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Profecías apocalípticas: los mitos del fin de los tiempos y la destrucción del mundo…


Detalle del Tríptico del Juicio de Viena (c. 1482-c. 1516), obra de El Bosco (1450-1516). Academia de Bellas Artes de Viena, Austria.

Ancient Origins(D.Qi/T.Xu/A.Vucovikc) — Existen incontables profecías sobre el mismo evento universal en diferentes culturas alrededor del mundo. A juzgar por las fechas que algunas señalan –como el calendario maya– y las descripciones ofrecidas, muchos estudiosos y científicos coinciden en que se refieren al tiempo presente. La tradición judeo-cristiana, por ejemplo, habla del ‘juicio final’ y tanto los mayas como los hopi nos han legado mitos similares.

La única diferencia es que en vez de llamarlo ‘juicio final’, lo llaman un tiempo de ‘limpieza’ o ‘purificación’. Según estos mitos, la evolución del universo es cíclica y, como un cuerpo viviente, éste se vuelve sano y armónico cuando toda la suciedad y la escoria son eliminadas.

Cuando diferentes personas aportan pruebas de visiones sobre un mismo gran evento, éstas naturalmente pueden presentar  diferencias, pudiendo incluir diferentes mensajes y distintos significados. Para los antiguos chinos, detrás de las profecías hay dioses que desean transmitir un mensaje: a ciertas personas se les permitiría establecer una conexión con otros espacios y servir como hilo conductor entre los dioses y la sociedad humana.

Los dioses luego canalizarían a través de esas personas sus visiones del pasado o del futuro. Unas visiones que pueden reflejar, no solo sucesos de nuestra Tierra, sino también cosas que ocurrieron u ocurrirán en otros espacios ya que, según los sabios chinos, los grandes acontecimientos de nuestro mundo son reflejo de los cambios del fenómeno celestial. Antes de que estos sucesos ocurran realmente en el mundo humano, solo se nos permite advertirlos en un nivel metafórico o difuso.

Völuspá, la profecía de la vidente”, es un famoso poema del norte de Europa (Alemania y la península de Escandinavia). Tal y como ocurre con otros relatos épicos, los detalles de su origen son imposibles de confirmar. Se cree que fue escrito durante la era vikinga, antes de que el cristianismo llegase al norte de Europa; aunque también podría haber sido escrito antes. El poema cuenta la historia de la formación, destrucción y regeneración del universo.

La vidente de Völuspá, dibujo realizado por Carl Larsson para la versión sueca de la Edda poética de 1893, traducida por Fredrik Sander. 

Su descripción de la creación del universo es notablemente similar al relato chino sobre la deidad gigante Pan Gu que creó el Cielo y la Tierra. En el comienzo, había caos, luego aparecieron los dioses, seguidos por los seres humanos –incluidos gigantes y enanos, hasta que sólo sobrevivió el hombre actual–  y todos los demás elementos de la Tierra. Finalmente, comienza a tejerse una descripción de un tiempo por venir: el Ragnarök, el final de todos los dioses.

De acuerdo con la profecía, todos los dioses habrán de enfrentarse a una catástrofe predestinada, una batalla multitudinaria entre lo recto y las antiguas fuerzas del universo que terminará en una destrucción total. En este contexto emergerá un magnífico dios que realizará un juicio final sobre todos los seres y todas las cosas.

Un nuevo mundo será creado posteriormente, y todos los dioses, incluidos aquellos que murieron en la batalla, renacerán. Reinarán la paz y la felicidad, y aquellos humanos afortunados que hayan logrado sobrevivir comenzarán un nuevo futuro.

Existen varias versiones de este poema, y todas ellas resultan vagas y de difícil comprensión. Sin embargo, si bien los detalles menores difieren de una versión a otra, todas coinciden a la hora de captar el significado básico del poema: esa fue, quizás, la intención del autor.

Así es también cómo los antiguos chinos entendían que debía escribirse una profecía. No es que la intención del autor fuera dificultar la comprensión del poema, sino que, simplemente, las profecías no deben revelar demasiado. De no ser así, violarían la ilusión en la que –según las principales corrientes espirituales– se enmarca nuestro mundo.

