
5 pruebas irrefutables de que el hombre pisó la Luna en 1969…

El comandante del Apolo 15, Dave Scott, levantando polvo mientras se aleja del Rover Lunar. 31 de julio de 1971.
National Geographic(H.Rodríguez) — La serie de argumentos que tratan de dar credibilidad a la ocurrencia de que el hombre no llegó a la Luna el 20 de julio de 1969 son tan imaginativos como variopintos.
Los amantes de las conspiraciones creen ver pruebas de sus teorías en cada detalle, desde observaciones físicas como el ondear de la bandera americana o las huellas dejadas por los astronautas, pasando por apreciaciones del movimiento de estos en los documentos de vídeo tomados durante las misiones, hasta plantear la hipótesis de que todo fue grabado en un plató de televisión; argumentos que, uno tras otro, refutamos en este artículo que publicamos como parte de una serie dedicada al 50 aniversario de la llegada del hombre a nuestro satélite.
En esta ocasión, más allá de desdecir a los incrédulos que dudan de una de las mayores gestas logradas por el ser humano, os mostramos 5 pruebas irrefutables de la llegada del hombre a la Luna:
1. 1969. La carrera espacial.
Para hablar de la llegada del hombre a la Luna resulta imprescindible comprender el contexto histórico en que se produjo. Así, la década de los años 60 estuvo marcada por la llamada carrera espacial, en la que los Estados Unidos y la Unión Soviética se jugaban de cara al mundo su papel como la mayor potencia económica y militar del momento.
Se trataba de dos modelos de sociedad contrapuestos que luchaban por demostrar su supremacía, la cual quedaría demostrada por aquella nación capaz de poner a seres humanos en la Luna y traerlos de vuelta a la Tierra.
Pese a ser los soviéticos quienes llevaron la delantera durante la mayor parte de la llamada carrera espacial, pues fueron estos quienes enviaron el primer satélite al espacio, al primer primer astronauta y la primera nave a la Luna, la llegada del Apolo 11 supuso la victoria definitiva para los americanos.
De este modo, también inmersos ambos países una guerra propagandística, en caso de nunca haber los estadounidenses llegado a la Luna, cabría esperar por parte de los soviéticos que hubieran denunciado públicamente la hazaña como un fraude, algo que nunca llegó a suceder.
2. Datación de rocas lunares
El hombre no ha viajado a la Luna solo una vez, si no en reiteradas ocasiones.
De todas ellas se conservan muestras tomadas en las diversas misiones. Así por ejemplo, los astronautas de la misión Apolo 11 regresaron a la Tierra con cerca de 22 kilogramos de rocas lunares.
De hecho, el total de material lunar transportado por la NASA durante las 6 misiones Apolo tripuladas que han llegado a la Luna asciende hasta los 382 kilogramos.
Los argumentos contra estas pruebas pasan por afirmar que se trata de simples rocas terrestres, una afirmación fácil de desmentir mediante la simple datación de las rocas lunares, ya que debido a que la Luna dejo de ser geológicamente activa hace millones de año, cualquier roca traída de esta, por joven que sea, será mucho más antigua que la roca más antigua de nuestro planeta, tal como es el caso.
3. El proyecto Apolo en imágenes
Sobre todo cuando se trata de pruebas, una imagen vale más que mil palabras. Por tanto las más de 8.000 fotografías publicadas por la NASA de las misiones Apolo deberían suponer un alegato más que fiable de la llegada del hombre a la Luna.
Aquí podrás encontrar todas las fotografías publicadas por la NASA, ordenadas además en una serie de álbumes por misión, de todas las misiones Apolo que viajaron al espacio.
4. Equipo científico instalado en la Luna
Las misiones Apolo de la NASA viajaron a la Luna con un programa científico que cumplir y una amplia gamas de pruebas que realizar. Para ello fue necesario una gran cantidad de equipo especializado que ha permanecido operando en la Luna durante años.
Así, entre el equipo científico instalado en la superficie lunar durante las misiones Apolo se encuentran, por ejemplo, los sismógrafos lunares que llevaron las misiones Apolo 11,12,14, 15 y 16, algunos de los cuales transmitieron datos a la Tierra hasta el año 1977.
Entre este equipo destacan también varios retroreflectores de rango láser, LRRR por sus siglas en inglés.

