3 Historias de mujeres …

Retrato de Mariana Victoria. Nicolas de Largillière.
– La reina infanta, Mariana Victoria de Borbón (1718-1781)
Mujeres en la historia(S.F.Valero) — Durante siglos, las casas reales europeas no dudaron en utilizar a sus hijos, sobre todo si eran mujeres, como moneda de cambio en el a menudo convulso tablero político del viejo continente. Para alcanzar sus objetivos, los monarcas no dudaron en convertir en peones a niños y niñas que debían alejarse de su familia para alcanzar los objetivos dinásticos y estratégicos de sus regios padres. En 1722, una niña de tan sólo cuatro años, se convertía en uno de aquellos peones.
Era Mariana Victoria de Borbón y Farnesio, que había nacido pocos años antes, el 31 de marzo de 1718 en el Real Alcázar de Madrid. Era la tercera hija de Felipe V y su segunda esposa, Isabel de Farnesio, aunque sólo convivió durante un tiempo breve con su hermano mayor, el futuro rey Carlos III, pues su otro hermano, el infante Francisco murió a los pocos meses de nacer en 1717.
Mariana era una niña que aún jugaba con muñecas y disfrutaba de la compañía de su hermano Carlos, quien la llamaba cariñosamente Marianina, cuando tuvo que dejar su hogar, su familia y su país para trasladarse a vivir a la corte de Francia. Sus padres habían acordado casarla con el futuro rey Luis XV, quien a la sazón contaba con once años de edad.
En 1722, Mariana protagonizó en la Isla de los Faisanes, el intercambio con María Luisa de Orleans, hija del regente de Francia, que se casaría con el infante Luis, hijo de Felipe V y su primera esposa María Luisa Gabriela de Saboya.
En la corte de Versalles, Mariana quedó a cargo de Madame de Ventadour y otras damas de palacio mientras jugaba con sus muñecas a la espera de poder convertirse en esposa de Luis y darle los herederos necesarios para afianzar la corona. Sin embargo, la paciencia se terminó antes de que Mariana se convirtiera en mujer y las tensiones entre Francia y España terminaron con hacer fracasar el doble enlace matrimonial.
Tan sólo tres años después del intercambio en la Isla de los Faisanes, ambas mujeres hicieron el camino inverso. María Luisa de Orleans había quedado viuda del entonces rey Luis I de España y Felipe V había decidido que no la quería en su corte.

Retrato de Mariana Victoria. Domenico Maria Sani.
Mientras aquel mismo año de 1725 Luis XV terminaría casándose con María Leszczynska, Mariana Victoria permaneció unos años en Madrid hasta que sus padres encontraron para ella un nuevo marido, el Príncipe del Brasil y futuro rey José I de Portugal. Mariana tuvo ocho hijos, de los cuales sobrevivieron cuatro infantas, entre ellas la futura reina Maria I de Portugal, y sobrevivió a su marido, quien falleció en 1777. Mariana murió en Lisboa el 15 de enero de 1781.
– El origen de la Oktoberfest, Teresa Carlota de Sajonia (1792-1854)

Cada año, el mes de octubre en Múnich es sinónimo de fiesta. La conocida como Oktoberfest reúne a miles de autóctonos y visitantes alrededor de largas mesas en las que se disfruta de la buena cerveza. Tal ha sido el éxito de esta celebración que se ha llegado incluso a importar a otras ciudades europeas.
Una fiesta que se remonta a principios del siglo XIX, cuando unos príncipes decidieron invitar a todos los muniqueses a compartir la alegría de su boda. Una alegría que no sería preludio de un matrimonio demasiado feliz.
Los contrayentes eran Luis, futuro rey de Baviera, y una duquesa bávara. Se llamaba Teresa Carlota Luisa Federica Amalia de Sajonia-Hildburghausen y había nacido el 8 de julio de 1792 en la extensa familia del duque Federico de Sajonia-Altenburgo y su esposa, la duquesa Carlota Georgina de Mecklemburgo-Sterlitz.
Teresa creció junto a sus diez hermanos en el castillo de Hildburghausen, situado en el centro de la actual Alemania, y aprovechó la educación que le ofrecieron tutores, intelectuales y artistas que se dieron cita en su hogar a instancias de la duquesa, que se preocupó por la formación de todos sus hijos.

