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El cannabis cada vez es más potente: ¿Qué consecuencias tiene en la salud de los jóvenes?…


El cannabis cada vez es más potente: ¿qué consecuencias tiene en la salud  de los jóvenes?

The Conversation(S.F.Artamendi) — La marihuana (Cannabis sativa) es una planta originaria de Asia Central.

Aunque a menudo se considera una sola droga, podría decirse más bien que son muchas, ya que esta especie vegetal se compone de múltiples cannabinoides con diversos efectos sobre el organismo.

Dos de ellos destacan entre el resto: el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD).

– Relax vs. “colocón”

De forma simplificada, podría decirse que el CBD y el THC actúan de manera opuesta.

El CBD es un compuesto “relajante” y se considera que tiene escasos efectos adversos. Además, los investigadores indagan sobre sus posibles usos terapéuticos para el tratamiento de la abstinencia del cannabis, la ansiedad o los síntomas psicóticos.

El THC, el componente psicoactivo, produce el clásico “colocón”, risa y euforia, pero también ansiedad o síntomas psicóticos. Se trata, por tanto, del principal sospechoso de las consecuencias del cannabis para la salud mental a medio y largo plazo.

Lo habitual es que la planta de marihuana y las resinas –el hachís– contengan los dos compuestos (THC y CBD). Esto hace que el consumidor experimente la interacción entre ambos, sumada a la de otros muchos cannabinoides menos relevantes.

De hecho, la evidencia sugiere que la presencia de CBD en el cannabis ayuda a suavizar los efectos psicoactivos del THC. A más THC, más riesgo de efectos psicoactivos intensos y consecuencias adversas para la salud mental; mientras que a más CBD, mayor amortiguación de dichos efectos.

– ¿Qué es el cannabis de alta potencia?

Se denomina cannabis de alta potencia a aquellas variantes con una concentración igual o superior al 10 % de THC. Estas variedades se logran con técnicas de selección artificial, mediante hibridación, y con variantes como la llamada “sinsemilla” (planta hembra sin fertilizar). El resultado es un cannabis con concentraciones de THC muy superiores a las que podemos encontrar en la marihuana silvestre, que ronda el 0,5 %.

El incremento de THC es una tendencia clara en los últimos años: la cantidad de este compuesto en la marihuana consumida por la población general en los países occidentales se ha ido incrementando un 0,29 % anual desde los años 70.

Aunque pueda parecer poco, eso quiere decir que en las muestras incautadas entonces, los preparados a partir de la flor seca (lo que comúnmente conocemos como “marihuana”) contenían un 0,5-2 % de THC y un 0,5 % de CBD. En el caso del hachís, que es una resina producida por la planta y contiene elevadas cantidades de cannabinoides, las muestras presentaban un 5-10 % de THC y un 2-6 % de CBD.

Sergio Fernández-Artamendi: El cannabis cada vez es más potente: ¿qué  consecuencias tiene en la salud de los jóvenes? | El Correo

Si se observan con detenimiento los porcentajes, esto suponía que, en los años 70, la cantidad de ambos cannabinoides estaba más o menos compensada tanto en la marihuana como en el hachís. Es decir, tenían una ratio THC/CBD = 1:1, aproximadamente.

En la actualidad, sin embargo, las muestras de marihuana han incrementado su concentración de THC hasta el 10-14 % de media, y las de hachís hasta alrededor del 30 %. Es posible encontrar variantes de hachís incluso con un 50 % de THC. Sin embargo, este proceso de selección artificial no ha incrementado la cantidad de CBD, que ha permanecido estable, a niveles bajos.

Esto implica que el THC y el CBD ya no están compensados, y que no sólo ha subido la concentración de THC, sino que la ratio THC/CBD se ha multiplicado notablemente. Ahora se encuentra hasta 20 veces más THC que CBD en la marihuana o el hachís (ratio 20:1).

– ¿Cuáles son los peligros del cannabis de alta potencia?

Dadas las mayores concentraciones de THC y su desproporción frente al CBD, el cannabis de alta potencia produce efectos psicoactivos más intensos. ¿Supone también mayores riesgos para la salud mental?

