Opinión: Notas sobre la neocracia sexual …

Ideas(D.Negro) — Bajo el dominio de la cultura subjetivista del racionalismo relativista, individualista y progresista, no es fácil saber qué es la democracia.
Pues se ha impuesto como método para gobernar la mentira ideológica, de la que no son ya siempre conscientes los políticos y los gobernantes.
Algo así como lo que decía Solshenitzsyn, para quien la ideología no era un concepto, sino una cosa, la realidad de cada día.
1.- Democracia es una palabra sumamente ambigua desde hace tiempo. Tomar café a las doce de la mañana puede ser democrático y antidemocrático tomarlo antes de acostarse. Igual que en la “cultura” woke, depende de lo que diga el opinante. La democracia show de J. Bochaca.
Se quejaba Antonio García-Trevijano: «La idea democrática, que sólo puede ser una parte de la realidad, ha adquirido hoy, al convertirse en ideología del conocimiento, un poder mayor que el de la realidad misma, a la que suplanta».
Y la democracia irreal es, más que una religión, el aire que se respira. Todo nacido es demócrata por definición. Kim Jong-un, Lula da Silva, Maduro o el doctor Sánchez son ejemplos de demócratas sin tacha. Hoy lo serían Hitler y Stalin. Quien no se reconozca como demócrata está condenado a la muerte civil.
Bertrand de Jouvenel, uno de los mayores pensadores políticos del siglo XX —y muy actual—, escribió ya en 1945 en Sobre el poder, Historia natural de su crecimiento: «Las discusiones sobre la democracia, los argumentos en su favor o en su contra, están marcados por la nulidad intelectual, porque no se sabe de qué se habla».
Hoy, escribe Alain de Benoist, “vivimos en sociedades oligárquicas donde todo el mundo es demócrata, pero donde ya no hay democracia”. Corrige Eric Verhaeghe: “la democracia es un divertissement que nos hace olvidar lo esencial, el caos civilizacional, y lo hace aceptable”.
Jesús Palomar distingue la democracia tradicional, objeto de críticas desde los griegos, y la moderna, la del “caos civilizacional”: “Sabemos lo que es la democracia moderna si nadie lo pregunta, pero cuando se nos pregunta, la presunta certeza desaparece”.
2.- En el caos civilizacional, una de cuyas causas principales es justamente la perversión de la democracia, sólo cabe hablar de modalidades formalmente democráticas. Burkhard Wehner la bautizó por eso die mehrspurige Demokratie, “la democracia de varios carriles”, y sugirió el concepto Neokratie, “neocracia” para designar las formas de gobierno que han sustituido a la democracia considerada tradicional.
Formas que pueden describirse como la democracia de los Estados propiedad de los partidos políticos, que fungen como la casa Sindical de los admitidos en el consenso político. Sindicación de castas mitómanas con privilegios exclusivos que separa al Estado de la Sociedad “constituida” (Luís de Bonald) por el consenso social natural, el consensus omnium de Cicerón.
Uno de los carriles de la neocracia es la democracia sexual basada en el intercambio sexual sin recato y sin límites —últimamente, el bud Sex de moda en USA—, que es común a todas las modalidades neocráticas. Democracia que es una de las causas principales de la crisis religiosa, y en consecuencia de la crisis moral, estética, económica, política, social, intelectual, judicial, de Occidente.
La escritora y socióloga franco-israelí Eva Illuoz ofrece una explicación de la sociedad industrial del sexo. Al ser de orientación marxista, la atribuye al capitalismo satánico: “el cuerpo está sexualizado porque es objeto y mercancía de múltiples industrias, la moda, las dietas, el deporte, la cosmética, que reglamentan el cuerpo a través de su sexualización.
Y la expansión de estas industrias implica la sexualización del cuerpo. Pues el cuerpo sexualizado es una fuente considerable de ingresos para muchas industrias. Se trata de hacer que el cuerpo no sea precisamente bello, sino sexualmente atractivo, que no es necesariamente lo mismo”…
“Entonces, es la naturaleza misma del lugar de trabajo la que cambia. Cada vez hay más puestos y trabajos que requieren un cuerpo sexualizado”.

3.- La institucionalización de la democracia sexual en Europa y USA comenzó en 1968 en Francia con la reivindicación de que los chicos pudieran acceder libremente a las habitaciones de las chicas en las residencias universitarias.
“Cuanto más hago el amor, más ganas me entran de hacer la revolución.
Cuanto más hago la revolución, más ganas me entran de hacer el amor” era un graffiti de la revolución de mayo de 1968, cuya idea fuerza resumía Gómez Dávila como “revolución y coño”. Aquilino Duque hablaba del «espíritu inmundo» de esa revolución políticamente inane; introuvable decía Raymond Aron.
