Records deportivos…

La húngara Katinka Hosszu se quedó con la medalla de oro en la prueba de los 200 metros combinados individual.
5 récords inalcanzables del deporte
BBC News/efedeportes.com/El Confidencial(L.Morales)/Hipertextual(M.Redondo) — Los récords son la forma que tienen los atletas para quedar inscritos en la historia y en el tiempo: Usain Bolt 9,58 segundos en 100 metros planos; Mike Powell 8,95 metros en salto largo.
Just Fontaine, 13 goles en un Mundial.
Este fin de semana, la nadadora húngara Katinka Hosszu, de 26 años, batió el récord de los 200 metros combinado individual en los campeonatos mundiales de natación que se realizan en la ciudad de Kazan, Rusia, este año.
Su tiempo: 2 minutos, 6 segundos y 12 centésimas. Y fue notable especialmente porque le sacó casi un segundo a la nadadora japonesa Kanako Watanabe, quien llegó en segundo lugar.
Pero además porque era una prueba donde no se esperaba que se batiera la marca en el corto plazo: los 200 metros combinados femeninos habían registrado en el pasado sendos casos de dopaje que habían, por así decirlo, «maldecido” la prueba, en su desespero de las nadadoras por establecerse en la historia.

Michael Phelps es el mayor ganador de medallas de oro en unos Juegos Olímpicos: ocho en Pekín 2008.
Además, su dificultad técnica –mariposa, espalda, pecho y libre cambiando cada 50 metros- le imponían un cierto rótulo de «prueba tabú». De marca inalcanzable e imposible de romper más allá de los 2 minutos, 6 segundos y 15 centésimas que había establecido la estadounidense Ariana Kukors en 2009.
Y que solo había sido batido un par de ocasiones -legalmente- en los últimos 30 años.
Sin embargo, con un gran desempeño, Hosszu fue capaz de sobreponerse al muro, quedarse con el primer lugar y ubicarse arriba en la lista para ganar el oro olímpico en los próximos Juegos de Río 2016.
Por esa razón, en BBC Mundo quisimos repasar los otros récords que son considerados casi «inalcanzables” en el deporte (aunque, claro, sabemos que en las competencias nunca hay nada escrito y la sorpresa está a la vuelta de la esquina…)
El salto imposible
La noche del 30 de agosto de 1991 fue especial para el atletismo: durante el mundial de Tokio y en un lapso de una hora fue batido dos veces el récord más antiguo de esta disciplina hasta ese momento, los 8,91 metros en salto en largo establecido por Bob Beamon en 1968.
El primero en hacerlo fue Carl Lewis. «El hijo del viento», como se lo conocía, logró en su intento quebrar la marca con un increíble salto de 8,93 metros.

Mike Powell aterriza y hace historia: 8,95 metros. Un récord que sigue vigente 24 años después.
Las cámaras no dudaron en caer sobre él: el ganador de la medalla de oro en la prueba reina de los 100 metros en los Olímpicos de Seúl 88 ahora se quedaba con la marca más «sagrada» e intocable de su deporte.
Pero faltaba el salto de un desconocido Mike Powell. Y fue impresionante: 8,95 metros para la posteridad del estadounidense, quien estableció el nuevo registro y se quedó con la medalla de oro en aquel evento.
Ya han pasado 24 años y el récord continúa allí.
Los 13 goles de Just Fontaine
En el fútbol hay muchos números, pero no ha sido un deporte que se destaque por el control riguroso de las estadísticas como en otras disciplinas.
Sin embargo, hay varios récords que permanecen en las vitrinas y que nadie parece lograr alcanzar mérito suficiente para ubicar su nombre allí. Uno de ellos es el de los 13 goles en un Mundial de Fútbol.

Los 13 goles del fracés de Just Fontaine en el Mundial de Suecia 58 ha sido una marca imposible de superar hasta ahora.
Ocurrió en Suecia 58 –considerada una de las mejores Copas del Mundo- y el autor fue el francés Just Fontaine, quien al lado del inolvidable Raymond Kopa llevaron a Francia al tercer lugar de aquel torneo.
Su desempeño fue así: tres goles contra Paraguay, dos en la derrota contra Yugoslavia, uno frente a Escocia, dos contra Irlanda del Norte , uno en la derrota infringida al Brasil de Pelé en la semifinal, y cuatro contra Alemania Federal en el partido por el tercer puesto.
Hasta ahora ningún jugador ha podido superar esa cantidad de anotaciones en la máxima competencia del fútbol, pero el alemán Gerd Müller con 10 goles en México 70 y el brasileño Ronaldo con ocho en Corea-Japón 2002 estuvieron cerca de hacerlo.
Los 100 puntos de Wilt Chamberlain
El basquetbol en Estados Unidos es tal vez, y a diferencia del fútbol, una de las disciplinas deportivas que con mayor escrúpulo consigna sus estadísticas: hay récords para todos los gustos.
Que se baten con el mismo ímpetu cada temporada.

