta en falsificación. Cuando estuvo preso se hizo amigo de una rana. Cuando se convirtió en presidente rechazó un palacio para vivir en una casa con techo de zinc.

Ahora, a sus 89 años, José Mujica, expresidente de Uruguay, libra una batalla contra el cáncer desde la granja donde cultiva crisantemos y observa hormigas.

Hace unos días, Pepe Muijca, como se le conoce, recibió allí a Jack Nicas, jefe de la corresponsalía de The New York Times en Brasil.

Durante la entrevista, el expresidente le dijo al reportero que consideraba que la humanidad, por el camino que va, está condenada. ¿Por qué entonces sus mensajes son tan positivos? “Porque la vida es hermosa”, respondió Mujica. “Con toda sus peripecias, amo la vida. Y la estoy perdiendo porque estoy en el tiempo de irme”.

Hace una década, el mundo sintió una fugaz fascinación por José Mujica. Era el informal presidente de Uruguay que había rehuido del palacio presidencial de su país para vivir en una pequeña casa de techo de zinc con su esposa y su perro de tres patas.

En discursos ante líderes mundiales, entrevistas con periodistas extranjeros y documentales en Netflix, Pepe Mujica, como se le conoce universalmente, compartió innumerables anécdotas de una vida digna de película.

Ha asaltado bancos como guerrillero urbano de izquierda; sobrevivió 15 años como preso político, incluso haciéndose amigo de una rana mientras permanecía en un agujero en el suelo; y ayudó a liderar la transformación de su pequeña nación sudamericana en una de las democracias más sanas y socialmente liberales del mundo.

Pero el legado de Mujica será algo más que su pintoresca historia y su compromiso con la austeridad. Se convirtió en una de las figuras más influyentes e importantes de América Latina en gran parte por su filosofía franca sobre el camino hacia una sociedad mejor y una vida más feliz.

Ahora, como él mismo dice, está luchando contra la muerte. En abril anunció que se sometería a radioterapia para tratar un tumor en el esófago. A sus 89 años, y ya diagnosticado con una enfermedad autoinmune, admitió que el camino hacia la recuperación sería arduo.

osé Mujica, a la izquierda, y Lucía Topolansky, pertenecían a un grupo guerrillero de izquierda, los Tupamaros, cuando se conocieron a principios de la década de 1970.

La semana pasada viajé a las afueras de Montevideo, la capital de Uruguay, para visitar a Mujica en su casa de tres habitaciones, llena de libros y tarros de verduras encurtidas, en la pequeña granja donde ha cultivado crisantemos desde hace décadas.

Mientras se ponía el sol en un día de invierno, Mujica se abrigaba con una chaqueta de invierno y un gorro de lana frente a una estufa de leña.

El tratamiento lo había dejado débil y apenas comía.

“Ten en cuenta que estás hablando con un viejo raro”, me dijo, inclinándose para mirarme de cerca, con un brillo en los ojos. “Yo no pego en el mundo de hoy”.

¿Cómo está su salud?

Me hicieron un tratamiento con radiología. Este, y según los médicos, anduvo bien, pero yo estoy deshecho.

(Sin que se le preguntase al respecto, añadió que cree que la humanidad, tal como va, está condenada)

¿Por qué lo dice?

Porque gasta mucho tiempo inútil. Se puede vivir más tranquilo. Mirá, Uruguay tiene 3 millones y medio de habitantes. Importa 27 millones de pares de zapatos. Hacemos basura. Trabajamos en pena. ¿Para qué?

Eres libre cuando escapas a la ley de la necesidad, cuando gastas tiempo de tu vida en lo que a ti se te ocurre. Si las necesidades se te van multiplicando, gastas el tiempo de tu vida en cubrir las necesidades.

Ahora, los humanos podemos crear necesidades infinitas. Resulta que el mercado nos domina y se queda con todo el tiempo de nuestra vida.

La humanidad necesita trabajar menos y tener más tiempo libre y ser más sobria. ¿Para qué tanta basura? ¿Por qué hay que cambiar el auto? ¿Cambiar de heladera?

Porque la vida es una y se va. Hay que darle sentido a la vida. Hay que luchar por la felicidad humana. No solo por la riqueza.

¿Cree que la humanidad puede cambiar?

Podría cambiar. Pero el mercado es muy fuerte. Ha generado una cultura subliminal que domina nuestro instinto. Es subjetivo. No es consciente. Ha hecho de nosotros voraces compradores. Vivimos para comprar. Y vivimos para pagar. Y el crédito es una religión. Entonces estamos como enroscados.