Pero desde el punto de vista de la historia de las ideas, «entre hedonismo y descristianización, la revolución cultural de los setenta ha subvertido las mentalidades».
Subversión caracterizada por el triunfo del marxismo de Hitler sobre el de Lenin y Stalin. De hecho, aunque suele pasarse por alto, la revuelta parisina empezó en Alemania hacia 1966 con el movimiento estudiantil cuyas figuras y líderes —Rudi Dutschke, de formación evangélica, Joschka Fischer, Daniel Cohn–Bendit, etc.— estaban influidos por la Escuela de Frankfurt, admiraban al Che Guevara, se oponían a la guerra de Vietnam, eran feministas… y, last but no least, podían leer los textos frankfurtianos, freudianos y nacionalsocialistas en alemán.
Con ese movimiento y sus secuencias francesa y norteamericana (Berkeley en California), entró decididamente la biología en la política: el cientificismo biologicista sustituyó al mecanicismo marxista-leninista reflejo de la física de Newton. Adolfo Hitler, vegetariano, abstemio, no fumador, ecologista y protector de los animales, había sustituido antes la clase por la raza, la lucha de clases por la lucha de razas.
Y el historiador inglés John Lukacs —no es el único, también, por ejemplo, Joachim Fest— afirma que los progresistas actuales debieran ver en Adolfo Hitler su evangelista, su profeta o por lo menos su santo patrón en vez de condenarle: «el principal revolucionario del siglo XX no fue ni Lenin ni Stalin. Era Hitler».
El homo sexualis de Sigmund Freud, elevado “a gran filósofo” ironizaba Augusto del Noce, empezó a competir en 1968 con el homo oeconomicus de Marx, al triunfar el vitalismo pansexualista, el sexo como el deseo de los deseos en tanto el origen de la vida, y la religiosidad democrática useña, influida también por los inmigrantes frankfurtianos —Marcuse, Adorno, Horkheimer—, otros alemanes como Wilhelm Reich, y el igualitarismo soviético, encomió la sexualidad.
4.- La cuestión social suscitada por revolución industrial, que impulsó el aumento de la población al mejorar la higiene, la sanidad y las condiciones de vida, creó el proletariado de las nuevas sociedades urbanas en medio de las viejas sociedades campesinas —la civilización europea es -o era- la única gran civilización de origen campesino—, pasó a un segundo plano.

La “resolverá el socialismo entrando a saco en las naciones”, había escrito Donoso Cortés a la reina regente María Cristina en 1851.
Pero como el socialismo no resolvió nada y complicó la situación política al introducir la dialéctica amigo-enemigo en el seno de las naciones, se pasó a la cuestión antropológica y la cuestión antropológica suscitó la sexual.
Cuya idea rectora podría ser la frase de la socialdemócrata danesa Ida Auken en el Foro Económico Mundial de 2016: para gozar de la felicidad “no tendrás nada y serás feliz”.
Frase que hizo suya la Agenda 2030–2050 de los millonarios socialistas que se reúnen en el Foro de Davos.
Gente a la que cabe aplicar la de Michael Shellenberger: “un pequeño grupo de psicópatas está empeñado en atacar los pilares de la civilización moderna”.
5.- Benedicto XVI consideraba fundamental la libertad de enseñanza para evitar la propagación de las ideologías totalitarias. Un motivo es que los Estados europeos son totalitarios “liberales” según su amigo Robert Spaemann y tienden a considerar a los niños propiedad del Estado.
“Gobernar es poblar”, decía el argentino Juan Bautista Alberdi. Pero el famoso libro de Huxley Un mundo feliz, que es hoy, junto con 1984 de Orwell, la mejor teoría del Estado, prohíbe la reproducción sexual y considera la palabra “madre” la palabra más indecente y blasfema. En cambio, se puede disfrutar del sexo sin la menor traba.
En Suecia, por ejemplo, las juventudes del Partido Liberal piden o pedían la legalización de la necrofilia y el incesto y el cardenal Paglia, presidente de la Pontificia Academia para la Vida, dijo en la RAI 3 italiana: “creo que la ley 194 [que legalizó el aborto en Italia] es ahora un pilar de nuestra vida social”.
Efectivamente, protege el negocio del aborto para garantizar el consumo de sexo. Por lo que se penaliza ya, con toda la razón, como delito de acoso, rezar ante las clínicas abortistas a fin de proteger los puestos de trabajo de esa próspera industria.
