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Anécdotas de la Segunda Guerra Mundial …


encuentro entre Roosevelt y el rey Ibn Saud en el USS Quincy
Reunión entre el monarca Ibn Saud y el presidente Roosevelt a bordo de USS Quincy

historiassegundaguerramundial.com — Durante una visita al rey saudita Ibn Saud, el presidente norteamericano, que utilizaba una silla de ruedas para desplazarse, le regaló una de ellas como gesto de buena voluntad

Es de sobra conocido que el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt utilizaba una silla de ruedas para poder desplazarse.

Las secuelas producidas por la polio, contraída a los 39 años, lo mantuvieron postrado en una de por vida, aunque siempre evitó aparecer retratado sobre ella.

De las 35.000 fotografías conservadas en la Roosevelt Presidential Library, tan solo aparece utilizándola en dos.

No obstante, al presidente siempre le acompañaba alguna de recambio durante sus viajes. El 14 de febrero de 1945, de regreso de la Conferencia de Yalta, Roosevelt se reunió con Ibn Saud, el rey de Arabia Saudita.

El monarca abandonó su país a bordo del USS Murphy y navegó durante tres días en dirección al Canal de Suez. Junto a el, un séquito de 48 personas compuesto por guardaespaldas beduinos, servidores de té y su astrólogo personal, entre otros. El encuentro entre Roosevelt e Ibn Saud tuvo lugar a bordo del crucero USS Quincy, el barco que transportó al presidente hasta Egipto.

En su agenda portaba un tema tan delicado como garantizar el suministro de crudo saudí para su país, una concesión que el monarca satisfizo sin mayores problemas, al igual que el permiso para la construcción de una base aérea en Dharhan, y es que el buen entendimiento funcionó entre ambos desde el primer momento.

Ibn Saud, al igual que su anfitrión, tenía problemas para caminar. Las secuelas producidas por antiguas heridas de guerra le produjeron fuertes dolores en las piernas, a la vez que le obligaron a depender de bastones para caminar, una circunstancia que despertó la comprensión del presidente norteamericano.

– Intercambio de regalos

El coronel de los marines Bill Eddy, intérprete de ambos, fue el encargado de recoger una curiosa anécdota. El rey calificó a Roosevelt como su «hermano en edad, responsabilidad al frente de su país y comportamiento», a lo que el presidente le contestó que Saud era afortunado en poder utilizar aún sus piernas para desplazarse a donde quisiera.

El monarca bromeó «Vd es el afortunado, Sr. Presidente. Mis piernas se debilitan cada año, pero Vd con su silla se asegura que llegará». Sin dudarlo, Roosevelt contestó: «Tengo dos sillas iguales. ¿aceptaría una como regalo personal?» a lo que el rey contestó: «Le estoy muy agradecido. Siempre le recordaré, mi querido amigo».

El monarca recordó este gesto toda su vida y siempre que tenía ocasión, explicaba la historia de la silla a sus acompañantes: «Esta silla es mi más preciada posesión. Es un regalo de mi gran amigo, el presidente Roosevelt, de quien Alá se apiadó».

A parte de la silla, el norteamericano le regaló un avión DC-3 especialmente modificado para albergar un trono giratorio que permitía al monarca saludar siempre hacia La Meca. Este aparato, con los años, fue el primero de la flota de las aerolíneas Saudíes. El rey, por su parte, regaló al estadounidense una daga con incrustaciones de diamantes, joyas de perlas, perfumes, cinturones de oro tejido y trajes bordados.

– El hombre de cobre de General Electrics

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Hombre de cobre diseñado para las pruebas

La compañía americana General Electrics diseñó un traje para proteger a los pilotos de las bajas temperaturas a las que se sometían durante sus vuelos

Las cabinas de los aviones utilizados durante la Segunda Guerra Mundial no estaban presurizadas.

Los hombres que pilotaban los B-17 Flying Fortress y los Consolidated B-24 Liberator debían llevar mascarillas que les suministraran oxígeno y ropa que los protegieran de las bajas temperaturas que se encontraban durante sus vuelos.

La solución al problema térmico llegó de la mano de la compañía General Electric, que diseñó un traje que les ayudaba a mantener la temperatura corporal.

Este traje estaba compuesto de varias capas de lana entre las que se habían colocado cables de cobre y una capa interior de algodón.

