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De magia, magos, hechiceros, inventos …


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Bocetos de Invenciones de Leonardo da Vinci.

– Las ilusiones creadas en los Templos gracias a Inventos Increíbles

Ancient Origins(T.Macisaac/The Epoch Times)/N.Klimczak/ J.Gillan/W.Mingren  —  Imagínese que se encuentra en un templo antiguo, con poca luz solar. Una luz que, de forma tenue, se introduce a través de las pocas grietas existentes en los muros. Un oficiante del templo enciende la llama votiva del altar y, de pronto, se echa hacia atrás.

¡Una estatua comienza a moverse mientras se realizan las ofrendas al dios para quien se creó dicho templo! Una puerta se abre tras el altar y la estatua de dicho Dios aparece.

Detrás de tal derroche místico se escondía el ingenio de los inventores, no los milagros de los dioses.

Herón de Alejandría (10–70 A.D.), ingeniero y matemático helenístico, describió en “La Neumática” (uno de sus muchos tratados sobre mecánica), cómo funcionaban tales dispositivos: la estatua descansaba en un pedestal conectada al altar por un tubo que se introducía en el interior de la escultura donde había una taza sujeta. El agua era depositada dentro del pedestal a través de un agujero que luego se taponaba.

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Altar maravilloso, imagen del libro “Magia, Ilusiones de Escenario y Diversiones Científicas Incluyendo Trucos Fotográficos.”

Cuando el altar se encendía, el aire se expandía con el calor y empujaba el tubo dentro del pedestal obligando al agua a subir por el tubo, por la taza y a salir.

Las puertas se abrían automáticamente por un mecanismo similar. Aunque en este caso, en vez de taza de agua, se necesitaba de un cubo que, al llenarse con el líquido elemeno, se volvía pesado, sirviendo como contrapeso. A su vez el cubo descendía por el peso del agua, tirando de un cordón que envolvía a una serie de cilindros adjuntos a las puertas, haciendo que éstas se abriesen.

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Mecanismo para abrir y cerrar las puertas cuando se encendía un fuego sobre el altar, ilustrado en el libro “Magia, Ilusiones de Escenario y Diversiones Científicas Incluyendo Trucos Fotográficos.”

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Las puertas de los templos se abrían cuando se encendía un fuego sobre el altar, ilustrado en el libro “Magia, Ilusiones de Escenario y Diversiones Científicas Incluyendo Trucos Fotográficos.”

Adicionalmente se añadían a la magia de los templos, diversas estatuas de gran tamaño de los dioses que, en algunos casos, tenían cavidades interiores hasta donde los sacerdotes se introducían, a través de túneles secretos, para entregar oráculos y haciendo que dichas estatuas divinas pareciera que hablaban.

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Fotografía de una Lámpara Antigua. 

San Agustín dijo que las lámparas que ardían de forma perpetua en el templo de Amón en Egipto y otros templos, como los descritos por Plutarco, quizás se mantuvieran encendidas por la intervención de demonios.

El Padre Athanasius Kircher (1602–1680), considerado por algunos como el padre de la Egiptología, cita a un árabe de nombre Schiangia:

“En Egipto había un prado cuyas zanjas estaban repletas de brea y betún líquido. Filósofos, quienes comprenden las fuerzas de la naturaleza, construían canales que conectaban sitios como estos con lámparas ocultas en el fondo de las criptas subterráneas.

Estas lámparas tienen mechas hechas de hilo que no se quemaban. Por estos medios la lámpara, una vez encendida, quema eternamente, por la afluencia continua de betún y la falta de combustibilidad de la mecha.”

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Un grabado en madera de Athanasius Kircher (1602-1680).

En el libro “Magia, Ilusiones de Escenario y Diversiones Científicas Incluyendo Trucos Fotográficos.” Albert A. Hopkins escribió que un artificio de esta naturaleza pudiera haber sido lo que mantenía vivas las llamas descritas por Plutarco:

“Sólo fue necesario, de hecho, que la mecha, hecha de tela de asbestos o alambre de oro, se mantuviera intacta, y el cuerpo de la lámpara se comunicará con una reserva puesta en un apartamento vecino de tal forma que el nivel de aceite se mantenga constante.”