Retrorreflector instalado en la Luna por los astronautas de la misión Apolo 11
Estos objetos consistieron en una matriz de espejos instaladas en un panel que los astronautas colocaron en ángulo sobre la superficie de la Luna y apuntando hacia la Tierra con el fin de poder medir la distancia entre la Tierra y nuestro satélite a partir de un rayo láser instalado en un telescopio.
En la actualidad se trata del único experimento desplegado por las misiones Apolo que todavía se puede realizar.
5. Pruebas proporcionadas por las nuevas misiones lunares
Las misiones de exploración lunar posteriores al Apolo han localizado y tomado imágenes de los artefactos del programa Apolo que quedan en la superficie de la Luna.
Así, por ejemplo, las imágenes tomadas por la misión Lunar Reconnaissance Orbiter a partir de julio de 2009 muestran las seis etapas de descenso del Módulo Lunar Apolo, los experimentos científicos del Paquete de Experimentos de Superficie Lunar Apolo (ALSEP), los senderos descritos por los astronautas y las huellas de los neumáticos del rover lunar.

Comparativa del punto de aterrizaje del Apolo 17 entre el metraje original de 16 mm tomado desde la ventana del módulo lunar durante el ascenso en 1972 y la imagen del Orbitador de Reconocimiento Lunar de 2011
La llegada del hombre a la Luna: desmontando la conspiración
El 20 de julio de 1969 es probablemente la fecha más significativa en la historia de nuestra especie.
Aquel día, el único ser terrestre capaz de entender y formular las leyes que rigen el universo, salió de la burbuja en la que la evolución le mantenía confinado para, atravesando el más letal de los entornos en los que jamás se ha adentrado, el espacio exterior, posarse en ese satélite que le ha intrigado desde que alzó por primera vez la vista al cielo: nuestra Luna.
Tal vez, resulte un exceso comparar tal hecho con el momento en el que el primer ser acuático, fuera cual fuere, salió del agua para embarcarse, aunque la metáfora sea una antítesis, en una nueva aventura hacia tierra firme.
No obstante, la gesta de alcanzar la Luna y volver a la Tierra para contarlo, quizá haya abierto la puerta al ser humano para un día colonizar otros mundos y convertirse en algo que apenas podemos llegar a imaginar, del mismo modo que aquel organismo, quizá dotado de escamas y que debía desplazarse entre un reptar y un torpe caminar a cuatro patas, se convirtió en lo que somos hoy: el autodenominado Homo sapiens.
Pero si es verdad que no sabemos en que clase de especie nos convertiremos, lo cierto es que al menos sabemos la especie en la que nos hemos convertido.
Así, somos la especie que ha sido capaz de dividir el núcleo de un átomo para liberar la tremenda energía que se alberga en su interior; aquella que ha descifrado el ADN y que hoy entiende el lenguaje que codifica el modo en que se organiza la vida; la misma capaz de convertir la información en energía y enviarla a través de cables submarinos hasta un teléfono móvil situado en el otro extremo del mundo; aquella que le ha ganado la batalla a multitud de enfermedades que hace menos de un siglo podían asolar comunidades enteras ; la que ya ha enviado sondas más allá de los límites del sistema solar y la que probablemente, en un futuro no muy lejano, llegue hasta el planeta Marte.
Sin embargo, con todo ello, pese a todo lo logrado, aún podemos encontrar quien pone en tela de juicio hechos científicos más que demostrados como la eficacia de las vacunas o la esfericidad de la Tierra, así como defensores de inverosímiles, a la par que absurdas teorías como la sostiene que nos fumigan a diario desde aviones para esterilizarnos o controlar el clima.
De hecho, uno de los temas más recurrentes y que levanta más pasiones entre los fanáticos de las teorías de la conspiración, es el mismo con el que empezábamos este articulo, la llegada del hombre a la Luna.
Amplia a la vez que imaginativa es la serie de argumentos que tratan de dar credibilidad a esta ocurrencia, por lo que en las próximas líneas nos proponemos dar una explicación científica a algunos de los interrogantes que plantean quienes creen que nunca pisamos nuestro satélite.
O al menos a aquellos respondan a unos hechos demostrables o falsables, y no a las ínfulas e imaginación de una mente con demasiado tiempo libre.

