Sueños, relatos y trances: aceptar es cromprender no resignarse…

Tanto los sueños, como los relatos y los patrones de trance hipnótico comparten esto. Aceptar partes de nuestra personalidad que aparentemente son negativos porque no nos son gratos.
JotDown(B.Ortin) — Vienen a buscarme para que recuerde la cita que tenemos en el teatro. Me ilusiona hasta que me explican que uno de los actores soy yo. Entonces experimento el pánico escénico, esta vez el de verdad.
Me defiendo tímidamente para que no se me note. Les digo que faltan ensayos, que hace un año me propusieron participar en una obra de teatro, pero que todo quedó en eso, que ni siquiera recuerdo el tema.
Todos insisten en que no me preocupe, lo cual dispara mi angustia.
Finalmente vamos al teatro y está abarrotado. Hay una gran algarabía jubilosa. No se puede pasar de la gente que hay. Todos están excitados con la misma intensidad de mi propia excitación, pero la mía es de miedo… tendente al pánico.
Vuelvo a cuestionar el proyecto y me explican que es un ensayo pero que ahora se ensaya así, con público. Me parece extraño, todo tiene la pinta de un estreno en toda regla.
Camino por el pasillo central del teatro y subo al escenario, el griterío sube.
Lentamente voy dándome la vuelta hacia el público, siento el miedo a la misma velocidad que noto cómo mi conciencia emerge con lucidez, hasta que me despierto.
(Denia, 20 de agosto de 2011)

Una de las funciones de la ensoñación onírica es mostrarnos las polaridades a las que debemos enfrentarnos. En realidad, lo que provoca sufrimiento es negar la que consideramos negativa. Los sueños traen a veces el mensaje de lo sombrío, para que podamos convertir el problema en un recurso.
Soñar siempre historias positivas no nos ayudaría con nuestro aprendizaje. Visionar lo negativo y lo sombrío nos permite ver la adversidad de frente para convertir la tragedia en un obstáculo que podemos salvar con los recursos que a menudo nos hace intuir el sueño.
Partir del miedo, en ocasiones nos ayuda a identificar al depredador que pone en riesgo nuestra vida.
- Aceptar la tensión o ansiedad para entrar en trance
No es necesario estar relajado para entrar en trance hipnótico. Si te encuentras en un estado de gran tensión o ansiedad y encuentras que te resulta demasiado difícil relajar esa tensión para entrar en trance, es posible utilizar ese mismo estado de estrés, tensión o ansiedad para inducir un estado hipnótico.
En su libro Trancework (1990), el psicólogo Michael Yapko describe la manera de aprovechar la ansiedad y la tensión para inducir un trance:
Usted acepta el estado mental en que se encuentra, sea cual sea (ansiedad, recelo, o incluso escepticismo) y de esa manera, con la aceptación sin críticas, no crea ningún conflicto con esa situación.
Entonces comienza a pensar en alguna experiencia pasada en que se sentía tan cómodamente sumido en la experiencia que no prestaba atención a las cosas que sucedían a su alrededor.
Otra estrategia es la que propone Ernest Rossi (1976), quien refiere el modo cómo Erickson aprovechaba la ansiedad de sus pacientes para inducir un estado de trance. La concentración en algún blanco visual o, incluso, en la propia experiencia física de tensión o ansiedad es un punto de foco que sirve para absorber y distraer la atención.
Por ejemplo, como lo describe Rossi en Hypnotic Realities, Erickson consigue que un paciente muy angustiado y nervioso se concentre en un reloj:
Quizá podría concentrarse en la manecilla del reloj que se mueve. Puede seguir con los ojos el movimiento del segundero. Permita que su atención se absorba en ese movimiento. Observe de qué manera siente su tensión mientras se centra en el movimiento del segundero. Podría imaginarse cómo giran los engranajes del reloj, imagínese cómo podría estar huyendo la corriente eléctrica igual como fluye al mismo tiempo la energía en su propio cuerpo.
Envuélvase en esa experiencia de concentración, y si otros pensamientos vienen a distraerlo, acójalos, siempre con su atención visual centrada en el reloj. Tal vez va a sentir que el corazón le late apresuradamente, es posible incluso que descubra que el ritmo del corazón es similar o parecido al del movimiento del segundero. vea si logra encontrar un ritmo y absorberse en él.
Este tipo de enfoque permitirá la generación de un trance y entonces avanzarás por un estado de transición hacia otro foco u objetivo de tu elección.
El paso siguiente es imaginarse o visualizar las sugestiones.

- Relato: el dolor ha sido uno de mis maestros
El dolor está íntimamente unido a mi memoria. Me recuerdo desde (casi) siempre con dolor. Especialmente de hueso.
El dolor ha contribuido a crear y aumentar mi conciencia. Conciencia del cuerpo y de la realidad en la que habita. Cuando la atención se despista y dispersa en otros focos, el dolor la centra en lo esencial. Avisa de lo importante para mantener la vida a salvo marcando un eje indiscutible de prioridades.
Me enseñó a determinar lo esencial y a diferenciarlo de lo secundario. Indica de modo instantáneo de qué hay que ocuparse.
No lo deseo, pero su vigor me obliga a aceptar su existencia. Porque si lo niego es peor, él se encarga de recordarme su presencia aumentando su intensidad. Los mejores patrones hipnóticos de analgesia que conozco se basan en centrar la atención en él, en lugar de evitarlo. Le viene mal que lo ignoren, se rebela contra ello, creciendo. Porque su objetivo final es defender la vida, aunque su lenguaje sea tosco y poco refinado.
El dolor marcó grandes vías de mi orientación existencial. De la vida deportiva que deseaba de niño, cuando era capaz de jugar al fútbol cuatro horas diarias, me detuvo a observar el transcurso del tiempo. Recuerdo horas de contemplación de la evolución del sol durante el día a través de la ventana de la habitación que fue mi primer lecho de dolor. En la casa de mis padres.
La primera respuesta que genera el dolor es el rechazo: —Me estoy convirtiendo en un niñato flojo y malcriado. Me escucho demasiado. Debo sobreponerme a estas pequeñas molestias —me digo a mí mismo. Y cuando él percibe esta respuesta se incrementa hasta que tomo conciencia de que no es un invento mío sino un estado que emerge y debo atender.
El dolor me enseñó el camino para comprender cómo la queja lo multiplica de modo estéril y lo convierte en algo más pesado de llevar. Me enseñó a evitar relaciones y ambientes sociales presididos y centrados en la queja y carentes de respuestas de solución.
No dije, por obvio, que el dolor organiza mi agenda, me hace cambiar el eje de prioridades a atender de modo inmediato.
El dolor ha sido y es mi gran vía de autoconocimiento e investigación acerca de cómo puedo estarlo provocando y cómo puedo evitarlo.
(Bernardo Ortín, 2023)

Tanto los sueños, como los relatos y los patrones de trance hipnótico comparten esto. Aceptar partes de nuestra personalidad que aparentemente son negativos porque no nos son gratos.
Conviene reafirmar que aceptar no significa desear ni aprobar, simplemente reconocer que son elementos que forman parte de nuestra existencia.
Mantén cerca a tus amigos, pero aún más cerca a tus enemigos
(Michael V. Gazzo. El padrino)
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