– La Magia de una Entrada Legendaria

Plinio el Viejo (23–79 A.D.), antiguo científico e historiador romano, escribió que cuando las rejas del laberinto de Tebas eran abiertas, un ruido como de un relámpago sonaría.

Esta gran descripción pudo deberse al engranaje que ocultaban. Heron de Alejandría describió por su parte cómo hacer sonar una trompeta al abrir una puerta.

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Aparato para hacer sonar una trompeta cuando se abre la puerta del templo, dibujo del libro “Magia, Ilusiones de Escenario y Diversiones Científicas Incluyendo Trucos Fotográficos.”

De esa forma, cuando se abría la puerta, un sistema de poleas, varillas y cordones empujaban un cilindro sólido dentro de un cubo con agua, como en la Figura 1. Luegom el Aaire comprimido por el agua era empujado a través de la trompeta, haciendo que ésta sonase.

– La magia de Heka: rituales del antiguo Egipto que han sobrevivido al paso del tiempo

La magia siempre ha sido una forma misteriosa de alcanzar los objetivos deseados, y a menudo se ha creído que podía hacer los sueños realidad. En el caso de la antigua civilización egipcia, la magia era vista como un medio para comunicarse con los dioses, atraer la buena fortuna e incluso una forma de interactuar con el mundo espiritual.

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Imagen de portada: Sacerdotisa realizando una ceremonia. ‘Exequias de un gato egipcio’, óleo de John Reinhard Weguelin.

Heka, la magia de los antiguos egipcios, continúa siendo considerada a día de hoy una de las más misteriosas y fascinantes prácticas mágicas del mundo. Sus rituales habitualmente tenían lugar en privado en templos monumentales. Sin embargo, los objetos de la vida cotidiana sugieren que el pueblo llano practicaba su propia forma de magia, una magia que creían que les acercaba a los dioses y a la realización de sus deseos personales.

Prácticas misteriosas fuera de los antiguos templos

La información más antigua de la que disponemos sobre la magia de la civilización egipcia data aproximadamente del 4500 a. C. Los amuletos mágicos creados en aquellos tiempos estuvieron en uso hasta el siglo V d. C., y fueron recuperados nuevamente en épocas modernas. Hay también algunos hechizos por escrito que han llegado hasta nuestros días a través de relieves, pinturas, papiros, etc.

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Amuleto Ba de oro de la época ptolemaica utilizado en el pasado con fines apotropaicos para alejar el mal y atraer la buena suerte.

Muchos objetos relacionados con la magia de Heka han sido descubiertos en tumbas. A causa del impresionante número de antiguas tumbas egipcias bien conservadas, disponemos de una gran cantidad de interesantes inscripciones referidas a las prácticas mágicas del antiguo Egipto.

La palabra Heka proviene del dios del mismo nombre, uno de los más antiguos de la civilización egipcia. Se representaba a Heka bajo forma humana, algo que facilitaba que la gente se sintiera más cercana a él que a otros dioses.

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En opinión de Geraldine Pinch:

Heka podía ser identificado con el propio creador, particularmente cuando aparecía bajo su forma de niño para simbolizar el nacimiento de una nueva vida. También se describe a Heka como el Ba (alma o manifestación) del dios del sol.

Era la energía que hacía posible la creación, y todo acto mágico era una continuación de este proceso creativo. Algunas deidades egipcias eran meras personificaciones de conceptos abstractos o fenómenos naturales, y no eran jamás objeto de culto y veneración o devoción privada.

No se construyeron templos importantes en honor a Heka, pero contaba con su propio sacerdocio y había santuarios dedicados a él en el Bajo Egipto (norte de Egipto). Había asimismo una diosa llamada Urethekau, ‘Grande en Magia’.

En un principio esta expresión no era más que un epíteto, aplicado a diversas diosas. Como diosa de pleno derecho, Urethekau se mostraba a menudo bajo la forma de una cobra. Era una de las diosas que ejercía de madre adoptiva de los divinos faraones del antiguo Egipto, y constituía el poder inmanente a la corona real.

Las varas con forma de serpiente utilizadas por los magos egipcios probablemente fueran una representación de la diosa Urethekau.

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Relieve de Urethekau, reinado de Ramsés II

El pueblo del antiguo Egipto creía que la magia podía utilizarse no solo en lugares específicos para ello como templos y santuarios, sino también en la propia naturaleza. A pesar del habitual prejuicio moderno, es importante observar que los antiguos egipcios no veían los jeroglíficos como instrumentos mágicos en sí mismos, sino principalmente como letras.