¿Cómo despegó el cohete lunar con tan poco combustible?
Un error común es comparar la fuerza necesaria que necesita un cohete para despegar en la Tierra y en la Luna. Esa fuerza es proporcional a la gravedad del cuerpo desde el que se produce el despegue y a la masa que se pretende lanzar.
Contando con que la gravedad en la Luna es 6 veces menor que en la Tierra, y que los pesos respectivos de todo el aparataje que despegó de nuestro planeta y del módulo lunar eran de 2.900 y 5 toneladas respectivamente, no hay que poseer un gran talento matemático para que te salgan las cuentas.

¿Por qué no se observa polvo suspendido en la Luna, si la gravedad es mucho menor que en la Tierra?
La ausencia de atmósfera en la Luna hace imposible la formación de corrientes de aire así como imposibilita el soporte de cualquier tipo de polvo o partícula.

Los motores del módulo lunar no expelían llamas
Esto es debido a que el combustible utilizado fue la monometilhidrazina un combustible que no necesita oxígeno – no hemos de olvidar que en el espacio no hay oxigeno- para realizar la combustión. De hecho un combustible que necesitase oxígeno para reaccionar no podría haberse utilizado en el espacio.
La bandera ondea
Uno de los argumentos más usados por los conspiradores es el de que la bandera ondea y no debería hacerlo ya que en la Luna, como hemos dicho no hay atmósfera y por tanto tampoco viento. Pero es que la bandera no ondea.
La NASA consciente de que esta no iba a poder ondear en condiciones de vacío, colocó una escuadra en la parte alta de la bandera para que permaneciera erguida. Además, el material con el que fue fabricada estaba pensado para dar la impresión de que ondeaba.

La famosa «C»
Esta “C” que se ve en la fotografía es prueba, según quien defiende que el hombre no ha ido a la Luna, que fue todo un decorado y que la hazaña se grabó en un estudio de televisión. Sin embargo se trata simplemente de un trozo de fibra que se coló en el proceso de revelado y copia de los negativos de las fotografías.

Las huellas de los astronautas
Según defienden quienes niegan la llegada del hombre a la Luna son demasiado perfectas para tratarse de una superficie extremadamente seca. Sin embargo la perfecta impresión de las huellas de los astronautas son debidas a la naturaleza físico-química de la capa de minerales que recubre toda la superficie de la Luna, llamada regolito.
Esta, al estar compuesta por materiales de distintos tamaños y debido a la débil atracción gravitatoria es muy susceptible de quedar impresa ante cualquier tipo de presión.

Las sombras de algunas fotos deberían ser paralelas y divergen en 90º
La respuesta a esta hipótesis es bastante sencilla, la fotos a las que hacen referencia son ampliaciones o recortes de fotos panorámicas como la que estas viendo. Además, en este caso, se trata del mismo astronauta en dos momentos distintos.

La sombra de esta foto no sale desde los pies del astronauta y este parece que estuviera pegado sobre un fondo
El de la imagen es John Watts, durante la misión Apolo 16. Este efecto se produce simplemente por qué esta saltando mientras saluda a la bandera, lo que responde a las consideraciones anteriores.

Los vídeos de los astronautas fueron grabados en Tierra y ralentizados a la mitad de velocidad para simular la falta de gravedad
Otro desvarío conspiranoico. Solo hay que reproducir dichos vídeos al doble de velocidad para comprobar que el movimiento no resulta natural.

¿Por qué no se ven estrellas en las fotografías?
Mientras que los conspiranoicos defienden que es debido a que las fotos son falsas y cualquier astrónomo podría haber identificado los patrones erróneos de estrellas en el cielo, la razón es que el brillo de las estrellas es tan débil que no impresionaron en la película fotográfica.
De hecho en algunas fotografías de las misiones Apolo 14 y 16 sí que se puede apreciar Venus, mucho más brillante que las estrellas.