La idea era que estos cables de cobre pudieran calentar la tela, proporcionando así un sistema de calefacción con la que mantener confortablemente a los pilotos.

La elección de las telas no fue nada sencilla y se inspeccionaron materiales aportados por 50 proveedores.

El traje se componía de cuatro circuitos: dos para la prenda, uno para las botas y otro para los guantes (diseñados como guantes de mujer para permitir más libertad de movimiento y un tacto más ajustado, imprescindible para poder manejar los paneles de instrumentación).

El piloto accionaba un pequeño dispositivo que estaba atado a su cintura y que le permitía seleccionar los circuitos que quería conectar. Esta pequeña caja estaba conectada a su vez a un dispositivo de control que se alimentaba con las baterías del avión.

Este traje se probó con éxito en una cámara frigorífica localizada en Fort Monmouth, Nueva Jersey, donde los voluntarios soportaron con éxito temperaturas superiores a los -50ºC.

Pero estos hombres no estaban solos, porque General Electric desarrolló el llamado Hombre de Cobre, un maniquí de 1’79m  de altura que también fue utilizado durante las pruebas.

Gracias a su éxito, el traje se empezó a utilizar en 1942, cayendo en desuso con la llegada de los bombarderos B-29. En aquel momento, el fabricante vio la oportunidad de reciclar todos aquellos trajes como mantas térmicas para los hogares, teniendo un gran éxito con su venta.

– Tatuajes de cerdos y gallinas en la US Navy

Algunos marineros aliados solían tatuarse cerdos o gallinas siguiendo una larga tradición marítima

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El arte del tatuaje se viene conociendo desde tiempos inmemoriales, y desde sus inicios ha tenido casi siempre un claro sentido ritual.

Los primeros occidentales que entraron en contacto con esta técnica fueron marineros que realizaban viajes y exploraciones por la zona del Pacífico Sur, como por ejemplo el famoso Capitán inglés James Cook, quien lo trajo a Europa de regreso de Tahití, en 1771.

Desde entonces, la gente del mar ha unido supersticiones y leyendas con grabados de diferentes motivos sobre su piel o realizando diversas ceremonias como en el llamado Paso del Ecuador.

Como no podía ser de otra forma, los marineros americanos mantuvieron esta tradición también durante el periodo de la Segunda Guerra Mundial, tatuándose diversos dibujos entre los que destacaban las llamadas «Chicas Hula», la imagen de una chica Hawaiana que para muchos hombres servía como recordatorio del ataque sufrido en Pearl Harbor

Pero de todos ellos, quizás el más supersticioso es el que se tatuaban en el empeine de los pies: Sobre el derecho se hacían dibujar un gallo y sobre el izquierdo la figura de un cerdo. El motivo era que estos animales se embarcaban en jaulas de madera, por lo que en caso de naufragio, estas flotaban y se salvaban de morir ahogados.

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Así pues, los marineros de la US Navy se los tatuaban como amuletos protectores que debían ayudarles en caso de siniestro.

Hay otra teoría que encaja más con las navegaciones realizadas en siglos pasados, cuando embarcar cerdos y gallinas servía para tener una fuente de proteínas casi ilimitada ya que el cerdo proveía de carne y las gallinas proporcionaban huevos a las tripulaciones, evitándoles morir de hambre.

– El ingenio polaco en los puentes de Tczew

El día 1 de septiembre de 1939 da inicio la Segunda Guerra Mundial. Aunque los historiadores priorizan el ataque alemán a la fortaleza Westerplatte, lo cierto es que el primer ataque militar se produce minutos antes en los puentes de Tczew

El día 1 de septiembre de 1939 las tropas alemanas cruzan la frontera con Polonia y da inicio la Segunda Guerra Mundial. La que estaba considerada como la primera acción militar realizada por el ejército alemán contra tropas polacas fue en realidad la segunda, ya que unos minutos antes que el acorazado SMS Schleswig-Holstein abriese fuego con sus baterías contra la fortaleza Westerplatte, se produjo un ataque aéreo contra unos puentes situados en Tczew.

 Los Zapadores del Segundo Batallón de Tiradores han sido los encargados de colocar cargas explosivas en estos puentes para evitar que sean utilizados por las tropas alemanas.

