JotDown(B.Ortín) — No recuerdo si lo soñé o alguien me relató la historia de un caballo que galopa por una vereda. Mira al horizonte del camino y orienta su movimiento hacia la visión lejana que tiene ante sí.
Su atención se mueve entre la confianza que siente en su resistencia muscular y en su determinación para resistir la realidad tozuda que le dificulta el avance y que le cansa cada vez más. Siente satisfacción por su capacidad para continuar y olvidarse de sí mismo.
Desde su esfuerzo observa otro caballo que está pastando en un gran prado a su izquierda. Lo percibe relajado, comiendo y abstraído, en contacto con lo que hace.
Por un momento, llega a percibir el mundo como él y después piensa:
—Seguiré caminado.
El caballo del prado está concentrado en lo que come. Nota la frescura del pasto y la brisa que le eriza el pelo del lomo. Siente la musculatura de sus patas que le mantienen en un inestable equilibrio. Se siente bien oscilando en ese momento de descanso.
En un instante concreto levanta la cabeza y mira al caballo que galopa por la vereda. Lo percibe potente y sincronizado, capaz de largas travesías.
Llega a identificarse totalmente con él y a continuación piensa:
—Seguiré comiendo.
(Bernardo Ortín. L ‘Eliana, ebrero el corto, 2009)
Percepción de la realidad desde múltiples perspectivas
Cuando acudimos al teatro vivimos una experiencia más o menos inconsciente que consiste en depositar alternativamente nuestra atención en distintos elementos del escenario. De este modo, la atención flota de un objeto que hay en escena, a una actriz, a una luz del fondo, a otro actor… y así sucesivamente hasta completar el conjunto escénico y lo que significa para nosotros. Esta travesía de la atención tiene relación directa con la experimentación de la satisfacción.
Algo similar ocurre cuando vemos una película, o leemos un relato, u observamos una obra pictórica.
El cambio permanente de la atención a las distintas perspectivas de un discurso nos permite una construcción de sentido más completo que la atención a un único narrador.
Cambiamos de posición perceptiva a menudo y eso completa la descripción de la realidad de un modo más competente.
Si mantenemos la atención en un único punto de vista, la percepción del mundo se estrecha. Visión en túnel que nos genera mayor inquietud e incluso ansiedad. La palabra angustia viene de pasar por pasos o lugares angostos. La estrategia curativa consiste en ampliar el foco de atención.
Relato: Las múltiples realidades
Dos amigos se van de viaje, salen temprano y empiezan a caminar. Cansados llegan a un río y en la ribera se sientan a comer y descansar. Uno se duerme y abre la boca, de la que sale una mariposa.
La mariposa sale volando y va remontando el río, se encuentra con otra mariposa y llegan a una curva del río en donde hay un animal grande y muerto; en estado de descomposición. Bajo la osamenta hay un mundo de insectos y bichitos.
El hombre despierto, sin saber por qué, lanza una piedra hacia las mariposas, se estrella en el agua y a la primera mariposa le cae una gota. La mariposa se tambalea y se dirige hacia el suelo. No puede volar. Vuelve a intentarlo y puede remontar el vuelo y vuelve a la boca del hombre dormido. Antes de llegar. El otro hombre pone una hoja de árbol en la boca del compañero. La mariposa cae al chocar con la hoja, remonta el vuelo y vuelve a entrar en la boca; lo consigue.
El hombre dormido se despierta y le cuenta a su amigo que ha tenido un sueño tremendo: Quiso salir de su pueblo y comenzó a volar, salió de su tierra y encontró a una pareja. Llegaron a una nueva tierra. Después se puso a llover tremendamente y en la tormenta se cargó de agua y no pudo volar. Tras intentarlo varias veces vuelve a remontar el vuelo y decide regresar a casa. Cuando llega a la costa de su ciudad, despierta.
En síntesis, hay muchas realidades:
La de los amigos viajeros
La de la mariposa
La del lanzador de la piedra
La del hombre volador
(Y muchas más…)
Patrón hipnótico: ¿puedes atender a dos pensamientos al mismo tiempo?
(Inspirado en textos de Gregory Bateson)
¿Puedes tener dos pensamientos al mismo tiempo? Por ejemplo: es de noche… es de día (a la vez)
¿O quizá tienes un pensamiento que presta atención a dos cosas a la vez?
O tienes los tres primeros pensamientos a la vez: es de día, es de noche y el pensamiento que los piensa a los dos a la vez.
O este último los contiene a los tres…
Seguramente tenemos un pensamiento único con muchas ramificaciones.
¿Y cómo sabes que estás en cada una de las ramas? ¿Por el tono muscular? ¿Porque se ubica en alguna parte del cuerpo?… ¿Qué cambia en tu cuerpo cuando cambias de pensamiento?
Puedes calibrar cómo afecta a tu cuerpo cada uno de tus pensamientos. Probar con cada uno de ellos. De este modo podrías hacer flotar tu atención en estos tres focos:
-En tu pensamiento primero.
-En el segundo.
En el que enfoca a los dos.
De modo que podrías también prestarme atención mientras atiendes ese problema que te preocupa.
Del mismo modo que mientras atiendes tu dolor, puedes atender otro punto de satisfacción en tu cuerpo.
Y después puedes elegir el que te causa más inquietud y dificultad…
Y también puedes elegir el que te va bien…
Te pediré algo más:
¿Puedes elegir el pensamiento que te va bien con el tono corporal que te va mal?
Y lo contrario: ¿pensar lo que te va mal con el tono corporal que te va bien?
¿Estás suficientemente confundido?
Estoy seguro de que tu inconsciente encontrará la manera de unir todos estos aprendizajes en una única experiencia…
Ahora toma un poco de aire y abre los ojos.
El cambio de enfoque de la atención nos garantiza el acceso a un aprendizaje profundo. A una ampliación de la conciencia que nos permite una visión más cercana a la realidad.
La mente es maravillosa(V.Sabater) — El efecto Lucifer puede darse en cualquiera de nuestros contextos más cotidianos.
Hace referencia a un proceso de trasformación.
Gracias a él, una persona aparentemente normal, buena e integrada es capaz de cometer actos atroces.
Son casos, donde lejos de existir un trastorno o un pasado traumático, lo que hay en realidad es la influencia poderosa de un factor situacional capaz de deshumanizarnos.
Todo buen criminólogo, con conocimientos de sociología, nos dirá que la maldad no es una especie de “entelequia” o de verdad universal que existe como mero antagonismo de la “bondad”.
El mal parte de un contexto, de una situación social y de una serie de mecanismos psicológicos relacionados con el momento puntual que estamos viviendo.
Así, un ejemplo que suelen dar en muchas bibliografías sobre el tema es el relativo a los juicios de Salem, con la famosa caza de brujas.
La capacidad infinita de la mente humana para convertirnos a cualquiera de nosotros en amable o cruel, compasivo o egoísta, creativo o destructivo, y de hacer que algunos lleguemos a ser villanos y otros a ser héroes”.
-Phillip Zimbardo-
Fue un momento histórico delimitado en el tiempo y reducido a una comunidad concreta que vivía atenazada por el fanatismo religioso, el puritanismo, la histeria colectiva, etc. Otro buen ejemplo sobre el efecto Lucifer lo tenemos en el ya clásico personaje de televisión Walter White, de la serie “Breaking Bad”.
En este caso, los antropólogos Alan Page Fiske y Tage Shakti señalan que tenemos a alguien que inicia una serie de actos violentos partiendo de una percepción de lo correcto, es decir, que aquello que está llevando a cabo por atroz que resulte, está más que justificado por su compleja situación personal y el contexto social. Sin embargo, debemos tener muy en cuenta que ninguna violencia es “virtuosa”.
Puede que en un momento dado, y debido a ciertas circunstancias sociales y estructurales alguien sienta la necesidad u obligación de cruzar la línea hacia la vileza o la crueldad, que es lo que nos explica el Efecto Lucifer. Sin embargo, por encima de todo esto debe estar la moral. Esa dimensión incorruptible que actúa como un señuelo para el recuerdo: más allá de la presión del entorno o la desesperación, está la lógica y la integridad.
– El efecto Lucifer y el estudio de Philip Zimbardo
Estamos en la noche del 28 de abril del 2004.
La población estadounidense termina de cenar y se sienta ante la televisión para ver el programa “60 minutos”.
Algo cambió ese día.
La cadena de televisión les invitó a descubrir algo para lo que muchos no estaban preparados.
Empezaron a emitirse imágenes de la prisión de Abu Ghraib en Iraq, donde un grupo de soldados americanos (hombres y mujeres) sodomizan, torturan y violentan a los presos iraquíes de las formas más execrables y humillantes.
Una de las personas que vio aquellas escenas, con inmenso pavor, fue el conocido psicólogo Philip Zimbardo.
Sin embargo, cabe decir que para él aquellos actos no eran nuevos,tampoco inexplicables ni aún menos extraños.
La sociedad americana, por su parte, veía vulnerado un esquema clásico en su mentalidad. De pronto, a quienes consideraban los “buenos y los salvadores” se trasformaban, casi sin saber cómo, en los malos y torturadores. Tal vez, sus características personales se habían sobrestimado en exceso y esa era la prueba.
.El experimento Zimbardo de 1971
Después de la publicación de las fotografías, aquellos 7 guardias estadounidenses fueron acusados y llevados posteriormente a juicio. No obstante, el doctor Philip Zimbardo consideró que era necesario acudir al proceso como testigo experto para dar una explicación a todo aquello.
De hecho, antes de acudir al proceso dejó muy claro un aspecto: la maldad que había germinado en aquella cárcel era efecto de la administración Bush y de una política que facilitaba claramente el efecto Lucifer.
Una de las razones por las que se sentía en la obligación de colaborar en el juicio era porque él mismo ya había vivido una situación muy similar a la de la cárcel de Abu Ghraib. En 1971 condujo un experimento en la Universidad de Stanford en California, donde dividió a dos grupos de estudiantes de pre-grado en “guardias” y “prisioneros”.
Al cabo de unas semanas, Zimbardo fue testigo de unos niveles de crueldad no previstos y aún menos imaginados.
Estudiantes universitarios liberales, conocidos por su altruismo, bondad y sociabilidad se convirtieron en sádicos al asumir su papel de “guardias”. Se llegó a tal extremo que Zimbardo se vio en la obligación de tener que detener el experimento.
.El efecto Lucifer y sus procesos psicológicos
Lo sucedido en la Universidad de Stanford con aquel experimento parecía sin duda una premonición de lo que iba a ocurrir años después en la cárcel de Abu Ghraib.
El doctor Zimbardo no buscaba exculpar ni justificar a los soldados acusados, tampoco transformarlos en víctimas, sino ofrecer una explicación científica sobre cómo unas circunstancias concretas pueden trasformar por completo nuestros actos.
Estos serían los procesos psicológicos asociados a lo que Zimbardo bautizó como el Efecto Lucifer:
La conformidad al grupo. Esta teoría enunciada en su momento por Solomon Asch nos demuestra que la presión de un entorno determinado con los miembros que lo conforman, nos impulsa a veces a llevar a cabo conductas que pueden ir en contra de nuestros valores con tal de conseguir una sola cosa: ser aceptados.
La obediencia a la autoridad, de Stanley Milgram. Este fenómeno es común por ejemplo en esos colectivos de jerarquía militar o policial donde una buena parte de sus integrantes es capaz de cometer actos violentos si vienen justificados u ordenados por personas de mayor cargo.
La desconexión moral de Albert Bandura. Las personas disponemos de nuestros propios códigos morales y sistemas de valores. Sin embargo, a veces llevamos a cabo toda una serie de “piruetas” mentales para integrar comportamientos totalmente opuestos a nuestros principios, hasta el punto de ver como “correcto” lo moralmente “inaceptable”.
Factores ambientales. El doctor Zimbardo pudo saber que estos soldados trabajaban en turnos de 12 horas 7 días por semana y a lo largo de 40 días sin descansos. A la hora de dormir, lo hacían en las propias celdas. Asimismo, las instalaciones estaban en mal estado, con moho, manchas de sangre y restos humanos en las paredes y sufrían además hasta 20 ataques por mortero a la semana.
Zimbardo explica, en su libro “El efecto Lucifer”, que el proceso de deshumanización era inevitable.
Los factores situacionales, las dinámicas sociales de un contexto en concreto y la presión psicológica pueden hacer germinar en nosotros la maldad.
Una semilla que, lo queramos o no, siempre llevamos en nuestro interior.
No obstante, ese lado perverso puede contrarrestarse con la fuerza de la determinación y esa integridad capaz de poner límites y de animarnos a salir de ciertos contextos opresivos para no olvidar quiénes somos, y pasar cada uno de nuestros actos por el tamiz de nuestros valores.
DW — Un estudio publicado este miércoles (04.12.2024) en la revista científica Neuroinflammation muestra «por primera vez» que incluso un breve contacto con el herbicida glifosato, uno de los más utilizados en todo el mundo, puede causar daños duraderos en el cerebro.
El investigador Ramón Velázquez, de la Universidad Estatal de Arizona (ASU), y sus colegas, incluidos los del Translational Genomics Research Institute (TGen, instituto de investigación genómica sin ánimo de lucro con sede en Phoenix, Arizona), en Estados Unidos, «demostraron que los ratones expuestos al herbicida glifosato desarrollan una inflamación cerebral significativa, asociada a enfermedades neurodegenerativas», según un comunicado sobre el trabajo difundido por la universidad.
Lo que los científicos identificaron fue una asociación entre la exposición de las ratas al herbicida y síntomas de neuroinflamación, así como un empeoramiento de una patología similar a la enfermedad de Alzhéimer, muerte prematura y comportamientos similares a la ansiedad.
Al analizar tanto la presencia de glifosato como el impacto de los derivados del herbicida en el cerebro mucho tiempo después del fin de la exposición, se revelaron «una serie de efectos persistentes y perjudiciales para la salud cerebral».
La investigación también demostró que un subproducto del glifosato, el ácido aminometilfosfónico, se acumula en el tejido cerebral, lo que plantea serias dudas sobre la seguridad del producto químico para el ser humano.
– Los ensayos científicos
Los experimentos se llevaron a cabo durante 13 semanas, seguidas de un periodo de recuperación de seis meses, en ratones normales y transgénicos (con enfermedad de Alzhéimer), y los científicos probaron dos niveles de exposición al glifosato: una dosis alta, a un nivel similar al utilizado en estudios anteriores, y otra más baja, cercana al límite considerado para determinar la dosis aceptable para los humanos.
Esta dosis más baja también causó efectos nocivos en el cerebro de las ratas, incluso después de meses de exposición. «El glifosato provocó un aumento persistente de los marcadores inflamatorios en el cerebro y la sangre, incluso después del periodo de recuperación».
«Nuestro trabajo contribuye a la creciente literatura que destaca la vulnerabilidad del cerebro al glifosato», afirma Velázquez, citado en el comunicado de prensa.
«Dada la creciente incidencia del deterioro cognitivo en la población de edad avanzada, en particular en las comunidades rurales donde la exposición al glifosato es más común debido a la agricultura a gran escala, hay una necesidad urgente de más investigación básica sobre los efectos de este herbicida», añade.
– Regulación del glifosato: posturas de la EPA y la UE
La Agencia de Protección del Medio Ambiente de EE. UU. (EPA) considera que la exposición a ciertos niveles de glifosato es segura para las personas, afirmando que el cuerpo absorbe mínimamente el producto químico y lo excreta predominantemente sin cambios.
Hace un año, basándose en un informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la Comisión Europea decidió renovar la aprobación del uso del herbicida glifosato en la Unión Europea (UE) durante diez años (hasta 2033), aunque con nuevas condiciones y restricciones, como la prohibición de su uso antes de la cosecha.
La EFSA no ha identificado ningún área crítica de preocupación y también ha concluido que no hay pruebas de que el herbicida más utilizado sea cancerígeno.
– Preocupación científica sobre el impacto del herbicida
Sin embargo, según el comunicado de prensa de la Universidad Estatal de Arizona, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el cáncer de la Organización Mundial de la Salud clasifica el glifosato como «posiblemente cancerígeno para los seres humanos».
Los trabajadores agrícolas están más expuestos al glifosato por inhalación o contacto con la piel, pero debido a su uso generalizado, el producto químico se encuentra en toda la cadena alimentaria.
«Mi esperanza es que nuestro trabajo estimule nuevas investigaciones sobre los efectos de la exposición al glifosato, lo que podría llevar a reexaminar su seguridad a largo plazo y tal vez suscitar un debate sobre otras toxinas frecuentes en nuestro entorno que pueden afectar al cerebro», afirma Samantha K. Bartholomew, del Laboratorio de Ciencias Biológicas. Bartholomew, del Laboratorio Velázquez de Enfermedades Neurodegenerativas y autora principal del estudio.
Selecciones Reader´s digest — La conexión entre la actividad sexual y la longevidad es un tema que ha despertado el interés de investigadores de todo el mundo. Diversos estudios confirman que mantener una vida sexual activa tiene beneficios significativos no solo para el bienestar emocional, sino también para la salud física, lo que contribuye a un envejecimiento saludable.
Sin embargo, este impacto positivo no se limita a una fórmula sencilla; es el resultado de una interacción compleja entre factores biológicos, psicológicos y sociales.
– La importancia de la sexualidad en el bienestar general
La sexualidad es un aspecto fundamental de la calidad de vida, independientemente de la edad. Según un artículo publicado en The Lancet Healthy Longevity, la actividad sexual está directamente relacionada con un mayor disfrute de la vida en personas mayores. Este estudio resalta que las personas no dejan de ser sexuales con la edad, aunque sus patrones de actividad pueden cambiar debido a factores fisiológicos y de salud.
El bienestar emocional derivado de una vida sexual satisfactoria puede reducir los niveles de estrés, mejorar el sistema inmunológico y fortalecer las relaciones interpersonales. Todo esto, indirectamente, se traduce en un impacto positivo en la longevidad.
– El impacto del sexo en la longevidad según los estudios
Un análisis publicado en el Journal of Applied Gerontology reveló que los adultos mayores que perciben la sexualidad como placentera tienen una mayor esperanza de vida en comparación con aquellos que no lo hacen. Según este estudio, el disfrute sexual tiene un efecto comparable al de otros factores psicosociales clave, como el ejercicio regular o una dieta equilibrada.
Otro estudio interesante, publicado en The Journal of Sexual Medicine en 2023, mostró que entre los pacientes con hipertensión, aquellos con una mayor frecuencia de relaciones sexuales presentaban una menor tasa de mortalidad por todas las causas. Esto sugiere que la sexualidad también puede desempeñar un papel protector en poblaciones con riesgos específicos para la salud.
– Diferencias entre hombres y mujeres en la actividad sexual
La actividad sexual tiende a variar entre hombres y mujeres a medida que envejecen. Según datos publicados en el British Medical Journal, los hombres suelen mantener una vida sexual activa durante más años que las mujeres, incluso cuando su esperanza de vida general es más corta. Por ejemplo, a los 55 años, los hombres pueden anticipar otros 15 años de actividad sexual, mientras que las mujeres de la misma edad suelen experimentar una duración de 11 años.
Además, los hombres mayores tienen más probabilidades de ser sexualmente activos y mostrar interés en el sexo que las mujeres. Esta diferencia se acentúa entre los 75 y 85 años, donde el 40% de los hombres sigue siendo sexualmente activo, frente al 17% de las mujeres.
– Los beneficios del sexo para la salud cardiovascular y mental
La actividad sexual no solo mejora el bienestar emocional, sino que también tiene beneficios directos para la salud cardiovascular. Durante las relaciones sexuales, se estimula la circulación sanguínea y se liberan endorfinas, lo que contribuye a mantener un corazón sano y a reducir la presión arterial.
Además, el sexo regular puede aliviar los síntomas de ansiedad y depresión, gracias a la liberación de oxitocina y serotonina, hormonas asociadas con la felicidad y la conexión emocional.
– Adaptaciones de la sexualidad en la tercera edad
Con el envejecimiento, es natural que la forma de vivir la sexualidad cambie. Factores como la disfunción eréctil, la sequedad vaginal o las limitaciones de movilidad pueden influir en la frecuencia y el tipo de actividad sexual. Sin embargo, esto no implica renunciar a una vida sexual satisfactoria.
Los expertos recomiendan explorar formas de intimidad más allá de la penetración, como el sexo oral, los besos, las caricias y la masturbación. Estas prácticas pueden ser igual de placenteras y significativas para mantener una conexión íntima con la pareja.