La NASA solo ha distribuido 20 fotografías repetidamente
Esta afirmación se realiza con frecuencia. Desmentirla es tan fácil como acceder a cualquier portal web oficial de la NASA para comprobar, a la vez que para deleitarse con ellas, que existen cientos de instantáneas de las distintas misiones Apolo.

El Rover era muy grande para ser transportado en el módulo lunar
Claro que si comparamos los tamaños del vehículo y el módulo lunar los volúmenes no encajan, pero esa fue la razón por la que el Rover iba plegado y adosado a la superficie del módulo, y después, como un telescopio, o una caña de pescar adquiría su forma funcional.

¿Por qué no explotaron los neumáticos del Rover?
¿Te ha explotado alguna vez una bolsa de patatas al subir a una montaña?
Si tú sabes que esto puede pasar debido a la presión, como no va la NASA a prever que las ruedas del vehículo que fue a la Luna debía llevar unos neumáticos especiales.
Estos fueron fabricados en zinc y aluminio, y estaban recubiertos con varias capas de acero. Además contaban un diseño muy especial. En esta fotografía se pueden ver algunos de los prototipos en fase de desarrollo.

¿Por qué el hombre ha ido solo una vez a la Luna?
Esta pregunta es tan atrevida como absurda. El hombre ha ido varias veces a la luna, y la ha pisado en otras 5 ocasiones. En este artículo puedes conocer las misiones con más detalle.

Estados Unidos falseó la llegada a la Luna porque estaba perdiendo la carrera espacial contra los soviéticos
Este argumento es especialmente curioso, porque en medio de toda la expectación que suscitó mundialmente la carrera espacial y el significado político que llegar a la Luna el primero supuso para la época, los soviéticos, los rivales directos de los americanos en la gesta, reconocieron que los primeros les habían ganado la partida.
¿Cuántas veces hemos llegado a la Luna?
Muchos creen que desde que Neil Armstrong dejó marcada su famosa huella sobre el regolito lunar, no hemos regresado a nuestro satélite natural.
Sin embargo, en total han sido 6 las misiones que han vuelto a la Luna y un total de 12 astronautas también pisaron la superficie lunar tal y como hizo Armstrong en 1969.

Apolo 12
Lanzamiento: 14 de noviembre de 1969
Alunizaje: 19 de noviembre de 1969, Océano de las Tormentas
Retorno a Tierra: 24 de noviembre de 1969, Océano Pacífico
Tripulación: Charles Conrad Jr; Alan L. Bean; Richard F. Gordon Jr.
La Apolo 12, fue la segunda misión tripulada que se posó en la Luna. Fue planeada y ejecutada como una misión de aterrizaje de precisión. Los astronautas alunizaron Lunar a poca distancia de la nave espacial Surveyor III la cual llegó a la Luna en abril de 1967. Los astronautas trajeron de vuelta a la Tierra algunos de los instrumentos de la Surveyor III para examinar los efectos en los materiales de la nave de la exposición a largo plazo al entorno lunar.

Módulo Lunar del Apolo 12, el Intrepid, sobrevolando nuestro satélite
La misión Apolo 12 aterrizó el 19 de noviembre de 1969 en un área del Océano de las Tormentas que había sido visitada anteriormente por varias misiones no tripuladas: la Luna 5, la Surveyor 3 y la Ranger 7.
La Unión Astronómica Internacional, reconociendo este hecho, bautizó la región como Mare Cognitum (Mar Conocido).
Este segundo aterrizaje lunar fue un ejercicio de precisión necesario para futuras misiones Apolo. La mayor parte del descenso fue automático, con el control manual asumido por Conrad durante los últimos cientos de metros del descenso.
Se trató de la primera, y hasta la fecha, la única ocasión en la que los humanos han alcanzado una sonda enviada a aterrizar en otro mundo.

Apolo 14
Lanzamiento: 31 de enero de 1971
Alunizaje: 5 de febrero de 1971, Cráter Fra Mauro
Retorno a Tierra: 9 de febrero de 1971, Océano Pacífico
Tripulación: Alan B. Shepard Jr.; Stuart A. Roosa; Edgar D. Mitchel
La misión Apolo 14 aterrizó en la región de Fra Mauro, el lugar de aterrizaje previsto de la abortada misión Apolo 13. Los astronautas usaron el Transportador de Equipo Modulado (MET) para transportar el equipo durante dos EVA´s -Actividades Extra Vehiculares- lunares (las misiones posteriores usarían el Vehículo Lunar Roving).
Durante los mismos recolectaron muestras y tomaron fotografías del cono del cráter. Uno de los momentos más famosos llegó al final de la segunda EVA cuando el comandante del Apolo 14, Alan Shepard, golpeó 2 pelotas de golf en la Luna.