Pareciera que no tiene muchas esperanzas.

Yo —biológicamente— tengo porque creo en el hombre. Pero cuando pienso, soy pesimista.

Sin embargo, sus discursos suelen tener un mensaje positivo.

Sí, porque la vida es hermosa. Con toda sus peripecias, amo la vida. Y la estoy perdiendo porque estoy en el tiempo de irme. ¿Cuál es el sentido de la vida que le podamos dar nosotros? El hombre frente a los otros animales tiene la capacidad de encontrar una causa para su vida.

O no. Si no la encuentra, el mercado lo va a tener toda la vida pagando a costo.

Si la encuentra va a tener algo para qué vivir. El que investiga, el que le gusta la música, el que tiene una pasión deportiva, algo. Algo que le llene la vida.

¿Por qué decidió vivir en su propia casa durante su presidencia?

Porque quedan resabios culturales del feudalismo. Dentro de la República. La alfombra roja. Los que tocan la corneta. Y al presidente le gusta que lo adulen.

Una vez fui a Alemania. Me meten en un Mercedes-Benz. La puerta pesaba como 3000 kilos. Me ponen 40 motos atrás y otras 40. Una vergüenza tenía.

Tienen una casa para el presidente. De cuatro pisos. Para tomar un té tenes que caminar tres cuadras. Inútiles. Sería bueno para hacer un liceo.

¿Cómo le gustaría que le recordaran?

Ah, como lo que soy: un viejo loco.

¿Eso es todo? Hizo muchas cosas.

Tengo una cosa. La magia de la palabra.

El libro es el invento más grande del hombre. Lástima que la gente lee poco. No tiene tiempo.

Hoy en día la gente lee mucho en el teléfono.

Hace cuatro años lo tiré. Me tenía loco. Todo el día hablando pavada.

Porque quiero hablar conmigo. Aprender a hablar con el que llevamos dentro. Que fue el que me salvó la vida. Y como estuve muchos años solo, me quedó.

A veces ando con el tractor. Me paro, a ver un pajarito cómo hace su nido. Porque él nació con el programa. Ya es arquitecto, nadie le enseñó. ¿Conocés los horneros? Son albañiles perfectos los tipos.

Admiro la naturaleza. Casi tengo una especie de panteísmo. Hay que tener ojos para ver.

Las hormigas, son la cosa más comunista que puede haber. Son mucho más viejas y nos van a sobrevivir. Todos los seres colmenares son muy fuertes.

Volviendo a los teléfonos: ¿Está diciendo que son demasiado para nosotros?

La culpa no la tiene el teléfono. Somos nosotros los que no estamos a la altura de la tecnología. Hacemos un uso desastroso.

Porque un muchacho anda con una universidad en el bolsillo. Es maravilloso. Pero no, avanzamos más tecnológicamente que en valores.

Sin embargo, es en el mundo digital donde se vive gran parte de la vida actualmente.

Nada sustituye esto. (Nos señala a los dos hablando). Esto es intransferible. No se habla solo con palabras. Nos comunicamos con los gestos, con la piel. La comunicación directa es insustituible.

No somos tan robóticos. Los humanos son animales muy emotivos, que aprendieron a pensar, pero primero son emotivos. Y creen que deciden con la cabeza. Muchas veces la cabeza encuentra los argumentos para justificar las decisiones que tomaron las tripas. No somos tan conscientes como parecemos.

Y está bien. Porque ese mecanismo sirve para vivir. Es como la vaca que va al verde. Si hay verde, hay comida. Y va a ser difícil renunciar a lo que son.

Usted ha dicho en el pasado que no cree en Dios. ¿Cuál es su visión de Dios en este momento de su vida?

El 60 por ciento de la humanidad cree en algo y hay que respetarlo. Es que hay preguntas sin respuestas. ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿De dónde venimos, a dónde vamos?

No nos resignamos a que somos una hormiga en la infinitud del universo. Necesitamos la esperanza de Dios porque quisiéramos vivir.

¿Tiene algún tipo de Dios?

No. Yo respeto mucho a la gente que cree. Es como un consuelo ante la idea de la muerte.

Porque la contradicción de la vida es que es un programa biológico que está hecho para que luches por vivir. Pero desde el momento que arranca el programa estás condenado a morir.

Parece que la biología es una parte importante de su visión del mundo.

Interdependemos. No podríamos vivir sin los procariotas esos que tenemos en el intestino. Dependemos de una cantidad de bichos que ni vemos. La vida es una cadena y todavía está llena de misterios.