Wilt Chamberlain celebra su marca de 100 puntos en un solo partido.
Pero entre todos esos números existe uno que, cada vez que el juego avanza, parece quedar entronizado en la memoria de la gloria: los 100 puntos que consiguió el mítico Wilt Chamberlain el 2 de marzo de 1962 frente a los Knicks de Nueva York, y que sirvieron para la victoria 167-147.
La marca ha permanecido imbatible y llevó a la historia al hombre que lideraba a los Warriors de Filadelfia en aquel momento y que también marcó más de 60 puntos en tres partidos más.
Sin embargo, hay otros jugadores que amenazaron con romper el espejismo de los 100 puntos. David Thompson, de los Nuggets de Denver, marcó 73 puntos el 9 de abril de 1978.
Pero quien tal vez estuvo más cerca fue el escolta de Los Ángeles Lakers, Kobe Bryant, quien el 22 de enero de 2006 logró anotar 81 tantos en el partido que los angelinos le ganaron a los Raptors de Toronto.
Los 400 metros increíbles
El estadounidense Michael Johnson siempre corría con unas zapatillas brillantes que llamaban la atención en cada competencia.

Michael Johnson se convirtió en el dueño de los 200 y los 400 metros a finales de la década de los 90.
Las cámaras solo seguían el rastro dorado de un hombre que fue el dominador de los 200 y los 400 metros durante varios años a finales de la década de los 90.
Y que dejó una marca que muchos consideran imbatible: 43 segundos y 18 centésimas que consiguió en los mundiales de Bruselas de 1999 en la prueba de 400 metros.
Aunque ya había logrado las medallas doradas en los Olímpicos de Atlanta en 1996 en los 200 y los 400 metros, su objetivo era dejar un registro inalcanzable.
Y lo consiguió: 16 años después, esta disciplina siguen teniendo el mismo récord mundial y no aparece un atleta que pueda romperlo.
Una de las razones, de acuerdo al especialista en deportes cubano Luis Daniel Mozo Cañete, es la dificultad de la prueba.

«El Rayo» es considerado el hombre más veloz sobre la tierra, ¿podrá rebajar los 9,58 segundos de su actual récord en los 100 metros?
«Los 400 metros planos son tal vez la prueba más compleja del atletismo porque roza entre la velocidad y la resistencia y hay que preparar un cuerpo para ambas exigencias”, dijo.
¿Usain Bolt y 9,51 segundos?
Muchos expertos coinciden en lo difícil que un ser humano pueda batir la marcar de los 100 metros planos, que ostenta el jamaiquino Usain Bolt con 9,58 segundos.
Sin embargo, dos académicos holandeses, John Einmahl y Sander Smeets, llegaron a la conclusion después de varios análisis al avance de las marcas a través de la historia y establecieron un posible límite definitivo: 9,51 segundos.
Además, otras de las razones por las que no se considera del todo un récord inalcanzable es que el mismo Bolt, quien aún no se ha retirado, podría quebrar el récord, especialmente en las próximas olimpiadas de Río de Janeiro.
Records antes de la IAAF(Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo)
Profesionales
La primera noticia que se tiene de manera oficial del salto en largo como marca registrada, fue de un atleta de nombre Adam Wilson, el cual registro 5.41 mts. el 26.09 de 1827. Este salto fue superado paulatinamente durante los años. El primer saltador que superó la barrera de los seis metros, ha sido Robert Douglas, también de las Islas Británicas. Este acontecimiento ocurrió en la ciudad de Newcastleton el 04.06 de 1839. Douglas saltó oficialmente 6.20 mts.
Aficionados
El primer atleta estrictamente aficionado también provino de Inglaterra. Fue Edward Bourke, quien hizo un registro de 5.94 mts. el 17.03 de 1857. El primero en superar la barrera de los seis metros fue Charles Buller, quien en la ciudad inglesa de Harrow hizo 6.375 mts. Eso tuvo lugar el ¿? – 04.1863. El saltador que llegó al límite de los siete metros ha sido Jenner Davies. En la ciudad de Londres llegó hasta los 6.97 mts. el 27.03 de 1874.
La barrera de los siete metros
Fue precisamente Jenner Davies en cumplir esta hazaña. En la ciudad Irlandesa de Dublín, el 27.03 el 1874 registró 7.05 mts. Esta marca se fue mejorando paulatinamente mediante atletas de provenientes de Irlanda, Inglaterra y los Estados Unidos. Digno de destacar fue la figura de Alvin Kraenslein. Este atleta proveniente de los Estados Unidos, con fecha de 29.04 de 1899 realizó en una competición efectuada en la ciudad de Nueva York, 7.40 mts. Hay que destacar que Kraenslein fue también récord mundial para esa época en 110 mts. con vallas. En ambas especialidades fue campeón olímpico (1900).

Alvin Kraenzlein, notable atleta norteamericano. Fue récord mundial del salto en largo (longitud), en los 110 metros con vallas y de los 60 metros planos. En las tres disciplinas ganó las respectivas medallas de oro en los Juegos Olímpicos de París (1900). Esto ocurrió en el lapso de sólo cuatro días
La marca de Kraenzlein fue superada por su compatriota Meyer Prinstein. En una competencia realizada en la ciudad de Filadelfia efectuó un salto de 7.50 mts. Ello ocurrió el 28.04 de 1900.
Sin embargo, en el mismo año, el 29.08, aparece otro atleta notable, el irlandés, Peter O’Connor, el cual en el lapso de un año superó el récord mundial nada menos que cuatro veces, y en distintas competencias: 7.51 – 7.54 – 7.60 – 7.605 metros. Este fue el último registro antes de la fundación de la IAAF.