– El sexo como parte integral del envejecimiento saludable
La sexualidad debe ser vista como un componente esencial del envejecimiento saludable. Incluir conversaciones abiertas sobre la sexualidad en el ámbito médico es clave para garantizar que las personas mayores reciban el apoyo necesario para disfrutar de una vida sexual activa y placentera.
Además, es fundamental reconocer que no existe una “edad límite” para disfrutar del sexo. Mientras la salud lo permita y exista deseo, el sexo puede ser una fuente de alegría y bienestar en cualquier etapa de la vida.
Igluu(A.S.R.Melneciuc/The Conversation) — El meme forma parte ya de nuestra forma de comunicarnos. Incluso puede verse como una pequeña rebelión cotidiana. Una rebelión que parte del humorismo, la burla o la sátira, pero que siempre nos hace más digerible la realidad.
El neologismo meme se escribe en redonda y sin comillas.
Este término, creado por Richard Dawkins en su libro El gen egoísta, aparece definido en el diccionario Webster como ‘idea, comportamiento, moda o uso que se extiende de persona a persona dentro de una cultura’.
Por otra parte, meme ha pasado a emplearse para referirse a cualquier imagen o texto, a menudo de contenido humorístico, que se comparte viralmente en las redes sociales durante un periodo breve.
El Diccionario de la lengua española, en línea con lo que señaló la Fundéu en el año 2013, incluyó en diciembre de 2018 este sustantivo con las siguientes definiciones: ‘rasgo cultural o de conducta que se transmite por imitación de persona a persona o de generación en generación’ e ‘imagen, video o texto, por lo general distorsionado con fines caricaturescos, que se difunde principalmente a través de internet’.
Puesto que pronunciación y ortografía coinciden, se considera una voz plenamente adaptada, de modo que en «Campaña contra la revocatoria en Lima genera divertidos “memes” deportivos» o «Crean memes por el gol en propia meta de Cristiano Ronaldo», habría sido preferible prescindir de las comillas y la cursiva.
Es una palabra masculina y su plural es regular: los memes.
El meme puede considerarse un interlocutor irreverente de la realidad. A medio camino entre el grotesco y el absurdo, el meme a menudo manifiesta una voluntad de denuncia o bien de ruptura tragicómica con un orden establecido. Con una mirada irónica, los memes se nutren de lo cotidiano y lo vierten, desmitificado, en las redes sociales.
En ellas se entienden por contexto y crean comunidad.
Hay numerosos estudios sobre la naturaleza de los memes. Pueden ser un recurso identitario o de señalamiento del otro. Aquí profundizamos sobre la idea del meme como una pequeña rebelión cotidiana. La rebelión puede partir del humorismo, la burla o la sátira, pero siempre nos hace más digerible la realidad gracias a la liberación de energía psíquica señalada por Freud.
La pregunta podría ser, entonces: ¿para qué usamos los memes?
Puede resultar útil una primera distinción entre comicidad y humorismo (sin perder de vista que las clasificaciones en humanidades siempre son cuestionables).
La comicidad se puede interpretar como un espectáculo del error que señala un elemento del funcionamiento social o bien que deposita la comicidad en un tercero.
El humorismo, por su parte, consiste en reírnos de nosotros mismos en una situación adversa. Sirve para recordarnos la modestia y la limitación de la condición humana y es, a la vez, elevación, ya que nos permite la lucidez del consuelo, tal y como afirma el filósofo británico Simon Critchley en su inestimable ensayo Sobre el humor.
– El micro-carnaval digital
En el ámbito de la comicidad, si se piensa el meme como un recurso burlesco y satírico hacia las normas sociales o hacia el poder, se podría vincular con la noción de carnaval medieval del historiador y filósofo del lenguaje Mijaíl Bajtin, quien ve lo carnavalesco como un humor festivo, un patrimonio del pueblo entre el desafío a la autoridad y la renovación.
En los memes, a través de motes, degradaciones, caricaturas, espíritu festivo y alborotado, se recrea una suerte de microcarnaval digital que atiende, entusiasmado, a los acontecimientos. Desde esta perspectiva bajtiniana, el meme sería un depurador de realidad que la degrada para regenerarla y hacerla asumible en el común de los ciudadanos.
En ocasiones, el meme alimenta una agresividad que apunta a una persona o grupo en concreto. Según Freud, se trataría de un chiste tendencioso hostil destinado a la agresión. Probablemente este sería el lado más oscuro del meme, puesto que podría servir para propagar los discursos del odio.
Esta utilización del humor, del nosotros en contra del ellos, es explicada por Critchley como un fenómeno que crea sensación de pertenencia (ethos), ya que compartir un sentido del humor es como compartir un código secreto.
Pero Critchley advierte que, si bien es cierto que el humor funciona como cohesionador de un grupo social (y este sería un aspecto positivo), el humor compartido podría arrastrar al grupo a una risa de superioridad frente al otro.
Para solventarlo, Critchley anima a «tener valor de nuestro propio provincianismo», es decir, analizar de qué nos reímos exactamente y detectar potenciales prejuicios, ya que el humor podría funcionar como «un recordatorio de que tal vez no seamos la persona que nos gustaría ser».
– El primer meme de la historia
El humorismo, por su parte, está vinculado a una actitud vital. Sobre él han reflexionado numerosos autores (Nietzsche, Bergson, Freud, Pirandello, Eco, Critchley, etc.). El humorismo nos da la oportunidad de regalarnos a nosotros mismos una mirada sincera, pero amable.
El escritor italiano Luigi Pirandello llamó la atención sobre la discrepancia entre nuestros anhelos y nuestras ineptitudes y miserias. Este concepto se ilustra con el que suele considerarse el primer meme de la historia: en 1921, la revista Judge muestra dos imágenes que comparan cómo una persona cree que sale en una fotografía con flash y cómo sale realmente.
Imagen considerada por muchos el primer meme de la historia, publicada en una edición de 1921 de la revista satírica The Judge, de la Universidad de Iowa.
Para distinguir la comicidad del humorismo, Umberto Eco señala la función social que desarrollan. La comicidad, relacionada con el carnaval y la ruptura temporal de las reglas, en realidad, sirve para reafirmar la norma, ya que tiene una duración determinada después de la cual se reestablece el orden.
En cambio, el humorismo (que Eco relaciona con la noción propuesta por Pirandello) permite que el espectador se identifique con el protagonista y su padecimiento, que se produzca una crítica y el cuestionamiento real del orden establecido.
Si la comicidad está vinculada con la carcajada, el humorismo está vinculado con la sonrisa. Si en la comicidad hay transgresión controlada y permitida, en el humorismo hay toma de consciencia.
Critchley, en consonancia con Nietzsche, concibe este humor como un antidepresivo. Así, el humorismo se manifiesta en nuestra capacidad de reírnos de nosotros mismos y permite el distanciamiento lúcido ante el sufrimiento. Critchley matiza que no se trata tanto de reír histéricamente ante la contrariedad, sino de sonreír tranquilamente ante nuestras limitaciones y que esa reflexión humorística sea la fuente de nuestra dignidad.
En el ambiente convulso de las redes sociales, ese terreno resbaladizo donde nos increpa la realidad o las opiniones, el meme suele ser la última trinchera.
DW(F.E.Wang con información de New Scientist, The Guardian, Futurism) — La revolucionaria hipótesis de que ciertas formas de demencia, incluida la enfermedad de Alzhéimer, podrían tener su origen en infecciones microbianas está transformando nuestra comprensión de estas patologías cerebrales.
Este cambio de paradigma sugiere algo extraordinario: condiciones tradicionalmente consideradas irreversibles podrían ser susceptibles de tratamiento. Las investigaciones recientes han revelado una intrincada red de conexiones entre microorganismos –bacterias, hongos y virus–y el deterioro cognitivo, abriendo nuevas vías terapéuticas que podrían revolucionar el abordaje de estas devastadoras enfermedades.
Esta revolucionaria perspectiva encuentra uno de sus casos más llamativos en Nikki Schultek, quien, según relata New Scientist, hace nueve años, en plena treintena y después de completar una media maratón, se enfrentó a un deterioro cognitivo devastador. Con dos hijos pequeños de tres y cinco años, temía no poder verlos crecer.
«Era como vivir en una pesadilla», recuerda Schultek, en una entrevista con The Guardian, donde, según el medio, aparece radiante y sin signos de enfermedad cerebral durante una videollamada desde Carolina del Norte.
El diagnóstico reveló que la bacteria Borrelia burgdorferi, causante de la enfermedad de Lyme, había invadido sigilosamente su cerebro. Los antibióticos revirtieron su deterioro. No obstante, esta bacteria es difícil de erradicar una vez que alcanza el tejido cerebral.
– El mito del cerebro estéril
Esta experiencia llevó a Schultek, representante farmacéutica reconvertida en investigadora, a crear la Iniciativa del Patobioma del Alzhéimer (AlzPI), reuniendo a investigadores de instituciones prestigiosas como Cambridge, Heidelberg y el Hospital General de Massachusetts.
Su investigación está desafiando una creencia fundamental: la supuesta esterilidad del cerebro.
Lejos de ser una fortaleza inmaculada protegida por la barrera hematoencefálica, nuestros cerebros albergan un ecosistema microbiano sorprendentemente diverso.
«En los últimos 20 años hemos pasado de pensar que el cuerpo humano es una entidad estéril a darnos cuenta de que los microbios están por todas partes», señala Richard Lathe, biólogo molecular de la Universidad de Edimburgo y coautor en las investigaciones de AlzPI, a New Scientist.
Los estudios recientes, detalla el medio científico, especialmente los liderados por Lathe, revelan que nuestros cerebros albergan una sorprendente diversidad de microorganismos, hasta 100.000 especies diferentes.
«Vemos que patógenos humanos bien conocidos, como las bacterias Staphylococcus y Streptococcus, así como los hongos Cryptococcus y Candida, están sobrerrepresentados en el cerebro con alzhéimer», explica Lathe.
Por ejemplo, el virus del herpes simple tipo 1 (HSV1), conocido por causar el herpes labial, y Porphyromonas gingivalis, bacteria asociada a enfermedades de las encías, también han sido hallados en cerebros de pacientes con alzhéimer.
– ¿Cómo logran los microbios infiltrarse en el cerebro?
A medida que envejecemos y nuestro sistema inmunitario se debilita, más microbios logran infiltrarse en el cerebro. Como defensa, el cerebro podría producir placas beta-amiloides, conocidas por ser tóxicas para las neuronas y asociadas al alzhéimer. Estas placas podrían ser una respuesta para atrapar y eliminar patógenos, pero terminan causando daño colateral.
«Fue un punto de inflexión», comenta Lathe sobre el descubrimiento de esta posible función de las placas. «Sospecho que hay distintas cosas que inducen el alzhéimer en distintas personas». La presencia de microbios en el cerebro podría ser una de ellas.
En cuanto a las rutas por las que los microbios logran infiltrarse en el cerebro, los investigadores han identificado diversos caminos. Estos microorganismos pueden emplear células del sistema inmune como «caballos de Troya», aprovechar pequeñas fisuras en la barrera hematoencefálica, o desplazarse a través de los nervios nasales y bucales.
Esta última ruta ha ganado particular atención científica después de que múltiples estudios demostraran cómo determinados patógenos son capaces de penetrar por la cavidad nasal hasta alcanzar el tejido cerebral.
«Sabemos que es improbable que sea el 100 %, pero nuestra suposición es que probablemente la mitad o más podrían potencialmente tratarse», asegura Lathe. Esta afirmación se sustenta en una creciente colección de casos documentados donde los tratamientos antimicrobianos han revertido síntomas de demencia aparentemente irreversibles.
Uno de los casos más notables, reportado por The Guardian, es el de un hombre de 70 años, diagnosticado con alzhéimer, que había perdido la capacidad de conducir o salir solo de casa. Tras detectarse una infección por el hongo Cryptococcus neoformans y recibir tratamiento antifúngico, dos años después volvió a conducir y a trabajar como jardinero.
– ¿Cómo podríamos protegernos?
Sorprendentemente, algunas medidas preventivas ya existentes podrían ofrecer protección. The Guardian y New Scientist reportan que la vacuna BCG, utilizada contra la tuberculosis, parece reducir el riesgo de demencia hasta en un 45 %. Otras vacunas comunes, como la de la gripe y el herpes zóster, muestran efectos protectores similares.
Del mismo modo, expertos recomiendan medidas preventivas más sencillas: mantener una buena higiene, cuidar la salud bucodental y llevar un estilo de vida saludable. Dietas equilibradas y el ejercicio regular pueden reforzar el sistema inmunitario y ayudar a proteger al cerebro de posibles invasores.
Esta nueva comprensión del cerebro como un ecosistema está atrayendo un creciente interés científico. Por ejemplo, la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América ahora financia estudios sobre el alzhéimer, mientras los investigadores continúan descubriendo lo que Christopher Link, de la Universidad de Colorado Boulder, denomina el «microbioma oscuro»: organismos cerebrales que aún no podemos identificar en las bases de datos actuales.
Para Schultek, cuya propia recuperación se convirtió en piedra angular de esta línea de investigación, los hallazgos iluminan un horizonte prometedor: ciertas formas de demencia podrían no solo ser tratables, sino potencialmente reversibles.
Esta perspectiva, que hace una década habría sido descartada como mera especulación, emerge ahora como un camino científico viable para enfrentar una de las enfermedades más devastadoras de nuestra era.
Naciones Unidas — Cerca del 70% de los costos ocultos mundiales tienen origen en las repercusiones sobre la salud asociadas a las enfermedades no transmisibles, como las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y la diabetes, en particular en los sistemas agroalimentarios más industrializados.
Un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicado este viernes confirma que los costos ocultos en los sistemas agroalimentarios mundiales ascienden a cerca de 12 billones de dólares al año.
Alrededor del 70% de esa cantidad, 8,1 billones, se deriva de hábitos alimenticios poco saludables y se asocia con enfermedades no transmisibles, como las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y la diabetes.
El informe El estado mundial de la agricultura y la alimentación de 2024 expone el conjunto total de costos y beneficios asociados a la producción, la distribución y el consumo de alimentos, incluidos los que no se reflejan en los precios de mercado, es decir, los denominados “costos y beneficios ocultos”.
El estudio detalla cómo esos costos vienen determinados por los costos sanitarios ocultos, y en menor medida por los costos ambientales ocultos, en los sistemas agroalimentarios más industrializados, propios de los países de ingresos altos y medianos altos.
– Costos según la dieta
Desde la perspectiva histórica, los sistemas agroalimentarios han pasado de ser tradicionales a industriales, y en cada caso ha habido resultados y costos ocultos distintos. Por este motivo, en el informe se explora cómo se manifiestan los costos ocultos en los diferentes tipos de sistema agroalimentario que hay en el mundo.
Para facilitar el análisis, se introduce una nueva tipología de los sistemas agroalimentarios compuesta por seis categorías: en crisis prolongada, tradicionales, en expansión, en proceso de diversificación, en proceso de formalización e industriales.
Por ejemplo, las dietas pobres en cereales integrales son el principal factor de riesgo alimentario en la mayoría de los sistemas agroalimentarios; en cambio, en los sistemas inmersos en crisis prolongadas y en los de tipo tradicional (caracterizados por una productividad más baja, por la limitada adopción de tecnologías y por cadenas de valor más cortas), la mayor preocupación es una escasa ingesta de frutas y hortalizas.
Otro problema significativo es el consumo elevado de sodio, que tiende a aumentar a medida que los sistemas tradicionales evolucionan hacia sistemas en formalización, alcanza un pico en estos y vuelve a disminuir cuando se convierten en industriales.
Por el contrario, el consumo de carnes rojas y elaboradas aumenta constantemente durante toda la transición desde los sistemas agroalimentarios tradicionales hasta los sistemas industriales, en los que constituye uno de los tres riesgos alimentarios más importantes.
– Costos medioambientales
Aparte de los riesgos vinculados a la alimentación, las repercusiones ambientales de las prácticas agrícolas insostenibles acrecientan sustancialmente los costos ocultos. Los costos asociados con las emisiones de gases de efecto invernadero, la escorrentía de nitrógeno, los cambios en el uso de la tierra y la contaminación del agua son particularmente altos en los países cuyos sistemas agroalimentarios están en proceso de diversificación, donde se calcula que dichos costos rondan los 720.000 millones de dólares.
Los sistemas en proceso de formalización y los sistemas industriales también se enfrentan a costos ambientales significativos; ahora bien, los países que afrontan mayores costos ambientales son aquellos afectados por crisis prolongadas, ya que en ellos dichos costos equivalen al 20% de su producto interno bruto (PIB).
– Costos sociales
Los costos sociales, entre los que figuran la pobreza y la subalimentación, son más prevalentes en los sistemas agroalimentarios tradicionales y en los afectados por crisis prolongadas.
En los países con tales sistemas, los costos sociales representan el 8% y el 18% del PIB, respectivamente, lo que pone de relieve la urgente necesidad de mejorar los medios de vida e integrar las labores humanitarias, de desarrollo y de consolidación de la paz.
– Un llamamiento a la acción colectiva
En líneas generales, en el informe se aboga por una transformación de los sistemas agroalimentarios orientada hacia el valor, para que sean más sostenibles, resilientes, inclusivos y eficientes.
Dicha transformación exige trascender las medidas económicas tradicionales, como el PIB, y valerse de la contabilidad de costos reales para desvelar los costos ocultos. Este enfoque permite tomar decisiones mejor fundamentadas que refuercen el valor social de los sistemas agroalimentarios, reconociendo su papel esencial en la seguridad alimentaria, la nutrición, la conservación de la biodiversidad y la identidad cultural.
Para lograr dicha transformación, también es preciso armonizar las políticas de los sectores sanitario, agrícola y medioambiental.
Magas(T.Carballo) — En las últimas décadas, las relaciones sentimentales como las conocíamos han vivido una gran evolución. Actualmente, no solo se rigen por un hombre y una mujer que se conocen, se casan y tienen hijos, sino que existen un sinfín de formas de quererse y de formar una familia.
Esta evolución se ha visto influida por diferentes aspectos. La mayor esperanza de vida ha venido acompañada de más posibilidades de emparejamiento en el tiempo y la intolerancia ha conseguido que los comportamientos tóxicos se observen con más facilidad, pero no que dejen de existir.
De hecho, la toxicidad parece estar más presente que nunca, porque las personas han aprendido su significado. Sin embargo, en ocasiones no sirve como advertencia, sino que ciertas personas han aprendido a ignorarlas, con el fin de que su pareja prospere y no termine, como es el caso del toliamor.
– En qué consiste el ‘toliamor’
El toliamor es un término que describe un tipo de relación en la cual las parejas, de manera consciente o implícita, deciden tolerar las infidelidades de sus parejas sin dar espacio a discusiones o confrontaciones abiertas.
El término, que es una combinación de las palabras «tolerar» y «poliamor», fue acuñado por el periodista Dan Savage. Con el toliamor quiso describir todas esas relaciones que, aunque parezcan poliamorosas o abiertas, realmente son monogamias con infidelidades de las que deciden no hablar.
El periodista lanzó la teoría en su podcast Savage Lovecast en la que detalló que el toliamor se da «cuando alguien sabe que su pareja lo está engañando y decide hacer ‘la vista gorda’ en lugar de hacer lo que la mayoría de la gente haría en esa situación.
A diferencia de las parejas poliamorosas, las toliamorosas nunca discutieron ni acordaron explícitamente esas infidelidades antes.
Muchas lo emplean como un acuerdo táctico, con el que creen que su relación funciona mejor, y otras simplemente aceptan la realidad mientras la relación no termine.
En la mayoría de los casos, el toliamor se convierte en un «pacto de tolerancia» que permite a las personas continuar juntas mientras, al mismo tiempo, sostienen otras relaciones sin esperar lealtad exclusiva.
Las relaciones toliamorosas, en lugar de concebir la infidelidad como una traición, la ven como una realidad que, aunque dolorosa para algunos o incómoda para otros, no es razón suficiente para romper o cuestionar la relación principal.
Muchas de estas parejas pueden sentir un apego profundo y auténtico, compartiendo experiencias, afecto y hasta proyectos en común. Sin embargo, han optado por no indagar en los aspectos de la vida que ocurren fuera de esa convivencia compartida.
Para algunas de ellas, el toliamor representa una manera de evitar el desgaste emocional que puede venir con los conflictos sobre la exclusividad, de esta forma, tratan de priorizar otro tipo de aspectos en la relación.
Por qué surge el ‘toliamor’
Aunque para muchas parejas sea sorprendente, el toliamor puede originarse en una variedad de razones: el deseo de evitar confrontaciones y conflictos, la necesidad de mantener una estabilidad familiar o económica, o simplemente el reconocimiento de que el amor puede coexistir con otras formas de afecto o deseo por fuera de la pareja.