Espero que la vida humana se prolongue, pero tengo miedo. Hay muchos locos con armas atómicas. Mucho fanatismo. Tenemos que hacer molinos de viento, cambio energético. Y no, gastamos en armas.

Qué animal, ¿eh? Qué animal complicado el hombre: es inteligente y burro.

La casa de tres habitaciones de Mujica. Rechazó el palacio presidencial para poder vivir aquí.

Él dirigía un grupo armado de rebeldes. Ella era experta en falsificación de documentos. Robaban bancos, se fugaban de las cárceles y estaban enamorados.

Eran los primeros años de la década de 1970, y José Mujica y Lucía Topolansky eran integrantes de una violenta guerrilla de izquierda, los Tupamaros. Para ellos, sus crímenes estaban justificados: Luchaban contra un gobierno represivo que se había apoderado de su pequeña nación sudamericana, Uruguay.

Él tenía 37 años y ella 27 cuando, durante una operación clandestina, se encontraron por primera vez. Muchos años después Mujica, que ahora tiene 89 años, compararía su primera noche juntos, escondidos en la ladera de una montaña, como un destello de luz en la noche.

En medio de la guerra, hallaron el amor. Pero apenas unas semanas después, fueron encarcelados y sometidos a torturas y maltratos. Durante 13 años, solo lograron intercambiarse una carta. Los guardias confiscaron el resto.

En 1985 terminó la dictadura uruguaya. Fueron liberados de inmediato y no tardaron en encontrarse.

Fue un momento crítico en su extraordinaria historia de amor. Tras más de una década separados, su amor seguía vivo, al igual que la causa común que los había unido en un principio.

“Al otro día empezamos a buscar un local para juntar a los compañeros y reunirnos. Había que empezar a militar”, dijo Topolansky, de 79 años, en una entrevista en su casa la semana pasada. “No perdimos un minuto. Y no paramos, porque en realidad esa es nuestra vocación. Ese es el sentido de nuestra vida”.

En las décadas siguientes, Mujica y Topolansky se convirtieron en dos de las figuras políticas más importantes de su país, contribuyendo a transformar Uruguay en una de las democracias más sanas del mundo, elogiada regularmente por la solidez de sus instituciones y el civismo de su política.

Topolansky y Mujica cruzando la calle frente al Palacio Legislativo del Uruguay, en 2000.

Ambos fueron elegidos para el Parlamento de Uruguay, y se desplazaban juntos al trabajo en la misma motocicleta.

Mujica, conocido popularmente como Pepe, fue elegido presidente en 2009, en la culminación de una trayectoria política extraordinaria. En su toma de mando, como es tradición, recibió la banda presidencial de manos de la senadora más votada: Topolansky. También recibió de ella un beso.

En 2017, Topolansky fue nombrada vicepresidenta de Uruguay en otro gobierno de izquierda. En varios momentos, fungió como presidenta en funciones del país.

Al mismo tiempo, lejos de los reflectores, construyeron una vida tranquila en una pequeña granja de crisantemos a las afueras de Montevideo, la capital de Uruguay. Juntos cuidaban sus flores y las vendían en los mercados. A menudo se les ha visto juntos en su Volkswagen Escarabajo azul celeste de 1987 o escuchando tango en uno de sus bares favoritos de Montevideo.

Mujica fue elegido presidente en 2009 y la senadora Topolansky impuso la banda presidencial a su marido en su toma de posesión.

Dicen que la cárcel les privó de la oportunidad de tener hijos. En su lugar, han cuidado de innumerables perros, incluido una mestiza de tres patas llamada Manuela que se hizo famosa por acompañar a menudo a Mujica cuando era presidente.

No siempre son románticos. En 2005 llevaban 20 años viviendo juntos, pero aún no se habían casado. Una noche, Mujica hizo una entrevista en un programa de televisión nacional. “Y ahí le dijo al periodista que nos íbamos a casar. Yo estaba mirando el programa y me enteré”, recordó Topolansky la semana pasada, riendo. “En realidad de vieja vine a claudicar”.

Se casaron en una sencilla ceremonia en su casa. Esa noche fueron a un mitin político.

“Unimos dos utopías”, le dijo Topolansky a un documentalista hace varios años. “La utopía del amor y la utopía de la militancia”.