Este notable saltador irlandés, Peter O’Connor se estacó no solamente en el salto en longitud, sino también en el triple salto, especialidad esta última en la cual fue campeón olímpico (1906)
Récords mundiales a partir de la era IAAF
Fue precisamente O’Connor el primer saltador en ser reconocido como récord mundial por esta entidad internacional. En la ciudad de Dublín, el 05.08 de 1901 mejoró su récord anterior a 7.61 mts.
El récord de O´Connor tardó nada menos que 20 años en superarse. Ello estuvo a cargo del afro americano Edward “Ed” Gourdin, de los Estados Unidos. Este atleta saltó 7.69 mts. en la ciudad de Cambridge, Massachusetts, el 23.07 de 1921. Es necesario destacar la actuación de este deportista, puesto que en los Juegos Olímpicos de París (1924) obtuvo la medalla de plata en su especialidad. Pero también hay que aclarar que Edward Gourdin con el paso de los años se convirtió en abogado, y en 1958, es decir, 37 años después de su récord mundial, se convirtió en el primer juez afroamericano de la Suprema Corte de Justicia del estado de Massachusetts en los Estados Unidos!!
El registro de Gourdin fue superado el 07.07 de 1924 por otro atleta de los Estados Unidos, Robert LeGrende. Este atleta saltó 7.76, en ocasión de los Juegos Olímpicos de París. Pero lo llamativo fue que lo hizo durante la competición del Pentatlón, (especialidad que en esa época formaba parte del programa olímpico). También hay que destacar que la victoria en esa especialidad la obtuvo un compatriota suyo, DeHard Hubbard, el cual se impuso con 7.44 mts.
(Silvio Cator)
Fue precisamente DeHard Hubbard el que pasó luego a ser recordista mundial el 13.06 de 1925 con 7.89 mts. Esto ocurrió en la ciudad de Chicago.
Pero tres años más tarde, el 07.07 de 1928, el saltador norteamericano Edward Hamm, en la ciudad de Cambridge, Massachusetts, obtuvo un nuevo primado mundial con 7.90 mts.
Pero aquí se produce un hecho llamativo, apareció un atleta antillano, específicamente de Haití, el segundo país de toda América en obtener su independencia (después de los Estados Unidos).
Este se llamó Silvio Cator.
En el mismo año en que se colgó la medalla de plata en el salto en longitud en los Juegos Olímpicos de Amberes (1928), saltó en París 7.93 mts. Cator ha sido el deportista más destacado en toda la historia deportiva de esta pequeña isla.
Posteriormente fue alcalde de la capital Port-au-Prince desde 1946. En 1952 se terminó de construir el estadio nacional, el cual desde entonces lleva su nombre, año que coincidió con su fallecimiento. En ese momento contaba 52 años de edad.
El récord del atleta haitiano permaneció vigente hasta que apareció un saltador del Lejano Oriente, Chuhei Nambu de Japón. En efecto, 27.10 de 1931, en la ciudad de Tokio estableció un nuevo récord mundial con 7.98 mts. Hay que agregar que ese mismo día corrió los 100 metros en 10.6/10.
La barrera de los ocho metros
Era indudable que todos los periodistas deportivos y dirigentes estaban a la espera de quién sería el atleta encargado de dicha hazaña. Se tuvo que tener paciencia hasta el 25.05 de 1935, cuando el gran Jesse Owens, el “antílope de ébano”, estableció el registro de 8.13 mts.
Ello tuvo en la ciudad de Ann Arbour. El rendimiento de Owens para ese día fue colosal. ¿La razón?
Pues además de este salto maravilloso, a las 15.15 h. se impone en las 100 yardas con nuevo récord mundial de 9.4 seg.; a las h. 15.25 efectúa su correspondiente salto en longitud; a las 15.45 corre las 220 yardas en 20.3, lo que constituyó récord mundial, como también para los 200 mts. (201.17 mts), y finalmente a las 16.00 h. establece otro primado en las 220 yardas con vallas con un registro de 22.4 seg.