Tripulación de la misión Apolo 14
De izquierda a derecha: el piloto del módulo de mando Stuart A. Roosa; el comandante de la misión Alan B. Shepard Jr y el piloto del módulo lunar Edgar D. Mitchell.

Apolo 15
Lanzamiento: 26 de julio de 1971
Alunizaje: 30 de julio de 1971, Rima Hadley
Retorno a Tierra: 7 de agosto de 1971, Océano Pacífico
Tripulación: David R. Scott; James B. Irwin; Alfred M. Worden
La Apolo 15 fue la cuarta misión que llevó hombres a la Luna. Esta fue la primera en la que se utilizó el Rover Lunar -LRV- que los astronautas usaron para explorar la geología de la región de Rima Hadley. El LRV permitió a los astronautas de los Apolo 15, 16 y 17 aventurarse más lejos del Módulo Lunar que en misiones anteriores. La superficie total recorrida aumentó de cientos de metros en las a decenas de kilómetros .

El Rover Lunar
El comandante de la misión Apolo 15, David Scott, conduce el Rover Lunar cerca de la Rima Hadley. Scott se convirtío en la primera persona en conducir un vehículo en la superficie de la Luna.

Apolo 16
Lanzamiento: 16 de abril de 1972
Alunizaje: 20 de abril de 1972, Cráter Descartes
Retorno a Tierra: 27 de abril de 1972, Océano Pacífico
Tripulación: John W. Young; Charles M. Duke Jr.; Thomas K. Mattingly II
El principal objetivo de la misión fue investigar la superficie lunar en el área de las tierras altas de Descartes, la cuál se consideraba representativa de gran parte de la superficie de la Luna. Fue la quinta misión que llevó hombres a la Luna y también la segunda en la que se empleó el LRV.
Los astronautas recolectaron muestras, tomaron fotografías y realizaron varios experimentos entre los que incluyó el uso por primera vez de una cámara / espectrógrafo ultravioleta en la Luna.

A resguardo del Sol
El piloto del módulo lunar Charles Duke se para bajo la sombra de la bautizada como «Shadow Rock» durante el tercer paseo lunar de la misión Apolo 16.

Apolo 17
Lanzamiento: 7 de diciembre de 1972
Alunizaje: 11 de diciembre de 1972, Taurus-Littrow
Retorno a Tierra: 19 de diciembre de 1972, Océano Pacífico
Tripulación: Eugene A. Cernan; Harrison H. Schmitt; Ronald E. Evans
La 17 fue la última de las misiones Apolo. Esta tendría la peculiaridad de alojar a bordo al único geólogo entrenado para caminar sobre la superficie lunar, el piloto del módulo lunar Harrison Schmitt.
En comparación con las misiones anteriores, los astronautas del Apolo 17 recorrieron la mayor distancia jamás viajada en la Luna utilizando el Rover Lunar y devolvieron la mayor cantidad de muestras de roca y suelo.
Eugene Cernan, comandante de la misión, todavía cuenta con la distinción de ser el último hombre en caminar sobre la Luna, ya que ningún humano ha vuelto a visitarla desde el 14 de diciembre de 1972.