6.- Uno de los mejores ejemplos de neocracia o democracia sexual es, por cierto, la España monárquica, donde el Estado regula tradicionalmente la enseñanza y cada gobierno de la transición fabricó su propia ley educativa con ánimo de mejorar la anterior. Loable intención cuyo éxito confirma el reciente informe PISA.
No iba a ser menos el gobierno del eximio Dr. Sánchez, gracias al cual, critica el fascista Jorge Soley en “La ley trans o la perversión hecha ley”, el Estado es confesionalmente LGTBQI+. Lo que legitima la sexualización de los niños en la escuela a la que tienen que asistir obligatoriamente, al estar prohibido el homeschuling, la educación en casa.
De ahí la llamada ley Celáa (29. XII. 2020), por ser iniciativa de Dª Isabel Celáa, ministre de Educación y Formación profesional en el gobierno del Dr. Sánchez, quien premió merecidamente a su autora para que disfrutase de su jubilación con la importante embajada en el Vaticano sin que pusiera ninguna objeción la Santa Sede.
La ley, concebida obviamente con perspectiva de género, está orientada según el Preámbulo —a la verdad un tanto farragoso por exceso de erudición—, a preparar a los estudiantes para la Agenda 2030, el año en el que comenzará la marcha hacia el mundo feliz. Presupone que los niños pertenecen al Estado, como es natural en un Estado progresista. En el que, para mayor garantía, dicho con palabras del periodista Hughes “dentro del Estado hay otro Estado que se llama PSOE formado por tribus y familias”.

7.- En la nunca demasiado ponderada transición de la democracia orgánica del franquismo a la desorganizada democracia monárquica, España, escribe Elio Gallego, “pasó a convertirse, en una pornocracia, según la elocuente expresión acuñada por Joseph Proudhon, donde la promoción del divorcio, el aborto y la promiscuidad sexual se convirtieron en sinónimos de democracia”.
En efecto, bajo el misterioso gobierno del dr. Sánchez, fiel cumplidor de la consigna del preámbulo de la Carta Otorgada de 1978 de establecer una “democracia avanzada”, se han aprobado leyes para implantar la democracia sexual, tan increíbles para el vetusto sentido común que conserva religiosamente la derecha reaccionaria, como que pueda ser Presidente del gobierno de Su Majestad el mejor gobernante de España por lo menos desde Viriato.
No obstante, se le interpreta mal como a todos los grandes hombres de Estado progresistas —Lenin, Stalin, Hitler, Mao…— y se dice que miente continuamente, cuando lo que hace es cambiar de opinión ateniéndose a los hechos, como el gran realista político que es. Comparable a Bismarck, der eiserne Kanzler.
Quien por cierto decía que «el político piensa en la próxima elección; el estadista, en la próxima generación». Justo el caso del dr. Sánchez, gran pensador político (véase su tesis doctoral o alguno de los libros que es capaz de escribir en medio de su abrumador trabajo). Líder del eco-feminismo nacional y conocedor de la historia de España, no piensa y trabaja sólo para la próxima generación, sino para salvar a la humanidad.
En cuanto a su querida España, parece haberse impuesto dos misiones principales: la primera, consolidar la democracia sexual de modo que sea posible, por ejemplo, que se empoderen las mujeres besándose en público, luciendo solamente bragas y sostén (sin sostén si se ha olvidado), o volviendo tranquilamente a casa solas y borrachas; la segunda, aprovechando hábilmente las facilidades que da la Carta Otorgada en 1978, conocida como la Constitución Nicolasa por el santo del día en que se aprobó, siguiendo el precedente de la de 1812, la Pepa, potenciar la nación dividiéndola en varias para que sean más y cuando el cambio climático perjudique a alguna, la ayuden las otras y, sin duda, para ascender a emperador de todas las Expañas al rey Felipe VI. Una idea genial que explicaría su actitud, tan criticada, con el monarca, para disimular.
Una de las “personas menstruantes” del harén político -mujeres capaces de pensar con la vagina- del dr. Sánchez, titular del ministerio de igual-dá en la neolengua inclusiva —que junto con la enseñanza obligatoria y exclusiva del inglés como lingua franca sustituirá la anticuada lengua española—, promovió, actuando como ministre del sexo, la ingeniosa ley de Garantía de la Libertad Sexual, llamada popularmente del “sí o sí”, que reconoce el derecho de los niñes a tener libremente relaciones «sexoafectivas», siempre que sea con su consentimiento.
Como si hubiera oído al cardenal Paglia, lo ministre, que se ufanaba de serlo del dr. Sánchez y hoy en busca de empleo y sueldo, presumió con razón cuatro o cinco días después, de que esa ley, “fundamental para la democracia” —elimina por ejemplo el anticuado principio jurídico de la presunción de inocencia—, es más “progresista”, que la italiana. Favorece incluso a los violadores, gente que se gana la vida como una especie de activistas en las democracias sexuales.