Esta equivocada interpretación del uso de los jeroglíficos en el antiguo Egipto constituye uno de los mayores errores a la hora de comprender este antiguo método de escritura.

Se celebraban rituales mágicos en los templos de la civilización egipcia todos los días del año. Existían tres tipos de magia en el antiguo Egipto: magia cotidiana, la habitual magia de los templos y la magia relacionada con la vida de un individuo. Estos tres tipos de magia estaban estrechamente interrelacionados e interactuaban entre sí.  

– Heka y Akhu

La palabra egipcia más habitual para referirse a la magia es “Heka”, palabra que designaba una de las fuerzas empleada por el dios creador principal para crear el mundo. Según los antiguos egipcios, no había caos en el principio de los tiempos, solo oscuridad.

Únicamente existían Nun y el dragón Apep. Apep era el responsable del caos, pero el mundo fue creado a partir del caos en un orden divino perfecto. Este hecho también guarda relación con la diosa Maat, vinculada a la armonía, la verdad y la justicia.

Este concepto de la creación del mundo era la base de la magia del antiguo Egipto.

Pintura del antiguo Egipto en la que un dios ahuyenta a Apep.

Existe otra palabra en la lengua del antiguo Egipto para referirse a los poderes mágicos: akhu. Este término significa “hechizos” o “brujería”. Dioses y estrellas hacían uso del Akhu, que no estaba considerado moralmente bueno ni malo. Sin embargo, el significado de Heka es mejor conocido.

Todo ser sobrenatural o criatura mágica (como los dioses o, por ejemplo, los enanos de los mitos) tenían su propio Heka. Según Sir James Frazer, la magia consistía en la manipulación de entidades sobrenaturales por parte de un ser humano con la esperanza de que un correcto comportamiento, ritual, palabras o actos producirían el efecto deseado.

En el antiguo Egipto, la magia estaba muy vinculada a la religión.

(Hechizo mágico escrito en copto sobre un papiro.)

Los más grandes “magos” del antiguo Egipto eran los sacerdotes de los templos. No obstante, algunos individuos también utilizaban la magia en su propio beneficio.

Un ejemplo de Heka que ha sobrevivido hasta nuestros días es un hechizo creado por un sacerdote de nombre Hor. Vivió en el siglo II a. C., y lanzó un hechizo que llegaba al punto de amenazar a los dioses con actos sacrílegos y una catástrofe cósmica.

Cuando los rituales estaban vinculados al calendario y a cada una de las estaciones del año, se realizaban rituales mágicos para ayudar a la nación en épocas de crisis, y podrían haber sido similares al citado hechizo de Hor.

– El renacimiento de Heka

La magia del antiguo Egipto nunca ha sido olvidada por completo. No solo sobrevivió en la civilización egipcia, sino que también los antiguos textos griegos y romanos consideraban los antiguos rituales egipcios como una forma de llegar a los dioses y un camino para alcanzar sus sueños.

En el siglo XX, tras la creación de una nueva forma de brujería y paganismo denominada Wicca, la magia del antiguo Egipto se hizo aún más popular si cabe. Parece por tanto que en nuestros días aún hay gente que se dirige a los antiguos maestros de la magia egipcia en busca de respuestas.

Estatua romana de Isis con un sistro y un enócoe

– La Magia de los Antiguos: Cinco Increíbles Textos de Hechizos, Maldiciones y Encantamientos

Desde que la humanidad ha creído en un poder superior, el uso de la magia, los hechizos, las maldiciones y los encantamientos ha sido una constante en la mayor parte de culturas.

A lo largo de los siglos se han venido desarrollando cierto número de textos influyentes o grimorios (manuales de magia), muchos de los cuales se convirtieron en libros muy apreciados por sociedades secretas y organizaciones ocultas hasta bien entrado el siglo XX.

Destacamos aquí cinco manuscritos que nos aportan una visión fascinante de la magia de los antiguos.