En lugar de gastar energía en controlar o en restringir las experiencias del otro, las personas en un toliamor eligen poner sus límites en el silencio, en una especie de «no preguntar» que les permite seguir adelante sin romper la relación.
El poliamor en ocasiones también puede ser un acuerdo implícito para priorizar otros aspectos de la relación —como la amistad, el compañerismo o la convivencia— por encima de la exclusividad.
Además, el periodista explicó en su pódcast que existen varias opiniones acerca del toliamor. Aquellas personas que ya no deseaban a sus parejas íntimamente, saber que están teniendo relaciones con otras personas «es un alivio», explica.
En cambio, también existen las parejas que «están devastadas» pero que simplemente prefieren soportar las infidelidades antes que divorciarse, ya que esto puede resultar en «dificultades económicas, niños traumatizados y mucho estrés».
Sinc(V.Fuentes) — En 2022, investigadores del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza encuestaron a 2 500 mujeres españolas de entre 35 y 75 años sobre sus conocimientos de la menopausia. Los resultados, publicados en el Journal of Obstetrics and Gynaecology, mostraron un nivel bajo y la necesidad de implementar programas de formación sanitaria para mejorarlo y superar falsos mitos y creencias erróneas.
Un estudio similar realizado en hombres y publicado en 2020 suspendía, de media, el conocimiento de ellos sobre este proceso, con casi un 28 % que pensaba que no existía ningún tratamiento para esta etapa femenina. Pero el desconocimiento es mucho más global, ya que ni siquiera se emplea correctamente el término.
En contra de lo que resuena en la voz popular, la menopausia es la última menstruación que tiene una mujer en su vida (es decir, el momento en el cual se interrumpe la ovulación). Mientras que, si nos referimos al periodo que incluye el antes, el durante y el después de la última regla, y que abarca un tercio de la vida de las mujeres, entonces deberíamos utilizar la palabra climaterio, si bien se suele usar la primera por simplificar.
– Visibilizar la menopausia
Según explica a SINC Clara Selva Olid, investigadora en la Universidad Oberta de Catalunya, que ha realizado un estudio sobre El tabú de la menopausia: “En las sociedades occidentales, como la nuestra, este silencio social genera desinformación, estigmas y mitos, que perpetúan más la espiral de secretismo y, en consecuencia, potencian inseguridad, miedo y frustración hacia ese momento vital”, recalca.
No hablar de esta etapa puede ser una forma sutil de no visibilizar socialmente lo que, se supone, es el umbral donde comienza el envejecimiento femenino. “El principio del fin dentro de una sociedad de consumo cuya principal aspiración colectiva es la eterna juventud; y donde, claramente, una mujer con sofocos, sequedad vaginal, irritabilidad o altibajos emocionales, se convierte en un cliché o estereotipo con cero atractivo”, añade.
“El antídoto de todo ello pasa, más que nunca, por normalizar la conversación, de forma que se puedan eliminar los estereotipos negativos, se reduzca su estigma y se promueva una mayor comprensión y soporte, y una mejor calidad de vida, de quien la transita”, continúa Selva Olid.
A pesar del creciente interés por normalizar y apoyar de manera informada esta etapa vital, aún queda un largo camino por recorrer. A esto se le suma las dificultades que enfrentan muchas mujeres para hablar abiertamente de este tema con sus profesionales de la salud, o en su entorno laboral. También influyen los estereotipos perpetuados, que contribuyen a una falta de representación y comprensión pública de este proceso.
“Abordar estos tabúes en las esferas privadas y públicas implica crear un entorno familiar, social y laboral más informado, inclusivo y empático, y que reconozca las necesidades de las mujeres en edad de ‘menopausia’”, subraya la experta. “Además, es indispensable que los políticos visibilicen el climaterio, regularicen y exijan planes de acción a las organizaciones e inviertan en atención sanitaria”.
El antídoto frente a la desinformación en menopausia pasa por normalizar la conversación, de forma que se puedan eliminar los estereotipos negativos.
– ¿Qué ocurre con los tratamientos?
Para Pluvio Coronado, presidente de la Asociación Española de Menopausia y uno de los autores de los dos estudios sobre su conocimiento en mujeres y hombres españoles, “está empezando a resurgir la investigación relacionada con este proceso”.
Su trabajo se centra, por un lado, en analizar la calidad de vida y, por otro, en las terapias. “No se debe confundir el tratamiento de los síntomas y molestias asociadas con tratar la menopausia, que es algo natural que le va a pasar a todas las mujeres. Incluso algunas no remiten ningún problema. Pero muchas otras, entre un 20 y un 30 %, van a pasarlo fatal. Y es ahí donde debemos actuar”, apunta.
Para Coronado, hoy en día hay suficientes tratamientos como para tratar bien a la mujer con menopausia. Menciona algunas terapias naturales como los nutracéuticos, que incluyen fitoestrógenos de la soja, la cimicífuga racemosa, la salvia o la Maca andina, pero reconoce que su eficacia es limitada. “Pueden ayudar a reducir algunos síntomas, como los sofocos o mejorar ligeramente la libido, pero los efectos terapéuticos son modestos”.
El experto indica que la terapia hormonal sigue siendo la opción más efectiva para las mujeres que puedan tomarla, ya que repone las hormonas que el cuerpo ha dejado de producir. Sin embargo, destaca, “su uso ha sido controvertido, debido a estudios previos que lo asociaron con un mayor riesgo de cáncer de mama y enfermedades cardiovasculares”.
Añade que “estudios más recientes han aclarado que esos riesgos dependen de la combinación de hormonas y de la edad de la mujer”. Y subraya la importancia de individualizar el tratamiento según cada paciente y la necesidad de ampliar el acceso a estas terapias, especialmente a través de financiación pública, para mejorar la adherencia.
Menos optimista es Selva Olid: “Si bien hay que señalar un interés creciente en la investigación y la aproximación social actuales hacia el climaterio, resulta del todo insuficiente si se compara esta etapa vital con otras que también presentan desafíos biológicos, psicológicos y sociales específicos, como podría ser la adolescencia”.
– Formación de los ginecólogos insuficiente
La menopausia y el climaterio están poco estudiados porque, históricamente, la salud y los aspectos biológicos específicos de las mujeres han sido, en buena parte, descuidados o desatendidos en la investigación médica y científica. “Además, la contribución social de la mujer se ha situado, casi en exclusiva, en la fertilidad y función reproductiva, por lo que la etapa no reproductiva es la gran olvidada”, explica la investigadora.
Hay que añadir también que la formación de los profesionales médicos no es la óptima en muchos casos. “No hay suficiente, somos conscientes y queremos mejorarla”, sostiene Coronado.
“Por ejemplo, tanto en las facultades de medicina como en las residencias de ginecología se está dando más importancia ya a la menopausia. Pero hay que reforzar al médico de atención primaria, que es el que está menos formado en menopausia y es fundamental en los diagnósticos”, puntualiza.
– Enfrentarse al desconocimiento y al miedo
La mayoría de las mujeres se enfrentan a esta etapa desde el desconocimiento y el miedo. El estudio publicado por Selva Olid revela que las mujeres hacen explícita la ausencia de una información básica, contrastada y útil, así como una preparación previa para el climaterio. Es decir, que nadie las prepara para afrontar este proceso.
“Es común que, cuando se empieza este tránsito vital, puedan encontrarse con sorpresas, tanto respecto a su aparición, duración, así como de la sintomatología asociada (por presencia o por ausencia)”, expone.
“Este contexto actual debe cambiar. Para ello es necesario que, de forma conjunta, sociedad, organizaciones y gobierno trabajemos en la puesta en marcha de medidas que permitan mejorar la calidad de vida de las mujeres, así como eliminar la invisibilización y el estigma de este período vital”, concluye la investigadora.
Igluu(N.Ruiz/The Converesation) — A lo largo de la historia, filósofos y pensadores han debatido si la risa es verdaderamente una capacidad exclusiva de nuestra especie. Pero, discusiones a un lado, es innegable que reírnos es una característica que nos conecta con nuestra esencia más íntima: en el humor reside una de las expresiones más puras de nuestra humanidad.
Uno de los grandes temas de la filosofía es la pregunta por nosotros mismos. A la cuestión «¿qué nos hace humanos?», una larga tradición filosófica, que abarca toda la Antigüedad occidental hasta el erudito Isidoro de Sevilla (siglo VII), su brillante epílogo, responde con la antropofilosófica teoría del homo risu capax, según la cual lo propio y más exclusivo del ser humano es su capacidad para reír.
Así lo expone el hispalense en Etimologías, su obra cumbre, donde afirma que «el hombre es un animal racional, mortal, terreno, bípedo», a lo que añade: «Incorporamos en último lugar lo que le es exclusivo: su capacidad de reír, dado que la risa solo es propia del hombre».
– La teoría del homo risu capax en la Antigüedad
Esta teoría tiene su origen filosófico en Pitágoras de Samos. Según el filósofo griego Jámblico, para Pitágoras la risa es, «frente a los demás seres vivos, propia del hombre –algunos lo definen como un ser propenso a la risa»–, dado que es la capacidad para reír la que marca la «distinción y diferenciación».
En idéntico sentido, Aristóteles afirma en Partes de los animales que «la causa de que solo el ser humano tenga cosquillas no es solo la finura de su piel, sino también que el hombre es el único animal capaz de reír».
Por su parte, el teólogo Clemente de Alejandría dice en El pedagogo: «No porque el hombre sea un animal que ríe debe uno reírse de todo», aceptando al ser humano como risv capax.
Y afirma el filósofo sirio Porfirio en Isagoge: «Ser capaz de reír se predica solo del hombre». Según él, lo propio «es aquello en lo que se reúnen convenir a una sola [especie], a toda y siempre, como al hombre ser capaz de reír, pues, aunque no ría siempre, se dice, sin embargo, que tiene esta capacidad (…) de manera innata».
Igualmente, Agustín de Hipona, en Del libre albedrío, sostiene que bromear y reír son «actos propios del hombre», aunque sean dos de «sus más ínfimas perfecciones».
– Censura filosófica de la risa
La capacidad para la risa también fue pensada en la Antigüedad desde un punto de vista ético.
Entre los censores, destacan los propios pitagóricos, según esgrime el historiador Diógenes Laercio en Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres cuando dice que una de las prescripciones pitagóricas era «no dejarse dominar por la risa».
También el ya mencionado Jámblico afirma que entre los más arcanos mandatos pitagóricos uno reza «no te entregues a una risa irresistible», dado que la risa, para Pitágoras, es la «representante de todas las pasiones».
Platón, en La República, sentencia: «Es inaceptable que se presente a hombres de valía dominados por la risa». Y Aristóteles, en Problemas, defiende que «la risa es una especie de trastorno y de engaño».
Grabado de Giuseppe Porta que retrata los últimos momentos de la vida del filósofo estoico Crisipo de Solos, de quien se decía que murió riendo mientras miraba a un burro comer higos.
La filosofía desarrollada por los Padres de la Iglesia también se posicionó contra la risa. Autores como Basilio de Cesárea, Ambrosio de Milán o Juan Crisóstomo, además de Leandro de Sevilla y Agustín de Hipona, así lo atestiguan.
Este último, en Contra los Académicos, dice que «no hay cosa más humillante que la risa», y el anterior, Leandro, habla en De la instrucción de las vírgenes y desprecio del mundo del «denigrante espectáculo de la risa».
En un punto intermedio encontramos al filósofo judío Filón de Alejandría, quien sostiene que «Dios, sin duda, es el creador de la risa virtuosa» y que «la finalidad de la sabiduría es la diversión y la risa, pero no la que practican imprudentemente los necios, sino la de quienes ya se han vuelto canos, no solamente por su edad, sino también por sus buenas reflexiones».
– En defensa de la carcajada
En el tercer grupo encontramos a los filósofos que defienden la risa. Epicuro, en Sentencias vaticanas, afirma que «hay que reír al mismo tiempo que hay que filosofar». Es decir, que la risa no solo no debe ser censurada, sino que es necesaria como la racionalidad. ¿Puede escribirse filosofía desde el humor, buscando la risa del lector?
Desde un punto de vista epicúreo, sí. Eso he intentado hacer yo también en El filósofo hispalense. Biografía hiperbólica de San Isidoro de Sevilla.
Cicerón, por su parte, en Sobre el orador, afirma que la risa propicia la buena disposición del auditorio. Por un lado, provoca la admiración de la agudeza del orador, haciendo ver que es una persona culta, educada y de mundo, y, por otro, gracias a las chanzas y risas se disuelven situaciones desagradables o difíciles de diluir con argumentos.
Pero si hay un defensor de la risa en la filosofía de la Antigüedad ese es Séneca, quien sostiene en Epístolas morales a Lucilio que es fuerte y capaz de triunfar ante el dolor aquel que «no dejó de reír, aun cuando sus verdugos, irritados por este mismo hecho, desplegaban contra él todos los recursos de su crueldad».
De modo que la risa es tan eficaz para superar el dolor como la razón: «¿No será vencido por la razón el dolor que lo fue por la risa?», se pregunta.
Así, Séneca recomienda en De la tranquilidad del alma seguir más el ejemplo de Demócrito que el de Heráclito, ya que, si este era conocido por llorar, aquel lo era por reír, por su actitud risueña en el hacer y en el pensar. Para el autor, es más humano reírse de la vida que lamentarse, y merecen mayor gratitud de los demás quienes se ríen de la vida que quienes lloran por ella.
– ¿Hay otros animales capaces de reír?
Aunque en las últimas décadas se han realizado investigaciones que tratan de demostrar que la risa no es exclusiva humana, sino también propia de otros animales, solo se han evidenciado hasta el momento comportamientos semejantes a la risa, sin afirmarse definitivamente que tengan idéntica naturaleza e implicaciones.
En todo caso, la historia de la filosofía nos demuestra que, sea o no la capacidad más propia y exclusiva de nuestra especie y la que nos define, la risa nos hace humanos. Demasiado humanos.
La Mente es Maravillosa(J.Padilla) — A la mayoría de las personas no le gustan los conflictos, pues los asocian con experiencias negativas, discusiones, engaños, resentimientos, humillación, etc.
Sin embargo, si lo analizamos bien, el problema no es el conflicto en sí mismo, sino la manera en la que las personas involucradas responden ante él.
Básicamente, un conflicto es un enfrentamiento entre opuestos.
Se presenta en una situación en la que dos o más personas con intereses diferentes entran en confrontación.
El malestar de los conflictos no emerge de su tensión, sino más bien de la idea que tenemos sobre lo que el otro debería hacer o ser en relación con nuestras pretensiones.
En este contexto, muchas personas evitan afrontar los conflictos debido al temor o a la ansiedad de involucrarse en situaciones incómodas. Otras tratan de evadirlos porque se sienten inseguras o incapaces de reafirmar lo que son y sus intereses. Otros tantos escapan porque se sienten inferiores o han tenido experiencias desagradables al entrar en una confrontación.
Sin importar cuál sea el motivo por el que una persona evita el conflicto, lo cierto es que no enfrentarlos no hace que estos desaparezcan ni mucho menos que se resuelvan, de hecho, puede que hasta se agraven más. Esta evitación, además de no arreglar nada, impide que las personas puedan seguir creciendo, pues para hacerlo es necesario la adversidad, el conflicto.
Entonces, ¿qué se puede hacer para dejar de evitar los conflictos e impedir que sigan afectando el crecimiento personal?
Evitar conflictos genera malestar y frustración.
1. Ábrete al conflicto, no te cierres
Para dejar de evitar conflictos, ábrete a ellos. La apertura al conflicto se produce cuando la persona renuncia a no considerar otros puntos de vista. Abrirse es no permanecer dentro de la burbuja protectora con los ojos cerrados. Apertura es quitarse las vendas, espichar la burbuja y observar lo que está sucediendo. Pregúntate:
¿Cuál es el conflicto?
¿Cómo empezó y qué lo está manteniendo?
¿Qué estoy tratando de evitar?
¿Cuál es mi actitud frente a lo que estoy viviendo?
La finalidad de que te cuestiones es que puedas observar y abrirte al conflicto. El acto mismo de observar y de describir es ya un primer paso para que empieces a abrirte y para que comiences a acercarte al problema y a su solución.
2. Conecta con el conflicto
Una vez que te abres al conflicto, es necesario que te vincules con él. Para dejar de evitarlo es preciso que te conectes a todas las sensaciones desagradables que te genera, al malestar que te produce, al temor, a la angustia, al miedo y a la incomodidad que causa. Míralo nuevamente y siéntelo sin oponer una resistencia innecesaria que pueda agravarlo más.
¿Qué emoción estoy sintiendo?
¿Cómo reacciona mi cuerpo ante el conflicto?
¿Qué pensamientos cruzan por mi mente cuándo soy consciente del conflicto?
¿Qué exige de mí este conflicto?
No es fácil abrirse y conectar con los conflictos, pero son dos claves necesarias para dejar de evitarlos. Si te fijas, ambas estrategias son opuestas a la evasión, al abrirte te permites estar con el conflicto, no huyes, y al conectarte te acercas a él.
3. Enfréntate a tus inseguridades y temores
Después de abrirte y conectarte, identifica los obstáculos en tu camino de crecimiento en medio del conflicto. La inseguridad, la ansiedad, el temor al abandono, la dependencia y los sentimientos de inferioridad son algunos de los motivos que pueden llevarte a evitar el conflicto. Si no logras reconocer tus inseguridades o no sabes cómo hacerles frente, puedes solicitar la ayuda de un psicólogo.
Enfrentarte a tus temores no implica que armes otro conflicto, no se trata de pelear contra ti, sino de reconocer tus debilidades y de buscar alternativas constructivas que te permitan llegar a una solución para el conflicto.
4. Expresa tus intereses de manera asertiva
Antes de expresarte y de hablar, es importante que sepas escuchar (apertura) las ideas e intereses de la otra parte, luego expón tu punto de vista usando una comunicación asertiva. De esta forma, la otra persona sabrá que quieres conocer sus intereses y que estás dispuesta a conversar sin recurrir a discusiones que empeoren más el conflicto.
Al expresar tus intereses estás haciendo valer tus derechos y estás demostrándoles a los demás y a ti mismo que lo que quieres, sientes y piensas es valioso. Un poco de amor propio no te hará daño y defender tus intereses no es perder el tiempo.
Dejar de evitar los conflictos influye en la dignidad y en la autoestima.
5. No seas muy autoexigente
Para dejar de evitar conflictos, recuerda que no tienes que saber cómo solucionarlos. A veces, las autoexigencias y las ideas de perfección te pueden conducir a evitar la confrontación cuando esta va en contra de tus idealizaciones. Si tienes la creencia de que el conflicto es negativo en sí, que no puede salir nada de él, entonces es normal que tiendas a evitarlo.
No tengas temor a equivocarte y a fallar al confrontar tus intereses con otra persona, ya que estas tensiones te ayudaran a saber en qué debes mejorar para seguir acercándote a tus metas. Los fracasos son fuente de aprendizaje si sabes escuchar sus enseñanzas.
6. No pienses que confrontar está mal
Defender tus intereses no es bueno ni malo, siempre y cuando lo hagas de manera asertiva. Para dejar de evitar conflictos es indispensable que dejes de pensar que confrontar tus ideas con las de otros está mal.
Oponerse a los demás, porque no se está a favor de su punto de vista, no está mal. Debes tener claro que siempre que entres en conflicto debes buscar soluciones constructivas y generar diálogos asertivos para que te sientas más seguro en tu comunicación.
Para terminar, dejar de evitar conflictos implicar enfrentar, desde la compasión y la aceptación, esos patrones arraigados de relacionarse y de afrontar las adversidades. Aprender a hacerles frente es necesario para la construcción de una vida realizada.
En 1907, el médico estadounidense Duncan MacDougall trató de resolver esta incógnita de una forma que hoy podría parecer inusual: midiendo si el alma humana, ese supuesto vínculo con lo trascendental, tenía un peso físico que pudiera registrarse
¿Qué sucede cuando morimos? Se trata de una pregunta que nos ha intrigado a lo largo de toda nuestra evolución como especie. Para algunos, la muerte marca el fin absoluto; para otros, es solo el comienzo de algo más.
En 1907, el médico estadounidense Duncan MacDougall trató de resolver esta incógnita de una forma que hoy podría parecer inusual: midiendo si el alma humana, ese supuesto vínculo con lo trascendental, tenía un peso físico que pudiera registrarse.
Sus experimentos, aunque rudimentarios y ampliamente criticados, dejaron una huella peculiar en la historia: la idea de que el alma pesa 21 gramos.