8.- Una prueba de la legitimidad y el éxito de la democracia sexual hispana, tan criticada por la derecha reaccionaria, que sigue siendo franquista, es que la Iglesia, fiel a la unión del Trono y el Altar, no tiene nada que decir. Sensible a los signos de los tiempos, entiende correctamente, que, por ejemplo, en el caso de lo ministre de igual-dá sólo quería igualar, como manda la religión democrática, a los niñes y los no niñes, y, coincidiendo con Paglia, disculpó en cierto modo a lo ministre por boca de su obispe portavoz.
Hubiera quedado mejor diciendo diplomáticamente, por ejemplo, aunque sea falso, que es una retrasada mental, que no sabe lo que dice, que dice lo que le mandan o que tiene que ganarse la vida.
Teológicamente, la cultura de la muerte con la propaganda del aborto, su consideración como un derecho y su aceptación social tiene rasgos satánicos, por lo menos en los países de la Cristiandad. Pero la Iglesia hispana, sabiéndose anticuada —como Iglesia no es democrática y está fuera por ende del lado correcto de la historia—, es respetuosa con la democracia: vox populi, vox Dei.
Y como en los sentimentales tiempos neocráticos —por eso tiende a decirse ahora corazón en vez de alma en el lenguaje eclesiástico— sólo los rígidos creen en Dios y en la existencia del alma y es políticamente incorrecto el proselitismo, ha dejado a su aire al Pueblo de Dios y se desentiende de su misión de orientar las almas como mandaba el anticuado principio «salus animarum, suprema lex».
Además, la suprema autoridad que define hoy la Verdad, es el deus mortalis de Hobbes, el Estado, y son los políticos progresistas los encargados democráticamente de proclamar los derechos progresistas que, se dice, reclaman las masas. Entre ellos, el aborto como garantía de la libertad sexual sin la que no hay libertad política.
Por eso se quiere constitucionalizar en Francia con la oposición teórica de la extremista Fundación Lejeune, para cuyo presidente es el «arma absoluta del progresismo” y “santificar el acto de matar a un niño en el vientre de su madre», de católicos rígidos y de la extrema derecha fascista. España, que aspira a ser campeona mundial del progresismo, se ha adelantado.
Aunque como aquí no es ya fácil saber que es legalmente legítimo o ilegítimo, ha tenido que hacerlo el Tribunal Constitucional actuando como poder constituyente.

España lidera ya orgullosamente rankings mundiales en consumo de ansiolíticos y sedantes, cirugía estética,caída de nacimientos, y aprobación de leyes contra la vida.
Es lógico que, en las Españas del gran Pedro Sánchez, donde triunfa la Verdad de la religión socialista, que ha calado en las costumbres, ni los teólogos, ni las autoridades eclesiásticas en general, ni los púlpitos —el francés Jean Guitton se quejaba en 1988 de su Silencio sobre lo esencial—se pronuncien sobre el aborto, la eutanasia, la maternidad subrogada y otras conquistas sociales democráticas como el divorcio express.
Y aun menos excomulgando a los legisladores y políticos democráticos, como acaba de hacer el rígido obispo de Guayaquil. Sería excesivamente retrógrado y gravemente antidemocrático.
9.- Así pues, si como decía Carlyle anticipando la histoire événementielle, “la historia del mundo es la biografía de los grandes hombres”, la Nación española está cada vez más fuera de la visión anticuada de la historia gracias a la neocracia sexual. ¿Quizá porque la reinstauración “nunca ha visto un gran hombre” como decía Nietzsche? ¿Se ha consumado el proceso iniciado en 1700 con la instauración del absolutismo borbónico? Con Luis XIV, escribe Rubio Esteban, se pasó del rex absolutus legibus, a un gubernamentum absolutissimum legibus, del rey soberano absoluto al gobierno tutor o preceptor.
Y «en 1700, escribió Salvador de Madariaga, empezó el siglo que iba a quemar mucho de lo que España había adorado y a adorar mucho de lo que España había quemado». Marcelo Gullo cree que «los Borbones no se sentían parte de la historia anterior de la Corona de España. No tuvieron ningún interés en defenderla». El “problema de España” comenzaría con el intento de esta dinastía de modernizarla sometiendo todo a su Estado.
