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Si quieres apoyar a alguien que está alterado, pregúntale esto …


a photo collage; on the left is part of a woman's mouth open and her nose; the number one is typewritten above it; an ear is in the middle; the number three is typewritten below it; two hands are in the lower right; one over the other; the number three is typewritten above it; the background is tan and there is a strip of light blue paper collaged on the right side

The New York Times(J.Dunn) — El pasado mes de septiembre recibí una llamada de mi hermana Heather, profesora de educación especial en una escuela primaria del norte del estado de Nueva York.

Heather había tenido una semana difícil.

Sus alumnos se estaban adaptando a un nuevo año escolar, pero algunos de ellos se habían inquietado en clase.

“¿Qué se hace cuando un niño está emocionalmente desbordado?”, le pregunté. Muchos profesores de su escuela, me dijo, hacen una pregunta muy sencilla a los alumnos: ¿Quieres que te ayuden, que te escuchen o que te abracen?

Las opciones dan a los niños una sensación de control, lo cual es importante cuando pasan todo el día siguiendo las normas escolares, dijo Heather. “Y todos los niños manejan sus emociones de forma diferente”, explicó. “Algunos necesitan una caja de pañuelos, o quieren hablar de algún problema en el transporte, y yo me limito a escucharles”.

Se me ocurrió que esta pregunta podría ser igual de eficaz para los adultos.

A lo largo de nuestro matrimonio, si le contaba a mi marido Tom de algún problema que tenía, él empezaba a lanzar soluciones antes de que yo terminara de hablar. Sus intenciones eran buenas, pero sus sugerencias me ponían de peor humor. A veces solo tenía ganas de un abrazo en silencio.

Ahora, cuando uno de los dos está disgustado por algo (si soy sincera, suelo ser yo), el otro le plantea esa pregunta. En los últimos meses, esa estrategia ha cambiado mucho las cosas. Aclara las necesidades. Disminuye la intensidad de las emociones. Nos ayuda a actuar positivamente.

Cada opción —un abrazo, un consejo considerado pero solicitado o un oído empático— tiene el poder de consolar y calmar. Recibir un abrazo de tu pareja aumenta los niveles de oxitocina, la hormona del vínculo, y ayuda a reducir el estrés. Está demostrado que ser escuchado, lo que en inglés se conoce como “high-quality listening”, o la habilidad de escuchar con atención sin interrumpir, puede reducir la actitud defensiva durante las conversaciones difíciles e íntimas. Y algunos estudios sugieren que las parejas que se dan consejos de apoyo mutuo tienen una relación más satisfactoria.

Sin embargo, cada emoción requiere una respuesta distinta, según Elizabeth Easton, directora de psicoterapia del Pathlight Mood and Anxiety Center de Denver. “Así que una respuesta como el consuelo puede funcionar bien para la ansiedad, pero puede enfurecer aún más a quien está frustrado”, dijo.

El tipo de apoyo que tú prefieres puede ser incompatible con el de tu pareja, dijo Jada Jackson, consejera de salud mental en Dallas. “Cuando trabajo con parejas, les digo: ‘Escucha, no asumas que porque tú quieres un abrazo, o arreglar las cosas, tu pareja va a querer lo mismo’”.

Incluso en su propio matrimonio, comentó Jackson, “le digo a mi marido: ‘No intentes siempre solucionarlo’. A veces solo quiero desahogarme”.

Quienes prefieren solucionar problemas podrían tratar de reparar las cosas para su propia satisfacción, agregó, “no necesariamente porque quieran que la otra persona se sienta mejor”. (Un estudio de 2018 publicado en la revista académica Personality and Social Psychology Bulletin descubrió que dar consejos puede aumentar la “sensación de poder” de quien los brinda). Y las recomendaciones no solicitadas pueden agregar otra capa de tensión, dijo Jackson.

Según Frank Castro, psicólogo clínico de Nueva York y California, es posible que quien esté alterado ya conozca las soluciones, “pero tal vez solo quiera experimentar ese sentimiento de frustración o decepción antes de pasar a la resolución de problemas”.

O puede que te acerques para darle un abrazo tranquilizador, “pero tu pareja es como un cactus espinoso”, dijo Castro, y no está de humor para que lo toquen.

Averiguar si tu ser querido quiere que lo ayuden, lo escuchen o lo abracen “es realmente preguntarse: “¿Cómo puedo satisfacer sus necesidades?””, afirmó Jackson.

Al plantear la pregunta, no estás haciendo suposiciones, explicó Castro. “Estás pidiendo permiso —y actuando con intención—, lo cual es un signo de empatía”.

Cuando Tom me pregunta qué necesito, se acorta el tiempo que paso en tensión. Me tomo un minuto para hacer una pausa, evaluar y responder: la mayoría de las veces es simplemente un abrazo.

“Eso también es lo que suelen decir mis alumnos”, dijo Heather.

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