Metros y metros de cable cruzan los puentes en todas direcciones y unen los explosivos que han de ser detonados en caso de sufrir cualquier tipo de agresión germana. Los puentes tiene un alto valor estratégico porque son la ruta a utilizar por las tropas invasoras para mover a sus unidades desde Prusia hacia territorio polaco.

Los alemanes, conocedores de esta circunstancia, diseñan una operación de precisión consistente en el bombardeo de los cables para tratar de cortarlos, evitando de esta manera que los puentes sean dinamitados.

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Monumento dedicado a los ferroviarios de Szymankowo

A las 4:40h, una escuadrilla de tres aviones Stukas al mando del Teniente Bruno Dilley realiza un ataque que logra cortar los cables sin que las cargas explosivas destruyan los puentes, lo que posibilita que un tren militar lleno de tropas y material avance por los mismos con la misión de tomar la cabecera de dichos emplazamientos.

Pero con lo que no contaban los alemanes era con el ingenio polaco que logró oponerse a la precisión alemana de una forma sencilla y efectiva: Los ferroviarios que se encontraban en el otro lado del río Vístula accionaron la palanca que movía las agujas de los rieles y desviaron el tren hacia una vía muerta, dando tiempo a los zapadores a reparar los cables y volar el puente. 

Sin embargo ellos y los inspectores de aduana de Szymankowo, pagarán muy caro su accionar patriótico ya que todos serán fusilados junto a sus familias, convirtiéndose en unas de las primeras víctimas polacas del conflicto.

Queremos agradecer a nuestro amigo y seguidor Andrés Chowanczak haber puesto a nuestra disposición la documentación necesaria para la redacción de este pequeño artículo.

Todo este material y mucho más lo podéis encontrar en su blog varsoviasedefiende, un espacio dedicado a la resistencia polaca durante la Segunda Guerra Mundial, y en concreto a Stanislaw Chowanczak, un héroe de dicha resistencia. Como muestra os dejamos enlace a un artículo sobre la deportación de Polacos a Siberia

Paralelamente a esta acción militar existió una operación de propaganda llamada La Provocación de Gleiwitz, ideada por Heinrich Himmler y Reinhard Heydrich para dar una excusa internacional que avalase la invasión que iba a producirse a las pocas horas.

– Los Primeros en llegar al Puente Pegasus

Los primeros soldados que tocaron tierra en Normandia lo hicieron con la cabeza al salir despedidos a través del parabrisas del planeador que pilotaban

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Dos de los tres planeadores utilizados cerca del Puente Pegasus

Sobre las 23:00h, un grupo de 181 soldados británicos estaban subiendo a 6 planeadores que tenían como destino Normandía.

Eran hombres que formaban parte de un grupo especial de asalto que tenían la misión de conquistar dos puentes situados sobre el Canal de Orne y el Canal de Caen y los habían dividido en dos grupos de 3 planeadores cada uno.

Los puentes eran un objetivo de primer orden porque por ellos tenían que transitar las tropas que posteriormente iban a desembarcar en las playas de Normandía.

Los alemanes que tenían muy claro su alto valor estratégico habían dispuesto una guarnición de unos 50 soldados en cada uno. Sobre las 00:16 h llegó el primero de los planeadores a su destino, aunque la forma de aterrizar que tuvo fue bastante brusca.

Fue a parar sobre unas alambradas situadas a unos 40 metros del Puente Pegasus y el golpe fue tan fuerte que los dos pilotos del planeador (soldados Jim Wallwork y John Ainsworth) salieron despedidos por el parabrisas. Ellos tuvieron el honor de ser los primeros soldados en poner el pie, o más bien la cabeza, sobre territorio francés durante la operación de desembarco.

Otros hombres que iban en el interior se quedaron también inconscientes por el impacto, aunque al poco tiempo recuperaron el conocimiento e iniciaron la toma del puente. Los objetivos fueron tomados y los británicos se atrincheraron permitiendo que con la llegada de posteriores refuerzos la ruta se mantuviera abierta para las tropas que iban llegando a las playas del desembarco

– La contraseña de Bruce C. Clarke

Durante la Batalla de las Ardenas, los alemanes lograron infiltrar soldados lanzándolos en paracaídas para realizar acciones de desinformación y de guerra psicológica entre las líneas aliadas.

Estos hombres, con uniforme americano y hablando un perfecto inglés, sembraban el caos realizando acciones de sabotaje en las líneas aliadas. No es de extrañar que cuando capturaban alguno fuera fusilado sin contemplaciones.