Pan Gu esculpiendo el mundo. Ilustración extraida del libro ‘A history of China’, (1897) de Frederick Wells Williams, (1857-1928). Biblioteca de la Universidad Cornell. 

Las referencias del poema relacionadas con dioses que sufren calamidades recuerdan a una profecía de la Dinastía Ming, que conocemos por una conversación entre el primer Emperador de la dinastía Ming, Zhu Yuanzhang, y el famoso profeta Liu Bowen. Cuando el Emperador le preguntó: “¿Qué tienes que decir acerca del Dao en esa era?”, Liu Bowen respondió:

Al final del último periodo del Fa, un sinnúmero de reyes, fo, pusa, luohan y dao bajarán al mundo humano y a todos les resultará difícil escapar de esta calamidad. Una vez hayan visto la catástrofe que pronto aparecerá, también sabrán que en este periodo, el Rey de Reyes del universo, Mile –‘el Fo venidero’–, bajará al mundo humano para transmitir la Gran Ley del Universo. Entonces, todos se reencarnarán utilizando el cuerpo humano para asimilar la Gran Ley que el Señor transmitirá en el mundo humano. No importa quién, los dioses en el Cielo o sobre la Tierra no van a poder escapar de esta catástrofe y se les despojará de su posición si no encuentran la vía del hilo de oro, el camino del conocimiento.

– El calendario maya

Aunque los mayas desaparecieron hace largo tiempo, el calendario que empleaban, denominado Calendario de Cuenta Larga, perduró hasta nuestros días. Según este calendario, el final de la civilización humana actual sucedería el último día del decimotercer “Baktun”, lo que en nuestro calendario correspondería al 21 de diciembre del año 2012.

Cara este de la estela C de Quiriguá, con el mítico dato del inicio de la cuenta larga en el 13 (0) baktun, 0 katun, 0 tun, 18 (0) uinal, 0 kin, 4 ahau y 8 cumku, correspondiente al 11 de agosto del año 3114 a. C. del calendario gregoriano.

En noviembre del año 2011, según el Instituto Nacional de Historia y Antropología de México, se descubrió una nueva referencia a diciembre del 2012 en una piedra hallada en una pirámide maya. Difundida como “el ladrillo de Comalcalco”, la piedra tiene unos 1.300 años de antigüedad y estaba colocada en la edificación con su inscripción hacia dentro y sellada para, aparentemente, no ser vista.

Los mayas llamaban a los 20 años del 13er Baktun (del 1992 al 2012) el periodo de “la regeneración de la Tierra” o “purificación de la Tierra”. En el año 755 un monje maya predijo que después de 1991 ocurrirían dos grandes eventos: la conciencia cósmica de los seres humanos y la purificación y regeneración de la Tierra.

En efecto, la astronomía contemporánea confirmó que el 21 de diciembre del 2012 (día exacto de la profecía maya) correspondió a un solsticio de invierno. Además, el sol estaba ubicado justo en la “grieta” de la Vía Láctea, o lo que es igual, la galaxia se “sentó” sobre la Tierra. Algunos astrónomos lo definieron como que prácticamente “el cielo abrió sus puertas a la Tierra”.

El célebre “Ladrillo de Comalcalco”.

Las predicciones relacionadas con tales observaciones se encuentran hoy plasmadas en el reverso del billete de un dólar. Uno de los diseños allí estampados es el de una pirámide con 13 niveles. En la cúspide de la pirámide surge un ojo brillante que simboliza la sabiduría. Esto implicaría el despertar de los seres humanos tras el 13er Baktun.

Asimismo, los lemas “Annuit coeptis” y “Novus Ordo Seclorum” darían a entender que los dioses están cuidando de nuestro comportamiento, y que ha llegado el nuevo orden en la nueva era, respectivamente.

En cuanto a Michel de Nostradamus, quien vivió entre los años 1503 y 1566, no solo profetizó hechos como el nacimiento de Napoleón, las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, el poder de Hitler, la independencia de los Estados Unidos, el desastre de Chernóbil o la caída del muro de Berlín.