Los detalles de su primer encuentro siguen siendo poco claros. Topolansky dijo que había proporcionado a Mujica documentos falsificados. Mujica ha dicho que Topolansky formaba parte de un equipo que le ayudó a él y a otros tupamaros a escapar de la cárcel, y que la vio por primera vez cuando asomó la cabeza por un túnel.

Topolansky fue nombrada vicepresidenta de Uruguay en otro gobierno de  izquierda. En varios momentos, fue presidenta en funciones del país.

Topolansky dijo que los detalles son difíciles de recordar por una razón. “Esto se parece bastante a esos relatos de las guerras y eso donde las relaciones humanas tienen un marco de distorsión porque tú estás corriendo, podés caer preso, te pueden matar. Entonces no tiene los parámetros de una vida normal”, explicó.

Pero también fueron esas difíciles condiciones las que encendieron su fuego. “Cuando vives una vida clandestina, el afecto es realmente importante. Renuncias a muchas cosas. Por eso, cuando aparece una relación y el amor, ganas mucho”, dijo hace unos años al documentalista.

Ahora dicen haber entrado en uno de sus momentos más difíciles. En abril le diagnosticaron un tumor en el esófago a Mujica. La radioterapia le ha dejado débil.

La semana pasada estaba sentado frente a una estufa de leña en la casa que comparten desde hace casi cuatro décadas, mientras Topolansky le ayudaba a abrigarse un poco más al ponerse el sol. “El amor tiene edades. Cuando eres joven, es una hoguera. Cuando eres viejo, es una dulce costumbre”, dijo.

“Si estoy vivo es porque está ella”.

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El mayor secreto de los gatos: son pésimos cazando ratas


El mayor secreto de los gatos: son pésimos cazando ratas

The conversation(E.Arrondo) — Las ratas tienen el dudoso honor de ser uno de los animales que más repulsión provocan en los seres humanos. Tanto es así que pueden llegar a generar miedo patológico (musofobia) y llevamos siglos intentando eliminarlas de nuestros entornos.

En la famosa leyenda documentada por los hermanos Grimm, El flautista de Hamelín, un músico vagabundo libera al pueblo de una plaga de ratas tocando melodías con su flauta. En la vida real quizá la gente no crea en flautistas de cuento, pero sí en otras soluciones mágicas como la idea de que los gatos son un remedio contra las ratas.

Esta creencia no es producto de bulos recientes, sino que está profundamente arraigada en la sociedad occidental. De hecho, un mito medieval que ha perdurado hasta nuestros días relaciona el supuesto exterminio de los gatos promovido por la Iglesia con la consecuente expansión de las ratas y la irrupción de la peste negra. Sin embargo, la historia es falsa. Y, más importante aún, los gatos no son capaces de controlar las poblaciones de ratas: su convivencia con los seres humanos nunca tuvo ese fin.

– Los gatos no fueron domesticados para cazar ratas

Los gatos fueron domesticados en Oriente Próximo hace unos diez mil años, cuando no había ratas en la región. Tampoco había ratas en el Egipto clásico cuando, hace unos tres milenios, el gato se convirtió en un animal sagrado en aquella sociedad.

La asociación de las ratas a los entornos humanos surgió aproximadamente en el mismo periodo que la de los gatos, pero en el extremo opuesto de Asia. La rata negra (Rattus rattus) se extendió desde India y la rata parda (Rattus norvegicus) desde China (en adelante nos referiremos a ambas especies con el término de ratas). Ninguna de las dos compartió territorio con los gatos hasta milenios después.

Por tanto, tiene mucho más sentido que el gato se domesticara para mitigar los daños del ratón doméstico (Mus musculus domesticus) en los graneros neolíticos, ya que la aparición de esta especie en los entornos humanos sí coincide espacio temporalmente con la domesticación del gato.

– Malos cazadores de ratas

Además de que gatos y ratas tardaron mucho en conocerse, estos felinos son bastante ineficientes matando ratas, animales relativamente grandes y agresivos. Cuando los gatos se cruzan con ratas, rara vez intentan cazarlas y, cuando lo hacen, suelen fallar, especialmente si la rata es grande.

Mucha gente desconoce que, en realidad, la humanidad ha confiado poco en los gatos para controlar las ratas y que son razas de perros las que se han desarrollado para esa tarea.

Son famosas las habilidades de razas rateras como el rat terrier o el bodeguero andaluz, criado para mantener las bodegas jerezanas libres de ratas.

Aun así, las ratas aparecen recurrentemente en la dieta de los gatos de todo el mundo y no faltará quien diga que ha visto a su gato matar una rata.

Esto se debe a dos motivos.

