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Dos historias de abuso racial …


La decisión de la británica Ruth Holloway y el keniano John Kimuyu de casarse provocó una tormenta mediática.

– “El matrimonio interracial de mis padres provocó un escándalo internacional”

BBC News Mundo(J.Ball-Nottingham-/A.Amerise)Fue una historia de amor que desató un escándalo racial y fue noticia en todo el mundo.

Una misionera británica blanca, Ruth Holloway, se enamoró de un hombre negro de Kenia, John Kimuyu.

Kimuyu estaba en un «instituto para ciegos» donde trabajaba Holloway y cuando anunciaron que se iban a casar ella perdió su trabajo.

Ahora su hija, Ndinda Kimuyu, ha comenzado a escribir un libro sobre la historia de la vida de su madre, que comenzó en 1957 en épocas increíblemente diferentes.

Holloway tenía 19 años cuando se fue a Kenia después de crecer en la ciudad minera de Kirkby-in-Ashfield, en el condado inglés de Nottinghamshire (230 kilómetros al norte de Londres).

– Un tiempo distinto

La pareja se enamoró en una época peligrosa en Kenia. El Ejército de Tierra y Libertad de Kenia, conocido como Mau Mau, luchaba por la independencia del dominio colonial británico.

Cuando la pareja decidió casarse, Holloway reservó un barco de regreso a Reino Unido para informar a sus jefes y padres, pero se encontró con una reacción violenta cuando llegó, relató su hija.

«Fue algo grande. Durante el viaje, el Ejército de Salvación la despidió de su trabajo”, le dijo a la BBC.

“Terminó comprando un anillo de bodas, preparó un pastel y trajo el anillo dentro de él de contrabando por barco a Kenia”, relató.

La boda de la pareja se volvió particularmente controvertida porque se creía que Holloway era la primera europea blanca en casarse con un keniano negro.

La ceremonia en sí fue incluso interrumpida por el funcionario civil, quien pese a casarlos dijo que no estaba de acuerdo con la boda.

Recortes de prensa
La prensa internacional dio cobertura a la unión, por considerarla la primera entre una mujer blanca europea y un hombre negro africano.

Ndinda Kimuyu aseguró que el matrimonio de sus padres fue reseñado por periódicos y televisión desde Reino Unido y Kenia hasta Estados Unidos, y algunos informes dijeron que había una amenaza de disturbios raciales.

«La peor oposición probablemente fue la de los colonialistas blancos en Kenia que no querían esto”, agregó.

“Mi mamá no ganó; mi papá no ganó. Hubo algunos artículos positivos, pero en general fueron extremadamente racistas”, recordó.

La hija de la pareja, que nació tres años después, formó una relación muy estrecha con su padre.

– Separados por la política

La familia quedó separada antes de que Ndinda Kimuyu cumpliera 5 años tras la independencia de Kenia, poniendo en riesgo la vida de su madre «cuando Kenia pidió a todos los blancos que se fueran».g

La pareja decidió en 1965 que Holloway debería llevarse a la pequeña y a sus dos hermanas de regreso a Reino Unido.

«Estaba realmente molesta. Vinimos con una maleta pequeña y la ropa que llevábamos puesta y hemos estado aquí desde entonces”, aseveró.

Fue una época muy difícil para mi padre. Creo que (mi madre) tuvo un ataque de nervios, pero ella siguió adelante”, apuntó.

La mujer dijo que sus padres pensaban que un ciego no encontraría trabajo en Reino Unido, por lo que su progenitor se quedó en Kenia, donde tenía un trabajo en la central telefónica de la policía.

Soldados británicos ante rebeledes kenianos.
El matrimonio coincidió con uno de los levantamientos que terminaría provocando la independencia de Kenia y que exacerbó las diferencias raciales.

– Haciéndose presente

John Kimuyu se mantuvo en contacto enviándole a su esposa grabaciones en cinta, que su hija todavía atesora hoy.

Dijo que su madre trató de ser positiva, pero no poder estar con su marido era “desgarrador” para ella.

Holloway murió hace unos 30 años y el hombre, que se volvió a casar dos veces, cumplió 90 años antes de morir en noviembre de este año.

Su hija regresó a Kenia para hablar en el funeral de su padre el mes pasado, su primera vez en el país en 30 años.

El viaje a casa la inspiró a comenzar a escribir un libro sobre la historia de sus padres.

Retrato de John Kimuyu
John Kimuyu buscó mantener contacto con su esposa e hijos mediante grabaciones que todavía su hija mayor conserva.

“Me sentí como en casa”, añadió.

“No fue algo triste por la muerte de mi padre. De hecho, me sentí en paz. Salí a la terraza y oí con toda claridad la voz de mi madre decir: está bien en mi alma», comentó.