Efectivamente, su consumo se ha asociado a un mayor peligro de problemas mentales y, en particular, de síntomas psicóticos. Tanto es así que se estima que un 12,2 % de los primeros episodios psicóticos diagnosticados en las grandes ciudades podrían evitarse si este cannabis dejara de estar disponible. En algunas urbes como Ámsterdam se podrían eludir la mitad de los casos.

– Mayor riesgo para los más jóvenes

Estos datos son preocupantes si tenemos en cuenta que los jóvenes son una de las poblaciones más vulnerables a los efectos del cannabis en la salud mental.

En España, por ejemplo, los adolescentes se inician en su consumo en torno a los 15 años. Un comienzo tan temprano y, sobre todo, su transición al consumo frecuente durante la adolescencia suponen un riesgo importante de experimentar síntomas psicóticos que podrían no haberse producido. La generalización del cannabis con altos niveles de THC constituye un riesgo añadido para esa población vulnerable.

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Esto se produce en un contexto en el que los jóvenes desconocen la cantidad de THC que consumen, tanto si adquieren los productos en el mercado legal como en el ilegal.

De hecho, se manejan categorías imprecisas. Por ejemplo, resulta común considerar que la variante Cannabis indica es la más relajante (ya que contendría más CBD), mientras que la Cannabis sativa sería la más psicoactiva (contendría más THC). Estas estrategias pueden ofrecer una falsa sensación de control al consumidor, cuando no hay diferencia a nivel botánico en las concentraciones de THC entre esas subespecies.

– Falta información y prevención

En primer lugar, conviene recordar que el cannabis no es inocuo y que genera daños en la salud física y mental. Además, es necesario informar de los riesgos específicos que el THC puede tener para la salud mental de los jóvenes. El consumo de cannabis de alta potencia, con o sin conocimiento del usuario, y de productos con alto contenido en THC puede incrementar los síntomas y primeros episodios psicóticos.

En segundo lugar, se debe exigir a los suministradores legales de productos con THC que incluyan información objetiva sobre la cantidad de este cannabinoide, en miligramos, así como sobre la ratio THC/CBD. Esto permitiría, al menos, el uso informado y la aplicación de estrategias preventivas de reducción de daños.

¿Cannabis medicinal en farmacias?

El Ministerio de Sanidad de España acaba de abrir un periodo de consulta pública para recabar opiniones de la sociedad civil, organizaciones, colegios profesionales y sociedades científicas sobre el uso medicinal del cannabis. El objetivo es elaborar un real decreto que regule el empleo terapéutico de esta planta con propiedades psicoactivas.

Hay precedentes. En junio del año 2021 ya se creó una subcomisión dentro del seno de la Comisión de Sanidad y Consumo por acuerdo del Pleno del Congreso de los Diputados con el fin de analizar experiencias a nivel internacional, dentro de la evidencia científica.

– El ejemplo de Alemania

Los médicos alemanes pueden prescribir tratamientos a base de cannabis desde 2017, en presentaciones como flores o medicamentos formulados con esta sustancia. La dispensación se realiza en las farmacias a través de una receta especial de sustancias estupefacientes o narcóticas.

Normalmente, los facultativos recetan el cannabis a pacientes con patologías graves como enfermedades oncológicas y neurológicas o sida, por sus efectos analgésicos y estimulantes del apetito. Cuando se trata de flores, se administra por inhalación, con un vaporizador eléctrico; o por vía oral, mediante una decocción en agua de esa parte de la planta.

Otros países donde también está legalizado este uso medicinal son EE. UU., Canadá, Holanda y Finlandia.

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– De Asia al mundo

El cannabis (Cannabis sativa L., de la familia de las Cannabaceae) es una especie vegetal de origen asiático cuyo cultivo se extiende hoy por todo el mundo para la obtención industrial de fibra y sustancias farmacológicamente activas.

Los documentos históricos ya acreditan su uso medicinal en el Imperio chino, hace 4 500 años.

En el siglo II, el médico griego Galeno describió sus propiedades analgésicas y euforizantes, pero también los posibles efectos adversos en la fertilidad masculina.