En primer lugar las ratas, junto a los humanos, son de las pocas especies de vertebrados con una distribución global. Es decir, allí donde haya un gato casi con toda seguridad habrá ratas.

Además de que las ratas están por todas partes, son muchísimas. En Nueva York se calcula que viven tres millones de ejemplares, siete millones en Roma, diez millones en Hong Kong y diecinueve millones en Londres.

A estas habría que sumarle las que no viven en entornos urbanos, por lo que solo en China habría más de dos mil millones. En algunos sitios hay tantas que incluso dentro de una misma ciudad se producen procesos evolutivos divergentes, como se ha descrito en Nueva York recientemente.

Estas cifras deben tomarse con cautela, ya que calcular la población de especies tan complejas y abundantes es extremadamente difícil. Sin embargo, los números ponen en evidencia que las probabilidades de que un gato encuentre una rata son tan altas que, aunque en la mayoría de los encuentros no consiga matarla, tendrá ocasiones suficientes para acabar con alguna.

En cualquier caso, aunque los gatos coman ratas en muchos lugares del mundo, en términos cuantitativos son pocas. Tan pocas que, en un lugar plagado de ratas como Nueva York, ni siquiera aparecen en los estudios de dieta de los gatos callejeros. De hecho, estos animales representan una pequeña parte de la dieta de los gatos. Una revisión bibliográfica de la dieta de los gatos de todo el mundo mostró que el 47 % de las presas cazadas por gatos son pájaros. Los mamíferos (no solo ratas), con un 21 %, representan tan solo el tercer grupo más abundante detrás de los reptiles, que suman el 22 % de las presas.

En resumidas cuentas, los gatos no tienen la capacidad de matar el suficiente número de ratas como para que su población se resienta ni siquiera a nivel local.

– Las ratas se esconden, ¿no es suficiente?

¿Por qué tanta gente percibe que, tras la llegada de un gato a sus vidas, las ratas desaparecieron? Esto se debe a que, para las ratas, aunque la mayoría de sus ataques fallen, el gato sigue siendo un depredador peligroso. Su respuesta adaptativa a esta amenaza felina es modificar su comportamiento para coincidir lo menos posible con los gatos, lo que hace que, incluso habiendo el mismo número de ratas, la gente deje de verlas.

Gatos y ratas pueden compartir espacio hasta tal punto que no es raro ver ratas alimentándose del pienso de las colonias felinas cuando los gatos no están.

En algunas islas, la compatibilidad entre felinos y roedores es tal que el impacto de gatos y ratas sobre la biodiversidad es sumatorio. Es el caso de la isla Fernando de Noronha, en Brasil, donde un eslizón endémico de la isla está gravemente amenazado por la acción combinada de ratas y gatos. Si los gatos tuviesen la capacidad de controlar la población de ratas, esta situación sería imposible.

– Hay que evitar que haya gatos domésticos en el medio natural

En este punto alguien podría pensar que, si las ratas desaparecen de su vista por la presencia de los gatos, no importa si es porque las matan o las espantan. En ese caso, el impacto de los felinos sobre la biodiversidad sería un coste asumible para mantener a las ratas a raya. Lamentablemente, esto no es así. El impacto ambiental de los gatos en libertad o semilibertad es un precio demasiado alto solo por dejar de ver unas ratas cuyo número no varía.

El mayor secreto de los gatos: son pésimos cazando ratas

El resto de las especies presa de los gatos no cuenta con poblaciones de millones de individuos como las ratas. Aunque el número de capturas de otras especies pueda parecer relativamente bajo, su efecto sobre las poblaciones puede ser muy significativo. Por ejemplo, la población mundial de pardela mediterránea (Puffinus yelkouan) es de unos cien mil ejemplares en el mejor de los casos.

La isla de Levant, en Francia, es una de sus colonias de cría más importantes y en ella los gatos pueden llegar a matar más de tres mil individuos reproductores anuales al inicio de la época de cría. En un caso así, aunque los gatos maten más ratas que pardelas, su efecto es crítico y devastador.

Además, igual que los gatos modifican el comportamiento de las ratas, también lo hacen con otras especies, lo que se traduce en diversos efectos negativos subletales que también pueden afectar a la viabilidad de una población reduciendo, por ejemplo, la tasa de fecundidad.

Por estas razones resulta crucial evitar la presencia de gatos domésticos en el medio natural (lo que incluye nuestras calles). Quizás dejemos de ver ratas y pardelas, pero las primeras seguirán estando y las segundas habrán desaparecido.

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