– El Libro de Abramelín el Mago, grimorio esotérico de sabiduría cabalística

El Libro de Abramelín el Mago fue escrito como novela epistolar o autobiográfica por alguien conocido como Abraham de Worms. Abraham era un judío alemán que se cree que vivió entre los siglos XIV y XV. El Libro de Abramelín el Mago nos habla de la transmisión de la sabiduría mágica y cabalística de Abraham a su hijo, Lamech, y además nos cuenta la historia de cómo Abraham llegó a adquirir dicha sabiduría.

Abraham empieza su narración con la muerte de su padre, que le dio “signos e instrucciones concernientes a la forma en la que es necesario aprender la Santa Qabalah” poco antes de morir.

Deseoso de alcanzar esta sabiduría, se dice que Abraham viajó a Mayence (Mainz) para estudiar la Cábala como discípulo de un rabino, de nombre Moisés.

Abraham estudió junto a Moisés durante cuatro años antes de emprender un viaje que duraría seis años, y que acabó llevándole hasta Egipto.

Fue en Egipto donde Abraham conoció a Abramelín el Mago, un mago egipcio que vivía en el desierto a las afueras de una ciudad egipcia llamada Arachi o Araki. Se dice que Abramelin enseñó a partir de entonces a Abraham su magia Cabalística y que le dio además dos manuscritos de los que podría copiar los capítulos que deseara.

Uno de los pasajes más destacados de este grimorio es un elaborado ritual conocido como la “Operación Abramelín”, que se dice que capacita al mago para ganarse el “conocimiento y conversación” de su “ángel guardián” y además para cegar a los demonios.

El manuscrito fue utilizado más tarde por organizaciones ocultas como la Hermética Orden de la Aurora Dorada (Golden Dawn) y en el sistema místico Thelemita ideado por Aleister Crowley.

– Ars Notoria – un antiguo libro de magia para perfeccionar la memoria y el aprendizaje

Como parte de una colección de mayor tamaño conocida como las Clavículas de Salomón, el Ars Notoria es un libro que se dice que permite a los que sigan sus instrucciones alcanzar la maestría en los conocimientos académicos, dotándoles de una gran elocuencia, una memoria perfecta y sabiduría.

El Ars Notoria es uno de los cinco libros que forman parte del grimorio llamado las Clavículas de Salomón, un texto anónimo que fue recopilado de otras obras del siglo XVII y que trata principalmente de demonología.

El Ars Notoria es la parte más antigua del grimorio de las Clavículas de Salomón, remontándose al siglo XIII. No obstante, los textos que contiene son una colección de oraciones, plegarias y palabras mágicas que bien pueden ser anteriores al 1200.

Las oraciones figuran en varias lenguas, como hebreo, griego y latín. No es un libro de hechizos y pociones, sino más bien de plegarias y oraciones que se dice que fortalecen y concentran el poder mental de quien las recita, por medio de la súplica de dones intelectuales a Dios.

Entre estos dones se incluye el concepto de “memoria perfecta”.

A aquellos que practican las artes liberales, como aritmética, geometría y filosofía, se les promete la maestría en dichas materias si se consagran al Ars Notoria.

En su interior, se describe un proceso diario de visualización, contemplación y oraciones, que se entendía que permitían al practicante mejorar su concentración y su memoria.

– Demonios, Diablos y Criaturas Peligrosas del Pseudomonarchia Daemonum

El Pseudomonarchia Daemonum, también conocido como la Falsa Jerarquía de los Demonios, es un gran compendio del siglo XVI que cita los nombres de sesenta y nueve demonios. Esta lista apareció inicialmente como apéndice de un libro sobre demonología y brujería de Johann Weyer.

Hijo de un comerciante y funcionario, Johan Weyer fue un médico y practicante de las ciencias ocultas holandés nacido en 1515. Bien versado en el Latín desde muy joven, Weyer se convirtió rápidamente en discípulo de Heinrich Cornelius Agrippa, un famoso mago, teólogo y ocultista de Amberes.

Parece que la fascinación de Weyer por la magia comenzó cuando trabajaba a las órdenes de Agrippa, pero más adelante se intensificó después de haberse convertido en médico por propio derecho: cierto día, fue convocado al juicio de un adivino, de tal modo que el juez le pidió consejo sobre el caso en particular.

Este juicio despertó el interés de Weyer por la investigación de la brujería como forma de vida, culminando en su decisión de defender a aquellos acusados de practicarla. Veintisiete años después de este caso, cuando Weyer tenía ya sesenta y dos, publicó el Pseudomonarchia Daemonum.