Jesse Owens, uno de los más grandes velocistas y saltadores en longitud de la historia. Aquí se le ve saltando en Berlín (1936) ganando la medalla de oro, y también con su rival y amigo, el alemán Lutz Long, el cual obtuvo la medalla de plata
¿Cuánto duró el récord de Owens? Nada menos que 25 años, hasta que su compatriota Ralph Boston logró 8.21 mts. en la ciudad de Wainut el 12.08 de 1960. Fue en ocasión de las pruebas selectivas para los Juegos Olímpicos a disputarse ese año en la ciudad de Roma.
El propio Ralph Boston se encargaría en mejorar su marca. Ello ocurrió al año siguiente, el 27. 05 en la ciudad de Modesto. Realizó un salto de 8.24 mts. Su seis tentativas fueron las siguientes: 8.07 – 8.17 – 8.06 – 8.24 – 7.97 – 8.18 mts. ¡Gran regularidad! Pero al mes siguiente, nuevamente este afro americano supera su récord a 8.28 mts. Esto tuvo lugar nada menos que en la ciudad de Moscú.
Al año siguiente, 1962, el registro tope en esta disciplina atlética pasa al continente europeo, específicamente a la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS. En efecto el atleta soviético Igor Ter-Ovanesyan saltó 8.31 mts.
Esto evento tuvo lugar en la ciudad de Yerevan con fecha 10.06 de 1962. Pero dos años más tarde, Ralph Boston igualó el registro de su colega de los 8.31 mts.
Ello tuvo lugar en la ciudad de Kingston el 15.08 de 1964, y al mes siguiente, el 12.08, en la ciudad de Los Ángeles, nuevamente Boston mejora el tope mundial con 8.34, para que finalmente este gran saltador cerrara su seguidilla de récords mundial con un salto de 8.35 mts.
Esta competición tuvo lugar en la ciudad de Modesto el 29.05 de 1965. Esta marca es igualada por el eterno rival de Boston, el soviético Ovanesyan, quien en la ciudad de México, el 19.10 de 1967 efectúa un salto de 8.35 mts. A esto se puede agregar que Boston llegó a ser Campeón Olímpico en la ciudad de Roma, 1960, con un registro de 8.12, mientras que Ovanesyan obtiene la medalla de bronce con 8.04 mts.
La barrera de los………
De acuerdo al proceso evolutivo de los registros del salto en largo o longitud, la lógica llevaría a determinar que la siguiente barrera sería 8.40 mts, para pasar luego, y quizás, a los 8.50 mts. Pero las cosas se dieron de forma completamente inesperada y hasta dramáticamente sorprendentes. De ello fue testigo el que suscribe, quien estuvo presente en ese acontecimiento verdaderamente impactante.

Ralph Boston
Ello tuvo lugar en la ciudad de México en ocasión de los Juegos Olímpicos de 1968. En efecto, el día 18 de octubre, a las 15.40 hs. los teletipos, especialmente relacionados en el área deportivo, prácticamente “saltaron” ante la noticia de que en la disciplina del salto en longitud, el registro de Boston y Ovanesyan fue superado no por 10 o 20 centímetros, sino nada menos que por 55 centímetros (¡!).
Este mágico resultado lo obtuvo el saltador afro norteamericano Robert “Bob” Beamon quien en su primer intento hizo nada menos que 8.90 mts. El antiguo registro era entonces superado por más de medio metro. Obviamente el resto de los competidores que habían pasado a la final quedaron prácticamente “choqueados” ante semejante marca.
Entre ellos estuvo incluidos el inglés Lynn Davies, −quien en los juegos anteriores, en la ciudad de Tokio, había obtenido la medalla de oro −, luego el “eterno” Ralph Boston, y el soviético Ovanesyan. Todos ellos eran favoritos.
Luego del primer salto de Beamon, todos supieron que ya no tenían chance de obtener a medalla dorada, y solamente siguieron compitiendo por la de plata. El segundo lugar lo obtuvo el saltador de la República Democrática Alemana Klaus Beer con 8.19, mientras que Boston se llevó la de bronce con un salto de 8.16 mts. Ovanesyan solo obtuvo un 4º puesto, pero con el respetable registro de 8.12 mts.
Mucho se ha escrito sobre este salto de Beamon. En ese sentido se llegó a concluir que la altura de la capital de México, 2224 mts, más el viento a favor, que estuvo al límite reglamentario de los 2.00 mts/seg. tuvo gran influencia para dicha marca.
En otras condiciones, se especuló, este mismo salto habría oscilado entre 8.50 – 60 mts. Hay que aclarar, que después de este primer intento con récord mundial, efectuó otro con sólo 8.04, y renunciando al resto de los saltos.
El progreso de los récords mundiales en esta disciplina atlética estuvo paralizado durante muchos años.