Como era difícil distinguirlos, finalmente se decidió hacerlo por un método bastante práctico: Cuando se capturaba algún sospechoso, se le interrogaba a base de preguntas de prensa rosa o de deportes, como por ejemplo, qué actriz estaba con qué actor, quién era el hijo de algún famoso, quién ganó el campeonato de béisbol, etc. Normalmente, no sabían contestarlas ya que el régimen nazi no difundía ninguna noticia americana a la que no le pudiera sacar provecho.

Bruce C. Clarke
El General Bruce C. Clarke

Al igual que le había pasado al General Omar Bradley, otro General llamado Bruce C. Clarke se encontraba en la zona de las Ardenas, concretamente a la salida de una población llamada StVith, cuando fue detenido en un control de carreteras.

A los soldados que se encontraban en aquel puesto les habían dicho que estuviesen atentos a un comando alemán que se había infiltrado con el uniforme de General de una estrella.

Al cabo de un rato, uno de ellos observó cómo se acercaba un jeep por la carretera y lo detuvo al comprobar que viajaba una persona vestida con uniforme de General.

El soldado hizo la pregunta de rigor, que en esta ocasión iba sobre un equipo de beisbol, los Chicago Cubs. Clarke no contestó correctamente y la respuesta del soldado fue «Solo un Kraut (alemán) no es capaz de responder correctamente».

Bruce C. Clarke protestó enérgicamente y se identificó sin éxito como General, mientras el soldado le colocaba unas esposas y lo arrestaba.

Al cabo de media hora se aclaró el error y Clarke pudo seguir su camino, aunque estamos seguros que a partir de aquel día no se olvidó del nombre de aquel equipo de béisbol que estuvo a punto de causarle un serio disgusto.

– Willie Titsworth orina sobre Eisenhower

En el mes de noviembre de 1942 se inicia la llamada Operación Antorcha, el desembarco de tropas aliadas en el norte de África.

En los días previos a su inicio, el piloto Paul Tibbets es seleccionado para llevar al General Eisenhower, Comandante supremo de las fuerzas aliadas hasta una base situada en Gibraltar desde la que se coordinaría el desarrollo de la misma. 

Tibbets estaba considerado como uno de los mejores pilotos y formaba equipo con su navegante Theodore Van Kirk (con el que robó unos cuantos pollos en Argelia) y con el artillero Thomas Ferebee (precisamente estos tres hombres participaron en la tripulación del B-29 Enola Gay, que el 6 de agosto de 1945 lanzaría la primera bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima). 

El 2 de noviembre está previsto que Eisenhower se desplace pero las malas condiciones meteorológicas hicieron retrasar el viaje hasta el día 5. Tampoco era un buen día para volar, ya que había mucha niebla en la base inglesa de Bournemouth, en donde seis aparatos B-17 esperaban la orden de despegue.

Tripulacion del Red Gremlin
Tripulación del B-17 Red Gremlin: Paul Tibbets,Dutch Van Kirk, Gene Lockhart, Tom Ferebee, Fitzgerald y Walker. Delante: Rich, Hughes y William Titsworth.

Paul Tibbets se encuentra en pista, bajo las alas de su aparato bautizado con el nombre de Red Gremlin discutiendo junto a Eisenhower si partir o no.

El piloto es reticente a volar pero Eisenhower le convence diciéndole «Tengo una guerra a punto de comenzar allí. Ahí es donde tengo que estar.»

Así pues, la formación de B-17 emprendió el vuelo que aunque tuvo algún pequeño contratiempo llegó a su destino previsto. 

Quizás el incidente que más afectó directamente a Eisenhower fue el protagonizado por Wille Titsworth, uno de los artilleros de la tripulación.

El navegante Theodore Van Kirk comentó en una ocasión que Willie tenía que orinar y se dispuso a utilizar el tubo de alivio.

El llamado Relief Tube era una especie de embudo unido a un tubo de goma que sacaba los deshechos fuera del avión.

Al parecer, el tubo no funcionó correctamente y parte de la orina acabó sobre Eisenhower. Según Van Kirk «Eisenhower estaba parado en el lugar equivocado en el momento equivocado».

– La granada del sargento Thorton

Durante las horas previas al Desembarco de Normandía, seis planeadores tipo Airspeed AS.51 Horsa parten desde la base Tarrant Rushton con la misión de tomar los puentes de Ranville y Bénouville.