En la obra  de Weyer se afirma que mientras que los demonios y monstruos del infierno quizás tengan el poder de crear ilusiones que engañen a las gentes, los estafadores no son ciertamente las brujas que suelen ir a juicio—“enfermas mentales”, como Weyer las llama—sino más bien los magos que ejecutan trucos ante la gente corriente para ganarse una moneda.

La intención de Weyer era crear un estado de opinión que propiciara la revisión de las causas por brujería en las que las acusadas eran, de hecho, inocentes.

Desconocemos hasta qué punto sirvieron de ayuda los esfuerzos de Weyer a las acusadas de brujería, aunque existen pruebas de que sus peticiones de clemencia fueron en su mayor parte ignoradas.

– Picatrix: el antiguo libro árabe de astrología y magia oculta

El Picatrix es un antiguo libro árabe de astrología y magia oculta que data del siglo X o XI, y que se ha ganado una curiosa mala reputación por la obscena naturaleza de sus recetas mágicas.

El Picatrix, con sus crípticas descripciones astrológicas y hechizos que cubren casi cualquier deseo o anhelo concebible, ha sido traducido y estudiado por muchas culturas a lo largo de los siglos, y continua fascinando a los seguidores de lo oculto de todo el mundo.

El Picatrix fue originariamente escrito en Árabe, titulado Ghāyat al-akīm, que se traduce como “La Intención del Sabio” o “La Meta del Sabio.”

La mayor parte de los estudiosos creen que proviene del siglo XI, aunque hay argumentos bien fundados que lo datan en el siglo X.

Con el paso del tiempo, el original en árabe fue traducido al español, y más tarde al latín en 1256 por el rey de Castilla Alfonso X el Sabio. Fue entonces cuando se le dio el nombre latino de Picatrix.

El texto trata tanto de magia como de astrología. Un elemento que ha contribuido a la mala fama del Picatrix es la obscena naturaleza de sus recetas mágicas.

Repugnantes brebajes que tienen la intención de alterar el propio estado de conciencia, y que pueden llegar a provocar experiencias extracorpóreas o incluso la muerte.

Entre sus ingredientes se incluyen: sangre, excreciones corporales y masa cerebral, mezclado todo ello con ingentes cantidades de hachís, opio y plantas psicoactivas. Por ejemplo, en la receta del hechizo para “Generar Enemistad y Discordia” leemos:

Toma cuatro onzas de sangre de un perro negro, dos onzas tanto de sangre de cerdo como de sus sesos, y una onza de sesos de asno. Mézclalo todo junto hasta que forme un todo homogéneo. Cuando administres esta medicina a alguien junto con su comida o bebida, te odiará.

– Arbatel: la magia de los Antiguos – Un grimorio de lo oculto con un mensaje positivo

El Arbatel de Magia Veterum (Arbatel: de la Magia de los Ancianos) es un grimorio (manual de magia) de la época del Renacimiento – y una de las obras más influyentes en su género.

Contrariamente a otros manuscritos de lo oculto que contienen magia oscura y maleficios, el de Arbatel sólo aporta guía y consejo espiritual sobre cómo vivir una honesta y honorable vida.

Se afirma que el libro de Arbatel fue escrito en el año 1575. Desconocemos la identidad de su autor, anque se ha especulado con la posibilidad de que fuera escrito por un hombre llamado Jacques Gohory, Paracelsista (miembro de un grupo que creía y seguía las teorías médicas y terapéuticas de Paracelso)

Arbatel se centra en la naturaleza, y en las relaciones naturales entre la humanidad y la jerarquía celestial. Pone de manifiesto las relaciones positivas entre el mundo celestial y los humanos, y las posibles interacciones entre ambos.

El Arbatel fue una obra extremadamente influyente en su época.