Robert “Bob” Beamon, saltador norteamericano que sorprendió al mundo con un salto de 8.90 mts. en los Juegos Olímpicos de México.
¿Cuánto tiempo duró vigente la marca de Beamon? Nada menos que 23 años. En el transcurso de ese tiempo, en la década de los ochenta hasta los noventa, ni siquiera el famoso Carl Lewis, el cual fue cuatro veces campeón olímpico y dos veces se llevó el máximo título mundial de la especialidad, pudo superar a Beamon.
Este récord recién se superó el 30 de agosto de 1991. Fue en ocasión del Campeonato Mundial de Atletismo que se organizó en la capital de Japón, Tokio. Fue también una competencia impactante, puesto que nada menos que siete saltadores lo hicieron por encima de los ocho metros.
(Mike Powell)
El ganador de la prueba fue otro afro americano, el estadounidense Mike Powell, el cual en el quinto salto llegó hasta los 8.95 mts. con un viento favorable de apenas 0.3 mts/seg.
Su seguidilla de saltos fue la siguiente: 7.85 – 8.54 – 8.29 – x – 8.95 – x. Hay que destacar que hasta este quinto intento, el que marchaba al frente de la competición era su compatriota el ya nombrado Carl Lewis, el cual tuvo la siguiente serie de saltos: 8.68 – x – 8.83 (viento a favor de 2.30 mts/seg.) – 8.91 (viento a favor que superaba el límite reglamentario y por ello ese salto no se aceptó como récord mundial) – 8.87 – 8.84. Lewis efectuó 4 saltos por encima de los 8.80!!
Se hizo además y de forma complementaria, la medición exacta desde donde se apoyó el pie de pique de Beamon hasta la caída.
El salto real había sido de 8.98 mts. Desde los últimos 6 pasos hasta la tabla, la aceleración de Powell fue de 10.79 hasta 10.84 mts/seg.
Carl Lewis, por su lado, lo hizo desde los 11.23 hasta los 11.26 mts/seg. Powell compensó, entonces, su menor velocidad con relación a Lewis con un despegue más potente desde la tabla. Estamos, entonces, a la espera de quién superará la barrera de los nueve metros…..
Con el paso de los años, los récords mundiales de atletismo se han convertido en algo habitual. Y no solo en la categoría masculina. El avance de la presencia femenina en cada vez más disciplinas tiene también su reflejo en los récords. Y así lo demuestran los datos de las especialidades atléticas olímpicas.
Según los datos de World Athletics (nombre actual de la IAAF), desde el año 1900 se han batido 769 récords en pruebas de atletismo en categorías masculinas y 614 en femeninas. Las especialidades en que más hitos se han batido son 100 metros lisos (65), salto con pértiga (64) y 110 metros vallas (61), todas en categorías masculinas al aire libre.

Nancy Vorhees
En las pruebas femeninas, salto de altura (55), lanzamiento de disco (55) y 100 metros lisos (53) son las especialidades con más récords mundiales en los últimos 120 años de la historia del atletismo. Hasta 1920, los récords eran escasos y todos masculinos. Pero a partir de este año, las grandes marcas atléticas despegaron. Alice Cast, Božena Srámková, Mery Lines o Nancy Vorhees, algunas de las primeras atletas en conseguir récords, empezaron a ser nombres conocidos en el panorama deportivo de entonces.
Los Juegos Olímpicos de México 1968 supusieron un hito para el ‘ranking’ de grandes marcas. Se lograron batir un total de 49 récords, tanto masculinos como femeninos, aunque no por casualidad. El dopaje había comenzado a convertirse en una práctica habitual, y en ese mismo año se introdujeron los primeros controles antidopaje por parte del Comité Olímpico Internacional (COI).
El gran año para las marcas femeninas fue 1972, con 27 récords en diferentes disciplinas. Aunque es la etapa en la que se concentran más logros llevados a cabo por mujeres, en el gráfico destaca la acumulación de récords en salto con pértiga a partir de 1995.
La checa Daniela Bártová logró nueve récords mundiales ese año, con una marca máxima de 4,22 metros, superada ese mismo año por la australiana Emma George, con un salto de 4,28. Las alemanas Nastja Ryzih-Reiberger y Andrea Müller también establecieron marcas récord ese año. Pero no fue hasta 2001 cuando Yelena Isinbayeva entró en acción.
La rusa logró batir 11 récords mundiales en salto con pértiga en ocho años, con un salto máximo de 5,06 metros, marca que aún hoy sigue sin ser superada.
La atleta española subcampeona de Europa en salto de longitud y siete veces campeona de España, Concha Montaner, achaca los récords a la evolución. «Hay que pensar que todo mejora. Igual que mejoran las instalaciones, mejoran los entrenamientos, mejora la alimentación, mejora la suplementación e incluso mejora la uniformidad técnica. Por eso se siguen superando las grandes marcas».
En cuanto a los récords masculinos, las marcas establecidas en salto de altura y en 200 metros son dignas de mención. En 1993, el cubano Javier Sotomayor realizó en la ciudad española de Salamanca un salto de 2,45 metros, situándose como la actual plusmarca en salto de altura.
Lo mismo ocurrió en el Estadio Olímpico de Berlín en 2009, donde Usain Bolt dejó al mundo sin palabras al recorrer los 100 metros lisos en 9,69 segundos y los 200 en 19,19, lo que le consagró como el primer atleta con los títulos de 100 y 200 metros lisos en mundial y en Juegos Olímpicos.
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El atleta Usain Bolt
Borja Vivas, exatleta especializado en lanzamiento de peso y campeón de España en ocho ocasiones, cree que la facilidad para batir récords depende mucho del tipo de disciplina. «Los fonderos van evolucionando, empiezan en 1.500 y pasan a 3.000, y de ahí a 3.000 obstáculos. Tienen mucho recorrido y son un tipo de prueba de mucha más duración, lo que facilita que las marcas se vayan superando y que haya una evolución».
Los 8,9 metros que Bob Beamon saltó en el foso de arena durante los Juegos de México 1968 es otra de las marcas que se mantuvieron en el podio durante 30 años. No fue hasta 1991 cuando Mike Powell superó en cinco centímetros el salto de Beamon, convirtiéndose en el plusmarquista mundial, honor que aún mantiene.
Los récords más antiguos
Pese a que con el tiempo los récords en las diferentes disciplinas olímpicas de atletismo se han ido superando, hay algunas marcas que aún hoy siguen sin batirse. Es el caso del checo Jan Železný, que en 1996 estableció la marca de 98,48 metros en lanzamiento de jabalina y que aún no ha sido superada. En los 1.500 metros, el marroquí Hicham El Guerrouj mantiene el récord desde 1998, con un tiempo de 3:26:00. Jonathan Edwars saltó 18,29 metros en la disciplina de triple salto en el Estadio Ullevi de Göteborg, en Suecia, récord que sigue sin superarse desde 1995.