Este encargo era de vital importancia para evitar que las tropas alemanas estacionadas en la zona de Caen pudieran llegar a tiempo una vez iniciado el desembarco en las playas. A las 00:16h, el primer planeador toma tierra junto al puente de Bénouville y dos planeadores más se le unen al cabo de un par de minutos.

Sargento Charlie Wagger Thorton
El Sargento Charlie «Wagger» Thorton

Los objetivos son tomados por los británicos y éstos se atrincheran para defender las posiciones. Uno de los centinelas de Bénouville logra escapar y lo lógico era que diera la voz de alarma, por lo que el contraataque alemán estaba garantizado.

Los hombres que guardaban la posición estaban equipados con armas cortas, rifles y granadas y la visión de dos tanques que se aproximaban a sus posiciones a las 01:45h no presagiaba nada bueno para ellos.

El Sargento Charlie «Wagger» Thorton, del 17 pelotón, tomó un lanzagranadas PIAT y apuntó al primer blindado. El PIAT era un arma que tenía poco alcance, unos 90-100m, poco práctica de recargar y que además producía un gran cardenal en el hombro del soldado que la utilizaba debido a su retroceso, lo cual hacía que fuera poco apreciada por las tropas. 

Thorton disparó a la parte baja del vehículo, produciendo una enorme explosión e inutilizándolo.

El otro tanque que lo seguía, retrocedió huyendo tras la deflagración creyendo que los paracaidistas estaban fuertemente pertrechados.

Aquello permitió conservar la posición del puente y explorar un poco la zona en busca de tropas alemanas hasta la llegada de refuerzos aliados.

Éstos llegaron sobre las 14:00h, cuando se empezó a escuchar el sonido de la gaita que tocaba Bill Millin, acompañando a Lord Lovat y a los hombres tan esperados por el sargento Thorton y sus compañeros durante aquellas interminables horas.

– Los Blood Chit

Los Blood Chit eran mensajes escritos en varios idiomas que llevaban consigo los pilotos o los tripulantes de aviones cuando se encontraban realizando misiones sobre territorio enemigo en el que desconocían el lenguaje y en donde les iba a resultar complicado relacionarse con los habitantes en caso de ser derribados.

Estos «vales de sangre» prometían que la persona que se hiciera cargo del poseedor del Blood Chit, sería recompensada si le prestaba ayuda y lo entregaba sano y salvo en un puesto aliado.

Aunque la primera vez que se utilizó fue en 1793 cuando el presidente americano George Washington le hizo un salvoconducto a un inventor francés llamado Jean-Pierre Blanchard, el cual iba a realizar el primer viaje en globo en suelo americano.

Como Blanchard no hablaba inglés, Washington le escribió una carta en la que solicitaba que se le prestase ayuda en caso de no poder gobernar el globo y tener que realizar un aterrizaje de emergencia.

Piloto con blood chit
Piloto con Blood Chit

Los pilotos de la RAF lo utilizaron durante la Primera Guerra Mundial, aunque la época dorada de los Blood Chit fue durante la Segunda Guerra Mundial, siendo utilizados en todos los frentes (quizás los más famosos son los del Frente del Pacífico).

Algunos eran una simple carta que llevaban los pilotos en un bolsillo, aunque la mayoría estaban escritos sobre tela (concretamente seda, ya que es más resistente al fuego) y se cosían a la parte posterior de la chaqueta de vuelo.

La recompensa ofrecida podía variar entre 50$ y 250$ según el teatro de operaciones.

Blood Chit

Este Blood Chit perteneciente al Teniente Coronel Folsom  contiene el siguiente texto:

«Soy un piloto americano. Mi avión ha sido destruido. No hablo su idioma. Soy enemigo de los japoneses. Tenga la bondad de protegerme y cuidarme y lléveme al puesto militar aliado más cercano. Mi gobierno le recompensará».

– Las motocicletas Welbikes

Las Welbikes fueron pequeñas motocicletas de bolsillo diseñadas por el SOE británico que fueron utilizadas por unidades paracaidistas

La idea de la Welbike nació de la necesidad de reagrupar a los paracaidistas tras ser lanzados y ayudarles en su desplazamiento hacia los objetivos. El SOE británico se puso manos a la obra para dar respuesta a ese reto y diseñó una pequeña motocicleta que pudiera ser empaquetada dentro de un contenedor y que acompañara en el salto a las tropas.