Convertida en una joven inteligente, culta y bella, Teresa pronto se unió a la larga lista de damas de alta cuna que iban a ser utilizadas para forjar alianzas entre estados. Llegó incluso a ser candidata a casarse con el emperador Napoleón Bonaparte. Pero sus padres encontraron al candidato adecuado en la casa de Baviera.
En diciembre de 1809, Teresa conocería a su futuro marido, el príncipe heredero de Baviera, con quien formalizó su compromiso en febrero del siguiente año.
En otoño, Teresa viajó hasta Munich para contraer matrimonio con Luis de Baviera ,el 12 de octubre de 1810. Las celebraciones se alargaron durante varios días en un extenso prado de la ciudad bautizado con el nombre de Theresienwiese en honor a la novia.
Los ciudadanos de Munich compartieron la alegría del enlace con comida, muchos litros de cerveza, canciones e incluso carreras de caballos. Desde entonces, cada mes de octubre, la ciudad alemana es escenario de una de las ferias de la cerveza más importantes del mundo.
La fiesta se fue reconvirtiendo desde una celebración nupcial hasta una multitudinaria reunión de amantes de la cerveza pasando por ferias de la agricultura y manteniendo en algunas ediciones las carreras de caballos.
Cuando en 1825 fallecía Maximiliano I, Luis y Teresa se convertían en reyes de Baviera. Para entonces, Teresa ya había concebido siete de los nueve hijos que tendría con su marido, de los cuales ocho llegarían a la edad adulta. Mientras Teresa sobrellevaba una existencia en la que casi siempre se encontraba embarazada, Luis I de Baviera se divertía con sus amantes, como la extravagante bailarina Lola Montez.
Teresa se volcaba en obras de caridad y se ganó el cariño de su pueblo. Pero su amplia labor con los pobres, las viudas o los huérfanos no fue suficiente para esconder el escándalo que supuso la relación entre Luis y Lola. Esta y la política absolutista durante su reinado provocaron el descontento de la clase política que consiguió forzar su abdicación, a mediados de 1848, tras negarse a asumir el papel de monarca constitucional.
Desde entonces y hasta su muerte, Teresa vivió volcada en el cuidado de sus hijos. Falleció en Munich el 26 de octubre de 1854.
– Conquistando el cielo y la tierra, Beryl Markham (1902-1986)

Beryl Markham
Durante cuatro décadas, entre los años cuarenta y los ochenta del siglo pasado, el nombre de Beryl Markham era tan sólo un leve recuerdo de una joven e intrépida mujer que había exprimido su vida al máximo en las hermosas y salvajes tierras de Kenia y había conquistado los cielos convirtiéndose en la primera mujer en atravesar el Atlántico de este a oeste.
En 1983, su obra Al oeste con la noche era rescatada por una editorial de California. Tal fue su belleza, alabada por escritores de la talla de Ernest Heminway, que algunos creyeron que una mujer como Beryl no podría haberla escrito. Pero lo cierto es que Beryl Markham fue una mujer que rompió con los encorsetamientos a los que estaban condenadas las mujeres y vivió una vida excepcional.
Beryl Clutterbuck nació en Inglaterra el 26 de octubre de 1902 pero seguramente le quedarían pocos recuerdos en su memoria de su lugar de nacimiento porque a los cuatro años su familia se trasladó a vivir a Kenia, por aquel entonces perteneciente al África Oriental Británica. Beryl creció rodeada de animales exóticos, jugando con los niños de la zona y alejada de los formalismos occidentales. Beryl era una «pequeña salvaje» que no echaba de menos las comodidades de su Inglaterra natal.
A los diecisiete años, Beryl había desarrollado una pasión especial por los caballos convirtiéndose en la primera mujer con licencia para entrenar estos hermosos animales en Kenia. Beryl disfrutó y exprimió su juventud al máximo huyendo de cualquier convencionalismo. Tuvo varias relaciones sentimentales, entre ellas un escandaloso romance con Enrique de Gloucester, hijo de Jorge V, se casó tres veces y siempre tomó las riendas de su propia existencia. Beryl Markham congenió con otra mujer excepcional, Karen Blixen, la escritora danesa autora de Memorias de África.

Cuando Beryl conoció al piloto británico Tom Campbell Black, despertó en ella la que se convertiría, junto con los caballos, en su gran pasión: los aviones. Beryl se volcó de lleno en aprender a pilotar hasta conseguir su licencia de piloto. Durante un tiempo se ganó la vida en el servicio postal aéreo y rescatando personas y animales en los safaris keniatas.
El espíritu aventurero de Beryl la llevó a buscar nuevos horizonte y metas con las que probarse a sí misma y, después de realizar un vuelo en solitario entre Nairobi y Londres, tomó la determinación de cruzar el Atlántico de este a oeste. El 4 de septiembre de 1936 inició su aventura aérea que terminó, tras veinte horas de vuelo sin escalas, cuando su avión se estrelló en Nueva Escocia, Canadá. A pesar de no alcanzar su objetivo, aterrizar en Nueva York, se convirtió en la primera mujer en atravesar el Atlántico de este a oeste en un vuelo sin escalas.

En 1942 se publicaron sus memorias bajo el título Al oeste con la noche. Un libro que no tuvo demasiada trayectoria en el mundo editorial. Tras pasar unos años viviendo en los Estados Unidos, Beryl regresó a su hogar en Kenia donde recuperó su otra pasión, la doma de caballos. La memoria de Beryl Markham y su hazaña en el aire cayó en el olvido durante décadas.
En 1983, una editorial norteamericana reeditó el libro después de haber descubierto una carta de Ernest Hemingway en la que alababa la obra de Beryl. Ha escrito tan bien – dijo – tan maravillosamente bien, que me siento avergonzado de mí como escritor. La calidad y belleza de su obra llegó incluso a provocar la sospecha de que Beryl no habría sido la verdadera autora.
Fuera o no fuera ella la mano que escribió Al oeste con la noche, la reedición de su obra rescató del olvido a una Beryl anciana que vivía en la pobreza ayudada por algunos amigos. Los beneficios de su obra le permitirían mejorar su existencia los tres últimos años de su vida.
Beryl Markham falleció en Nairobi el 3 de agosto de 1986.
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