Jonathan Edwars
En la categoría femenina también existen marcas que se mantienen en lo más alto. Florence Griffith Joyner ostenta las plusmarcas mundiales de 100 y 200 metros desde 1988. La búlgara Stefka Kostadinova mantiene el título de la atleta con mejor marca en salto de altura del mundo desde el año 87. Otras plusmarcas que se mantienen hasta la fecha son la estadounidense Jackie Joyner-Kersee, con récord en heptatlón desde el 88; Jarmila Kratochvílová, con una marca de 1:53:28 en los 800 metros, y la ucraniana Inessa Kravets, con el récord en triple salto desde 1995.
El dopaje de Estado
Durante los Juegos Olímpicos de México 1968, la República Democrática Alemana consiguió nueve medallas de oro. En 1972, consiguieron 20, y en 1976, el doble. En total, los deportistas de la RDA obtuvieron 203 medallas de oro, 192 de plata y 177 de bronce, entre los años 1956 y 1988.
No fue hasta el 26 de agosto de 1993, tras la anexión de la RDA a la República Federal Alemana, cuando los registros se hicieron públicos y se evidenció que la policía secreta alemana de la RDA había estado supervisando el dopaje de los atletas alemanes desde 1971.
Lo mismo ocurrió con la URSS. Las atletas rusas comenzaron a batir récords hasta ese momento impensables entre el 78 y 85. Es el caso de la lanzadora de disco Gabriele Reinsch, que registró una marca de 76,80 metros en 1988, superando incluso los récords masculinos. Marita Koch, velocista, recorrió los 800 metros lisos en 47,60 segundos.

Gabriele Reinsch
El 22 de octubre de 2017, la televisión pública alemana emitió un reportaje en el que la doctora china Xue Yinxian reconocía que más de 10.000 deportistas chinos habían consumido sustancias para mejorar su rendimiento entre los años ochenta y noventa.
«El dopaje en esa época no estaba controlado, y probablemente muchas sustancias que hoy en día no se pueden tomar, hace 30 años sí que estaban permitidas. Todo ha ido evolucionando y en ese momento el dopaje estaba muchísimo más instaurado a nivel general. Y de ahí que las marcas fueran más elevadas», dice Vivas.
El dopaje de estado que hubo durante esos años explicaría la tendencia a la baja en los récords atléticos desde entonces. Los controles a los deportistas se fueron haciendo más habituales, y culminaron con la creación de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) en 1999.
La tecnología del calzado
Ni anfetaminas, ni esteroides ni testosterona. Las nuevas técnicas de dopaje no se ingieren, se llevan puestas. Hablamos de las zapatillas. Con los modelos Nike Vaporfly y Alphafly se han batido varios récords mundiales y desde World Athletics consideran que por ello los atletas no compiten en igualdad de condiciones.
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Nike fue la primera, pero otras marcas han seguido sus pasos. Borja Vivas considera que los avances tecnológicos influyen en las nuevas grandes marcas atléticas, que también incluyen las zapatillas. «El tema de las zapatillas nuevas se nota muchísimo, sobre todo en las carreras de fondo y medio fondo. Las marcas se van batiendo y hay una tendencia últimamente a que esos récords mejoren año tras año».
«Si ahora se están batiendo tantos récords, es porque hay zapatillas de carbono, porque el material sintético es mejor. Ahora las zapatillas son mejores y dan mejor respuesta a los deportistas», opina Montaner.
La federación incluye en su normativa de cara a los Juegos de Tokio el número y grosor de los clavos que las zapatillas pueden tener en función de la especialidad deportiva, además del tipo y tamaño de la suela y el talón. Con estas especificaciones, World Athletics pretende controlar las diferencias entre atletas en función de la tecnología de su calzado, que estaría facilitando las marcas cada vez más rápidas.
El estudio que pone los récords contra las cuerdas