– Un médico y una balanza
Duncan MacDougall era un médico de Massachusetts con un interés especial en la espiritualidad y el cuerpo humano. En un momento histórico algo disperso, en el que la ciencia y lo paranormal a menudo coexistían, MacDougall decidió abordar la idea del alma desde una perspectiva experimental.
Su intención era demostrar, mediante mediciones precisas, que el alma no solo era una entidad real, sino que también poseía peso.
Para ello, diseñó un experimento basado en pesar a pacientes en estado terminal. Su idea era medir su peso justo antes de morir y compararlo con el peso registrado inmediatamente después del fallecimiento. Para lograrlo, utilizó una balanza especialmente construida que permitía colocar a los pacientes en una cama mientras se registraban cambios mínimos en su masa corporal.
MacDougall trabajó con seis pacientes en total, todos en etapas avanzadas de enfermedades graves, como la tuberculosis. Según sus observaciones, en varios casos detectó una pérdida de peso en el momento exacto de la muerte. Aunque las cifras variaban ligeramente entre los pacientes, el promedio registrado fue de 21 gramos. Esto lo llevó a concluir que, al morir, algo abandonaba el cuerpo, y lo atribuyó al alma.
Para reforzar su hipótesis, decidió repetir el experimento con animales, específicamente perros. Su lógica era que, si el alma era algo exclusivamente humano, los perros no deberían mostrar ningún cambio de peso tras su muerte. Según sus registros, esto fue precisamente lo que ocurrió: no detectó ninguna variación en el peso de los animales. Para MacDougall, esto confirmaba que solo los humanos poseían un alma.
Retrato de MacDougall
– La teoría de los 21 gramos
El experimento de MacDougall fue un intento de poner números a una de las preguntas más abstractas de la humanidad: ¿qué es el alma?
Según su análisis, esos 21 gramos que desaparecían al morir representaban el peso del alma al abandonar el cuerpo. Sin embargo, su método y sus conclusiones fueron duramente cuestionados tanto por la comunidad científica de su tiempo como por la actual.
El experimento tenía fallos significativos. Solo se realizaron mediciones en seis pacientes, un número insuficiente para sacar conclusiones. Además, las condiciones del experimento no eran ideales: no había un control estricto de variables que pudieran influir en el peso, como la evaporación de líquidos corporales o los cambios en los gases presentes en el cuerpo.
Incluso las herramientas de medición, aunque avanzadas para su tiempo, no eran lo suficientemente precisas para este tipo de experimentos.
Por otro lado, los resultados no fueron consistentes. Algunos pacientes no mostraron cambios de peso significativos, y en otros casos el cambio fue mayor o menor a los 21 gramos. A pesar de estas inconsistencias, MacDougall defendió su teoría, y su estudio llegó a publicarse en medios de la época, captando la atención tanto de creyentes como de escépticos.
Publicación de Duncan MacDougall
– Ciencia, cuerpo y muerte
Aunque la hipótesis de que el alma pesa 21 gramos es imposible de probar científicamente, hay explicaciones más plausibles para los cambios de peso observados por MacDougall.
Una de las razones más probables es la evaporación de fluidos corporales. Al morir, el cuerpo deja de regular funciones como la sudoración y la respiración, lo que podría provocar una rápida pérdida de agua que se reflejaría en el peso.
Otra explicación puede estar relacionada con la liberación de gases acumulados en los pulmones y otros tejidos del cuerpo. Estos procesos, que ocurren de forma casi inmediata tras la muerte, podrían afectar mínimamente el peso sin necesidad de involucrar factores sobrenaturales.
También se han planteado hipótesis sobre cambios químicos en los tejidos corporales tras el cese de las funciones vitales. Estos ajustes internos podrían alterar la distribución de masa y generar pequeñas fluctuaciones que una balanza extremadamente sensible podría detectar.
Sea cual sea la causa, el consenso científico actual es claro: no hay evidencia de que el alma, entendida como una entidad espiritual o inmaterial, tenga peso o pueda ser medida de manera física.
EOM(C.Hernando) — En 2023, la media de edad en la Unión Europea se situó en 44,5 años, una cifra que la consolida como la región más envejecida del mundo. Una de las manifestaciones más clara de este envejecimiento es la caída del porcentaje de la población joven que vive en la UE, donde en 2023 los menores de dieciocho años ya solo representaban un 19,1% de toda la población comunitaria, según datos de Eurostat.
Al mismo tiempo, el grupo poblacional de mayores de 65 ha crecido en casi seis puntos porcentuales —de 15,6% en el año 2000 al 21,3% en 2023— en el espacio comunitario. Este cambio en las dinámicas demográficas de la sociedad europea plantea serios retos para el futuro, particularmente en términos de sostenibilidad del sistema de pensiones, representación política y dinamismo económico.
Para que el sistema de pensiones funcione de manera equilibrada, es fundamental que haya suficientes trabajadores activos para sostener a los jubilados a través de sus aportaciones fiscales. Cuando la proporción de cotizantes por pensionista baja de dos, el modelo empieza a tambalearse.
En junio de 2024, la ratio española se situaba en 2,32 trabajadores por cada pensionista, pero, con la generación del baby boom al borde de la jubilación y cada vez menos jóvenes, la situación va camino de empeorar.
Aunque la tendencia es similar a lo largo y ancho del continente más envejecido del planeta, existe una diferencia de hasta 10 puntos porcentuales entre el porcentaje de población que representan los jóvenes menores de edad en los distintos países comunitarios.
En Irlanda, el país con más porcentaje de menores de 18 años, este grupo supone casi un cuarto de la población, el 24,6% en 2023. Le siguen Francia (22,3%), Suecia (22%) y Bélgica (21,1%). Son todos países del centro y norte del continente, caracterizados por sus sistemas de bienestar robustos, acceso a servicios públicos de calidad y políticas de conciliación laboral y familiar. También se benefician de una inmigración que contribuye, con unas tasas de natalidad más elevadas, a rejuvenecer la población.
El mapa de la fertilidad en la Unión Europea
De hecho, la región de París y la ciudad de Bruselas concentran algunas de las poblaciones más jóvenes de la UE. En esta urbes, las oportunidades de formación y de trabajo atraen a jóvenes europeos pero también extracomunitarios.
También países del este, como Rumanía, con un 20,7% de su población compuesta por menores de 18 años, presentan valores situados por encima de la media europea. Esto se debe en parte a un comportamiento tradicional de mayor natalidad entre su población, si bien enfrentan otros problemas demográficos como la emigración de los adultos jóvenes a otros lugares más productivos de la Unión Europea.
El caso de Irlanda tiene mucho que ver con la transformación posterior a la salida del Reino Unido del espacio comunitario. Desde entonces, Dublín ha ganado protagonismo como hub tecnológico y financiero, lo que ha contribuido a reforzar su atractivo para jóvenes profesionales del sector.
Empresas como Google, Meta o Salesforce han establecido allí sus sedes europeas, precisando de nuevos trabajadores jóvenes cualificados que, con buenos salarios y condiciones, se quedan a vivir en el país y forman allí sus familias.
También han crecido los flujos de migración no cualificada al país, especialmente de personas provenientes de Reino Unido, desde el brexit y el posterior endurecimiento de las leyes de asilo y migración.
El mapa de las regiones con más jóvenes de la Unión Europea
– El sur de Europa y Alemania, a la cola
En el otro extremo, los países del sur de la Unión Europea — Malta, Italia, Portugal, Grecia, España —, junto con Alemania, son los que cuentan con una menor proporción de su población joven, todos ellos por debajo del 18%. Italia, por ejemplo, lleva años siendo uno de los países con menor tasa de fecundidad en Europa, lo que unido a la creciente longevidad de su población ha creado una pirámide poblacional invertida.
Alemania es la excepción centroeuropea. Aunque es la economía más grande de la Unión Europea, también ha sido la única economía del G7 que decreció en 2023, según apunta el FMI. La jubilación masiva de la generación del baby boom, y la reducción de la inmigración, que había ido en aumento la última década, harán caer su fuerza laboral más que en cualquiera de los países demás países del Grupo de los Siete.
Igluu(A.Coirrea) — Las palabras y sus usos cambian a la velocidad de la luz. El ya antiguamente llamado lenguaje malsonante, que hace unos años estaba condenado al tabú de lo soez y del mal gusto, hoy ha adquirido una pátina de reivindicación que cada vez se oye más en la calle y en las redes. ¿Es también una veta para que las marcas puedan ser más creativas y transgresoras en sus mensajes?
«Oh, blanca Navidad», pudo leerse en una lona pagada por Netflix en la Puerta del Sol para promocionar una nueva temporada de Narcos. «Querrás tragártela enterita», se leía en otra con la que se anunciaba el regreso de Sex Education. Al gigante del streaming le gusta, cuando se trata de su comunicación, caminar la fina línea que trazan algunos mensajes publicitarios que, si bien sin duda son capaces de capturar la atención, no suelen dejar indiferentes e incluso levantan ciertas polémicas.
En función de la manera en la que aparecen en un contexto publicitario, los dobles sentidos, las palabrotas o el lenguaje ofensivo podría meter en un problema. Pero entonces, ¿por qué se usan?
En la agotadora carrera por llamar la atención de alguien que camina por la calle, que pulsa el botón de saltar anuncio en cada vídeo a la misma velocidad que hace scroll, los recursos creativos pueden agotarse. Si algo ofrece una palabrota o un juego de palabras que roce los consensos sobre el mal gusto es un elemento inesperado.
Ahora bien, ¿cómo de transgresor es usar palabrotas en 2024, cuando todo el mundo, especialmente los más jóvenes, las han integrado y resignificado en su lenguaje cotidiano?
«Hay estudios muy interesantes que refieren que usar palabras malsonantes nos proporciona una buena descarga emocional, pero solo funciona del todo en nuestra lengua materna», explica Núria Molines, traductora y profesora asociada en la Universitat Jaume I.
«Esa descarga emocional funciona también como una ruptura momentánea en el discurso, un cortocircuito en el registro que estemos empleando en ese momento. De ahí que nos impacten mucho más cuando no las esperamos en un contexto concreto y puedan usarse para captar nuestra atención. También cuando salen de alguien que no debería, bien por la edad, la situación o el marco, emplear ese lenguaje».
– Transgresión, creatividad publicitaria y estereotipos
Pero, por mucho que se persiga una intención de ruptura, no siempre los anunciantes se atreven a llegar hasta el final del camino, en el que pueden esconderse repercusiones negativas por el uso de este tipo de lenguaje. Es aquí donde entran en juego otros recursos que, si bien suavizan la posible carga peyorativa del mensaje, se recrean en la creatividad intentando maximizar ese efecto de sorpresa.
Por ejemplo, utilizar palabras de sonoridad parecida al término malsonante que se quiere evocar o, en el caso de los mensajes escritos, recurrir a una censura parcial muy iconográfica, como los asteriscos, para subrayar que se está traspasando una frontera en la convención publicitaria.
Ana Tebar es fundadora y directora creativa en Agencia Humo, además de docente en la Escuela de Creatividad Brother, donde imparte Creatividad y Estrategia Digital.
A ella se le vienen ejemplos muy plásticos a la memoria cuando le preguntamos por el efecto de las palabrotas en mensajes comerciales, uno de ellos es el auge de F*** Me I’m Famous Ibiza: «Fue una de las marcas que se hicieron famosas proyectando ese lenguaje no normativo dentro de una publicidad, pero siempre utilizando el recurso de los asteriscos, que llama mucho la atención».
Para Tebar, recurrir a asteriscos se convierte en el ejemplo perfecto de los límites de la intención de ruptura. «Es un recurso que cristaliza muy bien la realidad de querer plantear un lenguaje transgresor, pero estando dentro de la norma. Como querer ser incorrecto, pero no. Habla mucho de cómo estas intenciones tienen difícil cabida dentro de la publicidad más mainstream».
En opinión de esta experta, la publicidad siempre intenta proyectar una realidad aspiracional. Lo hace mostrando un mundo en el que, aunque nos podamos sentir identificados, realmente tiene poco que ver con el día a día de las personas. El encaje de un lenguaje malsonante en este contexto es un tanto forzado.
«Me da la sensación de que, en este mundo idealizado, las palabrotas tienen un poder estigmatizante, porque se usan para retratar a ciertos personajes con los que no vamos a querer sentirnos identificados. Por ejemplo, incluyendo palabrotas en el lenguaje de una persona de estrato social bajo», explica Tebar.
– Nuevas generaciones y lenguaje de internet
Todas las palabras comienzan siendo solo palabras, pero en algún momento de su historia adquieren un significado social que tiene que ver con una marca distintiva peyorativa. «La palabrota, en sí, no es mala.
El problema viene de los efectos simbólicos que puede tener la generalización de ciertos usos del lenguaje que sí que llevan consigo un marco discriminatorio», explica Núria Molines, que subraya la importancia del lugar desde el que se enuncia la palabra malsonante para comprender si, en efecto, puede llegar a reforzar esa exclusión.
«Buena parte de este lenguaje se construye a partir de ejes de discriminación. Por ejemplo, racistas, machistas, capacitistas, putófobos y homófobos. En estos casos, el uso normalizado de este lenguaje sí que puede perpetuar mecanismos de discriminación, aunque en un momento dado pueda ser reapropiado».
La percepción y utilización de este tipo de lenguaje ha cambiado para las generaciones más jóvenes. La carga estigmatizante ya no se recibe de la misma manera, y con ello puede que se haya suavizado su capacidad de generar un impacto.
«El lenguaje malsonante ha dejado de ser tan tabú, se ha producido una generalización de su uso en registros y situaciones comunicativas en las que antes no se hubiese colado», explica Molines.
«Es algo que no tiene por qué ser ni bueno ni malo, pero que sí que nos tiene que llevar a una reflexión sobre su uso más profunda, y también sobre los estereotipos que transmiten o los marcos simbólicos que instalan en nuestras relaciones sociales».
Para la creativa Ana Tebar existen dudas razonables sobre esa voluntad de sacudir de su carga estigmatizante el lenguaje malsonante. «Siento que la generación millennial sí que crecimos con esa intención, un poco falsa, de romper el estigma de la publicidad estereotipada», expresa.
No solo se trata de un cambio generacional, opina, sino también de uno en los paradigmas de mercado. «Antes hacíamos publi para marcas generalistas que querían llegar a todo el mundo, a un gran público, a la masa, y hoy estamos viviendo un capitalismo que se basa en la identificación.
Hay muchísimas marcas que con su comunicación nos dicen que no son para todo el mundo. Esto es súper liberador, porque los discursos que se hacen desde las marcas tienen muchas más oportunidades de ser transgresores», matiza.
Aunque la textura digital de nuestra realidad no siempre facilita las cosas para estas técnicas publicitarias. De hecho, las redes sociales suelen presentar en sus algoritmos sistemas para detectar y censurar palabrotas. Podríamos encontrarnos con un post de bajo alcance o incluso con mayores problemas para acceder a la cuenta.
En este sentido, Tebar señala cómo se han generado estrategias para sortear la censura de los algoritmos en el contexto de las propias redes sociales.«Las nuevas generaciones han hecho muy bien en generar nuevos recursos, que distan mucho de los asteriscos, pero les permiten hablar del mensaje con total claridad», explica la experta.
Pone como ejemplo a Esty Quesada (@SoyUnaPringada), una creadora de contenido que recurre a palabras de sonoridad similar cuando sabe que un término puede ser mal valorado por el algoritmo. También refiere el uso de emojis en lugar de explicitar con el lenguaje una palabra problemática ofrece la oportunidad de sortear esa censura.
Mientras que los recursos creativos para llamar la atención se renuevan y modernizan, las palabrotas resitúan su influencia social. Del escándalo o lo entendido como ordinario a un uso lingüístico mucho más casual en el que, en más de una ocasión, se produce un proceso de apropiación por parte de quienes antes eran estigmatizados bajo esos términos.
El internet de las redes sociales, sin embargo, parece menos preparado para estos ensayos de trasgresión. Si algo se escapa a la capacidad de inteligibilidad de una IA eso es el contexto, un elemento crucial para valorar la intención y el efecto del lenguaje malsonante. ¿Qué deparará el futuro de la creatividad publicitaria para esta estrategia de atención?
Libertad Digital/Chic(L.Farreras) — Con una población cada vez más envejecida y nuevas demandas sociales, el coliving sénior emerge como una alternativa innovadora para quienes buscan autonomía, convivencia y bienestar en su día a día.
Este modelo de vivienda, que ya se extiende por países como España, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos, está redefiniendo cómo las personas mayores afrontan esta etapa de la vida.
El coliving sénior rompe con la idea tradicional de las residencias, centradas principalmente en el cuidado médico, y propone una fórmula basada en apartamentos individuales o compartidos dentro de entornos que ofrecen servicios de lujo como gimnasios, bibliotecas, spas y asistencia médica 24 horas.
Además, fomenta la interacción social mediante actividades culturales, deportivas y recreativas, convirtiéndose en una solución para combatir la soledad.
– ¿Por qué está creciendo el coliving sénior?
El auge de esta tendencia no es casual. Europa está envejeciendo a pasos agigantados. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el 21 % de la población de la Unión Europea tiene más de 65 años, frente al 16 % en 2001. Aún más llamativo es el caso de los mayores de 80 años, cuya proporción casi se ha duplicado, pasando del 3,4 % al 6 % en solo dos décadas.
En España, Italia y Alemania, donde estos porcentajes son especialmente altos, la demanda de soluciones habitacionales alternativas es cada vez mayor.
En este contexto, el coliving sénior no solo ofrece una respuesta práctica, sino que también conecta con un cambio cultural profundo: la búsqueda de un envejecimiento activo y digno, donde las personas mayores puedan tomar las riendas de su vida y mantenerse conectadas con su entorno.
– Ejemplos en España
En España, el modelo está ganando terreno.
El Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, ha comenzado a explorar alternativas como el cohousing para atender a personas mayores en riesgo social.
En la actualidad, la capital cuenta con apartamentos municipales adaptados, pero la lista de espera y las limitaciones de espacio han llevado a las autoridades a buscar soluciones más modernas y sostenibles.
En el sector privado, proyectos como The Comm, en Alfàs del Pi (Alicante), se presentan como modelos de éxito.
Este complejo, que ya alberga a más de 300 usuarios, combina instalaciones de lujo con un ambiente de resort, donde los residentes disfrutan de servicios como restaurantes, gimnasios, spas y bibliotecas, todo ello en un entorno que prioriza su bienestar físico y mental.
– Cohousing y coliving: ¿cuál es la diferencia?
Aunque el coliving sénior es el modelo más conocido, el cohousing está ganando adeptos como una opción más económica y comunitaria. Este sistema funciona mediante cooperativas donde los residentes participan activamente en el diseño, construcción y gestión de los espacios comunes, lo que reduce costos y fomenta la convivencia.
Ambos modelos comparten una filosofía: ofrecer a las personas mayores la oportunidad de vivir de manera autónoma, activa y rodeadas de una comunidad que apoye su bienestar. Sin embargo, su viabilidad económica sigue siendo un reto, ya que requieren una inversión inicial significativa. Muchos optan por financiar su entrada vendiendo su vivienda previa, además de pagar una renta mensual que cubre los servicios.
– Una nueva forma de entender la vejez
La popularidad de estos modelos refleja un cambio profundo en cómo las sociedades perciben la vejez. Atrás queda la idea de una etapa pasiva y dependiente; ahora, las personas mayores aspiran a envejecer en un entorno que les permita seguir siendo protagonistas de su vida.
Con una edad media de la población europea que ha aumentado de 38 años en 2001 a 44 años en 2020, soluciones como el coliving sénior no solo responden a una necesidad inmediata, sino que se perfilan como una respuesta clave para los retos del envejecimiento poblacional en el futuro.
JotDown(F.O.Navarro) — Nadie duda de que las tapas sean un pilar fundamental de nuestra gastronomía. De hecho, conforman el famosísimo pero reduccionista tridente guiri de la Spanish food: paella, tortilla and tapas. Y si a un guiri le preguntas qué es una paella o una tortilla —horrores culinarios aparte, como los inventos instagramers de paellas con huevo, bravas y queso— sabrá darnos una imagen más o menos cercana a la realidad. Lo mismo pasará con la tortilla.
Pero ay, ¿cómo explicar desde la indigencia culinaria anglosajona la naturaleza de una tapa? Si ni siquiera aquí tenemos una idea consensuada de este interesantísimo fenómeno social de convidar con la bebida algo que meter al buche.
¿Qué es una tapa? ¿Se considera al pincho (pintxo, mejor ditxo) como una tapa? ¿La tapa se regala, se compra? ¿Las olivas o quicos se pueden considerar tapas? Y la más importante, que es la que trataremos de responder en este artículo, ¿por qué en unos lugares las tapas son gratuitas y en otros no? Una vez más, nuestra variedad geográfica nos arroja más preguntas que respuestas.