Cuatro formas de amar: La magia de amor en la antigua Grecia

  • Ágape: amor desprendido e incondicional. Este era el amor que alcanzaba a todo el mundo, independientemente de si eran miembros de nuestra familia o extraños muy distantes. Es el amor que todo el mundo debería procurar sentir hacia otros seres humanos. Ágape fue traducido más tarde al latín como caritas, término del que procede nuestra palabra “caridad”.
  • Fileo: un tipo de amor relacionado con la amistad y muy valorado por los antiguos griegos. Estaba ligado a una profunda amistad y camaradería, como las que comparten los guerreros que combaten juntos en el campo de batalla. También tenía que ver con las demostraciones de lealtad a los amigos, compartir emociones con ellos e incluso llegar al sacrificio. Fileo podía referirse asimismo al amor entre padres e hijos, aunque en ocasiones también podía emplearse ‘storgé’ para explicar este tipo de amor.
  • Storgé: un tipo de amor familiar. Puede ser similar a fileo cuando se refiere al amor entre padres e hijos. Como idea general, storgé es el tipo de amor que nace de una familiaridad o dependencia, y a diferencia de fileo y eros, no está asociado a ningún tipo de cualidades personales del otro individuo.
  • Eros: llamado así por el dios griego de la fertilidad, el término eros se empleaba habitualmente para aludir a lo que ágape y fileo no podían ser o representar, es decir, el amor sexual o carnal. Eros no siempre tenía unas connotaciones positivas, ya que era considerado algo peligroso, una forma irracional de amor que podía llegar a dominar a un individuo.

– Hechizos mágicos para obtener ‘eros’

Para las gentes de la antigüedad, la magia también servía al propósito de explicar las relaciones entre causa y efecto utilizando ideas, analogías y simbolismo que la gente podía comprender.

En su libro Ancient Greek Love Magic (“Magia de amor de la antigua Grecia”, editado en el año 2001), el Dr. Christopher Faraone explica los diferentes tipos de magia de amor y la importancia de la magia en la antigua Grecia.

Al igual que la mayor parte de los hechizos de la época romana relacionados con Eros, es habitual encontrar algunos de ellos en los que se ordenaba a espíritus que impidieran a la víctima femenina disfrutar de su vida cotidiana y pretendieran arrastrarla hasta el hombre que lanzaba el hechizo.

Aunque el dios Eros se asocia principalmente a rituales y condiciones vinculadas al amor pasional, Pan podía también ser el origen de este repentino e incontrolable furor amoroso.

Eros Farnesio, estatua de mármol pompeyana.

Muchos encantamientos de la antigua Grecia estaban diseñados para inducir la posesión del eros, y algunos de ellos eran muy cortos y sencillos. 

Estos hechizos se centraban en el deseo de la víctima de tal manera que fuese ilimitado tanto en el tiempo como en el espacio.

Sin embargo, éste no es el caso del encantamiento griego más popular para obtener el eros, el hechizo ‘agogé’, que constaba de un procedimiento coherente: “dirigía” a la mujer inmediatamente desde la casa de su padre o marido hasta la de quien llevaba a cabo el hechizo, en un movimiento que imitaba de forma bastante obvia el traslado de una novia de la casa de sus padres a la de su marido, como bien explica el Dr. Faraone.

Probablemente los hechizos agogé (magia de eros) más populares de la antigua Grecia eran aquellos en los que la víctima femenina era “encendida” simbólicamente prendiendo fuego a figuritas junto con ciertas hierbas y especias.

Un segundo tipo de magia de eros, aunque no tan popular o violento como otros hechizos agogé, aparece a menudo en el contexto del cortejo y el matrimonio tradicionales: el lanzamiento o presentación de manzanas ‘encantadas’ u otros tipos de frutas similares.

Los hechizos mágicos que empleaban manzanas y granadas se llevaban utilizando desde una época muy anterior, habiéndose encontrado escritos acerca de ellos que se remontan al siglo IX a. C. en colecciones cuneiformes de textos rituales neo-asirios.

Plato cerámico de figuras rojas en el que podemos ver a Eros representado como un apuesto joven alado que está realizando una ofrenda.

– Hechizos de amor destinados a inspirar ‘fileo’

Los hombres no eran los únicos que hacían uso de la magia de amor en la antigua Grecia, aunque sí que es cierto que gozaban de cierto monopolio sobre los hechizos utilizados para inducir el eros, el deseo. 

Las mujeres eran igualmente aficionadas a lanzar hechizos mágicos, aunque el tipo de magia que empleaban y los contextos en los que los utilizaban eran considerablemente diferentes.

Eran hechizos diseñados a menudo para conservar o recuperar fileo o agapé, inspirar cariño en un esposo, un amante o cualquier otra persona con quien la mujer que realizaba el ritual hubiera tenido contacto previamente.