“La voz de mi madre me estaba contando de nuevo todas las historias que me había contado a lo largo de los años, y mis dedos simplemente hablaban en mi teclado”, relató.

Ndinda Kimuyu dijo que sus padres fueron “pioneros” que ayudaron a cambiar la historia y agregó: “Ahora vivimos en un mundo diferente. Es simplemente asombroso”.

«Pero eso es amor. Por amor harás cualquier cosa. Escalarás montañas. Fue el amor lo que los unió y el amor lo que los hizo luchar por ellos”, agregó.

– La trágica historia de Manuel Cabeza, el héroe de guerra de origen español que fue linchado en Florida por convivir con una mujer mulata

Manuel Cabeza fue condecorado por su «heroico servicio» en la I Guerra Mundial.

Amor, celos, racismo, venganza y crueldad extrema fueron los ingredientes del trágico suceso que empañó las fiestas navideñas de 1921 en Key West, Florida.

Más de un siglo después, la historia permanece en la memoria colectiva de la isla más al sur de los Estados Unidos continentales, también conocida como Cayo Hueso, que hoy habitan más de 26.000 residentes.

Allí nació y vivió Manuel Cabeza «El Isleño», hijo de emigrantes españoles que combatió en la Primera Guerra Mundial.

Se enamoró de una mujer mulata llamada Ángela e iniciaron una vida en pareja, algo que rompía con las reglas sociales del momento y que acabó siendo su sentencia de muerte.

Hemos revisado documentos de la época, entrevistado a expertos locales y contactado a descendientes de El Isleño para reconstruir su historia.

– Manuel Head, El Isleño

Manuel Cabeza nació en Key West en 1887, una década después de que se instalaran allí sus padres, Tomás y Clara.

Estos venían de La Habana, Cuba, a donde habían emigrado desde su tierra natal de las Islas Canarias, lo que valió a Manuel, cuarto de seis hermanos, el apodo de El Isleño.

Conocido por su sentido del humor, se hizo llamar “Manuel Head” (Cabeza en inglés) a raíz de una broma y usó ese nombre en algunos documentos oficiales.

Estas son las únicas imágenes que se conservan de El Isleño. Abajo, la fotografía del 105 Regimiento de Ingenieros del que formó parte en la I Guerra Mundial.
Estas son las únicas imágenes que se conservan de El Isleño. Abajo, la fotografía del 105 Regimiento de Ingenieros del que formó parte en la I Guerra Mundial.

Con 20 años partió a Francia para combatir en la Primera Guerra Mundial, donde obtuvo varias medallas por su «heroico servicio».

Manuel formó parte de un grupo de voluntarios que tendieron un puente sobre un río y salvaron la vida de un grupo de soldados en una difícil y arriesgada operación.

En 1919 regresó a Key West, donde poco después regentó el Red Rooster, un local registrado como cafetería donde, según testimonios de la época, se suministraban licores de forma clandestina pese a la Ley Seca que prohibió el alcohol en EE.UU. desde 1920.

El Isleño comenzó a convivir con Ángela, una joven mulata 13 años menor que él y también hija de migrantes, en su caso cubanos.

En aquellos tiempos, y en ese lugar en específico, no era del todo inusual que personas de diferentes razas mantuvieran encuentros amorosos, pero la convivencia era algo inconcebible: “Simplemente, no era una opción”, indica a BBC Mundo el historiador jefe de Key West, Corey Malcom.

– Key West, Cayo Hueso

Cayo Hueso, la isla más al sur de los EE.UU. continentales, en la década de 1920.
Cayo Hueso, la isla más al sur de los EE.UU. continentales, en la década de 1920.

En la década de 1920 los supremacistas blancos del Ku Klux Klan estaban en su apogeo en Estados Unidos, en especial en los estados del sur como Florida.

La isla de Key West -que por entonces tenía algo menos de 20.000 habitantes, entre ellos aproximadamente el 20% negros- no era una excepción.

“Desde el sheriff, los jefes de la policía y del departamento de bomberos hasta el recaudador de impuestos, casi todos los funcionarios locales estaban vinculados al Klan”, declara a BBC Mundo el escritor Arlo Haskell, autor de un libro y varios ensayos sobre esta isla en el sur de Florida.

Los supremacistas blancos ganaron influencia, explica, como un movimiento reaccionario a la tradicional tendencia inclusiva de Key West, que a finales del siglo XIX había llegado a tener un sheriff y un juez electos de raza negra, algo extremadamente inusual en el sur de EE.UU.

Ku Klux Klan
El KKK tuvo su mayor auge en la década de 1920 y después comenzó su decadencia.

El KKK acostumbraba a hostigar a niños y adolescentes negros, a quienes apaleaba o encarcelaba bajo dudosas acusaciones, como faltar el respeto a mujeres blancas de la isla.