También dio a entender que sobrevendría un gran cambio en la humanidad que se comenzaría a gestar a partir del año 1999, el mismo en el que la segunda de las siete profecías mayas hace referencia a una pérdida del control de las emociones de una cierta parte de la humanidad, y al despertar espiritual de la otra.

– La hora de la reflexión

Existen abrumadoras similitudes entre éstas y otras tantas profecías referidas al ‘juicio final’ o al tiempo de ‘purificación’, las cuales, coincidentemente, no se refieren a ninguna civilización en particular.

Retrato original de Michel de Nôtre-Dame (1503- 1566), pintado aproximadamente en 1614 por su hijo César. 

Otras profecías suelen apuntar principalmente a un hecho, una nación o una cultura específica, mientras que éstas suelen referirse, sorprendentemente, al mundo entero.

Muchas de estas profecías, de hecho, aunque son milenarias, han sido descubiertas o recuperadas recientemente, en plena era moderna, en un momento en el que, resulta trivial el lugar donde fueran escritas o desveladas porque la tecnología actual hace posible que el mundo entero pueda saber de ellas.

Tal es el caso de las famosas profecías chinas de Liu Bowen y de los milenarios códigos de los glifos mayas.

Verdad o mito, las profecías sobre el 2012, el tiempo de ‘purificación’, el ‘juicio final’ o ‘la nueva era’ se multiplican con notables coincidencias entre ellas, a través de datos astronómicos que han podido comprobarse científicamente y por las certeras descripciones sobre la moral actual.

En todo caso, constituyen un sólido argumento para reflexionar acerca del destino de la humanidad y de la misión de cada uno de nosotros  como ser humano consciente en medio de un inmenso y convulsionado universo.

– Las sorprendentes coincidencias entre las cuartetas de Nostradamus y las profecías chinas

Las profecías que dejó escritas Nostradamus en el siglo XVI han llamado mucho la atención y han sido foco de gran interés en el mundo occidental. Sin embargo, muchos en Occidente pueden no conocer el famoso libro chino de profecías “Tui Bei Tu” (推背图).

Algunas de las predicciones incluidas en el “Tui Bei Tu” coinciden casi por completo con las de Nostradamus, particularmente una referida al año 1999. Comenzaremos con una breve descripción del “Tui Bei Tu” y de las profecías de Nostradamus, para luego conocer esos pasajes concernientes a 1999 y estudiar sus posibles significados.

– ‘Tui Bei Tu’: Dibujos y poemas proféticos a través de numerosas dinastías

El libro de “Tui Bei Tu” fue escrito por Li Chunfeng (李淳风) y Yuan Tiangang (袁天罡), difundiéndose ampliamente entre la sociedad china desde la dinastía Tang (618-907). El régimen comunista chino, materialista y ateo, lo prohibió catalogándolo de “supersticioso”. Pero se trata de una publicación muy conocida en Hong Kong, Macao y Taiwán.

De hecho, se afirma que sus 60 dibujos surrealistas ofrecen pistas sobre la historia y el futuro de China, así como del resto del mundo. Cada dibujo aparece acompañado por un poema igual de enigmático, describiendo un acontecimiento histórico. Todos se muestran en orden cronológico.

Los primeros 40 dibujos representan cambios históricos a través de diversas dinastías. De ellos, los dibujos comprendidos entre el 2 y el 9 muestran los principales acontecimientos históricos de la dinastía Tang. Los numerados entre el 10 y el 14 serían predicciones relativas a las Cinco Dinastías, un período de unos 50 años surgido entre la dinastía Tang y la dinastía Song, durante el que cinco aspirantes a sucesores tomaron brevemente el control.

Dibujo correspondiente al número 3 en el Tui Bei Tu chino.

Los dibujos del 15 al 20 se refieren a la dinastía Song del Norte, mientras que los del 21 al 24 se refieren a la dinastía Song del Sur. Solo dos dibujos se refieren a la dinastía Yuan: 25 y 26. El dibujo 27 da inicio a la dinastía Ming y el 32 la cierra. Los comprendidos entre el 33 y el 37 son referentes a la dinastía Qing.