Empecemos por las cosas que sí tienen respuestas. Parece existir un consenso establecido en torno al origen del término y del fenómeno, que ya es algo. Muchos artículos y tapa-conaisseurs apuntan hacia una popularización muy tardía del fenómeno, en torno a los años 20-30 del siglo pasado, en las tabernas de la capital.
Esta no es ninguna sorpresa: gran parte de nuestros hábitos sociales (higiénicos, alimentarios, del día a día) proceden de la llamada cultura de masas creada al calor de la revolución industrial que aquí llegó, como todo, tarde. Sin embargo, esta apreciación no deja de ser un tanto apriorística: ¿es que, en las tabernas de antes de 1920 no se invitaba al personal a un platillo de embutido junto con la bebida? Nos tendremos que conformar con esta explicación genealógica.
Por su parte, el origen terminológico tiene menos encanto: se les denomina tapa porque se ponían encima de la bebida que se pedía, como una forma de ahondar en la sed del comensal a partir de alimentos salados con el claro objetivo de que consumieran más bebida. Una inteligente estrategia de marketing que nos aleja de la idea de la solidaridad gastronómica. Una lástima.
Existen otro tipo de consensos, como que en León o Granada «puedes cenar con las tapas que te ponen» o como que puedes acabar mal en Euskadi si se te ocurre sugerir que los pintxos vienen con la bebida. Pero, ¿qué ocurre con Murcia? ¿con Sevilla? ¿con Barcelona?
No en vano, el actual grupo de punk-oi! catalán Brux en «Tapa y quinto» (2019) nos da una pista con respecto a la ciudad condal: «¿No hay tapa? ¡Anda ya! ¡Salte de la barra, ponte a pelear! (…) Los chicos quieren tapa con cada quinto».
Personalmente, como zaragozano exiliado económico con base en Madrid, fui maravillado por la generosidad de los bares de la capital en estos términos. Y ya ni hablamos cuando viajé a Granada. A partir de entonces surgió una pregunta que me ha rondado durante demasiado tiempo, que considero que es de interés general, y que merece por lo tanto ser respondida.
¿Por qué en unos lugares de este nuestro plurinacional Estado nos ponen tapas gratis y en otros lugares tal cosa es impensable? Esta es la ardua tarea que nos ataña en los siguientes párrafos.
Una tarea, que por cierto, no se ha respondido previamente. En la web aparecen numerosos artículos que tratan superficialmente en qué bares de tal capital de provincia ponen tapa, pero pocos son los que identifican las provincias antitapistas o prácticamente ninguno que haga un repaso regional del estado de la cuestión.
Si identificar el tapismo es un problema, tratar de explicar su alta variabilidad es prácticamente una quimera. Existe un breve estudio de una muestra de 103 bares realizado por Cuponation (al que lamentablemente no hemos podido tener acceso) que simplemente lanza el siguiente dato:
Según los resultados de la encuesta entre los 103 bares analizados en el estudio, solo el 58,5% ofrecen una tapa incluida con la consumición mientras que el resto pueden ofrecer tapas que se cobran aparte u ofrecer solo raciones. En los que sí ofrecen tapas de cortesía se observa una gran variabilidad, pues se pueden encontrar desde tapas que prácticamente son raciones como las que te pueden poner en algún bar de Galicia hasta un pequeño picoteo que pueden ser patatas fritas, aceitunas o frutos secos típicos en Madrid y alguna provincia andaluza.
Partimos de una incorrección conceptual que considera que la tapa se regala necesariamente. De lo contrario, si se paga, es considerada pintxo o ración. Lo siento por los puristas: se trata de hacer ciencia, no de tener la razón. Consideraremos, mal que nos pese, las patatas fritas de bolsa, los quicos o las olivas como tapa, siempre que sean gratis.
Nos disculpamos por adelantado. Pero, como he podido constatar, la frecuencia de la gratuidad de la tapa (que es lo que estudiamos en última instancia) está correlacionada con la calidad de la tapa.
Este estudio se basa en una escala del 1 al 10, donde 1 significa «No se encuentran tapas gratis en ningún bar» y el 10 «Prácticamente en todos los bares ponen tapa gratis con cada bebida». Es preferible tener una escala para poder comparar grados, ya que un simple «sí/no» nos daría menos información. Se ha aplicado la mencionada escala a una serie de personas del entorno del investigador (por algo hay que empezar), por cada una de las provincias en las que han vivido.
Esto se hace para evitar sesgos como el típico: «Pues yo fui a Barcelona una vez y me dieron tapas gratis». Se han tratado de hacer varias mediciones para cada provincia, ya que la media de diferentes percepciones es siempre mejor que una única percepción. Esto es más fácil para provincias como Madrid, pero más complicado para Ceuta o Melilla.
Se han realizado un total de 144 mediciones. Existe también otro sesgo, y con esto acabamos, que es el asimilar la realidad de la provincia a su capital. Me han dicho, por ejemplo, que en Gijón sí, pero en Oviedo no. ¿Qué hacemos con eso? Pues tenerlo en cuenta y puntuar dos veces esa provincia.
Hemos renunciado a tratar de comparar el entorno rural con el urbano ya que eso implicaría un nivel de información muy alto, o quién sabe, de trabajo de campo subvencionado (tomad nota, fondos Next Generation y Ministerio de Consumo).
Podemos comprobar en el siguiente mapa la diversidad geográfica de la tapa. A simple vista, se aprecia que los territorios de la antigua Corona Aragonesa (Cataluña, Valencia, Aragón, Baleares) así como las comunidades de Euskadi y Navarra conforman un triángulo de la tacañería donde las tapas gratis prácticamente no existen. A partir de ahí, las tendencias no parecen ser consistentes: no toda Andalucía aparece con buena nota, como tampoco Castilla y León tiene una tendencia tapista.
Tal vez la mejor valorada sea, en promedio, Castilla-La Mancha. Uno no puede dejar de pensar si la alineación noroeste-sureste de las provincias con mayor puntuación (León, Palencia, Ávila, Ciudad Real, Jaén, Granada y Almería) se debe a una ancestral Ruta de la Tapa que data de tiempos inmemoriales o si existe una lógica migratoria de los primeros Homo Tapicus que quisieron conectar el Mediterráneo con el Cantábrico, el aceite con la sardina.
Al grano. ¿A qué se debe esta variedad en la oferta (gratuita) de la tapa? ¿Son unas regiones más agarradas que otras? ¿Es una cuestión cultural? En sociología, que es la disciplina desde donde se responden este tipo de preguntas, se priorizan las teorías que mejor puedan explicar el fenómeno, evidentemente.
Por esto también es esencial que puedan captar o «medir» bien el fenómeno. ¿De qué sirve una explicación teóricamente perfecta si no se puede comprobar? Por ello, se han tratado de seleccionar las explicaciones que se puedan contrastar con datos concretos, cuantificables, que pondremos en relación con nuestra escala de 10 puntos. Vayamos con la primera hipótesis.
Explicación 1: La tapa es cuestión de precio
Comencemos por una explicación «micro», a nivel individual o de bar. Uno de los enfoques teóricos del individualismo metodológico es la teoría de la acción racional de Anthony Downs, basada en la visión egoísta del individuo. Ello implica que desde la perspectiva del propietario del establecimiento, el hecho de poner tapas gratis es una acción irracional, no basada en el beneficio económico, a no ser que ello repercuta en el precio de la consumición.
Eso explicaría el precio de los tercios en Madrid, por ejemplo. Existe un «pero» importante en esta explicación: la unidad de análisis de este estudio son las provincias y no los establecimientos, pero esto no es una tesis doctoral, así que sigamos para adelante. Optamos por tres indicadores para medir esta hipótesis: el gasto en cerveza, el consumo en cervezay el IPC de las bebidas alcohólicas6 para captar el precio de la cerveza, ya que lamentablemente no disponemos del dato de forma directa.
Ordenando todas las provincias desde la que más tapas ofrece a la que menos y poniéndolas en relación con estos indicadores podemos trazar una línea de tendencia. Cuanto mayor sea el coeficiente de determinación de esta línea (llamado «R2»), mayor relación habrá entre la frecuencia de gratuidad de la tapa y el indicador.
Resultados: Empleemos el indicador que empleemos, esta explicación hace aguas. No hay una relación entre el consumo, el gasto o el IPC de la cerveza por provincia y la frecuencia de gratuidad de las tapas. El coeficiente de determinación de cualquiera de los tres indicadores es bajísimo, menor de 0,1 (por lo general, en ciencias sociales se aceptan los coeficientes a partir de 0,3).
Explicación 2: La tapa es un proceso histórico-económico
Vayamos con otra explicación también económica, pero esta vez orientada a toda la sociedad, una explicación «macro». Históricamente, los salarios y el poder adquisitivo siempre han sido mayores en el norte que en el sur, concretamente en el triángulo industrial de Madrid-Euskadi-Cataluña y el corredor industrial del valle del Ebro.
Con la popularización de la tapa en torno a 1920-1930, cabe pensar que debido a unos menores salarios en zonas más pobres se tuvo que elegir entre comer o beber, mientras que en otras zonas más ricas se pudo pagar ambas opciones. O incluso podemos pensar en una función social de las tabernas en las provincias más pobres, como comedores sociales.
Esta explicación concuerda con el origen marketiniano de las tapas como una forma de potenciar una oferta (bebida) a través de una ofrenda (una comida salada). De esta forma, podemos esperar que las zonas con mayor poder adquisitivo o renta sean las menos propensas a ofrecer tapas gratis.
En esta explicación emplearemos dos indicadores: la renta mediana por unidad de consumoy el poder adquisitivo. El primero compara simplemente los ingresos de las personas por provincias y el segundo pone los ingresos en relación con los precios.
Resultados: Existe una relación entre la renta mediana y la gratuidad de las tapas por la cual en las provincias con mayor renta es menos frecuente encontrar tapas gratis (el coeficiente R2 es de 0,2). Pero existe una relación incluso mayor entre el poder adquisitivo y la gratuidad de las tapas, con un R2 de casi 0,24.
En sociología la esfera económica casi siempre tiene influencia y la gratuidad de la tapa no es una excepción: las provincias con mayor poder adquisitivo son menos propensas a ofrecer tapas gratis. Esto nos arroja poderosas reflexiones: ¿en la humildad está la solidaridad, siguiendo la lógica de bares como comedores sociales?
¿Las provincias más ricas son también unas agarradas? ¿O simplemente tener más dinero hizo que naturalmente se buscara un beneficio máximo por parte del establecimiento, reduciendo las tapas gratis o haciendo pagar por las tapas? Sea como sea, vemos que el poder adquisitivo de las provincias tiene algo que ver con ello.
Explicación 3: La tapa es un fenómeno social
Quizá haya que acudir a la naturaleza misma de la tapa: el plato, la capacidad de compartirla. Suelen ser individuales, sí, pero buena parte de estas se pueden compartir en mayor medida que los pintxos, que suelen ser no solo individuales sino indivisibles. Más allá del formato, lo que interesa es el modelo de consumo asociado a la tapa. Sabemos de sobra que la cultura de ocio relacionada con los bares y el alcohol es diferente entre las diferentes latitudes del Estado.
En Euskadi, por ejemplo, se estila el pintxo-pote o poteo, que implica una ruta itinerante por varios bares, mientras que en el sur, por razones climatológicas (¿o sociales?, ¿qué es antes, el huevo o la gallina?), es preferible el plan de terraza, localizado, inmóvil. El segundo plan es más compatible con la lógica de la tapa: el que te inviten a comida hará que quedarse en el mismo lugar sea preferible, en una suerte de competencia entre bares.
También, naturalmente, habrá más tapas donde más bares haya. En este sentido, ya que no disponemos de datos del número de terrazas por provincias, emplearemos el número de bares por personay un «proxy» (aproximación) del fenómeno «terraceo» como son las horas de sol en las capitales de provincia.
Resultados: Si bien la cantidad de bares por habitante no tiene ninguna relación con la gratuidad de la tapa, se aprecia una leve relación con el número de horas de sol en las provincias: dicha relación alcanza un R2 de 0,13, que no está mal para la liga en la que estamos jugando. A más horas de sol, es decir, de posible terraceo, existe una mayor propensión a la tapa gratis. Aunque era mi explicación favorita, no convence en cuanto a resultados.
Explicación 4: La tapa tiene una razón identitaria
¡La tapa es española! ¡Cómo no! Se podría incluso decir que es un fenómeno «sureño» o andaluz. El hecho de regalar comida junto con la bebida podría ser algo «propio» de las regiones consideradas más españolas o las más «sureñas». Esta es una explicación que hemos podido escuchar más de una vez en un acalorado alarde de chovinismo andaluz.
El determinismo cultural, es decir, asignar una actitud social a un grupo poblacional solo porque es su «costumbre» o forma de ser de ese grupo, es una tradición cada vez más demodé en sociología. Evidentemente, el no tener en cuenta otros niveles de explicación como pueden ser los grupos de socialización (familia, escuela) u otros factores por ejemplo ideológicos hace que muchas veces la explicación cultural sea tautológica.
A simple vista, parece que las regiones autoconsideradas «poco españolas» como Cataluña o Euskadi cumplen esta hipótesis. Pero tratemos de medir más específicamente a través de los siguientes indicadores: el porcentaje de andaluces por provinciasy la media de identificación con España por provincia (del 1 al 10).
Además, desde el punto de vista identitario, existe otra interesante explicación. Las tapas gratis tienen una clara orientación de consumo autóctono. Para los guiris se reservan convenientemente las raciones y paellas carísimas, con mayor posibilidad de extracción de plusvalía o, simplemente, las tapas pagadas. Por ello, según estas explicaciones, las provincias con menor proporción de extranjeroso de viajeros por habitantesserán las que más tapas tengan.
Resultados: A simple vista, parece que existe una leve relación entre una mayor presencia de extranjeros o turistas y una menor frecuencia de las tapas gratis. Esta teoría tiene futuro. Sin embargo, la gran teoría explicativa de entre todas las que se han podido estudiar es sin duda la españolidad de la tapa, que alcanza un factor de correlación de casi el 0,3, algo ya correcto desde el punto de vista estadístico.
A mayor identificación con España en una provincia, mayor probabilidad de tapas gratis en sus bares. Esta es una importante y sonora conclusión.
Solo nos queda despejar una duda. ¿Será que las provincias con mayor poder adquisitivo son precisamente las mismas que tienen una menor identificación españolista? Si estas dos características coinciden, ¿cómo saber cuál es la que importa? ¿Y si importan las dos simultáneamente?
Para ello podemos hacer una prueba estadística para ver qué explicación tiene más peso incluyendo todas las variables en un mismo modelo. En este caso, al tener tan pocos casos (las cincuenta provincias más Ceuta y Melilla, que puntúan como una) solo podemos incluir tres variables, por lo que elegiremos a las tres finalistas: la identificación con España, el porcentaje de turistas y el poder adquisitivo.
Se ha realizado una regresión lineal con el objetivo de ver qué indicadores además de estar correlacionadas con la tapa gratis son capaces de «predecir» el fenómeno y ver qué peso tienen, cuando se tienen en cuenta todas las explicaciones a la vez. El resultado es que las tres teorías seleccionadas son explicativas con una significatividad correcta (con un intervalo de confianza del 95%).
Si las comparamos, es la identificación con España la que tiene un coeficiente mucho mayor que el resto: 1,2 frente al 0,4 del porcentaje de turistas o el 0,06 del poder adquisitivo, que baja con creces su fuerza cuando se incluye la identificación con España.
En definitiva: no es cuestión del precio del brebaje o del modelo de consumo: que la tapa sea gratis o haya que pagarla depende fundamentalmente de la españolidad de la provincia en la que nos situemos. En menor medida, también es cuestión de «pelas» en un sentido agregado: a mayor poder adquisitivo de la provincia, menor presencia de tapas gratis. Y los guiris tienen también algo que ver en todo esto: a mayor porcentaje de turistas, menor presencia de tapas gratis.
Por fin se ha arrojado algo de luz a este esencial enigma culinario que ha provocado tantos orgullos y críticas, los cuales, tras estos primeros resultados, no harán sino continuar. Tanto guiris como locales podemos dormir tranquilos con estos resultados preliminares. Tranquilos, pero eso sí, sin perder un ápice de patriotismo, no vaya a ser que esta solidaria tradición se pierda por culpa del secesionismo.
azertac — Una de las cosas más intrigantes de viajar es descubrir por qué las cosas son como son hoy.
Desde secretos ocultos hasta extraños fenómenos, a continuación le presentamos 16 datos sobre el mundo que pueden parecer absurdas al principio, pero que en realidad se han demostrado como hechos reales.
1) Nieva en el desierto del Sahara
Se sabe que los desiertos tienen muy pocas precipitaciones. Si las precipitaciones son escasas, ¿no serían las nevadas aún más raras? Pues bien, lo imposible ocurrió en 2018 y el desierto del Sahara se cubrió de un manto de nieve blanca. Sin embargo, la nieve solo duró un día antes de derretirse bajo el cálido sol.
La primera nevada registrada fue en 1979: una tormenta de nieve que duró media hora. Aunque las temperaturas bajan hasta el punto de congelación por la noche, la falta de humedad hace casi imposible que se produzca nieve. Pero quién sabe, ¡puede que tengas la suerte de verla en tu próximo viaje al Sáhara!
2) Sólo hay dos países en el mundo donde no existe la Coca Cola
Puede que pienses que la Coca Cola es algo que puedes encontrar en cualquier parte del mundo, pero estos dos países han estado sometidos a embargos comerciales estadounidenses de larga duración: Corea del Norte desde 1950 y Cuba desde 1962.
Sin embargo, Corea del Norte ha fabricado su propio refresco de color oscuro. La llaman Ryongjin Cola o «Cocoa Sparkling». Tiene el mismo envase rojo y la misma letra cursiva, pero ¿tiene el mismo gran sabor?
3) Sudán es el país con más pirámides del mundo (no Egipto)
Egipto y pirámides son casi sinónimos, pero ¿sabías que también hay pirámides en Sudán? Nubia, una región de Sudán, tiene 255 pirámides, ¡el doble de las de Egipto!
Tras gobernar la 25ª dinastía de Egipto, los faraones nubios huyeron a Sudán y formaron el reino kushita, incorporando la cultura egipcia en su nueva ciudad.
Las pirámides de Nubia no son tan visitadas como las de Egipto.
Jebel Barkal es el más gratificante de los cuatro sitios principales. Las pirámides están bien conservadas y se encuentran junto a una pequeña montaña. Suba a la montaña justo antes de la puesta de sol para disfrutar de unas vistas impresionantes del Nilo.
4) El arco iris más brillante de Colombia está en su río
Normalmente, el arco iris se encuentra en el cielo, pero el Caño Cristales, también conocido como el «Río de los Cinco Colores», brilla más que cualquier arco iris del cielo.
Situado en el Parque Nacional Natural Serranía de la Macarena de Colombia, este impresionante río debe su belleza multicolor a la Macarenia Clavigera, una planta que vive en el cauce. Lo mejor es visitarlo entre mayo y noviembre, cuando las hierbas del río florecen en amarillo, azul, verde y rojo. En esta época adquieren tonalidades más brillantes porque las aguas son menos profundas, lo que permite que la luz del sol llegue a las plantas.
5) El desierto del Sáhara solía ser una selva tropical
¿Otra vez el Sahara? Créeme, este es extra genial.
El desierto del Sahara es conocido por ser el más caluroso del mundo. Sin embargo, hace sólo 6.000 años, esta tierra seca era una exuberante selva tropical con una espesa vegetación y altas precipitaciones.
Aunque nosotros no hemos sido testigos del Sahara en pleno apogeo, las generaciones futuras podrían hacerlo. Si el mundo sobrevive los próximos 10.000 años, el mismo cambio constante en los patrones climáticos podría dejar al Sahara con un aspecto muy diferente.
6) Macchu Pichu es una ciudad a prueba de terremotos
Esta antigua ciudad inca descansa sobre dos líneas de falla en Perú. Eso significa que los terremotos eran eventos esperados. Así que, ¿cómo vivieron a través de ellos?
De hecho, los incas crearon una brillante técnica de ingeniería llamada «sillería», en la que las rocas se cortan para que encajen perfectamente entre sí sin mortero. Esto permitía que las piedras se movieran en su lugar durante un terremoto, antes de asentarse de nuevo en sus posiciones originales. ¿Genio o qué?