Escena de pederastia en la palestra: un hombre y un joven se disponen a hacer el amor.

Aunque los hechizos de fileo en ocasiones tenían como objetivo despertar en la víctima el deseo sexual, las imágenes de loca pasión, ardiente y atormentada, se encontraban completamente ausentes en estos casos, y generalmente el resultado buscado en la magia de fileo eran la docilidad y la amabilidad.

De hecho este tipo de magia se utilizaba a menudo para sanar una relación rota o disfuncional, o para proteger una aún existente pero frágil.

Este hecho encaja perfectamente con prácticas mágicas como el uso y la confección de amuletos, ungüentos y pociones, todos ellos sistemas muy populares en la magia de sanación.

Sin embargo, no deberíamos idealizar los hechizos de fileo, ya que al igual que los hechizos de eros algunos de sus rituales estaban claramente diseñados para dominar y controlar a otros atándolos o debilitándolos.

Esto queda claramente de manifiesto en los hechizos de fileo que utilizaban técnicas de amarre o narcóticos para controlar a sus víctimas masculinas.

A veces algunos hombres desconfiaban de sus esposas y concubinas, sospechando que podían estar haciendo uso de hechizos mágicos para controlar y socavar su autonomía.

– Hechizos de nudos, ungüentos faciales y amuletos

Una antigua práctica muy popular de hechizos mágicos en la región del Próximo Oriente era el atado de nudos, destinado a inhibir la furia del esposo.

Estaba relacionado con otro tipo de hechizos mágicos de la tradición neo-asiria que a menudo implicaban el uso de cordeles con nudos o cuentas para potenciar el propio atractivo a los ojos de un superior.

Otras dos formas de hechizos, los anillos especiales y los ungüentos faciales, estaban también presentes en la tradición mágica de la antigua Grecia, y eran empleados para cuestiones similares. La evidencia demuestra que tanto griegos como asirios utilizaban anillos mágicos para aumentar su carisma personal, en especial ante sus reyes y señores.

Banquete de Platón’, óleo de Anselm Feuerbach.

Según el Dr. Faraone, las recetas griegas halladas en un manual de magia del siglo IV d. C. nos ofrecen ejemplos de piedras que se llevaban encima con intenciones mágicas: si un hombre portaba por ejemplo una piedra dendrita “será amado (egapemenos) y atendido por dioses y mortales y triunfará en todo aquello que desee”; o si un hombre llevaba un zafiro grabado con una imagen de Afrodita, “será encantador, famoso y saldrá victorioso en todo litigio.”

Otra receta mágica griega tardía asegura que cuando el aerizon, un tipo especial de jaspe, se engarza en un pequeño anillo de oro, resulta “especialmente efectivo contra reyes y jefes,” una creencia que parece que ya conocía Plinio el Viejo más de tres siglos antes.

Parece ser que en la cultura de la antigua Grecia las mujeres utilizaban amuletos, ungüentos faciales y pociones con objetivos muy similares: incrementar el cariño o aplacar la furia de un esposo o autoridad masculina. Estos encantamientos de fileo estaban destinados a despertar respuestas emocionales y endocrinas en sus objetivos masculinos.

Eran diferente de los hechizos agogé y los hechizos “de manzanas”, diseñados para inspirar la locura y la lujuria en sus víctimas femeninas.

– Apuntando a un grupo más numeroso

Los amuletos de fileo a menudo estaban destinados a aumentar el encanto personal propio ante todo hombre y mujer, mientras que las pociones de amor al parecer estaban diseñadas para cambiar el estado de ánimo, la amabilidad y el afecto de la víctima hacia todo aquel que entrara en contacto con él o con ella.

Se podían obtener diferentes efectos a fin de beneficiar a un grupo más numeroso de personas. Por ejemplo, si una esposa llevaba a cabo con éxito un hechizo de magia fileo sobre su furioso marido, también estaba realizando un servicio a la familia entera, y puede que incluso a todo el vecindario, como bien apunta el Dr. Faraone.

Pintura del bajo Rhin (1470-80) en la que aparecen elementos de magia de amor.