Normalmente se emplea la palabra cáñamo para referirse a las variedades empleadas en la obtención de fibra, mientras que los términos cannabis o marihuana nombran a aquellas variedades que se utilizan con fines medicinales y lúdico-recreativos, dentro o fuera de la ley.

– Así actúan los cannabinoides

Farmacológicamente hablando, el cannabis contiene numerosos cannabinoides, moléculas orgánicas de 21 átomos de carbono que interaccionan con un complejo sistema cannabinoide en el organismo humano. En ocasiones, estas moléculas sintetizadas por la planta se conocen como fitocannabinoides para distinguirlos de los cannabinoides endógenos –endocannabinoides– que el propio cuerpo produce.

Nuestro sistema cannabinoide o endocannabinoide está constituido por los cannabinoides endógenos anandamida y 2-araquidonoilglicerol, los receptores de cannabinoides (CB1 y CB2) y las enzimas que degradan los cannabinoides endógenos. Cuando los cannabinoides, ya sean vegetales o producidos por nuestro organismo, se unen a los receptores CB1 o CB2 se desencadena una gran variedad de respuestas farmacológicas.

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– CBD y THC

Los fitocannabinoides más estudiados son el THC (o tetrahidrocannabinol) y el CBD (o cannabidiol). Mientras que el primero produce relajación, sedación, analgesia, efectos antieméticos y estimulación del apetito (fundamentalmente por activación de los receptores CB1), el CBD produce efectos analgésicos o antiepilépticos por otras vías de señalización. Esto se debe a que la afinidad del cannabidiol por los receptores CB1 es inferior que la del THC.

Por su parte, la activación de los receptores CB2 está relacionada con un papel inmunomodulador y neuroprotector sobre el sistema nervioso central.

Pero además de esos efectos analgésicos y relajantes musculares, el cannabis genera respuestas adversas o no deseadas. Entre ellas, efectos psicotrópicos con alteración de la conducta y de la percepción de la realidad y alteraciones orgánicas como infertilidad, alteraciones motoras y complicaciones psicopatológicas.

Dentro del mercado clandestino existen preparados con bajo porcentaje de THC como las sumidades floridas (más conocidas como maría, hierba o marihuana) y otros con mayor contenido en este componente psicoactivo, caso de las resinas (llamadas popularmente costo, chocolate o hachís) o el aceite (hachís líquido).

– Disponibles en farmacias

Desde un punto de vista farmacéutico, en España solamente se dispensa Sativex, un medicamento para pulverización bucal aprobado en 2010 e indicado en el tratamiento del dolor y la espasticidad por esclerosis múltiple. La espasticidad es un trastorno que afecta a muchos pacientes neurológicos como consecuencia de una alteración en el funcionamiento de las motoneuronas, lo que genera rigidez y dolor.

Debido a su contenido en THC y CBD, Sativex es interesante en este tipo de pacientes, pero se trata de un fármaco de diagnóstico hospitalario y es dispensado por farmacéuticos especialistas en los hospitales.

También pueden adquirirse en España medicamentos basados en CBD como Epidyolex, aunque este componente del cannabis se ha popularizado en productos cosméticos.

Otros países como EE. UU. disponen de derivados sintéticos de THC, como dronabinol (Marinol) o nabilona (Cesamet), para combatir las naúseas y los vómitos producidos por la quimioterapia o la pérdida de peso en pacientes con sida.

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– De la prohibición estricta al uso medicinal

Desde un punto de vista jurídico y legal, el cannabis es una sustancia estupefaciente, incluida como tal en la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961. Esto hace que tanto su cultivo como su comercialización, distribución y consumo se encuentren estrictamente controlados.

Sin embargo, científicos, médicos y asociaciones de pacientes reivindican el empleo terapéutico del cannabis por sus propiedades para tratar patologías como las que hemos citado.

Este uso estuvo completamente restringido hasta 2013, cuando Uruguay se convirtió en el primer país del mundo en aprobar y legalizar la venta de cannabis con fines medicinales. Ahora podría haber llegado también la hora de España. El 4 de marzo de 2024 es la fecha límite establecida para el envío de aportaciones sobre el Proyecto de Real Decreto que regulará su prescripción y dispensación por personal facultativo.

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