7) China tiene un solo huso horario
Tener una sola zona horaria está bien si el sol sale y se pone a la misma hora para todos. Sin embargo, mientras Beijing se prepara para irse a la cama a medianoche, la gente de Xinjiang está empezando a ver la puesta de sol.
Esto es bastante sorprendente, teniendo en cuenta que China es casi del tamaño de Estados Unidos, que tiene seis husos horarios. Curiosamente, China no siempre funcionó con la hora de Beijing. La hora estándar de Pekín no se estableció hasta 1949, una decisión del presidente Mao Zedong en nombre de la unidad nacional.
Antes de eso, en 1912, había cinco zonas horarias reconocidas que estaban entre cinco horas y media y ocho horas y media por encima de la hora de Greenwich.
Por suerte, trabajar en una zona horaria no es más que un leve inconveniente para los chinos. Sin embargo, los viajeros que planeen viajar con su mochila por China deben prepararse para que sus relojes corporales se confundan un poco.
8) El puente Golden Gate de San Francisco «habla»
Este es uno de los hechos más novedosos del mundo. En junio de 2020, el querido puente Golden Gate de San Francisco comenzó a hablar sobre algunas modificaciones realizadas en las barandillas del carril bici. Literalmente.
¡Los sanfranciscanos informaron de que escuchaban sonidos espeluznantes a varios kilómetros de distancia!
Las autoridades municipales explicaron que se trataba de vientos fuertes que atravesaban las nuevas barandillas. El puente es más seguro para los usuarios cuando se enfrenta a una menor resistencia al viento. Por lo tanto, el sonido es una buena señal de que los fuertes vientos están pasando por el puente sin problemas.
9) Puedes hacer un safari en Sri Lanka
Kenia no es la única experiencia de safari: hay otro lugar más cercano que cuesta la mitad y que cuenta con su propia fauna y flora.
A menos de cuatro horas de distancia, en la encantadora Sri Lanka, se encuentra el propio safari de Asia. En las llanuras abiertas del Parque Nacional de Yala, podrá ver elefantes, leopardos e incluso aves acuáticas.
O visite el Parque Nacional de Wilpattu para ver ciervos axis y osos perezosos.
La mejor época para visitarlo es entre marzo y octubre, ya que los niveles de agua son más bajos y se ven más animales que salen a beber.
Otro dato interesante de Sri Lanka es el avistamiento anual de ballenas azules migratorias. Entre diciembre y abril, es testigo de cómo los mayores animales del mundo se alimentan de krill en la costa sur.
Las ballenas suelen frecuentar las aguas de Mirissa. Pasará por la ciudad de camino al Parque Nacional de Yala, así que ¿por qué no se acerca a ver las ballenas antes de su aventura de safari?
10) Tailandia tiene un festival para apreciar a sus monos
Todos los últimos domingos de noviembre se celebra en Lopburi el Festival de los Monos.
Según el folclore sánscrito, un heroico mono ayudó al príncipe Rama a salvar a su futura esposa de las garras de un demonio de diez cabezas.
Los monos residentes del templo Phra Prang Sam Yot reciben 4.000 kilos de frutas, verduras y postres tailandeses. Los lugareños también se disfrazan de monos y actúan para sus estimados invitados mientras engullen su festín real.
Este evento está abierto al público, pero los visitantes están advertidos: los monos pueden ponerse agresivos y robar todo lo que tengan a mano.
11) En Etiopía siempre hay siete años de retraso
Este es uno de los hechos más alucinantes del mundo: cuando dimos la bienvenida a 2020, Etiopía llevaba sólo cuatro meses de 2012.
Al igual que el calendario gregoriano (en el que estamos la mayoría de nosotros), el calendario etíope marca el nacimiento de Cristo como punto de partida. Sin embargo, siguiendo cálculos alternativos de la anunciación de Cristo, el calendario etíope se retrasa entre siete y ocho años.
Afortunadamente, los viajeros no se ven afectados por la diferencia mientras están allí. La Etiopía actual entiende el calendario gregoriano y utiliza ambos calendarios indistintamente. Pero si guardas los recibos para los reembolsos, la fecha impresa puede hacer parecer que tu viaje fue hace años. Pero no te preocupes, ¡sólo tienes que convertir las fechas!
Las diferencias más interesantes son las fiestas anuales: a diferencia del resto del mundo, Etiopía celebra el Año Nuevo el 11 de septiembre y la Navidad el 7 de enero (en el calendario gregoriano).
12) Francia es el país más visitado, con 89 millones de turistas anuales
Teniendo en cuenta los destinos turísticos más populares de Singapur, yo pensaría que Japón o Tailandia son los países más visitados.
Sorprendentemente, antes de que el COVID-19 hiciera que los viajes pasaran a un segundo plano, Francia era el país más visitado del mundo. Además de conocer la ciudad del amor, muchos viajeros pasan por ella de camino a Italia y España.
13) Hay un pueblo en Holanda que no tiene calles, sólo canales
Venecia no es el único pueblo que se mueve principalmente en barco. En el pueblo de Giethoorn, en Holanda, no hay calles, solo senderos y más de 6 km de canales.
El pintoresco pueblo está repleto de casitas rústicas y rodeado de altos árboles, ¡como en un cuento de hadas! Los visitantes pueden recorrer el pintoresco barrio en kayak o ir en bicicleta por los senderos.
14) Hay una roca en Australia más grande que la Roca Uluru
Cuando se habla de grandes rocas en Australia, lo que suele venir a la mente es el famoso Uluru, ¡incluso se puede ver desde el espacio!
Sin embargo, hay una roca aún más grande en la ciudad. El Monte Augustus es dos veces y media más grande que el Uluru, ¡y hay que conducir 54 km para rodearlo!
Pero al fin y al cabo, Uluru sigue siendo la mayor formación rocosa del mundo, también conocida como monolito, mientras que la enorme estatura del Monte Augustus puede estar compuesta por muchas capas de arena y grava.
15) Nueva Zelanda tiene la zona residencial más empinada del mundo
San Francisco es conocida como una ciudad de pendientes, con su calle más empinada con un ángulo de 27°. Si crees que eso es empinado, prueba a vivir en la calle Baldwin de Nueva Zelanda.
Esta calle residencial de Dunedin ganó el récord mundial Guinness con su pendiente de 38°. La fuerte pendiente hace que todas las casas parezcan hundidas en el suelo. No te fíes de nuestra palabra, pero estamos seguros de que los residentes tienen muslos de acero.
16) En Hawái, puedes experimentar playas soleadas y montañas nevadas en la misma isla
Este es uno de los hechos más fascinantes del mundo, ¡el mejor para el final!
Hawái sólo tiene dos estaciones: verano e invierno, pero en realidad tiene ocho de los 13 climas del mundo. A nivel del mar, la temperatura rara vez supera los 32ºC o desciende por debajo de los 16ºC, pero en las montañas de Mauna Kea, Mauna Loa y Haleakala nieva con bastante frecuencia.
The conversation(M.J.G.Rubio) — Imaginemos una situación de lo más común. Dos personas que caminan apresuradamente se cruzan por la calle. Pueden ser amigos, compañeros de trabajo o conocidos. Uno de ellos saluda con un “hey, ¿qué tal estás?” o “¿cómo te va?”. Automáticamente, el otro responde: “Vamos tirando” o “vamos, que no es poco”. Poco después, cada uno sigue por su lado. El breve encuentro está marcado desde el principio por la queja sistemática.
En pleno siglo XXI, las sociedades desarrolladas aceptan este tipo de actitud como una forma rutinaria de interacción social. De hecho, es bastante frecuente escuchar quejas sobre el tráfico, el clima, el trabajo o las dificultades económicas. Para muchos, es algo inofensivo e incluso terapéutico, porque les sirve de desahogo emocional.
Sin embargo, se ha demostrado que el lamento crónico tiene un impacto significativo en la salud emocional, mental e incluso física tanto de quienes se quejan como de quienes reciben los comentarios pesarosos.
– Un fenómeno cotidiano
Aquí abordaremos la expresión repetida de insatisfacción, frustración o malestar por situaciones percibidas como negativas. Se trata de un fenómeno casi universal que puede extrapolarse a contextos familiares, laborales y sociales. Lejos de una visión catastrofista, quejarse ocasionalmente es una parte normal de la experiencia humana. El desgaste emocional y fisiológico ocurre cuando ese talante negativo invade nuestras rutinas diarias.
Pero ¿por qué nos quejamos tanto? Algunos expertos consideran que actúa como un mecanismo de afrontamiento a través del cual liberamos tensión o buscamos validación. Concretamente, se ha observado que mediante la queja buscamos que aprueben nuestra opinión o percepción, como si se tratara de un bucle.
Hasta aquí, funciona como una estrategia de presentación ante nuestro grupo social; es una función adaptativa del ser humano.
El problema es cuando se cronifica y extiende a numerosos contextos. Es una situación que empeora con el uso y abuso de las redes sociales, donde es frecuente que personas influyentes en las poblaciones más jóvenes dediquen gran parte de su contenido a despotricar sobre esto y aquello como estrategia de captación de seguidores o para crear debate e intercambio de comentarios.
– Impacto en el cerebro y la salud mental
Aunque es un campo de investigación pionero y requiere más estudios, la neurociencia ya se ha adentrado en la etiología y las consecuencias de la queja.
Diversas investigaciones han confirmado que el cerebro humano está diseñado para identificar amenazas y problemas, lo que explica por qué es tan fácil centrarse en lo negativo y por qué algunas personas tienden a quejarse más que otras.
Se trata de un mecanismo evolutivo con un origen protector: el cerebro tiende a fijarse en lo negativo porque le permitía enfrentarse a un peligro real hace miles de años y aumentaba las opciones de supervivencia.
Este efecto, denominado sesgo de negatividad, puede volverse contraproducente en el entorno moderno, ya que focalizarse en lo malo de manera continua puede alterar la forma en que las personas ven el mundo y promover así nuevas interacciones como las que se basan en la queja.
Algunos estudios señalan que el acto de lamentarse puede provocar cambios estructurales en el cerebro que, a su vez, generan problemas en la resolución de problemas y la función cognitiva. Esto significa que las personas quejumbrosas pueden pueden ver mermadas funciones como la resolución de problemas, la toma de decisiones o la planificación. Esto genera aún más frustración y, en consecuencia, más quejas.
Además, se ha observado que la queja cotidiana se correlaciona con la sintomatología ansioso-depresiva. En concreto, con pensamientos intrusivos, rumiaciones, baja autoestima, cansancio y fatiga mental. Por ello, los individuos que no paran de lamentarse por todo suelen ser más pesimistas y menos resilientes frente a las adversidades.
– Estrategias para cambiar de actitud
A continuación explicamos algunas de las formas de interacción y afrontamiento más recomendadas en consulta psicológica:
Practicar la gratitud. Centrar la atención en el momento con el foco en lo que tenemos favorece el agradecimiento. Registrar las cosas por las que podemos sentirnos agradecidos en un diario ayuda a cambiar la perspectiva.
Buscar soluciones. Hacer, por ejemplo, una lista de posibles acciones para mejorar una situación nos da una sensación de control y reduce la frustración.
Prestar atención a nuestras palabras. La psiconeurolingüística nos enseña que ser consciente del lenguaje que utilizamos y modificarlo para que sea más positivo o neutral nos puede ayudar a cambiar el patrón de pensamiento.
Establecer límites con los demás. Se trata de un mecanismo de protección. Supone, por ejemplo, evitar conversaciones que se centren demasiado en lo negativo o proponer un enfoque más constructivo para los problemas.
Sin duda, ser consciente del hábito malsano de quejarse sin descanso e intentar cambiarlo es esencial para mejorar la calidad de vida. Es un objetivo que forma parte del crecimiento personal de cada individuo y que se puede reforzar con el apoyo de la terapia psicológica.
Antes de quejarse otra vez, tenga en cuenta los efectos cerebrales, emocionales y sociales que conlleva. Y recuerde: la queja no es negativa si no se cronifica. No somos perfectos, somos humanos.
JotDown(B.Ortín) — Voy volando con mi mujer a cien metros de altura sobre el mar, curiosamente vamos de pie y no acostados boca abajo como lo haría un pájaro o Superman.
Observamos desde arriba a varios demonios de Tasmania, que son como ratas gigantes y agresivas que nadan sobre el mar comportándose como delfines, saltan y se hunden sobre la superficie del mar, persiguiendo a otros peces para comérselos.
Y mientras tanto, nosotros permanecemos indiferentes a todo esto. En realidad, nuestra actitud muestra que… nos da igual.
Integración de polaridades
Los sueños reflejan los aspectos contradictorios que nos presenta la vida, las paradojas. Vivir consiste en eso, en integrar estos elementos. Cualquier decisión o aspecto de la existencia tiene que ver con factores a favor o en contra de nuestro deseo.
En cualquier proyecto, decisión o calibración de la realidad que tenemos que hacer aparece lo deseable y lo que queremos evitar.
El encuentro con estos aspectos puede paralizarnos porque nos autoobligamos a elegir. Y simplemente, lo que ocurre es que la existencia muestra todas las posibles opciones y lo que las convierte en contradictorias es nuestra costumbre de clasificarlas en positivas y negativas.
Todo comportamiento tiene una intención beneficiosa. Esta es una de las enseñanzas más valiosas de la Teoría de los sistemas. Es necesario identificarla para darle una alternativa más útil en nuestra vida.
El miedo nos ayuda a calibrar amenazas, la rabia nos induce a defendernos o salir corriendo ante un enemigo demasiado poderoso.
Lo importante de esto es poder mantener un porcentaje razonable que lo convierta en un recurso. Demasiado miedo puede convertirse en un terror paralizante y por el contrario, nada de miedo puede llevarnos a una insensatez peligrosa. Por otro lado, la rabia excesiva se convierte en violencia indeseable, pero su ausencia nos debilitaría ante la necesidad de defendernos legítimamente.
En los cuentos de hadas suele haber al principio de la historia un ogro o una fiera que amenaza al protagonista de los peligros que encontrará en la aventura. Y si el personaje del cuento es inteligente, supera el miedo que le produce este mensaje y establece progresivamente una relación con el ogro que acaba convirtiéndolo en un aliado.
El veneno no es la sustancia, sino la dosis (Paracelso)
Patrón hipnótico: integración de polaridades contrarias (Michael Yapko)
Cierra los ojos y concéntrate en tu respiración sin cambiarla.
Aprovecha ahora para soltar la tensión muscular de las distintas partes de tu cuerpo.
Y ahora…
Piensa en algunas reglas que han sido buenas para ti.
Algunas reglas que nos enseñan son buenas. La conformidad no es algo malo, pero puede serlo: detenerse en un semáforo rojo es bueno.
Circular por la derecha en la carretera es sensato.
Puedes pensar en cosas buenas que has aprendido…
Piensa en ello durante unos instantes…
Sin embargo, puedes identificar reglas que has roto y que te ayudaron a ser más fuerte, eficaz…
Cuando empecé a estudiar hipnosis seguía reglas muy concretas. Después empecé a romperlas, a hacer hipnosis conversacional y sentí deslealtad a mis primeros profesores. Pero luego me alegré al descubrir que no es la técnica lo bueno o malo, sino si funciona o no.
Romper las reglas aporta vitalidad.
Aprender, revisar, a saltar normas puede ser interesante.
Piensa en reglas que rompiste y te fue bien hacerlo. Puedes recordar las veces que has saltado las reglas que te enseñaron y lo que sentiste en esos momentos. Ahora estaré un minuto en silencio y es posible que recuerdes los momentos de tu infancia en los que rompiste las reglas y exploraste la vida por ti misma/o.
Piensa en ello…
Discernir cuándo es bueno y malo seguir o romper las reglas
Y sobre todo, qué bueno disponer de un sistema de discriminación para saber cuándo es bueno seguir o romper las reglas.
Piensa en ello…
Asociar las nuevas posibilidades. ¿Qué se puede hacer diferente en las nuevas situaciones? Para experimentar y hacer algo diferente.
Y ahora tómate tu tiempo para reorientar tu atención a esta sala.
Pensar en algo, en lo contrario y en ambas cosas al mismo tiempo es un recurso hipnótico recurrente que nos permite visitar situaciones o pensamientos que inicialmente clasificamos como contradictorios.
Relato: camino hacia el oeste
Esta es la historia de un vaquero que caminaba hacia el oeste, buscando una utopía que no sabía formular. En su viaje se encontraba con un sinfín de propuestas de felicidad y satisfacción que muchas personas le proponían. Y cuanto más le interesaban, al final contestaba:
—No puedo quedarme, debo seguir mi camino, a buscar mi destino y mi felicidad.
Dejó en su viaje varios amores, distintos proyectos comunales interesantes y vitales y cuando le preguntaban adónde se dirigía, él siempre contestaba:
—Al oeste.
Finalmente, conoció el amor. Alguien que solo le hacía propuestas bonitas y gracias a su gran capacidad de intuir su utopía del oeste, logró reconocerla en las propuestas que le hacía su persona amada. De modo que fundaron una granja juntos y de vez en cuando viajaban juntos al oeste.
En el libro titulado Más allá del oeste, que es un compendio de frases dichas en films del estilo wéstern, se repite esta historia. El camino al oeste era una travesía metafórica hacia la libertad. Un oeste del que no podíamos ver la frontera porque simbolizaba la travesía a la utopía de una nueva y mejor vida.
Sin embargo, no hay nada más aburrido que una historia o un personaje que no cambia durante el relato. El concepto técnico que se utiliza en este sentido en cinematografía se refiere a la Evolución del arco dramático. Una prescripción técnica que nos indica la importancia de que la historia fílmica haga cambios en los personajes.
No hay nada más aburrido que una historia en la que los protagonistas se aman durante todo el transcurso sin que aparezca el más mínimo conflicto entre ellos. Por el contrario, cuando el malo de la película se comporta como tal todo el tiempo, sin dar el menor destello de humanidad también nos aburre.
Lo que nos seduce de una historia es la integración de polaridades aparentemente contrarias.
Reunir lo que estaba separado (Sim bollein: Símbolo). En lugar de fragmentar lo que estaba reunido (Dia bollein: Diablo).
The New York Times(J.Dunn) — Este año voy a recibir a mi familia extendida en Acción de Gracias y quiero que sea algo reparador y divertido.
Para crear ambiente, tendré mis habituales tarjetas “raspa y gana” en cada lugar de la mesa. Y haré algunas preguntas que la gente podrá responder mientras comemos, como: ¿cuál es tu lenguaje de amor no convencional?
Mi padre, por ejemplo, admitirá que el suyo es dar avisos. Si nota algo que no va bien —mis desagües desbordados, una rodilla dolorida que ignoro—, me advertirá de que si no actúo, “me espera un mundo de dolor”.
Para mi padre, asustar es cuidar. “Allá tú”, otra de sus frases favoritas, significa “te quiero”.
Espero que esta pregunta dé lugar a conversaciones interesantes entre los miembros de mi familia. No es probable que nos peleemos por temas de política (mi colega Catherine Pearson escribió sobre familias que sí lo hacen). Pero los momentos incómodos ocurren.
Preparar algunos temas de conversación antes de una reunión navideña puede parecer forzado, dijo Alison Wood Brooks, profesora de la Escuela de Negocios de Harvard y autora de Talk: The Science of Conversation and the Art of Being Ourselves (Charlar: la ciencia de la conversación y el arte de ser nosotros mismos).
Pero en su investigación, Brooks descubrió que solo 30 segundos de lluvia de ideas previa mejoraban la fluidez de la conversación.
Hablé con Brooks y otros expertos sobre cómo mantener conversaciones en tu próxima reunión que sean, como escribe Brooks, “ricas, jugosas y divertidas”.
– Ve más allá del ‘¿cómo estás?’
Celeste Headlee, autora de We Need to Talk: How to Have Conversations That Matter (Tenemos que hablar: cómo tener conversaciones que importen), sostiene que hacer una pregunta general sobre cómo le va a alguien puede no llevar a ninguna parte porque “la gente ya tiene preparadas respuestas fáciles”, dijo. “Casi todo el mundo va a decir ‘bien’”.
En su lugar, sé más específico, dijo, con preguntas como: “¿A qué estás dedicando la mayor parte de tu tiempo?”.
Las mejores preguntas, añadió Headlee, invitan a la gente a hablar de las cosas que les gustan, ya sea la comida, las películas o las mascotas.
E intenta hacer lo que Brooks llama el “duro trabajo cognitivo” de escuchar de verdad. En sus investigaciones ha descubierto que, durante una conversación, la mente de los sujetos divagaba casi una cuarta parte del tiempo.
En su lugar, practica lo que ella llama “escucha receptiva”, que es mutuamente beneficiosa: te ayuda a prestar más atención y anima a quien está hablando.