Sin embargo, en los últimos 20 poemas, el intervalo entre los eventos descritos se hace cada vez más corto. A veces, varios poemas representan los mismos acontecimientos desde diferentes ángulos.

Algunos entendidos aseguran que se han cumplido 55 de las 60 profecías, pero al igual que sucede con la obra de Nostradamus, las interpretaciones del “Tui Bei Tu” dependen, en gran medida, de perspectivas individuales. De hecho, determinados expertos han comparado diferentes versiones del “Tui Bei Tu”, descubriendo que el libro había sido reescrito muchas veces, existiendo algunas variaciones.

– Profecías de Nostradamus: De la muerte de un rey del siglo XVI hasta la bomba atómica

Michel de Nôtre-Dame o Nostradamus, fue un médico y boticario francés que vivió entre los años 1503 y 1566. Ganó fama en el sur de Francia al luchar contra diversos brotes de peste, aunque pasó a la historia como astrólogo y visionario. Entre 1555 y 1558 publicó casi mil cuartetas, supuestamente proféticas, escritas en un estilo enigmático, mezcla de francés antiguo, latín y griego.

Nostradamus las dividió en grupos de 100 que conformaban, a su vez, un capítulo llamado “centuria”. La centuria VII es la excepción: posee 42 cuartetas en lugar de 100.

La cuarteta 35 de la centuria I aparentemente se hizo realidad el 28 de junio de 1559. En ella se asegura que un joven león mataría a un viejo león en el campo de batalla. Los expertos defienden que alude a la muerte del rey Enrique II de Francia durante un torneo de justas. Concretamente, Nostradamus escribió:

El león joven superará al mayor en el campo de combate en una sola batalla; penetrará sus ojos a través de una jaula de oro, dos heridas en una y luego sucumbe en una muerte cruel.

Aquel día un noble, seis años más joven que el rey Enrique, partió su lanza en dos tras golpear al rey, con tan mala suerte que una de las mitades perforó el ojo del rey a través de su visor, mientras que la otra se introdujo por su sien. El rey tardó más de una semana en morir, y hay quien ha asegurado que tanto el monarca como el noble lucían leones en sus escudos, aunque la verdad es que este punto es dudoso.

Retrato de Enrique II de Valois, rey de Francia cuya muerte fue supuestamente predicha por Nostradamus.

Asimismo, existen quienes creen que otras muchas predicciones de Nostradamus se hicieron realidad a lo largo de los años, como el ascenso de Adolf Hitler, la fundación de los Estados Unidos, el poder de Napoleón, las revoluciones francesa y rusa, las guerras mundiales y la invención de la bomba atómica.

– Nostradamus y ‘Tui Bei Tu’ coinciden pese a su lejanía espacio-temporal

Entre Nostradamus y los autores del “Tui Bei Tu” hay mil años de diferencia, además de que nacieron, se formaron y vivieron en regiones geográficas muy diferentes, con trasfondos culturales absolutamente dispares, pero, pese a esto, fueron sorprendentemente coincidentes en determinadas predicciones.  

Así, el año 1999 se menciona, específicamente, tanto en la Centuria X, cuarteta 72 de Nostradamus, como en el poema de “Tui Bei Tu” que acompaña al dibujo 41. De hecho, es este preciso dibujo 41 el que marca el comienzo de una nueva era, a partir de 1999. El resto del libro describe acontecimientos ocurridos desde 1999 hasta el presente, así como algunos que aún estarían por ocurrir.

El poema 41 viene a describir lo siguiente:

El Cielo y la Tierra ingresan a la oscuridad, mientras la hierba y el arbusto se desenfrenan
Yin y Yang corren en rumbos opuestos; Sol y Tierra están del revés.
El gorro se usa siempre, sin cabeza.
¿Cuándo parará el juego de manipular al universo?
En el año 199, se comete un inmenso error.
El condado de Qin es el único lugar adecuado para reclamar el trono.

Dibujo 41 del Tui Bei Tu.

Por su parte, el francés mencionó 1999 en términos similares en la cuarteta 72 de la centuria X y, además, lo hace de modo directo —lo que no suele ser usual en él—, indicando el mes exacto de un año determinado.

