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los buñuelos a través de la historia …


casamira.es/Consumidora — Muchas veces las mejores cosas suceden por azar.

Inventos inesperados que, normalmente, surgen de momentos de necesidad y que, seguramente, no hubieran resultado mejores si hubiesen sido cuidadosamente pensados.

Muchos de los platos de nuestro recetario más tradicional provienen de estas “creaciones improvisadas” donde se utiliza lo que se tiene a mano, o lo de lo único que se dispone en el momento.

El origen de los buñuelos de viento es una de esas historias en las que las cosas buenas son el resultado de un gran aprieto.

– Las primeras referencias a los buñuelos de viento

Origen de los buñuelos de viento

Cuando no hay nada escrito, todo son conjeturas.

Pero, en ocasiones, esas suposiciones pueden resultar tan apasionantes, curiosas y sorprendentes que merece la pena transmitirlas como parte de la historia.

No se sabe a ciencia cierta el origen de los buñuelos de viento, como ocurre en la mayoría de los platos populares, sin embargo, sí se tienen referencias de que los buñuelos de viento guardan tras de sí siglos y siglos de tradición.

Las primeras referencias a los buñuelos se sitúan en el siglo II, en una receta romana conocida como “globos”, en relación con el aspecto que tenía este dulce. La receta debió gustar, porque la heredaron los judíos sefardíes y, más tarde, los árabes que ocuparon la Península.

De los árabes hemos adquirido parte de nuestra cultura y riqueza gastronómica, algo que nos ha beneficiado notablemente, pero, hasta ahora, nada sorprendente.

– Los buñuelos de viento. Una curiosa historia

de dónde vienen los buñuelos

Lo curioso nos llega desde otras referencias que apuntan a la creación de los buñuelos de viento en el siglo XI.

Cuenta la historia, que durante los años reconquista, los árabes estaban siendo asediados en un pueblo de Málaga.

Las murallas protegían el pueblo y, como parte del contraataque, se colocaban sobre las almenas calderos con aceite hirviendo, con el fin de lanzárselo a todo aquel que osase trepar por la muralla.

Tras un largo tiempo de cerco por parte de los cristianos, los alimentos y la leña empezaron a escasear. Así que, uno de los panaderos del pueblo decidió hacer una torta con los ingredientes de los que disponía, es decir, harina y agua, para hacer una especie de tortas.

Subió a lo alto de la muralla y las frio en el aceite hirviendo que tenían preparado contra la invasión cristiana. El resultado debió ser un éxito porque la receta ha perpetuado en el tiempo y llegó hasta nuestros días.

No sabemos si la historia es realmente cierta, pero tampoco parece un disparate, en época de guerra puede suceder cualquier cosa. Lo que sí se sabe es que, siglos más tarde, en el siglo XVIII, el cocinero del Rey Felipe II, dejó la receta escrita en un libro de recetas que ha pasado a la posteridad, para deleite de sus sucesores reales y demás súbditos.

– Los buñuelos en la actualidad

Buñuelos de Casa Mira

La receta de los buñuelos de viento ha ido mejorando, al igual que los ingredientes con los que se preparan.

Ahora tenemos varias versiones de buñuelos: con chocolate, con crema, con canela y limón… incluso, sin relleno, que son los más consumidos en el Día de Todos los Santos.

En Cataluña tienen su propia versión de los buñuelos de viento, así como en países tan lejanos como México, India o Turquía.

Los buñuelos son de esas recetas completamente imprescindibles de la geografía española. Una receta que, además, cuenta con un sinfín de variantes. Esta diversidad hace que sea bastante complicado ubicar el origen de los buñuelos.

Para empezar, mientras que para muchos “buñuelo” viene de “puñuelo”, unas bolas que los romanos amasaban directamente con los puños, otros aseguran que el origen de la palabra vendría del francés “beignet”, que significa algo así como bulto.

Lo que es evidente es que se trata de una receta sencilla a base de harina, agua, leche, huevo y levadura (entre otros) y que se fríe en abundante aceite. Podemos encontrar buñuelos dulces, buñuelos salados e incluso los famosos buñuelos de viento, esos que una vez fritos son rellenados con cremas o chocolate. Ahora bien, ¿dónde buscamos para encontrar su origen?

  • Una receta con origen árabe

Si nos basamos en los datos que se tienen hasta la fecha, lo cierto es que los buñuelos se encuentran en España aproximadamente desde el siglo XVI. No obstante, teniendo en cuenta que un gran número de postres de España tienen un origen árabe, no es de extrañar que la versión con más defensores sea la que sitúan a este dulce en 1090 en Málaga, durante rel reinado de Mohamed ben Abad Al Moramid.

Esta versión nos cuenta que los buñuelos surigíran en Almogía, un pueblecito de Málaga. El momento exacto sería cuando el rey sevillano cercó la fortaleza de la ciudad. En el momento de cerrar las puertas de la fortaleza, la comida y la leña empezó a descender.

De esta forma, un panadero, conocido como Abdelaziz ben Drisi el Jabazún, se encargó de hacer un recuento de alimentos y decidió hacer unas tortitas de masa de agua y harina. Una vez listas, las metió en los calderos de aceite hirviendo que usaban para tirarlos a los asaltantes del asedio. Sería así como surgirían los primeros buñuelos en España.

  • Buñuelos de calabaza

Comentábamos al principio que buñuelos hay muchos y muy diferentes. Es lógico que las recetas evolucionen en distinta dirección dependiendo de la zona en la que nos encontremos. De esta forma, una de las recetas más deliciosas de buñuelos es la de los buñuelos de calabaza, asociados directamente a las Fallas valencianas.

Las crónicas locales cuentan que durante los primeros años de esta fiesta, cuando los carpinteros, o mejor dicho su gremio, pidieron permiso al entonces ayuntamiento para sacar los sobrantes de sus talleres (madera, trastos y muebles). Estos serían los comienzos de las primitivas fallas, que poco a poco concentraron más gente y que dieron paso al arte con unos monigotes o ninots iniciales que representaban, de forma crítica, los conflictos sociales de la época.

Los vecinos se agolpaban cada año para ver el ingenio de estas figuras. Un momento de fiesta en el que las mujeres decidieron sacar bidones de hierro y cocinar una especie de buñuelos de viento para todos.

La calabaza aún tardaría algunos años en llegar, pero mientras, el aguardiente y el anís corría con estos dulces. Posteriormente, estos licores se cambiarían por chocolate y llegaría la calabaza, ingrediente que definitivamente uniría esta receta con las fallas y que, además, le daría a estos buñuelos un toque más dulce y particular.

Pero sabemos que la mayoría de los dulces tienen un origen árabe y casi seguro que los buñuelos tengan esa procedencia. Un postre favorito de los árabes que estaban aposentados entonces en Granada eran los buñuelos de agua miel, este manjar se freía en aceite y posteriormente se bañaba en miel hirviendo.

Las recetas de buñuelos se vienen encontrando en España desde el siglo XVI, han tenido y tienen una gran tradición gastronómica en nuestro país.

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