Pero como no progresó bastante, se ha impuesto el dr. Sánchez, la tarea de culminarla durante su virreinato. Por eso tiene que gobernar mediante decretos-leyes obviando las Cortes, donde sus enemigos, que le acusan de violar la Carta-Constitución, le impedirían las grandes reformas encaminadas a engrandecer la nación.
En efecto, como reconoce Gullo, el indolente Fernando VII, prefirió estar preso en Francia y no libre en América, como hizo la monarquía portuguesa, y se disolvió el Imperio. De haber gobernado desde Perú o México, quizá no se habría fragmentado la América española. La separación, que no independencia, habría ocurrido quizá igualmente, porque era el aire de la época, pero se habría salvado la unidad, y el divorcio no hubiera sido violento, sino amigable.
Los segundos responsables, según Gullo, fueron los hombres reunidos en Cádiz, porque cuando se discutió la representación de los americanos no se les trató en condiciones de igualdad. «Ese es el origen, dice Gullo, de que muchos americanos se hayan separado de España».
Con todo, el gobierno de Sánchez y sus amigos —“el gobierno de los amigos es la forma bárbara de gobernar”, decía el fascista Bertrand de Jouvenel— es el primer intento conocido, dicen sus partidarios —que son casi tantos según sus críticos malpensantes, como los enchufados, necios, resentidos y tarados para los que son sus geniales decisiones como mandatos divinos—, de rehacer desde dentro una Nación fascista y machista, para crear varias Expañas auténticamente democráticas y feministas. Si lo consigue, pasará a la historia como uno de los más grandes hombres de la historia universal, su única ambición personal.
10.- La guerra progresista entre los sexos no es, ciertamente, la guerra cantada por poetas y literatos. Wilhelm Reich consideraba “la liberación sexual” la clave para cambiar la sociedad al destruir la familia. El resultado es la mercantilización por el capitalismo sexual descrito por Eva Illuoz, del erotismo antipoético liberado en mayo del 68, garantizado con el “Derecho de la Mujer a la Salud Reproductiva” para acabar con el amor auténtico, que es comunitario y, según un teólogo metodista, “disciplina los deseos”.
Capitalismo que, al anular el “eterno femenino”, convierte la democracia, dicen algunos malhablados, en “putocracia”, para compensar la pérdida de las libertades, principalmente la política y la económica. Se dice que el sexo como bien de consumo, es la droga que distrae de la desolación espiritual y la falta de expectativas.
El Foro Económico Mundial (WEF), neocomunista según el fascista francés Guy Milliére, que se reúne en Davos patrocinado por filántropos generosos, constituye un excelente ejemplo del capitalismo financiero sexual aliado con la izquierda “fucsia” (D. Fusaro), que hace de la democracia un producto sentimental.
Participan en el Foro agencias como Sensuallounge Escort, que ofrecían servicios en 2023 para todas las orientaciones sexuales a 2.350 euros por noche. El fundador del Foro, Klaus Schwab, ¿otro psicópata?, defensor de la disminución drástica de la población mundial, se ha manifestado a favor de despenalizar la pederastia. Los niños como esclavos sexuales sería una gran conquista social que ennoblecería además a la neocracia sexual.
11.- La bio-ideología de la confusión, la artificiosa bio-ideología de género, la más reciente de la “eco-sexualidad”, y la higienista, apoyadas y subvencionadas por los gobiernos como conquistas democráticas para confundir y distraer al pueblo, han asentado las modas del sexo promiscuo, el aborto masivo, la homosexualidad, el transgénero o transexualidad, etc., casi como inherentes al modo de vida democrático.
Las bio-ideologías, religiones sectarias de origen hitleriano, que han sustituido prácticamente a las religiones ideológicas mecanicistas, fomentan la sexualización de las costumbres, que son la clave de la conducta social. Imponen legislativamente la hipersexualidad con sus dogmas anticientíficos.

Hay quien dice con bastante razón, que, confundiendo los instintos con los deseos, que son propios del hombre —los animales no desean—, “animalizan a las poblaciones y exacerban los peores vicios de la chusma, rebajan sus instintos al nivel de las cloacas y las convierten en inofensivos cobayas para sus experimentos de ingeniería social a través de la implementación de normas que hasta la jerarquía católica acepta sin rechistar”.
12.- La teología, el estudio del misterio de Dios, compete a los teólogos. Aquí se intenta únicamente señalar la penetración del espíritu utópico de la democracia igualitaria —a fin de cuentas, la “sovietización” en sentido amplio— en personas e instituciones, que parecían y deberían estar a salvo del sentimentalismo tóxico.
Es el caso de las iglesias que se han dejado contaminar por la moda. Gómez Dávila sentenció hace años en uno de sus famosos aforismos: «no habiendo logrado que los hombres practiquen lo que enseña, la Iglesia actual ha resuelto enseñar lo que practican».