Esto es lo que escribió al respecto Nostradamus:

En el año 1999, séptimo mes,
desde el cielo vendrá un gran Rey de Terror,
para resucitar al gran rey de Angolmois,
antes y después Marte reinará triunfante.

Si el supuesto profeta rompió adrede su constante ambigüedad, aportando una fecha precisa para emitir una advertencia verdadera, lo cierto es que funcionó: esta cuarteta despierta gran interés desde hace siglos. Pero, al fin y al cabo, el propio Nostradamus comentó que sus cuartetas no se entenderían completamente hasta 500 años después de ser escritas.

A día de hoy, son muchos los que creen que la supuesta profecía se refiere a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Este punto de vista se basa en el calendario juliano en lugar del gregoriano.

Los atentados del 11 de septiembre del 2001 fueron observados en directo por miles de millones de personas a través de la televisión. 

– Analizando el fin del mundo: Los cuatro jinetes del apocalipsis

A lo largo de la historia de la civilización, el concepto del apocalipsis ha estado siempre presente, de una forma u otra. La revelación imaginada, el temido fin del mundo que anunciará una era de purificación a través de medios horribles y caóticos, ha sido parte de todas las principales religiones y creencias a lo largo de los siglos. Pero una de las profecías más interesantes se relaciona con los famosos Cuatro Jinetes del Apocalipsis, que se describen en el Libro de Apocalipsis de la Biblia.

En el Nuevo Testamento, la segunda parte de la Biblia, y en su último libro, llamado Libro de Apocalipsis, escrito por Juan el Teólogo de Patmos, hay un capítulo que nos relata la historia de una revelación del fin del mundo, de Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis que descienden sobre la tierra para diezmar a la población.

Cada uno de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis representa diferentes aspectos de la limpieza de la tierra, por el pintor ruso Viktor Vasnetsov.

La interpretación más directa y ampliamente aceptada de este capítulo es la descripción de un período en la historia en el que gran parte de la población de la Tierra perecería a través de una combinación de guerras, enfermedades y hambre. En la Biblia, estas dificultades se describen como jinetes, montando en sucesión a instancias de Jesús, en la forma del Cordero de Dios. Este título proviene de la Biblia, Juan 1:29, cuando Juan el Bautista exclama: «He aquí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo».

El capítulo comienza describiendo un pergamino divino, sostenido por Dios en su mano derecha, y sellado con siete sellos. Su apertura, y el apocalipsis posterior, marcarían el comienzo de la segunda venida de Jesús.

Cada uno de estos siete sellos representa un aspecto diferente del apocalipsis: los primeros cuatro se relacionan con los jinetes, el quinto libera los gritos de los mártires por la ira de Dios, el sexto anuncia una serie de desastres naturales cataclísmicos, mientras que el séptimo convoca a los siete trompetistas angelicales, que llevan siete frascos de plagas e ira divina, que derraman sobre los pecadores y los malvados.

El Cordero de Dios, que es digno de abrir los primeros cuatro sellos, lo hace y convoca, uno tras otro, a los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, poniendo en marcha la feroz limpieza de la tierra.

El Cordero abriendo el libro / pergamino con siete sellos. Los primeros cuatro sellos convocan a los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.

– El jinete blanco del apocalipsis

» Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer». – Apocalipsis, 6: 2

A lo largo de la historia, varias fuentes a menudo explicaron al primer piloto de varias maneras diferentes, ya que su papel es el único que no se menciona explícitamente. Si bien la mayoría de los intérpretes coincidieron en que el jinete blanco simboliza la enfermedad y la peste, no siempre fue el reclamo habitual. Hay una descripción ampliamente atestiguada que coloca a este jinete blanco como una metáfora de la justicia.

En un mundo donde el pecado es rampante, un justo precursor de justicia y rectitud parecería un purificador apropiado en un apocalipsis. La corona que se le «dio» podría significar sobre todo el imperio de la justicia, o simbolizar un líder verdaderamente justo, si es que tal puede existir.