Welbike vista general
Welbike

Todo eso estaba muy bien, pero… ¿Cómo introducir una motocicleta en un espacio de 129×38×30 cm? La respuesta escogida fue plegando asiento y manillar para su transporte.

Una vez sacada de su contenedor podía montarse en tan solo 11 segundos y se ponía en marcha simplemente empujándola hacia delante.

Su motor de 98 cm3 le daba una velocidad máxima de 50 km/h, no permitía desplazar a más de un ocupante en la misma y su depósito de 6,5 l de gasolina tenía una autonomía máxima de 145 km.

montando Welbikes en un C-47
Montando contenedores con Welbike en un C-47

Debido a la sencillez de su diseño, solamente la rueda trasera tenía freno y carecían de amortiguadores, por lo que nos podemos imaginar lo incomodo que era desplazarse en una de ellas. Otro de sus grandes inconvenientes venía dado por el tamaño de sus ruedas: Al ser tan pequeñas se complicaba mucho su conducción por carreteras o caminos que estuvieran en mal estado.

Welbike en su container
Welbike plegada en su contenedor de transporte

No llegaron a ser numerosas ya que sólo se construyeron 4940 Welbikes en tres versiones diferentes (1200 en la primera, 2400 en la segunda y finalmente 1340 en una última). Finalmente fueron apartadas por otro medio mucho más eficaz.

Los planeadores permitían desplazar a gran número de soldados que al aterrizar no debían reagruparse ya que estaban todos en el mismo lugar, por lo que se decidió destinar los recursos que se utilizaban en la fabricación de las Welbikes a otras partidas.

montando la Welbike
Paracaidistas montando la Welbike

– La liberación del Café Gondrée

Justo al lado del puente Pegasus se encuentra el Café Gondrée, el que está considerado como el primer edificio liberado en Francia tras la ocupación alemana.

Su propietario, Georges Gondrée, junto a su mujer Thérèse y sus tres hijas, regentaban un pequeño negocio de cafetería que les permitía estar en contacto con las tropas alemanas. Thérèse era originaria de Alsacia y su lengua materna era el Alemán.

Aunque no lo hablaba con los soldados que frecuentaban el negocio familiar para no levantar sospechas, si que le sirvió para escuchar sus conversaciones y pasar datos de interés a un contacto de la resistencia.

Durante la medianoche del 6 de junio de 1944, los planeadores empiezan a aterrizar cerca del Puente Pegasus y se escuchan los primeros compases de la batalla.

Explosiones y el sonido inconfundible de disparos despiertan a los Gondrée. Georges decide ver qué está pasando y se asoma a una ventana, siendo tiroteado por el Teniente Richard Smith, aunque los disparos no dan en el blanco.

Acto seguido, Georges reúne a la familia y se refugian en el sótano de la casa hasta que dejan de escuchar ruidos, momento en el que Georges sube agachado las escaleras que llevan al primer piso.

Georges Gondree junto al Mayor John Howard y el Capitán David Wood
Georges Gondrée junto al mayor John Howard y el Capitán David Wood en la terraza de su café

Al llegar escucha voces fuera y decide asomarse con cautela: Un soldado lo ve y le pregunta en francés si es un civil. Le contesta que si y regresa hasta el sótano. Al día siguiente, empieza a escuchar voces en un idioma diferente al Alemán y unos golpes sacuden la puerta. Al abrir, se encuentra frente a dos paracaidistas que le preguntan en francés si hay alemanes escondidos en la casa.

Georges contesta que no y es entonces cuando se da cuenta de lo que está pasando: La invasión aliada es un hecho. Del miedo por lo que estaba sucediendo se pasa a una alegría desbordada: El café es utilizado por el 7 Batallón como Cuartel General y Georges desentierra un pequeño tesoro que había escondido en su jardín durante el mes de junio de 1940: 99 botellas de Champagne con las que brinda durante todo el día junto a sus libertadores.

Como cortesía, se sirven bebidas de forma gratuita a todos los hombres de que iban llegando. Y así ha sido hasta el día de hoy, en el que cualquier veterano de la 6 División Aerotransportada que ha vuelto para visitar el Café Gondrée no ha tenido que pagar su consumición.

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