En casi todas las protestantes, se bendice el ficticio “matrimonio” homosexual, hay sacerdotisas y obispas, etc. y, en la católica, la más consistente aparte de la ortodoxa, se pide también el reconocimiento de ese matrimonio, la abolición del celibato, que se nombren diaconisas —todavía no sacerdotisas y obispas-, lo que abriría el camino a que, con el tiempo, haya una papisa.
Si se pareciese a Marylin Monroe u otra diva, aumentaría seguramente la fe viva entre los hombres, pero podría disminuir la de las mujeres. Son objetivos del Sínodo alemán, alentado por la pasividad del papa, que podrían dar lugar a un cisma —separación del cuerpo místico de Cristo— o a la protestantización de la Iglesia católica alemana.
El Cardenal Gerhard Müller, antiguo prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe, crítico respetuoso de algunas iniciativas del ocurrente papa Francisco, deplora el “nihilismo antropológico» de la «vía sinodal» alemana y la “fijación monotemática en la sexualidad” como expresión de la “imagen del hombre sin el Dios vivo». .
13.- La separación, cuasi ontológica, propia de la forma estatal de lo Político entre lo público y lo privado, ha sido aprovechada para manipular la sexualidad, el deseo del que depende la vida, y, en cierto sentido, uno de los más manipulables de la condición humana, empezando por la enseñanza —enseñar no es lo mismo que educar— sexual.
Lo de “la nariz de Cleopatra” alude a ese deseo, que ha tenido siempre una gran importancia en los pasillos del poder y en la vida corriente. “Si hubiera sido más corta la nariz de Cleopatra, decía Pascal, habría cambiado toda la faz de la Tierra”.
La ética no es la moral. La ética se refiere a la conducta colectiva, el ethos, la moral a la conducta personal, a la conciencia, que es individual. Es frecuente que la moral del hombre público, incluida la sexual, sea distinta de la del particular, como si perteneciesen a especies distintas.
Lo de la sangre azul y la sangre roja condiciona o influye en los matrimonios, las estirpes, las diferencias estamentales y de clases, etc., pero no justifica la conducta inmoral. Sin embargo, monarcas, políticos y potentados propenden a considerar la libertad sexual casi como un derecho como si la conducta del hombre público estuviese exenta de trabas morales.
Hoy con más descaro e impunidad debido a la trivialización del sexo por la sovietización del amor como “amor libre”.
En los países anglosajones, donde no existe la distinción entre lo público y lo privado, pues el Government es continuación del gobierno medieval antes de la institucionalización del Estado soberano, por lo que todo es common Law, la moral del hombre público debe coincidir con la ética y seobliga a dimitir a los políticos que la infringen.
Pues se presume que quien es indecoroso privadamente puede serlo en otros aspectos. Es decir, que predispone a la duplicidad en las cuestiones morales y políticas, por ejemplo, en el uso de los bienes públicos.
En cambio, donde se distingue el derecho público del privado, se acepta casi como normal, la libertad sexual de los políticos o que derrochen irresponsablemente el dinero público y graven al pueblo caprichosamente. Conducta legitimada por cierto en España por el famoso descubrimiento de una servidora del dr. Sánchez, de que “el dinero público no es de nadie”.

14.- La sexualidad es una de las causas del resentimiento del individuo manqué, frustrado, cuya influencia en la política moderna y contemporánea hizo notar Michael Oakeshott.
Pero las guerras y revoluciones relajan también las costumbres y el igualitarismo democrático, en el que tiene bastante que ver, además de la envidia, el resentimiento que, según Dostoyevski, nace de la comparación- defiende como una cuestión de honor la más amplia libertad sexual.
“El paradigma de la libertad” dice Alain Badiou repitiendo lo que enseñaba la socialdemocracia sueca, pionera en estas cuestiones.
Pero, ¿cómo acabar con los “tabúes” en torno al sexo que protegen la intimidad, es decir, con el pudor? Cuando una persona “pierde su intimidad lo pierde todo” dice Kundera. Desaparece hasta el yo narcisista del racionalismo y el Romanticismo, las personas se homogeneizan como en Rebelión en la granja de Orwell y los jefes mandan sin oposición. El origen de la crisis del pudor, “la epidermis del alma” que decía Víctor Hugo, está relacionado el auge de la democracia sexual.
15.- En la lucha del socialismo contra el prejuicio del pudor, se ha generalizado la educación sexual obligatoria. Y es que la trivialización del sexo como objeto de diversión para matar el aburrimiento —el hombre contemporáneo, incapaz de gozar del dolce far niente, no sabe “matar el tiempo” (time is money) ni divertirse de verdad—, y la promiscuidad sexual desempeñan un importante papel en la igualación por abajo.