Las mayores diferencias entre las magias de eros y de fileo probablemente nacen de sus muy diferentes orígenes: la magia de eros, de las artes del maleficio, en las que la identidad precisa del objetivo es crucial; mientras que la magia de fileo proviene de las artes de sanación y protección, en las que la intención del hechizo mágico pretende tener un efecto tan difuso como sea posible.

La magia de eros se llevaba a cabo habitualmente a distancia, y se centraba fuertemente en el nombre de una sola víctima, mientras que el efecto deseado de la magia de fileo resultaba extrañamente difuso.

– Los secretos de la magia en el paganismo moderno

Escultura que representa un ritual pagano. 

– Definiciones populares de la magia en el paganismo moderno

Una de las formas más habituales de entender la magia pagana moderna es la del ‘Arte de la causalidad’. Aleister Crowley, fundador de Thelema, ofreció una famosa definición de la magia como “la ciencia y arte de causar cambios que sucedan de acuerdo con la voluntad”.

Según su punto de vista, la magia es una capacidad humana innata con la que todo el mundo nace. A fin de sacar partido de esta fuerza sobrenatural, se necesita aprender sobre ella para poder ponerla en práctica a continuación.

Al utilizar la magia, sus practicantes están conectando con las energías de la Naturaleza, y al hacerlo son capaces de producir cambios en el mundo material.

Aleister Crowley. La definición de la magia propuesta por Crowley influyó poderosamente en una de las formas más habituales de entender la magia del paganismo moderno: el ‘arte de la causalidad’.

Otra definición de la magia en el paganismo moderno es la que nos ofrece Dion Fortune, cofundador de la Fraternidad de la Luz Interior. La percepción de Fortune sobre la magia es una adaptación de la que en su momento formuló Crowley.

En lugar de provocar cambios en el mundo material, Fortune abogaba por el uso de la magia para causar un cambio interior. Al producirse un cambio interior, el practicante de magia debería ser capaz de inducir cambios en el mundo externo.

Hay quien ha apuntado que esta perspectiva percibe la magia como una forma de psicología. La diferencia entre magia y psicología, sin embargo, es que la primera obtiene su energía de la naturaleza y lo sobrenatural, mientras que la segunda no lo hace.

‘El Círculo Mágico’, óleo de John William Waterhouse. Muchos paganos modernos creen en la magia.

Existe aún otra forma de entender la magia, la de que es un ‘reencantamiento del mundo’. Dicho en otras palabras, la magia puede ser utilizada por el practicante para observar la naturaleza de la existencia desde una perspectiva diferente.

En otras palabras, la magia puede emplearse para descubrir / redescubrir las conexiones sutiles / ocultas que existen en el interior del ser humano, en el mundo natural y entre los seres humanos y el mundo natural.

Así pues, la magia en este sentido sería un medio de conectar con uno mismo, con los demás y con el mundo natural.

Ceremonia pagana celebrada en Avebury (Beltane 2005).

Cómo practican la magia los paganos modernos

La magia pagana moderna puede realizarse de múltiples formas. La mejor conocida de ellas quizás sea la de lanzar hechizos.

En la Wicca, por ejemplo, los hechizos pueden implicar el uso de encantamientos, amuletos y talismanes, así como toda una variedad de acciones y objetos diversos.

Los hechizos mágicos actúan al concentrar y canalizar la propia energía espiritual. Esta energía se comunicaría entonces a otras corrientes de energía más amplias en el área que el practicante desea modificar, produciendo de este modo el cambio deseado.

Como ya hemos mencionado, los paganos modernos creen que la magia es una capacidad innata que tiene todo ser humano. Así pues, cualquiera puede lanzar hechizos en un principio, siempre que sepa cómo encauzar esta energía y poner en práctica lo aprendido.

Altar pagano para la festividad de Ostara del año 2010.

Existen ciertas normas / ética en el paganismo moderno en lo relacionado con el uso de la magia. Una de las más conocidas es la Ley Wiccana o Rede Wicca, entre cuyos postulados está el famoso “Haz lo que quieras, a nadie dañes”.

Esto implica que la magia no debe ser utilizada para perjudicar a nadie, ni intencionadamente ni por accidente.

Otras consideraciones éticas son que un practicante de magia debe tener siempre en mente la posibilidad de que un hechizo pueda influir en la libertad de elección de otro(s), y tener en cuenta si está dirigido a satisfacer el propio ego (dos casos que también deben evitarse).

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