Una de sus prácticas habituales era el tarring and featheringdesnudar a las víctimas, untarlas con alquitrán, cubrirlas de plumas y exhibirlas públicamente como forma de humillación.

También pusieron en su punto de mira a Manuel Cabeza.

– Los hechos

El 23 de diciembre de 1921 al menos siete miembros del Klan encapuchados acudieron al negocio de El Isleño para atacarlo.

Entre ellos estaba William Decker, quien, según testimonios en la prensa local de la época, había sido rechazado en varias ocasiones por Ángela, la pareja de Manuel.

William Decker
Decker fue uno de los asaltantes de Manuel Cabeza y, un día después, el blanco de su venganza.

Propinaron una brutal paliza al exsoldado, al que alquitranaron y emplumaron para advertir a los habitantes de Key West de las consecuencias de vivir con una mujer mulata, violando las normas sociales de segregación.

Durante el forcejeo, Manuel Head logró desenmascarar a tres de sus atacantes, entre ellos William Decker.

Pese a sus heridas, al día siguiente El Isleño tomó su revólver Colt y pidió a un chófer local que le llevara al domicilio de Decker.

No lo encontró en casa sino dentro de su automóvil, donde lo abordó y lo mató de un disparo en la mandíbula, según los documentos de la época.

Key West
Cuando El Isleño encontró a Decker, este regresaba en su automóvil de comprar un pavo para la cena de Nochebuena, según testimonios locales.

Consumada la venganza, Manuel se atrincheró en la torre de un edificio local, desde donde intercambió disparos con miembros del KKK que acudieron a vengar la muerte de su compañero.

Autoridades locales lo convencieron para que se entregara bajo la promesa de protección y lo llevaron a la cárcel del condado.

Sin embargo, esa noche de Navidad el sheriff le retiró la custodia y una horda de supremacistas irrumpió en la prisión para sacarlo de su celda.

Lo golpearon con bates, le dispararon, lo ataron del parachoques de un automóvil, lo arrastraron por la ciudad y finalmente lo ahorcaron de un poste telegráfico, donde siguieron baleando su cuerpo ya inerte con pistolas y rifles.

– Qué ocurrió después

Las autoridades judiciales no señalaron acusados y cerraron el caso.

Alegaron que la víctima tenía “mala reputación”, aparentemente por vivir con una mulata, y que su asesinato no había sido planeado sino producto de una acción colectiva de ciudadanos no identificados.

Esto generó indignación en la comunidad cubana de Key West, donde El Isleño tenía su círculo social, e incluso llegó a la prensa en otras partes de Florida y en La Habana, cuestionándose la impunidad de sus asesinos.

Recorte de prensa del diario The Tampa Times, que recoge los testimonios de allegados de los dos muertos 15 días después del suceso.
Recorte de prensa del diario The Tampa Times, que recoge los testimonios de allegados de los dos muertos 15 días después del suceso.

La familia de Manuel Cabeza también reclamó justicia, pero solo recibió amenazas de muerte.

“Su padre quería hacer algo para que se procesara a los culpables, pero el KKK lo amenazaba y temía por su vida, así que finalmente dejó Key West y toda nuestra familia se mudó a Tampa”, explica a BBC Mundo Vivian Delgado, nieta del hermano de El Isleño.

Vivian es la descendiente viva más directa de Manuel Cabeza, que murió sin hijos.

Sigue residiendo hoy en la zona de Tampa, a unos 400 kilómetros de Cayo Hueso, donde su madre Estela -sobrina de El Isleño- y el resto de los Cabeza comenzaron una nueva vida tras el suceso.

Antes de fallecer el pasado mayo a la edad de 103, Estela Cabeza regresó a su isla natal para ver honrada la memoria de su tío.

En marzo de 2019, más de 97 años después del asesinato, las autoridades de Key West se reconciliaron con El Isleño, al que dedicaron una ceremonia conmemorativa, un funeral y una lápida militar en reconocimiento a su servicio y su valentía.

Tumba de Manuel Cabeza
La tumba de Manuel Cabeza solo tenía una pequeña placa hasta 2019, año en el que se le rindió homenaje y se le dedicó una lápida militar.

«Para los habitantes de Key West, aquella tragedia es una lección sobre cuán feas podían llegar a ser las cosas y la importancia de no repetirlas», afirma el historiador de la isla.

Malcom explica que, a medida que el Ku Klux Klan generaba cada vez más rechazo en la sociedad estadounidense, también perdió su influencia en las siguientes décadas en Cayo Hueso, que dejó de ser una zona segregada en los años 60 del siglo pasado.

Sobre Ángela, se sabe que abandonó la isla tras el suceso, formó su propia familia y, según un recorte de prensa sin fecha, falleció a los 89 años en Tampa.

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