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La preocupante verdad tras el aumento de tratamientos de ácido hialurónico…


La preocupante verdad tras el aumento de tratamientos de ácido hialurónico

National Geographic(D.P.Roig) — En los últimos 9 años el número de operaciones estéticas ha aumentado a más del doble, rozando o superando ligeramente el millón de tratamientos al año. Las últimas estimaciones indican que más de un 40% de la población española se ha sometido a alguna de estas intervenciones. También ha disminuido considerablemente la edad media a la que comienzan con este tipo de tratamientos, que anteriormente se situaba en los 35 años y en la actualidad ronda los 20.

Entre las más populares se encuentran las inyecciones de toxina botulínica, conocida popularmente como Botox, y las de ácido hialurónico, que son especialmente populares entre la población joven. El caso concreto del ácido hialurónico merece una atención especial, ya que habitualmente se venden como un tratamiento transitorio, que posteriormente es reabsorbido por el cuerpo. Por ello, es muy atractivo para las personas que quieren realizarse una operación estética pero no están completamente convencidas como para realizarse un retoque permanente.

Sin embargo, estudios recientes muestran problemas relacionados con la reabsorción de este compuesto, así como otros riesgos relacionados con su migración por el cuerpo y con sus posibles efectos a largo plazo. Por ello, los expertos advierten de la importancia de ofrecer a los pacientes unas garantías de seguridad así como un nuevo enfoque para el diagnóstico de otras enfermedades a las personas que se hayan sometido a esta intervención.

– ¿Qué es el ácido hialurónico?

El ácido hialurónico es una molécula en forma de cadena que produce el cuerpo humano de forma natural a razón de unos 5 gramos por día. Para ello, se necesitan unas enzimas específicas denominadas sintasas de ácido hialurónico, que se encuentran en el interior de la membrana celular.

Una vez producida la molécula se envía al exterior, donde permite el correcto funcionamiento de la matriz extracelular (el líquido que rodea a nuestras células) y lubrica tejidos como los cartílagos. Esta función depende, sobre todo, de la longitud de la cadena del ácido hialurónico.

De todo el ácido hialurónico del cuerpo, que se estima en unos 15 gramos en total, aunque depende de la persona, más del 50% se encuentra en la piel, donde ayuda a mantenerla hidratada y firme.

Para garantizar su correcta función, el ácido hialurónico se está renovando constantemente y se mantiene en un equilibrio. Las estimaciones indican que esta molécula tiene una vida media de unos 3 a 5 minutos en la sangre, de menos de un día en la piel y de 1 a 3 semanas en el cartílago. Una vez transcurrido ese tiempo, enzimas hialuronidasas hidrolizan las cadenas y las rompen en moléculas más cortas para reprocesarlo.

También se ha observado que, en caso de que se produzcan heridas o inflamación de un tejido, las células tienden a producir más ácido hialurónico. Todavía han de esclarecerse los mecanismos exactos, pero esta molécula parece facilitar el movimiento de las células del sistema inmunológico, así como activar los sistemas de reparación de los tejidos.

Ahora bien, como esta molécula se encarga de favorecer el movimiento celular, algunos estudios también relacionan el ácido hialurónico con la capacidad de migración de las células cancerosas durante la formación de tumores y con la capacidad de infección de ciertas bacterias.

La preocupante verdad tras el aumento de tratamientos de ácido hialurónico

– Inyecciones de ácido hialurónico

Con el paso del tiempo la producción de ácido hialurónico del cuerpo va disminuyendo y la piel pierde hidratación. Esta disminución en el agua disponible marca el comienzo de la aparición de arrugas y otras señales de la edad. Por ello, basándose en este conocimiento, en los últimos años se han ido popularizando tratamientos de belleza en los que se inyecta ácido hialurónico en distintas zonas del cuerpo como los labios o los pómulos. De este modo, se pretende combatir los efectos del envejecimiento al rellenar la piel con una sustancia que, además de tersa, la mantiene hidratada.

En las clínicas, el tratamiento se vende como transitorio, ya que el propio cuerpo suele eliminar el exceso de ácido hialurónico a los pocos meses, motivo también por el que aconsejan repetir las inyecciones cada 6 o 12 meses.

Sin embargo, cientos de profesionales médicos han alertado de los problemas de estas prácticas. Según se ha detectado, el ácido hialurónico inyectado podría quedar en el organismo mucho más tiempo del esperado, e incluso desplazarse a otros lugares donde no se haya realizado ninguna inyección. Las causas de la migración son variadas, como la inyección de demasiado volumen, realizar un masaje post-inyección muy agresivo o por efectos de la gravedad. Pero lo más preocupante es que la acumulación de ácido hialurónico en otros lugares del organismo puede aparecer en forma de nódulos días, semanas o meses tras la aplicación del tratamiento.

Estos nódulos pueden inflamarse, produciendo un gran malestar a los pacientes, o puede llegar a confusión a los profesionales médicos. Lo que en un principio es una acumulación benigna de ácido hialurónico tiene características similares a otras condiciones médicas más graves, como tumores. Por ello, los médicos insisten en la inclusión de tratamientos cosméticos en las hipótesis diagnósticas de condiciones inusuales, como tumores, y resaltan la importancia de preguntar al paciente explícitamente si se ha realizado un tratamiento estético.

Por suerte, si se diagnostica correctamente, la acumulación de ácido hialurónico puede revertirse empleando hialuronidasa, aunque supongan una segunda operación para el paciente.

– Tratamientos estéticos cada vez más jóvenes

Aunque otro motivo de preocupación es la edad a la que se comienza con estos tratamientos. Según nos indica Silvia Álava, doctora en psicología clínica y de la salud, en una entrevista telefónica, en la actualidad se está bombardeando a personas sin problemas de piel aparentes con los beneficios de ciertas rutinas de skincare de dudosa eficacia y otros tratamientos. Esta exposición constante afecta especialmente a las personas que se encuentran en la adolescencia, ya que es el periodo en el que se forma la personalidad.

Como explica la doctora Álava, la personalidad no se forma únicamente en el seno de la familia, si no que está moldeada en gran parte por su pertenencia a un grupo de iguales. Este grupo de iguales es tan importante para el adolescente que se ha observado que, cuando se sienten rechazados por su grupo, se activa la misma área cerebral que cuando están en peligro.

En este periodo vital para el desarrollo también comienza a darse cada vez más importancia al físico. Por ello, es habitual que busquen modelos a seguir en las redes sociales. Por desgracia, la imagen que ofrecen las redes sociales muchas veces está deliberadamente distorsionada para tratar de mostrar una perfección inalcanzable. Todas estas razones incitan al comienzo de las intervenciones e incluso cirugías a una edad cada vez más temprana.

En definitiva, en la actualidad existe cierta preocupación por el aumento de casos de adolescentes que se someten a tratamientos estéticos y de los efectos que estos pueden tener a largo plazo. Aunque es muy complicado atajar la raíz del problema, los expertos consideran que sería conveniente contar con más estudios, así como habilitar canales para informar debidamente de los riesgos a las personas más expuestas. 

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