Brooks dijo que una gran escucha se expresaba mediante algún tipo de respuesta verbal, ya fuera una broma que se basara en algo que la persona había dicho, un parafraseo, una confirmación verbal (“exactamente”) o una pregunta de seguimiento que demostrara que estabas prestando atención. Esto hace que la conversación fluya y sirve tanto para grupos como para conversaciones individuales, dijo.
– Sé un ‘administrador de temas’
Hay algunas pequeñas señales de que una conversación se está agotando, explicó Brooks: las pausas se hacen un poco más largas, puede haber más risas incómodas o la gente empieza a repetir cosas que ya han dicho sobre el tema.
Si eso ocurre, intervén y cambia de tema, dijo Brooks. Sus investigaciones han descubierto que quien cambia de tema con frecuencia —aproximadamente una vez cada minuto— mantiene conversaciones más satisfactorias.
No hace falta que lo hagas tanto, dijo. “Pero la conclusión es que, si parece que un tema se está volviendo rancio, actúa con poder, ten confianza y cambia”. El nuevo tema, añadió, “no tiene por qué ser divertido o ingenioso, solo tiene que ser diferente”.
Si eres el anfitrión, puedes nombrarte “administrador de temas” o reclutar a otra persona con antelación para que la charla fluya y te asegures de que todo el mundo se siente incluido. Si el tío Stu está dominando la conversación, dijo, “sé como un controlador aéreo y redirige la charla hacia otra persona que esté sentada a la mesa”.
– Prueba estos temas para romper el hielo
Rob Walker, autor de The Art of Noticing (El arte de darse cuenta), tiene un boletín Substack del mismo nombre en el que recopila temas rompehielos de los lectores. He aquí algunos de mis favoritos:
■ ¿Qué es algo en lo que crees pero no puedes demostrar?
■ ¿Cuál es el peor consejo que te han dado?
■ Háblame de una persona que hayas conocido solo una vez y que realmente te haya impactado.
■ ¿Cuándo estuviste seguro de que un mal resultado sería tu ruina, pero en realidad resultó beneficioso para ti?
– Cuando todo lo demás falla: reacomoda
¿Alguna vez has estado en una reunión en la que un extremo de la mesa era una fiesta estridente y en el otro había un silencio mortal?
Si la gente habla en pequeños grupos, interrumpe la conversación dedicando un tiempo a reacomodar, dijo Brooks.
Entre la cena y el postre, por ejemplo, puedes pedir que todos cambien de asiento.
También puedes asignar los asientos de modo que haya una buena mezcla de parlanchines, dijo, o pedir a uno de tus amigos o familiares más extrovertidos que sea un camarero de la charla que pueda circular entre los distintos grupos.
“Pueden sentarse y entablar conversación con las sobrinas tímidas a quienes les cuesta trabajo sacar adelante la plática”, dijo.
Si yo tuviera que responder a la pregunta que plantearé en Acción de Gracias, creo que mi lenguaje amoroso no convencional es similar al de mi padre: dar consejos. Espero que, en algún momento, yo también haya podido evitarte un mundo de dolor.
Los humanos hemos aprendido desde hace mucho tiempo que ralentizar la respiración ayuda a controlar y calmar las emociones, pero hasta ahora ha sido imposible entender el mecanismo detrás de este vínculo.
Ahora, finalmente se ha identificado el circuito cerebral que conecta la respiración voluntaria con el estado de ánimo de una persona.
Fue identificada en ratones por un grupo de investigación liderado por el Instituto Salk en La Jolla, California y el resultado, publicado en la revista Nature Neuroscience, ofrece nuevas herramientas para controlar los ataques de pánico, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático.
Investigadores coordinados por Sung Han han identificado un grupo de células cerebrales en la corteza frontal, implicadas en la planificación de conductas complejas, que conecta con el tronco del encéfalo, donde se controlan acciones vitales como la respiración.
Luego se realizaron experimentos para buscar conexiones entre el centro del tronco encefálico y otras áreas del cerebro y de esta manera se identificó un nuevo circuito, puesto a prueba registrando la actividad cerebral de ratones durante conductas que alteran la respiración, como olfatear, nadar y beber, y durante situaciones que generaron miedo o ansiedad.
Los resultados confirman que, cuando el circuito está activo, los animales están más tranquilos y respiran más lentamente, mientras que en situaciones de estrés la conexión disminuye y la frecuencia respiratoria aumenta.
«Quiero utilizar estos hallazgos para diseñar una especie de ‘píldora de yoga'», dice Han.
«Puede parecer una tontería, y traducir nuestro trabajo en un fármaco comercializable llevará años – agrega el investigador – pero ahora tenemos un circuito cerebral que puede convertirse en un objetivo terapéutico para ralentizar instantáneamente la respiración y promover un estado de calma y tranquilidad».
Una gasolinera y un autolavado en Brasilia, la capital de Brasil, donde una operación de blanqueo de dinero dio lugar a una amplia investigación sobre corrupción que se extendió por toda América Latina.
The New York Times(J.Nicas/A.Ionova) — Una de las mayores operaciones contra la corrupción de la historia reciente se está borrando silenciosamente.
El Supremo Tribunal Federal de Brasil está desestimando evidencias clave, anulando condenas importantes y suspendiendo miles de millones de dólares en multas de una serie histórica de casos de soborno, con el argumento de que investigadores, fiscales y jueces parciales infringieron las leyes en su voraz búsqueda de justicia.
En varias sentencias dictadas a lo largo del año pasado —la mayoría derivadas de recursos interpuestos por personas que afirman haber sido tratadas injustamente— el tribunal ha anulado casos en los que altos cargos políticos y ejecutivos de empresas se habían declarado culpables.
Las decisiones están teniendo repercusiones por toda América Latina y han llevado a la anulación de al menos 115 condenas en Brasil, según los grupos anticorrupción. Las revocaciones también están sembrando dudas sobre muchos otros casos en Panamá, Ecuador, Perú y Argentina, incluidas las condenas de varios expresidentes.
Todo ello supone un amplio desmantelamiento de la Operación Lava Jato, una amplia investigación que, iniciada hace una década, reveló una vasta trama de corrupción que abarcaba al menos 12 países. Los investigadores descubrieron que las empresas habían pagado miles de millones de dólares en sobornos a funcionarios públicos a cambio de proyectos públicos.
Los hallazgos trastocaron el panorama político de América Latina, cerrando empresas multinacionales y dando lugar a multas de miles de millones de dólares y cientos de condenas. Algunos de los políticos y ejecutivos más destacados de la región fueron enviados a prisión, incluido el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
Ahora, su desmantelamiento es la triste conclusión de una investigación que en su día se consideró un cambio radical en América Latina, que prometía erradicar la corrupción sistémica que había podrido los cimientos de los gobiernos.
La opinión pública había aplaudido las condenas como un nuevo amanecer para la región. Una década después, Brasil y otros países tienen poco que mostrar. Para algunos, este revés es otro ejemplo de la impunidad de la que han disfrutado durante mucho tiempo los gobernantes.
José Antonio Dias Toffoli, juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil, ha anulado importantes condenas derivadas de la Operación Lava Jato.
“Las personas que deberían pagar por sus errores o sus delitos, en cierta medida, se saldrán con la suya”, afirmó Maíra Fernandes, abogada penalista y profesora del Instituto Getúlio Vargas, una universidad brasileña.
Al mismo tiempo, añadió, las revocaciones no carecen de fundamento. Algunas grabaciones filtradas y otras pruebas demostraron que un juez y algunos fiscales se coordinaron contra los acusados, emplearon tácticas agresivas para forzar confesiones y ordenaron escuchas ilegales. “Aunque deje un sabor amargo”, dijo, “es consecuencia de una operación que se ensució las manos, que violó las reglas”.
En 2018, un legislador de extrema derecha llamado Jair Bolsonaro utilizó una retórica anticorrupción para aprovechar el impulso de la Operación Lava Jato y llegar a la presidencia de Brasil. Pero su gobierno también se vio entonces manchado por escándalos de corrupción, y finalmente cerró Lava Jato cuando nuevas investigaciones comenzaron a indagar en su familia. La semana pasada, las autoridades brasileñas recomendaron presentar cargos contra él por planear un golpe de Estado tras perder la presidencia en 2022.
La mayoría de las decisiones para revertir la Operación Lava Jato han sido emitidas por un único magistrado del Supremo Tribunal de Brasil, José Antonio Dias Toffoli. En una entrevista, Toffoli dijo que sus decisiones se basaban en sentencias anteriores de sus colegas del Supremo Tribunal, según las cuales los investigadores, fiscales y jueces de la Operación Lava Jato se habían confabulado ilegalmente, invalidando las pruebas recogidas. Dijo que se había limitado a extender esa decisión a otros casos.
“Las evidencias ilegales no se pueden utilizar para condenar”, dijo.
“Lo hacemos con gran tristeza”, añadió durante una reciente vista ante el Supremo Tribunal. “Porque el Estado ha procedido erróneamente”.
Algunos críticos, sin embargo, creen que Toffoli no debería decidir los casos.
Antes de incorporarse al Supremo Tribunal, trabajó como abogado del partido político de Lula y, más tarde, como asesor del presidente. En 2009, Lula lo propuso para el más alto tribunal del país. Lula y su partido fueron objetivos importantes de la investigación Lava Jato.
El juez también estuvo vinculado a la investigación que ahora está desmantelando.
Una línea de metro en Caracas, Venezuela, en construcción en 2022 por Odebrecht, una firma brasileña gigante y un actor clave en la Operación Lava Jato, según las autoridades brasileñas
En 2019, Marcelo Odebrecht, el presidente ejecutivo de Odebrecht, el gigante brasileño de la construcción, nombró al juez Toffoli en una declaración a la policía sobre el esquema de corrupción de la compañía, lo que sugiere que el juez puede haber desempeñado un papel, según informes de noticias locales.
Toffoli negó cualquier implicación y nunca fue acusado formalmente de ningún delito.
“Las acusaciones son tan falsas que las partes interesadas nunca han cuestionado formalmente mi participación en estos casos”, declaró en una entrevista.
La Operación Lava Jato comenzó en 2014, cuando la policía federal brasileña descubrió una operación de blanqueo de dinero en un autolavado de la capital del país. Tras indagar un poco, se dieron cuenta de que se habían topado con algo mucho, mucho más grande.
Con el tiempo, los investigadores descubrieron que algunas de las mayores empresas de Brasil —incluido un grupo detrás del gigante de la carne de vacuno JBS, la petrolera estatal Petrobras y Odebrecht— habían estado sobornando a funcionarios en el poder en toda América Latina y África a cambio de lucrativos contratos gubernamentales.
Se descubrió que la trama implicaba al menos 3000 millones de dólares en sobornos, muchos de los cuales se habían blanqueado a través de sistemas como el del autolavado.
Sergio Moro, juez federal de un pequeño estado del sur de Brasil, supervisó en gran medida la Operación Lava Jato y, al principio, se convirtió en un héroe nacional
La operación condujo a cientos de condenas, incluida la de Lula, entonces expresidente. Fue condenado a 12 años de prisión en 2017 por aceptar renovaciones de viviendas de empresas de construcción a cambio de favores. Lula ha negado durante mucho tiempo los cargos.
Con Lula en prisión e inelegible para postularse, Bolsonaro ganó fácilmente las elecciones presidenciales de 2018.
Aproximadamente un año después, la Operación Lava Jato comenzó a desmoronarse.
Lula fue liberado en 2019 después de cumplir 19 meses en prisión, cuando el Supremo Tribunal Federal de Brasil dictaminó que había sido encarcelado prematuramente. Menos de dos años después, el tribunal anuló sus condenas, dictaminando que el juez federal que supervisó la Operación Lava Jato, Sergio Moro, había sido parcial.
Grabaciones filtradas publicadas en 2019 por un sitio de noticias, The Intercept Brasil, mostraron que Moro había dirigido a los fiscales sobre cómo perseguir las condenas, había encarcelado a sospechosos para forzar acuerdos de culpabilidad y había ordenado escuchas telefónicas ilegales de los acusados y sus abogados. Las revelaciones supusieron un duro golpe para la legitimidad de Lava Jato.
“Obviamente fueron mucho más allá de lo permitido”, dijo Leandro Demori, ex editor ejecutivo de The Intercept Brasil. “Contaminaron toda la investigación”.
Moro, ahora senador, negó cualquier parcialidad o ilegalidad, señalando que sus fallos fueron respaldados posteriormente por otros jueces, incluso en el Supremo Tribunal. “Tengo la conciencia tranquila”, afirmó.
Libre de cargos, Lula pudo volver a presentarse a las elecciones presidenciales de 2022, en las que derrotó a Bolsonaro.
Desde entonces, los reveses se han acelerado. En 2023, el Supremo Tribunal dictaminó que otros casos, además del de Lula, se habían visto empañados por la conducta ilegal de investigadores, fiscales y jueces.
Desde entonces, el juez Toffoli ha utilizado esa decisión como base para una serie de sentencias de gran alcance con implicaciones generalizadas.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, a la izquierda, y su esposa, Janja, saludando a Ricardo Lewandowski, ministro de Justicia, en febrero
En septiembre de 2023, aceptó una petición de los abogados que representaban a antiguos ejecutivos de Odebrecht y anuló las evidencias del acuerdo de culpabilidad de la empresa. También suspendió una multa de 2500 millones de dólares contra la empresa e intentó desestimar todas las sentencias penales contra Odebrecht, el ex presidente ejecutivo, pero fue desautorizado por sus colegas del Supremo Tribunal.
Las decisiones sobre Odebrecht tuvieron un efecto dominó, poniendo en duda las condenas de políticos y ejecutivos en toda América Latina. Los abogados de otros países podrían utilizar ahora las sentencias de Toffoli para tratar de deshacer condenas de alto perfil, como la del expresidente de Perú, Alejandro Toledo, condenado el mes pasado a 20 años de prisión por aceptar sobornos de ejecutivos de Odebrecht.
Toffoli también suspendió una multa de 3200 millones de dólares contra la empresa matriz de JBS. (Los críticos han señalado que la esposa de Toffoli ha trabajado como abogada de la empresa en casos separados).
La matriz de JBS dijo que quería enmendar su “multa arbitraria e ilegal”.
Odebrecht, que desde entonces ha cambiado su nombre por Novonor, declinó hacer comentarios. Petrobras no respondió a una solicitud de comentarios.
En las entrevistas, los juristas coincidieron en que el Supremo Tribunal Federal de Brasil tenía la responsabilidad de abordar los errores de Lava Jato. Pero también lamentaron la desaparición del mejor intento de América Latina de acabar con la corrupción.
Rafael Mafei, profesor de derecho de la Universidad de São Paulo, fue tajante: “Desde el punto de vista de los resultados, Lava Jato fue un completo fracaso”.
Psicología y Mente(L.F.Tamayo) —- A veces, pienso en cómo cargamos nuestras historias, como pequeñas cicatrices invisibles que llevamos en la piel, en el alma.
Tal vez tú también has sentido ese peso, algo que permanece dentro, aunque trates de ignorarlo, aunque te repitas que has seguido adelante.
El trauma, ese dolor profundo que habita en nosotros, es una de las experiencias más humanas y, al mismo tiempo, una de las que más nos separa de nosotros mismos.
Pero aquí estamos, tú y yo, en este momento, compartiendo una verdad que no siempre decimos en voz alta: todos sufrimos, y en algún rincón de nuestra mente o de nuestro cuerpo, llevamos una huella que nos conecta, una herida que no distingue razas, edades, ni fronteras.
Porque, aunque muchas veces nos creemos aislados en nuestro dolor, ese dolor es tan humano como el amor, como el deseo de pertenecer y de ser vistos.
– El trauma: la herida invisible que habla en silencio
Imagina por un momento que el trauma es como una sombra que camina junto a nosotros, invisible, pero presente en cada paso. Es una sombra que a veces se asoma en las horas más quietas, en la vulnerabilidad de la noche, o en esos momentos en que sentimos una tristeza que no sabemos de dónde viene. Es la voz que nos susurra miedos antiguos, que nos recuerda lo que alguna vez nos rompió.
El trauma es una herida, sí, pero no es una herida cualquiera. Es un recuerdo impreso en el cuerpo, en la mente y en el alma. Puede que no siempre lo reconozcamos, pero nuestro cuerpo lo recuerda. A veces, una sensación en el pecho o una tensión en el estómago nos devuelve a un momento que habíamos enterrado en el tiempo.
Porque el trauma no se guarda en el pasado; se queda, vive en el presente, en las reacciones automáticas, en los patrones de defensa que creamos para protegernos, para no volver a sentir el mismo dolor.
En términos neurocientíficos, el trauma es una interrupción de nuestra capacidad para sentirnos seguros en el mundo. Es como si el sistema nervioso se quedara atrapado en un estado de alerta constante, escaneando el entorno en busca de cualquier amenaza, sin importar cuánto tiempo haya pasado desde aquel primer impacto. Es una forma de supervivencia, pero también una prisión emocional, una que nos desconecta de nuestra verdadera esencia, de nuestra paz interna.
– El trauma generacional: historias no contadas que llevamos en los huesos
Y aquí es donde el trauma se vuelve más misterioso, más profundo. Porque el trauma no solo nos pertenece a nosotros. ¿Te has preguntado alguna vez por qué ciertos miedos o emociones parecen venir de un lugar que no alcanzas a comprender? ¿Por qué hay partes de ti que reaccionan de una forma que no tiene explicación en tu historia personal? Es posible que estés cargando algo más que tu propio dolor.
El trauma generacional es la herencia de esas historias no contadas, de esas vivencias que nunca se sanaron y que quedaron atrapadas en el tiempo, en la memoria de los ancestros. Es como si, en algún rincón de nuestro ADN, las emociones no expresadas, el miedo, la vergüenza, el duelo no resuelto de quienes vinieron antes, hubieran encontrado un refugio, un lugar donde continuar existiendo.
La neurociencia empieza a comprender cómo experiencias traumáticas pueden alterar no solo a la persona que las vive, sino a su descendencia, a través de mecanismos como el epigenoma, que actúa como un interruptor sobre nuestros genes. Así, los traumas que nuestros abuelos o bisabuelos sufrieron en la guerra, en la pobreza, en la pérdida, permanecen, escondidos en el fondo de nuestra biología, influenciando nuestra forma de responder a la vida.
Las tradiciones espirituales han hablado de esto desde hace siglos, nombrándolo como “la carga de los ancestros”, una carga que llevamos en lo profundo de nuestra alma. No es difícil imaginar que cada generación herede algo de las anteriores: no solo los rasgos físicos o los hábitos culturales, sino también esas emociones reprimidas, esas lecciones no aprendidas, ese dolor que no fue liberado.
– Cómo el trauma individual y el trauma generacional se entretejen
Imagínate por un momento un gran tejido, un tapiz inmenso donde cada hilo representa una vida, una historia, una experiencia. Tu vida, la mía, la de cada ser humano, forman parte de ese tejido. Cuando vivimos un trauma, es como si uno de esos hilos se tensara, quedando atrapado en un nudo de sufrimiento.
Pero ese hilo no existe en el vacío; está entrelazado con otros, y la tensión de ese nudo reverbera a través del tejido, afectando a todos los hilos cercanos, a todos los que vinieron antes y a todos los que vendrán después.
El trauma individual afecta a la familia, a la comunidad, y así se convierte en parte del entramado generacional. Y, del mismo modo, el trauma generacional afecta al individuo, creando patrones emocionales que se repiten, ciclos de dolor que se perpetúan. Es el abuelo que nunca habló de su pérdida, pero cuyo nieto carga una tristeza inexplicable. Es la madre que sufrió violencia y cuyos hijos crecen con una sensación de inseguridad que no logran entender.
Podemos pensar en estos traumas como capas invisibles que llevamos puestas, unas capas que, a veces, ni siquiera sabemos que existen. Pero el alma recuerda, el cuerpo recuerda. En nuestra espiritualidad, en nuestra conexión con lo más profundo de nosotros mismos, podemos empezar a percibir esas capas, esas historias que se manifiestan en nuestras emociones y en nuestros miedos más profundos.
– El camino de la sanación: un retorno a la unidad
Sanar el trauma, ya sea individual o generacional, es un acto de amor, de reconciliación. Es como mirar en el espejo a todos aquellos que han sido parte de nuestro linaje y decirles: “Veo tu dolor, lo reconozco, pero aquí termina. Aquí, en mí, esta historia se transforma”.