El último hombre en la Luna
En diciembre de 1972, los astronautas del Apolo 17 Eugene Cernan y Harrison Schmitt pasaron unas 75 horas en la Luna en el valle Tauro-Littrow. En su tercera y última excursión a través de la superficie lunar, Schmitt tomó esta fotografía de Cernan flanqueada por una bandera estadounidense y la antena de alta ganancia con forma de paraguas de su rover lunar. El reflejo de Schmitt se puede ver en el casco de Cernan.
«Zarpamos hacia este nuevo mar porque hay nuevos conocimientos que ganar, y nuevos derechos que ganar, y deben ser ganados y utilizados para el progreso de todas las personas. La ciencia espacial, como la ciencia nuclear y toda tecnología, no tiene conciencia propia. Que se convierta en una fuerza para el bien o para el mal depende del hombre, y solo si los Estados Unidos ocupan una posición de preeminencia, podemos ayudar a decidir si este nuevo océano será un mar de paz o un nuevo teatro de guerra aterrador.
No voy a decir que debemos o que estaremos desprotegidos contra el mal uso hostil del espacio, como tampoco lo haremos contra el uso hostil de la tierra o el mar, pero sí digo que el espacio puede ser explorado y dominado sin alimentar los fuegos de la guerra. Sin repetir los errores que el hombre ha cometido al extender su escrito alrededor de este mundo nuestro.
No hay contienda, ni prejuicios, ni conflictos nacionales en el espacio exterior todavía. Sus peligros son hostiles para todos nosotros. Su conquista merece lo mejor de toda la humanidad, y esta oportunidad para la cooperación pacífica nunca volverá a aparecer.
Pero, ¿por qué, dicen algunos, la Luna? ¿Por qué elegir esto como nuestro objetivo?… Y bien pudieron preguntar, ¿por qué escalar la montaña más alta? ¿Por qué, hace 35 años, volar sobre el Atlántico?¡Nosotros elegimos ir a la luna! Elegimos ir a la Luna … Elegimos ir a la Luna en esta década y hacer además otras cosas. No porque sean fáciles, sino porque son difíciles; porque ese objetivo servirá para organizar y medir lo mejor de nuestras energías y habilidades, porque ese es el desafío que estamos dispuestos a aceptar, uno que no estamos dispuestos a posponer, y uno que intentaremos conquistar, como todos los demás,».
Son las palabras que John F.Kennedy pronunció en su discurso del campo de fútbol americano de la Universidad de Rice ante más de 40.000 personas. El 12 de septiembre de 1962, el que fuera presidente de los Estados Unidos de América, se mostraba delante de su pueblo para decirles que su país sería el primero en enviar un hombre a la Luna, en traspasar esa frontera que, en uno de los puntos más cruciales del siglo XX, situaría en la cúspide de la pirámide tecnológica al país que lo consiguiera.
Siete años más tarde, el 16 de julio 1969, Neil Alden Armstrong, comandante de abordo de la misión Apolo 11, se convertía en el primer ser humano en poner un pie sobre nuestro satélite. «Un pequeño paso para un hombre, pero un gran paso para la humanidad.» El titánico esfuerzo de todo un país, tanto económico, como humano, permitió al astronauta pronunciar sus famosas palabras a la vez que cumplía un sueño tan antiguo como el hombre.
No obstante, las metas del programa Apolo fueron más allá de hacer aterrizar a varios hombre en la Luna y devolverlos sanos y a salvo a la Tierra. Entre varios de sus objetivos, se encontraban el establecimiento de la tecnología para satisfacer otros intereses, como el logro la supremacía de los Estados Unidos en el espacio; la creación y puesta en práctica de un programa científico de exploración espacial; así como el desarrollo de la capacidad para trabajar en un entorno tan hostil como era la superficie lunar.
Fue precisamente para llevar a cabo tal empresa, que la NASA puso en marcha el que bautizó como el Programa Apolo, que dio lugar a 11 misiones espaciales y que llevó a varios astronautas estadounidense a posar sus pies en la Luna.
El primer vuelo de una misión Apolo tuvo lugar en 1968. De las 11 misiones que formaron parte del programa, las 4 primeras, las Apolo 7, 8, 9, y 10 probarían el equipo que la NASA estaba desarrollando.
Tras la gesta de la misión Apolo 11 de lograr de llevar al primer hombre a la Luna en 1969, cinco de las seis misiones restantes repetirían la proeza, siendo la última vez que pisamos nuestro satélite en 1972.
Durante estos 3 años frenéticos para la ciencia aeroespacial, un total de 12 astronautas caminaron sobre la Luna realizando una gran cantidad de estudios científicos de un valor incalculable. Desde entonces, desde 1972, sí es cierto que ningún hombre ha vuelto a tocar su superficie.
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