Moulin Rouge: más de 100 años de cabaret …

AFP/Moulin Rouge y París erótico/Marca – Con un cabaret por todo lo alto celebraron en París los 130 años del Moulin Rouge. Cincuenta bailarinas actúan a las puertas del icónico molino rojo, con fuegos artificiales y un espectáculo de luces, con miles de personas disfrutando del evento.
El Moulin Rouge fue fundado el 6 de octubre de 1889 y vivió su apogeo durante la Belle Epoque. Sus actuaciones siguen siendo fieles a la tradición, cuando sus cabareteras se ganaban la vida lavando ropa de día y se transformaban en bailarinas por la noche.

A día de hoy, dos actuaciones del espectáculo ‘Feerie’ tienen lugar todas las noches y casi siempre están agotadas. Alrededor de 600.000 personas acuden al teatro cada año.
Miles de personas se congregaron el domingo por la noche en el bulevar frente al Moulin Rouge de París para asistir a un espectáculo de can-can y fuegos artificiales celebrando los 130 años del célebre cabaret de Montmartre.
La policía bloqueó la arteria para la presentación, que comenzó con música y un espectáculo de luces proyectado en el icónico molino de viento rojo, relatando los orígenes de ese cabaret durante la Belle Epoque.
Una solitaria bailarina, que desafiaba los primeros fríos otoñales, apareció luego sobre el techo del Moulin Rouge, con sus lentejuelas pero sin hacer topless, presumiblemente un guiño a las familias que se congregaron para el espectáculo.
Luego alrededor de 50 chicas surgieron del local para bailar el can-can, mientras los fuegos artificiales retumbaron en lo alto… en un inicio en rojo, naturalmente, y luego mezclados con azules y blancos para formar los colores franceses, que son los mismos de las faldas de las bailarinas de esta danza.
«Es tan mítico como la Torre Eiffel, es como un pedazo de historia de la Belle Epoque», dijo a la AFP Yiftah Bar-Akiva, un israelí que ha vivido en París durante 11 años, mientras bebía champaña en compañía de unos amigos.
«No creo que sea irrespetuoso con las mujeres, creo que sigue siendo arte», agregó.
«Nunca estuve en el Moulin Rouge y quería tener una idea del como es el espectáculo», relató Joanna Cavarzan, quien vive en Chartres –a 80 kilómetros de París– y que se acercó en compañía de un amigo de Toronto, Joe McGinty, que la visita estos días.
– Moulin Rouge, un símbolo centenario
Es muy interesante bucear en la historia de este carismático cabaret parisino y ese es precisamente el objetivo de esta sección.
Con más de 100 años de vida, el molino rojo ha evolucionado notablemente y ha vivido momentos de esplendor y decadencia unidos al devenir histórico y a los cambios culturales de cada tiempo.
De burdel encubierto a sala de espectáculo con cenas, nadie podría imaginar en sus primeros tiempos, que esta sala de variedades situada en el barrio rojo de París alcanzaría décadas de éxito y la categoría de mito universal que hoy disfruta.
– Los orígenes del mito

Desde que abrió sus puestas, allá por 1889, la sala de fiestas abierta por Joseph Oller y Charles Zidler fue todo un éxito. Estos emprendedores denominaron al teatro como “El palacio de la Mujer” y pronto adquirió fama en toda la ciudad como sala de fiestas y lugar de encuentro de acomodados señores parisinos con alegres chicas con notables habilidades sociales, de baile y de otro tipo.
El local albergaba un denostado club de mala reputación conocido como La Reine Blanche. Oller y Zidler, se arriesgaron a revitalizar este viejo negocio y trataron que fuera un competidor de una consolidada sala vecina, laÉlysée Montmartre que llenaba cada noche con las mejores estrellas del momento.

Aunque hoy en día no suele recordarse, en el interior del célebre cabaret parisino Mouline Rouge se encontraba el gigantesco elefante que podemos ver en la foto. Lejos de ser un simple ornamento, esta vasta figura tenía una entrada en una de sus piernas, a través de la cuál se podía descender a un sótano, que era un fumadero de opio. Allí, los caballeros podían embriagarse en un ambiente psicodélico, mientras las danzarinas del vientre bailaban para ellos.
Estos empresarios decidieron cambiar el nombre y la arquitectura del edificio, pintándolo de rojo e instalando luces parpadeantes y un molino que recordaba a los antiguos molinos que existían en la Montmartre, zona rural de antaño. Esa emblemática construcción y una habilidosa política de “robar” las estrellas de los cabarets competidores, consolidaron al Moulin Rouge como sala de musicales nocturnos nº 1 en la ciudad.
Eran los tiempos de la belle epoque, de Tolouse Lautrec, del opio, la absenta y de las noches de pasión y baile que escandalizaban a una parte de la sociedad parisina y que contribuyeron a engordar un mito cuya realidad tal vez no fuera tan escandalosa.

El Molino Rojo no era desde luego un burdel propiamente dicho. Las chicas dominaban el arte de la seducción y encandilaban a los clientes con su encanto y sus habilidades artísticas. Lo que ocurriera después no era posiblemente lo más importante.
Como curiosidad, en aquellos tiempos existía en el patio trasero del edificio, una enorme escultura hueca de estuco en forma de elefante en cuya barriga tenían lugar espectáculos privados a los que solo podían acceder los hombres junto con la artista de turno.
¿Porqué lo del molino?
El icónico molino nos recuerda a viejos tiempos de París. Montmartre fue una vez un pequeño pueblo lleno de molinos, unos 15. Estas construcciones servían para moler granos, prensar uvas y para cuestiones industriales. Hoy solo quedan dos en pie: Le Moulin de la Galette y el Moulin Blute-Fin.
– Su evolución hasta los tiempos actuales
La bailarina Megan cambia de vestuario en el MOULIN ROUGE, Francia (3/7/18)
El Molino Rojo evolucionó con el paso de los años, desde su papel de burdél no oficial hasta su actual configruación de sala de espectáculos de moda.
La sociedad parisina aceptó el nuevo rol del teatro y sus espectáculos de musica y danza atlética encontraron un lugar en la escena nocturna local.
Las bailarinas se preparan para el show «Rojo» en el espectáculo «Feerie» en el Moulin Rouge de París, Francia, el 3 de julio de 2018.
El modelo pareció agotado con el paso de las décadas y la sala se convirtió en un cine.
En los años 50, una nueva dirección consiguió revitalizar la sala mediante el formato de cena con espectáculo. Vendrían los años de los renovados espectáculos y de las actuaciones míticas de estrellas internacionales como Ella Fitzgerald, Liza Minelli , Édith Piaf o Frank Sinatra, junto con bailarinas como Yvette Guilbert, Jane Avril o Josephine Baker.
Ese modelo ha continuado con éxito hasta hoy, ayudado sin duda por la calidad de la oferta musical y por la aportación de Hollywood, que han contribuido sin duda a la excelente salud de la que goza hoy el que es posiblemente el teatro de variedades más conocido del mundo.
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