Cuando tomamos la decisión consciente de sanar, estamos dando un paso no solo hacia nuestra propia libertad, sino hacia la liberación de quienes vinieron antes y de quienes vendrán después. La neurociencia nos ofrece caminos para reconfigurar nuestros patrones, para darle al cerebro nuevas experiencias que permitan soltar esa carga. La espiritualidad, por su parte, nos enseña a conectarnos con algo más grande, a honrar el dolor y a abrazarlo como una Herida Colectiva.
Imagina por un momento que nuestras heridas son como grietas en la tierra; cada grieta cuenta una historia, cada fragmento de tierra agrietada es una experiencia única, pero todas pertenecen a una misma tierra. Así es el trauma. Es algo que vivimos de manera individual, pero que al mismo tiempo forma parte de una experiencia colectiva, y entonces nos vamos tejiendo humanidad a través del trauma que hemos transitado como individuos, como familia, como munidad, como Humanidad.
La neurociencia ha empezado a desentrañar lo que las tradiciones espirituales nos han dicho durante siglos: el dolor no se queda solo en la mente, se imprime en cada célula de nuestro ser. Nuestros cuerpos recuerdan, y a veces, incluso sin saberlo, actuamos desde esas cicatrices.
Esa pelea que evitamos, esa emoción que reprimimos, esa relación que saboteamos, todas esas acciones son ecos del trauma que quedó grabado en nuestra memoria y que resuena en nuestro sistema nervioso, como una vieja canción que no logramos dejar de escuchar.
– Herencias invisibles
Y aquí es donde el trauma se vuelve aún más humano y, a la vez, más espiritual. Porque lo que llevamos no es solo nuestro. ¿Sabías que la ciencia nos dice que, en cierta forma, heredamos el trauma de quienes vinieron antes que nosotros? Es posible que en tu ser habite el eco de un dolor que no te pertenece, un miedo que ni siquiera entiendes, pero que vive en ti.
La neurociencia llama a esto “trauma transgeneracional”. Es como si cada generación pasara sus cicatrices a la siguiente, en un intento inconsciente de protegernos del mismo dolor, de prepararnos para sobrevivir.
Y a la vez, nuestras tradiciones espirituales nos hablan de la conexión con nuestros ancestros, de cómo el alma guarda la memoria de las experiencias de nuestra familia, nuestra cultura, nuestra humanidad. Somos el resultado de esas historias, no solo en lo biológico, sino en lo espiritual. Las vivencias de nuestros ancestros nos atraviesan, nos moldean, y aunque no siempre entendemos por qué, en el fondo sabemos que estamos cargando algo más que nuestras propias experiencias.
– Cómo el trauma nos cambia
Piensa en cómo el trauma afecta la forma en que ves el mundo. Es como si cada herida dejara una marca en el cristal a través del cual miras la vida. Y entonces, el miedo, la tristeza o la desconfianza se convierten en respuestas automáticas. Pero ¿sabes algo? No estás solo en esto. Todos, en mayor o menor medida, caminamos con una versión de este cristal fracturado. Esa es la humanidad del trauma. Porque en la manera en que el dolor nos transforma, también nos conecta.
Los estudios sobre el cerebro y el trauma nos dicen que las áreas responsables de regular nuestras emociones, de ayudarnos a sentir seguridad y bienestar, pueden quedar “anestesiadas” después de un trauma. Pero, y aquí está la esperanza, nuestro cerebro tiene la capacidad de cambiar, de reconfigurarse. La neuroplasticidad, esta increíble capacidad de adaptarse y sanar, es la ciencia hablándonos de lo que el espíritu ya sabe: que podemos encontrar el camino de regreso a nosotros mismos.
– Una invitación a sanar juntos
Te invito a que pienses en tu propio camino, en esos momentos en los que has sentido que algo en ti se rompió. A lo mejor, al recordarlo, todavía duele. Y está bien. Sanar no es borrar el dolor, sino encontrar la manera de abrazarlo, de decirle que tiene un lugar en nuestra historia, pero que no define quién somos. En este viaje no estamos solos.
La sanación es una historia colectiva. Cada vez que uno de nosotros se permite sanar, su luz toca la vida de quienes lo rodean, como una chispa que enciende otras chispas. Y es entonces cuando el trauma deja de ser solo sufrimiento y se convierte en una fuerza sagrada que nos recuerda la inmensidad de la experiencia humana.
Una pregunta que me ha ayudado a mí en mi propia reconfiguración del trauma y en mis pacientes es, ¿Qué es lo que tengo que aprender de esta situación? ¿Cuál es la oportunidad que el Universo me está permitiendo transitar a partir del dolor?
El cuerpo es un instrumento perfecto que guarda todas tus memorias para recordarte el camino de regreso a casa, a ti. Una de mis enfoques terapéuticos es justamente ir a la memoria celular inconsciente con el fin de identificar, comprender, transitar, resignificar y transformar el Trauma.
JotDown(C.V.Narvion) — Hacia la primavera de 2018, un gran número de hispanistas indios y personas ligadas a ese campo nos encontrábamos una mañana reunidos en el India International Center de Nueva Delhi con el objetivo de presentar una plataforma digital destinada a mantener en contacto y hacer fluida la información en el seno de este bien formado y a menudo brillante ámbito de profesores, alumnos avanzados, e investigadores.
Desde Heyderabad a Bombay, de Poone a Deradoom, de Calcuta a Chennai, todos ellos trabajan especialmente en el campo de la literatura hispanoamericana, y la española, muy centrados tanto en su expresión contemporánea como en el Siglo de Oro.
Allí se encontraban pues los grandes nombres de este amplio perímetro del hispanismo en el querido país asiático, el que, con unos muy activos departamentos repartidos por todo el subcontinente, abarca una extensión casi ocho veces la de España: Shyama Prasad Ganguly, Vibha Maurya, Sonya Gupta, Anil Dingra, y Aparajit Chattopadhyay… por solo citar algunos de ellos.
Dado que el español no solo es el idioma que unía a todas las personas allí reunidas, en torno a setenta, sino que se hallaba en el centro mismo del tema que iba a ser tratado —el facilitar con las nuevas tecnologías e internet la labor del hispanismo indio—, lógicamente, la sesión inaugural y las intervenciones estaban previstas en este idioma, que allí suscita un gran interés y seguimiento, el segundo del mundo en hablantes nativos, tras del chino mandarín.
El caso es que, poco antes del inicio del acto, todo tomó un inesperado nuevo rumbo, digamos, por ser discretos, que surrealista. En la gran sala comenzaron a oírse algunos comentarios, y al poco alguien anunció que, dado que el ingeniero que había confeccionado el programa no hablaba español, finalmente las sesiones completas serían en inglés.
En cuestión de escasos minutos, no se sabe por decisión de quién, la balanza se había vuelto a inclinar por el «pensamiento positivo», de nuevo por la lengua propia del mundo anglosajón, que en la India domina hasta en su propio parlamento. Parecía inexplicable el que, a causa de que una de las personas allí presentes no entendiera el idioma del contexto común, el resto de las otras setenta se vieran forzadas a corregir el guion, y hablar… ¡cómo no, en inglés!
Mis comentarios como invitado, en calidad de director del Instituto Cervantes de la India, sirvieron de poco. Parecía que, por respeto al ingeniero, allí un outsider, y no se sabía por qué otras extrañas razones, debía de procederse así. ¡Y eso que estábamos tratando del español! Idioma hablado entonces al menos por quinientos millones de personas…
No se trataba del húngaro o del japonés, también enseñados en ámbitos culturales y universitarios de la capital india, los que, a pesar de contar con todos los respetos, ni de lejos son seguidos por el mismo número de estudiantes ni igual interés.
A lo largo de toda aquella mañana, en la que, a golpe de largas parrafadas in english para describir un fenómeno hispano, no salía de mi asombro, me pregunté innumerables veces cuál podía ser el motivo de tan inexplicable fenómeno de complejo colectivo de inferioridad.
Se me cruzó por el pensamiento entonces la reciente traducción al hindi del Quijote, por parte de la profesora Bibha Maurya, de la Universidad Central de Nueva Delhi.
Y de repente, como dictada a la mente, me vino la palabra mágica que esperaba aliviase en algo mi abatimiento: ¡quijotes!
En efecto, en un incomprensible y también ridículo exceso de generosidad, allí no estábamos siendo sino eso: unos absolutos «quijotes».
¡Tal era la única explicación! Nos habíamos desnudado como buenos quijotes del derecho a hacer valer nuestro idioma y su pujanza en todo el planeta, en aras de no se sabe qué dadivosidad.
Desde luego, existen muchas acepciones para el término «quijotismo», que es una palabra por antonomasia abierta, como lo es la propia mutación del personaje a lo largo de la obra de Miguel de Cervantes, quien partiendo de un personaje plano y estereotipado que sale a buscar aventuras trasnochadas, logra crear la literatura moderna, y de él seguimos hablando hoy día como el texto oracular de nuestra cultura.
Así es, porque en esta gran novela de aventuras que es el Quijote, los personajes son complejos y cambiantes en sus actitudes, evolucionan dentro del propio relato, al tiempo que, en una rica terapia, permiten a Cervantes descubrir su propia identidad como hombre y como escritor.
Y eso es algo que inaugura un nuevo paradigma de relación entre el autor y el personaje, antes sencillamente inexistente. El texto no solo nos conduce hacia la modernidad, sino que nos instala en ella, en esa realidad que nunca acaba por sedimentarse.
Esta pequeña/gran anécdota apunta hacia un extraño fenómeno, que podríamos calificar de complejo civilizatorio transferido, es decir, no vivido por habitantes nativos del español, pero sí transmitido por ellos como si lo fueran, lo que tal vez en ninguna otra gran lengua mundial pueda suceder, y abunda en la idea de «excepcionalidad» cultural.
¿Qué es lo que podría hacer a muy numerosos y brillantes profesores seniors, por muy trilingües que fuesen (al menos en hindi, español e inglés), el no darse cuenta de que tal acto de presentación de una plataforma del hispanismo, no podía ni debía celebrarse sino en el idioma de Cervantes, incomprensiblemente desterrado aquella mañana en una especie de indefendible golpe de Estado lingüístico?
Expresaba, en cualquier caso, un complejo de inferioridad, marcado por creer, como el Quijote en su segunda etapa, «realista» y decadente, que todos los demás son mejores, y que, en esta ocasión concreta, por enésima vez en el contexto anglosajón y el de la Commonwealth, la actividad debía celebrarse en lengua inglesa.
Es cierto que la leyenda negra, creada y fomentada por dicho mundo anglosajón, tuvo una gran responsabilidad en todo esto y aunque dicho mito de oleajes devastadores, encuentra su punto álgido a lo largo del siglo XIX, con la bomba de racimo de las pérdidas españolas, fue en el siglo XX (y aún lo sigue siendo, aunque más aminoradamente en la actualidad), cuando ha tenido lugar su gran explosión.
También es cierto que el que se tratase de una España en la que hubo muchos más Sanchos que Quijotes, fue algo que contribuyó a profundizar este mito de un país atrasado frente a los nuevos poderes industrializados.
Lo que parece claro es que existen dos Quijotes, que de forma intuitiva expresan la paradoja luminoso/sombría que aqueja a España, como físicamente puede distinguirse entre la primera entrega del texto cervantino, y la segunda, de 1615.
Una inicial de expansión y aventuras, con una infinita confianza en sí mismo, junto a la voluntad de querer mejorar al mundo, y otra, regresiva, de decadencia, con un don Quijote apoltronado en la creencia de que todos son mejores que él mismo, y todos poseen más derechos, por el solo hecho de compartir una misma realidad, la que, por empobrecida y roma le es ajena.
Algo que hoy día calificaríamos de «autosabotaje». Evidentemente, lo que sucedió esa mañana, era una copia de la segunda acepción pesimista del quijotismo.
¡Pero este término también expresa mucho más!
El quijotismo es sabiduría escéptica, es la perplejidad que inaugura la conciencia moderna, el ansia de renovación al tiempo que fatiga por un gran imperio en decadencia.
También es resignación y pesimismo, y entre otras muchas cosas, es amor a la justicia, quebrado por un constante desacomodo con el statu quo social. Es todo eso, haciéndose demasiadas ilusiones sobre las cosas y las personas, pero sobre todo consiste en ser idealista hasta perder el sentido, como mecanismo perpetuo de reinvención de sí mismo.
Estas imágenes en claroscuro traen a la memoria los dos rostros literarios del bíblico Salomón. Aunque se ha puesto hoy en duda la autoría salomónica del Eclesiastés, tradicionalmente consta el que fue el mítico rey, hijo de David, quien de joven escribiera el Cantar de los cantares, embriagado por los placeres de sus exóticas esposas, mientras que de anciano compuso el Eclesiastés, texto grave y adusto en el que se pregunta cómo afrontar la vida, dado que nada en ella es seguro salvo la muerte.
Y en una especie de estoicismo derrotista, parece recomendar el que se acepten serenamente las adversidades, ya que también estas serán, de la misma forma, pasajeras. De modo que, en efecto, el tono pesimista y agrio sobre la fugacidad de los placeres frente al jovial y perfumado Cantar, nos recuerda vivamente a la transición de los dos Quijotes, el de la locura y el de la cordura, quien cree en el presente como un infinito preñado de posibilidades, y quien ya no le interesa más.
De vuelta al quijotismo y el llamado «problema de España», y su reflejo en lo que inopinadamente, había sucedido aquella mañana. Me venían imágenes históricas dispersas: desde la gran debacle y decadencia política de 1898, tas la que vino el intento de regeneración social e intelectual en España, que encarnó la generación literaria de ese año… hasta el periodo vital de Cervantes, entre los siglos XVI y XVII.
Este puede verse como una gran época de encrucijada, al tiempo que de continuidad entre el mundo renacentista del genio, y el barroco, de la contradicción elevada y convertida en arte, la pura luz y el claroscuro, con los que entreverado vendría el largo declinar del imperio.
Con Unamuno y Ortega y Gasset a la cabeza, pero también con Gregorio Marañón, Maeztu, Azaña y Madariaga, los comentaristas que a lo largo del siglo XX reflexionaron sobre las andanzas del Caballero de la Triste Figura, vieron en el quijotismo no solo una evidente identidad, compleja e irrepetible, un reflejo fiel de la España de su momento, del Siglo de Oro, sino del ser español, con todas sus conocidas contradicciones, tanto en sus logros como en sus derrotas.
Es ciertamente muy español el preguntarse de forma obsesiva por el sentido del propio ser como identidad cultural, aunque sin profundizar excesivamente en ese nudo gordiano. Tal vez, la revolución haya de empezar, como siempre por dentro, olvidándonos un poco del «destino común» para encontrar el propio sentido en la vida de cada cual, entregándose a él con gran pasión. La cualidad acabará por vencer así a la cantidad.
Si se buscase una característica definitoria del carácter de don Quijote, esta sería sin duda la melancolía, esa vivencia de contrastes de difícil resolución: el vivir la presencia de lo ausente junto a la ausencia del presente…
Sobre esa base, el Quijote escenifica una tragicomedia continua, el espejo de la España de ese periodo, ilustrada con su propio humor y drama del caballero andante, quien en mitad de ambos sentimientos hace anidar siempre dicha melancolía, muy acertadamente definida por Victor Hugo (en los Trabajadores del mar) con el oximorónico «es la alegría de estar triste».
La melancolía, uno de los cuatro humores que desde la Antigüedad definen al ser humano en la larga tradición galénico-hipocrática, se encuentra en efecto instalada en la base misma del Quijote tanto como en su desarrollo.
Es una obra de leitmotiv melancólico.
De las varias citas que hay en la obra a esta dolencia, definitoria de toda una época, destaca cuando por ejemplo, en el segundo Quijote (cap.74), Sancho responde llorando, y dice: «No se muera vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin más ni más, sin que nadie le mate ni otras manos le acaben que las de la melancolía».
En este mismo sentido de las dos realidades, podría decirse que en la tradición literaria existe una melancolía positiva, como aparece a raíz de Aristóteles, en Marsilio Ficino y todo el Renacimiento, en la que se incide en esa desazón como instrumento de conocimiento, mientras que, de Hipócrates y Galeno, en la tradición médica se hace énfasis en la parte negativa de la «bilis negra», en su carácter corrosivo, en definitiva, en el malestar como hundimiento psicológico del individuo.
El motivo es bastante claro, y consiste en la incapacidad de sublimar tal dolor, de hallar una salida creativa a través de esa dolencia, sino solo hundirse en el dolor mismo. Todas las épocas han tenido, en efecto, su propia lectura de la melancolía: de la Antigüedad al Romanticismo, del Renacimiento al inicio del XX y entreguerras.
La concepción materialista del alma (basada en los cuatro elementos: tierra, agua, fuego y aire), toma un nuevo vuelo en la tradición cristiana, más allá de la exploración puramente fisiológica de las enfermedades del alma, y busca en el terreno místico y estético la fuerza de la inspiración.
El momento privilegiado sobre su teorización e influencia es sin duda el Renacimiento, que en realidad fue una sabia lectura futurista del pasado grecorromano. La melancolía posee desde la antigüedad clásica una larga genealogía. Presente ya en tiempo presocrático, aparece en la tradición médica griega en la Escuela de Cos, con Hipócrates a la cabeza.
Esta tradición, pasando por Aristóteles: describe como la «bilis negra», que en principio causa abatimiento y tristeza, incluso locura, igualmente regala cualidades excepcionales: voces interiores, o sueños visionarios, siempre inspirados.
Ejemplos de la primera acepción de la melancolía superior los encontramos en Pessoa o Walter Benjamin, quienes saben desentrañar el drama interno de la «dolencia» y la escisión del yo, con variadas salidas creativas.
Podríamos decir que el poder de la melancolía dota a quien la padece o disfruta (o ambos a la vez), de una especie de obturador, que en realidad no se trata sino de la propia imaginación, la que, con otros componentes como el genio, o el gusto estético, prefigura la propia realidad.
El mismo año (1915) que Einstein ligase el espacio y el tiempo en su teoría de la relatividad, Freud publicó Duelo y melancolía, relacionando esta última con el sentimiento de la pérdida, sea de un ser querido o de cualquier cosa, algo que causa inhibición, seguida de series recurrentes de depresiones.
La melancolía que podemos denominar positiva consiste en que el dolor por tal pérdida es sustituido por la búsqueda de otro objeto, lo que, según esta visión, encuentra su continuidad en el terreno literario, artístico o filosófico, y que en el mejor de los casos tiende a la sabiduría.
Siguiendo en este terreno, y abundando en el poder creativo de esta dolencia del alma, también de la filosofía, Heidegger expone en su curso sobre Los conceptos fundamentales de la metafísica, el que, si bien es cierto que toda actividad creativa se encuadra en la melancolía, no todo tipo de melancolía es sin embargo creativa. El melancólico se crea a sí mismo. Como podría decir el propio Wilde.
Nuestra visión discurre en estas líneas de cierta sorpresa y estupor, por fenómenos de lo español en el mundo con los dos Quijotes descritos: el expansivo y el deprimente, el eufórico y el acabado frente a la realidad adversa. Trata igualmente de dos melancolías generadas entre los intersticios del cuerpo y del alma, pero que beben de una misma fuente: la melancolía del genio, ese tentado al rapto hacia las alturas, tanto como la del personaje abatido con la permanente «tentación del abismo».
Todo ello parece muy dual, como por fortuna o desgracia nos dictan nuestros sentidos en la experiencia diaria, tercamente cosida con frío y calor, con los dolores y placeres. Ambos Quijotes no perciben, como es claro, igual la misma realidad, en sus tan distintas fases de furor y abatimiento.
Entre ellos se da un tránsito propio de salto mortal entre el creer férreamente en sí mismo y el dejar de hacerlo. ¡Y en tal tránsito discurre la vida! ¡Tal parece suceder a las culturas y a las personas en un irrefrenable movimiento pendular! Como señala el Eclesiastés: «todo tiene su tiempo».
«Tiempo de nacer y de morir, de plantar y de arrancar, de matar y de curar… ». Solo si se abriga la voluntad de que todo ha de ser nuevo bajo el sol, frente al conocido y derrotista dictamen contrario, puede intentarse deshacer esta disyuntiva que tan a menudo nos paraliza. Este es el único método de salida frente a las contradicciones y alternativas que propone la vida.
En homenaje a Proclo y los neoplatónicos, que siglos antes de Hegel inventaron la dialéctica ternaria, me gustaría concluir estas palabras con una invitación abierta.
Esta consiste en encontrar igualmente una tercera melancolía, y por qué no, un tercer Quijote, más allá de la depresión y del frenesí.
Como con una buena parte de los hallazgos ocurre, tal vez ese tercer talismán para el viaje de renovación, no se trate de unos datos o informaciones comunicables, sino que irrumpa con la luz de las epifanías, y únicamente pueda ser descubierto por cada cual.