El fraudulento informe Kinsey, las ideas de Wilhelm Reich, el psicoanálisis de Freud —un fraude dice Juan B. Fuentes, «el folletón de la gente pensante», se burla Terry Eagleton—, la defensa por Michel Foucault y otros intelectuales franceses —Derrida, Althuser, Deleuze…— de la despenalización de las relaciones sexuales consentidas entre adultos y menores de quince años, etc., son justificaciones contraculturales cientificistas de la liberación sexual como un objetivo fundamental de la democratización, confundiendo la libertad política con la sexual.
La democracia sexual comenzó en la URSS. Es un ejemplo más de su influencia en la sovietización del mundo Occidental —el origen del progresismo— intensificada en este aspecto por la revuelta estudiantil de mayo de 1968.
16.- Lenin, un hombre austero, no era progresista. Pléjanov le consideraba un Robespierre y, cabría añadir, un Saint-Just, “el puro”. Pero según el Manifiesto Comunista, la familia es una institución burguesa y, por ende, debe ser destruida y la promiscuidad sexual se difundió en la URSS: «somos hijos de Lenin, no queremos padre, ni madre…» era un cántico revolucionario soviético.
El aborto se introdujo en 1919. Sin embargo, en vista de las consecuencias anarquizantes, el partido comunista ruso empezó a defender la familia en 1923. El propio Lenin había advertido en Caricatura del marxismo, que el principio de la verdadera democracia de autorizar el divorcio, «¡no es una invitación a que lo hagan todas las esposas!».
Los bolcheviques mantuvieron empero el divorcio fácil y el aborto libre, no sólo para igualar las mujeres y los hombres, sino como garantía técnica para compensar el ascetismo exigido al activista revolucionario —figura diseñada por Lenin—, que prohíbe prácticamente la amistad y el amor.
Imitaron la legislación soviética (1920), la marxistizante Suecia socialdemócrata en 1938 y los países vinculados a la URSS tras la guerra de 1945. En 1972, el sueco Olof Palme, recaudador de limosnas para ETA, hizo público el manifiesto, que tuvo bastante éxito, “La Familia del futuro”, sobre cómo debería ser la política socialista de la familia apuntando a destruirla.
En el Reino Unido se aprobó la Abortion Act en 1967 a propuesta del partido liberal. Como dijo una secretaria de Estado del Ministerio de Igual-dá del antigobierno español del “tirano y villano” dr. Sánchez, el desenterrador —“la chusma como las hienas solo es intrépida con los cadáveres” (Pérez Galdós)—, feminismo y familia son incompatibles.
Al año siguiente, 1973, legalizó el aborto el Tribunal Supremo de Estados Unidos con la célebre sentencia del Tribunal Supremo Roe versus Wade (1973) —derogada por anticonstitucional el 24 de junio de 2022— y, siguiendo el ejemplo, empezó a extenderse por doquier.
La legalización del aborto como un requisito de la sociedad de bienestar recuerda el sacrificio de niños en culturas paganas para apaciguar a los dioses. En la cultura actual, para garantizar el derecho al bienestar de la abortista y sus allegados. Otro aspecto de la democracia sexual es la gestión subrogada. Rechazada, por ahora, en casi toda Europa, aunque pueden comprarse niños en Ucrania, y está legalizada en USA. ¿Qué habría dicho Marx, que era un hombre serio, de los niños-mercancía?
Hoy, discreparía seguramente del marxismo de sus admiradores en muchas cuestiones. Quizá también Lenin. Como dice Alain de Benoist , “Los locos se han hecho con el poder”.
17.- Dejando aparte China, donde se justifica el genocidio abortista por razones económicas, aunque por razones, también económicas ha empezado a rectificar, Norteamérica es el adalid del mayor de los genocidios conocidos. El aborto sin restricciones es una obsesión del católico presidente Biden y sus gentes, que considera terroristas potenciales a las madres provida.
«Europa, escribe Danilo Castellano, vive hoy inmersa en la Weltanschauung (visión del mundo) del americanismo». Junto con Canadá en manos del presidente Trudeau, también católico. Trudeau es campeón del transgenderismo, de la revolución neo-maoísta woke estadounidense y protector de la dictadura de la “comunidad ‘LGBTQIA2S+’”, acrónimo de los términos lesbiana, gay, bisexual, transgénero, queer, intersexual, asexual, de dos espíritus y otras “identidades” fundamentadas en el mito de la evolución.

