Helipuerto, campo de golf e incluso piscina: así es el coche más largo del mundo (y complicado de conducir) …
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El Confidencial/Chasis Cero — La limusina volvió a recibir el certificado tras la reforma de su actual dueño, Michael Manning
La limusina es un vehículo que sorprende a los viandantes cuando se la cruzan por la calle. Y es que no es habitual cruzarse con este tipo de automóviles. Por eso, alucinados se quedan quienes han podido ver de cerca la limusina que tiene el título de ser la más larga del mundo.
El vehículo que ostenta el récord Guinnes desde los años 80 cuenta con un helipuerto, una piscina y un minicampo de golf. La limusina volvió a recibir el certificado tras la reforma de su actual dueño, Michael Manning, que consiguió sumarle unos centímetros más. Ahora mide 30,54 metros y tiene capacidad para 75 personas.
– La historia de la limusina «The American Dream»
El diseño original fue de Jay Ohrberg. El coche denominado «The American Dream» (traducido como el sueño americano) se construyó en los años 80 con seis Cadillac Eldorado. Su nuevo propietario la encontró en muy malas condiciones y abandonada en un almacén de Nueva Jersey. “Era una chatarra”, cuenta Manning.
Se mantuvo durante ocho años en Nueva York y luego la enviaron a Florida para restaurarla. Para la reforma de la limusina tomaron el capó de otro coche después de que durante su traslado saliese volando el original. Hace 4 años comenzaron los trabajos para arreglar la limusina.
Para su reforma necesitaron otros tres vehículos que desguazaron y pudieron así reemplazar toda la cabina del vehículo. Se le cambió el motor y todos los neumáticos. También se reformó el helipuerto y la piscina. La parte central fue la parte más complicada porque tuvo que hacerse desde cero. Su dueño asegura que fue una tarea enorme darle una nueva vida.
Ahora, la limusina vuelve a recorrer la carretera. En su interior disponen de asientos para pasajeros, tapicería de cuero, revestimiento de vinilo e iluminación LED. No se ha incluido más mobiliario para que pueda ser adaptado a cualquier tipo de evento.
Cuenta con 26 ruedas y pesa en torno a unos 11.300 kilos. Aunque presenta multitud de ventajas y comodidades para los pasajeros, su conducción resulta bastante complicada. Por eso, quien se ponga al volante del coche más largo del mundo debe planificar la ruta con anterioridad.
The American Dream está compuesta por seis Cadillac Eldorado ensamblados, con 12 ejes y 24 ruedas en total. Dos motores V8 le permiten mover sus diez toneladas de peso. Inspirada en el mítico Eldorado, esta limusina ofrece prestaciones similares a las de un autobús de lujo, e incluso cuenta con dos puestos de conducción para facilitar las maniobras.

A pesar de su exclusividad, The American Dream pronto cayó en desgracia debido a los altos costes de mantenimiento. Tras años de abandono en un almacén de Nueva Jersey, la limusina fue rescatada en 2014 por Michael Manning, propietario del Autoseum de Nueva York.
Manning no pudo afrontar la restauración por sí solo hasta que, en 2019, el coleccionista Michael Dezer invirtió 250.000 dólares en el proyecto. La limusina se trasladó a Dezerland, un parque temático del automóvil en Florida, donde se exhibe actualmente.
La restauración, que duró dos años, contó con la colaboración de tres donantes que aportaron sus Cadillac Eldorado para reproducir la parte de la cabina del conductor. Además, se instaló un nuevo frontal, lo que llevó a la limusina a batir de nuevo el récord Guinness al vehículo más largo del mundo.
The American Dream es mucho más que una simple limusina. Con capacidad para 75 personas, su interior está revestido en cuero rojo y cuenta con luces LED, puertas de apertura vertical, una cama de agua XXL, nevera y varios televisores.
Pero lo más asombroso se encuentra en la parte trasera: un campo de minigolf, una piscina con jacuzzi y, como guinda del pastel, ¡un helipuerto con capacidad para dos toneladas!
The American Dream no solo es una maravilla de la ingeniería, sino también un símbolo del sueño americano: la capacidad de convertir lo imposible en posible. Una historia de superación que ha devuelto a la vida a una de las limusinas más extravagantes y fascinantes del mundo.
Poder ver The American Dream en persona es como retroceder en el tiempo a una época de excesos y ostentación. Una época en la que la imaginación no tenía límites y el lujo no se medía en metros cuadrados, sino en metros de longitud.
Esta limusina única en su especie es un legado para las futuras generaciones. Un recordatorio de que los sueños, por muy grandes que sean, pueden hacerse realidad.
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