Pero el simbolismo de la enfermedad y la peste podría ser la descripción más plausible. El aspecto de un conquistador está relacionado con el barrido de una gran plaga (la Gran Plaga es un buen ejemplo) y la corona simbolizaría la última regla de la muerte por encima de todo.

El primer jinete, el Jinete Blanco, de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.

Pero a medida que avanzó el tiempo, y para principios del siglo XVI, muchos han llegado a interpretar al jinete blanco como la personificación de la Segunda Venida de Cristo, o incluso el mismo Cristo. En el momento de la gran crisis y la ruptura del cristianismo occidental con las reformas de Martín Lutero, esta fue la explicación más lógica y aceptada.

El color blanco del caballo y del jinete se relacionó rápidamente con la pureza divina y la ausencia de pecado, y el arco que llevaba como herramienta de castigo divino. Del mismo modo, el jinete blanco fue interpretado como el Espíritu Santo, puro y justo.

Otro punto de vista popular es mucho más simple: el jinete blanco podría ser la personificación de la conquista en masa. El pasaje, relacionado con el jinete que «salió conquistando» podría ser simplemente eso: un descenso de un conquistador profetizado que esclavizará a la población de la tierra.

– El jinete rojo del apocalipsis

» Y salió otro caballo, rojo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.» Apocalipsis 6: 4 4

El Jinete Rojo está ampliamente relacionado con la guerra. Las traducciones a menudo se correlacionan en las descripciones: el caballo es rojo «ardiente» y el jinete lleva una espada vertical en preparación para la batalla. Se cree que el color rojo simboliza el fuego y la sangre de la guerra, y la capacidad del jinete para hacer que los hombres se maten entre sí simboliza claramente la guerra constante y global.

El segundo jinete, el Jinete Rojo, de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.

La guerra como aspecto apocalíptico siempre estuvo presente a lo largo del tiempo y es el heraldo más directo de la muerte.

En Mateo, 24: 6-7, Cristo declara: «Y oirán hablar de guerras y rumores de guerras; Porque la nación se levantará contra la nación, y el reino contra el reino»… Esta cita se relaciona claramente con el aspecto siempre presente de la guerra como un símbolo de la revelación final.

Otra cita interesante también podría adaptarse al Caballero Rojo y la guerra como el aspecto del mal y el Anticristo:

«Del mar eterno se levanta,

creando ejércitos en cualquier orilla,

 volviendo al hombre contra su hermano,

hasta que el hombre ya no exista».

El jinete rojo también podría significar el pecado de odio y agresión como un factor que contribuye al fin profetizado del mundo. Y en un giro paradójico de los acontecimientos, el Cordero de Dios libera esa misma agresión para herir a los malvados con fuego y espada. La profecía de la guerra constante que se supone que desciende sobre la tierra se describe claramente con el jinete rojo que tiene la autoridad divina para sacar la paz de la tierra.

– El jinete negro del apocalipsis

» Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano» .

» Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.»- Apocalipsis 6: 5-6

Otra figura fácil de interpretar, el jinete negro fue casi siempre descrito universalmente como una personificación de la hambruna. El color negro del caballo se atribuyó ampliamente a aspectos negativos: luto, cuervos carroñeros, noche, desolación y todos los cuales también son aspectos de la hambruna. Se dice que el jinete lleva en sus manos un par de balanzas.

Esta es la traducción elegida de la palabra original, el zugón griego, que generalmente significa «yugo», como en una carga y un yugo para bueyes. Ambas descripciones tienen connotaciones negativas. El yugo es sinónimo de servidumbre y esclavitud, y el par de escalas significa el racionamiento y la medición de los alimentos. Esta era la práctica antigua común de atribuir valor a las cosas.

El tercer jinete, el Jinete Negro, de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.

El pasaje afirma que un solo centavo (orig. Denarius) sería suficiente para adquirir solo una escasa ración de trigo, y aún menos de cebada. Esta es claramente una visión antigua de cómo se vería una hambruna, ya que el trigo era un alimento básico de la dieta y sin él se perdió el pan.