«Citius, altius, fortius». Más rápido, más alto, más fuerte. El lema fue propuesto por Pierre de Coubertin en la creación del Comité Olímpico Internacional en 1894 en la Sorbona. Y a día de hoy sigue vigente. Sin récords y plusmarcas, la frase más representativa correría peligro.
Eso afirman los investigadores del estudio The Citius End: World Records Progression Announces the Completion of a Brief Ultra-Physiological Quest. En 2008, el Institut de recherche biomédicale et d’épidémiologie du sport (IRMES) analizó 3.263 récords mundiales en 158 disciplinas desde los primeros Juegos Olímpicos de Atenas de 1896. Se centraron en la mejora a lo largo de la historia en lo que se refiere a alimentación, técnica y medicina.
Los investigadores estimaron que, en 1896, los atletas funcionaban con el 75% de sus capacidades fisiológicas y que en el momento de la publicación del estudio, en 2008, estaban al 99%. En la mitad de las disciplinas, afirmó el estudio, los récords no serán mejorados en más de un 0,05 en 2027.
Para 2060, vaticina el final de estos hitos. La investigación destaca que el atletismo será uno de los primeros deportes que antes dejará de registrar plusmarcas totales. La halterofilia, la natación o el remo van las siguientes en la lista.
De ser así, se podría esperar un impacto en la organización de las competiciones, incluso en el espíritu de los Juegos Olímpicos. La comunidad atleta –supuestamente una de las más afectadas según las conclusiones del estudio– debería estar preocupada por cómo puede afectar esto a su deporte. Por el momento, no lo están.
«A medida que el deporte ha avanzado a lo largo del último siglo, la proporción de récords del mundo de atletismo ha disminuido, pero no hay ningún signo real de que estén llegando a un límite», señaló a Hipertextual World Athletics, el órgano de gobierno del atletismo a nivel mundial.
Para ellos, la explicación de esta disminución es obvia. Argumentan que cada generación se ha beneficiado de un mayor conocimiento sobre la técnica y los entrenamientos, como han hecho atletas como Usain Bolt, así como un desarrollo tecnológico y del ser humano que ha hecho que los atletas mejoren exponencialmente.

Sin preocupaciones, por ahora
Hubo una época dorada para los récords mundiales. World Athletics pone la fecha en los Juegos Olímpicos entre 1968 y 1972. Aunque reconoce que, en ese momento, el atletismo todavía estaba en un período de adolescencia y que los entrenadores todavía estaban experimentando con métodos de entrenamiento. Usain Bolt no había hecho historia todavía.
En aquellos maravillosos setenta fue también cuando las innovaciones llegaron al atletismo, con avances en las superficies de las pistas, zapatillas especiales o materiales específicos para el salto con pértiga. Fue también el momento en el que las mujeres entraron en el juego para llegar a la actual paridad en lo que a eventos deportivos y premios se refiere.
«Como resultado de todo esto, no es sorprendente que haya un mayor número de récords mundiales por ese entonces», sentenció World Athletics.
De hecho, los datos analizados por Hipertextual confirman que el número de récords ha bajado de manera progresiva en los últimos años. Una caída que se originó a partir de los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980 en el caso de las plusmarcas masculinas.
En el caso de los récords de atletismo femeninos, la palma se la llevó el salto con pértiga. En 1995, se registró un pico de récords mundiales en esta categoría. A partir de ahí, el número de plusmarcas también fue bajando progresivamente.
World Athletics reconoció que el número de récords actual no es el mismo que el del siglo pasado. Pero lo hace sin nostalgia por tiempos mejores y poniendo el foco en los récords mundiales que se han roto hace poco, como el de los 100 metros valla, que fue superado después de 28 años, y el de salto con pértiga, batido por Armand Duplantis.
La lista de promesas también es larga. Desde World Athletics apuntan a los atletas Yaroslava Mahuchikh (salto de altura) o Maria Andrejczyk (lanzamiento de jabalina), como solo dos de los muchos deportistas que tienen posibilidades de romper récords mundiales en los próximos años y que podrían relevar a leyendas como Usain Bolt.
Los límites del cuerpo humano
World Athletics no cree que los récords mundiales estén llegando a su fin. A escasas horas de la inauguración de los Juegos Olímpicos, más de uno espera incluso que se supere algún récord. Hay más de un candidato que hará todo lo posible por conseguirlo después de horas y horas de entrenamiento.
El nivel es alto, tanto que un grupo de investigadores apunta a que estamos tocando el techo en lo que a la evolución de nuestro cuerpo se refiere. En el estudio ¿Estamos alcanzando los límites del homo sapiens?, exponen cómo el progreso científico e industrial vino acompañado en un aumento de la esperanza de vida, la estatura y el rendimiento fisiológico.
Sin embargo, este crecimiento pareció llegar a un tope en la última década con leyendas todavía vivas como Usain Bolt.
Los investigadores apuntaron en sus estudios que los logros históricos en deportes como el atletismo, la natación, el salto o el ciclismo progresaron considerablemente hasta finales del siglo XX, excepto durante las dos Guerras Mundiales.
En los datos que estudiaron, apuntan a que las plusmarcas se superaron de manera constante a lo largo del siglo pasado, pero en las últimas décadas la tendencia ha sido un estancamiento en muchas categorías deportivas.
«Los datos históricos de 1896 a 2016 en atletismo, natación, ciclismo, patinaje y levantamiento de pesas revelan un patrón similar que sugiere una tendencia hacia una meseta durante las últimas tres décadas para ambos sexos», indica el estudio.
Estos datos tienen más de una explicación. Por un lado, la parte física a la que hacen referencia en el estudio y que se sostiene en otros datos publicados por NCD Risk Factor que ponen en evidencia cómo la altura tanto de hombres como mujeres aumentó de manera constante hasta finales del siglo pasado.
A partir de ahí y hasta 2010, se produjo un estancamiento. Ahora saltamos más alto que antes, corremos más que antes y nadamos más rápido. Un freno en esta evolución puede provocar que se roce el límite al que una persona puede llegar si lo comparamos con el impulso de la última década.
Los bañadores que rompieron récords mundiales en los Juegos Olímpicos