Trudeau calificó de horrific la revisión de Roe vs. Wade acorde con el common Law y prometió seguir defendiendo el aborto en la guerra emprendida contra el ser humano por el atavismo progresista.
Asesinato civil justificado como liberación de la mujer, la ONU pretende que sea una ley universal, y la Unión Europea, devenida una copia de ladesaparecidaburocracia soviética, ha votado (8.VII.2022) se incluya en la Carta de la UE como un derecho fundamental.
Es significativo que Rusia, cuya demografía regresiva es una herencia de la URSS —en los países socialistas o muy socializados tiende a descender automáticamente la natalidad—, restrinja el aborto para defender la familia, Aparentemente, con la intención de ilegalizarlo en el futuro.
Pretenden también abolirlo naciones exsoviéticas como Polonia —que ha cambiado de bando en las elecciones recientes— y Hungría, que tiene buenas relaciones con Rusia. Algunos gobiernos hispanoamericanos resisten las presiones de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y otras instituciones internacionales obsesionadas con democratizar la sexualidad y reducir la natalidad.
18.- A las oligarquías dirigentes les interesan sociedades hipersexualizadas. Como al destruir la familia, que era para Bodino (1530-1596), el teórico de la soberanía, una barrera contra el despotismo y la tiranía, tienden a desintegrarse, son más frágiles y resulta más fácil manipular a la gente. Basta suscitar emociones de las que se intenta convencer a la gente utilizando la lógica y la propaganda, que, decía Hans Morgenthau, es consustancial a la política democrática.
El cardenal Angelo Scola piensa, que la revolución sexual, publicitada como contracultura epicureísta en mayo del 68, pero iniciada por Lenin, es un desafío no menor que la revolución marxista.
19.- El fomento de la “sexualidad líquida” no es históricamente una novedad. Es parte del viejo panem et circenses, aunque Mises notó en algún lugar que el interés personal en el sexo era característico de la intelectualidad socialista que conoció. Los avances técnicos permiten hoy utilizar demagógicamente la libertad sexual en gran escala.
La pornografía, por ejemplo, se presenta como una conquista democrática y, según el psiquiatra Enrique Rojas, la adicción a la pornografía es hoy “una epidemia mundial”. La presión de la “izquierda” con la complicidad de la “derecha” —incluida la democracia cristiana, un caballo de Troya en la civilización occidental—, está imponiendo rápidamente leyes totalitarias “ultraliberadoras” del derecho humano a la sexualidad.
Son un arma, aunque no se diga, contra la religión de la libertad, el cristianismo, principalmente contra el catolicismo latino y eslavo.
Una causa es la demagogia de los individuos frustrados y muchos psicópatas, militantes generalmente en la “izquierda” si se interesan en la política. Es natural, que los jóvenes europeos herederos o víctimas de la contracultura del 68 —pacifismo, contraverdad, sexo, …— y de la influencia soviética tiendan a votar a los partidos que, como poderes sociales sin ética, son expresamente favorables, para atraer votos, a la libertad sexual como una forma de consumismo garantizada con la “cancelación” del no nacido.
Sobre todo cuando puede desaparecer el consumismo por la crisis económica —entre otras causas, como la guerra contra la agricultura, es enorme la deuda pública en el mundo cuya divisa es el dólar— y el auge del colectivismo socialista y comunista, que como demuestra la experiencia, empobrecen a los pueblos.
Es el caso de España, por lo menos desde 2004 en que comenzó el virreinato de Rodríguez Zapatero, doctor honoris causa por la Universidad de León. Se agravará con la prórroga del dr. Sánchez para que siga corrompiendo a la nación, arruinándola y gobernando contra ella. “Probablemente nunca hubo en la historia reciente de España gobernante más corrupto que Pedro Sánchez”, lamenta Jesús Cacho.
20.- Étienne de la Boétie (1530-1563), amigo del escéptico Montaigne, denunció en el famoso y actualísimo Discurso sobre la servidumbre voluntaria o El contra uno, escrito cuando tenía 18 años y se estaba asentando la Monarquía Absoluta en Francia —el antecedente del Estado Totalitario como mostró Tocqueville en El Antiguo régimen y la revolución—, que las tiranías y los despotismos fomentan la libertad sexual para distraer y atraer a los súbditos.
Otro motivo en el mismo sentido es su utilización como herramienta o arma política para corromper a los jóvenes, el grupo potencialmente más peligroso para los poderes establecidos en la perspectiva de una posible rebelión o ejercicio del olvidado y fundamental derecho de resistencia contra la tiranía.
«Las cabezas ocupadas en libertinajes no maquinan revoluciones», decía el marqués de Sade.
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