La parte final del pasaje establece que, si bien los precios del trigo y la cebada se ven afectados, los del aceite y el vino no deben modificarse. Esto se interpretó de varias maneras diferentes, y podría significar un aspecto paradójico, en el que los alimentos básicos desaparecen, mientras que el vino permanece, lo que fomenta la hambruna y deja los lujos que no pueden alimentar a un hombre.

Una interpretación popular afirma que el jinete negro significa la opresión imperial y dominante de la clase baja. Los gobernantes ricos sostienen las escalas y distribuyen las raciones que consideran insuficientes, mientras que los lujos siguen siendo abundantes y están fuera del alcance de los pobres. Una división cada vez mayor entre las clases y los semejantes podría ser un aspecto perfecto de una revelación del tiempo del fin.

– El jinete pálido del apocalipsis

«Y Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra. «- Apocalipsis 6: 8.

El cuarto jinete final sirve como una especie de epílogo, un dramático crescendo que culmina con el jinete más poderoso y temido: la muerte misma. En todo el capítulo, él es el único jinete que fue nombrado, y el único sin arma, porque él mismo es un arma. El jinete y el caballo se representan como pálidos, con el color enfermizo y sin vida de un cadáver, y la capacidad de extinguir todo tipo de vida terrenal a través de diversos medios naturales.

El jinete pálido contiene elementos de todos los anteriores y podría denominarse el más significativo de los cuatro. A su paso, sigue el infierno, la culminación final de todas las cosas horribles, aparentemente listas para tragarse a todos los malvados que perecerán en el apocalipsis.

El cuarto jinete, Muerte, de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. 

La parte que establece que se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra podría interpretarse de varias maneras. Si bien podría ser que los cuatro jinetes causarían estragos en una cuarta parte del planeta, también podría significar que cada uno de los cuatro tendría una cuarta parte de la Tierra.

El pasaje dice que el jinete mataría con las bestias de la tierra. Esto podría ser una pista para los animales y la naturaleza que rápidamente retoman las regiones que están despobladas, lo que significa el último reino de la naturaleza salvaje sobre el hombre.

– La muerte monta un caballo pálido – Apocalipsis en el arte

La profecía de los Cuatro jinetes del Apocalipsis ha sido durante mucho tiempo el tema de inspiración para muchos artistas, que eligieron ese tema influyente y crítico como fuente de obras de arte monumentales. A lo largo del tiempo, muchos artistas retrataron a los jinetes en la forma en que los interpretaron, lo que también proporciona una buena visión de la profecía.

Una de las representaciones más populares fue realizada en 1887, por el famoso pintor ruso Viktor Vasnetsov. Su gran cuadro, «Воины Апокалипсиса», es una representación contemporánea colorida y detallada de la muerte, la guerra, la conquista y el hambre. Se les otorgan atributos modernos y estaban destinados a reflexionar sobre la población de la época.

Algunas de las representaciones medievales anteriores son mucho más dramáticas y casi inquietantes, ciertamente dirigidas a poner miedo en los creyentes más dudosos. Una de esas representaciones fue realizada entre 1496 y 1498, por Albrecht Dürer, el reconocido artista del Renacimiento alemán. Su dramático grabado en madera representa a los cuatro jinetes como hombres ancianos, espantosos y demacrados, cuyos sementales igualmente inquietantes pisotean a las personas pecaminosas.

Xilografía de Albrecht Dürer de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.

Un grabado en madera similar fue realizado entre 1851 y 1860 por Julius Schnorr von Carolsfeld, un pintor alemán, que retrató una masacre salvaje y despiadada de pecadores por los cuatro jinetes, todo bajo la atenta mirada del Cordero de Dios.

– Hasta que el hombre ya no exista

Hasta la fecha, la historia de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis sigue siendo una visión clara de la naturaleza paradójica e inherente del hombre. Desde sus primeras formas sirvió como una advertencia para que los malvados cambien sus formas, una súplica por la templanza, por la paz, por la moderación y la humildad.

Sin embargo, vemos que, en el siglo XXI, mucho de lo que se describió en el Libro de Apocalipsis ha sucedido. Desde innumerables hambrunas, hasta plagas y pestilencias, hasta guerras interminables y decadencia, el apocalipsis parece haber ocurrido varias veces. ¿O está por venir?

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