Michael Phelps
Otros aspectos han acompañado este cambio, como una alimentación específica para los deportistas y mejoras en los entrenamientos personalizados para cada categoría deportiva. «La alimentación de los deportistas ha ido mejorando.
Tenemos cada vez gente más fuerte, más sana, mejor preparada.
La profesionalización ha hecho un papel importante para que se pudiera dedicar más tiempo a entrenar, antes eran totalmente amateurs. Tenían sus 8 horas laborales y luego hacían un entrenamiento, ahora solo se dedican a entrenar», explicó a Hipertextual Carlos Cordente, Doctor en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.
La ciencia y la tecnología también han tenido mucho que ver. Los materiales que utilizan actualmente los deportistas no tienen nada que ver con los que utilizaban sus compañeros de profesión hace 50 años.
La tecnología ha evolucionado tanto en este sentido que ha llegado a ser motivo de polémica por calificarlo de «dopaje tecnológico». Es el caso del bañador de poliuretano LZR Racer de Speedo, cuya utilización fue prohibida en 2010 por la Federación Internacional de Natación (Fina) después de la avalancha de récords mundiales.
A partir de ese momento, los bañadores volvieran a ser de material textil.
Las Nike AlphaFly también estuvieron en el punto de mira después de que el corredor Eliud Kipchoge se convirtiera en el primer hombre en completar una maratón en menos de dos horas. World Athletics prohibió la utilización de estas zapatillas en las carreras.
A pesar de la polémica con estos materiales, en casi todos los casos la tecnología ha ayudado a mejorar el rendimiento y la técnica. Es el caso de la natación sincronizada, cuyas representaciones son todavía más impresionantes gracias a la bañadores hidrocrómicos, que cambian de color cuando se mojan, el maquillaje waterproof y la gelatina para el pelo.
Algunos deportes están madurando
«Cualquier deporte que sea paramétrico o medible sufre una evolución rápida al principio», indicó Cordente, «y hemos visto una evolución de los récords muy rápida hasta que ese deporte ha madurado».
El experto añadió es muy común que haya una tendencia al estancamiento aunque sostuvo que es solo una tendencia. «Al final siempre aparece un atleta que supera los límites establecidos. Hay pruebas que pueden ser, no obstante, más complicadas que otras. Como algunos récords batidos en la Unión Soviética que tienen encima la sospecha de dopaje«.
Uno de los casos más conocidos es el de Ben Johnson, que consiguió el récord mundial en 1988 al correr los 100 metros en 9,79 segundos. Después de conseguir la medalla de oro, el premio le fue arrebatado por dar positivo en las pruebas de dopaje. Tuvieron que pasar años para que ese récord fuera superado, hasta que llegó Usain Bolt y lo consiguió. Sin químicos de por medio.
Aunque para Carlos Cordente las comparaciones son odiosas, incluso injustas. «Los récords son algo excepcional pero son algo que se logra en un momento determinado y el récord vale lo que vale en su época», dijo a Hipertextual.
«Usain Bolt no es mejor que Carl Lewis, simplemente corre más pero porque lo hace en unas situaciones diferentes y se puede decir que cada récord es hijo de los anteriores. Y probablemente si no hubiera habido un corredor que en el 68 hubiera conseguido un récord, la marca de Bolt hoy no sería la que es. Cada uno le debe algo a sus antecesores. Al final los récords suponen la ruptura de barreras ya sean personales o profesionales. Han roto los límites de su tiempo».
Carlos Cordente
El Doctor en Ciencias de la Actividad Física no comparte las conclusiones de los estudios que apuntan a que podemos estar ante el final de los récords mundiales. Coincide en que los límites existen pero nadie sabe dónde están. «Al final, siempre aparece algo que te demuestra lo contrario». O alguien, como fue el caso de Usain Bolt.

Hay esperanza
Siempre y cuando siga existiendo este sentimiento de superación, los récords seguirán existiendo. A pesar de los estudios que indican que podríamos estar ante el cercano final de las plusmarcas mundiales en deportes como el atletismo, los que forman parte de este deporte no están por ahora preocupados porque sus deportistas no consigan superarse a sí mismos.
Aunque los datos hablan por sí solos y en algunas especialidades los récords se han estancado. Muchos factores responden a este comportamiento, también otros aspectos como la ley de los rendimientos decrecientes. Además de la presión de tener que superar a atletas que han hecho historia, como Usain Bolt.
Pero el hecho es que incluso los récords más difíciles de superar han sido batidos por deportistas mucho más preparados que sus antecesores. Quizá han tenido que pasar 20 años para que la plusmarca se haya superado pero al final ha acabado sucediendo. Y ningún deportista está dispuesto a dejar de intentar un logro histórico y único.
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